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    <title><![CDATA[elDiario.es - Mar Abad]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/mar-abad/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Mar Abad]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[Han Kang: la inmensidad de una mujer discreta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/han-kang-inmensidad-mujer-discreta_1_12215007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0c518437-29a4-4d7b-a0f0-d948b6e40568_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Han Kang: la inmensidad de una mujer discreta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La ahora Premio Nobel que conocí en abril de 2017 y a la que consideré con una lluvia de impresiones y prejuicios rápidos que pueden resumirse en un puñado de adjetivos: ‘frágil’, ‘tímida’, ‘introvertida’"</p><p class="subtitle">Archiletras | Todo es lengua - Elogio del crucigrama</p></div><p class="article-text">
        La primera vez que una persona ve a otra suele caer un chaparr&oacute;n. Una lluvia de impresiones y prejuicios r&aacute;pidos que pueden resumirse en un pu&ntilde;ado de adjetivos. A m&iacute; me cay&oacute; encima esta especie de trilog&iacute;a: <em>fr&aacute;gil</em>, <em>t&iacute;mida</em>, <em>introvertida. </em>
    </p><p class="article-text">
        Era una tarde de abril de 2017. A lo lejos apareci&oacute; una mujer en actitud de desaparecer. Daba pasos leves y silenciosos como quien prefer&iacute;a estar flotando, a su aire, en vez de inmolarse en el mundanal ruido de los saludos a desconocidos.
    </p><p class="article-text">
        En la sala de un hotel de Madrid habl&aacute;bamos de forma pasional y huracanada su editora y yo. Iolanda Batall&eacute; me explicaba la filosof&iacute;a de la editorial que estrenaba. Ten&iacute;a un nombre atrevido, Rata: (as&iacute;, con esos dos puntos que le dan un aspecto m&aacute;s animal), y llegaba al mercado con una selecci&oacute;n exquisita de libros. Uno de ellos era imponente (<em>La vegetariana</em>) y estaba escrito por <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/han-kang-nobel-mirada-insolita-cruda-violencia-humana_1_11724452.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una autora magistral (Han Kang)</a>.
    </p><p class="article-text">
        Ella era la mujer que se iba acercando, t&iacute;mida, desde el fondo. Era la mujer, que m&aacute;s que llegar, se perfilaba. Y la sala tampoco se lo pon&iacute;a f&aacute;cil, porque ella vest&iacute;a de negro, y los sillones, los cuadros, las plantas&hellip;, todo arrojaba colores contundentes all&aacute; donde miraras. 
    </p><p class="article-text">
        Entonces Han Kang se hizo presente. Un flequillo largo le escond&iacute;a los ojos y los ojos apenas luc&iacute;an entre unos p&aacute;rpados entornados. La piel, p&aacute;lida. Ella, un poco flaca. Nos dimos la mano y cre&iacute; intuir una personalidad d&eacute;bil, retra&iacute;da, quebradiza. Al momento, un hilito de voz. La escritora salud&oacute; con una timidez inmensa. Una humildad de una sinceridad aplastante. Unas palabras a un volumen que obligaba a acercarte a ella y eso a ella la llevaba a encogerse un poquito.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de su viaje, de Madrid, de su agenda de entrevistas, de mis ganas de leer <em>La vegetariana</em>. Fue ese tiempo breve que se ocupa con palabras que tampoco dicen nada porque, en realidad, son un apa&ntilde;o para conectar con alguien. 
    </p><p class="article-text">
        Unos minutos despu&eacute;s, Han Kang se fue con Roc&iacute;o Niebla, la periodista entusiasta que le organiz&oacute; la agenda en su viaje a Madrid y Barcelona. Roc&iacute;o, tan torbellino, le aportaba el rodaje necesario de estos viajes de promoci&oacute;n en los que est&aacute;s de aqu&iacute; all&aacute;, hablando con este y con el otro. Ese ajetreo que, a leguas, se ve&iacute;a que no era la pasi&oacute;n de esta mujer discreta.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a parecer extra&ntilde;o que recordara tan bien a Han Kang, pero hay un motivo. Fue un <em>crush</em>. Me impact&oacute; el efecto de sus contrarios. La escritora que tanto se esforzaba en pasar desapercibida resultaba imposible de ignorar. Me pareci&oacute; tan bello, tan elegante encontrar a alguien as&iacute; en nuestro mundo de la exhibici&oacute;n y el &ldquo;&iexcl;Hacedme caso!, &iexcl;carajo!&rdquo;. En la era en la que las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n propulsan la vanidad y la fanfarroner&iacute;a hasta lo grotesco, ella quer&iacute;a ser invisible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los dos d&iacute;as<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vegetariana-metamorfosis-femenina-sangrienta_128_3495860.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> empec&eacute; a leer </a><a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/vegetariana-metamorfosis-femenina-sangrienta_128_3495860.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La vegetariana</em></a> y hasta que llegu&eacute; a la &uacute;ltima p&aacute;gina, solo par&eacute; una noche para dormir y un par de ratos para comer. Literal. Era imposible salir de esa historia cicl&oacute;pea. Esa historia que te com&iacute;a por su fuerza, su fiereza, su intensidad. Era un relato que remov&iacute;a los pilares humanos y dejaba al desnudo lo m&aacute;s canalla, lo obtuso, lo irracional. 
    </p><p class="article-text">
        Era dif&iacute;cil encajar en una misma pieza<a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/razones-descubrir-literatura-kang-todavia_1_2127214.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> la obra con la autora</a>. Impresionaba pensar que alguien tan silenciosa, tan discreta que parec&iacute;a querer convertirse en sombra, pudiera escribir algo de un poder tan sobrehumano y de hacerte sentir el calambre de agarrar una obra maestra. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso la recuerdo con nitidez. Por el error que cometi&oacute; mi chaparr&oacute;n de prejuicios. Porque nadie fr&aacute;gil puede escribir algo as&iacute;. Porque solo alguien con una sensibilidad tit&aacute;nica y una fortaleza sensible puede ahondar de esa forma en el dolor. Y quiz&aacute; tambi&eacute;n porque, unos meses despu&eacute;s, Iolanda Batall&eacute; me pidi&oacute; que escribiera un paratexto para el nuevo libro que iban a publicar de la autora: Actos humanos. Y otra vez sent&iacute; el calambre. Y sent&iacute; el hurac&aacute;n descomunal que provoca con sus historias esta mujer quieta y silenciosa. Entonces lo cont&eacute; as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Asombra lo que son capaces de teclear los dedos de esta profesora de escritura creativa en Se&uacute;l. Menuda, silenciosa, hasta que empieza a escribir y se hace inmensa. Era imposible imaginar el poder de sus historias y de sus palabras cuando hace unos meses, en Madrid, me tendi&oacute; su mano, con timidez, cuando nos presentaron. Me contaron que estaba sorprendida por la soltura con la que nos tocamos aqu&iacute;: los abrazos, los besos efusivos; el tacto, el contacto. Dec&iacute;a que le gustaban esas muestras de afecto que no se piensan dos veces y que en Corea parecen de lo m&aacute;s inapropiado. Resulta tentador deducir que es ah&iacute;, en ese roce, en ese choque entre su sensibilidad infinita y las vigas de hierro de la sociedad coreana donde despierta su apasionante obra monumental&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/han-kang-inmensidad-mujer-discreta_1_12215007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Apr 2025 20:21:09 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Han Kang: la inmensidad de una mujer discreta]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Literatura,Libros,Lingüística]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alexis Díaz-Pimienta, repentista: "La rima es un caramelo fónico"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/alexis-diaz-pimienta-repentista-rima-caramelo-fonico_1_11284551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e6c5bd23-7bc7-4976-ac04-7452b7f018c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x2772y1598.jpg" width="1200" height="675" alt="Alexis Díaz-Pimienta, repentista: &quot;La rima es un caramelo fónico&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El cubano reflexiona y responde sobre rima, ritmo, música, reguetón, oralidad, fonología, matemáticas, gravitación léxica, la /f/...  y, sobre todo, la /r/
</p><p class="subtitle">Archiletras - Breve pero intenso diccionario de insultos políticos contemporáneos
</p></div><p class="article-text">
        El reguet&oacute;n lo ha reventado / Rebeli&oacute;n caribe&ntilde;a que arrasa el planeta / Ritmo del reggae con rastros de rap / &iexcl;Al mundo de culo pone a perrear! 
    </p><p class="article-text">
        Buscaba rimas en las frases de arriba cuando sent&iacute; una vibraci&oacute;n por to el body. [r~r~r~r] Era como si una furgoneta se hubiera puesto en marcha. [r~r~r~r] Pero &iexcl;qu&eacute; furgo y qu&eacute; carajo! &iexcl;Si estaba recostada en una silla ramplona del recibidor! [r~r~r~r] El traqueteo me estaba enrabiando cuando de repente&hellip; &iexcl;la R! &iexcl;La R que revolotea por las palabras del reguet&oacute;n! &iexcl;La responsable era la R!
    </p><p class="article-text">
        R&aacute;pido lo entend&iacute;. Si quer&iacute;a erradicar mis resquemores sobre el reguet&oacute;n, ten&iacute;a que rastrear hasta el &uacute;ltimo rinc&oacute;n de la R. Me puse a ello y no solo vi informaci&oacute;n relevante y reveladora, &iexcl;hasta di un respingo! Porque descubr&iacute; que el reguet&oacute;n es el grito de la rabia. Es m&uacute;sica creada por gente ninguneada, que hizo un remix del reggae de Jamaica y el rap de Puerto Rico para expresar su irritaci&oacute;n. Lo le&iacute; en un art&iacute;culo de un acad&eacute;mico de la Lengua de Puerto Rico, Gervasio Luis Garc&iacute;a, que dec&iacute;a que la jerga &aacute;spera callejera del reguet&oacute;n era la respuesta a la violencia de ese pa&iacute;s en los a&ntilde;os noventa.
    </p><p class="article-text">
        Me adentr&eacute; despu&eacute;s por los recovecos de la palabra reguet&oacute;n guiada por las investigaciones de otra acad&eacute;mica puertorrique&ntilde;a. Sherwood Droz hab&iacute;a averiguado que &ldquo;el t&oacute;n es la manifestaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica de la necesidad de ponerle fuerza al reggae. El &oacute;n es un sufijo aumentativo, intensivo y expresivo que forma sustantivo de acci&oacute;n o efecto, que suele denotar algo repetitivo o violento. Y la t le dio contundencia&rdquo;. &iexcl;Vaya si se la dio! Porque la t es la letra perfecta para pegarle un topetazo a alguien.
    </p><p class="article-text">
        Pero a&uacute;n me faltaban referencias. Necesitaba una voz que respaldara lo que hab&iacute;a le&iacute;do y entonces repar&eacute; en el reconocid&iacute;simo repentista Alexis D&iacute;az-Pimienta. &iexcl;Quiz&aacute;s &eacute;l tuviera respuestas! (Aunque, &iexcl;redi&oacute;s bendito!, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;a ser que no hubiera rastro de la R en su nombre y apellido?).
    </p><p class="article-text">
        Le escrib&iacute; por WhatsApp y &iexcl;rayos, qu&eacute; sorpresa! &iexcl;El tema le interesa! Abr&iacute; una videollamada porque &eacute;l vive en La Habana, y cuando all&iacute; era madrugada y aqu&iacute; ma&ntilde;ana entrada, arrancamos a hablar del reguet&oacute;n y de la rima, y de esa idea errada de enfrentar letra y matem&aacute;tica. Porque&hellip; por mucho que digan que si los logaritmos neperianos y el c&aacute;lculo infinitesimal, &iexcl;JA!, lo mejor de la aritm&eacute;tica es la m&eacute;trica po&eacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>La preguntadora</strong>: Alexis, vaya la que nos traemos con el reguet&oacute;n. Cu&aacute;nto gesto torcido ponen muchas personas le&iacute;das y maduritas cuando oyen hablar de esta m&uacute;sica. Lo m&aacute;s com&uacute;n es el desconocimiento y el desprecio (dos conceptos, por cierto, que casi siempre van juntos). Pero t&uacute;, como repentista y estudioso del lenguaje, te has propuesto hacer una lectura inteligente de una m&uacute;sica que se ha convertido en la banda sonora mundial de la actualidad. Y eso&hellip; alguna raz&oacute;n tendr&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>El respondiente</strong>: S&iacute;, dirijo una academia online de artes orales e improvisaci&oacute;n. Estudiamos el repentismo, el rap, el flamenco, los audiolibros, la narraci&oacute;n oral esc&eacute;nica&hellip;, y tenemos profesores de la altura de Jorge Drexler, Juanes, Javier Ruibal y lo m&aacute;s granado de la canci&oacute;n iberoamericana. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Al reguetón se le pueden criticar muchas cosas, pero ha conseguido que el español se oiga en todo el mundo, y esto no se le aplaude</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        La voz de Alexis irradiaba su ambici&oacute;n de conocer cualquier nueva expresi&oacute;n oral que surgiera en el mundo y esto lo obligaba a explorar la m&uacute;sica actual. &ldquo;El g&eacute;nero urbano me interesa mucho como fen&oacute;meno social. Jorge Drexler y yo hemos hablado mucho del tema y somos de la idea de que no se puede tener un clasismo musical respecto a fen&oacute;menos que abarcan a muchos millones de personas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esa cifra nos deber&iacute;a hacer pensar que es dif&iacute;cil que tantos millones de personas sean tontas de remate o idiotas irreparables. Pero es que, adem&aacute;s, al idioma le va genial. &ldquo;Es una m&uacute;sica que ha puesto el espa&ntilde;ol de moda en los pa&iacute;ses no hispanohablantes. Nunca se hab&iacute;a escuchado tanta m&uacute;sica en espa&ntilde;ol. No lo logr&oacute; la salsa, ni la canci&oacute;n de autor, ni el repentismo, ni la balada, ni el bolero. Al reguet&oacute;n se le pueden criticar muchas cosas, pero ha conseguido que el espa&ntilde;ol se oiga en todo el mundo y esto no se le aplaude&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alexis renegaba del desprecio al reguet&oacute;n y lo que quer&iacute;a era entenderlo mejor. &ldquo;Vamos a lanzar un curso que se llama <em>Reguet&oacute;n inteligente</em> y la recepci&oacute;n ha sido muy buena. El nombre es un ox&iacute;moron aposta para llamar la atenci&oacute;n. Queremos analizar las letras de las canciones desde una mirada ling&uuml;&iacute;stica, filol&oacute;gica, cient&iacute;fica&hellip; y tambi&eacute;n haremos un acercamiento musical. Pero a m&iacute; lo que me interesa es el l&eacute;xico y la comunicaci&oacute;n oral&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El repentista cubano me dijo que tiene la intenci&oacute;n de plantear el curso desde esta propuesta: &ldquo;&iquest;Qu&eacute; podemos aportar los m&uacute;sicos y los poetas cuando soltamos la toga del prejuicio?&rdquo;. Es lo que voce&oacute; Jorge Drexler cuando arras&oacute; en los Grammy Latinos de 2018: &iexcl;Viva Pessoa, viva Borges, viva el reguet&oacute;n! 
    </p><p class="article-text">
        Porque no aporta nada nuevo mirar lo popular con nariz respingona. &ldquo;Este desprecio de los intelectuales por la forma de divertirse de una mayor&iacute;a de personas ya pas&oacute; con la zarabanda africana, con la lambada brasile&ntilde;a en los a&ntilde;os noventa&hellip; Hasta con el danz&oacute;n cubano, que es un baile superinocuo, y estuvo prohibido en los a&ntilde;os cincuenta porque dec&iacute;an que las pelvis de los bailadores se acercaban demasiado&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y con el twist! &iexcl;C&oacute;mo lo odiaba el franquismo! Los guardianes del r&eacute;gimen publicaban en los peri&oacute;dicos que ese baile fatal dislocaba las rodillas. Pero volvamos a la conversaci&oacute;n&hellip; porque Alexis segu&iacute;a en el lado de all&aacute; de la llamada de ultramar. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El repentismo ha sido olvidado por las historias oficiales y por los poderes fácticos de la cultura. Es un arte arrinconado por muchos prejuicios</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &mdash;<strong>La preguntadora</strong>: Millones de personas aman el <em>freestyle </em>y las batallas de gallos. Llenan estadios para ver a raperos que luchan improvisando versos en vez de liarse a golpes. Imagino que en alg&uacute;n lugar tiene que encontrarse con el repentismo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>El respondiente</strong>: El repentismo ha existido en todas las culturas y en todas las lenguas. Es un fen&oacute;meno humano. La improvisaci&oacute;n tuvo un momento de esplendor en el siglo XIX y, aunque era minoritario, era muy fuerte. Te pongo dos ejemplos.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y qu&eacute; sorpresa, morena! &iexcl;Que era gente de aqu&iacute; cerca! Alexis me habl&oacute; de un murciano, Jos&eacute; Mar&iacute;a Mar&iacute;n, y un almeriense, Jos&eacute; Mar&iacute;a Castillo. &ldquo;Troveros que recorr&iacute;an los campos de Andaluc&iacute;a y llenaban teatros a finales del siglo XIX&rdquo;. &iexcl;Hey! &iexcl;Yeah!
    </p><p class="article-text">
        Alexis hab&iacute;a agarrado la pregunta por las ra&iacute;ces remotas del repentismo y avanzaba por ese recorrido temporal. &ldquo;Esto tambi&eacute;n ocurr&iacute;a en Am&eacute;rica Latina y dur&oacute; hasta la d&eacute;cada de 1950. Para que te hagas una idea, en 1955, los decimistas cubanos m&aacute;s importantes, el Indio Nabor&iacute; y &Aacute;ngel Valiente, llenaron un estadio de f&uacute;tbol en La Habana con miles de personas que fueron a escuchar improvisaci&oacute;n. Esos fen&oacute;menos de masas ocurr&iacute;an, aunque la prensa no los reflejaba. &iexcl;Siempre en la cuneta de la cultura oficial! Porque, lamentablemente, el repentismo ha sido olvidado por las historias oficiales y por los poderes f&aacute;cticos de la cultura. Es un arte arrinconado por muchos prejuicios&rdquo;. Hagamos un recuento:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Prejuicio 1: la prepotencia de la letra impresa. &#9997;&#65039;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;El prejuicio escritural contra las artes orales&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Prejuicio 2: el desprecio de lo pasajero. &#129665;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Si la oralidad est&aacute; todav&iacute;a poco y malamente estudiada, imag&iacute;nate la oralidad de un arte ef&iacute;mero, como el repentismo, que se lo lleva el viento y que, cuando no hab&iacute;a soportes de grabaci&oacute;n, no quedaba nada&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Prejuicio 3: el desinter&eacute;s de la Academia y la prensa. &#127979;&#128240;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los acad&eacute;micos no le prestaron atenci&oacute;n por el car&aacute;cter rural de los cultivadores de este arte y esto lo apart&oacute; del foco de atenci&oacute;n de la cultura universal&rdquo;.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El alma del &#039;freestyle&#039; y del repentismo tradicional es traducir a formas métricas el discurso que los hablantes hacen en prosa</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        El asunto estaba rozando la fibra repentista de Alexis y eso le arranc&oacute; una R de realce: &ldquo;El repentismo ha estado, repito, en las cunetas de la historia cultural&rdquo;. Pero como, pese a todo, ha resistido, hoy &ldquo;es un arte de supervivencia&rdquo;. Y aqu&iacute; est&aacute; porque &ldquo;hablar con m&uacute;sica, expresarse en verso&hellip; es una necesidad inveterada del ser humano&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, rebobinamos la cinta de nuestra historia com&uacute;n, &eacute;l cubano, yo espa&ntilde;ola, y fuimos a parar a la guerra de Independencia de Cuba. Alexis me cont&oacute; que los grandes generales ten&iacute;an un repentista para animar a las tropas con versos. &ldquo;&iexcl;En la guerra cuerpo a cuerpo! Imag&iacute;nate la estampa en lenguaje cinematogr&aacute;fico. Hombres heridos, sangrantes, recostados en hamacas y con una guitarra en el pecho improvisando versos para subir la moral. Esto nos da la dimensi&oacute;n de un arte que ha acompa&ntilde;ado a la humanidad, aunque fuera desde los m&aacute;rgenes&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        De las ra&iacute;ces del repentismo, rodando un rato por recodos de la rima, arribamos al <em>freestyle</em>. Hab&iacute;amos recorrido varios siglos en pocos p&aacute;rrafos porque Alexis habla r&aacute;pido y piensa raudo. El repentismo lo tiene bien entrenado y deja por los suelos el t&oacute;pico de que los caribe&ntilde;os hablan despacio y los espa&ntilde;oles a to trapo. En esta conversaci&oacute;n, &eacute;l es la liebre, y yo, la tortuga. Y a esa velocidad llegamos al punto inicial.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>El respondiente</strong>: En los a&ntilde;os sesenta y setenta, surge un movimiento de m&uacute;sica urbana que va a poner las bases del <em>freestyle</em>: el <em>hip hop</em>. Estos cantantes rescatan de forma casi accidental la comunicaci&oacute;n espont&aacute;nea entre los m&uacute;sicos. Empiezan a hacer actuaciones de relleno mientras los t&eacute;cnicos cambian los micr&oacute;fonos de los grandes espect&aacute;culos del pop y ah&iacute; se ponen a soltar versos y tirarse pullas. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Tirarse pullas! Hac&iacute;a mucho que no o&iacute;a esa expresi&oacute;n tan com&uacute;n de la jerga macarrita de finales del XX, porque lo que se oye desde hace a&ntilde;os es tirar un <em>beef</em>. Y mi sorpresa fue que este dicho era m&aacute;s antiguo de lo que pensaba. &iexcl;Era de nuestros ancestros remotos! &ldquo;Tirarse pullas es una tradici&oacute;n medieval. As&iacute; lo llamaban en la Espa&ntilde;a de los siglos XII y XIII. Caro Baroja dec&iacute;a que es una de las tradiciones m&aacute;s hisp&aacute;nicas que hayan existido nunca. Y esos tipos del hip hop de los a&ntilde;os sesenta van incorporando a su movimiento dialogar y, sobre todo, ofenderse en versos&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>hip hop</em> prendi&oacute; en Estados Unidos y, en paralelo, en otros pa&iacute;ses renaci&oacute; la improvisaci&oacute;n musical (que era un fen&oacute;meno medieval) de la mano de la m&uacute;sica aleatoria y el jazz. En Cuba la radio dio mucha difusi&oacute;n al repentismo y en los a&ntilde;os cincuenta fue el remate. Entr&oacute; en la televisi&oacute;n y &ldquo;por primera vez los repentistas tuvieron cara&rdquo;. Fue en un programa llamado <em>El guateque de Apolonio</em> y desde entonces &ldquo;el repentismo televisado no se ha interrumpido nunca en Cuba. Lleva 64 a&ntilde;os en el aire&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; estaban, <em>freestyle </em>por aqu&iacute;, repentismo por all&aacute;, hasta la actualidad, que por fin se han encontrado. &ldquo;&iquest;Y por qu&eacute; ahora pueden dialogar?&rdquo;, pregunt&oacute; Alexis de forma ret&oacute;rica. &ldquo;Porque la esencia de ambas artes es la misma improvisaci&oacute;n de versos. Lo que cambia es la m&eacute;trica, la estrofa, el ritmo. Pero el alma del <em>freestyle </em>y del repentismo tradicional es traducir a formas m&eacute;tricas el discurso que los hablantes hacen en prosa&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alexis repar&oacute; entonces en que no solo estamos en deuda con el reguet&oacute;n por poner al mundo a escuchar espa&ntilde;ol. Tambi&eacute;n lo estamos con el <em>freestyle</em>, porque &ldquo;est&aacute; colonizando a millones de j&oacute;venes con la poes&iacute;a. Nunca se ha hablado de poes&iacute;a m&aacute;s que ahora y eso se lo debemos a los poetas orales, no a los escritores. Y los escritores deber&iacute;amos estar agradecidos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al escuchar a Alexis, record&eacute; la letra del reguet&oacute;n <em>Tutu</em>, de Camilo y Pedro Cap&oacute;, que dice:
    </p><p class="article-text">
        Ay, yo no s&eacute; de poes&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        Ni de filosof&iacute;a
    </p><p class="article-text">
        Solo s&eacute; que tu vida
    </p><p class="article-text">
        Yo la quiero en la m&iacute;a &#127925;
    </p><p class="article-text">
        Entonces ca&iacute; en la cuenta de que siempre que oigo rimas, imagino n&uacute;meros y siento melod&iacute;as. Quiz&aacute; por eso es tan poderoso el verso. Porque es un fluir de cifras, letras y corcheas. Y ah&iacute; lleg&oacute; el momento de calzarle a Alexis m&aacute;s signos de interrogaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">La rima dejó de estar de moda por la escritura. Los escritores del siglo XX se alejaron de la voz y la oralidad por ese sesgo clasista de que las artes orales eran del vulgo</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &mdash;<strong>La preguntadora</strong>: &iquest;Cu&aacute;nta matem&aacute;tica tiene el repentismo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>El respondiente</strong>: La improvisaci&oacute;n sobre todo es matem&aacute;tica. Nos han ense&ntilde;ado a ver la matem&aacute;tica y la ling&uuml;&iacute;stica en compartimentos estancos. Pero hay un punto de contacto entre matem&aacute;tica y lenguaje: la improvisaci&oacute;n. Porque un repentista es un se&ntilde;or que tiene la capacidad de organizar su discurso en 80 s&iacute;labas, ni una m&aacute;s ni una menos. Eso es una d&eacute;cima. Pero si eres un repentista de Medell&iacute;n, tienes 32, porque improvisas cuartetas. El n&uacute;mero sil&aacute;bico, lo que yo llamo el espacio sil&aacute;bico (que es algo que nunca se ha contemplado en los estudios filol&oacute;gicos), determina incluso qu&eacute; tipo de vocabulario va a usar un poeta repentista. 
    </p><p class="article-text">
        El improvisador hace c&aacute;lculos matem&aacute;ticos cuando busca sus palabras. Porque muchas descuadran y destrozan el comp&aacute;s. &ldquo;Para que tengas una idea, Mar, un repentista no puede darse el lujo de usar palabras hexas&iacute;labas, heptas&iacute;labas, y tiene que coger con lupa las tetras&iacute;labas&rdquo;. Porque en un espacio para ocho s&iacute;labas, donde hay que utilizar art&iacute;culos, preposiciones, conjunciones y otros elementos de enlace, no queda mucho espacio para voces largas.
    </p><p class="article-text">
        El repentista debe conocer ciertas f&oacute;rmulas alqu&iacute;micas de las palabras:
    </p><p class="article-text">
        &#9879;&#65039; &ldquo;Tiene que moverse entre palabras bis&iacute;labas, tris&iacute;labas o tetras&iacute;labas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &#9879; &ldquo;No puede usar palabras que no tengan rima consonante al final de sus versos. Por lo tanto, las antiguas palabras f&eacute;nix (las llamadas rimas disonantes) son palabras pr&aacute;cticamente prohibidas para un improvisador&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &#9879;&#65039; &ldquo;Tiene que saber qu&eacute; es el hip&eacute;rbaton para poder darle la vuelta al verso y que una palabra que no rima no caiga al final&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        &#9879;&ldquo;Hay que tener a mano vocablos no funcionales para que rimen o completen met&oacute;dicamente un verso&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y lo imponente es que muchos campesinos cubanos aprenden solos, de forma intuitiva, las directrices que los grandes ret&oacute;ricos de la Antig&uuml;edad ense&ntilde;aban en sus tratados hace m&aacute;s de 20 siglos. Pero es que, adem&aacute;s, &iexcl;esa riqueza cultural es gimnasia cerebral! &ldquo;El repentismo es un ejercicio de matem&aacute;tica ling&uuml;&iacute;stica tremendamente poderoso y hace que un improvisador aumente exponencialmente su capacidad l&eacute;xica&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En ese momento me vino el roe roe de que la R es una letra que se mueve como un roedor. Rueda, recorre, resbala&hellip; y cuando se desdobla, echa a correr, sube al cerro, empuja el carro&hellip; Entonces rescat&eacute; la greguer&iacute;a de Ram&oacute;n G&oacute;mez de la Serna que dice que &ldquo;RRRRRRR&rdquo; es la imagen y el sonido de &ldquo;un regimiento en marcha&rdquo; y utilic&eacute; su paso para cambiar de tercio. Dejamos la aritm&eacute;tica ling&uuml;&iacute;stica y emprendimos rumbo hacia la partitura l&eacute;xica. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>La preguntadora</strong>: &iquest;La rima es m&uacute;sica?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>El respondiente</strong>: No existe ning&uacute;n fen&oacute;meno de improvisaci&oacute;n en verso libre. Toda improvisaci&oacute;n es m&eacute;trica. Y tampoco existe ninguna manifestaci&oacute;n de improvisaci&oacute;n sin rimas. La m&eacute;trica y la rima son condici&oacute;n obligatoria para el repentismo, con excepci&oacute;n de algunas cancioncillas del siglo XIX, en el alto Volga, en &Aacute;frica. Y la musicalidad es inherente al uso de rimas y al uso de la m&eacute;trica.
    </p><p class="article-text">
        Y, al igual que la m&uacute;sica, la rima tiene sus cadencias. &ldquo;El tempo enunciativo de una octava italiana es mucho m&aacute;s lento porque tiene m&aacute;s s&iacute;labas. El ritmo de la d&eacute;cima, que tiene 80 s&iacute;labas repartidas en versos octos&iacute;labos, es mucho m&aacute;s lento que el ritmo de la quintilla, que tiene cinco versos. Sin embargo, cuando cambiamos de g&eacute;nero, la paya chilena, que es d&eacute;cima, es mucho m&aacute;s lenta que el repentismo cubano y el repentismo cubano es mucho m&aacute;s lento que el paname&ntilde;o. Porque la m&uacute;sica, la entonaci&oacute;n y la forma de cantar var&iacute;an, y eso hace que el tiempo de enunciaci&oacute;n var&iacute;e tambi&eacute;n. Todo eso son aspectos musicales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y&hellip; &iexcl;ranranran ratapl&aacute;n! Lleg&oacute; el momento del redoble de tambores. &ldquo;He dejado la rima para el final porque es mi especialidad y es lo que m&aacute;s he estudiado&rdquo;. &iexcl;Al ruedo! &ldquo;La rima ha sido denostada por los poetas contempor&aacute;neos a partir del sentimiento del verso libre. Yo siempre pongo como ejemplo a Unamuno. Cuando el fil&oacute;sofo era joven, renunci&oacute; a la rima porque dec&iacute;a que la poes&iacute;a no deb&iacute;a tener artificios. Pero ese Unamuno de la primera etapa cambi&oacute; radicalmente cuando ley&oacute; a Leopardi. Este poeta italiano dec&iacute;a que la rima tiene una fuerza generatriz indisimulable. Borges dec&iacute;a que un diccionario de la rima es una m&aacute;quina de pensar, porque una rima lleva a otra rima y esa rima a otra rima... Que, por cierto &mdash;se interrumpe&mdash;, estoy haciendo mi diccionario de la rima y se llama as&iacute;: La m&aacute;quina de pensar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Ese surgir y brotar que es la rima puede describirse tambi&eacute;n en palabras del poeta cubano Lezama Lima: &ldquo;Aqu&iacute; llegamos, aqu&iacute; no ven&iacute;amos &mdash;recit&oacute; Alexis&mdash;. Eso es el repentismo. T&uacute; llegas a lugares ling&uuml;&iacute;sticos, a frases, a met&aacute;foras, a donde no ibas. Y ese camino insospechado lo abre la rima, porque una palabra te lleva a otro lugar que no estaba en el camino, pero atra&iacute;do por la rima, el poeta llega ah&iacute;. Todo esto es m&uacute;sica, pero tambi&eacute;n es discurso&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y de nuevo Alexis ech&oacute; la vista al pasado para explicar el presente con perspectiva. &ldquo;La rima dej&oacute; de estar de moda por la escritura. Los escritores del siglo XX se alejaron de la voz y la oralidad por ese sesgo clasista de que las artes orales eran del vulgo, de la gente de pueblo. Es lo contrario a lo que hicieron Lope de Vega y Calder&oacute;n, que se acercaron a las formas de hablar de los campesinos para reproducirlo en sus obras de teatro y ah&iacute; nace esa maravilla que es el Siglo de Oro espa&ntilde;ol. Lo contrario a lo que hizo la generaci&oacute;n del 27, cuando Lorca, con el <em>Romancero gitano</em>, revisita a G&oacute;ngora y vuelve a hacer la misma operaci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero el siglo XXI ha rotado en lo literario. &ldquo;Ha rescatado los valores de la oralidad y la musicalidad de la lengua. Ha rescatado la poes&iacute;a rimada, el soneto, la d&eacute;cima, y el neobarroco empieza a abrirse camino en Am&eacute;rica Latina y en Espa&ntilde;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Alexis lo ve&iacute;a de caj&oacute;n. No es dif&iacute;cil que la rima vuelva porque es humana. Rotundamente humana. &ldquo;El cerebro del hablante necesita est&iacute;mulos y la rima estimula. Es como un caramelo f&oacute;nico. La equivalencia fonol&oacute;gica agradable hace que, sin darte cuenta, sonr&iacute;as. Cada vez que se abre un verso, se abre una previsi&oacute;n, y cada vez que hay una rima, te emocionas porque se cierra un ciclo. Hay una expectativa ling&uuml;&iacute;stica, musical, m&eacute;trica, que se cumple y eso genera placer&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; armon&iacute;a! Poeta y oyente, en sinton&iacute;a. &iexcl;Eso hace la rima! Unidos por sonidos. &ldquo;No es un oyente pasivo &mdash;recalc&oacute; Alexis&mdash;. Es el coautor del poema. De manera que, cuando t&uacute; sientes que el poeta complet&oacute; la d&eacute;cima con una m&eacute;trica perfecta y con una rima que t&uacute; esperabas, aplaudes porque, en cierta manera, estabas colaborando desde tu recepci&oacute;n activa. Esto ha hecho que haya vuelto el inter&eacute;s del p&uacute;blico. Por el placer que genera, mucho m&aacute;s all&aacute; de lo sem&aacute;ntico. El placer a partir de lo m&eacute;trico, lo fonol&oacute;gico y lo musical&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y yo segu&iacute;a erre que erre. No hab&iacute;a forma de que la R me saliera de la cabeza. Porque es la letra de la rima, del ritmo, del reguet&oacute;n, del rap, del rock, del rhythm and blues&hellip; Ten&iacute;a ya que despedirme&hellip; pero &iexcl;v&aacute;lgame el se&ntilde;or, que me dio el arrebato!
    </p><blockquote class="quote">

    
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      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">El cerebro del hablante necesita estímulos y la rima estimula. Es como un caramelo fónico. La equivalencia fonológica agradable hace que, sin darte cuenta, sonrías</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        &mdash;<strong>La preguntadora</strong>: &iexcl;La R! La R de repentismo, de rima, de ritmo. Alexis, h&aacute;blame de la R.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;<strong>El respondiente</strong>: La R de ret&oacute;rica&hellip; Uno de los aspectos menos estudiados de la improvisaci&oacute;n y de las artes orales tiene que ver con la fonolog&iacute;a. Por ejemplo, uno de los recursos literarios que m&aacute;s recomiendo es la repetici&oacute;n de un fonema en el mismo verso para transmitir sensaciones. No es lo mismo el fonema /f/ que el fonema /r/. El sonido [f] transmite suavidad, ligereza, rapidez, y el sonido [r] transmite aspereza, dureza, rigidez. Si t&uacute; quieres hacer un discurso de denuncia social o rabia, la [r] debe ser la protagonista, porque transmite esa aspereza. Los poetas cubanos la utilizan mucho. 
    </p><p class="article-text">
        La R es guerrera y eso nos arrebata. &ldquo;Es una cosa curios&iacute;sima, porque precisamente la controversia que m&aacute;s aplaude el p&uacute;blico es la controversia urticante. El enfrentamiento verbal en el que yo soy mejor que t&uacute; y te voy a destrozar. La R es la protagonista de esa rudeza y ese enfrentamiento ludicoteatral&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Seguimos un rato R arriba, R abajo, y Alexis solt&oacute; con su tremenda rapidez: &ldquo;&iexcl;Incluso el ripio empieza por R!&rdquo;. El pobre ripio, tan desde&ntilde;ado hasta por el diccionario, que lo describe como &ldquo;palabra superflua para completar un verso o de lograr la rima f&aacute;cilmente y que degrada la calidad del poema&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; fuera porque, en geometr&iacute;a, la R representa el radio de la circunferencia, que Alexis respond&iacute;a en forma de radios de rueda. De una sola pregunta part&iacute;an muchas ideas. Eran respuestas en ramillete. Y ah&iacute; lanzaba otra: &ldquo;Yo le digo a mis alumnos que ninguna palabra que llegue a la mente de un improvisador llega de manera fortuita&rdquo; y eso lo explicaba siempre con un concepto acu&ntilde;ado por &eacute;l: gravitaci&oacute;n l&eacute;xica. &ldquo;Una palabra ejerce una fuerza de gravitaci&oacute;n l&eacute;xica sobre otras palabras&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Al momento lo entend&iacute; porque ese concepto es casi un dibujo. Imaginaba cientos de palabras dando vueltas alrededor de otra. &ldquo;Esto parte de Gianni Rodari y su teor&iacute;a de la china en el estanque. Rodari dec&iacute;a que, cuando una palabra cae en el cerebro del hablante, genera ondas conc&eacute;ntricas que atraen a otras palabras. Eso es real. Y en el repentismo es m&aacute;s real que nunca. Porque cuando yo estoy improvisando con otro poeta, estoy oyendo lo que &eacute;l me dice, y cada una de sus palabras lleva a mi cerebro a otras palabras. Y la primera atracci&oacute;n es fonol&oacute;gica, es el sonido. Si est&aacute; utilizando /f/, es muy raro que logres escaparte de esa letra, porque es un fonema con mucha atracci&oacute;n. Y la /r/ es otro de los fonemas con m&aacute;s atracci&oacute;n de la lengua espa&ntilde;ola&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y aunque ten&iacute;amos un oc&eacute;ano por medio, y bastaba pulsar un [Fin de la llamada] para terminar, ah&iacute; nos quedamos gravitando en la R&hellip; &ldquo;R de r&aacute;pido. Tambi&eacute;n de rapidez. Que una de las reglas del repentismo es la rapidez. Rima, ret&oacute;rica&hellip;&rdquo; &#127765;&#127766;&#127767;&#127768;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/alexis-diaz-pimienta-repentista-rima-caramelo-fonico_1_11284551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Apr 2024 20:19:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Lingüística,Cuba,Poesía,Literatura]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[José Antonio Millán: “La escritura ha sido siempre un tema político”]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jose-antonio-millan-escritura-sido-tema-politico_1_10746225.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/28816ef3-6ab6-421b-8a68-824e6cdbcbc2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="José Antonio Millán: “La escritura ha sido siempre un tema político”"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El lingüista y doctor en Literatura Comparada explica en esta entrevista 'ciberpop' por qué la escritura a mano es uno de los inventos más fascinantes de la humanidad</p><p class="subtitle">Las cartas de despedida de los 'rojos' fusilados por Franco: “Me quedan dos horas escasas. ¡Adiós, hijos míos!”
</p></div><p class="article-text">
        Takatakakatak&hellip; &iexcl;Clic!&hellip; Tikitikitiki&hellip; Clac, clac, clac&hellip; &iexcl;Piuh!
    </p><p class="article-text">
        El golpeteo seco de las teclas de los ordenadores, de los m&oacute;viles, de las tabletas y de todos los dispositivos digitales estaban reemplazando el sonido rasgado de los l&aacute;pices y los bol&iacute;grafos sobre el papel.
    </p><p class="article-text">
        Apenas se o&iacute;a ya el trazo de la escritura a mano y esa sensaci&oacute;n de continuo, ese txachacatxacach&aacute; que solo se deten&iacute;a cuando de pronto, &iexcl;poc!, aparec&iacute;a el punto de una <em>i </em>o un punto final. Ese sonido fluido, ligado, engarzado, era cada vez m&aacute;s extra&ntilde;o. Lo estaba acallando el aporreamiento de teclas aisladas, &iexcl;clac!, &iexcl;clac!, &iexcl;clac!, sin m&aacute;s ligaz&oacute;n que ir una detr&aacute;s de otra, sin agarrarse entre ellas, como siempre lo hac&iacute;an la <em>ele</em> y la<em> e</em> de las <em>lentejas</em> de la lista de la compra.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos dirig&iacute;amos hacia un mundo sin escritura a mano? Y entonces, en ese caso, &iquest;podr&iacute;a ocurrir que quien no tuviera un teclado no podr&iacute;a comunicarse con nadie? &iquest;Qu&eacute; ser&iacute;a del que no tuviera un dispositivo de transcripci&oacute;n de voz a texto? &iquest;Habr&iacute;a que inventar un nuevo concepto de &ldquo;mudo digital&rdquo;? &iquest;Tal vez &ldquo;marginado del teclado&rdquo;?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La inquietud hizo que llamaran a uno de los mayores expertos en escritura a mano. Fueron a buscar al ling&uuml;ista y doctor en Literatura Comparada Jos&eacute; Antonio Mill&aacute;n, porque, adem&aacute;s, acababa de publicar un libro titulado <em>Los trazos que hablan</em>, de la editorial Ariel. Apenas le dieron tiempo a sentarse cuando le arrojaron la primera pregunta a bocajarro.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Por favor, d&iacute;ganos sin dilaci&oacute;n! &iquest;Cree que la humanidad necesita la escritura a mano?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, es una cuesti&oacute;n clave. La escritura a mano nos da autonom&iacute;a. Es una comunicaci&oacute;n hacia el futuro o hacia la distancia. T&uacute; puedes escribir una notita y que llegue a otra persona en otro momento y en otro lugar. Y la diferencia con la escritura digital es que no depende de la energ&iacute;a, ni de las minas de colt&aacute;n, ni de que no se produzca una tormenta solar y todo internet se vaya al garete. Por eso vale la pena preservarla. Nosotros, en general, estamos muy satisfechos con nuestro desarrollo tecnol&oacute;gico, pero constantemente nos llegan avisos de que nuestra situaci&oacute;n actual podr&iacute;a cambiar por cualquier motivo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Formas de coger la pluma y de preparar su punta"
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                Formas de coger la pluma y de preparar su punta                            </span>
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        Y no hac&iacute;a falta que se produjera un gran apag&oacute;n. Ni un FOOM <em>(Fast Onset of Overwhelming Mastery, </em>un tipo de apocalipsis muy de moda que alude al momento en que la Inteligencia Artificial toma el control del mundo de forma violenta, y que, por cierto, el propio acr&oacute;nimo ya lo representa visualmente de forma escandalosa). Mill&aacute;n mencion&oacute; una tragedia actual para mostrar que hay muchas situaciones en las que internet y los datos y los enchufes no sirven para mucho: &ldquo;Hoy d&iacute;a, en el coraz&oacute;n de Gaza, los que sepan escribir mejor tienen algo ganado, &iquest;no?&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero no hab&iacute;a que irse a los momentos cr&iacute;ticos para apreciar el valor de la escritura a mano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribir no es algo que le venga de serie al <em>homo sapiens</em>. Es, en palabras de Mill&aacute;n, un gran &ldquo;logro intelectual&rdquo;. Porque hablar s&iacute; es &ldquo;una capacidad natural en el ser humano&rdquo; y llevamos haci&eacute;ndolo unos 100.000 a&ntilde;os. Escribir, en cambio, es un invento, es una tecnolog&iacute;a, y apenas llevamos unos 5.000 a&ntilde;os trazando signos y letras. Y eso no supone mucho tiempo en la historia de la humanidad, aunque s&iacute; lo suficiente para reconocer su importancia en la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Los libros para enseñar a leer letra manuscrita nos ofrecen también ejemplos de la escritura de personas poco cultas"
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                Los libros para enseñar a leer letra manuscrita nos ofrecen también ejemplos de la escritura de personas poco cultas                            </span>
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        &mdash;Ense&ntilde;ar a leer y escribir a mano favorece un desarrollo infantil superior al que tendr&iacute;an los ni&ntilde;os si solo les ense&ntilde;amos a pulsar letras. Es tal el abismo que hay entre estirar el dedo para pulsar la <em>b </em>y saber c&oacute;mo trazarla, c&oacute;mo ligarla a otra letra, c&oacute;mo dibujarla a un tama&ntilde;o u otro&hellip; La finura en el manejo de la mano para escribir se convierte en finura para manipular muchas otras cosas. La escritura manuscrita favorece el desarrollo motriz y el desarrollo neurol&oacute;gico de los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Este asunto nos llev&oacute; a recordar una noticia que salt&oacute; a la prensa en 2014 con estos titulares: &ldquo;Finlandia, el pa&iacute;s modelo en la educaci&oacute;n mundial, acaba con la escritura a mano&rdquo;, &ldquo;En Finlandia los ni&ntilde;os no aprender&aacute;n a escribir, sino a teclear&rdquo;... Aquella informaci&oacute;n produjo primero un shock y despu&eacute;s un gran debate. &iquest;El futuro de la escritura estaba en las letras de las m&aacute;quinas?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero al cabo de un tiempo, la Embajada de Finlandia en Madrid lanz&oacute; un comunicado con un titular que pon&iacute;a las cosas en su sitio: &ldquo;En Finlandia s&iacute; se ense&ntilde;a a escribir a mano&rdquo;. Lo que ocurri&oacute; es que cambiaron el plan de estudios para que ya no fuera obligatorio aprender a escribir en dos tipos de letra: la cursiva (letras ligadas a otras letras) y la letra de imprenta (cada letra independiente de las dem&aacute;s). A los ni&ntilde;os les ense&ntilde;ar&iacute;an un &uacute;nico tipo de letra a mano: la de imprenta, y adem&aacute;s les ense&ntilde;ar&iacute;an mecanograf&iacute;a para escribir mejor en el ordenador. Pero, por supuesto, seguir&iacute;an aprendiendo a escribir con un l&aacute;piz porque lo consideraban fundamental para el desarrollo de las habilidades motrices finas, la memoria y el aprendizaje en general.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                José Antonio Millán                            </span>
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        &mdash;&iquest;Qu&eacute; pas&oacute; para que todos los medios espa&ntilde;oles anunciaran a bombo y platillo que en Finlandia dejar&iacute;an de ense&ntilde;ar a escribir a mano? &mdash;le preguntaron a Mill&aacute;n&mdash;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Quiz&aacute; fue una mala interpretaci&oacute;n de la noticia del cambio de planes educativos. Quiz&aacute; hab&iacute;a tambi&eacute;n un cierto tecnooptimismo. Lo que se plante&oacute; en Finlandia y tambi&eacute;n en Estados Unidos era, b&aacute;sicamente, sustituir la letra ligada cursiva por una letra de palo m&aacute;s de imprenta por un motivo que no es ninguna bobada. Las letras que ven los ni&ntilde;os a su alrededor (en los libros, en las pantallas, en los r&oacute;tulos de las tiendas&hellip;), por lo general, son letras de palo, no son letras ligadas. &iquest;Vale la pena ense&ntilde;ar una cosa que los ni&ntilde;os van a pensar que es una marcianada porque solo la ven en clase? Bueno&hellip; hay quien ha decidido que es mejor ense&ntilde;ar solo la letra que m&aacute;s se usa y otros que mantienen la ense&ntilde;anza de los dos tipos de caligraf&iacute;a.
    </p><h3 class="article-text">La geopol&iacute;tica del tipo de letra</h3><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n del ling&uuml;ista Jos&eacute; Antonio Mill&aacute;n hab&iacute;a sido muy clara. Ten&iacute;an que intentar mantener la ense&ntilde;anza de la letra a mano a toda costa. En los tiempos de ChatGPT, en la era en que los humanos ya ni siquiera necesitar&iacute;an teclear tanto porque se iban a relacionar con sus dispositivos mediante la voz, era imprescindible mantener la habilidad de trazar letras, palabras, frases, flechas, subrayados y hasta los viej&iacute;simos emoticonos.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 1px solid white; margin: 20px 20px 10px 0px; box-shadow: 5px 5px 10px 0px rgba(0,0,0,0.1);" src="https://static.eldiario.es/eldiario/private/content/image/original/2023/1207/11/portada-los-trazos-que-hablan-jose-antonio-millan-5126cb6.jpg?X-Amz-Content-Sha256=UNSIGNED-PAYLOAD&X-Amz-Algorithm=AWS4-HMAC-SHA256&X-Amz-Credential=AKIA2M6SND5L4DATCTVO%2F20231207%2Feu-west-1%2Fs3%2Faws4_request&X-Amz-Date=20231207T113441Z&X-Amz-SignedHeaders=host&X-Amz-Expires=86400&X-Amz-Signature=c1493a48a1b84c340c4b46e527b65fb89f23e73c5840b4ae66b71caa0089c177" alt="" width="158" height="" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Pero quedaba un asunto m&aacute;s que este doctor en Literatura Comparada, experto en ritmo y puntuaci&oacute;n, deb&iacute;a aclarar. En su libro <em>Los trazos que hablan</em>, hab&iacute;a relatado la historia desde un punto de vista muy inusual. Hab&iacute;a hablado de los procesos de invasi&oacute;n, dominaci&oacute;n e independencia desde un lugar sin pistolas ni calabozos. Mill&aacute;n explicaba la geopol&iacute;tica desde el tipo de letra que se ense&ntilde;aba en los colegios.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La escritura ha sido siempre un tema pol&iacute;tico. La escritura era patrimonio de ciertas castas (sacerdotales o burocr&aacute;ticas) que ten&iacute;an un poder y un dominio que los dem&aacute;s no ten&iacute;an. Esta especie de milagro que es escribir ha ido pasando de unos pueblos a otros. &ldquo;F&iacute;jate en los trazos y las rayitas que hacen estos comerciantes fenicios. &iexcl;Buah! Los vamos a copiar&rdquo;. La escritura ha saltado de los fenicios a los griegos, de los griegos a los etruscos, de los etruscos a los romanos&hellip; y como eran saltos entre personas que usaban lenguas distintas, ten&iacute;an que hacer adaptaciones. &iquest;Y qui&eacute;nes hac&iacute;an esta labor? Pues un grupito de sabios, por llamarlos as&iacute;, y ellos eran los que decid&iacute;an c&oacute;mo hab&iacute;a que escribir.
    </p><p class="article-text">
        Mill&aacute;n se detuvo un segundo y, en un &eacute;nfasis, introdujo la pregunta que todos esperaban que respondiera:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y d&oacute;nde est&aacute; el aspecto pol&iacute;tico? Alguien ten&iacute;a que llegar (el Gobierno de la ciudad Estado en Grecia, por ejemplo) y decir: &ldquo;De los muchos alfabetos que la gente se ha inventado aqu&iacute;, vamos a usar solo este&rdquo;. Y eso era un decreto. Y a lo mejor a eso segu&iacute;an obras de teatro que ense&ntilde;aban a la gente a escribir. Esto es claramente pol&iacute;tico. Lo hac&iacute;an los emperadores romanos, los reyes de otros lugares&hellip;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El profeta Ezra escribiendo sobre las rodillas, como era habitual"
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            <span class="title">
                El profeta Ezra escribiendo sobre las rodillas, como era habitual                            </span>
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        Pero es que, adem&aacute;s, lo m&aacute;s curioso es que, seg&uacute;n Mill&aacute;n, en la forma de inclinar las letras o hacerlas m&aacute;s redonditas o estirar el palo de la<em> b</em> m&aacute;s hacia aqu&iacute; o m&aacute;s hacia all&aacute; tambi&eacute;n hay pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La propia forma de la letra manuscrita se ha ido convirtiendo en una se&ntilde;a de identidad. Hacia el siglo XVII, los franceses, los ingleses y los espa&ntilde;oles hac&iacute;an los manuscritos de forma diferente. Cada uno evolucionaba a su modo y ya en el siglo XVIII, en Espa&ntilde;a, hab&iacute;a una forma de escritura que es la propiamente espa&ntilde;ola. Era la letra bastarda. &iquest;Y qu&eacute; dec&iacute;an los cal&iacute;grafos espa&ntilde;oles? Que era la mejor, la m&aacute;s clara, la m&aacute;s bonita, la que la lengua espa&ntilde;ola merec&iacute;a. Es decir, que hab&iacute;a un tema de nacionalismo de la letra.
    </p><p class="article-text">
        Y eso era muy frecuente en todo el mundo. Cada naci&oacute;n volcaba sus sentimientos nacionalistas en su forma de escribir.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;La identidad de la letra se convierte en un rasgo de orgullo y en un rasgo pol&iacute;tico. Y a esto se une el tema de la ortograf&iacute;a. Eso ocurri&oacute; en la Am&eacute;rica de habla espa&ntilde;ola cuando empezaron a querer separarse de la metr&oacute;poli.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mill&aacute;n ten&iacute;a la habilidad de leer y explicar la historia desde los trazos de las letras y, en su libro, contaba que en la &eacute;poca en la que surgieron los procesos de independencia en la Am&eacute;rica espa&ntilde;ola, una de las formas de sublevaci&oacute;n fue la escritura. Muchas colonias adoptaron la letra inglesa para mostrar que romp&iacute;an con Espa&ntilde;a. Y despu&eacute;s, los pa&iacute;ses con mayor relaci&oacute;n comercial con Inglaterra (Chile, Argentina y Uruguay) llevaron a los colegios la letra inglesa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Oficina del que sería banquero de Carlos V, Jacobo Fugger, en Augsburgo. Las anotaciones y los archivos son omnipresentes en el comercio."
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            <span class="title">
                Oficina del que sería banquero de Carlos V, Jacobo Fugger, en Augsburgo. Las anotaciones y los archivos son omnipresentes en el comercio.                            </span>
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        &mdash;Hay muy pocos hechos sociales que no se conviertan en pol&iacute;ticos. Y desde luego, la letra manuscrita no es uno de ellos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica y los nacionalismos no se quedaban en los trazos de la escritura a mano. Las fuentes tipogr&aacute;ficas usadas en los m&oacute;viles y los ordenadores tambi&eacute;n rezumaban geopol&iacute;tica y relaciones de dominio y dependencia. Pero de lo que se trataba ahora era de preservar la letra manuscrita, esa letra que se estaba escurriendo de las manos, que se estaba borrando de las comunicaciones, que llegaba incluso a provocar dolor en los dedos por la falta de costumbre. &iquest;D&oacute;nde? &iquest;Qui&eacute;n? &iquest;C&oacute;mo&hellip;? &iquest;Hab&iacute;a alg&uacute;n lugar donde la letra manuscrita siguiera imperando? &iquest;Hab&iacute;a alg&uacute;n refugio donde la escritura a mano estuviera a salvo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, la c&aacute;rcel. Por la sencilla raz&oacute;n de que a los presos no les dan muchas facilidades, &iquest;no? En el pasado hay ejemplos de prisioneros que hac&iacute;an tinta con el holl&iacute;n de las velas y aprovechaban las peladuras de fruta para escribir. &iexcl;Cualquier cosa que se te ocurra para enviar un mensaje al exterior! Hay un caso excepcional de unos presos antifranquistas que, en los a&ntilde;os 40, escrib&iacute;an un peri&oacute;dico llamado <em>Mundo Obrero</em> y consegu&iacute;an que circulara de mano en mano entre la poblaci&oacute;n reclusa. Era un peri&oacute;dico en el que todo estaba hecho a mano. Incluso hoy en d&iacute;a hay muchas c&aacute;rceles donde no dejan usar ordenadores. Por eso siguen siendo un buen refugio para la letra manuscrita.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese no pod&iacute;a ser el porvenir de la letra escrita. El futuro no pod&iacute;a confinar los manuscritos ni dejarlos para lugares aislados. Su sitio ten&iacute;a que seguir siendo los colegios. M&aacute;s a&uacute;n en la era de ChatGPT. Porque esta aplicaci&oacute;n de inteligencia artificial hab&iacute;a aprendido a redactar, a resumir, a crear argumentos como un humano. Pero ten&iacute;a una limitaci&oacute;n&hellip; Jam&aacute;s podr&iacute;a escribir con el pulso y el p&aacute;lpito de la mano de una persona; con su unicidad y su individualidad. La inteligencia artificial nunca podr&iacute;a robar a las letras manuscritas ese empuje de vida y esa respiraci&oacute;n que hay detr&aacute;s de cada curva de una <em>a</em> dibujada con las manos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/cultura/libros/jose-antonio-millan-escritura-sido-tema-politico_1_10746225.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Dec 2023 21:37:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[José Antonio Millán: “La escritura ha sido siempre un tema político”]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje,Lingüística,Ortografía,Prisiones,Nacionalismo,Inteligencia artificial]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ay los amoríos en tiempos de AI]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ay-amorios-tiempos-ai_129_10421324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d32fba7e-91a6-427e-9186-6fa62dc4e356_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ay los amoríos en tiempos de AI"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hace un siglo era más fácil. Esa gente ya empezó a tener lógicas distintas. Unos usaban el sistema operativo iOS y otros Android, pero sus áreas de referencia no eran tan distintas"</p></div><p class="article-text">
        No pensaba que pudiera pasarlo tan bien con una Alphabet en la cama.
    </p><p class="article-text">
        Ariana se r&iacute;e, se gira hacia &eacute;l, envuelta en las s&aacute;banas, y suelta:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues yo prefiero pensar que no me he tirado a un Microsoft. Por lo general, me parec&eacute;is gente rara.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Dices gente rara por no decir limitados.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Eso es. Me refiero a&hellip; b&aacute;sicos. &iquest;Entiendes lo que quiero decir con b&aacute;sicos?
    </p><p class="article-text">
        Jacobo se r&iacute;e.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, me imagino &mdash;mira un momento al techo y respira largo y profundo&mdash;. Oye, y ahora en serio, &iquest;crees que alguna vez podr&iacute;as tener algo con un Microsoft?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Uuuf&hellip; Me parece imposible. Vale, s&iacute;, el sexo ha estado genial, &iquest;pero cu&aacute;ntas veces tuvimos que reformular lo que dec&iacute;amos para entendernos antes de acabar follando en tu cama?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;A lo mejor no es tan dif&iacute;cil que una Alphabet y un Microsoft consigan entenderse. Es cuesti&oacute;n de ir aprendiendo.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pero es que esto no es como un idioma, Jacobo. Ni como cambiar de religi&oacute;n o de valores o de ideales. Va de las redes neuronales profundas de las inteligencias artificiales que nos ense&ntilde;aron a pensar a ti y a m&iacute;. Tenemos patrones distintos para reflexionar. Analizamos y comprendemos los datos de un modo diferente... En cuanto me levante de tu cama empezar&eacute; a tener problemas, como anoche, cuando llegamos. No entiendo las l&oacute;gicas de tu casa, no entiendo tus procesos, no entiendo tus argumentaciones &mdash;r&iacute;e&mdash;. Incluso muchas de tus frases me suenan a carraca Microsoft.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Bueno, los Alphabet habl&aacute;is bastante pedorro. Siempre est&aacute;is diciendo por lo general, eso es, me refiero, por otro lado, en resumen... Un mont&oacute;n de palabras de mierda que no sirven para nada.
    </p><p class="article-text">
        Los dos se quedan unos segundos en silencio. Jacobo la aprieta un poco m&aacute;s contra su cuerpo en un abrazo del que sabe que quiz&aacute; nunca m&aacute;s vuelva a verla. Ariana sonr&iacute;e y dice:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Mira, si hubi&eacute;semos nacido hace un siglo, ser&iacute;a m&aacute;s f&aacute;cil. Esa gente ya empez&oacute; a tener l&oacute;gicas distintas. Unos usaban el sistema operativo iOS y otros Android, pero sus &aacute;reas de referencia no eran tan distintas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Sobre todo, porque eran b&aacute;sicamente la misma &mdash;r&iacute;e&mdash;. Esa gente no paraba de copiarse todo el rato.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ellos todav&iacute;a ten&iacute;an los mismos electrodom&eacute;sticos cutres de darle a un bot&oacute;n y ya. Pero tu dom&oacute;tica y la m&iacute;a son tan distintas que ser&iacute;a infernal vivir juntos. Porque no es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de aprender. Es que yo odio las l&oacute;gicas de tu vida.
    </p><p class="article-text">
        Jacobo r&iacute;e a carcajadas.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Tiene cojones que odies el pensamiento basado en Cortana y Bing Predicts. Microsoft tiene las mejores t&eacute;cnicas de aprendizaje autom&aacute;tico, aprendizaje profundo, l&oacute;gicas difusas y sistemas expertos.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Ves? &iexcl;Es imposible! Tenemos enfoques muy distintos de la vida. T&uacute; siempre vas a razonar en las l&oacute;gicas de esos sistemas. Hasta nuestros datos son distintos. Acu&eacute;rdate ayer&hellip; Cu&aacute;ntas conversaciones tuvimos que dejar porque era imposible.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Ya.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Y sabes lo peor?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Qu&eacute;?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;El desprecio. Tus amigos Microsoft me despreciar&iacute;an y mis amigos Alphabet te odiar&iacute;an. Fuera de esta cama, es imposible estar juntos. Y el sexo&hellip; a medida que las relaciones evolucionan, la pasi&oacute;n sexual pierde intensidad.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Buf&hellip; S&iacute;, es imposible. Es que no vamos a encajar nunca. A medida, pierde intensidad&hellip; Los Alphabet habl&aacute;is que da asco. Mejor nos callamos un ratito, &iquest;vale?
    </p><p class="article-text">
        Jacobo coge la cara de Ariana entre sus manos. La mira, la besa y las s&aacute;banas vuelven al bamboleo que hab&iacute;an tenido hasta que, hace un rato, empez&oacute; a amanecer.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ay-amorios-tiempos-ai_129_10421324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Aug 2023 20:06:06 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ay los amoríos en tiempos de AI]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Inteligencia artificial,Amor,Relaciones,Tecnología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Somos lo que nombramos? ¿O nombramos lo que somos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nombramos-nombramos_129_10083152.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de2840a7-c9e6-4360-a48a-d68271dac6fb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Somos lo que nombramos? ¿O nombramos lo que somos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las personas nos vestimos con las palabras que queremos que nos den identidad. Nuestra forma de hablar es aspiracional. Nuestras voces son nuestro atuendo, nuestros tatuajes, nuestra declaración de identidad</p></div><p class="article-text">
        Basta cambiar dos palabras de nada para cambiar un significado entero. Pim, pam, esto por aqu&iacute;, esto por all&aacute;, y eso que dec&iacute;a antes, ya no se parece en <em>na</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Le&iacute;a la prensa a <em>to</em> trapo, como mandan los tiempos y horarios, y vi que J.M. Mulet hab&iacute;a publicado un libro. <em>&iexcl;Screech!</em> Pegu&eacute; un frenazo en seco para ver de qu&eacute; iba la obra, reanud&eacute; la lectura y al llegar al t&iacute;tulo di un traspi&eacute;. <em>&iexcl;Potopof!&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a algo de <em>comer</em> y algo de <em>ser</em>, pero &iexcl;co&ntilde;o, que me mato!, casi me caigo de cabeza dentro de la frase.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leemos deprisa, intentando agrupar palabras, frases, p&aacute;rrafos, para entender su significado de una zancada. En estos saltos, a veces leemos mal y ni nos damos cuenta, y otras veces leemos mal y reculamos porque, <em>um</em>, parece que eso que acabo de leer no es lo que daba por sobreentendido.
    </p><p class="article-text">
        Recuper&eacute; el equilibrio lector, volv&iacute; a la frase del t&iacute;tulo y, efectivamente, no era la que me sab&iacute;a por inercia. Mulet hab&iacute;a hackeado el archirrepetido <em>Somos lo que comemos</em> y hab&iacute;a construido una teor&iacute;a radicalmente distinta cambiando dos palabras: <em>Comemos lo que somos.</em>
    </p><p class="article-text">
        Ese t&iacute;tulo me llev&oacute; a leer el libro de inmediato. M&aacute;s bien, a devorarlo. <em>&iexcl;&Ntilde;am!</em> Y ya en las primeras p&aacute;ginas vi que si cambiaba algunos t&eacute;rminos por la voz <em>palabra,</em> las frases funcionaban igual de bien. La teor&iacute;a que explica Mulet podr&iacute;a servir igual para un tomate que para un neologismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era una teor&iacute;a con la identidad cu&aacute;ntica de una cebolla: pod&iacute;as ver una capa de significado de lo que arg&uuml;&iacute;a sobre la comida, otra capa de significado que val&iacute;a igual para el l&eacute;xico y as&iacute; con muchas otras disciplinas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, Mulet explicaba que un alimento nuevo es escaso y resulta ex&oacute;tico. Pero en cuanto se distribuye, se hace popular porque la mayor&iacute;a de las personas lo asocian con la gente rica. En el caso de las palabras ocurre exactamente lo mismo, aunque la aspiraci&oacute;n no suele ser la riqueza, sino estar <em>in</em> o lo m&aacute;s actualizado posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Utilizar ese alimento es como llevarse a la mesa algo del estilo de vida al que aspiran&rdquo;. Esa observaci&oacute;n en los alimentos funciona igual con los vocablos. Las personas nos vestimos con las palabras que queremos que nos den identidad. Nuestra forma de hablar es aspiracional. Nuestras voces son nuestro atuendo, nuestros tatuajes, nuestra declaraci&oacute;n de identidad.
    </p><p class="article-text">
        Otra frase interesante para pegarle el cambiazo y plantar <em>palabras</em> donde dice <em>comida</em> es esta: &ldquo;La comida refleja nuestra cultura y nuestra sociedad, y est&aacute; sujeta a los avatares de la historia&rdquo;. Es justo lo que ocurre con las voces que utiliza una comunidad de personas. Las palabras son el selfi de una sociedad y de una &eacute;poca. Analizando las voces, descubres la moral, la forma de pensar, la tecnolog&iacute;a que usan en cada momento hist&oacute;rico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mulet dice tambi&eacute;n algo muy interesante sobre un t&eacute;rmino en concreto: <em>receta</em>. &ldquo;La palabra para la receta de cocina es la misma que para la receta que nos da el m&eacute;dico, y no es casualidad, puesto que esto sucede en idiomas tan dispares como el castellano, el ingl&eacute;s (<em>recipe</em>) o el chino (<em>chufang</em>)&rdquo;. Y eso ocurre porque la comida es imprescindible para vivir y para la salud.
    </p><p class="article-text">
        Es apasionante cuando Mulet describe el momento en que unas personas llegan a un sitio, ven muchas cosas nuevas y no saben c&oacute;mo llamarlas. Lo que les ocurri&oacute; a los europeos cuando llegaron a Am&eacute;rica es que no encontraron el clavo, la pimienta y la nuez moscada que buscaban. En su lugar, hallaron muchas plantas y animales que se pod&iacute;an comer pero no pod&iacute;an nombrar.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y entonces qu&eacute; hicieron? Lo m&aacute;s com&uacute;n era equipararlo con algo conocido &ldquo;y, al final, lo que empezaba siendo una comparaci&oacute;n pasaba a met&aacute;fora, para luego acabar robando ese nombre&rdquo;. As&iacute; muchos alimentos procedentes de Am&eacute;rica acabaron llam&aacute;ndose como alimentos europeos a los que se parec&iacute;an, pero con una coletilla para distinguir el americano del europeo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, <em>pi&ntilde;a</em>. A la fruta grande por dentro amarilla y por fuera escamada le dieron ese nombre porque les recordaba a la forma de las pi&ntilde;as peque&ntilde;itas de los pinos europeos. Otro ejemplo, <em>pavo</em>. Hab&iacute;a un animal que los aztecas llamaban <em>guajalote</em>. A los espa&ntilde;oles les recordaba al pavo y le pusieron ese nombre. Despu&eacute;s, para distinguirlo del animal europeo, dejaron al <em>guajalote</em> de all&iacute; con la palabra <em>pavo</em> y al de aqu&iacute; le pusieron <em>pavo real</em>. Y es una pena que otros nombres que surgieron entonces para el animalito se quedaran por el camino, porque eran bien bonitos: <em>gallipavo</em> y <em>pavo con papada</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del derrape, &iexcl;y el descalabro inicial!, la lectura se hizo fluida como empapada en aceite. Y al terminar el libro, me qued&eacute; con este sabor de boca: &iquest;Somos lo que nombramos? &iquest;O nombramos lo que somos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nombramos-nombramos_129_10083152.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Mar 2023 21:02:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Somos lo que nombramos? ¿O nombramos lo que somos?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El placer de fisgonear en las cartas eróticas de los ¡oh, eruditos!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/placer-fisgonear-cartas-eroticas-oh-eruditos_129_9995767.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/440eb2f1-7c13-465e-b1df-5a4d1e2e7fbf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El placer de fisgonear en las cartas eróticas de los ¡oh, eruditos!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las cartas de amor (cuando eso ocurría y eso se hacía) enseñan una cara desconocida de personas que solo conocemos por sus textos públicos. ¡Qué intriga! ¿Cómo serán en su versión íntima? Es fascinante leer no ya solo lo que cuentan, sino cómo lo cuentan cuando no escribían con la intención de convertirse en superventas </p><p class="subtitle">Leer las cartas de amor lésbico de Virginia Woolf en tiempos del 'sexting'</p></div><p class="article-text">
        Hay un impulso irresistible en la condici&oacute;n humana. Ese latido de curiosidad. Ese pulso del salseo que consiste en meter las narices donde no nos llaman. Ese af&aacute;n de conocer a alguien por el lado que no quiere mostrar y colarnos en ese espacio que tiene solo para sus &iacute;ntimos.
    </p><p class="article-text">
        Las cartas de amor (cuando eso ocurr&iacute;a y eso se hac&iacute;a) ense&ntilde;an una cara desconocida de personas que solo conocemos por sus textos p&uacute;blicos. &iexcl;Qu&eacute; intriga! &iquest;C&oacute;mo ser&aacute;n en su versi&oacute;n &iacute;ntima?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este placer de fisgonear est&aacute; hecho libro en <em>Cartas er&oacute;ticas, las joyas epistolares m&aacute;s &iacute;ntimas y pasionales de las grandes figuras de la historia,</em> de Nicol&aacute;s Bersihand<em> </em>y la editorial Plan B. Ah&iacute; est&aacute;n Pardo Baz&aacute;n, Virginia Woolf, Oscar Wilde, Goya, el Marqu&eacute;s de Sade&hellip; y es fascinante leer no ya solo lo que cuentan, sino c&oacute;mo lo cuentan cuando no escrib&iacute;an con la intenci&oacute;n de convertirse en superventas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta recopilaci&oacute;n vemos que hay quien usa la ling&uuml;&iacute;stica para sus juegos er&oacute;ticos. El escritor Th&eacute;ophile Gautier le envi&oacute; una carta a Apollonie Sabatier, la presidenta que reg&iacute;a el Sal&oacute;n de placeres de Par&iacute;s, con estas letras:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Nos nutrimos en tu casa hoy? Ernesta est&aacute; deseando ofrecerte un giro ling&uuml;&iacute;stico en el cl&iacute;toris, y lo mismo yo, que parto el martes o mi&eacute;rcoles a tierras extra&ntilde;as.</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay autores que utilizan muy bien la ling&uuml;&iacute;stica y los giros narrativos. El fundador de la Enciclopedia, Diderot, emplea ese efecto maravilloso de pegar un aldabonazo en un momento que no lo esperas. &iexcl;Pom! En una carta que le escribi&oacute; a un amigo le dijo:
    </p><p class="article-text">
        <em>Ante mis ojos tuve a un amante que, en medio de la lluvia, el viento, el tiempo horrible que hac&iacute;a, olvidaba su descanso, su casa, todas las necesidades de la vida para acudir a gemir, suspirar, acostarse y pasar las noches bajo la ventana del objeto de su deseo. Podr&iacute;as pensar que el gal&aacute;n en cuesti&oacute;n era un espa&ntilde;ol. Para nada. Es un perro.</em>
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Oh! Primera frenada en seco para los lectores. &iquest;Qu&eacute; imagen ten&iacute;a Diderot de los espa&ntilde;oles? Luego sigue describiendo la escena y llega un momento en que dice:
    </p><p class="article-text">
        <em>Pero, si nos examinaran a nosotros, descendientes de Celad&oacute;n, con sumo cuidado, quiz&aacute; descubrir&iacute;an alg&uacute;n inter&eacute;s impuro y taupiner&iacute;a en nuestras empresas m&aacute;s desinteresadas y en nuestra conducta m&aacute;s dulce. Hay algo de test&iacute;culo en el fondo de nuestros sentimientos m&aacute;s sublimes y de nuestra ternura m&aacute;s depurada.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y ah&iacute; est&aacute; la frase cumbre, el aldabonazo, ese test&iacute;culo tan anat&oacute;mico, tan gr&aacute;fico, tan terrenal, que rompe un discurso tan emocional, tan tierno, tan sublime. Es el <a href="https://www.planetalmeria.com/doku.php/diccionario/l/lambreazo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">lambreazo</a> del texto que te vuelve a atrapar si tu atenci&oacute;n quer&iacute;a volar.
    </p><p class="article-text">
        Hay tambi&eacute;n figuras hist&oacute;ricas con una mirada muy pragm&aacute;tica del erotismo. Personajes que pensaban con la cabeza. Ah&iacute; est&aacute; Benjamin Franklin, uno de los fundadores de Estados Unidos. A un amigo que estaba <em>desatao</em>, le recomend&oacute; que se casara. Pero como el hombre no quer&iacute;a, dijo bueno, pues si vas a estar de pichabrava, te recomiendo una cosa:
    </p><p class="article-text">
        <em>Te reitero mi anterior consejo de que en todos tus amor&iacute;os te decantes por las mujeres mayores y no por las j&oacute;venes. (...) Porque cuando las mujeres dejan de ser guapas, estudian para ser buenas. (...) Aprenden a hacer mil servicios peque&ntilde;os y grandes, y son las amigas m&aacute;s cari&ntilde;osas y &uacute;tiles cuando uno est&aacute; enfermo.</em>
    </p><p class="article-text">
        Benjamin Franklin pas&oacute; despu&eacute;s a lo que de verdad quer&iacute;a su amigo. Y como un experto bi&oacute;logo, le solt&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>Porque en todo animal que camina erguido, la deficiencia de los fluidos que llenan los m&uacute;sculos aparece antes en la parte alta: primero el rostro se afina y arruga; luego el cuello; despu&eacute;s el pecho y los brazos; las partes bajas contin&uacute;an hasta el final tan rollizas como siempre. De modo que, si se cubre la parte superior con una cesta, y se considera solo lo que est&aacute; por debajo del cors&eacute;, es imposible distinguir entre una mujer mayor y una joven. Y como en la oscuridad todos los gatos son pardos, el placer del disfrute corporal con una mujer de mayor edad es por lo menos igual, y a menudo superior, ya que todos los trucos pueden mejorar con la pr&aacute;ctica.</em>
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute;n los literatos que te sorprenden porque no sab&iacute;as que en su vida &iacute;ntima eran unos salvajes karatekas. Stendhal, que &iexcl;oh, qu&eacute; parraque le dio ante la belleza de una iglesia!, no parece tan delicado ante la belleza de una mujer. A su amigo Prosper M&eacute;rim&eacute;e, le mand&oacute; este manual de instrucciones:
    </p><p class="article-text">
        <em>He aqu&iacute; un m&eacute;todo muy sencillo: mientras est&aacute; acostada, la magreas, etc&eacute;tera; ella empieza a tomarle gusto. La costumbre, sin embargo, siempre la lleva a resistirse. Entonces, sin que se d&eacute; cuenta, debes apoyarle el antebrazo izquierdo en el cuello, por debajo del ment&oacute;n, de manera que la ahogues; el primer movimiento consiste en llevar la mano ah&iacute;. Entretanto, debes coger el miembro entre el &iacute;ndice y el pulgar de la mano derecha y meterlo en la m&aacute;quina: por poca sangre fr&iacute;a que le pongas, es infalible.</em>
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; contin&uacute;a esta colecci&oacute;n de <em>Cartas er&oacute;ticas </em>sorpresa tras sorpresa. Ese placer de husmear en las pasiones individuales, las pasiones de &eacute;poca y las pasiones pringadas de ideolog&iacute;a, como la de Claretta Petacci, la amante del Duce, que de esto de las nuevas masculinidades abominar&iacute;a bastante. Ella lo que le dec&iacute;a a su <em>bitch,</em> Benito Mussolini, era esto:
    </p><p class="article-text">
        <em>De tu viril rostro parec&iacute;an brotar chispas de fuerza, agresivo como un le&oacute;n, violento y majestuoso. (...) Es como una r&aacute;faga, un vendaval de superioridad, de grandeza, de juventud que embiste, golpea y nos aturde hasta dejarnos inm&oacute;viles.</em>
    </p><p class="article-text">
        Pues parece que as&iacute; era la lascivia fascistoide.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/placer-fisgonear-cartas-eroticas-oh-eruditos_129_9995767.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Mar 2023 20:32:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El placer de fisgonear en las cartas eróticas de los ¡oh, eruditos!]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Amor]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La era del envoltorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/envoltorio-era-informacion-redes_129_9963613.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cae698af-1c8e-4730-a1be-faab9a51923c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La era del envoltorio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los envoltorios de hoy están empapados de los ritmos de las redes sociales. Del tac, tac, tac de TikTok; el zas, zas, zas de Instagram; el shout, shout, shout de Twitter. Del dímelo pronto y hazme gozar; de la información contada a saltos, a golpes, a beats</p></div><p class="article-text">
        Vivimos en la era del envoltorio. La era en la que hay tanta informaci&oacute;n y tanto bla, bla, bla que en la pelea por la atenci&oacute;n, el <em>qu&eacute;</em> est&aacute; perdiendo un poquito frente al <em>c&oacute;mo</em>. Nos atrapa el formato, el modo, el envoltorio. Porque hay tanto donde elegir que el <em>sex appeal</em> lo da la forma de contar.
    </p><p class="article-text">
        No es nada nuevo. Pero si antes era un aviso adecuado, hoy es un <em>must</em> acentuado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Venimos de la era de la informaci&oacute;n. Despu&eacute;s lleg&oacute; la era del entretenimiento. Ahora hablan de la era de la emoci&oacute;n y la intimidad. Y dir&iacute;a yo, que a d&iacute;a de hoy, a todo esto hay que sumar la era del envoltorio, la informalidad y el griter&iacute;o (porque, &iexcl;virgen del Pompillo!, qu&eacute; <em>buf&iacute;os</em> meten en YouTube, Twitch, TikTok&hellip;).
    </p><p class="article-text">
        Aunque eso de la <em>era</em> siempre me pareci&oacute; pretencioso, porque todo va tan r&aacute;pido que quiz&aacute; habr&iacute;a que hablar de d&eacute;cadas o a&ntilde;os o momentines o hasta suspiros temporales. Porque, adem&aacute;s, desde el mismo instante que nacen, van cambiando y evolucionando a nuevas formas de contar.
    </p><p class="article-text">
        Los envoltorios de hoy est&aacute;n empapados de los ritmos de las redes sociales. Del tac, tac, tac de TikTok; el zas, zas, zas de Instagram; el <em>shout</em>, <em>shout</em>, <em>shout</em> de Twitter. Del d&iacute;melo pronto y hazme gozar; de la informaci&oacute;n contada a saltos, a golpes, a <em>beats</em>. De esa forma de contar las cosas para gentes impacientes [dame <em>to</em> de un <em>bocao</em>, dame <em>to</em> a calz&oacute;n <em>quitao</em>].
    </p><p class="article-text">
        Este ritmo tiktokero est&aacute; ya por todos lados. Es el pulso que leemos incluso en novelas impresas. En obras maestras como <em>Gente normal</em> (&iexcl;menuda maravilla de Sally Rooney!). Por sus cap&iacute;tulos cortos. Por sus frases breves. Por sus di&aacute;logos del tir&oacute;n, sin signos de puntuaci&oacute;n, para que los ojos corran, &iexcl;troten!, &iexcl;vuelen!
    </p><p class="article-text">
        Este af&aacute;n de envolver el <em>qu&eacute;</em> en un buen <em>c&oacute;mo</em> tambi&eacute;n lleva a vestir la informaci&oacute;n con adornos de ficci&oacute;n. &iexcl;Y qu&eacute; acertado es para el p&uacute;blico actual! En la &uacute;ltima edici&oacute;n del Festival de Cine de Alcal&aacute; de Henares, con la direcci&oacute;n art&iacute;stica de Pedro Toro, hubo una conversaci&oacute;n con directores de cortos. El p&uacute;blico esperaba una mesa redonda al uso. Haaabla t&uacute;&uacute;&uacute;&hellip; y lueeego t&uacute;&uacute;&uacute;&hellip; y despu&eacute;&eacute;&eacute;s t&uacute;&uacute;&uacute;&hellip; Esa cadencia de sieeempre&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pero, de pronto, apareci&oacute; una detective vestida como Sherlock Holmes y cont&oacute; que ten&iacute;a que resolver un crimen misterioso. En vez de una mesa redonda, vimos un interrogatorio a sospechosos. Los directores de cine corto que ten&iacute;an que hablar nos dieron los mismos datos que nos hubieran dado en su papel de participantes en una mesa redonda. La diferencia estaba en el envoltorio de su exposici&oacute;n. En vez de hablar en crudo, en un escenario mudo, hablaron dentro de escenas y envueltos en una &eacute;pica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Y el p&uacute;blico se entreg&oacute;! Entr&oacute; en la actuaci&oacute;n. Entr&oacute; en el juego. &iexcl;En el envoltorio de misterio! Est&aacute;bamos atrapados en todo lo que dec&iacute;an y todo lo que ocurr&iacute;a en ese escenario montado como un despacho policial.
    </p><p class="article-text">
        Me pregunto qu&eacute; vendr&aacute; despu&eacute;s de la era del envoltorio y la informalidad. Podr&iacute;a ser quiz&aacute; la era del acoso, del <em>pressing</em>, de la persecuci&oacute;n. Por los anuncios que parpadean en los filos de mi vida digital, veo una feria grotesca de &ldquo;&iexcl;C&oacute;mprame a m&iacute;!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;No! &iexcl;A m&iacute;!&rdquo;. Tengo miedo a mirar de refil&oacute;n un objeto en la pantalla de mi ordenador, porque luego me persigue por todos mis navegadores, mis SMS, mis notificaciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O&hellip; quiz&aacute; este ruido at&oacute;mico&hellip; &iquest;derivar&aacute; en la era del &ldquo;d&eacute;jame en paz, que no puedo m&aacute;s&rdquo;? &iquest;Habr&aacute; un efecto rebote, y huiremos de tanta basura comercial y tanto bla, bla, bla, como un dichoso Quijote?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/envoltorio-era-informacion-redes_129_9963613.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Feb 2023 20:44:13 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La era del envoltorio]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El lenguaje del pelo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lenguaje-pelo_129_9919668.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8319fcdb-d5da-45d9-8252-8c938745e9b8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El lenguaje del pelo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Emma Dabiri, una académica especializada en Estudios Africanos, cuenta en su libro No me toques el pelo (Capitán Swing) que a las esclavas africanas no les dejaban hablar ni peinarse como querían (dos expresiones de una misma humillación)</p><p class="subtitle">Emma Dabiri: “Hay historias de resistencia en el pelo de las personas negras”</p></div><p class="article-text">
        Al pelo le sale ideolog&iacute;a hasta por las orejas. Pongamos una rubia de bote y melena planchad&iacute;sima hasta los hombros (no es muy arriesgado apostar por d&oacute;nde ir&aacute; su voto). Pongamos un adolescente con permanente y dibujos en la nuca rapada (es previsible saber qu&eacute; le ronda la cabeza).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El pelo es pol&iacute;tica. Es poder. Es sumisi&oacute;n. Es rebeli&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leemos en las revistas de belleza titulares de este pelo: &ldquo;Gu&iacute;a completa sobre reflejos&rdquo;, pero lo que de verdad refleja el pelo es la historia de la humanidad, la cultura y la colonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El pelo es lenguaje. Es una forma de hablar y de que te callen la boca. Y pone los pelos de punta descubrir c&oacute;mo los peinados, los alisados y las rastas muestran con pelos y se&ntilde;ales el pasado y el presente colonial.
    </p><p class="article-text">
        Es un asunto muy estudiado y en lugares donde viven mujeres afro est&aacute; cambiando los peinados, no por moda (<em>&iexcl;uoh, qu&eacute; trendy!</em>), sino por activismo (&iexcl;vale ya!).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Emma Dabiri, una acad&eacute;mica especializada en Estudios Africanos, cuenta en su libro <em>No me toques el pelo </em>(Capit&aacute;n Swing) que a las esclavas africanas no les dejaban hablar ni peinarse como quer&iacute;an (dos expresiones de una misma humillaci&oacute;n). Y hoy, todav&iacute;a, se desprecia y se censura el pelo de las mujeres negras. Algo as&iacute; como si el cabello cauc&aacute;sico fuera el lenguaje educado y civilizado, y el cabello afro fuera el habla salvaje y malsonante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dice Dabiri que en Sud&aacute;frica siguen apareciendo noticias de ni&ntilde;as expulsadas de clase porque no se alisan el pelo. Los presuntos educadores lo justifican con el argumento de que el cabello afro cuando no est&aacute; alisado est&aacute; <em>sucio</em>. Y as&iacute;, en realidad, lo que hacen es jugar sucio con el lenguaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevar el pelo en su estado natural no implica que no se lave. Pero desde la &eacute;poca del colonialismo hay mucho enredo con las palabras. Al pelo afro le pusieron estas extensiones: <em>&aacute;spero, seco, salvaje, dif&iacute;cil, rugoso, duro, crespo</em>. &ldquo;Hemos recibido como legado esta lista de t&eacute;rminos peyorativos que se consideran los apropiados para describir en su plenitud un pelo de textura afro&rdquo;, explica Dabiri. &ldquo;No tenemos una lista de palabras que reflejen las cualidades del pelo afro, t&eacute;rminos que demuestren sus puntos fuertes, su belleza y su versatilidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El concepto de belleza del pelo se ha creado en funci&oacute;n del cabello cauc&aacute;sico (el de los colonizadores): <em>liso, reluciente, lustroso, suave, suelto&hellip;</em> Y as&iacute;, &ldquo;cuando pensamos en lo que nos ense&ntilde;an qu&eacute; es un pelo bonito, las caracter&iacute;sticas del pelo afro brillan por su ausencia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;<em>Brillar</em> por su ausencia&rdquo;: interesante juego de palabras porque el brillo tambi&eacute;n entra en esta din&aacute;mica de poder. El pelo <em>correcto, profesional</em> y <em>deseable</em> es el brillante (el cauc&aacute;sico) y el pelo <em>apagado</em>, <em>feo</em> y <em>descuidado</em> es el mate (el afro).
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Dabiri que un tribunal federal de Estados Unidos sentenci&oacute; que era legal despedir a una empleada que llevaba rastas porque ese peinado era &ldquo;poco profesional&rdquo;. &iexcl;Qu&eacute; manera, otra vez, de coger por los pelos las din&aacute;micas de poder!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y una vez m&aacute;s se ve &ldquo;c&oacute;mo opera el lenguaje en la pol&iacute;tica del poder&rdquo;. Al pelo afro, a las rastas, al que crece hacia arriba, lo describen como <em>alborotado, rebelde, inmanejable</em>. &ldquo;El lenguaje que ahora se considera culturalmente inaceptable (el lenguaje de las colonias o de las plantaciones, el lenguaje empleado en otros tiempos para describir a la gente negra) no ha desaparecido: simplemente se ha trasladado a la zona de la cabeza&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La investigadora en Estudios Africanos explica que el pelo afro ha estado siglos estigmatizado y en muchos lugares, todav&iacute;a, es un tab&uacute;. La colonizaci&oacute;n oblig&oacute; a que las mujeres afro escondieran su pelo natural en trenzas, extensiones, rizados y, sobre todo, alisados. Alisar (el pelo) para asimilar (a la poblaci&oacute;n).&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esta mara&ntilde;a de explotaci&oacute;n y opresi&oacute;n que denuncian muchas mujeres afro tiene este nombre: &ldquo;movimiento del pelo natural&rdquo;. Dabiri lo define como &ldquo;un nuevo despertar colectivo de las mujeres negras&rdquo;. Apareci&oacute; hace algo m&aacute;s de una d&eacute;cada en Estados Unidos y pronto se extendi&oacute; a &Aacute;frica, Francia y Reino Unido. &ldquo;Era la primera vez que ve&iacute;a una aut&eacute;ntica aceptaci&oacute;n de mi textura capilar&rdquo;, escribe, &ldquo;de la pelusa mate y mullida que se puede retorcer, estirar, enrollar y rizar de todos los modos imaginables&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Y ese t&eacute;rmino llev&oacute; a este otro: &ldquo;el gran corte&rdquo;. Esto ocurre cuando una mujer, harta del alisado, se corta el cabello tanto como puede para que crezca por fin su pelo natural. Tal como es. A su aire. A su antojo. Es un &ldquo;&iexcl;ya est&aacute; bien!&rdquo; en lo alto de la cabeza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/lenguaje-pelo_129_9919668.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Feb 2023 21:04:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El lenguaje del pelo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los cazagazapos y los folladores de comas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cazagazapos-folladores-comas_129_9903428.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7db430ec-f84c-4e02-acf4-523b3eeebb11_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los cazagazapos y los folladores de comas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A estos atentos correctores, incapaces de dejar pasar una, ni en las conversaciones de calle ni en los "bla, bla" de un chat, los han insultado durante siglos. Ahora podemos darnos cuenta de que no son unos tocapelotas</p></div><p class="article-text">
        A&uacute;n falta por incluir un tipo de hipersensibilidad en los tratados de patolog&iacute;as. Es un mal que entra por los ojos y por los o&iacute;dos. Ataca a la vista cuando el paciente ve una <em>be</em> y deb&iacute;a ser <em>uve.</em> Agrede al o&iacute;do cuando deber&iacute;a o&iacute;r un <em>que</em> y, en su lugar, oye un <em>de que</em>. Altera los nervios al detectar un lapsus ling&uuml;&iacute;stico, un despiste del que habla o una errata del que escribe.
    </p><p class="article-text">
        Los s&iacute;ntomas son incomodidad, malestar, irritaci&oacute;n. A veces incluso sudores fr&iacute;os. Y se sospecha que es una enfermedad autoinmune porque cuando los disparates ortogr&aacute;ficos y desprop&oacute;sitos gramaticales son graves, el paciente directamente se quiere morir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta hipersensibilidad se han observado todo tipo de reacciones. Algunas personas expresan muecas de reprobaci&oacute;n y desaprobaci&oacute;n. Otras reaccionan como si de pronto se convirtieran en profesores (&ldquo;No se dice <em>subrealista</em>. Se dice <em>surrealista&rdquo;</em>). Otras responden de forma agresiva con una correcci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica expulsada de forma compulsiva. &iexcl;Incluso coercitiva! (&ldquo;&iexcl;Grrr! &iexcl;No es <em>te le dije</em>! &iexcl;Es<em> te lo dije</em>! &iexcl;Mira que dejo de hablarte, so bestia!&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A estos atentos correctores, incapaces de dejar pasar una, ni en las conversaciones de calle ni en los &ldquo;bla, bla&rdquo; de un chat, los han insultado durante siglos. Los llaman quisquillosos, tiquismiquis, pedantes&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pero menos mal que vivimos en una &eacute;poca en la que hacemos de todo una patolog&iacute;a y todos nos dedicamos a diagnosticar hasta al vecino de enfrente! Ahora, por fin, estamos en condiciones de darnos cuenta de que estos individuos no son unos tocapelotas. Lo que ocurre es que tienen una hipersensibilidad ling&uuml;&iacute;stica y esta afecci&oacute;n debe entenderse igual que la piel hiperreactiva, la alergia al polen o la intolerancia al gluten.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado el momento de entender que son as&iacute; y no hay que insultarlos por ello. Ha llegado la hora de condenar esas terribles ofensas y de arrojar a la lista de palabras intolerables &iexcl;e incorrectas! uno de los despectivos m&aacute;s frecuentes que tienen que aguantar: <em>cazagazapos</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay, qu&eacute; vejaci&oacute;n! &iexcl;Ay, qu&eacute; incomprensi&oacute;n!
    </p><p class="article-text">
        Y aunque en su sentido estricto el <em>cazagazapos</em> tendr&iacute;a que estar m&aacute;s a la caza del descuido y el despiste, por extensi&oacute;n y por falta de un insulto mejor tambi&eacute;n se llama as&iacute; al que est&aacute; al quite de que todo el mundo cumpla las normas ortogr&aacute;ficas y gramaticales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; se emple&oacute; esta palabra en el discurso inaugural del a&ntilde;o acad&eacute;mico 1952-1953 de la Universidad de Salamanca. &iexcl;En toda la amplitud del significado! El fil&oacute;logo Manuel Garc&iacute;a Blanco cont&oacute; que hasta el cult&iacute;simo fil&oacute;sofo y escritor Miguel de Unamuno no pod&iacute;a soportar a los correctores compulsivos que velaban por las tildes en su sitio y una gram&aacute;tica al dedillo. Unamuno lo dec&iacute;a en muchos de sus art&iacute;culos y, en uno de ellos, lo enunci&oacute; desde el palco del titular y hasta le dio forma de eslogan: <em>Contra el purismo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquella universidad, aquel d&iacute;a de 1952, Garc&iacute;a Blanco dijo: &ldquo;Unamuno rompe una lanza contra la ramploner&iacute;a de las disputas gramaticales y el insustancial ojeo de gazapos del lenguaje, al que no pocos presuntos tratadistas de entonces se dedicaban&rdquo;. Y sigui&oacute; contando que el fil&oacute;sofo estaba feliz de que el lenguaje empezara a estudiarse en la universidad desde la mirada de la ciencia m&aacute;s que desde la norma, porque eso podr&iacute;a ser el &ldquo;principio del fin del gramaticismo emp&iacute;rico de d&oacute;mines y <em>cazagazapos&rdquo;</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ah&iacute; la tenemos! &#128007; Esta fue una de las primeras veces que la voz corri&oacute; por un amplio aforo. Antes se hab&iacute;a visto de refil&oacute;n en La Habana, en 1907, en una revista literaria llamada <em>Letras</em>. Pero fue en ese discurso de los a&ntilde;os 50 cuando sali&oacute; de la madriguera y empez&oacute; a ser vista m&aacute;s a menudo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Garc&iacute;a Blanco no solt&oacute; el <em>cazagazapos</em> al tunt&uacute;n. Antes prepar&oacute; el terreno con una met&aacute;fora muy gr&aacute;fica: &ldquo;insustancial ojeo de gazapos del lenguaje&rdquo;. Porque el <em>gazapo</em> era a la vez un &ldquo;conejillo tierno de no muchos d&iacute;as&rdquo; y un &ldquo;yerro o equivocaci&oacute;n que por inadvertencia deja escapar el que escribe o el que habla&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El fil&oacute;logo sab&iacute;a muy bien que soltaba una liebre para que otros despu&eacute;s siguieran diciendo el t&eacute;rmino. &iexcl;Y qu&eacute; insultito tan gracioso nos qued&oacute; en espa&ntilde;ol, a juzgar por lo que llaman a los correctores compulsivos en otros pa&iacute;ses! El escritor Adam Sharp <a href="https://twitter.com/tweet/status/1612758467290226688" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recopila algunos de estos despreciativos en un tuit</a>.
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1612555309670612993?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        En Noruega, los llaman <em>cortadores de astillas</em> (bueno&hellip; no es tan grave). En alem&aacute;n, <em>contadores de jud&iacute;as</em> (vale&hellip; podr&iacute;a ser peor). En Suiza, la cosa empieza ya a ponerse fina: <em>cagadores de puntitos </em>(ji, ji). En finland&eacute;s, <em>folladores de comas</em> (&iexcl;oooh!). Y en Francia, <em>sodomizadores de moscas</em> (&iexcl;por Dios!).
    </p><p class="article-text">
        Luego est&aacute; la denominaci&oacute;n universal, <em>grammar nazi,</em> y tiene ya tal entidad que est&aacute; en varios diccionarios. En el <a href="https://www.dictionary.com/e/pop-culture/grammar-nazi/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Dictionary.com</a> los describen como &ldquo;pedantes que critican o corrigen, de forma compulsiva, los errores gramaticales, erratas, faltas de ortograf&iacute;a y otras equivocaciones de la gente cuando habla o escribe&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;En el <a href="https://www.urbandictionary.com/define.php?term=Grammar%20Nazi" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Urban Dictionary</a> hay miradas m&aacute;s afiladas y ah&iacute; tienen una amplia gama de definiciones para el <em>grammar nazi.</em> Por ejemplo, &ldquo;alguien que usa la gram&aacute;tica y la ortograf&iacute;a correctas para burlarse o mofarse sutilmente de los que no lo hacen&rdquo;. O tambi&eacute;n &ldquo;un exhibidor de superioridad gramatical&rdquo;. O &ldquo;alguien que corrige la gram&aacute;tica de los dem&aacute;s&rdquo;. Y la definici&oacute;n de caj&oacute;n: &ldquo;La polic&iacute;a de la ortograf&iacute;a&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Ay, qu&eacute; incomprensi&oacute;n! &iexcl;Ay, qu&eacute; vejaci&oacute;n!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
         En esta &eacute;poca de <em>patologizar </em>a <em>to</em> lo que se mueve&hellip; &iexcl;c&oacute;mo no entender y apoyar a estos dolientes de la hiperestesia lingual!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/cazagazapos-folladores-comas_129_9903428.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jan 2023 21:31:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los cazagazapos y los folladores de comas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ortografía,Lenguaje,Miguel de Unamuno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sistema de alumbrado de las palabras]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sistema-alumbrado-palabras_129_9847774.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c7bf716c-43ee-4e98-b74f-06702d9c4c2c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sistema de alumbrado de las palabras"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si había una letra que daba luz natural, tenía que haber una letra que diera luz artificial. Y claro que había. Estaba escrita en la propia palabra; en la i de artificial. La i representa la luz eléctrica porque brilla, ilumina e irradia luz amarilla</p></div><p class="article-text">
        Desde que empez&oacute; el traj&iacute;n con los precios de la luz, se encendi&oacute; en m&iacute; un nuevo foco de atenci&oacute;n. Me levantaba al <em>alba</em> para poner la lavadora porque era m&aacute;s barato. Suspiraba de alegr&iacute;a cuando la <em>ma&ntilde;ana</em> estaba <em>clara</em> porque no ten&iacute;a que dar la luz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue as&iacute; como empec&eacute; a fijarme en que la palabra <em>claridad</em> desprend&iacute;a claridad. &iexcl;Um!, &iquest;ser&iacute;a casualidad o habr&iacute;a alg&uacute;n mecanismo interno que la hac&iacute;a relucir para que la propia palabra fuese la imagen gr&aacute;fica de su significado?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ten&iacute;a que averiguar por qu&eacute; <em>claridad</em> era una voz resplandeciente. Pero antes de hincarle el cuchillo para ver qu&eacute; escond&iacute;a dentro, decid&iacute; hacerle una resonancia fon&eacute;tica: ((&#128483;&#65039;/claridad/ &#128483;&#65039;/claridad/)).
    </p><p class="article-text">
        La pronunci&eacute; varias veces y me invadi&oacute; la sensaci&oacute;n de frescura de las <em>s&aacute;banas blancas</em> reci&eacute;n <em>lavadas.</em> La sensaci&oacute;n de un cielo abierto donde vuelan <em>alas blancas </em>de <em>palomas blancas</em> de la <em>paz</em>. La sensaci&oacute;n de tranquilidad de las <em>batas blancas</em> de las sanitarias que te <em>calman</em> cuando llegas con un susto o un dolor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pas&eacute; despu&eacute;s a desmenuzar la <em>claridad</em> y observ&eacute; que lo que la hac&iacute;a refulgir era la <em>a</em>. Esa letra<em> </em>es una peque&ntilde;a <em>llama</em> que enciende la palabra. Es una <em>r&aacute;faga</em> de luz. Es la letra que viste a los <em>fantasmas</em> con una <em>s&aacute;bana blanca</em> para que podamos verlos y la que da cierta consistencia a las <em>almas</em> y a las <em>&aacute;nimas</em> para que no sean rematadamente invisibles.
    </p><p class="article-text">
        Incluso hall&eacute; pruebas hist&oacute;ricas: el &uacute;ltimo sistema de alumbrado p&uacute;blico antes de que llegara la electricidad fue la <em>l&aacute;mpara</em> de <em>gas</em>. Esa luz, con todas sus aes, era la que <em>aclaraba</em> las penumbras de las calles espa&ntilde;olas en la segunda mitad del XIX.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo somet&iacute; la <em>claridad</em> a una prueba de texto y contexto. Llen&eacute; una p&aacute;gina de palabras que ten&iacute;an muchas aes y otra p&aacute;gina con palabras que ten&iacute;an poqu&iacute;simas. &iexcl;Y madre del amor hermoso, qu&eacute; diferencia! La primera resplandec&iacute;a y la segunda era m&aacute;s l&uacute;gubre que un relato de Lovecraft.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; llegu&eacute; a la primera conclusi&oacute;n: la <em>a</em> da luz <em>natural</em>, luz <em>ancestral</em>, esa luz <em>clara</em> y <em>blanca</em> del amanecer o de algo que resplandece. Pero esa deducci&oacute;n me llev&oacute; a otra cuesti&oacute;n. Si hab&iacute;a una letra que daba luz <em>natural</em>, ten&iacute;a que haber una letra que diera luz <em>artificial</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y claro que hab&iacute;a. Estaba escrita en la propia palabra; en la<em> i </em>de <em>artificial</em>. La<em> i</em> representa la luz el&eacute;ctrica porque <em>brilla</em>, <em>ilumina</em> e <em>irradia</em> luz <em>amarilla</em>. Y porque es como el filamento de una <em>bombilla</em>. &#128161; Las chispas el&eacute;ctricas son amarillas y si hubiera que coger una vocal y convertirla en corriente alterna o corriente continua se tendr&iacute;a que hacer con la l&iacute;nea de la<em> i</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a llegado a un punto en que ten&iacute;a cientos de datos de campo y algunas deducciones, pero me faltaba literatura cient&iacute;fica (incluso literaria) para asentar mi teor&iacute;a. Busqu&eacute; durante d&iacute;as y al fin di con el libro que arroj&oacute; luz a mis hip&oacute;tesis. Se llamaba <em>La seducci&oacute;n de las palabras</em> y era del periodista y escritor &Aacute;lex Grijelmo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Uuuf! Qu&eacute; suspiro di cuando vi que mi trabajo era acertado. Grijelmo dec&iacute;a en su libro: &ldquo;La letra<em> i </em>es tal vez el amarillo&rdquo; y &ldquo;la <em>a </em>se muestra blanca&rdquo;. &ldquo;Blancas son las letras <em>a </em>de <em>alma</em>, de <em>clara</em> y de <em>di&aacute;fana</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero a la vez descubr&iacute; que hab&iacute;a un punto ciego en mi investigaci&oacute;n. &iexcl;No hab&iacute;a visto el origen! &iexcl;La luz misma! Menos mal que lo encontr&eacute; en un p&aacute;rrafo que reluc&iacute;a entre las p&aacute;ginas del libro<em>. </em>Dec&iacute;a: &ldquo;Muchas palabras relacionadas con la <em>luz</em> se apoyan en el sonido de la <em>u</em>&rdquo;. La<em> u</em> de <em>lumbre</em>, de <em>fulgurante</em>, de <em>luminaria </em>y de la mism&iacute;sima <em>luz</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Chispas, rayos y centellas! &iexcl;Acababa de descubrir los puntales del sistema de alumbrado de las vocales! &iexcl;Tres de cinco emit&iacute;an luz! &iexcl;La primera (<em>a</em>), la tercera (<em>i</em>) y la quinta (<em>u</em>)! Resultaba, adem&aacute;s, que la luz era impar. Y que solo una daba <em>oscuridad</em>: la vocal de lo <em>negro</em>, lo <em>opaco, </em>lo <em>bruno</em>, el <em>horror</em>&hellip; Esas<em> sombras oscuras, </em>obviamente, las pone la <em>o</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estaba tan entusiasmada con este descubrimiento que le&iacute; con glotoner&iacute;a las teor&iacute;as de Tesla y de Edison para terminar de alumbrar un nuevo tratado de iluminaci&oacute;n textual. Pero en esas miles de p&aacute;ginas no hall&eacute; nada. No sab&iacute;a d&oacute;nde m&aacute;s pod&iacute;a buscar&hellip; Daba vueltas y vueltas, hasta que una noche, de nuevo, en <em>La seducci&oacute;n de las palabras,</em> surgi&oacute; una frase como un rel&aacute;mpago. Ten&iacute;a la voz de D&aacute;maso Alonso y dec&iacute;a as&iacute;: la magia de la imagen fon&eacute;tica es componer la imagen po&eacute;tica.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/sistema-alumbrado-palabras_129_9847774.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 07 Jan 2023 21:06:52 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sistema de alumbrado de las palabras]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Neutralizar los insultos con figuras literarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/neutralizar-insultos-figuras-literarias_129_9817716.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b8353332-e8d3-4f1f-9396-6747f38e1e48_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Neutralizar los insultos con figuras literarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Departamento de Narrativa le propone una técnica para neutralizar las ofensas. Al momento que escuche un ataque, ignore su significado y su intención maligna, y sométalo a un análisis lingüístico. El resultado es el mismo que desactivar una bomba</p></div><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Pero escuchen de una vez! &iquest;No ven que vamos en picado hacia un nuevo romanticismo?
    </p><p class="article-text">
        La sala qued&oacute; muda y las palabras quedaron ondeando en el aire, como esa lluvia inglesa, tan molesta, que no sabes ni por d&oacute;nde te viene.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Explique eso, por favor &mdash;pidieron desde la otra punta de la mesa.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Acu&eacute;rdense del romanticismo. &iexcl;Qu&eacute; exaltaci&oacute;n de los sentimientos! &iexcl;Oooh! Todo se viv&iacute;a y se med&iacute;a en funci&oacute;n del impacto emocional y sentimental que produc&iacute;a. Tanta importancia daban al estado de &aacute;nimo que en vez de relativizar muchas emociones para librarse de ellas, las convert&iacute;an, con cierto regusto, en las grandes protagonistas de la vida. &ldquo;&iexcl;Oh, mi dolor!, &iexcl;Oh, mi pesar!&rdquo;. Fue una &eacute;poca de efervescencia de la tristeza, el mal de amores y el &ldquo;me has herido&rdquo;. &iquest;Recuerdan?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Fue un momento de exaltaci&oacute;n del yo. &iexcl;Del individualismo! &iexcl;De lo que yo siento, lo que yo sufro, lo que yo soy! &iexcl;Mi individualidad, por encima del bien y del mal!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Algo as&iacute; como lo que el neoliberalismo convirti&oacute; despu&eacute;s en &ldquo;marca personal'' y lo que las redes sociales convirtieron en delirio de susceptibilidad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Algo as&iacute;. Por eso lo que quiero advertir hoy es que si seguimos dando protagonismo a lo que nos duele, nos ofende, &iexcl;y enalteciendo ese malestar por lo que hacen los dem&aacute;s!, vamos a acabar muy mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Pues&hellip; podr&iacute;a ser.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Por eso mi propuesta es desviar el foco de atenci&oacute;n del &ldquo;&iexcl;Ay, t&uacute;, qu&eacute; da&ntilde;o me haces!&rdquo; al &ldquo;&iexcl;Di lo que te salga del forro, porque yo no te oigo!&rdquo;. Propongo implantar en la &ldquo;Gran Narrativa de Masas&rdquo;, desde hoy mismo, una nueva estrategia que consiste en convertir emociones innecesarias en figuras literarias.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;Puede explicar eso con un ejemplo?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;S&iacute;, aqu&iacute; tiene el documento con todos los detalles.
    </p><p class="article-text">
        Y les pas&oacute; un cuadernito donde todo estaba escrito. Empezaba as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        El Departamento de Narrativa le propone una t&eacute;cnica para neutralizar las ofensas. Al momento que escuche un ataque, ignore su significado y su intenci&oacute;n maligna, y som&eacute;talo a un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico. El resultado es el mismo que desactivar una bomba, y pronto se convertir&aacute; en un artificiero sin igual.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Exponemos aqu&iacute; algunas balas, proyectiles, espoletas y estopines que puede encontrar en su faena.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alegor&iacute;a:</strong> Esta figura literaria consiste en dar una imagen a una idea para que pueda entenderse mejor. Una alegor&iacute;a muy conocida es representar el concepto de justicia con una balanza y otra muy popular es dibujar la muerte como un esqueleto con una guada&ntilde;a. Esto llevado a nuestra campa&ntilde;a de no entrar al trapo para evitar un mundo neorrom&aacute;ntico ser&iacute;a algo as&iacute;: Si alguien pretende faltarle dici&eacute;ndole <em>&iexcl;Eres una vaca-morsa!</em>, efect&uacute;e de inmediato un an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico, resp&oacute;ndale muy calmada: &ldquo;Eso es un intento de hacer una alegor&iacute;a&rdquo;, y el agravio quedar&aacute; neutralizado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Alusi&oacute;n: </strong>Es la expresi&oacute;n de una idea de forma velada. En vez de decirla de forma expl&iacute;cita, se recurre a personajes, objetos o referencias que representan esa idea. P&oacute;ngase usted en esta situaci&oacute;n. Alguien le dice: <em>Eres el m&aacute;s cerdo de la casa</em>. Usted escanea mentalmente la frase y dice en voz alta su conclusi&oacute;n: &ldquo;Esta frase cita al cerdo y al cerdo le atribuimos ser sucio y guarro. Estamos, claramente, ante la figura ret&oacute;rica de la alusi&oacute;n&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>As&iacute;ndeton:</strong> Es una oraci&oacute;n que no incluye ninguna conjunci&oacute;n para unir las palabras o los elementos de la frase. Imagine que alguien le dice: <em>Idiota, est&uacute;pido, animal, qu&eacute; manera tan grosera de ser tan in&uacute;til</em>. A lo que usted puede responderle: &ldquo;Observamos al principio una especie de retah&iacute;la, despu&eacute;s la frase se hace m&aacute;s compleja y vemos que acaba sin utilizar ni una sola <em>y</em> ni un m&iacute;sero <em>ni</em>. Estamos, sin remedio, ante un as&iacute;ndeton (o <em>asindet&oacute;n</em>, con la s&iacute;laba t&oacute;nica en el <em>ton</em>, como el charlest&oacute;n, que es m&aacute;s juguet&oacute;n).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enumeraci&oacute;n: </strong>Esta figura ret&oacute;rica es de las m&aacute;s f&aacute;ciles. Consiste en hacer una lista de cosas que tienen relaci&oacute;n entre s&iacute;. Es posible que alguna vez usted se vea en una de estas: <em>Eres una despreocupada, una dejada, una inconsciente, una loca, una juergas, una sinverg&uuml;enza, una imprudente</em>. Muy bien. Para empezar, puede contar el n&uacute;mero de insultos proferidos de una sola vez (este ejercicio le ayudar&aacute; tambi&eacute;n a practicar la retranca y la aritm&eacute;tica), y a continuaci&oacute;n pasar&aacute; al an&aacute;lisis literario y le dir&aacute; al agresor que acaba de soltar una enumeraci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Hip&eacute;rbole:</strong> Es una exageraci&oacute;n desorbitada para llamar la atenci&oacute;n. La recomendaci&oacute;n del Departamento de Narrativa es que si alguien le dice: <em>&iexcl;Eres un in&uacute;til y no has hecho ni una sola cosa buena en tu vida!</em>, usted, en vez de sentirse herido, pare la bala con este an&aacute;lisis ling&uuml;&iacute;stico: &ldquo;Eso es una hip&eacute;rbole&rdquo;. Y si a&uacute;n le quedan ganas de contestar a su ofensor, puede soltarle este pareado: &ldquo;Bien empleada esta figura literaria&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Met&aacute;fora:</strong> &iexcl;Tan com&uacute;n, tan &uacute;til, tan bella! Es un tropo que consiste en dar a las palabras un sentido distinto al suyo para crear nuevas im&aacute;genes y amplificar significados. No se extra&ntilde;e usted si un d&iacute;a escucha a una madre, frita ya de su hijo, decirle: <em>&iexcl;Eres un tirano de mantequilla!</em> El Departamento de Narrativa aqu&iacute; no da consejos al ni&ntilde;o para que sean ellos solitos quienes desarrollen su creatividad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pleonasmo:</strong> Esta figura literaria consiste en decir lo mismo de varias formas distintas para enfatizar un mensaje. Alguien podr&iacute;a decirle: <em>T&uacute; te vas a disculpar, de tu parte, y me vas a pedir perd&oacute;n</em>. &iexcl;Ha quedado clar&iacute;simo! En este caso le recomendamos que acompa&ntilde;e su respuesta de gestos que escenifiquen lo viscosa y pegajosa que es la palabra <em>pleonasmo</em>. Mueva la mand&iacute;bula como si se le hubiera pegado un chicle a los empastes y mueva las manos como si jugara con un blandibl&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pregunta ret&oacute;rica:</strong> Es una pregunta que no busca una respuesta. Lo que pretende es provocar una sacudida y llamar la atenci&oacute;n. Imagine que alguien le dice: <em>&iquest;Pero c&oacute;mo puedes ser tan ceporro? </em>Usted, como buen artificiero y diestro de la ret&oacute;rica, no contestar&aacute;. Pero es que, adem&aacute;s, no se enfadar&aacute;. Ni le importar&aacute;. Seguir&aacute; a lo suyo, porque estar&aacute; muy ocupado en disfrutar de la vida mientras otros se la pasan entre berrinches y sensibilidad de porcelana.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/neutralizar-insultos-figuras-literarias_129_9817716.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Dec 2022 20:21:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Neutralizar los insultos con figuras literarias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[‘Biografía teatral’ de Victorina Durán: artista pionera en reivindicar el lesbianismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/biografia-teatral-victorina-duran-artista-pionera-reivindicar-lesbianismo_129_9781571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cbcad434-ae8b-427f-ace6-a6533ab92011_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="‘Biografía teatral’ de Victorina Durán: artista pionera en reivindicar el lesbianismo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Victorina Durán (1899-1993) es una figura apasionante de nuestro pasado, que, como tantas otras, aún tiene pendiente entrar en la historia mainstream (la que conoce todo el mundo). Hoy puede verse parte de la obra de Victorina Durán en la exposición de Las Sinsombrero en Madrid</p></div><p class="article-text">
        Victorina Dur&aacute;n (1899-1993) es una figura apasionante de nuestro pasado, que, como tantas otras, a&uacute;n tiene pendiente entrar en la historia <em>mainstream</em> (la que conoce todo el mundo).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Merece entrar por la puerta grande porque se empe&ntilde;&oacute; en mostrar que una mujer que ama a otra mujer es, en sus palabras, lo m&aacute;s &ldquo;natural&rdquo; y &ldquo;normal&rdquo; del mundo, aunque la moral de su &eacute;poca de juventud (los a&ntilde;os 20) lo viera como una &ldquo;desviaci&oacute;n&rdquo; y la moral de su etapa de madurez (el franquismo) lo tratara como un delito.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Merece la escalinata de oro porque en sus obras dej&oacute; escrito que maltratar, aplastar y violar a las mujeres es lo m&aacute;s irracional, inhumano y despreciable del mundo.
    </p><p class="article-text">
        Victorina muri&oacute; el 10 de diciembre de 1993 y a d&iacute;a de hoy nos sigue ense&ntilde;ando a vivir. Por eso vamos a recordarla en esta peque&ntilde;a biograf&iacute;a en dos actos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <strong>primer acto</strong> es un rap de los oficios que hizo:
    </p><p class="article-text">
        Fue escen&oacute;grafa, figurinista,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        docente, percusionista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Escribi&oacute; sus memorias,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        teatro y radiohistorias. &#127925;
    </p><p class="article-text">
        Fue pintora, ilustradora,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        dibujante, conferenciante,
    </p><p class="article-text">
        directora teatral,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        y del Lyceum Club Femenino
    </p><p class="article-text">
        miembro fundacional. &#127925;
    </p><p class="article-text">
        El <strong>segundo acto</strong> de esta biograf&iacute;a es una obra de teatro, basada en su vida, su obra, sus memorias y sus palabras propias. Muchas de ellas, literales. Tal como las escribi&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>ESCENA UNO</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Un sal&oacute;n con un ventanal al fondo. A media tarde. Victorina Dur&aacute;n, de 90 a&ntilde;os, y una periodista charlan sentadas en dos butacas.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Me pide una proeza. No s&eacute; si lo lograr&eacute;, pero voy a intentarlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> &iexcl;Cu&aacute;nto se lo agradezco, Victorina! Su historia es importante. No por usted, ni por m&iacute;, sino por lo mucho que tiene que ense&ntilde;ar a otras personas. <em>(PULSA EL REC DE LA GRABADORA).</em> Empecemos por su infancia. &iquest;Hay ya ah&iacute; alg&uacute;n germen de la persona que ser&iacute;a despu&eacute;s?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Supongo que s&iacute;. Un d&iacute;a, cuando era a&uacute;n peque&ntilde;a, mi padre me dijo: &ldquo;Debes obrar siempre de acuerdo contigo, aunque tus actos no est&eacute;n de acuerdo con los dem&aacute;s. Con los dem&aacute;s est&aacute;s a ratos, pero contigo est&aacute;s siempre&rdquo;. Y as&iacute; actu&eacute;. Este es el secreto de mi paz y de mi felicidad. Este consejo tan simple de mi padre, con los a&ntilde;os se fue fortaleciendo cada vez m&aacute;s. No mentirme nunca a m&iacute; misma. En un libro del fil&oacute;sofo Feuchtersleben encontr&eacute; la confirmaci&oacute;n de esta idea: &ldquo;Solo la verdad es moral, la mentira es inmoral. La verdad purifica, la mentira corrompe&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> A finales de los a&ntilde;os 70 usted escribi&oacute; en sus memorias que no le gustar&iacute;a morir sin haber hecho algo en beneficio de otras personas&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> S&iacute;, yo tuve la suerte de encontrar la finalidad de mi vida. Me la dio la lectura de una novela escrita por una mujer. La le&iacute; en Madrid, en el primer a&ntilde;o de la guerra civil, bajo el tronar de los obuses. Creo que esta mujer fue la primera que public&oacute; un libro en el que abordaba el tema de la homosexualidad femenina. Antes este asunto solo lo trataban los hombres y lo que hac&iacute;an era dejar volar su fantas&iacute;a, unas veces con vuelos po&eacute;ticos y otras como tema excitante en novelas pornogr&aacute;ficas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> Se refiere usted a la escritora Radclyffe Hall y su novela <em>El pozo de la soledad</em>, &iquest;verdad?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> S&iacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> &iexcl;Y ya hab&iacute;a que ser valiente para publicar en 1928 que el amor entre dos mujeres era algo &ldquo;natural&rdquo; y &ldquo;una condici&oacute;n otorgada por Dios&rdquo;!
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Pues s&iacute;. Esa novela es autobiogr&aacute;fica, y la protagonista, Stephen, cuenta al lector sus emociones y su tragedia. Dice que, como todas las que son y sienten como ella, vive en un pozo de soledad. Stephen desfallece muchas veces, pero sostiene su personalidad hasta el fin. Ella es <em>as&iacute;</em> y no puede ser de otro modo. Vive muchas desilusiones con otras mujeres y un d&iacute;a, su institutriz, que tambi&eacute;n es <em>as&iacute;</em>, le dice unas palabras que yo recog&iacute; para m&iacute; y que durante a&ntilde;os me han golpeado en el cerebro como si fuera a m&iacute; a quien se las dirigiera.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> Un momento. Antes de que me diga esas palabras, quiero hacerle una pregunta. Cuando usted dice <em>ser</em> <em>as&iacute;,</em> se refiere a ser lesbiana, &iquest;verdad?
    </p><p class="article-text">
        <em>Victorina lleva un rato notando algo extra&ntilde;o en las palabras y las expresiones de la periodista, pero no logra imaginar que esto ocurre porque la reportera viene del futuro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> &iquest;A ser qu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo ha dicho?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong><em>Lesbiana</em>. Quiz&aacute; no le suene mucho esta palabra porque no es de su generaci&oacute;n. F&iacute;jese, se est&aacute; popularizando en los a&ntilde;os 90, cuando usted ya ha pasado los 90 a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Nosotras dec&iacute;amos <em>ser as&iacute;</em>. Ten&iacute;amos que utilizar un lenguaje secreto. Y no nos identific&aacute;bamos con esas palabras que nos dec&iacute;an los medicuchos de entonces: <em>invertidas </em>y <em>desviadas</em>. Recuerdo que, de joven, le dije a uno de mis amores: &ldquo;Qui&eacute;reme <em>as&iacute;</em>, con toda naturalidad, sin creer que es pecado el amor sea como fuere&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Qu&eacute; frase tan bonita&hellip; Pero volvamos a ese d&iacute;a que, entre el ruido de los obuses, usted le&iacute;a <em>El pozo de la soledad.</em> D&iacute;game esas palabras que le sonaron como si las hubiesen escrito para usted.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Eran estas: &ldquo;Tienes una misi&oacute;n que cumplir. &iexcl;Hazla! Precisamente porque t&uacute; <em>eres como eres</em>, puedes escribir con una extraordinaria y doble visi&oacute;n, con un conocimiento personal. Nosotras somos una parte de la naturaleza. El mundo lo reconocer&aacute; un d&iacute;a, pero hasta entonces hay un inmenso campo que trabajar. Por el amor de todos los que son como t&uacute;, en un gran n&uacute;mero, pero menos fuertes y menos dotados tal vez, es por lo que debes tener el valor de vencer todos los obst&aacute;culos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Victorina se queda en silencio. Mira por el ventanal, pensativa, como si hiciera un balance de su vida y sopesara si logr&oacute; vivir en su verdad, como dec&iacute;a su padre, y con fortaleza, como dec&iacute;a la institutriz.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>Las cosas no fueron f&aacute;ciles. Entre la moral cat&oacute;lica y la dictadura franquista, nunca pudo hacerse o&iacute;r. Al menos no se le pas&oacute; por la cabeza casarse con un hombre para esconder que </em>era as&iacute;.<em> Pero tuvo que resignarse a esconder las relaciones con sus amantes porque ellas no se atrevieron a salir del patr&oacute;n: eran mujeres casadas, ten&iacute;an hijos y se sent&iacute;an mal por querer </em>as&iacute;<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>ESCENA DOS</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>Victorina sigue ensimismada y la periodista se acerca un poco a ella.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Victorina, &iquest;se encuentra bien?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> S&iacute;, s&iacute;. Es que me estaba acordando de una frase que dec&iacute;a San Agust&iacute;n sobre la moral: &ldquo;Ama y haz lo que quieras&rdquo;. Exactamente lo contrario a la forma en que nos obligaron a vivir.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Aunque usted, desde muy joven, con veintitantos a&ntilde;os, &iexcl;y en los a&ntilde;os 20, cuando todav&iacute;a se ve&iacute;a mal que las mujeres se cortaran el pelo y no llevaran sombrero!, se atrevi&oacute; a vivir como sent&iacute;a y no escond&iacute;a su homosexualidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Yo soy m&aacute;s fuerte porque no soy cobarde ante los dem&aacute;s. A&ntilde;os y a&ntilde;os he recogido y guardado la tragedia de la incomprensi&oacute;n de muchas mujeres. He vivido con ellas el angustioso drama de verse aisladas y despreciadas por multitud de seres que llaman <em>normales</em> y que nos dec&iacute;an que lo nuestro era <em>anormal</em>. La sociedad perdona, admite &iexcl;todo! menos <em>eso</em>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> Leer <em>El pozo de la soledad</em> la anim&oacute; a escribir una obra de teatro que plantea la dificultad que tienen dos mujeres para estar juntas y, sencillamente, poder vivir como quieren ellas en vez de como quieren los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> S&iacute;, esa obra se titula <em>Al margen. </em>La inscrib&iacute; en el Registro Nacional de Propiedad Intelectual de Buenos Aires en enero de 1939 y despu&eacute;s la he ampliado y la he reescrito varias veces. Aunque, por desgracia, nunca se ha representado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Imagino que sabe que es la primera obra que escribi&oacute; una mujer espa&ntilde;ola sobre el amor l&eacute;sbico. Ese rechazo tan feroz se ha ido haciendo m&aacute;s leve, pero, en la obra, hay una queja que ser&aacute; siempre actual. Ese grito de Elena que dice: &ldquo;&iexcl;Hay que vivir siempre para los dem&aacute;s!&rdquo;. Para que te dejen en paz, hay que &ldquo;ver las cosas desde el punto de vista de los dem&aacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Te dejar&aacute;n en paz si los enga&ntilde;as y vives, como una hip&oacute;crita, en la forma que ellos quieren. Elena tambi&eacute;n le dice a do&ntilde;a Lucrecia que los dem&aacute;s no son nadie para juzgar la conciencia y el alma de los dem&aacute;s. Muchos se creen los representantes de Dios en la Tierra.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> La mayor&iacute;a de sus obras de teatro est&aacute;n protagonizadas por mujeres aplastadas y maltratadas&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> &iquest;No le parece un tema importante? As&iacute; ha sido la vida de much&iacute;simas mujeres.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> Por supuesto. &iquest;Puede hablarnos de algunas de sus obras?
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>Claro. <em>&iexcl;Raptada!</em> se basa en un hecho real: el secuestro, violaci&oacute;n y asesinato de una ni&ntilde;a de nueve a&ntilde;os. <em>Una novela rosa</em> es una s&aacute;tira que cuenta lo que viene despu&eacute;s del &ldquo;felices para siempre&rdquo;. Los relatos de amor siempre se quedan en ese momento tan rom&aacute;ntico y no cuentan la realidad de la vida marital. <em>Una aventura extraordinaria</em> muestra lo poco que gustan las mujeres independientes&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> S&iacute;, en esa obra de teatro hay un momento en el que el profesor Kal&iacute; grita: &ldquo;&iexcl;Maldici&oacute;n! &iexcl;Eres culta!&rdquo;, &ldquo;&iexcl;Maldici&oacute;n! &iexcl;Eres due&ntilde;a de tu voluntad!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>Tambi&eacute;n escrib&iacute; una lectura dramatizada para la radio que se llama <em>0013 Detective madrile&ntilde;a.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> &iexcl;Radioteatro!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> S&iacute;, esa era la idea. La radio fue uno de mis primeros trabajos cuando me exili&eacute; a Buenos Aires, en 1937. Le&iacute;a conferencias de indumentaria en la emisora <em>El Mundo</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Y&hellip; siguiendo con <em>0013 Detective madrile&ntilde;a.</em> Cu&eacute;ntenos de qu&eacute; va esta radionovela.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>Ah, s&iacute;. Pues&hellip; una detective y su secretaria trabajan en un servicio de atenci&oacute;n a mujeres que tienen problemas con sus maridos. El despacho est&aacute; en la calle V&aacute;lgame Dios y anuncia como especialidad: &ldquo;Maridos Pirandones&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> &iquest;Pirandones?
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> Los que est&aacute;n todo el d&iacute;a de parranda&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong><em>&iexcl;Pirandones</em>! No conoc&iacute;a esa palabra. No la he o&iacute;do nunca.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>&iexcl;Pues no sabe cu&aacute;nto se dec&iacute;a antes, con tanto marido pirand&oacute;n! No sabe lo que las mujeres ten&iacute;an que aguantar. Gritos, tortazos&hellip; Eso lo cuenta el personaje de la Paca en esta obra de radioteatro. Dice: &ldquo;Si ha perdido el Madrid, m&aacute;s vale que no vuelva porque a menor <em>contraried&aacute;</em>, torta a m&iacute;, torta a este, torta a esta y torta a <em>tos</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>&iexcl;Entonces esa agencia era algo as&iacute; como un 016!
    </p><p class="article-text">
        <em>Victorina vuelve a mirar a la periodista con cara de desconcierto.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> &iquest;C&oacute;mo dice? &iquest;Cero&hellip; qu&eacute;? No, no, esa detective es 0013 y a esa oficina van mujeres a pedir ayuda porque sus maridos han desaparecido o las tratan fatal.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> S&iacute;, la obra deja ver que la violencia machista era algo habitual.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>&iquest;&ldquo;Violencia machista&rdquo;? Nunca hab&iacute;a o&iacute;do esa expresi&oacute;n, pero me parece oportuna.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Es que es una expresi&oacute;n muy reciente. Se empez&oacute; a usar en los a&ntilde;os 80, pero va a necesitar m&aacute;s de 20 a&ntilde;os para que se generalice. La <em>violencia machista</em> est&aacute; reflejada, por ejemplo, cuando la Paca dice de su marido: &ldquo;&iexcl;Pero si no se ha <em>fugao</em>, lo tengo en casa, &iexcl;y me da cada golpe!&rdquo;, y tambi&eacute;n cuando suelta: &ldquo;Me da un tortazo que me deja <em>dorm&iacute;a</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>Ah&aacute;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash; </strong>Aunque usted plante&oacute; <em>0013 Detective madrile&ntilde;a </em>como una obra c&oacute;mica. Es muy divertido cuando la detective, hablando del adulterio, le dice a la Paca: &ldquo;Dos a&ntilde;os&hellip; &iexcl;y <em>na</em>! Desde luego ha hecho usted pero que <em>mu rebi&eacute;n</em> en venir a verme. Cuando un espa&ntilde;ol est&aacute; dos a&ntilde;os sin reproducirse es que se reproduce por otro <em>lao</em>&rdquo;. Imagino que utiliz&oacute; el humor porque es una forma de llegar a m&aacute;s p&uacute;blicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>Claro. Eso lo aprend&iacute; de Oscar Wilde. Siempre me ha encantado.
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> En esta obra hay una frase de la Paca que me encanta: &ldquo;<em>Ust&eacute;</em> y yo sufrimos y cuando las mujeres sufrimos, no hay diferencia de pa&iacute;ses, que <em>toas</em> somos igualitas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash;</strong> As&iacute; es.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Y de pronto Victorina cambia el gesto y mira a la periodista con cara de asombro.</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>Y&hellip; por cierto, usted est&aacute; hablando de mis memorias y de mis obras de teatro, pero&hellip; no est&aacute;n publicadas. &iexcl;Ya me hubiera gustado!
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> No se apene, Victorina. &iexcl;Las publicar&aacute;n! Las acad&eacute;micas Idoia Murga Castro y Carmen Gait&aacute;n Salinas har&aacute;n un trabajo excelente, desde el Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas, para que se conozcan <a href="http://tienda.edaddeplata.org/tienda/SelectProd.do;jsessionid=07EFC28E1B01620E44A1E8B8B0B58854?prodId=299&amp;year=2018&amp;category=novedades&amp;name=Mi+vida.+Sucedi%C3%B3&amp;author=Victorina+Dur%C3%A1n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">sus memorias</a>. Y despu&eacute;s la doctora Eva Moreno, de la Universidad de Sevilla, rescatar&aacute; sus obras de teatro y las publicar&aacute; en un libro fant&aacute;stico que titular&aacute; <a href="https://www.torremozas.com/A-teatro-descubierto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>A teatro descubierto</em></a>.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>&iexcl;Vaya, qu&eacute; sorpresa! &iquest;Y cu&aacute;ndo ser&aacute; eso?
    </p><p class="article-text">
        <strong>PERIODISTA.&mdash;</strong> En 2018 y 2019.
    </p><p class="article-text">
        <strong>VICTORINA.&mdash; </strong>&iexcl;&iquest;En el siglo XXI?! &hellip; Mm&hellip; &iquest;y c&oacute;mo sabe usted eso?
    </p><p class="article-text">
        <strong>TEL&Oacute;N</strong>
    </p><p class="article-text">
        * Hoy puede verse parte de la obra de Victorina Dur&aacute;n en la exposici&oacute;n de <a href="https://www.eldiario.es/guia-ocio/sinsombrero-exposicion-expandir-relato-colectivo-mujeres-27_1_9763637.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Las Sinsombrero</a> en Madrid.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/biografia-teatral-victorina-duran-artista-pionera-reivindicar-lesbianismo_129_9781571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2022 21:18:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[‘Biografía teatral’ de Victorina Durán: artista pionera en reivindicar el lesbianismo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Parecen casualidades, pero son rimas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/parecen-casualidades-son-rimas_129_9745381.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/89def12a-6404-401c-9ceb-a29486cc6e73_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Parecen casualidades, pero son rimas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo único que hay que hacer es escuchar con atención y aprender a medir las piezas de nuestro día a día para ver que muchas cosas que nos ocurren son rimas, ritmo, pareados y alejandrinos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&iexcl;Uy, qu&eacute; casualidad! &iexcl;Mira, ha ocurrido esto y despu&eacute;s lo otro!&rdquo;. Vemos un detalle y lo enlazamos con otro. Y entonces parecen <em>destellos</em> m&aacute;s que <em>detalles</em>. Y corremos a darle un significado. Hay gente, incluso, que dice: &ldquo;&iexcl;Es una se&ntilde;al!&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        De pronto creemos que hay mensajes entre l&iacute;neas. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bueno! &iexcl;Es un aviso, una advertencia, una prueba!&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hasta hace muy poco, yo lo ve&iacute;a como carambolas. Como si el azar supiera colocar las piezas mejor que la l&oacute;gica y la raz&oacute;n. Lo llamaba <em>coincidencias</em> o <em>casualidades.</em> Pero el pasado D&iacute;a de los Muertos descubr&iacute; la verdad del fen&oacute;meno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llevaba a&ntilde;os con la idea de hacer un reportaje de los pensamientos que aparecen antes de la muerte, porque lo que m&aacute;s me ense&ntilde;a a vivir son las reflexiones de quien est&aacute; a punto de morir. Por fin, hace meses, hice el documental en un podcast, y cuando lleg&oacute; el d&iacute;a de publicaci&oacute;n, &iexcl;era 1 de noviembre! No estaba planeado y result&oacute; que un programa titulado <a href="https://www.youtube.com/watch?v=J7cEA3t-XKc" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La muerte en cuatro postales</em></a><em> </em>fue a parar a la fiesta de los muertos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces&hellip; mir&eacute; el calendario por delante y por detr&aacute;s, busqu&eacute; la efem&eacute;ride en la Wikipedia, rele&iacute; el guion, revis&eacute; el dise&ntilde;o sonoro&hellip; y ah&iacute; no hab&iacute;a rastro ni de <em>se&ntilde;ales</em> ni de <em>casualidades</em>. Agudic&eacute; el o&iacute;do y al fin&hellip; &iexcl;lo descubr&iacute;! &iexcl;Era una rima! Lo que ocurre cuando dos hechos encajan de forma tan adecuada es que riman. Por eso nos resuenan en la cabeza. Por eso sentimos una cierta armon&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a buscar rimas en las historias min&uacute;sculas de las vidas cotidianas y en la historia grande de la Revoluci&oacute;n Francesa y el Muro de Berl&iacute;n. &iexcl;Y las dos ten&iacute;an rimas por todas las orillas!
    </p><p class="article-text">
        Ay, mi madre, &iexcl;con qu&eacute; sordera hab&iacute;a vivido hasta entonces! Pensaba que las rimas solo sonaban en las palabras. Pero las rimas est&aacute;n en todos lados. &iexcl;En los hechos! &iexcl;En los pensamientos! &iexcl;En los sentimientos! Eso que llaman <em>reciprocidad</em> en realidad es otra rima. Si alguien te sonr&iacute;e y t&uacute; le sonr&iacute;es de vuelta, no es una <em>consecuencia</em>, ni un <em>efecto</em>, ni una <em>secuela</em>. Es una rima.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y funcionan casi igual que en el lenguaje. Las rimas de la vida tambi&eacute;n son asonantes y consonantes. Las asonantes son sugerentes (&ldquo;Oye, pues mira qu&eacute; coincidencia tan curiosa&hellip;&rdquo;) y las consonantes son aplastantes (&ldquo;&iexcl;Hostias!, &iquest;has visto lo que ha ocurrido?&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        En mi obsesi&oacute;n por descubrir el mecanismo de las rimas de la vida, le&iacute; cientos de tratados sobre el ritmo. Una noche, la lluvia al fondo, la luz zumbando, <em>ploc, ploc</em>&hellip; <em>bzz, bzz</em>&hellip;, di con <em>Belmonte, el tr&aacute;gico</em>. El poeta peruano Abraham Valdelomar cuenta en este libro de 1918 que un d&iacute;a, a la vez que sal&iacute;a la aurora, sal&iacute;a Pit&aacute;goras a vaguear. Por las calles de Atenas oy&oacute; los golpes de un martillo sobre un yunque macizo y oy&oacute; el crepitar del fuego para fundir un hierro&hellip; <em>Plof</em>, <em>plof</em>&hellip; <em>Croc,</em> <em>croc</em>... y dice Valdelomar que &ldquo;a cada impulso del obrero, un nuevo son sonaba&rdquo;. Y lo que era impulso se transformaba en fuerza; y esa fuerza, &ldquo;en ritmo sonoro y musical&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Qu&eacute; momento! &iexcl;Pit&aacute;goras enunciando el ritmo del universo! Y desde entonces sabemos que &ldquo;hay ritmo en la luz y en la sombra, en el beso y el perfume, en el movimiento y en la inercia&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Explica el poeta que todo lo que vive vibra y toda vibraci&oacute;n tiene un ritmo. Y del ritmo surgen las rimas. As&iacute; que digo yo que las rimas tambi&eacute;n estar&aacute;n hilando el tiempo y el espacio. Y dar&aacute;n respuestas a preguntas de la historia. Y a asuntos del d&iacute;a a d&iacute;a. Y dar&aacute;n sentido a eso que dicen <em>azar</em> o <em>casualidad</em>. Lo &uacute;nico que hay que hacer es escuchar con atenci&oacute;n y aprender a medir las piezas de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a para ver que muchas cosas que nos ocurren son rimas, ritmo, pareados y alejandrinos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/parecen-casualidades-son-rimas_129_9745381.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 26 Nov 2022 21:47:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Parecen casualidades, pero son rimas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Poesía,Podcast]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ampliar el vocabulario emocional ayuda a manejar las emociones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ampliar-vocabulario-emocional-ayuda-manejar-emociones_129_9704336.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/44e959fa-49b7-482c-9831-31bd349b98e8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ampliar el vocabulario emocional ayuda a manejar las emociones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las consecuencias lingüísticas de un vocabulario tan corto son tristes porque hace la vida más limitada, pero las consecuencias emocionales son más penosas aún, porque las personas que usan pocas palabras emocionales regulan peor sus emociones</p></div><p class="article-text">
        Acostumbramos a ventilar las emociones en dos patadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; &iquest;C&oacute;mo est&aacute;s?
    </p><p class="article-text">
        A) Bien.
    </p><p class="article-text">
        B) Mal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decimos que estamos <em>alegres</em>, <em>tristes</em>, <em>cabreados</em>. Que estamos <em>bien</em>, que estamos <em>mal,</em> y poco m&aacute;s.&nbsp;Pero lo que sentimos siempre es m&aacute;s rico, y est&aacute; lleno de notas y matices. Lo que ocurre es que si solo usamos tres palabras para expresarlo, acabamos achicando los sentires a tres opciones. Y eso &ldquo;es horroroso&rdquo;, seg&uacute;n el neurocient&iacute;fico Jos&eacute; S&aacute;nchez Garc&iacute;a, &ldquo;porque nos quita biodiversidad emocional&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La persona que siempre dice que est&aacute; <em>contenta</em> acaba metiendo distintos estados de &aacute;nimo en un mismo saco. Es como arrojar la <em>plenitud</em>, el <em>entusiasmo</em>, el <em>gozo</em>, la <em>satisfacci&oacute;n</em>, el <em>regocijo</em>, la <em>felicidad</em> y el <em>buen humor</em> por un embudo que los reduce a todos a una sola palabra y un solo <em>mood</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso S&aacute;nchez Garc&iacute;a dice que ense&ntilde;ar a los ni&ntilde;os las cuatro emociones b&aacute;sicas es de una pobreza educativa b&aacute;rbara. No va de &ldquo;estoy mal&rdquo;, sino de ense&ntilde;ar a distinguir entre &ldquo;estoy <em>apesadumbrado</em>&rdquo;, <em>celoso</em>, <em>enfadado</em> o <em>rencoroso</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias ling&uuml;&iacute;sticas de un vocabulario tan corto son tristes porque hace la vida m&aacute;s limitada, pero las consecuencias emocionales son m&aacute;s penosas a&uacute;n, porque, seg&uacute;n el neurocient&iacute;fico, las personas que usan pocas palabras emocionales regulan peor sus emociones que las personas que usan muchas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es como si todas las mujeres del mundo se llamaran Antonia. &iexcl;Menudo caos! Mejor que cada una tenga un nombre distinto, &iquest;no? Pues con las emociones pasa igual. Para identificarlas, reconocerlas y manejarlas, mejor que cada una tenga un nombre diferente. Es esa cosa san&iacute;sima del dicho &ldquo;llamar a cada cosa por su nombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo apasionante es que cada &eacute;poca tiene sus propias emociones y sus palabras para nombrarlas. S&aacute;nchez Garc&iacute;a se detiene en una: la <em>nostalgia</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hoy es un sentimiento agridulce que surge al recordar tiempos felices que ya han pasado. Lo dulce es el gozo de lo vivido y lo agrio es que ya acab&oacute;. Pero esa nostalgia no es la que sent&iacute;an hace siglos. Antes era el dolor que ten&iacute;a una persona que no pod&iacute;a regresar a su lugar de origen. &ldquo;En la Antig&uuml;edad, la gente mor&iacute;a de nostalgia&rdquo;, explica el experto en comportamiento humano. &ldquo;El &uacute;ltimo que muri&oacute; de nostalgia fue un soldado estadounidense en la Primera Guerra Mundial&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Uf! No quiero ni pensar en las explosiones de los sentidos, los sentimientos y las sensaciones del Romanticismo del XIX. &iexcl;Qu&eacute; <em>penas</em>! &iexcl;Qu&eacute; <em>dolores</em>! &iexcl;Qu&eacute; negrura! &iexcl;Qu&eacute; espesura! Menos mal que caducaron y ya nadie siente as&iacute;. Aunque tampoco me identifico mucho con la felicidad actual. Ese <em>happy</em> de &ldquo;&iexcl;Si quieres, puedes!&rdquo;, en letras redondeadas y agendas de espiral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y lo conmovedor es que no es igual una emoci&oacute;n en Espa&ntilde;a que en Jap&oacute;n. La verg&uuml;enza, por ejemplo, es muy distinta aqu&iacute; y all&aacute;. En el mundo occidental es un disgusto interno; en el oriental, un pesar social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El estudio de las emociones est&aacute; en plena ebullici&oacute;n. El concepto mismo de <em>emoci&oacute;n</em> es bastante reciente. El historiador Richard Firth-Godbehere indica en su libro <em>Homo emoticus</em> que es &ldquo;una idea moderna, un constructo cultural&rdquo;, y fue hace nada, a principios del siglo XIX, cuando empezaron a investigar los sentimientos como algo que ocurre en el cerebro.
    </p><p class="article-text">
        Y por lo que se sabe hasta ahora, y lo que indica la ling&uuml;ista Anna Wierzbicka, podr&iacute;a ser que solo hubiera una palabra universal relacionada con los sentimientos, un verbo: <em>sentir</em>.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/ampliar-vocabulario-emocional-ayuda-manejar-emociones_129_9704336.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Nov 2022 21:47:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ampliar el vocabulario emocional ayuda a manejar las emociones]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las casas que hablan (y un diccionario gaditano)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/casas-hablan-diccionario-gaditano_129_9665714.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7b214710-151a-4dcb-bff1-a072cb985729_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las casas que hablan (y un diccionario gaditano)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde entonces, cuando entro a una casa gaditana, pongo la oreja, a ver si suelta prenda. Y la verdad es que nunca he oído nada más allá de un chasquido de madera o un crujido de cañería</p></div><p class="article-text">
        Hay historias que se te meten en el cuerpo y no salen jam&aacute;s. Yo llevo una dentro desde hace muchos a&ntilde;os y ah&iacute; est&aacute;, intacta, provoc&aacute;ndome la misma fascinaci&oacute;n que el primer d&iacute;a que la o&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a una casa vieja en un barrio viejo de la ciudad de C&aacute;diz. Un d&iacute;a, arriba el sol, al fondo el mar, se desplom&oacute; la casa. Y lo incre&iacute;ble, lo prodigioso, es que hab&iacute;a un hombre mayor dentro, pero, justo antes de que el techo se viniera abajo, sali&oacute; a la calle y se libr&oacute; de morir enterrado en escombros.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Plof! &iexcl;Por los pelos!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s del estruendo, una periodista lleg&oacute; corriendo al lugar, con el sobresalto a&uacute;n en el cuerpo. El hombre estaba en la calle, mirando las ruinas de su casa, m&aacute;s tranquilo de lo esperado y lo esperable. La periodista se acerc&oacute;, con libreta y boli, y le dijo:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;Menudo susto, se&ntilde;or! &iexcl;Se ha librado de milagro! &iexcl;Cu&eacute;nteme qu&eacute; ha pasado!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y el se&ntilde;or le contest&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        &mdash;No ha sido un milagro. La casa me avis&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iexcl;&iquest;Qu&eacute;?! &iquest;C&oacute;mo que la casa le avis&oacute;?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Me lo dijo. Yo estaba sentado viendo la tele y o&iacute; que la casa me dec&iacute;a que saliera de ah&iacute;. Entonces me levant&eacute; y me fui.
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&iquest;La casa? &iquest;La casa le habl&oacute;? &iquest;Las casas hablan?
    </p><p class="article-text">
        &mdash;Claro.
    </p><p class="article-text">
        Desde entonces, cuando entro a una casa gaditana, pongo la oreja, a ver si suelta prenda. Y la verdad es que nunca he o&iacute;do nada m&aacute;s all&aacute; de un chasquido de madera o un crujido de ca&ntilde;er&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero me parece pretencioso pensar que ese hombre estaba loco o que, en plena conmoci&oacute;n, se hab&iacute;a puesto literario y hab&iacute;a inventado una historia de realismo m&aacute;gico. Estoy convencida de que las casas de C&aacute;diz no me hablan porque creen que no las entiendo. O quiz&aacute; porque no hablo su idioma.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso he decidido aprender el habla gaditana y volver a esta ciudad a ver si as&iacute;, por fin, pego hebra con alguna vivienda. He cogido el fabuloso <em>Diccionario del habla de C&aacute;diz</em>, de Pedro M. Pay&aacute;n Sotomayor, y cada d&iacute;a aprendo una palabra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por el momento, ya me s&eacute; estas voces y estas expresiones:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Achoc&aacute;o:</strong> Muy muy tonto (&ldquo;El tonto <em>achoc&aacute;o</em> ese&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Babetazo:</strong> Golpe (&ldquo;El <em>babetazo</em> que me ha <em>largao&rdquo;</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cagal&aacute;stima:</strong> Por pena, por l&aacute;stima (&ldquo;Has aprobado de <em>cagal&aacute;stima&rdquo;</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dura menos que una saliva en una plancha </strong><em><strong>enchuf&aacute;</strong></em><strong>:</strong> Expresi&oacute;n de exageraci&oacute;n para decir que algo dura muy poco. Muy utilizada por la gente joven. (&ldquo;Quillo, que esa llamada <em>dura menos que una saliva en una plancha enchuf&aacute;&rdquo;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Enguachisn&aacute;o:</strong> Mojado, empapado, con mucho caldo (&ldquo;Ten&iacute;a los ojos <em>enguachisnaos&rdquo;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Guachim&aacute;n:</strong> Vigilante (viene de la palabra inglesa <em>watchman</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jamb&aacute;: </strong>Versi&oacute;n gaditana del <em>jazz band</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Lambre&aacute;so: </strong>Latigazo de vino (&ldquo;Se tom&oacute; un lambre&aacute;so que no veas&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Morazo:</strong> Borrachera (&ldquo;Cogi&oacute; un <em>morazo</em> de ole&rdquo;).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Nati mistrati: </strong>Nada (es una imitaci&oacute;n ir&oacute;nica del idioma italiano. Algo as&iacute; como <em>nanai de la china</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>(A) orsa: </strong>Con prisa (&ldquo;Me lleva a <em>orsa&rdquo;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paganini:</strong> El que paga (&ldquo;&iquest;Qui&eacute;n va a ser el <em>paganini</em>?&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Palocorpus:</strong> Persona delgada y alta (&ldquo;Ese chiquillo parece un <em>palocorpus&rdquo;</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quillo:</strong> Forma apocopada de chiquillo (&ldquo;&iexcl;<em>Quillo</em>, no te vayas!&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Quitar </strong><em><strong>toas las tapa&eacute;ras der sent&iacute;o</strong></em><strong>:</strong> Hip&eacute;rbole de lo bueno (&ldquo;Esto est&aacute; que <em>quita toas las tapa&eacute;ras der sent&iacute;o&rdquo;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Reconcomilla:</strong> Arrepentimiento (&ldquo;Me qued&eacute; con una <em>reconcomilla</em>&hellip;&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sanani:</strong> Negaci&oacute;n con matiz despectivo (&ldquo;De eso&hellip; &iexcl;<em>sanani</em>!<em>&rdquo;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Taponaso:</strong> Parir (&ldquo;Ayer dio el <em>taponaso</em>&rdquo;).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Viejarruco:</strong> Viejo (&ldquo;Con la edad que tienes y ya est&aacute;s hecho un <em>viejarruco&rdquo;</em>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Visl&uacute;o:</strong> Sorprendido (&ldquo;Es que&hellip; me he <em>qued&aacute;o visl&uacute;o&rdquo;</em>).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/casas-hablan-diccionario-gaditano_129_9665714.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 29 Oct 2022 20:12:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las casas que hablan (y un diccionario gaditano)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cádiz,Andalucía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las gramáticas de los animales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gramaticas-animales_129_9623791.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37b41598-552b-4b4b-8bc9-7eb267c79264_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las gramáticas de los animales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Qué jactanciosa era yo cuando soltaba un chorreo de palabras a las abejas, ”¡largo de aquí!, ¡fuera!”, y pensaba “estas idiotas solo me van a entender con un manotazo”. Pero, en realidad, lo que ocurría es que utilizábamos gramáticas distintas: yo digo palabras y ellas hacen danzas. Esa es su gramática</p></div><p class="article-text">
        Pensaba yo que la gram&aacute;tica humana era cosa fina. &iexcl;Ah&iacute; bien sustentada por los sustantivos! &iexcl;Ah&iacute; con esa determinaci&oacute;n que le dan los determinantes! &iexcl;Ah&iacute; con esas interjecciones que alzan la voz y llenan escenas de quej&iacute;os, sustos y amores!
    </p><p class="article-text">
        Pensaba yo que no hab&iacute;a bicho viviente que hablara con la gracia y altura que hablamos los humanos. Pero mira por d&oacute;nde, que vino a parar un libro a mis manos y se me desbarataron los esquemas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Viv&iacute;a yo, ufana, creyendo que el perro &iexcl;guau!, el gato &iexcl;miau!, el p&aacute;jaro &iexcl;piiiii! y pare usted de contar. &ldquo;&iexcl;Qu&eacute; bon<em>icos</em> los animal<em>illos</em> con sus ruid<em>itos</em>!&rdquo;, dec&iacute;a yo, hincando bien las admiraciones, mezclando distintos tipos de diminutivos y armando una cierta rima. &iexcl;Haciendo filigranas con la gram&aacute;tica humana!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; jactanciosa era yo cuando soltaba un <em>chorreo</em> de palabras a las abejas, &ldquo;&iexcl;largo de aqu&iacute;!, &iexcl;fuera!&rdquo;, y pensaba &ldquo;estas idiotas solo me van a entender con un manotazo&rdquo;. Pero, en realidad, lo que ocurr&iacute;a es que utiliz&aacute;bamos gram&aacute;ticas distintas: yo digo palabras y ellas hacen danzas. Esa es su gram&aacute;tica. &iexcl;Mucho m&aacute;s art&iacute;stica!
    </p><p class="article-text">
        Lo le&iacute; en un libro fascinante e inesperado que cay&oacute; en mis manos: <em>Animales habladores</em>, de Eva Meijer y la editorial Taurus. Esta fil&oacute;sofa holandesa explica que los lenguajes de las abejas, los pulpos, las ballenas y muchas aves tienen su propia gram&aacute;tica. Algunos lenguajes animales pueden ser simb&oacute;licos y abstractos. Incluso aluden al pasado y al futuro.
    </p><p class="article-text">
        Me fascin&oacute; leer que las abejas, en vez de verbos y adjetivos, tienen danzas y olores. &iexcl;Olores en vez de nombres! &iexcl;Bailoteos en vez de adverbios! &iexcl;Qu&eacute; genialidad! &ldquo;Las abejas bailan para explicarse cosas unas a otras&rdquo;. En c&iacute;rculo, significa que hay comida cerca. En ocho, quiere decir que hay trecho que ir. Y ese baile var&iacute;a seg&uacute;n lo que quieren decir, igual que nosotros tenemos un verbo distinto para <em>ir</em> que para <em>venir</em>.
    </p><p class="article-text">
        Las abejas <em>hablan</em> en una especie de danza del vientre. Bailan para informar. Mueven el abdomen para indicar a qu&eacute; distancia est&aacute; la comida y &ldquo;cuanto m&aacute;s r&aacute;pido lo mueven, m&aacute;s cerca est&aacute;&rdquo;. Bailan para decir cu&aacute;ntas abejas hacen falta para traer el n&eacute;ctar: &ldquo;La velocidad y la duraci&oacute;n del baile se&ntilde;alan cu&aacute;nto n&eacute;ctar hay; m&aacute;s deprisa significa m&aacute;s cantidad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bailan tambi&eacute;n para debatir d&oacute;nde montar el pueblo. &ldquo;Un grupo de abejas exploradoras salen a investigar posibles ubicaciones para el nido y valoran los distintos lugares. Primero deciden si estos merecen un baile y, en ese caso, la duraci&oacute;n indica lo bueno que es cada sitio en cuesti&oacute;n&rdquo;. &Eacute;nfasis. Aqu&iacute; vemos que hacen sus hincapi&eacute;s y ponen sus acentos.
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; esos bailes sean sus frases. Quiz&aacute; los olores sean sus matices y los sonidos que emiten sean sus signos de puntuaci&oacute;n. Porque &ldquo;las abejas son capaces de transmitir informaci&oacute;n abstracta mediante el uso de signos. En la gram&aacute;tica de las abejas pueden intervenir el movimiento, el sonido, el olor, los signos visuales y el gusto&rdquo;. Y lo m&aacute;s fascinante es que cada comunidad de abejas <em>habla</em> a su manera. Tienen sus propias danzas o, como las llama Eva Meijer, &ldquo;quiz&aacute; dialectos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En este libro descubr&iacute; que la gram&aacute;tica de algunos animales es un deleite. Los perros de las praderas se comunican por el gusto. Cuando dos se encuentran, se besan en la lengua. &ldquo;As&iacute; reconocen si el otro es un familiar, un amigo o un enemigo&rdquo;. Y si no es rico el saborcillo, dan un brinco espectacular. &iexcl;Puaj!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los herbazales donde viven, hay mucho depredador suelto y eso ha hecho que desarrollen un sistema de alarmas como nosotros tenemos el &iexcl;socorro!, &iexcl;auxilio!, &iexcl;<em>cuidao</em>! En sus ladridos indican si un intruso viene por aire o viene por tierra. Pero, adem&aacute;s, describen las pintas. Si es un humano, dicen su tama&ntilde;o, el color de la ropa y si llevan algo en la mano: una pistola, un palo. Si es otro perro, dicen su tama&ntilde;o, la forma, el color y a la velocidad que viene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eva Meijer le da estatus de gram&aacute;tica, aunque sea sencilla, porque los elementos de este aviso cambian de orden para cambiar el significado. &ldquo;Utilizan verbos, sustantivos y adverbios en construcciones dotadas de sentido, y tambi&eacute;n pueden formar nuevas combinaciones, como <em>amenaza oval desconocida</em>&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Madre de mi vida! &iexcl;La de lenguajes que no sabemos ni reconocer! Sufr&iacute;a yo porque no hablaba alem&aacute;n y lo que de verdad me estaba perdiendo eran las gram&aacute;ticas de olores, sabores y bailes de los animales. Porque si el lenguaje de las abejas y de los perros de las praderas son incre&iacute;bles, esp&eacute;rate t&uacute; a descubrir el diccionario de gestos de los chimpanc&eacute;s. &iexcl;Y los dialectos de los delfines! &iexcl;Y los funerales de los elefantes! &iexcl;Y las frases de las ballenas jorobadas! &iexcl;Y lo que se cuentan los murci&eacute;lagos entre ellos!
    </p><p class="article-text">
        Tanto ha cambiado mi forma de escuchar a los animales, que ahora, cuando voy a visitar al p&aacute;jaro que mi madre tiene en la terraza, en vez de o&iacute;r un jolgorio de &iexcl;piiiii! &iexcl;pirripip&iacute;&iacute;&iacute;!, creo empezar a distinguir los morfemas y lexemas del piar y el trinar.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/gramaticas-animales_129_9623791.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Oct 2022 20:30:32 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las gramáticas de los animales]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El vocabulario cuántico de los colores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vocabulario-cuantico-colores_129_9585408.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8e71fc6e-5df5-44eb-88a7-15c326175aa1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El vocabulario cuántico de los colores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada uno deberíamos crear nuestro diccionario cromático personal para redescubrir el mundo que tenemos alrededor. Quizá para que, por primera vez en la vida, lo miremos con atención de verdad</p><p class="subtitle">Escribir en lenguaje claro es como ordenar tu casa</p></div><p class="article-text">
        Unos buscan el significado de la vida en la filosof&iacute;a, otros en la ciencia, otros en la religi&oacute;n. Yo lo busco en los diccionarios.&nbsp;Eso me permite tener mi visi&oacute;n del mundo muy a mano: la tengo ordenada en una estanter&iacute;a por tipos de palabras. El otro d&iacute;a, en un arranque, me dio por calcular y he visto que los pilares de mi pensamiento miden dos metros de alto por dos de ancho. Es un tama&ntilde;o que va creciendo con mis visitas impulsivas a las librer&iacute;as y que tiene un movimiento en una &uacute;nica direcci&oacute;n: el aumento de los diccionarios provoca la expansi&oacute;n de mis entendederas. De tal modo que diccionarios (D) y pensamiento (P) son dos magnitudes directamente proporcionales. As&iacute;: D &uarr; &#10174; P &uarr;
    </p><p class="article-text">
        Hasta ahora hab&iacute;a llenado mis estanter&iacute;as con diccionarios de palabras de todo pelaje, pero hace unos d&iacute;as entr&eacute; en una librer&iacute;a y de pronto vi un diccionario que&hellip; &iexcl;apenas ten&iacute;a palabras! Era un diccionario de colores, &iexcl;de combinaciones de colores!, &iexcl;de bloques de colores! Lo compr&eacute; y &iexcl;ay, mi <em>mare</em>! &iexcl;Esto s&iacute; que ha sido una revoluci&oacute;n en mi forma de ver el mundo!
    </p><p class="article-text">
        En este diccionario hay cientos de colores y cada uno tiene un nombre distinto. &iexcl;Son cientos de nombres de colores! Entonces me di cuenta de que hasta ese momento yo hab&iacute;a vivido en un mundo peque&ntilde;o, b&aacute;sico, aburrido, en el que solo exist&iacute;an el blanco, el amarillo, el naranja, el rosa, el rojo, el verde, el azul, el violeta, el marr&oacute;n, el gris, el negro y pare usted de contar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era un mundo de colores absolutos en el que te pon&iacute;as morado cuando com&iacute;as mucho y te quedabas blanco cuando te daban sustos. Un mundo en el que te pon&iacute;as rojo de verg&uuml;enza y amarillo cuando te daba un parraque. Un mundo en el que si te criticaban, te pon&iacute;as verde, y si te enfadabas, dec&iacute;as: &ldquo;&iexcl;Me est&aacute;s poniendo negra!&rdquo;. Era un mundo tan burdo que solo ten&iacute;a un nombre para describir el tono de piel: el &ldquo;color carne&rdquo;, como si solo existiera un tono de piel: el de la raza blanca.
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a mirar el diccionario de colores y de pronto me sent&iacute; como Dorothy en <em>El maravilloso mago de Oz</em>. Ante m&iacute; se abri&oacute; un arco&iacute;ris cu&aacute;ntico y todos los objetos de mi alrededor se convirtieron en marr&oacute;n topo, cervatillo, verde tortuga p&aacute;lido, arce, naranja albaricoque, canela rosada, amarillo sulf&uacute;rico, gris mineral.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Leer esos nombres de colores fue como encender las luces de un mundo que hasta entonces hab&iacute;a visto a oscuras. Como si hubiera estado usando las palabras sin saber que puedo modificar el tono, el brillo y la saturaci&oacute;n de todos los objetos que tengo a mi alrededor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Estaba emocionada! El diccionario de colores hab&iacute;a ampliado much&iacute;simo mi vocabulario, pero pens&eacute; que me pod&iacute;a ser m&aacute;s &uacute;til si le hac&iacute;a unos ajustes. Para empezar, descart&eacute; unos cuantos nombres como <em>azul profundo de Lyon</em> (porque esa ciudad me pilla a desmano y prefiero un <em>azul</em> <em>mediterr&aacute;neo almeriense</em>) y otros cuantos como <em>p&aacute;lido lago quemado</em> (porque aunque tienen esa insuperable belleza japonesa, en mi cosmovisi&oacute;n occidental del mundo, no s&eacute; qu&eacute; carajo es un lago quemado).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s, a&ntilde;ad&iacute; los colores que no vi en el diccionario, pero que colorean mi vida. Cada d&iacute;a apunto uno y llevo ya una lista de rojo sand&iacute;a, color carne de calefacci&oacute;n muy alta, cobrizo deste&ntilde;ido, verde br&oacute;coli <em>pasao</em>, negro de zapato sin limpiar, celeste mascarilla, gris met&aacute;lico ordenador, azul pelota de pilates&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Pens&eacute; que cada uno deber&iacute;amos crear nuestro diccionario crom&aacute;tico personal para redescubrir el mundo que tenemos alrededor. Quiz&aacute; para que, por primera vez en la vida, lo miremos con atenci&oacute;n de verdad. Para descubrir que las palabras son una forma de modificar el tono, el brillo y la saturaci&oacute;n de los objetos que nos acompa&ntilde;an todos los d&iacute;as. Que podemos convertir el rojo rampl&oacute;n en rojo cereza cara, en rojo raf o en rojo atardecer en Cabo de Gata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me entusiasm&eacute; tanto que hasta he empezado a escribir mi biograf&iacute;a en colores y me he dado cuenta de que los matices de cada color est&aacute;n llenos de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica, clim&aacute;tica, gastron&oacute;mica, est&eacute;tica, cultural. &iexcl;Qu&eacute; buena forma de colar datos en lo que parece una mera descripci&oacute;n pict&oacute;rica!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi biograf&iacute;a empieza as&iacute;: &ldquo;Nac&iacute; una tarde de cielo amarillo almeriense, en un hospital de paredes blanco <em>encalao, </em>a dos manzanas del mar. El agua azul mediterr&aacute;neo estaba levantada y las olas hac&iacute;an una espuma blanco leche merengada&hellip;&rdquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vocabulario-cuantico-colores_129_9585408.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Oct 2022 20:31:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El vocabulario cuántico de los colores]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escribir en lenguaje claro es como ordenar tu casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escribir-lenguaje-claro-ordenar-casa_129_9315818.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/012cfcd2-3312-484a-a2d5-89f126e6e8c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escribir en lenguaje claro es como ordenar tu casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los textos necesitan el mismo orden y cuidado que pide un hogar. En la escritura, esta limpieza es la edición y la reescritura. Y es imprescindible para que el lector no se tropiece con palabras inútiles o redundancias amontonadas</p><p class="subtitle">La paradoja hispana: ¿es más curativo hablar español que inglés?</p></div><p class="article-text">
        Hace unos d&iacute;as me dio un ataque de orden. Me entr&oacute; un &iacute;mpetu de esos de &iexcl;voy a tirar media casa a la basura y la otra media, a guardarla en un caj&oacute;n! As&iacute;. Fue un pensamiento de unas exclamaciones tan largas que casi me salen por las orejas.
    </p><p class="article-text">
        Empec&eacute; a abrir armarios, a remover botes y pas&oacute; algo incre&iacute;ble. Entre los papeles de los cajones encontr&eacute; art&iacute;culos, determinantes, subjuntivos&hellip; En un altillo vi complementos directos y complementos de lugar. Hab&iacute;a verbos en el frigor&iacute;fico y un pu&ntilde;ado de per&iacute;frasis apiladas por los rincones.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Por los clavos de Cristo! &iquest;Qu&eacute; pod&iacute;a ser aquello? &iexcl;No entend&iacute;a nada! As&iacute; que decid&iacute; seguir poniendo orden en casa y ya ver&iacute;a despu&eacute;s qu&eacute; har&iacute;a con esos sujetos, esos demostrativos y esas conjunciones copulativas que hab&iacute;a tiradas por todas partes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Uno de mis prop&oacute;sitos en la cocina era meter la comida en envases de cristal en vez de recipientes opacos para ver a simple vista qu&eacute; hay dentro. Abr&iacute; un recipiente de pl&aacute;stico oscuro y dentro estaba la palabra <em>diligencia</em>. &iexcl;Bendito sea el se&ntilde;or! &iquest;Pero se pod&iacute;a saber qu&eacute; diablos era aquello? La pas&eacute; a un recipiente de cristal transparente y de repente la <em>diligencia</em> cambi&oacute; su aspecto a <em>solicitud</em>. &iexcl;Aaah! &iexcl;Que era eso! Un papelote para pedir algo.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; descubr&iacute; por qu&eacute; usar una palabra clara es como meter comida en un bote de cristal. &iexcl;A la primera, sabes lo que es! Un t&aacute;per opaco te obliga a abrirlo para ver qu&eacute; demonios metiste dentro. Un t&eacute;rmino oscuro exige abrir el diccionario y ver qu&eacute; significa eso.
    </p><p class="article-text">
        Otra de mis ambiciones era poner las cosas en la habitaci&oacute;n donde tengan m&aacute;s sentido. &iexcl;Los paraguas, en la entrada! &iexcl;Los manteles, en la cocina! Pero cuando estaba en la faena, encontr&eacute; un complemento adverbial en la percha de la entrada y un sujeto en el trastero. &iexcl;Menudo carajal!&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al momento entend&iacute; que es m&aacute;s f&aacute;cil leer una frase que empieza por el sujeto, sigue por el verbo y acaba con un complemento. Algo as&iacute;: &ldquo;Mi perro corre mucho&rdquo;. Porque la opci&oacute;n &ldquo;Mucho corre mi perro&rdquo; es como guardar los calcetines en el congelador y poner la escobilla con los cubiertos. &iexcl;A ver! &iexcl;<em>Pa</em> qu&eacute;! &iexcl;<em>Pa</em> qu&eacute; tanta vuelta si se pueden poner las cosas a mano!
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s me arranqu&eacute; con una de las tareas que m&aacute;s cuestan: &iexcl;tirar cosas a la basura! Deshacerte de lo que ocupa espacio y no sirve para nada. Abr&iacute; un armario y encontr&eacute; esta frase: &ldquo;Me dispongo a proceder a adquirir el obsequio destinado a Florinda&rdquo;. &iexcl;Sant&iacute;sima trinidad! &iexcl;Cu&aacute;nta inmundicia ah&iacute; metida! Saqu&eacute; todo lo inservible y me qued&oacute; un armario despejad&iacute;simo de este pelo: &ldquo;voy a comprar el regalo de Florinda&rdquo;. &iexcl;Qu&eacute; alivio sent&iacute; y qu&eacute; aireado qued&oacute; el ropero!
    </p><p class="article-text">
        Entonces, n&iacute;tido, vi el paralelismo: los textos y las casas tienen mucho en com&uacute;n. &iexcl;Qu&eacute; bien les sientan la claridad y el orden! Las casas habitadas por personas con s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes son como esos textos barrocos que te enredan entre frases subordinadas, adjetivos innecesarios, per&iacute;frasis molestas y palabrer&iacute;a barata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los textos necesitan el mismo orden y cuidado que pide un hogar. En la escritura, esta limpieza es la edici&oacute;n y la reescritura. Y es imprescindible para que el lector no se tropiece con palabras in&uacute;tiles, para que no encuentre redundancias amontonadas por las frases, para que no tenga que leer tres complementos hasta avistar por fin un m&iacute;sero sujeto.
    </p><p class="article-text">
        Reescribir es pasar la aspiradora por cada frase y despojarla de mugre. Es tirar lo que no aporta y poner las cosas a mano para no andar buscando las llaves antes de salir de casa ni tener que leer y releer una frase una y mil veces porque, entre tanta mala hierba ling&uuml;&iacute;stica, &iexcl;a ver qui&eacute;n es el guapo a quien le queda claro!&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/escribir-lenguaje-claro-ordenar-casa_129_9315818.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Sep 2022 20:27:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Escribir en lenguaje claro es como ordenar tu casa]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Lenguaje]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¡Déjate de guías y dame un diccionario!]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejate-guias-dame-diccionario_129_9282091.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69cac7b0-e0c3-489f-a54a-633898aaf310_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¡Déjate de guías y dame un diccionario!"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El feroés tiene femenino, masculino y neutro. Esta lengua nórdica divide el mundo en las, los y la fantástica indeterminación. Tienen un 'blíva' como nuestro ser; un 'vera' como nuestro ser y estar (un 'to be'); un 'hava' como tener; y… ¡qué maravilla!, un verđa que significa "convertirse en"</p><p class="subtitle">Diccionario de estafas amorosas</p></div><p class="article-text">
        El primer d&iacute;a que llegu&eacute; a las Islas Feroe vi que los feroeses son recios, enjutos, robustos. Pero eso es solo c&aacute;scara. Lo que me intrigaba de verdad era saber c&oacute;mo son por dentro: c&oacute;mo estructuran sus pensamientos y por qu&eacute; catalejo miran el mundo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entonces compr&eacute; un diccionario ingl&eacute;s-fero&eacute;s y busqu&eacute; art&iacute;culos acad&eacute;micos sobre este idioma. Quer&iacute;a conocer sus esquemas ling&uuml;&iacute;sticos y aprender c&oacute;mo ordenan y componen su habla.
    </p><p class="article-text">
        Me mor&iacute;a de intriga por saber si dividen el mundo en femenino y masculino (como los hispanohablantes, que hicimos la Luna hembra y macho el Sol) o si son como los ingleses, que en vez de poner etiquetas a las palabras (&ldquo;esta, rosa&rdquo;, &ldquo;esta, azul&rdquo;), le plantan un 'the' a todo.
    </p><p class="article-text">
        El fero&eacute;s tiene femenino, masculino y neutro. Esta lengua n&oacute;rdica divide el mundo en las, los y la fant&aacute;stica indeterminaci&oacute;n. Tambi&eacute;n quer&iacute;a saber en qu&eacute; verbos se auxilian para formar otros verbos. Tienen un 'bl&iacute;va' como nuestro ser; un 'vera' como nuestro ser y estar (un 'to be'); un 'hava' como tener; y&hellip; &iexcl;qu&eacute; maravilla!, un ver&#273;a que significa &ldquo;convertirse en&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me pareci&oacute; espectacular que hubiera un verbo aspiracional para modelar a otros. Me pareci&oacute; una p&aacute;tina de optimismo. Y entonces me pregunt&eacute; si tendr&iacute;an subjuntivo, porque es la forma verbal de la imaginaci&oacute;n, de la posibilidad, del &ldquo;podr&iacute;a ocurrir&rdquo;. Busqu&eacute; en las explicaciones del fero&eacute;s y vi que este idioma que tanto se lleva el viento (a veces incluso a una velocidad de 100 km por hora) tiene subjuntivo y una de las formas verbales que m&aacute;s usan es el condicional.
    </p><p class="article-text">
        Esto se debe al tiempo. A estar a merced de unos remojones y unas ventoleras mucho m&aacute;s intensas que en la desapacible Inglaterra. &iexcl;C&oacute;mo ser&aacute;n, que llegaron a escandalizar a un bravo soldado brit&aacute;nico! El hombre fue a las Feroe en 1943 y en un panfletito cont&oacute; que le llamaba mucho la atenci&oacute;n que la palabra que m&aacute;s dec&iacute;an era 'kanska': quiz&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El clima es tan due&ntilde;o y se&ntilde;or de la vida de los feroeses que ellos mismos bautizaron a su pa&iacute;s The land of maybe (la tierra del quiz&aacute;s), porque nadie sabe qu&eacute; ocurrir&aacute; en los pr&oacute;ximos diez minutos. Quiz&aacute; llueva a mares, quiz&aacute; asome el sol, quiz&aacute; amaine el viento&hellip; Por eso los planes se hacen entre interrogaciones. Y por eso se rio una mujer cuando le dijimos:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Ma&ntilde;ana haremos esta ruta.
    </p><p class="article-text">
        &mdash; Nadie sabe si podr&eacute;is ir ma&ntilde;ana &mdash;contest&oacute;&mdash;. Yo ir&iacute;a ahora, que no llueve. Ma&ntilde;ana quiz&aacute; diluvie. Ya sab&eacute;is que esta es la tierra del quiz&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso me llev&oacute; a interesarme por el l&eacute;xico. Al peso, &iquest;cu&aacute;les ser&iacute;an las voces que m&aacute;s cuerpo dan a esta lengua? Mir&eacute; listados y vi que hay un vocabulario ovino<em> pa </em>hartarse<em>. </em>Tienen ovejas gulutur, h&oslash;vu&#273;svartur, h&oslash;vu&#273;morrey&#273;ur og rey&#273;ur, f&oacute;thvitur, m&oslash;gutur, svartur, eyglittur, gr&aacute;kolutur y muchas m&aacute;s noseque-<em>tur</em>.
    </p><p class="article-text">
        No me extra&ntilde;a. En una isla de unas 50.000 personas hay m&aacute;s de 75.000 ovejas (y eso me hizo pensar que balar deber&iacute;a ser lengua oficial). Porque, adem&aacute;s, hay entre ellos una cierta relaci&oacute;n familiar. Dicen que no hay oveja sin due&ntilde;o. &iexcl;Ni una oveja descarriada en un pa&iacute;s con iglesia en cada pueblo y biblia en cada librer&iacute;a!&nbsp; La curiosidad me llev&oacute; despu&eacute;s hasta el nombre del pa&iacute;s: Feroe. &iquest;Qu&eacute; significar&iacute;a esta palabra? Y &iexcl;aj&aacute;! todo cuadraba. El significado era redondo. Los n&oacute;rdicos que llegaron a estas tierras en los tiempos de los vikingos, en el siglo IX, las llamaron F&aelig;reyjar: &ldquo;islas de las ovejas&rdquo;, y a partir de ah&iacute; empezaron a criar un vocabulario y una cultura de dichos populares de este pelaje: Ull er F&oslash;roya gull (la lana es el oro fero&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Al caminar miraba sus letreros e intentaba adivinar qu&eacute; significan sus palabras. Por las placas de las esquinas llegu&eacute; a la conclusi&oacute;n de que g&oslash;ta es calle en este pa&iacute;s donde llueve trescientos d&iacute;as al a&ntilde;o.&nbsp;Pero hubo un lugar donde no hac&iacute;a falta la imaginaci&oacute;n porque los feroeses muestran, bien grande, una palabra y su significado. En un acantilado en el sur de la isla m&aacute;s al sur, donde al mirar al sur ves el Atl&aacute;ntico Norte, hab&iacute;a un cartel con un aviso importante: &ldquo;Please, have vir&#273;ing for this area&rdquo; (&ldquo;Por favor, ten vir&#273;ing por este lugar&rdquo;). All&iacute; las cosas de la tierra se dicen en la lengua de la tierra. Y ah&iacute; mismo explicaban, en formato diccionario, que vir&#273;ing es la palabra del fero&eacute;s para pedir respeto.&nbsp; 
    </p><p class="article-text">
        Me intrig&oacute; despu&eacute;s el orden en que colocan las palabras. &iquest;Empezar&iacute;an por el sujeto, seguir&iacute;an por el verbo y acabar&iacute;an con el objeto, como nos gusta hacer a los espa&ntilde;oles, ingleses y chinos? &iquest;Dir&iacute;an frases de este tipo? &ldquo;Las ovejitas comen hierba fresca&rdquo;. &iquest;O empezar&iacute;an por el verbo, seguir&iacute;an por el sujeto y acabar&iacute;an con el objeto, como hacen los galeses y los &aacute;rabes? Del tipo: &ldquo;Comen las ovejitas hierba fresca&rdquo;. Pues result&oacute; que en esto nos parecemos: los feroeses ordenan el mundo como nosotros. Primero el qui&eacute;n, despu&eacute;s el qu&eacute; y luego le calzan los complementos. 
    </p><p class="article-text">
        Incluso puede que tengamos m&aacute;s cosas en com&uacute;n. En Espa&ntilde;a nos damos al griter&iacute;o y all&iacute;, en la isla m&aacute;s remota, Mykines, hablan tambi&eacute;n a buen volumen. Aunque ah&iacute; no es por los bares ni la m&uacute;sica a <em>to trapo, </em>es por el mar. Son tan altas las olas, rugen tan fuerte, &iexcl;rRrRr!, hacen tanta espuma&hellip; foOoOom&hellip; que hay que alzar la voz para o&iacute;rse mejor.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A los pocos d&iacute;as de estar all&iacute;, descubr&iacute; un sonido que se repite en muchas conversaciones. Una de esas piezas de los extrarradios del lenguaje que dan identidad a la forma de hablar de un lugar, como el esteee mexicano o el <a href="https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/almerienses-fonema-golpecito-brazo_129_8131642.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golpecito almeriense</a>. Da igual si es una persona del norte o del sur de las Islas, si es mujer o es hombre. Casi todos lo hacen. Es una especie de &ldquo;snf&rdquo;; cuando responden o asienten. Como un suspirillo corto, r&aacute;pido, agudo. A ratos suena a pudor (que, como pa&iacute;s, tela lo conservador) y a ratos es como si el viento hablara a trav&eacute;s de ellos (&iexcl;No asustarse! Cosas m&aacute;s raras hemos visto en Stranger Things).
    </p><p class="article-text">
        Me intrigaba una &uacute;ltima cosa: su alfabeto. Nosotros nos apa&ntilde;amos con 27 letras. &iquest;Y ellos? Con un par m&aacute;s. Tienen 29: muchas de nuestras latinas y algunas m&aacute;s que hacen innegable su pasado vikingo. Pues&hellip; &iquest;no parecen estas letras, Ver&eth;ur handriti&eth; givi&eth; &uacute;t &iacute; b&oacute;k ver&eth;ur &uacute;tg&aacute;vus&aacute;ttm&aacute;li skriva&eth;ur, un pueblo vikingo con sus hachas, sus lanzas y sus gorros con cuernos?
    </p><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo d&iacute;a que pas&eacute; en las islas segu&iacute;a viendo a los feroeses enjutos, recios, robustos. Pero cre&iacute;a saber un poco m&aacute;s de las vigas con las que arman su pensamiento. Y &iexcl;ay, mi madre, lo que encontr&eacute; despu&eacute;s de comprar unos diccionarios de ingl&eacute;s-faro&eacute;s y un manual de gram&aacute;tica feroesa en dan&eacute;s que no entiende ni Perry! &iexcl;Vi un traductor humano espa&ntilde;ol-faro&eacute;s! &iexcl;Ellos mismos hechos diccionario!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/dejate-guias-dame-diccionario_129_9282091.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 20:16:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¡Déjate de guías y dame un diccionario!]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Diccionario de estafas amorosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diccionario-estafas-amorosas_129_9172162.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0ed25132-401c-41fb-add4-4f51314bdc89_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Diccionario de estafas amorosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay estafa que no lance las palabras como una red de pesca. Igual que el trilero tiene sus tácticas con las bolitas, el estafador tiene sus técnicas con el lenguaje</p><p class="subtitle">La paradoja hispana: ¿es más curativo hablar español que inglés?</p></div><p class="article-text">
        Hay veces que la serie que est&aacute;s viendo y el libro que est&aacute;s leyendo encajan como dos piezas de Tetris. Me acaba de pasar con un documental que he visto en atrac&oacute;n y un libro que me he le&iacute;do del tir&oacute;n<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        La serie, <a href="https://www.hbomax.com/es/es/series/urn:hbo:series:GYFuzsAQIP73CUAEAAAAd" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Generation Hustle</em></a><em>, </em>de HBO, cuenta diez estafas de tal magnitud que cuesta creerlas. El libro, <a href="https://www.larousse.es/libro/libros-ilustrados-practicos/estafas-amorosas-sheila-queralt-estevez-9788419250179/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Estafas amorosas</em></a><em>, </em>de Sheila Queralt, te lleva por los pasos habituales que dan los estafadores del amor para que sus v&iacute;ctimas crean que est&aacute;n viviendo una pasi&oacute;n, entre rosas y mariposas, cuando en realidad lo que quieren es sacarles los jurdeles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me fij&eacute; en que todos los estafadores, &iexcl;todos! (los emprendedores entusiastas de <em>Generation Hustle</em> y los amantes de pacotilla de <em>Estafas amorosas</em>) utilizan el lenguaje como su arma m&aacute;s afilada para camelar, seducir, engatusar, enredar, marear y enga&ntilde;ar a sus v&iacute;ctimas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay estafa que no lance las palabras como una red de pesca. Igual que el trilero tiene sus t&aacute;cticas con las bolitas, el estafador tiene sus t&eacute;cnicas con el lenguaje. Y Sheila Queralt las ha rastreado porque, &ldquo;como experta en an&aacute;lisis del lenguaje en los contextos m&aacute;s oscuros&rdquo;, quer&iacute;a conocer &ldquo;cu&aacute;les son las armas ling&uuml;&iacute;sticas de estos estafadores, c&oacute;mo seducen a sus v&iacute;ctimas, c&oacute;mo las manipulan y c&oacute;mo las controlan&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Esta ling&uuml;ista forense dice que &ldquo;los estafadores en serie de mujeres dominan el arte de la palabra casi a la perfecci&oacute;n&rdquo;. Uno de sus artilugios m&aacute;s poderosos es lo que dicen y lo que escriben. As&iacute; construyen sus &ldquo;estrategias ling&uuml;&iacute;sticas de persuasi&oacute;n, manipulaci&oacute;n, convicci&oacute;n y amenaza&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus discursos son el reflejo de sus estrategias de manipulaci&oacute;n psicol&oacute;gica. Sus palabras son el brazo armado de sus artima&ntilde;as para controlar la vida de la v&iacute;ctima de cabo a rabo: su emoci&oacute;n, su intimidad, sus relaciones sociales y, por supuesto, sus finanzas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al leer las fases de las estafas amorosas (seducci&oacute;n, enga&ntilde;o, conflicto y huida), vi que se pod&iacute;a construir un peque&ntilde;o diccionario de este tipo de timos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La autora de <em>Estafas amorosas</em> (Editorial Larousse) presenta a estos estafadores con una figura popular de la literatura: el donju&aacute;n. As&iacute; que &iexcl;<em>padentro</em>! &iexcl;<em>Pal</em> diccionario!
    </p><p class="article-text">
        <strong>Donju&aacute;n:</strong> &ldquo;Hombre seductor o conquistador&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El diccionario es lac&oacute;nico (como una buena receta gen&eacute;rica), pero Queralt da unos detalles m&aacute;s del don Juan que llev&oacute; al teatro Jos&eacute; Zorrilla para describir su cala&ntilde;a. Don Juan ten&iacute;a una t&eacute;cnica con cada mujer que conquistaba: empleaba un d&iacute;a para enamorarla, otro para conseguirla, otro para abandonarla, dos para sustituirla y una hora para olvidarla. Y seg&uacute;n la ling&uuml;ista forense, el <em>donju&aacute;n</em> se ha adaptado a los tiempos y ahora, adem&aacute;s, puede dedicarse a vaciar la cuenta corriente de su enamorada.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Queralt habla tambi&eacute;n del <em>casanova</em>, pero en la cultura popular, este tipo de seductor parece estar m&aacute;s enamorado del amor, de la conquista, incluso de su poder de enamorar, que del dinero. Es m&aacute;s de vanidad que de <em>cash</em>.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Casanova:</strong> &ldquo;Hombre que conquista o seduce al mayor n&uacute;mero de mujeres posible y es famoso o conocido por sus numerosas aventuras amorosas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas dos palabras estar&iacute;an en el <em>Diccionario de estafas amorosas</em> como las voces con solera. Pero la mayor&iacute;a de los t&eacute;rminos son recientes y se han ido acu&ntilde;ando a la vez que se popularizaban las webs de citas, las redes sociales, los chats y los canales digitales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre las personas que Sheila Queralt llama <em>delincuentes del amor</em> o <em>malhechores del amor</em> est&aacute;n los:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Artistas del ligue o PUA (</strong><em><strong>pickup artist</strong></em><strong>):</strong> &ldquo;Hombres que se consideran expertos en ligoteo y comparten consejos sobre c&oacute;mo atraer y seducir a las mujeres. Su objetivo principal no es estafar econ&oacute;micamente a las v&iacute;ctimas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Embaucadores de</strong><em><strong> love scam</strong></em><strong> (o </strong><em><strong>romance scam</strong></em><strong>):</strong> Personas que hacen todo el proceso del fraude exclusivamente en internet. En webs de contactos, redes sociales, correos electr&oacute;nicos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Estafadores del amor en serie:</strong> Estos individuos empiezan el contacto en internet, pero contin&uacute;an el enga&ntilde;o en el mundo f&iacute;sico. Incluso pueden llegar a convivir con sus v&iacute;ctimas.
    </p><p class="article-text">
        A estos tres tipos de estafadores no hay que confundirlos con los <em>scammers</em>. Ellos son de otro pelaje:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Scammer: </strong>Significa literalmente estafador.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El <em>scammer</em> intenta robar sin necesidad de inventarse una historia de amor y aprovecha que en internet es m&aacute;s f&aacute;cil esconderse. Es el individuo que, seg&uacute;n Queralt, &ldquo;env&iacute;a correos electr&oacute;nicos pidiendo dinero o contando que ha recibido una herencia y necesita una cuenta para ingresarlo&rdquo;. Es el que va a lo que va, sin caranto&ntilde;as y, por eso, no hay que confundirlo con los <em>estafadores rom&aacute;nticos</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuenta Queralt que la t&eacute;cnica m&aacute;s habitual del <em>enga&ntilde;o amoroso</em> es el <em>catfishing</em> y ella lo explica as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Catfishing:</strong> &ldquo;Se basa en construir una identidad digital falsa y crear un c&iacute;rculo social para generar confianza en sus v&iacute;ctimas, establecer una relaci&oacute;n rom&aacute;ntica y enga&ntilde;arlas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Este <a href="https://www.lexico.com/definition/catfish" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">t&eacute;rmino</a> nos lleg&oacute; en ingl&eacute;s y en ingl&eacute;s se ha quedado. La primera vez que se oy&oacute; para denominar una relaci&oacute;n entre dos personas a trav&eacute;s de una red social, Facebook, fue en un documental de 2010. A ese programa lo titularon <em>Catfish</em>. Y dos a&ntilde;os despu&eacute;s se populariz&oacute; definitivamente porque la MTV lo volvi&oacute; a utilizar en un programa al que llam&oacute; <em>Catfish: The TV Show</em>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque cuando apareci&oacute; esta palabra lo que hac&iacute;a era describir a una persona. En 2010 el <a href="https://www.urbandictionary.com/define.php?term=catfish" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Urban Dictionary</a> la defini&oacute; as&iacute;: &ldquo;Un <em>catfish</em> es alguien que utiliza Facebook u otras redes sociales para crear identidades falsas y buscar romances enga&ntilde;osos en internet&rdquo;. Ahora lo que describe esta voz es la t&eacute;cnica de crear una identidad falsa para empezar una relaci&oacute;n enga&ntilde;osa.
    </p><p class="article-text">
        Hay otra t&eacute;cnica de persuasi&oacute;n muy com&uacute;n, que tambi&eacute;n se acu&ntilde;&oacute; en ingl&eacute;s:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Door in the face: </strong>&ldquo;Pedir un favor extremo que saben que sus v&iacute;ctimas no van a poder realizar para pedir despu&eacute;s algo m&aacute;s moderado y que as&iacute; se vean forzadas a aceptar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los ling&uuml;istas forenses han visto que el farsante repite su mentira muchas veces para convencer a la v&iacute;ctima y no dejar lugar a dudas. Este bombardeo suele ocurrir cuando la estafa est&aacute; a punto de caer y tambi&eacute;n tiene un nombre en ingl&eacute;s:
    </p><p class="article-text">
        <strong>Love bombing:</strong> &ldquo;Repetir ciertas ideas, generalmente proclamaciones de amor&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Sheila Queralt va siguiendo a los <em>delincuentes amorosos</em> por las esquinas de las construcciones verbales, por sus silencios, por sus formas de atajar una conversaci&oacute;n saliendo por peteneras. Desentra&ntilde;a cada una de sus palabras. Cuenta que los <em>estafadores rom&aacute;nticos</em> suelen vestirse de voces como <em>verdad</em>, <em>confianza</em> y <em>honestidad,</em> justo lo contrario de lo que hacen. Y en esta ocasi&oacute;n, como casi siempre, hay un dicho popular que encaja con la realidad como dos piezas de Tetris: &ldquo;Dime de qu&eacute; presumes y te dir&eacute; de qu&eacute; careces&rdquo;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Mar Abad]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/diccionario-estafas-amorosas_129_9172162.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 24 Jul 2022 19:11:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Estafas]]></media:keywords>
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