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    <title><![CDATA[elDiario.es - Pedro Vera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/pedro-vera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Pedro Vera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Repartir Estado, ganar futuro]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/repartir-ganar-futuro_129_12836991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ce0b4ce7-3a3d-4395-9582-a5b217fe5c0c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Repartir Estado, ganar futuro"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Descentralizar —trasladar oficinas, convocar plazas fuera de la capital, crear centros administrativos regionales, extender el teletrabajo— tiene impactos directos y relativamente rápidos. Ayuda a moderar la demanda inmobiliaria, alivia la presión sobre el mercado madrileño y mejora el poder adquisitivo real del funcionariado</p></div><p class="article-text">
        En 1561, Felipe II traslad&oacute; la corte a Madrid y, sin saberlo, consolid&oacute; el germen de un modelo administrativo hiperc&eacute;ntrico que ha sobrevivido hasta nuestros d&iacute;as. Cuatro siglos y cuatro &ldquo;felipes&rdquo; despu&eacute;s, aquella decisi&oacute;n sigue condicionando la arquitectura del Estado. Lo que ha cambiado &mdash;y mucho&mdash; es el contexto: si en el siglo XVI Madrid era una ciudad en expansi&oacute;n que necesitaba concentrar funciones, hoy es una megal&oacute;polis en tensi&oacute;n, con riesgo de colapso, y cuya centralidad ya no responde solo a razones administrativas, sino tambi&eacute;n a inercias econ&oacute;micas, sociales, pol&iacute;ticas y simb&oacute;licas que penalizan al conjunto del pa&iacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Esa vieja simbiosis entre capital y Administraci&oacute;n se traduce en una concentraci&oacute;n humana y funcional dif&iacute;cil de justificar. De los 242.409 efectivos &mdash;excluidos los de las fuerzas y cuerpos de seguridad&mdash; que integran la Administraci&oacute;n General del Estado, 94.085 trabajan en la Comunidad de Madrid. Es decir, casi un 39% del total, m&aacute;s del triple que en Andaluc&iacute;a, la comunidad m&aacute;s poblada y con una extensi&oacute;n mucho mayor. Ese desequilibrio revela hasta qu&eacute; punto el centralismo es una estructura instalada, no una decisi&oacute;n contempor&aacute;nea. 
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de entrar en soluciones, conviene despejar un equ&iacute;voco. La descentralizaci&oacute;n no es un capricho ideol&oacute;gico ni una operaci&oacute;n cosm&eacute;tica de cara a la galer&iacute;a. No se trata de un gesto simb&oacute;lico ni de una bandera partidista. Es una reforma de gobernanza con efectos tangibles sobre la vida de las personas. Y, sin embargo, el reciente acuerdo entre Gobierno y sindicatos &mdash;que apenas menciona la creaci&oacute;n de nuevas oficinas de atenci&oacute;n ciudadana&mdash; no invita al optimismo en t&eacute;rminos de ambici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n administrativa en Madrid no es solo un mapa de oficinas: es una din&aacute;mica. Funciona como un im&aacute;n que atrae a empresas deseosas de &ldquo;estar cerca del poder&rdquo;, consultor&iacute;as, despachos, firmas de ingenier&iacute;a, servicios profesionales y un sector terciario que crece para atender a una poblaci&oacute;n en permanente expansi&oacute;n. Ese efecto arrastre genera un c&iacute;rculo vicioso: suben los precios del suelo, se dispara el coste de la vivienda, se saturan las infraestructuras y se tensionan los salarios &uacute;nicamente para sostener el mismo nivel de vida. La centralizaci&oacute;n es, tambi&eacute;n, un problema econ&oacute;mico. 
    </p><p class="article-text">
        Descentralizar &mdash;trasladar oficinas, convocar plazas fuera de la capital, crear centros administrativos regionales, extender el teletrabajo&mdash; tiene impactos directos y relativamente r&aacute;pidos. Ayuda a moderar la demanda inmobiliaria, alivia la presi&oacute;n sobre el mercado madrile&ntilde;o y mejora el poder adquisitivo real del funcionariado. Menos gasto en alquiler o hipoteca, menos horas perdidas en desplazamientos y una calidad de vida m&aacute;s equilibrada. No es una entelequia: es el efecto que ya han demostrado otros pa&iacute;ses cuando han emprendido reformas similares. 
    </p><p class="article-text">
        En los territorios receptores, la llegada de sedes estatales crea empleo directo e indirecto, dinamiza servicios locales, genera actividad econ&oacute;mica y ampl&iacute;a la base fiscal. Pero, sobre todo, env&iacute;a un mensaje claro: el Estado est&aacute; aqu&iacute;, tambi&eacute;n aqu&iacute;, no solo all&iacute;. Ese &ldquo;tambi&eacute;n aqu&iacute;&rdquo; es un activo pol&iacute;tico de primer orden. A ello se suma otra dimensi&oacute;n clave: el equilibrio territorial. La centralidad madrile&ntilde;a act&uacute;a como una &ldquo;aspiradora&rdquo; que absorbe talento, oportunidades y recursos, generando una transferencia impl&iacute;cita de rentas desde la periferia al centro. Una descentralizaci&oacute;n bien dise&ntilde;ada puede revertir esa din&aacute;mica hist&oacute;rica, redistribuir actividad econ&oacute;mica y contribuir a un desarrollo m&aacute;s armonioso. No se trata de quitarle nada a Madrid; se trata de que Espa&ntilde;a deje de depender tanto de un &uacute;nico nodo para funcionar. 
    </p><p class="article-text">
        La concentraci&oacute;n, adem&aacute;s, nos vuelve vulnerables. Un fallo localizado puede convertirse en un problema nacional. La experiencia de Filomena, de los cortes energ&eacute;ticos o de las ca&iacute;das de telecomunicaciones demuestra que cualquier par&aacute;lisis en Madrid puede cortocircuitar funciones esenciales del Estado. Una arquitectura administrativa distribuida &mdash;con nodos operativos estrat&eacute;gicos en distintas comunidades aut&oacute;nomas&mdash; genera redundancia, garantiza la continuidad del servicio y reduce el riesgo de fallos sist&eacute;micos. La resiliencia no es solo una palabra de moda: es una obligaci&oacute;n de cualquier Estado moderno. 
    </p><p class="article-text">
        Descentralizar no significa dispersar sin criterio ni repartir sedes como si fueran cromos. Significa construir una red de centros interconectados, con funciones claras, protocolos eficaces de coordinaci&oacute;n y un uso inteligente de la digitalizaci&oacute;n y el teletrabajo. Significa pensar el Estado como una red y no como una torre. 
    </p><p class="article-text">
        Existe tambi&eacute;n un argumento democr&aacute;tico. Una Administraci&oacute;n cercana &mdash;f&iacute;sica y simb&oacute;licamente cercana&mdash; fortalece la confianza ciudadana. Acercar la AGE a la ciudadan&iacute;a facilita el acceso a los servicios, reduce la sensaci&oacute;n de distancia institucional y refuerza la legitimidad del Estado. En la denominada Espa&ntilde;a vaciada, la llegada de sedes administrativas supone no solo empleo, sino actividad econ&oacute;mica, servicios, oportunidades y una narrativa distinta: la de un territorio que cuenta, que importa, que tiene futuro. 
    </p><p class="article-text">
        Y hay un beneficio adicional que rara vez se menciona: la diversidad institucional. Equipos que trabajan desde distintas regiones, con conocimiento directo de sus contextos socioecon&oacute;micos, tienden a dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas m&aacute;s adaptadas, m&aacute;s ajustadas y, en consecuencia, m&aacute;s eficaces. La homogeneidad geogr&aacute;fica empobrece la visi&oacute;n; la diversidad la enriquece. 
    </p><p class="article-text">
        Nada de esto es ciencia ficci&oacute;n. Existen ya proyectos piloto en funcionamiento que prueban la viabilidad y el potencial de una Administraci&oacute;n deslocalizada. La pandemia oblig&oacute; a reinventar la organizaci&oacute;n del trabajo p&uacute;blico en tiempo r&eacute;cord, y el resultado fue mucho m&aacute;s exitoso de lo esperado. La administraci&oacute;n aprendi&oacute;, innov&oacute; y demostr&oacute; que era capaz de funcionar &mdash;y de funcionar bien&mdash; sin depender de la presencialidad masiva en un &uacute;nico lugar. 
    </p><p class="article-text">
        Descentralizar la Administraci&oacute;n General del Estado no es una panacea ni un b&aacute;lsamo milagroso. Pero s&iacute; es una actualizaci&oacute;n imprescindible para un pa&iacute;s que aspira a ser eficiente, resiliente y justo en t&eacute;rminos territoriales. El debate real no es si descentralizar, sino c&oacute;mo hacerlo con sensatez: mediante planes graduales, pilotos evaluables, protecci&oacute;n de los derechos laborales, inversiones sostenidas en infraestructuras digitales y una monitorizaci&oacute;n constante de resultados. 
    </p><p class="article-text">
        Espa&ntilde;a tiene hoy la oportunidad de redibujar su mapa administrativo y asumir que el Estado no es, ni debe ser, un punto geogr&aacute;fico concreto. Descentralizar la AGE es devolver a la Administraci&oacute;n su sentido original: ser &uacute;til a todas las personas, vivan donde vivan. Una reforma que mejora la vida del funcionariado, s&iacute;, pero que, sobre todo, refuerza un principio b&aacute;sico de cualquier democracia avanzada: que el Estado est&eacute; cerca de quienes lo sostienen. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/repartir-ganar-futuro_129_12836991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Dec 2025 05:03:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Repartir Estado, ganar futuro]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ley Integral del Cannabis: preguntas y respuestas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-integral-cannabis-preguntas-respuestas_129_8350702.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a8cb0e64-508a-4ee2-9974-d715efa7fb8d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ley Integral del Cannabis: preguntas y respuestas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestra Ley Integral del Cannabis será mejorable, y estamos abiertos a que desde el Gobierno, el resto de fuerzas políticas o la sociedad civil se nos hagan llegar propuestas a tal efecto, pero estoy igual de convencido de que con esta propuesta se abre un camino de no retorno</p><p class="subtitle">Más País registra una ley que despenaliza fumar cannabis en la calle y permite transportar 10 veces la cantidad de consumo diario</p></div><p class="article-text">
        Como casi siempre que se abre un nuevo debate en nuestro pa&iacute;s, lo primero son los comentarios jocosos. No s&eacute; si ser&aacute; una reacci&oacute;n natural, pero muchos se toman a broma lo desconocido. Despu&eacute;s viene el inter&eacute;s real en la propuesta y, tras ello, todos los agentes pol&iacute;ticos tratan de subirse al carro. Como uno de los redactores de la proposici&oacute;n de Ley <a href="https://www.eldiario.es/politica/pais-registra-cantidad-ley-despenaliza-fumar-cannabis-calle-permite-transportar-10-veces-consumo-diario_1_8343545.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">presentada por M&aacute;s Pa&iacute;s para establecer una regulaci&oacute;n integral del </a>cannabis, tratar&eacute; de sortear esa primera fase y adelantarme a la segunda, en la que muchas personas pueden cuestionar, leg&iacute;timamente, la necesidad o la idoneidad de una normativa como esta.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Por qu&eacute; establecer una regulaci&oacute;n integral del cannabis?</h3><p class="article-text">
        No hay una sola respuesta a esta pregunta, aunque s&iacute; hay una que destaca por encima de las dem&aacute;s: por salud. Este argumento, a su vez, se desdobla en dos. En primer lugar, para reducir su consumo, especialmente entre los menores, y limitar las consecuencias perjudiciales de &eacute;ste. No podemos olvidar que el cannabis es una droga, como el alcohol o el tabaco, y que su utilizaci&oacute;n no est&aacute; exenta de riesgos ni de perjuicios. Sin embargo, las cifras de consumo no hacen m&aacute;s que aumentar a&ntilde;o a a&ntilde;o. Pensamos que la informaci&oacute;n y la educaci&oacute;n son m&aacute;s &uacute;tiles para desincentivarlo que la represi&oacute;n y las multas. Pero tambi&eacute;n lo hacemos por la salud f&iacute;sica y mental de miles de pacientes que a d&iacute;a de hoy utilizan el cannabis como una forma efectiva de paliar algunas de las peores consecuencias de enfermedades como el c&aacute;ncer, la epilepsia o la esclerosis m&uacute;ltiple. Estamos convencidos de que una regulaci&oacute;n como la que hemos registrado facilitar&aacute; y mejorar&aacute; el tratamiento de estas personas, con la seguridad de que se producir&aacute; bajo prescripci&oacute;n m&eacute;dica, fomentando la investigaci&oacute;n y el desarrollo de nuevas terapias. 
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, creemos que es la mejor manera de luchar contra las mafias y el narcotr&aacute;fico, que se ha convertido en un verdadero problema de orden p&uacute;blico en lugares como Andaluc&iacute;a o Catalunya. La falta de regulaci&oacute;n es el mejor caldo de cultivo para las organizaciones criminales que, sin una competencia en el suministro por la v&iacute;a legal, campan a sus anchas en lo que, de facto, es un monopolio de las mafias. La discusi&oacute;n no gira en torno a si esto facilitar&aacute; el acceso a la sustancia o no, sino si ese acceso ser&aacute; responsabilidad de un Estado que protege a sus ciudadanos o si seguimos dando alas a organizaciones criminales de todo pelaje. La llamada <em>Guerra contra las Drogas</em> ha sido un estrepitoso fracaso, y toca corregir los errores de una pol&iacute;tica de drogas que ya est&aacute; siendo revisada en multitud de pa&iacute;ses.
    </p><p class="article-text">
        Y en tercer lugar, por econom&iacute;a. No podemos taparnos los ojos ante los avances legislativos que se est&aacute;n produciendo en los pa&iacute;ses de nuestro entorno. A las regulaciones establecidas en multitud de Estados como California, Colorado o Washington (y la m&aacute;s que previsible despenalizaci&oacute;n a nivel federal) se unen las de Canad&aacute;, Uruguay, Chile, Argentina o Colombia, que con legislaciones m&aacute;s o menos ambiciosas han abordado de una u otra forma regulaciones del cannabis. Pero no hay que cruzar el Atl&aacute;ntico para observar esta tendencia. Portugal o Alemania ya permiten el consumo medicinal, mientras que Italia ha despenalizado recientemente el autocultivo, y prepara un refer&eacute;ndum para legalizar el uso recreativo de la planta para el a&ntilde;o pr&oacute;ximo. Ante un escenario internacional como &eacute;ste, y teniendo en cuenta la posici&oacute;n de privilegio que ostenta nuestro pa&iacute;s, ser&iacute;a una necedad no plantearse algo as&iacute;. Espa&ntilde;a es vanguardia en lo que a cannabis se refiere, contando con algunos de los bancos de semillas (las empresas que desarrollan, producen y distribuyen las diferentes variedades de cannabis) m&aacute;s importantes del mundo, y muchas de las investigaciones m&aacute;s avanzadas en la materia tambi&eacute;n llevan sello espa&ntilde;ol. Nuestro especial v&iacute;nculo con Am&eacute;rica Latina nos da la opci&oacute;n de ser socio preferente y el enlace comercial entre aquel continente y el nuestro. Con estas posibilidades, Espa&ntilde;a estar&iacute;a en condiciones de ser el mayor productor de cannabis a nivel europeo, sustituyendo en el mercado a las empresas norteamericanas que actualmente suministran esta sustancia a nuestros socios comunitarios. Sirva como ejemplo que un 32% de las importaciones de cannabis medicinal realizadas por Alemania durante el primer semestre del a&ntilde;o proven&iacute;an de Canad&aacute;, ante la ausencia de productores en territorio europeo. Adem&aacute;s, tal y como indica el estudio realizado por el <a href="https://observatoriocannabis.com/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Observatorio Europeo del Cultivo y Consumo de Cannabis</a>, una regulaci&oacute;n como la que presentamos podr&iacute;a contribuir al cumplimiento de hasta 15 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible se&ntilde;alados por la ONU en la Agenda 2030.
    </p><h3 class="article-text">&iquest;Y por qu&eacute; ahora?</h3><p class="article-text">
        Porque es el momento. Obviamente la regulaci&oacute;n integral del cannabis no es un artefacto m&aacute;gico que consiga la paz en el mundo, pero s&iacute; puede contribuir a que nuestro pa&iacute;s sea un poquito mejor. En un momento de crisis, como el que atravesamos tras la pandemia generada por la COVID-19, el Estado debe de reforzarse tanto para asistir a los m&aacute;s golpeados por las consecuencias de la pandemia como para pertrecharse de cara a futuras situaciones indeseadas. Nuestra propuesta generar&iacute;a cientos de millones de euros en impuestos de los que, al menos, un 60% deber&aacute;n ser destinados a partidas de Sanidad. La posibilidad de reimpulsar nuestro sistema de Salud P&uacute;blica deber&iacute;a de ser un aliciente hasta para los m&aacute;s reacios. Pero no se trata solo de impuestos, sino tambi&eacute;n de las miles de cotizaciones y altas en la seguridad social que se derivar&iacute;an de sacar del oscurantismo y la marginalidad a un sector que, de hecho, ya existe. La Universidad Aut&oacute;noma de Barcelona public&oacute; un estudio en el a&ntilde;o 2018 en el que se calculaba la creaci&oacute;n de unos 92.000 puestos de trabajo y 3.300 millones de euros en ingresos p&uacute;blicos fruto de una regulaci&oacute;n como la que presentamos. Esta cifra seguramente haya quedado obsoleta, y tras los &uacute;ltimos movimientos en el &aacute;mbito internacional, podr&iacute;a incrementarse.
    </p><p class="article-text">
        Pero no todo es dinero. Hay casos conocidos, como el de la activista Carola P&eacute;rez o el de Juan Manuel Rodr&iacute;guez Gante, personas que necesitan consumir cannabis para poder resistir los dolores que les producen sus patolog&iacute;as. Si no se hace por los motivos anteriormente expuestos, al menos que sea por una cuesti&oacute;n de humanidad. Hay vidas que no pueden esperar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y es que ya existe un amplio consenso social en torno a la regulaci&oacute;n del cannabis. Los &uacute;ltimos datos del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas se&ntilde;alan que un 49,7% de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola est&aacute; a favor de una regulaci&oacute;n integral del cannabis, frente a un 40,9% que se sit&uacute;a en contra. El apoyo a esta medida asciende al 90,1% cuando se pregunta por una regulaci&oacute;n del cannabis terap&eacute;utico. Nuestra voluntad no es sino que lo que ya es una realidad en la calle, se transforme en Ley.
    </p><h3 class="article-text">Anteriormente se han presentado otras propuestas de regulaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; tiene la vuestra de especial?</h3><p class="article-text">
        Es cierto que con posterioridad al registro de nuestra proposici&oacute;n, <a href="https://www.eldiario.es/politica/pais-erc-adelantan-unidas-registran-congreso-sendas-leyes-regular-cannabis_1_8344970.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Esquerra Republicana hizo lo propio con su propuesta de regulaci&oacute;n</a>. Tambi&eacute;n que Unidas Podemos, como ya hab&iacute;a hecho en otras ocasiones, anunci&oacute; que presentar&iacute;a su ley durante el mes de octubre, aunque a&uacute;n no se conocen los extremos de su texto. Con anterioridad se hab&iacute;an desechado otras, como la que present&oacute; Geroa Bai en el Senado, no siendo admitida a tr&aacute;mite con los votos en contra de PP, PSOE y Vox, que actualmente conforman el bloque prohibicionista.
    </p><p class="article-text">
        Pero nuestra proposici&oacute;n de ley es, quiz&aacute;s, la m&aacute;s completa, y seguramente la m&aacute;s ambiciosa. Algunas de las principales caracter&iacute;sticas de nuestra propuesta son las siguientes:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li> Es una ley integral, que abarca tanto el consumo recreativo como medicinal. Y esto es as&iacute; porque consideramos que apostar por un punto intermedio, planteando una regulaci&oacute;n exclusivamente medicinal, no solucionar&iacute;a algunos de los grandes problemas de fondo, como son el narcotr&aacute;fico o el consumo de menores. Se crear&iacute;a una doble v&iacute;a en la que mucha gente utilizar&iacute;a el cannabis terap&eacute;utico para uso recreativo, alegando falsas dolencias y devaluando el verdadero prop&oacute;sito medicinal, como ya ha ocurrido en otros pa&iacute;ses, mientras que una buena parte de los consumidores seguir&iacute;a optando por el mercado il&iacute;cito.</li>
                                    <li> Se legaliza el autocultivo, presumi&eacute;ndose este con el l&iacute;mite de 1200 watios en cultivos de interior y de 12 plantas en cultivos de exterior. La superaci&oacute;n de dichos l&iacute;mites significa la consideraci&oacute;n de cultivo profesional, que est&aacute; sometido a un r&eacute;gimen de licencias y autorizaciones de las que se prescinde en el autocultivo para uso particular.</li>
                                    <li>Se proh&iacute;ben espec&iacute;ficamente los actos de cultivo y tenencia por parte de menores. Algo que puede parecer una obviedad, pero es un hecho que permite la ausencia de regulaci&oacute;n. &iquest;Hay alg&uacute;n camello que pida el DNI a sus clientes para comprobar si tienen m&aacute;s de 18 a&ntilde;os? Pues eso.</li>
                                    <li>Se modifican las sanciones relativas a la conducci&oacute;n, pasando de sancionarse la mera presencia en el organismo a sancionarse la afectaci&oacute;n. Esto viene a corregir una situaci&oacute;n absurda, pero que se produce con m&aacute;s frecuencia de la que la gente pueda pensar. Un conductor puede dar positivo por cannabis en un control de carretera y ser sancionado por el simple hecho de haber estado en un ambiente cerrado en el que se ha estado consumiendo marihuana, o tras haber consumido cannabis una semana antes. Las sanciones en nuestro ordenamiento jur&iacute;dico han de limitarse a castigar las sanciones que supongan o puedan suponer un perjuicio a bienes jur&iacute;dicos protegidos, no a castigar comportamientos individuales que no conlleven un riesgo para personas o bienes</li>
                                    <li>Hemos mostrado nuestra preocupaci&oacute;n medioambiental en esta ley, estableciendo la obligatoriedad de eliminar los residuos de cultivo y los envases de los productos fitosanitarios asegurando la protecci&oacute;n del medio ambiente. Tambi&eacute;n se exige que, en los cultivos profesionales de interior, al menos un 60% de la electricidad utilizada provenga de fuentes renovables. Con esto lo que queremos es reducir la huella de carbono de este tipo de instalaciones y, a la vez, promover que la producci&oacute;n de esta sustancia sea al aire libre, aprovechando las condiciones clim&aacute;ticas id&oacute;neas que ofrece nuestro pa&iacute;s.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Estoy seguro de que nuestra Ley Integral del Cannabis ser&aacute; mejorable, y estamos abiertos a que desde el Gobierno, el resto de fuerzas pol&iacute;ticas o la sociedad civil se nos hagan llegar propuestas a tal efecto, pero estoy igual de convencido de que con esta propuesta se abre un camino de no retorno, de que estamos iniciando uno de esos debates, como el de la reducci&oacute;n de los tiempos de trabajo o los problemas de salud mental, que se asumen por los espa&ntilde;oles y espa&ntilde;olas con la madurez de un pueblo que exige ser tratado como adulto. La pregunta ya no es si el cannabis tendr&aacute; una regulaci&oacute;n o no, la pregunta es c&oacute;mo y cu&aacute;ndo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/ley-integral-cannabis-preguntas-respuestas_129_8350702.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Sep 2021 04:00:38 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Cannabis,Marihuana,Más País]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La ola verde... y blanca]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/ola-verde-blanca_132_7941922.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/514f0a44-42e0-4702-9e16-70ba4b74883d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La ola verde... y blanca"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Recuperemos el orgullo de ser del sur, hagamos valer nuestra historia y nuestro acento ante los que nos quieren hacer de menos, y honremos a los que nos precedieron construyendo una Andalucía mejor que la que nos legaron, de la que no haya que irse y a la que merezca la pena volver, la Andalucía que soñamos, la Andalucía que merecemos.</p></div><p class="article-text">
        Algo est&aacute; girando en la pol&iacute;tica espa&ntilde;ola. Cada d&iacute;a parece m&aacute;s cercano el final de la pelea contra este virus que hace a&ntilde;o y medio suprimi&oacute; nuestra cotidianeidad, destruyendo expectativas y cambiando, por completo, nuestra forma de vida. Cuando esto sucedi&oacute;, all&aacute; por marzo del pasado a&ntilde;o, el &ldquo;saldremos mejores&rdquo; pas&oacute; de ser un mantra, a convertirse en casi un deseo. Probablemente no salgamos mejores de este impasse de a&ntilde;o y medio, lo que es seguro es que seremos diferentes. Pol&iacute;ticamente, esta transformaci&oacute;n social parece estar cristalizando en tres efectos con desigual resultado.
    </p><p class="article-text">
        En primer lugar,<strong> las prioridades de la ciudadan&iacute;a han ido virando con el transcurso de la pandemia.</strong> En un principio, la mayor preocupaci&oacute;n, como era l&oacute;gico, pasaba por la cuesti&oacute;n de la salud. Los aplausos de cada d&iacute;a a las 8 de la tarde eran la traducci&oacute;n comunitaria de un sentimiento que todos alberg&aacute;bamos: el agradecimiento a nuestros sanitarios y sanitarias que, a pesar de ser un colectivo altamente precarizado, se estaban dejando la vida y la salud por salvar las nuestras. Pero una vez concluido el primer estado de alarma, el sonido de los aplausos acabo disuelto en el ruido de una disputa pol&iacute;tica cuyos resultados hemos podido palpar en las pasadas elecciones a la Comunidad de Madrid. La polarizaci&oacute;n, la simpleza y el cortoplacismo se han impuesto a la necesidad de replantear nuestro sistema econ&oacute;mico y de cuidados.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, parece evidente, y las encuestas lo est&aacute;n atestiguando, que <strong>existe un desgaste enorme del Gobierno de coalici&oacute;n</strong>. Moncloa ha permanecido demasiado tiempo impert&eacute;rrita ante las necesidades de nuestro pa&iacute;s. Un Consejo de Ministros ensimismado y m&aacute;s pendiente del anuncio que de la propuesta es la mejor munici&oacute;n para una derecha ultramontana que no duda en promover la guerra del &uacute;ltimo contra el pen&uacute;ltimo. Habr&aacute; notables <em>spin doctors </em>en las filas socialistas que opinen que regalar el gobierno de la Comunidad de Madrid al neoliberalismo m&aacute;s atroz puede ser una oportunidad estupenda para confrontar y presentarse como el mal menor, pero nosotros y nosotras llevamos meses advirtiendo de la necesidad de que <strong>Pedro S&aacute;nchez</strong> tome las riendas, y sea capaz de promover medidas que realmente mejoren las condiciones de vida de una poblaci&oacute;n (especialmente la m&aacute;s joven) que, tras dos crisis seguidas, no puede aguantar m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Y por &uacute;ltimo, tambi&eacute;n con su correspondiente reflejo en los comicios madrile&ntilde;os y en las encuestas publicadas despu&eacute;s, se asienta la certeza de que <strong>en nuestro pa&iacute;s crece una fuerza verde, transversal, feminista, proactiva y cuya prioridad es la justicia social.</strong> Nuestros compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras de M&aacute;s Madrid han obtenido un resultado hist&oacute;rico, aunque agridulce. A pesar de ser capaces de liderar el bloque progresista, y de superar, por primera vez en la historia, al Partido Socialista, no se ha podido cumplir el objetivo: evitar que el fanatismo de <strong>Ayuso</strong> siga apoltronado en la Puerta del Sol. Los de <strong>M&oacute;nica Garc&iacute;a</strong>, con casi todo en su contra, han hecho la mejor campa&ntilde;a y han demostrado que hay espacio m&aacute;s que suficiente para un discurso que, ajeno al barro y al manique&iacute;smo infantiloide, ha puesto sobre la mesa los problemas que de verdad lastran la vida de sus gentes.
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Más País Andalucía nace como respuesta a la necesidad de un pueblo, el andaluz (...). No claudicamos ante los que presentan el desempleo como una maldición bíblica, ni ante los que justifican el exilio masivo de jóvenes como “movilidad exterior”.</p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        Somos conscientes de que existe una ola verde que recorre Europa, sirva como ejemplo la m&aacute;s que plausible victoria de <em>Die Gr&uuml;nen</em> (Los Verdes) en Alemania,&nbsp;o las movilizaciones promovidas por los y las m&aacute;s j&oacute;venes, conocidas como <em>Fridays For Future</em>, cuyo principal eslogan es &ldquo;No hay un planeta B&rdquo;. Esta ola, que se tornar&aacute; marea, ya empieza a mojar algunos pies que, molestos, tratan de desvirtuar la potencialidad de un espacio pol&iacute;tico que no interpela en funci&oacute;n de una identidad predeterminada, sino que es capaz de hablar al conjunto de una poblaci&oacute;n que ha de ser consciente de que el cambio clim&aacute;tico nos va a golpear a todos, independientemente de nuestra ideolog&iacute;a, y especialmente a los que menos tienen. Porque ser &ldquo;verde&rdquo; no es una etiqueta m&aacute;s, es una forma de entender la pol&iacute;tica: la de hacerse cargo de los dolores del d&iacute;a a d&iacute;a, de los problemas de la mayor&iacute;a, y con la mirada puesta, no en la pr&oacute;xima elecci&oacute;n, sino en la pr&oacute;xima generaci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, humildemente nos presentamos como representantes de esta manera de hacer pol&iacute;tica para Andaluc&iacute;a. Ante una izquierda que a&uacute;n no ha sido capaz de purgar el veneno de la corrupci&oacute;n y que anda enfrascada en sus guerras intestinas, nosotros ofrecemos una alternativa, tan radical como simple, tan revolucionaria como amable: un andalucismo real, alejado de la bronca y el folclore, y con la voluntad expl&iacute;cita de te&ntilde;ir de verde y blanco todas y cada una de nuestras instituciones. Sin renuncias, sin fronteras.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s Pa&iacute;s Andaluc&iacute;a nace como respuesta a la necesidad de un pueblo, el andaluz, que ha sido sistem&aacute;ticamente relegado al ostracismo por los partidos que, se llamen socialistas o populares, act&uacute;an como franquicias de sus matrices madrile&ntilde;as. No claudicamos ante los que presentan los datos de desempleo como si fuesen una maldici&oacute;n b&iacute;blica, ni ante los que justifican el exilio masivo de nuestros j&oacute;venes como &ldquo;movilidad exterior&rdquo;. Si Andaluc&iacute;a ocupa el vag&oacute;n de cola del Estado Auton&oacute;mico es por culpa de 40 a&ntilde;os de pol&iacute;ticas ineficientes e injustas para con los intereses de la mayor&iacute;a de andaluces y andaluzas.
    </p><p class="article-text">
        La tarea es ardua, pero Andaluc&iacute;a tiene los mimbres para convertirse en una potencia a nivel europeo. Creemos que nuestra tierra deber&iacute;a de ser un lugar de atracci&oacute;n del talento, no un vivero de j&oacute;venes que, una vez formados, se ven obligados a escapar del modelo de ladrillazo y chiringuito al que nos han condenado. Los fondos europeos deben de ser el punto de partida para que Andaluc&iacute;a <em>d&eacute; el salto</em>, modernizando nuestro sistema productivo y creando empleo verde y de calidad. Desde M&aacute;s Pa&iacute;s Andaluc&iacute;a, avanzamos cuatro l&iacute;neas fundamentales de lo que creemos que debe de ser la Andaluc&iacute;a del futuro:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Convertir a Andaluc&iacute;a en una <strong>referencia a nivel mundial en la producci&oacute;n de energ&iacute;as verdes</strong>, siendo respetuosos con nuestra biodiversidad y nuestros paisajes. Tenemos los recursos naturales para ello, es una cuesti&oacute;n de inversi&oacute;n p&uacute;blica y voluntad pol&iacute;tica. La rehabilitaci&oacute;n de viviendas para mejorar su eficiencia energ&eacute;tica servir&iacute;a para reducir nuestro consumo el&eacute;ctrico, las emisiones de gases contaminantes y generar&iacute;a puestos de trabajo en el sector de la construcci&oacute;n.</li>
                                    <li>Andaluc&iacute;a 2.0 : apostar por la <strong>innovaci&oacute;n, el desarrollo de competencias digitales y el asentamiento de industrias de futuro. </strong>Nuestra regi&oacute;n tiene la capacidad de ser un polo productivo en sectores punteros como el videojuego, el desarrollo de software o la investigaci&oacute;n biom&eacute;dica. Protejamos nuestro talento, en lugar de exportarlo.</li>
                                    <li>Afrontar la <strong>modernizaci&oacute;n de nuestros dos principales motores econ&oacute;micos, el turismo y la agricultura</strong>. Andaluc&iacute;a no debe de competir en precios bajos, sino en calidad y valor a&ntilde;adido. Planteamos una actualizaci&oacute;n del sector hostelero incorporando herramientas del siglo XXI, que faciliten la vida de trabajadores y empresarios, estimulen la competencia en el sector y mejoren la experiencia del cliente. Tambi&eacute;n creemos en la necesidad de robotizar y tecnificar el campo andaluz, pero con la condici&oacute;n irrenunciable de respetar nuestros cultivos tradicionales, como el olivar, protegi&eacute;ndolos de la expansi&oacute;n de cultivares intensivos y superintensivos.</li>
                                    <li>Vertebrar Andaluc&iacute;a mediante la expansi&oacute;n y refuerzo de nuestros<strong> transportes p&uacute;blicos, especialmente de las v&iacute;as ferroviarias</strong>. El tren se ha mostrado como un transporte limpio, eficiente y respetuoso con el medio, por lo que nuestro compromiso es asegurar el acceso a las l&iacute;neas f&eacute;rreas, tanto a viajeros como a mercanc&iacute;as, con la consciencia de que solo la inversi&oacute;n p&uacute;blica en infraestructuras ser&aacute; capaz de paliar las severas desigualdades internas que sufre nuestro territorio.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
         &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero, para desarrollar estas propuestas, no basta con anunciarlas en campa&ntilde;a electoral, y estamos convencidos de que, m&aacute;s pronto que tarde, ser&aacute;n ideas de consenso. La Junta de Andaluc&iacute;a tiene que convertirse en una Administraci&oacute;n emprendedora, que apoye las inversiones en nuestra tierra. Nuestro Gobierno auton&oacute;mico tiene que ser valiente, y priorizar el empleo y la salud a sus &ldquo;guerritas culturales&rdquo; y sus fuegos de artificio. Porque <strong>no son bajadas de impuestos para ricos lo que necesita nuestra tierra, sino una reforma fiscal que reequilibre la balanza y proteja a los m&aacute;s frente a los menos.</strong>
    </p><p class="article-text">
        Recuperemos el orgullo de ser del sur, hagamos valer nuestra historia y nuestro acento ante los que nos quieren hacer de menos, y honremos a los que nos precedieron construyendo una Andaluc&iacute;a mejor que la que nos legaron, de la que no haya que irse y a la que merezca la pena volver, la Andaluc&iacute;a que so&ntilde;amos, la Andaluc&iacute;a que merecemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esperanza Gómez, Pedro Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/ola-verde-blanca_132_7941922.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 May 2021 18:13:56 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La ola verde... y blanca]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Andalucía,Más País]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un naufragio llamado libertad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/naufragio-llamado-libertad_132_7340999.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d201cde-6698-4d01-8094-d10f147600d6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un naufragio llamado libertad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una enorme batalla por llenar de contenido un significante en disputa como este y, en plena precampaña madrileña, el que consiga llevarse el gato al agua tendrá mucho camino hecho.</p></div><p class="article-text">
        Yo a&uacute;n no hab&iacute;a nacido cuando <strong>Jos&eacute; Luis Perales</strong> triunfaba con su &ldquo;Un velero llamado libertad&rdquo;. Cuatro d&eacute;cadas m&aacute;s tarde, aquel velero hace aguas, naufragando entre las distintas acepciones que se le dan a una palabra, &ldquo;Libertad&rdquo;, que resulta una pieza clave de cualquier discurso pol&iacute;tico actual. 
    </p><p class="article-text">
        No hace falta tener el o&iacute;do especialmente entrenado para apreciar que existe una enorme batalla por llenar de contenido un significante en disputa como este y, en plena precampa&ntilde;a madrile&ntilde;a, el que consiga llevarse el gato al agua tendr&aacute; mucho camino hecho.
    </p><p class="article-text">
        Porque no, la &ldquo;libertad&rdquo; no significa lo mismo para todo el mundo. Comentaba con unos amigos que, para nosotros, hijos de la crisis y entrados en la treintena, la libertad es poco m&aacute;s que tener un techo, un salario digno y poder salir al campo de vez en cuando. Nos han cercenado tanto las aspiraciones que ya ni siquiera so&ntilde;amos con un buen coche, viajar a otros pa&iacute;ses o disponer de una segunda vivienda en la playa; eso, como el empleo estable, muere con la generaci&oacute;n de nuestros padres. Con un paro juvenil que supera el 40% y unas tasas de precariedad indecentes, perdonen nuestra falta de expectativas.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, para <strong>Ayuso</strong>, los m&aacute;rgenes del debate est&aacute;n mucho m&aacute;s claros. SOCIALISMO O LIBERTAD (As&iacute;, en may&uacute;sculas) , escrib&iacute;a en Twitter la todav&iacute;a presidenta madrile&ntilde;a, minutos despu&eacute;s de convocar elecciones. Podr&iacute;a haber sustituido &ldquo;socialismo&rdquo; por &ldquo;estrella de la muerte&rdquo;, y hubiese dado igual. <strong>Para IDA, la libertad es que 60.000 turistas franceses hayan viajado en los &uacute;ltimos meses a la capital del reino para emborracharse como piojos,</strong> salt&aacute;ndose todas las medidas sanitarias que en su pa&iacute;s s&iacute; cumplir&iacute;an. Y es esta idea de libertad la que practica la derecha espa&ntilde;ola, la que intentan invocar con llamamientos gen&eacute;ricos y articul&aacute;ndose como excusa universal: libertad para no pagar impuestos, libertad para recibir d&aacute;divas de empresarios amigos o para pactar con la ultraderecha. Han convertido en un claim publicitario algo que cost&oacute; sangre, sudor y l&aacute;grimas. 
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Es esta idea de libertad la que practica la derecha española (...) como excusa universal: libertad para no pagar impuestos, libertad para recibir dádivas de empresarios amigos o para pactar con la ultraderecha. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        En el extremo opuesto, encontramos la &ldquo;libertad&rdquo; que propugnan <strong>M&oacute;nica Garc&iacute;a</strong> y M&aacute;s Madrid, en este escaparate pol&iacute;tico que se ha convertido la CAM. Seg&uacute;n su &oacute;ptica, libertad son condiciones materiales, es llegar a fin de mes, tener una vivienda digna, respirar un aire limpio o que no tengas que recibir una paliza por tu condici&oacute;n sexual. Una libertad vitalista, la de poner la vida en el centro de la gesti&oacute;n p&uacute;blica, en contraposici&oacute;n a un economicismo neoliberal que supedita todo a los sacrosantos mercados. Hubo mucha gente extra&ntilde;ada de que, en plena contienda preelectoral, el diputado <strong>&Iacute;&ntilde;igo Errej&oacute;n</strong> preguntase al gobierno sobre salud mental, requiri&eacute;ndole, entre otras cosas, para que ampliarse las plantillas de psic&oacute;logos de nuestra sanidad p&uacute;blica. Seguramente Ayuso y sus correligionarios, que recibieron la pregunta entre atroces risotadas,&nbsp;lo ver&iacute;an como un gasto, pero &iquest;cu&aacute;nto cuesta tener a un pueblo deprimido y al borde del colapso? <strong>La libertad no existe si tienes que elegir entre comer y poder conciliar el sue&ntilde;o. </strong>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y entre ambas propuestas tenemos la del candidato <strong>Gabilondo</strong>, que ya se ha enterado de que hay elecciones. Dio pistoletazo de salida a su precampa&ntilde;a con un v&iacute;deo en el que aparec&iacute;a &eacute;l, sobre un fondo naranja nada sutil, y absorbiendo en gran medida el discurso que ha desarrollado Ciudadanos durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Tras describirse como soso, serio y formal, una paup&eacute;rrima carta de presentaci&oacute;n para alguien que dice querer presidir una Comunidad Aut&oacute;noma, present&oacute; su propuesta estrella: &ldquo;No vamos a subir ni a bajar impuestos&rdquo;. Porque para el PSOE la libertad es eso, la equidistancia entre el poder econ&oacute;mico y los m&aacute;s golpeados por el sistema. Es igual que sea su pol&iacute;tica fiscal, como este caso, en una comunidad que vive de extraer recursos econ&oacute;micos y personales de la periferia, o su pol&iacute;ticas migratorias o de vivienda, que son una mera reproducci&oacute;n de las del Partido Popular. &ldquo;Estamos en campa&ntilde;a&rdquo;, sentenci&oacute; &Aacute;balos, dando carta de naturaleza a la mentira en periodo electoral.
    </p><p class="article-text">
        Libertad, como igualdad o justicia, son banderas que a todo el mundo gusta ondear, pero pocos deciden defender. No dejemos que nos roben ideas tan hermosas para envilecerlas, trocearlas y servirlas en raciones individuales. Necesitamos pol&iacute;ticas y pol&iacute;ticos capaces de hablar de lo real, de acercar el concepto de libertad a los anhelos y padecimientos de un pa&iacute;s que est&aacute; cansado de ruido y necesita horizonte. Nos jugamos mucho, nos lo jugamos todo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Vera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/en-abierto/naufragio-llamado-libertad_132_7340999.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 24 Mar 2021 20:22:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un naufragio llamado libertad]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Libertad,Política,Isabel Díaz Ayuso,Ángel Gabilondo,Elecciones Madrid 2021,Mónica Martín]]></media:keywords>
    </item>
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