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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alicia Ramos]]></title>
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      <title><![CDATA[Denigrante]]></title>
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      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">La colonización cultural a la que Estados Unidos ha sometido al resto del mundo proyecta, junto con su cultura y su propaganda, todas las disfuncionalidades de su racismo fundacional</p><p class="subtitle">Planes, viruela y fe</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Ilustración de Señora Milton                            </span>
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        Hace un a&ntilde;o, justo antes de que empezara todo esto, nos citaron a cuatro personas trans (un hombre, una persona no binaria, otra mujer y yo) para hablar sobre las realidades trans. Nos convoc&oacute; un medio de comunicaci&oacute;n muy relevante y ya me extra&ntilde;&oacute; a m&iacute; que se interesaran por nuestras realidades, luego me ir&iacute;a dando cuenta de que el prop&oacute;sito era llamar la atenci&oacute;n sobre un producto para televisi&oacute;n que abordaba la vida de una mujer trans y que ten&iacute;an alg&uacute;n inter&eacute;s en promocionar. Y ya todo fue alrededor de eso.
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n recuerdo c&oacute;mo era la vida entonces. Llegamos a un bar que hab&iacute;a propuesto yo, uno en el que trabajaba la compa&ntilde;era de piso de una amiga m&iacute;a muy querida. Era un sitio amplio. &Iacute;bamos sin mascarillas, sin fijarnos a qu&eacute; distancia estaban las otras personas salvo para no chocarnos con ellas. Nos cog&iacute;amos las manos y luego nos frot&aacute;bamos los ojos, cada quien los suyos, a ver qu&eacute; te piensas. Nos d&aacute;bamos a probar nuestras bebidas y comidas sin miedo a contagiarnos nada. Era todo felicidad, armon&iacute;a y comuni&oacute;n. Hasta que alguien us&oacute; el adjetivo &ldquo;denigrante&rdquo;. Entonces aparecieron las mascarillas de la indignaci&oacute;n, el gel hidroalcoh&oacute;lico del rechazo y la distancia social de la correcci&oacute;n pol&iacute;tica. El consenso un&aacute;nime de todo el mundo era que no se pod&iacute;a usar el adjetivo &ldquo;denigrante&rdquo; porque era racista, porque ven&iacute;a del lat&iacute;n <em>denigrare</em>, ennegrecer, y el racismo es algo reservado en exclusiva a las personas negras. O de piel m&aacute;s oscura que la de&hellip; alguien que no ha venido hoy. Gente como Antonio Banderas, joder.
    </p><p class="article-text">
        Efectivamente, denigrar es echar basurita sobre algo blanco que es en principio la reputaci&oacute;n de una persona. Y es lat&iacute;n. Si alg&uacute;n defecto no ten&iacute;a la sociedad romana, este era el racismo. Y si hubo algo as&iacute; como un desprecio a alguien por su origen &eacute;tnico, ocurri&oacute; con personas celtas o germ&aacute;nicas, gentes bastante m&aacute;s blancas de piel que la romana com&uacute;n: un se&ntilde;or sirio romanizado no denigra a un prisionero v&aacute;ndalo por el color de su piel. &iquest;Clasismo? A tope con &eacute;l, sobre todo con la oligarqu&iacute;a arribista hispana. &iquest;Complejo de inferioridad? Seguro, con las poblaciones griegas a las que subyugaron pero cuya cultura veneraban. &iquest;Rencillas hist&oacute;ricas de car&aacute;cter &eacute;tnico? Se me ocurre que la gente de la Tripolitania de origen p&uacute;nico pod&iacute;a tener alg&uacute;n rencor acumulado, pero lo mismo tampoco, &iquest;eh? Septimio Severo proven&iacute;a de Leptis Magna. Y, oye, el hombre lleg&oacute; a emperador, que no est&aacute; mal tampoco, no hab&iacute;a mucho m&aacute;s a lo que aspirar en aquella parte del mundo entonces.
    </p><p class="article-text">
        Mira qu&eacute; bien me viene Leptis Magna, en la actual T&uacute;nez, ahora que caigo. El emperador que a comienzos del siglo II le concedi&oacute; a la poblaci&oacute;n de Leptis Magna la ciudadan&iacute;a romana, reconoci&eacute;ndola como colonia, era un se&ntilde;or hispano descendiente de ind&iacute;genas turdetanos (del actual valle del Guadalquivir) que se llamaba Trajano. Adem&aacute;s era gay, pero eso tampoco era motivo de conversaci&oacute;n, por lo visto. Por lo menos no en un libro de un se&ntilde;or que se apellidaba Posteguillo que me le&iacute; un verano aciago. El libro se llamaba <em>Los asesinos del emperador</em> y lo saqu&eacute; de la biblioteca del pueblito en el que nos est&aacute;bamos quedando. Lo eleg&iacute; porque era muy gordo y yo soy de las que se aburren en la playa, pero no se resisten a coger color de gente (a <em>denigrarse</em>, dir&iacute;an mis contertulios, supongo). Ahora s&eacute; que Posteguillo no viene de &ldquo;post&rdquo;. Al l&iacute;o: cuando Trajano, medio romano medio turdetano, concedi&oacute; la ciudadan&iacute;a romana a la poblaci&oacute;n de Leptis Magna, nombr&oacute; ecuestre, un cargo con competencias en materia fiscal, representativa y militar, a uno de los se&ntilde;ores que ejerc&iacute;a de alcalde y que habr&iacute;a de convertirse en abuelo de otro futuro emperador romano: Septimio Severo. (Por cierto, Septimio Severo conquist&oacute; la dignidad imperial a gladiazo limpio en una situaci&oacute;n de guerra civil abierta en la que uno de sus contrincantes era Cayo Pescenio Niger. &iexcl;Niger! No hay m&aacute;s preguntas, se&ntilde;or&iacute;a). Pues este muchacho, Severo, tambi&eacute;n ten&iacute;a ascendencia amazigh y p&uacute;nica, no s&eacute; si una sociedad racista europea actual habr&iacute;a tolerado un emperador genuinamente norteafricano con tanta alegr&iacute;a. Septimio Severo se cas&oacute; con una mujer, Julia Domna, de una familia siria &aacute;rabe. Por cierto, y ya que estamos denigrando, la palabra <em>domna</em> en &aacute;rabe arcaico significa negro. No hace referencia al color de piel sino a la naturaleza meteor&iacute;tica del material del que estar&iacute;a construido el &oacute;nfalo que representar&iacute;a al dios Baal o el que le tocara a su familia por la parroquia, pero significa negro.
    </p><p class="article-text">
        Septimio y Julia tuvieron dos hijos, que yo sepa, Lucio Septimio Basiano y Publio Septimio Geta. (No es por ser pesada, pero los getas eran una tribu b&aacute;rbara tracia a la que combatieron tanto los griegos como los romanos, eran muchos los siglos que hab&iacute;an pasado desde que los getas hab&iacute;an dejado de ser un problema para Roma cuando nuestro Geta naci&oacute; y puede que el nombre no tenga nada que ver con eso. Pero todav&iacute;a en el siglo IV gente como Estilic&oacute;n, que por cierto era medio v&aacute;ndalo, se refer&iacute;a a los visigodos, que nunca me han ca&iacute;do bien y no por eso los denigr&oacute;, como getas).
    </p><p class="article-text">
        Geta no prosper&oacute; mucho en la vida, hasta el punto de que suicid&oacute;. O lo suicidaron. Depende de a qui&eacute;n le preguntes. En Alejandr&iacute;a estaban seguros de que su hermano, que acab&oacute; siendo emperador, no solo lo hab&iacute;a matado sino que adem&aacute;s lo hab&iacute;a hecho por impulsos incestuosos, para ser el &uacute;nico que se acostara con su madre Julia Domna. La gente de Alejandr&iacute;a ya se sabe, con tanta biblioteca y tanto papiro, acababa crey&eacute;ndose cualquier infundio. A Lucio Septimio Basiano, al que hoy conocemos como Caracalla, aunque dudo que jam&aacute;s nadie haya tenido el valor de llamarle eso a la cara, le sent&oacute; regular el cotilleo y quem&oacute; la Biblioteca de Alejandr&iacute;a, continuando con una tradici&oacute;n muy s&oacute;lidamente asentada y que Irene Vallejo narra muy bien en <em>El infinito en un junco</em>. Y aqu&iacute; es donde se demuestra la superioridad del cuneiforme sobre el papiro, el papel, el pergamino y la pantalla: cuando arde la biblioteca de Assurbanipal en N&iacute;nive lo &uacute;nico que pasa es que las tablillas de arcilla se cuecen un poco m&aacute;s y a otra cosa. &iexcl;Y como son en relieve pueden leerlas las personas invidentes! Si es que vamos para atr&aacute;s, como los cangrejos. Por eso tenemos m&aacute;s de doscientos cincuenta mil textos, m&aacute;s de quince millones de palabras, de la tradici&oacute;n del oriente cuneiforme, y tantas obras perdidas de la tradici&oacute;n grecolatina, de cuya existencia solo sabemos porque alguien las cita en alg&uacute;n lado, o las clasifica o las menciona. (Todo esto es una broma, prefiero la escritura alfab&eacute;tica a la cuneiforme, la jerogl&iacute;fica, la china cl&aacute;sica y el rongo rongo por millones de motivos).
    </p><p class="article-text">
        Bueno, que quiero acabar ya con esta historia denigrante: este Caracalla se lio un d&iacute;a la manta a la cabeza e hizo extensiva la ciudadan&iacute;a romana a toda la poblaci&oacute;n del imperio (toda la que no fuera mujer ni esclava, valga la redundancia). Lo que quiero demostrar es que un tipo, a la saz&oacute;n emperador de Roma, hijo de una &aacute;rabe siria y de un tipo de ascendencia cartaginesa y amazigh a cuyo abuelo le reconoci&oacute; la ciudadan&iacute;a romana un descendiente de tribus turdetanas, que extiende la ciudadan&iacute;a a gentes egipcias, imazighen, astures, &iacute;beras, celtas, galas, germ&aacute;nicas, dacias, tracias, griegas, persas, sirias, &aacute;rabes, jud&iacute;as, y vaya usted a saber qu&eacute; m&aacute;s, sin que nadie se opusiera por razones supremacistas romanas, cosa que no exist&iacute;a, nos habla de que el adjetivo denigrante, en origen, cuando sonaba en gargantas romanizadas, no ten&iacute;a connotaci&oacute;n racista ninguna.
    </p><p class="article-text">
        Lo que creo es que<strong> </strong>la colonizaci&oacute;n cultural a la que Estados Unidos ha sometido al resto del mundo, proyectando junto con su cultura y su propaganda todas las disfuncionalidades de su racismo fundacional, est&aacute;n alterando la forma en la que percibimos las propias palabras que usamos y que exist&iacute;an mucho antes de que se ideara el racismo como programa pol&iacute;tico para perpetuar un sistema de explotaci&oacute;n de un grupo humano concreto sobre el que se basa el crecimiento econ&oacute;mico de los estados del sureste del pa&iacute;s y la acumulaci&oacute;n primitiva del capital de una parte de la oligarqu&iacute;a global que sigue operando hoy en d&iacute;a. Es denigrante.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alicia Ramos]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Feb 2021 21:53:40 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Denigrante]]></media:title>
    </item>
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