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    <title><![CDATA[elDiario.es - Esther González]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/esther-gonzalez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Esther González]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Guaguas gratis, planificación pendiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guaguas-gratis-planificacion-pendiente_132_13150635.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6ff8ab88-65d7-45e9-b7b7-e221cfe2e9d3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guaguas gratis, planificación pendiente"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El aumento masivo de usuarios no ha venido acompañado de un refuerzo proporcional del servicio. Y eso se nota, y mucho, en el día a día de miles de personas. Las guaguas pasan llenas, a veces incluso sin detenerse porque ya no cabe nadie más</p></div><p class="article-text">
        La gratuidad del transporte p&uacute;blico de viajeros en Canarias ha sido, sin duda, una de las medidas m&aacute;s populares y celebradas de los &uacute;ltimos a&ntilde;os. No es para menos. En un territorio fragmentado, con desigualdades territoriales evidentes y donde el coste de la vida pesa especialmente en los bolsillos, facilitar el acceso a la movilidad supone abrir puertas: al empleo, a la educaci&oacute;n, a la sanidad, al ocio y, en definitiva, a una vida m&aacute;s digna.
    </p><p class="article-text">
        Desde que se implement&oacute; la gratuidad en las guaguas, el n&uacute;mero de viajeros ha aumentado de forma espectacular. Personas que antes no pod&iacute;an permitirse usar la guagua con frecuencia ahora lo hacen a diario. J&oacute;venes que depend&iacute;an de terceros han ganado autonom&iacute;a. Trabajadores que antes ten&iacute;an que elegir entre gasolina o comida han encontrado un respiro. La medida ha democratizado el transporte y ha contribuido a reducir, al menos en parte, la brecha social. Ese es el lado luminoso de la moneda: m&aacute;s movilidad, m&aacute;s igualdad y m&aacute;s oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, como suele ocurrir cuando una buena idea se aplica sin la planificaci&oacute;n suficiente, la realidad termina mostrando tambi&eacute;n su cara menos amable.
    </p><p class="article-text">
        El aumento masivo de usuarios no ha venido acompa&ntilde;ado de un refuerzo proporcional del servicio. Y eso se nota, y mucho, en el d&iacute;a a d&iacute;a de miles de personas. Las guaguas pasan llenas, a veces incluso sin detenerse porque ya no cabe nadie m&aacute;s. Las paradas se convierten en puntos de acumulaci&oacute;n donde la paciencia se pone a prueba. Usuarios habituales, que antes pod&iacute;an confiar en cierta regularidad, ahora ven c&oacute;mo su experiencia ha empeorado dr&aacute;sticamente.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es la gratuidad en s&iacute;, sino la falta de previsi&oacute;n. Era evidente que eliminar el coste iba a disparar la demanda. Era previsible que m&aacute;s personas optar&iacute;an por el transporte p&uacute;blico. Y, sin embargo, no se dimension&oacute; adecuadamente la oferta. No se aumentaron las frecuencias de forma suficiente, no se reforzaron las l&iacute;neas m&aacute;s saturadas, no se ampli&oacute; la flota al ritmo que exig&iacute;a la nueva realidad.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; entra otro elemento clave: la incertidumbre. La subvenci&oacute;n que sostiene la gratuidad se aprueba a&ntilde;o a a&ntilde;o. Eso genera una enorme inseguridad en las empresas de transporte. Comprar nuevas guaguas no es una decisi&oacute;n menor: supone una inversi&oacute;n millonaria, con un periodo de amortizaci&oacute;n largo. No se trata de adquirir unos pocos veh&iacute;culos, sino de planificar a medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n se atreve a asumir ese riesgo si no sabe si dentro de un a&ntilde;o la gratuidad seguir&aacute; existiendo? &iquest;Qu&eacute; empresa se embarca en una ampliaci&oacute;n importante de flota si puede encontrarse, de la noche a la ma&ntilde;ana, con una ca&iacute;da brusca de la demanda en caso de que se retire la subvenci&oacute;n? La l&oacute;gica empresarial es clara: prudencia. Y esa prudencia, comprensible desde el punto de vista econ&oacute;mico, se traduce en una falta de capacidad para dar respuesta a la demanda actual.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un sistema tensionado, al l&iacute;mite, donde la buena intenci&oacute;n inicial se ve empa&ntilde;ada por la frustraci&oacute;n de los usuarios. Porque no basta con que el transporte sea gratuito; tiene que ser tambi&eacute;n &uacute;til, fiable y de calidad.
    </p><p class="article-text">
        A todo esto, se suma una paradoja que merece una reflexi&oacute;n m&aacute;s profunda. Si el n&uacute;mero de viajeros ha crecido tanto, &iquest;por qu&eacute; seguimos viendo atascos descomunales en nuestras carreteras?
    </p><p class="article-text">
        Una posible explicaci&oacute;n, cada vez m&aacute;s evidente, es que no todos los nuevos usos del transporte p&uacute;blico est&aacute;n sustituyendo al coche privado en los momentos clave del d&iacute;a. Cabe pensar que muchas personas, que muchas familias, siguen utilizando el coche en hora punta para llevar a los ni&ntilde;os al colegio o para acudir al trabajo, donde la puntualidad y la certeza son imprescindibles. Y, en cambio, recurren a la guagua en horas valle, para desplazamientos m&aacute;s relajados: un paseo por la ciudad, una visita, una tarde de compras o un fin de semana en la playa.
    </p><p class="article-text">
        Es decir, la gratuidad ha ampliado el uso del transporte p&uacute;blico, s&iacute;, pero no necesariamente ha reducido en la misma proporci&oacute;n el uso del coche en los momentos de mayor congesti&oacute;n. Se ha ganado movilidad, pero no siempre se ha transformado el patr&oacute;n de movilidad. Y eso explica, en parte, por qu&eacute; las carreteras siguen colapsadas mientras las guaguas tambi&eacute;n van llenas.
    </p><p class="article-text">
        A este fen&oacute;meno se suma otro elemento: la propia saturaci&oacute;n del servicio en horas punta puede estar actuando como un desincentivo. Si sabes que la guagua va llena o que quiz&aacute; no puedas subir, es m&aacute;s probable que optes por el coche, aunque eso suponga quedarte atrapado en un atasco. Al final, muchas decisiones cotidianas se toman por fiabilidad m&aacute;s que por coste.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n hay un factor estructural que no se puede ignorar. El modelo de movilidad en Canarias ha estado hist&oacute;ricamente muy centrado en el veh&iacute;culo privado. Cambiar eso requiere algo m&aacute;s que gratuidad. Requiere planificaci&oacute;n integral, inversi&oacute;n sostenida, coordinaci&oacute;n entre administraciones y, sobre todo, una mejora real y perceptible del servicio.
    </p><p class="article-text">
        La gratuidad ha sido un incentivo poderoso, pero no suficiente. Si no se acompa&ntilde;a de una red eficiente, de frecuencias adecuadas, de carriles preferentes, de intermodalidad y de una apuesta decidida por el transporte p&uacute;blico como eje vertebrador, el coche seguir&aacute; ocupando un lugar central.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, el debate no deber&iacute;a centrarse en si la gratuidad es buena o mala. La evidencia demuestra que ha tenido efectos positivos indiscutibles. El verdadero debate est&aacute; en c&oacute;mo se gestiona, c&oacute;mo se planifica y c&oacute;mo se garantiza su sostenibilidad en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta estabilidad. Si se quiere que las empresas inviertan, hay que ofrecer un horizonte claro. No se puede construir un sistema de transporte s&oacute;lido sobre decisiones anuales que generan incertidumbre. Hace falta compromiso pol&iacute;tico a medio y largo plazo.
    </p><p class="article-text">
        Hace falta tambi&eacute;n escuchar a los usuarios. A quienes esperan en las paradas, a quienes ven pasar guaguas llenas, a quienes llegan tarde al trabajo porque no pudieron subirse a tiempo. Sus quejas no son un ataque a la medida, sino una llamada de atenci&oacute;n para mejorarla.
    </p><p class="article-text">
        Y hace falta, en definitiva, entender que la movilidad es un derecho, pero tambi&eacute;n un sistema complejo que requiere planificaci&oacute;n, recursos y visi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La gratuidad del transporte p&uacute;blico en Canarias es, al mismo tiempo, un logro y un aviso. Un logro porque ha demostrado que es posible facilitar la vida a la gente de forma directa y tangible. Un aviso porque ha puesto de manifiesto las debilidades de un sistema que no estaba preparado para asumir ese cambio.
    </p><p class="article-text">
        La moneda tiene dos caras, y ambas son reales. Negar una u otra ser&iacute;a un error. Lo inteligente es mirarlas de frente y actuar en consecuencia.
    </p><p class="article-text">
        Porque, al final, de lo que se trata no es solo de subir a una guagua sin pagar. Se trata de poder subir. De llegar. De confiar. De sentir que el transporte p&uacute;blico no es una opci&oacute;n de segunda, sino la mejor opci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La gratuidad abri&oacute; la puerta. Pero si no se garantiza un servicio a la altura, esa puerta puede convertirse en un espejismo: accesible en teor&iacute;a, frustrante en la pr&aacute;ctica. Canarias no puede permitirse quedarse a medio camino. O se consolida un sistema de transporte p&uacute;blico digno, eficaz y bien planificado, o la gratuidad acabar&aacute; siendo solo un parche bienintencionado sobre un problema estructural que sigue sin resolverse.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guaguas-gratis-planificacion-pendiente_132_13150635.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 17 Apr 2026 10:20:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guaguas gratis, planificación pendiente]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guerra o paz]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guerra-paz_132_13103856.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c5a58a9d-110f-420d-ae91-d18b7061001a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guerra o paz"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guerra no surge de la nada. Nace de decisiones. De quienes entienden el poder como imposición y no como responsabilidad, de quienes creen que el enfrentamiento es más útil que el entendimiento. Líderes como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, simbolizan esa forma de ejercer el poder</p></div><p class="article-text">
        Hay algo profundamente desconcertante en la condici&oacute;n humana. La inmensa mayor&iacute;a de las personas queremos vivir en paz, despertar cada ma&ntilde;ana sintiendo que el d&iacute;a vale la pena, abrazar a los nuestros, re&iacute;r, caminar sin miedo y so&ntilde;ar con un futuro que nos sostenga. Ese deseo es universal, sencillo en apariencia, pero profundamente esencial.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, la guerra sigue ah&iacute;, siempre presente, record&aacute;ndonos lo fr&aacute;gil que es todo. Arrasa hogares, rompe familias, roba sue&ntilde;os. Deja ciudades desoladas, manos vac&iacute;as y corazones rotos. Donde hab&iacute;a amor instala el miedo, donde hab&iacute;a risas deja silencio. Y entonces nos preguntamos c&oacute;mo es posible que, sabiendo todo esto, haya quienes sigan eligiendo la destrucci&oacute;n cuando la vida misma clama por calma.
    </p><p class="article-text">
        La guerra no surge de la nada. Nace de decisiones. De quienes entienden el poder como imposici&oacute;n y no como responsabilidad, de quienes creen que el enfrentamiento es m&aacute;s &uacute;til que el entendimiento. L&iacute;deres como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el primer ministro de Israel, Benjam&iacute;n Netanyahu, simbolizan esa forma de ejercer el poder basada en la confrontaci&oacute;n, en la l&oacute;gica de nosotros contra ellos, en la idea de que la fuerza puede sustituir al di&aacute;logo.
    </p><p class="article-text">
        Pero ese tipo de liderazgo no se sostiene por s&iacute; solo. Necesita un entorno que lo legitime, que lo amplifique y que lo normalice. En ese terreno, la extrema derecha desempe&ntilde;a un papel clave. En Espa&ntilde;a, Vox act&uacute;a como un colaborador necesario de esa l&oacute;gica, alimentando el miedo, endureciendo el discurso y contribuyendo a que posiciones que antes parec&iacute;an inaceptables hoy se perciban como parte del debate pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Lo preocupante es que esa deriva no se queda en los m&aacute;rgenes. El Partido Popular, lejos de reforzar un espacio de moderaci&oacute;n, ha optado en demasiadas ocasiones por apoyarse en Vox para gobernar en comunidades aut&oacute;nomas y ayuntamientos, asumiendo marcos y discursos que desplazan el centro pol&iacute;tico y normalizan la confrontaci&oacute;n. Cada paso en esa direcci&oacute;n no solo tiene consecuencias institucionales, tambi&eacute;n moldea la forma en la que convivimos.
    </p><p class="article-text">
        Porque la guerra no empieza con bombas. Empieza mucho antes, en las palabras. En los discursos que dividen, que simplifican, que convierten al diferente en una amenaza. Se construye un relato en el que siempre hay un enemigo, alguien a quien se&ntilde;alar, alguien a quien culpar. Y en ese proceso se erosiona algo esencial, la empat&iacute;a. Dejamos de ver al otro como una persona y empezamos a verlo como un problema.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de esa l&oacute;gica hay una constante que se repite a lo largo de la historia, la avaricia. El deseo de poder, de control, de dominio sin l&iacute;mites. Se disfraza de seguridad, de patriotismo, de defensa de intereses, pero en el fondo responde siempre a lo mismo, querer m&aacute;s, aunque el precio sea el sufrimiento de millones. Y cuando esa ambici&oacute;n se desborda, como bien sabemos, termina rompi&eacute;ndolo todo.
    </p><p class="article-text">
        Junto a la avaricia est&aacute; el miedo, un miedo que no surge solo, que se construye y se alimenta. Miedo al distinto, al extranjero, al que piensa diferente. Ese miedo se amplifica hasta convertirse en una herramienta pol&iacute;tica. Porque el miedo moviliza y, cuando se dirige contra el otro, sirve para justificar decisiones que en otro contexto nunca aceptar&iacute;amos.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, cuando nos detenemos de verdad, cuando miramos a los ojos a quienes sufren, cuando escuchamos sus historias, descubrimos algo que resulta imposible ignorar. Su dolor es igual al nuestro, su esperanza es igual a la nuestra, su deseo de vivir en paz es exactamente el mismo.
    </p><p class="article-text">
        Por eso duele tanto esa distancia entre lo que la mayor&iacute;a desea y lo que algunos promueven. Mientras millones de personas solo queremos vivir tranquilas, cuidar de los nuestros y sentirnos seguras, hay quienes insisten en alimentar la confrontaci&oacute;n como si fuera inevitable.
    </p><p class="article-text">
        La paz no es un regalo ni un accidente. Es una construcci&oacute;n diaria. Empieza en lo cercano, en c&oacute;mo hablamos, en c&oacute;mo escuchamos, en c&oacute;mo tratamos a quienes son distintos a nosotros. Se construye cuando elegimos entender en lugar de rechazar, cuando tendemos puentes en lugar de levantar muros.
    </p><p class="article-text">
        No basta con desear la paz. Hay que defenderla, tambi&eacute;n frente a quienes la debilitan con discursos que normalizan el enfrentamiento. Cada vez que se justifica la violencia o se banaliza el conflicto, damos un paso atr&aacute;s. Cada vez que miramos hacia otro lado, dejamos espacio para que crezca la intolerancia.
    </p><p class="article-text">
        La mayor tragedia no es solo la guerra. Es acostumbrarnos a ella. Es aceptar que forma parte inevitable del mundo. Es dejar de cuestionarla.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n nosotros tenemos una responsabilidad. La indiferencia, ese gesto aparentemente peque&ntilde;o de no implicarse, de no mirar, de no escuchar, es el terreno donde crecen los conflictos. Cada historia que ignoramos, cada sufrimiento que no queremos ver, va construyendo poco a poco un mundo m&aacute;s fr&iacute;o, m&aacute;s distante, m&aacute;s propenso a la ruptura.
    </p><p class="article-text">
        Y, sin embargo, la historia tambi&eacute;n nos ense&ntilde;a lo contrario. Nos muestra que la paz ha sido posible gracias a personas que, sin grandes cuotas de poder, eligieron la empat&iacute;a, la compasi&oacute;n y el di&aacute;logo. Gestos sencillos que sostienen la convivencia y que, sumados, tienen una fuerza inmensa.
    </p><p class="article-text">
        Si fu&eacute;ramos capaces de recordar eso cada d&iacute;a, si fu&eacute;ramos capaces de sentir la vida del otro como propia, quiz&aacute; nadie elegir&iacute;a la destrucci&oacute;n. Quiz&aacute; entonces el mundo dejar&iacute;a de ser un lugar donde unos pocos deciden sobre el sufrimiento de muchos.
    </p><p class="article-text">
        Porque, en el fondo, todo se reduce a una elecci&oacute;n. Podemos aceptar la l&oacute;gica del enfrentamiento o podemos defender la cultura del entendimiento. Podemos dejarnos arrastrar por el miedo o apostar por la empat&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La guerra es una elecci&oacute;n. Y la paz, aunque a veces lo olvidemos, tambi&eacute;n lo es.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/guerra-paz_132_13103856.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 27 Mar 2026 12:39:54 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Derecho ganado, no regalado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/derecho-ganado-no-regalado_1_13083685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/675b9715-7a14-4529-b3cb-e5b1a43f3361_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Derecho ganado, no regalado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Cada nómina, cada aportación, cada año de trabajo ha servido para garantizar que, al llegar el momento de dejar la vida laboral activa, existiera un respaldo digno y seguro. No hablamos de caridad ni de concesiones temporales</p></div><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos escuchado demasiadas veces que el sistema p&uacute;blico de pensiones es &ldquo;insostenible&rdquo;, que hay que &ldquo;meterle la tijera&rdquo; o que cada cual debe &ldquo;buscarse su propio plan&rdquo;. No son meras palabras. Son la expresi&oacute;n de una orientaci&oacute;n pol&iacute;tica que, de aplicarse, debilitar&iacute;a uno de los pilares m&aacute;s s&oacute;lidos de nuestra sociedad y pondr&iacute;a en riesgo la seguridad de millones de personas que han trabajado toda su vida.
    </p><p class="article-text">
        La pensi&oacute;n de jubilaci&oacute;n no es un favor del Gobierno ni un privilegio condicionado por quien est&eacute; en el poder. Es un derecho consolidado tras d&eacute;cadas de esfuerzo y cotizaciones obligatorias a la Seguridad Social. Cada n&oacute;mina, cada aportaci&oacute;n, cada a&ntilde;o de trabajo ha servido para garantizar que, al llegar el momento de dejar la vida laboral activa, existiera un respaldo digno y seguro. No hablamos de caridad ni de concesiones temporales. Hablamos de justicia y de reconocimiento a quienes han sostenido el sistema.
    </p><p class="article-text">
        Quien ha trabajado 30, 40 o 45 a&ntilde;os no solicita un favor, reclama lo que ha ganado con su esfuerzo. La jubilaci&oacute;n forma parte de un contrato social que une generaciones: mientras unos trabajamos y contribuimos, el Estado asegura que la vida despu&eacute;s del trabajo pueda transcurrir con dignidad. Alterar este equilibrio despu&eacute;s de d&eacute;cadas de aportaciones es romper la confianza en las instituciones y en la palabra que sostiene nuestro pacto social.
    </p><p class="article-text">
        Algunas personas decidieron complementar su pensi&oacute;n con planes privados. Fue una elecci&oacute;n leg&iacute;tima y voluntaria, pero nunca una obligaci&oacute;n ni un sustituto del sistema p&uacute;blico. La mayor&iacute;a de la ciudadan&iacute;a ha organizado su vida confiando en la seguridad que ofrece la pensi&oacute;n p&uacute;blica. Esa confianza no fue ingenua. Se bas&oacute; en la certeza de que, tras a&ntilde;os de contribuciones, la sociedad y el Estado responder&iacute;an con justicia y coherencia.
    </p><p class="article-text">
        Plantear ahora que cada cual debe &ldquo;buscarse su propio plan&rdquo; supone alterar las reglas a mitad de partido. Supone trasladar al individuo una carga que siempre ha sido colectiva. Convierte un derecho compartido en una cuesti&oacute;n de recursos personales y genera desigualdad. Quienes tienen medios podr&aacute;n asegurarse una jubilaci&oacute;n c&oacute;moda; quienes no, depender&aacute;n de decisiones pol&iacute;ticas inciertas. Ese no es el camino de un Estado que protege a todos, sino de uno que deja vulnerables a quienes m&aacute;s han trabajado.
    </p><p class="article-text">
        Las pensiones no necesitan justificaci&oacute;n a&ntilde;adida ni relatos emocionales para ser defendidas. No hay que explicar para qu&eacute; se usan. No hay que demostrar utilidad social. No hay que argumentar su impacto en terceros. La pensi&oacute;n es un derecho propio, generado con d&eacute;cadas de cotizaci&oacute;n obligatoria. Es el resultado de una contribuci&oacute;n directa, constante y verificable durante toda una vida laboral. Y cuando algo se ha pagado durante 30 o 40 a&ntilde;os, no se mendiga: se exige. No es una ayuda condicionada, es una obligaci&oacute;n del sistema con quien lo sostuvo.
    </p><p class="article-text">
        Discutir la sostenibilidad del sistema es leg&iacute;timo: toda pol&iacute;tica p&uacute;blica debe adaptarse a cambios demogr&aacute;ficos y econ&oacute;micos. Pero hay una l&iacute;nea clara que no se puede cruzar: presentar la pensi&oacute;n p&uacute;blica como irremediablemente insostenible no es una mejora, sino un retroceso. Preparar el terreno para sustituirla por un modelo privado traslada el riesgo del Estado al ciudadano, dejando a millones expuestos a la incertidumbre.
    </p><p class="article-text">
        Defender las pensiones no es ret&oacute;rica ni un lujo: es justicia. Significa proteger la vida digna de quienes ya perciben una pensi&oacute;n y de quienes nos jubilaremos en el futuro. Cuestionar estos derechos no es una propuesta, sino un ataque al contrato social que sostiene nuestra democracia y la seguridad que da sentido a d&eacute;cadas de esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero riesgo para nuestro sistema no nace de quienes lo defienden, sino de quienes lo cuestionan abiertamente. El Partido Popular y Vox han dicho que el modelo p&uacute;blico no se puede sostener y que debe reemplazarse por otro privado. Son ellos quienes ponen en juego la estabilidad de las pensiones y, con ello, la vida digna de millones de ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, defender el sistema p&uacute;blico de pensiones es un compromiso intergeneracional. Mientras haya quienes ya disfrutan de su pensi&oacute;n, quienes trabajamos y quienes trabajar&aacute;n en el futuro, habr&aacute; quienes se levanten para proteger lo que es justo. Y debemos dejar claro que, si el Partido Popular y Vox insisten en sustituir nuestro modelo p&uacute;blico por uno privado, ser&aacute;n ellos, y no nosotros, quienes pongan en riesgo la seguridad y la dignidad de todos. Y no podemos permitirlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/derecho-ganado-no-regalado_1_13083685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Mar 2026 09:53:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Derecho ganado, no regalado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El reto que el Gobierno ignora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/reto-gobierno-ignora_132_13022335.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5e232c76-14e7-4e65-997e-ffb03a480d3d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El reto que el Gobierno ignora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El crecimiento poblacional en Canarias no es casual. Existe un patrón claro: detrás del turismo llega población residente. Más visitantes generan más actividad económica, más empleo y, en consecuencia, más personas que se trasladan a las islas para trabajar</p></div><p class="article-text">
        En Canarias se habla del &ldquo;reto demogr&aacute;fico&rdquo; como si fuera un asunto t&eacute;cnico, una categor&iacute;a abstracta que se resuelve con informes y estad&iacute;sticas. La realidad, sin embargo, es mucho m&aacute;s tangible y urgente: la poblaci&oacute;n crece a un ritmo que las islas no pueden absorber, y los efectos ya se sienten en la vida cotidiana. Este fen&oacute;meno no se refleja solo en cifras. Se ve en cada carretera colapsada, en cada joven que no encuentra vivienda, en cada aula saturada, en cada hospital con listas de espera interminables y en unos servicios p&uacute;blicos que funcionan al l&iacute;mite.
    </p><p class="article-text">
        El crecimiento poblacional en Canarias no es casual. Existe un patr&oacute;n claro: detr&aacute;s del turismo llega poblaci&oacute;n residente. M&aacute;s visitantes generan m&aacute;s actividad econ&oacute;mica, m&aacute;s empleo y, en consecuencia, m&aacute;s personas que se trasladan a las islas para trabajar. Este denominado <em>Efecto Llamada</em> no es ni bueno ni malo en s&iacute; mismo. Pero cuando supera la capacidad de los servicios p&uacute;blicos y las infraestructuras, genera una tensi&oacute;n constante que afecta a todos los canarios y canarias.
    </p><p class="article-text">
        Hace m&aacute;s de veinte a&ntilde;os, cuando comenzaban a vislumbrarse estas tensiones, el Gobierno canario busc&oacute; orientaci&oacute;n en la Uni&oacute;n Europea. La respuesta fue directa: la soluci&oacute;n estaba en nuestras manos. Los responsables europeos recomendaron limitar el <em>Efecto Llamada</em>, evitar un desarrollismo desenfrenado y acompasar el crecimiento econ&oacute;mico al crecimiento poblacional. La idea era simple: un territorio finito no puede expandirse indefinidamente sin consecuencias.
    </p><p class="article-text">
        En 2001, Canarias dio un paso decisivo: se estableci&oacute; una moratoria tur&iacute;stica que desclasific&oacute; 400.000 camas. En 2003, el Parlamento aprob&oacute; una ley que confirm&oacute; que la comunidad aut&oacute;noma pod&iacute;a limitar su crecimiento poblacional. Aquella decisi&oacute;n no supuso ninguna carga econ&oacute;mica para el erario p&uacute;blico y demostraron que se pod&iacute;a actuar con firmeza sin comprometer las finanzas. Sin embargo, a partir de 2003 se retomaron pol&iacute;ticas basadas en el crecimiento constante (el desarrollismo), priorizando el aumento de visitantes y sustituyendo la planificaci&oacute;n territorial por un urbanismo ligado a proyectos concretos. El resultado fue previsible: el <em>Efecto Llamada</em> regres&oacute;, y con &eacute;l, el crecimiento poblacional descontrolado.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, las consecuencias son evidentes. Canarias enfrenta emergencias clim&aacute;tica, h&iacute;drica y energ&eacute;tica; una crisis de vivienda sin precedentes; infraestructuras saturadas y servicios p&uacute;blicos tensionados. Las familias soportan alquileres inasumibles, los hospitales y colegios operan al l&iacute;mite y el transporte p&uacute;blico resulta insuficiente. La energ&iacute;a y el agua, recursos limitados, sufren una presi&oacute;n constante. Estos no son problemas del futuro, son la realidad de hoy.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, el Gobierno aprob&oacute; en octubre de 2024 <em>las 51 medidas para la Canarias del futuro</em>, un documento lleno de conceptos como cohesi&oacute;n, sostenibilidad, gobernanza, visores de datos, oficinas virtuales y observatorios. Sin embargo, estas medidas no han reducido la presi&oacute;n demogr&aacute;fica. La llegada de poblaci&oacute;n atra&iacute;da por el turismo y la actividad econ&oacute;mica contin&uacute;a sin freno, y los servicios p&uacute;blicos siguen desbordados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El foco principal de estas medidas est&aacute; en la despoblaci&oacute;n rural y los municipios peque&ntilde;os, lo que es importante para equilibrar el territorio. Pero el problema central es la &ldquo;sobreconcentraci&oacute;n&rdquo; en zonas urbanas y tur&iacute;sticas, donde la capacidad de las administraciones para ofrecer servicios adecuados se ve desbordada. La Estrategia Canaria del Reto Demogr&aacute;fico habla de estudios sobre capacidad de carga y planificaci&oacute;n estrat&eacute;gica, pero evita enfrentar lo esencial: frenar el crecimiento en &aacute;reas donde la poblaci&oacute;n ya supera lo que podemos atender de manera sostenible.
    </p><p class="article-text">
        El desaf&iacute;o no consiste en cerrar Canarias al mundo ni en frenar el turismo. Consiste en asumir que un crecimiento ilimitado tiene consecuencias reales y tangibles. Las islas deben garantizar vivienda, energ&iacute;a, agua, transporte, sanidad, educaci&oacute;n y servicios sociales a quienes viven aqu&iacute;. Eso solo se logra con medidas concretas, firmes y realistas.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es t&eacute;cnico; es pol&iacute;tico. Las herramientas existen. Canarias puede planificar, limitar el crecimiento y priorizar la rehabilitaci&oacute;n frente al consumo de suelo nuevo. Apostar por calidad sobre cantidad, por densidades sostenibles, por inversi&oacute;n en servicios p&uacute;blicos y por equilibrio territorial. Si no se act&uacute;a, no es por falta de instrumentos, sino por ausencia de voluntad pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El <em>Efecto Llamada</em> tambi&eacute;n impacta directamente en el mercado de la vivienda. La constante llegada de personas vinculadas al turismo y la hosteler&iacute;a incrementa la demanda de pisos y casas, encarece los precios y expulsa a las familias y los j&oacute;venes que buscan independizarse. Es una consecuencia directa de un crecimiento poblacional no planificado y de un modelo econ&oacute;mico centrado &uacute;nicamente en atraer visitantes y mano de obra vinculada al turismo.
    </p><p class="article-text">
        La presi&oacute;n tambi&eacute;n se traslada a la educaci&oacute;n. Colegios y aulas masificadas generan listas de espera y dificultan una educaci&oacute;n de calidad. Los hospitales y centros de salud se encuentran tensionados, con urgencias saturadas y tiempos de espera cada vez mayores. Las carreteras y el transporte p&uacute;blico padecen congesti&oacute;n cr&oacute;nica y los recursos b&aacute;sicos, como la energ&iacute;a y el agua, sienten la presi&oacute;n de esta poblaci&oacute;n creciente. Este no es un problema de ma&ntilde;ana: es el presente.
    </p><p class="article-text">
        Ni la Estrategia Canaria del Reto Demogr&aacute;fico ni las 51 medidas de 2024 cuestionan el modelo econ&oacute;mico que provoca esta presi&oacute;n, ni establecen l&iacute;mites claros al desarrollismo tur&iacute;stico y laboral. Tampoco definen mecanismos que frenen el efecto llamado ni garantizan que las administraciones puedan atender a quienes viven en las islas. El resultado es que tensi&oacute;n se acumula y retrasan decisiones que deber&iacute;an haberse tomado hace a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        El verdadero reto demogr&aacute;fico no se resuelve con m&aacute;s observatorios ni con mesas de trabajo. Requiere decisiones valientes, aunque impopulares, que protejan quienes viven en las islas hoy y garanticen su sostenibilidad futura. La responsabilidad es clara: ya estamos pagando las consecuencias, y si no se act&uacute;a con rapidez, los problemas solo se agravar&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El reto demogr&aacute;fico no es un n&uacute;mero ni un concepto elegante. Es la vida diaria de cada canario y cada canaria. Son los j&oacute;venes que no encuentran vivienda, los hospitales saturados, los colegios desbordados, las carreteras colapsadas y el agua y la energ&iacute;a bajo presi&oacute;n. Si seguimos creyendo que m&aacute;s turistas y m&aacute;s trabajadores siempre equivalen a progreso, estaremos cavando nuestra propia trampa.
    </p><p class="article-text">
        El tiempo de los debates tibios y los planes de papel ha terminado. Las 51 medidas de 2020, llenas de promesas y documentos, han demostrado que sin decisiones concretas no se puede contener la presi&oacute;n demogr&aacute;fica. Canarias debe elegir entre seguir creciendo sin control y ahogarse en sus propios problemas o plantarse con valent&iacute;a y construir un archipi&eacute;lago donde todos puedan vivir dignamente, con servicios que funcionen y un futuro garantizado.
    </p><p class="article-text">
        Canarias est&aacute; al l&iacute;mite. Ya lo sentimos, en la vida diaria de cada persona. Si no cambiamos el rumbo, ma&ntilde;ana ser&aacute; demasiado tarde. El reto demogr&aacute;fico no espera. La responsabilidad recae sobre quienes hoy gobiernan. Es momento de valent&iacute;a, de decisiones claras y de acci&oacute;n inmediata. Solo as&iacute; podremos garantizar que las islas que amamos sigan siendo un lugar habitable, justo y sostenible para todos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/reto-gobierno-ignora_132_13022335.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 26 Feb 2026 10:59:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El reto que el Gobierno ignora]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Financiación justa para nuestra singular realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/financiacion-justa-singular-realidad_132_13006623.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e124de06-9815-432b-bc66-f9fe1e080fac_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Financiación justa para nuestra singular realidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Prestar sanidad, educación o servicios sociales en un territorio discontinuo exige estructuras distribuidas, plantillas dimensionadas para realidades insulares distintas y redes logísticas complejas. No es una cuestión simbólica. Es un sobrecoste medible</p></div><p class="article-text">
        El debate sobre el Sistema de Financiaci&oacute;n Auton&oacute;mica no es una discusi&oacute;n t&eacute;cnica reservada a expertos. Es una cuesti&oacute;n que determina cu&aacute;ntos recursos tienen las comunidades para sostener la sanidad, la educaci&oacute;n, la dependencia y los servicios sociales. Y en ese debate, Canarias no puede quedar diluida en una media estad&iacute;stica que no refleja su realidad.
    </p><p class="article-text">
        Reivindicamos que el nuevo modelo recoja todas las singularidades territoriales del Estado. La dispersi&oacute;n poblacional, la llamada Espa&ntilde;a vaciada, el envejecimiento, la extensi&oacute;n territorial o la baja densidad son factores que deben ponderarse adecuadamente porque influyen directamente en el coste de prestar servicios p&uacute;blicos. No se trata de competir en agravios comparativos, sino de construir un sistema verdaderamente equitativo que asuma la diversidad real del Estado.
    </p><p class="article-text">
        Esa misma l&oacute;gica debe aplicarse a Canarias con la misma coherencia. Somos un archipi&eacute;lago de ocho islas habitadas, con una fragmentaci&oacute;n territorial que condiciona la organizaci&oacute;n administrativa y multiplica el coste efectivo de los servicios. Sin embargo, la variable de insularidad, ya insuficientemente ponderada en el modelo vigente, pierde peso en la nueva propuesta en lugar de reforzarse. Esa decisi&oacute;n no responde a un an&aacute;lisis riguroso de costes, sino a una simplificaci&oacute;n que perjudica objetivamente a nuestra comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Prestar sanidad, educaci&oacute;n o servicios sociales en un territorio discontinuo exige estructuras distribuidas, plantillas dimensionadas para realidades insulares distintas y redes log&iacute;sticas complejas. No es una cuesti&oacute;n simb&oacute;lica. Es un sobrecoste medible. Si el sistema no lo reconoce de forma adecuada, el resultado es una financiaci&oacute;n que no cubre plenamente las necesidades reales.
    </p><p class="article-text">
        A esa dimensi&oacute;n territorial se suma un factor social ineludible. Canarias mantiene tasas de pobreza y exclusi&oacute;n superiores a la media estatal. No hablamos solo de desempleo, sino de una pobreza estructural vinculada a salarios m&aacute;s bajos y a una mayor vulnerabilidad de amplios sectores de la poblaci&oacute;n. Esta realidad incrementa la demanda sobre los servicios p&uacute;blicos. Cuando los ingresos familiares son insuficientes, la sanidad p&uacute;blica, la educaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas sociales se convierten en el principal soporte de estabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Un sistema de financiaci&oacute;n que ignore esa combinaci&oacute;n, mayor coste estructural y mayor presi&oacute;n social, no puede considerarse equitativo. La igualdad entre territorios no consiste en repartir lo mismo, sino en garantizar que todos puedan ofrecer servicios en condiciones similares. Si las necesidades y los costes son distintos, la financiaci&oacute;n tambi&eacute;n debe serlo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por ello exigimos al Gobierno de Espa&ntilde;a que el nuevo modelo incorpore con rigor las especificidades de Canarias, debidamente ponderadas. No pedimos un trato excepcional, pedimos un c&aacute;lculo justo. Y corresponde al Gobierno de Canarias defender esta posici&oacute;n con firmeza, aportando datos comparativos sobre el coste efectivo de los servicios, el diferencial de precios y el impacto presupuestario de la fragmentaci&oacute;n territorial.
    </p><p class="article-text">
        El debate no puede resolverse con f&oacute;rmulas abstractas ni con porcentajes arbitrarios. Debe basarse en evidencia. &iquest;Cu&aacute;nto cuesta mantener una red hospitalaria distribuida en ocho islas? &iquest;Cu&aacute;l es el sobrecoste de garantizar educaci&oacute;n en territorios insulares con menor escala? &iquest;Qu&eacute; impacto tiene la vulnerabilidad social en el gasto sanitario y en las pol&iacute;ticas de dependencia? Esas preguntas requieren respuestas t&eacute;cnicas, no aproximaciones gen&eacute;ricas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, la coherencia territorial debe extenderse a otras decisiones financieras del Estado. Resulta dif&iacute;cil entender que los 1.000 millones de euros destinados a mitigar el cambio clim&aacute;tico se orienten exclusivamente hacia comunidades mediterr&aacute;neas, como si el impacto clim&aacute;tico no afectara con intensidad a otros territorios. Canarias sufre de forma cada vez m&aacute;s evidente las consecuencias del calentamiento global: episodios recurrentes de calima, temperaturas extremas sostenidas, alteraciones en los patrones de lluvias y fen&oacute;menos mar&iacute;timos m&aacute;s adversos. Nuestra condici&oacute;n insular nos hace especialmente vulnerables a estos cambios.
    </p><p class="article-text">
        Si el criterio es la exposici&oacute;n al riesgo y la necesidad de adaptaci&oacute;n, Canarias debe estar incluida de manera proporcional en ese esfuerzo inversor. El cambio clim&aacute;tico no entiende de mapas pol&iacute;ticos ni de etiquetas geogr&aacute;ficas. Afecta con mayor crudeza a quienes dependen de recursos limitados, a quienes viven en territorios fr&aacute;giles y cuentan con menor margen econ&oacute;mico para adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        Financiaci&oacute;n auton&oacute;mica y transici&oacute;n clim&aacute;tica son dos caras de la misma moneda: la capacidad real de un territorio para sostener derechos y afrontar desaf&iacute;os estructurales. No se puede exigir resiliencia sin garantizar recursos. No se puede hablar de cohesi&oacute;n si se aplican criterios que invisibilizan realidades complejas.
    </p><p class="article-text">
        Canarias no cuestiona que otras comunidades necesiten reconocimiento por su dispersi&oacute;n o por el envejecimiento de su poblaci&oacute;n. Lo que reclamamos es coherencia: que todas las singularidades se midan con la m&aacute;xima contundencia y precisi&oacute;n, y que la nuestra no pierda peso en el proceso.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Espa&ntilde;a debe garantizar un modelo que no simplifique la diversidad territorial. Y el Gobierno de Canarias debe asumir la responsabilidad de defender con determinaci&oacute;n esta posici&oacute;n en todos los foros. No es una batalla partidista, es una cuesti&oacute;n de equidad institucional.
    </p><p class="article-text">
        Porque cuando la financiaci&oacute;n no refleja la realidad, los efectos no son abstractos. Se traducen en menos capacidad para reducir listas de espera, en m&aacute;s presi&oacute;n sobre los centros educativos, en menor margen para combatir la pobreza y en menos recursos para adaptarnos al cambio clim&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        La justicia territorial no consiste en tratar a todos igual, sino en financiar correctamente lo que realmente cuesta sostener cada territorio. Y sostener Canarias exige reconocer su fragmentaci&oacute;n, su vulnerabilidad social y su exposici&oacute;n clim&aacute;tica con datos, con rigor y con recursos.
    </p><p class="article-text">
        Porque sin financiaci&oacute;n justa no hay igualdad real, y sin igualdad real no hay cohesi&oacute;n posible en un Estado que presume de ser diverso.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/financiacion-justa-singular-realidad_132_13006623.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Feb 2026 09:40:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Financiación justa para nuestra singular realidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Morir pidiendo auxilio: la tragedia silenciosa de la salud mental en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/morir-pidiendo-auxilio-tragedia-silenciosa-salud-mental-canarias_132_12958516.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/07915eb8-02bc-4f83-9b81-cf6484c6a8ba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Morir pidiendo auxilio: la tragedia silenciosa de la salud mental en Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El suicidio se ha convertido, en el último lustro, en la principal causa de muerte no natural en el Archipiélago, por encima de los accidentes de tráfico y muy por encima de las víctimas de violencia machista. Este dato, por sí solo, debería haber provocado ya una profunda sacudida colectiva. Pero no ha sido así</p></div><p class="article-text">
        En Canarias est&aacute; muriendo gente que no quer&iacute;a morir. Personas j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes que pidieron ayuda, que verbalizaron su sufrimiento, que advirtieron del peligro y que, aun as&iacute;, fueron devueltas a casa con un protocolo bajo el brazo y la responsabilidad de sobrevivir en soledad.
    </p><p class="article-text">
        El suicidio se ha convertido, en el &uacute;ltimo lustro, en la principal causa de muerte no natural en el Archipi&eacute;lago, por encima de los accidentes de tr&aacute;fico y muy por encima de las v&iacute;ctimas de violencia machista. Este dato, por s&iacute; solo, deber&iacute;a haber provocado ya una profunda sacudida colectiva. Pero no ha sido as&iacute;. Las autoridades repiten discursos sobre la importancia de la salud mental, pero las cifras siguen subiendo y cada nueva muerte confirma una realidad insoportable: los planes y las promesas no llegan a quienes m&aacute;s lo necesitan.
    </p><p class="article-text">
        La depresi&oacute;n severa con ideaci&oacute;n suicida no es una enfermedad invisible. No aparece de repente ni se vive siempre en silencio. En muchos casos, quienes la padecen acuden al sistema sanitario suplicando algo tan elemental como protecci&oacute;n, porque saben que no pueden controlar sus impulsos suicidas. Algunos llegan incluso a solicitar el ingreso voluntario como &uacute;nica v&iacute;a para sentirse a salvo.
    </p><p class="article-text">
        Y aun as&iacute;, la respuesta suele ser devastadora: &ldquo;el hospital no es su lugar&rdquo;, &ldquo;debe responsabilizarse de su medicaci&oacute;n&rdquo;, &ldquo;vuelva a casa&rdquo;. Este tipo de respuestas ignoran la gravedad del estado mental del paciente, su extrema vulnerabilidad y el riesgo real que corre. Se exige lucidez a quienes no la poseen, autonom&iacute;a a quienes est&aacute;n emocionalmente incapacitados y responsabilidad a quienes dependen de ayuda constante para seguir con vida.
    </p><p class="article-text">
        Los protocolos de la sanidad canaria parecen haber establecido una l&iacute;nea tan incomprensible como cruel. Se prioriza el ingreso de personas con problemas de salud mental cuando representan un peligro para terceros. Sin embargo, quienes no son violentos, quienes no quieren hacer da&ntilde;o a nadie m&aacute;s que a s&iacute; mismos, quedan fuera del sistema de protecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica encierra una paradoja devastadora: se deposita toda la responsabilidad en quienes la enfermedad ha debilitado hasta el l&iacute;mite. Hay casos de personas que terminaron suicid&aacute;ndose mediante una sobredosis de la medicaci&oacute;n que ten&iacute;an prescrita precisamente para tratar su depresi&oacute;n. La misma medicaci&oacute;n que deb&iacute;a salvarles la vida se convierte, ir&oacute;nicamente, en la herramienta que acaba con ella, porque el paciente no puede controlarla sin supervisi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero la depresi&oacute;n no mata sola. Arrastra consigo a familias enteras: padres, madres, parejas, hermanos que viven en vigilancia permanente, que duermen con un o&iacute;do alerta, que revisan cajones y pastillas, que temen cada silencio. Redes de apoyo que se desgastan hasta el l&iacute;mite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Personas que reducen jornadas laborales, piden excedencias o pierden su empleo por ausencias reiteradas. Familias que se rompen por agotamiento, por miedo, por culpa. Y aun as&iacute;, en demasiados casos, no han logrado evitar el desenlace fatal. El desgaste f&iacute;sico, emocional y econ&oacute;mico es brutal, y la soledad de los cuidadores aumenta el riesgo de tragedias paralelas.
    </p><p class="article-text">
        Cuando la red de apoyo es peque&ntilde;a o inexistente, el abandono es todav&iacute;a m&aacute;s cruel. El sistema sanitario no compensa esa fragilidad social: la agrava. Los familiares se convierten en terapeutas improvisados, enfermeros permanentes y vigilantes de vidas que no pueden proteger por completo. La presi&oacute;n constante deriva, con frecuencia, en ansiedad, depresi&oacute;n e incluso el colapso de quienes sostienen a otros.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El estigma y la negligencia institucional</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todav&iacute;a existe un estigma sobre la salud mental que impide que muchas personas busquen ayuda a tiempo. Todav&iacute;a se juzga a quien sufre por no &ldquo;ser fuerte&rdquo;, por no poder con su enfermedad. Y cuando finalmente piden asistencia, se encuentran con un sistema r&iacute;gido que prioriza la seguridad de terceros sobre la protecci&oacute;n de la vida de quien sufre. Esta combinaci&oacute;n de estigma y protocolos fallidos alimenta un c&iacute;rculo de desesperanza que mata.
    </p><p class="article-text">
        La negligencia institucional no es solo falta de recursos. Es tambi&eacute;n una cultura que ve la salud mental como secundaria, que gestiona estad&iacute;sticas en lugar de vidas y que conf&iacute;a en protocolos r&iacute;gidos, como sustituto de la atenci&oacute;n humana. La realidad demuestra lo contrario: la rigidez mata y la burocracia se impone mientras las personas se pierden.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, desde las instituciones se multiplican las campa&ntilde;as, los anuncios y los discursos bienintencionados sobre la importancia de la salud mental. Se habla de incrementos presupuestarios, de planes estrat&eacute;gicos, de compromiso pol&iacute;tico. Pero la realidad es tozuda: los suicidios aumentan, los protocolos fallan y las personas con depresi&oacute;n severa siguen muriendo tras haber pedido ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Si el principio b&aacute;sico de la medicina es salvar vidas resulta insoportable aceptar que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, el n&uacute;mero de suicidios siga creciendo en Canarias. Algo falla cuando quien pide ser ingresado por miedo a s&iacute; mismo es enviado de vuelta a casa. Algo falla cuando se confunde autonom&iacute;a con abandono. Algo falla cuando la propaganda institucional suena a todo volumen mientras las familias entierran a los suyos.
    </p><p class="article-text">
        Cada suicidio no es solo una tragedia personal. Es un fracaso de todos nosotros como sociedad. Es la prueba de que nuestros discursos, planes y promesas no llegan a quienes m&aacute;s lo necesitan. Porque proteger no es solo un concepto administrativo; es una acci&oacute;n concreta. Es ingresar a quien lo necesita, acompa&ntilde;ar a quien no puede caminar solo, escuchar a quienes claman por ayuda.
    </p><p class="article-text">
        Mientras los discursos y las cifras llenan portadas y comunicados oficiales, Canarias sigue enterrando vidas. Vidas j&oacute;venes y no tan j&oacute;venes que podr&iacute;an haberse salvado con decisiones valientes, protocolos flexibles y sensibilidad real. La vida de cada persona con depresi&oacute;n severa y tendencia suicida es urgente y no puede esperar m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras el sistema mira hacia otro lado, cada grito que nadie escucha se convierte en un silencio eterno. Canarias sigue enterrando vidas que pidieron ayuda y nunca fueron salvadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/morir-pidiendo-auxilio-tragedia-silenciosa-salud-mental-canarias_132_12958516.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 03 Feb 2026 11:39:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Morir pidiendo auxilio: la tragedia silenciosa de la salud mental en Canarias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias no aguanta más: necesitamos cambiar de rumbo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-no-aguanta-necesitamos-cambiar-rumbo_132_12823419.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/75b59004-49e3-4b19-9ac6-3c595b0b760b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Canarias no aguanta más: necesitamos cambiar de rumbo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El futuro de Canarias pasa por equilibrar el turismo con la diversificación económica, la protección del territorio, el refuerzo de los servicios públicos y una política de vivienda que frene la especulación. Pasa también por apostar de verdad por el transporte público, la formación y el desarrollo de sectores innovadores</p></div><p class="article-text">
        En Canarias llevamos a&ntilde;os hablando de lo mismo, pero sin atrevernos a dar el paso que la realidad nos exige: cambiar el modelo econ&oacute;mico, y eso significa poner l&iacute;mites claros al turismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Puede sonar duro. El turismo ha sido y sigue siendo la columna vertebral de nuestra econom&iacute;a. Pero si miramos con honestidad lo que est&aacute; ocurriendo, veremos que no podemos seguir creciendo sin control. Ese camino ya no es sostenible, ni para el territorio ni para quienes vivimos aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hoy el debate no es si el turismo es bueno o malo. El turismo ha tra&iacute;do progreso, empleo e ingresos. Pero tambi&eacute;n ha provocado una presi&oacute;n insoportable sobre nuestras carreteras, hospitales, viviendas, recursos naturales y servicios p&uacute;blicos. Lo que est&aacute; en juego no es una disputa ideol&oacute;gica, sino la calidad de vida de la gente, la conservaci&oacute;n de nuestro medio ambiente y el futuro de las pr&oacute;ximas generaciones.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos 25 a&ntilde;os, Canarias ha sumado medio mill&oacute;n de habitantes. &iquest;De d&oacute;nde viene ese crecimiento poblacional? En buena parte del desarrollismo basado en turismo y construcci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s turistas implican m&aacute;s mano de obra externa, m&aacute;s demanda de vivienda, m&aacute;s consumo de agua y energ&iacute;a, m&aacute;s coches, m&aacute;s residuos. El c&iacute;rculo es evidente: si no se controla el crecimiento tur&iacute;stico, tampoco se puede controlar el crecimiento poblacional.
    </p><p class="article-text">
        Las consecuencias ya las vemos a diario. J&oacute;venes que no pueden acceder a una vivienda digna, colapso en los servicios de urgencias, saturaci&oacute;n en carreteras y aeropuertos, espacios naturales degradados y barrios donde la vivienda vacacional ha expulsado a los vecinos. Todo ello mientras se sigue defendiendo un modelo de crecimiento &ldquo;cuanto m&aacute;s, mejor&rdquo;, y es aqu&iacute; donde entra el debate fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras millones de turistas disfrutan de playas limpias, carreteras asfaltadas, seguridad o atenci&oacute;n m&eacute;dica de urgencia, la factura de todo esto la pagamos en gran medida los canarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las pol&iacute;ticas liberales de bajar impuestos y rechazar una tasa tur&iacute;stica s&oacute;lo nos condenan a tener menos recursos para educaci&oacute;n, vivienda, movilidad o sanidad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En cambio, otras comunidades como Baleares o Catalunya, y muchos destinos internacionales l&iacute;deres, ya aplican con &eacute;xito una tasa tur&iacute;stica. &iquest;Por qu&eacute; Canarias no?
    </p><p class="article-text">
        Desde Nueva Canarias defendemos una fiscalidad justa. Eso significa introducir una tasa tur&iacute;stica moderada y bien dise&ntilde;ada, cuyos ingresos se destinen directamente a lo que m&aacute;s falta nos hace: proteger el medio ambiente, reforzar los servicios p&uacute;blicos en los municipios tur&iacute;sticos, rehabilitar espacios degradados y garantizar que quienes nos visitan contribuyen, al menos en parte, al coste real de su estancia. No se trata de cargar sobre el turista, sino de equilibrar lo que hoy es claramente injusto.
    </p><p class="article-text">
        Pero la tasa, siendo importante, no es suficiente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo fundamental es limitar y modular el crecimiento tur&iacute;stico seg&uacute;n la capacidad de carga de isla, de sus infraestructuras y servicios p&uacute;blicos. No es lo mismo Fuerteventura o Lanzarote, ya muy saturadas, que La Palma, La Gomera o El Hierro, donde el turismo a&uacute;n puede crecer de forma moderada, de calidad y respetuosa con el medio.
    </p><p class="article-text">
        Esto no es nuevo. En los a&ntilde;os 2000 Canarias aplic&oacute; una moratoria tur&iacute;stica que fren&oacute; las camas hoteleras y desclasific&oacute; suelo. Esa decisi&oacute;n permiti&oacute; respirar y replantear el futuro. Lamentablemente, los gobiernos posteriores dejaron caer esas directrices y volvimos a la senda del crecimiento sin control. Hoy, dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, estamos en el mismo punto, con la diferencia de que la situaci&oacute;n es a&uacute;n m&aacute;s grave. El modelo actual ha tocado techo.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es sencilla:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Queremos seguir atrapados en un modelo caduco, donde los beneficios son privados y los costes p&uacute;blicos?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;O damos el paso hacia un modelo m&aacute;s justo y sostenible?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No se trata de cerrar la puerta al turismo, sino de cuidar lo que tenemos y garantizar que ese motor econ&oacute;mico no se convierta en nuestra mayor amenaza.
    </p><p class="article-text">
        El futuro de Canarias pasa por equilibrar el turismo con la diversificaci&oacute;n econ&oacute;mica, la protecci&oacute;n del territorio, el refuerzo de los servicios p&uacute;blicos y una pol&iacute;tica de vivienda que frene la especulaci&oacute;n. Pasa tambi&eacute;n por apostar de verdad por el transporte p&uacute;blico, la formaci&oacute;n y el desarrollo de sectores innovadores.
    </p><p class="article-text">
        No podemos esperar otros 25 a&ntilde;os para darnos cuenta de que hemos crecido demasiado y mal. El momento es ahora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        O actuamos con valent&iacute;a y visi&oacute;n de futuro, o el modelo tur&iacute;stico acabar&aacute; devorando la tierra que lo sostiene.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Canarias merece un turismo de calidad, no de cantidad. Merece un modelo econ&oacute;mico que piense primero en su gente y en su territorio. Porque lo que est&aacute; en juego no es solo la econom&iacute;a, es nuestra forma de vida.
    </p><p class="article-text">
        Canarias no puede seguir esperando a que este Gobierno act&uacute;e. La presi&oacute;n ciudadana es la &uacute;nica garant&iacute;a de que algo cambie. No basta con quejarnos en casa o en redes sociales: tenemos que exigir en voz alta un modelo diferente, justo y sostenible.
    </p><p class="article-text">
        Si callamos, otros decidir&aacute;n por nosotros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si alzamos la voz, a&uacute;n estamos a tiempo de salvar lo que nos hace &uacute;nicos.
    </p><p class="article-text">
        Ha llegado la hora de decirlo alto y claro: Canarias no se vende. Canarias se defiende.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-no-aguanta-necesitamos-cambiar-rumbo_132_12823419.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 05 Dec 2025 10:20:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Canarias no aguanta más: necesitamos cambiar de rumbo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La legalidad inmoral del alquiler en Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/legalidad-inmoral-alquiler-canarias_132_12739657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1348262b-6527-4160-b40a-1d8828e29ea0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La legalidad inmoral del alquiler en Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Canarias, acceder a una vivienda se ha convertido en una pesadilla para miles de familias que, año tras año, ven cómo sus derechos son vulnerados por el mercado del alquiler. La situación que vivimos hoy no es solo insostenible: es una forma encubierta de extorsión</p></div><p class="article-text">
        En Canarias, acceder a una vivienda se ha convertido en una pesadilla para miles de familias que, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, ven c&oacute;mo sus derechos son vulnerados por el mercado del alquiler. La situaci&oacute;n que vivimos hoy no es solo insostenible: es una forma encubierta de extorsi&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Grandes y medianos tenedores, muchos de ellos fondos de inversi&oacute;n y sociedades inmobiliarias con intereses tur&iacute;sticos, act&uacute;an con la impunidad de quienes saben que la moralidad no conlleva sanciones. A partir de enero de 2026, numerosos inquilinos ya han recibido notificaciones anunciando subidas de hasta 500 euros mensuales. No se trata de una exageraci&oacute;n, sino de una realidad que amenaza la estabilidad de cientos de hogares.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo m&aacute;s grave es que, aunque estas pr&aacute;cticas resultan inmorales, no son ilegales. Un vac&iacute;o normativo permite que el abuso se normalice, que la especulaci&oacute;n se imponga y que la ciudadan&iacute;a se vea obligada a pagar precios imposibles solo por mantener un techo. Mientras tanto, el Gobierno de Canarias permanece pasivo, eludiendo su obligaci&oacute;n pol&iacute;tica y moral de proteger a la poblaci&oacute;n frente a estas pr&aacute;cticas abusivas.
    </p><p class="article-text">
        En ciudades como Las Palmas de Gran Canaria, Santa Cruz de Tenerife, La Laguna, Arrecife, Corralejo o Puerto del Carmen, la situaci&oacute;n ha alcanzado niveles cr&iacute;ticos. Los alquileres se disparan y se utilizan como herramienta de presi&oacute;n sobre los arrendatarios. Familias enteras se ven forzadas a aceptar incrementos desorbitados bajo la amenaza de no renovaci&oacute;n del contrato o de un desahucio encubierto.
    </p><p class="article-text">
        Esta realidad afecta especialmente a las personas mayores, a los j&oacute;venes que buscan emanciparse y a las familias con ingresos medios, para quienes un aumento de 300 o 500 euros al mes puede marcar la diferencia entre conservar su hogar o perderlo.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Canarias, que deber&iacute;a garantizar el equilibrio entre propietarios e inquilinos, ha incumplido su obligaci&oacute;n m&aacute;s b&aacute;sica: declarar zonas tensionadas donde los alquileres se disparan. La Ley estatal por el Derecho a la Vivienda permite aplicar esta herramienta desde hace meses, pero la inacci&oacute;n del Ejecutivo de CC y PP ha impedido su puesta en marcha.
    </p><p class="article-text">
        No es casualidad. Esta par&aacute;lisis responde a una falta de voluntad pol&iacute;tica frente a los grandes intereses inmobiliarios que, con su poder econ&oacute;mico, han convertido la vivienda en un bien exclusivo y especulativo. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria solicit&oacute; hace ocho meses la declaraci&oacute;n de zona tensionada. La respuesta del Gobierno de Fernando Clavijo ha sido el silencio. Y no es el &uacute;nico municipio ignorado por el Ejecutivo de las derechas canarias.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, Canarias cuenta con m&aacute;s de 211.000 viviendas vac&iacute;as, muchas de ellas propiedad de los mismos grandes tenedores que mantienen los precios en niveles prohibitivos. El contraste es indignante: familias sin hogar frente a un parque inmobiliario ocioso. No hablamos de escasez, sino de especulaci&oacute;n deliberada.
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, fondos internacionales han adquirido edificios enteros en nuestras ciudades, expulsando a inquilinos hist&oacute;ricos para convertir sus viviendas en apartamentos tur&iacute;sticos o de lujo. Las familias que permanecen sufren intimidaciones y subidas abruptas de precio. Es una forma moderna de desahucio, una violencia econ&oacute;mica que traiciona el esp&iacute;ritu de la ley y evidencia la pasividad del Gobierno auton&oacute;mico. No podemos permitir que la legalidad sirva de escudo para la injusticia.
    </p><p class="article-text">
        El derecho a la vivienda no puede seguir siendo un privilegio. La especulaci&oacute;n inmobiliaria, que ha convertido los hogares en instrumentos de lucro, exige respuestas urgentes y contundentes.
    </p><p class="article-text">
        Siete medidas urgentes para frenar la especulaci&oacute;n:
    </p><p class="article-text">
        1. Declarar de inmediato zonas tensionadas en los municipios m&aacute;s afectados, para frenar los incrementos abusivos y proteger a los inquilinos.
    </p><p class="article-text">
        2. Establecer topes efectivos a los alquileres en esas zonas, con mecanismos de supervisi&oacute;n y sanci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        3. Movilizar las viviendas vac&iacute;as, incentivando su alquiler mediante beneficios fiscales y sanciones a quienes las mantengan cerradas sin justificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        4. Ampliar el parque p&uacute;blico de vivienda, priorizando a j&oacute;venes, familias monoparentales y personas mayores.
    </p><p class="article-text">
        5. Garantizar seguridad jur&iacute;dica a los peque&ntilde;os propietarios, fomentando el alquiler responsable y asequible.
    </p><p class="article-text">
        6. Crear un Observatorio Canario del Alquiler, que detecte pr&aacute;cticas especulativas, controle precios y proponga medidas preventivas.
    </p><p class="article-text">
        7. Prohibir la conversi&oacute;n de viviendas residenciales en tur&iacute;sticas en zonas saturadas, equilibrando el desarrollo econ&oacute;mico con el derecho a un hogar.
    </p><p class="article-text">
        Estas medidas no son ut&oacute;picas; son viables y dependen &uacute;nicamente de voluntad pol&iacute;tica. Cada d&iacute;a que pasa sin aplicarlas, miles de familias pierden estabilidad, seguridad y confianza en las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        No podemos hablar de recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica ni de crecimiento tur&iacute;stico mientras la vivienda se convierte en un lujo. Canarias no puede permitir que una generaci&oacute;n entera destine la mayor parte de su salario al alquiler ni que contin&uacute;e el &eacute;xodo silencioso de ciudadanos expulsados por los precios. La desigualdad residencial es una fractura social que amenaza nuestra cohesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno de Canarias debe elegir: proteger a la ciudadan&iacute;a o proteger a los especuladores. Cada d&iacute;a de inacci&oacute;n es un voto a favor de la extorsi&oacute;n inmobiliaria y un desprecio a los derechos de los canarios.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a no puede normalizar la injusticia ni resignarse al abuso. La crisis de la vivienda no es fruto de fuerzas inevitables, sino de decisiones pol&iacute;ticas que han priorizado el beneficio privado sobre la dignidad humana.
    </p><p class="article-text">
        Como diputada de Nueva Canarias&ndash;Bloque Canarista, asumo este compromiso p&uacute;blicamente: defender&eacute; el derecho a la vivienda, denunciar&eacute; los abusos y exigir&eacute; pol&iacute;ticas efectivas frente a la especulaci&oacute;n. Canarias no puede esperar m&aacute;s. Cada familia que pierde su hogar es una derrota colectiva.
    </p><p class="article-text">
        Esto no va solo de alquileres; va de justicia social, cohesi&oacute;n comunitaria y dignidad humana. No aceptaremos que la legalidad se utilice para justificar la inmoralidad. Canarias merece una pol&iacute;tica valiente y los ciudadanos merecen dormir tranquilos bajo el techo de su casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/legalidad-inmoral-alquiler-canarias_132_12739657.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Nov 2025 11:36:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La legalidad inmoral del alquiler en Canarias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[REF: tres letras que sostienen a Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ref-tres-letras-sostienen-canarias_132_12701440.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b68610a0-1958-47c6-b59f-82247b950736_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="REF: tres letras que sostienen a Canarias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Preocupa escuchar propuestas que buscan incluir bonificaciones en el IRPF dentro del REF, como han planteado Coalición Canaria, el Partido Popular y el propio Comisionado gubernamental del REF. Eso sería desnaturalizarlo, convertir un instrumento de equilibrio en una simple rebaja fiscal</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;El R&eacute;gimen Econ&oacute;mico y Fiscal (REF) beneficia no s&oacute;lo a las empresas. Tambi&eacute;n a todas y todos los canarios&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Hay palabras que suenan t&eacute;cnicas, casi lejanas, pero que determinan buena parte de nuestra vida cotidiana. Una de ellas es &ldquo;R&eacute;gimen Econ&oacute;mico y Fiscal de Canarias&rdquo; o, como solemos abreviarlo, REF. Muchos han o&iacute;do hablar del mismo, pocos lo entienden realmente y algunos, los m&aacute;s atrevidos, lo despachan con frases del tipo &ldquo;eso es un chollo para las empresas&rdquo;. Nada m&aacute;s falso.
    </p><p class="article-text">
        El REF no es un privilegio ni un regalo, sino un acto de justicia social e hist&oacute;rica. Reconoce que vivir en un archipi&eacute;lago distante y fragmentado tiene un coste adicional que el resto del pa&iacute;s no sufre. Por eso, desde hace d&eacute;cadas, el REF sirve para equilibrar la balanza y garantizar que Canarias pueda competir en igualdad de condiciones con el resto de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El REF, tiene dos vertientes inseparables: la econ&oacute;mica y la fiscal.
    </p><p class="article-text">
        La primera es la que sentimos directamente en nuestros bolsillos. Gracias al REF, los canarios pagamos un 75 % menos en los billetes de avi&oacute;n y barco, ya sea para movernos entre islas o viajar a la pen&iacute;nsula. Un vuelo a Madrid o a cualquier otra isla nos cuesta una cuarta parte de lo que pagar&iacute;a alguien de otra comunidad.
    </p><p class="article-text">
        El transporte de mercanc&iacute;as est&aacute; bonificado al 100 %, lo que abarata los productos que consumimos cada d&iacute;a, como los alimentos, la ropa o los electrodom&eacute;sticos que llegan de fuera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Incluso la factura de la luz y del agua es m&aacute;s baja gracias a este sistema de compensaciones, lo que alivia la factura de los hogares y de las empresas.<strong>&nbsp;</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin el REF, el coste de la vida en Canarias ser&iacute;a sencillamente inasumible para miles de familias. No hablamos de cifras abstractas, sino de algo tan concreto como poder visitar a un familiar en otra isla, acceder a productos b&aacute;sicos o mantener una peque&ntilde;a empresa abierta.
    </p><p class="article-text">
        La segunda vertiente, la fiscal, es igual de importante, aunque menos visible. En Canarias no se paga IVA, sino IGIC, con un tipo general del 7 %, frente al 21 % peninsular. No es una rebaja por capricho, sino un reconocimiento a la realidad: aqu&iacute; todo cuesta m&aacute;s por el transporte, la log&iacute;stica y la distancia. Esta imposici&oacute;n m&aacute;s baja en Canarias no es un privilegio, es una forma de equilibrio.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se habla de los incentivos empresariales del REF, conviene aclarar algo: no son para evadir impuestos, sino para reinvertirlos en las islas.
    </p><p class="article-text">
        Instrumentos como la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) o la Deducci&oacute;n por Inversiones en Canarias (DIC) obligan a que el dinero ahorrado, por el impuesto no pagado, se destine a crear empleo, modernizar instalaciones y generar riqueza en Canarias. No se trata de llenar bolsillos, sino de sembrar futuro.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, es importante no confundir conceptos. Las empresas pagan el impuesto sobre Sociedades y pueden acogerse a esos incentivos, pero los empresarios, como personas f&iacute;sicas, pagan su Impuesto de la Renta de las Personas F&iacute;sicas (IRPF) igual que cualquier otro ciudadano. El REF no les rebaja ni un c&eacute;ntimo. Mezclarlo todo solo conduce a la desinformaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, preocupa escuchar propuestas que buscan incluir bonificaciones en el IRPF dentro del REF, como han planteado Coalici&oacute;n Canaria, el Partido Popular y el propio Comisionado gubernamental del REF. Eso ser&iacute;a desnaturalizarlo, convertir un instrumento de equilibrio en una simple rebaja fiscal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El REF no naci&oacute; para pagar menos impuestos, sino para garantizar que Canarias tenga las mismas oportunidades que el resto del territorio estatal. Reformarlo sin comprender su esencia ser&iacute;a poner en riesgo una pieza clave del bienestar de las islas.
    </p><p class="article-text">
        El REF es, en definitiva, nuestro fuero, nuestro derecho hist&oacute;rico y social. Un mecanismo que protege nuestra econom&iacute;a, nuestro bienestar y, en &uacute;ltima instancia, nuestra dignidad como regi&oacute;n ultraperif&eacute;rica.
    </p><p class="article-text">
        Defender el REF es defender a Canarias. Su defensa no s&oacute;lo es tarea de los pol&iacute;ticos, tambi&eacute;n de las canarias y los canarios, que deben entenderlo, exigir su cumplimiento y vigilar su buen uso. Porque si lo debilitamos, si lo convertimos en una herramienta de beneficio particular, perdemos todos.
    </p><p class="article-text">
        El REF no es pasado.
    </p><p class="article-text">
        El REF es presente.
    </p><p class="article-text">
        Y, sobre todo, es nuestro futuro compartido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/ref-tres-letras-sostienen-canarias_132_12701440.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 21 Oct 2025 11:07:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[REF: tres letras que sostienen a Canarias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Los impuestos nos devuelven libertad y dignidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/impuestos-devuelven-libertad-dignidad_132_12631431.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/00042568-3372-499f-9800-0f364c3e667f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Los impuestos nos devuelven libertad y dignidad"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Qué pasaría si viviéramos en un país sin impuestos? No habría hospitales públicos. Una operación costaría decenas de miles de euros y sólo los muy ricos podrían salvar su vida. No habría colegios ni universidades públicas. Estudiar dependería del bolsillo de cada familia, no del talento de cada niño</p></div><p class="article-text">
        Muchos repiten que los impuestos son un robo. A primera vista, puede sonar atractivo: &iexcl;quedarnos con todo nuestro dinero!, pero deteng&aacute;monos un segundo: &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si vivi&eacute;ramos en un pa&iacute;s sin impuestos?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No habr&iacute;a hospitales p&uacute;blicos. Una operaci&oacute;n costar&iacute;a decenas de miles de euros y s&oacute;lo los muy ricos podr&iacute;an salvar su vida. No habr&iacute;a colegios ni universidades p&uacute;blicas. Estudiar depender&iacute;a del bolsillo de cada familia, no del talento de cada ni&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        No habr&iacute;a bomberos ni polic&iacute;as que garantizaran nuestra seguridad sin que primero les abon&aacute;ramos la factura. No habr&iacute;a calles asfaltadas, aceras, carreteras, puertos, aeropuertos, parques, desaladoras, depuradoras ni plantas de tratamiento de residuos.
    </p><p class="article-text">
        Y algo muy importante: no habr&iacute;a pensiones para que las personas que, despu&eacute;s de una vida de trabajo, puedan jubilarse con dignidad.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, un pa&iacute;s sin impuestos ser&iacute;a un pa&iacute;s del <em>s&aacute;lvese quien pueda</em>, una jungla donde gana el m&aacute;s fuerte y los dem&aacute;s son abandonados.
    </p><p class="article-text">
        Los impuestos, en cambio, son la hucha com&uacute;n que sostiene lo que necesitamos todos: sanidad, educaci&oacute;n, pensiones, cultura, seguridad, carreteras, centros deportivos, infraestructuras hidr&aacute;ulicas, y un largo etc&eacute;tera. Son el seguro colectivo que garantiza que nadie quede atr&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias, el pasado mes de agosto, 354.612 personas percib&iacute;an una pensi&oacute;n p&uacute;blica. La cuant&iacute;a media rondaba los 1.142,9 euros al mes, siendo las de jubilaci&oacute;n de unos 1.391,83 euros y las de viudedad de 880 euros. Adem&aacute;s, m&aacute;s de 42.000 canarios y canarias dependen de pensiones no contributivas, un apoyo vital para quienes carecen de otros ingresos. Sin impuestos, esa red de seguridad simplemente no existir&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La educaci&oacute;n es otro ejemplo claro. Hoy, un estudiante en Canarias paga unos 12,50 euros por cr&eacute;dito en la universidad p&uacute;blica, frente a la media nacional de 17,69 euros, y muy por debajo de los casi 19-20 euros que se pagan en Madrid o Navarra. Sin financiaci&oacute;n p&uacute;blica, esas cantidades se disparar&iacute;an y miles de j&oacute;venes quedar&iacute;an excluidos de la formaci&oacute;n superior, no por falta de talento, sino por falta de recursos.
    </p><p class="article-text">
        En sanidad, el presupuesto p&uacute;blico de Canarias supera los 4.000 millones de euros anuales, m&aacute;s del 40 % del gasto auton&oacute;mico. Una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica, un tratamiento oncol&oacute;gico o una estancia en UCI cuestan miles de euros por paciente. Gracias a los impuestos, todos los canarios tenemos derecho a esos cuidados, independientemente de la renta.
    </p><p class="article-text">
        Pero es cierto: no basta con defender los impuestos. Debemos exigir que sean justos y bien gestionados. No puede pagar lo mismo quien gana 900 euros que quien gana 9.000 euros. Tampoco es aceptable que las grandes fortunas y multinacionales evadan lo que les corresponde. En el Estado, el fraude fiscal se estima en m&aacute;s de 60.000 millones de euros anuales. Ese es el verdadero robo: que unos pocos se libren de aportar mientras la mayor&iacute;a cumple.
    </p><p class="article-text">
        La pol&iacute;tica fiscal debe ser progresiva y transparente: que aporte m&aacute;s quien m&aacute;s tiene, y que cada euro se utilice con eficacia y sin corrupci&oacute;n. Solo as&iacute; se refuerza la confianza de la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Los impuestos no s&oacute;lo mantienen servicios. Tambi&eacute;n reducen la desigualdad. Espa&ntilde;a es uno de los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea (UE) con mayor brecha de renta. Pero esa desigualdad se reduce de manera dr&aacute;stica despu&eacute;s, gracias a la educaci&oacute;n, la sanidad y las pensiones p&uacute;blicas.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, los impuestos son la llave del futuro:
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li>Permitir&aacute;n afrontar el cambio clim&aacute;tico con inversiones en energ&iacute;as limpias y protecci&oacute;n del litoral.</li>
                                    <li>Ser&aacute;n imprescindibles para atender al envejecimiento de la poblaci&oacute;n, reforzando pensiones y servicios sociosanitarios.</li>
                                    <li>Y son la base para impulsar la innovaci&oacute;n digital y educativa que nos permita competir en un mundo globalizado.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        En el fondo, los impuestos no son s&oacute;lo n&uacute;meros. Son la beca que permite a una hija o un hijo de familia trabajadora estudiar medicina. El trasplante que salva la vida de un vecino. La pensi&oacute;n que sostiene a nuestros mayores. Los impuestos son dinero transformado en dignidad y libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por eso, cuando alguien diga que los impuestos son un robo, respondamos con claridad: &ldquo;Lo que ser&iacute;a un robo es dejar a millones de personas sin sanidad, sin educaci&oacute;n o sin pensiones&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Un pa&iacute;s sin impuestos es un pa&iacute;s sin futuro. Un pa&iacute;s con impuestos justos, progresivos y bien gestionados es un pa&iacute;s decente, solidario y con esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Porque los impuestos no nos quitan libertad: nos la devuelven.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/impuestos-devuelven-libertad-dignidad_132_12631431.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 25 Sep 2025 10:02:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Los impuestos nos devuelven libertad y dignidad]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mentira y manipulación: la muerte de la democracia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mentira-manipulacion-muerte-democracia_132_12597955.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Vivimos tiempos convulsos. La pol&iacute;tica, la econom&iacute;a y hasta la vida cotidiana est&aacute;n cada vez m&aacute;s atravesadas por la desinformaci&oacute;n. Y no hablo s&oacute;lo de los bulos que circulan a velocidad de v&eacute;rtigo en las redes sociales, donde una mentira bien construida se comparte m&aacute;s que un hecho comprobado. Hablo tambi&eacute;n de la falta de rigor que a veces muestran ciertos medios, que en ocasiones pueden verse condicionados por intereses econ&oacute;micos o pol&iacute;ticos. Y eso, en una democracia, que ya muestra algunos s&iacute;ntomas de debilidad, es un riesgo que no podemos permitirnos.
    </p><p class="article-text">
        La democracia necesita una ciudadan&iacute;a informada, capaz de tomar decisiones libres y conscientes. Y esa capacidad depende, en gran medida, de que los profesionales de la comunicaci&oacute;n realicen su trabajo con rigor, con &eacute;tica y con responsabilidad social. No es una cuesti&oacute;n menor: si la informaci&oacute;n se degrada, la democracia se degrada.
    </p><p class="article-text">
        No podemos resignarnos a que la informaci&oacute;n se convierta en un producto manipulado al servicio de intereses privados o partidistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No nos enga&ntilde;emos: las noticias falsas ya no son un fen&oacute;meno marginal. Se han convertido en un instrumento de poder. Quien controla el relato, controla la opini&oacute;n p&uacute;blica. Quien controla la opini&oacute;n p&uacute;blica, controla el rumbo de las sociedades. Por eso vemos campa&ntilde;as organizadas que difunden bulos<strong> </strong>sobre cuestiones sociales, econ&oacute;micas o pol&iacute;ticas de gran relevancia, con el objetivo claro de sembrar miedo, dividir y debilitar a la sociedad, al menos a quienes defendemos una sociedad m&aacute;s justa<em>.</em>
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n en Canarias, como en el resto del Estado. A modo de ejemplo, cuando una noticia falsa sobre econom&iacute;a o cualquier otro &aacute;mbito se extiende, puede afectar a decisiones de inversi&oacute;n, empleo, incluso al consumo familiar o a las decisiones en el &aacute;mbito al que nos refiramos&ldquo;.
    </p><p class="article-text">
        El periodismo tiene una responsabilidad que va mucho m&aacute;s all&aacute; de &ldquo;dar titulares&rdquo;. Su funci&oacute;n no deber&iacute;a ser alimentar la polarizaci&oacute;n ni convertir la realidad en un espect&aacute;culo. Su funci&oacute;n es iluminar, dar contexto, investigar y, sobre todo, servir a la ciudadan&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Existen tambi&eacute;n muchos profesionales que, con gran esfuerzo y a menudo con recursos limitados, mantienen viva la esencia del periodismo: investigar, contrastar y ofrecer informaci&oacute;n veraz a la ciudadan&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La democracia est&aacute; en peligro cuando la mentira se normaliza. Y hoy la mentira se normaliza demasiado r&aacute;pido. Por eso nos corresponde exigir a aquellos profesionales de la comunicaci&oacute;n que han abandonado el rigor, la veracidad y la valent&iacute;a, que la recuperen. Que recuerden que su compromiso no es con los gobiernos ni con las empresas, sino con la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La informaci&oacute;n debe primar siempre sobre cualquier inter&eacute;s. Y eso significa apostar por periodistas formados, con condiciones laborales dignas y con independencia real.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a tambi&eacute;n tiene un papel activo: verificar antes de compartir, contrastar fuentes y apoyar a los medios que apuestan por la independencia y la calidad.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el futuro de nuestra democracia depende, en gran medida tambi&eacute;n, de la calidad de la informaci&oacute;n que consumimos. Si los bulos, la manipulaci&oacute;n y el espect&aacute;culo sustituyen al buen periodismo, perderemos algo m&aacute;s que el derecho a estar informados: perderemos la capacidad de decidir con libertad, y cuando la verdad calla, la democracia muere.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/mentira-manipulacion-muerte-democracia_132_12597955.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 12 Sep 2025 10:15:05 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Mentira y manipulación: la muerte de la democracia]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Canarias suma recursos adicionales]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-suma-recursos-adicionales_129_7359289.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Canarias es, sin duda, una de las comunidades que m&aacute;s ha sufrido el impacto econ&oacute;mico y social de esta crisis sanitaria provocada por la COVID-19, y los fondos europeos son una gran oportunidad para volver a la senda de la recuperaci&oacute;n y hacerlo sobre pilares renovados, que nos hagan m&aacute;s competitivos, resilientes y, sobre todo, mas sostenibles. Es m&aacute;s, no s&oacute;lo somos una de las nacionalidades y regiones m&aacute;s duramente castigadas por la crisis, sino que ya antes de la irrupci&oacute;n de la crisis nuestro modelo de desarrollo mostraba claros s&iacute;ntomas de agotamiento, de falta de competitividad y de alejamiento de los par&aacute;metros de sostenibilidad y de descarbonizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, los fondos europeos de recuperaci&oacute;n englobados en la iniciativa <em>Next Generation EU</em> suponen un hito, sin precedentes, en la historia de la solidaridad europea. A diferencia de lo que ocurri&oacute; en la crisis de 2008, Europa aporta, en esta ocasi&oacute;n, 750.000 millones de euros para hacer frente a la crisis provocada por la pandemia y para respaldar la recuperaci&oacute;n de las econom&iacute;as de los Estados miembros de la UE.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La iniciativa <em>Next Generation</em> contiene varios instrumentos, pero son dos los ejes fundamentales para nuestra tierra. Por un lado, el REACT-EU. dotado con 47.500 millones de euros, a trav&eacute;s de una financiaci&oacute;n adicional de los programas operativos de los Fondos de Cohesi&oacute;n (FEDER y FSE), con el objetivo espec&iacute;fico de reparar el impacto en los territorios de la pandemia hasta diciembre de 2023. Fondos que ser&aacute;n ejecutados por las CCAA, y de los que a Canarias corresponden 630 millones de euros. Por otro, el Mecanismo Europeo de Recuperaci&oacute;n y Resiliencia (MRR), dotado con 672.500 millones de euros, de los que a Espa&ntilde;a corresponden 69.500 en subvenciones y el resto hasta 140.000 en pr&eacute;stamos, con el mismo fin, mitigar el impacto econ&oacute;mico y social de la pandemia y apoyar las reformas e inversiones. Este mecanismo, con un horizonte temporal m&aacute;s largo, durar&aacute; hasta 2026.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Fondos REACT</strong></h3><p class="article-text">
        Respecto a los fondos REACT-EU, el Gobierno de Canarias remiti&oacute; al Gobierno de Espa&ntilde;a, el pasado 29 de enero, una propuesta de asignaci&oacute;n, en la que el 55% de los recursos (350 M&euro;) se destinan a servicios p&uacute;blicos esenciales; el 42% (265) a apoyo a empresas afectadas por la crisis derivada de la Covid-19, con partidas relevantes para recuperaci&oacute;n del sector tur&iacute;stico y conectividad (80). I+D (4,6 millones de euros) y Plocan (6 millones de euros).
    </p><p class="article-text">
        Es en este programa en el que se enmarca el Plan Extraordinario de Ayudas a Empresas y Pymes, por el que el Gobierno canario hace un adelanto de cr&eacute;dito por valor de 165 millones de euros para ayudas directas a las pymes, aut&oacute;nomos y al sector tur&iacute;stico, y que ser&aacute;n afectadas al REACT-EU cuando se reciban los fondos. La primera convocatoria ya ha sido aprobada y en ella se destinan 84 millones de euros a ayudas directas a Pymes y aut&oacute;nomos especialmente afectadas por la crisis derivada de la pandemia.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al Mecanismo de Recuperaci&oacute;n y Resiliencia, cuenta con una dotaci&oacute;n para Espa&ntilde;a de 69.500 millones de euros (el 70% entre 2021 y 2022 y el 30% restante en 2023).&nbsp;Pero para que estos fondos lleguen queda mucho camino por andar, entre ellos que el Gobierno central presente a la CE, antes del 30 de abril el Plan Nacional de Recuperaci&oacute;n y Resiliencia (PNRR). Plan en el que se establecer&aacute;n los programas de reformas e inversiones hasta 2026.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero para recibir apoyo del Mecanismo, los proyectos (y reformas) deber&aacute;n centrarse en seis &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n: empleo y crecimiento inteligente, sostenible e integrador; cohesi&oacute;n social y territorial; salud y resiliencia; pol&iacute;ticas para la pr&oacute;xima generaci&oacute;n, incluidas la educaci&oacute;n y el desarrollo de capacidades; y dos &aacute;mbitos de actuaci&oacute;n transversales, que deben impregnar todos los proyectos y reformas, y que vienen referidos a transici&oacute;n ecol&oacute;gica, al que se destina el 37% del presupuesto y la transformaci&oacute;n digital (20%).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es indudable que la pandemia ha cambiado el mundo y Europa entiende que el nuevo mundo debe ser m&aacute;s digital, m&aacute;s innovador, m&aacute;s sostenible y, l&oacute;gicamente, tambi&eacute;n m&aacute;s inclusivo, en el que nadie se quede atr&aacute;s, por lo que las instituciones europeas exigen que se trabaje hacia esa nueva manera de vivir y en esa forma de entender la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En cuanto al Plan Estatal, <em>Espa&ntilde;a Puede</em>, nos encontramos con un contenido de diez pol&iacute;ticas tractoras, y hasta 30 estrategias, programas o planes sectoriales, que conllevan la ejecuci&oacute;n de proyectos concretos, pero s&oacute;lo una de las estrategias del Plan Espa&ntilde;a Puede hace referencia al sector tur&iacute;stico. Nos preocupa que el tratamiento que se d&eacute; al motor de nuestra econom&iacute;a se mantenga en los mismos t&eacute;rminos. Debemos reivindicar ante el Gobierno central la necesidad de que el turismo sea un eje estrat&eacute;gico para el Plan Nacional. Porque el turismo es el motor de nuestra econom&iacute;a, y sobre el que debe pivotar nuestra recuperaci&oacute;n y salvo que alguien tenga otra idea mejor que genere m&aacute;s de 300.000 puestos de trabajo en Canarias, es el turismo el que nos permitir&aacute; remontar el vuelo. En Canarias, el turismo representa, o mejor dicho, representaba, el 35% de nuestro PIB y el 40% del empleo. Tenemos una dependencia, casi absoluta, de este sector, con lo que las restricciones aplicadas para controlar la pandemia han llevado a la deriva a nuestro motor econ&oacute;mico. Ahora tenemos que asumir una ca&iacute;da de 20 puntos del PIB.
    </p><h3 class="article-text"><strong>Turismo de calidad</strong></h3><p class="article-text">
        Por ello, lo l&oacute;gico es enfocar nuestra recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica recuperando al sector tur&iacute;stico, porque va a seguir siendo un nicho importante del empleo en las Islas. Eso s&iacute;, cualquier proyecto que se plantee para Canarias tiene que apostar por el empleo inclusivo y por una oferta tur&iacute;stica de calidad, porque, indudablemente fue nuestro pasado y asentar&aacute; las bases de nuestro futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Canarias somos pioneros en turismo de calidad, y su oferta tambi&eacute;n lo es, pero esta no se contabiliza solo en las estrellas de las que dispone un hotel. Hay que repensar mejoras en este sector para que incluya y potencie el consumo local y preste unos servicios en consonancia con la econom&iacute;a circular y tenga en cuenta la huella ecol&oacute;gica. No tengo duda de que, con ideas nuevas, estaremos en condiciones de dise&ntilde;ar un plan, de materializar proyectos, en los que el turismo y toda la econom&iacute;a que gira alrededor del turismo, la hosteler&iacute;a y al comercio, por poner algunos ejemplos, nos permita caminar en este nuevo mundo. Pero resulta prioritario ponernos manos a la obra y crearlo.
    </p><p class="article-text">
        En definitiva, los fondos de recuperaci&oacute;n suponen un desaf&iacute;o de pol&iacute;tica econ&oacute;mica con importantes repercusiones en la pol&iacute;tica presupuestaria y, sobre todo, un reto de gesti&oacute;n para su ejecuci&oacute;n eficaz que permita dar aliento a una econom&iacute;a bastante mermada por el impacto de la pandemia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Esther González]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/canarias-suma-recursos-adicionales_129_7359289.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Mar 2021 15:20:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Canarias suma recursos adicionales]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
