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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juana María Gil Ruiz]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Juana María Gil Ruiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Repensando el 8M: crisis, retos y obligaciones del Estado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/repensando-8m-crisis-retos-obligaciones_132_7282386.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f87c22a5-4d33-4e46-abaf-b84244b7ad14_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repensando el 8M: crisis, retos y obligaciones del Estado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La mirada para auditar el daño ciudadano y el pensamiento desde el que imaginar salidas eficaces y eficientes a este caos, no puede venir de la mano de un análisis descriptivo, supuestamente neutro y descargado de la obligatoria y urgente metodología de género.</p></div><p class="article-text">
        Vuelve otro 8 de marzo y con &eacute;l la necesaria (anual y reiterativa) reflexi&oacute;n sobre las terribles violencias que padecen las mujeres en el trabajo, en la educaci&oacute;n, en la cultura, en el hogar, fuera de &eacute;l&hellip; Al parecer, el progreso hacia la igualdad de g&eacute;nero, seg&uacute;n la ONU en su estudio Economic empowerment (2020), parece haberse estancado por un cuarto de siglo, pese a algunos avances en la educaci&oacute;n. Como bien se&ntilde;ala su Secretario General, Antonio Gut&eacute;rres &laquo;&nbsp;veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s de la adopci&oacute;n de la Declaraci&oacute;n y Plataforma de Acci&oacute;n de Beijing, el progreso hacia la igualdad de poder y los mismos derechos para las mujeres sigue siendo dif&iacute;cil de alcanzar&nbsp;&raquo;
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, este 8 de marzo se presenta diferente. Acabamos apenas de &laquo;asomar el periscopio&raquo; para valorar los enormes da&ntilde;os que ha ocasionado, y a&uacute;n est&aacute; ocasionando la pandemia m&aacute;s importante a nivel mundial, desde que la humanidad afrontara el arrase de la peste bub&oacute;nica. El n&uacute;mero de v&iacute;ctimas que se ha cobrado este Covid19 no tienen parang&oacute;n y la crisis econ&oacute;mica y financiera que ha supuesto esta emergencia sanitaria, incalculable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No obstante, dicen que toda crisis es siempre una oportunidad. Ello obliga a saber mirar, a diagnosticar con precisi&oacute;n, a estar dispuestos a cambiar aquello que est&aacute; mal de origen (pese a quien pese) y a no dejar &ndash;esta vez- como acertadamente se&ntilde;ala la Agenda Mundial de 2030, <em>a nadie atr&aacute;s</em> y esto incluye &ndash;como no puede ser de otro modo- a m&aacute;s de la mitad de la poblaci&oacute;n mundial.
    </p><p class="article-text">
        En esta ocasi&oacute;n, la mirada para auditar el da&ntilde;o ciudadano y el pensamiento desde el que imaginar salidas eficaces y eficientes a este caos, no puede venir de la mano de un an&aacute;lisis descriptivo, supuestamente neutro y descargado de la obligatoria y urgente metodolog&iacute;a de g&eacute;nero. Es el momento de no caer en errores pasados, ignorando el enfoque de los derechos humanos desde la perspectiva feminista, porque de hacerlo as&iacute;, volveremos a apostar por un modelo que enquista las desigualdades de g&eacute;nero y las legitima tras un discurso normativo aparentemente tuitivo e igualitario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aun en mantillas sobre la observaci&oacute;n y an&aacute;lisis del paso del Covid19 en Espa&ntilde;a y en el mundo, lo cierto es que los impactos desiguales seg&uacute;n g&eacute;nero son evidentes y requieren no perderlos de vista si no queremos volver a la casilla de salida en los avances de igualdad de g&eacute;nero. Hay que hacer n&uacute;meros pero sabemos de realidades que se han asomado claramente con el obligado confinamiento. Una de ellas tiene que ver con la asistencia de personas enfermas, ya fuere de manera institucionalizada o informal. Tanto en uno como en otro &aacute;mbito, las mujeres se erigen como las grandes cuidadoras. El sector sanitario est&aacute; significativamente feminizado, y la &eacute;tica del cuidado tiene claramente una protagonista, la de siempre, las mujeres. Ellas han estado claramente expuestas al contagio y a la enfermedad, librando una dura batalla contra el Covid19.
    </p><p class="article-text">
        En otro orden de cosas, el coronavirus ha supuesto la derivaci&oacute;n de ingente trabajo educativo, de atenci&oacute;n a mayores y personas dependientes, y como no, de teletrabajo, al hogar. A poco que se mire, y sin haber sacado a&uacute;n la calculadora, el confinamiento ha supuesto el agravamiento de una situaci&oacute;n anterior, ya denunciada por la Teor&iacute;a feminista. Las mujeres, en Espa&ntilde;a &ndash;antes de esta crisis- dedicaban el doble de horas que el hombre a las tareas dom&eacute;sticas y al cuidado de los dem&aacute;s, situaci&oacute;n que repercut&iacute;a gravemente en ellas, incapacit&aacute;ndolas para acceder en igualdad de condiciones al mercado laboral o a promocionarse dentro del mismo. Veremos en cuanto se eleva las p&eacute;rdidas de rendimiento &laquo;&nbsp;telem&aacute;tico&nbsp;&raquo;, al estar ocupadas en trabajos antes derivados a &aacute;reas ahora confinadas&nbsp;: la educativa, la l&uacute;dica, la ayuda a domicilio y de cuidado&hellip;.Entretanto, y seg&uacute;n el primer cuatrimestre de 2021 de la EPA, el paro de las mujeres ha ascendido estrepitosamente a un 300%, b&aacute;sicamente por ocuparse de sectores como el turismo y no encontrarse en lo digital. Hablamos de una brecha salarial similar a la de hace 8 a&ntilde;os. Hablamos de una reducci&oacute;n de salarios de 14,9% en mujeres, frente al 11,3% en hombres. Hablamos de que las mujeres cobran un 40% menos de pensi&oacute;n que los hombres. Hablamos&hellip;.
    </p><p class="article-text">
        No hay que ser Pit&aacute;goras para saber que esta crisis va a pasar una gran factura a las mujeres, mayoritarias adem&aacute;s en un sector servicios cerrado al mundo durante muchos meses (y a&uacute;n hoy, en perezoso arranque), y muy mal posicionadas en sectores de futuro, como la rob&oacute;tica, donde la formaci&oacute;n sigue estando abanderada por varones. Pese a que se estima que en un futuro pr&oacute;ximo se crear&aacute;n 58 millones de puestos de trabajo vinculados a la Inteligencia Artificial, y un crecimiento del 51% de empleos en 2020, lo que supondr&iacute;a un 6,1 millones de oportunidades de trabajo a nivel mundial, seg&uacute;n el World Economic Forum, las mujeres siguen inclin&aacute;ndose por carreras tradicionales, feminizadas, poco competitivas en el mercado laboral, pero m&aacute;s acordes con el modelo de mujer aprendido y aprehendido, a&uacute;n hoy, desde todas las vertientes de socializaci&oacute;n diferencial existentes. Si la situaci&oacute;n en Europa ya es preocupante por cuanto s&oacute;lo 3 de cada 10 puestos de trabajo TIC est&aacute;n ocupados por mujeres, en Espa&ntilde;a esta cifra se reduce a la mitad (15,6%), colocando a las mujeres espa&ntilde;olas en clara desventaja para superar lo que m&aacute;s que una brecha ser&aacute;, a muy corto plazo, un socav&oacute;n de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        Pero curiosamente, esta exposici&oacute;n de hechos nos muestra las &aacute;reas que deber&iacute;an abordarse para poder superar los efectos devastadores del confinamiento por Covid 19 y que s&oacute;lo ha venido a reforzar puntos gordianos de brecha de g&eacute;nero ya denunciados por la Teor&iacute;a<em> </em>feminista desde anta&ntilde;o. Se necesita mirar los <em>impactos inmediatos y desiguales en las rentas</em>, donde las mujeres se erigen como las gran precarias; las <em>dificultades de acceso a los recursos y al empleo</em>, agravadas por la carencia de tiempo y energ&iacute;a por el reparto desigual de los cuidados; y <em>repensar</em> los sistemas educativos, de salud y de <em>organizaci&oacute;n del trabajo</em>, sin perder de vista la importancia de <em>reconocer y valorar los cuidados</em> en tanto que necesarios generadores de bienestar social.
    </p><p class="article-text">
        Todas estas consignas sin duda coinciden con un marco de trabajo urgente, marcado por la Agenda Mundial de 2030 sobre los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible y que requiere, inexorablemente, abordar la desigualdad en la distribuci&oacute;n del trabajo remunerado y no remunerado entre las mujeres y los hombres como un paso esencial para lograr la igualdad de g&eacute;nero. Y esta tarea requiere <strong>ponerse a trabajar ya</strong>, conscientes de que, como se&ntilde;al&oacute; la Asamblea General de Naciones Unidas en 2013, la inacci&oacute;n pol&iacute;tica y &laquo;&nbsp;la abstenci&oacute;n por los Estados de facilitar, financiar, apoyar y regular debidamente el trabajo dom&eacute;stico contraviene sus obligaciones de derechos humanos, al establecer y exacerbar las desigualdades y amenazar el disfrute de los derechos de la mujer&nbsp;&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        El contador sigue avanzando y los objetivos siguen sin cumplirse. Confiemos en que el pr&oacute;ximo 8 de marzo no tengamos que volver a repasar los datos devastadores de pobreza y discriminaci&oacute;n de las mujeres y el consecuente incumplimiento del Estado &ndash;por inacci&oacute;n- de la protecci&oacute;n y garant&iacute;a de los derechos de las mismas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juana María Gil Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/desdeelsur/repensando-8m-crisis-retos-obligaciones_132_7282386.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Mar 2021 20:22:15 +0000]]></pubDate>
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