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    <title><![CDATA[elDiario.es - Javier Sánchez Serna]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/javier-sanchez-serna/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Javier Sánchez Serna]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Ni insultos, ni humillaciones. Una respuesta a Antonio Campillo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/insultos-humillaciones-respuesta-antonio-campillo_132_10835366.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/7d8be49a-77f6-410e-8b30-03b01f8dade3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ni insultos, ni humillaciones. Una respuesta a Antonio Campillo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Llama la atención, además, que estos intelectuales que siempre piden tanta autocrítica a los demás, pocas veces sean capaces de hablar de la guerra sucia -política, judicial y mediática- contra Podemos y los efectos electorales que ha tenido</p></div><p class="article-text">
        <em>*Javier S&aacute;nchez Serna. Diputado por Murcia en la XI, XII, XIII, XIV Y XV Legislatura. Coordinador auton&oacute;mico de Podemos Regi&oacute;n de Murcia. &nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Las fil&iacute;picas contra Podemos se han convertido en el g&eacute;nero period&iacute;stico de moda. Un g&eacute;nero que, adem&aacute;s, goza de toda la simpat&iacute;a, espacio y difusi&oacute;n dentro del <em>establishment</em> medi&aacute;tico. Estos d&iacute;as pocos se resisten a sumarse a la 'nueva causa' y se disponen a arrojar a los infiernos a Podemos y a todo lo que representa. El &uacute;ltimo de ellos -y no se puede decir que sorprenda- ha sido el fil&oacute;sofo Antonio Campillo.
    </p><p class="article-text">
        Campillo comienza su art&iacute;culo (<a href="https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/rana-alacran_132_10833320.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">El alacr&aacute;n y la rana, 13 de enero</a>) cuestionando el voto de Podemos al decreto de subsidios para mayores de 52 a&ntilde;os para acabar impugnando toda la trayectoria de la formaci&oacute;n, definir a Podemos como &ldquo;secta&rdquo; y, finalmente, pedir el acta del diputado que escribe estas l&iacute;neas. Pues bien, vayamos por partes. 
    </p><p class="article-text">
        El pasado mi&eacute;rcoles el Gobierno de Pedro S&aacute;nchez present&oacute; cinco iniciativas para su aprobaci&oacute;n en el pleno del Congreso. Podemos vot&oacute; favorablemente a cuatro de ellas y rechaz&oacute; el decreto del subsidio para mayores de 52 a&ntilde;os. &iquest;Por qu&eacute; rechaza Podemos dicho decreto? Porque, a pesar de contener medidas positivas, inclu&iacute;a un recorte injustificado en la cotizaci&oacute;n de los mayores de 52 a&ntilde;os que representan el 60% de los perceptores de este tipo de subsidios, lo cual supondr&iacute;a futuras pensiones m&aacute;s bajas -en algunos casos hasta 2.200 euros menos al a&ntilde;o. Recorte, por cierto, impuesto por Nadia Calvi&ntilde;o antes de marcharse al Banco europeo de Inversiones. Desde Podemos plante&aacute;bamos retirar este recorte para votar favorablemente. Sencillamente, porque pensamos que no hay que elegir entre los derechos de los mayores de 52 a&ntilde;os y los dem&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Como todo el mundo sabe, el de S&aacute;nchez es un Gobierno en minor&iacute;a y, por tanto, necesita negociar los apoyos parlamentarios en cada pleno. Lo sorprendente es que el Gobierno buscara antes el apoyo del PP que el de Podemos para mantener el recorte, y suponemos que de haberlo conseguido nadie les habr&iacute;a reprochado votar con la derecha. Lo que resulta inaudito es que parezca m&aacute;s sencillo negociar con <em>Junts</em> y ceder las competencias en inmigraci&oacute;n a Catalu&ntilde;a, que negociar con un partido de izquierdas un recorte que perjudicaba objetivamente a los trabajadores. En cualquier caso, este decreto no entraba en vigor hasta el 1 de junio y todav&iacute;a quedan meses para negociar y mejorarlo. Estoy convencido de que finalmente el recorte se retirar&aacute; y que, en consecuencia, Podemos podr&aacute; votar a favor. 
    </p><p class="article-text">
        Estos argumentos pol&iacute;ticos, sin embargo, parece que carecen de valor para el profesor Campillo, que pretende reducir la posici&oacute;n de un partido pol&iacute;tico a una cuesti&oacute;n psicol&oacute;gica, casi patol&oacute;gica: Podemos hace lo que hace porque tiene un &ldquo;obsesivo rencor&rdquo; contra Yolanda D&iacute;az. Adem&aacute;s, sufrir&iacute;a de una &ldquo;nostalgia melanc&oacute;lica&rdquo; al no ser ya la fuerza mayoritaria del espacio y se obstinar&iacute;a en representar una opci&oacute;n &ldquo;aut&eacute;ntica, pura y revolucionaria&rdquo;. Incluso se atreve a decir que Podemos aspirar&iacute;a a ser una izquierda &ldquo;viril&rdquo; frente a un Sumar m&aacute;s &ldquo;femenino&rdquo;, despreciando el hecho de que las principales dirigentes de Podemos son mujeres y tirando por tierra todos los avances feministas que se han logrado desde el Ministerio de Igualdad de Irene Montero. 
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n de su argumentaci&oacute;n es evidente. Si Podemos muestra su desacuerdo con una ley del gobierno de S&aacute;nchez y pide negociar, no lo estar&iacute;a haciendo por razones pol&iacute;ticas, sino por cuestiones personales y, por tanto, ileg&iacute;timas. Si, por el contrario, Podemos fuera &ldquo;responsable&rdquo; deber&iacute;a votar a favor cualquier ley que el gobierno le pusiera delante, aunque fuera contraria a sus principios program&aacute;ticos. Luego, Podemos no deber&iacute;a hacer pol&iacute;tica y ya solo le quedar&iacute;a disolverse. 
    </p><p class="article-text">
        No es un razonamiento nuevo ni demasiado original. Desde que Podemos irrumpiera en el panorama pol&iacute;tico, rompiendo el tablero bipartidista, numerosos intelectuales 'progres' nos han recomendado que no le llev&aacute;ramos demasiado la contraria al PSOE ni hici&eacute;ramos ruido. El relato de Campillo recuerda a aquel manifiesto que exig&iacute;a que Podemos diera sus votos a un Gobierno S&aacute;nchez-Rivera (2016) o aquel otro que ped&iacute;a que Podemos apoyase un gobierno del PSOE en solitario (2019). Lo contrario, por supuesto, era hacerle el juego a la derecha. Desde luego, y visto en perspectiva, de haber hecho caso a estos lumbreras jam&aacute;s se habr&iacute;a conseguido un gobierno de coalici&oacute;n progresista ni Yolanda D&iacute;az habr&iacute;a llegado a ministra. &nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El profesor Campillo desliza un segundo argumento para negar la capacidad de agencia pol&iacute;tica a Podemos: los resultados electorales del 28-M. La formaci&oacute;n morada habr&iacute;a sufrido un &ldquo;batacazo&rdquo; que la inhabilitar&iacute;a como fuerza pol&iacute;tica viable, algo que se agravar&iacute;a por su negativa a hacer autocr&iacute;tica. A Podemos, por tanto, solo le quedar&iacute;a ser disuelta dentro de otro espacio, sin mucha m&aacute;s discusi&oacute;n ni consulta. Eso, en parte, era la operaci&oacute;n Sumar. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es cierto que las elecciones del 28-M supusieron un retroceso evidente para todas las fuerzas progresistas y nadie lo niega. Pero el profesor omite otros datos que tambi&eacute;n son relevantes para esta historia. En la Regi&oacute;n de Murcia, el 28-M se presentaban dos opciones electorales a la izquierda: por un lado, Podemos-IU-Alianza Verde que obtuvo un exiguo 4,68% y, por otra, M&aacute;s Regi&oacute;n-Equo que solo obtuvo un 1,29%. Algunos todav&iacute;a estamos esperando a que Antonio Campillo pida la misma autocr&iacute;tica a los dirigentes (como &Oacute;scar Urralburu) que rompieron el espacio de Unidas Podemos en 2019. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, lo preocupante de esta argumentaci&oacute;n es que se pretenda dar o quitar legitimidad pol&iacute;tica a ra&iacute;z de unos resultados electorales, porque si &eacute;stos dieran la medida de la legitimidad de un partido, &iquest;no deber&iacute;a haberse disuelto Equo hace a&ntilde;os? &iquest;no deber&iacute;an haber dimitido los dirigentes de M&aacute;s Pa&iacute;s despu&eacute;s del batacazo del 10-N y de poner en riesgo la posibilidad de un gobierno de coalici&oacute;n? Creo, en todo caso, que es un argumento peligroso que lesiona la pluralidad pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n, adem&aacute;s, que estos intelectuales que siempre piden tanta autocr&iacute;tica a los dem&aacute;s, pocas veces sean capaces de hablar de la guerra sucia -pol&iacute;tica, judicial y medi&aacute;tica- contra Podemos y los efectos electorales que ha tenido. &nbsp;Lo digo con pesar, pero la realidad es que ante los montajes m&aacute;s gruesos, jam&aacute;s recibimos un m&iacute;nimo apoyo de quienes ahora pretenden darnos lecciones. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute; llegamos a las elecciones generales del 23 de julio. En este punto, el profesor Campillo pierde su calma estoica y lanza toda una serie de ataques furibundos. En su opini&oacute;n, la formaci&oacute;n morada habr&iacute;a enga&ntilde;ado a Sumar y fingido aceptar su liderazgo, con &ldquo;cinismo&rdquo; y sin la &ldquo;m&aacute;s m&iacute;nima &eacute;tica pol&iacute;tica&rdquo;. Creo que el juicio del profesor Campillo se debe m&aacute;s a un autoenga&ntilde;o que a una cuesti&oacute;n de mala fe: efectivamente, Podemos firm&oacute; un acuerdo de coalici&oacute;n electoral con otras fuerzas pol&iacute;ticas, pero muchos pensaros que aquello significaba la disoluci&oacute;n definitiva de Podemos en un nuevo partido (Movimiento Sumar). Eso jam&aacute;s estuvo contemplado, pero algunos quisieron mantener la ficci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que tanto Podemos como Sumar ten&iacute;an incentivos para llegar a un acuerdo electoral el pasado verano. La victoria de las derechas era una posibilidad m&aacute;s que plausible y el retroceso de las izquierdas una evidencia. Tengo la convicci&oacute;n de que mi formaci&oacute;n pol&iacute;tica actu&oacute; con responsabilidad siendo parte de la coalici&oacute;n y ello a pesar de los vetos, las humillaciones y la falta de un proceso democr&aacute;tico. El profesor Campillo tambi&eacute;n sugiere que Podemos se habr&iacute;a quedado fuera de Congreso de haberse presentado en solitario. Qui&eacute;n sabe. Aunque tambi&eacute;n se podr&iacute;a interrogar por cu&aacute;ntos diputados habr&iacute;a obtenido Sumar de presentarse sin Podemos. Nunca lo sabremos, lo que s&iacute; es seguro es que sin los votos de Podemos, Sumar no tendr&iacute;a hoy cinco ministerios.
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, el profesor Campillo completa el argumentario habitual criticando a Podemos por su marcha al grupo mixto, acusando a sus diputados de <em>transfuguismo</em> y pidiendo que, por &ldquo;coherencia&rdquo;, entreguemos nuestras actas. Por supuesto, Campillo no hace ninguna referencia a la gesti&oacute;n del grupo parlamentario de Sumar ni dice qu&eacute; le parece que Podemos no pudiera presentar iniciativas parlamentarias, ni que no pudiera hablar en tribuna ni que, en definitiva, no tuviera los mismos derechos que los dem&aacute;s miembros de la coalici&oacute;n electoral. Supongo que le parecer&aacute; bien, pues, como ya se ha dicho, el objetivo originario de Sumar era disolver el partido de Ione Belarra y conseguir con ello una relaci&oacute;n m&aacute;s dulce con el PSOE. Lo que s&iacute; le parece mal es la salida de los cinco diputados de Podemos al grupo mixto para poder hacer pol&iacute;tica. 
    </p><p class="article-text">
        Da igual que antes lo hiciera Comprom&iacute;s separ&aacute;ndose de Podemos, para algunos solo es transfuguismo si la decisi&oacute;n la adoptan los morados. Le sugerir&iacute;a a Antonio Campillo que, si tan claro lo tiene, anime a sus colegas de Sumar a llevarlo al pacto anti-transfuguismo. Lo mismo, entonces, descubre que dicho pacto no aplica a las decisiones de un partido. Dicho de otro modo, los diputados de Podemos lo son porque su partido los propone para participar en una coalici&oacute;n electoral y marchan al Grupo Mixto por la misma raz&oacute;n. No son los diputados de Podemos los que han cambiado de partido estos a&ntilde;os o, peor, los que compon&iacute;an otros partidos mientras cobraban como representantes de Podemos. 
    </p><p class="article-text">
        Siento, por tanto, no poder atender a la petici&oacute;n infundada del profesor Campillo y abandonar el Congreso. Por coherencia considero que debo seguir realizando la labor que he desplegado estos a&ntilde;os y defender tambi&eacute;n a los 24.000 perceptores del subsidio en la Regi&oacute;n de Murcia que, de aprobarse el recorte del decreto, habr&iacute;an visto su pensi&oacute;n seriamente mermada. Sinceramente, pienso que hacen falta representantes que pongan pie en pared ante las pol&iacute;ticas de recortes que pronto vendr&aacute;n de la Uni&oacute;n Europea, representantes que puedan equilibrar la balanza cuando el PSOE vuelva a ense&ntilde;ar la patita neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Podemos sigue teniendo la mano abierta para llegar a acuerdos, m&aacute;s necesarios si cabe en esta Regi&oacute;n de Murcia. Lo que nunca vamos a aceptar son insultos, vetos ni humillaciones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/insultos-humillaciones-respuesta-antonio-campillo_132_10835366.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Jan 2024 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ni insultos, ni humillaciones. Una respuesta a Antonio Campillo]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Contra el golpe del Tribunal Constitucional: defender la autonomía parlamentaria]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/golpe-tribunal-constitucional-defender-autonomia-parlamentaria_129_9804693.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ecdd0729-07c1-4858-bfe3-62a2fcc703e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Contra el golpe del Tribunal Constitucional: defender la autonomía parlamentaria"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si el Constitucional hubiera requerido al Congreso suspender la votación del lunes sin soporte legal, sin dudas nos hubiéramos visto obligados, como miembros de la Mesa de la Cámara, a defender su autonomía</p><p class="subtitle">Análisis - Ser juez y parte: ¿puede un magistrado sentenciar sobre sí mismo y pretender ser imparcial?
</p></div><p class="article-text">
        Pas&oacute; con la <a href="https://www.eldiario.es/politica/devolucion-cautelar-escano-alberto-rodriguez-atasca-constitucional_1_9699925.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">privaci&oacute;n del esca&ntilde;o de Alberto Rodr&iacute;guez</a>. Ocurri&oacute; antes con la arbitraria conculcaci&oacute;n de derechos de diputados independentistas. Y podr&iacute;a haber pasado una vez m&aacute;s este jueves si el Tribunal Constitucional hubiera ordenado al Congreso suspender la votaci&oacute;n de la reforma que permite renovar sus miembros con mandatos caducados. La v&iacute;ctima, una vez m&aacute;s, habr&iacute;a sido la autonom&iacute;a parlamentaria. Un nuevo atropello a la autonom&iacute;a de la C&aacute;mara que, como miembros de la Mesa del Congreso, nos habr&iacute;a obligado a dar un paso al frente en defensa de la legalidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La gravedad de la situaci&oacute;n es indiscutible. El Partido Popular lleva tiempo instrumentalizando de manera espuria el Tribunal Constitucional para bloquear iniciativas progresistas o que sencillamente cuentan con mayor&iacute;as legislativas contrarias a sus posiciones. De ese modo, est&aacute;n dinamitando un modelo constitucional que lleva un siglo a sus espaldas. Los tribunales constitucionales se crearon en Europa en los a&ntilde;os veinte del siglo pasado. Su impulsor, el jurista austr&iacute;aco Hans Kelsen, lo hizo con un objetivo claro: proteger derechos b&aacute;sicos, asegurar la divisi&oacute;n de poderes y evitar que minor&iacute;as conservadoras pudieran bloquear por sistema reformas impulsadas por mayor&iacute;as parlamentarias progresistas o simplemente democr&aacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que Kelsen vio a comienzos del siglo pasado fue c&oacute;mo el sufragio universal permit&iacute;a que partidos obreros, partidarios de reformas sociales profundas, ganaran peso en los parlamentos. Y vio tambi&eacute;n c&oacute;mo las derechas pol&iacute;ticas recurr&iacute;an a jueces vinculados a las &eacute;lites tradicionales o directamente provenientes de reg&iacute;menes autoritarios o dictatoriales para frenar esos avances. Para contrarrestar esta ofensiva judicial antidemocr&aacute;tica, Kelsen consider&oacute; que hab&iacute;a que reforzar el papel de los parlamentos como m&aacute;ximos representantes de la soberan&iacute;a popular. De ah&iacute; su propuesta de crear un &oacute;rgano espec&iacute;fico, el Tribunal Constitucional, que funcionara de manera aut&oacute;noma del Poder Judicial, con miembros que podr&iacute;an ser escogidos por los propios partidos en funci&oacute;n de las mayor&iacute;as sociales del momento. Sus funciones, eso s&iacute;, estaban muy delimitadas. Proteger los derechos, resolver conflictos entre &oacute;rganos y censurar aquellas leyes que, una vez promulgadas, pero no antes, contradijeran n&iacute;tidamente el contenido de la Constituci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Tribunal Constitucional no estaba concebido para paralizar preventivamente los tr&aacute;mites legislativos. Por el contrario, su funci&oacute;n era respetar la presunci&oacute;n de legitimidad de las actuaciones de los parlamentos democr&aacute;ticos y actuar como una suerte de &ldquo;legislador negativo&rdquo;, expulsando del ordenamiento solo aquellas leyes ya promulgadas que lesionaran claramente la Constituci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        A la derecha pol&iacute;tica y judicial de aquel per&iacute;odo de entreguerras nunca le gust&oacute; este modelo constitucional democr&aacute;tico. A las derechas actuales vinculadas al PP y a Vox, tampoco. Por eso han intentado dar un golpe contra &eacute;l por diferentes v&iacute;as. De entrada, intentando controlar la composici&oacute;n y la orientaci&oacute;n ideol&oacute;gica del poder judicial, impidiendo que jueces o juezas progresistas, o simplemente garantistas, puedan abrirse camino. Por otra, convirtiendo al Tribunal Constitucional en una herramienta partidista con capacidad de bloquear cualquier iniciativa de una mayor&iacute;a social o parlamentaria que no sea la propia.
    </p><p class="article-text">
        En estos d&iacute;as se ha visto con toda claridad. La minor&iacute;a integrada por el Partido Popular, Vox y Ciudadanos, ha pretendido que el Tribunal Constitucional act&uacute;e como un ariete contra la autonom&iacute;a del Congreso y contra las mayor&iacute;as legislativas all&iacute; existentes. Supuestamente lo hac&iacute;an para proteger los derechos de sus diputados. Pero valerse de un amparo &ldquo;preventivo&rdquo; para solicitar medidas cautelar&iacute;simas que bloqueen el procedimiento legislativo en el Congreso es otra cosa. Es intentar introducir de manera furtiva un control previo de las leyes que la Constituci&oacute;n no recoge y que hoy el Tribunal Constitucional tiene vedado. 
    </p><p class="article-text">
        Insistimos: que las derechas quieran proteger sus derechos es l&iacute;cito y tienen muchos momentos procesales para hacerlo. Lo que resulta inadmisible es su intento de frenar debates y votaciones leg&iacute;timas, aunque con ello se lesionen, a su vez, los derechos de una mayor&iacute;a parlamentaria clara y transversal que s&iacute; quiere que salgan adelante. Y lo que m&aacute;s subleva: que lo hagan instrumentalizando un Tribunal Constitucional con mandatos caducados cuya renovaci&oacute;n ellas mismas han bloqueado por todos los medios.
    </p><p class="article-text">
        Si el jueves de la semana pasada se hubiera impedido la votaci&oacute;n en el Congreso, no solo se habr&iacute;a consumado una grave adulteraci&oacute;n de la funci&oacute;n que la Constituci&oacute;n y las leyes atribuyen al Tribunal Constitucional. Se habr&iacute;a producido un golpe irreparable contra la divisi&oacute;n de poderes y contra la inviolabilidad del Parlamento como principio irrenunciable en cualquier democracia constitucional digna de ese nombre. 
    </p><p class="article-text">
        Tras la reforma del 2015 impulsada por el Partido Popular, el Tribunal Constitucional ya impidi&oacute; al Parlament de Catalunya discutir simplemente sobre el derecho de autodeterminaci&oacute;n o reprobar los actos de corrupci&oacute;n atribuidos a Juan Carlos de Borb&oacute;n. Lo que se pretende ahora es ir un paso m&aacute;s all&aacute; y suspender cautelarmente iniciativas legislativas de &aacute;mbito estatal sin tener jurisdicci&oacute;n para ello. 
    </p><p class="article-text">
        Si el Constitucional hubiera requerido al Congreso suspender la votaci&oacute;n del lunes sin soporte legal, sin dudas nos hubi&eacute;ramos visto obligados, como miembros de la Mesa de la C&aacute;mara, a defender su autonom&iacute;a. Ya actuamos as&iacute; cuando, en tutela de dicha inviolabilidad, nos negamos a suspender los derechos de diputados independentistas que hab&iacute;an sido votados por la ciudadan&iacute;a. Y lo hicimos, tambi&eacute;n, cuando nos opusimos a que la presidenta Meritxell Batet privara a Alberto Rodr&iacute;guez de su esca&ntilde;o en supuesto cumplimiento de un mandato de Manuel Marchena, presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. 
    </p><p class="article-text">
        Haber acatado ahora un nuevo atentado contra la autonom&iacute;a parlamentaria, esta vez proveniente del propio Tribunal Constitucional, hubiera sido consentir una insubordinaci&oacute;n antidemocr&aacute;tica que habr&iacute;a marcado para siempre la historia de nuestro parlamentarismo. En virtud del recurso de recusaci&oacute;n presentado contra Pedro Gonz&aacute;lez-Trevijano y Antonio Narv&aacute;ez Rodr&iacute;guez, la mayor&iacute;a conservadora del Tribunal Constitucional se ha visto obligada a posponer para el lunes la resoluci&oacute;n de las peticiones del Partido Popular. Si ese sector, sin embargo, rechaza la recusaci&oacute;n, podr&iacute;a consumar el golpe e intentar que el debate no prosiga en el Senado. 
    </p><p class="article-text">
        Una situaci&oacute;n semejante nos colocar&iacute;a nuevamente ante lo que venimos denunciando a lo largo de estas l&iacute;neas: un atentado artero contra la Constituci&oacute;n, contra la <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1979-23709#:~:text=Ayuda-,Ley%20Org%C3%A1nica%202%2F1979%2C%20de%203,de%20octubre%2C%20del%20Tribunal%20Constitucional." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">ley org&aacute;nica que regula el funcionamiento del Tribunal Constitucional</a> y contra una tradici&oacute;n de constitucionalismo democr&aacute;tico que se remonta a los tiempos de Kelsen. Esperemos que no ocurra. Y, si finalmente pasa, si el Tribunal Constitucional insiste en agredir la legalidad constitucional, tanto el Congreso como el Senado deber&iacute;an levantar una voz de dignidad y negarse a aceptar su requerimiento, tal como plantea el catedr&aacute;tico de Derecho Administrativo de la Universidad del Pa&iacute;s Vasco, <a href="https://vientosur.info/el-congreso-y-el-senado-no-deben-cumplir-el-requerimiento-del-tribunal-constitucional/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">I&ntilde;aki Lasagabaster</a>. Ese ser&iacute;a su deber. En defensa de la autonom&iacute;a parlamentaria, en defensa de la legalidad vulnerada, y contra un intento de &ldquo;atropello democr&aacute;tico&rdquo; que debe frenarse en seco antes de que el da&ntilde;o resulte irreparable.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello, Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/golpe-tribunal-constitucional-defender-autonomia-parlamentaria_129_9804693.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Dec 2022 21:39:29 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Contra el golpe del Tribunal Constitucional: defender la autonomía parlamentaria]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Tribunal Constitucional,Democracia,Senado,Congreso de los Diputados]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué hacer con Vox en el Congreso?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vox-congreso_129_9762691.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/74608858-4d3d-4b5e-8df3-efbaf4755fa1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué hacer con Vox en el Congreso?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Ya no se trata solo de la impunidad creciente de la ultraderecha, sino de que la propia presidencia del Congreso, en su afán de mostrarse firme “con unos y otros”, acabe por equiparar a agresores y agredidos y a actuaciones que poco tienen que ver entre sí</p><p class="subtitle">Vox promete contratar a Desokupa en Alcorcón si logra gobernar el Ayuntamiento</p></div><p class="article-text">
        Una semana de provocaciones y de improperios han bastado para reactivar el debate. De entrada, porque no se est&aacute; ante exabruptos aislados sino ante una estrategia deliberada. Que ni es nueva ni es exclusiva de nuestra ultraderecha vern&aacute;cula. Las actuaciones de Vox en el Congreso de estas semanas han sido ensayadas ya por el trumpismo en Estados Unidos, por el bolsonarismo en Brasil, y por algunos de sus nuevos &eacute;mulos en Europa y Am&eacute;rica. Se trata, pues, de una estrategia de tensi&oacute;n con objetivos claros. El m&aacute;s evidente, trasladar al Parlamento discursos de odio y noticias falsas ya utilizados en m&iacute;tines, redes sociales, y medios afines, y minar con ello las condiciones para un debate m&iacute;nimamente democr&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Como ya ocurri&oacute; en otros momentos hist&oacute;ricos, la gran cuesti&oacute;n es c&oacute;mo lidiar con estas actuaciones. Que en el Congreso se produzcan debates que impliquen discrepancias contundentes entre diferentes fuerzas pol&iacute;ticas no solo es leg&iacute;timo. Resulta imprescindible en sociedades con intereses diversos y a menudo contrapuestos. Pero aqu&iacute; hablamos de otra cosa: de evitar que esas discrepancias se expresen a trav&eacute;s de formas vejatorias, sexistas, racistas, que lesionan la dignidad de las personas y degradan las instituciones representativas. 
    </p><p class="article-text">
        No se trata de algo sencillo. En el rifirrafe parlamentario, todos los grupos suelen incurrir en salidas de tono. El problema es cuando esto deja de ser un hecho puntual para convertirse en un patr&oacute;n sostenido en el tiempo, que es lo que Vox viene haciendo desde los inicios de esta legislatura y lo que ha decidido reactivar para recuperar el impulso perdido tras las elecciones en Andaluc&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Ni los insultos y descalificaciones de Vox a la ministra Irene Montero, ni sus ataques a diputadas defensoras de pol&iacute;ticas feministas, ni sus incumplimientos sistem&aacute;ticos del Reglamento de la C&aacute;mara, son nuevos. Y lo peor es que en muchos casos han gozado de impunidad. A d&iacute;a de hoy, la presidencia de la C&aacute;mara no ha tomado medida alguna para sancionar a los 52 diputados de Vox que se niegan a presentar su declaraci&oacute;n de intereses. Tampoco se sancion&oacute; a dos diputados de Vox que sabotearon abiertamente un acto dentro del Congreso en el que se condenaba la criminalizaci&oacute;n de seis j&oacute;venes de Zaragoza que participaron en una manifestaci&oacute;n antifascista. Y lo que es especialmente grave, no se adopt&oacute; ninguna amonestaci&oacute;n clara contra el diputado de Vox que desobedeci&oacute; a Alfonso G&oacute;mez de Celis, cuando este, presidiendo la sesi&oacute;n, lo expuls&oacute; del hemiciclo tras haber llamado &ldquo;bruja&rdquo; a la diputada socialista Laura Berja. 
    </p><p class="article-text">
        El problema es que ya no se trata solo de la impunidad creciente de la ultraderecha, sino de que la propia presidencia del Congreso, en su af&aacute;n de mostrarse firme &ldquo;con unos y otros&rdquo;, acabe por equiparar a agresores y agredidos y a actuaciones que poco tienen que ver entre s&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        No es de recibo, por ejemplo, que la presidencia censure por igual a un diputado de Vox que acusa a otros de ejercer el &ldquo;terrorismo etarra&rdquo;, que a quien utiliza la expresi&oacute;n &ldquo;fascismo&rdquo; para calificar la exaltaci&oacute;n del franquismo o de personajes como Mill&aacute;n Astray. Y es que lo primero supone la atribuci&oacute;n de un delito grave recogido en el C&oacute;digo Penal. &ldquo;Fascismo&rdquo;, en cambio, es un concepto pol&iacute;tico hist&oacute;ricamente datado, como &ldquo;comunismo&rdquo;, &ldquo;socialismo&rdquo; o &ldquo;anarquismo&rdquo;, que un parlamento democr&aacute;tico no puede pretender proscribir. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco es de recibo intentar, como se ha hecho, equiparar supuestas faltas de respeto institucionales &ldquo;cometidas por unos y otros&rdquo; sin que medie justificaci&oacute;n suficiente. Recientemente, por ejemplo, el diputado del Bloque Nacionalista Galego N&eacute;stor Rego envi&oacute; una nota a la Mesa cuestionando que la presidencia le obligara a retirar una serie de cr&iacute;ticas a la instituci&oacute;n mon&aacute;rquica. Su queja estaba plenamente justificada, toda vez que el propio Tribunal de Estrasburgo ha recordado que las cr&iacute;ticas parlamentarias a la monarqu&iacute;a y al propio rey son cuestiones de inter&eacute;s p&uacute;blico que la libre expresi&oacute;n de los diputados y diputadas ampara. 
    </p><p class="article-text">
        Tras debatir algunos de estos temas en la Mesa, la presidenta Meritxell Batet se comprometi&oacute; ante sus miembros a aplicar el reglamento con rigor para evitar estas arbitrariedades. Pero es significativo que el primer caso en que lo hizo fue para llamar al orden a la propia Irene Montero, quien en respuesta a los ataques sufridos, record&oacute; al Partido Popular que campa&ntilde;as como las que impulsaron en Galicia fomentaban lo que la propia ONU denomina &ldquo;cultura de la violaci&oacute;n&rdquo;. La impresi&oacute;n, una vez m&aacute;s, fue que Batet intentaba afirmarse en que &ldquo;aqu&iacute; todos se exceden&rdquo; para no incomodar a Vox ni entrar en conflicto con el Partido Popular.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, obviamente, es peligroso, ya que un parlamento que se quiera democr&aacute;tico y plural deber&iacute;a poder garantizar con firmeza un principio b&aacute;sico: toda la libre expresi&oacute;n posible para sus miembros y todas las restricciones necesarias cuando de lo que se trate es de evitar humillaciones sexistas, xen&oacute;fobas u otras formas de difamaci&oacute;n dirigidas a colectivos en situaci&oacute;n de vulnerabilidad.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de algo imposible. Ah&iacute; est&aacute; el ejemplo del ex presidente de la C&aacute;mara de los Comunes, John Bercow, quien consigui&oacute; atajar con firmeza las bravuconadas machistas del mism&iacute;simo Boris Johnson. Ah&iacute; est&aacute;, tambi&eacute;n, el papel del presidente del parlamento andaluz, Jes&uacute;s Aguirre, del Partido Popular, quien no dud&oacute; en retirar la palabra a un diputado de Vox que insist&iacute;a en difamar a sus adversarios. Y ah&iacute; est&aacute;n, igualmente, casos como el del diputado de la ultraderecha francesa, Gr&eacute;goire de Fournas, expulsado de la Asamblea Nacional y sancionado a cobrar dos meses la mitad de su sueldo&nbsp;por espetar a un diputado negro de izquierdas que volviera a &Aacute;frica.
    </p><p class="article-text">
        Lo que Vox est&aacute; intentando hacer en el Parlamento espa&ntilde;ol para recuperar protagonismo no puede normalizarse ni naturalizarse. Porque no es algo aislado. Es una estrategia ya defendida por juristas de inclinaciones nazis como Carl Schmitt, y por los Trump y los Bolsonaro de turno: erosionar el parlamentarismo y sustituirlo progresivamente por una forma m&aacute;s autoritaria y concentrada de gobierno en manos de alg&uacute;n nuevo <em>F&uuml;hrer</em> o caudillo. 
    </p><p class="article-text">
        La presidencia del Congreso no puede ser condescendiente ni neutral ante las agresiones reiteradas y sistem&aacute;ticas de la ultraderecha. Y la sociedad tampoco. Hoy, m&aacute;s que nunca, hacen falta pedagog&iacute;a y contrapoderes sociales, ciudadanos, capaces de mantener a raya a actores con poder p&uacute;blico y privado que no se autolimitar&aacute;n sin esa presi&oacute;n externa. No es sencillo. Pero es la &uacute;nica manera de evitar que las derechas radicalizadas vayan demoliendo poco a poco espacios democr&aacute;ticos que han sido arduamente conquistados, que hoy deben ser ampliados, pero que bajo ning&uacute;n concepto podemos permitirnos perder.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>Gerardo Pisarello es diputado de En Com&uacute; Podem y secretario primero de la Mesa del Congreso, y Javier S&aacute;nchez Serna es diputado de Unidas Podemos y secretario tercero de la Mesa.</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gerardo Pisarello, Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/vox-congreso_129_9762691.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Dec 2022 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué hacer con Vox en el Congreso?]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Vox]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva legislación laboral: esto solo acaba de empezar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/nueva-legislacion-laboral-acaba-empezar_132_8618014.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/353910a5-dd72-47df-80c9-ca3205d38c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueva legislación laboral: esto solo acaba de empezar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos demostrado que se pueden subir salarios y crear puestos de trabajo al mismo tiempo y lo hemos demostrado con hechos, haciendo añicos las pizarras de los discípulos neocon de la Escuela de Chicago</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo Consejo de Ministros del a&ntilde;o 2021 nos deja la primera reforma laboral de Unidas Podemos, la primera en 40 a&ntilde;os en la que son los trabajadores los que ganan derechos. La &uacute;ltima de estas reformas, la del PP en 2012, solo contribuy&oacute; a agravar a&uacute;n m&aacute;s el mal end&eacute;mico de nuestro mercado de trabajo: la precariedad, con sus dos caras, la temporalidad y los bajos sueldos.
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a frente a Europa. En Espa&ntilde;a uno de cada cuatro contratos duro unos pocos meses o incluso d&iacute;as, el 24,7% frente al 13,6% europeo. En este ranking de la verg&uuml;enza solo estamos por detr&aacute;s de Montenegro. Los espa&ntilde;oles, adem&aacute;s, ganamos menos. En 2020 el salario medio en Espa&ntilde;a estaba m&aacute;s de 400&euro; por debajo del europeo, una diferencia de m&aacute;s del 20%.
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica neoliberal de todas las reformas laborales anteriores nos aseguraba que este era el precio a pagar para reducir el desempleo. Cobramos menos y el despido es m&aacute;s barato, as&iacute; que los grandes inversores deber&iacute;an lanzarse sobre Espa&ntilde;a como un para&iacute;so. L&oacute;gico, pero no. Casi una d&eacute;cada despu&eacute;s de la reforma laboral del PP, sin embargo, nuestra tasa de paro sigue doblando a la europea (14,5% frente al 6,7% en octubre) y afecta a tres de cada diez j&oacute;venes, otro triste ranking en el que solo nos supera Grecia.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber pasado el peor golpe de la pandemia, hab&iacute;a que cambiar las cosas. Es lo que se hace cuando algo no funciona. Es lo que se ha hecho despu&eacute;s de una dura negociaci&oacute;n en la que no han faltado zancadillas y fuego amigo, pero tambi&eacute;n valent&iacute;a, determinaci&oacute;n y paciencia, las cualidades que mejor describen a Yolanda D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Habl&aacute;bamos de la precariedad y sus dos caras, la temporalidad y los bajos sueldos. A la primera se le pone coto, eliminando el contrato de obra o servicio y acabando con la contrataci&oacute;n temporal abusiva. En 2022 el contrato indefinido ser&aacute; la norma. Se consolidan adem&aacute;s los ERTE para tiempos de crisis, la receta con la que se han salvado medio mill&oacute;n de empresas y millones de puestos de trabajo en esta pandemia, frente a los despidos masivos que siguieron al pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma tambi&eacute;n golpea a la precariedad en su otra mejilla, los salarios basura. El convenio laboral del sector prevalecer&aacute; sobre el convenio de empresa y no como hasta ahora, una situaci&oacute;n en la que el trabajador estaba pr&aacute;cticamente vendido ante su jefe, en un pa&iacute;s en el que el 95% de las empresas son PYMEs y en el que la negociaci&oacute;n en igualdad de condiciones es una quimera. Las subcontratas se ver&aacute;n tambi&eacute;n obligadas a cumplir las condiciones del sector de referencia en cada caso, lo que pone fin tambi&eacute;n a la pr&aacute;ctica extendida de subcontratar servicios para ahorrarse costes laborales. Esto asegura unos suelos salariales m&aacute;s justos y estables.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que hay cosas que no hemos conseguido y en las que hay que seguir trabajando. Las cr&iacute;ticas son comprensibles, pero que nadie se lleve a enga&ntilde;o. Esto es solo el principio. En solo dos a&ntilde;os de gobierno y teniendo en cuenta la actual correlaci&oacute;n de fuerzas, se han podido revertir los principales retrocesos de los &uacute;ltimos cuarenta. Pero adem&aacute;s se han puesto las bases para seguir avanzando con algo no menos importante: un cambio de enfoque, un paradigma nuevo que ha llegado para probar que se pueden ganar derechos y empleos al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo hicimos con la subida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional. En 2019 la presi&oacute;n de Unidas Podemos fue clave para que se incrementara un 22,3% hasta los 900&euro;, el mayor aumento en cuatro d&eacute;cadas. Los agoreros del PP y la patronal vaticinaron millones de nuevos desempleados y el apocalipsis laboral, pero no pas&oacute; nada de eso, sino todo lo contrario. Hasta la llegada del Covid m&aacute;s de 224.000 personas abandonaron las listas del paro.
    </p><p class="article-text">
        Se quedaron sin argumentos. Por eso el SMI ha vuelto a subir hasta alcanzar los 965&euro; este a&ntilde;o, mientras nuestro mercado de trabajo sigue recuper&aacute;ndose. Por eso volver&aacute; a subir en 2022 y en 2023 hasta alcanzar como m&iacute;nimo los 1.100&euro;. Porque hemos demostrado que se pueden subir salarios y crear puestos de trabajo al mismo tiempo y lo hemos demostrado con hechos, haciendo a&ntilde;icos las pizarras de los disc&iacute;pulos neocon de la Escuela de Chicago.
    </p><p class="article-text">
        En 2022 volveremos a demostrar por esta misma v&iacute;a, la de los hechos, que se puede reducir la temporalidad y generar empleo. Que se puede recuperar la negociaci&oacute;n colectiva mientras se moderniza nuestra econom&iacute;a, no desde un modelo basado en la precariedad e imitando a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, sino acercando Espa&ntilde;a a Europa, mejorando la capacidad adquisitiva de nuestra gente y liderando una transici&oacute;n verde en la que nuestro pa&iacute;s aspira a mucho m&aacute;s que a esa econom&iacute;a de sol, playa, tapas y ca&ntilde;as a la que nos conden&oacute; Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s derechos y m&aacute;s empleos. Con hechos tangibles y no con los dogmas de las viejas recetas econ&oacute;micas. Si llegamos a 2023 con ese bagaje y sumamos algunos apoyos m&aacute;s, estaremos en la mejor disposici&oacute;n para acabar la tarea que nos propusimos al entrar a este gobierno: cambiar de arriba abajo nuestro mercado laboral. Ojo, que Yolanda D&iacute;az solo acaba de empezar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/nueva-legislacion-laboral-acaba-empezar_132_8618014.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Dec 2021 09:12:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva legislación laboral: esto solo acaba de empezar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nueva legislación laboral: esto solo acaba de empezar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/contrarreforma-laboral-acaba-empezar_132_8617921.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/353910a5-dd72-47df-80c9-ca3205d38c15_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nueva legislación laboral: esto solo acaba de empezar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hemos demostrado que se pueden subir salarios y crear puestos de trabajo al mismo tiempo y lo hemos demostrado con hechos, haciendo añicos las pizarras de los discípulos neocon de la Escuela de Chicago</p></div><p class="article-text">
        El &uacute;ltimo Consejo de Ministros del a&ntilde;o 2021 nos deja la primera reforma laboral de Unidas Podemos, la primera en 40 a&ntilde;os en la que son los trabajadores los que ganan derechos. La &uacute;ltima de estas reformas, la del PP en 2012, solo contribuy&oacute; a agravar a&uacute;n m&aacute;s el mal end&eacute;mico de nuestro mercado de trabajo: la precariedad, con sus dos caras, la temporalidad y los bajos sueldos. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a frente a Europa. En Espa&ntilde;a uno de cada cuatro contratos duro unos pocos meses o incluso d&iacute;as, el 24,7% frente al 13,6% europeo. En este ranking de la verg&uuml;enza solo estamos por detr&aacute;s de Montenegro. Los espa&ntilde;oles, adem&aacute;s, ganamos menos. En 2020 el salario medio en Espa&ntilde;a estaba m&aacute;s de 400&euro; por debajo del europeo, una diferencia de m&aacute;s del 20%. 
    </p><p class="article-text">
        La l&oacute;gica neoliberal de todas las reformas laborales anteriores nos aseguraba que este era el precio a pagar para reducir el desempleo. Cobramos menos y el despido es m&aacute;s barato, as&iacute; que los grandes inversores deber&iacute;an lanzarse sobre Espa&ntilde;a como un para&iacute;so. L&oacute;gico, pero no. Casi una d&eacute;cada despu&eacute;s de la reforma laboral del PP, sin embargo, nuestra tasa de paro sigue doblando a la europea (14,5% frente al 6,7% en octubre) y afecta a tres de cada diez j&oacute;venes, otro triste ranking en el que solo nos supera Grecia.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de haber pasado el peor golpe de la pandemia, hab&iacute;a que cambiar las cosas. Es lo que se hace cuando algo no funciona. Es lo que se ha hecho despu&eacute;s de una dura negociaci&oacute;n en la que no han faltado zancadillas y fuego amigo, pero tambi&eacute;n valent&iacute;a, determinaci&oacute;n y paciencia, las cualidades que mejor describen a Yolanda D&iacute;az.
    </p><p class="article-text">
        Habl&aacute;bamos de la precariedad y sus dos caras, la temporalidad y los bajos sueldos. A la primera se le pone coto, eliminando el contrato de obra o servicio y acabando con la contrataci&oacute;n temporal abusiva. En 2022 el contrato indefinido ser&aacute; la norma. Se consolidan adem&aacute;s los ERTE para tiempos de crisis, la receta con la que se han salvado medio mill&oacute;n de empresas y millones de puestos de trabajo en esta pandemia, frente a los despidos masivos que siguieron al pinchazo de la burbuja inmobiliaria.
    </p><p class="article-text">
        Esta reforma tambi&eacute;n golpea a la precariedad en su otra mejilla, los salarios basura. El convenio laboral del sector prevalecer&aacute; sobre el convenio de empresa y no como hasta ahora, una situaci&oacute;n en la que el trabajador estaba pr&aacute;cticamente vendido ante su jefe, en un pa&iacute;s en el que el 95% de las empresas son PYMEs y en el que la negociaci&oacute;n en igualdad de condiciones es una quimera. Las subcontratas se ver&aacute;n tambi&eacute;n obligadas a cumplir las condiciones del sector de referencia en cada caso, lo que pone fin tambi&eacute;n a la pr&aacute;ctica extendida de subcontratar servicios para ahorrarse costes laborales. Esto asegura unos suelos salariales m&aacute;s justos y estables.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto que hay cosas que no hemos conseguido y en las que hay que seguir trabajando. Las cr&iacute;ticas son comprensibles, pero que nadie se lleve a enga&ntilde;o. Esto es solo el principio. En solo dos a&ntilde;os de gobierno y teniendo en cuenta la actual correlaci&oacute;n de fuerzas, se han podido revertir los principales retrocesos de los &uacute;ltimos cuarenta. Pero adem&aacute;s se han puesto las bases para seguir avanzando con algo no menos importante: un cambio de enfoque, un paradigma nuevo que ha llegado para probar que se pueden ganar derechos y empleos al mismo tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Ya lo hicimos con la subida del Salario M&iacute;nimo Interprofesional. En 2019 la presi&oacute;n de Unidas Podemos fue clave para que se incrementara un 22,3% hasta los 900&euro;, el mayor aumento en cuatro d&eacute;cadas. Los agoreros del PP y la patronal vaticinaron millones de nuevos desempleados y el apocalipsis laboral, pero no pas&oacute; nada de eso, sino todo lo contrario. Hasta la llegada del Covid m&aacute;s de 224.000 personas abandonaron las listas del paro. 
    </p><p class="article-text">
        Se quedaron sin argumentos. Por eso el SMI ha vuelto a subir hasta alcanzar los 965&euro; este a&ntilde;o, mientras nuestro mercado de trabajo sigue recuper&aacute;ndose. Por eso volver&aacute; a subir en 2022 y en 2023 hasta alcanzar como m&iacute;nimo los 1.100&euro;. Porque hemos demostrado que se pueden subir salarios y crear puestos de trabajo al mismo tiempo y lo hemos demostrado con hechos, haciendo a&ntilde;icos las pizarras de los disc&iacute;pulos neocon de la Escuela de Chicago.
    </p><p class="article-text">
        En 2022 volveremos a demostrar por esta misma v&iacute;a, la de los hechos, que se puede reducir la temporalidad y generar empleo. Que se puede recuperar la negociaci&oacute;n colectiva mientras se moderniza nuestra econom&iacute;a, no desde un modelo basado en la precariedad e imitando a los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo, sino acercando Espa&ntilde;a a Europa, mejorando la capacidad adquisitiva de nuestra gente y liderando una transici&oacute;n verde en la que nuestro pa&iacute;s aspira a mucho m&aacute;s que a esa econom&iacute;a de sol, playa, tapas y ca&ntilde;as a la que nos conden&oacute; Rajoy.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s derechos y m&aacute;s empleos. Con hechos tangibles y no con los dogmas de las viejas recetas econ&oacute;micas. Si llegamos a 2023 con ese bagaje y sumamos algunos apoyos m&aacute;s, estaremos en la mejor disposici&oacute;n para acabar la tarea que nos propusimos al entrar a este gobierno: cambiar de arriba abajo nuestro mercado laboral. Ojo, que Yolanda D&iacute;az solo acaba de empezar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/contrarreforma-laboral-acaba-empezar_132_8617921.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Dec 2021 08:32:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nueva legislación laboral: esto solo acaba de empezar]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Del pacto del nitrato a un acuerdo por el Parque Regional del Mar Menor]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pacto-nitrato-acuerdo-parque-regional-mar-menor_132_7271551.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ef62c150-17b5-4b6c-ac19-7dc17bb618c1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Del pacto del nitrato a un acuerdo por el Parque Regional del Mar Menor"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Mar Menor no está para estos parches. Ya no hay tiempo. Nuestra laguna salada ha sufrido en las tres últimas décadas los efectos de un urbanismo y una agricultura descontrolados</p></div><p class="article-text">
        La semana pasada se debat&iacute;a en el Congreso sobre el Mar Menor. La Comisi&oacute;n de Transici&oacute;n Ecol&oacute;gica y Reto Demogr&aacute;fico era el escenario. En esta Comisi&oacute;n se debaten todas las propuestas que tienen que ver con la l&iacute;nea de acci&oacute;n de un Ministerio que debe impulsar pol&iacute;ticas valientes, en un momento en el que nuestra laguna salada se debate entre la vida y la muerte. Sin embargo, las medidas planteadas por los socialistas murcianos volvieron a quedarse muy cortas. 
    </p><p class="article-text">
        El Mar Menor no est&aacute; para estos parches. Ya no hay tiempo. Nuestra laguna salada ha sufrido en las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas los efectos de un urbanismo y una agricultura descontrolados. Los responsables son los que han permitido ese descontrol, aunque decir esto es quedarse corto, cuando lo que han hecho ha sido fomentarlo. Desde aquel Consejero de Agricultura y Medio Ambiente que aseguraba que una lechuga del campo de Cartagena era m&aacute;s ecol&oacute;gica que un pino, hasta su pen&uacute;ltimo sucesor, el que edit&oacute; en febrero de 2019 una gu&iacute;a para incumplir la Ley de Medidas Urgentes de protecci&oacute;n de su propio gobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Ocho meses despu&eacute;s se produc&iacute;a la masiva mortandad de peces, im&aacute;genes que dieron la vuelta al mundo. Tras a&ntilde;os de dejadez y ocultamiento, el Mar Menor le escup&iacute;a la verdad a la cara a un gobierno irresponsable y ecocida. Hoy tiran balones fuera, pero la situaci&oacute;n catastr&oacute;fica del Mar Menor tiene un culpable en may&uacute;sculas, con nombre y apellido: el Partido Popular. Los 25 a&ntilde;os de gobiernos del PP han sido 25 a&ntilde;os de pu&ntilde;aladas al Mar Menor, ahora con la inestimable colaboraci&oacute;n de sus socios de gobierno en Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        De Vox y sus grandes soluciones mejor ni hablar. Abrir las golas que conectan el Mar Menor y el Mediterr&aacute;no ser&iacute;a algo as&iacute; como amputar una pierna para tratar un esguince. Suena muy loco y ni pagando han encontrado a alg&uacute;n cient&iacute;fico dispuesto a avalar tal disparate. Pero mucho ojo, que estos son los socios de L&oacute;pez Miras en Murcia, y la historia nos ha ense&ntilde;ado muchas veces que no cabe subestimar a ning&uacute;n grupo de locos peligrosos, tampoco a los de Vox.
    </p><p class="article-text">
        Si queremos revertir la situaci&oacute;n debemos ir a la ra&iacute;z del problema. El Mar Menor recibe cada a&ntilde;o 1.600 toneladas de nitratos a trav&eacute;s de la rambla del Albuj&oacute;n, a los que hay que sumar los que se filtran por el acu&iacute;fero cuaternario. Despu&eacute;s del ecocidio, todo sigue igual. El Mar Menor acumula ya en total m&aacute;s de 300.000 toneladas de nitratos. Para que puedan visualizarlo, es como si 8.300 trailers, formando una cola de 136 kil&oacute;metros y cargados hasta los ejes, hubieran volcado su carga de veneno a las aguas de la albufera. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso no se entiende que el PSOE se pusiera al lado de PP y Ciudadanos para aprobar en la Asamblea Regional el pasado mes de julio la mal llamada Ley de Recuperaci&oacute;n y Protecci&oacute;n del Mar Menor. &iquest;C&oacute;mo puede recuperar y proteger el Mar Menor una ley que permite seguir arrojando nitratos a la laguna, en concreto, 170 kilos por hect&aacute;rea al a&ntilde;o? La soluci&oacute;n para el Mar Menor no puede pasar por blanquear las pr&aacute;cticas de una agroindustria, que ha expulsado a nuestra agricultura sostenible tradicional. 
    </p><p class="article-text">
        Como tampoco se entiende que el PSOE se conformara con una referencia por encima a la cuesti&oacute;n de los nitratos en su Proposici&oacute;n No de Ley. Nuestra laguna no admite ni un nitrato m&aacute;s. Por eso llevamos al Congreso la necesidad de una moratoria indefinida al uso de estas sustancias en la franja de protecci&oacute;n. Por eso vamos a seguir insistiendo para los socialistas murcianos se retiren de esa foto del pacto del nitrato con Partido Popular y Ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay que ir a&uacute;n m&aacute;s all&aacute;. Si este desastre ha sido posible, ha sido solo porque las actuales figuras de protecci&oacute;n no son efectivas, porque han fallado estrepitosamente a la hora de proteger al Mar Menor. Por eso defendimos tambi&eacute;n en la Comisi&oacute;n la propuesta que nos trasladaron las asociaciones en defensa del medioambiente, que piden incluir la albufera en el Cat&aacute;logo Espa&ntilde;ol de H&aacute;bitats en Peligro de Desaparici&oacute;n. Es el primer paso para un futuro Parque Regional del Mar Menor, que incluya los espacios ya protegidos como Calblanque y las Salinas de San Pedro, y los ampl&iacute;e con una barrera blindada a los nitratos en torno a la laguna. Es la mayor protecci&oacute;n jur&iacute;dica que puede tener un espacio natural. 
    </p><p class="article-text">
        Lamentablemente tampoco tuvimos el apoyo del PSOE, pero el debate sobre el Parque Regional ya est&aacute; abierto y volver&aacute; con m&aacute;s fuerza. El Mar Menor es una joya &uacute;nica y debe tener una protecci&oacute;n a la altura. Es hora de que algunos se lo crean de verdad. La pr&oacute;xima foto, el pr&oacute;ximo pacto, debe ser el de ese futuro Parque Regional de nuestro Mar Menor.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Javier Sánchez Serna]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/pacto-nitrato-acuerdo-parque-regional-mar-menor_132_7271551.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 03 Mar 2021 16:49:25 +0000]]></pubDate>
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