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    <title><![CDATA[elDiario.es - Silvina Heguy]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/silvina-heguy/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Silvina Heguy]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Argentina afronta otra semana clave con la investigación del atentado, un juicio por corrupción y una cita con el FMI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/argentina-afronta-semana-clave-investigacion-atentado-juicio-corrupcion-cita-fmi_1_9288404.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3eeab651-b1a3-4eef-9b4f-273186464f82_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Argentina afronta otra semana clave con la investigación del atentado, un juicio por corrupción y una cita con el FMI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La causa por el atentado contra Cristina Fernández de Kirchner avanza con problemas y solo agrava el panorama político, social y económico del país: algunas pistas para entender la complejidad de la situación</p><p class="subtitle">La información del teléfono del detenido por intentar asesinar a Fernández de Kirchner está en riesgo tras una intervención policial</p></div><p class="article-text">
        Desde hace dos meses, Argentina<strong> </strong>vive una crisis compleja que el jueves 1 de septiembre tuvo uno de los hechos m&aacute;s graves desde la vuelta de la democracia en 1983: el <a href="https://www.eldiario.es/internacional/intentaron-dispararle-vicepresidenta-puerta-casa_1_9283404.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">intento de magnicidio contra Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner</a>, actual vicepresidenta y dos veces presidenta. 
    </p><p class="article-text">
        Esta semana que comienza ser&aacute; clave en la investigaci&oacute;n judicial, pero tendr&aacute; como fondo temas tambi&eacute;n cruciales para el pa&iacute;s: inflaci&oacute;n, deuda, corrupci&oacute;n y muchas preguntas sobre qu&eacute; hay detr&aacute;s del ataque.
    </p><p class="article-text">
        Al <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/gente-calle-juicios-apoyos-represion-dias-previos-ataque-cristina-fernandez_1_9286429.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">aluvi&oacute;n de hechos de esta semana</a> hay que sumarle dos m&aacute;s: la causa contra corrupci&oacute;n a Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner contin&uacute;a y el ministro de Econom&iacute;a viaja a Washington para buscar inversiones y reunirse con el Fondo Monetario Internacional.
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea importante armar &ndash;o repasar&ndash; el rompecabezas de acontecimientos para tratar de entender la actual situaci&oacute;n argentina, donde la econom&iacute;a y la cuesti&oacute;n social tambi&eacute;n son graves. 
    </p><h3 class="article-text">La situaci&oacute;n econ&oacute;mica </h3><p class="article-text">
        En los dos &uacute;ltimos meses Argentina tuvo tres ministros de Econom&iacute;a, y la alta inflaci&oacute;n cr&oacute;nica es un problema que se ha ido agravando en los &uacute;ltimos meses. <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/inflacion-julio-7-4-alta-abril-2002_1_9239464.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La inflaci&oacute;n de julio fue de 7,4%, la cifra mensual m&aacute;s alta de los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os</a> y no hay previsi&oacute;n de que baje. Acumula 46,2% en siete meses y el&nbsp; 71% en un a&ntilde;o. Los alimentos escalaron 6%, con &eacute;nfasis en los productos m&aacute;s elementales. Esto lleva a que las familias argentinas tengan serias dificultades para llegar a fin de mes, pero sobre todo afecta a los sectores populares, que son la mitad de la poblaci&oacute;n total. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/65-menores-pobre-argentina-relevamiento-uca_1_8560256.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">M&aacute;s de la mitad de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os menores de 14 a&ntilde;os vive en situaci&oacute;n de pobreza</a>. Eso quiere decir que los ingresos en sus hogares no alcanzan para cubrir una cesta b&aacute;sica de alimentos y bienes indispensables. No hay ning&uacute;n otro rango etario argentino en el que las condiciones de vida sean tan malas. Y en esos primeros a&ntilde;os, precisamente, es cuando los nutrientes son m&aacute;s necesarios para el desarrollo intelectual.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Qu&eacute; se sabe del atentado contra Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner?</h3><p class="article-text">
        La causa por el intento de asesinato a Cristina Fern&aacute;ndez de Kirchner, vicepresidenta en ejercicio y dos veces presidenta constitucional, entr&oacute; en un terreno fangoso. En las &uacute;ltimas horas se supo que <a href="https://www.eldiario.es/internacional/informacion-telefono-detenido-asesinar-fernandez-kirchner-riesgo-intervencion-policial_1_9288413.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el contenido del tel&eacute;fono del atacante se perdi&oacute;</a>. Hay sumarios abiertos contra la polic&iacute;a que realiz&oacute; las primeras pericias. Pero a &uacute;ltima hora del domingo, la investigaci&oacute;n tuvo novedades: detuvieron a la novia del agresor. <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/jueza-fiscal-sospechan-sabag-montiel-no-actuo-analizan-camaras-seguridad-ciudad_1_9288852.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Brenda Uliarte</a> tiene 23 a&ntilde;os y hab&iacute;a asegurado que hac&iacute;a un tiempo que no ve&iacute;a a su pareja, pero c&aacute;maras de la Ciudad de Buenos Aires la habr&iacute;an filmado acompa&ntilde;&aacute;ndolo a la esquina del atentado. Ella vend&iacute;a copos de az&uacute;car en la calle y adem&aacute;s hac&iacute;a videos hot en la web. De la relaci&oacute;n entre ella y Fernando A<a href="https://www.eldiarioar.com/politica/sabag-montiel-ambar-emprendedores_1_9287706.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">ndr&eacute;s Sabag Montiel se conoce bastante por sus apariciones en televisi&oacute;n criticando los planes sociales (ayudas) estatales</a>. 
    </p><p class="article-text">
        El tel&eacute;fono era una pieza clave para determinar sus contactos; ahora habr&aacute; que esperar para saber si realmente no se podr&aacute;n recuperar. Las dudas que se ciernen sobre la investigaci&oacute;n y no saber realmente qu&eacute; paso es un grave problema: hay minor&iacute;as de derecha que hablan de la hip&oacute;tesis de un autoatentado. <a href="https://www.eldiarioar.com/opinion/odio-causas_129_9287605.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Los discursos de odio en los que mueven sectores de la pol&iacute;tica argentina est&aacute;n en el centro del debate</a>, pero no quiere decir que hayan desaparecido despu&eacute;s del atentado,  repudiado mayoritariamente. 
    </p><h3 class="article-text">&iquest;C&oacute;mo sigue la causa contra Fern&aacute;ndez de Kirchner por corrupci&oacute;n en su gobierno como presidenta?</h3><p class="article-text">
        La causa por corrupci&oacute;n que se le sigue a Fern&aacute;ndez de Kirchner por su actuaci&oacute;n como presidenta &ndash;conocida como 'Vialidad'&ndash; y por la que <a href="https://www.eldiarioar.com/politica/piden-12-anos-prision-cristina-jefa-asociacion-ilicita-defraudar_1_9259939.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el fiscal pidi&oacute; 12 a&ntilde;os de condena e inhabilitaci&oacute;n</a> para ejercer cargos p&uacute;blicos inicia este lunes los alegatos de la defensa. Es un juicio oral y los primeros abogados que hablar&aacute;n en las pr&oacute;ximas horas son de los imputados menos relevantes. La defensa de Fern&aacute;ndez de Kirchner lo har&aacute; despu&eacute;s del 15 de septiembre.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; es tan relevante este juicio para entender la pol&iacute;tica argentina actual? </h3><p class="article-text">
        Porque el pedido del fiscal contra la vicepresidenta desencaden&oacute; la cr&iacute;tica que ya ven&iacute;a reiter&aacute;ndose desde el oficialismo a sectores del Poder judicial, al que acusan de actuar con intereses pol&iacute;ticos. <a href="https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/evo-morales-critico-lawfare-derecha-interna-externa-apoyo-cristina-fernandez_1_9256557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La teor&iacute;a del </a><a href="https://www.eldiarioar.com/latinoamerica/evo-morales-critico-lawfare-derecha-interna-externa-apoyo-cristina-fernandez_1_9256557.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>lawfare</em></a>, la inhabilitaci&oacute;n de l&iacute;deres pol&iacute;ticos a trav&eacute;s de la justicia, volvi&oacute; al debate p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Los apoyos del Frente de Todos (la coalici&oacute;n peronista a cargo del Poder Ejecutivo) crecieron. En la calle surgi&oacute; la vigilia permanente frente al domicilio de Fern&aacute;ndez de Kirchner. Fue en una de ellas &ndash;la del jueves por la noche&ndash; y cuando la vicepresidenta llegaba su piso en pleno barrio de la Recoleta de la Ciudad de Buenos Aires, que Fernando Andr&eacute; Sabag Montiel dispar&oacute; a cent&iacute;metros de su cabeza. Estaba entre los militantes kirchneristas y la custodia de la Polic&iacute;a Federal no lo detect&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        El grave hecho conmocion&oacute; a un pa&iacute;s, que hab&iacute;a rechazado la violencia pol&iacute;tica desde el regreso a la democracia y despu&eacute;s de haber sufrido una sangrienta dictadura. Los repudios fueron un&aacute;nimes. Cuando casi era la medianoche, el presidente <a href="https://www.eldiario.es/internacional/presidente-argentina-condena-atentado-vicepresidenta-grave-sucedido-regreso-democracia_1_9283424.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alberto Fern&aacute;ndez decret&oacute; un d&iacute;a no laborable en todo el pa&iacute;s</a>. El viernes Argentina se detuvo productivamente y una multitud colm&oacute; la Plaza de Mayo para repudiar el atentado y apoyar la democracia.
    </p><h3 class="article-text">Una semana clave para la inestable econom&iacute;a argentina</h3><p class="article-text">
        <a href="https://www.eldiarioar.com/economia/aval-fernandez-massa-viaja-ee-uu-busca-fondos-argentina-reservas_1_9282920.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El ministro de Econom&iacute;a, Sergio Massa, viaja a Washington</a>. Tendr&aacute; encuentros con inversores (las arcas p&uacute;blicas est&aacute;n sin divisas) y se encontrar&aacute; con funcionarios del Fondo Monetario Internacional. Argentina es uno de los principales deudores del organismo y firm&oacute; un acuerdo que implica cumplir metas entre las que est&aacute; el ajuste fiscal. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, adem&aacute;s, tiene un grave problema de reservas, que le han llevado a tomar medidas para restringir el uso de d&oacute;lares para importaciones. Por eso este viaje es esencial para buscar inversiones que tienen que ver con recursos naturales como el litio. Mientras tanto, en el Estado se implementa<a href="https://www.eldiarioar.com/economia/conectar-igualdad-jardines-infantes-e-infraestructura-puntos-ajusto-presupuesto-educacion_1_9265045.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank"> un ajuste que implica el recorte de partidas presupuestarias que no fueron ejecutadas</a>, una pol&iacute;tica que contradice las banderas del kirchnerismo.
    </p><h3 class="article-text">Un a&ntilde;o preelectoral </h3><p class="article-text">
        En este contexto, el presidente Alberto Fern&aacute;ndez ha perdido popularidad y centralidad en el ejercicio del poder.
    </p><p class="article-text">
        La oposici&oacute;n se debate internamente sobre c&oacute;mo enfrentar el momento con miras al a&ntilde;o 2023 en el que habr&aacute; elecciones presidenciales. El panorama electoral es incierto. La aparici&oacute;n de pol&iacute;ticos como Javier Milei -que no conden&oacute; el atentado y es el representante de una nueva derecha m&aacute;s radicalizada- y su evoluci&oacute;n de apoyos es otro de los temas a tener en cuenta para poder comprender el presente pero tambi&eacute;n el futuro de Argentina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>SH</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvina Heguy]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/internacional/argentina-afronta-semana-clave-investigacion-atentado-juicio-corrupcion-cita-fmi_1_9288404.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Sep 2022 19:46:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Argentina,Cristina Fernández de Kirchner,Inflación,Pobreza infantil]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cristian Alarcón, ganador del Premio Alfaguara: “El tercer paraíso quizás sea una democracia revolucionaria, una naturaleza que sobreviva al ecocidio”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/cristian-alarcon-ganador-premio-alfaguara-tercer-paraiso-sea-democracia-revolucionaria-naturaleza-sobreviva-ecocidio_1_8681455.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6398db71-ab0e-43e4-81f9-8ad2e11c44c4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cristian Alarcón, ganador del Premio Alfaguara: “El tercer paraíso quizás sea una democracia revolucionaria, una naturaleza que sobreviva al ecocidio”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cronista y director de la revista Anfibia ganó el Premio Alfaguara con su primera ficción que escribió durante la pandemia</p><p class="subtitle">De qué se trata “El tercer paraíso”, el libro de Cristian Alarcón ganador del Premio Alfaguara de Novela</p></div><p class="article-text">
        Hace 48 horas que su nombre fue pronunciado en una videoconferencia desde el Casino de Madrid. Cristian Alarc&oacute;n es el autor de la novela ganadora de la 25 edici&oacute;n del Premio Alfaguara. La elegida por unanimidad entre los 899 manuscritos que se presentaron. Desde hace tres d&iacute;as da una entrevista tras otra, recibe felicitaciones desde los m&aacute;s variados rincones del mundo. Acaba de sonar el timbre de su departamento que ocupa una esquina de Buenos Aires -Palacio, como lo llaman- y est&aacute; fascinado con un ramo de rosas rojas. &ldquo;Me encanta que mis amigas me conozcan tanto. Soy Marilyn Monroe, amo a mis amigas estancieras&rdquo;, dice mientras suelta una carcajada. 
    </p><p class="article-text">
        El jueves,&nbsp;<em>El tercer para&iacute;so</em>&nbsp;- su primera novela-, lo sac&oacute; de la rutina sofocante de enero en Argentina. La noche anterior hab&iacute;a cenado con sus amigas Eleonor y Sol, que est&aacute; a punto de ser madre de Ciro. La llamada desde Espa&ntilde;a a las seis de la ma&ntilde;ana lo despert&oacute; y record&oacute; que se hab&iacute;a presentado al premio que adem&aacute;s de asegurarle la publicaci&oacute;n en Iberoam&eacute;rica, lo ubicar&iacute;a en el mapa de la literatura de habla hispana. La novela es tambi&eacute;n parte del proceso de reflexi&oacute;n que la pandemia meti&oacute; a Alarc&oacute;n y a la mayor&iacute;a de la humanidad. Pero tambi&eacute;n tiene algo de la historia de las mujeres de su familia y de &eacute;l peque&ntilde;o y de su adultez en la que descubri&oacute; la jardiner&iacute;a, las semillas, se reencontr&oacute; con las flores que plantaba su abuela y que hizo s&iacute;ntesis en esta novela &ldquo;feminista, queer y bot&aacute;nica&rdquo; que se publicar&aacute; el 24 de marzo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cristian Alarc&oacute;n naci&oacute; en Chile en 1970, a los pocos a&ntilde;os su familia huy&oacute; de la dictadura de Pinochet y se instal&oacute; en la Patagonia argentina. Dej&oacute; su pueblo a los 18, estudi&oacute; periodismo, fue cronista de varios medios. Hace exactamente 25 a&ntilde;os el crimen del fot&oacute;grafo Jos&eacute; Luis Cabeza lo llev&oacute; a escribir la primera cr&oacute;nica que marc&oacute; su carrera. Hace 10 a&ntilde;os fund&oacute;&nbsp;<a href="https://www.revistaanfibia.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">la revista Anfibia, de cr&oacute;nicas y ensayos de la Universidad San Mart&iacute;n</a>, tambi&eacute;n cre&oacute;&nbsp;<a href="https://cosecharoja.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cosecha Roja&nbsp;</a>para tratar las noticias policiales con perspectiva de g&eacute;nero y contra la violencia institucional. Desde&nbsp;<a href="https://cronoslab.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Cronos Lab experiment&oacute;</a>&nbsp;con el periodismo perfom&aacute;tico y adem&aacute;s pens&oacute; el programa de una maestr&iacute;a de periodismo narrativo. Public&oacute; varios libros,&nbsp;<em>Cuando me muera quiero que me toquen cumbia, Si me quer&eacute;s, quereme transa y Un mar de castillos peronista</em>s. Cristian es una especie de esponja que absorbe y devuelve. 
    </p><p class="article-text">
        Lo hace mientras piensa un tema para publicar o una idea para llevar adelante o mientras baila en un patio de Palermo para festejar el premio. Se acomoda el pelo con la misma camisa floreada con la que particip&oacute; en la premiaci&oacute;n, frena en seco, mueve la cabeza para mirar de costado como un modo vogue y se r&iacute;e a carcajadas. Con la misma energ&iacute;a irreverente con la que se sella su Marilyn. Una especie de voracidad bul&iacute;mica de energ&iacute;a que devuelve siempre mejorada y que tambi&eacute;n causa sorpresa. Como la del Premio Alfaguara. En la pista, saloneando o en el trabajo, cambia de ritmo en un segundo, frena en seco, se enfoca y habla del otro lado de la l&iacute;nea telef&oacute;nica a la hora de la siesta de Buenos Aires. &ldquo;Vamos a trabajar&rdquo;, dice y arranca.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cristian Alarcón                            </span>
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        <strong>&iquest;Por qu&eacute; elegiste la ficci&oacute;n para contar una historia de un proceso tan colectivo como es la soledad y la desesperaci&oacute;n que surgi&oacute; en la pandemia vos que sos un cronista?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace mucho que vengo soltando amarras del muelle de la realidad tal como la concibe el periodismo f&aacute;ctico. Y que empiezo a aventurarme para recorrer los meandros que me sacan de la zona de seguridad en la que me cri&eacute;. Yo comenc&eacute; a hacer periodismo a los 19 a&ntilde;os, hace 30 que lo hago, hace 10 a&ntilde;os que dirijo medios, tengo un contacto -a este altura- t&oacute;xico con lo real. Por lo tanto hace a&ntilde;os que la experiencia Anfibia y Cronos me ha permitido la experimentaci&oacute;n. Esa experimentaci&oacute;n fue primero art&iacute;stica, vinculada a la idea de los formatos y de escaparme de la escritura. Llegamos a crear un programa de periodismo perform&aacute;tico en Colombia que se llam&oacute; &ldquo;La Palabra ya no tiene el poder&rdquo; y que provocaba a ese periodismo secular, a ese periodismo falsamente anglosaj&oacute;n, colonizado por las ideas de que la informaci&oacute;n es sagrada y que las emociones y sentimientos, profanos. Al llegar a esta novela, despu&eacute;s de dos libros truncos -uno sobre guerrilleros en el sur de Chile durante la dictadura de Pinochet y otro sobre la mujer que le arranca los ojos y sobrevive en un pueblo m&aacute;s austral que el m&iacute;o en la Patagonia chilena- llego a las mujeres de mi familia materna. Pero me doy cuenta de que se trata no s&oacute;lo de narrarlas a ellas si no tambi&eacute;n que me he pasado estos treinta a&ntilde;os escuchando a mujeres, que todos mis libros y la mayor&iacute;a de mis textos est&aacute;n atravesados por sus figuras y que las voces narradoras de mis cr&oacute;nicas, en general, son femeninas y que yo mismo he querido ser una mujer.
    </p><p class="article-text">
        <strong>&iquest;De qu&eacute; se tratan esas amarras?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Son los condicionamientos de la testosterona que yo digo que respiramos y de la que me fue inoculada a los 6 a&ntilde;os para masculinizarme por ser un ni&ntilde;o demasiado femenino. Son los que imponen unos condicionamientos que no s&oacute;lo se traducen en las violencias evidentes y denunciadas por la cuarta ola feminista y puestas sobre la mesa y combatidas de una forma m&aacute;s articulada en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Tambi&eacute;n son los que ponen en evidencia un car&aacute;cter binario, como el car&aacute;cter del sexo referencial genital de lo masculino y femenino. Es un proceso en el que las fronteras perfectamente trazadas del siglo XX dejaron de existir y, aunque muchos no lo quieran ver, es el camino hacia una hibridez laxa, flu&iacute;da. Uso palabras que provienen del lenguaje millennial, del centennial, del lenguaje de la teor&iacute;a queer y de los feminismos y quiz&aacute;s tambi&eacute;n del lenguaje que podr&iacute;an aproximarse ante ciertas miradas anti-ecocidios o bot&aacute;nicas como las que yo propongo en esta novela. Hay algo del orden de la &eacute;poca que no me permiti&oacute; hacer la autoficci&oacute;n, lo que hubiera hecho en otro momento y much&iacute;simo menos hacer cr&oacute;nica. Fundamentalmente porque lo que yo encontr&eacute; aqu&iacute; son otros narradores. La recreaci&oacute;n que yo ven&iacute;a experimentando en libros como&nbsp;<em>Transas</em>, es un libro de voces donde las voces no surgen de desgrabaciones sino de una re interpretaci&oacute;n sensible de lo que ha sido escuchado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Justo en&nbsp;</strong><em><strong>Transas&nbsp;</strong></em><strong>haces una operaci&oacute;n que algunos puristas de la no-ficci&oacute;n rechazan cuando mezclas dos voces para hacer una, &iquest;es en esta l&iacute;nea que llegas a la ficci&oacute;n de una novela?</strong>
    </p><p class="article-text">
        No. En un sentido la novela&nbsp;<em>El tercer para&iacute;so</em>, sobre todo ante los ojos de los cr&iacute;ticos de los departamentos de literatura norteamericanos -que son los que nos analizan y que escriben los&nbsp;<em>papers</em>&nbsp;que nos ponen en circulaci&oacute;n y, a su vez, nos dan validaciones imperiales- es un texto m&aacute;s conservador que aquel libro de transas en donde un personaje (el asistente de la jefa narco), habla todo un cap&iacute;tulo en un lenguaje que est&aacute; m&aacute;s cerca a (Pedro) Lemebel que a la grabaci&oacute;n de una entrevista que nunca existi&oacute;. Solo que yo pas&eacute; seis a&ntilde;os junto a &eacute;l y lo escuch&eacute; tanto que pude hablar por &eacute;l. 
    </p><p class="article-text">
        En este caso lo que narro fue lo que me fue narrado desde que tengo uso de raz&oacute;n y que es ese clima de s&oacute;rdida violencia campesina y proletaria que muta en una especie de luminosa ancha alameda durante el socialismo de Salvador Allende y se oscurece, luego, con la noche de la dictadura. Esta novela me habitaba en m&aacute;s de un sentido. Pero la pureza de aquella memoria es imposible de manejar, porque es una memoria reconstruida y contaminada por m&iacute; mismo como todo proceso de memoria. La memoria, en s&iacute; misma, es falsedad pura. Porque traiciona lo f&aacute;ctico porque es un recuerdo imposible de comprobar. Porque est&aacute; construido desde lo emocional y lo sensible. No recordamos los datos, recordamos las matrices narrativas, lo que nos fue narrado junto al fuego.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En s&iacute; mismo el procedimiento de verdad que propone el periodismo cl&aacute;sico, Cristian Alarc&oacute;n asegura que en la novela directamente estalla y se convierte en ficci&oacute;n. &ldquo;Cuando me siento en libertad de gobernar el relato no por imperio de lo que ha sido demostrado f&aacute;cticamente si no por lo que le ocurre me imagino yo -porque reci&eacute;n estoy experimentado con la ficci&oacute;n- a cualquier escritor que inventa lo que narra y es que los personajes gobiernan el texto y la voz narradora gobierna el texto. Hay una dominaci&oacute;n parad&oacute;jicamente libre, una dominaci&oacute;n que eso que no es uno y que tiene una regla clara y una estructura totalmente diferente a la cr&oacute;nica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sobre la novela, durante la premiaci&oacute;n, dijiste que ten&iacute;a la estructura de un &aacute;tomo y similar a la figura del saltimbanqui que usa a veces Mar&iacute;a Moreno para hablar de la cr&oacute;nica ensay&iacute;stica.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Moreno es quiz&aacute;s la influencia m&aacute;s fuerte que yo he tenido en mi convivencia con la literatura durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Desde que nos conocimos en P&aacute;gina 12. Ella un d&iacute;a llam&oacute; a la redacci&oacute;n, yo era un chiquito que hab&iacute;a entrado a la secci&oacute;n Pol&iacute;tica, que se escond&iacute;a detr&aacute;s de una pantalla de una 286, escribiendo una novelita de amores gays adolescentes y de noches de excesos de los 90, a quien no le importaba en absoluto la pol&iacute;tica ni el periodismo. As&iacute; escondido pensaba pasar mis d&iacute;as. Era un trucho, estaba disfrazado de periodistas. Despu&eacute;s me comprometo con el periodismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eran los noventa en Argentina. La editora de<strong>&nbsp;P&aacute;gina 12</strong>&nbsp;Andrea Ferrari &ldquo;lo rescata&rdquo; de la secci&oacute;n Pol&iacute;tica a Sociedad y empieza a escribir sobre el mundo popular y callejero. Fue en un enero, hace exactamente 25 a&ntilde;os, que lo env&iacute;an a cubrir el crimen del reportero gr&aacute;fico Jos&eacute; Luis Cabezas, aparecido calcinado en una tosquera de las afueras de Pinamar. Alarc&oacute;n se mueve hasta Mar del Plata a entrevistar a una mujer se&ntilde;alada como culpable para encubrir a los verdaderos asesinos de Cabezas. Due&ntilde;a de un cabaret, Margarita Di Tullio era conocida como &ldquo;Pepita la Pistolera&rdquo;. Cristian Alarc&oacute;n pas&oacute; una noche con ella en el puerto y se tom&oacute; dos semanas para escribir la cr&oacute;nica que fue publicada y que muchos consideran la primera de su serie como cronista. A los d&iacute;as, Mar&iacute;a Moreno llama a la redacci&oacute;n y el tel&eacute;fono que deber&iacute;a haber sonado en el suplemento literario Radar, suena en Sociedad. Cristian atiende.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Le agradezco para siempre a&nbsp;<strong>P&aacute;gina 12</strong>&nbsp;los tiempos necesarios para la literatura. Cuando atiendo ese tel&eacute;fono. Mar&iacute;a me pregunta qui&eacute;n habla, le digo Cristian Alarc&oacute;n.&nbsp;<em>&iquest;El que escribi&oacute; Pepita la pistolera?</em>&nbsp;- imita la voz de Mar&iacute;a Moreno y se r&iacute;e-. Se me caen las medias, los calzones y siento que viene una cr&iacute;tica que me va a fulminar para siempre como un rayo aterrador.&nbsp;<em>Me encant&oacute; tu cr&oacute;nica, me dice. Te quiero conocer</em>. Yo, que era un &ntilde;o&ntilde;o, que le&iacute;a todo lo de ella, tuve la fortuna de haber sido acompa&ntilde;ado en mis libros anteriores por Mar&iacute;a. En todas las cr&oacute;nicas de largo aliento. Esa interlocuci&oacute;n profunda con ella me llev&oacute; a lo ensay&iacute;stico y al concepto de lo anfibio que despu&eacute;s se multiplic&oacute; con otros intelectuales de Am&eacute;rica latina ocupados de los temas que yo trabajaba. As&iacute; empez&oacute; a habitarme -sin que me diera cuenta- y es as&iacute; que Anfibia finalmente se convierte en el espacio en el que se consagra la cr&oacute;nica ensay&iacute;stica&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La cr&oacute;nica deja de ser narrativa y muchas cosas m&aacute;s&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, ya no concebimos la posibilidad de una cr&oacute;nica eminentemente narrativa porque la matriz narrativa misma ya le pertenece a Netflix, a Spotify, a las corporaciones, donde nosotros tambi&eacute;n producimos porque damos tambi&eacute;n esas peleas y nos importa darlas porque nos interesa la centralidad. Para poder ser singulares y originales y poder producir innovaci&oacute;n en el periodismo incre&iacute;blemente el procedimiento que deber&iacute;amos hacer es justamente no abrazarnos a las buenas historias. Algo que me tiene harto es ese discurso latinoamericano que dice que una buena nota es una buena historia. Buenas historias son todas. Ese supuesto tercer ojo de rayos que impera en la cr&oacute;nica, en el que todo est&aacute; puesto en la mirada. &iexcl;Como si la mirada fuera un descubrimiento posmoderno! Cuando, en realidad, es del siglo XIX y para m&iacute; termina de agotarse a fines del siglo XX.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Adem&aacute;s de escribir esta novela durante el confinamiento de la pandemia tambi&eacute;n creaste un ciclo de encuentros entre pensadores y 15 directoras y directores de medios de Iberoam&eacute;rica para reflexionar sobre estos tiempos y hacia d&oacute;nde va el periodismo y que termin&oacute; en el libro&nbsp;</strong><em><strong>Futuro imperfecto</strong></em><strong>, que se public&oacute; en diciembre. &iquest;En qu&eacute; est&aacute;s pensando con respecto al periodismo de este tiempo?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La experiencia de los cuatro meses que atravesamos junto a estos quince directoras y directores de medios quiz&aacute;s fue la segunda parte de la que comenz&oacute; con el ensayo que escrib&iacute; al principio de la pandemia en el que intento preguntarme qu&eacute; va a pasar despu&eacute;s del Covid, y que tambi&eacute;n es el origen de esta novela. Fue un pedido para un libro de Presidencia Argentina. Todos los convocados eran acad&eacute;micas y acad&eacute;micos y yo siempre que -porque por m&aacute;s que me considere anfibio- no dejo de tener las trenzas largas que ten&iacute;a cuando llegu&eacute; del pueblo me pongo nervioso. Entonces, como tengo ese traumita, siempre lo suplo con la lectura y la &ntilde;onez, me convierto en un nerd voraz que lee todo lo que puede leer y m&aacute;s o menos se sacia y vomita. De esta bulimia del conocimiento sali&oacute; esto:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;C&oacute;mo construir un futuro posible ante la incertidumbre global, el pendiente m&aacute;s intangible y complejo de desarmar de la pandemia? No nos queda otra alternativa que pensar la elaboraci&oacute;n del futuro en m&uacute;ltiples dispositivos nacidos en el pasado reciente, que ser&aacute;n revisitados una y otra vez para capturar aquello que sea esencial. Lo esencial como nuevo orden de la pol&iacute;tica en nuestras vidas: bregar por lo esencial, apreciar lo esencial, compartir lo esencial. Una especie de mapa de curadur&iacute;a global con ra&iacute;z &iacute;ntima y local, donde aquellos que produjeron cultura, ideas, met&aacute;foras e interpretaciones de la realidad vuelvan a visitarlas, ahora con la conciencia de una finitud masiva. Nos vamos a morir. Muchos van a morir. Algunos vamos a morir. La conciencia de la enorme vulnerabilidad del humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Entonces habiendo ingresado en las lecturas voraces de &ldquo;esos problemas filos&oacute;ficos contempor&aacute;neos que eran de orden de los problemas insoslayables hoy como los conceptos de antropoceno, capitaloceno, ecocidio&rdquo;, Cristian Alarc&oacute;n crea un ciclo de encuentros y conferencias los mi&eacute;rcoles. &ldquo;Creo que ah&iacute; se termin&oacute; de fraguar todo esto. Hay un modo de transitar esta multiterritorialidad entre la literatura, el periodismo, la academia, el arte y la poes&iacute;a que con el tiempo, como si me hubiera puesto a entrenar un determinado m&uacute;sculo, que lo permitiera como una proeza de saltimbanqui -dec&iacute;as vos- art&iacute;stica a m&iacute; me termina rindiendo y produciendo sentido lo de un territorio en otro. Eso pasaba los mi&eacute;rcoles en el SPA, Sensaciones Period&iacute;sticas Anfibias, que yo hac&iacute;a el chiste que lo hac&iacute;a en bata y, el resto en el Zoom, ten&iacute;amos las cabezas envueltas en toallas para pensar entre todes a partir del di&aacute;logo con grandes intelectuales del&nbsp;mundo sobre tecnolog&iacute;a, medio ambiente, los feminismos, la comunicaci&oacute;n y las estrellas&rdquo;.
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                Cristian Alarcón                            </span>
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        &ldquo;Lo que me preguntas con respecto a lo uno y lo otro, a m&iacute; no se me hace ni tan uno ni tan otro, en el sentido de que son procesos de decantaci&oacute;n complejos que producen transformaciones -dir&iacute;a yo- a nivel inconsciente. Yo trabajo con la idea de masa cr&iacute;tica. Nosotros hacemos ese tipo de intervenciones en el pensamiento contempor&aacute;neo de l&iacute;deres como esas directoras y directores, convencidos de que el mundo y Am&eacute;rica latina deben estar signadas por un compromiso intelectual profundo, cr&iacute;tico, amplio, sin fronteras, donde primero le perdamos el respeto para despu&eacute;s amarlo. En una especie de ruptura de todos los c&aacute;nones. Es buscar una desnudez primaria que nos permita una renovaci&oacute;n del pensamiento como si nunca antes hubi&eacute;ramos pensado. Es un ejercicio. Porque es ficci&oacute;n pura, y todos los que salen de ah&iacute;, salen transformados de distintos modos. Todos lo van a aplicar de distintas maneras, pero me encanta so&ntilde;ar que ser&iacute;a imposible despu&eacute;s de una experiencia espiritual profunda que sean los mismos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Ya lo creo. Voy a cometer un pecado y traspasar la l&iacute;nea de separaci&oacute;n entre lo profesional y lo privado. Repasando nuestros chats, en mayo de 2021, mientras sal&iacute;as de un Covid grave y antes de que te vayas a Chile a terminar de escribir esta novela, escribiste: &ldquo;Por primera vez, sent&iacute; miedo&rdquo;. Hablando de experiencias transformadoras y teniendo en cuenta que esta novela surgi&oacute; de la soledad y la desesperaci&oacute;n, te pregunto: &iquest;miedo a qu&eacute;?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Yo el miedo lo perd&iacute; el d&iacute;a que le pude poner a mi madre una mano sobre su brazo porque hab&iacute;a crecido lo suficiente como para evitar que me golpeara. El miedo lo perd&iacute; el d&iacute;a que le tir&eacute; tierra a los ojos a mis compa&ntilde;eros de la escuela que me arrastraban por el patio espinoso de la cruel Patagonia de la dictadura. Yo me fortalec&iacute; de tal modo que a los 13 a&ntilde;os era el presidente del Centro de estudiantes de un colegio de mil alumnos y a los 18 hab&iacute;a huido de ese pueblo patag&oacute;nico que me resultaba asfixiante y vil y me abrazaba a la ciudad como si fuera un personaje de Manhattan Transfer. Todo lo que quer&iacute;a era vivir en Par&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y te fuiste a La Plata..</strong>
    </p><p class="article-text">
        Busqu&eacute; lo metropolitano como quien busca la salvaci&oacute;n en la ciudad. Que no es un procedimiento muy distinto al que hacen los protagonistas de&nbsp;<em>El tercer para&iacute;so</em>, que son esos campesinos -que tambi&eacute;n est&aacute;n en Espa&ntilde;a- que migran para formar las ciudades y, en ese destierro, producen violencia al mismo tiempo que crean un mundo nuevo. Yo me blindo de tal modo que por eso despu&eacute;s como periodista no me resulta dif&iacute;cil transitar la vida de los pibes chorros en las afueras de la ciudad entre tiroteos y machos cabr&iacute;os. No me da miedo investigar a la maldita polic&iacute;a y meter preso al capo del escuadr&oacute;n de la muerte, condenado despu&eacute;s a 22 a&ntilde;os y no me dan miedo las amenazas homof&oacute;bicas que promet&iacute;an en mi contestador autom&aacute;tico del departamento en el que viv&iacute;a en ese momento con mi gato negro abrirme con una botella partida en un acto de perform&aacute;tica casi narco. &iexcl;No me daba miedo! Me blind&eacute; de tal modo que hasta corr&iacute;a miedo real. Muchas veces ese miedo era hasta saludable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hasta que lleg&oacute; la pandemia y&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Con la pandemia volv&iacute; a recordar el miedo de morir, porque no s&oacute;lo fue el miedo de morir sino tambi&eacute;n de dejar solo a mi hijo. Soy padre soltero. La paternidad me ha vuelto m&aacute;s vulnerable, m&aacute;s humano, m&aacute;s emp&aacute;tico, m&aacute;s cercano, m&aacute;s humilde y, sobre todo, m&aacute;s temeroso. Y cuando el ox&iacute;geno baj&oacute; a 86 y me quer&iacute;an internar, en mis m&aacute;s profundas creencias no cristianas, ped&iacute; por favor quedarme en este plano porque no pod&iacute;a dejarlo a Pablo solo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Y te quedaste y sucedi&oacute; esto&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de ah&iacute; creo que comenz&oacute; un proceso de cultivo de otro orden, de agradecimiento. De una deconstrucci&oacute;n de mi machismo que tambi&eacute;n es campesino, latinoamericano y suburbano aunque sea un marica, un gay reconocido y visible desde los 25 a&ntilde;os. Es tambi&eacute;n una deconstrucci&oacute;n yoica, narcisista, una deconstrucci&oacute;n egoica en la b&uacute;squeda de la sanaci&oacute;n de los v&iacute;nculos, aunque no todos los haya podido sanar. Como dice una amiga m&iacute;a, la co creaci&oacute;n de un &aacute;mbito sagrado en la relaci&oacute;n con los otros. Creo que de ah&iacute; nace lo que me est&aacute; pasando en estos d&iacute;as. El Premio Alfaguara, impensado, lo que me est&aacute; ofreciendo es la posibilidad de agradecer profundamente. Desde la emoci&oacute;n de alguien afortunado que, en estos d&iacute;as, ha podido sentir m&aacute;s la alegr&iacute;a de los dem&aacute;s que de la propia. Abrazar m&aacute;s ese sentimiento expandido de un logro que incre&iacute;blemente es tan individual como una novela, como el proceso de escritura, de una actividad individual como es la literatura pero que se vuelve extremadamente pol&iacute;tico y revolucionario en esa afectividad profunda. Esa empat&iacute;a feroz, que no significa que al cabo de los minutos y las horas que duran esos estallido de felicidad uno no est&eacute; solo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; es un SPA en plena pandemia?, se pregunt&oacute; Cristian Alarc&oacute;n para crear un espacio de reflexi&oacute;n y escritura. Las Sensaciones Period&iacute;sticas Anfibias (SPA) fueron encuentros entre intelectuales y directoras y directores de medios
    </p><p class="article-text">
        <strong>Con respecto a la empat&iacute;a, desde tus primeros a&ntilde;os como cronista creaste v&iacute;nculos en toda Am&eacute;rica Latina. Al anunciar tu nombre el jueves en las redes sociales se pod&iacute;a leer esos v&iacute;nculos que tejiste a trav&eacute;s de los mensajes, pero el Premio Alfaguara seguramente te har&aacute; llegar a otros lectores, el jurado te dijo te queremos conocer, entonces: &iquest;c&oacute;mo te presentar&iacute;as?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Depende del nivel de intimidad de la conversaci&oacute;n, pero creo que har&iacute;a una genealog&iacute;a a partir de como me defini&oacute; mi mi amiga M&oacute;nica Gonz&aacute;lez, la gran periodista de investigaci&oacute;n chilena, en la presentaci&oacute;n del libro Futuro Imperfecto en Colpin, la Conferencia Latinoamericana de Periodismo de investigaci&oacute;n. Al presentarse totalmente descentrado dijo: &ldquo;Me da mucho orgullo Cristian que est&aacute;s aqu&iacute;. Yo lo conozco y ustedes lo deben recordar desde que era un joven imberbe&rdquo;. Me gustar&iacute;a que todos supieran que fui un joven imberbe y que fui digno de tiempo, que fui coherente, que trat&eacute; de rozar la vanguardia desde peque&ntilde;o, y que irrump&iacute; en la escena de la cr&oacute;nica primero como alumno de (Ryszard) Kapu&#347;ci&#324;ski y de Garc&iacute;a Marquez, y luego de los grandes maestros de la Fundaci&oacute;n Gabo. Quiz&aacute;s exagerando mi diferencia como un modo de plantar bandera porque era el &uacute;nico disidente en un mundo tremendamente masculino y binario que solo relaja en las fiestas. Pude volverme un miembro activo de la comparsa del carnaval de Barranquilla. Con esto quiero decir que he sido todo lo irreverente de lo que pude ser sin sacar las patas de las fuentes, sin dejar de consensuar y comprender para abrir camino en un lugar al que quer&iacute;a pertenecer. Esa pertenencia que, algunas veces fue dif&iacute;cil ante las miradas m&aacute;s conservadoras, la defend&iacute; con la prepotencia del trabajo, con el encanto de la noche y con la profunda amistad y una honestidad -que me ense&ntilde;aron mis padres- y que es feroz y que a veces me trae problemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estas viajando a Chile, sos chileno y est&aacute; novela transcurre parte en Chile que vivi&oacute; un proceso social que ha terminado en la elecci&oacute;n de un presidente que hace un rato ha dicho algo que resuena en tus palabras y en lo que s&eacute; de tu novela. Boric dijo que uno de los problemas del pa&iacute;s es un contrato social roto y que para poder ordenar o recuperar el orden se necesitan nuevas formas y no repetir lo mismo del pasado&hellip;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Parece que estuviera hablando de&nbsp;<em>El tercer para&iacute;so</em>. No lo hab&iacute;a pensado, pero me alegra que aparezca en esta conversaci&oacute;n. La idea de mi b&uacute;squeda de ese tercer para&iacute;so subyace en esta novela y es la idea de la b&uacute;squeda de esa profunda transformaci&oacute;n que necesita Chile y necesita toda Am&eacute;rica latina. M&aacute;s all&aacute; que los pa&iacute;ses est&aacute;n gobernados por alguno de los dos lados de la espantosa grieta que nos divide, que nos constituye. El tercer para&iacute;so quiz&aacute;s sea una democracia revolucionaria, un hombre y una mujer deconstruidos, el tercer para&iacute;so quiz&aacute;s sea una naturaleza que sobreviva al ecocidio, el tercer para&iacute;so quiz&aacute;s sean las calles revueltas, el tercer para&iacute;so quiz&aacute;s est&eacute; all&iacute;: a la vuelta de la esquina. El momento que transita Chile es de tal potencia pol&iacute;tica que es dif&iacute;cil no tener un destello que nos est&eacute; encegueciendo y que se vuelve complejo para quienes abrazamos -en ese sentido yo s&iacute; abrazo a un periodismo supercl&aacute;sico que tiene que preservarse del fanatismo. No puede haberle hecho m&aacute;s da&ntilde;o al periodismo de todas las estrategias de las que gozaban de mis simpat&iacute;as en alguno sentidos y que a la hora de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas comunicacionales hicieron todo lo que estuvo a su alcance para destruir el periodismo desde los populismos. Incluso a veces siendo muchos m&aacute;s da&ntilde;inos que las propias corporaciones. 
    </p><p class="article-text">
        En ese sentido, yo critico a derecha y a izquierda. No han sabido defender al periodismo en Am&eacute;rica latina. Tengo grandes esperanzas y, al mismo tiempo, mucho respeto. Habr&aacute; que tener mucha paciencia para que esta nueva generaci&oacute;n admirable y aparentemente luminosa d&eacute; sus&nbsp;primeros pasos para garantizar la gobernabilidad de un pa&iacute;s al que le encanta el orden. Aunque la revuelta nos devuelva una imagen especular en la que la agitaci&oacute;n parece ser la norma. Habit&eacute; casi cuatro meses Chile entre julio y septiembre para terminar esta novela premiada. En mi pueblo me ven&iacute;an a conocer los poetas, escritores, los artistas del pueblo y cada uno era mapuche porque el renacer de las entidades mapuches est&aacute; permitido por primera vez. Los ha abandonado la verg&uuml;enza. Estamos a las puertas de una transformaci&oacute;n en Chile de tal tama&ntilde;o, que creer que solo lo pol&iacute;tico es lo que va a determinar el futuro ser&iacute;a necio.&nbsp;Estamos ante una transformaci&oacute;n cultural profunda, no est&aacute; determinada solamente por la eficiencia o las virtudes que pueda tener el gobierno de Gabriel Boric y su extraordinario gabinete, con paridad y personalidades acad&eacute;micas y l&iacute;deres capacitados<strong>.</strong>
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;Lo de Chile es un escenario que vamos a tener que narrar con atenci&oacute;n e infinitas capas para no perdernos en este enga&ntilde;o que muchas veces nos propone la pol&iacute;tica de hacer creer que las cosas solo ocurren en el Congreso, en los ministerios y en los casa de Gobierno.&nbsp;As&iacute; como la revuelta ocurri&oacute; en la calle, Chile seguir&aacute; siendo transformado por su gente en las calles.&nbsp;Desde el trabajo, de los sindicatos que hay que fortalecer, de esos modos que lo ponen entre los pa&iacute;ses con m&aacute;s tristeza del mundo, con grandes niveles de alcoholismo, de violencia dom&eacute;stica y asesinatos de mujeres y trans, y machismo: Que el gabinete tenga m&aacute;s del 50 por ciento de mujeres es el mensaje m&aacute;s ambicioso que un presidente latinoamericano haya podido dar en este momento y que no ha sido capaz Alberto Fern&aacute;ndez en Argentina, con todo un discurso que apela a un feminismo urbano que parece no habitarlo. Creo que ah&iacute; hay algo nuevo, lo extraordinario es que son de otra generaci&oacute;n. Hay que tener confianza, sobre todo nosotros que somos de otra generaci&oacute;n. Hay que ser respetuosos de estas&nbsp;<em>cabras&nbsp;</em>y&nbsp;<em>cabros</em>&nbsp;-que ya son se&ntilde;oras y se&ntilde;ores de treinta y pico- y de los que vienen atr&aacute;s y se disponen a una construcci&oacute;n colectiva con unos valores m&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n ideol&oacute;gica en el mejor de los sentidos. Desde la enso&ntilde;aci&oacute;n de esa tierra que amo y a la que siempre vuelvo, he cruzado m&aacute;s de 50 veces la Cordillera de los Andes. Esa obsesi&oacute;n, que no se me ha ido, me permite viajar el lunes a Santiago y quiz&aacute;s con el premio de la novela poder hablar con algunos de las y los l&iacute;deres y tambi&eacute;n me va a permitir dialogar con mis ancestros, sentirme por fin, tal vez, de regreso.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Silvina Heguy]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 23 Jan 2022 20:40:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cristian Alarcón, ganador del Premio Alfaguara: “El tercer paraíso quizás sea una democracia revolucionaria, una naturaleza que sobreviva al ecocidio”]]></media:title>
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