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    <title><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Vidal]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/beatriz-vidal/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Beatriz Vidal]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Santa María de Cleofás: ¿culto mariano o mística yeclana?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/santa-maria-cleofas-culto-mariano-mistica-yeclana_132_10913873.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/096149c2-8644-4bb1-a84d-4ea9abb8f668_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Santa María de Cleofás: ¿culto mariano o mística yeclana?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Todas estas mujeres no son solo portadoras de la imagen de María de Cleofás en un día vacacional más de Semana Santa</p></div><p class="article-text">
        Una de las procesiones m&aacute;s populares de la Semana Santa de Yecla, que viene resultando de gran inter&eacute;s m&iacute;stico, es la del Viernes Santo por la tarde-noche, cuando llega al atrio de la Bas&iacute;lica de la Pur&iacute;sima Concepci&oacute;n la entrada de la imagen de Santa Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s, portada a hombros por un grupo de mujeres voluntariosas y sororadas para tal fin.
    </p><p class="article-text">
        Seguidas por la Banda de Cornetas y Tambores del Sant&iacute;simo Cristo de La Ca&iacute;da, cofrades y m&uacute;sicos entonan sus marchas f&uacute;nebres como si sostuvieran por la espalda, para que en ning&uacute;n caso caiga al suelo, a esa mujer que, desde hace tantos siglos, siente un dolor desgarrador: el de la p&eacute;rdida definitiva de un ser querido. Es el duelo, y pareciera que las almas de todas ellas, que son enteramente lenguajes individuales, emp&iacute;ricos e irrepetibles, ceden su fe a lo divino en una noche fr&iacute;a, caudalosa, brillante, lacrimosa y mariana, marina.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que a Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s se la llamaba as&iacute; por el nombre de su esposo (indisputable manera de concebir el cuerpo de la mujer, y hasta su alma, como la propiedad privada de una figura masculina), a Mar&iacute;a de Nazaret se la nombraba as&iacute; por su lugar de nacimiento: la suya fue una humilde familia nazarena que tuvo que emigrar a Egipto despu&eacute;s de que su hijo primog&eacute;nito naciera en la ciudad palestina de Bel&eacute;n. Si su huida hubiese ocurrido hoy, esta familia se habr&iacute;a encontrado en marcha el genocidio de todo un pueblo y quiz&aacute;s tambi&eacute;n herrumbrosas vallas mortales llenas de alambradas, alambicadas para el asesinato, como la de Melilla.
    </p><p class="article-text">
        Junto a Mar&iacute;a Magdalena, tanto Mar&iacute;a de Nazaret como Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s estuvieron presentes en la ag&oacute;nica crucifixi&oacute;n de Jesucristo. Adem&aacute;s, narran las escrituras que Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s fue una de las primeras personas a las que el joven betlemita se le apareci&oacute; resucitado al tercer d&iacute;a de su sepultura, justo cuando esta decidi&oacute; acercarse a su sepulcro para presentar sus respetos. Sin duda alguna, Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s fue una de las disc&iacute;pulas de Jesucristo; se dice incluso que tambi&eacute;n pudo ser la hermana de Mar&iacute;a de Nazaret, es decir, la t&iacute;a materna de Jes&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En <em>El Evangelio seg&uacute;n Mar&iacute;a Magdalena</em> (2021, Ediciones B), la escritora Cristina Fallar&aacute;s comenta lo siguiente: &ldquo;La vida no es un recuento de fechas, sino memoria de emociones y acontecimientos, aprendizajes y claudicaciones. [&hellip;] En un a&ntilde;o caben enteros pasado y futuro&rdquo;. Por eso, todas estas mujeres no son solo portadoras de la imagen de Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s en un d&iacute;a vacacional m&aacute;s de Semana Santa. M&aacute;s bien, estas mujeres valientes simbolizan una fortaleza colectiva que nace desde los adentros m&aacute;s puros del ser humano y con gusto pondr&iacute;an su hombro para el apoyo de tant&iacute;simas mujeres israel&iacute;es y palestinas que est&aacute;n sufriendo ahora mismo duelos todos los d&iacute;as y quieren el fin de las armas que asesinan a sus hijos. 
    </p><p class="article-text">
        Tanto es as&iacute; que, en octubre de 2023, en Jerusal&eacute;n y cerca de la Cisjordania ocupada, <a href="https://www.swissinfo.ch/spa/afp/mujeres-israel%C3%ADes-y-palestinas-manifiestan-juntas-por-la-paz/48862920" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cientos de mujeres se manifestaron por la paz </a>entre pueblos con camisetas y paraguas blancos, el color del luto hebreo. Sus coreos y pancartas rezaban contenidos como &ldquo;Queremos la paz&rdquo; o &ldquo;Paren de matar a nuestros hijos&rdquo;. &ldquo;Nuestro mensaje es que queremos que nuestros hijos est&eacute;n vivos y que no mueran&rdquo; declar&oacute; Huda Abu Arqoub, directora regional de la ONG<em> Alianza por la Paz en Medio Oriente</em>, a lo que tambi&eacute;n a&ntilde;adi&oacute;: &ldquo;Es la primera vez que establecemos una verdadera asociaci&oacute;n entre mujeres israel&iacute;es y&nbsp;palestinas en pie de igualdad&rdquo;. Dos fueron las organizaciones que convocaron las marchas pacifistas: el movimiento israel&iacute; <em>Women Wage Pace</em> (&lsquo;Acci&oacute;n de Mujeres por la Paz&rsquo;) y la asociaci&oacute;n palestina <em>Women of the Sun</em> (&lsquo;Mujeres del Sol&rsquo;).
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a la Semana Santa yeclana, cabe mencionar que <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">la marcha procesional titulada &ldquo;Ave Mar&iacute;a&rdquo;</a> <span class="highlight" style="--color:white;">&#8213;</span>que es como decir en lat&iacute;n &lsquo;Hola, Mar&iacute;a, est&aacute;te bien&rsquo;<span class="highlight" style="--color:white;">, es decir, dar un saludo benefactor a todas las mujeres que se llaman Mar&iacute;a y, por extensi&oacute;n, al resto de todas ellas&#8213; las acompa&ntilde;ar&aacute; una vez m&aacute;s este Viernes Santo de 2024. Y lo har&aacute; al que es el centro de su hogar com&uacute;n: el coraz&oacute;n humano compasivo y piadoso, el lugar donde deber&iacute;an reunirse todos los cuerpos machacados por la apisonadora violenta de tiempos ansiosos e imperialistas en los que nos ha tocado vivir. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mientras suena &ldquo;Ave Mar&iacute;a&rdquo;, la ordenada cronolog&iacute;a que conocemos se detiene, porque comienza el tiempo de la intimidad m&aacute;s absoluta de cada cual: nada m&aacute;s y nada menos que se produce solemnemente el recogimiento interior de todas las personas que participan y observan la escena en la nocturnidad del atrio. Cuenta la poeta italiana Alda Merini en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Cuerpo de amor</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (Vaso Roto Poes&iacute;a) que &ldquo;despu&eacute;s de su muerte [la de Jesucristo], la luz de la esperanza se encendi&oacute; en el coraz&oacute;n de los seres humanos, y todos eligieron morir para besar su rostro santo. Y hubo una conmisti&oacute;n de hombres y mujeres por estas maravillosas nupcias de las cuales solo los &aacute;ngeles percibieron el perfume&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No podemos olvidar c&oacute;mo nos instruye la escritora madrile&ntilde;a Bel&eacute;n Gopegui en </span><span class="highlight" style="--color:white;"><em>Ella pis&oacute; la luna. Ellas pisaron la luna</em></span><span class="highlight" style="--color:white;"> (2019, Penguin Random House), cuando nos recuerda que tenemos el objetivo de &ldquo;cuestionar el modo en que ha solido ser contada la historia del arte, del pensamiento, de la ciencia. [&hellip;] Se trata de que las palabras nos ayuden a ver lo que hay en lo que hay, cuando eso sigue siendo, todav&iacute;a, menos visible&rdquo;. As&iacute; pues, en la imagograf&iacute;a que acontece en el atrio de la Pur&iacute;sima en estos momentos de Viernes Santo, se puede observar c&oacute;mo las mujeres empujan hasta el cielo, con toda la fuerza f&iacute;sica de sus cuerpos y de su ser, y que son, mayoritariamente, los hombres los que acompa&ntilde;an y apoyan este acto m&iacute;stico haci&eacute;ndolo bello y dial&oacute;gico a trav&eacute;s de la m&uacute;sica cofrade espa&ntilde;ola, &uacute;nica en el planeta tierra.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/santa-maria-cleofas-culto-mariano-mistica-yeclana_132_10913873.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Feb 2024 05:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Santa María de Cleofás: ¿culto mariano o mística yeclana?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[A través de las grandes alamedas, por la ciudad horizontal, hasta que la dignidad se haga costumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/traves-grandes-alamedas-ciudad-horizontal-dignidad-haga-costumbre_132_8621450.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9c46fcf-3b14-4990-8a18-8af059365250_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="A través de las grandes alamedas, por la ciudad horizontal, hasta que la dignidad se haga costumbre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Seríamos felices sin el grillete de los relojes, las pantallas y la cartera. Imagínanos yendo al viejo parque de tierra el año que viene, campando a través de las grandes alamedas"</p></div><p class="article-text">
        Si tu coraz&oacute;n creativo consintiera este acto, imag&iacute;nanos, sin prisas, jugando a la arquitectura en un viejo parque de tierra, entretenidas y absortas, en amor y compa&ntilde;&iacute;a. Echado sobre las grandes alamedas, el sol de invierno mima la escena; por la pasarela de sus rayos cosquillea las cabezas. Alguien llama 'libertad' a no tener que marcharnos deprisa y corriendo, a saludar con hospitalidad a quien llega. De hecho, un medio ambiente asfaltado, alrededores de muros y vallas y accesos blindados no te preparan m&aacute;s que para normalizar una prisi&oacute;n exclusiva, una pocilga donde hinchar el ego. Es, ciertamente, lo contrario. &iquest;Acaso t&uacute; le pondr&iacute;as al campo puertas con tu cara? Considera que, si coincidimos en un parque, es porque nos estimula compartir aventuras e ingenios y regodearnos en las conquistas grupales. 
    </p><p class="article-text">
        Imag&iacute;nanos celebrando que, por fin, hemos desahuciado al polic&iacute;a que cada cual arrastra en su interior, ese agente de ansiedad que muerde los padrastros, dicta un ritmo fren&eacute;tico, te reprieta los huesos entre jornadas mec&aacute;nicas, compromisos, pagamentas y paquetes inmediatos, te disuade de quedarte hablando largo y tendido, te aporrea incompasible los nervios&hellip; Ha sucedido algo fabuloso: le hemos encantado. &iquest;Qui&eacute;n se opondr&iacute;a a mantener un debate sobre sus sue&ntilde;os? &iquest;Qui&eacute;n se negar&iacute;a a sentarse junto a iguales as&iacute; de libres? Con la conversaci&oacute;n, al recordar experiencias y reconocernos confraternizados en deseos primarios, nuestros dedos ir&iacute;an ensortijando la hierba embarrizada que asoma en la superficie de la tierra; bajo el corro de alientos parlanchines, estos dedos se propondr&iacute;an labrar la infraestructura de una ciudad com&uacute;nmente fantaseada, a ratos confesi&oacute;n dicharachera de jilgueros. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Te imaginas los espacios m&aacute;s luminosos urbanizados para abrigar las relaciones comunitarias inagotables con que podr&iacute;amos enriquecernos? Un h&aacute;bitat de cuidados rec&iacute;procos, inspirador de todo tipo de proyectos voluntarios, prove&iacute;do de mobiliarios para el reposo p&uacute;blico... Una ciudad horizontal, migratoria y peregrina, de m&uacute;sicas, afectos y autogesti&oacute;n, comunicada con avenidas musgosas, pinares llenos de n&iacute;scalos -yo dir&eacute; &ldquo;gu&iacute;scanos&rdquo;-, almendros, oliveras, valles de &aacute;rboles frutales. De ning&uacute;n modo estas manos que cooperan estar&iacute;an invent&aacute;ndose un territorio. &iquest;No crees que m&aacute;s bien dotar&iacute;an los terrenos de un paisaje pol&iacute;tico acorde con nuestras necesidades y capacidades? &lsquo;Pol&iacute;tico&rsquo; no tiene por qu&eacute; sonarte a esa clase de actores energ&uacute;menos, 'los pol&iacute;ticos', que se turnan en un sill&oacute;n dirigente para fruncir el ce&ntilde;o entre ch&aacute;chara, sobres gruesos y aspavientos. La 'pol&iacute;tica' discurre entre la gente vecina que cada ma&ntilde;ana se mira a los ojos en el mismo entorno, posa los pies en la tierra y las manos a la obra sin focos. 
    </p><p class="article-text">
        Tan pol&iacute;tica que no se resigna, ni un segundo de vida m&aacute;s, a sostener en sus palmas la gran f&aacute;brica industrial de individuos, de tan solos, desolados, de tan predise&ntilde;ados al nacer, aturdidos y exhaustos, que nos han estado se&ntilde;alizando como la &uacute;nica vivienda posible e imaginable para los seres humanos. Ese rascacielos mundial en cuya b&oacute;veda tres moiras divinas y capitalistas enhebran, en la fina aguja del mercado, los vasos sangu&iacute;neos del 99% de terravivientes ha de mezclarse con la tierra que pisamos. Por muy macizas que parezcan, una lluvia original va permeando las losas de las pir&aacute;mides, roc&iacute;a esos laberintos verticales de autoridades que desde ciudades puntiagudas -las llaman 'capitales'- se nos repantigan en el lomo, se nos cuelgan a las espaldas, nos susurran: &ldquo;esfu&eacute;rzate&rdquo;, &ldquo;g&aacute;nate el pan&rdquo;, &ldquo;consigue dinero&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Monolitos como el monarca, la presidenta, el ministro, la jueza, los jefes, la condici&oacute;n de c&oacute;nyuges contra&iacute;dos como propiedades privadas, ser&aacute;n escombros que nutran el lecho rocoso de la tierra que estamos pisando. &iquest;Mandantes por arriba? &iquest;Para qu&eacute; habr&iacute;amos adoptado mangantes diarios de nuestra energ&iacute;a? Aqu&iacute;, en el viejo parque, llover&aacute; mucho y sobre mojado habr&aacute; ternura, confianza y alborozos estudiantiles. En esta realidad circundante, tanta palabrer&iacute;a escrita en las altas trastiendas de las capitales no resultar&aacute; c&oacute;digo constituyente y, por tanto, tampoco arrojadizo. La autonom&iacute;a verdadera de las localidades debe de oler como el petricor en los bosques: los seres vivos, pr&oacute;jimos y queridos, n&oacute;madas rebuscando en las ra&iacute;ces m&aacute;s h&uacute;medas, nos regalamos democracia reci&eacute;n extra&iacute;da. De tan l&uacute;dicas, y metidas hasta la rodilla como estamos, en la arena del viejo parque reverdecen las semillas de alegr&iacute;a. Abultan de esperanza mientras los tallos de conciencia serpentean solidarios. La arena reboza las frentes, va empapando los sudores de la diversi&oacute;n colectiva, nos imprime mosaicos terrosos, dorados. 
    </p><p class="article-text">
        En la ni&ntilde;ez, hasta se antojaba ingerirla a pu&ntilde;ados&hellip; Cu&aacute;ntos de ellos no ca&iacute;an fr&iacute;os, picando, pesados, dentro de la ropa. Medio parque se abalanzaba despu&eacute;s por el desag&uuml;e de la ba&ntilde;era&hellip; Con todo, esa arena hay que seguir jugando las veces que haga falta. No la convirtamos en piedras de nostalgia; las usar&aacute; aquel polic&iacute;a interno para avasallarte de nuevo las entra&ntilde;as. No se te metan en los ojos las patrias fantasma, el trazo de sus nombres may&uacute;sculos, la intriga de naciones, razas, enemigos, ej&eacute;rcitos, armas de fuego, banderas, pulseritas e himnos, unidad de golpes al pecho. No te las convoque el cansancio como un presente de orgullo: son trampas de saliva seca en comisuras personalistas para machacar el sentido com&uacute;n de los que intentamos sobrevivir al raso. Todo eso pertenece al suelo, es simplemente pasado, lo venimos pisando con memoria. No se te claven las chinas del papa currele muy hombre ni de la mama muy mujer ama de casa, currela aun m&aacute;s precaria, que por cuatro paredes cerradas a portazos en una colonia se les reclam&oacute; ceder la sangre de su juventud a los bancos, moler sus cuerpos en la doctrina binaria sexo-g&eacute;nero de los Estados, dejarse domesticar para perpetuar el mercado-mundo. 
    </p><p class="article-text">
        No se te ocurra explicarles que han sido socialmente modelados en la dominaci&oacute;n para reproducir una macroestafa, por los siglos de los siglos, hereditaria. H&aacute;blales del viejo parque de tierra, donde las arenas, t&uacute; ya lo sabes bien, siempre fueron movedizas. Si tu coraz&oacute;n creativo consintiera este acto, imag&iacute;nanos, sin prisas, andando camino, poni&eacute;ndole huellas de paz, di&aacute;logo y convivencias a la tierra. Ser&iacute;amos felices sin el grillete de los relojes, las pantallas y la cartera. Imag&iacute;nanos yendo al viejo parque de tierra el a&ntilde;o que viene, campando a trav&eacute;s de las grandes alamedas, por la ciudad horizontal, hasta que la dignidad se haga costumbre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/traves-grandes-alamedas-ciudad-horizontal-dignidad-haga-costumbre_132_8621450.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 31 Dec 2021 05:02:46 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[A través de las grandes alamedas, por la ciudad horizontal, hasta que la dignidad se haga costumbre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libertad,Políticas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El pueblo de Yecla se avergüenza de su Gobierno Municipal por la actitud machista del Primer Caballero hacia la cómica Martita de Graná]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pueblo-yecla-averguenza-gobierno-municipal-actitud-machista-primer-caballero-comica-martita-grana_132_8203634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12035f5d-cb11-4585-9dd3-6a5ec80a5b9d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El pueblo de Yecla se avergüenza de su Gobierno Municipal por la actitud machista del Primer Caballero hacia la cómica Martita de Graná"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Martita de Graná afiló aún más su denuncia inicial: “Por gente como esta es por la que pasan las cosas que pasan. Así de claro. Eres patético, amigo. Así de claro te lo digo. Yo puedo reivindicar que me dedico a la comedia, que vengo a Yecla y me agotáis las entradas, que alguna que otra risa he escuchado yo esta noche y que mira por dónde, amigo, yo soy una mujer. Hasta luego”</p></div><p class="article-text">
        La pasada noche del viernes 30 de julio la c&oacute;mica Martita de Gran&aacute; llen&oacute; la Plaza de Toros del municipio murciano de Yecla: las entradas se hab&iacute;an agotado en tan solo dos d&iacute;as desde que salieron a la venta. Admirada en todo el territorio nacional, la andaluza es conocida por las piezas audiovisuales de humor cotidiano que comparte en su perfil de Instagram, siempre sazonadas con un salero castizo que ameniza cualquier circunstancia. En Yecla, las personas que la han seguido d&iacute;a tras d&iacute;a coinciden en el mismo parecer: &ldquo;Sus v&iacute;deos me aliviaron el confinamiento tanto&hellip; Las risas que me echaba con ella fueron necesarias para mantener la cordura&rdquo;. Como no pod&iacute;a ser de otro modo, la semana previa a su actuaci&oacute;n en directo, las yeclanas ya estaban verbalizando las ganas de asistir cada vez que hablaban de sus planes para esa velada de verano. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, pudo ser de otro modo que nadie se imaginaba. F&iacute;jense en que hay hombres que acuden a la primera fila de espect&aacute;culos que no son de su agrado a menospreciarlos y a vociferar que no les gusta aquello, y las artistas tienen que ir sobre aviso, haber preparado posibles respuestas y desde luego tener tablas, porque estos se&ntilde;ores solo est&aacute;n en el lugar expresando su opini&oacute;n. Es que &iexcl;v&aacute;lgannos estos se&ntilde;ores! Qu&eacute; es lo que estar&iacute;amos tramitando contra La Libertad S.L. si esto lo cuestion&aacute;ramos y qu&eacute; falta de educaci&oacute;n la profesional de los escenarios si contesta con humor, en su show de humor: &ldquo;C&oacute;meme el co&ntilde;o, eres pat&eacute;tico, amigo&rdquo;. Es que ella misma se deja sin argumentos, ya saben, qu&eacute; maneras de hablar son esas en una mujer, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n sus modales? Un cisma, oigan, sacar las partes del cuerpo. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso imag&iacute;nense que hubiera sido al rev&eacute;s: un c&oacute;mico, ofendido, le dice a una mujer en primera fila: &ldquo;C&oacute;meme la polla a ver si te hace gracia&rdquo;. &iquest;Qu&eacute; hubiera pasado? &iquest;Cu&aacute;l ser&iacute;a el titular? &iquest;Qui&eacute;n ser&iacute;a el machista? Pues eso&hellip; Piensen&hellip; Piensen, por ejemplo, qu&eacute; m&aacute;s responsabilidades podemos pedirles a ellas&hellip; Piensen, porque habr&iacute;a que documentarse y elaborarles a las c&oacute;micas una lista para estar a la altura (para que no sean una de estas modernas que no aceptan nada de nada) y para que la pr&oacute;xima vez, mal que nos pese, estos hombres no tengan que pasar por el mal trago de enfrentarse a contestaciones pobres y ofensivas y de ser se&ntilde;alados y puestos en la diana por soltar un comentario totalmente espont&aacute;neo. Solo pi&eacute;nsenlo tal y como yo les digo. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, juzguen tambi&eacute;n los hechos a los que me refiero. Volvamos a la noche del viernes 30 de julio en la Plaza de Toros. En las mesas de la primera fila del ruedo, justo al caer del escenario, se encontraban varios miembros del Gobierno Municipal de Yecla. Entre ellos, Pedro Romero, Concejal de Educaci&oacute;n y Deportes, Patricia Soriano, Concejala de Pol&iacute;tica Social e Igualdad, Ascensio Juan Garc&iacute;a, Concejal de Servicios P&uacute;blicos, Mar&iacute;a Remedios Lajara, la Alcaldesa, y su marido Jos&eacute; Pascual L&oacute;pez, Primer Caballero de la ciudad. Fuentes tan cercanas como los ojos y los o&iacute;dos de las ciudadanas y ciudadanos que estaban sentados detr&aacute;s cuentan que los bramidos que estuvieron emanando de esa primera fila fueron un bochorno constante durante toda la hora y poco que dur&oacute; la actuaci&oacute;n: &ldquo;Una verg&uuml;enza. Estuvieron cada dos por tres respondiendo y voceando, rematando los chistes. Fue muy molesto&rdquo;. Este testimonio colectivo fue corroborado por la propia c&oacute;mica, que tras zanjar la velada confes&oacute; que en determinados momentos de la actuaci&oacute;n se hab&iacute;a sentido realmente inc&oacute;moda. 
    </p><p class="article-text">
        La nota final de machismo que se ha podido individualizar la puso el Primer Caballero de Yecla, Jos&eacute; Pascual L&oacute;pez. Para terminar su mon&oacute;logo, Martita de Gran&aacute; quiso reflexionar en alto con tono cr&iacute;tico: &ldquo;En Espa&ntilde;a, en el mundo de la comedia, los monologuistas somos muchas menos mujeres, &iquest;verdad? &iquest;Lo hab&eacute;is pensado alguna vez? &iquest;Por qu&eacute; somos menos mujeres haciendo comedia? &iquest;Lo hab&eacute;is pensado?&rdquo;, tras lo cual siguieron unos instantes de silencio que Jos&eacute; Pascual L&oacute;pez aprovech&oacute; para pegar un grito desde su asiento en la primera fila: &ldquo;&iexcl;&iexcl;&iexcl;Porque no ten&eacute;is gracia!!!&rdquo;. Los asistentes manifestaron su m&aacute;s altisonante repulsa; se oy&oacute; a una chica chillar: &ldquo;&iexcl;&iexcl;&iexcl;No tendr&aacute;s gracia t&uacute;!!!&rdquo;. Entonces, Martita de Gran&aacute; se dirigi&oacute; al Primer Caballero con sorna: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;Qu&eacute; has dicho? &iquest;Porque no tenemos gracia? &iquest;Humor? &iquest;Qu&eacute; no tenemos gracia? Pues yo te digo, c&oacute;meme el co&ntilde;o, a ver si te hace&rdquo;. Su p&uacute;blico estall&oacute; en carcajadas y la aplaudi&oacute;. Martita de Gran&aacute; afil&oacute; a&uacute;n m&aacute;s su denuncia inicial: &ldquo;Por gente como esta es por la que pasan las cosas que pasan. As&iacute; de claro. Eres pat&eacute;tico, amigo. As&iacute; de claro te lo digo. Yo puedo reivindicar que me dedico a la comedia, que vengo a Yecla y me agot&aacute;is las entradas, que alguna que otra risa he escuchado yo esta noche y que mira por d&oacute;nde, amigo, yo soy una mujer. Hasta luego&rdquo;. Dicho esto, se dio media vuelta y sali&oacute; del escenario. Al d&iacute;a siguiente colg&oacute; una historia en Instagram en la que le dec&iacute;a a la gente de Yecla que no se preocupara por nada, &ldquo;que tontos hab&iacute;a en todos lados y que ciertos dinosaurios deber&iacute;an desaparecer ya&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Al medio Siete D&iacute;as Yecla no se le esperaba para transmitir lo sucedido, pero la cobertura de <a href="https://elperiodicodeyecla.com/comentario-machista-enturbia-espectaculo-martita-de-grana/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Peri&oacute;dico de Yecla</a> nos ha permitido saber que, bajo sus faldones, Jos&eacute; Pascual L&oacute;pez &ldquo;lo siente y lamenta lo que pas&oacute;&rdquo; y que la mandataria yeclana, Mar&iacute;a Remedios Lajara, asegura que &ldquo;el comentario de su marido fue espont&aacute;neo, fruto de la impulsividad, en un clima de buen humor y buen rollo. Cierto que es un comentario desafortunado, pero no hab&iacute;a ninguna intenci&oacute;n ofensiva, ni para la artista ni para ninguna mujer en general&rdquo;. Asimismo, considera que el hecho de que la gente se haya enfadado mucho y lo haya comunicado masivamente en t&eacute;rminos de indignaci&oacute;n y verg&uuml;enza obedece a que el comentario lo hizo &ldquo;el marido de la alcaldesa del PP&rdquo;. Sobre las cr&iacute;ticas a su sitio privilegiado en el recinto, Lajara afirma &ldquo;haber comprado las entradas por su inter&eacute;s particular por asistir, pero no como alcaldesa, pues no era un acto institucional&rdquo;. De paso sea anotado que, con ese mismo inter&eacute;s, nos habr&iacute;a gustado verla el 26 de junio marchando en el Orgullo Cr&iacute;tico para acompa&ntilde;ar y respaldar a los menores y adultos LGTBIQ+ de Yecla en su movilizaci&oacute;n por ser respetados por quienes son. Suponemos que los derechos humanos de las personas que no acatan los mandatos patriarcales de g&eacute;nero deben resultar ideolog&iacute;as ajenas a la alcaldesa del PP. 
    </p><p class="article-text">
        Las declaraciones de la alcaldesa a ra&iacute;z de lo ocurrido suenan a luz de gas pol&iacute;tica. Sin que su partido haya sido nombrado en el asunto, insiste en sacarlo a discurso y victimizarlo por encima de la situaci&oacute;n penosa que el pueblo de Yecla vivi&oacute; la noche del 30 de julio. La luz de gas es una manipulaci&oacute;n verbal muy sutil que trata de alterar la percepci&oacute;n que tienen los dem&aacute;s de un acontecimiento vivido en primera persona: consiste en frivolizar sus puntos de vista y versionar ese acontecimiento hasta hacerles dudar a los otros de su propio criterio. La luz de gas se ejerce muchas veces con un falso buenismo, exhibiendo condescendencia y justificaciones, para empujar a las personas afectadas a convencerse de que no es para tanto y de que no ha sucedido nada grave que deba ser magnificado. El objetivo suele ser desprenderse de las responsabilidades que hayan podido salpicarle a uno y evadir la rendici&oacute;n de cuentas; en este caso, se pretender&iacute;a anular el sentimiento de verg&uuml;enza ajena que la ciudadan&iacute;a ha experimentado por la actitud machista del Primer Caballero hacia el trabajo de la c&oacute;mica Martita de Gran&aacute;. Una luz de gas pol&iacute;tica que, en definitiva, redobla el ruido del espect&aacute;culo paralelo que dieron los dirigentes populares en primera fila y que denota carencias en el compromiso del Gobierno Municipal con la igualdad real entre hombres y mujeres. 
    </p><p class="article-text">
        Apelar a que no se quer&iacute;a causar &ldquo;ofendidismo&rdquo; se ha convertido en una baza f&aacute;cil para el que no quiere hacer autocr&iacute;tica. La cuesti&oacute;n no es que hubiera o no una intenci&oacute;n ofensiva en las palabras del Primer Caballero, puesto que le presuponemos la decencia. La controversia se origina, porque ciertos enunciados categ&oacute;ricos, como &ldquo;las mujeres no ten&eacute;is gracia&rdquo;, traslucen un contenido alineado, no con una comunidad igualitaria compuesta por seres humanos de pleno derecho, sino con los roles esencialistas de g&eacute;nero atornillados en la sociedad espa&ntilde;ola por la propaganda fascista de la Secci&oacute;n Femenina, cuyos &uacute;nicos prop&oacute;sitos eran el control y la dominaci&oacute;n de la mitad reproductora de la poblaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Nos gusten m&aacute;s o nos gusten menos, sus se&ntilde;or&iacute;as municipales responden ahora mismo como los m&aacute;ximos representantes de la ciudad. Deber&iacute;an dejarse de pep&eacute;, deponer la arrogancia, asumir el pop&oacute; social que como cargos p&uacute;blicos han generado y ser modelo ejemplar para que no se vuelva a repetir en el pueblo semejante esperpento anticuado. De lo contrario, debe ser cosa de privilegiados soltar burlas machorras en p&uacute;blico y a voces, pero susurrar las disculpas en privado y con la boca peque&ntilde;a cuidado se note que poco les importa la afrenta. Conviene, pues, aclarar que o act&uacute;an con determinaci&oacute;n a favor de la igualdad de g&eacute;nero en cualquier &aacute;mbito profesional o lo que parece que nuestros representantes se dedican a emprender en la ciudad es m&aacute;s bien marketing administrativo. O se disculpan p&uacute;blicamente y demuestran un sentido com&uacute;n que vimos ausente en su comportamiento durante la actuaci&oacute;n o el rodillo de la historia local no tendr&aacute; ninguna clemencia con individuos que solo piensan en satisfacerse a s&iacute; mismos. Las actitudes supremacistas por parte de individuos que ostentan una posici&oacute;n de poder est&aacute;n tan alejadas de las personas de a pie que se esfuerzan d&iacute;a tras d&iacute;a para que todos quepamos en la sociedad que merecen el m&aacute;s formal de los rechazos. A fin de cuentas, el machismo se compone de asunciones inconscientes que nos atraviesan a todos y todas y que nos llevan a adoptar conductas estereotipadas propias de un pasado nada glorioso: erradicarlo depende de cada miembro de la comunidad en que se convive. Qu&eacute; fruct&iacute;fero ser&iacute;a si todos los vecinos nos implic&aacute;ramos en ello con el mismo sentir&hellip;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pueblo-yecla-averguenza-gobierno-municipal-actitud-machista-primer-caballero-comica-martita-grana_132_8203634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Aug 2021 04:00:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El pueblo de Yecla se avergüenza de su Gobierno Municipal por la actitud machista del Primer Caballero hacia la cómica Martita de Graná]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Machismo,Humoristas,Humor,Plaza de toros,Gobierno municipal]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuento de un Primero de Mayo en Hécula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cuento-mayo-hecula_132_7887661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4331700-d6e4-4707-b20e-16a6cc01f32d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuento de un Primero de Mayo en Hécula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿O por qué a la USO ya no se afilia ni dios? Cuando los abuelos, había unas huelgas que te cagas. En Hécula hubo una de 37 días: se exigía subida de sueldo y respeto de derechos que no se tenían. Hoy se nos han ido recortando y nadie se ha quejado más allá de pillarse un buen cabreo a solas</p></div><p class="article-text">
        El caudillo Franco muri&oacute; en noviembre del 75 en el Hospital de la Paz de Madrid y el t&iacute;o Pelayo naci&oacute; en abril del 76 en el Hospitalico de H&eacute;cula. El t&iacute;o Pelayo tiene dos, cinco, nueve, doce a&ntilde;os; corre 1978, 1981, 1985, 1988. Cumple a&ntilde;os saltiqueados acudiendo al Parque de la Constituci&oacute;n, el de las Palomas, en las fechas que el movimiento obrero celebra huelga general para elevar una manifestaci&oacute;n por los derechos de los trabajadores. Al principio, su madre y su padre le aprietan fuerte las manos; gallina y gallo viejos saben que en la dictadura militar cab&iacute;a una sola concentraci&oacute;n: rendir el saludo fascista los domingos en la plaza del Ayuntamiento y corear con los vecinos el &lsquo;Cara al sol&rsquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;o Pelayo empieza a trabajar con 14 a&ntilde;os en el taller de uno que ya muri&oacute;: sin contrato, jornada de 12 horas, salario irregular m&iacute;sero a gusto del patr&oacute;n. A los 20 a&ntilde;os, nada m&aacute;s volver de la mili, se mete en una carpinter&iacute;a como montador de cocinas; ah&iacute; da el callo 14 a&ntilde;os y medio y consigue 14 aumentos de sueldo y que lo pongan de oficial. Como quien deja en herencia una hacienda de valor incalculable, su padre le hab&iacute;a dicho: &ldquo;de cada duro que ganas t&uacute;, el jefe tiene que ganar m&iacute;nimo el doble que t&uacute; porque pone su patrimonio. Si en vez de uno quieres ganar dos, en vez de producir tres, tienes que producir seis; no ya de entrada irle con quiero m&aacute;s, dame m&aacute;s. Si te haces diez sillas en cinco horas y pasas a hacerte veinte, es que te lo has currado, as&iacute; que reclama lo que es tuyo. Igual que el empresario lucha por que guste el mueble, tenga un buen precio y por que se lo compren, t&uacute; tienes que luchar por llevar el pan a tu casa&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El t&iacute;o Pelayo produc&iacute;a y demostraba, y le sub&iacute;an el sueldo: si en un d&iacute;a algunos colocaban una cocina, &eacute;l instalaba dos. A los tres meses de entrar a trabajar, se fue directo para la cabina del jefe: &ldquo;Paco, &iquest;t&uacute; te crees que con esto se puede vivir?&rdquo;. Durante los a&ntilde;os, sigui&oacute; dialogando mucho: &ldquo;Paco, yo, mira, llego y entro por la puerta de la f&aacute;brica, y se me pone muy mal cuerpo, porque me da la sensaci&oacute;n de que me est&aacute;s robando lo m&iacute;o, y vengo a trabajar con la hostia de canto. &iquest;Que t&uacute; no me pones de oficial? Pues un magistrado va a tener que decidir si soy oficial o no para que no tengamos dudas ninguno de los dos&rdquo;. Cuando se iban animando m&aacute;s montadores a hablar con Paco, este ya asomaba por la escalera de la oficina sulfurado, como una tonadillera a mitad de concierto: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Que vais a venir de uno en uno esta ma&ntilde;ana a tocarme todos los putos cojones?&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s adelante los jefes les comunicaron que hab&iacute;a mucha faena, que hab&iacute;a que ir los s&aacute;bados, que era obligatorio y que no hab&iacute;a m&aacute;s que hablar. &iexcl;No me digas m&aacute;s, Paco! El t&iacute;o Pelayo y otros compa&ntilde;eros se beb&iacute;an entera la noche del viernes y se presentaban el s&aacute;bado de empalme, a&uacute;n borrachos, donde Paco. Al octavo s&aacute;bado Paco les dijo que no fueran m&aacute;s, que si iban a ir as&iacute;, que no hac&iacute;a falta. Los jefes buscan tantearte. &ldquo;Vamos, hombre, b&aacute;jate los pantalones hasta los tobillos, que voy a probar una cosa y te invito a almorzar&rdquo;, y si acto seguido hay una mayor&iacute;a diligente de curreles que se los empieza a desabrochar, ya no hay retorno. Todo sucede a la ligera. Que s&iacute;, que hasta las tantas de la tarde trabajando, 12 horas al d&iacute;a en jornada partida, que s&iacute;, que dispuesto a ir los s&aacute;bados hasta al mediod&iacute;a, que s&iacute;, que categor&iacute;a de ayudante y ya est&aacute;. Cuando transiges, ya no vas a poder decir nunca que no. Ni los empresarios son almas de la caridad ni su empresa una ONG; por eso se les rinde lo que se les debe por ley y no se comporta uno como mascota faldera. 
    </p><p class="article-text">
        Hace dos a&ntilde;os vinieron los inspectores y se alquilaron hasta un piso en el pueblo para pasar un par de semanas aqu&iacute;. A los propios trabajadores los ve&iacute;as alarmados y te soltaban que m&aacute;s valdr&iacute;a que se fueran a otro lado a pastar, que hab&iacute;an ido all&iacute; a arruinarlos, que por culpa de los inspectores no pod&iacute;an echar horas extra. &iquest;Pero somos pedazos de carne con orejas o qu&eacute;? &iquest;Estamos pidiendo ser mulas de obra de lunes a s&aacute;bado? En vez de marchar de huelga cuando toque y perseguir una n&oacute;mina mejor, nos ponemos a cuatro patas y nos quitamos la salud. Cuando est&aacute;s diez horas enfundando, llegas a tu casa y no puedes ni plegar los dedos alrededor de un vaso de agua. &iquest;C&oacute;mo no vamos a tener una ciudad muerta entresemana si la gente est&aacute; de las siete de la ma&ntilde;ana a las ocho de la tarde en la f&aacute;brica? Las calles se llenan, en cambio, con la Virgen, la Semana Santa y el f&uacute;tbol, y los empresarios satisfechos con su plantilla de hormigas adoctrinadas a ese ritmo vital: a trabajar, a rezar, gritar gol y a callar. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se nos ha educado, y se ha normalizado conformarse con el contrato m&aacute;s bajo, trabajar 10-11 horas diarias en jornada partida y volver al pol&iacute;gono los s&aacute;bados por la ma&ntilde;ana otro rato para en total sobrepasar los 1200 euros al mes y creernos unos espabilaos pudientes de clase media como si nuestra rutina no consistiera en estar de ocho a ocho metidos en la nave. &iquest;O por qu&eacute; a la USO ya no se afilia ni dios? Cuando los abuelos, hab&iacute;a unas huelgas que te cagas. En H&eacute;cula hubo una de 37 d&iacute;as: se exig&iacute;a subida de sueldo y respeto de derechos que no se ten&iacute;an. Hoy se nos han ido recortando y nadie se ha quejado m&aacute;s all&aacute; de pillarse un buen cabreo a solas. La generaci&oacute;n de los abuelos estuvo luchando hasta que pudo, y las siguientes generaciones parece que se han autoesclavizado sin pena ni gloria. Cuando Mariano Rajoy se fue del poder, los &uacute;nicos que llevaban un a&ntilde;o en la calle eran los pensionistas. 
    </p><p class="article-text">
        Las abuelas tambi&eacute;n te relatan claramente sus vivencias al respecto si les preguntas. Las mujeres hemos sido y estado siempre marginadas; desde el principio de los tiempos, a casarnos a bendici&oacute;n de los padres, a parir y criar hijos, y a servir al marido. Las mujeres, todas arremolinadas en casa como esclavas despegando mocos, lavando mierda y v&oacute;mitos. La esposa- madre-criada 24/7, que obtuvo remuneraci&oacute;n por primera vez cuando se ampli&oacute; el derecho a pensi&oacute;n de viudedad. Los muebles de las viviendas costaban dinero, nosotras ni un chavo. Gracias a que me ha quedado la pensi&oacute;n de mi marido; si no, &iquest;qu&eacute;? &iquest;a morirme de necesidad? Y ay de las pobres m&aacute;s pobres, que a lo mejor el marido estaba trabajando en el campo toda la vida de sol a sol sin pagar la Seguridad Social, se les mor&iacute;a de repente y ellas viudas a quebrarse de hambre. 
    </p><p class="article-text">
        Siempre margin&aacute;s del t&oacute;, eh. Antiguamente, cuando no hab&iacute;a electricidad, nos pas&aacute;bamos los fines de semana en la mecedora frente a la lumbre, la lucecica del candil al lado y la aguja entre los dedos remendando pantalones de pana, calzoncillos, calcetines, todo para el marido para el lunes. Y el marido en la taberna: el que era un poco decente ven&iacute;a, y bueno, bien; pero el que era un borde con mala leche y ven&iacute;a m&aacute;s mamao que la bota encima a embestir y maltratar a manotazo limpio a la mujer. Las mujeres hemos sido el mueble de carne y hueso que ha habido gratis en todas las casas. Ellos se iban al otro mundo sin ponerle un pijama a un crio. Ven&iacute;amos de paseo y se sentaban en el sof&aacute; a esperar que a los hijos, que no eran pocos entonces, les di&eacute;ramos nosotras la cena, les pusi&eacute;ramos los pijamas y los acost&aacute;ramos. La abuela le dec&iacute;a al abuelo &ldquo;Desde luego hay que ver qu&eacute; valor tienes, que tal que cual&rdquo;; y &eacute;l respond&iacute;a &ldquo;Si t&uacute; estuvieras trabajando, yo apencar&iacute;a en la casa, pero como t&uacute; no trabajas, te sobra tiempo para hacerlo&rdquo;. &iquest;No-so-tras-no-tra-ba-j&aacute;-bamos? 
    </p><p class="article-text">
        Ahora la mujer trabaja igual que el hombre: puede ser abogado, alcaldesa, presidente de un gobierno, juez. Ahora, al menos, puede ser, pero los 8 de Marzo ha de ir a por m&aacute;s para todas. A por derechos laborales para las muchas que trabajan como cosedoras para el mueble 
    </p><p class="article-text">
        tapizado, las grandes buceadoras de fondo en la econom&iacute;a sumergida del pueblo, junto con las empleadas, de notable proporci&oacute;n migrante, que atienden a nuestros mayores en su domicilio entre pagos arbitrarios y horarios inestables. A por la dignidad de las que est&aacute;n sin contrato, de las falsas aut&oacute;nomas. &iquest;Por qu&eacute; vienen tan depauperadas las condiciones de las mujeres de clase obrera en el &aacute;mbito productivo? &iquest;Por qu&eacute; parece a veces que solo viene bien en el mundo nuestra utilidad reproductiva, cuidadora, ancilar? 
    </p><p class="article-text">
        Hoy es Primero de Mayo, D&iacute;a Internacional de los Trabajadores. Conmemoramos la materializaci&oacute;n de aquella elocuente pancarta estadounidense: &ldquo;8 horas de trabajo, 8 de ocio, 8 de descanso&rdquo;. Nos enorgullecemos de que se acord&oacute;, entre las dos partes de la industria, la jornada legal m&aacute;xima de ocho horas diarias cinco d&iacute;as de la semana. Los derechos laborales los ha ido conquistando el movimiento obrero a trav&eacute;s de las huelgas generales convocadas por los sindicatos. El bienestar de la clase obrera se ha ido dise&ntilde;ando y consolidando poco a poco, y en ello nos va la libertad; hemos ganado Seguridad Social, pensiones, bajas y permisos vacacionales remunerados. Pasamos de la jornada de 14 horas diarias los siete d&iacute;as de la semana a las 8 horas diarias cinco d&iacute;as a la semana. En 2003 el Parlamento Europeo y el Consejo de Europa aprobaron para la ciudadan&iacute;a de sus Estados Miembros <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">una Directiva de Tiempo de Trabajo</a>; en su Art&iacute;culo 6 &ldquo;Tiempo m&aacute;ximo de trabajo semanal&rdquo; se pod&iacute;a leer que &ldquo;el tiempo promedio de trabajo para cada per&iacute;odo de siete d&iacute;as, incluyendo las horas extra, no exceder&aacute; las 48 horas&rdquo;. Nuestra ciudad es excepci&oacute;n en Europa. Engrosa un 10% europeo donde la mayor parte de la fuerza laboral se emplea todav&iacute;a m&aacute;s de 50 horas a la semana. H&eacute;cula es una c&aacute;mara subterr&aacute;nea de miles de operarios mecanizados sobre la que se erige la exultante pir&aacute;mide del mueble. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy es Primero de Mayo. Las romer&iacute;as de primavera se festejan en H&eacute;cula en el Cerrico la Fuente. Desde una mesa picnic, una joven heculana escribe para los Juegos Florales de su municipio. El certamen literario propone dos temas: Medios para remediar la crisis obrera local y Emancipaci&oacute;n material y moral de la mujer. Hace tal calorazo que el horizonte se contonea como una monta&ntilde;a de gelatina derriti&eacute;ndose. El cielo se tumba sobre nuestros cascos con su azul de dibujos animados y parece que aquellas nubecicas las ha recolectado alguien de la algodonera y las ha pegado all&iacute; arriba con gomaeva. El gent&iacute;o bulle al aire libre, asa carne, remueve las gachasmigas, brinda y participa en el torneo de petanca. El t&iacute;o Pelayo viene sonriente por los merenderos, el chinarro cruje bajo sus pisadas, trae una cerveza en la mano y un piti en la boca, lleva un sombrero de rafia despeluchao que tiene que picar bastante. &ldquo;Vamos pal toro mec&aacute;nico, sobrina&rdquo;. &iexcl;S&iacute;iiiiii! Como suele ocurrir, antes me tendr&eacute; que tropezar y desollar la espinilla bajo su mirada asombrada. El t&iacute;o Pelayo me agarra, me sacude el polvo de las rodillas y me levanta en brazos, esto no es n&aacute;, murmulla. Hay alegr&iacute;a en la cola para montar en el toro. Retumba &ldquo;Pastillas de freno&rdquo; de Estopa en todo el paraje: &ldquo;...muy pocos ceros en mi n&oacute;mina ilegal. Yo como he firmao un contrato no puedo parar, parar, pa-pa-pastillas de freno, a toda pastilla...&rdquo;, y la canturreo de carrerilla. Al t&iacute;o Pelayo le gusta m&aacute;s Joaqu&iacute;n Sabina. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cuento-mayo-hecula_132_7887661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 May 2021 04:00:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuento de un Primero de Mayo en Hécula]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Toda la ciudad en vuestros hombros]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ciudad-hombros_132_7371521.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b26c48bd-1174-4a77-930b-dd8a3f532d88_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Toda la ciudad en vuestros hombros"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fe en lo humano es la imagen de sus portadoras, misterio que habría esculpido Salzillo, sesenta mujeres hombro erguido contra la talla y ojos enrojecidos, cántaros de arcilla roja que se deshacen allí donde la luna asoma a beber su agua salada. Miradas fanales, filas de pares de aljófares, gargantilla fresca del trono macizo</p></div><p class="article-text">
        Hace justamente un a&ntilde;o se me apareci&oacute; el Viernes Santo. Confinada, armaba un puzle en un patio andal&ucirc;h con el crep&uacute;sculo de la tarde cuando comenz&oacute; a sonar afuera &ldquo;La Saeta&rdquo;. Un veh&iacute;culo municipal transportaba los altavoces recorriendo las cuatro calles contadas del pueblo, como si el dios, acuclillado en la b&oacute;veda celeste, estuviera jugando al scalextric. Vibra la tapia, al otro lado retumban los acordes finales de la marcha y vienen a llagar en m&iacute; unas ausencias que tienen mala encarnadura. Una parra trepadora cubre el patio, trenza el trozo de cielo m&aacute;s p&aacute;lido que nunca me ha cobijado. No estoy en casa ni s&eacute;... 
    </p><p class="article-text">
        Las l&aacute;grimas caen entonces con las cornetas que pla&ntilde;en &ldquo;Ave Mar&iacute;a&rdquo; en una noche oscura, azul, caudalosa, marina. Por el Santo Entierro, Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s avanza hacia el atrio de la Pur&iacute;sima de la ciudad murciana de Yecla. La fe en lo humano es la imagen de sus portadoras, misterio que habr&iacute;a esculpido Salzillo, sesenta mujeres hombro erguido contra la talla y ojos enrojecidos, c&aacute;ntaros de arcilla roja que se deshacen all&iacute; donde la luna asoma a beber su agua salada. Miradas fanales, filas de pares de alj&oacute;fares, gargantilla fresca del trono macizo. 
    </p><p class="article-text">
        Madres, t&iacute;as, abuelas, sobrinas, primas, nueras, cu&ntilde;adas, abuelas, vecinas, amigas; Mar&iacute;a Dolores, Mar&iacute;a de la Fe, Mar&iacute;a Silvestra, Mar&iacute;a Inmaculada, Mar&iacute;a Encarnaci&oacute;n, Mar&iacute;a Jes&uacute;s, Mar&iacute;a Fernanda, Mar&iacute;a Concepci&oacute;n, Mar&iacute;a Isidora, Mar&iacute;a Isabel, Mar&iacute;a Teresa, Mar&iacute;a Adoraci&oacute;n, Mar&iacute;a Auxiliadora, Mar&iacute;a del Carmen, Mar&iacute;a del Mar, Mar&iacute;a de los &Aacute;ngeles, Mar&iacute;a del Rosario, Mar&iacute;a del Pilar, Mar&iacute;a Francisca, Mar&iacute;a Jos&eacute;, Mar&iacute;a Mercedes, Mar&iacute;a del Roc&iacute;o, Mar&iacute;a Asunci&oacute;n, Mar&iacute;a Ver&oacute;nica, Mar&iacute;a Cristina, Mar&iacute;a Gracia, Ana Mar&iacute;a, Gemma Mar&iacute;a, Juana Mar&iacute;a, Alba Mar&iacute;a, Maripaz, Maricruz, Marisol, Marisantos, Mar&iacute;a, Mariam, Miriam..., como Mar&iacute;a de Nazaret, Mar&iacute;a Magdalena, Mar&iacute;a Salom&eacute;, Mar&iacute;a de Cleof&aacute;s, estirpe de hermanas, claveles del Mediterr&aacute;neo. 
    </p><p class="article-text">
        Del fondo del p&uacute;blico que acompa&ntilde;a el retiro procesionario a la bas&iacute;lica, manan como una corriente esas cuatro mujeres que vivieron en el siglo I a.C. Ojerosas y enlanadas, pasan por mi sitio y se acercan a las costaleras yeclanas. Les tiran un beso, cuatro &oacute;sculos. Les susurran: &ldquo;Toda la ciudad est&aacute; en vuestros hombros&rdquo; antes de esparcirse con la luz de los cirios. 
    </p><p class="article-text">
        Todos los lugares prosperan con vuestro lumbar, sobre vuestros hombros; todo vuestro tiempo es la zona com&uacute;n de la familia. Vuestra es la ciencia gastr&oacute;noma que amasa la harina con aceite y la multiplica en empanadas de Pascua, vuestro el arte culinario que al mediod&iacute;a ha puesto en la mesa el acostumbrado moje de tomate. Vuestra es la fuerza que lava ropas y s&aacute;banas, que limpia la porquer&iacute;a donde se sentar&aacute;n a comer, que retirar&aacute; las migas, que calentar&aacute; la leche y dispondr&aacute; el caf&eacute;, que sabr&aacute; qu&eacute; alimentos preparar a la ma&ntilde;ana siguiente y a la otra. Vuestra es la medida del dedal, la gota de sangre que liberan las agujas. Vuestro es el tacto de regar las macetas, de buscarles la vitamina, de abonarlas y trasplantarlas. Vuestro el lamento por su marchitar, vuestro el cuidado insistente. Vuestro es el sudor que no para de brotar en los ri&ntilde;ones, vuestro es el regazo que alumbra, que cura, vuestras las yemas que acarician, vuestras las manos que menguan la fiebre, vuestras las palmas que huelen a coriandro, menta, cinamomo, eneldo, or&eacute;gano, hinojo, apio, lim&oacute;n. Vuestra es la lealtad que no se tambalea, vuestra la piedad, vuestro el ser que no quiebra. Hoy y desde siempre, toda la ciudad est&aacute; en vuestros hombros. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ciudad-hombros_132_7371521.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Apr 2021 10:30:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Toda la ciudad en vuestros hombros]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La fábula del buitre que se posó ante la Catedral de Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fabula-buitre-poso-catedral-murcia_132_7313199.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/df5dd7f0-737a-4e6d-bb7b-427d63a81dfb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La fábula del buitre que se posó ante la Catedral de Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante diez minutos escasos emitió una única palabra que fue repitiendo más y más alto hasta diecisiete veces: “¡Traición!”. Acto seguidremontó el vuelo hasta perderse por encima de la Catedral</p></div><p class="article-text">
        Un buitre quer&iacute;a asegurarse la carro&ntilde;a para cuando llegara la ocasi&oacute;n de empancinarse. A lo lejos, atisb&oacute; movimiento animal alrededor de la Catedral de Murcia y se apresur&oacute; a planear en c&iacute;rculo sobre ella mientras en su cocorota le daba vueltas al mismo pensamiento: &ldquo;&iquest;C&oacute;mo conseguir los cad&aacute;veres?&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        Los mam&iacute;feros de aquel reino andaban locuaces de aqu&iacute; para all&aacute;, tal y como mandaba su naturaleza. Mucho tiempo ha que hubieron acordado elegir representantes que debatieran en una asamblea permanente y estructuraran la vida com&uacute;n de los lugare&ntilde;os, y que -bueno- se pudieran relevar entre ellos como cabezas de grupo si en esas desembocaban sus di&aacute;logos internos. Esto &uacute;ltimo se estaba amasando en el aire del lugar cuando se arrim&oacute; el buitre. Los vecinos de la zona, que sol&iacute;an abogar por uno u otro de sus parlamentarios, incluso por ninguno en especial, se recreaban en comentarios ir&oacute;nicos, pullas t&iacute;picas y piques dicharacheros sobre el asunto. 
    </p><p class="article-text">
        Como ave necr&oacute;faga, el buitre observaba con inter&eacute;s la oportunidad y graznaba en idioma pajarraco, tal y como mandaba su naturaleza. Con tanto ir y venir de lenguaje terrestre, se le ocurri&oacute; una astuta idea. &iexcl;Ya casi pod&iacute;a catar el seboso banquete que se hab&iacute;a imaginado! Lo primero que hizo fue aterrizar en la plaza de la Catedral y acomodar sus garras al suelo. Al tiempo que a&uacute;n bat&iacute;a las alas, los dos huevos fritos de sus ojos se desparramaban en espirales conc&eacute;ntricas. Apretaba su abultado pecher&iacute;n, todo resping&oacute;n como si tirara de &eacute;l un titiritero. Entonces, carraspe&oacute; y, en lugar de volver a graznar, parlote&oacute;. Durante diez minutos escasos emiti&oacute; una &uacute;nica palabra que fue repitiendo m&aacute;s y m&aacute;s alto hasta diecisiete veces: &ldquo;&iexcl;Traici&oacute;n!&rdquo;. Acto seguidremont&oacute; el vuelo hasta perderse por encima de la Catedral. 
    </p><p class="article-text">
        Los mam&iacute;feros lo escucharon y se confundieron, porque pensaron que aquella ch&aacute;chara monoverbal era un aviso in extremis de alguno de los suyos. Temiendo que tal cosa se estuviese tramitando, empezaron sin m&aacute;s a despedazarse entre semejantes. Tras el absceso de ira, el fest&iacute;n de carne muerta estaba servido. 
    </p><p class="article-text">
        Esta es la lecci&oacute;n que recibi&oacute; aquella asamblea representativa, que hasta ahora vetaba palomas pero nunca ahuyentaba a los buitres. El resto de los mam&iacute;feros supervivientes extraer&iacute;a una moraleja, obrar&iacute;a seg&uacute;n ella y har&iacute;a tomar raz&oacute;n en el peri&oacute;dico del siguiente pareado: 
    </p><p class="article-text">
        Quien sin prudencia un arribista consiente,
    </p><p class="article-text">
         con su propio picadillo, le pone la mesa en los dientes. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/fabula-buitre-poso-catedral-murcia_132_7313199.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 16 Mar 2021 08:29:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La fábula del buitre que se posó ante la Catedral de Murcia]]></media:title>
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    <item>
      <title><![CDATA[La Antorcha Andaluza de la Libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/antorcha-andaluza-libertad_132_7259752.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/84da9b4b-772c-4528-b292-d66962f7262e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Antorcha Andaluza de la Libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los Estudios de Letras son una manera de estar en el mundo, una forma de vida continua, lámparas incesantes, luz de reserva en épocas oscurantistas</p></div><p class="article-text">
        Pesada, f&eacute;rrica o de madera y savia, grandiosa, embreada, refulgente, c&aacute;lida, esculpida con friso d&oacute;rico, guarnecida por la memoria, emblem&aacute;tica, sacrosanta, y portada por las <a href="https://www.change.org/p/equipo-directivo-del-ies-n%C3%A9stor-almendros-tomares-sevilafijen-la-asignatura-de-griego-en-bachillerato" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Filohelenas</a>: las doce bachilleres de Tomares (Sevilla) que se han propuesto asegurar la continuidad de la asignatura de Griego en su instituto; que es decir, <a href="https://www.change.org/p/equipo-directivo-del-ies-n%C3%A9stor-almendros-tomares-sevilafijen-la-asignatura-de-griego-en-bachillerato" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">preservar la rama de Humanidades en la Educaci&oacute;n Secundaria</a> tal y como la conocemos.
    </p><p class="article-text">
        Es la Antorcha Andaluza de la Libertad con sus doce faces humanistas. Doce manos en&eacute;rgicas elevan una gran llama de lenguas vivas que ondean a los cuatro vientos como la arbonaida. Como un plante en la escuela pero ning&uacute;n plante, porque las estudiantes siguen alegres a sus materias human&iacute;sticas y organizadas en torno a sus ex&aacute;menes. Como una paciente rebeli&oacute;n que es irreductible, porque la arma la fe en el Conocimiento, desde el que crecen hojas perennes. Como la de un &aacute;rbol milenario, la voluntad de Las Doce de Griego -as&iacute; las llama su profesora Encarnaes inquebrantable. &ldquo;Espero que vuestra antorcha se mantenga encendida y siga iluminando m&aacute;s y m&aacute;s&rdquo; les deseaba la cineasta <a href="https://salvalopublico.es/wp-content/uploads/reflexiones/Greeks%20Matter.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Arantxa Aguirre</a> tras mostrar su apoyo a la iniciativa.
    </p><p class="article-text">
        Es la Antorcha Andaluza de la Libertad un campanario de antorcha: esmalta todos los barrios, se vierte en cada patio y dora las macetas. Es la Antorcha Andaluza de la Libertad una torre de oro, no antorcha. &iquest;Qu&eacute; es hoy la libertad si no implica defender el lugar y el camino del Saber que te emociona y que amuebla tu mundo? Pues la libertad no la inmortaliza una estatua de piedra revoloteada en las pel&iacute;culas por toda suerte de superh&eacute;roes intergal&aacute;cticos cuyos poderes extraordinarios enmiendan instant&aacute;neamente la realidad de la naci&oacute;n. La polis griega engendr&oacute; mucho antes, hace unos cuantos miles de a&ntilde;os, otro tipo de hero&iacute;nas mediterr&aacute;neas que vemos destellando en los rostros de las Filohelenas, que sentimos latir bajo las fibras honestas de su causa a favor del futuro de los dem&aacute;s, metamorfoseadas como halos alrededor de la solidaria lampadedrom&iacute;a que Las Doce de Griego han iniciado. La libertad nos la est&aacute;n recordando estas j&oacute;venes de carne y hueso hispalenses en carrera universal por la formaci&oacute;n de los que vendr&aacute;n. &ldquo;Sea por Andaluc&iacute;a libre, Espa&ntilde;a y la Humanidad&rdquo; tuvo que escribir Blas Infante despu&eacute;s de enso&ntilde;arlas.
    </p><p class="article-text">
         Los Estudios de Letras son una manera de estar en el mundo, una forma de vida continua, l&aacute;mparas incesantes, luz de reserva en &eacute;pocas oscurantistas. &iquest;Qu&eacute; hace un pa&iacute;s europeo zarandeando las Humanidades, desmoron&aacute;ndolas hasta el punto de desterrarlas por el sumidero irreversible de la indolencia, a la desaparici&oacute;n? No se puede negar a las personas, en los institutos de los pueblos m&aacute;s alejados de la urbe, el desarrollo interior de un modesto habit&aacute;culo en el que ser. &laquo;Libertad para decidir un quehacer. Libertad y vocaci&oacute;n. &iquest;No ser&aacute; ese terreno de la vocaci&oacute;n el adecuado para entender desde &eacute;l el sentido de la libertad en el hombre?&raquo; escribi&oacute; Mar&iacute;a Zambrano reflexionando sobre c&oacute;mo educar para la libertad, y parece que la fil&oacute;sofa est&aacute; pensando ahora mismo en voz alta. 
    </p><p class="article-text">
        La Escuela es el Templo del Saber, no un banco de peones listos para autoflagelarse por el valor que se le ha dado al papel de colores. &iquest;A qui&eacute;n le interesa que sea lo segundo y no lo primero? &iquest;Est&aacute; a subasta la nave del Estado que versific&oacute; Alceo? &iquest;Hacia d&oacute;nde est&aacute; girando? &iquest;Ad&oacute;nde estamos yendo? &iquest;Qui&eacute;n se sienta a los mandos? &iquest;Qu&eacute; desv&iacute;a el tim&oacute;n? Si no hay unas prestigiadas Humanidades, &iquest;cu&aacute;ndo se entregar&aacute; a las generaciones venideras el relevo del acervo colectivo? &iquest;C&oacute;mo se les transmitir&aacute; un utillaje para asumir cr&iacute;ticamente el pasado? &iquest;Se le dejar&aacute; a la inteligencia artificial? &iquest;Al amontonado bombardeo informativo con que nos asaltan los buscadores de la red? &iquest;A los titulares medi&aacute;ticos en busca del clic? No lo s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
         Lo que s&iacute; s&eacute; es que la alta cultura ha de mantenerse cerca de la ciudadan&iacute;a tripulante. No hace nada en los herm&eacute;ticos salones de una &eacute;lite. Ha de asentarse todos los d&iacute;as en los centros educativos a pie de pueblo cual mariposa que sale al vuelo a polinizar los ojos m&aacute;s fr&aacute;giles. No lo dudaban las intelectuales y los artistas, las profesoras y los maestros que hace un siglo animaron las Misiones Pedag&oacute;gicas y las movieron hasta el rinc&oacute;n m&aacute;s apartado de nuestra geograf&iacute;a. Lo sab&iacute;a muy bien Federico Garc&iacute;a Lorca cuando dise&ntilde;&oacute; y dirigi&oacute; &ldquo;La Barraca&rdquo;. &iquest;Lo sabemos nosotros? &iquest;Ser&aacute; HAMART&Iacute;A por H&Yacute;BRIS aquello que, a contracorriente, se est&aacute; escurriendo del crujiente tablao sociopol&iacute;tico que acompasa nuestras vidas? La superficie de cortoplacismo pol&iacute;tico aturde. Mejor bajemos a refrescarnos al r&iacute;o generoso de la Literatura Griega. 
    </p><p class="article-text">
        Es la Antorcha Andaluza de la Libertad con sus doce faces humanistas un estandarte tras el que marchar. Por ello te encuentras aqu&iacute;. No te resignas a que el Griego, el Lat&iacute;n o la Filosof&iacute;a se diluyan en la cada vez m&aacute;s desertificada Escuela P&uacute;blica. Quieres reivindicar que estas materias, as&iacute; como el itinerario que conforman, se promuevan con orgullo, que no se estrellen contra el suelo &aacute;rido de los prejuicios. Estas calles de letras te reciben en cuanto has podido tomarle unos suspiros al invisible cron&oacute;metro diario que te tiene en todas partes. Quiz&aacute; vienes a experimentar el sentido que la antorcha anunciada en el t&iacute;tulo tiende hasta ti. Somos muchos los congregados a los m&aacute;rgenes de la absorbente pantalla que, como un espejo, nos conecta. La improvisada reuni&oacute;n en estos renglones consiste en caminar unos segundos por las palabras que quedan. 
    </p><p class="article-text">
        Al emprender la excursi&oacute;n, los caparazones desiguales de la calzada te enfr&iacute;an la suela de los zapatos. El cielo va asomando como un p&eacute;ndulo aleatorio sobre los edificios que dejamos atr&aacute;s. Sara, Julia, Luc&iacute;a, Marta, Elena, Lola, Paula, Loreto, Mar&iacute;a, Graciela, Marisa, Estrella y Encarna van en la avanzadilla. Enfrente, muy al fondo del trayecto, vislumbras la ventana cerrada de una casa. De ella te separa un ajardinado sendero de guijarros que ya est&aacute; casi andado. Llegas cerca de la pared. El invierno aqu&iacute; muerde con unas estalactitas que desguazan cualquier cuerpo. El propietario de la casona yace en su lecho de muerte. Ha vivido durante el Siglo de las Luces y, en su &uacute;ltimo aliento de vida, no deja de percibir las turbaciones que han empezado a corroer el ambiente. &ldquo;Macht doch den zweiten Fensterladen auch auf, damit mehr Licht hereinkomme&rdquo; (&lsquo;Abran tambi&eacute;n los postigos de la ventana para que entre m&aacute;s luz&rsquo;) oyes exhalar dentro. &ldquo;Luz, m&aacute;s luz&rdquo; es lo que el hombre est&aacute; pidiendo. Alguien en la c&aacute;mara se aproxima a la ventana, la abre y empuja los postigos hacia sendos lados. Afuera resplandecen las Doce de Griego. Junto a ellas, t&uacute; tambi&eacute;n has ido a la ciudad de Weimar para aliviar a Goethe con el brillo del Conocimiento, con la antorcha de las Humanidades.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/antorcha-andaluza-libertad_132_7259752.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Feb 2021 05:01:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Antorcha Andaluza de la Libertad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo que nos ofrecen como verdadero puede proceder de momentos falsarios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ofrecen-verdadero-proceder-momentos-falsarios_132_7200895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9042cd48-e4ee-4c4d-aaba-2de3b639dfb1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo que nos ofrecen como verdadero puede proceder de momentos falsarios"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Libres y correosas como el viento, disfrutamos la novela a las afueras de la mentalidad social dominante que se cocía en el pueblo y que te quería apretar el corazón hasta domesticarlo, hasta reventarlo. Pero la lectura en común fructificó"</p></div><p class="article-text">
        Esta semana me enteraba de una primicia que, en este pa&iacute;s, ya no nos pilla por sorpresa. El medio &lsquo;Los Replicantes&rsquo; informaba de que el &uacute;ltimo libro de la escritora valenciana Luc&iacute;a Etxebarria, autoeditado y autopublicado con el t&iacute;tulo 'Mujeres extraordinarias. Una historia de mentiras' (2019), <a href="https://www.losreplicantes.com/articulos/denuncian-lucia-etxebarria-fiscalia-plagio-libro-mujeres-extraordinarias/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">habr&iacute;a infringido presuntamente nuestra legislaci&oacute;n contra el plagio y, por ende, la Ley de Propiedad Intelectual</a>. 
    </p><p class="article-text">
        En noviembre de 2019,<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/lucia-etxebarria-planetanegra_128_1246286.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> el peri&oacute;dico elDiario.es cubri&oacute; el motivo de su salida al mercado con una entrevista</a>. Ambos textos me permiten reflexionar sobre el funcionamiento de la informaci&oacute;n en la instancia de los receptores, as&iacute; que qu&eacute;date conmigo unos p&aacute;rrafos a ver qu&eacute; tal. 
    </p><p class="article-text">
        El contenido informativo revelado y enlazado por &lsquo;Los Replicantes&rsquo;, que se asienta en nuestra mente como un nuevo contexto y dinamiza nuestras suposiciones previas sobre el plano de la enunciaci&oacute;n de la obra en cuesti&oacute;n, posibilita una interpretaci&oacute;n retroactiva de los enunciados que se emitieron en dicha entrevista. Si la leemos ahora, descodificamos los enunciados de otra manera, porque estamos infiriendo su mensaje desde un conocimiento actualizado del mundo: las implicaturas transmitidas otrora nos conducen a conclusiones novedosas. Parece que el sentido de lo dicho hace un a&ntilde;o por la periodista y su entrevistada se desgaja y las palabras nos suenan huecas: la fuerza ilocutiva del texto m&aacute;s antiguo no opera frente a un lector conocedor del texto m&aacute;s reciente. &iexcl;Pragm&aacute;tica! 
    </p><p class="article-text">
        Se me ocurre una an&eacute;cdota provinciana. Hace diez a&ntilde;os celebr&eacute; con mis joyas de la infancia (Ana, Laura, Paloma y Lydia) una curiosa fiesta de literatura. Durante el verano, le&iacute;mos con jolgorio y velocidad la novela &lsquo;Lo verdadero es un momento de lo falso&rsquo; (2010) de Etxebarria. Las escenas de sexo expl&iacute;cito, contadas desde perspectivas hiperrealistas con la agilidad arrolladora con la que sucede la vida, nos mantuvieron algunos d&iacute;as en un c&oacute;mplice y furtivo di&aacute;logo. Fue especial que un mismo texto pudiera juntarnos y compartirnos a las cinco, tan diversas y oblicuas como somos y sentimos. Libres y correosas como el viento, disfrutamos la novela a las afueras de la mentalidad social dominante que se coc&iacute;a en el pueblo y que te quer&iacute;a apretar el coraz&oacute;n hasta domesticarlo, hasta reventarlo. Pero la lectura en com&uacute;n fructific&oacute;. 
    </p><p class="article-text">
        Por aquellos entonces, en el pueblo deb&iacute;amos andar cumpliendo con los roles tradicionales que se esperaban de nuestra condici&oacute;n biol&oacute;gica. Parec&iacute;a vigilar un pesquisidor binarismo de g&eacute;nero que, desde el principio de la humanidad, ha estado en el inconsciente de todos y que nunca concibi&oacute; a machos y a hembras como a iguales a la hora de ejercer la libertad de afectos. &ldquo;Me han dicho que el finde de feria te liaste con seis. &iquest;Qu&eacute; haces?&rdquo;, &ldquo;&iquest;Y qui&eacute;n te ha dicho eso?&rdquo;, &ldquo;No te lo puedo decir&rdquo;. Verdad o falsedad encabalgada de habladur&iacute;as, a las chicas el detective se nos cern&iacute;a ojeroso y negativo, con el dedo &iacute;ndice al alza. Nuestras lides de besos y caricias nos convert&iacute;an en blancos de un etiquetado constante (puta, ramera&hellip;), tiros envenenados que, de haber tenido las palabras ese poder, ya habr&iacute;an ambicionado edificar una prisi&oacute;n de hierro alrededor de nuestras inclinaciones. 
    </p><p class="article-text">
        En cambio, con ellos, el detective se sentaba risue&ntilde;o a ver un partido de f&uacute;tbol: cachete en el hombro, gui&ntilde;o, jaja, &ldquo;qu&eacute; cabronazo que eres, menudo lig&oacute;n, te van todas detr&aacute;s&rdquo;. As&iacute; crecimos. Ahora, ni tan amigos todos. Medio casados, cuajados en parejas o solitarios tenemos las mismas ganas de verbena y de bailes conjuntos. O m&aacute;s. Los grupos humanos avanzan: de las mentes estrechas y falsarias tambi&eacute;n salen quienes las tienen. La lectura en com&uacute;n fructific&oacute;. El monolito ambiental de verdades falseadas con que se traficaba en el pueblo para influir en la conducta de las personas estall&oacute;. Florecieron los instantes verdaderos a pesar de los falsos.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ofrecen-verdadero-proceder-momentos-falsarios_132_7200895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2021 05:00:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lo que nos ofrecen como verdadero puede proceder de momentos falsarios]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Sin Griego y Sin Latín es cultura de impostores para autómatas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/griego-latin-cultura-impostores-automatas_132_7182154.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a5f1c120-cac2-4862-9d75-06c219afb7aa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Sin Griego y Sin Latín es cultura de impostores para autómatas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si cae el Griego -está cayendo-, después será el turno del Latín y, finalmente, de la Cultura Clásica. En una sociedad en la que no todos podamos acceder a la rama de estudios que nos muestra quiénes fuimos y por qué, el valor literario universal de las obras del presente es solo el pedo literario de unos pocos</p></div><p class="article-text">
        Las alumnas de Griego II del IES N&eacute;stor Almendros de Tomares (Sevilla) han iniciado una petici&oacute;n para que, en su centro, no se suprima el Griego del itinerario de Humanidades. <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">&ldquo;Por la educaci&oacute;n de quienes vienen tras nosotras&rdquo;</a> han escrito. 
    </p><p class="article-text">
        El alumnado de Griego del IES Vicente Aleixandre de la capital andaluza las ha apoyado con un v&iacute;deo en el que se suman a reivindicar que exista la opci&oacute;n de cursar Griego en el Bachillerato para quienes desean elegirlo: &ldquo;Una Escuela sin Cl&aacute;sicos es una escuela sin alma. Por una Escuela con Cl&aacute;sicos&rdquo;. Una escuela con Cl&aacute;sicos es una escuela con Griego y con Lat&iacute;n: una escuela con un itinerario de Humanidades &iacute;ntegro. 
    </p><p class="article-text">
        Sin Griego y Sin Lat&iacute;n la nuestra es una cultura de impostores para aut&oacute;matas. El sistema consumista nos espera como un agujero negro que engulle todo y aun ensancha espacio para m&aacute;s, nos necesita con las tragaderas rotas. Que lleguemos a casa y podamos fijar los ojos para dejar pasar todas las novedades que lanzan las plataformas de emisi&oacute;n en continuo. O que vayamos dando tumbos entre las pilas de publicaciones editoriales que salen al mes y que tampoco hacen m&aacute;s que actualizar el canon del consumo. El sistema consumista aplaude que lo hagamos tal y como abrimos la boca y devoramos toda esa comida basura inmortal que aguanta sin pudrirse una vuelta de veinticinco a&ntilde;os. Es posible que tengamos el vertedero de desechos m&aacute;s grande del universo, donde a duras penas evac&uacute;an una y otra vez los de m&aacute;s abajo; porque para vivir cuerdo hay que estar digiriendo y expulsando los atracones, y olvid&aacute;ndose de todo a la vez. 
    </p><p class="article-text">
        Lo &uacute;nico inmaterial que la esfera social productora de cultura podr&iacute;a hacer por las hijas y los hijos de quienes no poseen recursos (en ninguno de los sentidos) es defender unas Humanidades &iacute;ntegras en los institutos p&uacute;blicos. Defender unas Humanidades &iacute;ntegras es abrazarse al Griego y al Lat&iacute;n y encadenarse a ellos en tanto que columnas letradas de la civilizaci&oacute;n europea. En esta sociedad de consumistas consumados y consumidos, alma es la sensibilidad hacia la cultura y el arte que la rama de las Humanidades nos injerta con su semilla de las lenguas y mitolog&iacute;as que han contenido y alumbrado todo lo bueno y lo malo y lo necios que somos hasta el d&iacute;a de hoy. El alma humana, que es de sonidos y letras, est&aacute; hecha de los lenguajes de nuestros antepasados. Cuanto m&aacute;s insistimos en descifrarlos, m&aacute;s veloces podemos correr hacia ellos y entenderlos de frente. El Griego y el Lat&iacute;n son viajes en el tiempo que todas deber&iacute;amos poder reservar. 
    </p><p class="article-text">
        En el Siglo de Oro espa&ntilde;ol, los latines se mov&iacute;an de libro en libro como las ardillas de verde en verde por la que fuera una arbolada Pen&iacute;nsula. Los escritores llenaban los pr&oacute;logos de sus libros de voces latinas y de referencias a los eruditos antiguos para alardear de sabidur&iacute;a cl&aacute;sica y de nivel ling&uuml;&iacute;stico. A nuestro don Miguel de Cervantes le hac&iacute;a mucha gracia y, para nuestro disfrute, ironiza sobre ello en el pr&oacute;logo de la primera parte de El Quijote. Quiz&aacute; a don Miguel de Cervantes tambi&eacute;n le har&iacute;a gracia -y no le dar&iacute;a menos verg&uuml;enza ajena- observar c&oacute;mo sus &ldquo;escritor&iacute;as&rdquo; contempor&aacute;neas, se&ntilde;or&iacute;as de las letras espa&ntilde;olas, se van convirtiendo en una serie industrial de egos tan inflamados que apenas pueden ya llegar a otear qu&eacute; es del horizonte cultural de los de abajo del todo. &iexcl;Ojos que no ven, coraz&oacute;n que no siente! y las Humanidades p&uacute;blicas poco a poco demolidas. A la discreta sed de or&iacute;genes de quienes m&aacute;s expuestos est&aacute;n en este salvaje Oeste de la inmediatez utilitarista, en esta selva programada del consumir-tirar-olvidar, nos la encontramos hartada, pero de tanta capa cultural de individualismo. A ellos nos los topamos como unos avellanedas, a lo suyo, mientras a las Humanidades de la Escuela de todos les est&aacute;n arrancando el coraz&oacute;n heleno. &iexcl;P&aacute;rense a contemplar su estado! 
    </p><p class="article-text">
        Si cae el Griego -est&aacute; cayendo-, despu&eacute;s ser&aacute; el turno del Lat&iacute;n y, finalmente, de la Cultura Cl&aacute;sica. En una sociedad en la que no todos podamos acceder a la rama de estudios que nos muestra qui&eacute;nes fuimos y por qu&eacute;, el valor literario universal de las obras del presente es solo el pedo literario de unos pocos. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n en las ramas human&iacute;sticas de todas las escuelas, la escritura literaria es tan enga&ntilde;osa como la publicidad: es una impostora seca en medio del sector cultural y los lectores somos su grupo objetivo de consumidores, su clientela peregrina. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n en las ramas human&iacute;sticas de todas las escuelas, la literatura coet&aacute;nea es una publicidad de la verdad que m&aacute;s gusta a sus autores, no un monumento verbal exhibido en la biblioteca imaginada, construida y amada por todos a pesar de las tempestades del tiempo. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n en las ramas human&iacute;sticas de todas las escuelas, la literatura es un mero producto publicitario de la verdad, pero la verdad de nadie. 
    </p><p class="article-text">
        Querido ciberciudadano de la aldea global del tercer milenio: 
    </p><p class="article-text">
        Cuando la publicidad est&eacute; reviviendo a tus muertos y quieras saber qu&eacute; fue de la cultura en las primeras d&eacute;cadas del segundo milenio, cu&aacute;les fueron nuestros motivos y esfuerzos, y qu&eacute; la luz, ad&oacute;nde se dirigieron los valores y sue&ntilde;os con que una vez se fortaleci&oacute; nuestro esp&iacute;ritu, lee 'El infinito en un junco' y ponte 'La grande bellezza'. 
    </p><p class="article-text">
        La primera vez en la vida que me sent&iacute; adulta fue al continuar del lado de la Cultura Cl&aacute;sica, cuando comenc&eacute; a estudiar Lat&iacute;n en 4o de ESO. El Lat&iacute;n y el Griego que siguieron en 1o de Bachillerato alimentaron mi mirada y a mi pensamiento lo criaron m&aacute;s all&aacute;. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n yo no habr&iacute;a tenido facilidad para los idiomas. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n yo no habr&iacute;a querido escarbar las ra&iacute;ces de nuestras palabras. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n yo no me habr&iacute;a dado cuenta de que contin&uacute;an bajo estos pies. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n yo no habr&iacute;a estudiado Filolog&iacute;a. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n no habr&iacute;a conocido las voces de Homero, la de Cervantes, la de Irene Vallejo. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n yo no habr&iacute;a fantaseado con un poema propio. Sin Griego y Sin Lat&iacute;n yo no estar&iacute;a ahora mismo escribiendo esto: no tratar&iacute;a de explicarme lo mejor posible, ni t&uacute; leer&iacute;as jam&aacute;s lo que te estoy diciendo. Como las palabras pueden no significar nada, am&aacute;rrate a estas dos: Lat&iacute;n y Griego. Son las que a m&iacute; me liberaron. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/griego-latin-cultura-impostores-automatas_132_7182154.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Feb 2021 05:00:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Sin Griego y Sin Latín es cultura de impostores para autómatas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Quiero agarrarte, no aguanto más, sin que me bebas entera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/quiero-agarrarte-no-aguanto-bebas-entera_132_7047661.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4035938e-ab0e-4ae7-87f4-5c1771a2eb6e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quiero agarrarte, no aguanto más, sin que me bebas entera"></p><p class="article-text">
        Lo siento, amigas. No creo que la er&oacute;tica oda en prosa a Melania Trump que ha aparecido este fin de semana llegue a ser una machistada malintencionada. Aunque queda patente con qu&eacute; instrumento musical la ha acompa&ntilde;ado su autor, estamos ante una DESCRIPTIO PUELLAE (&lsquo;descripci&oacute;n de la muchacha&rsquo;) bien escrita que, sin embargo, no deja de incurrir en el da&ntilde;o machista.
    </p><p class="article-text">
        Establecer las categor&iacute;as de &ldquo;lo feo&rdquo; y &ldquo;lo bello&rdquo; sobre la fisonom&iacute;a o el lenguaje corporal de alguien, e incluso ejemplificar con personas reales, pertenece a la serie de costumbres insustanciales del ser humano que respira por y para conseguir que su entorno le haga un poco de caso, el cual se cree quiz&aacute; un pel&iacute;n superior a los dem&aacute;s. Tanto detr&aacute;s de dicha categorizaci&oacute;n como de las extinguidas burlas mis&oacute;ginas que anta&ntilde;o siguieron a &ldquo;&iquest;En qu&eacute; se parece una mujer a una baldosa?&rdquo; o a &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; tienen las mujeres la regla?&rdquo; subyace la misma actitud inoportuna.
    </p><p class="article-text">
        Los comentarios sobre otras damas y se&ntilde;oras de la pol&iacute;tica, que el autor de la oda lleva a su texto como s&iacute;miles negativos que contrasta con la corporeidad de Melania (no hay por qu&eacute; llamarla &ldquo;belleza&rdquo;: no conozco a la persona), son dardos t&oacute;xicos a la vida comunitaria propios - perm&iacute;taseme opinar-, m&aacute;s que de un escritor, de un &ldquo;periolisto&rdquo; envalentonado y paparazzi que habita las ant&iacute;podas de la est&eacute;tica medievo-renacentista que ha pretendido convocar.
    </p><p class="article-text">
        La etopeya provenzal-trovadoresca y petrarquista de la dama admirada (ya fuera biogr&aacute;fica o inventada) evocaba a una mujer idealizada (rubia, p&aacute;lida y n&iacute;vea hasta la transparencia, ojos-esmeraldas, labios-rub&iacute;es, cuello de m&aacute;rmol), a una &ldquo;donna angelicata&rdquo; (&lsquo;mujer angelical&rsquo;), due&ntilde;a portante de una perfecci&oacute;n tan ideada que no pod&iacute;a concebirse de otro modo sino emulando en la Tierra la belleza divina. Esta DESCRIPTIO PUELLAE se canoniz&oacute; y cal&oacute; en Espa&ntilde;a a trav&eacute;s de los sonetos del poeta toledano Garcilaso de la Vega, pero no ha sido actualizada, ni mucho menos, con la presente oda a Melania. &iquest;Que, por las alusiones deformadoras a Kamala Harris y a Michelle Obama, lo que hay por parte del autor es un coqueteo reafirmante de la supremac&iacute;a &eacute;tnica blanca en la categor&iacute;a de &ldquo;la guapa&rdquo;? S&iacute;. No se dice en el texto expresamente, pero se puede inferir de sus palabras.
    </p><p class="article-text">
        La raz&oacute;n de ser del t&oacute;pico literario DESCRIPTIO PUELLAE es que, desde la noche de los tiempos y las corrientes art&iacute;sticas, y salvo posibles excepciones hacia las que los estudios feministas est&aacute;n retro-nadando sin descanso, los hombres han sido los &uacute;nicos sujetos erotizantes expl&iacute;citos y las mujeres, las musas u objetos mudos de la erotizaci&oacute;n. Hoy, el retrato sensual y sexualizado de una chica joven -que se suele tachar de cosificaci&oacute;n- es quiz&aacute; el componente clave en el gran reclamo que provocan las canciones amorosas entonadas por los hombres dentro de los g&eacute;neros musicales urbanos m&aacute;s populares, como el reguet&oacute;n o el trap.
    </p><p class="article-text">
        Tal es su normalizaci&oacute;n, as&iacute; de interiorizado tenemos este arquetipo, que las artistas tambi&eacute;n recurren al leitmotiv de la DESCRIPTIO PUELLAE y con frecuencia plasman en sus piezas musicales una efigie autoerotizada. Canta Nathy Peluso en su pegadizo hit: &ldquo;Qu&eacute; buenas vistas ten&eacute;s cuando me pon&eacute;s a cuatro patas. [&hellip;] M&iacute;rame suave que soy fr&aacute;gil, y tan dulce, una mina delicata. [&hellip;] Con mi mmmh, yo genero debate. [&hellip;] Una perra sorprendente, curvil&iacute;nea y elocuente, magn&iacute;ficamente colosal, extravagante y animal. [&hellip;] No puedo evitar ser maravillosa, dame la golosina que estoy golosa. Soy un desayuno continental, tienes que escucharme con delantal. [&hellip;] Esta muchacha es clara y concisa. [&hellip;] I&rsquo;m a nasty girl, fantastic, este culo es natural, no plastic&rdquo;. Una tendencia discursiva, donde el sujeto erotizante, ella, coincide con el objeto erotizado, ella, que tambi&eacute;n se observa en Bad Gyal, La Zowi o Karol G.
    </p><p class="article-text">
        En el reci&eacute;n estrenado videoclip de C. Tangana para su bossa nova &ldquo;Comerte entera&rdquo;, no podemos apartar la mirada de esa interesante protagonista interpretada por la actriz madrile&ntilde;a B&aacute;rbara Lennie. Cada gesto y contoneo suyo nos mantiene absortos; la escenograf&iacute;a y el vestuario no pueden estar mejor clavados. Como &ldquo;essa mina &eacute; um perigo&rdquo; (&lsquo;esa ni&ntilde;a es un peligro&rsquo;), nos pasa que estamos deseando escuchar su voz y su punto de vista. Nos est&aacute; faltando que nos hable y nos narre ella misma su historia en un largometraje (hola, Little Spain). Nos sentimos tensos por que, por favor, explosione y se expanda su relato mucho m&aacute;s all&aacute; de la informaci&oacute;n que nos proporciona la letra del cantante madrile&ntilde;o: &ldquo;No, no puedo m&aacute;s que pensar en tu forma de hablar roneando. No, no puedo m&aacute;s que pensar en tu culo al pasar rebotando, y en tu forma de atarte el pelo con una cola para atr&aacute;s. Quiero agarrarte, no aguanto m&aacute;s, sin comerte entera. No, no puedo m&aacute;s que pensar qui&eacute;n te saca a bailar perreando. No, no puedo m&aacute;s que pensar si &eacute;l te sabe tocar, como yo, susurrando&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El arte y la cultura de lo er&oacute;tico y lo erotizado, el erotismo, han triunfado y nos gustan. La pol&eacute;mica parece radicar en qui&eacute;n erotiza, c&oacute;mo lo hace y qui&eacute;n es erotizado. Si sirve, yo tengo claro algo. Todas las mujeres tenemos pendiente un salto cualitativo para terminar de sortear los empujones cisheteropatriarcales: consolidarnos como sujetos erotizantes que sexualizan expl&iacute;citamente -o vuelven antimorbo- todo aquello que resulta objeto de nuestro deseo: a nosotras mismas, al amado, a la amada, a los amantes, al presidente del gobierno (esperemos que pronto haya presidenta), a la primera dama, a la m&aacute;s inesperada de las situaciones... O no busquemos erotizar nada -cada personalidad es &uacute;nica-, pero cantemos, dibujemos, investiguemos, escribamos, comuniquemos, refundamos los t&oacute;picos y creemos nuevos.
    </p><p class="article-text">
        Hay una cuenta en Twitter, @_LecturaComun_, con la que una culta veterana ma&ntilde;a ha abierto en nuestra realidad diaria una ventana de aire limpio y flores bien cuidadas. Desde ella, nos solaza, como en un corrito de vecinas sentadas juntas al fresco a pesar de todo, y en voz alta nos invita a escribir. Su hashtag #TodasEscribiendo es una nota cari&ntilde;osa que nos llama y congrega a todas para que nos compartamos sobre las letras, un peque&ntilde;o movimiento, a&uacute;n latido, que nos arropa y ofrece un caf&eacute; para que no olvidemos, ni mucho menos dudemos, poner por escrito nuestras cosas, las que sean, porque estas cosas ser&aacute;n nuestra memoria de sujetos agentes incondicionales.
    </p><p class="article-text">
        De regreso a la sexualidad, las predilecciones y fantas&iacute;as femeninas existen, pero no se suelen expresar a sabiendas y, en consecuencia, apenas tienen representaci&oacute;n. Desde siempre, a las mujeres se nos ha educado para aguantar con candidez y para adaptarnos a todo lo que nos viniera externamente sin cuestionar: somos el hist&oacute;rico sujeto paciente, porque nunca se nos permiti&oacute; ser un colectivo humano cohesionado y aut&oacute;nomo. Pero hasta aqu&iacute;. Punto y final. Tecla Intro.
    </p><p class="article-text">
        La c&oacute;mica y guionista madrile&ntilde;a Henar &Aacute;lvarez ha tratado el tema del deseo intr&iacute;nseco de la mujer en su novela gr&aacute;fica La mala leche, ilustrada por Ana M&uuml;shell, y as&iacute; se ha explicado en la entrevista que, el pasado mes de diciembre, la periodista Pilar Mart&iacute;n le hizo para Agencia Efe: &ldquo;Ten&iacute;a muy claro que la maternidad es el contexto, pero [la novela] va sobre el deseo. Lo que quer&iacute;a era contar una historia en la que se viese que las mujeres tambi&eacute;n deseamos, que no solo nos gusta ser deseadas, y mostrar que ese deseo nos puede traer problemas, y nos los trae constantemente. [&hellip;] [No conozco a ninguna mujer] a la que no la hayan llamado puta, porque en esta sociedad no se est&aacute; acostumbrado a que se muestre la sexualidad de manera abierta, sobre todo si lo hace una mujer para su propio disfrute. [&hellip;] Le di muchas vueltas al arranque del libro, porque he escuchado mucho esto de que los hombres, si no tienen lo que les guste en casa, se van a buscarlo fuera. &iquest;Y nosotras? &iquest;Qu&eacute; pasa cuando no tenemos en casa lo que queremos? Por eso quer&iacute;a mostrar un detonante de historia en el que yo pidiese algo, y que, si no se me da, lo quiero buscar fuera de casa&rdquo;. El detonante de la historia fue real. Despu&eacute;s de su parto -cuenta en el programa Los Felices Veinte-, la c&oacute;mica encontr&oacute; &ldquo;ponedor&rdquo; que su novio le bebiese la leche de lactancia que le iba subiendo al pecho, pero &eacute;l no quiso hacerlo, y ella, a d&iacute;a de hoy, le sigue echando en cara que no se cumpliera su fantas&iacute;a sexual. Me parece reivindicativo terminar este art&iacute;culo con la imagen de unos enormes y rebosantes pezones chorreando leche materna (hola, Instagram) cual volcanes cremosos de placer, ya que solo &ldquo;pecho&rdquo; parece que se quedaba eufem&iacute;stico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/quiero-agarrarte-no-aguanto-bebas-entera_132_7047661.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Jan 2021 05:01:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Quiero agarrarte, no aguanto más, sin que me bebas entera]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Pirotecnias de sonidos y letras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pirotecnias-sonidos-letras_132_6752850.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a3d8a015-28d9-456e-89cd-2e85ea0bc859_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Pirotecnias de sonidos y letras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En la rondada política actual, el discurso que nos arrojan las intentonas neofascistas de auparse o mantenerse en un poder autoritario monta realidades paralelas, con toda la pirotecnia de los sonidos y las letras, para atraer y encantar al único vasallo que les ofrece el siglo XXI: el tonto útil, casi siempre varón de nacimiento</p></div><p class="article-text">
        La literatura fant&aacute;stica nos sirve como prueba de que el lenguaje levanta mundos enteros a base de un peculiar barro: el de los sonidos y las letras. A la orilla de esos r&iacute;os de palabras donde un libro nos permite acampar, las lectoras y los lectores vivimos esas ficciones con gusto; sobre todo cuando, entre otras razones, la realidad que f&iacute;sicamente nos rodea y asalta, nos agota. En mi generaci&oacute;n, disfrutamos a Hermione, Ron y Harry casi como compa&ntilde;eros de clase y de aventuras. Los Targaryen de Juego de Tronos parecen ser unos pir&oacute;manos -lo t&iacute;pico de &ldquo;ya que yo no me quemo, pues que ardan los dem&aacute;s&rdquo;-, y, en cada descenso a&eacute;reo de sus dragones para carbonizar al que all&iacute; anduviera, el aliento ign&iacute;fero de la bestia mitol&oacute;gica ha prendido tambi&eacute;n la entregada carne de nuestra imaginaci&oacute;n. Sin embargo, la literatura fant&aacute;stica no nos concibe como tontos &uacute;tiles. 
    </p><p class="article-text">
        En la rondada pol&iacute;tica actual, el discurso que nos arrojan las intentonas neofascistas de auparse o mantenerse en un poder autoritario monta realidades paralelas, con toda la pirotecnia de los sonidos y las letras, para atraer y encantar al &uacute;nico vasallo que les ofrece el siglo XXI: el tonto &uacute;til, casi siempre var&oacute;n de nacimiento. Aqu&iacute;, claro est&aacute;, no voy a situar la moci&oacute;n de g&eacute;nero, porque el juego con hierro y fuego, por nombrarlo de alg&uacute;n modo, es una involuci&oacute;n exclusiva de la prehist&oacute;rica masculinidad belicosa que a&uacute;n hoy -ahora mismo- se sienta en un sill&oacute;n de mando y trata de segregar a la civilizaci&oacute;n humana. El relato cultural del empoderado var&oacute;n patrio que planta afrentas y hace la guerra por el bien de su pueblo, regurgitado una y otra vez en las producciones cinematogr&aacute;ficas, perdura, inaguantable, tanto en la realidad como en la ficci&oacute;n desde que la primera comunicaci&oacute;n verbal fluyera por las bocas hom&iacute;nidas. Siento mucho que, si te ofenden en lo m&aacute;s profundo estas alusiones porque te sorprendes referenciado, es que probablemente eres un pistolero m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Los tontos &uacute;tiles deber&iacute;an saber que el pol&iacute;tico fascista, el de extrema derecha, aunque eleve en el aire castillos y fuegos artificiales con los que no arder&aacute; &eacute;l, solo animal mitol&oacute;gico no se va a querer quedar. Arrasar&aacute; los &aacute;rboles, quemar&aacute; los libros y se alejar&aacute; de las gasolineras. Seamos tontos in&uacute;tiles. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pirotecnias-sonidos-letras_132_6752850.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Jan 2021 05:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Pirotecnias de sonidos y letras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Tres rosas fúnebres a Don Miguel Ortuño]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tres-rosas-funebres-don-miguel-ortuno_132_6521358.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e43ec7a9-6dae-47e5-b8c2-c1bea94ef200_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres rosas fúnebres a Don Miguel Ortuño"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las calles de Yecla lo recibí de mi abuela Lola, quien atendió durante años al padre de Don Miguel hasta su aliento final. Mi madre, desde muy joven, se iba con ella y la ayudaba a limpiar la casa del matrimonio</p></div><p class="article-text">
        La tarde del pasado viernes 18 de diciembre me lleg&oacute; un mensaje al m&oacute;vil. &ldquo;Ha muerto don Miguel... Qu&eacute; pena. Era muy inteligente y muy buena persona.&rdquo; me escrib&iacute;a mi madre. Era DON Miguel, para m&iacute; y para todos, porque el <em>don</em> y la <em>do&ntilde;a</em> solo se ganan con el Ser. Don Miguel Ortu&ntilde;o Palao, cronista oficial de la ciudad de Yecla, ha fallecido a los 96 a&ntilde;os en su Yecla natal, tierra tan extensamente cultivada por el luminoso v&eacute;rtice humano -y humanista- de su pu&ntilde;o y letra. El art&iacute;culo con el que Ana Mar&iacute;a Matute, escritora espa&ntilde;ola y silla &ldquo;K&rdquo; de la RAE hasta 2014, contribuy&oacute; a la obra colectiva <em>Homenaje al acad&eacute;mico Miguel Ortu&ntilde;o Palao</em> (2009), publicada por la Real Academia Alfonso X el Sabio de Murcia, se titul&oacute; &ldquo;El &uacute;ltimo caballero&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        De los catorce florilegios que don Miguel nos lega, columnas que levantan la memoria yeclana e inmortalizan la idiosincrasia de la &ldquo;ciudad adusta&rdquo;, hered&eacute; <em>Las calles de Yecla</em> y adquir&iacute; por cuenta propia el <em>Diccionario del Habla de Yecla</em>, cuya autor&iacute;a comparti&oacute; con do&ntilde;a Carmen Ort&iacute;n (1925-2017), escritora conterr&aacute;nea y Catedr&aacute;tica de Lat&iacute;n, esposa y compa&ntilde;era de vida de don Miguel. Ambos han conformado una de esas parejas literatas espa&ntilde;olas -como Zenobia Camprub&iacute; y Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez- que han apacentado codo con codo las p&aacute;ginas de nuestro mundo con la m&eacute;dula de la erudici&oacute;n y de la belleza verbal, con el refinado simbolismo de las palabras bru&ntilde;idas. 
    </p><p class="article-text">
        <em>Las calles de Yecla</em> lo recib&iacute; de mi abuela Lola, quien atendi&oacute; durante a&ntilde;os al padre de Don Miguel hasta su aliento final. Mi madre, desde muy joven, se iba con ella y la ayudaba a limpiar la casa del matrimonio. &ldquo;Se portaban tan bien... Eran de lo que ya no hay, la masa de los &aacute;ngeles&rdquo; me confiesa mi abuela, emocionada, al tel&eacute;fono. &ldquo;Yo ten&iacute;a una llave de su casa por lo que pudiera ocurrir, y una vez que vinieron de viaje pasaron por aqu&iacute;, porque se dejaron la suya dentro. Me trajeron un collar como presente. A tu madre, cuando se cas&oacute;, le regalaron el jarr&oacute;n de porcelana con el tapete de ganchillo que tiene en el comedor. Don Miguel era una buena persona, creyente y que respetaba a los que no cre&iacute;an. Iban a consultarle todos los pol&iacute;ticos, los de izquierda y los de derecha, y a todos acog&iacute;a&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La ni&ntilde;a que fui tuvo el honor de tratar a Don Miguel una vez. Mi educaci&oacute;n primaria transcurri&oacute; en el colegio de Yecla que luce su nombre, el CEIP &ldquo;Miguel Ortu&ntilde;o Palao&rdquo;, centro que todos los a&ntilde;os organizaba para cada ciclo acad&eacute;mico un concurso de cuentos. Result&eacute; premiada en algunas ocasiones. El premio, que consist&iacute;a en libros y material escolar, lo entregaba don Miguel en persona. Me acuerdo de que acerc&oacute; su mano a mi hombro -su mirada de sol y una cari&ntilde;osa sonrisa dirigidas hacia m&iacute;- y me dijo con voz c&oacute;mplice: &ldquo;Veo que te gusta escribir&rdquo;. Su apreciaci&oacute;n pas&oacute; desapercibida en mi ni&ntilde;ez. &iquest;Escribir? De ni&ntilde;a me sent&iacute;a deslumbrada por la televisi&oacute;n, mi ocio lo domaban los trazos y colores en movimiento de la pantalla, y yo pon&iacute;a mis esfuerzos art&iacute;sticos en intentar transmutar cada segmento y parcela crom&aacute;tica en esos cuentos escolares de la infancia. En ellos, la escritura deb&iacute;a acompa&ntilde;ar: era el aburrido requisito previo a dibujar y pintar. 
    </p><p class="article-text">
        Hace unos meses me hice con el <em>Diccionario del Habla de Yecla. Investigo en Ling&uuml;&iacute;stica</em>. Como a nuestro excelso t&aacute;ndem de estudiosos yeclanos, me interesa la variedad de espa&ntilde;ol hablada en lo m&aacute;s alto del Altiplano murciano; el pormenorizado vocabulario terminado en -ico que recogieron do&ntilde;a Carmen y don Miguel en dicho tesauro me llevar&aacute; de la mano. La verdad es que s&iacute; me gusta escribir, don Miguel. Ahora lo entiendo mejor. 
    </p><p class="article-text">
        Las voces de estas l&iacute;neas -la de mi abuela Lola; la de mi madre, Marif&eacute;; y la m&iacute;a- lo recordar&aacute;n con afecto. Vayan a usted debidas <em>ad vitam aeternam</em>. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/tres-rosas-funebres-don-miguel-ortuno_132_6521358.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 21 Dec 2020 23:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Tres rosas fúnebres a Don Miguel Ortuño]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Duquesas al embrague]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/duquesas-embrague_132_6492974.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5efeb3fb-895d-47c0-9a81-b60928f82339_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Duquesas al embrague"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El volante y el embrague son al coche lo que el corazón y el cerebro a la vida</p></div><p class="article-text">
        El pasado mi&eacute;rcoles aprob&eacute; el examen pr&aacute;ctico del coche. Desde el primer cintur&oacute;n que, como piloto, nos abrochamos, comienza la instrucci&oacute;n formal: &ldquo;Si no decimos nada, seguimos de frente, todo recto&rdquo;. Te das cuenta pronto de que por poblado es muy c&oacute;modo ir en segunda y pa&rsquo;lante, pero acabas entendiendo que, para conducir bien, hay que embragar bien, al menos si el coche que manejas tiene una caja de cambios manual. &ldquo;El embrague es tu pie para andar con el veh&iacute;culo&rdquo; me aleccionaba Fernanda, mi profesora de teor&iacute;a. Ni que decir tiene que dominar el embrague es lo que m&aacute;s me ha costado. 
    </p><p class="article-text">
        Para todos nosotros es as&iacute;: una vez que te sacas el carn&eacute;, te tienes que mimetizar con el asfalto. No puede ser de otra manera; si no, no conduces. Ya no te encuentras simplemente sobre la calzada siendo dirigido. El profesor, mi querido Miguelito, ya no est&aacute; sentado a los pedales en el sitio del copiloto para enmendar de repente la direcci&oacute;n del veh&iacute;culo o para detenerlo, ante el peligro, en seco. Ahora estamos solos dentro de la recta, somos una mota de polvo sustancial elevada en el camino, ombligos de alquitr&aacute;n, y no existe nada m&aacute;s importante que responder a lo que est&aacute; justo enfrente de nosotros. Esto nos confiesa Jax Teller, el jesucristo motero protagonista de la serie Hijos de la Anarqu&iacute;a (2008), en uno de sus habituales mon&oacute;logos hamletianos; en la trama tejida por Kurt Sutter, el propio mito shakespeariano es rebombeado con la sangre noble de la actualidad. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, hay quien detesta conducir y, como Lana del Rey en el l&iacute;rico videoclip de &ldquo;Ride&rdquo;, prefiere mecerse en el sentido nost&aacute;lgico de la marcha que los otros, con su paso veloz, dejan atr&aacute;s. Yo lo ve&iacute;a as&iacute;, pero el pasado mi&eacute;rcoles aprob&eacute;, despu&eacute;s de un dilatado tiempo, el examen pr&aacute;ctico del coche. &ldquo;Con las pautas de seguridad, el mundo es vuestro&rdquo; me aseguraba Fernanda. As&iacute; es: nos montamos en el coche, ajustamos retrovisores, nos abrochamos el cintur&oacute;n, arrancamos, quitamos el freno de mano, miramos al frente y a los retrovisores, ponemos intermitente, embragamos, metemos primera y nos vamos adonde queramos. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n el origen etimol&oacute;gico de conducir, duque se nos presenta como un sin&oacute;nimo leg&iacute;timo de conductor. En la Antigua Roma, el duque (dux, ducis) era el general que comandaba un ej&eacute;rcito y guiaba a sus tropas. Somos, pues, duquesas y duques al volante y al embrague dirigiendo un autom&oacute;vil. El volante y el embrague son al coche lo que el coraz&oacute;n y el cerebro a la vida. La conducta ser&iacute;a el resultado, externalizado en comunidad, de ser conducidos por el fuero interno intransferible que a todos, y cada una de nosotras, se nos va componiendo a la izquierda del pecho y que permutamos con los mandos encef&aacute;licos. Si el coche se cala, basta con que nos mantengamos serenos al volante y al embrague. 
    </p><p class="article-text">
        La vida cala, empero, a sus duquesas hasta los pies. Al colarme por la foton&aacute;utica ventana al mundo, observo que, para conducir, algunas duquesas tienen el volante firmemente agarrado; otras, m&aacute;s o menos asido; las muchas lo circundan con dedos fr&aacute;giles como para intentar inmortalizar la postura de una carcasa vac&iacute;a. Cuando me asomo a los pedales, no me llevo ninguna sorpresa. El embrague lo sigue pisando a fondo una losa de yacimiento prehist&oacute;rico sobre la que muy pocas duquesas pueden acodarse, apoyar los talones o reclinar una encopada majestad tinta al caer la tarde. No parece que este coche sea autom&aacute;tico, m&aacute;s bien est&aacute; automatizado. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Beatriz Vidal]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/duquesas-embrague_132_6492974.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Dec 2020 05:00:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Duquesas al embrague]]></media:title>
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