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    <title><![CDATA[elDiario.es - Deiby Yánes]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/deiby-yanes/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Deiby Yánes]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Brutalidad policial en Honduras: empleadas textiles atacadas por ir a trabajar durante el confinamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-atacadas-iban-tejer-mascarillas-orden-gobierno-hondureno-atacadas-policia-senti-saldriamos-volando-pedazos_130_6474480.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/39b3b1d5-f175-480d-94b1-1712ef9be0df_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Brutalidad policial en Honduras: empleadas textiles atacadas por ir a trabajar durante el confinamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las empleadas de fábricas textiles tienen miedo a hablar por las represalias y la impunidad ante los abusos de la policía. Sus plantas no se detienen ante agresiones o contagios de coronavirus.</p></div><p class="article-text">
        El <em>Enano</em> discuti&oacute; con un polic&iacute;a. El chofer, conocido por su apodo, acababa de intentar una maniobra prohibida. Todo para entrar con su precario autob&uacute;s al principal parque industrial del municipio de Choloma, al norte de Honduras. Era 12 de agosto y pasaban las seis de la ma&ntilde;ana. El conductor trasladaba a 31 obreras y nueve obreros a la maquila Jerzees Nuevo D&iacute;a, una de las siete empresas en Honduras que fabrican ropa para la marca estadounidense Fruit of the Loom. El oficial retuvo el bus por unos minutos. Pero lo dej&oacute; pasar.&nbsp;
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                    alt="Varias maquileras se dirigen a la entrada del parque industrial Zip Choloma, las medidas de distanciamiento social no se cumplen en los portones de acceso del parque."
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                Varias maquileras se dirigen a la entrada del parque industrial Zip Choloma, las medidas de distanciamiento social no se cumplen en los portones de acceso del parque.                            </span>
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        Cindy, una de las pasajeras y empleada de la f&aacute;brica textil, observ&oacute; el incidente sorprendida desde su asiento. Recuerda al Enano como un hombre con sobrepeso. Le vio bastantes veces, pero no sol&iacute;a fijarse en &eacute;l. Ese d&iacute;a, iba pensando en regresar bien a su casa, cuando acabara su jornada. El miedo al contagio le generaba mucho estr&eacute;s. Cindy escuch&oacute; cuando el conductor se defendi&oacute; del polic&iacute;a: &ldquo;Viejo &iquest;por qu&eacute; est&aacute;s dejando pasar otros buses y a m&iacute;, no?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al d&iacute;a siguiente, lo primero que Cindy hizo al subir al bus fue pensar que quiz&aacute; el incidente se repetir&iacute;a. La mujer que elige llamarse Cindy sin apellido por seguridad, salud&oacute; al <em>Enano</em>. &ldquo;Buenos d&iacute;as, a ver c&oacute;mo nos va hoy&rdquo;, le dijo antes de acomodarse en un asiento intermedio de la unidad. Por residir en el sector L&oacute;pez Arellano en Choloma, Cort&eacute;s &mdash;el departamento con m&aacute;s casos detectados de COVID-19 a nivel nacional&mdash;, Cindy prefer&iacute;a salir de casa con la mascarilla puesta y la careta pl&aacute;stica que le dan en el trabajo.
    </p><p class="article-text">
        El bus sali&oacute; de la L&oacute;pez Arellano, a siete kil&oacute;metros del casco urbano de Choloma. Empez&oacute; a circular por una de las principales v&iacute;as de la zona metropolitana del valle de Sula, que concentra el 80% de la zona manufacturera y textil de Honduras. Mientras el viejo veh&iacute;culo amarillo avanzaba por el concurrido bulevar, Cindy se entreten&iacute;a con el reguet&oacute;n que retumbaba en los parlantes. No vio c&oacute;mo el bus estaba a punto de ser detenido por la polic&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En Honduras, las f&aacute;bricas de ropa textil de exportaci&oacute;n, conocidas como maquilas, permanecieron cerradas solo del 10 de marzo al 22 de abril para reducir el contagio por la COVID-19. Reabrieron porque fueron consideradas por el gobierno como sector esencial para fabricar material sanitario a cambio de contratos. Equiparadas a los supermercados, farmacias, bancos y gasolineras. Desde entonces, no pararon.
    </p><p class="article-text">
        Fue el caso de Jerzees, que empez&oacute; a fabricar mascarillas. Aunque su principal cliente siempre fue Fruit of the loom, de la corporaci&oacute;n Berkshire Hathaway Group, un imperio que tiene unos 270 mil empleados y es propiedad del magnate Warren Buffett.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El bus de El Enano circula por las calles aledañas a la zona manufacturera de Choloma, al norte de Honduras.                            </span>
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        El presidente de Honduras, Juan Orlando Hern&aacute;ndez hab&iacute;a prometido entregar una mascarilla a cada habitante del pa&iacute;s, que ronda los nueve millones. Las 122 maquilas del sector textil fueron beneficiadas por el gobierno para hacer mascarillas a cambio de 128.000 d&oacute;lares (105.539 euros) y batas quir&uacute;rgicas, por 443.944 d&oacute;lares (366.042 euros). Las maquilas las fabricar&iacute;an. Solamente en Choloma hay 78 f&aacute;bricas textiles, as&iacute; que la demanda de transporte fue grande.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El transporte p&uacute;blico estaba prohibido. Muchas maquilas contrataron transporte privado. Jerzees, desde antes de la pandemia, ten&iacute;a un servicio privado en cumplimiento de un acuerdo sindical. Pero la reactivaci&oacute;n de un sector con m&aacute;s de 160.000 empleados tuvo complicaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El toque de queda absoluto, decretado en marzo, fue cambiando cada semana. En los primeros meses, tuvieron lugar m&aacute;s de 54.000 detenciones policiales a ciudadanos que presuntamente se saltaron las restricciones y<a href="http://app.conadeh.hn/descargas/Tercer%20Informe%20de%20Actuaciones%20del%20CONADEH.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> un centenar </a>de denuncias ciudadanas por abuso de autoridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El saludo que Cindy le hizo al <em>Enano</em>, dir&aacute; ella despu&eacute;s, fue un presagio.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <div class="flourish-embed flourish-hierarchy" data-src="visualisation/4128285"><script src="https://public.flourish.studio/resources/embed.js"></script></div>

    </figure><p class="article-text">
        El bus amarillo estaba a cinco minutos de llegar a la f&aacute;brica textil. Eran las 6:30 horas del 13 de agosto, cuando dos oficiales de la Polic&iacute;a Nacional lo detuvieron. Estaban esperando al <em>Enano, </em>en un sem&aacute;foro, justo antes de llegar al parque industrial. Los agentes acusaron al conductor de que el d&iacute;a anterior hab&iacute;a intentado agredir a uno de sus compa&ntilde;eros, seg&uacute;n el testimonio posterior de dos pasajeras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de los polic&iacute;as anunci&oacute; que el veh&iacute;culo estaba decomisado. Pidi&oacute; la licencia al conductor y &eacute;ste se neg&oacute; a entregarla, recuerda Cindy. El <em>Enano</em> sugiri&oacute; que uno de los agentes lo acompa&ntilde;ara a dejar a las obreras. Dijeron que no. Las trabajadoras protestaron. No se quer&iacute;an bajar. Una de las operarias grab&oacute; un v&iacute;deo con su celular.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 13 de agosto, la detenci&oacute;n policial escal&oacute; de nivel. &ldquo;Miren, j&oacute;venes, yo voy a tirar gas [lacrim&oacute;geno] ahorita, si nadie se quiere bajar&rdquo;, amenaz&oacute; uno de los polic&iacute;as. Un par de j&oacute;venes en el interior del veh&iacute;culo lo retaron: &ldquo;T&iacute;relo&rdquo;. Cindy escuch&oacute; un chasquido y la unidad se inund&oacute; de humo. Las cuarenta pasajeras empezaron a gritar.&nbsp;
    </p><iframe src="https://geo.dailymotion.com/player/x8zbz.html?video=k4wa605W8u9NjQwutum" allowfullscreen allow="fullscreen; picture-in-picture; web-share"></iframe><p class="article-text">
        Algunos saltaron por las ventanas. Pero la mayor&iacute;a en esta asfixiante carrera sali&oacute; por la puerta del bus. Lloraron y se maldijeron. Cindy observ&oacute; c&oacute;mo un trabajador era pateado por sus compa&ntilde;eros mientras intentaba salir del bus. Otro cay&oacute; sobre un veh&iacute;culo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Minutos despu&eacute;s del ataque, las v&iacute;ctimas fueron atendidas por personal de la maquila donde trabajaban: 16 sufrieron alg&uacute;n trauma, cuatro fueron trasladadas al Instituto Hondure&ntilde;o de la Seguridad Social (IHSS) y 12 fueron incapacitadas temporalmente por efectos del gas lacrim&oacute;geno. Una de las incapacitadas fue Cindy. Cuando intentaba escapar del gas, escuch&oacute; gritos en el suelo. Intent&oacute; no pisar a su compa&ntilde;ero. El salto salvador le cost&oacute; un esguince en el pie izquierdo. Permaneci&oacute; 21 d&iacute;as sin trabajar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La noticia del bus gaseado fue viral en Honduras el 13 de agosto de 2020, pero luego cay&oacute; en el olvido.&nbsp;El <em>Enano</em> desapareci&oacute; de Champer&iacute;o, la comunidad de la colonia L&oacute;pez Arellano donde viv&iacute;a. A algunos conocidos les dijo que prefer&iacute;a irse de su casa tras haberse involucrado en un asunto con la polic&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un polic&iacute;a a juicio</strong></h3><p class="article-text">
        La brutalidad policial y militar en Honduras ha sido evidente en los momentos de crisis pol&iacute;tica. Durante el golpe de Estado de 2009, las fuerzas policiales y militares reprimieron las manifestaciones con un saldo de 20 asesinatos. Pero dos a&ntilde;os despu&eacute;s, la Polic&iacute;a Nacional entr&oacute; en crisis por una serie de asesinatos cometidos por sus miembros y por sus v&iacute;nculos con el crimen organizado. La depuraci&oacute;n policial comenz&oacute; en ese entonces y se destap&oacute; el problema estructural en esa instituci&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para las elecciones del 2017, la Polic&iacute;a Nacional y el Ej&eacute;rcito reprimieron las protestas de fraude electoral. La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Honduras (OACNUDH) identific&oacute; un patr&oacute;n com&uacute;n en 22 muertes producidas por miembros de la Polic&iacute;a y las Fuerzas Armadas. <a href="https://contracorriente.red/2018/08/15/sin-castigo-militares-que-dispararon-a-matar-en-crisis-post-electoral/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Los culpables de esta violencia no han sido juzgados</a>.&nbsp; En enero del 2020, Leonel Sauceda, uno de los altos jerarcas de la Polic&iacute;a, fue encarcelado luego que no pudiese justificar 14 millones de lempiras (476.480 euros).
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a despu&eacute;s de que la polic&iacute;a gaseara el bus del <em>Enano</em>, la Polic&iacute;a Nacional reconoci&oacute; que los dos oficiales aplicaron un procedimiento &ldquo;inadecuado&rdquo; al discutir con los pasajeros y detonar una bomba de gas lacrim&oacute;geno. Inadecuado, pero no excesivo. <a href="https://www.policianacional.gob.hn/noticias/7481" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Conden&oacute; el hecho con un comunicado</a> y suspendi&oacute; temporalmente de labores en la calle a los dos agentes involucrados.
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                    alt="El policía implicado en el caso fue custodiado y sacado por la puerta trasera para que la prensa no pudiera fotografiarlo."
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                El policía implicado en el caso fue custodiado y sacado por la puerta trasera para que la prensa no pudiera fotografiarlo.                            </span>
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        El portavoz nacional de la Polic&iacute;a, Jair Meza, asegur&oacute; semanas despu&eacute;s a Contracorriente que el incidente con el <em>Enano</em> fue consecuencia del d&iacute;a anterior. Porque padec&iacute;an &ldquo;estr&eacute;s laboral&rdquo;. El alto oficial redujo el incidente a una falta y excus&oacute; a los agentes que atacaron el bus. &ldquo;Hay muchas personas que no quieren hacer caso&rdquo;, justific&oacute; ignorando que los empleados de la maquila no desobedec&iacute;an, solo iban a trabajar en bus.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras dos meses de investigaciones, la Direcci&oacute;n de Asuntos Disciplinarios Policiales (Didadpol) recomend&oacute; el despido para el oficial que lanz&oacute; la bomba. Pero consider&oacute; que el otro agente no tuvo participaci&oacute;n activa en los hechos. Fue una recomendaci&oacute;n, pues la decisi&oacute;n final corresponde a la Secretar&iacute;a de Seguridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El caso est&aacute; en los tribunales. La Fiscal&iacute;a acusa al oficial de delimitaci&oacute;n e impedimento de derechos fundamentales de las pasajeras del bus. El delito se produce cuando los funcionarios de gobierno violan derechos garantizados por la Constituci&oacute;n. El acusado ir&aacute; a juicio, pero podr&aacute; defenderse en libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Jerzees Nuevo D&iacute;a <a href="https://drive.google.com/file/d/1hEFRs4IOJQ5xHreqQIkT-8IGPZwy82gf/view?usp=drivesdk" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lament&oacute; el atentado mediante un comunicado</a>. &ldquo;Investigaremos este incidente y se proceder&aacute; a realizar las gestiones pertinentes para evitar que este tipo de acontecimientos se repita&rdquo;, reza el comunicado. No fue posible contactar con la empresa para obtener declaraciones sobre el d&iacute;a en que la polic&iacute;a tir&oacute; gas pimienta a un bus privado contratado por Jerzees para llevar operarias.
    </p><p class="article-text">
        Aquel 13 de agosto, a las seis de la ma&ntilde;ana, hab&iacute;a unos 815 empleados de Jerzees yendo a trabajar en 13 autobuses privados. Los trabajadores reciben un salario m&iacute;nimo mensual <a href="http://www.trabajo.gob.hn/wp-content/uploads/2020/01/Tabla-Salario-Minimo-2020.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">de 8,226.39 lempiras (370.45 d&oacute;lares)</a>. Para preservar el empleo y obtener una bonificaci&oacute;n extra deben superar el 100% de la meta de producci&oacute;n diaria. Es lo que se llama un r&eacute;cord de alta productividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cindy lo tiene muy presente cada d&iacute;a al salir caminando de su casa hacia uno de esos buses. Aquel 13 de agosto, quer&iacute;a llegar al 110%. Su objetivo es ahorrar para apoyar a su hija de 17 a&ntilde;os a estudiar en la universidad.&nbsp;Muchas empresas maquiladoras, como Jerzees, obligaron a las obreras a regresar al trabajo sin garantizar un transporte que las recogiera en su casa para llevarlas a las f&aacute;bricas. Cindy, cada d&iacute;a, bajaba &mdash;y lo sigue haciendo&mdash; a las 6:10 de la ma&ntilde;ana por la empinada calle que la lleva de su peque&ntilde;a casa al punto de buses donde esperaba al <em>Enano</em> para trasladarse a Jerzees.
    </p><h3 class="article-text"><strong>La pasajera del asiento intermedio</strong></h3><p class="article-text">
        Cindy, 34 a&ntilde;os,&nbsp;la empleada que se hizo un esguince en el incidente del bus, comenz&oacute; a trabajar en la maquila a los 18 a&ntilde;os. Es mestiza, ojos grandes, pelo lacio y de voz fuerte. Durante la conversaci&oacute;n, est&aacute; muy seria. De c&oacute;mo huy&oacute; del asiento intermedio del bus, sobre todo recuerda la urgencia.&nbsp;
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                Cindy en su casa en la colonia López Arellano, donde viven la mayoría de trabajadoras de maquilas.                            </span>
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        Vive en la colonia L&oacute;pez Arellano, donde habita casi la mitad de la poblaci&oacute;n de Choloma y uno de los lugares&nbsp;m&aacute;s poblados del pa&iacute;s. De all&iacute; es la mayor&iacute;a de la plantilla de Jerzees que viajaba en el bus del <em>Enano</em>. Su nombre se lo debe a Oswaldo L&oacute;pez Arellano, un militar que gobern&oacute; Honduras durante ocho a&ntilde;os tras un golpe de Estado en 1963.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el sector L&oacute;pez Arellano viven unas 132.000 personas diseminadas en unas 40 colonias, seg&uacute;n datos gubernamentales. Este sector es caliente, expresi&oacute;n que refleja su alto &iacute;ndice de criminalidad. Solo por debajo de Tegucigalpa y San Pedro Sula.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><p class="article-text">
        Una banda denominada La Rumba le disputa esta plaza a la pandilla Mara Salvatrucha (MS13). Pelean territorios para vender droga y extorsionar a los negocios grandes de esta zona. La poblaci&oacute;n sobrevive mayoritariamente del trabajo en la maquila, las remesas y el empleo informal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cindy es una mujer de pocas palabras. Actualmente vive en un peque&ntilde;o cuarto que alquila por 1.200 lempiras (41 euros) mensuales. En la casa funciona tambi&eacute;n una peque&ntilde;a tienda, donde se vende arroz, frijoles, az&uacute;car y refrescos de cola. En esa peque&ntilde;a pieza vive con sus dos hijas. La que cumplir&aacute; 17 a&ntilde;os, estudia la secundaria. &ldquo;Quiere ser psic&oacute;loga o abogada, ser&aacute; lo que a ella le guste&rdquo;, dice Cindy ilusionada. Su otra ni&ntilde;a tiene nueve a&ntilde;os y est&aacute; en la escuela primaria.
    </p><p class="article-text">
        Cindy pide anonimato porque siente temor. No aclara si a las represalias en su empleo o por haber estado involucrada en una escena donde aparece la Polic&iacute;a Nacional. Mientras conversamos hace gestos de dolor. Despu&eacute;s de 15 d&iacute;as del incidente en el bus, su pie izquierdo a&uacute;n sigue inflamado por la contusi&oacute;n producida al escapar del gas lacrim&oacute;geno.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Cindy muestra su tobillo hinchado después del golpe que sufrió al tratar de huir del gas lacrimógeno."
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                Cindy muestra su tobillo hinchado después del golpe que sufrió al tratar de huir del gas lacrimógeno.                            </span>
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        &ldquo;Pens&aacute;bamos que nos &iacute;bamos a ahogar&rdquo;, arranca Cindy. En medio de aquella nube negra, mientras buscaba con desesperaci&oacute;n respirar algo que no fuese humo, escuch&oacute; la voz de un hombre que ped&iacute;a a gritos no ser pateado. Ella intent&oacute; no golpearlo y salt&oacute;. Camin&oacute; y vomit&oacute;. Desorientada se sent&oacute; a la orilla de la carretera. Cuando se quiso levantar, no pudo. Su pie izquierdo se hab&iacute;a hinchado y estaba morado. Tambi&eacute;n se golpe&oacute; la mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue trasladada al IHSS donde le indicaron que ten&iacute;a un esguince en el tobillo y le dieron una incapacidad por 21 d&iacute;as. Durante este tiempo solo recibir&iacute;a de Jerzees el 25% del salario m&iacute;nimo. El IHSS no cubri&oacute; sus medicamentos y tuvo que comprar un analg&eacute;sico inyectable que cuesta 206 lempiras (siete euros). Cindy se coloc&oacute; m&aacute;s de diez dosis. Tuvo que regresar a trabajar con dolores por el esguince. Al menos, dice con alivio, no se contagi&oacute; de COVID-19 en esa ida y venida al hospital. En seis meses de pandemia seis trabajadores del sector maquilero fallecieron por el virus &mdash;cuatro hombres y dos mujeres&mdash; y 151 m&aacute;s recibieron atenci&oacute;n por contagiarse en las f&aacute;bricas hondure&ntilde;as, seg&uacute;n datos oficiales del IHSS.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Contagios en la f&aacute;brica</h3><p class="article-text">
        Mar&iacute;a Medina, sindicalista de Jerzees, asegura que hubo contagios de trabajadores en su maquila y que dos compa&ntilde;eros murieron de la COVID-19. Aunque no determin&oacute; si estos se contagiaron en el trabajo. Esto no detuvo la operaci&oacute;n de la f&aacute;brica, advierte la mujer cuya victoria m&aacute;s recordada fue lograr la reapertura de Jerzees Honduras en septiembre de 2009, despu&eacute;s de que esta cerrase sus operaciones como medida de presi&oacute;n por la creaci&oacute;n del sindicato. En enero de 2008, 1.300 trabajadoras y trabajadores fueron despedidos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Jerzees, como en la mayor&iacute;a de f&aacute;bricas, los trabajadores fueron enviados por decreto de vacaciones obligatorias. Patrono y trabajador deb&iacute;an conciliar. La realidad es que los empleados fueron enviados de vacaciones sin su consentimiento.
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                María Medina cuenta que en la maquila Jerzees hubo varios contagiados por COVID-19 e incluso fallecidos; sin embargo, las operaciones de trabajo nunca se detuvieron.                            </span>
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        Representantes de trabajadores, patrones y gobierno acordaron apoyar a los trabajadores suspendidos con una aportaci&oacute;n solidaria de 6.000 lempiras (204 euros). El gobierno entreg&oacute; la mitad para cada empleado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Estado invirti&oacute; m&aacute;s de 18 millones de euros en los empleados del sector maquilador. Solo a Jerzees Nuevo D&iacute;a, le dio 5.358.000 lempiras (182.328 euros) para 892 obreras y obreros suspendidos. Esto alcanz&oacute; para pagar un bono de 100 euros a cada trabajador por dos meses. Con este acuerdo la industria maquilera no tuvo que destinar grandes cantidades para cubrir los salarios de sus empleados suspendidos, quienes s&iacute; tuvieron que acomodarse a un recorte en sus ingresos.&nbsp;
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
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    </figure><h3 class="article-text"><strong>La pasajera del asiento de atr&aacute;s</strong></h3><p class="article-text">
        Maritza iba en el asiento de atr&aacute;s del bus amarillo el 13 de agosto. Como su compa&ntilde;era Cindy. Con 41 a&ntilde;os, es una mujer alegre de voz suave y pausada. Mientras hablamos con ella en su casa, su perro Oso, merodea y nos vigila.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Maritza prefiere hablar desde el anonimato, su historia no es f&aacute;cil. No se llama as&iacute;, as&iacute; que tampoco elige un apellido falso. Lleg&oacute; a trabajar en una f&aacute;brica de capital chino cuando solo ten&iacute;a 15 a&ntilde;os. Era menor de edad, por lo que us&oacute; documentos prestados de otra persona. As&iacute; funcionaba antes, dice ella, que lleg&oacute; de un pueblo en el occidente del pa&iacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces han pasado 26 a&ntilde;os. Es madre soltera desde que su pareja la abandon&oacute;. &ldquo;Nunca quise ponerle padrastro a mis hijos&rdquo;, dice esta mujer de tez blanca y mechas en su cabello casta&ntilde;o. Trabajando en la maquila, Maritza pudo criar a sus hijos. La mayor, de 24 a&ntilde;os, es secretaria biling&uuml;e. Su hijo, de 21, es mec&aacute;nico automotriz. Ambos tambi&eacute;n se dedican a trasladar personal de empresas en un microb&uacute;s que Maritza les compr&oacute;.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Maritza recuerda, mientras ve los buses pasar, como pensó que iba a morir en el bus tras la detonación de esa bomba lacrimógena."
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            <span class="title">
                Maritza recuerda, mientras ve los buses pasar, como pensó que iba a morir en el bus tras la detonación de esa bomba lacrimógena.                            </span>
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        Hace cinco a&ntilde;os, Maritza compr&oacute; una casa. Lo hizo con prestaciones laborales que recibi&oacute; cuando Jerzees cerr&oacute; en 2008 y con ayuda del abuelo paterno de sus hijos. &ldquo;Si me voy por bajo rendimiento, no me ir&eacute; avergonzada porque un d&iacute;a fui estrella (tuvo alta productividad)&rdquo;, dice con un brillo especial en los ojos.
    </p><p class="article-text">
        Maritza cuenta que en la calle donde vive en la L&oacute;pez Arellano, es la &uacute;nica que utiliza mascarilla. En Jerzees s&iacute; hubo contagios, a&ntilde;ade. Pero a su juicio hay poca responsabilidad de la empresa en esto. Durante la jornada laboral la empresa emite recordatorios a trav&eacute;s de altoparlantes. A cada momento, se repite que no est&aacute; permitido platicar y que las mascarillas y caretas son obligatorias. Hay abundante gel de alcohol, pero dice que muchos est&aacute;n cansados de los protocolos de seguridad. Algunos los ignoran en espacios no supervisados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel jueves 13 de agosto, Maritza abord&oacute; la unidad y se fue a los asientos traseros. Confirma que parec&iacute;a que los polic&iacute;as estaban esperando el bus. Escuch&oacute; la conversaci&oacute;n entre el piloto y los polic&iacute;as. Al <em>Enano</em> le dijeron que hab&iacute;a tenido un problema el d&iacute;a anterior cuando intent&oacute; atropellar a otro agente de polic&iacute;a. Ella sostiene que no fue as&iacute;. &ldquo;El conductor nunca tuvo intenciones de da&ntilde;ar a nadie&rdquo;, asegura.
    </p><h3 class="article-text">&ldquo;El bus tron&oacute;&rdquo;</h3><p class="article-text">
        &ldquo;Hubo un chispazo. Tron&oacute; el bus. Sent&iacute; que saldr&iacute;amos volando en pedazos&rdquo;, dice mientras hace ademanes y eleva la voz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pens&eacute; que me iba a morir. No pod&iacute;a respirar y ped&iacute;a agua, pero a se&ntilde;as. Sent&iacute;a una gran picaz&oacute;n en la garganta&rdquo;. Entre empujones y gritos, sali&oacute; por la puerta. Al recuperar el aliento, comenz&oacute; a llorar. Entr&oacute; en un colapso nervioso. &ldquo;Gritaba que nos iban a matar&rdquo;. Necesit&oacute; media hora para recuperar la calma. Su hijo, el mec&aacute;nico, pas&oacute; por ella.
    </p><p class="article-text">
        Su ce&ntilde;o se frunce cuando le preguntamos qu&eacute; siente ahora al mirar a un agente de seguridad p&uacute;blica. &ldquo;Ellos (la polic&iacute;a) no tienen piedad para quererlo matar a uno&rdquo;, dice.
    </p><p class="article-text">
        La maquila sigue operando. En la carretera principal, cerca de donde ocurri&oacute; el ataque al bus de las obreras de la maquila, se pueden ver decenas de personas, familias enteras pidiendo dinero. El largo confinamiento ha convertido en mendigos a miles. Cindy, Maritza y Mar&iacute;a, que no pararon de trabajar, agradecen mantener su empleo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El bus de El Enano se mantiene decomisado como evidencia para el seguimiento del caso en las dependencias policiales de Choloma.                            </span>
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        La vetusta unidad, con placa A-AE-4688, permanece en la Unidad Metropolitana Policial n&uacute;mero 10. Est&aacute; ubicada en la comunidad de R&iacute;o Nance, a nueve kil&oacute;metros de donde ocurri&oacute; la agresi&oacute;n policial. En la parte frontal del veh&iacute;culo decomisado a&uacute;n resiste el r&oacute;tulo con la leyenda Jerzees Nuevo D&iacute;a. Despu&eacute;s de la huida del <em>Enano</em>, el due&ntilde;o del bus ha intentado recuperar su veh&iacute;culo sin suerte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora el &uacute;nico detenido es el bus amarillo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Contracorriente/El Intercambio, Allan Bu, Deiby Yánes, Elsa Cabria, Ximena Villagrán, Oliver de Ros, Pablo J. Álvarez, Jennifer Ávila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-atacadas-iban-tejer-mascarillas-orden-gobierno-hondureno-atacadas-policia-senti-saldriamos-volando-pedazos_130_6474480.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Dec 2020 21:10:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Brutalidad policial en Honduras: empleadas textiles atacadas por ir a trabajar durante el confinamiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Honduras,Industria textil,Agresiones policiales,Estados Unidos]]></media:keywords>
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