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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabel Morant]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carlos-fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabel Morant]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[No con esos argumentos. A propósito de Pardo Bazán y Meirás]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/no-argumentos-proposito-pardo-bazan-meiras_129_7236072.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <em>Aspiro se&ntilde;ores, a que reconozc&aacute;is que la mujer tiene un destino propio; que sus primeros deberes naturales son para consigo misma , no relativos y dependientes de la entidad moral de la familia que en su d&iacute;a podr&aacute; constituir o no constituir. </em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Emilia Pardo Baz&aacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        <em>La educaci&oacute;n del hombre y la mujer</em>. 1892.
    </p><p class="article-text">
        Los hechos nos son conocidos, Las Torres de Meir&aacute;s, construidas por Pardo Baz&aacute;n a partir de 1894, fueron su residencia durante varios meses al a&ntilde;o, el lugar en que escribi&oacute; muchas de sus obras y donde dec&iacute;a que se sent&iacute;a m&aacute;s creativa y m&aacute;s viva. Despu&eacute;s de su muerte, la propiedad fue vendida por sus herederos a una fundaci&oacute;n creada para ofrecer un lugar de veraneo al futuro caudillo, pagada con el dinero extorsionado a los gallegos. Las Torres (redenominadas &ldquo;Pazo&rdquo;) fueron ocupadas por los Franco hasta la sentencia que resuelve su devoluci&oacute;n al patrimonio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        La posibilidad, razonable, de que Meir&aacute;s pudiera servir para honrar la memoria de Pardo Baz&aacute;n ha encendido un debate que, por lo que he le&iacute;do en la prensa, ha empezado con mal pie. Poniendo en cuesti&oacute;n la figura de la escritora. Su feminismo ha sido particularmente maltratado, imposible de reconocer en una mujer de ideas conservadoras. &ldquo;No es nada democr&aacute;tica&rdquo;, dice el profesor Alex Nogueira de la Universidad de Nueva York en elDiario.es y &ldquo;aunque tiene una idea de la igualdad de g&eacute;nero, para nada una igualdad de clase&rdquo;. Pardo Baz&aacute;n, dice Migu&eacute;lez-Carballeira , profesora en una Universidad de Gales, &ldquo; tuvo una profunda vocaci&oacute;n por participar en la esfera p&uacute;blica &rdquo; y no cabe ninguna duda de que su figura como escritora interviniendo en ella significaba reclamar &ldquo;la igualdad entre los sexos&rdquo;, pero, a&ntilde;ade, &ldquo;emulando el ideal de los hombres&rdquo;&iexcl; Emulando a los hombres! &iquest;Que nos quieren decir con ello, y cu&aacute;l es el problema , si es que existe un problema? Porque si Pardo Baz&aacute;n &ldquo; quer&iacute;a emular a los hombres&rdquo;, esto no debe pensarse en t&eacute;rminos de identidad, como parece darse a entender, sino en t&eacute;rminos sociales y pol&iacute;ticos. Dicho de otro modo, en consonancia con el feminismo hist&oacute;rico, luchaba por la igualdad de derechos de las mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El matiz es importante: nos sit&uacute;a en la historia del pensamiento de la modernidad, significado en la idea de que &ldquo; la mente no tiene sexo&rdquo; y que las mujeres, educadas en los mismos conocimientos que se proporcionaban a los hombres, pod&iacute;an pensar y escribir como ellos y , tambi&eacute;n &iquest; por qu&eacute; no? , gozar de las mismas oportunidades y privilegios que el saber comportaba. Esta reivindicaci&oacute;n se encuentra ya en los escritos de tantas mujeres y hombres que hab&iacute;an hechos suyas las nuevas ideas de libertad e igualdad, nacidas al calor de la Ilustraci&oacute;n. Esta igualdad es la que se sostiene , por ejemplo, en el texto de Josefa Amar , titulado: <em>Discurso en defensa del talento de las mujeres y de su aptitud para el gobierno y otros cargos en que se emplean los hombres. </em>Escrito en 1785, con motivo de la pol&eacute;mica , aireada en la prensa de la &eacute;poca, sobre la posibilidad de que las mujeres pudieran entrar a formar parte, de la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos de Pa&iacute;s de Madrid. En el texto, en el que se se&ntilde;alaban las razones no siempre confesables, de los miembros de la c&aacute;mara que, como el moderno y afrancesado Cabarr&uacute;s, se negaban a reconocer la igualdad de los sexos. Estas fueron sus palabras: &ldquo;<em>Los hombres, instruidos y civiles , no se atreven a oprimir abiertamente a la otra mita del g&eacute;nero humano (&hellip;) Pero </em><em><strong>como el mandar es gustoso</strong></em><em> han sabido abrogarse cierta superioridad de talento, o yo dir&iacute;a que de ilustraci&oacute;n, que por faltarles a las</em> <em>mujeres, parece estas sus inferiores. </em>En el texto se pon&iacute;a de relieve el objetivo<em> </em>pol&iacute;tico de aquellos ilustrados y liberales cuya voluntad era hacer de la Sociedad Econ&oacute;mica, <em>un Santuario </em>exclusivamente masculino<em>. </em>El asunto, se resolver&iacute;a de manera vergonzante, manteniendo las distancias, con la creaci&oacute;n de una &rdquo;Junta de Damas&ldquo;, en la que las mujeres pudieran ocuparse en los asuntos menores de la pol&iacute;tica , sin mezclarse con las grandes cuestiones reservadas a los hombres.
    </p><p class="article-text">
        Casi medio siglo despu&eacute;s, otros hombres, ilustrados y liberales, progresistas y conservadores, se opondr&iacute;a a la entrada de las mujeres en otro de sus santuarios, la Real Academia de la Lengua Espa&ntilde;ola . Ni Gertrudris G&oacute;mez de Avellaneda, candidata en 1853 ni Emilia Pardo Baz&aacute;n, en 1889, 1891 y 1912 lograr&iacute;an derribar los prejuicios de los acad&eacute;micos. En el caso de do&ntilde;a Emilia el rechazo se hizo a lo grande ; hasta tres veces, todas las veces que ella en su combate por la igualdad de derechos y de deberes de las mujeres tuvo a bien intentarlo, su candidatura encontrar&iacute;a la oposici&oacute;n mayoritaria de los acad&eacute;micos que, ellos s&iacute;, pod&iacute;an ser elegidos sin necesidad de demostrar sus m&eacute;ritos. En sus escritos, bastante pobres en general, aquellos se&ntilde;ores dejaron meridianamente claro de qu&eacute; iba el asunto: ninguna mujer, por m&aacute;s arist&oacute;crata que fuera o por mucho que tratara de imitar las bachiller&iacute;as de los hombres, ninguna entrar&iacute;a en su Academia.
    </p><p class="article-text">
        El problema, pues, era pol&iacute;tico. Afectaba a la democracia en sus or&iacute;genes, a la m&aacute;xima de que <em>todos los hombres nacen libres e iguales,</em> de la revoluci&oacute;n francesa; all&iacute; donde &eacute;sta mostraba sus l&iacute;mites e imperfecciones al restringirse a una democracia exclusiva de los hombres. Heredera de la Ilustraci&oacute;n, Pardo Baz&aacute;n comprende y rechaza los l&iacute;mites que la pol&iacute;tica de conservadores, liberales y progresistas impon&iacute;a al progreso de las mujeres y, con ello, al progreso de la sociedad. &ldquo;<em>Para el espa&ntilde;ol, por m&aacute;s liberal y avanzado que sea, el ideal femenino no est&aacute; en el porvenir, ni a&uacute;n en el presente, sino en el pasado (&hellip;) sus hijas, esposas y madres no pueden ser m&aacute;s que acendradas cat&oacute;licas (&hellip;) todo puede y debe transformarse; s&oacute;lo la mujer ha de mantenerse inmutable y fija, como la estrella polar</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Su ideario y su activismo feminista, que tambi&eacute;n lo hubo, se conjuga con el proyecto pol&iacute;tico del feminismo, internacional. No en vano fue ella la traductora de <em>La esclavitud femenina de </em>John Stuart Mill<em> </em> (1859), un hito fundamental en la historia del feminismo al enfocar la cuesti&oacute;n en t&eacute;rminos de libertad individual y no de demandas ancladas en una especial naturaleza femenina. Liberal en el mejor sentido de la palabra, critica con dureza las formas y los contenidos de una educaci&oacute;n (una doma, dec&iacute;a ella) de ra&iacute;z cat&oacute;lica, encaminada a reproducir los modelos de una feminidad dom&eacute;stica y domesticada. La educaci&oacute;n que defiende en sus escritos, como en sus intervenciones p&uacute;blicas se relaciona con la libertad y la emancipaci&oacute;n de las mujeres: &ldquo;<em>que su dignidad y felicidad personal tienen que ser el fin esencial de su cultura</em>&rdquo;. Y contra los que la acusaciones de clasismo, se podr&iacute;a objetar que, en su apuesta por la educaci&oacute;n femenina, no se refiere a unas pocas mujeres, privilegiadas como ella misma, sino a cuantas m&aacute;s mejor, porque para ella el progreso de las mujeres es necesario, imprescindible, para el progreso de la sociedad. &ldquo;Ri&aacute;nse ustedes de los otros problemas nacionales, escribi&oacute; en 1898, &eacute;ste es el gran y profundo problema&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, resulta chocante que personas que suponemos familiarizadas con la historia, y con el m&eacute;todo hist&oacute;rico, interesadas en la recuperaci&oacute;n de la memoria del pasado, comprendan mal la historia de las mujeres y del feminismo. En este sentido, resulta contradictorio lo dicho por el profesor Nu&ntilde;ez Seixas : &ldquo; <em>no podemos caer en el error del anacronismo, de juzgar las &eacute;pocas pasadas con valores de hoy&rdquo; y que a regl&oacute;n seguido a&ntilde;ada que&ldquo; </em>e<em>s evidente que hoy en d&iacute;a el feminismo de Pardo Baz&aacute;n comparado con el feminismo democr&aacute;tico e igualitario es poco avanzado. </em>La contradicci&oacute;n resulta patente. Si, como dice con acierto el se&ntilde;or Nu&ntilde;ez, no podemos juzgar la historia (se supone que toda la historia) con valores del presente, &iquest;porque eso si puede hacerse en el caso del feminismo de Pardo Baz&aacute;n? <em> </em>&iexcl;Poco avanzado&iexcl; Me pregunto c&oacute;mo puede ser que despu&eacute;s de tanto tiempo y con tanto escrito sobre las mujeres , el feminismo y su historia, afloren a&uacute;n las grietas de una historiograf&iacute;a que no acaba de reconocer las aportaciones y la complejidad de la historiograf&iacute;a feminista.
    </p><p class="article-text">
        No se nos escapa la batalla pol&iacute;tica, o partidista, que subyace y provoca la disputa,: la sospecha de que el Partido Popular, que durante demasiados a&ntilde;os ha mirado con recelo las iniciativas a favor de la recuperaci&oacute;n de la memoria del franquismo, estar&iacute;a interesado en cerrar el asunto, con Pardo Baz&aacute;n como argumento. Y puede que s&iacute;, que la figura de Pardo Baz&aacute;n pueda ser instrumentalizada por el gobierno de Feijoo, si como piensan sus cr&iacute;ticos pretende usar a la escritora para sus fines pol&iacute;ticos. Pero, dig&aacute;moslo desde la objetividad que, seg&uacute;n Simone de Beauvoir era tan necesaria a la historia de las mujeres, al feminismo: <em>Nos va la vida en ello</em>. El trato dado a la figura de la escritora, desde una corriente que se dice de izquierdas, resulta descorazonador. No con esos argumentos.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Morant]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/no-argumentos-proposito-pardo-bazan-meiras_129_7236072.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 19 Feb 2021 17:13:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[No con esos argumentos. A propósito de Pardo Bazán y Meirás]]></media:title>
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