<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Koldo Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/koldo-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Koldo Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1031209/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley de Eutanasia: contradicción, superficialidad y confusión]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/ley-eutanasia-contradiccion-superficialidad-confusion_132_6737241.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a916eec4-dbeb-4513-8c6f-f53c9753adaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley de Eutanasia: contradicción, superficialidad y confusión"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Deliberar es razonar juntos sobre la base del respeto mutuo. Y eso es, precisamente, lo que deseo del trámite de esta Ley en el Senado: que, a diferencia de lo ocurrido con los Presupuestos Generales del Estado y la Ley de Educación, deliberemos, defendamos nuestras enmiendas y aprobemos las adecuadas</p></div><p class="article-text">
        Antes de los &uacute;ltimos cinco a&ntilde;os dedicados a la pol&iacute;tica, mi vida profesional como m&eacute;dico especialista ha transcurrido, durante m&aacute;s de tres d&eacute;cadas, en una Unidad de Cuidados Intensivos. Es este un lugar en el que, diariamente, se toman decisiones sobre la vida y la muerte de las personas; y en el que he comprobado la ambivalencia que todos los seres humanos vivimos ante el hecho de morir. Que sentimos incluso en esas situaciones en las que podemos llegar a ver la muerte de alguien como su liberaci&oacute;n de una vida repleta de cargas y penosidades.
    </p><p class="article-text">
        Es m&aacute;s f&aacute;cil hablar de la muerte desde la asepsia y la distancia de un despacho, un p&uacute;lpito, una c&aacute;tedra o el sal&oacute;n de nuestra casa, que junto a una persona enferma. Porque las grandes dudas, los aut&eacute;nticos problemas, surgen cuando hay que tomar decisiones al final de la vida (o, precisamente, para el final de la misma). Es entonces cuando nos damos cuenta de que son decisiones muy duras, dif&iacute;ciles y complejas; a nivel personal, familiar, social, profesional; y que evocan respuestas profundamente emocionales, porque siempre est&aacute;n rodeadas de incertidumbre. 
    </p><p class="article-text">
        En casi ninguna decisi&oacute;n podemos tener la seguridad al 100% de que la opci&oacute;n tomada sea la acertada; ni siquiera de que sea la m&aacute;s adecuada, o la menos mala. Pero es que, en este caso, adem&aacute;s, se trata de vivir o de morir.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, me llama la atenci&oacute;n la redacci&oacute;n del texto de la ley que regula &ldquo;la eutanasia&rdquo;, y que acaba de llegar al Senado para su tramitaci&oacute;n. Una ley que, seg&uacute;n sus defensores, plasma la opini&oacute;n de la mayor&iacute;a ciudadana respecto del morir, pero que se fundamenta en una equiparaci&oacute;n del t&eacute;rmino eutanasia con el de &ldquo;buena muerte&rdquo;: algo, en mi opini&oacute;n, muy discutible.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es más fácil hablar de la muerte desde la asepsia y la distancia de un despacho, un púlpito, una cátedra o el salón de nuestra casa, que junto a una persona enferma</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>Significado de &ldquo;buena muerte&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Algunas definiciones nunca son moralmente neutras, y configuran nuestra percepci&oacute;n de la realidad; seleccionan, recalcan e incorporan sesgos. Lo subrayo porque conceptos como &ldquo;buena muerte&rdquo; o &ldquo;muerte digna&rdquo; son utilizados de formas tan contrapuestas que sus significados &shy;&ndash;si alguna vez fueron claros&ndash; se han vuelto desesperadamente nebulosos. Y cuando los significados de las palabras no son evidentes, es necesario consensuarlos: para que todos sepamos de qu&eacute; se est&aacute; hablando realmente, y podamos utilizarlos de forma un&iacute;voca. 
    </p><p class="article-text">
        El significado de &ldquo;buena muerte&rdquo; ha cambiado a lo largo de la Historia, con el transcurrir de culturas y sociedades. En la Antigua Grecia, la palabra <em>euthanasia</em> y sus derivados se utilizaban para indicar un final feliz que coronaba una buena vida. Para los fil&oacute;sofos de la Antig&uuml;edad, morir de una buena muerte era m&aacute;s que tener un final sin dolor: quer&iacute;a tambi&eacute;n decir morir en la perfecci&oacute;n moral, morir noblemente. El t&eacute;rmino, pues, no describ&iacute;a lo que hoy se entiende por eutanasia. 
    </p><p class="article-text">
        De la misma manera, el concepto de &ldquo;eutanasia&rdquo; no solo ha cambiado desde el momento en que se forj&oacute; la palabra que lo verbaliza; es que la propia idea de la &ldquo;buena muerte&rdquo; es relativa y depende &ndash;en gran medida&ndash; de los valores sociales, culturales e ideol&oacute;gicos de cada persona. 
    </p><p class="article-text">
        En nuestra cultura, nadie desea morir en malas condiciones, con dolor y otros s&iacute;ntomas evitables, desatendido, abandonado y solo. Pero eso no quiere decir que deseemos la eutanasia; lo que deseamos es una buena muerte, algo muy distinto. Hay m&uacute;ltiples formas de bien morir, que ocurren cotidianamente en nuestros hospitales; y todas ellas &ndash;excepto las provocadas en la eutanasia y el suicidio asistido&ndash;, adem&aacute;s de ser legales, est&aacute;n universalmente aceptadas como pr&aacute;cticas &eacute;ticas.
    </p><h3 class="article-text"><strong>De eutanasia y suicido asistido</strong></h3><p class="article-text">
        En nuestra sociedad, hay maneras distintas de analizar la eutanasia y el suicidio asistido. La primera es rechazarlos siempre por la f&eacute;rrea convicci&oacute;n en el principio del respeto a la sacralidad de la vida. La segunda forma, enfrentada totalmente a la primera, es aceptar siempre ambos procesos cl&iacute;nicos como resultado de la libre elecci&oacute;n de las personas, que no quieren vivir a trav&eacute;s del sufrimiento y del declive aun cuando el dolor y otros s&iacute;ntomas puedan ser aliviados. Otras posturas intermedias, considerando el respeto a la vida como de suma importancia, justifican la eutanasia y el suicidio asistido cuando las medidas paliativas fracasan o son rechazadas por el paciente, pero tambi&eacute;n exigen ciertos requisitos y salvaguardas para que nadie pueda ser sometido a pr&aacute;cticas o tratamientos que no desea. Y esta &uacute;ltima visi&oacute;n &ndash;con la que me siento totalmente identificado&ndash; es la que pretende reflejar la ley en cuesti&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el texto que llega ahora al Senado encuentro dos cuestiones que me preocupan sobremanera. La m&aacute;s importante es el enmascaramiento del suicidio asistido dentro del ambiguo concepto de eutanasia, y la equiparaci&oacute;n de &eacute;sta con &ldquo;buena muerte&rdquo;. Con la utilizaci&oacute;n de dicho concepto, se pretende englobar esos dos procesos cl&iacute;nicos distintos de ayuda para morir; e igualarlos mediante un reduccionismo conceptual que dificulta y complica su puesta en pr&aacute;ctica, al regularlos como si fueran lo mismo y obviando aspectos espec&iacute;ficos de cada uno de ellos. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Respeto a las decisiones personales</strong></h3><p class="article-text">
        La otra cuesti&oacute;n preocupante es una contradicci&oacute;n intr&iacute;nseca a la ley. El texto nace del reconocimiento &ndash;que comparto&ndash; de la capacidad de las personas para tomar decisiones, tambi&eacute;n de cara al final de la vida. Y, dada la gravedad de las decisiones, introduce ciertas salvaguardas que considero l&oacute;gicas: la petici&oacute;n de ayuda para morir se debe realizar al menos dos veces a lo largo del tiempo al m&eacute;dico responsable, quien debe analizarla y deliberarla con el paciente; y la posterior consulta con otro m&eacute;dico que, a su vez, tiene la obligaci&oacute;n de examinar la solicitud. Sin embargo, considero totalmente burocr&aacute;tica, excesiva y contradictoria con el esp&iacute;ritu de la ley la ulterior obligaci&oacute;n de consultar a una Comisi&oacute;n (ahora denominada de Garant&iacute;a y Evaluaci&oacute;n, pero que a su llegada al Congreso se llamaba de Control y Evaluaci&oacute;n), que tendr&aacute; la &uacute;ltima palabra sobre la aceptabilidad e idoneidad de dicha ayuda para morir. Da la impresi&oacute;n de que el legislador no termina de confiar en el criterio del paciente, ni en el del m&eacute;dico responsable ni en el del m&eacute;dico consultor, ni, en definitiva, en la suma de los tres. &iquest;Creemos en la capacidad de las personas para tomar decisiones&hellip; o lo hacemos solo muy parcialmente?
    </p><p class="article-text">
        Ambas cuestiones, para m&iacute;, reflejan una misma equivocaci&oacute;n: tratar a la ciudadan&iacute;a como si de menores de edad se tratara. 
    </p><p class="article-text">
        Recuerdo que, cuando en 2019 est&aacute;bamos intentando acordar un programa de gobierno en Navarra, llegamos al punto en el que se hablaba de &ldquo;Promover iniciativas legislativas ante las Cortes Generales para la despenalizaci&oacute;n de la eutanasia&rdquo;. Cuando propuse a&ntilde;adir las palabras &ldquo;y del suicidio asistido&rdquo;, el PSN consult&oacute; en Madrid y la respuesta fue que no, que el concepto &ldquo;suicidio&rdquo; era controvertido y generaba problemas. Como si los ciudadanos fueran a huir despavoridos al ver que la ley no va de una abstracta &ldquo;buena muerte&rdquo;, sino de procesos cl&iacute;nicos concretos que se realizan de maneras espec&iacute;ficas. Procesos que se pueden y deben explicar honesta y claramente: eutanasia y suicidio asistido. No nombrar a cada cosa por su nombre es falsear la realidad, edulcorar el texto, tranquilizar las conciencias de los legisladores y, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, confundir a la poblaci&oacute;n. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">En nuestra cultura, nadie desea morir en malas condiciones, con dolor y otros síntomas evitables, desatendido, abandonado y solo. Pero eso no quiere decir que deseemos la eutanasia</p>
          </div>

  </blockquote><h3 class="article-text"><strong>La necesidad de la deliberaci&oacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        S&iacute;: existen posicionamientos diferentes respecto de la ayuda para morir. Pero no abordar tales diferencias por ser &ldquo;conflictos morales&rdquo; es autodestructivo para la sociedad: porque las divisiones, el extremismo y la falta de consenso persistir&aacute;n mientras se empobrece la posibilidad de b&uacute;squeda de acuerdos de cooperaci&oacute;n social entre quienes discrepamos. Cuando los ciudadanos valoramos de forma moralmente distinta las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas, lo que debemos hacer es deliberar, buscar el acuerdo cuando es posible, y mantener el respeto mutuo cuando no lo conseguimos. 
    </p><p class="article-text">
        La deliberaci&oacute;n es esencial para el fortalecimiento de la convivencia; posibilita la realizaci&oacute;n y la profundizaci&oacute;n de la democracia; nos capacita para definir nuestras diferencias y separar las que nos resultan tolerables de las que consideramos que no lo son; nos permite localizar puntos de acuerdo y de compromiso, y tambi&eacute;n aquellos en los que &eacute;stos son imposibles. La deliberaci&oacute;n es esencial para el mantenimiento de comunidades pol&iacute;ticas efectivas e incluso, tal y como pensaron los antiguos, para el de la propia civilizaci&oacute;n; &eacute;sta no puede sobrevivir si los seres humanos no somos capaces de hablar y de vivir juntos. 
    </p><p class="article-text">
        Deliberar es razonar juntos sobre la base del respeto mutuo. Y eso es, precisamente, lo que deseo del tr&aacute;mite de esta Ley en el Senado: que, a diferencia de lo ocurrido con los Presupuestos Generales del Estado y la Ley de Educaci&oacute;n, deliberemos, defendamos nuestras enmiendas y aprobemos las adecuadas. Esto es, que mejoremos su redacci&oacute;n actual, en la que encuentro, personalmente, contradicci&oacute;n, superficialidad y confusi&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Koldo Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/navarra/contrapunto/ley-eutanasia-contradiccion-superficialidad-confusion_132_6737241.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Jan 2021 18:27:51 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/a916eec4-dbeb-4513-8c6f-f53c9753adaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="36119" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/a916eec4-dbeb-4513-8c6f-f53c9753adaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="36119" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Ley de Eutanasia: contradicción, superficialidad y confusión]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/a916eec4-dbeb-4513-8c6f-f53c9753adaa_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Eutanasia,Muerte Digna,Suicidio asistido]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
