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    <title><![CDATA[elDiario.es - Marta Seiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/marta-seiz/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Marta Seiz]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El "caso Obregón" y la ciencia social]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/caso-obregon-ciencia-social_132_10114446.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad1c2bfe-753b-4ab5-9c16-2e16c9b0f7e1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El &quot;caso Obregón&quot; y la ciencia social"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de Ana Obregón nos ofrece la oportunidad de plantear algunos debates científicos relativos a la reproducción asistida</p></div><p class="article-text">
        El caso de Ana Obreg&oacute;n ha vuelto a poner el foco del debate p&uacute;blico en la reproducci&oacute;n asistida. Aunque su ejemplo particular no deja de reflejar un extremo por el contexto personal y familiar en el que se produce o la cantidad de dinero movilizada, hay varios asuntos en torno a &eacute;l que nos permiten reflexionar sobre debates relativos al uso de las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida que ya se est&aacute;n abordando en la literatura acad&eacute;mica especializada. Repasamos a continuaci&oacute;n algunos de los m&aacute;s evidentes y resumimos qu&eacute; aporta la ciencia social a ellos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>1. &iquest;Qui&eacute;n es familia? Lo biol&oacute;gico y lo social</strong>
    </p><p class="article-text">
        Hace ya d&eacute;cadas que, incluso en los pa&iacute;ses de tradici&oacute;n cat&oacute;lica, las familias se han hecho m&aacute;s heterog&eacute;neas y diversas. Adem&aacute;s de las tradicionales adopciones y de las situaciones de acogimiento, hoy d&iacute;a encontramos familias reconstituidas, en las que es com&uacute;n que hijos e hijas (biol&oacute;gicos/as o no) pasen tiempo con las parejas de sus padres y madres, compartiendo en muchos casos crianza con hijos/as de dichas parejas o medio hermanos. La familia claramente va en la actualidad m&aacute;s all&aacute; de personas con v&iacute;nculos biol&oacute;gicos, incluso en los casos en los que no media la reproducci&oacute;n asistida.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el caso de familias formadas mediante reproducci&oacute;n asistida, como en el que da t&iacute;tulo a este texto, la biolog&iacute;a hace una reaparici&oacute;n estelar cuando se intentan establecer los roles y los v&iacute;nculos entre las personas implicadas en el complejo proceso. Mientras que en algunos casos s&oacute;lo se utiliza el material gen&eacute;tico de los futuros padres y es la futura madre la que gesta al beb&eacute;, en buena parte de las intervenciones se recurre a material gen&eacute;tico de terceras personas, en ocasiones de m&aacute;s de una. Los expertos est&aacute;n comenzando a plantear una redefinici&oacute;n de los roles en el proceso completo, con cuestiones tan interesantes como qu&eacute; derechos asisten a las personas que aportan sus gametos o que gestan un beb&eacute; para terceros &ndash;&iquest;pueden elegir las condiciones de la gestaci&oacute;n, conocer el destino de su material gen&eacute;tico, elegir qu&eacute; usos darle y qu&eacute; otros evitar?&ndash; o qu&eacute; informaci&oacute;n deben tener en el futuro los individuos nacidos a partir de estos procesos sobre las personas que contribuyeron a su concepci&oacute;n y gestaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>2. &iquest;Es la regulaci&oacute;n de la reproducci&oacute;n asistida muy restrictiva en Espa&ntilde;a?</strong>
    </p><p class="article-text">
        El escrutinio de la regulaci&oacute;n vigente desde una perspectiva comparada desmiente esta percepci&oacute;n que se ha difundido en las &uacute;ltimas semanas tras conocerse el caso Obreg&oacute;n. En el contexto europeo, en t&eacute;rminos generales las parejas heterosexuales tienen acceso a un abanico m&aacute;s amplio de tratamientos, seguidas de las mujeres sin pareja y de las parejas de mujeres. La inseminaci&oacute;n artificial y la fecundaci&oacute;n <em>in vitro</em> (sin o con microinyecci&oacute;n intracitoplasm&aacute;tica y esperma donado) son ya tratamientos comunes en gran parte de los pa&iacute;ses europeos, mientras que el uso de &oacute;vulos donados o de t&eacute;cnicas de diagn&oacute;stico gen&eacute;tico preimplantacional est&aacute; mucho m&aacute;s limitado.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, en realidad Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s notablemente &ldquo;liberal&rdquo;, tanto en lo que respecta a las condiciones de acceso &ndash;qui&eacute;n puede someterse a un tratamiento&ndash; como en lo que se refiere al n&uacute;mero de ciclos cubiertos y a los tipos de tratamientos que se ofrecen, incluso en el sistema p&uacute;blico de salud. El caso de la oferta privada es a&uacute;n m&aacute;s espectacular por el volumen de tratamientos provistos, que adem&aacute;s atiende a una fuerte demanda por parte de pacientes de otros pa&iacute;ses. Esto &uacute;ltimo se debe a la laxitud respecto al tipo de caracter&iacute;sticas que se admiten en las pacientes &ndash;con casos, por ejemplo, de mujeres que acceden a la maternidad con ovocitos donados a edades muy pr&oacute;ximas a la de la menopausia natural&ndash;, al amplio cat&aacute;logo de servicios que se ofrecen y al ingente mercado de material gen&eacute;tico al que estas circunstancias dan lugar. De hecho, los pa&iacute;ses europeos con m&aacute;s tratamientos realizados &ndash;entre los que se encuentra Espa&ntilde;a&ndash; son aquellos que cuentan con una legislaci&oacute;n m&aacute;s permisiva y que logran atraer a numerosas pacientes de otros contextos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>3. &iquest;Qu&eacute; papel desempe&ntilde;a el dinero en todo esto?</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los tratamientos de reproducci&oacute;n asistida son costosos en dinero, tiempo y salud f&iacute;sica y mental. Incluso en los pa&iacute;ses en los que la provisi&oacute;n p&uacute;blica es amplia &ndash;por ejemplo, los que ofrecen tratamiento a mujeres de edad reproductiva avanzada, con hijos anteriores o sin emparejar&ndash; y generosa &ndash;por ejemplo, cubren varios ciclos y/o los tratamientos m&aacute;s complejos&ndash;, en realidad tanto el acceso como el uso efectivo est&aacute;n muy condicionados por los recursos de los que disponen quienes optan a ellos. Los recursos &ndash;especialmente los econ&oacute;micos&ndash; son, seg&uacute;n la literatura especializada, una barrera m&aacute;s potente que las restricciones normativas; entre otros motivos porque existe bastante movimiento entre pa&iacute;ses para acceder a determinados tratamientos, como en el caso que inspira este texto.
    </p><p class="article-text">
        De hecho, existe un gradiente socioecon&oacute;mico evidente que se manifiesta en todas las fases relevantes del proceso. Las mujeres con m&aacute;s recursos buscan m&aacute;s atenci&oacute;n m&eacute;dica y m&aacute;s r&aacute;pido cuando identifican un problema de infertilidad, acceden en mayor medida a las t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida, ya sea en el sistema p&uacute;blico o en el privado, y est&aacute;n, con mucho, m&aacute;s representadas entre quienes conciben beb&eacute;s por esta v&iacute;a. As&iacute;, las mujeres con niveles educativos m&aacute;s altos y en estratos socioecon&oacute;micos m&aacute;s acomodados, a pesar de ser las m&aacute;s propensas a posponer la maternidad, tienen una mayor capacidad de recuperar el tiempo perdido y de aproximarse a su fecundidad deseada.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las mujeres que proporcionan su material gen&eacute;tico o que gestan para otras personas tienen mayoritariamente recursos econ&oacute;micos m&aacute;s limitados y/o proceden de pa&iacute;ses de renta baja, siendo su motivaci&oacute;n para participar en este tipo de procesos primordialmente econ&oacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        <strong>4. &iquest;Se debe hacer todo lo que se puede hacer?</strong>
    </p><p class="article-text">
        La r&aacute;pida aceleraci&oacute;n de la capacidad t&eacute;cnica para intervenir en procesos reproductivos y el rol creciente de entidades privadas en este negocio cada vez m&aacute;s lucrativo plantean nuevos retos, que se abordan en una investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en constante desarrollo. Entre las dimensiones en discusi&oacute;n se encuentran la escasa informaci&oacute;n entre la poblaci&oacute;n sobre los potenciales riesgos y beneficios del recurso a t&eacute;cnicas de reproducci&oacute;n asistida, sobre sus implicaciones para la salud materna, fetal e infantil, y sobre las limitaciones que estas t&eacute;cnicas presentan a la hora de poder compensar el retraso de la maternidad. Otras cuestiones que est&aacute;n adquiriendo creciente preponderancia en la investigaci&oacute;n e incluso en el debate p&uacute;blico son la mercantilizaci&oacute;n del material gen&eacute;tico &ndash;incluyendo no s&oacute;lo gametos sino tambi&eacute;n embriones&ndash; y, en sentido m&aacute;s amplio, la <em>comodificaci&oacute;n</em> de la reproducci&oacute;n, de sus productos, y de la intervenci&oacute;n en cuerpos de terceras personas con fines reproductivos. En estas din&aacute;micas, el proceso reproductivo se ve en no pocas ocasiones <em>deconstruido</em> en fases y componentes separados que agudizan los dilemas &eacute;ticos y dificultan la atribuci&oacute;n de derechos y responsabilidades. En vista de que estas fases y componentes no responden solamente a necesidades m&eacute;dicas y sociales cambiantes, sino tambi&eacute;n a las demandas de los mercados construidos en torno a las mismas, se requerir&aacute; una discusi&oacute;n amplia y profunda, que no quede restringida al &aacute;mbito biom&eacute;dico, sobre c&oacute;mo legislar sobre los avances tecnol&oacute;gicos en este campo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nota</strong>: Esta entrada resume algunos de los argumentos recogidos en este trabajo de Marta Seiz, Tatiana Eremenko y Leire Salazar: [ <a href="https://joint-research-centre.ec.europa.eu/publications/socioeconomic-differences-access-and-use-medically-assisted-reproduction-mar-context-increasing_en" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enlace</a> ]
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Marta Seiz, Tatiana Eremenko]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/caso-obregon-ciencia-social_132_10114446.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 12 Apr 2023 21:35:58 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Descuidar la sanidad pública es un mal negocio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/descuidar-sanidad-publica-mal-negocio_132_9129644.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81af056b-f562-4ce4-9de8-c918cf101486_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Descuidar la sanidad pública es un mal negocio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Medir con rigor cómo afectan los cambios en la inversión en sanidad pública a la salud de los ciudadanos resulta muy complicado. Mostramos evidencia indirecta de que restringir el acceso a la cobertura sanitaria tiene consecuencias negativas</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas se ha presumido en Espa&ntilde;a de la sanidad p&uacute;blica, gratuita y universal, como un logro social extraordinario, un modelo de &eacute;xito evidente y la joya de la corona del Estado de bienestar. Las tendencias hacia la privatizaci&oacute;n de la atenci&oacute;n sanitaria y las fuertes tensiones a las que se ha visto sometido el sistema p&uacute;blico de salud durante la pandemia de COVID-19 han mostrado las a veces fr&aacute;giles costuras de &eacute;ste. En este contexto, surge la pregunta de qu&eacute; efectos tiene la calidad del sistema sanitario p&uacute;blico &ndash;condiciones de acceso, infraestructuras y equipamientos, magnitud de la inversi&oacute;n, condiciones laborales de los profesionales&ndash; en la salud de los ciudadanos y qu&eacute; ocurre cuando alguno de estos par&aacute;metros cambia. Responder a esta pregunta de manera sistem&aacute;tica, exhaustiva y rigurosa resulta muy complicado y en ocasiones es necesario recurrir a estrategias creativas para hacerlo. En esta entrada ofrecemos los resultados de un ejercicio emp&iacute;rico que ofrece una respuesta indirecta a la pregunta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nuestra estrategia: &ldquo;aprovechar&rdquo; un cambio normativo que introduc&iacute;a restricciones de acceso a la atenci&oacute;n sanitaria</strong>
    </p><p class="article-text">
        Identificamos un contexto en el que hay un cambio ex&oacute;geno en alguno de estos elementos. En concreto, partimos de un acontecimiento cuasi experimental ocurrido en 2012 &ndash;la introducci&oacute;n del Real Decreto-ley 20 de abril 2012 (RDL 16/2012)&ndash; mediante el que se limit&oacute; la cobertura sanitaria, con algunas excepciones, a personas inmigrantes sin documentaci&oacute;n. La medida se aplic&oacute; de manera muy desigual en las distintas Comunidades Aut&oacute;nomas (en su orientaci&oacute;n general y en el tratamiento de las excepciones contempladas); no en vano las competencias sobre la sanidad est&aacute;n descentralizadas. Estas variaciones en la aplicaci&oacute;n de la norma jur&iacute;dica nos permiten observar en la pr&aacute;ctica distintos grados de restricciones en las condiciones de acceso a la atenci&oacute;n sanitaria, siguiendo el trabajo de Cimas y sus coautores (<a href="https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/26948703/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>). Su clasificaci&oacute;n da lugar a tres grupos de Comunidades Aut&oacute;nomas: las que adoptaron ninguna o muy pocas restricciones de facto, las que impusieron algunas restricciones y las que aplicaron en la pr&aacute;ctica muchas restricciones, es decir, una implementaci&oacute;n m&aacute;s &ldquo;fiel&rdquo; de la nueva ley. Aunque &eacute;sta afecta potencialmente a distintos indicadores de salud (por ejemplo, a la mortalidad, como se ha mostrado convincentemente <a href="https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0014292120302385" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">aqu&iacute;</a>), en este caso nos centramos en la salud de los reci&eacute;n nacidos y en concreto seleccionamos el bajo peso al nacer como nuestro indicador relevante, ya que existe un gran consenso sobre la influencia adversa que tiene nacer con bajo peso en multitud de resultados de salud a lo largo de la vida.
    </p><p class="article-text">
        En el trabajo analizamos, por tanto, si residir en Comunidades Aut&oacute;nomas con m&aacute;s restricciones para acceder a la sanidad p&uacute;blica conlleva un mayor riesgo de que nazcan beb&eacute;s con dificultades y si, adem&aacute;s, esta influencia adversa de las limitaciones es m&aacute;s acentuada para los grupos potencialmente m&aacute;s expuestos o vulnerables. Con este fin, clasificamos todas las nacionalidades de las madres de beb&eacute;s nacidos en Espa&ntilde;a unos a&ntilde;os antes de la reforma y unos a&ntilde;os despu&eacute;s &ndash;entre 2009 y 2016&ndash; seg&uacute;n el porcentaje de personas en ese grupo con residencia legal en el pa&iacute;s. Para ello utilizamos datos oficiales tanto de los permisos v&aacute;lidos como de las solicitudes de asilo en tr&aacute;mite. A partir de estos datos, construimos tres grupos de nacionalidades: con una proporci&oacute;n muy baja de irregularidad (&amp;lt;5%), una proporci&oacute;n media (5-19%) y una proporci&oacute;n alta (&amp;gt;19%).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las instituciones importan: a mayores restricciones, peor salud de los beb&eacute;s</strong>
    </p><p class="article-text">
        Los an&aacute;lisis confirman algunos resultados relevantes; en esta entrada destacamos dos, que se extraen de los gr&aacute;ficos que mostramos a continuaci&oacute;n. En ambos se presenta, en el eje horizontal, el a&ntilde;o de nacimiento de los beb&eacute;s. La l&iacute;nea roja vertical marca el momento en el que se introduce el RDL 16/2012. Las tres l&iacute;neas presentan la prevalencia de bajo peso al nacer para los tres grupos de Comunidades Aut&oacute;nomas: sin restricciones o con muy pocas, con algunas restricciones y con muchas restricciones (la l&iacute;nea naranja). La figura de la izquierda ilustra la prevalencia de bajo peso para el grupo de nacionalidades (de la madre) con una proporci&oacute;n alta de irregularidad; la de la derecha lo hace para el grupo de nacionalidades con una proporci&oacute;n baja. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>Prevalencia del bajo peso al nacer para distintas combinaciones de estatus legal de las madres y de condiciones de acceso a la sanidad p&uacute;blica en la Comunidad Aut&oacute;noma</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nota: Los resultados proceden de estimaciones de modelos LPM aplicados a los datos del Boletín Estadístico de Parto del INE para varios años. En todos los análisis se descuenta la posible influencia de otras características de las madres, padres y bebés, así como de otras características de las Comunidades Autónomas que correlacionan con el peso al nacer."
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                Nota: Los resultados proceden de estimaciones de modelos LPM aplicados a los datos del Boletín Estadístico de Parto del INE para varios años. En todos los análisis se descuenta la posible influencia de otras características de las madres, padres y bebés, así como de otras características de las Comunidades Autónomas que correlacionan con el peso al nacer.                            </span>
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        El primer resultado relevante resulta de comparar la prevalencia de bajo peso para los beb&eacute;s cuyas madres eran m&aacute;s vulnerables al cambio legislativo &ndash;aquellas con nacionalidades para las que la situaci&oacute;n de irregularidad era frecuente, en el panel de la izquierda&ndash; con las que en principio podr&iacute;an haber eludido con m&aacute;s facilidad la aplicaci&oacute;n de la ley, en el de la derecha. El estatus legal de las madres, de hecho, afecta a la salud de los beb&eacute;s: los ni&ntilde;os de madres m&aacute;s expuestas al cambio legislativo muestran resultados consistentemente peores. El segundo resultado procede de comparar la salud de los beb&eacute;s en contextos con aplicaciones m&aacute;s y menos f&eacute;rreas de la ley restrictiva, cotejando las l&iacute;neas dentro de cada figura. Como cab&iacute;a esperar, en las Comunidades Aut&oacute;nomas en las que se implement&oacute; de manera m&aacute;s literal y restrictiva el Real Decreto-ley, la salud de los beb&eacute;s empeor&oacute; de manera sustancial.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Algunas implicaciones</strong>
    </p><p class="article-text">
        En este ejercicio hemos considerado el escenario en teor&iacute;a menos propicio para detectar una influencia del cambio legislativo, dado que la atenci&oacute;n al embarazo y al parto en principio segu&iacute;an cubri&eacute;ndose en la sanidad p&uacute;blica, aunque en la pr&aacute;ctica en algunas Comunidades Aut&oacute;nomas hab&iacute;a evidentes dificultades al respecto. Incluso en este contexto, los resultados demuestran que restringir el acceso a la sanidad p&uacute;blica empeor&oacute; la salud de los reci&eacute;n nacidos, especialmente entre los grupos de inmigrantes m&aacute;s vulnerables. Sabemos que los beb&eacute;s que al nacer presentan peores resultados perinatales son m&aacute;s propensos a tener mala salud a lo largo de la infancia y la vida adulta, por lo que, desde el punto de vista de la equidad y la igualdad de oportunidades, esta pol&iacute;tica result&oacute; sin duda desacertada. Incluso desde el punto de vista de la eficiencia, estos resultados sugieren que descuidar la inversi&oacute;n en sanidad p&uacute;blica universal parece un muy mal negocio. Las consecuencias adversas para la salud y el bienestar de la poblaci&oacute;n que se deben a cambios en las condiciones de acceso y en la calidad del servicio &ndash;sean estos cambios expl&iacute;citos o velados&ndash; no tardan en hacerse notar.
    </p><p class="article-text">
        _________________
    </p><p class="article-text">
        Nota: Esta entrada forma parte de los resultados del proyecto de investigaci&oacute;n PERIFACT: Desigualdades sociales en salud perinatal: factores y consecuencias (PID2019-111564RB-I00 / AEI / 10.13039/501100011033). La investigaci&oacute;n en la que se basa cuenta tambi&eacute;n con financiaci&oacute;n del Ministerio de Ciencia, Innovaci&oacute;n y Universidades (IJC2018-038444-I).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Marta Seiz, Tatiana Eremenko, Marco Cozzani]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/descuidar-sanidad-publica-mal-negocio_132_9129644.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Jun 2022 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Descuidar la sanidad pública es un mal negocio]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[Mortalidad infantil estancada: ¿cambio de tendencia?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mortalidad-infantil-tendencia_132_6487568.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3ec82b93-7a19-4a4f-aeb1-248ef98c961c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mortalidad infantil estancada: ¿cambio de tendencia?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las caídas históricas en la mortalidad infantil en España parecen haber desembocado en un estancamiento. En las zonas con mayor riesgo de pobreza y desempleo, las tasas de mortalidad infantil son claramente superiores.</p></div><p class="article-text">
        El descenso secular de la mortalidad infantil (seg&uacute;n el INE, es el total de defunciones de menores de un a&ntilde;o de vida, pertenecientes a un determinado &aacute;mbito, por cada 1.000 nacidos vivos en ese &aacute;mbito) es uno de los fen&oacute;menos demogr&aacute;ficos m&aacute;s evidentes y mejor documentados. Este descenso ha sucedido como consecuencia de las mejoras a lo largo de la historia en las condiciones de vida de la poblaci&oacute;n, la higiene &ndash; especialmente del agua &ndash;, el desarrollo de vacunas y antibi&oacute;ticos y la expansi&oacute;n del acceso a tratamientos m&eacute;dicos, entre otros, la atenci&oacute;n profesional del parto. De hecho, la mortalidad infantil es una medida que habitualmente se utiliza como un buen indicador resumen del progreso econ&oacute;mico y social de un pa&iacute;s. Estos avances han ido teniendo lugar en momentos diferentes y con distintos ritmos en distintas regiones del mundo, y los pa&iacute;ses ricos han logrado, en general, reducir la mortalidad infantil hasta niveles sustancialmente bajos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a es un ejemplo clar&iacute;simo de este fen&oacute;meno. Seg&uacute;n los datos del INE, en el a&ntilde;o 1900 mor&iacute;an en Espa&ntilde;a 204 menores de un a&ntilde;o por cada 1.000 nacidos; en 1920, 156 por cada 1.000. Para el a&ntilde;o 1950, la mortalidad infantil hab&iacute;a descendido ya a 57 de cada 1.000 y esta r&aacute;pida ca&iacute;da continu&oacute; progresivamente, si bien con algunas oscilaciones, hasta las cifras actuales, 2,89 menores de un a&ntilde;o fallecidos por cada 1.000 nacidos en 2019, entre las tasas m&aacute;s bajas del mundo. Este descenso coincide en nuestro pa&iacute;s con una ca&iacute;da, asimismo muy marcada, de la natalidad, con lo que el &eacute;xito reproductivo, entendido como los beb&eacute;s que sobreviven respecto a los que nacen, ha experimentado un incremento espectacular en Espa&ntilde;a en el &uacute;ltimo siglo largo. En el gr&aacute;fico 1 se ilustra esta ca&iacute;da en la mortalidad infantil desde 1975 para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as por separado.
    </p><p class="article-text">
        Un dato llamativo es que en los &uacute;ltimos a&ntilde;os la ca&iacute;da parece haberse estancado. Cuando tratamos fen&oacute;menos que ya han alcanzado niveles muy bajos y que pueden considerarse, afortunadamente, acontecimientos &ldquo;raros&rdquo;, deben interpretarse con cautela las oscilaciones anuales. No obstante, si observamos los datos de 2019, la tasa de mortalidad para los ni&ntilde;os no hab&iacute;a sido tan alta desde 2012 y la de las ni&ntilde;as no lo hab&iacute;a sido desde 2014. Por otra parte, es bien sabido que la mortalidad infantil no se distribuye por igual entre los sexos, siendo este un fen&oacute;meno habitual en sociedades muy diversas. En el caso de Espa&ntilde;a, cuando se observan las defunciones de menores de un a&ntilde;o por cada 1.000 nacidos vivos, la desventaja, como en otros indicadores de mortalidad, es evidente para los ni&ntilde;os: en 1975 mor&iacute;an 20,87 ni&ntilde;os por 16,78 ni&ntilde;as. Con todo, la brecha ha ido cerr&aacute;ndose en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas y desde 1997 se sit&uacute;a de manera sistem&aacute;tica por debajo de 1.
    </p><p class="article-text">
        Las tasas nacionales esconden, no obstante, importantes diferencias geogr&aacute;ficas. En 2019, mor&iacute;a en Cantabria antes de cumplir el a&ntilde;o de vida solamente 1,13 por cada 1.000 nacidos vivos; en Melilla 6,42 (una cifra similar al total nacional en 1993). En el gr&aacute;fico 2 presentamos correlaciones entre algunos indicadores de bienestar material en distintas zonas de Espa&ntilde;a y la tasa total de mortalidad infantil. En concreto, en el panel de la izquierda se ilustra la relaci&oacute;n entre la tasa de riesgo de pobreza en las distintas Comunidades y Ciudades Aut&oacute;nomas en 2019 y la tasa de mortalidad infantil en el mismo a&ntilde;o. En el panel de la derecha, presentamos la tasa de paro en el primer trimestre de 2019 en el nivel provincial y la tasa de mortalidad infantil en el mismo a&ntilde;o. En ambos casos, aparece una pauta clara: a mayores niveles de privaci&oacute;n econ&oacute;mica en el nivel agregado, mayores tasas de mortalidad infantil.
    </p><p class="article-text">
        Con la cautela necesaria dado que nos movemos en unas tasas de mortalidad infantil que solamente pueden calificarse como muy exitosas, existe a&uacute;n margen de mejora para reducirlas en varias provincias espa&ntilde;olas. Ser&aacute; conveniente, asimismo, observar las tendencias cuando dispongamos de datos que recojan los efectos de la crisis sanitaria de 2020 y el impacto econ&oacute;mico de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        <em>Nota: Esta entrada forma parte de los resultados del proyecto de investigaci&oacute;n PERIFACT: Desigualdades sociales en salud perinatal: factores y consecuencias (PID2019-111564RB-I00 / AEI / 10.13039/501100011033).</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leire Salazar, Marta Seiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/mortalidad-infantil-tendencia_132_6487568.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Dec 2020 21:14:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Mortalidad infantil estancada: ¿cambio de tendencia?]]></media:title>
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