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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jesús Pérez Morera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jesus-perez-morera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jesús Pérez Morera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Algo está fallando: otro esperpéntico atentado a nuestro patrimonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/fallando-esperpentico-atentado-patrimonio_129_11424208.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d3735bf7-77bb-4e42-866a-c8532220cb47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Algo está fallando: otro esperpéntico atentado a nuestro patrimonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Al edificio situado en el casco de la ciudad de San Andrés y Sauces, en el antiguo camino real de La Lama, hoy completamente despersonalizado, se le han arrancado sus antiguas carpinterías de madera, el elemento, por cierto, más expresivo, valioso e identitario de la arquitectura tradicional canaria</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El edificio situado en el casco de la ciudad de San Andrés y Sauces en su estado original. JESÚS PÉREZ MORERA                            </span>
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        En estos d&iacute;as hemos conocido una nueva actuaci&oacute;n en nuestro patrimonio que hace sangrar los ojos. Las im&aacute;genes hablan por s&iacute; solas. Al hilo de su elocuencia, me van a permitir hacer algunas reflexiones. Situada en el casco de la ciudad de San Andr&eacute;s y Sauces, en el antiguo camino real de La Lama, la edificaci&oacute;n objeto de este art&iacute;culo de opini&oacute;n era &ndash;hay que hablar en pasado&ndash; un sobresaliente exponente de la arquitectura palmera, dise&ntilde;ada por alguno de esa extraordinaria pl&eacute;yade de maestros de obras &ndash;como el maestro Felipe de Paz P&eacute;rez (1848-1931), a quien pudiera atribuirse&ndash; que en el tr&aacute;nsito de los siglos XIX al XX crearon obras con un inconfundible sello propio, llenas de originalidad e identidad isle&ntilde;a. Cargada de personalidad, es muy representativa de un modo de vida y un tipo de residencia aut&oacute;ctona, por sus amplias ventanas acristaladas, por el abundante uso de la madera, por la rigurosa simetr&iacute;a de su composici&oacute;n, por la elegancia y armon&iacute;a de sus formas y por la original adaptaci&oacute;n de las tradiciones constructivas locales a la est&eacute;tica cl&aacute;sica, en una singular versi&oacute;n e interpretaci&oacute;n palmera de los estilos for&aacute;neos.
    </p><p class="article-text">
        Al edificio, hoy completamente despersonalizado, se le han arrancado sus antiguas carpinter&iacute;as de madera, el elemento, por cierto, m&aacute;s expresivo, valioso e identitario de la arquitectura tradicional canaria. Una vez m&aacute;s nos asombramos, incr&eacute;dulos, ante lo que vemos y hasta qu&eacute; punto se puede llegar a maltratar nuestro patrimonio. &iquest;Era absolutamente necesario hacer una actuaci&oacute;n tan esperp&eacute;ntica? &iquest;Una intervenci&oacute;n tan cutre est&aacute; justificada desde el punto de vista del uso? Algo est&aacute; fallando cuando una edificaci&oacute;n as&iacute; carece de protecci&oacute;n alguna y se permite proceder de esta manera y con total impunidad. Fallan las instituciones, falla la ciudadan&iacute;a... &iquest;Ha renunciado el municipio de San Andr&eacute;s y Sauces a conservar la herencia cultural y los signos de su brillante pasado? &iquest;En todos estos a&ntilde;os no se ha podido aprobar un cat&aacute;logo de inmuebles protegidos? Este, desde luego, ten&iacute;a valores para situarse entre los ejemplos mejores y m&aacute;s singulares. La imagen resultante, fruto de la transformaci&oacute;n de sus huecos y de la sustituci&oacute;n de sus carpinter&iacute;as originales por otras incalificables de aluminio, es una buena met&aacute;fora de la falsa cultura de pl&aacute;stico y cart&oacute;n piedra, fea, hortera y sin valores, a la que nos dirigimos. Algo est&aacute; fallando.
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                El edificio situado en el casco de la ciudad de San Andrés y Sauces tras las obras de reforma . JESÚS PÉREZ MORERA                            </span>
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        Pero esto no es lo peor. No se trata de una cuesti&oacute;n de defensa rom&aacute;ntica de nuestro patrimonio hist&oacute;rico o de nuestros signos culturales. Actuaciones de esta &iacute;ndole atentan contra nuestros recursos y comprometen nuestro futuro. El problema no es solo, o &uacute;nicamente, la p&eacute;rdida de los valores patrimoniales o culturales, o la operaci&oacute;n de borrado de nuestra memoria y de desaparici&oacute;n de nuestra identidad que representan, cuestiones que podr&iacute;amos aparcar en un segundo lugar. El problema va m&aacute;s all&aacute;. Es la p&eacute;sima imagen de una sociedad atrasada y alienada, que fabrica lugares sin identidad, propios de ninguna parte, que cada vez m&aacute;s carecen de inter&eacute;s para ser visitados por su fe&iacute;smo y su falta de personalidad. Es la imagen de una sociedad que va sin direcci&oacute;n y sin una apuesta clara por su futuro. &iquest;Con esta lamentable estampa queremos cautivar a nuestros potenciales visitantes? &iquest;Queremos vivir del turismo en una isla cada vez m&aacute;s limitada y a la que se le agotan las alternativas? As&iacute;, desde luego, no vamos a ninguna parte. Algo est&aacute; fallando.
    </p><p class="article-text">
        El patrimonio, no lo olvidemos, unido a la belleza natural de la isla, en la que se integra y con la que forma una unidad indisoluble, es una fuente de riqueza, un poderoso aliado de la actividad tur&iacute;stica y comercial, y la mejor tarjeta de visita que se puede brindar a los que queremos seducir con los encantos que a&uacute;n guarda La Palma y de los que pretendemos vivir. &iquest;Qu&eacute; otra imagen, si no, podemos ofrecer al visitante? Reducida a la nada m&aacute;s empobrecedora, esta desde luego es m&aacute;s bien digna de una sociedad atrofiada, marginal, subdesarrollada y sin rumbo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera &nbsp;es doctor en Historia del Arte, profesor titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, miembro representante, por la Real Academia de Bellas Arte de San Miguel Arc&aacute;ngel y por la Universidad de La Laguna, de las Comisiones Insulares de Patrimonio Hist&oacute;rico del Cabildo Insular de La Palma y del Cabildo Insular de Tenerife</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Pérez Morera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Jun 2024 11:18:05 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Manuel Taño ‘de las Paredes’ y su casa en Los Llanos de Aridane]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/manuel-tano-paredes-casa-llanos-aridane_129_9213838.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2b45263a-f4ff-4ca3-aa95-bc1c7b32179c_16-9-discover-aspect-ratio_default_1053482.jpg" width="219" height="123" alt="Manuel Taño ‘de las Paredes’ y su casa en Los Llanos de Aridane"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - La falta de voluntad y de compromiso nos ha llevado a este estado, en el que cada vez cobra más realidad, con respecto al centro histórico de Los Llanos de Aridane, aquella conocida frase: “Entre todas la mataron y ella sola se murió”.</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Busto de Manuel Taño &#039;de las Paredes&#039;, primer alcalde de El Paso.                            </span>
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        De todos es conocida, especialmente por los habitantes de la actual ciudad de El Paso, la figura de &lsquo;Manuel de las Paredes&rsquo;. Seg&uacute;n la tradici&oacute;n oral que hemos o&iacute;do a nuestros padres y abuelos, fue depositado por su infeliz y desconocida madre sobre unas paredes de piedra poco despu&eacute;s de nacer y adoptado por una familia acomodada de aquel lugar. Convertido despu&eacute;s en un hombre de provecho, abander&oacute; la creaci&oacute;n del actual municipio de El Paso, del que fuera su primer alcalde en 1837.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as tuvimos la ocasi&oacute;n de volver a leer un documento que hab&iacute;amos fotografiado justamente el verano pasado, antes de la erupci&oacute;n del aciago volc&aacute;n que cambi&oacute; nuestras vidas. Se trataba del testamento que Vicente Ta&ntilde;o de Alcal&aacute; y su esposa Ambrosia Fern&aacute;ndez Cuevas y Armas, naturales y vecinos de El Paso, otorgaron ante el escribano Jos&eacute; Manuel Salazar en 1808. De avanzada edad y sin hijos, durante su matrimonio ambos, marido y mujer, con su esfuerzo y su sacrificio, tal y como se&ntilde;alaron expl&iacute;citamente, hab&iacute;an adquirido diferentes bienes gananciales: una casa en la calle Real del pueblo de Los Llanos, con su sitio y &ldquo;unos &aacute;rboles naranjos&rdquo;, un telar, un pedazo de tierra y morales por encima de la ermita de Bonanza, una caldera de destilar, seis vacas, una yegua, dos mulas y un mulo, un trozo de cabras salvajes en las laderas y camino nuevo, otras 24 cabras mansas, dos puercas y dos puercos&hellip;
    </p><p class="article-text">
        De su madre, Antonia Josefa de Alcal&aacute;, su hijo Vicente Ta&ntilde;o, t&iacute;o materno del pr&oacute;cer aridanense Francisco Fern&aacute;ndez Ta&ntilde;o, hab&iacute;a heredado un asiento con un huerto de &aacute;rboles en El Paso, que, cuando se lo dieron por unos cortos 75 pesos, se hallaba montuoso y sin cultivo alguno. En &eacute;l fabricaron maridablemente, &ldquo;con su sudor y trabajo&rdquo;, una casa, cocina, tanque de recoger agua y huertas para el plant&iacute;o de papas y otras semillas, cuyo valor ascend&iacute;a por entonces a unos 2.000 pesos. En sus &uacute;ltimas voluntades dispusieron, adem&aacute;s, que a su fallecimiento sus cuerpos fuesen trasladados a la casa que pose&iacute;an en la calle Real del pueblo de Los Llanos, para que desde all&iacute; el venerable cura y todos los capellanes los viniesen a buscar y llevar a la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de los Remedios para ser enterrados en el lado del evangelio de su capilla mayor, en la sepultura en la que sus mayores lo hab&iacute;an sido generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hasta aqu&iacute; nada fuera de lo com&uacute;n respecto al modo de vida y los trabajos cotidianos que marcaron la existencia de nuestros antepasados. La siguiente cl&aacute;usula s&iacute; nos llam&oacute; la atenci&oacute;n. En ella Vicente Ta&ntilde;o y su esposa declararon que hab&iacute;an criado y educado como hijo propio y con amor paternal a un ni&ntilde;o, a la saz&oacute;n con ocho a&ntilde;os de edad, que hab&iacute;an encontrado sobre unas paredes cuando bajaban la noche de Navidad a escuchar la misa del gallo en la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de los Remedios: &ldquo;que se hall&oacute; acabado de nasido sobre una pared inmediata al camino real que va a Los Llanos, al tiempo de hir la noche del nasimiento para la parroquia de este lugar el a&ntilde;o de mil ochocientos, el qual ni&ntilde;o se lleb&oacute; a bautisar y se le puso por nombre Manuel&rdquo;. Evidentemente estaba claro de qui&eacute;n se trataba. Era &lsquo;Manuel de las Paredes&rsquo;, el art&iacute;fice que alumbr&oacute; el nacimiento del actual municipio de El Paso. &ldquo;Considerando la infelicidad y desgrasia que se le pudo haber ocasionado&rdquo;, lo nombraron heredero de todos los bienes que hab&iacute;an adquirido durante su matrimonio, as&iacute; ra&iacute;ces como muebles, y todo lo que se hallase de puertas adentro, con el firme deseo adem&aacute;s de casarlo con alguna de sus sobrinas. Conforme a su voluntad, Manuel Ta&ntilde;o, hijo de &ldquo;padres no conocidos&rdquo;, seg&uacute;n su partida de enlace, contrajo efectivamente matrimonio en 1821 con Mar&iacute;a Ta&ntilde;o Capote.
    </p><p class="article-text">
        &lsquo;Manuel de las Paredes&rsquo; conserv&oacute; tambi&eacute;n durante toda su vida la casa a la que fue llevado para ser bautizado en la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de los Remedios (Real, n.&ordm; 52), la misma que Vicente Ta&ntilde;o de Alcal&aacute; hab&iacute;a comprado en 1798 a do&ntilde;a Antonia y do&ntilde;a Mar&iacute;a Nicolasa Carballo Wang&uuml;emert, a cuya generosidad se debe la construcci&oacute;n del cementerio parroquial, hermanas y herederas del doctor don Jos&eacute; Antonio Carballo y Wang&uuml;emert (1750-1799), uno de los primeros aridanenses que brill&oacute; con luz propia gracias a los estudios que curs&oacute; en Sevilla, Madrid y Am&eacute;rica, licenciado en leyes, abogado, can&oacute;nigo y de&aacute;n electo de las catedrales de Guadalajara (M&eacute;xico) y Caracas. Sus hoy despersonalizadas paredes fueron testigos de la fragua, el nacimiento y segregaci&oacute;n de la actual ciudad de El Paso. En ella vivi&oacute; el primer alcalde pasense, que comparti&oacute; su residencia entre la casa que hab&iacute;a heredado de sus padres adoptivos en El Paso y la que le dejaron en la calle Real de Los Llanos de Aridane, pueblo este &uacute;ltimo del que fue primero regidor y despu&eacute;s s&iacute;ndico personero (1828), encargado como tal de velar por el bien com&uacute;n y el inter&eacute;s p&uacute;blico. Tras su muerte en 1855, su hijo, don Jos&eacute; Mar&iacute;a Ta&ntilde;o y Ta&ntilde;o, natural de El Paso y vecino de la villa de San Antonio de los Ba&ntilde;os, en la isla de Cuba, vendi&oacute; el inmueble en 1862 a don Manuel Camacho Pino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta antigua vivienda, anta&ntilde;o residencia de la familia Carballo Wang&uuml;emert, es hoy la imagen de la nada. Magn&iacute;fico y singular exponente de la arquitectura tradicional llanense, era uno de los mejor conservados (bastardeados y adulterados, a d&iacute;a de hoy pr&aacute;cticamente ya solo quedan dos o a lo sumo tres ejemplares comparables). La deplorable intervenci&oacute;n que sufri&oacute; en 2012 le arrebat&oacute; todo su valor e inter&eacute;s, al igual que ha sucedido con otras conocidas edificaciones en la misma calle Real, como ha sido el caso de la vecina casa Bethencourt (Real, n.&ordm; 56) o la antigua farmacia de don Guzm&aacute;n (Real, n.&ordm; 18). No podemos autoenga&ntilde;arnos para eludir nuestro grado de responsabilidad, ni siquiera aplicando una legislaci&oacute;n falsamente protectora que pretende hacernos creer que esto es conservar y que adem&aacute;s nos saltamos a la torera una y otra vez. La falta de voluntad y de compromiso nos ha llevado a este estado, en el que cada vez cobra m&aacute;s realidad, con respecto al centro hist&oacute;rico de Los Llanos de Aridane, aquella conocida frase: &ldquo;Entre todas la mataron y ella sola se muri&oacute;&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas casas no son solo piedras, modos o estilos arquitect&oacute;nicos. Representan, como en este caso, una p&aacute;gina destacada de la historia del Valle de Aridane. Estas &ldquo;piedras viejas&rdquo; contin&uacute;an hablando a quien quiera o&iacute;rlas. Est&aacute;n destinadas a recordar a las futuras generaciones qui&eacute;nes &eacute;ramos y qui&eacute;nes debemos ser. Es deber, de las gentes de bien, escuchar al pasado y, ante el mal llamado &ldquo;progreso&rdquo; y materialismo reinante, reflexionar y evitar silenciarlas para siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera es doctor en Historia del Arte (Universidad de La Laguna)</strong>&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Pérez Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/manuel-tano-paredes-casa-llanos-aridane_129_9213838.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 31 Jul 2022 14:37:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Manuel Taño ‘de las Paredes’ y su casa en Los Llanos de Aridane]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Todoque: el hombre, la tierra y el volcán (a los todoqueros y a los últimos ‘Leandro de Todoque)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/todoque-hombre-tierra-volcan-todoqueros-ultimos-leandro-todoque_129_8446503.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1651ad16-0765-4dd5-9b04-2ada40a36e48_16-9-discover-aspect-ratio_default_1033078.jpg" width="941" height="529" alt="Todoque: el hombre, la tierra y el volcán (a los todoqueros y a los últimos ‘Leandro de Todoque)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Hoy el volcán sin nombre nos ha arrebatado la tierra de nuestros ancestros. La volveremos a hacer nuestra invirtiendo la cruel maldición y cubriendo de flores los arenales</p></div><p class="article-text">
        Juana Capote Guti&eacute;rrez, madre de los hermanos Hern&aacute;ndez Capote: Leandro, Juan, Manuel, Catalina, Eduardo, empresario en Tampico (M&eacute;xico) y Antonio, periodista, escritor y revolucionario. Colecci&oacute;n documental de Marcelino Rodr&iacute;guez Ram&iacute;rez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todoque, a los pies del volc&aacute;n sin nombre o del volc&aacute;n innombrable. Los palmeros se resisten a buscar un nombre con el que bautizar a este volc&aacute;n que ha provocado tanto dolor, al que muchos de ellos prefieren llamar &laquo;bicho&raquo;, &laquo;demonio&raquo; o &laquo;ese diablo&raquo;. Ning&uacute;n nombre de los propuestos ha cuajado. Ning&uacute;n nombre, ning&uacute;n top&oacute;nimo inocente, parece querer cargar con este estigma. En estos aciagos d&iacute;as pasados muchos for&aacute;neos se han preguntado adem&aacute;s por qu&eacute; suerte de locura decidimos asentarnos a las faldas de este Vesubio palmero. Es verdad que en el siglo XV la isla fue maldecida por aquellos que, con su &laquo;mala andanza&raquo;, hollaron esta tierra con el prop&oacute;sito de hacer vasallos y esclavos. &laquo;Tus campos rompan tristes volcanes, no vean placeres sino pesares, cubran tus flores los arenales&raquo; dicen las endechas a la muerte de Guill&eacute;n Peraza, que encontr&oacute; su fin a manos de los nativos palmeros tras su hostil desembarco en 1447 en las playas del cant&oacute;n de Tajuya. Por la gala con que iba vestido fue el blanco de los isle&ntilde;os y, de una pedrada en la cabeza, cay&oacute; muerto del caballo. Hoy como ayer toca sobreponerse a la cruel maldici&oacute;n y seguir habitando una tierra que hist&oacute;ricamente nos pertenece porque, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, la hemos hecho nuestra, limpi&aacute;ndola de los pedregales y el malpa&iacute;s para plantar el trigo y el centeno, la higuera y el almendro, el moral y la tunera, y levantando, piedra a piedra, las paredes de sus cercados, casas y caminos.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Escuela pública de Todoque a mediados del siglo XX. Colección documental de María Victoria Hernández Pérez."
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                Escuela pública de Todoque a mediados del siglo XX. Colección documental de María Victoria Hernández Pérez.                            </span>
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        La cohabitaci&oacute;n con el volc&aacute;n fue siempre algo natural y terrible a la vez. Hacia el suroeste de la isla, comenzaban las coladas l&aacute;vicas o malpa&iacute;ses. &laquo;Da miedo imaginar qu&eacute; gran volc&aacute;n &mdash;escrib&iacute;a Frutuoso hacia 1567&mdash; debi&oacute; de haber originado aquel dep&oacute;sito de lava&raquo;, que, cual si fuera esta&ntilde;o, se extend&iacute;a casi hasta el mar. Abreu Galindo reitera que tal cantidad de piedra, llamada por los palmeros &laquo;tancande&raquo;, que quiere decir &laquo;piedra quemada&raquo;, era tan est&eacute;ril y sin substancia, que ni &aacute;rbol ni yerba &laquo;se da en todo cuanto corri&oacute;, que es m&aacute;s de media legua&raquo;. Las sucesivas coladas, las &uacute;ltimas de ellas formadas por los volcanes de Tacande y Tajuya, crearon as&iacute; diferentes malpa&iacute;ses cuyos nombres, &laquo;malpa&iacute;s quemado&raquo;, &laquo;malpa&iacute;s prieto&raquo; o &laquo;malpa&iacute;s negro&raquo;, revelan las formas de su hostil naturaleza, que estos d&iacute;as hemos comprobado de nuevo. El top&oacute;nimo de &laquo;Las Manchas&raquo; naci&oacute; as&iacute; para designar a las peque&ntilde;as superficies de tierra sembrad&iacute;as, de escaso valor, rodeadas de terrenos volc&aacute;nicos y malpa&iacute;ses incultos. La &laquo;fuerza del levantamiento de dichas monta&ntilde;as e fuegos e truenos&raquo; y los &laquo;r&iacute;os de fuego&raquo; que salieron del centro de la tierra, desde mayo hasta agosto de 1585, durante el volc&aacute;n de Tajuya-Jedey, devastaron y consumieron no solo todos aquellos lugares &laquo;que seru&iacute;an de pastos de ganados, sino las tierras de pan y sercados dellos e muchas casas y tanques e vi&ntilde;as e arboledos e pinos, en tal manera que en toda la vida no dar&aacute;n ni producir&aacute;n yerua alguna&raquo;. Anta&ntilde;o como hoy sus cenizas cubrieron toda la comarca de jable y arenas, tupiendo &laquo;casas, moradas y tanques de agua con dos o tres estados de altura&raquo; y &laquo;los pinos m&aacute;s altos que au&iacute;a&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Alg&uacute;n desinformado ha llegado a decir en los medios que Todoque era un barrio reciente, como si fuese un barrio dormitorio, de extrarradio o de aluvi&oacute;n. En Todoque, hasta la noche del 21 de septiembre, cuando fueron destruidas por las excavadoras con la vana ilusi&oacute;n de abrir una v&iacute;a en la &laquo;Hoya de Pinto&raquo; para encausar el implacable farall&oacute;n de lava que lentamente se acercaba, estaban las casas de nuestros bisabuelos, Leandro Hern&aacute;ndez Capote, nacido en 1880, hijo de Pablo Hern&aacute;ndez G&oacute;mez y Juana Capote Guti&eacute;rrez, y Mar&iacute;a Cruz Mart&iacute;n, de la familia &laquo;Carracote&raquo;; y la de los bisabuelos de nuestros bisabuelos. Conocidos por &laquo;los Leandros&raquo; y las &laquo;Liandras&raquo;, en ella nacieron sus siete hijos, Benigna, mi abuela, en 1908; Pablo, en 1910; Nereo, en 1912; Lorenza, en 1914; Juan, en 1916; Mercedes, en 1918; e Irene, en 1923; todos ellos de un ADN y una pasta muy isle&ntilde;a y todoquera. Aquella casa de las t&iacute;as reun&iacute;a todas las caracter&iacute;sticas de las viviendas tradicionales del valle de Aridane: los aposentos de teja hacia el camino, el imprescindible aljibe en una tierra siempre sedienta, que no conoci&oacute; el agua corriente hasta mediados del siglo XX; la latada o emparrado del patio, a cuya sombra se reun&iacute;an a fraternizar amigos y vecinos al atardecer; y las cajas de tea, asiento y granero a la vez, repletas de almendras, trigo e higos pasados, con los que se endulzaba la leche a falta de az&uacute;car. Eran casas con vida propia. Una vieja historia familiar, que un d&iacute;a escuch&eacute; a mi padre, cuenta c&oacute;mo su abuelo Leandro &mdash;que viaj&oacute; a Cuba hasta en seis ocasiones&mdash; se hab&iacute;a despertado una noche alarmado al o&iacute;r el aullido de los perros y el crujido de las tejas en las habitaciones hacia el camino en las que dorm&iacute;a su hermano Bernab&eacute;, establecido en Esp&iacute;ritu Santo. Revisado el aposento, no encontr&oacute; ninguna explicaci&oacute;n a aquel sobresalto. &laquo;Se ha muerto alguien de los m&iacute;os&raquo;, dijo a su familia. Tiempo despu&eacute;s lleg&oacute; la noticia del fallecimiento de su hermano mayor, acontecida en el mismo instante en el que se produjo aquel misterioso estr&eacute;pito. Por navidades y carnavales, en su enorme y panzudo horno de le&ntilde;a, conservado hasta hace pocos d&iacute;as, Lorenza horneaba centenares de bollas de pan dulce (amasadas no con leche, sino con jugo de naranja, el secreto de su gusto), como nunca m&aacute;s he vuelto a saborear, marquesotes y blanqu&iacute;simos merengues, que se amontonaban por doquier antes de llevarlas a vender a Los Llanos. M&aacute;s arriba y bajo el morro, el pajero, la era, la bodega y el lagar ocupaban distintos puntos de la &laquo;Hoya de Pinto&raquo;, adem&aacute;s de las caballerizas, establos, corrales y chiqueros para los mulos, vacas, cabras, ovejas, gallinas y cochinos, sin que faltase el perro fiel, &laquo;Sult&aacute;n&raquo;, amigo y guardi&aacute;n de los m&aacute;s peque&ntilde;os. Para un ni&ntilde;o de pocos a&ntilde;os, Todoque era la manifestaci&oacute;n del reino animal en todo su esplendor, iluminado por esa inigualable luz del valle y del atardecer. El &uacute;ltimo de los &laquo;Leandros&raquo; que vivi&oacute; en Todoque ha sido mi primo Augusto. El pasado d&iacute;a 19 de septiembre sali&oacute; por &uacute;ltima vez de la casa y del asiento donde sus abuelos y nuestros abuelos vivieron durante siglos. No pudo o no le dejaron volver. All&iacute; quedaron enterrados &mdash;me ha dicho&mdash;, no sabemos si bajo 30 o 50 metros de lava, el esp&iacute;ritu de todos ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con ese nombre, &laquo;asiento de casas y moradas&raquo;, se conoc&iacute;an precisamente las explotaciones dispersas por el lugar, con sus hornos y cocinas formando una construcci&oacute;n independiente, graneles para encerrar el grano y pajeros &mdash;en palmera expresi&oacute;n&mdash;, bodegas y lagares, aljibes, eras, cuevas y corrales anexos. La ganader&iacute;a fue siempre consustancial al modo de vida de los isle&ntilde;os asentados en estos secos y sedientos pedregales. Y en estos d&iacute;as hemos comprobado hasta qu&eacute; punto el hombre ha vivido aqu&iacute; apegado a sus animales. Desde principios de la colonizaci&oacute;n castellana, se demarcaron los llamados &laquo;t&eacute;rminos de criar ganados&raquo;, que, con sus tanques de madera de tea, corrales y alg&uacute;n que otro asiento de colmenas, se extend&iacute;an de mar a cumbre. En forma de estrechas fajas verticales, de unos 600 pasos de ancho, por ellas discurr&iacute;an los reba&ntilde;os de cabras y ovejas, entre malpa&iacute;ses de lavas negras y los diseminados sembrad&iacute;os. En uno de estos t&eacute;rminos de criar ganado, naci&oacute; el volc&aacute;n innombrable. En 1847, Mar&iacute;a Ana Gonz&aacute;lez vendi&oacute; a Jos&eacute; Toledo el &laquo;t&eacute;rmino de apacentar ganado&raquo; que hab&iacute;a heredado de sus padres &laquo;donde dicen El Per&uacute; o Cabeza de Vaca&raquo;, comprendido entre las monta&ntilde;as del Romero y pinales del &laquo;Nambroque&raquo; (por donde revent&oacute;, en 1949, el volc&aacute;n de San Juan), el barranco del mismo nombre, el charco de la Pasada y el &laquo;lomo que sale a la monta&ntilde;a de Aday&raquo;. Con los colonizadores europeos vino la agricultura. Poco a poco se fueron colonizando las hoyas, los fondos de tierra y los llanos en medio de los malpa&iacute;ses para los cereales, fundamentalmente el centeno, m&aacute;s apto y resistente para aquellos duros terrenos, y la vid. A ellos se unieron algunos &aacute;rboles y frutales sin los cuales no se entender&iacute;a la vida en el valle de Aridane desde el siglo XVI: las higueras y los almendros tra&iacute;dos de Espa&ntilde;a, los morales para la sericultura y las tuneras que llegaron de Am&eacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al igual que otros pagos, barrios y caser&iacute;os arrasados por el volc&aacute;n, como Las Manchas, Alcal&aacute;, Los Campitos, y ahora el barrio hermano de La Laguna, Todoque, nombre aborigen como tantos otros que comienzan con la misma consonante, form&oacute; parte del antiguo reino o cant&oacute;n de &laquo;Tajuya&raquo;, &laquo;Tihuya&raquo; o &laquo;Tehuya&raquo;, uno de los doce en los que se divid&iacute;a la isla en tiempos prehisp&aacute;nicos. Seg&uacute;n el viajero portugu&eacute;s Gaspar Frutuoso, era asiento y morada de &laquo;isle&ntilde;os&raquo; descendientes de los antiguos abor&iacute;genes palmeros. Todos ellos eran criadores de cabras y ovejas y algunas de sus mujeres, hermosas y galantes, se hab&iacute;an casado con portugueses y castellanos. A ellos se sumaron adem&aacute;s nativos de las islas de La Gomera y Gran Canaria, llegados tras la conquista, que tambi&eacute;n dejaron huella en la toponimia, en el cercado, en el roque o en el &laquo;sendero de los gomeros&raquo;. Nacida en el seno de una de estas familias de pastores y ganaderos, Susana de Le&oacute;n fue madre de do&ntilde;a Ana Van Ghemert, de la que procede la conocida casa aridanense de Wang&uuml;emert, fruto de sus relaciones con el caballero flamenco Pablo Van Ghemert. A pesar de los escudos y prosapias con las que se adornaron sus descendientes, su hija natural vivi&oacute; toda su vida en un asiento formado por una humilde casa de pajiza, una higuera, un parral y unas tierras de sembrar centeno a la parte de &laquo;azia Tehuya del Malpeys&raquo;. Casados tambi&eacute;n con isle&ntilde;as, los Betancor descend&iacute;an del franc&eacute;s Maciot de Bethencourt, poseedor de las tierras de Cabrejas, al norte de la monta&ntilde;a de Todoque; y los Capote, de Gaspar Gonz&aacute;lez Capote, que lleg&oacute; de Oporto en tiempos de Felipe II, amigo y paisano de mi otro antepasado, Melchor Morera. Yerno de Mart&iacute;n de Le&oacute;n, Ant&oacute;n Carballo (ascendiente, entre otras ramas familiares, del c&eacute;lebre economista y periodista aridanense Benigno Carballo Wang&uuml;emert) se oblig&oacute; a hacer en 1624 un tanque de madera de tea, con su escalera para subir a la cubierta y las canales necesarias para tomar el agua desde los tejados y quebrados circundantes, en las tierras que Salvador P&eacute;rez ten&iacute;a en el cercado &laquo;que dizen de Los Campitos&raquo;, semejante al de la casa que Sim&oacute;n de Morales pose&iacute;a en su asiento de Todoque. Contiguos a las moradas y a los corrales para el ganado, estos tanques de madera de tea, breados con pez para hacerlos impermeables, fueron, seg&uacute;n Abreu Galindo, una invenci&oacute;n de los ganaderos y labradores palmeros ante la falta de fuentes de agua en los parajes m&aacute;s secos de la isla. Ya en el siglo XVI llamaron la atenci&oacute;n del viajero portugu&eacute;s Gaspar Frutuoso (1567-1568), que indica que &laquo;en ellos se conservaba el agua tan &laquo;fresca y gustosa, que los m&eacute;dicos dicen que es gracias a esta agua que beben los isle&ntilde;os el ser tan sanos&raquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Conocemos los nombres de algunos de estos isle&ntilde;os, criadores de ganado, antepasados de much&iacute;simos vecinos que hasta hace pocos d&iacute;as segu&iacute;an viviendo en el lugar como lo hab&iacute;an hecho, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, sus ancestros: Juan de Le&oacute;n, Blas Afonso, Salvador P&eacute;rez y Gaspar Gonz&aacute;lez Salvaje o &laquo;que dec&iacute;an El Salvaje&raquo;, que dej&oacute; huella en la toponimia de la zona en el &laquo;malpa&iacute;s&raquo; o en el &laquo;cardonal de Gaspar Gonz&aacute;lez&raquo;. Para conservar la fraternal amistad que le un&iacute;a con su hermano Marcos Gonz&aacute;lez, medianero del regidor Benito Cort&eacute;s de Estupi&ntilde;&aacute;n y &laquo;guarda de las colmenas&raquo; del lugar, en 1614 comparti&oacute; con &eacute;l el t&eacute;rmino de criar ganado que desde la sierra m&aacute;s alta descend&iacute;a hasta el mar, para que en &eacute;l apacentase su reba&ntilde;o &laquo;larg&aacute;ndolo para arriba y para abajo como es costumbre entre criadores&raquo;. Le dio tambi&eacute;n la mitad de las tierras limpias y de pan sembrar, montes, casas, parrales, higueras y &aacute;rboles frutales que pose&iacute;a debajo de &laquo;los Campitos de los Salgados&raquo; y hasta la costa de la mar, junto al malpa&iacute;s y el cardonal, con la mitad del asiento de su morada y todo lo que hab&iacute;a dentro de su cerco: tanque de recoger agua, granel, casa de paja &laquo;donde quesean&raquo;, corral, cinco higueras y una brevera y el huerto de encima, plantado de vi&ntilde;a y &aacute;rboles frutales. A&ntilde;os despu&eacute;s, Marcos Gonz&aacute;lez, vendi&oacute; al criador Juan de Le&oacute;n una de las suertes de sembrar centeno que le hab&iacute;a cedido su hermano por debajo de las tierras de &laquo;los Campitos que dicen&raquo;, a cambio de 24 cabras que le entreg&oacute; su comprador. De Juan de C&aacute;ceres, yerno de Gaspar Gonz&aacute;lez Salvaje, descienden muchos de los que llevan hoy ese apellido dentro y fuera del valle de Aridane, incluyendo a la conocida familia de Lorenzo-C&aacute;ceres en Tenerife. Esposo de Melchora de Betancor, en 1612 recibi&oacute; de su suegro en Todoque un pedazo de tierras en el &laquo;llano que dicen de los castellanos&raquo;, 20 cabras, tres colmenas, as&iacute; como una casa formada de tablado en que &laquo;a de vivir e morar&raquo; y el derecho a tomar agua del tanque de su suegro. Hasta su destrucci&oacute;n, en Los Campitos todav&iacute;a exist&iacute;a alg&uacute;n ejemplo de estas antiguas casas de tablado de tea (cu&aacute;ntas construcciones tradicionales han quedado perdidas para siempre de nuestra memoria porque nadie se ha tomado la molestia de catalogarlas o registrarlas desde hace muchos a&ntilde;os). De su suegro tambi&eacute;n hered&oacute; parte de la monta&ntilde;a &laquo;que dicen de Todoque&raquo;, con las tierras de &laquo;pan sembrar como por limpiar&raquo; que estaban dentro y sobre la ladera, entradas de ganados, cuevas y moradas as&iacute; de &laquo;a pie como de acaballo&raquo;. No acab&oacute; bien este Juan de C&aacute;ceres. Casado por segunda vez, falleci&oacute; en 1644 a manos de su cu&ntilde;ado, Pedro P&eacute;rez, a qui&eacute;n provoc&oacute; con &laquo;palabras malas&raquo;, de que se &laquo;asieron&raquo; y &laquo;result&oacute; matarle&raquo;. Su viuda, en consideraci&oacute;n a la mucha pobreza de su hermano, con cinco o seis hijas que sustentar, le dio su perd&oacute;n, apremiada por &laquo;deudos y parientes y algunas personas honradas&raquo; y &laquo;principalmente por servicio de Dios&raquo;. Otro antiguo poblador de Todoque, Francisco Leal, &laquo;Riscado&raquo;, pose&iacute;a el t&eacute;rmino de criar y apacentar ganado, de mar a cumbre, con unas tierras de pan sembrar y una casa cubierta de paja junto al camino real que discurr&iacute;a junto a la misma monta&ntilde;a, vendido en 1624 por su viuda a Blas Afonso, criador. Su apellido lo llevan hoy muchos todoqueros y mancheros, incluida la alcaldesa de Los Llanos de Aridane. Por debajo de la monta&ntilde;a, las tierras de &laquo;Los Palacios&raquo; (nombre con el que se conoc&iacute;a, dentro de la arquitectura popular, a una suerte de sala o aposento en las viviendas tradicionales) pertenecieron a Luisa Leal, que en 1658 las dej&oacute; a su sobrino Tom&aacute;s Morales. Situadas sobre el risco del mar, por aqu&iacute; la lava dio su primer salto al mar el 28 de septiembre pasado. En 1702, sus herederos, Miguel Mart&iacute;n Xim&eacute;nez y sus hermanas Margarita, Luisa y Ana Xim&eacute;nez, &laquo;todos vecinos en este lugar de Los Llanos en Tedoque&raquo;, hicieron partici&oacute;n de las suertes de tierra, vi&ntilde;as y bald&iacute;os que pose&iacute;an &laquo;donde llaman los Palacios&raquo;, frente al &laquo;roque de los Guirres&raquo; (un &aacute;guila marina que nomin&oacute; la playa que tambi&eacute;n ha devorado el volc&aacute;n), en &laquo;Tamaymucho&raquo; &mdash;otro top&oacute;nimo aborigen&mdash;, en &laquo;Vandeval&raquo;, en el &laquo;llano de Todoque, en el &laquo;del Pampillo&raquo;, en el &laquo;hoyo de Ferraz&raquo; y en la &laquo;monta&ntilde;a de la Centinela&raquo;, con sus casas, pajeros, tanque, era, lagar y huerto. El testamento de una de sus descendientes (1813) Mar&iacute;a Xim&eacute;nez Leal, de Los Campitos, es un buen reflejo de su modo de vida. Pose&iacute;a huertos y tierras de pan sembrar, higueras, almendros y vi&ntilde;as en Todoque, en la monta&ntilde;a de Todoque y en camino de El Pastelero; el asiento de su morada, con el aljibe, la bodega, dos casas de tea y teja, un pajero y un lagar; un telar &laquo;donde se texen telas con sus peynes y abiaduras&raquo;, los &laquo;andamios, panas y semilla de criar gusanos de seda&raquo;; una caja de tea que dej&oacute; al ni&ntilde;o exp&oacute;sito que hab&iacute;a criado y otra que destin&oacute; a su cu&ntilde;ada, con el encargo de cuidar de &eacute;l durante su edad pupilar; un manto y saya que don&oacute; a su comadre para que mandase decir misas por su alma; y unas enaguas de capullo y lana de color azul que quiso legar a su madre, Mar&iacute;a Leal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hoy el volc&aacute;n sin nombre nos ha arrebatado la tierra de nuestros ancestros. La volveremos a hacer nuestra invirtiendo la cruel maldici&oacute;n y cubriendo de flores los arenales. Hoy tambi&eacute;n la afrontamos con otro tipo de invasi&oacute;n muy distinta y nada belicosa, la de una ola de generosidad como nunca antes se hab&iacute;a visto llegada de allende los mares, que ha trocado las lanzas, los escudos y los tambores de guerra del joven Guill&eacute;n Peraza por el pan y la solidaridad de los que se sienten hermanos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Pérez Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/todoque-hombre-tierra-volcan-todoqueros-ultimos-leandro-todoque_129_8446503.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 30 Oct 2021 13:45:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Todoque: el hombre, la tierra y el volcán (a los todoqueros y a los últimos ‘Leandro de Todoque)]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Bienes de interés cultural a la carta: el baile del Borrachito, sí, las calzadas de Villa de Mazo, no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/bienes-interes-cultural-carta-baile-borrachito-si-calzadas-villa-mazo-no_129_8246951.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c2a2820c-7267-4a7c-b31f-e68f160ea680_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bienes de interés cultural a la carta: el baile del Borrachito, sí, las calzadas de Villa de Mazo, no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Está por ver que el pueblo de Mazo haya resuelto el problema de la accesibilidad. Lo que sí es irrefutable es que el daño hecho a las calzadas es irreparable, por mucha piedra que quieran guardar para el futuro.</p></div><p class="article-text">
        Desde el pasado mes de julio, la Villa de Mazo vive agitada y descorazonada ante el dolor que produce, para muchos, la terrible imagen que supone ver&nbsp;c&oacute;mo, d&iacute;a a d&iacute;a, excavadoras y manos sin misericordia machacan y amputan sus hist&oacute;ricas calzadas de piedra. Hay un enfado monumental en buena parte de la ciudadan&iacute;a. Voces muy respetadas se han pronunciado de forma po&eacute;tica o desgarrada: Elsa L&oacute;pez, hija adoptiva de La Palma; Myriam Cabrera, hija predilecta de Mazo; el catedr&aacute;tico de&nbsp;Universidad&nbsp;Pedro Luis P&eacute;rez de Paz;&nbsp;<a href="https://www.eldiario.es/autores/rose-marie-dahncke/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Rose Marie D&auml;hncke</a>, reconocida mic&oacute;loga alemana; junto a otras como Eduvigis y M&aacute;ximo P&eacute;rez Tejera, cuyo padre, Alejandro P&eacute;rez Cabrera, all&aacute; por los a&ntilde;os de 1920, diera primera forma con sus manos a estas calzadas tan originales y tan nuestras. Casi mil personas han firmado para reclamar la inmediata paralizaci&oacute;n de las obras (incluido un antiguo p&aacute;rroco), al mismo tiempo que arden los comentarios en las redes sociales. Mientras, la Direcci&oacute;n General de Patrimonio del Gobierno de Canarias ha pedido al&nbsp;Cabildo&nbsp;que tome en consideraci&oacute;n la suspensi&oacute;n cautelar de las obras, sin que nadie se d&eacute; por aludido. Ante esta grave situaci&oacute;n, cabr&iacute;a esperar una pronta respuesta, o alg&uacute;n tipo de respuesta, por parte de los responsables insulares de Patrimonio Hist&oacute;rico, encargados de velar por la conservaci&oacute;n de nuestros bienes culturales. A d&iacute;a de hoy, desconocemos su postura sobre el tema. Es por esa causa&nbsp;por la que&nbsp;quisiera manifestar, a t&iacute;tulo particular (soy miembro de la Comisi&oacute;n Insular de Patrimonio Hist&oacute;rico, pero no hablo en su nombre), mi opini&oacute;n para que no se me acuse en el futuro, y con toda raz&oacute;n, de guardar silencio.&nbsp;&nbsp;<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Aunque las razones para su conservaci&oacute;n y protecci&oacute;n son de sobra conocidas, en mi caso podr&iacute;a resumirlas en estas palabras. Lo que se ha hecho hasta ahora me parece un destrozo, una chapuza y un estramb&oacute;tico engendro. Esto, simple y llanamente, no se puede permitir por mucha accesibilidad con la que se pretenda justificar. Las calzadas de Villa de Mazo son &uacute;nicas. Se trata de un atentado irreparable no solo al patrimonio del municipio y de la isla, sino de toda Canarias, ya que unas calzadas de esta naturaleza, de esta singularidad y de este valor no se encuentran en ning&uacute;n otro pueblo del archipi&eacute;lago. No son simples caminos o calles empedradas. Son, haciendo honor a su nombre, aut&eacute;nticas <em>calzadas</em> con toda la nobleza y la cl&aacute;sica belleza del modo antiguo, un anchuroso r&iacute;o de basalto que centellea con todo su esplendor bajo la fuerte luz del sol.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Obras en una de las calzadas de Villa de Mazo                            </span>
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        A&ntilde;adir&iacute;a, adem&aacute;s, que hace falta un &ldquo;est&oacute;mago especial&rdquo; para arrancar esas piedras y poner en su lugar unas placas, al parecer de la f&aacute;brica de Arucas, cuyo precio (para restaurantes, hoteles, centros comerciales y obras p&uacute;blicas) he visto que ronda los 33,00 euros el metro cuadrado. Ello no deja de ser una forma de profanaci&oacute;n porque no son meras piedras. Su valor va m&aacute;s all&aacute;. Es material e inmaterial y, como ya otros han dicho, matar las calzadas es matar el Corpus de Mazo, por mucho que se nieguen a la evidencia. Esta salvaje actuaci&oacute;n revela tambi&eacute;n desprecio hacia tantas y tantas personas para las que estas calzadas no son un simple pavimento y que se sienten profundamente heridas con cada piedra removida de su lugar, lo que incluye tambi&eacute;n a los represaliados de la Guerra Civil que trabajaron en su construcci&oacute;n &mdash;&iquest;lo de la ley de Memoria Hist&oacute;rica aqu&iacute; no vale? &mdash;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Actuar sobre nuestro patrimonio requiere no solo conocimientos t&eacute;cnicos. Se necesita una especial sensibilidad y conocimientos en muchos aspectos, en t&eacute;cnicas tradicionales, en materiales, en ejecuci&oacute;n. Y no se pueden intervenir unas calzadas de esta naturaleza con los mismos materiales que usamos para hacer una piscina, un chalet o un hotel. Diferentes a las de cualquier otro sitio por su anchura e inusuales dimensiones (ahora reducidas a un sui g&eacute;neris y rid&iacute;culo carril), por el tipo de cantera utilizada, por el bello e inigualable trabajo de sus piedras bas&aacute;lticas, pulidas por el uso y el paso del tiempo, y por su paisaj&iacute;stica visi&oacute;n en pendiente, las calzadas son la imagen misma del pueblo de Mazo, un Bien de Inter&eacute;s Cultural, est&eacute;n o no est&eacute;n declaradas. Y si no lo est&aacute;n, es por la absoluta desidia y el desinter&eacute;s de las administraciones que se han sucedido en el Ayuntamiento y en el Cabildo, de todos los colores y durante d&eacute;cadas. Es una aut&eacute;ntica verg&uuml;enza que Villa de Mazo solo tenga declarados como BIC el baile del<em> </em>Borrachito y los sitios arqueol&oacute;gicos de Belmaco y de Tigalate (y estos declarados de oficio). A los ojos de los responsables de velar por nuestro patrimonio, parece que desde el siglo XV en adelante el pueblo de Mazo no ha tenido ni historia ni cultura. No cuentan con esa declaraci&oacute;n ni la parroquia de San Blas, ni las ermitas de Belmaco, Lodero y Santa Rosal&iacute;a y, por supuesto, las calzadas y las edificaciones singulares asociadas e inseparables de ellas, como la iglesia parroquial y su cerco murado y almenado, el osario con sus tres cruces, el puente de San Blas, la casa parroquial, edificada en 1802 por el p&aacute;rroco Francisco Felipe de Lemos, el cementerio, la antigua hacienda de Henr&iacute;quez de Almeida, despu&eacute;s de Sotomayor, reedificada en 1793 por el coronel Miguel de Monteverde, la casa de los P&eacute;rez D&iacute;az, la plaza y el ayuntamiento proyectado en 1928 por el arquitecto Pelayo L&oacute;pez y la Casa Roja. Este bello marco de piedra es el nexo de uni&oacute;n de todas ellas y el &uacute;nico elemento que permitir&iacute;a su declaraci&oacute;n como conjunto hist&oacute;rico. Parece que durante el &uacute;ltimo cuarto de siglo (desde 1994 se transfirieron las competencias en materia de patrimonio hist&oacute;rico a los cabildos insulares) los responsables pol&iacute;ticos no han tenido tiempo para promover su declaraci&oacute;n, una situaci&oacute;n que podr&iacute;amos hacer extensible a pr&aacute;cticamente todos los municipios de la isla &iquest;Cu&aacute;nto tiempo m&aacute;s necesitan? &iquest;Otros 25 a&ntilde;os? Esa es su primera obligaci&oacute;n (y la m&aacute;s desatendida): garantizar legalmente la conservaci&oacute;n de nuestros bienes culturales. A la vista est&aacute;n las consecuencias: el baile del Borrachito es BIC, las calzadas no; lo que nos habla, al fin y al cabo, de una cultura de pandereta y de bienes culturales a la carta declarados o no seg&uacute;n la conveniencia pol&iacute;tica de turno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El actual equipo de Gobierno puede alegar que ha heredado este desafortunado proyecto (que parece reducirlo todo a una cuesti&oacute;n t&eacute;cnica, tambi&eacute;n mal resuelta) de la corporaci&oacute;n anterior, pero ha tenido la oportunidad de parar y plantear soluciones que no pasen por la destrucci&oacute;n. La decisi&oacute;n de continuar con el destrozo, e incluso de acelerarlo ante las cr&iacute;ticas, ha sido solo suya y, antes que parar la obra (o que se la paren), se dir&iacute;a que est&aacute; dispuesto a llevar la rampa hasta la misma puerta de la iglesia para zanjar el tema cuanto antes y que este se haya olvidado para las pr&oacute;ximas elecciones, algo cada vez m&aacute;s improbable. Tampoco ha mostrado ning&uacute;n inter&eacute;s en buscar otras alternativas ni se ha tomado en serio las distintas opciones que ciudadanos y colectivos han puesto sobre la mesa (parece que todo tiene que pasar necesariamente por la soluci&oacute;n m&aacute;s destructiva). En su lugar, se ha esforzado en buscar argumentos para desde&ntilde;ar el valor de las calzadas &iquest;Qu&eacute; amor por su pueblo, qu&eacute; clase de &ldquo;sentido patri&oacute;tico&rdquo;, o simplemente c&iacute;vico, es ese para unos responsables municipales? &iquest;No es esta la isla, y el pueblo, que presume de su cultura y de sus tradiciones o, a la hora de la verdad, es pura ret&oacute;rica vac&iacute;a de cara a la galer&iacute;a o a los congresos bianuales de Patrimonio? Desacreditar el valor de las calzadas por el simple hecho de que fueron construidas en el siglo XX resulta c&iacute;nico y falaz. El Corpus vertical surgi&oacute;, tal y como lo conocemos, en los a&ntilde;os 60, por obra y gracia de la extraordinaria y creativa generaci&oacute;n que lo alumbr&oacute;. Sin ir m&aacute;s lejos, esa apreciada manifestaci&oacute;n cultural que es el baile del Borrachito, para el que bien que se dieron prisa (tanto Cabildo como Ayuntamiento) en declarar Bien de Inter&eacute;s Cultural, data de 1979.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 2017, la actual alcaldesa de Mazo, entonces en la oposici&oacute;n, reclamaba la creaci&oacute;n de una unidad de Patrimonio Hist&oacute;rico, destacando &ldquo;el alto nivel patrimonial con el que cuenta el municipio&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hubiera dicho esa unidad de Patrimonio ante una actuaci&oacute;n como la que, bajo su responsabilidad, se ha hecho en las calzadas? &iquest;Piensa la alcaldesa que lo hubiese permitido? &iquest;Qu&eacute; clase de unidad de patrimonio, o de parranda, hubiese sido esa? Como demuestran los hechos, parece que solo eran palabras huecas y vac&iacute;as, otra utilizaci&oacute;n de nuestro patrimonio como arma pol&iacute;tica. El cabildo es igualmente responsable. No puede desentenderse de su deber de proteger nuestro patrimonio, que es su obligaci&oacute;n, en base a los pactos y alianzas pol&iacute;ticas que ha sellado. Nadie deber&iacute;a jugar con nuestros bienes culturales como si fuesen de su propiedad y a su antojo, movido solo por c&aacute;lculos pol&iacute;ticos. Nuestro patrimonio hist&oacute;rico tiene que estar por encima, o al margen, de este, si se me permite la expresi&oacute;n, lodazal, y en su defensa tendr&iacute;amos que estar todos unidos, alentados y guiados por nuestros servidores p&uacute;blicos. Ese patrimonio no pertenece &uacute;nicamente a la actual generaci&oacute;n. Nosotros somos sus guardianes y sus usufructuarios y no tenemos derecho a destruirlo. Lo hemos recibido de nuestros antepasados y estamos obligados a entregarlo a las generaciones futuras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De todo esto s&iacute; podemos extraer una primera conclusi&oacute;n: est&aacute; por ver que el pueblo de Mazo haya resuelto el problema de la accesibilidad. Lo que s&iacute; es irrefutable es que el da&ntilde;o hecho a las calzadas es irreparable, por mucha piedra que quieran guardar para el futuro. El patrimonio, cuando se destruye, no tiene vuelta atr&aacute;s e intentar su recomposici&oacute;n, una vez destruido, siempre ser&aacute; un parche. Las generaciones venideras lo recordar&aacute;n como una actuaci&oacute;n infame y una verg&uuml;enza que quedar&aacute; siempre en el palmar&eacute;s de los que lo han hecho y de los que lo han permitido.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>* Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera es doctor en Historia del Arte, profesor titular del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, miembro representante, por la Real Academia de Bellas Arte de San Miguel Arc&aacute;ngel y por la Universidad de La Laguna, de las Comisiones Insulares de Patrimonio Hist&oacute;rico del Excmo. Cabildo Insular de La Palma y del Excmo. Cabildo Insular de Tenerife.&nbsp;</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Pérez Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/bienes-interes-cultural-carta-baile-borrachito-si-calzadas-villa-mazo-no_129_8246951.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 25 Aug 2021 17:56:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Bienes de interés cultural a la carta: el baile del Borrachito, sí, las calzadas de Villa de Mazo, no]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El centro histórico de Los Llanos de Aridane: nota necrológica]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/centro-historico-llanos-aridane-nota-necrologica_129_7831508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c98e6d47-4b5e-4863-b235-daa4c61b2b71_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El centro histórico de Los Llanos de Aridane: nota necrológica"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Parece que hemos vuelto a los peores tiempos de los años sesenta y setenta, cuando la piqueta campeaba libremente. Este viernes le ha tocado a la casa Gómez de Cáceres, cuyos últimos propietarios fueron la familia Bethencourt González, en plena calle Real, en uno de los pocos tramos que hasta ahora se conservaba casi intacto.</p></div><p class="article-text">
        Parece que hemos vuelto a los peores tiempos de los a&ntilde;os sesenta y setenta, cuando la piqueta campeaba libremente. Hace poco tiempo asistimos, incr&eacute;dulos, a una p&eacute;rdida irreparable en el coraz&oacute;n mismo de Los Llanos de Aridane, la casa P&eacute;rez Felipe, situada en la plaza de Espa&ntilde;a (antigua farmacia), sin duda alguna el mejor ejemplo de la arquitectura llanense del siglo XIX. El edificio ten&iacute;a la suficiente entidad para albergar cualquier organismo p&uacute;blico o administrativo, al igual que pudo haber sido adaptado al uso comercial, si ese era el fin, sin llegar al extremo de amputarlo, vaciarlo y eliminar todos sus elementos m&aacute;s singulares, como la original claraboya de su patio, para llenarlo despu&eacute;s de fr&iacute;os forjados de hormig&oacute;n. Para remachar el atropello, en estos d&iacute;as hemos visto c&oacute;mo han desaparecido, incluso, las ventanas de su planta alta, convertidas en dos especies de &ldquo;peceras&rdquo;, llamadas &ndash;es de suponer&ndash; a cumplir la funci&oacute;n de surrealistas escaparates de art&iacute;culos deportivos.
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                    alt="En la imagen, destrucción de la casa Bethencourt González. Foto: JESÚS PÉREZ MORERA"
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                En la imagen, destrucción de la casa Bethencourt González. Foto: JESÚS PÉREZ MORERA                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        A ella le sigui&oacute; la casa de la calle Benigno Carballo (Trocadero) n&ordm; 4, que, adem&aacute;s de ser vaciada, tambi&eacute;n perdi&oacute; sus puertas de madera y ventanas de guillotinas de amplias proporciones, sustituidas por impersonales carpinter&iacute;as de aluminio y cristales enterizos, tan de moda en la ciudad de Aridane. La imagen que nos ha dejado esta intervenci&oacute;n tiene un marcado impacto negativo en el conjunto de la calle. Todo ello no s&oacute;lo contribuye a la despersonalizaci&oacute;n de la ciudad, a la p&eacute;rdida de su personalidad y a la degradaci&oacute;n de su imagen, sino que es una mala noticia para el desarrollo de la actividad comercial y para el turismo, que requieren de lugares y espacios p&uacute;blicos con identidad y calidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este viernes le ha tocado a la casa G&oacute;mez de C&aacute;ceres, cuyos &uacute;ltimos propietarios fueron la familia Bethencourt Gonz&aacute;lez, en plena calle Real, en uno de los pocos tramos que hasta ahora se conservaba casi intacto. Edificada en torno a 1796, se trataba de la tradicional &ndash;y ya cada vez m&aacute;s rara&ndash; vivienda terrera aridanense con las t&iacute;picas ventanas de celos&iacute;as palmeras, otro valioso elemento condenado a desaparecer. Las im&aacute;genes de su vaciado y destrucci&oacute;n dan escalofr&iacute;os. Suma y sigue. Nadie pone coto a estos atropellos y a este desprecio hacia nuestra tan cacareada y poco defendida identidad. Y, aunque recientemente se ha aprobado la creaci&oacute;n de una comisi&oacute;n municipal de Patrimonio, todo parece haberse quedado en el cap&iacute;tulo de las buenas intenciones. La verdadera realidad sigue su curso, al margen incluso de la legalidad, como en este caso, en el que se ha destruido un edificio protegido y catalogado. El atentado se ha ejecutado tras un &ldquo;tel&oacute;n&rdquo;. Han mandado a la polic&iacute;a municipal a rendir los honores funerarios. Descanse en paz.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Otra imagen de la destrucción de la casa Bethencourt González. Foto: JESÚS PÉREZ MORERA                            </span>
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        La restauraci&oacute;n de la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de los Remedios tampoco invita al optimismo. Despu&eacute;s de la inversi&oacute;n millonaria que las administraciones p&uacute;blicas se han gastado, la principal edificaci&oacute;n hist&oacute;rica del municipio luce hoy una cubierta con teja de fabricaci&oacute;n industrial que degrada el monumento, habiendo como hay diferentes alternativas y formas para mantener un tejado con teja tradicional. El problema, adem&aacute;s, se ha extendido a las construcciones aleda&ntilde;as. En la casa situada frente de la puerta trasera de la iglesia se ha colocado un tejado similar, con un aut&eacute;ntico muestrario de &ldquo;tejas de ferreter&iacute;a&rdquo; a la vista.
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                Casa de la familia Bethencourt González. Foto: JESÚS PÉREZ MORERA.                            </span>
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        El proyecto presentado en 2017 por el obispado de Tenerife preve&iacute;a la sustituci&oacute;n de su pavimento original de madera (el m&aacute;s antiguo y mejor conservado), principal valor arquitect&oacute;nico del edificio, por otro de hormig&oacute;n armado revestido con las tablas del antiguo, regularizadas y transformadas, que tendr&iacute;a &ndash;para entendernos&ndash; el mismo valor hist&oacute;rico que un &ldquo;piso de parquet&rdquo;. Caracter&iacute;stico de nuestra isla, este tipo de suelo de madera no s&oacute;lo no se encuentra en ninguna otra parte del archipi&eacute;lago sino incluso en el resto de Espa&ntilde;a. Si bien la Comisi&oacute;n Insular de Patrimonio desech&oacute; esta brutal intervenci&oacute;n, su suelo (tanto de madera como de mosaicos de m&aacute;rmol, &eacute;stos &uacute;ltimos tra&iacute;dos de Sevilla en el siglo XVIII) sigue corriendo grave peligro si no se act&uacute;a bajo la direcci&oacute;n, control y supervisi&oacute;n de t&eacute;cnicos especialistas y profesionales en la restauraci&oacute;n y conservaci&oacute;n y regida por criterios de m&iacute;nima intervenci&oacute;n y reversibilidad, que aseguren que los valores hist&oacute;ricos y culturales, materiales e inmateriales, del monumento, que motivar&iacute;an su declaraci&oacute;n como Bien Cultural, no desaparezcan para siempre. El proyecto modificado en 2020, a instancias de la Comisi&oacute;n Insular de Patrimonio, contempla levantar el pavimento para pasar las conducciones (a las que se ten&iacute;a que haber buscado otra alternativa) y la sustituci&oacute;n, en porcentaje inquietante, de las tablas o mosaicos originales. Del tejado (por no hablar de la intervenci&oacute;n en la torre), como a la vista est&aacute;, s&oacute;lo se salv&oacute; una m&iacute;nima parte de las antiguas tejas. Hay que garantizar que eso no se repita. Siempre que no se trate de graves patolog&iacute;as estructurales, las diferencias de color, los bordes desgastados o los desgastes en general no justifican, a priori, la sustituci&oacute;n. La diferencia entre materiales hist&oacute;ricos y los modernos &ldquo;materiales de ferrer&iacute;a&rdquo; estriba precisamente en las huellas que dejan en ellos el paso del tiempo, a menos que los queramos reemplazar por materiales relucientes de acabado mec&aacute;nico. Procedimientos de lijado y pulido excesivamente abrasivos pueden tambi&eacute;n poner en peligro su aspecto original y convertirlo, como se ha dicho, en un suelo de &ldquo;parquet&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Casa de la antigua farmacia. Foto: JESÚS PÉREZ MORERA                            </span>
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        <strong>*Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera es profesor del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna, acad&eacute;mico correspondiente de la Real Academia Canaria de Bellas Artes y miembro de la Comisi&oacute;n Insular de Patrimonio del Cabildo Insular de La Palma.</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Pérez Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/centro-historico-llanos-aridane-nota-necrologica_129_7831508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Apr 2021 12:48:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El centro histórico de Los Llanos de Aridane: nota necrológica]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los Llanos de Aridane, un centro histórico condenado a desaparecer]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/llanos-aridane-centro-historico-condenado-desaparecer_129_6377196.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - A día de hoy, el municipio, no cuenta con ningún Bien de Interés Cultural declarado o tan siquiera solicitado, ni en su centro histórico ni fuera de él, y no será por no poseer espacios y conjuntos arquitectónicos tan excepcionales como es el del Llano de Argual y las edificaciones que lo rodean.</p></div><p class="article-text">
        Desde 1975 Santa Cruz de La Palma ostenta la declaraci&oacute;n de Conjunto Hist&oacute;rico y desde 2015 la villa de San Andr&eacute;s, en el municipio de San Andr&eacute;s y Sauces. Segundo centro hist&oacute;rico de la isla de La Palma por su volumen edificado, extensi&oacute;n y trazado, la declaraci&oacute;n de Los Llanos de Aridane como conjunto hist&oacute;rico ni est&aacute; ni se le espera.
    </p><p class="article-text">
        Con la legislaci&oacute;n vigente y si no se act&uacute;a pronto, el centro hist&oacute;rico de la ciudad est&aacute; condenado a desaparecer, a pesar del valor y antig&uuml;edad de su trazado, aplicado de forma consciente en torno a 1521 al modo de las fundaciones coloniales del Nuevo Mundo, y del valor de su arquitectura tradicional tanto civil como religiosa. Una y otra vez, se impone la realidad de los hechos consumados y de las normativas t&eacute;cnicas redactadas sin m&aacute;s miras que las de la rentabilidad inmediata y el m&aacute;ximo aprovechamiento. Lo que queda es cada vez m&aacute;s exiguo y ni siquiera parece que seamos capaces de conservar, al menos, las cuatro calles principales (Trasera, del Medio, Real y Salud), ya bastante tocadas, de su trama hist&oacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        A d&iacute;a de hoy, el municipio, no cuenta con ning&uacute;n Bien de Inter&eacute;s Cultural declarado o tan siquiera solicitado, ni en su centro hist&oacute;rico ni fuera de &eacute;l, y no ser&aacute; por no poseer espacios y conjuntos arquitect&oacute;nicos tan excepcionales como es el del Llano de Argual y las edificaciones que lo rodean. Ni siquiera su monumento m&aacute;s significativo, la iglesia de Nuestra Se&ntilde;ora de los Remedios, ostenta tal declaraci&oacute;n, toda vez que su incoaci&oacute;n en 1998, hace ya la friolera de 22 a&ntilde;os, se dej&oacute; morir sin que nadie consumara el proceso.
    </p><p class="article-text">
        En 1996, se aprob&oacute; un Plan Especial de Protecci&oacute;n que preve&iacute;a la creaci&oacute;n de una Comisi&oacute;n Municipal de Patrimonio Hist&oacute;rico Art&iacute;stico para informar las licencias, cosa que, hasta hoy, nunca se ha hecho. Hace alg&uacute;n tiempo, la Concejal&iacute;a de Cultura puso en marcha una Comisi&oacute;n de Patrimonio Hist&oacute;rico, pero que, sin atribuciones ni posibilidad de actuar, no est&aacute; en condiciones de frenar ning&uacute;n desatino.
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                    alt="Casa natal del doctor José Antonio Carballo Wangüemert, convertida en un inexpresivo  e impersonal local comercial (i) y trasera de la casa Alcalá Volcán, cubierta por una estrambótica estructura metálica."
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            <span class="title">
                Casa natal del doctor José Antonio Carballo Wangüemert, convertida en un inexpresivo  e impersonal local comercial (i) y trasera de la casa Alcalá Volcán, cubierta por una estrambótica estructura metálica.                            </span>
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        En la pr&aacute;ctica, este plan permite si no hacer todo, casi todo: remontas estramb&oacute;ticas, agresiva y ortop&eacute;dicamente a&ntilde;adidas a las viviendas tradicionales, vaciados salvajes y desaparici&oacute;n/sustituci&oacute;n integral de todas las carpinter&iacute;as originales. De esta manera, los edificios hist&oacute;ricos resultan tan despersonalizados, desnaturalizados e irreconocibles que, en este estado, no vale la pena conservarlos. Su valor patrimonial ha desaparecido, reducidos a simples muros de carga, a un decorado de cart&oacute;n piedra o a un minimalismo sin identidad. No nos enga&ntilde;emos. A esto no se llama conservar o proteger nuestro patrimonio hist&oacute;rico, que representa, al fin y al cabo, la plasmaci&oacute;n material e inmaterial de nuestra identidad.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas recetas se aplicaron a la casa n&ordm; 52 de la calle Real. Sede en la actualidad de una cadena de tiendas de moda, es una verg&uuml;enza para Los Llanos de Aridane que en ella haya nacido uno de sus hijos m&aacute;s ilustres, el doctor Jos&eacute; Antonio Carballo Wang&uuml;emert (1750-1799), licenciado en leyes y en c&aacute;nones y uno de los primeros aridanenses que brill&oacute; con luz propia gracias a los estudios que sus padres pudieron proporcionarle, mecenas de su iglesia de bautismo, como recuerda una l&aacute;pida conmemorativa colocada en el templo parroquial.
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            <span class="title">
                Casa Pérez Felipe, en la plaza de España, vaciada recientemente.                            </span>
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        Tristemente vaciada, degradada y convertida en un inexpresivo e impersonal local comercial, fue reducida a la nada m&aacute;s empobrecedora y mercantil. El edificio, completamente despersonalizado, fue desprovisto de todas sus antiguas carpinter&iacute;as (cuyas puertas decoradas con cuarterones dieciochescos fueron sustituidas por lunas de cristal) y, de paso, de las inscripciones esgrafiadas que exist&iacute;an sobre su puerta de entrada. Tal forma de actuar, revela un desprecio absoluto hacia nuestra historia, nuestra tradici&oacute;n cultural y nuestra identidad.
    </p><p class="article-text">
        La agresiva intervenci&oacute;n que sufri&oacute; la trasera de la casa construida a finales del siglo XVIII por el p&aacute;rroco Domingo Alcal&aacute; Volc&aacute;n no le va a la zaga y consigui&oacute; transformar la callejuela m&aacute;s encantadora de Los Llanos (callej&oacute;n de la Luna) en un pasaje cuya inquietante y desagradable impresi&oacute;n es dif&iacute;cil de superar, sumido bajo la sombra de la impactante estructura met&aacute;lica que se le a&ntilde;adi&oacute;. &iquest;No hab&iacute;a otra alternativa m&aacute;s respetuosa?
    </p><p class="article-text">
        En este aciago a&ntilde;o, hemos asistido a otro atentado cultural m&aacute;s y a otra p&eacute;rdida irreversible en el coraz&oacute;n mismo de la ciudad, la casa P&eacute;rez Felipe, situada en la plaza de Espa&ntilde;a n&ordm; 18 (antigua farmacia). Construida en 1845 por el maestro carpintero Jos&eacute; Mar&iacute;a P&eacute;rez, regidor del ayuntamiento de Los Llanos de Aridane sobre el antiguo &ldquo;corral del concejo&rdquo; (existente en este lugar desde el primer momento de la creaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n en el siglo XVI), era sin duda alguna el mejor ejemplo de la arquitectura llanense del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        De su interior destacaba su patio coronado por claraboya en forma de linterna y los trabajos decorativos realizados para su yerno, el comerciante Demetrio P&eacute;rez C&aacute;ceres, que instal&oacute; en ella su empresa mercantil, al igual que su hijo, Jos&eacute; Guzm&aacute;n P&eacute;rez y P&eacute;rez, primer llanense licenciado en farmacia que abri&oacute; establecimiento en el municipio, condecorado por su participaci&oacute;n en la lucha contra las epidemias en el valle de Aridane.
    </p><p class="article-text">
        El edificio ten&iacute;a la suficiente entidad para albergar cualquier organismo p&uacute;blico o administrativo (lo que hubiera, de paso, dignificado la imagen de Los Llanos de Aridane), al igual que pudo haber sido adaptado al uso comercial, si ese era el fin, sin llegar al extremo de amputarlo, vaciarlo y eliminar todos sus elementos m&aacute;s singulares, como la original claraboya cupular que cubr&iacute;a el patio, para llenarlo despu&eacute;s de fr&iacute;os forjados de hormig&oacute;n. Si este ha sido el triste final de uno de los mejores exponentes de la arquitectura dom&eacute;stica aridanense, &iquest;qu&eacute; destino cabe esperar para el resto de edificaciones del centro hist&oacute;rico?
    </p><p class="article-text">
        A estas actuaciones hay que unir la desaparici&oacute;n silenciosa de las carpinter&iacute;as originales de madera, arrasadas y sustituidas por impersonales y antiest&eacute;ticos paramentos de aluminio, huecos enteramente acristalados o por penosas imitaciones de madera en el mejor de los casos. La normativa as&iacute; lo permite. Es triste comprobar como estos trabajos de madera, que constituyen el elemento m&aacute;s personal de nuestra arquitectura tradicional, sin los cuales las fachadas se convierten en paramentos inexpresivos y desprovistos de valor, est&aacute;n siendo eliminados sistem&aacute;ticamente de nuestro paisaje y entorno familiar, amenazados por la desidia, el desconocimiento y el confort.
    </p><p class="article-text">
        En algunos casos, como sucede con las ventanas de celos&iacute;as, representan aut&eacute;nticas reliquias arquitect&oacute;nicas y culturales. Pr&aacute;cticamente desaparecidas en el resto del mundo hisp&aacute;nico, como ha sucedido en Andaluc&iacute;a, en ninguna otra parte de Espa&ntilde;a o de Iberoam&eacute;rica se ha conservado un n&uacute;mero tan copioso como en Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, con una formulaci&oacute;n t&iacute;picamente palmera. Reducidas poco a poco, en la actualidad quedar&aacute;n en este &uacute;ltimo lugar tan s&oacute;lo una veintena de ejemplares de esta clase de ventana que tanto abund&oacute; en el pasado. Adem&aacute;s de catalogarlas y protegerlas como los elementos singulares que son, su conservaci&oacute;n deber&iacute;a de estar apoyada econ&oacute;micamente por los organismos p&uacute;blicos (conservar una veintena de ventanas de celos&iacute;as no parece que sea un gasto inasumible).
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                Casa Cáceres Lorenzo en la placeta, con y sin ventanas de celosías.                            </span>
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        Representativa y depositaria de la identidad hist&oacute;rica y cultural de sus habitantes desde el origen de una ciudad que durante los pr&oacute;ximos a&ntilde;os cumplir&aacute; medio milenio de existencia, es este patrimonio hist&oacute;rico el que distingue, da personalidad y hace diferente a Los Llanos de Aridane de cualquier otro lugar, sin cuya presencia ser&iacute;a otra mon&oacute;tona e impersonal ciudad m&aacute;s sin nada que ofrecer al visitante. Se trata, adem&aacute;s, de una fuente de riqueza, un poderoso aliado de la actividad comercial y la mejor imagen que se puede brindar al turismo del que pretendemos vivir. &iquest;Qu&eacute; otra imagen, si no, podemos ofrecer al visitante? &iquest;la de la avenida Exterior? &iquest;la de la avenida Venezuela? Calles como esas las hay en todas partes.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que es posible congeniar el uso econ&oacute;mico y comercial con la preservaci&oacute;n de nuestro patrimonio hist&oacute;rico y cultural. Hay sobrados ejemplos, pero para ello hace falta algo de imaginaci&oacute;n y voluntad de todas las partes implicadas. &iquest;Qu&eacute; mejor marco para un comercio que un edificio tradicional bien rehabilitado?
    </p><p class="article-text">
        Su conservaci&oacute;n tampoco puede recaer exclusivamente sobre el bolsillo de sus propietarios. Exige la implicaci&oacute;n y la colaboraci&oacute;n de los organismos oficiales, que deben estar comprometidos sin titubeos &mdash;tambi&eacute;n econ&oacute;micamente&mdash; con la protecci&oacute;n de nuestros signos de identidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A este paso, el casco hist&oacute;rico de Los Llanos quedar&aacute; convertido en una sucesi&oacute;n de lunas de cristales y marcos vac&iacute;os (para comprobarlo, a d&iacute;a de hoy, no hay m&aacute;s que darse un paseo). La presi&oacute;n edificatoria ir&aacute; adem&aacute;s en aumento en los pr&oacute;ximos tiempos. En estas circunstancias, la ciudadan&iacute;a debe preguntarse cu&aacute;l es el tipo de ciudad que quiere para el futuro y si realmente desea o no conservar este legado y transmitirlo a las generaciones venideras, a las que pronto no habr&aacute; nada que ense&ntilde;arles. De no ser as&iacute;, el centro hist&oacute;rico de Los Llanos de Aridane quedar&aacute; abocado a unas nost&aacute;lgicas im&aacute;genes fotogr&aacute;ficas para el recuerdo con las que decorar las paredes de bares y restaurantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Jes&uacute;s P&eacute;rez Morera es doctor en Historia del Arte, profesor titular en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna y miembro de la Comisi&oacute;n Insular de Patrimonio Hist&oacute;rico del Cabildo Insular de La Palma</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jesús Pérez Morera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/llanos-aridane-centro-historico-condenado-desaparecer_129_6377196.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 30 Oct 2020 19:32:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los Llanos de Aridane, un centro histórico condenado a desaparecer]]></media:title>
    </item>
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