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    <title><![CDATA[elDiario.es - Melba Santa Coloma Yabur]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/melba-santa-coloma-yabur/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Melba Santa Coloma Yabur]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿De verdad que no te importa tu libertad?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-importa-libertad_129_7290257.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0226e81d-05dc-4275-b87b-66dae2893092_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿De verdad que no te importa tu libertad?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aunque ni queremos ni debemos renunciar a los avances en todos los órdenes de la vida que nos procuran las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, es imposible predecir hasta qué punto su desarrollo puede invadir nuestra privacidad</p></div><p class="article-text">
        <em>&ldquo;Decir que no te importa la privacidad porque no tienes nada que esconder es como decir que no te importa la libertad de expresi&oacute;n porque no tienes nada que decir. No se trata de que tengas algo que esconder, sino de que tienes algo que proteger: tu libertad&rdquo;.&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        Edward Snowden
    </p><p class="article-text">
        El aumento vertiginoso del uso de internet y las redes sociales ha demostrado los riesgos a los que est&aacute; constantemente sometida la protecci&oacute;n de datos y la importancia de defenderla como el derecho de todos los ciudadanos a ser due&ntilde;os de toda la informaci&oacute;n que pueda relacionarse con ellos.
    </p><p class="article-text">
        El verano pasado, durante una cena con amigos, afirm&oacute; uno de ellos que no le importaba la protecci&oacute;n de datos (o la privacidad) porque no ten&iacute;a nada que ocultar. &Eacute;l optaba por abandonarse a la precisi&oacute;n de las m&aacute;quinas en su tarea de facilitarnos la vida. Respetando su opini&oacute;n, me record&oacute; aquella definici&oacute;n de las dictaduras formulada por Alan F. Westin como gobiernos opacos con s&uacute;bditos de cristal que nada tienen que esconder, ni se les permite, porque se les ha arrebatado la libertad con la que protegerse de la tiran&iacute;a. Las democracias por el contrario se basan en la transparencia de las instituciones y en el respeto al derecho a la privacidad que asiste a sus ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Imaginemos que alguien pudiera saber en cualquier momento nuestros h&aacute;bitos diarios, preferencias y gustos; a qu&eacute; hora nos acostamos y qu&eacute; hemos hecho un instante antes de meternos en la cama; las causas de nuestros ocasionales enfados o lo que nos relaja; nuestras a&ntilde;oranzas sentimentales y nuestras carencias materiales o espirituales; e incluso nuestras preferencias gastron&oacute;micas o sexuales. Con este escudri&ntilde;amiento de nuestra personalidad, ese &ldquo;gran hermano&rdquo; podr&iacute;a conseguir muchas cosas de nosotros, desde condicionar nuestras pautas de consumo o encauzar nuestros afectos personales hasta inducirnos determinadas orientaciones intelectuales, culturales y pol&iacute;ticas. Y todo ello sin que nos demos cuenta, que es la m&aacute;s sutil forma de subordinamos y la m&aacute;s dif&iacute;cil de combatir porque no la percibimos mientras la estamos sufriendo.&nbsp;Esta no es una hip&oacute;tesis &ldquo;orwelliana&rdquo; sino una realidad, como crudamente nos ha desvelado el esc&aacute;ndalo de Cambridge Analytica.
    </p><p class="article-text">
        Creemos que somos libres y que tomamos todas nuestras decisiones porque queremos.&nbsp;Sin embargo, est&aacute; probado cient&iacute;ficamente que la mente y su expresi&oacute;n, que son los sentimientos, son totalmente maleables. Quien los conozca a fondo puede moldear nuestros deseos y necesidades, puede, al fin, manipularnos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta import&aacute;ndonos nuestra privacidad nos la pueden vulnerar sin darnos cuenta. Nuestros datos son recabados diariamente por multitud de aplicaciones y p&aacute;ginas web y con ellos se elaboran perfiles con los que se toman decisiones que nos afectan en base a un algoritmo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aunque ni queremos ni debemos renunciar a los avances en todos los &oacute;rdenes de la vida que nos procuran las nuevas tecnolog&iacute;as de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, es imposible predecir hasta qu&eacute; punto su desarrollo puede invadir nuestra privacidad. Precisamente por ello es imperioso lograr en cada per&iacute;odo hist&oacute;rico el justo equilibrio entre su uso y la protecci&oacute;n de datos. Entre otros mecanismos para construir dicho equilibrio est&aacute;n los que el legislador pone a nuestra disposici&oacute;n para proteger nuestra privacidad, para proteger, en definitiva, nuestra libertad.
    </p><p class="article-text">
        La importancia de la protecci&oacute;n de datos fue crucial aun en etapas terribles de nuestra historia.&nbsp;Bajo el nazismo se estableci&oacute; un sistema de vigilancia masiva y a los ciudadanos se les arrebat&oacute; su privacidad confeccionando una base de datos de la poblaci&oacute;n jud&iacute;a y gitana cuya trazabilidad alcanzaba hasta los abuelos. Con la ayuda de tarjetas perforadas en c&oacute;digo binario y tecnolog&iacute;a de IBM (la primera en procesamiento de datos), se recopilaron los par&aacute;metros de dichos colectivos de manera vertiginosa. De este modo localizaron en poqu&iacute;simo tiempo a las v&iacute;ctimas del Holocausto. Aunque sea una ucron&iacute;a, lamentablemente, podr&iacute;amos preguntarnos: &iquest;si los nazis no hubieran tenido acceso a los datos de car&aacute;cter religioso y &eacute;tnico de sus ciudadanos, habr&iacute;an podido perpetrar aquel genocidio? Quiz&aacute;s no, o al menos habr&iacute;a sido de menor magnitud.
    </p><p class="article-text">
        Tras la dictadura nazi media Alemania se enfrent&oacute; a otra dictadura, la estalinista, tambi&eacute;n presidida por la omnipresente vigilancia y control masivo de sus ciudadanos mediante una descomunal y tupida red de informadores que acechaban detr&aacute;s de cada pared o ventana. &ldquo;La vida de los otros&rdquo;, una gran pel&iacute;cula premiada con el Oscar a la mejor pel&iacute;cula de habla no inglesa en el a&ntilde;o 2006 reflej&oacute; muy bien aquel entramado.
    </p><p class="article-text">
        Es comprensible que de sus traum&aacute;ticas experiencias hist&oacute;ricas Alemania alumbrase la era de la protecci&oacute;n de datos con la &ldquo;Datenschutzgesetz&rdquo; cuyo creador fue el propio Hesse.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y a mi amigo qu&eacute; puede importarle, despu&eacute;s de todo, que exista all&iacute; donde vaya un vigilante digital detr&aacute;s de todos sus actos si le aparta los malestares de su entorno, le facilita placeres y una vida m&aacute;s c&oacute;moda y encima apenas tiene que pensar para obtenerlos? Pero como si de un Mefist&oacute;feles se tratara, a este Ente le habr&aacute; vendido a cambio su libertad; yugo por yugo ha preferido el suyo en su presente y sobre todo para su futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Snowden, a mi amigo no le molestar&aacute; porque no tiene nada que ocultar, del mismo modo que probablemente no le importe la libertad de expresi&oacute;n porque no tenga nada que decir. Tendr&eacute; que recodarle cu&aacute;nto cost&oacute; defender la libertad de expresi&oacute;n hasta consagrarla como un derecho fundamental inalienable. La protecci&oacute;n de datos, no en vano, tambi&eacute;n es un derecho fundamental que debemos defender para preservar la democracia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Abogada especializada en Derecho Digital y Privacidad, Melba Santa Coloma Yabur]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/no-importa-libertad_129_7290257.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Mar 2021 21:16:28 +0000]]></pubDate>
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