<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Elisa Navarro]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elisa-navarro/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elisa Navarro]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1031754/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[El agua en la localidad zaragozana de Pozuelo de Aragón: del pozo que nadie quiere utilizar a un 'géiser' de aguas termales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/agua-localidad-zaragozana-pozuelo-aragon-pozo-nadie-quiere-utilizar-geiser-aguas-termales_1_10032895.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6beec27c-1d60-4640-96cc-a77bca9988e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El agua en la localidad zaragozana de Pozuelo de Aragón: del pozo que nadie quiere utilizar a un &#039;géiser&#039; de aguas termales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El proyecto de canalización de agua desde la Loteta ha supuesto una inversión para el ayuntamiento de 400.000 euros</p><p class="subtitle">La contaminación en la Cuenca del Ebro está por encima de la media nacional
</p></div><p class="article-text">
        A falta de la &uacute;ltima autorizaci&oacute;n por parte de Sanidad, el municipio de Pozuelo de Arag&oacute;n, en la comarca del Campo de Borja, tiene ya todo listo para la llegada del agua del embalse de Yesa a trav&eacute;s del de la Loteta. Culmina as&iacute; un proyecto que se inici&oacute; hace ocho a&ntilde;os para solucionar los problemas de agua de boca que arrastra la localidad. 
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento, los vecinos se abastecen con el agua de un pozo que tiene mucho salitre y cal. Su alcalde, Jer&oacute;nimo Gracia, asegura que, aunque cumple con los par&aacute;metros de Sanidad, nadie quiere utilizarla para guisar ni beber. &ldquo;Entre el 50 y el 70% del pueblo la compra mineral. Estropea incluso lavadoras y electrodom&eacute;sticos por la cal que lleva&rdquo;, explica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los siete kil&oacute;metros de canalizaci&oacute;n que han sido necesarios para conectar el dep&oacute;sito de agua de Cabezo Agudo, en el embalse de la Loteta, con Pozuelo son el resultado de un proyecto que el ayuntamiento de la localidad ha costeado con sus propios medios y que asciende a 400.000 euros. &ldquo;Ha sido, sin duda, uno de los proyectos m&aacute;s importantes que ha habido en el municipio. Tener un agua de mejor calidad era muy importante para nosotros y, hace unos a&ntilde;os, parec&iacute;a impensable que pudi&eacute;ramos estar tan cerca de consumir agua del Pirineo&rdquo;, afirma Ana Blanca Jarreta, concejal de Pozuelo.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Agua para regad&iacute;o</h3><p class="article-text">
        Este no es, sin embargo, el &uacute;nico logro en materia de agua que festeja Pozuelo este mes. Desde el pasado 7 de marzo, los agricultores del municipio han conseguido otra demanda hist&oacute;rica por la que llevan luchando desde el a&ntilde;o 2014: traer el agua desde el Canal Imperial de Arag&oacute;n para poner casi 300 hect&aacute;reas de regad&iacute;o. Todo un acontecimiento para los agricultores de la zona acostumbrados a lidiar con un &ldquo;secano rabioso&rdquo; y m&aacute;s en este a&ntilde;o de tanta sequ&iacute;a. &ldquo;Parece incluso que nos ha tocado la loter&iacute;a&rdquo;, asegura Alfonso Jarreta, agricultor del municipio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La obra, que comenz&oacute; hace m&aacute;s de un a&ntilde;o, ha consistido en canalizar 16 kil&oacute;metros de tuber&iacute;as desde Luceni y en realizar un desnivel de 180 metros de elevaci&oacute;n. El 40% de la inversi&oacute;n ha sido subvencionada por el Gobierno de Arag&oacute;n y ser&aacute;n los propietarios de las tierras quienes deban pagar el resto. &ldquo;Va a ser costoso, pero es mejor as&iacute;. Mejor eso que no regar&rdquo;, asegura Jarreta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un agua con la que los agricultores empiezan a ver futuro en sus cultivos. &ldquo;Por lo menos asegurar algo de producci&oacute;n, el que tenga almendros, coger&aacute; almendras y tendr&aacute; planta para el a&ntilde;o siguiente. Lo mismo con las olivas. Habiendo agua hay futuro si no, no&rdquo;, contin&uacute;a.
    </p><h3 class="article-text">Un 'g&eacute;iser' de aguas termales</h3><p class="article-text">
        Y precisamente con las miras puestas al futuro, el Ayuntamiento de Pozuelo estudia ya las nuevas posibilidades de uno de sus mayores atractivos tur&iacute;sticos, su 'g&eacute;iser', un pozo artesiano que mana de la tierra a una temperatura de 28 grados y que est&aacute; catalogado como Bien de Inter&eacute;s Geol&oacute;gico de Arag&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un agua termal descubierta a partir de unos sondeos realizados en torno a los a&ntilde;os 80 para buscar agua y en la que se determin&oacute; que no era apta para el consumo ni para el riego debido a su alto contenido en hierro.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El a&ntilde;o pasado, desde el consistorio, volvieron a hacer unos an&aacute;lisis en los que se analizaron otros par&aacute;metros y en los que descubrieron que el agua del &ldquo;g&eacute;iser&rdquo; ten&iacute;a muchas propiedades medicinales. &ldquo;Nuestro objetivo es hacer unas pozas para aprovechar los beneficios para la salud que tiene esta agua. Adem&aacute;s, nos gustar&iacute;a que este elemento tan caracter&iacute;stico de nuestro pueblo se pudiera convertir en un revulsivo tur&iacute;stico&rdquo;, indica la concejala.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/agua-localidad-zaragozana-pozuelo-aragon-pozo-nadie-quiere-utilizar-geiser-aguas-termales_1_10032895.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Mar 2023 22:03:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/6beec27c-1d60-4640-96cc-a77bca9988e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="191833" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/6beec27c-1d60-4640-96cc-a77bca9988e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="191833" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El agua en la localidad zaragozana de Pozuelo de Aragón: del pozo que nadie quiere utilizar a un 'géiser' de aguas termales]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/6beec27c-1d60-4640-96cc-a77bca9988e3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Agua,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El universo animado de Javier Aranda: de Tarazona al mundo con sus títeres]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/universo-animado-javier-aranda-tarazona-mundo-titeres_1_9776516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/25f200e3-349b-4eb6-80bb-44a091906328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El universo animado de Javier Aranda: de Tarazona al mundo con sus títeres"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En 2012 comenzó a trabajar fuera de compañías de teatro y sus títeres han triunfado en Finlandia, Canadá, Turquía, Marruecos, Inglaterra, Alemania o Italia, entre otros </p></div><p class="article-text">
        Telas, colores, retales, hilos&hellip;&ldquo;Tucu Tucu tucu tu&rdquo;. Marcando el ritmo de las horas, el ruido de una m&aacute;quina de coser. Tambi&eacute;n una canasta llena de objetos prohibidos: alfileres, tijeras con punta, m&aacute;s hilos, m&aacute;s colores, m&aacute;s retales&hellip;Y al mando de todo, unas manos que se mueven &aacute;giles, como haciendo magia, construyendo de la nada, una prenda de vestir. Dos m&aacute;quinas de coser con las que su madre trabaj&oacute; desde casa para la f&aacute;brica textil de Tarazona. Y, desde el suelo, unas veces jugando y otras ayudando, dos ni&ntilde;os que lo observan todo, sin perder detalle.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese mundo de telas e hilos, de batas acolchadas, comenz&oacute; todo. Tambi&eacute;n la segunda obra de t&iacute;teres para adultos de <a href="http://www.javieraranda.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Javier Aranda</a>, &ldquo;Vida&rdquo;, que arranca rememorando esos momentos de ni&ntilde;ez junto a la m&aacute;quina de coser de su madre y su canasta prohibida. Un espect&aacute;culo con el que ha viajado por medio mundo -y lo sigue haciendo-, recogiendo a su paso numerosos premios y reconocimientos.
    </p><p class="article-text">
        La historia de Javier es una historia disruptiva. Es la ruptura con lo com&uacute;nmente establecido. La determinaci&oacute;n de dejar un trabajo fijo en su ciudad natal para irse a estudiar teatro a Zaragoza. &ldquo;Llevaba ya dos a&ntilde;os en una cadena de montajes. Me iba a dar algo si segu&iacute;a mucho tiempo m&aacute;s haciendo eso&rdquo;, asegura.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una decisi&oacute;n de la que ya han pasado 30 a&ntilde;os. No es f&aacute;cil, pero puede afirmar que lleva desde entonces dedic&aacute;ndose a actuar. A lo que le gusta.&nbsp;Su teatro es parco en formas y adornos, pero lleno de sensibilidad y verdad. Sobre el escenario, solo &eacute;l con sus t&iacute;teres. Cuatro cajas de cart&oacute;n, una mesa vac&iacute;a, dos focos, un reproductor de m&uacute;sica y nada m&aacute;s.&nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">“Y tengo esta forma de construir porque, en la escena, cuantos menos elementos y más se desarrolle la imaginación, más grande es el teatro”. 

</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Su concepto de espect&aacute;culo choca con el de las grandes producciones llenas de decorado, artistas sobre el escenario, excesivos est&iacute;mulos. La intimidad que establece con los personajes atrapa y conmueve. Sus t&iacute;teres no recitan textos largos, de hecho, muchos no hablan ni siquiera un idioma en concreto. Los sonidos guturales son su forma de comunicarse con el mundo. Y, d&aacute;ndoles vida, como haciendo magia, Javier. Su presencia en escena, que &ldquo;a veces es ausencia, tambi&eacute;n juega un papel&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En sus dos espect&aacute;culos propios &ldquo;Parias&rdquo; y &ldquo;Vida&rdquo;, la vida, la muerte y el teatro emergen casi sin querer, sin un guion preestablecido. &ldquo;Cojo cart&oacute;n, trabajo con &eacute;l y a ver a d&oacute;nde me lleva. Otras, es el movimiento de una tela el que me conduce hasta la historia&rdquo;. De nuevo las telas como protagonistas. Su ni&ntilde;ez. Su madre. La m&aacute;quina de coser.&nbsp; 
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;Creo en el teatro pobre&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        De un trozo de manga y un trozo de otra cosa, un personaje.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus mu&ntilde;ecos no tienen grandes vestidos, a veces, solo una tela que deja al descubierto casi todo su brazo. Para la cara, un trozo de cart&oacute;n con el que dibuja nariz y ojos y para el pelo, un poco de lana.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Cuando mi madre vio mis obras no entendi&oacute; mucho, pero observ&oacute; que el p&uacute;blico aplaud&iacute;a, que aplaud&iacute;a mucho, y me dijo: &rdquo;Chico, parece que les ha gustado&ldquo; Y lo siguiente: &rdquo;pero esos mu&ntilde;ecos tr&aacute;emelos a casa y te los coso que est&aacute;n todo rotos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        Una parquedad premeditada que la suple con unos personajes que est&aacute;n vivos, que reaccionan al entorno. &ldquo;Si en el teatro se cae un foco y el t&iacute;tere no lo mira es como si estuviera muerto. Siempre dejo un margen para la improvisaci&oacute;n&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Aranda hace de la ficci&oacute;n un juego sincero y, desde la verdad, el p&uacute;blico recibe un aluvi&oacute;n de emociones. &ldquo;Si no me creo yo a mis personajes, nadie se los va a creer&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>&ldquo;A veces pienso que est&aacute;n ah&iacute; de verdad&rdquo;</strong></h3><p class="article-text">
        Hasta el a&ntilde;o 2012, trabajaba para distintas compa&ntilde;&iacute;as teatrales de Zaragoza (Arbol&eacute;, Temple e incluso para un programa de televisi&oacute;n). Con la llegada de la crisis y, al verse con m&aacute;s tiempo, comenz&oacute; a crear piezas propias. &ldquo;Cuando amas lo que haces empiezas a contar historias de otra manera&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al principio en salas muy alternativas donde, a veces, solo llegaban siete personas. Pero insisti&oacute;. Pronto, en la <a href="https://feriadeteatroydanza.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Feria Internacional de Teatro de Huesca</a>, recibi&oacute; su primer gran premio.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El salto internacional se produjo en 2017, en Charleville, donde se celebra <a href="https://festival-marionnette.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el festival de t&iacute;teres m&aacute;s grande del mundo</a>. Lleg&oacute; para hacer 4 pases y acab&oacute; haciendo 17. Sin duda, Charleville fue un gran punto de inflexi&oacute;n en su carrera.&nbsp;Desde entonces, lleva dos o tres a&ntilde;os, trabajando m&aacute;s fuera que aqu&iacute;. Solo en 2019, viaj&oacute; a Finlandia, Canad&aacute;, Turqu&iacute;a, Marruecos, Inglaterra, Alemania o Italia. Sus dos funciones, casi carentes de texto, funcionan muy bien en cualquier pa&iacute;s del mundo, lo que lo han llevado a firmar giras de hasta un mes fuera de su casa.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Vida&rdquo; arrasa. <a href="https://firatitelles.blogspot.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Lleida</a>, consigui&oacute;, en una misma noche, los tres premios del jurado. <a href="https://raee.aragon.es/espectaculo/2020/vida/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">En Cuba</a>, el premio al mejor espect&aacute;culo extranjero, compitiendo, entre otros, con el <a href="https://www.berliner-ensemble.de/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Berliner Ensemble</a>, &ldquo;que es como estar con el Bob Dylan en la m&uacute;sica&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero los reconocimientos no le ciegan. Asegura que, al final, son ficticios, y que, a veces, el mejor premio es poder colarse en alguno de los mejores festivales del mundo.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/e6f5d549-86cf-475e-a044-976973883992_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Protagonista en Vida."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Protagonista en Vida.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &ldquo;El otro d&iacute;a en Estambul, actu&eacute; en un teatro en el que hab&iacute;a 300 personas y dos pases. Los dos estaban llenos. El c&oacute;mo me conocen o por qu&eacute; se llena la sala, se me sigue escapando un poco&rdquo;, afirma.
    </p><p class="article-text">
        El actuar y el viajar le da mucha vida, pero no deja de ser, en partes iguales, bastante agotador. Por eso, a veces, a&ntilde;ora trabajar m&aacute;s cerca de su casa, aunque sabe muy bien que <strong>&ldquo;el t&iacute;tere para adultos no tiene mucho mercado en Espa&ntilde;a&rdquo;.&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        En concreto, en Arag&oacute;n, cuestiona una pol&iacute;tica cultural que &ldquo;no funciona desde la base&rdquo;. Asegura que no se sabe ver el potencial de la cultura como motor dinamizador y que los t&eacute;cnicos, desde sus despachos, se dedican a entregar las subvenciones a las mismas personas de siempre. &ldquo;Creo que no van a los teatros. No saben lo que hacemos. Y yo no pienso ir a su despacho para pedirle dinero para producir. Vivo del teatro y vivo bien y trabajo m&aacute;s fuera que aqu&iacute;, es lo que hay. Pero creo que se est&aacute; perdiendo un potencial muy importante para la tierra. La gente que se dedica a esto, se tiene que ir&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Javier Aranda es un artista con may&uacute;sculas y no hace falta que lo avalen sus&nbsp; numerosos reconocimientos. Sus obras sencillas y valientes, llegan al alma del espectador. Y lo hacen con calma, sin prisa. Una conquista, en la que los asistentes se van deshaciendo de sus prejuicios, de lo que entienden por teatro, por t&iacute;teres, por c&oacute;mo se cuentan las historias. Y como una ara&ntilde;a que va atrapando poco a poco a su presa, llega un momento en el que ya no hay vuelta atr&aacute;s. El tiempo se desdibuja y, cuando llega el momento en el que los dos protagonistas de &ldquo;Vida&rdquo; interpretan al un&iacute;sono un conocido tema musical, la cabeza se desprograma. &iquest;C&oacute;mo con tan poco puede hacerse algo tan grande?, &iquest;c&oacute;mo unas manos pueden captar con tanta maestr&iacute;a las m&uacute;ltiples expresiones de un rostro? Y, mientras todo avanza, sientes que lo ha conseguido: formas parte de su universo.&nbsp; 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/universo-animado-javier-aranda-tarazona-mundo-titeres_1_9776516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 10 Dec 2022 01:18:53 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/25f200e3-349b-4eb6-80bb-44a091906328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3049386" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/25f200e3-349b-4eb6-80bb-44a091906328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3049386" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[El universo animado de Javier Aranda: de Tarazona al mundo con sus títeres]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/25f200e3-349b-4eb6-80bb-44a091906328_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Escuelas rurales, el salvavidas de muchos pueblos de Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/escuelas-rurales-salvavidas-pueblos-aragon_1_7311803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/78dc8866-54c3-4c25-b4ab-713277c5df8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Escuelas rurales, el salvavidas de muchos pueblos de Aragón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El pulso de la vida en poblaciones rurales se mide por la cantidad de niños que lo habitan. Unos niños que, en muchos casos, reciben su educación en escuelas unitarias que se mantienen abiertas con dificultad y con la amenaza anual de un cierre inminente y definitivo</p></div><p class="article-text">
        Pozuelo, con siete estudiantes, se quedar&aacute; en n&uacute;meros rojos al curso siguiente cuando salgan tres al instituto. A su situaci&oacute;n preocupante se le suma que no hay reposici&oacute;n de cara a los pr&oacute;ximos a&ntilde;os. &ldquo;Si no es al a&ntilde;o que viene, que, desde inspecci&oacute;n nos han asegurado que podr&iacute;a permanecer abierta, ser&aacute; al siguiente, cuando salga otro ni&ntilde;o. As&iacute; pues, si no hay familias que vengan al pueblo, ser&aacute; una escuela abocada al cierre&rdquo;, explica Fran Rodr&iacute;guez, profesor en el CRA &ldquo;Las Vi&ntilde;as&rdquo;, -Colegio Rural Agrupado que integra a los municipios de Tabuenca, Bureta, Fuendejal&oacute;n y Pozuelo de Arag&oacute;n en la Comarca del <a href="http://www.campodeborja.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Campo de Borja</a>-.
    </p><p class="article-text">
        La decisi&oacute;n por parte del Gobierno de Arag&oacute;n de mantener abiertos los centros escolares con una ratio de tres ni&ntilde;os -anteriormente, seis- ha permitido la subsistencia de un centenar de colegios que, de otra manera, hubieran estado condenados al cierre. Sin embargo, en ocasiones, no deja de ser una agon&iacute;a lenta pero segura para escuelas que, desde hace a&ntilde;os, luchan por mantener con vida colegios que necesitan de un golpe de suerte para invertir su situaci&oacute;n cr&iacute;tica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n es todav&iacute;a mayor cuando se conoce que las escuelas son una de las mejores herramientas para luchar contra la despoblaci&oacute;n y fijar habitantes en los territorios. Tambi&eacute;n, cuando es sabido que si un colegio cierra sus puertas dif&iacute;cilmente las volver&aacute; abrir alg&uacute;n d&iacute;a.&nbsp; <em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Fran Rodr&iacute;guez, que trabaja en escuelas rurales desde hace 15 a&ntilde;os, asegura que &ldquo;si un pueblo cierra su escuela, est&aacute; pr&aacute;cticamente constatado que, de cara a un futuro no muy lejano, unos 20 a&ntilde;os, est&aacute; abocado a morir. La poblaci&oacute;n va yendo a menos y las potenciales nuevas familias no se asientan&rdquo;.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/fc5b000c-7eb9-4ed6-bc97-c0e2d3e372ff_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Alumnos de Pozuelo de Aragón"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Alumnos de Pozuelo de Aragón                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Afirma que entre las principales razones que dificultan la reapertura, a pesar de la llegada de nuevos ni&ntilde;os al pueblo, es el traslado de los mismos a los centros comarcales para que realicen all&iacute; sus estudios. &ldquo;Se han dado casos de escuelas que cerraron con dos o tres ni&ntilde;os y, aunque despu&eacute;s han recibido a nuevos estudiantes, la escuela no se ha vuelto a abrir, tomando la rutina de transporte y comedor escolar instaurada que, encima, en estas circunstancias, es gratuita&rdquo;, explica Fran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tabuenca forma parte de la lista de &ldquo;alarma roja&rdquo; dentro del Departamento de Educaci&oacute;n al ser uno de los colegios que cuenta con entre seis y tres alumnos en sus aulas. De hecho, tambi&eacute;n Bureta y Pozuelo forman parte de ese 15% de escuelas (aproximadamente 90) que no llegan a la decena de alumnado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Son casos de unitarias extremas. Las escuelas que bajan de ocho alumnos son complicadas al convivir pocos alumnos de edades muy diferentes&rdquo;, asegura Fran. Un factor que, sin embargo, no es perjudicial para su educaci&oacute;n. &ldquo;Se trata de un aprendizaje vertical en el que los peque&ntilde;os aprenden de los mayores y viceversa (...) Hay de hecho evidencias de que los alumnos de aulas unitarias, generalmente, son mucho m&aacute;s maduros a la hora de pasar a estudios superiores&rdquo;, asegura el profesor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con el hashtag #SOSEscuelaRural desde el municipio de Pozuelo pretenden evitar por todos los medios el cierre de una escuela que les ayuda a mantenerse con vida. Por eso, desde el AMPA hacen un llamamiento a familias con hijos en edad escolar interesadas en vivir en un pueblo con buenas conexiones con Zaragoza (35 minutos en coche).&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lourdes, una de las madres del municipio, asegura que est&aacute;n luchando &ldquo;con u&ntilde;as y con dientes por mantener abierto un centro cuyo futuro depende de la llegada de nuevos ni&ntilde;os&rdquo;. Sus hijos de 4 y 7 a&ntilde;os son actualmente los m&aacute;s j&oacute;venes de la escuela y lo seguir&aacute;n siendo ante la falta de relevo generacional. &ldquo;No estamos hablando de un periodo transitorio, sino de que, si nadie se anima a vivir en Pozuelo, nuestra escuela va a cerrar y con ella, se apagara algo muy importante dentro de nosotros. &iquest;Qu&eacute; nos va a quedar aqu&iacute; dentro de 10 a&ntilde;os?&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
    </p><blockquote class="instagram-media" data-instgrm-version="14" data-instgrm-permalink="https://www.instagram.com/p/CMaLDXUDP2h/" data-instgrm-captioned></blockquote><script async src="https://www.instagram.com/embed.js"></script><p class="article-text">
        Utilizan para hacerse o&iacute;r la cuenta de Instagram @enraizando.nos en la que lanzan sus llamamientos y cuelgan diversos <a href="https://www.youtube.com/watch?v=bwzjl56V12M" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">v&iacute;deos</a> donde muestran las ventajas de estudiar y vivir en un entorno rural.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Las rutas escolares como el salvavidas de los pueblos que se quedaron sin escuela</strong></h3><p class="article-text">
        La llegada repentina de nuevas familias al entorno rural permite restablecer servicios que se cre&iacute;an perdidos en medio de pueblos que dif&iacute;cilmente alcanzan el centenar de habitantes. Es el caso de las rutas escolares. Dos ejemplos recientes se encuentran en Talamantes y Trasobares, que, aunque pertenecen a comarcas distintas, Campo de Borja y Aranda, se caracterizan por unas carreteras de acceso de monta&ntilde;a. La decisi&oacute;n de Carmen Murua y Lucia Ib&aacute;&ntilde;ez de vivir en estos pueblos contribuy&oacute; a que el autob&uacute;s escolar volviera a funcionar en las mismas despu&eacute;s de d&eacute;cadas sin hacerlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La loter&iacute;a de Trasobares lleg&oacute; con la familia zaragozana que, con cuatro hijos peque&ntilde;os (tres en edad escolar y un beb&eacute;), eligi&oacute; instalarse de manera definitiva en el municipio tras el confinamiento (antes solamente pasaban all&iacute; los veranos).
    </p><p class="article-text">
        Una ruta que consiguieron gracias a su vecina Azucena y a la concejal de la localidad, Cristina Chueca, que lucharon por obtener unos papeles que facilitaran a Carmen el traslado de sus hijos hasta Illueca. Antes del autob&uacute;s, a principio de curso, ella misma ten&iacute;a que acercarlos hasta Tierga (a seis kil&oacute;metros) para que tomaran desde all&iacute; el transporte. Desde febrero, estos hermanos contribuyen al restablecimiento de un servicio que se hab&iacute;a perdido en 2009, beneficiando tambi&eacute;n a una ni&ntilde;a de Calcena que es usuaria del mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, echando la vista atr&aacute;s, el traslado de sus hijos hasta Tierga, sin tr&aacute;fico ni atascos, no hubiera sido para Carmen el peor de los escenarios. En Zaragoza, estaba acostumbrada a desplazarse desde Arcosur -donde resid&iacute;an- hasta el Actur -donde estudiaban-. Cuando se fueron a vivir all&iacute;, todav&iacute;a no hab&iacute;a colegio en el barrio y sus opciones m&aacute;s cercanas eran Valdespartera, saturado, o Rosales, sin conexi&oacute;n de autob&uacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, decidi&oacute; matricularlos cerca del domicilio de su madre para que, al menos, los pudiera ir a recoger. En 2017, construyeron colegio en Arcosur pero, al estar igualmente saturado, no hicieron traslado para el mayor, por lo que la segunda tambi&eacute;n se matricul&oacute; en el Actur.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a colegios a rebosar y muchas disputas infructuosas con el Departamento de Educaci&oacute;n, hoy, su tercer hijo ha comenzado el colegio en Illueca con tan solo seis ni&ntilde;os en el aula. &ldquo;Seguro en Zaragoza, las clases iban a ser de m&aacute;s de 25. Valoro much&iacute;simo la educaci&oacute;n personalizada que se centra en el ni&ntilde;o y en su adaptaci&oacute;n al aprendizaje. Precisamente el tema de la educaci&oacute;n de mis hijos es lo que me ayud&oacute; a decidirme a vivir en el pueblo de manera definitiva&rdquo;, asegura Carmen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la incorporaci&oacute;n de una hermana en la familia, hoy, Trasobares, con poco m&aacute;s de cien habitantes, suma ya seis nuevos miembros que suponen la alegr&iacute;a de los m&aacute;s mayores, poco acostumbrados a ver caras j&oacute;venes y que vislumbran en estos ni&ntilde;os un importante relevo generacional. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/0b1519c0-ab28-43f7-afc0-d776d2ec9609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Los cuatro hermanos y la niña de Calcena camino al colegio"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Los cuatro hermanos y la niña de Calcena camino al colegio                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Por su parte, en Talamantes, de los 60 habitantes con los que cuenta el municipio, pr&aacute;cticamente la mitad son parejas j&oacute;venes que, desde hace unos a&ntilde;os, se han ido asentando en el territorio. Por eso, en 2018, Luc&iacute;a y otras madres del pueblo, solicitaron el servicio de la ruta escolar que les permitiera conciliar su vida laboral con la educaci&oacute;n de sus hijos.
    </p><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente, con la incorporaci&oacute;n de dos ni&ntilde;as al sistema, consiguieron finalmente su objetivo y la ruta volvi&oacute; a subir a Talamantes despu&eacute;s de m&aacute;s de 30 a&ntilde;os. Hoy, se benefician de la misma cinco estudiantes. 	
    </p><p class="article-text">
        Pueblos que reciben una de cal y otra de arena y que luchan por mantenerse con vida a pesar de las dificultades. Y es que lo cierto es que a demasiados municipios aragoneses les persigue, desde hace a&ntilde;os, esa horrible presi&oacute;n de quedarse vac&iacute;os.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, las rutas escolares y la bajada de ratio en el alumnado permiten, al menos, continuar con unos servicios que, mientras duren, suponen un rayito de esperanza.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/escuelas-rurales-salvavidas-pueblos-aragon_1_7311803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Mar 2021 21:57:10 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/78dc8866-54c3-4c25-b4ab-713277c5df8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="334551" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/78dc8866-54c3-4c25-b4ab-713277c5df8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="334551" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Escuelas rurales, el salvavidas de muchos pueblos de Aragón]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/78dc8866-54c3-4c25-b4ab-713277c5df8a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Despoblación rural,Escuelas rurales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alrededor de 300 estudiantes se han reunido en Zaragoza para "sacar al patriarcado de las aulas"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/alrededor-300-estudiantes-han-reunido-zaragoza-sacar-patriarcado-aulas_1_7285132.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f83f58cf-cce7-44a4-96ca-7149ddec73d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alrededor de 300 estudiantes se han reunido en Zaragoza para &quot;sacar al patriarcado de las aulas&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se han comunicado a Delegación de Gobierno 26 actos en todo Aragón a lo largo del día</p></div><p class="article-text">
        Con mascarillas y distancias de seguridad, as&iacute; se est&aacute;n desarrollando los 26 actos que se han organizado en Arag&oacute;n con motivo del 8 de marzo, el D&iacute;a Internacional de la Mujer Trabajadora, todos ellos con limitaciones de 500 personas y respetando la distancia de seguridad. 
    </p><p class="article-text">
        Las protagonistas de la ma&ntilde;ana han sido las estudiantes. Una alumna de econom&iacute;a de la Universidad de Zaragoza, Ana Poza, ha le&iacute;do un manifiesto en el que se enfatiza que hay que trabajar para conseguir una &ldquo;igualdad real y efectiva, este y todos los d&iacute;as del a&ntilde;o&rdquo; y ha recalcado que la crisis actual del coronavirus &ldquo;est&aacute; afectando especialmente a las mujeres&rdquo;. A este respecto ha destacado la &ldquo;la feminizaci&oacute;n de la pobreza, as&iacute; como la mayor exposici&oacute;n al riesgo de las mujeres&nbsp;debido al rol de cuidadores, su mayor vulnerabilidad en situaciones de violencia de g&eacute;nero y de abuso infantil y los crecimientos problemas relacionados con la conciliaci&oacute;n y la falta de corresponsabilidad&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        La Universidad de Zaragoza se ha unido un a&ntilde;o m&aacute;s a los actos que conmemoran el D&iacute;a Internacional de la mujer, a trav&eacute;s de una programaci&oacute;n que comenzaban esta ma&ntilde;ana con la lectura del manifiesto feminista en el Paraninfo de la Universidad. Arrancaban as&iacute; unos actos, marcados por las medidas de seguridad impuestas por la Covid19 &ndash;solo ha sido posible la congregaci&oacute;n de una veintena de personas en el hall del Paraninfo-, que no han reducido, sin embargo, &ldquo;el compromiso real&rdquo; por parte de la Universidad por garantizar, a trav&eacute;s de una educaci&oacute;n inclusiva, equitativa y de calidad la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, ha dicho el rector, Jos&eacute; Antonio Mayoral. 
    </p><p class="article-text">
        Con el color morado como protagonista, algunas de las figuras centrales del acto han sido el rector de la Universidad de Zaragoza, Jos&eacute; Antonio Mayoral; la vicerrectora de Cultura y Proyecci&oacute;n Social, Yolanda Polo; la directora del Observatorio de Igualdad de G&eacute;nero, Sara Alc&aacute;zar; y la directora de medios de la Corporaci&oacute;n Aragonesa de Radio y Televisi&oacute;n, Mar&iacute;a de Miguel.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s del acto institucional en torno al 8M en el interior del Paraninfo, las y los estudiantes se han concentrado en el exterior. Unas 300 personas se han reunido bajo el lema &ldquo;Ni presencial, ni a distancia. &iexcl;El patriarcado fuera de nuestras aulas!&rdquo;. Estaban llamados a acudir con utensilios para hacer ruido, la mochila de clase y una prenda morada. Durante toda la concentraci&oacute;n las organizadoras han recordado la necesidad de mantener las medidas de seguridad, adem&aacute;s, los c&aacute;nticos han sido sustituidos por pitidos y caceroladas. Varias alumnas han le&iacute;do un manifiesto en el que han criticado que el sistema educativo &ldquo;vac&iacute;a los bolsillos y no garantiza una educaci&oacute;n en igualdad&rdquo; y se ha guardado un minuto de silencio por las que ya no est&aacute;n: &ldquo;Las mujeres ya no callamos. Nunca m&aacute;s seremos silenciadas&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1368873946754527234?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n por la ma&ntilde;ana, a las 11:30, CCOO y UGT Arag&oacute;n se concentraban en el monumento a la Constituci&oacute;n de Zaragoza para reclamar la igualdad real entre mujeres y hombres. Ambas organizaciones portaban una pancarta con el lema: &ldquo;Vivas, libres y unidas por la igualdad&rdquo;. Los dos sindicatos han convocado diversos actos en las principales provincias de la comunidad aut&oacute;noma aragonesa: paros de cinco minutos en los centros de trabajo y concentraciones en espacios p&uacute;blicos como el parque Miguel Servet de Huesca, en la Plaza de la Catedral de Teruel o en el monumento a la Constituci&oacute;n de la capital aragonesa, todas estas concentraciones las 11.30 de la ma&ntilde;ana. Este a&ntilde;o, las protestas han sido simb&oacute;licas con un n&uacute;mero peque&ntilde;o de asistentes para respetar las medidas sanitarias, decretadas durante la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Elena P&eacute;rez, secretaria de la Mujer de CCOO Arag&oacute;n, ha asegura que: &ldquo;8 de cada diez contratos parciales son firmados por mujeres por motivos de conciliaci&oacute;n y 9 de cada 10 contratos temporales porque no tienen otras ofertas laborales. Todas las reivindicaciones que hacemos d&iacute;a a d&iacute;a, las concentramos hoy, 8 de marzo, con m&aacute;s fuerza que nunca&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, las Asociaciones de Periodistas de Arag&oacute;n y de Periodistas por la Igualdad tambi&eacute;n se han concentrado este lunes a las 11:00 en el exterior de la Diputaci&oacute;n Provincial de Zaragoza. Han le&iacute;do un comunicado en el que aseguran que la perspectiva de g&eacute;nero deber&iacute;a llegar a &ldquo;todos los &aacute;mbitos de la vida&rdquo; y que &ldquo;la violencia de g&eacute;nero es una forma extrema de discriminaci&oacute;n de las mujeres rese&ntilde;ado por el Tribunal de Estrasburgo&rdquo;. Desde la Junta Directiva de la Asociaci&oacute;n y del Colegio han recalcado que &ldquo;necesitamos mayor conciencia social para acabar con esta vulneraci&oacute;n. La ciudadan&iacute;a tiene derecho a recibir informaci&oacute;n veraz y los medios de comunicaci&oacute;n est&aacute;n obligados a prestar un servicio p&uacute;blico igualitario&rdquo;. 
    </p><blockquote class="twitter-tweet" data-lang="es"><a href="https://twitter.com/X/status/1368906079241961477?ref_src=twsrc%5Etfw"></a></blockquote><script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script><p class="article-text">
        Por la tarde est&aacute;n organizadas dos concentraciones en Zaragoza que salen desde diferentes puntos a las 18:00 para realizar un recorrido hasta la Plaza del Pilar. El Colectivo de Mujeres Feministas de Huesca tambi&eacute;n ha organizado una concentraci&oacute;n a las&nbsp;19.30 en la plaza Navarra. Y en Teruel se reunir&aacute;n a las 20:00 en la Plaza del Torico. 
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n se van a celebrar concentraciones en Villanueva de G&aacute;llego, a las 18:00, y en Benasque (18:00), A&iacute;nsa (16:00) y Monz&oacute;n (19:30). 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Candela Canales, Elisa Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/alrededor-300-estudiantes-han-reunido-zaragoza-sacar-patriarcado-aulas_1_7285132.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Mar 2021 14:34:20 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/f83f58cf-cce7-44a4-96ca-7149ddec73d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="458605" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/f83f58cf-cce7-44a4-96ca-7149ddec73d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="458605" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Alrededor de 300 estudiantes se han reunido en Zaragoza para "sacar al patriarcado de las aulas"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/f83f58cf-cce7-44a4-96ca-7149ddec73d8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[8M,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Bureta, con 200 habitantes, lucha contra la despoblación con un bosque encantado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/bureta-200-habitantes-lucha-despoblacion-bosque-encantado_3_7232311.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3de4cda8-2c73-4715-9add-c25ec16fb635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Bureta, con 200 habitantes, lucha contra la despoblación con un bosque encantado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Burosque de Bureta pretende rescatar el mundo rural a través de la creatividad</p></div><p class="article-text">
        Puertas que conducen al interior de la naturaleza, animalitos de todas las especies: ratones tomando t&eacute;, caracoles al sol, un caballo desbocado, abejas fabricando miel o b&uacute;hos custodiando ventanas. Tambi&eacute;n hay castillos, fortalezas, casitas de duendes, pasarelas secretas&hellip; Un mundo de fantas&iacute;a y magia que constituye, desde el pasado mes de septiembre, el Burosque de Bureta. Un espacio art&iacute;stico y natural que nace a ra&iacute;z de una iniciativa un tanto casual y que ha logrado poner a este municipio zaragozano, de poco m&aacute;s de 200 habitantes, en el mapa de Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Laura S&aacute;nchez, Virginia Col&aacute;s, Elena Bellido e Inma S&aacute;nchez son las cuatro protagonistas de este proyecto. Son j&oacute;venes, viven en Bureta y quieren demostrar, a trav&eacute;s de su ejemplo, que la vida en un pueblo es posible. Movidas por este deseo, surge la &ldquo;<a href="https://www.facebook.com/Bureteandoando" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Asociaci&oacute;n Bureteandoando&rdquo;</a> que lucha contra la despoblaci&oacute;n. Una palabra que puede sonar un tanto manida en la actualidad pero que supone un lastre real para municipios como Bureta.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Somos conscientes de que todos los pueblos envejecen, llevamos tiempo vi&eacute;ndolo, pero este a&ntilde;o hemos podido constatar c&oacute;mo un problema sanitario puede hacernos tambalear. Perder en un a&ntilde;o a cinco abuelos es una gran tragedia, adem&aacute;s de que, en la mayor&iacute;a de los casos, son tu familia&rdquo;, relata Elena. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/f9aaba07-7253-45d4-ae53-aeed59b35968_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="De izquierda a derecha: Virginia Colás, Elena Bellido y Laura Sánchez"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                De izquierda a derecha: Virginia Colás, Elena Bellido y Laura Sánchez                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        As&iacute;, sintieron la necesidad de anunciar a los cuatro vientos que estaban ah&iacute;, dispuestas a recibir a familias con ganas de repoblar el campo. Quer&iacute;an aprovechar tambi&eacute;n el tir&oacute;n del confinamiento, que hab&iacute;a despertado entre la poblaci&oacute;n el deseo de vivir de forma m&aacute;s libre y natural.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre sus principales puntos de mira, se encuentra la escuela unitaria que mantienen abierta como el principal de sus trofeos. Saben perfectamente que un pueblo con escuela, es un pueblo que, al fin y al cabo, se resiste a morir. Actualmente cuenta con ocho ni&ntilde;os. Al a&ntilde;o que viene ser&aacute;n nueve, pero conocen mejor que nadie, por los a&ntilde;os que llevan combatiendo, que, con esas cifras tan justas, &ldquo;a la m&iacute;nima te la juegas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Con el Burosque y todas las actividades que proponemos desde la Asociaci&oacute;n queremos demostrar que hay movimiento en el mundo rural. Somos un pueblo peque&ntilde;o, pero, aqu&iacute;, hay vida&rdquo;, asegura Laura. &ldquo;Nadie se va a preocupar por venirse a vivir a un lugar que no se mueve y que no busca alternativas para sobrevivir&rdquo;, a&ntilde;ade.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute; por eso, no dejan de demostrar que lo que realmente est&aacute; en constante movimiento es su imaginaci&oacute;n. Laura, con dos ni&ntilde;as peque&ntilde;as, fabric&oacute; una casita, la primera de ellas, para recibir por todo lo alto al Ratoncito P&eacute;rez. Por aquel mes de agosto, todav&iacute;a no exist&iacute;a &ndash;ni se perfilaba como posibilidad- el ya popular Burosque de Bureta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la aceptaci&oacute;n de la casita entre los ni&ntilde;os del pueblo, pens&oacute; en colocarla en la cuesta del molino -custodiada por 35 pinos-, para ir fabricando, poco a poco, otras diferentes que pudieran despertar, de alguna manera, la atenci&oacute;n de los viandantes. Una zona muy transitada por ser la antesala del r&iacute;o Huecha y por estar cerca de la antigua v&iacute;a del tren que conecta a la mayor parte de pueblos de la comarca del Campo de Borja. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_50p_1012466.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_50p_1012466.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_75p_1012466.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_75p_1012466.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_default_1012466.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_default_1012466.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/646960ff-a93b-491b-a8be-8fc56e01bcec_16-9-aspect-ratio_default_1012466.jpg"
                    alt="La cuesta del Molino de Bureta es uno de los escenarios principales del Burosque"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La cuesta del Molino de Bureta es uno de los escenarios principales del Burosque                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Lo que comienza siendo una idea aislada, adquiri&oacute;, de la noche a la ma&ntilde;ana, todo su sentido actual. Impulsados por la asociaci&oacute;n y con la ayuda de m&aacute;s manos voluntarias, construyeron, en pr&aacute;cticamente un solo fin de semana, la mayor parte de lo que hoy constituye este particular bosque encantado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pr&aacute;cticamente todos sus habitantes est&aacute;n ya involucrados con una idea que pretende seguir creciendo m&aacute;s y m&aacute;s. &ldquo;Cada uno aporta lo suyo, siempre que siga la misma l&iacute;nea. Desde un principio se dej&oacute; claro que las casitas deb&iacute;an estar hechas a mano y con material natural reciclado. Nada de pl&aacute;sticos&rdquo;, explica Laura. Virginia bromea con el uso de los materiales: &ldquo;Estamos todo el d&iacute;a barriendo la zona, por eso, ahora, vas a buscar pi&ntilde;as y ya no hay&rdquo;,
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un bosque con im&aacute;n</strong></h3><p class="article-text">
        Los comienzos del Burosque pr&aacute;cticamente coincidieron con la reapertura del <a href="https://www.palaciodebureta.com/palacio-bureta.php" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Palacio de Bureta</a>, que llevaba un a&ntilde;o cerrado. Desde la &ldquo;Asociaci&oacute;n Bureteandoando&rdquo;, est&aacute;n orgullosas de que el bosque haya contribuido al impulso de este negocio hist&oacute;rico y cultural tan importante para el municipio. Saben que no es f&aacute;cil emprender en tiempos de pandemia y tampoco en el marco rural. Sin embargo, el encanto del bosque o la magia que promete tener, atrajo ese fin de semana hasta 600 visitantes que, por su puesto, consumieron en el palacio. -Se dice pronto pero no dejan de ser 600 visitantes en un pueblo de 200-. &ldquo;Desde el ayuntamiento, tuvieron que habilitar r&aacute;pidamente un parking porque fue un boom&rdquo;, recuerdan.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/b193bc97-ebe3-4775-8d50-879a7634815c_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Además del Burosque, el Palacio de Bureta es otro de los atractivos turísticos con los que cuenta el municipio."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Además del Burosque, el Palacio de Bureta es otro de los atractivos turísticos con los que cuenta el municipio.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Con el cierre perimetral de Zaragoza han aprovechado para tomar impulso y seguir fabricando casitas. &ldquo;Hab&iacute;a fines de semana que no pod&iacute;amos ni siquiera arreglar los destrozos por la cantidad de gente que hab&iacute;a y tampoco nos gusta tenerlo de cualquier manera&rdquo;, aseguran.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Burosque resisti&oacute; sin problema a los efectos de Filomena o incluso a los del cierzo. Sin embargo, como ocurre en la mayor&iacute;a de bosques del mundo, hay fen&oacute;menos m&aacute;s dif&iacute;ciles de combatir, como &ldquo;los humanos despistados que dejan a sus ni&ntilde;os como si el bosque fuera indestructible&rdquo;, afirma Elena. &ldquo;Si, nos lo arrancan todo. Es normal que interact&uacute;en y con eso contamos, pero hay veces que echas de menos la supervisi&oacute;n de sus padres y madres. Hay que aprender a disfrutar pero respetando&rdquo;, continua Laura.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text"><strong>Un bosque con bandera</strong></h3><p class="article-text">
        Bureta es uno de los destinos tur&iacute;sticos de la <a href="https://www.larutadelagarnacha.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruta de la Garnacha</a> y est&aacute; luchando por conseguir la <a href="https://www.larutadelagarnacha.es/noticia.php?ID=207" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">bandera verde</a> que lo convierte en un destino sostenible y respetuoso con el medioambiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirla, tienen que cumplir con una serie de acciones que reconocen el esfuerzo y la sensibilidad para cuidar de un paisaje que haga de Arag&oacute;n un lugar atractivo para sus visitantes.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Bureta, a trav&eacute;s de trabajos voluntarios por parte de todo el pueblo, se est&aacute;n encargando de limpiar los bosques de maleza y repoblar las zonas m&aacute;s golpeadas.&nbsp;En la misma l&iacute;nea, el Burosque tambi&eacute;n contribuye a la obtenci&oacute;n de esa bandera, pues no deja de ser una forma de reciclar la naturaleza para convertirla en arte.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5e36fc16-85b6-41ef-acea-1c302ea34bc4_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="Burosque de Bureta"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                Burosque de Bureta                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Este bosque tambi&eacute;n permite conocer el traj&iacute;n silencioso de la naturaleza. Una idea que, sin embargo, es parte de un proyecto mucho m&aacute;s ambiciosa: hacer crecer a un pueblo que no quiere morirse y que recurre al arte y a la creatividad para mantenerse con vida. Porque detr&aacute;s de cada &aacute;rbol y de cada casa vac&iacute;a est&aacute;n las ra&iacute;ces de lo que fueron y lo que son. Su historia y sus tradiciones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El futuro de &ldquo;Bureta encantada&rdquo; es tan amplio como la imaginaci&oacute;n de estas j&oacute;venes que no quieren rendirse. Su lucha terminar&aacute; cuando consigan repoblar y rehabilitar su entorno. Una tarea que requiere de ayudas gubernamentales, fiscales y la voluntad por parte de los nuevos inquilinos por incorporarse al mundo rural, con el correspondiente respeto al entorno que esto conlleva.&nbsp;Mientras tanto, su atractivo supone el deleite visual e imaginario de todos los que lo visitan. Un bosque que demuestra que nunca hay un pueblo perdido mientras haya gente dispuesta a luchar en su nombre.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/cultura/bureta-200-habitantes-lucha-despoblacion-bosque-encantado_3_7232311.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 18 Feb 2021 21:48:05 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/3de4cda8-2c73-4715-9add-c25ec16fb635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="15128524" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/3de4cda8-2c73-4715-9add-c25ec16fb635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="15128524" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Bureta, con 200 habitantes, lucha contra la despoblación con un bosque encantado]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/3de4cda8-2c73-4715-9add-c25ec16fb635_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Despoblación,Despoblación rural,Pueblos,Aragón,Zaragoza]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Dar clase a niños sordos en tiempos de pandemia: "la patología auditiva no es visible a los ojos"]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/dar-clase-ninos-sordos-tiempos-pandemia-patologia-auditiva-no-visible-ojos_1_7203186.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91706c49-21b0-4c0a-89d7-494a5170a929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Dar clase a niños sordos en tiempos de pandemia: &quot;la patología auditiva no es visible a los ojos&quot;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mascarilla obligatoria, la distancia de seguridad, la higiene constante o la ventilación están siendo una constante desde que se retomaron las clases. En el caso de los centros para niños sordos, acatarlas se vuelve más complicado</p></div><p class="article-text">
        Los mensajes preventivos han sido el leitmotiv durante estos meses de pandemia que, como un bombardeo, han colapsado todos los medios de difusi&oacute;n existentes. Resulta ya casi imposible olvidar estas medidas y acatarlas, cueste lo que cueste, aunque implique reinventar casi todos los sectores del mundo hasta ahora conocido. Sin embargo, lo que puede resultar m&aacute;s o menos factible para el com&uacute;n de la poblaci&oacute;n, para otros, se traduce en un reto sin precedentes.<em><strong> </strong></em><a href="http://lpz.hfi.org.es/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El Colegio La Pur&iacute;sima para ni&ntilde;os sordos de Zaragoza</a> es un ejemplo de ese esfuerzo diario por parte de profesores y alumnos por sobrellevar una situaci&oacute;n que viene a afectar a la mayor parte de sus din&aacute;micas habituales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es que la ventilaci&oacute;n &ndash;el ruido de la calle&ndash;, la distancia de seguridad &ndash;pues con cada metro, hay seis decibelios de p&eacute;rdida&ndash; y, sobre todo, la mascarilla, que distorsiona la sonoridad e inteligibilidad del habla, obligan a las docentes a vocalizar y a utilizar todo su cuerpo para hacerse comprender entre unos alumnos que, ahora, adem&aacute;s, tampoco pueden leer sus labios. 
    </p><p class="article-text">
        Las mascarillas transparentes, que se presentaban como una soluci&oacute;n integradora para las personas con discapacidad auditiva, han resultado ser poco seguras ante la falta de homologaci&oacute;n. Por esta raz&oacute;n, los docentes del colegio utilizan mascarillas convencionales. &ldquo;En la escuela tenemos entre 8 y 9 tipos de mascarillas especiales. Sin embargo, nos indicaron que, si las utiliz&aacute;bamos, ten&iacute;amos que sumarle otra protecci&oacute;n que era la pantalla, pero, adem&aacute;s, la distancia de seguridad y utilizar dicha mascarilla para momentos puntuales de explicaci&oacute;n. Vamos a seguir insistiendo en que encuentren una mascarilla homologada, pero estamos un poco esc&eacute;pticos porque los materiales son los que son&rdquo;, explica la directora del colegio, Mariv&iacute; Calvo. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;De hecho, no se homologan porque cada material por separado es homologable, pero no todo junto formando una mascarilla. No hay manera de asegurar que las especiales protejan de los aerosoles como lo hacen las convencionales&rdquo;, apunta la terapeuta ocupacional del centro, Sara Vela. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>La sordera, una patolog&iacute;a invisible a los ojos</strong></h3><p class="article-text">
        Aunque las medidas preventivas ante la pandemia han venido a dificultar el d&iacute;a a d&iacute;a de las personas con discapacidad auditiva, la problem&aacute;tica, de cara a la sociedad, existe desde siempre. Y es que, como asegura la directora del centro, &ldquo;la patolog&iacute;a auditiva no es visible a los ojos&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es tan invisible como aleatoria. Es decir, los implantes o aud&iacute;fonos de &uacute;ltima generaci&oacute;n v&aacute;lidos para ciertas personas, son inservibles para otros. En el Colegio la Pur&iacute;sima, tienen de todo. &ldquo;Hay ni&ntilde;os que se asemejan a una persona con audici&oacute;n normalizada gracias a las ayudas t&eacute;cnicas y, hay otros, que, a pesar de estas ayudas, tienen una ausencia total de sonido&rdquo;, explica Mariv&iacute; Calvo.
    </p><p class="article-text">
        Y, por injusto que parezca en muchos casos, la patolog&iacute;a auditiva de estos ni&ntilde;os es la menos incapacitante, pues a la sordera hay que sumarle la ceguera, el s&iacute;ndrome de Down, la par&aacute;lisis cerebral o los problemas del lenguaje, con los que los ni&ntilde;os, a pesar de o&iacute;r perfectamente, no codifican la se&ntilde;al. &ldquo;Aqu&iacute;, ser sordo no te libra de otros muchos problemas&rdquo;, asegura.
    </p><p class="article-text">
        Ante esta diversidad en el aula, las profesoras del centro tienen que hacer verdaderos malabares para lograr la comunicaci&oacute;n llegando a sus alumnos a trav&eacute;s de todas las v&iacute;as y metodolog&iacute;as posibles. Debi&eacute;ndose reinventar con cada clase y estudiante. Y a esto s&uacute;male las medidas de prevenci&oacute;n ante la COVID&ndash;19.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para lograr este reto tit&aacute;nico, las docentes se sirven, ahora m&aacute;s que nunca, de unos recursos digitales que, sobre todo, despu&eacute;s del confinamiento han llegado a las aulas para quedarse. Sin embargo, no hay que dejar de usar la lengua oral y no solo el lenguaje de signos como mucha gente puede llegar a pensar. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;En nuestro compromiso por educar, no nos podemos olvidar de la comunicaci&oacute;n total y de lo que aporta el cuerpo como recurso, sumado a la lengua de signos, a los pictogramas que decoran todas las paredes de nuestro colegio o a todas las metodolog&iacute;as que puedan servir de aprendizaje para nuestros alumnos&rdquo;, explica Mariv&iacute;.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Contrarias al victimismo</strong></h3><p class="article-text">
        Es evidente que Marivi y Sara no aceptan la palabra &ldquo;imposible&rdquo; en su vocabulario. Una premisa que demuestran cuando hablan de sus alumnos, pero sobre todo de s&iacute; mismas. &nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/de762567-aa93-4889-837b-e3789abc709f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La terapeuta ocupacional, Sara Vela y la directora del centro, Mariví Calvo"
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La terapeuta ocupacional, Sara Vela y la directora del centro, Mariví Calvo                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        A base de mucho esfuerzo, logran ver en cada uno de los obst&aacute;culos una oportunidad para seguir ense&ntilde;ando, creciendo y rehabilitando. La m&uacute;sica, el ritmo o, incluso, las pausas servir&aacute;n como un medio de transporte a la hora de educar. Y es que cada letra, vibra de una manera concreta y el cuerpo no va a ser el mismo al pronunciar la &ldquo;a&rdquo;, abierta y majestuosa, que la &ldquo;u&rdquo;, cerrada y t&iacute;mida. T&eacute;cnicas que lograr&aacute;n equilibrar barreras de sonido que, debido a las nuevas medidas impuestas por el coronavirus, deben combatir en el aula. &ldquo;Tenemos un trabajo muy grande por delante: rehabilitar en todos los sentidos, a la vez que se cumple un curr&iacute;culo &ndash;igual que en el resto de colegios&ndash;, pero adaptado. Un esfuerzo por parte del profesorado para quitarse el sombrero&rdquo;, asegura la directora.<strong> </strong>
    </p><p class="article-text">
        Un &ldquo;imposible&rdquo; que tampoco tiene cabida entre los alumnos a los que, por otra parte, se tiende a compadecer constantemente. Las profesionales insisten en cambiar el victimismo por el &ldquo;esfu&eacute;rzate&rdquo;. &ldquo;Siendo sinceros, la sociedad se va a esforzar relativamente poco&rdquo;, afirman. &ldquo;Hay que ser comprensivo, pero no tan condescendiente. No nos podemos quedar en el &rdquo;pobrecitos&ldquo;. Nosotros, como centro, les facilitamos los recursos y ellos son los que tienen que esforzarse. Y solo esa conjunci&oacute;n permite hablar de una verdadera integraci&oacute;n e inclusi&oacute;n social&rdquo;, indica Mariv&iacute; Calvo. 
    </p><h3 class="article-text"><strong>Muchos motivos por los que estar orgullosas</strong></h3><p class="article-text">
        &ldquo;Nuestros ni&ntilde;os aprenden, comprenden y se est&aacute;n rehabilitando. Adem&aacute;s, la comunicaci&oacute;n fluye. La gente se tiene que quedar con que estamos comunicando todo el d&iacute;a. Eso que parec&iacute;a tan dif&iacute;cil, ya no lo es tanto en nuestro colegio&rdquo;, asegura Calvo.
    </p><p class="article-text">
        Marivi Calvo y Sara Vela son tan solo dos ejemplos de las muchas piezas esenciales con las que cuenta nuestra sociedad. Cada d&iacute;a, con su esp&iacute;ritu inquebrantable, hacen f&aacute;cil lo dif&iacute;cil y, es que esa profesi&oacute;n que escogieron por vocaci&oacute;n, las ha convertido hoy en muchas otras cosas: psic&oacute;logas, malabaristas, magas, artistas&hellip;Solo ellas ser&aacute;n capaces, muchas veces, de comprender las necesidades de unos ni&ntilde;os que, si bien tienen dificultad para escuchar, necesitan ser constantemente escuchados.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elisa Navarro]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/sociedad/dar-clase-ninos-sordos-tiempos-pandemia-patologia-auditiva-no-visible-ojos_1_7203186.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 08 Feb 2021 21:42:24 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/91706c49-21b0-4c0a-89d7-494a5170a929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="124274" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/91706c49-21b0-4c0a-89d7-494a5170a929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="124274" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Dar clase a niños sordos en tiempos de pandemia: "la patología auditiva no es visible a los ojos"]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/91706c49-21b0-4c0a-89d7-494a5170a929_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
      <media:keywords><![CDATA[Diversidad funcional,Sordos]]></media:keywords>
    </item>
  </channel>
</rss>
