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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mark Honigsbaum]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mark-honigsbaum/]]></link>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Cómo terminan las pandemias? De maneras diferentes, pero ninguna es ni rápida ni clara]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/terminan-pandemias-maneras-diferentes-rapida-clara_129_6307013.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2e7159ec-ecac-49ac-93fb-4b2fb0be67d9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cómo terminan las pandemias? De maneras diferentes, pero ninguna es ni rápida ni clara"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al igual que la peste negra, la gripe o la viruela, la COVID-19 afectará a casi todos los aspectos de nuestras vidas, incluso tras lograr una vacuna</p><p class="subtitle">LIBROS - Snow y Whitehead, los detectives del cólera en el Londres del siglo XIX</p></div><p class="article-text">
        El 7 de septiembre de 1854, durante una devastadora epidemia de c&oacute;lera,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/epidemia-colera-londres-snow_1_6184140.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el m&eacute;dico John Snow se puso en contacto con los responsables</a> de la parroquia de Saint James, en Londres. Pidi&oacute; permiso para quitar la palanca de la bomba que permit&iacute;a extraer agua de una fuente en la calle Broad Street, en el Soho.
    </p><p class="article-text">
        Snow se hab&iacute;a percatado de que 61 personas v&iacute;ctimas del c&oacute;lera hab&iacute;an extra&iacute;do agua de ese surtidor poco antes de enfermar y lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que el agua contaminada era la fuente de la epidemia. Hicieron lo que ped&iacute;a y, aunque tuvieron que pasar otros 30 a&ntilde;os para que se aceptara la teor&iacute;a de los g&eacute;rmenes del c&oacute;lera, su decisi&oacute;n puso <a href="https://www.theguardian.com/commentisfree/2020/oct/18/how-do-pandemics-end-in-different-ways-but-its-never-quick-and-never-neat" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">fin a la epidemia</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, mientras nos preparamos para adaptarnos a otra tanda de restricciones derivadas del coronavirus, estar&iacute;a bien pensar que Boris Johnson y su ministro de Sanidad, Matt Hancock, tienen un punto de vista similar para acabar con la COVID-19. Desgraciadamente, la historia muestra que pocas epidemias tienen un final tan claro como el del brote de c&oacute;lera de 1854. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s bien, sucede todo lo contrario. Como se&ntilde;ala Charles Rosenberg, historiador de Medicina, la mayor parte de las epidemias &ldquo;se dirigen hacia alg&uacute;n tipo de final&rdquo;. Por ejemplo, aunque hace 40 a&ntilde;os que se detectaron los primeros casos de sida, cada a&ntilde;o 1,7 millones de personas contraen el VIH. De hecho, ante la inexistencia de una vacuna, la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud no espera poder anunciar su desaparici&oacute;n antes de 2030.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, si bien el VIH sigue constituyendo una amenaza biol&oacute;gica, ya no despierta el mismo temor que a principios de los a&ntilde;os 80, cuando el Gobierno de Margaret Thatcher lanz&oacute; la campa&ntilde;a &ldquo;<a href="https://www.theguardian.com/culture/2017/sep/04/how-we-made-dont-die-of-ignorance-aids-campaign" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">No mueras por ignorancia</a>&rdquo;, repleta de im&aacute;genes aterradoras de tumbas. En realidad, desde un punto de vista psicol&oacute;gico, podemos decir que la pandemia del sida termin&oacute; gracias al <a href="https://www.eldiario.es/sociedad/anos-vih-dieron-meses-vida_1_1232569.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">desarrollo de los medicamentos antirretrovirales y una vez se descubri&oacute;</a> que los pacientes infectados con el VIH pod&iacute;an vivir con el virus hasta una edad muy avanzada.
    </p><p class="article-text">
        La<a href="https://www.eldiario.es/sociedad/profesor-bacterio-rio-think-tank-niega-cambio-climatico-son-miles-cientificos-anticonfinamiento_1_6289571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> declaraci&oacute;n de Great Barrington</a>, que defiende la propagaci&oacute;n controlada del coronavirus entre los m&aacute;s j&oacute;venes mientras se protege a los ancianos, sigue la misma l&iacute;nea: terminar con el miedo a la COVID-19 y darle un cierre narrativo a esta pandemia. En la declaraci&oacute;n, firmada por cient&iacute;ficos de Harvard y otras instituciones, est&aacute; impl&iacute;cita la idea de que las pandemias son fen&oacute;menos tanto sociales como biol&oacute;gicos y que si estuvi&eacute;ramos dispuestos a aceptar niveles m&aacute;s altos de infecci&oacute;n y muerte, alcanzar&iacute;amos la inmunidad de grupo m&aacute;s r&aacute;pidamente y volver&iacute;amos antes a la normalidad.
    </p><p class="article-text">
        Pero otros cient&iacute;ficos, <a href="https://t.co/8gbmQz51d3?amp=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en una publicaci&oacute;n de</a><a href="https://t.co/8gbmQz51d3?amp=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em> The Lancet, </em></a>dicen que la estrategia propuesta por la iniciativa Great Barrington se basa en una &ldquo;<a href="https://www.dailymail.co.uk/news/article-8840293/Herd-immunity-approach-coping-coronavirus-dangerous-error-experts-say.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">falacia peligrosa</a>&rdquo;. No hay evidencia sobre una inmunidad duradera al coronavirus despu&eacute;s de una infecci&oacute;n natural. En lugar de poner fin a la pandemia, argumentan, la transmisi&oacute;n incontrolada en personas m&aacute;s j&oacute;venes podr&iacute;a limitarse a provocar epidemias recurrentes, como ha sucedido con numerosas enfermedades infecciosas antes de la llegada de las vacunas.
    </p><p class="article-text">
        No es coincidencia que hayan llamado al texto que explica su postura el &ldquo;memor&aacute;ndum John Snow&rdquo;. Aquella acci&oacute;n decisiva de Snow en el Soho pudo haber puesto fin a la epidemia de 1854, pero el c&oacute;lera regres&oacute; en 1866 y 1892. Solo en 1893, cuando se iniciaron los primeros ensayos masivos de vacunas contra el c&oacute;lera en India, fue posible prever un control cient&iacute;fico racional del c&oacute;lera y otras enfermedades. 
    </p><p class="article-text">
        El punto &aacute;lgido de estos esfuerzos lleg&oacute; en 1980 con la erradicaci&oacute;n de la viruela, la primera y, todav&iacute;a, la &uacute;nica enfermedad que ha logrado eliminarse del planeta. Sin embargo, estos esfuerzos hab&iacute;an comenzado 200 a&ntilde;os antes, cuando Edward Jenner descubri&oacute; en 1796 que pod&iacute;a inducir la inmunidad contra la viruela con una vacuna hecha a partir del propio virus de la viruela.
    </p><h3 class="article-text">Vacuna, tests y rastreo</h3><p class="article-text">
        Con m&aacute;s de 170 vacunas para la COVID-19 en desarrollo, es l&oacute;gico pensar que no tengamos que esperar tanto tiempo esta vez. Sin embargo, el profesor Andrew Pollard, jefe del ensayo de la vacuna de la Universidad de Oxford, advierte de que no debemos esperar una inyecci&oacute;n en un futuro cercano. Como pronto, la vacuna podr&iacute;a estar disponible para verano de 2021, aunque al principio solo para los trabajadores sanitarios en primera l&iacute;nea, seg&uacute;n explic&oacute; Pollard la semana pasada durante un seminario online. La conclusi&oacute;n es que &ldquo;es posible que necesitemos mascarillas hasta julio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La otra forma con la que se podr&iacute;a poner fin a la pandemia es mediante un verdadero <a href="https://www.eldiario.es/internacional/restricciones-no-sirven-controlar-virus-test-rastreo-mensajes-claros-poblacion_129_6287992.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sistema de prueba y rastreo que sea </a>de mucha calidad. Una vez podamos reducir la tasa de reproducci&oacute;n por debajo de 1 y nos aseguremos de mantenerla ah&iacute;, la necesidad del distanciamiento social desaparece.
    </p><p class="article-text">
        Algunas medidas locales podr&iacute;an ser necesarias de vez en cuando, claro, pero ya no habr&iacute;a necesidad de restricciones generales para evitar que el Servicio Nacional de Salud se vea desbordado. Fundamentalmente, la COVID-19 se convertir&iacute;a en una infecci&oacute;n end&eacute;mica, como la gripe o el resfriado com&uacute;n, y terminar&iacute;a por desaparecer. Esto es lo que parece que sucedi&oacute; tras las pandemias de gripe de 1918, 1957 y 1968. En cada caso, hasta un tercio de la poblaci&oacute;n mundial se infect&oacute;, pero aunque el n&uacute;mero de muertes fue elevado (50 millones en la pandemia de 1918-19, y alrededor de un mill&oacute;n en cada una de las de 1957 y 1968), en dos a&ntilde;os se acabaron, ya sea porque se alcanz&oacute; la inmunidad grupal o porque los virus perdieron su virulencia.
    </p><p class="article-text">
        El m&aacute;s terrible de los escenario es que el SARS-CoV-2, el virus que causa la COVID-19, no desaparezca sino que regrese una y otra vez. Es lo que pas&oacute; con la peste negra del siglo XIV, que caus&oacute; <a href="https://www.history.com/news/black-death-timeline" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">repetidas epidemias en Europa </a>entre 1347 y 1353. Algo similar ocurri&oacute; en 1889-90 cuando la &ldquo;gripe rusa&rdquo; se propag&oacute; desde Asia central a Europa y Norteam&eacute;rica. Aunque un informe del Gobierno brit&aacute;nico indic&oacute; 1892 como fecha oficial del fin de la pandemia, en realidad la gripe rusa nunca desapareci&oacute;. De hecho, fue responsable de olas recurrentes de la enfermedad durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os del reinado de la Reina Victoria.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, incluso cuando las pandemias llegan a una conclusi&oacute;n m&eacute;dica, la Historia muestra que pueden tener duraderos efectos culturales, econ&oacute;micos y pol&iacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        A la peste negra, por ejemplo, se le atribuye en gran medida el haber alimentado el colapso del sistema feudal y haber estimulado una obsesi&oacute;n art&iacute;stica con im&aacute;genes t&eacute;tricas del m&aacute;s all&aacute;. Del mismo modo, se dice que la plaga de Atenas en el siglo V a.C. termin&oacute; con la fe de los atenienses en la democracia y allan&oacute; el camino para la instalaci&oacute;n de una oligarqu&iacute;a espartana conocida como los Treinta Tiranos. Aunque los espartanos fueron expulsados m&aacute;s tarde, Atenas nunca recuper&oacute; la confianza en s&iacute; misma. Solo el tiempo dir&aacute; si la COVID-19 nos lleva a un ajuste de cuentas pol&iacute;tico similar para el gobierno de Boris Johnson.
    </p><p class="article-text">
        --
    </p><p class="article-text">
        Mark Honigsbaum es profesor en la City University de Londres y autor de <em>The Pandemic Century: One Hundred Years of Panic, Hysteria and Hubris [</em>&nbsp;El siglo de las pandemias: Cien a&ntilde;os de p&aacute;nico, histeria y arrogancia].
    </p><p class="article-text">
        Traducido por Alberto Arce
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mark Honigsbaum]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/theguardian/terminan-pandemias-maneras-diferentes-rapida-clara_129_6307013.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 21 Oct 2020 20:40:32 +0000]]></pubDate>
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