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    <title><![CDATA[elDiario.es - Nacho González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/nacho-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Nacho González]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Desigualdad y el futuro de las pensiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-pensiones-reforma_132_6432872.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90826915-ef8a-416c-ba74-ea0b490e9e02_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="880" height="495" alt="Desigualdad y el futuro de las pensiones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El debate sobre el diseño del sistema de pensiones no puede desvincularse de otras consideraciones económicas como el estancamiento de la productividad o el aumento de la desigualdad.</p></div><p class="article-text">
        La comisi&oacute;n parlamentaria del Pacto de Toledo ha aprobado recientemente sus recomendaciones para la reforma del sistema de pensiones. Despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de deliberaciones, la Comisi&oacute;n ha acordado 22 recomendaciones, que servir&aacute;n de base para la reforma de pensiones prevista para el primer semestre del 2021. 
    </p><p class="article-text">
        La reforma tendr&aacute; lugar en un contexto de ca&iacute;da pronunciada de los ingresos de la Seguridad Social, a lo que se une la acumulaci&oacute;n de d&eacute;ficits desde la anterior crisis econ&oacute;mica. A estos factores coyunturales, hay que a&ntilde;adir otros de tipo estructural. Durante las pr&oacute;ximas tres d&eacute;cadas, Espa&ntilde;a se enfrenta al retiro progresivo de la generaci&oacute;n <em>baby-boom</em>, siendo uno de los pa&iacute;ses europeos con menor tasa de natalidad y mayor esperanza de vida. Estos factores demogr&aacute;ficos han centrado el debate sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones. Sin embargo, el futuro de la Seguridad Social tambi&eacute;n depende de otros aspectos macroecon&oacute;micos, que apenas han recibido atenci&oacute;n, pero que son muy relevantes. Nos referimos al aumento de la desigualdad y su relaci&oacute;n &iacute;ntima con el estancamiento econ&oacute;mico y los bajos tipos de inter&eacute;s, un fen&oacute;meno conocido en c&iacute;rculos acad&eacute;micos como &ldquo;estancamiento secular&rdquo;, que est&aacute; siendo objeto de un intenso debate y que guarda una importancia vital para el sistema de pensiones.
    </p><p class="article-text">
        El sistema p&uacute;blico de pensiones en Espa&ntilde;a es un sistema de reparto, conocido en ingl&eacute;s como &ldquo;pay-as-you-go&rdquo;. Esto significa que las prestaciones que recibe la poblaci&oacute;n jubilada en el presente se pagan con las contribuciones de los actuales trabajadores. La alternativa son los conocidos como sistemas de capitalizaci&oacute;n, en los que los trabajadores hacen aportaciones peri&oacute;dicas a una cuenta de ahorro que se invierte a lo largo del tiempo y cuyos retornos se devuelven al trabajador cuando se jubila, normalmente en forma de mensualidades. 
    </p><p class="article-text">
        Aunque existen diferentes tipos de sistemas de reparto, que difieren en su nivel de contributividad y, por tanto, en cu&aacute;nta desigualdad laboral trasladan a la vejez, en general estos sistemas son m&aacute;s equitativos y garantistas que los de capitalizaci&oacute;n, que por definici&oacute;n proyectan la desigual capacidad de ahorro de los trabajadores a las pensiones que reciben, y trasladan el riesgo asociado a la inversi&oacute;n de sus ahorros a sus ingresos como pensionistas. Por ejemplo, en Estados Unidos, donde los fondos de capitalizaci&oacute;n complementan a la Seguridad Social y constituyen un pilar del sistema de ahorros para la vejez, los fondos de pensiones perdieron un 23% de su valor durante la crisis financiera, lo que supuso para los trabajadores americanos una p&eacute;rdida de 5,4 billones de d&oacute;lares en ingresos por pensiones. El acuerdo pol&iacute;tico cristalizado en las recomendaciones del Pacto de Toledo, aunque abre la puerta a sistemas complementarios como los planes de empresa, descarta tajantemente &ldquo;cualquier transformaci&oacute;n radical del sistema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Las tendencias demogr&aacute;ficas son importantes para un sistema de reparto ya que afectan a la tasa de dependencia, es decir, a la relaci&oacute;n del n&uacute;mero de personas que reciben pensiones respecto a la poblaci&oacute;n trabajadora que las financia. La ca&iacute;da de la natalidad y el aumento de la esperanza de vida son las tendencias que m&aacute;s presi&oacute;n imprimen en el medio plazo sobre la sostenibilidad del sistema. Pero no son las &uacute;nicas. Otra tendencia demogr&aacute;fica que recibe menos atenci&oacute;n, pero que tambi&eacute;n es una fuente de tensi&oacute;n, es el aumento de la distancia de edad entre generaciones, causada por el retraso en la edad de maternidad. Espa&ntilde;a tiene una de las m&aacute;s altas de la Uni&oacute;n Europea, lo cual est&aacute; indudablemente relacionado con la precariedad laboral de los hogares j&oacute;venes. Este fen&oacute;meno implica que cuando las personas mayores se vuelvan dependientes, sus descendientes seguir&aacute;n estando en edad de trabajar, dificultando el trabajo intra-familiar de cuidados en ausencia de alternativas p&uacute;blicas en su provisi&oacute;n. Esto sit&uacute;a en particular a muchas mujeres en la disyuntiva de elegir entre cotizar los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida laboral o atender las necesidades de sus mayores. Mientras la sostenibilidad de las pensiones requerir&aacute; vidas laborales m&aacute;s largas, tambi&eacute;n har&aacute; cada vez m&aacute;s probable que se produzcan situaciones de este tipo.
    </p><p class="article-text">
        La Seguridad Social espa&ntilde;ola es deficitaria desde el a&ntilde;o 2010. En respuesta a los pron&oacute;sticos demogr&aacute;ficos y su efecto sobre los d&eacute;ficits del sistema, las reformas del 2011 y 2013 buscaron garantizar la sostenibilidad presupuestaria aumentando la edad de jubilaci&oacute;n (2011) y reduciendo la generosidad, medida por la tasa de sustituci&oacute;n (relaci&oacute;n entre pensi&oacute;n y salario), mediante un aumento gradual del periodo de cotizaci&oacute;n de 15 a 25 a&ntilde;os (2011), un factor de sostenibilidad, que se acab&oacute; posponiendo sine d&iacute;e (2013), y un nuevo &iacute;ndice que limitaba la revalorizaci&oacute;n y que pr&aacute;cticamente supon&iacute;a la cuasi-congelaci&oacute;n de las pensiones actuales (2013). Aunque no es este el lugar para comentar la eficacia presupuestaria e impacto redistributivo de aquellas reformas, el debate no se cerr&oacute; y ha continuado desde entonces con propuestas recientes que abogan por pasar del actual sistema de prestaciones definidas, donde los cotizantes pueden anticipar el valor de sus pensiones en funci&oacute;n de sus cotizaciones, a uno de contribuciones definidas, similar al existente en Suecia o Italia. Los sistemas de contribuci&oacute;n definida reducen la generosidad ajustando la tasa de sustituci&oacute;n en funci&oacute;n de la evoluci&oacute;n de la esperanza de vida y de las necesidades presupuestarias del sistema, as&iacute; como aumentando la contributividad. Lo primero traslada los riesgos macroecon&oacute;micos y de longevidad al trabajador, mientras lo segundo aumenta el grado de desigualdad laboral que se proyecta hacia la vejez.
    </p><p class="article-text">
        Estas reformas han girado en torno a los factores demogr&aacute;ficos. A pesar de su relevancia, creemos que el debate sobre el dise&ntilde;o del sistema de pensiones no puede desvincularse de otras consideraciones econ&oacute;micas como el estancamiento de la productividad o el descenso secular de los tipos de inter&eacute;s. Estos factores macroecon&oacute;micos, que afectan al crecimiento en general y a las rentas del trabajo y su distribuci&oacute;n en particular, deber&iacute;an ser de primer orden en el an&aacute;lisis de la sostenibilidad de las pensiones. 
    </p><p class="article-text">
        Las conclusiones de la comisi&oacute;n del Pacto de Toledo (recomendaci&oacute;n 19bis) ya advierten que los incrementos en la dispersi&oacute;n salarial debido a una mayor precarizaci&oacute;n en el mercado laboral y las nuevas relaciones laborales intermitentes aumentan el riesgo de que la protecci&oacute;n social contributiva sea insuficiente. Debido a los topes de cotizaci&oacute;n, que adem&aacute;s imprimen regresividad en la financiaci&oacute;n del sistema, el aumento de la desigualdad salarial tambi&eacute;n reduce la base de cotizaci&oacute;n con la que se financian las pensiones. Aunque en el pasado las pensiones m&iacute;nimas han aumentado respecto a las cotizaciones m&iacute;nimas, no hay raz&oacute;n que nos haga pensar que los cambios en el mundo del trabajo, presentes y futuros, no requerir&aacute;n m&aacute;s ajustes en la contributividad del sistema.
    </p><p class="article-text">
        Un aspecto crucial de los sistemas de reparto es la evoluci&oacute;n de las rentas del trabajo y del empleo. En un sistema como el espa&ntilde;ol, los derechos pensionables se derivan de salarios percibidos en el pasado, mientras que las pensiones se financian con salarios actuales. La evoluci&oacute;n de las rentas del trabajo vincula los derechos de pensiones adquiridos con los salarios que han de financiarlos. Entre otras cosas, la revalorizaci&oacute;n de las pensiones con la inflaci&oacute;n, que asegura su poder adquisitivo, se basa en un r&eacute;gimen macroecon&oacute;mico en el que la evoluci&oacute;n de precios y salarios estaba muy relacionada. Pero la relaci&oacute;n agregada que vincula la inflaci&oacute;n con el mercado laboral, la conocida como curva de Phillips, ha perdido fuerza en el nuevo contexto macroecon&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Este nuevo contexto tambi&eacute;n se caracteriza por una reducci&oacute;n de la participaci&oacute;n de las rentas del trabajo en el PIB, lo que visiblemente ha ocurrido en Espa&ntilde;a, especialmente a partir de la anterior crisis econ&oacute;mica. Dados estos cambios, cuya evoluci&oacute;n es de dif&iacute;cil pron&oacute;stico, nuestro sistema de pensiones necesita reglas flexibles que garanticen no s&oacute;lo la sostenibilidad, sino tambi&eacute;n la protecci&oacute;n de los trabajadores en un contexto de creciente desigualdad. Mientras que complementar el sistema de reparto con sistemas de capitalizaci&oacute;n, como los planes de empresa que recogen las recomendaciones de la comisi&oacute;n del Pacto de Toledo, suele favorecer lo primero, no compensar&iacute;a el aumento observado de la desigualdad y los cambios inciertos en el mundo del trabajo. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto un sistema de capitalizaci&oacute;n como complementar la financiaci&oacute;n de la Seguridad Social v&iacute;a presupuestos generales har&iacute;an que las rentas del capital participaran de la financiaci&oacute;n de las pensiones. Sin embargo, tienen implicaciones muy diferentes para la desigualdad. Mientras que con un sistema de capitalizaci&oacute;n la nula capacidad de ahorro de la parte baja de la poblaci&oacute;n se trasladar&iacute;a en una elevada desigualdad en las pensiones percibidas, la financiaci&oacute;n v&iacute;a presupuestos generales tendr&iacute;a un importante componente de equidad.
    </p><p class="article-text">
        En una investigaci&oacute;n actual intentamos evaluar los cambios en el sistema de financiaci&oacute;n de las pensiones desde la perspectiva de las nuevas tendencias macroecon&oacute;micas, atendiendo a las caracter&iacute;sticas del mercado de trabajo y la estructura productiva del pa&iacute;s. Pol&iacute;ticas que favorezcan una mejora del modelo productivo, m&aacute;s necesarias que nunca como ha puesto de relieve la pandemia, y otras que refuercen los mecanismos no contributivos, no solamente ayudar&iacute;an a la sostenibilidad del sistema de pensiones, sino que tambi&eacute;n reducir&iacute;an la desigualdad. Finalmente, la cada vez mayor relevancia de las rentas del capital en la econom&iacute;a, concentradas en la parte alta de la distribuci&oacute;n, nos debe hacer considerar la posibilidad de que asuman parte del peso de financiar las pensiones que ahora recae sobre las rentas del trabajo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Lídia Brun, Nacho González, Pedro Trivín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/desigualdad-pensiones-reforma_132_6432872.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Nov 2020 20:50:24 +0000]]></pubDate>
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