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    <title><![CDATA[elDiario.es - Samuel Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/samuel-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Samuel Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_1_8185585.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7eb50336-5c45-4fd2-b1ee-1163591d00d0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Madrid de las tertulias antes de la guerra: cuando las balas eran letras y las batallas se libraban en los cafés"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La capital española fue, especialmente durante el siglo XIX y principios del XX, el hogar que eligieron intelectuales de toda clase y condición. Al calor de las tertulias maduraron los Galdós, Lorca, Buñuel, Dalí, Valle-Inclán entre otros muchos</p></div><p class="article-text">
        Emilio Peral Vega se acuerda del Caf&eacute; Lion cuando habla del tiempo que Federico Garc&iacute;a Lorca pas&oacute; en Madrid. ''En el s&oacute;tano estaba 'La Ballena Alegre' y ah&iacute; se daba cita una tertulia falangista'', tercia el catedr&aacute;tico y experto lorquista. ''Y en la parte de arriba'', remata, ''hab&iacute;a una tertulia republicana, comandada por el siempre c&aacute;ustico Jos&eacute; Bergam&iacute;n''. Falangistas y republicanos. El local abri&oacute; sus puertas en 1931. Cinco a&ntilde;os despu&eacute;s, los primeros colaborar&iacute;an en la sublevaci&oacute;n que dar&iacute;a lugar a la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. ''Pero entonces era distinto'', matiza Peral Vega: ''Unos y otros representan posturas contrarias, s&iacute;, y extremas tambi&eacute;n, pero podemos estar seguros de que, por muchos improperios que se lanzaran los unos a los otros, no debieron de ser pocas las copas que se tomaron juntos''. El caso es que en aquel Madrid de los a&ntilde;os 30, cuando la libertad ocupaba el lugar del que m&aacute;s tarde se adue&ntilde;ar&iacute;a la dictadura, y cuando las letras ocupaban el sitio que despu&eacute;s copar&iacute;an las balas, la discusi&oacute;n y el debate fueron lo natural en los caf&eacute;s y en las tertulias.
    </p><p class="article-text">
        En los a&ntilde;os 30, pero tambi&eacute;n en los 20 y en los 10 y durante casi todo el siglo XIX, Madrid estaba sembrado de caf&eacute;s &mdash;popularizados durante Trienio Libreral (1820-1823)&mdash;. Se encontraban, sobre todo, en el centro de la ciudad, y todos ellos los frecuentaban intelectuales, literatos, fil&oacute;sofos, pintores, escritores o poetas de la &eacute;poca. Por citar los m&aacute;s famosos, en la calle de Alcal&aacute; se encontraba el Caf&eacute; Colonial; no muy lejos, en el Caf&eacute; del Prado compart&iacute;an mesa nombres de la talla del propio Lorca, B&eacute;cquer, Ram&oacute;n y Cajal o Bu&ntilde;uel; en el Universal, tal y como explica Antonio Arroyo Almaraz, profesor de Literatura Espa&ntilde;ola en la Universidad Complutense de Madrid, se citaban los canarios, cuyo representante m&aacute;s insigne no pod&iacute;a ser otro que Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s; en el Caf&eacute; Pombo, por su parte, la tertulia la dirig&iacute;a el gran Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna y el Nuevo Caf&eacute; de Levante hasta lo cant&oacute; Lola Flores en su canci&oacute;n <em>Zarzamora</em>. Igual de importantes eran el Gato Negro, el Caf&eacute; de Fornos, el Lion &mdash;con su La Ballena Alegre&mdash;, el Marfil o el Caf&eacute; de Roma, donde ten&iacute;an especial presencia atene&iacute;stas como el m&eacute;dico Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En <em>Federico Garc&iacute;a Lorca: 100 a&ntilde;os en Madrid </em>(editado por la Comunidad de Madrid), la profesora Fanny Rubio, tambi&eacute;n de la UCM, escribe en referencia a la Generaci&oacute;n del 27, que en aquel Madrid ''se hablaba de cultura, poes&iacute;a e, incluso, se viv&iacute;a la pasi&oacute;n pol&iacute;tica hasta llegar a las manos''. &iquest;Qui&eacute;n sabe si en ese Caf&eacute; Lion del que habla Peral Vega? Y sigue Fanny Rubio: ''Pero m&aacute;s bien se cambiaba la direcci&oacute;n del mundo''. Hab&iacute;a en aquellas generaciones formadas, en muchos casos, en la archiconocida Residencia de Estudiantes &mdash;o en la Residencia de Se&ntilde;oritas, menos famosa, pero tan importante como para contar con profesoras de la relevancia intelectual de Mar&iacute;a Zambrano o Maruja Mallo&mdash; una convicci&oacute;n de trascendencia, de encontrarse en el lugar preciso para lanzarse al mundo. Como escribe Rubio, para cambiarlo. Y todos esos actores que se fueron arremolinando en Madrid a lo largo de los siglos XIX y XX, tal y como apunta Manuel Ant&oacute;n, doctor en Historia del arte y divulgador cultural, ''no pod&iacute;an evitar confluir en los mismos lugares, los caf&eacute;s, los clubes nocturnos, las tertulias y, por supuesto, intercambiar ideas''. Y mientras compart&iacute;an sus pensamientos y los discut&iacute;an; mientras pintaban, escrib&iacute;an y filosofaban, esas ideas no hac&iacute;an otra cosa que crecer, mejorarse, expandirse. Tomaban forma, en definitiva.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>El Ateneo, el Lyceum Club y todo lo que se llev&oacute; la guerra</strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde 1835, el magma cultural madrile&ntilde;o tuvo, adem&aacute;s de los salones y caf&eacute;s que &mdash;muchos de ellos&mdash; ya hab&iacute;an ido emergiendo desde a&ntilde;os atr&aacute;s, una instituci&oacute;n en la que iban a cristalizar muchas de esas ideas avanzadas que propon&iacute;a la intelectualidad de la &eacute;poca. Nac&iacute;a el Ateneo Cient&iacute;fico y Literario de Madrid, vivo todav&iacute;a en la actualidad y con una renovada junta que promete revitalizarlo a&uacute;n m&aacute;s. Andando el tiempo, Aza&ntilde;a, C&aacute;novas del Castillo, Ram&oacute;n Mar&iacute;a del Valle-Incl&aacute;n, Unamuno o Gregorio Mara&ntilde;&oacute;n llegar&iacute;an a presidirlo. La casa se mantendr&iacute;a vigorosa hasta la Guerra Civil, aunque con un par&oacute;n durante la dictadura de Primo de Rivera. El franquismo sec&oacute; su actividad casi por completo y utiliz&oacute; su solera para expandir la propaganda del r&eacute;gimen. ''Y no hay que pasar por alto el Lyceum Club Femenino'', sorprende la doctora en Filosof&iacute;a y escritora Marif&eacute; Santiago. ''Se trata'', resume, ''del primer gran experimento de reuniones de mujeres en Espa&ntilde;a'', en un sentido intelectual, claro est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo la direcci&oacute;n de Mar&iacute;a de Maeztu y con miembros como las pol&iacute;ticas Clara Campoamor o Victoria Kent y las escritoras Mar&iacute;a Teresa Le&oacute;n o Concha M&eacute;ndez, por poner algunos ejemplos, el Lyceum fue un agente m&aacute;s del <em>boom</em> cultural. La actividad se extendi&oacute; desde 1926 hasta 1939. Tambi&eacute;n la dictadura se llev&oacute; el Lyceum Club, que fue sustituido por otro que coordinaba la franquista Secci&oacute;n Femenina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta que la guerra se lo llev&oacute; todo y el franquismo arras&oacute; con la modernidad y la libertad, Madrid era una ciudad en la que conflu&iacute;an intelectuales de toda edad y condici&oacute;n. Los m&aacute;s viejos desconfiaban &mdash;aunque tambi&eacute;n aprend&iacute;an&mdash; de los j&oacute;venes y estos, en palabras del pintor Salvador Dal&iacute;, que lleg&oacute; a la Residencia de Estudiantes en el a&ntilde;o 1922, afeaban ''la putrefacci&oacute;n'' de sus antecesores, aunque, por supuesto, entre esa 'putrefacci&oacute;n' a la que, de forma exagerada, se refiere el surrealista, se encontraban los referentes de la savia nueva. De &eacute;l mismo y de todos los j&oacute;venes. Dos a&ntilde;os antes de que el pintor catal&aacute;n llegara a la capital, mor&iacute;a el escritor Benito P&eacute;rez Gald&oacute;s. Tambi&eacute;n &eacute;l hab&iacute;a llegado a Madrid desde provincias, concretamente desde Canarias. Lo hab&iacute;a hecho en 1862, a sus 19 a&ntilde;os, y como les ocurr&iacute;a a muchos de los j&oacute;venes que desembarcaban en la gran ciudad, en palabras de Antonio Almaraz, se hab&iacute;a visto deslumbrado por el resplandor madrile&ntilde;o. Poco a poco, sin embargo, despu&eacute;s de mucho ''flanear'' por las calles de Madrid, como &eacute;l mismo lo describi&oacute;, se convirti&oacute; nada menos que en el 'poeta' que toda ciudad necesita, tal y como lo defini&oacute; la fil&oacute;sofa Mar&iacute;a Zambrano. ''Nada como sus novelas'', resuelve el profesor de la Complutense, ''para conocer c&oacute;mo era aquel Madrid''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a hoy quedan algunos vestigios de la ciudad que muchos conocieron al calor de una tertulia. El Caf&eacute; Gij&oacute;n, en Recoletos, permanece vivo desde abri&oacute; sus puertas por primera vez en 1888. El Comercial, que despeg&oacute; un a&ntilde;o antes, tambi&eacute;n sigue en pie en un extremo de la glorieta de Bilbao. Queda, no obstante, la duda de si se trata de un par de f&oacute;siles, o m&aacute;s bien de un recordatorio m&aacute;s de que aquel Madrid tolerante, preocupado por los asuntos de su tiempo, disfrut&oacute;n y acogedor no ha muerto nunca. Sigue ah&iacute;. Latente y evolucionado. Vivo, al fin y al cabo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/madrid-tertulias-guerra-balas-letras-batallas-libraban-cafes_1_8185585.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 31 Jul 2021 19:27:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Federico García Lorca,Cultura,Madrid,Escritores]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['La creación de las aves' de Remedios Varo, una alegoría de la pintura entre la alquimia, la ciencia y los sueños]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/creacion-aves-remedios-varo-alegoria-pintura-alquimia-ciencia-suenos_1_8185799.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9588ac60-25a3-49ba-bd02-6207b0e7631f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La creación de las aves&#039; de Remedios Varo, una alegoría de la pintura entre la alquimia, la ciencia y los sueños"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacida en un pueblo de Gerona, parte del meollo cultural madrileño de antes de la guerra y destacada surrealista, la pintora tuvo que exiliarse hasta su muerte en México. Sara Rubayo nos ayuda a analizar uno de sus cuadros más conocidos</p></div><p class="article-text">
        La pintora Remedios Varo (Espa&ntilde;a, 1908 - M&eacute;xico, 1963) naci&oacute; en el peque&ntilde;o pueblo gerundense de Angl&eacute;s &mdash;poco m&aacute;s de 1.600 habitantes cuando naci&oacute; la artista&mdash;, muy cerca del r&iacute;o Ter y no lejos de la zona volc&aacute;nica de La Garrotxa. A pesar de no poseer esa solera mar&iacute;tima, veraniega y pintoresca del Cadaqu&egrave;s en el que se crio el gran exponente del surrealismo, Salvador Dal&iacute;, s&iacute; que tiene una m&iacute;stica que acompa&ntilde;&oacute; a Varo durante toda su vida. La historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rubayo</a> explica que, por muy lejos que la llevaran sus viajes y, en especial, su exilio en M&eacute;xico, esas tierras catalanas siempre la acompa&ntilde;ar&iacute;an y alimentar&iacute;an su creatividad. <em>La creaci&oacute;n de las aves</em> es uno de los cuadros cumbres de la pintora y, aunque parezca mentira, lo que el espectador puede ver en &eacute;l es un autorretrato o, dicho de otro modo, la visi&oacute;n de Remedios Varo de c&oacute;mo es la creaci&oacute;n art&iacute;stica en sus propias carnes. ''Para ello nos brinda una alegor&iacute;a muy bonita a medio camino entre el mundo on&iacute;rico y la alquimia'', tercia Rubayo. Pero, &iquest;en qu&eacute; consiste esa alegor&iacute;a? Y, sobre todo, &iquest;cu&aacute;l es el mensaje final que nos quiere transmitir?
    </p><p class="article-text">
        <em>''La creaci&oacute;n de las aves</em>'', sit&uacute;a la divulgadora, ''podemos encontrarla en el Museo de arte moderno de Ciudad de M&eacute;xico y lo enmarcamos en un claro surrealismo, aunque con fuerte car&aacute;cter simb&oacute;lico''. El espectador encontrar&aacute; en &eacute;l un tratamiento del arte ''fantasioso y on&iacute;rico'' y ese es, precisamente, uno de los sellos de la artista. Por otra parte, es muy f&aacute;cil encuadrar la pieza en la producci&oacute;n de otras pintoras contempor&aacute;neas a Varo. Como ella, tambi&eacute;n Artemisia Gentileschi, de quien ya hemos hablado en La Galer&iacute;a, y otras tantas ''se autorretrataron con la misma idea''. Pero, en este caso, Varo va m&aacute;s all&aacute; y ''se transforma a ella misma, a la propia artista, en un ser m&aacute;gico creador medio humano medio lechuza'', aunque quiz&aacute;s sea la propia autora disfrazada del p&aacute;jaro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ciencia, la alquimia y la magia, tan habitualmente peleadas y habituadas a convivir la una lejos de las otras, se dan cita en <em>La creaci&oacute;n de las aves</em>. Varo las entremezcla ''para crear diferentes p&aacute;jaros a los que les da el don del canto o la m&uacute;sica gracias al viol&iacute;n que le cuelga del cuello''. Utiliza una paleta de colores primarios para pintar los p&aacute;jaros a los que m&aacute;s adelante les da vida con la luz de las estrellas que entra por la ventana. ''As&iacute;, esos colores se canalizan al atravesar su lupa triangular'', matiza Rubayo. A medida que los p&aacute;jaros cobran vida, echan a volar por la ventana como si regresasen a su h&aacute;bitat o, como se&ntilde;ala la historiadora del arte, ''a su origen primigenio''. Adem&aacute;s, esa mezcla entre la alquimia y la ciencia tambi&eacute;n la encontramos tanto en la disposici&oacute;n de los muebles de la habitaci&oacute;n, como en los objetos que rodean a la lechuza. ''Es un <em>mix </em>entre el estudio de un pintor y el laboratorio de un cient&iacute;fico, envuelto de un aire m&iacute;stico y casi m&aacute;gico'', resuelve. En <em>La creaci&oacute;n de las aves</em>, la artista insiste en algo que ya la hab&iacute;a inspirado en otros momentos de su trayectoria: ''Varo pinta c&oacute;mo el artista dota de vida a las figuras que representa y c&oacute;mo esa vida trasciende m&aacute;s all&aacute; de su soporte''.
    </p><p class="article-text">
        <strong>''Una hechicera que se fue demasiado pronto''</strong>
    </p><p class="article-text">
        Obras como la que presenta La Galer&iacute;a esta semana convierten a Varo en una referencia en el surrealismo de todos los tiempos. Y no es que lo diga Sara Rubayo, que tambi&eacute;n, es que lo dijo el padre del movimiento, Andr&eacute; Bret&oacute;n. A la muerte de la pintora espa&ntilde;ola, el franc&eacute;s exclam&oacute;: ''El surrealismo reclama toda la obra de una hechicera que se fue demasiado pronto''. En pocas palabras, explica la divulgadora, ''el surrealismo indaga en el subconsciente atravesando mundos de fantas&iacute;a donde la l&oacute;gica y la racionalidad no tienen cabida''. Sin embargo, por muy surrealista que fuera, la obra de Varo est&aacute; &iacute;ntimamente intrincada con las experiencias que vivi&oacute; durante su vida, especialmente con todos los viajes que realiz&oacute; y con su migraci&oacute;n a M&eacute;xico, donde finalmente estableci&oacute; su casa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ''En en pa&iacute;s azteca se instal&oacute; huyendo de la guerra'', subraya Rubayo, ''y consigui&oacute; hacerse un hueco no solo en el ecosistema art&iacute;stico mexicano, sino que tambi&eacute;n en Estados Unidos''. Antes, empero, hab&iacute;a formado parte del <em>boom</em> cultural madrile&ntilde;o junto con sus compa&ntilde;eros de la Real Academia de Arte de San Fernando y se code&oacute; con alumnos de la Residencia de Estudiantes como Dal&iacute;, Lorca u otra gran surrealista, Maruja Mallo. Aquel meollo intelectual dio grandes frutos, pero el estallido de la guerra oblig&oacute; a que eso sucediera o bien antes del conflicto, o bien lejos de las fronteras. Y de eso, Varo, cuya producci&oacute;n en M&eacute;xico fue muy notable, es uno de los mejores ejemplos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez, Sara Rubayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/creacion-aves-remedios-varo-alegoria-pintura-alquimia-ciencia-suenos_1_8185799.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Jul 2021 20:03:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/olimpiada-popular-barcelona-alternativa-jjoo-nazis-desbarato-guerra-civil_1_8171800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/dce0bd3f-94a6-4942-846d-460d452f9324_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entre el 19 y el 26 de julio de 1936 estaba previsto que la Ciudad Condal acogiera un encuentro deportivo que pretendía ejercer de alternativa antifascista a las olimpiadas de Berlín. Llegaron a inscribirse hasta 6.000 atletas de distintas nacionalidades</p><p class="subtitle">Tokio inaugura los Juegos Olímpicos entre dudas, machismo y contagios</p></div><p class="article-text">
        El 1 de agosto del a&ntilde;o 1936, <a href="https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/cubrir-hitler-sensacionalista-memorias-corresponsal-berlin_129_8130023.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Adolf Hitler </a>ve&iacute;a c&oacute;mo su Alemania &mdash;la Alemania nazi&mdash; daba el pistoletazo de salida al evento deportivo que m&aacute;s miradas atrae hacia el pa&iacute;s que lo organiza, los Juegos Ol&iacute;mpicos. La plana mayor del Tercer Reich los tomar&iacute;a como una puesta de largo en una Europa que pronto pondr&iacute;a contra las cuerdas. Sin embargo, no fue el &uacute;nico acontecimiento deportivo internacional que estaba previsto para ese a&ntilde;o. Aproximadamente dos semanas antes, en Barcelona estuvo a punto de dar comienzo la Olimpiada Popular, una iniciativa que pretend&iacute;a ejercer de alternativa a los juegos oficiales. Sin embargo, tal y como explica Gabriel Colom&eacute; en <em>La Olimpiada Popular de 1936: deporte y pol&iacute;tica</em> (Institut de Ci&egrave;ncies Pol&iacute;tiques i Socials, Universitat Aut&ograve;noma de Barcelona), &ldquo;no lleg&oacute; a inaugurarse porque el d&iacute;a previsto para su apertura coincidi&oacute; con el estallido de la Guerra Civil espa&ntilde;ola&rdquo;. As&iacute; las cosas, toda la preparaci&oacute;n del evento deportivo se fue al traste y los alrededor de 6.000 atletas que se hab&iacute;an inscrito se quedaron sin participar.
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;por qu&eacute; hab&iacute;a sido Barcelona la ciudad europea elegida para tratar de hacer sombra a la Alemania nazi? &iquest;Qui&eacute;n estuvo detr&aacute;s de la organizaci&oacute;n? &iquest;Cu&aacute;les fueron los atletas que se inscribieron? Y, de haberse podido disputar, &iquest;c&oacute;mo hubiera sido la olimpiada?
    </p><p class="article-text">
        Colom&eacute;, en el mismo trabajo, cita un art&iacute;culo aparecido el 15 de julio de 1936 en el diario <em>La Veu de Catalunya</em> en el que se explicaba que &ldquo;los motivos por los cuales Mosc&uacute; hab&iacute;a escogido Barcelona como sede del encuentro deportivo que estaba a punto de comenzar eran dos&rdquo;. Por un lado, pesaba el hecho de ser &ldquo;la primera ciudad deportiva de la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica&rdquo;. Por el otro, en el art&iacute;culo se alaban las excepcionales instalaciones deportivas con las que contaba la Ciudad Condal. No obstante, queda por resolver la inc&oacute;gnita m&aacute;s peliaguda: &iquest;por qu&eacute; se escogi&oacute; Barcelona de entre todo el resto de ciudades europeas? Colom&eacute; habla de su &ldquo;gran tradici&oacute;n deportiva, ol&iacute;mpica, obrera, nacionalista y asociativa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En otro trabajo, en este caso <em>El proyecto de la Olimpiada Popular de Barcelona: entre comunismo internacional y republicanismo regional</em> (Universit&eacute; Marc Bloch), Andr&eacute; Gounot investiga y analiza una serie de archivos del Komitern (Internacional Comunista), que, en sus propias palabras, &ldquo;ofrecen fuentes documentales fundamentales para entender el desarrollo de la Internacional Deportiva Roja (IDR)&rdquo; &mdash;tambi&eacute;n conocida como Sportintern&mdash;, impulsora de la iniciativa de organizar competiciones deportivas paralelas a los Juegos Ol&iacute;mpicos de Berl&iacute;n. Es, precisamente, ese esp&iacute;ritu, el de ejercer de alternativa a la competici&oacute;n oficial, el que emana de unas declaraciones del Comit&eacute; de Organizaci&oacute;n de la Olimpiada Popular (COOP) que aparecieron en <em>L&rsquo;humanit&eacute;</em> el 12 de mayo de 1936, tal y como recoge Gounot en su trabajo: &ldquo;Los Juegos Ol&iacute;mpicos de Berl&iacute;n tienen el fin de propagar el esp&iacute;ritu del nacional- socialismo, de la esclavitud, de la guerra y del odio racial. La Olimpiada popular de Barcelona, al contrario, quiere defender el verdadero esp&iacute;ritu ol&iacute;mpico que reconoce la igualdad de razas y de pueblos y estima que la paz es la mejor garant&iacute;a para la educaci&oacute;n sana de deportistas y de la juventud de todas las naciones&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Entre el deporte y el folklore </strong></h3><p class="article-text">
        Con todo, queda clara la intenci&oacute;n de la propia IDR y de los cuatro agentes que financiaron la Olimpiada Popular, a la saz&oacute;n el gobierno del Frente Popular franc&eacute;s, que fue el que m&aacute;s dinero aport&oacute;, y, en menor medida, el gobierno republicano espa&ntilde;ol, tambi&eacute;n compuesto por miembros del Frente Popular, la Generalitat de Catalunya y el Ajuntament de Barcelona. Pero, &iquest;cu&aacute;l iba a ser la naturaleza de la competici&oacute;n? Existen dos diferencias llamativas entre la Olimpiada Popular y unos Juegos Ol&iacute;mpicos al uso. La primera tiene que ver con el folklore. El deporte no iba a ser el &uacute;nico protagonista del encuentro, toda vez que la tradici&oacute;n y la cultura de los distintos pa&iacute;ses participantes iba a tener tambi&eacute;n una importancia capital en la semana que habr&iacute;a durado el evento. &ldquo;Si miramos los componentes de las diferentes delegaciones&rdquo;, comenta Gabriel Colom&eacute; en su trabajo, &ldquo;encontraremos agrupaciones musicales o grupos de danza&rdquo;, lo que da cuenta del car&aacute;cter cultural &mdash;adem&aacute;s de deportivo&mdash; de la cita. 
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en la Olimpiada Popular no solo los estados pod&iacute;an tener representaci&oacute;n, sino que tambi&eacute;n regiones con entidad nacional. As&iacute; las cosas, tal y como explica el referido autor citando a Santacana y Pujadas, de los 6.000 atletas que iban a participar en el evento, &ldquo;la mitad eran de&nbsp;las delegaciones espa&ntilde;ola, gallega, vasca y catalana&rdquo;. De la otra mitad, 1.500 ten&iacute;an que llegar desde Francia. El resto se repart&iacute;an entre deportistas estadounidenses, canadienses, argelinos y del protectorado franc&eacute;s y espa&ntilde;ol de Marruecos y hasta de Palestina. De todos modos, matiza Colom&eacute;, &ldquo;se trataba de europeos all&iacute; establecidos, sin participaci&oacute;n de atletas &aacute;rabes o bereberes&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, toda la organizaci&oacute;n fue en vano. La Olimpiada Popular ten&iacute;a que celebrarse entre el 19 y el 26 de julio de 1936 y entre el 17 y el 18 de julio los sublevados dieron el golpe de estado que conducir&iacute;a a la Guerra Civil espa&ntilde;ola y que, de resultas, impedir&iacute;a que la Olimpiada Popular mutase de proyecto a realidad.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/olimpiada-popular-barcelona-alternativa-jjoo-nazis-desbarato-guerra-civil_1_8171800.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jul 2021 20:16:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Olimpiada Popular de Barcelona, la alternativa a los JJOO nazis que desbarató la Guerra Civil]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española,Olimpiadas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_1_8165307.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/71c76482-d254-4f71-b3de-e2f85d6185ad_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'padre de la Neurociencia' quiso ser artista y, hasta que se decidió a sacar el bachiller, fue un pésimo estudiante. Ejerció como médico militar en Cuba y, a su vuelta, inició una de las carreras investigadoras más brillantes que se recuerdan</p></div><p class="article-text">
        La historia de Santiago Ram&oacute;n y Cajal (Petilla de Arag&oacute;n, 1852 - Madrid, 1934) termina ba&ntilde;ada en reconocimientos, distinciones, hallazgos y premios. Eso, si se entiende la muerte del &lsquo;padre de la Neurociencia&rsquo; como el final de su historia porque, en realidad, si uno se deja caer por alguna facultad espa&ntilde;ola de ciencias, observar&aacute; que noventa y cinco a&ntilde;os despu&eacute;s de su fallecimiento, el legado Ram&oacute;n y Cajal se mantiene vivo, &uacute;til y admirado. El paso del tiempo no ha empa&ntilde;ado los logros del Premio Nobel y las nuevas generaciones de cient&iacute;ficos y cient&iacute;ficas estudian con orgullo sus investigaciones en el campo de la Anatom&iacute;a, la Histolog&iacute;a o el sistema nervioso. Pero que su historia no haya tenido un final no comporta que carezca de un principio. &iquest;C&oacute;mo fueron los primeros a&ntilde;os de ese chaval criado en el Alto Arag&oacute;n? &iquest;Ya desde ni&ntilde;o daba pistas de la brillante carrera que ten&iacute;a por delante? &ldquo;Pues la verdad es que no&rdquo;. Juan Andr&eacute;s de Carlos, investigador del Instituto Cajal (CSIC) y responsable del legado Cajal, sonr&iacute;e tras su rotunda respuesta. &ldquo;Ni era buen estudiante, ni mostraba el m&aacute;s m&iacute;nimo inter&eacute;s por esto de la Medicina y la Ciencia&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Era un trasto. En los varios pueblos del Alto Arag&oacute;n por donde su familia tuvo que moverse conducida por el trabajo de su padre &mdash;m&eacute;dico rural&mdash;, el ni&ntilde;o Santiago tuvo que recibir m&aacute;s de un correctivo paterno. &ldquo;Se met&iacute;a en las fincas de los vecinos, robaba fruta e incluso sabemos que lleg&oacute; a fabricar una especie de ca&ntilde;&oacute;n artesano que lanzaba piedras&rdquo;, relata Juan A. de Carlos. No eran m&aacute;s que travesuras, pero el padre no perd&iacute;a oportunidad de tratar de conducir a su hijo por el camino de la Medicina. &ldquo;Lo que pasa&rdquo;, apunta el investigador, &ldquo;es que lo que quer&iacute;a el chaval era ser artista&rdquo;. A Santiago le gustaba pintar y eso que no ten&iacute;a las herramientas para hacerlo. &ldquo;Pero la carencia de instrumentos no fue un problema para &eacute;l&rdquo;, sorprende: &ldquo;Utilizaba los cartoncillos de color rojo de las carteritas donde se guardaba el papel de fumar para diluirlos en agua y extraer el colorante&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l quer&iacute;a pintar y se buscaba la vida para hacerlo. &ldquo;Era un chico muy hiperactivo&rdquo;, explica De Carlos, &ldquo;pero para lo que le gustaba&rdquo;. Para todo lo dem&aacute;s, mostraba el m&iacute;nimo inter&eacute;s. No era bueno en los estudios, suspend&iacute;a. El primer Nobel de la historia de Espa&ntilde;a no se aplicaba en absoluto. &iquest;Por qu&eacute;? Simple y llanamente porque no le interesaba. Porque su padre hab&iacute;a cerrado con llave la puerta de las artes &mdash;lo que de verdad le gustaba&mdash; y la hab&iacute;a lanzado al mar. Y ese mar en el que el padre trat&oacute; de ahogar las ansias art&iacute;sticas del chaval se llam&oacute; Escolapios de Jaca, el colegio donde termin&oacute; interno Santiago. &ldquo;Aunque por poco tiempo&rdquo;, desliza el investigador, &ldquo;habida cuenta de que parece que all&iacute; se peg&oacute; con un cura y la direcci&oacute;n del colegio decidi&oacute; mandarlo de nuevo para casa&rdquo;. El padre, tozudo, no ces&oacute; en su empe&ntilde;o y lo mand&oacute; a estudiar, esta vez, a Huesca. El futuro Nobel encontr&oacute; all&iacute; algo muy diferente a los pueblos que hab&iacute;a conocido hasta el momento &mdash;Valpalmas y Ayerbe, entre otros&mdash;. Huesca era peque&ntilde;a, pero, al fin y al cabo, era una capital de provincia y eso no ayud&oacute; a que se aplicara en los estudios, m&aacute;s si cabe con la llegada de su hermano. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Cuba, vuelta a Espa&ntilde;a y un microscopio Verick</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;No obstante, Santiago termin&oacute; el bachiller y se dio cuenta de que ten&iacute;a que hacer caso a su padre&rdquo;, se&ntilde;ala Juan A. de Carlos. Estudi&oacute; Medicina en Zaragoza y, una vez concluy&oacute; la carrera, fue llamado a filas. Termin&oacute; en Cuba, donde se estaba librando la Guerra de los Diez A&ntilde;os, con el grado de capit&aacute;n y, a pesar de la emoci&oacute;n por la naturaleza y los paisajes que all&iacute; encontrar&iacute;a, tan distintos a los que hab&iacute;a contemplado durante su infancia, enseguida comprob&oacute; la hostilidad de la isla. Haciendo gala de la gran honestidad que demostrar&iacute;a, tambi&eacute;n, una vez famoso, Ram&oacute;n y Cajal no quiso valerse de las cartas con recomendaciones que le hab&iacute;a conseguido su padre &mdash;y que le habr&iacute;an asegurado un destino m&aacute;s o menos c&oacute;modo&mdash; y tuvo que bregar en los escenarios m&aacute;s adversos de la Cuba. Enfermo, regres&oacute; a Espa&ntilde;a y eso fue todo un milagro. &ldquo;Pose&iacute;a una gran fortaleza&rdquo;, comenta el investigador, &ldquo;puesto que frecuent&oacute; el gimnasio durante su etapa de estudios a cambio de clases de Anatom&iacute;a fisiol&oacute;gica y muscular. Es posible que eso le ayudara a superar las enfermedades contra&iacute;das en la trinchera&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De vuelta en Espa&ntilde;a, la disenter&iacute;a y el paludismo no le impiden empezar un doctorado. &ldquo;Ya digo que era muy hiperactivo&rdquo;, recuerda el investigador. Y, a partir de ese punto, hay dos acontecimientos que marcan el devenir de la historia de Ram&oacute;n y Cajal. El primero lo sorprende cuando tiene que bajar de Zaragoza, donde estudi&oacute; el doctorado, a Madrid para realizar los ex&aacute;menes. En la capital, a Ram&oacute;n y Cajal le ense&ntilde;an, por primera vez, una preparaci&oacute;n histol&oacute;gica al microscopio. Hoy se dir&iacute;a que ese d&iacute;a naci&oacute; una estrella. Volvi&oacute; a casa y comunic&oacute; a su familia que el dinero que hab&iacute;a ganado en el ej&eacute;rcito lo iba a invertir, precisamente, en un microscopio. &ldquo;Se pudo comprar un Verick, que no era muy bueno, pero al que s&iacute; le pudo sacar partido&rdquo;, detalla De Carlos. Gracias a las investigaciones &ldquo;sobre la inflamaci&oacute;n y la circulaci&oacute;n sangu&iacute;nea consigui&oacute; el doctorado&rdquo;. Entonces pas&oacute; cuatro a&ntilde;os como catedr&aacute;tico en Valencia, otros cuatro en Barcelona y, finalmente, recal&oacute; en Madrid, donde mantuvo la c&aacute;tedra treinta a&ntilde;os. Pero fue durante su per&iacute;odo valenciano cuando el cient&iacute;fico se encontr&oacute; con el segundo momento clave de su vida profesional, el que lo catapultar&iacute;a al altar de los cient&iacute;ficos m&aacute;s relevantes de la historia. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Algo que Cajal no hab&iacute;a visto jam&aacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;El &uacute;ltimo a&ntilde;o que trabaj&oacute; en Valencia&rdquo;, relata el responsable de su legado en el Instituto Cajal de Madrid, &ldquo;lo llamaron para ejercer de vocal en un tribunal de oposiciones a c&aacute;tedra&rdquo;. Tuvo que desplazarse, de nuevo, a la capital y all&iacute; encontr&oacute; al profesor Luis Simarro, un especialista en Neuropsiquiatr&iacute;a con el que pudo intercambiar pareceres: &ldquo;Simarro le dijo: &laquo;Voy a ense&ntilde;arle a usted, con el microscopio, una preparaci&oacute;n que no ha visto jam&aacute;s&raquo;. As&iacute; de televisivo fue el profesor Simarro. &iexcl;Aunque llevaba raz&oacute;n! Efectivamente, Cajal no hab&iacute;a visto nunca esa preparaci&oacute;n de tejido nervioso te&ntilde;ida con un m&eacute;todo que hab&iacute;a inventado un tal Camillo Golgi, a la saz&oacute;n un italiano cuyo nombre, andando el tiempo, aparecer&iacute;a junto al suyo en el Premio Nobel de Medicina de 1906. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, el tejido nervioso se hab&iacute;a estudiado muy poco porque no se pod&iacute;a tintar, pero el m&eacute;todo de Golgi cambiaba las cosas y, una vez lo hubo conocido, el cient&iacute;fico espa&ntilde;ol pudo empezar a trabajar con &eacute;l. Sin embargo, y a pesar de haber compartido el Nobel con &eacute;l, Cajal no estuvo de acuerdo con las tesis del italiano, toda vez que el espa&ntilde;ol fue pionero en el descubrimiento de la sinapsis entre neuronas, es decir, en proponer que las neuronas eran unidades individuales que se comunicaban, no por contacto, sino por el espacio existente entre ellas, uno de los hallazgos que, a la postre, le permitir&iacute;an escribir su nombre en letras doradas en la historia de la Neurociencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/santiago-ramon-cajal-mil-travesuras-primer-nobel-espanol_1_8165307.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Jul 2021 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santiago antes de Ramón y Cajal: mil y una travesuras del primer Nobel español]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Neurociencia,Ciencia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA["La gran ola" de Kanagawa, la esencia japonesa que encajó en Occidente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/gran-ola-kaganawa-esencia-japonesa-encajo-occidente_1_8165166.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74c4a571-3f84-4950-8f61-a464d6f0754e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;La gran ola&#039; de Kaganawa, la esencia japonesa que encajó en occidente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pieza es uno de los "36 grabados del monte Fuji" y es obra de Katsushika Hokusai. Se ha convertido en una de las imágenes más conocidas del arte oriental y de la mano de Sara Rubayo descubrimos qué significa y cómo es la técnica ukiyo-e</p><p class="subtitle">La feria internacional Artesantander 2021 mira al coronavirus</p></div><p class="article-text">
        ''El nip&oacute;n Katsushika Hokusai hab&iacute;a estudiado a fondo el arte europeo'', tercia la historiadora del arte <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rubayo</a>, y eso es un detalle importante a la hora de analizar su obra m&aacute;s conocida, <em>La gran ola</em> (Museo Metropolitano de Arte de Nueva York), que forma parte de una serie de grabados realizados en 1820 agrupados bajo el t&iacute;tulo <em>36 vistas del monte Fuji</em>. ''Al ser grabados'', explica la divulgadora, ''era muy barato hacer copias, por lo que el trabajo de Hokusai lleg&oacute; a Europa con facilidad''. No parece, por tanto, casualidad que el japon&eacute;s eligiera tem&aacute;ticas que encajaban tanto en las corrientes art&iacute;sticas que predominaban a principios del siglo XIX en el Viejo Continente. ''Esa idea rom&aacute;ntica del hombre luchando contra el &iacute;mpetu de la naturaleza'', contin&uacute;a Rubayo, ''ten&iacute;a mucha salida en estas tierras''. Con todo, Hokusai, que utiliz&oacute; la t&eacute;cnica del <em>ukiyo-e</em> para elaborar la serie, posiblemente considerara la perspectiva del Marketing a la hora de decidirse a realizar los grabados. Hay que tener en cuenta, adem&aacute;s, que aunque <em>La gran ola</em> sea, efectivamente, la m&aacute;s conocida de las 36 piezas que conforman la serie, es imprescindible contemplar el trabajo al completo para comprender su grandeza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En todos los grabados, <a href="https://www.eldiario.es/cultura/paris-hokusai-retrospectiva-organizada-japon_1_4610751.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Hokusai </a>introduce, de una forma u otra, la imagen del monte Fuji. Por eso, a pesar de que en alguna de las piezas, como precisamente <em>La gran ola</em>, el monte no sea el protagonista, la serie recibe ese nombre. El artista pinta la monta&ntilde;a en verano, en invierno, primavera y oto&ntilde;o. Con nieve y sin ella. Con hombres y mujeres trabajando a su alrededor y tambi&eacute;n con predominancia absoluta de la naturaleza. Por la ma&ntilde;ana, por la tarde, de muy cerca y de muy lejos. La monta&ntilde;a siempre est&aacute; presente, aunque no siempre es protagonista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ''En <em>La gran ola</em>'', concreta Sara Rubayo, ''vemos el monte Fuji al final y, de hecho, si nos fijamos una de las olas peque&ntilde;itas que aparecen debajo de la grande, podemos apreciar c&oacute;mo el artista nos ofrece una copia del propio monte, pero l&iacute;quido''. La gran ola es, fuera de toda duda, una amenaza para los hombres que trabajan en las barcas en medio de la tormenta. ''Adem&aacute;s, la composici&oacute;n asim&eacute;trica de la pieza parece arrastrarnos hacia la ola, m&aacute;s a&uacute;n, en este caso, para una persona japonesa, que observa la imagen de derecha a izquierda, en el sentido de su forma de lectura y escritura'', detalla. En cuanto a los colores, ''destaca el agradable uso del azul prusia, muy valorado en Europa, y el crema''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es interesante, por otro lado, la utilizaci&oacute;n de la geometr&iacute;a de que hizo gala Hokusai, aunque no hay constancia de que el artista japon&eacute;s llegara a estudiar matem&aacute;ticas. ''Sin embargo'', apunta la divulgadora, ''ya fuera por algunos estudios que hubiera realizado o por puro instinto, su trabajo m&aacute;s famoso &mdash;<em>La gran ola&mdash;</em> encaja a las mil maravillas con la proporci&oacute;n &aacute;urea que siguen muchas de las obras m&aacute;s importantes de la historia, desde el Parten&oacute;n hasta el Taj Mahal''. M&aacute;s a&uacute;n: ''La ola que protagoniza el grabado, cuyas crestas de espuma, por cierto, imitan unas garras de animal que redundan en lo amenazante de la naturaleza, parece seguir incluso la archiconocida espiral de Fibonacci'', completa.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La t&eacute;cnica </strong><em><strong>ukiyo-e</strong></em>
    </p><p class="article-text">
        La traducci&oacute;n literal de <em>ukiyo-e</em>, la t&eacute;cnica que us&oacute; Katsushika Hokusai para sus serie <em>36 grabados del monte Fuji</em>, es ''mundo flotante'' y se refiere, en su acepci&oacute;n m&aacute;s m&iacute;stica, a un ideal de felicidad, aunque sin olvidar su fugacidad y transitoriedad. Pero, &iquest;cu&aacute;l es el proceso que llev&oacute; a cabo el artista para realizar los grabados? ''Lo primero que hace Hokusai o cualquier artista que trabaje la t&eacute;cnica'', se&ntilde;ala Rubayo, ''es trazar con tinta el dibujo inicial''. Entonces es cuando entran en juego las planchas de madera: ''En este paso, el artista engancha ese dibujo inicial en una plancha de madera, y corta y retira las partes blancas del papel <em>&mdash;</em>con tal de que solo quede el dibujo<em>&mdash;</em> para lograr una especie de impresi&oacute;n en relieve'', contin&uacute;a la divulgadora. A continuaci&oacute;n, hay que poner tinta en la plancha e imprimirla, por eso es f&aacute;cil realizar muchas copias del mismo dibujo. A partir de ese punto, el artista tinta cada una de las copias con un color diferente y las va pegando de forma alternada en la plancha de madera, dando como resultado el grabado final, que se podr&aacute; imprimir en papel tantas veces como &eacute;l desee.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es la t&eacute;cnica que utiliz&oacute; Hokusai para unos grabados que lo dar&iacute;an a conocer a lo ancho y largo del mundo. ''Todos hemos visto ya muchas veces <em>La gran ola</em>'', resuelve la divulgadora, ''pero el resto del trabajo de este artista es tambi&eacute;n excepcional, as&iacute; que su 'gran hit' deber&iacute;a animarnos a acercarnos al resto de su obra''.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez, Sara Rubayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/gran-ola-kaganawa-esencia-japonesa-encajo-occidente_1_8165166.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 23 Jul 2021 19:54:47 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA["La gran ola" de Kanagawa, la esencia japonesa que encajó en Occidente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura,Museos,Japón]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/himno-riego-posible-origen-pirineos-incomodidad-anarquistas-republica_1_8151089.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4062f629-a53a-498c-9106-a21e05c4cd69_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A pesar de que la composición no gozó de un consenso total durante el segundo período republicano, sí logró imponerse como himno oficial. Rafael del Riego, quien da nombre a la canción, fue un militar asturiano que luchó contra el absolutismo</p></div><p class="article-text">
        Un 30 de junio cualquiera, es perfectamente posible que uno vaya dando un paseo a los pies de los Pirineos por la localidad de Benasque (Huesca) y, de pronto, le asalte una serie de notas musicales que a quien m&aacute;s a quien menos le resulte familiar. Si uno sigue caminando, es tambi&eacute;n posible que se tope con unos &ldquo;danzantes que llevan un traje t&iacute;pico aderezado con un pa&ntilde;uelo en la cabeza en el que se inserta un ramo de flores&rdquo;. As&iacute; describe Jos&eacute; Antonio Gonz&aacute;lez Serena en la Revista Aragonesa de Musicolog&iacute;a la indumentaria tradicional que se usa en dicha localidad para bailar el tradicional <em>Ball Ben&agrave;s</em>, una composici&oacute;n musical en la que, tal y como apuntan los &uacute;ltimos estudios realizados por el historiador Antonio Merino Mora, se podr&iacute;a haber inspirado el famoso <em>Himno de Riego</em>, que ejerci&oacute; de himno nacional en el Trienio Liberal (1820-1823), la Primera Rep&uacute;blica (1873-1874) y la segunda (1931-1939). No obstante, el catedr&aacute;tico en Musicolog&iacute;a de la Universitat Aut&oacute;noma de Barcelona (UAB) Francesc Cort&egrave;s i Mir prefiere coger la cuesti&oacute;n con pinzas y seguir otorgando la autor&iacute;a de la m&uacute;sica a Jos&eacute; Melchor Gomis.
    </p><p class="article-text">
        En conversaci&oacute;n con este medio, Cort&egrave;s i Mir, autor, entre otros libros, de <em>M&uacute;sicas en tiempos de guerra</em> (Edicions UAB), asegura que &ldquo;aunque es posible que Gomis pudiera haberse inspirado en algunas canciones populares, hay que tomarlo con cautela&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo que est&aacute; claro es que fue durante la Segunda Rep&uacute;blica cuando se populariz&oacute; definitivamente el himno, aunque nunca estuvo exento de detractores, variaciones y alguna que otra pol&eacute;mica. V&iacute;ctor S&aacute;nchez Mart&iacute;n, historiador de la Universidad de Alicante, habla de ello en <em>La polifon&iacute;a h&iacute;mnica de la II Rep&uacute;blica y el Himno de Riego: Himnos, culturas pol&iacute;ticas y construcci&oacute;n nacional</em>. Subraya que, a pesar de que es cierto que el <em>Himno de Riego</em> &ldquo;generaba cierto consenso entre la coalici&oacute;n republicana al representar la lucha hist&oacute;rica contra la monarqu&iacute;a&rdquo;, tambi&eacute;n lo es que &ldquo;dicha coalici&oacute;n mostr&oacute; diferencias notables que generar&iacute;an una singular polifon&iacute;a h&iacute;mnica&rdquo;. El catedr&aacute;tico Cort&egrave;s i Mir cita los ejemplos m&aacute;s claros de esa incomodidad que suscit&oacute; el himno. &ldquo;Se trata&rdquo;, explica, &ldquo;de los grupos anarquistas &mdash;la FAI, la CNT o el POUM&mdash;, que no se sent&iacute;an identificados con el sentimiento popular nacional que transmit&iacute;a la canci&oacute;n y que para ellos era del todo ajeno&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;a qu&eacute; se refiere S&aacute;nchez Mart&iacute;n con la &ldquo;polifon&iacute;a h&iacute;mnica&rdquo; que tuvo lugar durante el segundo per&iacute;odo republicano? Concretamente a que, durante los primeros d&iacute;as de la Rep&uacute;blica, &ldquo;el protagonismo fue para <em>La Marsellesa</em>&rdquo;, un modelo para los republicanos de los distintos pa&iacute;ses. &ldquo;La prensa socialista&rdquo;, por su parte, &ldquo;hac&iacute;a hincapi&eacute; en sus propios elementos simb&oacute;licos&rdquo;, por lo que trataba de imponer <em>La Internacional</em>. Tambi&eacute;n escribe el propio S&aacute;nchez Mart&iacute;n que <em>La Marsellesa</em> no tuvo protagonismo &uacute;nicamente el 15 de abril, el d&iacute;a despu&eacute;s de la proclamaci&oacute;n de la Rep&uacute;blica,, sino que el 30 del mismo mes se public&oacute; en los diarios de Barcelona y Tarragona que se adoptaba el himno franc&eacute;s hasta que se resolviera cu&aacute;l iba a ser el himno definitivo espa&ntilde;ol. Es probable, remata, &ldquo;que esta disposici&oacute;n precipitara que el d&iacute;a 5 de mayo el <em>Himno de Riego </em>se estableciera como oficial&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, a pesar de que las autoridades republicanas lo legitimaran por completo, no dejaron de surgir otras canciones con la aspiraci&oacute;n de convertirse en s&iacute;mbolos nacionales. Es el caso, por ejemplo, del <em>Canto Rural a la Rep&uacute;blica Espa&ntilde;ola</em>, obra de Oscar Espl&aacute; y con letra de Manuel Machado.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qui&eacute;n fue el general Riego?</strong></h3><p class="article-text">
        El origen del himno, m&aacute;s all&aacute; de esa posible conexi&oacute;n con el Pirineo aragon&eacute;s, hay que irlo a buscar al a&ntilde;o 1820. La letra fue a cargo de Evaristo Fern&aacute;ndez de San Miguel (1785-1862), un militar y noble espa&ntilde;ol que se uni&oacute; &mdash;siendo uno de los primeros en hacerlo&mdash; a la insurrecci&oacute;n que encabez&oacute; el asturiano &mdash;y tambi&eacute;n noble y militar liberal&mdash; Rafael del Riego (1784-1823), quien da nombre a la canci&oacute;n, contra el monarca absolutista Fernando VII (1874-1833). Las proclamas de Riego iban en la direcci&oacute;n de recuperar la Constituci&oacute;n de 1812 (<em>La Pepa</em>) y de instaurar una monarqu&iacute;a constitucional. Finalmente, muri&oacute; en el intento. Sin embargo, esa lucha del general contra el absolutismo fue la que lo convirti&oacute; en un ejemplo para muchos y lo que hizo del <em>Himno de Riego</em> un valor de consenso para, primero, la Primera Rep&uacute;blica y, despu&eacute;s, la segunda. &ldquo;La oficialidad de la canci&oacute;n&rdquo;, concluye Cort&egrave;s i Mir, &ldquo;termin&oacute; cuando Francisco Franco la derog&oacute;&rdquo;.&nbsp;Fue entonces cuando se impuso en Espa&ntilde;a <em>La marcha Granadera</em> o <em>Marcha Real</em> como himno oficial espa&ntilde;ol.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/himno-riego-posible-origen-pirineos-incomodidad-anarquistas-republica_1_8151089.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 19 Jul 2021 20:17:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El Himno de Riego: de su posible origen en los Pirineos a la incomodidad de los anarquistas en la República]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil Española]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/humor-al-cubo/carlos-chamarro-convencio-ladron-cuidara-furgoneta_1_8143928.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4aa1a39-83df-4f7c-91af-f2594bb031ff_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lejos de enfadarse y perder el control, Carlos Chamarro supo dialogar con un ladrón que pretendía robarle. Todos conocemos al actor por varios papeles, especialmente el de Julián Palacios en 'Camera Café', que próximamente dará el salto al cine</p></div><p class="article-text">
        A Carlos Chamarro (Barcelona, 1973) lo recordamos delante de una m&aacute;quina de caf&eacute; con su camisa de manga corta, una corbata estridente &ndash;incluso hortera&ndash; y con un peinadito con raya al lado. Era Juli&aacute;n Palacios en 'Camera Caf&eacute;', una serie que este a&ntilde;o se ha convertido en pel&iacute;cula y que acaba de terminar de rodarse bajo la direcci&oacute;n de Ernesto Sevilla. Este verano, el actor protagoniza 'Perdidos', una comedia junto a Agust&iacute;n Jim&eacute;nez en el patio del Teatro Quique San Francisco. Pero tambi&eacute;n sigue haciendo entrevistas variopintas en la cuenta de Instagram que comparte con su mujer, la tambi&eacute;n actriz Yolanda Vega. Llega al plat&oacute; de Taller de Ideas (TDI) con su perrito Denzel y con una an&eacute;cdota que le ocurri&oacute; hace ya veinticinco a&ntilde;os y que protagonizan &eacute;l mismo y un ladr&oacute;n muy bondadoso&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Has venido con tu perro, &iquest;lo llevas contigo a todos los sitios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues s&iacute;, como es un perrito tan amable, se porta tan bien y es tan chiquit&iacute;n, me lo puedo llevar a casi todos sitios, como si fuera mi hijo peque&ntilde;o. Yo a esta clase de perros los llamo 'perros coj&iacute;n'. No son de esos que tienes que sacarlos fuera constantemente y que corren y corren. Este se cansa enseguida.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Te lo llevaste tambi&eacute;n al estreno de 'Perdidos'?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Pues lo iba a llevar, pero como tampoco sab&iacute;a con qui&eacute;n lo pod&iacute;a dejar all&iacute; donde hacemos la funci&oacute;n, al final lo dej&eacute; en casa. Es m&aacute;s, despu&eacute;s del estreno, en vez de celebrarlo, volv&iacute; a casa porque lo quer&iacute;a sacar para que no estuviera tanto tiempo solo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>H&aacute;blanos de 'Perdidos'. Una comedia que trata sobre las complicadas relaciones de pareja&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 'Perdidos', el espectador encuentra a dos personas normales, que a lo mejor tienen una vida no tanto como anodina, pero s&iacute; muy normal. En un momento dado, se plantean c&oacute;mo debe de ser eso de salir de nuestras relaciones y compartir. No se trata de un intercambio de parejas, pero s&iacute; que se dan permiso para ver c&oacute;mo &ndash;sin celos ningunos&ndash; se les dar&iacute;a ahora, tras tantos a&ntilde;os de matrimonio, eso de ligar. Y ah&iacute;, como es algo nuevo para ellos, se l&iacute;a una bastante gorda.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Acab&aacute;is de terminar el rodaje de 'Camera Caf&eacute;'. Qu&eacute; responsabilidad trasladar la serie a la gran pantalla&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, y m&aacute;s despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os. La verdad es que el guion est&aacute; muy conseguido, porque el punto de partida es aquello que reconoc&iacute;as de la serie, que eran unos t&iacute;os delante de una m&aacute;quina de caf&eacute;, pero, de pronto, empiezas a moverte por esa empresa que nunca viste, por las oficinas, sales a la calle&hellip; Creo que es un guion redondo y la pel&iacute;cula est&aacute; muy bien dirigida por Ernesto Sevilla. &iexcl;Se ha marcado un pelicul&oacute;n con homenajes a cineastas como Scorsese o Coppola! Cuando lo ves, piensas: esto va a ser un &eacute;xito. Tengo ganas ya de que se estrene, pero ya sabemos que estas cosas van lentas...
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;C&oacute;mo ha sido volver a meterte en la piel de Juli&aacute;n Palacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue llegar a donde rod&aacute;bamos, saludar a los compa&ntilde;eros y&hellip; &iexcl;Acci&oacute;n! Chasqueabas los dedos y ya estabas metido en el personaje. Cuando me puse una camisa de manga corta y una corbata estridente, me di cuenta de que ya estaba de nuevo metido en el personaje. Fue muy chulo y muy f&aacute;cil el reencuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Carlos Chamarro tiene algo de Juli&aacute;n Palacios?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo creo que s&iacute;. Igual que Juli&aacute;n soy bastante sindicalista. Soy un t&iacute;o de familia humilde, de que las cosas son las que son y que lo mismo que pueda tener yo, tambi&eacute;n se lo merece el otro, as&iacute; que peleo mucho por los dem&aacute;s. Lo que pasa es que Juli&aacute;n, luego, es muy chaquetero y, despu&eacute;s de pelear mucho, dec&iacute;a: &ldquo;Bueno, esto me lo quedo yo y los dem&aacute;s que se apa&ntilde;en&rdquo;. Eso yo no lo tengo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lo que s&iacute; que tienes es mano izquierda en general, en la vida cotidiana....&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;&hellip; Hay un ejemplo que lo ejemplifica muy bien. Ocurri&oacute; cuando yo estaba en el grupo de teatro Comediants e inauguramos el Teatre Nacional de Catalunya (TNC). En aquella &eacute;poca, ten&iacute;a una furgoneta Volkswagen de color naranja butano de estas que tienen una cocinita dentro, una cama y un techito que pod&iacute;as levantar para cocinar. Lo bueno del sitio es que se pod&iacute;a aparcar muy bien. Como os digo, yo estaba haciendo un espect&aacute;culo muy cansado y estaba mal de la voz...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y parece que eso es algo que tiene trascendencia con lo que le pas&oacute; a la furgoneta...</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tal cual. Un d&iacute;a, termino la funci&oacute;n, salgo del teatro, voy a buscar mi furgoneta, que la hab&iacute;a aparcado en una calle muy larga. Al llegar veo que no est&aacute;. Era la una de la madrugada y, en vez de la furgoneta, veo un cami&oacute;n. De repente, sigo andando un poco y veo que detr&aacute;s de la caja del cami&oacute;n, est&aacute; mi furgoneta naranja butano. Digo: &ldquo;&iexcl;Hostia, qu&eacute; susto! &iexcl;Menos mal!&rdquo;. Pero, en ese punto, saco las llaves y, cuando voy a meterme entre el cami&oacute;n y el morro de mi furgoneta para ir por el asiento del conductor, veo que se abre la puerta corredera y que sale un se&ntilde;or, al que a partir de ahora llamaremos ladr&oacute;n, con las cadenas de las ruedas y la caja de herramientas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;Qu&eacute; le dices?&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;o baja de la furgoneta, se me queda mirando como diciendo: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa?&rdquo; Yo me lo quedo mirando, como diciendo: &ldquo;&iexcl;Es mi furgoneta!&rdquo; Y me pregunta: &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde eres?&rdquo; A lo que yo respondo: &ldquo;De aqu&iacute;&rdquo;. &Eacute;l no me cre&iacute;a porque la matr&iacute;cula de la furgoneta &ndash;que yo le hab&iacute;a comprado a mi suegro&ndash; era de Madrid, as&iacute; que trat&oacute; de comprobar que, efectivamente, el veh&iacute;culo era m&iacute;o. Para demostrarlo, le ense&ntilde;&eacute; aquella t&iacute;pica pegatina que ten&iacute;amos en aquella &eacute;poca con una letra ce de Catalu&ntilde;a y con eso qued&oacute; m&aacute;s o menos convencido. &Eacute;l sin soltar la caja de herramientas y las cadenas, y yo muy cansado y sin voz por la funci&oacute;n. Vio que yo era un t&iacute;o peque&ntilde;ito, delgadito, que no ten&iacute;a voz ni mucha energ&iacute;a y debi&oacute; de pensar: &ldquo;No nos vamos a pelear porque le doy dos tortazos y lo dejo aqu&iacute; seco&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pero la historia no termina ah&iacute;. Al final, llegasteis a un buen trato.</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, pero antes, en un momento dado, pienso: &ldquo;Oye, &iquest;este t&iacute;o c&oacute;mo ha entrado en la furgoneta? &iexcl;Me habr&aacute; roto algo!&rdquo; Le pregunto si me ha roto la ventana y responde: &ldquo;No, no, no. No he roto la ventana. Yo he bajado la ventana, he abierto la puerta y he entrado por la puerta del conductor&rdquo;. Y le pregunto: &ldquo;&iquest;Seguro?&rdquo; Y digo: &ldquo;Vamos a ver...&rdquo; Me lo llevo a la altura de la ventana y vemos que, efectivamente, no est&aacute; rota. En ese punto ya hab&iacute;a dejado dentro de la furgoneta las dos cosas que iba a robar. Yo hab&iacute;a empezado a hablar mucho, todo verborrea, y, al final, el hombre estaba cansado, se quer&iacute;a ir a su casa. Estaba m&aacute;s desorientado &eacute;l que yo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estar&iacute;a alucinando por lo pesado que te pusiste&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Entonces, le digo: &ldquo;Oye, &iquest;c&oacute;mo te llamas? Yo me llamo Carlos&rdquo;. &Eacute;l se llamaba Omar. Nos damos la mano y le digo: &ldquo;Ahora tenemos un problema. Yo voy a estar aqu&iacute; trabajando toda la temporada. Ma&ntilde;ana voy a volver a aparcar por aqu&iacute; porque no tengo dinero para un parquin y tengo que aparcar en la calle. Claro, &iquest;qu&eacute; va a pasar ma&ntilde;ana? &iquest;Vas a venir otra vez a robarme? Es que no tiene ning&uacute;n sentido&rdquo;. Y dice &eacute;l: &ldquo;No, no. T&uacute; no te preocupes, que yo, Omar, vigilo tu furgoneta&rdquo;. Y efectivamente, en todo el tiempo que estuve en el TNC nadie le hizo nada a la furgoneta. Omar cumpli&oacute; su palabra.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Eva Baroja, Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/humor-al-cubo/carlos-chamarro-convencio-ladron-cuidara-furgoneta_1_8143928.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Jul 2021 19:57:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando Carlos Chamarro convenció a un ladrón para que cuidara de su furgoneta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_1_8145776.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/289f7c50-4fe4-4dd5-84b7-f821e8f00af6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nacido en una de las barriadas más humildes de Málaga a principios del siglo XX, el coplista navegó a contracorriente para convertirse en una estrella. El actor Ángel Ruiz, quien conoce bien la figura, detalla los primeros pasos del revolucionario artista</p></div><p class="article-text">
        No ten&iacute;a nada a su favor. Nada, ninguna de las piezas que conformaban la joven vida del ni&ntilde;o nacido a principios del siglo XX en el barrio de Capuchinos de M&aacute;laga &mdash;por aquel entonces, uno de los m&aacute;s humildes de la ciudad&mdash; parec&iacute;a dispuesta para que se convirtiera en una estrella. M&aacute;s a&uacute;n, en un revolucionario. O, quiz&aacute;s, precisamente las circunstancias paup&eacute;rrimas en las que naci&oacute;, la pobreza, el abandono de su padre y el ambiente popular y p&iacute;caro andaluz en el que se crio fueron, en realidad, las &uacute;nicas posibles para crear el caldo perfecto, la mezcla id&oacute;nea &mdash;m&aacute;gica&mdash; que construye a un fen&oacute;meno. &Aacute;ngel Ruiz, tambi&eacute;n artista, tambi&eacute;n malague&ntilde;o y tambi&eacute;n talentoso escribi&oacute; un mon&oacute;logo delicioso en el que &eacute;l mismo interpreta al coplista. En <em>Miguel de Molina al desnudo </em>(Premio Max al mejor actor protagonista, entre otros), Ruiz, solo acompa&ntilde;ado de un pianista, a la saz&oacute;n C&eacute;sar Belda, narra toda la trayectoria de Miguel como si &eacute;l mismo hubiera viajado a nuestra &eacute;poca. Una &eacute;poca en la que, en palabras de &Aacute;ngel Ruiz, ''no hay ninguna duda de que Miguel de Molina se hubiera dedicado al cante y al baile, ser&iacute;a un artista'', pero ''tambi&eacute;n un activista que hubiera estado en la calle protestando por la muerte de Samuel y luchando por la libertad''.
    </p><p class="article-text">
        Miguel de Molina naci&oacute; un diez de abril de 1908. Ruiz cuenta c&oacute;mo ya desde muy peque&ntilde;o entreten&iacute;a al resto de ni&ntilde;os de su vecindad con peque&ntilde;os espect&aacute;culos en las corralas del barrio. Su padre se hab&iacute;a marchado y hab&iacute;a dejado a Miguel, su madre y sus hermanos en una situaci&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s comprometida. ''Las monedillas que le daban a Miguel por esos entretenimientos para los ni&ntilde;os'', apunta &Aacute;ngel Ruiz, ''las pon&iacute;a en el monedero de su madre sin que se diera cuenta''. Ya en esos momentos ten&iacute;a el futuro coplista la necesidad de oler escenario, de impregnarse de todas esas artes. ''Pero no ten&iacute;a dinero para pagarse la entrada a los espect&aacute;culos'', advierte el actor, ''por lo que era habitual que incluso se colara en el Teatro Cervantes de M&aacute;laga para ver todo lo que pasaba all&iacute; dentro y, en aquellos tiempos, lo que encontraba entre los muros del teatro eran n&uacute;meros de variedades''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con catorce a&ntilde;os, hizo las maletas. &Eacute;l todav&iacute;a no lo sab&iacute;a, pero, en palabras de &Aacute;ngel Ruiz, hab&iacute;a empezado el camino que lo convertir&iacute;a en una estrella. No lo sab&iacute;a, pero s&iacute; lo quer&iacute;a. ''No podemos decir que &eacute;l buscara su camino'', apunta, ''porque siempre supo que quer&iacute;a dedicarse al espect&aacute;culo''. Y tambi&eacute;n sab&iacute;a &mdash;o intu&iacute;a&mdash; que, a diferencia de otros grandes artistas, &eacute;l iba a tener que recorrer un camino mucho m&aacute;s largo para conseguir su objetivo. &Eacute;l hab&iacute;a nacido en los bajos fondos. De M&aacute;laga se fue a Algeciras. All&iacute; conoci&oacute; a Pepa 'la Limpia', quien le dio trabajo en el prost&iacute;bulo que regentaba. La valent&iacute;a que le hab&iacute;a llevado a marchar de casa con catorce a&ntilde;os era equiparable a su inteligencia. ''Lo que m&aacute;s destaco de &eacute;l es precisamente eso'', corrobora Ruiz, ''&eacute;l ten&iacute;a la capacidad de fijarse en todo lo que hab&iacute;a a su alrededor, era una persona absolutamente inteligente y despierta''. Por eso, aquellos cerca de tres a&ntilde;os que trabaj&oacute; de 'chico para todo' en el prost&iacute;bulo no fueron en vano. Aprendi&oacute; y conoci&oacute; gentes distintas y distintas maneras de hacer.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n all&iacute;, tal y como &eacute;l mismo cont&oacute;, se conoci&oacute; un poco m&aacute;s a s&iacute; mismo. ''Una noche que estaba un poco enfermo'', relata Ruiz, ''una de las chicas de la manceb&iacute;a entr&oacute; a su habitaci&oacute;n para cuidarlo. De repente, se quit&oacute; la prenda que cubr&iacute;a su cuerpo, qued&oacute; desnuda y se le insinu&oacute;''. A&ntilde;os despu&eacute;s explic&oacute; que fue en ese momento cuando se cercior&oacute; de que no le gustaban las mujeres porque no sinti&oacute; ning&uacute;n deseo por ella.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Un caf&eacute; con Lorca</strong>
    </p><p class="article-text">
        Superada la etapa en Algeciras, Miguel de Molina pas&oacute; un tiempo en Granada, donde ya hab&iacute;a asistido al Festival de Cante Jondo que organizaron Federico Garc&iacute;a Lorca y Manuel de Falla gracias a la invitaci&oacute;n de su amigo Rafael 'el Corcho'. All&iacute; se enamor&oacute; Miguel del flamenco y qued&oacute; fascinado por el arte y la personalidad del poeta granadino y, en especial, de su <em>Romancero gitano</em>. En Granada anduvo de escenario en escenario participando en espect&aacute;culos para se&ntilde;oritos y turistas hasta que un ganadero sevillano lo convenci&oacute; para trasladarse a Sevilla, donde, seg&uacute;n le dijo el hombre, podr&iacute;a desarrollar mejor su talento. Y as&iacute; fue, cuando menos, durante el verano que dur&oacute; la Exposici&oacute;n Iberoamericana de 1929. Por aquel entonces, Miguel de Molina era conocido como la Miguela y no fue hasta que hubo llegado a Madrid que se convirti&oacute;, definitivamente, en Miguel de Molina. Fue en la gran capital donde empez&oacute; a frecuentar la copla &mdash;a pesar de que se entend&iacute;a como un g&eacute;nero eminentemente femenino&mdash; y a recibir el inter&eacute;s de grandes figuras como Soledad Miralles o Antonia Merc&eacute;, quien lo llam&oacute; para bailar el <em>Amor brujo</em> en Barcelona, un espect&aacute;culo que dirig&iacute;a Manuel de Falla.
    </p><p class="article-text">
        Aquel ni&ntilde;o pobre del barrio de Capuchinos, aquel 'chico para todo' de un prost&iacute;bulo, aquella Miguela siempre a contracorriente hab&iacute;a construido su nombre. Hab&iacute;a construido la estrella.
    </p><p class="article-text">
        Durante sus d&iacute;as en Barcelona, pudo cumplir uno de sus grandes sue&ntilde;os: conocer a Lorca. Fue en el caf&eacute; de la Granja de Oriente. A Miguel lo invit&oacute; su amigo Rafael de Le&oacute;n y en esa peque&ntilde;a tertulia de tres consigui&oacute; el coplista que Rafael de Le&oacute;n le concediera el honor de cantar la nueva canci&oacute;n que estaba componiendo, <em>Ojos verdes</em>, que acabar&iacute;a siendo uno de sus grandes &eacute;xitos. Con el paso del tiempo, Miguel de Molina siempre record&oacute; aquella velada con Federico Garc&iacute;a Lorca con mucho cari&ntilde;o. Y tambi&eacute;n aquella &eacute;poca, antes de que la llegada del franquismo fuera al traste con todo. A &eacute;l no lo echaron de Espa&ntilde;a, pero tuvo que irse porque necesitaba seguir con sus espect&aacute;culos y aqu&iacute; era del todo imposible.
    </p><p class="article-text">
        ''A Miguel de Molina'', concluye Ruiz, ''hay que recordarlo como un hito. Es la primera figura masculina que aparece en un g&eacute;nero relegado para la mujer y con una identidad propia''. Valiente, talentoso e inteligente, el coplista malague&ntilde;o fue, tambi&eacute;n, un revolucionario.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/miguela-miguel-molina-vida-milagros-coplista-valiente_1_8145776.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jul 2021 21:07:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Miguela antes de Miguel de Molina, vida y milagros de un coplista valiente]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Música,Federico García Lorca,Andalucía,Flamenco]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de "la carne" al mismísimo rey de Francia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/bronzino-cuadro-aviso-peligros-carne-mismisimo-rey-francia_1_8144203.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d5e33d2-d0ce-4f61-b65e-145e9e435f8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de &#039;la carne&#039; al mismísimo rey de Francia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pintor florentino crea, alrededor de Venus y Cupido, una alegoría del amor en la que aparecen el engaño, el tiempo, los celos, el olvido y, quizás, hasta la sífilis. La historiadora del arte Sara Rubayo nos explica los detalles de "El Triunfo del amor"</p></div><p class="article-text">
        <em>El triunfo del amor </em>o <em>Alegor&iacute;a de Venus y Cupido</em> &mdash;los dos nombres con los que se suele identificar el cuadro&mdash; se sit&uacute;a a medio camino entre un aviso y una premonici&oacute;n. Lo pint&oacute; Agnolo di Torri o Angelo di Cosimo di Mariano (Florencia, 1503 - Florencia, 1572). Como al cuadro, al artista tambi&eacute;n se lo conoc&iacute;a por varios nombres, aunque el que termin&oacute; por imponerse fue el de Bronzino. ''Se dice que era muy moreno de piel'', comenta la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rubayo</a>: ''Y por eso lo de Bronzino''. Sin embargo, completa, ''tambi&eacute;n se le atribuye un car&aacute;cter bastante cerrado, de modo que el sobrenombre puede venir tambi&eacute;n de ah&iacute;''. El caso es que el lienzo que tratamos esta semana en &ldquo;La Galer&iacute;a&rdquo; es imposible de entender sin su contexto. ''Se trata de una pintura manierista con una carga simb&oacute;lica muy alta'', explica Rubayo, ''y solo teniendo en cuenta el contexto en que la pint&oacute; Bronzino, podemos entender por qu&eacute; incluye todos los elementos que vemos en la obra, que para nada es lo que parece a simple vista''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empecemos por el principio. &iquest;Qui&eacute;n le encarga el cuadro al pintor florentino? Nos situamos en mitad del siglo XVI. Bronzino, tal y como escribi&oacute; el historiador y pintor Giorgio Vasari en <em>Le vite de' pi&ugrave; eccellenti pittori, scultori e architettori</em>, era, por aquel entonces, el artista m&aacute;s solicitado, por lo que se le comisiona una pintura que deb&iacute;a alcanzar grandes cotas de belleza, toda vez que iba a ser entregada a modo de obsequio al rey de Francia. Y este no es un dato balad&iacute;. ''Francisco I de Francia era famoso por ser un gran aficionado a los vicios de la carne, y tambi&eacute;n al entrecot'', bromea la historiadora del arte. Parece que el monarca ten&iacute;a gusto por los placeres terrenales y eso ayuda a entender el sentido del cuadro que pint&oacute; Bronzino. Vasari lo describi&oacute; as&iacute;: ''Hizo un cuadro de singular belleza, que fue enviado a Francia, al rey Francisco. En &eacute;l hab&iacute;a una Venus desnuda con Cupido, que la besaba, y el Placer por un lado y el Juego con otros amores. Por el otro, el enga&ntilde;o, los celos y otras pasiones del amor''.
    </p><p class="article-text">
        Antes de descubrir cu&aacute;l es el significado de todos los agentes que aparecen en el lienzo, un peque&ntilde;o spoiler: ''Francisco I no debi&oacute; de hacer mucho caso al aviso pict&oacute;rico que le mand&oacute; Bronzino, ya que, a los dos a&ntilde;os de recibir el regalo, el rey franc&eacute;s muri&oacute; y, encima, de s&iacute;filis, una enfermedad de transmisi&oacute;n sexual, que, por cierto'', avisa Rubayo, ''est&aacute; representada en el cuadro''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Qui&eacute;n es qu&eacute; en la alegor&iacute;a de Bronzino</strong>
    </p><p class="article-text">
        ''Como toda pintura aleg&oacute;rica, cada figura representa alguna cualidad, un vicio o una virtud'', se&ntilde;ala Rubayo. ''La obra'', contin&uacute;a, ''presenta varios personajes aleg&oacute;ricos encajados como piezas de un puzzle, que ocupan todos los m&aacute;rgenes y dejan una composici&oacute;n abarrotada pero arm&oacute;nica''. A pesar de que los personajes centrales son Venus y Cupido, los dioses de las dos versiones principales del amor, y eso podr&iacute;a llevar al observador a pensar que se trata, precisamente, de un cuadro de amor, nada m&aacute;s lejos de la realidad. ''Por mucho que la centralidad del cuadro la ocupen Venus y Cupido'', apunta la divulgadora, ''hay que fijarse en todo el resto de los personajes para entender cu&aacute;l es el verdadero tema''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo que hay que tener en cuenta es c&oacute;mo est&aacute;n representados esos dos protagonistas y, sobre todo, en qui&eacute;nes los acompa&ntilde;an. ''Para empezar'', tercia Rubayo, ''Venus y Cupido se abrazan zigzagueantes bes&aacute;ndose en la boca, lo que es un acto de lujuria e incesto pecaminoso. Adem&aacute;s, el muchacho le pellizca un pez&oacute;n a su madre''. Y esos son solo algunos s&iacute;mbolos de sensualidad y deseo que aparecen en la obra, pero hay muchos m&aacute;s, por ejemplo, las palomas y las m&aacute;scaras que descansan a sus pies. ''Justo detr&aacute;s de Venus'', se&ntilde;ala Rubayo, ''hay un ni&ntilde;o de pelo rizado que brinca alegre a punto de arrojar rosas a la pareja''. Se trata de la cara feliz del amor, del j&uacute;bilo. ''En su tobillo izquierdo'', completa, ''lleva una pulsera de cascabeles que alude a esa alegr&iacute;a de vivir''. Estamos delante de la personificaci&oacute;n del Placer. Lo vemos, adem&aacute;s, pisando unas espinas que se asocian con el dolor que puede llegar a causar el amor. Sin embargo, el Placer no lo nota.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esa personificaci&oacute;n del placer, pint&oacute; Bronzino un dulce rostro falsamente angelical de una ni&ntilde;a que tiene las manos en una disposici&oacute;n imposible. ''Est&aacute;n vueltas del rev&eacute;s'', matiza la divulgadora, ''lo que desvela su aut&eacute;ntica naturaleza: es el enga&ntilde;o''. Su cuerpo es el de una serpiente con patas de le&oacute;n y rabo que remata en doble aguij&oacute;n de escorpi&oacute;n, pero que nos ofrece un panal de rica miel. En otras palabras, trata de jugar con nosotros y confundirnos. Por su parte, el hombre viejo y barbudo que aparece arriba es Cronos, el dios del tiempo y enemigo natural del amor. Delante suyo, la personificaci&oacute;n del olvido trata de tapar la escena. Por &uacute;ltimo, debajo del olvido encontramos el personaje que enlaza con la historia del rey Francisco I de Francia. En los escritos de Vasari ese personaje aparece identificado como la personificaci&oacute;n de los celos, pero, tal y como explica Rubayo, ''estudios recientes han visto en &eacute;l una imagen de la s&iacute;filis''. A todas luces, el monarca galo, o bien no supo leer el mensaje en clave que le brind&oacute; la corte toscana por medio de Bronzino, o bien no quiso hacer demasiado caso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez, Sara Rubayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/bronzino-cuadro-aviso-peligros-carne-mismisimo-rey-francia_1_8144203.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jul 2021 19:55:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bronzino y el cuadro con el que avisó de los peligros de "la carne" al mismísimo rey de Francia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura,Divulgación]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/brigadas-internacionales-35-000-extranjeros-decidieron-luchar-espana-republicana_1_8129217.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09d5f760-1887-4d0f-9d3c-fad38e4dff18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2021 se cumplen 85 años del nacimiento de la milicia extranjera que participó en el bando republicano de la Guerra Civil. Voluntarios de más de cincuenta países tomaron parte de la contienda con la convicción de frenar el avance del fascismo</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Espa&ntilde;a era percibida como un pa&iacute;s atrasado siglos con respecto a la &laquo;civilizada&raquo; Europa&rdquo;, apunta el hispanista Paul Preston, c&eacute;lebre investigador de la Guerra Civil y de la Segunda Rep&uacute;blica. Lo escribe en <em>Las brigadas internacionales: el contexto internacional, los medios de propaganda, literatura y memorias</em> (Universidad de Castilla-La Mancha, 2003). A Espa&ntilde;a, tal y como contin&uacute;a Preston, se la ve&iacute;a como &ldquo;un lugar donde las pasiones y las atrocidades violentas eran la esencia de la vida cotidiana&rdquo;. En la prensa y las pel&iacute;culas que llegaban al extranjero aparec&iacute;a una visi&oacute;n del pa&iacute;s sin&oacute;nimo &ldquo;del fanatismo, la crueldad y la emoci&oacute;n incontrolada&rdquo;. Entonces, &iquest;por qu&eacute; tantos j&oacute;venes de m&aacute;s de cincuenta pa&iacute;ses distintos tomaron la decisi&oacute;n de sacrificar nada menos que su vida por Espa&ntilde;a, ese pa&iacute;s que ve&iacute;an atrasado y cruel? La respuesta hay que ir a buscarla al principio de la Guerra Civil y, sobre todo, al contexto pol&iacute;tico que la rodeaba. Lo escribe el historiador Jaume Claret en <em>Breve historia de las Brigadas Internacionales</em> (Los libros de la Catarata, 2016): &ldquo;Para muchos j&oacute;venes, la guerra espa&ntilde;ola era una causa justa, la primera etapa del enfrentamiento contra el fascismo&rdquo;. Ese es el quid de la cuesti&oacute;n. Claret contin&uacute;a: &ldquo;Para toda una generaci&oacute;n de j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes de todo el mundo, aquella fue tambi&eacute;n su guerra&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;qu&eacute; fueron esas Brigadas Internacionales y qui&eacute;nes son, exactamente, esos j&oacute;venes de los que hablan Preston y Claret? En pocas palabras, las Brigadas fueron milicias de voluntarios extranjeros que combatieron en el bando republicano durante la Guerra Civil Espa&ntilde;ola. Y en cuanto a sus miembros, el mismo Paul Preston los define as&iacute;: &ldquo;Algunos eran parados, otros eran intelectuales, unos pocos aventureros, pero todos hab&iacute;an venido para luchar contra el fascismo&rdquo;. Exactamente eso se desprende de una de las cartas que el brigadista Gene Wolman escrib&iacute;a a su familia. En la misiva, el soldado alababa la lucha republicana espa&ntilde;ola porque &ldquo;por primera vez desde que el fascismo empez&oacute; a ahogar y desgarrar todo lo que m&aacute;s apreciamos, estamos teniendo la oportunidad de luchar de nuevo&rdquo; y continuaba: &ldquo;Aqu&iacute;, finalmente, los oprimidos de la tierra estamos unidos, aqu&iacute; finalmente tenemos armas, aqu&iacute; podemos defendernos&rdquo;. Para terminar las letras que el voluntario enviaba a su familia, remataba: &ldquo;Aqu&iacute;, incluso aunque perdi&eacute;ramos&hellip; por el hecho de la lucha; por el debilitamiento del fascismo, habremos ganado&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Esa es, en definitiva, la respuesta a la pregunta que plantea este art&iacute;culo. Fueron las ansias de lucha contra el despertar del fascismo las que llevaron a tantos soldados a enrolarse en las Brigadas. De d&oacute;nde proven&iacute;an esos soldados es algo sobre lo que no hay un acuerdo. Este medio se ha puesto en contacto con la<a href="https://www.brigadasinternacionales.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> AABI (Asociaci&oacute;n de Amigos de las Brigadas Internacionales)</a>, que, en sinton&iacute;a con los muchos estudios que se han realizado sobre el tema, aseguran que la cifra de pa&iacute;ses de procedencia de los brigadistas supera los cincuenta, pero que es muy dif&iacute;cil dar una lista exacta. Con todo, Francia, Polonia, Italia, Gran Breta&ntilde;a o Estados Unidos son algunos de los que m&aacute;s soldados aportaron. 
    </p><h3 class="article-text">Peso de las Brigadas en la lucha contra el fascismo</h3><p class="article-text">
        Cada cinco a&ntilde;os, la AABI organiza una serie de actos para conmemorar el hero&iacute;smo de los Brigadistas. Y, tal y como confirman las investigaciones tanto de Preston como de Claret entre muchos otros, se trata de un hero&iacute;smo que no fue en vano. &ldquo;La Rep&uacute;blica espa&ntilde;ola debilit&oacute; la capacidad militar de la Italia fascista&rdquo;, apunta Preston. &ldquo;Es m&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;mientras que la Rep&uacute;blica fue capaz de prolongar su lucha, fue poco probable que Hitler atacase Francia, por lo que los brit&aacute;nicos tuvieron tiempo para rearmarse&rdquo;. Y en el aguante republicano contra el bando nacional tuvieron un peso muy importante las Brigadas, con lo que, a pesar de que los republicanos terminasen por perder la Guerra Civil, cumplieron su objetivo de ser &uacute;tiles en la lucha contra el fascismo. 
    </p><p class="article-text">
        La participaci&oacute;n de las Brigadas Internacionales en la guerra tuvo una duraci&oacute;n de unos dos a&ntilde;os, aproximadamente desde el mes de octubre de 1936, hasta octubre de 1938, cuando se les rindi&oacute; un homenaje de despedida en Barcelona. Los primeros voluntarios extranjeros que se unieron a la contienda en aquel octubre del treinta y seis fueron, en palabras de Jaume Claret, &ldquo;extranjeros que ya se hallaban en Espa&ntilde;a al producirse el levantamiento militar&rdquo;, es decir, &ldquo;refugiados pol&iacute;ticos, fugitivos de pa&iacute;ses fascistas o en camino de serlo&rdquo;. Por un lado hab&iacute;a militantes socialistas, comunistas y anarquistas &ldquo;con un alto grado de concienciaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo; y por otro algunos participantes en la Olimp&iacute;ada Popular que acogi&oacute; Barcelona en protesta a los Juegos Ol&iacute;mpicos que se hab&iacute;an concedido la Alemania nazi. A medida que pasaron los d&iacute;as, extranjeros de varias partes del mundo se sumaron a la lucha sin ning&uacute;n control y eso es algo que, de acuerdo con el historiador, ha dificultado la tarea de contabilizar cu&aacute;ntos combatientes for&aacute;neos formaron las Brigadas. Algunos estudios los sit&uacute;an casi en los 60.000, aunque los m&aacute;s recientes los cifran por debajo en 35.000.
    </p><p class="article-text">
        Pronto la Internacional Comunista (la Comintern) hizo una llamada a la lucha en la trinchera ib&eacute;rica y empez&oacute; a vehicular nuevos brigadistas. Por qu&eacute; su participaci&oacute;n en la contienda termin&oacute; antes que la propia guerra tiene su explicaci&oacute;n en &ldquo;la actitud poco agradecida de los pa&iacute;ses emisores de brigadistas&rdquo;, en palabras de Preston, y en el Pacto de No-Intervenci&oacute;n en la guerra que firmaron las potencias europeas, a pesar de las ayudas que s&iacute; que recibi&oacute; el bando nacional por parte de Alemania e Italia. El 29 de octubre de 1938, Dolores Ib&aacute;rruri, Lluis Companys, Juan Negr&iacute;n y Manuel Aza&ntilde;a, entre otros, presidieron un desfile-homenaje a los brigadistas. La Pasionaria agradeci&oacute;, en un discurso, su compromiso y les prometi&oacute; que, en Espa&ntilde;a, aquellos hombres y mujeres brigadistas siempre tendr&iacute;an una patria.
    </p><h3 class="article-text">85 aniversario de las Brigadas</h3><p class="article-text">
        El agradecimiento que expres&oacute; Ib&aacute;rruri en 1938 se consum&oacute; en 1996, cuando el Gobierno del socialista Felipe Gonz&aacute;lez concedi&oacute; a los voluntarios de las Brigadas la posibilidad de adquirir la nacionalidad espa&ntilde;ola. En conversaci&oacute;n con este medio, fuentes de la AABI aseguran que cada vez que se organizan actos en recuerdo de las Brigadas se demuestra, una vez m&aacute;s, el agradecimiento de la sociedad espa&ntilde;ola. &ldquo;La media de participaci&oacute;n es de unas 400 o 500 personas y un 20% es gente joven&rdquo;, aseguran. En 2021 se cumplen 85 a&ntilde;os del nacimiento de la milicia, por lo que la Asociaci&oacute;n organizar&aacute; nuevas actividades que anunciar&aacute;n a trav&eacute;s de su p&aacute;gina web.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/brigadas-internacionales-35-000-extranjeros-decidieron-luchar-espana-republicana_1_8129217.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 12 Jul 2021 20:50:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fueron las Brigadas Internacionales y por qué 35.000 extranjeros decidieron luchar por la España republicana?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_1_8121618.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bf64ff6c-4a7a-4d2d-a17f-416fcac4569f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ana María antes de Maruja Mallo, la única &#039;bruja&#039; joven"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista gallega encandiló al padre del surrealismo, André Breton, con sus pinturas y pronto destacó en el panorama cultural madrileño. Amiga de Lorca, Dalí, Neruda o Buñuel, se trata de una de las personalidades más interesantes del siglo XX español</p></div><p class="article-text">
        El sal&oacute;n de actos de la prestigiosa Revista de Occidente jam&aacute;s hab&iacute;a abierto sus puertas para acoger una exposici&oacute;n art&iacute;stica. Jam&aacute;s hasta el 28 de mayo de 1928. Ese d&iacute;a, Ortega y Gasset, flamante director de la publicaci&oacute;n, recibi&oacute; con entusiasmo a la intelectualidad de la ciudad de Madrid que acudi&oacute; en tropel a contemplar la obra de una joven pintora de 26 a&ntilde;os que presentaba todo un conjunto de cuadros cuya tem&aacute;tica sobrevolaba &mdash;cuando no penetraba hasta las trancas&mdash; las verbenas de pueblo y los divertimentos tradicionales y futuristas de los hombres y las mujeres espa&ntilde;oles. A la joven que hab&iacute;a detr&aacute;s de aquellos diez &oacute;leos y muchas m&aacute;s estampas la defini&oacute; muy bien el escritor y periodista Ramon G&oacute;mez de la Serna. &ldquo;All&iacute; estaba la autora peque&ntilde;ita&rdquo;, dec&iacute;a, &ldquo;con ojos de lince, la cabeza como una veleta de giros r&aacute;pidos, apretada la nariz a la barbilla como un p&aacute;jaro orgulloso de su nido de colores&rdquo;. Era Maruja Mallo (Viveiro, Lugo, 1902 - Madrid, 1995) y &ldquo;si la posteridad fuera justa&rdquo;, tercia el doctor en Historia del Arte Manuel Ant&oacute;n en conversaci&oacute;n con este medio, &ldquo;hoy ser&iacute;a una de las artistas m&aacute;s recordadas y reconocidas del pa&iacute;s&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El nombre de Maruja Mallo se cuela a menudo por las finas rendijas de las an&eacute;cdotas de la Residencia de Estudiantes que dejan sus tres alumnos m&aacute;s c&eacute;lebres: Salvador Dal&iacute;, Luis Bu&ntilde;uel y, sobre todo, Federico Garc&iacute;a Lorca. Este &uacute;ltimo defini&oacute; la exposici&oacute;n que llev&oacute; a Mallo a la Gran V&iacute;a madrile&ntilde;a, donde se encontraba la sede de la Revista de Occidente, como &ldquo;los cuadros que he visto pintados con m&aacute;s imaginaci&oacute;n, con m&aacute;s gracia, con m&aacute;s ternura y con m&aacute;s sensualidad&rdquo;. Los cuatro, junto a otros estudiantes como Pep&iacute;n Bello, Margarita Manso y algunos m&aacute;s, formaban parte del meollo cultural e intelectual madrile&ntilde;o cuyos poetas y escritores, andando el tiempo, se conocer&iacute;an como la Generaci&oacute;n del 27. Adem&aacute;s, Maruja Mallo fue &mdash;es y ser&aacute;&mdash; una sinsombrero. Y no cualquiera, sino una de las dos mujeres que, junto con Lorca y Dal&iacute;, protagonizaron el gesto que dar&iacute;a nombre a toda una generaci&oacute;n de mujeres artistas, escritoras e intelectuales espa&ntilde;olas. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Parece que Mallo, Dal&iacute;, Lorca y Margarita Manso paseaban un d&iacute;a por la Puerta del Sol cuando decidieron retirarse sus respectivos sombreros&rdquo;, explica Manuel Ant&oacute;n, y contin&uacute;a: &ldquo;Lo importante es el gesto, el s&iacute;mbolo de descubrirse la cabeza&rdquo;. La propia Maruja Mallo explic&oacute; <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Wb2HXDael7I" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en un programa de televisi&oacute;n</a>, muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, que los cuatro miembros de la Residencia que se quitaron la prenda recibieron, <em>ipso facto</em>, insultos, vejaciones y hasta pedradas. Lo cierto es que la joven Maruja Mallo y sus c&oacute;mplices habituales no sol&iacute;an dejar indiferente a nadie. G&oacute;mez de la Serna dec&iacute;a de ella que &ldquo;daba la mano como tirando de la campanilla de la amistad con un zarandeo especial&rdquo;. Aquella primera exposici&oacute;n en la sede de la Revista de Occidente puso a Mallo en el mapa del arte espa&ntilde;ol, pero fue solo el comienzo. Con el tiempo, conocer&iacute;a al escultor Alberto y a Benjam&iacute;n Palencia y participar&iacute;a en la que m&aacute;s tarde se llam&oacute; la Escuela de Vallecas. &ldquo;Su arte fue s&oacute;lido desde el principio, pero, como si de una paradoja se tratase, estuvo en formaci&oacute;n constante&rdquo;, expone el doctor.
    </p><p class="article-text">
        En aquel Madrid de las tertulias estaba creciendo una artista que era &ldquo;la &uacute;nica bruja joven que he conocido&rdquo;, tal y como tambi&eacute;n la describi&oacute; G&oacute;mez de la Serna. Hab&iacute;a en ella la capacidad de transmitir tanto dentro como fuera del lienzo y de trabar amistad con las m&aacute;s grandes personalidades de aquel tiempo. Neruda, Alberti &mdash;con quien mantuvo una relaci&oacute;n sentimental&mdash;, los ya citados Lorca y Dal&iacute;, Miguel Hern&aacute;ndez &mdash;con quien tambi&eacute;n mantuvo una relaci&oacute;n&mdash; y tantos otros discutieron, rieron, debatieron y, con el estallido de la Guerra Civil Espa&ntilde;ola, lloraron y se exiliaron a la vera de Maruja Mallo. 
    </p><h3 class="article-text">Cuando Breton le compr&oacute; un cuadro</h3><p class="article-text">
        La calidad pict&oacute;rica de Mallo es indiscutible, as&iacute; como su aportaci&oacute;n al surrealismo. Y no es que lo digan los entendidos, que tambi&eacute;n, sino que el m&aacute;ximo exponente del surrealismo, Andr&eacute; Breton, no pudo evitar comprarle un cuadro a la gallega. Maruja Mallo viaj&oacute; a Par&iacute;s en 1932 y enseguida encaj&oacute; en el ambiente vanguardista franc&eacute;s. Encandil&oacute; al poeta Paul Elouard y despert&oacute; un gran inter&eacute;s en el padre del surrealismo. Cu&aacute;n magn&iacute;fico tiene que ser <em>El Espantap&aacute;jaros </em>para que Breton no dudar&aacute; un segundo en hacerse con &eacute;l. &ldquo;La buena sinton&iacute;a que tuvo con los surrealistas franceses&rdquo;, comenta Ant&oacute;n, &ldquo;la llev&oacute; a plantearse no regresar a Madrid y desarrollar su carrera en Par&iacute;s, pero decidi&oacute; volver a Espa&ntilde;a&rdquo;. Antes, eso s&iacute;, expuso en la parisina y prestigiosa Galer&iacute;a Pierre. A su regreso, los acontecimientos se precipitaron en Espa&ntilde;a. Ella misma cont&oacute;, en una entrevista para la televisi&oacute;n, c&oacute;mo fue la &uacute;ltima vez que vio a su amigo Federico Garc&iacute;a Lorca. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Y ya, la tercera vez que o&iacute;mos un timbre, dijo Neruda a Amparo Montt [...] que fu&eacute;ramos ella y yo a abrir la puerta y era Federico. Y al asombro de ver a Amparo Montt, que estaba vestida de bandera argentina entre toda la selva, nos hizo entrar y dijo: &ldquo;Maruja, toma la mano de Amparo&rdquo;, al mismo tiempo que &eacute;l tomaba la otra. Y dirigi&eacute;ndose a todos los presentes dijo: &ldquo;Esta bandera nos custodiar&aacute; alg&uacute;n d&iacute;a&rdquo;. A los ocho d&iacute;as sal&iacute;a Federico para Granada para recoger su equipaje y reunirse con Margarita Xirgu en Buenos Aires y jam&aacute;s lo volvimos a ver. Y todos ya nos fuimos cada uno a pasar el verano a un sitio y entonces fue cuando estall&oacute; la Guerra Civil.</em>
    </p><p class="article-text">
        Margarita Mallo, la &uacute;nica 'bruja' joven que conoci&oacute; G&oacute;mez de la Serna, fue, ya desde muy pronto, observadora, algunas veces; participante, otras y a menudo protagonista de los acontecimientos m&aacute;s relevantes de la historia de Espa&ntilde;a. Maruja Mallo fue figura del surrealismo y emancipadora de la mujer. Fue moderna, genial, rebelde y exiliada.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/ana-maria-maruja-mallo-unica-bruja-joven_1_8121618.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Jul 2021 20:37:49 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ana María antes de Maruja Mallo, la única 'bruja' joven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Artistas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Anunciación de Fra Angélico y los trucos para conectar lo divino con lo terrenal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/anunciacion-fra-angelico-trucos-conectar-divino-terrenal_1_8121769.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bb6ca9b1-e728-47f2-b5b6-ef2c233d0a00_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Anunciación de Fra Angélico y los trucos para conectar lo divino con lo terrenal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Papa Juan Pablo II canonizó, en 1982, al conocido como fraile pintor. Nacido cerca de Florencia, Fra Angélico realizó encargos para los Medici y para varios pontífices y Vasari decía de él que nunca pintaba un cuadro sin rezar antes</p></div><p class="article-text">
        ''Digamos que Fra Ang&eacute;lico es m&aacute;s un fraile pintor, que un pintor fraile'', tercia la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rubayo</a>. De hecho, el arquitecto Giorgio Vasari lleg&oacute; a decir de &eacute;l que nunca empez&oacute; una obra sin rezar antes. Durante su vida, a caballo entre Fiesole, Florencia y Roma, recibi&oacute; encargos de distintos pont&iacute;fices, pint&oacute; retablos, frescos o iluminaciones en libros sagrados, pero su obra maestra, aquella por la que es recordado casi seiscientos a&ntilde;os despu&eacute;s &mdash;naci&oacute; cerca de Florencia en 1395 y muri&oacute; en Roma en 1455&mdash;, es <em>La Anunciaci&oacute;n,</em> que se puede contemplar, en la actualidad, en el Museo del Prado de Madrid. ''Se trata de una obra'', la describe Rubayo, ''en la que se encuentran lo terrenal y lo divino, por no hablar de la intenci&oacute;n moralizante y educativa que atesora''. Adem&aacute;s, la tabla no est&aacute; exenta de una dosis de simbolismo. ''Hay un personaje del cuadro'', avisa la historiadora del arte, ''que, aunque nunca lo adivinar&iacute;amos, hace las veces de ojos y o&iacute;dos de la Orden Predicadora de los Dominicos''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La Anunciaci&oacute;n</em> constituye la parte central de un retablo con predela &mdash;o lo que es lo mismo, un retablo con banco, es decir, la parte inferior en la que descansa el grueso de la acci&oacute;n&mdash;, que est&aacute; realizada con la t&eacute;cnica del temple sobre tabla y en la que se pueden contemplar dos escenas. ''El tema'', explica Sara Rubayo, ''est&aacute; directamente inspirado en la Biblia''. En concreto, en el pasaje de San Lucas 1,26-38, donde se narra el encuentro entre dos mundos ajenos: el divino o espiritual con el terrenal o humano. Pero, &iquest;qu&eacute; vemos en la escena protagonista? ''Antes de nada'', apunta la historiadora, ''hay que fijarse en la arquitectura, que Fra Ang&eacute;lico utiliza para enmarcar la escena principal y para evidenciar la perspectiva, algo que, al mismo tiempo, le permite introducir elementos renacentistas como los arcos de medio punto y los capiteles de las columnas, que sustentan el techo g&oacute;tico pintado como un cielo estrellado''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa escena principal vemos c&oacute;mo un rayo de luz dorado y rectil&iacute;neo irrumpe por la izquierda e impacta directamente en el cuerpo de la Virgen Mar&iacute;a: ''Con eso, Fra Ang&eacute;lico nos est&aacute; diciendo: &laquo;Estamos en el momento de la concepci&oacute;n divina&raquo;''. Y precisamente esa es la conexi&oacute;n m&aacute;s extrema entre lo terrenal &mdash;hasta ese momento, la Virgen Mar&iacute;a&mdash; y lo espiritual o divino. ''Ese rayo solar'', contin&uacute;a Rubayo, ''emana desde los cielos con las manos de Dios, que esconden la paloma del Esp&iacute;ritu Santo''. Por su parte, el Arc&aacute;ngel Gabriel se presenta ante la virgen para anunciarle la nueva de que ser&aacute; la madre de Dios en la Tierra, tal y como promet&iacute;an las sagradas escrituras, que, observa la historiadora, ''descansan en el regazo de la virgen''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lejos de mostrar alg&uacute;n tipo de asombro, la joven madre responde a su nueva responsabilidad con una reverencia serena: ''Lo percibimos al inclinar ella su torso y al cruzar sus brazos como en una especie de rezo''. Y es precisamente ese rezo, adem&aacute;s de las sagradas escrituras que tiene la virgen, el canal de comunicaci&oacute;n entre lo terrenal y lo divino. Con ese gesto, Fra Ang&eacute;lico demuestra su intenci&oacute;n educativa, toda vez que &lsquo;ense&ntilde;a&rsquo; a las personas que es posible hablar con Dios y que el rezo, la plegaria y la lectura son las formas correctas de hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La segunda escena la protagonizan Ad&aacute;n y Eva en el momento de su expulsi&oacute;n del Para&iacute;so. ''Ambos aparecen en una actitud muy dram&aacute;tica'', desliza Rubayo. A su alrededor, Fra Ang&eacute;lico demuestra su gran conocimiento en el campo de la bot&aacute;nica al pintar una multitud de plantas en un jard&iacute;n t&iacute;pico renacentista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La golondrina y la Orden Predicadora de los Dominicos</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esta obra, que pint&oacute; Fra Ang&eacute;lico entre el 1425 y el 1426 y que, por tanto, se encuentra a medio camino entre lo g&oacute;tico y lo renacentista, no pod&iacute;a faltar algo de simbolismo. ''Lo encontramos en mi personaje favorito de toda la tabla'', bromea la historiadora del arte: ''La golondrina''. Se trata del &uacute;nico testigo de la escena y ejerce de representaci&oacute;n de la Orden Predicadora de los Dominicos, de los que, tradicionalmente, se dice que aprenden observando y, a continuaci&oacute;n, difunden la palabra de Dios. Por eso, estamos delante de una pieza que ensalza los pilares de dicha orden dominica: rezar, meditar, contemplar y predicar.
    </p><p class="article-text">
        Esta no es la &uacute;nica anunciaci&oacute;n que pint&oacute; Fra Ang&eacute;lico, pero ''s&iacute; que es la &uacute;nica en la que vemos con claridad ese rayo de sol que representa al mism&iacute;simo Dios'', aclara Rubayo. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, los Medici le encargaron al fraile pintor la decoraci&oacute;n del convento de San Marcos de Florencia, una obra que le llev&oacute; cinco a&ntilde;os. Despu&eacute;s, tanto el Papa Eugenio IV, como Nicol&aacute;s V le encargaron pintar frescos en el Vaticano y hoy se conservan sus trabajos en la Capilla Niccolina. Todo el empe&ntilde;o que puso en las pinturas religiosas, en el rezo y, sobre todo, en la predicaci&oacute;n llevaron a otro pont&iacute;fice, en este caso, uno mucho m&aacute;s moderno, a canonizarlo. En 1982, el Papa Juan Pablo II lo convirti&oacute; en santo y, al cabo de dos a&ntilde;os, fue nombrado patr&oacute;n de los artistas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez, Sara Rubayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/anunciacion-fra-angelico-trucos-conectar-divino-terrenal_1_8121769.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jul 2021 19:54:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Anunciación de Fra Angélico y los trucos para conectar lo divino con lo terrenal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Museos,Arte,Pintura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/sindrome-cara-vacia-personas-llegar-padecerlo_1_8106933.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f528920-e473-468b-9aee-20b54c65cb88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué es el ‘Síndrome de la cara vacía’ y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El fin de la obligatoriedad del uso de las mascarillas ha provocado que algunos ciudadanos se sientan desprotegidos. Pueden llegar a sentir ansiedad y no solo por un alto miedo al contagio, sino también por tener que volver a exponerse en sociedad</p></div><p class="article-text">
        El 21 de mayo de 2020, en el Bolet&iacute;n Oficial del Estado (BOE) se public&oacute; una orden ministerial que establec&iacute;a la obligatoriedad de las mascarillas. Desde ese momento, dicha prenda se convirti&oacute; en el m&aacute;ximo aliado de todos para luchar contra el contagio y, pese a las molestias que a muchas personas pudiera llegarles a acarrear su uso, la gran mayor&iacute;a termin&oacute; por acostumbrarse y lo incorpor&oacute; a sus enseres cotidianos. Tanto es as&iacute; que, seg&uacute;n psic&oacute;logos como Jorge Lareo del <a href="https://institutoclaritas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Psicol&oacute;gico Cl&aacute;ritas</a>, algunas personas han podido llegar a desarrollar una especie de dependencia a la mascarilla. Es lo que muchos profesionales han convenido en denominar 'S&iacute;ndrome de la cara vac&iacute;a' y, aunque Lareo insiste en que no se trata de ning&uacute;n trastorno ni enfermedad mental que aparezca en los manuales, tambi&eacute;n advierte que se han detectado, especialmente despu&eacute;s de que el Gobierno eliminara la obligaci&oacute;n de protegerse con mascarilla en los espacios abiertos, un n&uacute;mero creciente de casos que comparten unos s&iacute;ntomas parecidos y que pueden englobarse en ese miedo a retirarse la prenda. Pero, &iquest;por qu&eacute; alguien puede llegar a padecer el s&iacute;ndrome? Y no solo eso: &iquest;cu&aacute;l es la sintomatolog&iacute;a? Y, una vez diagnosticada, &iquest;c&oacute;mo puede tratarse?
    </p><p class="article-text">
        Por definirlo brevemente, el psic&oacute;logo Jorge Lareo entiende el s&iacute;ndrome como &ldquo;un conjunto de s&iacute;ntomas que se est&aacute;n disparando entre las personas de car&aacute;cter ansioso ante el hecho de quitarse la mascarilla y mostrar la cara&rdquo;. Insiste en que &ldquo;no tiene evidencia cient&iacute;fica porque se trata de algo muy reciente, pero que el t&eacute;rmino es &uacute;til para ubicar todos esos s&iacute;ntomas y darles soluci&oacute;n&rdquo;. Se trata de una alteraci&oacute;n que puede tener dos or&iacute;genes. &ldquo;Por un lado&rdquo;, apunta, &ldquo;puede tener que ver con un miedo de car&aacute;cter obsesivo y descontrolado al contagio&rdquo;. Sin embargo, el 'S&iacute;ndrome de la cara vac&iacute;a' tambi&eacute;n puede emanar del temor a mostrarse de nuevo socialmente: &ldquo;Hemos pasado mucho tiempo resguardados tras la mascarilla y algunas personas pueden haber desarrollado un rechazo a mostrar sus rasgos faciales y expresiones&rdquo;. Los s&iacute;ntomas que aparecen en cada una de las vertientes pueden ser parecidos, pero el tratamiento que se les aplica ha de ser distinto. 
    </p><p class="article-text">
        Normalmente, las personas m&aacute;s proclives a desarrollar un s&iacute;ndrome como este son las que ya sufr&iacute;an alg&uacute;n tipo de patolog&iacute;a psicol&oacute;gica anteriormente. &ldquo;Los perfiles ansiosos, por ejemplo, podr&iacute;an experimentar s&iacute;ntomas del 'S&iacute;ndrome de la cara vac&iacute;a' con m&aacute;s facilidad que las dem&aacute;s&rdquo;, subraya Lareo. Pero, &iquest;cu&aacute;les son esos s&iacute;ntomas? Sobre todo tienen que ver con los cuadros ansiosos y el miedo. &ldquo;Adem&aacute;s&rdquo;, completa, &ldquo;en este tipo de casos tambi&eacute;n son frecuentes las conductas evitativas&rdquo;. Estas se evidencian entre aquellos perfiles que han desarrollado miedo o ansiedad con respecto a exponerse sin mascarilla y a las relaciones sociales: &ldquo;En esos casos es muy f&aacute;cil que dejen de salir para no tener que verse en el compromiso de mostrarse, que abandonen a sus c&iacute;rculos de amigos, etc&rdquo;. Por &uacute;ltimo, el psic&oacute;logo avisa de que, aunque es menos com&uacute;n, este tipo de s&iacute;ntomas pueden llevar a los afectados a un aumento en el consumo de alcohol u otras sustancias para tratar de sobrellevar la angustia y el estr&eacute;s que les generan las situaciones a las que se exponen.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Terapia: pasar de la evitaci&oacute;n al enfrentamiento</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;En todo lo que tiene que ver con la ansiedad y las fobias&rdquo;, resuelve Lareo, &ldquo;el objetivo es pasar de la evitaci&oacute;n al enfrentamiento&rdquo;. Para ello, una de las terapias que m&aacute;s se utilizan en la actualidad es la cognitiva conductual, que se enfoca, por un lado, en atacar esos miedos, esos pensamientos irracionales y, por otro, en enfrentar las conductas de evitaci&oacute;n de las que habla el psic&oacute;logo, es decir, en ayudar al paciente a plantar cara &mdash;siempre de menos a m&aacute;s&mdash; a las situaciones que le provocan m&aacute;s estr&eacute;s. &ldquo;Eso s&iacute;&rdquo;, concluye, &ldquo;es muy importante tener en cuenta qu&eacute; origen tiene cada caso&rdquo;. La terapia ser&aacute; muy distinta si hay que enfrentar un perfil de miedo extremo al contagio, o si hay que trabajar con un miedo a la exposici&oacute;n, una baja autoestima o un mal concepto de uno mismo: &ldquo;Lo importante es no quedarse en la superficie y buscar los problemas anteriores que pueda haber debajo de ese 'S&iacute;ndrome de la cara vac&iacute;a'.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/sindrome-cara-vacia-personas-llegar-padecerlo_1_8106933.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 21:01:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué es el 'Síndrome de la cara vacía' y por qué algunas personas pueden llegar a padecerlo?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/urraca-urraca-i-leon-construyo-primera-gran-reina-europa_1_8100102.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0b08d84a-0ba0-43d2-92d9-aa27e95b19aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No se trata de la figura medieval más conocida, pero el camino de doña Urraca estuvo sembrado de dificultades. Su condición de mujer llevó a los cronistas de la época a menospreciar su gestión, aunque los datos muestran que mantuvo los territorios</p></div><p class="article-text">
        ''Debilidad, dependencia, distanciamiento, temor, custodia y control masculino''. Son los seis atributos que, tal y como escriben Mar&iacute;a del Carmen Pallares y Ermelindo Portela en <em>La reina Urraca</em> (Editorial Nerea, 2006), debe tener una mujer medieval. Sin embargo, contin&uacute;an, ''en demasiados aspectos y con mucha frecuencia la vida real de nuestra protagonista [do&ntilde;a Urraca] entr&oacute; en franca contradicci&oacute;n con esa imagen''. En conversaci&oacute;n con este medio, el medievalista Miguel Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, experto en las mujeres gallegas en la Edad Media e investigador del Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento (CSIC-Xunta de Galicia), destaca: ''Estamos hablando de una ni&ntilde;a que iba a convertirse, pese a que algunos cronistas hayan puesto empe&ntilde;o en esconderlo, en la primera mujer reina propietaria de Europa''. Quiz&aacute;s esa poca voluntad de sumisi&oacute;n de la ni&ntilde;a Urraca fuera la que la llev&oacute; al trono, pero, en palabras de Pallares y Portela, ese choque, en ocasiones violento, ''entre comportamiento y pautas de comportamiento'' tambi&eacute;n ''est&aacute; en la base de muchas de las dificultades de la mujer Urraca y de la reina Urraca''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El camino de la hija de Alfonso VI y Constanza de Borgo&ntilde;a al trono no fue f&aacute;cil. Intrigas palaciegas, intereses y personajes ansiosos de poder trabaron siempre que pudieron su ascenso. Pero Urraca I de Le&oacute;n, Urraca 'La Temeraria', lleg&oacute; al trono. ''Y no solo lleg&oacute; y rein&oacute;'', apostilla Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, ''sino que, adem&aacute;s, gobern&oacute;''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La reina Urraca no es, por mucho, la m&aacute;s conocida entre la realeza Ib&eacute;rica. ''Fue la leg&iacute;tima heredera del trono de Le&oacute;n y Castilla tras la muerte de su medio hermano Sancho Alf&oacute;nsez, hijo de Alfonso VI y la morisca Zaida'', se&ntilde;ala el medievalista. Era la primog&eacute;nita del rey y, tras la muerte del &uacute;nico hijo var&oacute;n del monarca, el peso din&aacute;stico cay&oacute; sobre sus hombros. ''A pesar de la gran dificultad que entra&ntilde;a el hecho de rastrear la vida de una mujer que vivi&oacute; alrededor del a&ntilde;o mil'', explica Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, ''se han encontrado algunos datos que permiten entender c&oacute;mo pudo ser su vida''. Adem&aacute;s, el historiador a&ntilde;ade que ''en estos casos en los que tenemos tan poca informaci&oacute;n, tambi&eacute;n es &uacute;til dibujar el perfil de los personajes mediante la comparaci&oacute;n con otras figuras de las que se tenga m&aacute;s conocimiento''. Lo que s&iacute; se ha podido llegar a comprobar es el nombre de dos de sus maestros, el presb&iacute;tero Pedro y Domingo Falc&oacute;niz.
    </p><p class="article-text">
        Urraca naci&oacute; en 1081 y las fuentes hist&oacute;ricas se&ntilde;alan que contrajo matrimonio en 1093, es decir, con unos doce o trece a&ntilde;os. En la historia, los acontecimientos personales que tienen lugar en la vida de nobles y reyes est&aacute;n vinculados muy estrechamente a la geopol&iacute;tica y a los intereses territoriales. El caso de Urraca, por supuesto, no es una excepci&oacute;n. La casaron con Raimundo de Borgo&ntilde;a, que acudi&oacute; al reino de Alfonso VI tras la llamada a toda la cristiandad de este &uacute;ltimo para combatir a los almor&aacute;vides, cada vez m&aacute;s peligrosos para sus dominios. ''Antes de ese matrimonio'', se&ntilde;ala Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, ''la educaci&oacute;n de Urraca se mover&iacute;a entre una t&iacute;pica formaci&oacute;n de doncella medieval, con mucho peso de la costura y la religi&oacute;n, y otra propia de una primog&eacute;nita bien posicionada en el camino al trono''. Por eso estudi&oacute; las artes liberales, el trivium &ndash;gram&aacute;tica, dial&eacute;ctica y ret&oacute;rica&ndash;, el quadrivium &ndash;aritm&eacute;tica, geometr&iacute;a, astronom&iacute;a y m&uacute;sica&ndash;, equitaci&oacute;n y caza, estas dos &uacute;ltimas importantes para una mujer que pod&iacute;a acabar vi&eacute;ndose al frente de un ej&eacute;rcito.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Ni rein&oacute; mal ni era una ni&ntilde;a perversa</strong></h3><p class="article-text">
        ''En las series de televisi&oacute;n se pinta a Urraca como una ni&ntilde;a maquiav&eacute;lica'', apunta Garc&iacute;a-Fer&aacute;ndez, y contin&uacute;a: ''Pero no hay evidencias de eso''. Lo que, a su modo de ver, ocurre es que la misoginia imperante a lo largo de la historia se ha empe&ntilde;ado en enturbiar las figuras femeninas poderosas, pint&aacute;ndolas como mentes fr&iacute;as, calculadoras y hasta malvadas, dando por hecho que esa es la &uacute;nica forma que tuvieron para llegar a ostentar alg&uacute;n tipo de poder. ''Esa mala imagen de Urraca se la debemos a los cronistas medievales'', remata. Y lo mismo que sucede con la imagen personal de esas reinas como Urraca, sucede con su gesti&oacute;n. Las cr&oacute;nicas la afean, la convierten en caprichosa y ruinosa. ''Sin embargo'', completa el medievalista, ''los datos nos dicen que consigui&oacute; mantener el territorio que le leg&oacute; su padre''. En otras palabras, el reinado no fue ni mucho menos tan malo como algunos lo pintan.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        ''Lo que est&aacute; claro'', insiste, ''es que Urraca podr&iacute;a haber decidido sus responsabilidades y declinar el trono, pero no lo hizo. Y no solo rein&oacute;, sino que tambi&eacute;n gobern&oacute;''. Se trata, a pesar de que algunos cronistas no reconocieran su reinado y pasaran directamente de su padre a su hijo, de la primera gran reina propietaria de Europa: ''Seguro que fue una mujer fuerte y valiente''. Hab&iacute;a que serlo para sobrevivir en los pasillos palaciegos medievales. Pero todo eso forma parte de otra historia, la de una gran reina independiente y batalladora &ndash;previamente fue condesa de Galicia&ndash; que no se amilan&oacute; y ejerci&oacute; como monarca. Antes de eso, sin embargo, existi&oacute; una ni&ntilde;a y una adolescente que anduvo un camino nada f&aacute;cil y que termin&oacute;, como relata el propio Miguel Garc&iacute;a-Fern&aacute;ndez, por romper un techo de cristal nada menos que en el siglo XII.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/urraca-urraca-i-leon-construyo-primera-gran-reina-europa_1_8100102.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Jul 2021 20:20:20 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Urraca antes de Urraca I de León: cómo se construyó la primera gran reina de Europa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Historia,Edad Media]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['El nacimiento de Venus': las claves del desnudo femenino más provocador del Renacimiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/nacimiento-venus-claves-desnudo-femenino-provocador-renacimiento_1_8100179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f58175b-5bba-4d45-a618-2ad83efe3c22_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘El nacimiento de Venus’: las claves del desnudo femenino más provocador del Renacimiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Botticelli sorprendió a todos con esta pintura mitológica, cuya protagonista, la diosa del amor, luce la cara de Simonetta Vespucci, el amor platónico del artista. Con la ayuda de Sara Rubayo, descubrimos los secretos que esconde el cuadro</p></div><p class="article-text">
        La Venus de Sandro Botticelli tiene nombre y apellido. Se llamaba Simonetta Vespucci, era genovesa de nacimiento y florentina de adopci&oacute;n, y todo aquel contempor&aacute;neo suyo que fuera m&aacute;s o menos pr&oacute;ximo al mundo del arte supo, al ver el lienzo, que se trataba de ella. &ldquo;Era una joven muy conocida en toda Florencia por su tremenda belleza&rdquo;, explica la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rubayo</a>. &ldquo;Adem&aacute;s&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;hab&iacute;a sido la musa de Botticelli en muchas otras obras&rdquo;. Y no era algo casual o circunstancial. Todo el mundo sab&iacute;a que la joven era el amor plat&oacute;nico del pintor. &ldquo;Por eso la pint&oacute; tantas veces y por eso&rdquo;, apunta Rubayo, &ldquo;la record&oacute; para protagonizar el que iba a ser su cuadro m&aacute;s recordado: <em>El nacimiento de Venus</em>&rdquo;. Y Sara dice que &ldquo;la record&oacute;&rdquo; porque cuando Botticelli empez&oacute; la obra en 1482 la joven llevaba ya seis a&ntilde;os muerta. Falleci&oacute; a los 23 a&ntilde;os a causa de una tuberculosis, pero la muerte no pudo llevarse consigo el amor que le profesaba el artista florentino, que convirti&oacute; a Simonetta en eterna cuando calc&oacute; sus rasgos faciales, su piel clara y su pelo cobrizo en su obra maestra. Hoy, descansa en una de las salas m&aacute;s exquisitas de la Galer&iacute;a Uffizi en la ciudad que no la vio nacer, pero s&iacute; morir. 
    </p><p class="article-text">
        Varias fuentes historiogr&aacute;ficas apuntan a que <em>El nacimiento de Venus</em> fue, como en tantos otros casos, un encargo de los Medici, el clan m&aacute;s poderoso de Florencia en la &eacute;poca y una de las familias m&aacute;s importantes en la historia del mecenazgo. &ldquo;La obra&rdquo;, a&ntilde;ade Rubayo, &ldquo;forma parte de un encargo que completan <em>La primavera </em>y <em>Palas y el Centauro</em> y, al parecer, iban a decorar las paredes de Villa di Castello, un palacete ubicado en una de las colinas que bordean la ciudad&rdquo;. En cuanto al tema de la pintura, tiene su origen en <em>Las metamorfosis</em> de Ovidio, en especial desde la perspectiva neoplat&oacute;nica imperante en la Italia del momento. &ldquo;Seg&uacute;n esta corriente&rdquo;, se&ntilde;ala la historiadora del arte, &ldquo;el significado del cuadro de Botticelli es el nacimiento del amor y de la belleza espiritual como fuente motriz de la vida&rdquo;. As&iacute; las cosas, &ldquo;el momento que presenta el artista es la llegada de la diosa del amor, tras su nacimiento, a la isla de Citera, empujada por el viento, como describe Homero, quien sirvi&oacute; de fuente literaria para la obra de Botticelli&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En el centro de la composici&oacute;n vemos a Venus sobre una enorme concha. Se trata de una Venus P&uacute;dica, toda vez que el artista esconde sus partes &iacute;ntimas tras el largo cabello y cubre sus pechos con el brazo de la propia diosa. A su izquierda, el dios del viento, C&eacute;firo, y Cloris, la diosa de los jardines (aunque algunas fuentes ven en ella a Aura, la diosa de la brisa) la ayudan a surcar los mares hasta llegar a la isla de Citera. &ldquo;En el lado terrestre&rdquo;, expone Rubayo, &ldquo;encontramos la diosa de la primavera, que la espera en la orilla para arroparla con un manto decorado con motivos florales&rdquo;. Hay que poner especial atenci&oacute;n en el <em>contraposto</em>, una t&eacute;cnica originaria de la Antig&uuml;edad que Botticelli utiliza para estilizar el cuerpo de la protagonista de la composici&oacute;n, que se sostiene sobre una sola pierna dibujando una especie de letra ese. Por otra parte, el pintor tambi&eacute;n utiliza la t&eacute;cnica de los pa&ntilde;os mojados para destacar todos y cada uno de los pliegues y detalles de las vestimentas de los personajes, como hac&iacute;an los escultores cl&aacute;sicos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Con Savonarola se acab&oacute; la provocaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Una vez Botticelli hubo acabado su obra, se convirti&oacute; en el primer desnudo femenino desde hac&iacute;a mil a&ntilde;os y ten&iacute;a en el <em>David</em> de Donatello su precedente masculino m&aacute;s cercano. Adem&aacute;s, el cuadro es a tama&ntilde;o natural y, como ya se ha apuntado m&aacute;s arriba en el texto, el rostro de la modelo era muy conocido. Por todo ello, la sociedad del momento encaj&oacute; la pintura como una gran provocaci&oacute;n. Sin embargo, la intenci&oacute;n provocadora de Botticelli no iba a ser eterna. Es m&aacute;s, iba a concluir pocos a&ntilde;os despu&eacute;s de terminar <em>El nacimiento de Venus</em>, pero &iquest;por qu&eacute;? La culpa la tuvo el monje dominico Girolamo Savonarola, que lleg&oacute; a Florencia en 1490 y, tal y como explica Sara Rubayo, &ldquo;en menos de una d&eacute;cada dej&oacute; una profund&iacute;sima marca en los florentinos&rdquo;. Savonarola estaba en contra del lujo, el lucro y la depravaci&oacute;n de los poderosos, denunci&oacute; la corrupci&oacute;n de la Iglesia cat&oacute;lica, se enemist&oacute; con los Medici y hasta con el papado. 
    </p><p class="article-text">
        Uno de los acontecimientos m&aacute;s recordados del paso del sacerdote por Florencia tuvo lugar en 1490, cuando organiz&oacute; la famosa Hoguera de las vanidades, en la que quem&oacute; multitud de objetos que consideraba pecaminosos entre los que, tal y como afirma Rubayo, se cree que se encontraban obras mitol&oacute;gicas de Botticelli. <em>El nacimiento de Venus</em>, afortunadamente, pudo librarse de la quema, habida cuenta de que se encontraba en Villa di Castello, a las afueras de la ciudad. El caso es que la influencia de Savonarola en Botticelli apart&oacute; al pintor de la mitolog&iacute;a y lo acerc&oacute;, definitivamente, a la pintura religiosa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez, Sara Rubayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/nacimiento-venus-claves-desnudo-femenino-provocador-renacimiento_1_8100179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 20:08:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['El nacimiento de Venus': las claves del desnudo femenino más provocador del Renacimiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Artes plásticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Síndrome de Stendhal: ¿podemos llegar a sufrir un empacho de belleza?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/sindrome-stendhal-llegar-sufrir-empacho-belleza_1_8084332.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9905720c-7f2e-4000-be4a-c87ee8f147ea_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Síndrome de Stendhal: ¿podemos llegar a sufrir un empacho de belleza?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La psiquiatra Magherini propuso, en 1979, la definición del que iba a ser un potencial trastorno psicosomático. Se trataba del síndrome de Stendhal, que aparecería cuando a alguien le abruma sobremanera la belleza de monumentos, paisajes u obras de arte</p></div><p class="article-text">
        Florencia es una de las ciudades m&aacute;s bonitas del mundo, &iquest;pero tanto como para afectar psicol&oacute;gicamente a quien la visita? Eso es lo que trat&oacute; de demostrar la psiquiatra italiana Graziella Magherini en 1979, cuando la sorprendi&oacute; una acumulaci&oacute;n de cuadros cl&iacute;nicos de malestar ps&iacute;quico que sufr&iacute;an pacientes del Hospital de Santa Maria Nuova. Aunque, en realidad, no trataba de demostrar que esos s&iacute;ntomas pod&iacute;an aparecer cuando un viajero visita &uacute;nicamente la ciudad toscana en cuesti&oacute;n, sino que lo que quer&iacute;a explicar era que ese exceso de belleza art&iacute;stica o paisaj&iacute;stica que puede sobrevenir a cualquier persona en muchos lugares puede tener un efecto en su estado ps&iacute;quico. En conversaci&oacute;n con este medio, la psic&oacute;loga cl&iacute;nica del <a href="https://institutoclaritas.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Psicol&oacute;gico Cl&aacute;ritas</a> de Madrid Josselyn Sevilla define el s&iacute;ndrome como &ldquo;un trastorno psicosom&aacute;tico, cuyo arranque se encuentra en la percepci&oacute;n de la informaci&oacute;n visual por parte del sujeto. A este le resulta tan abrumadora la belleza que observa, que los efectos psicol&oacute;gicos que experimenta pueden somatizar y transformarse en efectos f&iacute;sicos como mareos, taquicardias o, en los casos m&aacute;s extremos, desmayos&rdquo;. Pero, &iquest;por qu&eacute; se bautiz&oacute; al s&iacute;ndrome como 'Stendhal'? &iquest;Cu&aacute;les son sus s&iacute;ntomas? Y, sobre todo, &iquest;hasta qu&eacute; punto est&aacute; probada su existencia? 
    </p><p class="article-text">
        La primera de las preguntas es la que tiene una respuesta m&aacute;s sencilla. El nombre tiene su origen en el escritor franc&eacute;s Henri Beyle, m&aacute;s conocido como Stendhal, que en 1817 public&oacute; <em>Rome, Naples and Florence</em>. Fue lo que explic&oacute; el novelista franc&eacute;s en ese volumen lo que constituye el primer embri&oacute;n escrito del s&iacute;ndrome. En el libro, un caballero berlin&eacute;s visita las principales ciudades italianas. Al llegar a Florencia y, m&aacute;s concretamente, a la catedral de Santa Croce, experimenta &mdash;tanto por las sepulturas de Maquiavelo, Galileo y Miguel &Aacute;ngel, como por la gran belleza del edificio religioso y la plaza&mdash; una serie de sensaciones incluso f&iacute;sicas que atribuye a la magnificencia del lugar. A pesar de que la novela est&aacute; escrita en tercera persona, se ha convenido que Stendhal explic&oacute; a trav&eacute;s del caballero berlin&eacute;s su propia experiencia y que el agotamiento y las taquicardias que atribu&iacute;a al personaje al ver Santa Croce eran, en realidad, las suyas propias. 
    </p><p class="article-text">
        Con todo, cuando la doctora Graziella Magherini observ&oacute; los s&iacute;ntomas que experimentaban algunos de los pacientes que llegaban al hospital Santa Maria Nuova, los identific&oacute; de forma inmediata con los que describ&iacute;a Stendhal y bautiz&oacute; el s&iacute;ndrome con su nombre. Tal y como explican en A.L. Guerrero, A. Barcel&oacute; Rosell&oacute;, D. Ezpeleta en <a href="https://www.elsevier.es/es-revista-neurologia-295-articulo-sindrome-stendhal-origen-naturaleza-presentacion-S021348531000040X" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>S&iacute;ndrome de Stendhal: origen, naturaleza y presentaci&oacute;n en un grupo de neur&oacute;logos</em></a> (un art&iacute;culo cient&iacute;fico publicado en Elsevier), Magherini explic&oacute; que todos los cuadros cl&iacute;nicos de los turistas enfermos que llegaban al centro eran &ldquo;breves, de inicio inesperado y agudo, relacionados con la visita a una ciudad art&iacute;stica, si bien, analizando detalladamente la biograf&iacute;a del paciente, el viaje se integraba como un eslab&oacute;n de una cadena de hechos personales&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Aceptado cl&iacute;nicamente, pero con controversia</strong></h3><p class="article-text">
        La doctora Sevilla apunta que, a pesar de que el s&iacute;ndrome est&aacute; aceptado cl&iacute;nicamente, ha suscitado, desde la misma aparici&oacute;n del t&eacute;rmino, una gran controversia. Son muchos los estudios que han tratado de probar la existencia o no del trastorno. Sin ir m&aacute;s lejos, el trabajo que firman A.L. Guerrero, A. Barcel&oacute; Rosell&oacute; y D. Ezpeleta, anteriormente citado en este art&iacute;culo, afirma, en su apartado de conclusiones, que, a pesar de que &ldquo;no hubo ning&uacute;n caso de s&iacute;ndrome de Stendhal&rdquo; dr&aacute;stico entre los participantes en el estudio, s&iacute; que &ldquo;un significativo n&uacute;mero de ellos experiment&oacute; alteraciones parciales del afecto y uno de cada cuatro reconoci&oacute; haber presentado una forma parcial del s&iacute;ndrome&rdquo;. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; informaci&oacute;n arrojan, por tanto, las conclusiones? Magherini, cuando acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino a finales de la d&eacute;cada de los setenta, distingui&oacute; tres niveles de gravedad del s&iacute;ndrome. Por un lado, un 66% de los pacientes que ella evalu&oacute; present&oacute; &ldquo;trastornos predominantes del pensamiento&rdquo; (alteraci&oacute;n en la percepci&oacute;n de los colores, sentimiento de culpa, de ansiedad, etc.); un 29%, trastornos predominantes de los afectos (angustias depresivas, sentimientos de inferioridad, inutilidad, etc.) y un 5% de los pacientes padecieron crisis de p&aacute;nico, dolor, taquicardia o malestar epig&aacute;strico. Por su parte, uno de cada cuatro de los sujetos que participaron en la investigaci&oacute;n de Guerrero, Barcel&oacute; Rosell&oacute; y Ezpeleta padecieron algunos de los s&iacute;ntomas de los que hablaba Magherini, pero ninguno de todos ellos declar&oacute; haber sufrido el s&iacute;ndrome como tal. &iquest;Se puede uno, entonces, empachar de belleza? Por el momento, la respuesta sigue siendo algo ambigua y el s&iacute;ndrome de Stendhal, como tantos otros relacionados con las fobias, seguir&aacute; generando controversia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/sindrome-stendhal-llegar-sufrir-empacho-belleza_1_8084332.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 28 Jun 2021 20:23:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Síndrome de Stendhal: ¿podemos llegar a sufrir un empacho de belleza?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Psicología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/clara-clara-campoamor-hija-modista-cosio-alas-mujeres-espanolas_1_8076308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0795eb9-35a1-4e43-b5cc-e0df7b9e01dc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es la máxima responsable de que en España se instaurara el sufragio femenino el 1 de octubre de 1931. El camino que anduvo antes de la decisión histórica estuvo sembrado de unas dificultades que determinaron por completo el sentido de su lucha</p></div><p class="article-text">
        El 1 de octubre de 1931 no solo es el d&iacute;a en que Clara Campoamor (Madrid, 1888 - Lausana 1972) pasa a la historia como la mujer que carg&oacute; en sus espaldas el peso de la defensa y consecuci&oacute;n del sufragio femenino en Espa&ntilde;a, sino que tambi&eacute;n es el d&iacute;a en el que Espa&ntilde;a madura; el d&iacute;a en que permite que las mujeres &ldquo;puedan participar en el espacio de lo com&uacute;n&rdquo;, en palabras de la escritora y doctora en Filosof&iacute;a Marif&eacute; Santiago. Antes de 1931, Campoamor era una de las tres &uacute;nicas diputadas mujeres que hab&iacute;a en el Congreso, junto a Margarita Nelken y Victoria Kent. Y antes de 1931, Espa&ntilde;a era un pa&iacute;s en el que &ldquo;las mujeres no eran personas porque, para serlo, hay que ser persona jur&iacute;dica&rdquo;. Despu&eacute;s del 1 de octubre de 1931, Campoamor se convirti&oacute; en punta de lanza y principal responsable de uno de los cambios pol&iacute;ticos m&aacute;s relevantes de la historia de nuestro pa&iacute;s, si no el que m&aacute;s. Despu&eacute;s de 1931, las mujeres espa&ntilde;olas dejaron de ser ciudadanas de segunda clase. Por eso, el 'Antes de' de Clara Campoamor trasciende a la propia diputada. Todo lo que le ocurri&oacute; antes de aquel octubre de 1931 es la senda que, sin saberlo, anduvieron con ella todas las espa&ntilde;olas de la historia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El padre de Clara era periodista. Ah&iacute; ve Marif&eacute; Santiago una semilla de la preocupaci&oacute;n de la hija por la actualidad y los asuntos de su tiempo. La madre, costurera. &ldquo;Y ah&iacute; quiero ver&rdquo;, apuntilla la escritora, &ldquo;que aprendi&oacute; de ella la necesidad de hilar todos los hilos que est&aacute;n sueltos para poder crear algo que nos abrigue y que nos vista&rdquo;. De esas dos simientes naci&oacute; una ni&ntilde;a que tuvo que dejar de estudiar muy pronto porque su padre muri&oacute; cuando ella contaba solo diez a&ntilde;os de edad. Fue en 1898. &ldquo;Muy pronto se vio obligada a dejar de estudiar&rdquo;, tercia Marif&eacute; Santiago. Quiz&aacute;s esa fue una de las cosas determinantes para configurar su pensamiento y apuntalar el sentido de su lucha. &ldquo;Ella ten&iacute;a claro&rdquo;, contin&uacute;a Santiago, &ldquo;que si hubiera sido un hombre, la muerte de su padre no la hubiera condenado a tener que dedicarse a la costura, por ejemplo&rdquo;. En otras palabras, experiment&oacute; en sus propias carnes que cualquier contratiempo condenaba a una mujer a aparcar su ambici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, ella no lo hizo. Tras trabajar como modista, telefonista y dependienta con tal de colaborar con la econom&iacute;a familiar, en 1909 se present&oacute; a la oposici&oacute;n para el cuerpo de Tel&eacute;grafos y consigui&oacute; una plaza. &ldquo;Era la &uacute;nica oposici&oacute;n a la que pod&iacute;an presentarse las mujeres&rdquo;, concreta Santiago, &ldquo;y eso explica que muchas mujeres de ese per&iacute;odo que, m&aacute;s tarde, escribir&iacute;an sus propias l&iacute;neas en la historia trabajaran todas ah&iacute;&rdquo;. Despu&eacute;s, accedi&oacute; a un puesto en el Ministerio de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y en 1920 se inscribi&oacute; en el Bachillerato. Solo cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, Clara Campoamor ya era licenciada en Derecho y pronto abrir&iacute;a su propio despacho. De alg&uacute;n modo, ya estaba poniendo en pr&aacute;ctica eso que m&aacute;s tarde entender&iacute;a c&oacute;mo desprenderse del freno que muchos hombres consideraban que deb&iacute;an tener incorporado las mujeres. En una de las muchas escenas y experiencias que relata en su libro <em>El voto femenino y yo: mi pecado mortal</em>, Campoamor explica algo que escuch&oacute;, una vez ya se hab&iacute;a convertido en diputada, de boca de un &ldquo;republicano ardoroso, de agudo sentido liberal y, por lo dem&aacute;s, hombre respetable y respetado&rdquo;, es decir, de alguien con quien, en principio, compart&iacute;a cuerda pol&iacute;tica. El diputado espet&oacute;: &ldquo;Es bueno que la mujer tenga el freno de la Iglesia&rdquo;. Para Campoamor, esas palabras descubren &ldquo;todo el profundo desprecio masculino por la hembra, a quien se considera precisada de freno&rdquo;. Ella dedic&oacute; su vida a eliminar ese freno &ndash;a destruirlo&ndash;, aunque, para ello, tuviera que enfrentarse, incluso, a sus propios correligionarios.
    </p><h3 class="article-text"><strong>El d&iacute;a que Victoria Kent no fue al Congreso</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Esto es uno de los mayores dramas de la historia del mundo&rdquo;, bromea Santiago. &ldquo;Victoria Kent y Clara Campoamor eran amigas&rdquo;, contin&uacute;a, &ldquo;y se quer&iacute;an. Se admiraban&rdquo;. Lo que ocurri&oacute;, en palabras de la escritora, es que &ldquo;Victoria Kent, que formaba parte de un partido distinto al de Clara, vot&oacute; en clave de partido y no en clave de conciencia&rdquo;. Una opini&oacute;n extendida en aquel momento consist&iacute;a en que el voto de las mujeres pod&iacute;a acabar con la Rep&uacute;blica, toda vez que, seg&uacute;n esa corriente, votar&iacute;an siempre lo que dijera la Iglesia y, por lo tanto, el sentido de su voto ser&iacute;a conservador. Victoria Kent formaba parte del Partido Republicano Radical Socialista, que, basado en esos principios, se opon&iacute;a al sufragio universal. &ldquo;Aquel 1 de octubre, el d&iacute;a en que se llev&oacute; a cabo la votaci&oacute;n, Victoria Kent no se present&oacute; en el Congreso&rdquo;, apunta Santiago. Lo que sucedi&oacute; aquella jornada ya es parte de la historia. Los s&iacute;es vencieron a los noes y las mujeres ganaron, gracias a los 161 diputados que votaron a favor, pero, sobre todo, a Clara Campoamor, esa ciudadan&iacute;a jur&iacute;dica que las convert&iacute;a en personas.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de eso, tal y como explica en el libro antes citado, su carrera pol&iacute;tica toc&oacute; a su fin. Haber encabezado la lucha por el sufragio fue &ldquo;un pecado mortal&rdquo;, tal y como ella misma lo describi&oacute;. La Guerra Civil la oblig&oacute; a exiliarse y no pudo volver a Espa&ntilde;a nunca. Muri&oacute; en 1972. Trabaj&oacute; traduciendo textos de Victor Hugo y &Eacute;mile Zola y ejerci&oacute; la abogac&iacute;a hasta quedarse ciega. La m&aacute;xima responsable de que las mujeres puedan votar en Espa&ntilde;a falleci&oacute; en Lausana (Suiza) tras 36 a&ntilde;os lejos de su pa&iacute;s. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/clara-clara-campoamor-hija-modista-cosio-alas-mujeres-espanolas_1_8076308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Jun 2021 19:52:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Clara antes de Clara Campoamor, la hija de modista que cosió alas a las mujeres españolas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Clara Campoamor,Feminismo,Parlamentarios,Mujer]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA['Poción de amor' de Evelyn De Morgan: un cuadro con mil capas, un poco de magia y mucho simbolismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/pocion-amor-evelyn-morgan-cuadro-mil-capas-magia-simbolismo_1_8076318.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/93a58c4c-86bb-482f-9b2d-1c996c08181f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="&#039;Poción de amor&#039; de Evelyn De Morgan: un cuadro con mil capas, un poco de magia y mucho simbolismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La artista formaba parte de los prerrafaelitas y dotó a sus cuadros de multitud de detalles, que, aunque pueden pasar desapercibidos a simple vista, otorgan a su obra una gran profundidad. Sara Rubayo nos ayuda a descifrar la composición</p></div><p class="article-text">
        Prerrafaelita y simbolista. El cuadro <em>Poci&oacute;n de amor</em> (expuesto en De Morgan Centre, en Londres) tiene todos los ingredientes para cautivar al espectador. Evelyn De Morgan (Londres, 1855-Londres, 1919) ofrece una lectura primaria, que se comprende en el primer vistazo, pero se trata solo de la primera capa de todas las que contiene la composici&oacute;n. ''Adem&aacute;s de lo que se ve a simple vista'', explica la historiadora del arte y divulgadora cultural <a href="https://sararubayo.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sara Rubayo</a>, ''tenemos una capa muy prerrafaelita, en el sentido de que muestra su preocupaci&oacute;n con el bien social, los problemas de su tiempo y la pol&iacute;tica, y, por otro lado, tenemos otra capa mucho m&aacute;s simbolista''. Los colores, los elementos que pinta De Morgan en el lienzo, los peque&ntilde;os detalles y los gestos no son balad&iacute;es: todos tienen un significado. Pero, &iquest;cu&aacute;l? &iquest;Cu&aacute;l es la informaci&oacute;n que nos da cada una de esas capas? &iquest;Se trata de capas independientes entre ellas, o se cruzan? Todas estas son preguntas que los historiadores del arte han tratado &mdash;y tratan&mdash; de resolver y, aunque siempre es dif&iacute;cil descifrar a una artista del perfil de De Morgan, ya han encontrado algunas respuestas.
    </p><p class="article-text">
        Las capas se entrelazan y se alimentan las unas a las otras. ''De primeras, lo que vemos en esta pintura fechada en 1903 es una hechicera preparando una poci&oacute;n'', observa Rubayo. Sin embargo, ah&iacute; encontramos ya el primer mensaje subliminal que lanza De Morgan. ''No estamos viendo a una prostituta ni a una diosa ni a una bruja'', apunta: ''Lo que estamos viendo es una mujer sabia, que sabe lo que hace y que, adem&aacute;s, tiene poder''. Pero, &iquest;en qu&eacute; vemos eso? Para empezar, el gesto serio y concentrado de la hechicera la dibuja como alguien diligente y con una misi&oacute;n concreta. Los libros que coloc&oacute; De Morgan justo debajo del c&aacute;liz son, tambi&eacute;n, s&iacute;mbolo de sabidur&iacute;a. La malla que cubre su cabeza, espalda y parte de su brazo denota fortaleza. ''Y no solo eso'', avisa Sara: ''El esquema crom&aacute;tico que utiliz&oacute; &mdash;negro, blanco, rojo y amarillo&mdash;, seg&uacute;n las leyes de la alquimia comprende los cuatro colores que marcan las etapas progresivas que hay que seguir hasta la meta, o el &eacute;xito, que ser&iacute;a la iluminaci&oacute;n''. Todo eso pertenece a la capa simbolista, pero tambi&eacute;n a la prerrafaelita, en el sentido de que De Morgan, muy comprometida con el sufragismo y la primigenia lucha feminista, quiso despojar a la mujer de la &mdash;algunas veces&mdash; divinidad y &mdash;otras&mdash; erotismo con que siempre sol&iacute;a represent&aacute;rsela para dibujarla como un ser sabio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con todo, vemos que las capas no son independientes, sino que se entrelazan. De todos modos, quiz&aacute;s eso sea empezar la casa por el tejado. &iquest;Cu&aacute;l es el tema central del cuadro? ''La hechicera'', relata Rubayo, ''est&aacute; preparando una poci&oacute;n de amor. Eso lo sabemos porque, a trav&eacute;s de la ventana, observamos a una pareja de enamorados que se da un abrazo''. La chica lleva un vestido blanco al que le falta un trozo de tela, seguramente el mismo pedazo que tiene la hechicera al lado. ''Y todos sabemos'', remata la historiadora del arte, ''que los hechiceros y las hechiceras utilizan objetos personales de las personas a las que dirigen el encantamiento con tal de que sea efectivo''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los prerrafaelitas y el rechazo al renacimiento</strong>
    </p><p class="article-text">
        Si bien Miguel &Aacute;ngel o Da Vinci son dos de los artistas m&aacute;s valorados y apreciados de toda la historia, hubo un grupo, los prerrafaelitas, que renegaron por completo de sus valores art&iacute;sticos y Evelyn De Morgan se vincul&oacute; al movimiento. ''Los prerrafaelitas adoptaron, a cambio de rechazar el renacimiento, los valores medievales, es decir, todo lo anterior a Rafael de Sancio, de ah&iacute; su nombre'', explica. Adem&aacute;s, este grupo de artistas ten&iacute;an tintes herm&eacute;ticos y ocultistas, incluso constituyeron la denominada Hermandad Prerrafaelita, de la que, por supuesto, formaba parte Evelyn De Morgan, siendo una de las primeras mujeres en ser aceptada junto a Eleanor Fortescue-Brickdale, Marie Spartali Stillman, Elizabeth Siddal, Marianne Stokes y Emma Sandys. Los prerrafaelitas estaban preocupados por los grandes problemas de su tiempo y trasladaban ese pensamiento a sus pinturas. Por eso De Morgan encaj&oacute; tan bien en la corriente. ''Hay que destacar'', recuerda la historiadora, ''que fue muy activa en la lucha sufragista y siempre trat&oacute; de dar visibilidad a la mujer''.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La artista londinense cre&oacute; su propio estilo y llen&oacute;, en palabras de Rubayo, ''sus pinturas de gran espiritualidad a trav&eacute;s de composiciones muy detalladas, colores puros y tonalidades muy intensas''. Todo eso se encuadra en el marco prerrafaelita. Sin embargo, ''ella utiliz&oacute; el color como un reflejo de los estados de &aacute;nimo de los personajes y le dio un sentido concreto seg&uacute;n el esoterismo, una pr&aacute;ctica muy extendida en la &eacute;poca victoriana''. Y todo eso &mdash;tanto el car&aacute;cter de la pintora, como sus rasgos art&iacute;sticos principales&mdash; lo vemos perfectamente en <em>Poci&oacute;n de amor</em>, un lienzo en el que todos los detalles son importantes y que no huye en absoluto de la reivindicaci&oacute;n social, en este caso, feminista.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez, Sara Rubayo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/la-galeria/pocion-amor-evelyn-morgan-cuadro-mil-capas-magia-simbolismo_1_8076318.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 25 Jun 2021 20:26:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA['Poción de amor' de Evelyn De Morgan: un cuadro con mil capas, un poco de magia y mucho simbolismo]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura,Historia,Museos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La leyenda de San Borondón, una novena isla canaria que 'aparece' entre las nubes]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/leyenda-san-borondon-novena-isla-canaria-aparece-nubes_1_8060929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/970ebe73-eb15-43fe-acba-4189ee17bc5c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La leyenda de San Borondón, una novena isla canaria que ‘aparece’ entre las nubes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La leyenda cuenta que aparece de vez en cuando entre La Palma y el Hierro y varios mapas medievales la situaban en el archipiélago canario. Hoy por hoy, forma parte del imaginario folklórico de la comunidad autónoma</p></div><p class="article-text">
        Desde hace cientos de a&ntilde;os existen referencias populares a la isla de San Borond&oacute;n. Exploradores y aventureros aseguran haberla visto y aparece representada, incluso, en algunos mapas de la Edad Media. Tiene, adem&aacute;s, un hueco important&iacute;simo en el imaginario colectivo canario. Poemas, canciones, cuentos y f&aacute;bulas versan sobre la legendaria isla, que, seg&uacute;n dicen los lugare&ntilde;os, aparece y desaparece. Para muestra, un bot&oacute;n. El periodista y poeta canario Luis &Aacute;lvarez Cruz escribi&oacute;: &ldquo;San Borond&oacute;n&hellip; &iexcl;Oh, mito fant&aacute;stico de bruma, tierra intacta y fugaz, divina y deslumbrante! Yo te amo, extra&ntilde;a isla que surges entre espuma y entre espuma te hundes y borras al instante&rdquo;. He aqu&iacute; la versi&oacute;n m&aacute;s l&iacute;rica de la isla de San Borond&oacute;n. Historiogr&aacute;ficamente, empero, tampoco pasa de leyenda. Se trata de un islote que algunas cr&oacute;nicas sit&uacute;an en el archipi&eacute;lago canario y que se tuvo en cuenta &mdash;y esto s&iacute; que le confiere una cierta relevancia historiogr&aacute;fica&mdash; en el Tratado de Alc&aacute;&ccedil;ovas, que firmaron Espa&ntilde;a y Portugal para repartirse los territorios del Atl&aacute;ntico que a&uacute;n estaba por navegar. Con todo, &iquest;qu&eacute; se sabe de esa isla de San Borond&oacute;n y qu&eacute; es lo que mantiene viva la leyenda despu&eacute;s de tanto tiempo?
    </p><p class="article-text">
        El tema no es balad&iacute;. Marcos Mart&iacute;nez Hern&aacute;ndez, fil&oacute;logo cl&aacute;sico y catedr&aacute;tico de Filolog&iacute;a Griega en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor de varios libros sobre historia y mitolog&iacute;a canarias, escribe en <em>Islas m&iacute;ticas en relaci&oacute;n con canarias</em>: &ldquo;No ser&iacute;a exagerado afirmar que tal vez el &rdquo;samborondonismo&ldquo; sea uno de los rasgos m&aacute;s definitorios de la cultura canaria desde el siglo XVI&rdquo;. La cita da pistas acerca de cu&aacute;n ligado se siente el pueblo canario a la leyenda e incluso resta importancia al hecho de que haya existido f&iacute;sicamente alguna vez tal isla, habida cuenta de que, cuando menos, su existencia en el folklore canario la convierte en algo real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, &iquest;cu&aacute;les son las bases emp&iacute;ricas en las que se sostiene la historia? Hay constancia de m&aacute;s de una decena de mapas medievales en los que aparece la isla de San Borond&oacute;n, siendo el primero de todos el Planisferio de Hereford, fechado en el siglo XIII. En este caso se trata de un mapa muy general, pero, tal y como apunta Juan Tous Mil&aacute; en <em>El plan de las afortunadas islas del Reyno de Canarias y la isla de San Borond&oacute;n</em>, existen otros muchos m&aacute;s concretos, como el 'Mapa de les Isles Canarie', que habla de San Borond&oacute;n como un conjunto de islas al poniente de las Canarias y no como una sola. Se ha convenido que la isla se ubicar&iacute;a en entre El Hierro y La Palma, y numerosas expediciones de investigadores han tratado de dar con ella a lo largo de los siglos. Lo han hecho empujados por la rumorolog&iacute;a y por los testimonios de algunos marinos que afirmaban haberse topado con ella. Desde el siglo XV hasta el XVIII, varios grupos de aventureros trataron de dar con ella e incluso en la actualidad algunas personas aseguran haberla visto, aunque se suele achacar su aparici&oacute;n a una acumulaci&oacute;n de nubes cuya forma puede recordar a una isla.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>&iquest;Qui&eacute;n fue San Borond&oacute;n?</strong></h3><p class="article-text">
        San Borond&oacute;n o San Brand&aacute;n 'el Navegante' fue un monje irland&eacute;s que dedic&oacute; su vida a la evangelizaci&oacute;n de los pueblos en el siglo VI. Seg&uacute;n cuenta la leyenda, al o&iacute;r relatos maravillosos sobre la supuesta isla, se lanz&oacute; al mar para encontrarla. La traves&iacute;a dur&oacute; siete a&ntilde;os. Al parecer, cuando lleg&oacute; de una vez por todas la isla, encontr&oacute; una especie de isla-ballena. &ldquo;Uno de los episodios m&aacute;s famosos de las navegaciones del santo irland&eacute;s&rdquo;, apunta en su trabajo Mart&iacute;nez Hern&aacute;ndez, &ldquo;tiene que ver con el arribo a una supuesta isla que en realidad era un enorme pez, una especie de ballena&rdquo;. Siempre en el terreno del mito, esa ser&iacute;a una buena explicaci&oacute;n a las apariciones y desapariciones que sufre el islote. En cualquier caso, San Borond&oacute;n no es el &uacute;nico nombre que ha recibido y recibe la isla. La Encubierta, La Non Trubada, Encantada, Perdida, Aprositus o Inaccesible son algunas de las denominaciones que tambi&eacute;n se han otorgado al territorio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a a d&iacute;a de hoy no pasan muchos a&ntilde;os entre que alg&uacute;n videoaficionado publica en redes sociales un v&iacute;deo en el que aparece una supuesta isla de San Borond&oacute;n o un curioso asegura haberla visto, un proceso que contribuye, fuera de toda duda, a mantener vivo el mito.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/que-es/leyenda-san-borondon-novena-isla-canaria-aparece-nubes_1_8060929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Jun 2021 20:37:11 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La leyenda de San Borondón, una novena isla canaria que 'aparece' entre las nubes]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un 'broncas' del siglo XVI con mucho talento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/michelangelo-merisi-caravaggio-broncas-siglo-xvi-talento_1_8054012.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b149341c-0f94-49bf-b0aa-2133c148721b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un &#039;broncas&#039; del siglo XVI con mucho talento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se trata de uno de los pintores más influyentes de su tiempo y máximo exponente del tenebrismo. Sobre su vida personal han corrido ríos de tinta: los registros judiciales lo dibujan como un pendenciero y un camorrista</p></div><p class="article-text">
        La que a todas luces es una de las mejores definiciones que se han dado de la figura de Caravaggio (Mil&aacute;n 1571-Porto &Eacute;rcole 1610) se encuentra en las p&aacute;ginas de <em>Caravaggio: una vida sagrada y profana,</em> del historiador brit&aacute;nico Andrew Graham-Dixon. Dice: ''La vida de Caravaggio es como su arte: una serie de rel&aacute;mpagos en la noche m&aacute;s oscura''. Y lo mismo ocurre con su ni&ntilde;ez y su juventud, si es que en su vida hubo otra cosa. ''Muri&oacute; con solo treinta y nueve a&ntilde;os'', tercia Cipriano Garc&iacute;a Hidalgo, profesor de Historia del Arte y divulgador. ''En efecto'', contin&uacute;a, ''Caravaggio ya ten&iacute;a un poco ese perfil de oveja negra en la familia y, una vez fue creciendo, se convirti&oacute; en un pendenciero, lo que hoy se conoce como un 'broncas'''. Eso es lo que se desprende de los archivos judiciales de la &eacute;poca, pr&aacute;cticamente la &uacute;nica informaci&oacute;n que se ha conservado del artista. Todo eso es la oscuridad de la que habla Graham-Dixon. Sin embargo, existen tambi&eacute;n los rel&aacute;mpagos, la luz de sus cuadros: ''Sin ninguna duda, se trata de uno de los pintores m&aacute;s influyentes y no solo en la pintura, sino que tambi&eacute;n en la fotograf&iacute;a, las artes esc&eacute;nicas y el cine'', apunta Garc&iacute;a Hidalgo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esos archivos judiciales y algunos otros datos biogr&aacute;ficos dan la suficiente informaci&oacute;n como para que la posteridad haya podido dibujar un personaje talentoso, pero camorrista; aficionado a las prostitutas, pero acusado de homosexual; oscuro, pero brillante. ''Tira piedras a la casa de su patrona'', escribe Graham-Dixon, ''y canta canciones obscenas bajo su ventana. Llega a las manos con un camarero por el ali&ntilde;o de un plato de alcachofas. Se mofa de un rival con insultos sexuales gr&aacute;ficos. Ataca a un hombre en la calle. Mata a otro en una pelea con espada. Junto con su banda inflige atroces heridas a un caballero de Justicia en la isla de Malta''. Dicho de otra forma, Caravaggio fue pr&aacute;cticamente un delincuente.
    </p><p class="article-text">
        ''Incluso tuvo que huir de Roma cuando las familias poderosas que lo sol&iacute;an proteger no pudieron interceder por &eacute;l'', comenta el profesor. Pero parece que el particular estilo de vida de Caravaggio podr&iacute;a tener su origen mucho antes de que llegara a Roma. Quiz&aacute;s haya que remontarse a su ni&ntilde;ez. ''Su hermano era el bueno'', explica Cipriano Garc&iacute;a Hidalgo. De hecho, termin&oacute; por ordenarse como sacerdote. En cambio, Michelangelo Merisi enseguida adopt&oacute; el papel de oveja negra: ''Incluso sabemos que, a pesar de que estuvo yendo a clases de pintura durante cuatro a&ntilde;os en su adolescencia, parece que no las aprovech&oacute; mucho, que prefer&iacute;a dedicarse a hacer otras cosas''. De lo que s&iacute; qued&oacute; plena constancia es de que en 1592, cuando el joven pintor rondaba los veinte a&ntilde;os, march&oacute; a Roma. All&iacute; lleg&oacute;, como suele decirse en nuestros d&iacute;as, con una mano delante y otra detr&aacute;s, ''y seguramente empezara a pintar de una forma m&aacute;s seria por necesidad''. De todos modos, la cercan&iacute;a de su familia a algunos linajes bienestantes como los Colonna y los Sforza fue para &eacute;l una especie de colch&oacute;n nada desde&ntilde;able tanto para introducirse en los c&iacute;rculos art&iacute;sticos de la ciudad eterna, como para esquivar los juzgados o el calabozo cuando sus fechor&iacute;as y altercados se topaban de frente con la ley.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Luces y sombras, literalmente</strong></h3><p class="article-text">
        El joven Caravaggio pronto empez&oacute; a destacar. Pinturas como <em>Los jugadores de cartas </em>(1595)<em> </em>o <em>Chico mordido por una lagartija</em> (1596) lo pusieron en el mapa, pero ambas, y el resto de las obras de ese per&iacute;odo, eran trabajos por encargo destinados a decorar salones particulares y, por tanto, no ten&iacute;an proyecci&oacute;n. ''Su salto a la fama lleg&oacute; con los encargos para algunos espacios religiosos importantes en Roma'', tercia Garc&iacute;a Hidalgo. Las obras sobre San Mateo que realiz&oacute; para la Capilla Contarelli ejercieron una gran influencia entre los j&oacute;venes artistas que probaban suerte en la ciudad. ''Es el tratamiento de la luz y las sombras la gran innovaci&oacute;n de Caravaggio'', apunta el profesor: ''&Eacute;l consigue una gran verosimilitud en sus pinturas gracias a la sensaci&oacute;n de claridad y oscuridad que logra imprimir en el lienzo''. Fuera de toda duda, es el m&aacute;ximo exponente del claroscuro, que en su pincel se conoce tambi&eacute;n como tenebrismo. Sin embargo, hubo cuadros que pint&oacute; para la Iglesia que no gozaron de gran aceptaci&oacute;n. Es el caso de los que pint&oacute; para un peque&ntilde;o altar en la Bas&iacute;lica de San Pedro. R&aacute;pidamente la instituci&oacute;n religiosa retir&oacute;<em> La Madonna con el ni&ntilde;o y Santa Ana</em>. Consideraban la obra ''todo vulgaridad, sacrilegio y disgusto''. Algo parecido sucedi&oacute; con <em>La muerte de la virgen</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, ambos son dos de los cuadros m&aacute;s importantes de toda su producci&oacute;n, pero, en su momento, fueron un esc&aacute;ndalo. Fueron dos sombras m&aacute;s en una vida llena de ellas, que termin&oacute;, por cierto, demasiado pronto. Eso s&iacute;, los fogonazos de luz fueron los m&aacute;s brillantes de toda la historia del arte.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Samuel Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/red/antes-de/michelangelo-merisi-caravaggio-broncas-siglo-xvi-talento_1_8054012.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Jun 2021 20:13:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Michelangelo Merisi antes de Caravaggio: un 'broncas' del siglo XVI con mucho talento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Arte,Pintura,Historia]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
