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    <title><![CDATA[elDiario.es - Domingo Centenero]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/domingo-centenero/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Domingo Centenero]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El poder opaco: medios, silencio y crisis en Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/opaco-medios-silencio-crisis-murcia_132_13163030.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6bd4da2c-c6ef-4a6d-b88c-30aa29ac0f9e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El poder opaco: medios, silencio y crisis en Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La fragilidad de los medios, agravada por la caída de los ingresos publicitarios, ha reforzado su dependencia de la financiación institucional, que es distribuida con escasa transparencia premiando a medios afines</p></div><p class="article-text">
        Siempre me ha llamado la atenci&oacute;n, desde que volv&iacute; de Italia a Murcia, una diferencia en el tratamiento informativo del poder: en el PSOE era relativamente f&aacute;cil identificar qui&eacute;n mandaba y cu&aacute;les eran las familias; en el Partido Popular y en Vox, no. En estos casos, el poder resulta mucho m&aacute;s dif&iacute;cil de rastrear. No es solo una impresi&oacute;n. Basta revisar las hemerotecas: frente a los mapas detallados de nombres y relaciones que los periodistas han ido trazando durante a&ntilde;os para reconstruir el poder socialista o de otros partidos progresistas, apenas existen intentos equivalentes para interpretar las din&aacute;micas internas del PP o de Vox. Solo han trascendido episodios concretos &mdash;como el enfrentamiento entre Patricia Fern&aacute;ndez y Fernando L&oacute;pez Miras&mdash;, convertidos en excepci&oacute;n m&aacute;s que en regla. En el caso de Vox, adem&aacute;s, muchas de sus decisiones, purgas y contrataciones solo han sido conocidas cuando han saltado a la prensa nacional, sin un seguimiento sostenido en el &aacute;mbito regional. Y todo ello mientras la sucesi&oacute;n de Ballesta, dentro y fuera del Ayuntamiento de Murcia, deriva cada vez m&aacute;s en una carrera de codos que lleva tiempo en marcha.
    </p><p class="article-text">
        Esta asimetr&iacute;a no es casual. Responde, en gran medida, a c&oacute;mo funcionan los medios de comunicaci&oacute;n y a las condiciones en las que producen informaci&oacute;n. All&iacute; donde existen mecanismos de democracia interna &mdash;primarias, procesos competitivos, estructuras m&aacute;s permeables&mdash; el poder se vuelve narrable. Se filtra, se discute, se expone. En esos contextos, los medios encuentran material para construir relatos, aunque a menudo lo hagan desde el conflicto, presentando la propia democracia interna como problema en lugar de como una expresi&oacute;n normal de pluralismo pol&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Por el contrario, all&iacute; donde esos mecanismos se controlan o se diluyen, el relato se vuelve opaco. El poder no desaparece: simplemente deja de circular por canales visibles y se desplaza hacia redes informales, dif&iacute;ciles de penetrar para quien no conoce sus c&oacute;digos. La pol&iacute;tica se acerca entonces a la l&oacute;gica de un 'selectorado' restringido, donde las decisiones relevantes se toman en c&iacute;rculos cerrados y el conocimiento sobre qui&eacute;n manda realmente queda reservado a quienes manejan nombres, v&iacute;nculos y lealtades. No hay ausencia de poder, sino d&eacute;ficit de democracia: no solo se dificulta su comprensi&oacute;n, sino tambi&eacute;n su relato.
    </p><p class="article-text">
        Parte de esa ausencia tiene que ver con un segundo vector menos visible, pero igualmente determinante: la dependencia de las fuentes. El periodismo pol&iacute;tico, especialmente en &aacute;mbitos locales o auton&oacute;micos, se sostiene en gran medida sobre el acceso. Quien rompe ese equilibrio y se&ntilde;ala din&aacute;micas internas corre el riesgo de quedar fuera de los circuitos de informaci&oacute;n y perder futuras filtraciones. En entornos cerrados, adem&aacute;s, las fuentes no hablan o lo hacen bajo condiciones de anonimato que rara vez permiten construir un relato publicable con garant&iacute;as. El resultado es un incentivo claro a la contenci&oacute;n: no tanto por falta de conocimiento, sino por el coste que tiene convertir ese conocimiento en informaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El problema, sin embargo, no es solo la opacidad, sino el silencio: el miedo &mdash;pol&iacute;tico, medi&aacute;tico o econ&oacute;mico&mdash; impide que esos nombres se pronuncien. Como dice Verbal Kint en <em>Sospechosos habituales</em>, &ldquo;el mayor truco del diablo fue convencer al mundo de que no exist&iacute;a&rdquo;: el poder siempre es m&aacute;s eficaz cuando nadie se atreve a nombrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Esto revela una l&oacute;gica operativa poco reconocida: los medios no act&uacute;an &uacute;nicamente como observadores neutrales, sino tambi&eacute;n como gestores del riesgo informativo. Publicar exige respaldo, pruebas s&oacute;lidas o validaci&oacute;n externa. En ausencia de esas condiciones, se opta por f&oacute;rmulas m&aacute;s ambiguas que permiten insinuar sin afirmar. As&iacute; se configura una jerarqu&iacute;a impl&iacute;cita en la que determinados conflictos necesitan ser 'certificados' antes de hacerse plenamente visibles, mientras otros circulan en un terreno difuso donde todo el mundo sabe, pero pocos dicen. 
    </p><p class="article-text">
        Ese silencio no es casual: es autocensura nacida del miedo, en una regi&oacute;n que periodistas de prestigio han perdido su empleo. Un miedo con varias caras, entre ellas una especialmente relevante: la econ&oacute;mica. La fragilidad de los medios, agravada por la ca&iacute;da de los ingresos publicitarios, ha reforzado su dependencia de la financiaci&oacute;n institucional, que es distribuida con escasa transparencia premiando a medios afines. Esa dependencia introduce un incentivo evidente a la prudencia &mdash;cuando no a la contenci&oacute;n&mdash; en la cobertura de determinados actores pol&iacute;ticos. El problema deja as&iacute; de ser solo editorial para convertirse en una cuesti&oacute;n de gobernanza: sin reglas claras y supervisadas, la autonom&iacute;a real de los medios queda condicionada y su funci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de sus editoriales, puesta en tela de juicio, pues sin utilidad real, su valor cae.
    </p><p class="article-text">
        Todo ello favorece un fen&oacute;meno igualmente relevante: la persistencia de determinados perfiles pol&iacute;ticos que, por su presencia o su forma de actuar, operan mediante la intimidaci&oacute;n simb&oacute;lica sin activar una respuesta social proporcional dentro de sus propias organizaciones. Son figuras que transitan de puesto en puesto sin que los costes reputacionales act&uacute;en como mecanismo de correcci&oacute;n. Su estilo &mdash;a medio camino entre la provocaci&oacute;n y la normalizaci&oacute;n de lo inaceptable&mdash; acaba siendo tolerado como parte del paisaje pol&iacute;tico. Hasta el punto de que sus nombres se omiten, no sea que se&ntilde;alarlos desencadene reacciones con consecuencias econ&oacute;micas, incluidas posibles p&eacute;rdidas de ingresos publicitarios abonando el camino para el poder desp&oacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la situaci&oacute;n del Ayuntamiento de Murcia no puede entenderse como un episodio aislado, sino como la expresi&oacute;n m&aacute;s visible de ese mismo patr&oacute;n de opacidad y control del relato. La recuperaci&oacute;n de espacios por parte del Partido Popular en barrios que fueron clave en el conflicto del soterramiento apunta menos a una estrategia de gobierno que a una din&aacute;mica interna de reposicionamiento. Todo indica que el foco est&aacute; en la gesti&oacute;n de una sucesi&oacute;n m&aacute;s que en la resoluci&oacute;n de problemas de un ayuntamiento ahogado. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras distintos perfiles del Ejecutivo regional se sit&uacute;an, el Ayuntamiento proyecta una imagen de creciente desorden. Los ejemplos son conocidos: un sistema de transporte p&uacute;blico con licitaciones retrasadas o mal planteadas que no saldr&aacute;n esta legislatura, problemas persistentes de limpieza, quejas acumuladas en barrios y pedan&iacute;as, atascos estructurales como los de la Ronda Sur o la renuncia del jefe de bomberos, que evidencia tensiones internas y fallos de direcci&oacute;n. No se trata de incidentes aislados, sino de una acumulaci&oacute;n de disfunciones que dibuja un problema de gesti&oacute;n sostenido, pero que no tienen reflejo en lo medios. 
    </p><p class="article-text">
        A ello se suman elementos m&aacute;s simb&oacute;licos, como la hibridaci&oacute;n entre cofrad&iacute;as y pol&iacute;tica o el control reforzado sobre territorios donde la percepci&oacute;n de abandono es creciente. Pero m&aacute;s all&aacute; de lo simb&oacute;lico, lo determinante sigue siendo la capacidad &mdash;o la incapacidad&mdash; de ejecutar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas de forma coherente.
    </p><p class="article-text">
        La conclusi&oacute;n es inc&oacute;moda, pero dif&iacute;cil de evitar: la falta de escrutinio sostenido no es solo un problema medi&aacute;tico, sino un factor que agrava la propia crisis de gobierno. Cuando el poder no se nombra, cuando sus din&aacute;micas no se explican y cuando sus fallos no se exponen con claridad, las posibilidades de correcci&oacute;n se reducen y perdemos todos. Y en ese escenario, lo que queda no es un proyecto, sino una l&oacute;gica de mera conservaci&oacute;n del poder en la que la opacidad deja de ser una consecuencia para convertirse en una herramienta para que todo siga como siempre, pero el resultado es la p&eacute;rdida de la democracia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/opaco-medios-silencio-crisis-murcia_132_13163030.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 23 Apr 2026 04:00:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El poder opaco: medios, silencio y crisis en Murcia]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La desidia del gobierno de la ciudad de Murcia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desidia-gobierno-ciudad-murcia_132_13144059.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02110e7c-33ba-4413-b181-c9045b8106fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_1140817.jpg" width="2037" height="1146" alt="La desidia del gobierno de la ciudad de Murcia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La forma más eficaz de devaluar un barrio no es solo dejar que se deteriore, sino acompañar ese deterioro con un relato constante de inseguridad, conflicto o decadencia</p></div><p class="article-text">
        En 1982, Wilson y Kelling formularon la conocida teor&iacute;a de las ventanas rotas: cuando un entorno tolera el deterioro &mdash;un bache sin arreglar, una ventana rota, una farola fundida, una calle sucia, una llamada a la polic&iacute;a por un coche mal aparcado, vados que no se respetan o una hoguera que se repite semana tras semana sin respuesta&mdash; y, cuando el problema llega a redes, una cuenta falsa responde insinuando que quien denuncia ni siquiera ha llamado. Esto, inevitablemente, lleva a preguntarse si acert&oacute; o manejaba otros datos y lo que se transmite no es solo abandono material, sino un mensaje pol&iacute;tico mucho m&aacute;s profundo: aqu&iacute; no pasa nada. Y cuando no pasa nada, todo acaba pasando y es lo que est&aacute; sucediendo con muchos barrios y pedan&iacute;as de la ciudad de Murcia. 
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a de las ventanas rotas, en ocasiones, se ha utilizado, sobre todo, para justificar pol&iacute;ticas de orden p&uacute;blico restrictivas en determinadas zonas. Sin embargo, la misma tiene una lectura m&aacute;s inc&oacute;moda: el deterioro no siempre es casual. Puede ser inducido, amplificado o, simplemente, ignorado. No siempre es negligencia; a veces es estrategia para devaluar una zona: comprar barato y vender caro despu&eacute;s. Y otras, sencillamente, desgobierno. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que nadie puede dudar que existe una relaci&oacute;n directa entre degradaci&oacute;n percibida y valor urbano. La forma m&aacute;s eficaz de devaluar un barrio no es solo dejar que se deteriore, sino acompa&ntilde;ar ese deterioro con un relato constante de inseguridad, conflicto o decadencia. No hace falta que sea del todo cierto; basta con que sea cre&iacute;ble y repetido. Aqu&iacute; es donde entran ciertos discursos vecinales y medi&aacute;ticos que, en teor&iacute;a, buscan defender el barrio, pero acaban construyendo una imagen profundamente distorsionada. El caso del sur de Murcia &mdash;El Carmen, San P&iacute;o X, Barriomar&mdash; es paradigm&aacute;tico. En los &uacute;ltimos meses se ha instalado la idea de que estos barrios atraviesan una situaci&oacute;n equiparable a contextos de exclusi&oacute;n severa. Se se&ntilde;alan problemas reales, pero se amplifican hasta configurar un relato de colapso que perjudica a quienes viven all&iacute;, clase con aspiraciones de mejorar. Una an&eacute;cdota reciente lo ilustra bien. Hace unos d&iacute;as recogimos a un familiar en el pueblo para ir a comer a la playa que, por su edad, no accede a internet. Durante el trayecto, nos explic&oacute; con total convicci&oacute;n que en nuestro barrio: el Carmen, San Pio X&hellip; &ldquo;te roban hasta los tornillos&rdquo; y que aquello era poco menos que un estercolero. No hablaba desde la experiencia, sino desde lo que hab&iacute;a o&iacute;do en la televisi&oacute;n p&uacute;blica que le acompa&ntilde;a, La 7. Ese es el dato relevante: si alguien ajeno al entorno repite ese discurso con seguridad, es que el mensaje ha calado y obtiene votantes para determinados partidos lejos de donde se produce esa situaci&oacute;n de degradaci&oacute;n, que, por otro lado, es culpa del partido que gobierna.
    </p><p class="article-text">
        La realidad hoy, no hace falta ya ni leer a Baudrillard, es pura construcci&oacute;n medi&aacute;tica. Los simulacros se basan en establecer comparaciones impactantes, pero falsas. Se ha llegado a equiparar El Carmen con las 3.000 Viviendas de Sevilla. Conviene detenerse aqu&iacute;. He vivido all&iacute;, en la residencia universitaria Flora Trist&aacute;n, creada por la rectora Rosario Valpuesta, precisamente para intervenir en un entorno de exclusi&oacute;n real. Y no, no tiene nada que ver. No es cuesti&oacute;n de matices, sino de escala: estructura social, condiciones urbanas, presencia institucional. Confundir ambos contextos no solo distorsiona la realidad local, tambi&eacute;n banaliza la gravedad de otros. Cuando se pierde la escala, se pierde la capacidad de intervenir. Y ese es uno de los problemas centrales.
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, hay algunas cosas que se est&aacute;n ignorando: la posici&oacute;n estrat&eacute;gica del barrio. El Carmen no es periferia; es la prolongaci&oacute;n natural de la Gran V&iacute;a hacia el sur. La l&oacute;gica urbana es clara: los ejes centrales no se detienen en un r&iacute;o, contin&uacute;an. Y cuando contin&uacute;an, arrastran actividad, inversi&oacute;n y centralidad.&nbsp;Algunos indicios ya son visibles. La llegada de ciertos usos comerciales &mdash;aunque sean tan poco sofisticados como un Burger King&mdash; responde a flujos y expectativas de crecimiento. A esto se suma un factor clave: el futuro paso del tranv&iacute;a. Donde hay infraestructura estructurante, hay ciudad en expansi&oacute;n. Esto tiene consecuencias claras. Si ese eje sur se consolida, la conexi&oacute;n con la autov&iacute;a deber&aacute; replantearse. No puede seguir dependiendo de los mismos accesos. Ser&aacute; necesario redistribuir flujos, dise&ntilde;ar nuevas entradas, pensar la ciudad en t&eacute;rminos m&aacute;s amplios. Y eso, hoy, no se est&aacute; haciendo, lo que provoca, entre otras cosas problemas serios de acceso y salida de la ciudad. 
    </p><p class="article-text">
        Ese vac&iacute;o de planificaci&oacute;n del ayuntamiento contrasta con la intensidad del relato negativo. Un relato que no es inocuo: contribuye a devaluar el barrio en el corto plazo y abre oportunidades para quienes s&iacute; anticipan su crecimiento. Se compra barato hoy lo que ser&aacute; caro ma&ntilde;ana. Mientras tanto, quienes m&aacute;s contribuyen a ese discurso suelen ser quienes menos visi&oacute;n tienen. Denuncian degradaci&oacute;n sin advertir que est&aacute;n ayudando a producirla. Es en este punto aparece la responsabilidad pol&iacute;tica, que es directa. El Ayuntamiento de Murcia no est&aacute; corrigiendo esta deriva; la est&aacute; permitiendo en un contexto evidente de desgobierno. Tras dos a&ntilde;os de mandato, los proyectos estructurales siguen paralizados, el ayuntamiento no responde a cuestiones b&aacute;sicas, las decisiones estrat&eacute;gicas no llegan y la ciudad avanza por inercia. La consecuencia es clara: ni se act&uacute;a sobre los problemas reales ni se combate el relato que los amplifica. No hay una pol&iacute;tica definida para el sur ni una visi&oacute;n que sit&uacute;e estos barrios en el mapa de crecimiento de la ciudad. El resultado es doblemente perjudicial. Por un lado, se consolida una imagen distorsionada. Por otro, se pierde la oportunidad de ordenar un desarrollo que ya est&aacute; en marcha. Ni se arreglan las ventanas ni se evita que alguien diga que el edificio entero est&aacute; en ruinas.
    </p><p class="article-text">
        Conviene recordarlo: una ciudad no se degrada solo por sus grietas f&iacute;sicas, sino por la ausencia de quien debe repararlas. Y en Murcia, hoy, ese vac&iacute;o empieza a hacerse demasiado evidente. Lo pagamos quienes vivimos en determinados barrios, donde las llamadas a la administraci&oacute;n caen en saco roto: coches que bloquean garajes, veh&iacute;culos sobre las aceras, hogueras improvisadas&hellip; El ayuntamiento debe responder, como tambi&eacute;n sus instituciones, pero da la impresi&oacute;n de que resulta m&aacute;s rentable dejar que el deterioro avance, abrazar la teor&iacute;a de las ventanas rotas y empujar as&iacute; a que el malestar termine orientando el voto. Una forma, cuanto menos, inquietante de hacer pol&iacute;tica.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desidia-gobierno-ciudad-murcia_132_13144059.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 16 Apr 2026 04:00:23 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[No es la economía, estúpido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/no-economia-estupido_132_12966929.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b0a1b3f2-a44f-496b-baa3-3ebd02164143_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="No es la economía, estúpido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">
Al mismo tiempo, que las conexiones sociales reales se debilitan, sustituidas por un carrusel interminable de imágenes y vídeos que nos hablan del ideal —del éxito, del bienestar, de la identidad— mientras ocultan la materialidad de la vida concreta</p></div><p class="article-text">
        &laquo;Es la econom&iacute;a, est&uacute;pido &raquo;. As&iacute; rezaba la consigna que James Carville, estratega de la campa&ntilde;a de Bill Clinton, coloc&oacute;, en 1992, en la sede electoral dem&oacute;crata para recordar cu&aacute;l era el eje central del mensaje pol&iacute;tico. Hubo un tiempo en que la situaci&oacute;n material era una de las claves &mdash;si no la &uacute;nica&mdash; para regular el voto, y aquella frase termin&oacute; convirti&eacute;ndose en uno de los lemas m&aacute;s c&eacute;lebres de la pol&iacute;tica del pasado siglo.
    </p><p class="article-text">
        La realidad, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, de aquellos a&ntilde;os no estaba mediatizada por internet. Aunque Napster (1999) hab&iacute;a servido para intercambiar m&uacute;sica &mdash;todav&iacute;a conservo archivos en mp3 de aquellos a&ntilde;os&mdash;, y por aquel entonces Mark Zuckerberg era solo un ni&ntilde;ato que, pocos a&ntilde;os despu&eacute;s, en 2004, iba a sentar las bases de Facebook, plataforma que, junto con la llegada de Twitter en 2006 (hoy X), acabar&iacute;a transformando profundamente el ecosistema digital. 
    </p><p class="article-text">
        No obstante, aunque este nuevo entorno a&uacute;n no determinaba la percepci&oacute;n del mundo real, s&iacute; permit&iacute;a vehicular el hartazgo de determinadas sociedades a trav&eacute;s de un medio de comunicaci&oacute;n novedoso. De este contexto emergieron diversas olas de movilizaci&oacute;n que despertaron tanto la esperanza de algunos sectores como el inter&eacute;s acad&eacute;mico, entre ellas las primaveras &aacute;rabes (2010&ndash;2011), Occupy Wall Street (2011) o el 15-M en Espa&ntilde;a (2011). Todos estos movimientos conceb&iacute;an estas plataformas como un modelo de comunicaci&oacute;n horizontal con potencial transformador, sin embargo, eso fue al principio, una vez creada la necesidad, las redes se transformaron. 
    </p><p class="article-text">
        Durante la primera presidencia de Barack Obama (2009&ndash;2013), sus asesores identificaron Facebook como una herramienta clave para teselar el mensaje pol&iacute;tico, segmentarlo y dirigirlo a p&uacute;blicos espec&iacute;ficos. La capacidad de emocionar y movilizar se intensific&oacute; con el uso de t&eacute;cnicas de microsegmentaci&oacute;n, cuyo ejemplo m&aacute;s paradigm&aacute;tico fue el caso de Cambridge Analytica, al que se sumaron posteriormente acusaciones de intervenci&oacute;n extranjera en distintos procesos electorales occidentales.
    </p><p class="article-text">
        En paralelo, algunos movimientos sociales &mdash;como el del soterramiento de las v&iacute;as del tren en Murcia&mdash; se pudo emplear la horizontalidad y la segmentaci&oacute;n del mensaje proporcionado por estas plataformas para ampliar su alcance y capacidad de movilizaci&oacute;n. Sin embargo, los partidos pol&iacute;ticos pronto adoptaron estas mismas herramientas con fines estrat&eacute;gicos. Un ejemplo especialmente ilustrativo de su aplicaci&oacute;n en Murcia, en primer lugar y m&aacute;s tarde en Espa&ntilde;a, se produjo en 2019: en plena campa&ntilde;a electoral, tanto auton&oacute;mica, en la que gan&oacute; Diego Conesa con menor margen del que daban las encuestas, como en las generales, un militante de Nuevas Generaciones de Murcia y un asesor pol&iacute;tico financiaron decenas de anuncios en Facebook e Instagram con contenidos dise&ntilde;ados para desincentivar el voto de la izquierda, incluyendo p&aacute;ginas falsas y campa&ntilde;as orientadas a fomentar la abstenci&oacute;n. Estas acciones alcanzaron millones de impactos y estuvieron vinculadas, al menos parcialmente, a estructuras pr&oacute;ximas al Partido Popular, seg&uacute;n se&ntilde;alaba una investigaci&oacute;n de este mismo <a href="https://www.eldiario.es/murcia/politica/javier-solano-nuevas-generaciones-facebook_1_1284675.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">diario</a>.
    </p><p class="article-text">
        A partir de 2019, las redes sociales dejaron definitivamente de ser espacios horizontales, tal y como promet&iacute;a el ideal original de internet, para convertirse en estructuras profundamente verticales. En ellas, el dinero, el poder y, sobre todo, la capacidad de segmentar y diseminar ideas pas&oacute; a determinar qu&eacute; mensajes circulaban y cu&aacute;les quedaban invisibilizados. En este nuevo contexto, la mentira &mdash;la <em>menzogna</em>, en t&eacute;rminos casi maquiav&eacute;licos&mdash; dej&oacute; de ser un accidente del debate p&uacute;blico para convertirse en una forma estructural de hacer pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Este giro conecta directamente con la advertencia formulada por Hannah Arendt: cuando la mentira deja de ser un instrumento ocasional y pasa a constituir el marco mismo de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, lo que se erosiona no es solo la verdad, sino la capacidad de los ciudadanos para orientarse en la realidad. No se trata &uacute;nicamente de creer o no creer, sino de quedar atrapados en un entorno en el que los hechos pierden su fuerza y el mundo com&uacute;n se fragmenta dado lugar a percepciones irreales y pasados reconstruidos. 
    </p><p class="article-text">
        En este punto conviene matizar &mdash;cuando no cuestionar&mdash; el optimismo inicial de Manuel Castells respecto a internet y la llamada <em>autocomunicaci&oacute;n de masas</em>. Si bien durante un tiempo las redes parecieron abrir espacios de emancipaci&oacute;n pol&iacute;tica, esa promesa se ha revelado en gran medida ilusoria. Las plataformas no son infraestructuras neutrales sino dispositivos de poder, jer&aacute;rquicos y opacos, donde el acceso a los datos, al capital y a los algoritmos determina qui&eacute;n habla, a qui&eacute;n se escucha y qu&eacute; relatos se imponen y que avanzan hacia un tecno-feudalismo sin control. 
    </p><p class="article-text">
        Y as&iacute;, a pesar de que la econom&iacute;a va bien y de que el paro desciende, la imagen que llega a la persona media no es esa. La percepci&oacute;n de la realidad ya no se construye a partir de indicadores materiales, sino desde un flujo constante de est&iacute;mulos emocionales que desplazan la atenci&oacute;n hacia otros debates. Cuestiones que poco tienen que ver con la realidad de nuestro d&iacute;a a d&iacute;a han pasado a ocupar el centro del espacio pol&iacute;tico y se orientan m&aacute;s hacia guerras culturales que hac&iacute;a realidades tangibles, incluso cuando problemas estructurales como el acceso a la vivienda siguen siendo centrales en la vida cotidiana.
    </p><p class="article-text">
        Al mismo tiempo, que las conexiones sociales reales se debilitan, sustituidas por un carrusel interminable de im&aacute;genes y v&iacute;deos que nos hablan del ideal &mdash;del &eacute;xito, del bienestar, de la identidad&mdash; mientras ocultan la materialidad de la vida concreta. En este contexto, la pol&iacute;tica ya no interpela a ciudadanos que comparten un mundo com&uacute;n, sino a individuos aislados, emocionalmente segmentados, para quienes la realidad no se vive, sino que se consume. La pregunta ahora es c&oacute;mo despertar y recuperar el debate p&uacute;blico. &iquest;Escribir no sirve? &iquest;habr&aacute; que pensar en hacer v&iacute;deos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/no-economia-estupido_132_12966929.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 06 Feb 2026 05:00:03 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[No es la economía, estúpido]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La financiación autonómica: cuando el dato pierde frente al grito]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/financiacion-autonomica-dato-pierde-frente-grito_132_12934628.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bdb52056-97ab-4e32-86df-713f9382e1fe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La financiación autonómica: cuando el dato pierde frente al grito"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El caso de Murcia es paradigmático. Aunque el cambio podía beneficiarla de forma objetiva, permitiendo desbloquear proyectos hoy paralizados, la reacción dominante no fue un “por nosotros”, sino un “contra Cataluña”</p></div><p class="article-text">
        	La Constituci&oacute;n espa&ntilde;ola de 1978 consolid&oacute; el Estado auton&oacute;mico sobre tres principios que conviven en tensi&oacute;n permanente: autonom&iacute;a financiera, solidaridad y coordinaci&oacute;n. De esa tensi&oacute;n nace un sistema complejo, con dos modelos claramente diferenciados: el foral y el r&eacute;gimen com&uacute;n. Desde 1978, la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica ha sido reformada en varias ocasiones, empujada por la ampliaci&oacute;n constante de competencias, el crecimiento del gasto p&uacute;blico &mdash;especialmente en sanidad y educaci&oacute;n&mdash; y los cambios econ&oacute;micos. Entre 1978 y 1987 el sistema fue, en la pr&aacute;ctica, transitorio: se trataba de cubrir el coste de los servicios transferidos, con comunidades muy dependientes del Estado y con escasa capacidad normativa real.
    </p><p class="article-text">
        La segunda gran etapa arranca a mediados de los noventa y culmina en 2002, con las transferencias generalizadas en sanidad y educaci&oacute;n producto de los acuerdos con Pujol por parte de Gonz&aacute;lez primero y luego con Aznar, el denominado caf&eacute; para todos. Aquello dispar&oacute; el gasto auton&oacute;mico y oblig&oacute; a reformular el sistema para garantizar la suficiencia financiera, aumentando la cesi&oacute;n de impuestos y la corresponsabilidad fiscal. En ese contexto, la Regi&oacute;n de Murcia, bajo el gobierno de Ram&oacute;n Luis Valc&aacute;rcel, acept&oacute; competencias que el PSOE regional hab&iacute;a rechazado por falta de financiaci&oacute;n. Se aceptaron mal financiadas la Educaci&oacute;n y la Sanidad y se pagaron caro: endeudamiento estructural, decisiones pol&iacute;ticas ruinosas &mdash;como la desaladora de Escombreras&mdash; a cambio de controlar la construcci&oacute;n de la administraci&oacute;n auton&oacute;mica, una decisi&oacute;n que todav&iacute;a pesa y explica muchas cosas en una regi&oacute;n uniprovincial. 
    </p><p class="article-text">
        En 2001, con una econom&iacute;a boyante, el gobierno de Aznar, en el marco de sus pactos con Jordi Pujol, impuls&oacute; una reforma que reforz&oacute; la autonom&iacute;a financiera y cont&oacute; con amplio consenso. El PSOE critic&oacute;, pero no bloque&oacute;. Aquella reforma, sin embargo, qued&oacute; pronto superada. La siguiente, en 2009, se negoci&oacute; intensamente con Catalu&ntilde;a, entonces gobernada por el tripartito que desarrollar&iacute;a el nuevo Estatuto, m&aacute;s tarde recortado por el Tribunal Constitucional. Esa reforma fallida del Estatuto catal&aacute;n, unida a la crisis econ&oacute;mica, abri&oacute; la puerta a una nueva fase del nacionalismo catal&aacute;n, mientras la financiaci&oacute;n auton&oacute;mica sal&iacute;a adelante con la oposici&oacute;n directa de una parte del Partido Popular. 
    </p><p class="article-text">
        El sistema de financiaci&oacute;n deb&iacute;a revisarse en 2014. No se hizo. Tampoco en 2017. La debilidad de los gobiernos de Rajoy, la falta de consenso y la tensi&oacute;n territorial lo paralizaron todo. En plena crisis, tras la reforma del art&iacute;culo 135 de la Constituci&oacute;n bajo Zapatero, el Estado, con Montoro en Hacienda, cre&oacute; mecanismos extraordinarios como el Fondo de Liquidez Auton&oacute;mica. El FLA garantiz&oacute; liquidez, s&iacute;, pero a costa de recentralizar de facto la financiaci&oacute;n y vaciar de contenido la autonom&iacute;a financiera que se dec&iacute;a defender. 
    </p><p class="article-text">
        En 2019, tras la ca&iacute;da de Rajoy, la reforma volvi&oacute; a ser imposible: el conflicto territorial segu&iacute;a abierto y la polarizaci&oacute;n pol&iacute;tica no dejaba de crecer. Tras las elecciones auton&oacute;micas y municipales de mayo de 2023, en las que el PSOE perdi&oacute; una parte sustancial de su poder territorial, Pedro S&aacute;nchez convoc&oacute; elecciones generales anticipadas. Logr&oacute; mantener en el poder gracias a un acuerdo con diversas fuerzas parlamentarias entre las que se inclu&iacute;a la liderada por Puigdemont. Aquel era un pacto <em>contra natura</em> entre derecha e izquierda, aunque coherente con la l&oacute;gica del Estado auton&oacute;mico, en el que se intercambiaban votos con la pacificaci&oacute;n de Catalu&ntilde;a a trav&eacute;s de una amnist&iacute;a por el intento de secesi&oacute;n catalana. 
    </p><p class="article-text">
        El acuerdo que sirvi&oacute; para la llegada al poder de Pedro S&aacute;nchez paraliza, sin embargo, la acci&oacute;n de gobierno: las pol&iacute;ticas de izquierdas no encuentran apoyo en una derecha catalana que observa c&oacute;mo, en Catalu&ntilde;a, su espacio pol&iacute;tico es devorado por Alian&ccedil;a Catalana. El pacto denunciado como una traici&oacute;n por el mismo PP que pas&oacute; sin transici&oacute;n, ni pudor, del &ldquo;&iexcl;Puigdemont a prisi&oacute;n!&rdquo; al &ldquo;Puigdemont, &iexcl;apoya la moci&oacute;n (de censura)!&rdquo;. Una incoherencia que, lejos de fortalecer al PP, ha acabado alimentando a la extrema derecha espa&ntilde;ola, Vox.
    </p><p class="article-text">
        Puigdemont, ya con la amnist&iacute;a en el bolsillo, elev&oacute; la apuesta y exigi&oacute; en la negociaci&oacute;n un concierto econ&oacute;mico para Catalu&ntilde;a, algo directamente inviable al no estar previsto en la Constituci&oacute;n. Mientras tanto, en una negociaci&oacute;n paralela y mucho m&aacute;s realista, el Gobierno pactaba con ERC, ya con Salvador Illa al frente de la Generalitat tras las elecciones de 2024, un cambio en el sistema de financiaci&oacute;n que beneficiaba al conjunto de las comunidades aut&oacute;nomas. Aqu&iacute; est&aacute; la clave que muchos no han querido leer. 
    </p><p class="article-text">
        Pedro S&aacute;nchez ha aprovechado la negociaci&oacute;n con ERC para presentar un plan que, t&eacute;cnicamente, mejoraba de forma sustancial el modelo anterior y que ha sido avalado por organismos como Fedea, que lejos del gobierno. No era una cesi&oacute;n: era una jugada. Una forma de dejar a Puigdemont sin salida y, al mismo tiempo, abrir un debate que cuestionara el poder territorial del PP en comunidades donde su hegemon&iacute;a se sostiene sobre un agravio permanente. Curiosamente, mientras en Catalu&ntilde;a algunos medios conservadores avalaban el cambio desde el dato, en regiones como Murcia, Castilla La Mancha o Le&oacute;n se optaba por el grito.
    </p><p class="article-text">
        El plan en estas regiones se ha presentado como una &ldquo;cesi&oacute;n a Catalu&ntilde;a&rdquo; porque en un clima de polarizaci&oacute;n eso da m&aacute;s votos que explicar cu&aacute;nto dinero va a llegar y para qu&eacute; sirve. A ese marco contribuy&oacute; incluso Emiliano Garc&iacute;a-Page, plenamente consciente de que, ante el ascenso de la ultraderecha, el mensaje emocional funciona mejor que la pedagog&iacute;a fiscal. Import&oacute; m&aacute;s el titular que el contenido. Incluso medios que durante a&ntilde;os publicaron informes t&eacute;cnicos sobre la necesidad de elaborar un cambio en el modelo fiscal reforzaron en portada una interpretaci&oacute;n polarizante, desplazando el an&aacute;lisis de fondo. Una deriva reveladora: a ciertas cabeceras Espa&ntilde;a les importa mientras gobiernan los suyos.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Murcia es paradigm&aacute;tico. Aunque el cambio pod&iacute;a beneficiarla de forma objetiva, permitiendo desbloquear proyectos hoy paralizados, la reacci&oacute;n dominante no fue un &ldquo;por nosotros&rdquo;, sino un &ldquo;contra Catalu&ntilde;a&rdquo;. De nuevo el &ldquo;a por ellos&rdquo; frente al &ldquo;a favor de nosotros&rdquo;. Quiz&aacute; porque aqu&iacute; casi nunca se discute qu&eacute; nos conviene, sino a qui&eacute;n hay que castigar. Y mientras tanto, se aplaude como salvador al mismo Feij&oacute;o que nos dio gato por liebre con las transferencias de sanidad. As&iacute; nos va.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/financiacion-autonomica-dato-pierde-frente-grito_132_12934628.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 26 Jan 2026 05:00:12 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La financiación autonómica: cuando el dato pierde frente al grito]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La generación que no se va y la vivienda que no llega]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/generacion-no-vivienda-no-llega_132_12906696.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e4e21818-14a4-462d-9a98-9770c3d02bcb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La generación que no se va y la vivienda que no llega"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En lugar de situar la vivienda en el centro de la acción política, el impulso transformador se asentó en dinámicas culturales y simbólicas más que en una modificación sustantiva de las reglas del juego, con la excepción del Ministerio de Trabajo</p></div><p class="article-text">
        Siempre me gust&oacute; Astrud. Una de sus canciones habla, con iron&iacute;a suave y demoledora, de una generaci&oacute;n que lo hace todo, que nunca es vieja, que nunca se jubila y que siempre permanece en el centro del escenario. No es solo una intuici&oacute;n cultural: es una de las claves para entender el fracaso persistente de la pol&iacute;tica de vivienda en Espa&ntilde;a y, de manera especialmente clara, en la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        La crisis de la vivienda suele presentarse como una fatalidad, como el resultado inevitable del mercado, del turismo o de din&aacute;micas globales imposibles de corregir. Sin embargo, no estamos ante un fen&oacute;meno natural, sino ante un <strong>error sostenido de diagn&oacute;stico</strong>, agravado tras la crisis de 2008, cuando el estallido de la burbuja inmobiliaria evidenci&oacute; hasta qu&eacute; punto el acceso a la vivienda estaba construido sobre bases profundamente injustas.
    </p><p class="article-text">
        Aquella crisis no solo destruy&oacute; empleo y ahorros; expuls&oacute; a cientos de miles de personas de sus hogares y coloc&oacute; en el centro del debate una pregunta inc&oacute;moda: &iquest;para qui&eacute;n estaba pensado el sistema? De ese colapso surgieron respuestas sociales y pol&iacute;ticas in&eacute;ditas, entre ellas la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), que logr&oacute; algo fundamental: <strong>nombrar el problema</strong>. No se trataba de errores individuales ni de mala suerte, sino de un marco legal &mdash;la ley hipotecaria&mdash; dise&ntilde;ado para proteger al sistema financiero incluso a costa de arruinar vidas enteras.
    </p><p class="article-text">
        De ese mismo colapso nacieron tambi&eacute;n nuevas formaciones pol&iacute;ticas. Tanto Podemos como Ciudadanos son hijos directos de la crisis de la burbuja inmobiliaria global, aunque respondieran a diagn&oacute;sticos distintos. Ambos canalizaron un malestar social profundo que ten&iacute;a en la vivienda uno de sus ejes centrales, aunque con el paso del tiempo ese conflicto material fue desplazado hacia otros registros. En lugar de resolverse pol&iacute;ticamente, la crisis se <strong>culturaliz&oacute;</strong>.
    </p><p class="article-text">
        Ese desplazamiento no puede entenderse sin el papel de las redes sociales. La promesa inicial de unas redes abiertas y democratizadoras dio paso progresivamente a espacios controlados por la publicidad, la segmentaci&oacute;n algor&iacute;tmica y la explotaci&oacute;n de datos. Casos como Cambridge Analytica marcaron un punto de inflexi&oacute;n: el conflicto social dej&oacute; de articularse en torno a derechos materiales para hacerlo mediante discursos identitarios y polarizantes. La posterior compra de Twitter por Elon Musk no hizo sino acelerar esa mutaci&oacute;n: de espacio p&uacute;blico imperfecto a herramienta privada de amplificaci&oacute;n ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        En ese contexto, el problema de la vivienda &mdash;tambi&eacute;n en Murcia&mdash; fue quedando relegado. La llegada de Podemos al Gobierno encarn&oacute;, para toda una generaci&oacute;n, la posibilidad de que la lectura surgida de la PAH se tradujera en cambio institucional. No era casual que algunas de sus figuras m&aacute;s visibles procedieran directamente de ese movimiento. Sin embargo, esa expectativa choc&oacute; pronto con una realidad m&aacute;s compleja.
    </p><p class="article-text">
        En lugar de situar la vivienda en el centro de la acci&oacute;n pol&iacute;tica, el impulso transformador se asent&oacute; en din&aacute;micas culturales y simb&oacute;licas m&aacute;s que en una modificaci&oacute;n sustantiva de las reglas del juego, con la excepci&oacute;n del Ministerio de Trabajo. All&iacute; se demostr&oacute; que, con voluntad pol&iacute;tica y respaldo social, era posible alterar equilibrios que parec&iacute;an intocables. Pero ese cambio no fue suficiente para aliviar la presi&oacute;n sobre la vivienda. La mejora de las condiciones laborales y salariales, sin una reforma paralela del mercado inmobiliario, sin avanzar en la daci&oacute;n en pago y sin una modificaci&oacute;n profunda de la legislaci&oacute;n hipotecaria, termin&oacute; traslad&aacute;ndose a precios m&aacute;s altos y alquileres m&aacute;s inaccesibles. Trabajar mejor no bast&oacute; para vivir mejor.
    </p><p class="article-text">
        A esta situaci&oacute;n se ha sumado la ausencia de una pol&iacute;tica de vivienda regionalizada impulsada desde el Estado o desde aquellas comunidades con capacidad pol&iacute;tica real. En la Regi&oacute;n de Murcia, ese vac&iacute;o se expresa con especial crudeza. La ministra de Vivienda y Agenda Urbana, Isabel Rodr&iacute;guez, ha se&ntilde;alado que la Comunidad Aut&oacute;noma solo ha construido <strong>cinco de las 566 viviendas asequibles</strong> comprometidas con Bruselas, un incumplimiento que no se ha producido en ninguna otra comunidad.
    </p><p class="article-text">
        Es aqu&iacute; donde reaparece con fuerza el problema generacional. Existe en Espa&ntilde;a &mdash;y tambi&eacute;n en Murcia&mdash; una generaci&oacute;n, la <em>boomer</em>, que no se jubila ni material ni simb&oacute;licamente. No se jubila de la pol&iacute;tica ni de los espacios de decisi&oacute;n. Es una generaci&oacute;n que accedi&oacute; a la vivienda en condiciones hist&oacute;ricas irrepetibles y que, desde esa experiencia, ha impuesto un relato moralizador sobre quienes llegaron despu&eacute;s, incapaz de asumir que las condiciones materiales han cambiado radicalmente.
    </p><p class="article-text">
        De ese choque surge un desencanto profundo. Una generaci&oacute;n que crey&oacute; que el cambio era posible constata que, pese a haber identificado correctamente el problema, las estructuras permanecen intactas. La frustraci&oacute;n se desplaza entonces hacia otros conflictos &mdash;identitarios o culturales&mdash; mientras el n&uacute;cleo material del problema, el acceso a la vivienda sigue sin resolverse. La pol&iacute;tica de vivienda queda as&iacute; atrapada entre el miedo al conflicto y la renuncia a cambiar las reglas.
    </p><p class="article-text">
        No es una cuesti&oacute;n de fatalidad. Es el resultado de haber diagnosticado bien el origen del problema y haberlo abandonado en favor de batallas m&aacute;s rentables en el terreno del relato. Ese desplazamiento ha convertido la falta de pol&iacute;ticas de vivienda en un conflicto generacional, se&ntilde;alando a jubilaciones y mayores como responsables de la ausencia de inversi&oacute;n p&uacute;blica y poniendo en cuesti&oacute;n incluso el futuro del propio Estado del bienestar, olvidando que las generaciones desaparecen y tambi&eacute;n pueden hacerlo los derechos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/generacion-no-vivienda-no-llega_132_12906696.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 Jan 2026 05:00:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gobernar mirando a Madrid, fracasar en la Región]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gobernar-mirando-madrid-fracasar-region_132_12894085.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5a4ee3b0-d6d6-42a3-921a-22e8c6521e20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gobernar mirando a Madrid, fracasar en la Región"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El 'sanchismo' funciona así como coartada de esa incapacidad para pensar la Región desde sí misma</p></div><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n de Murcia concentra una parte muy significativa de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica del sureste peninsular sin que los medios de comunicaci&oacute;n le dediquen mucho m&aacute;s que breves notas aisladas. Sabemos &mdash;y somos plenamente conscientes&mdash; de que la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica provoca problemas respiratorios y agrava patolog&iacute;as preexistentes, sin que nadie haya establecido un plan coherente, no ya para reducir los picos puntuales, sino los niveles elevados y continuados de poluci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A pesar de ello, la respuesta tanto de las autoridades regionales como de las municipales ha sido esconder la cabeza, como si esta situaci&oacute;n no fuera con ellas. Quiz&aacute; piensan que el problema desaparecer&aacute; por s&iacute; solo, que se resolver&aacute; sin intervenci&oacute;n o que, simplemente, tendremos que convivir con esta contaminaci&oacute;n persistente. No se trata de subrayar la dificultad de establecer una causalidad directa entre una afecci&oacute;n respiratoria concreta y un episodio puntual de contaminaci&oacute;n &mdash;algo que, como ocurri&oacute; en su d&iacute;a con el tabaco, podr&iacute;a derivar en una eventual responsabilidad &mdash;. Lo que s&iacute; resulta posible es establecer una relaci&oacute;n causal clara entre el aumento sostenido de la contaminaci&oacute;n atmosf&eacute;rica y el incremento de las afecciones respiratorias en la poblaci&oacute;n, una evidencia suficiente para exigir responsabilidades pol&iacute;ticas por la inacci&oacute;n a la hora de proteger la salud p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Resulta evidente que estos picos de contaminaci&oacute;n est&aacute;n directamente relacionados con la incapacidad para adoptar medidas de variado tipo y, principalmente, en materia de transporte. Medidas que no competen &uacute;nicamente a un ayuntamiento, sino a un Gobierno regional que ha hecho dejaci&oacute;n de funciones. Hoy nos encontramos con un transporte p&uacute;blico disfuncional que no compite con el veh&iacute;culo privado. No lo hace ni por frecuencias &mdash;los sistemas de informaci&oacute;n no permiten predecir el paso de los autobuses, lo que hace imposible planificar desplazamientos&mdash; ni por tiempos, que dependen del tr&aacute;fico y de una deficiente planificaci&oacute;n de rutas. En ocasiones, esta situaci&oacute;n provoca que sea m&aacute;s r&aacute;pido desplazarse a pie, incluso en trayectos largos, que utilizar el transporte p&uacute;blico. A esta combinaci&oacute;n de bajas frecuencias y tiempos poco fiables se suma la incapacidad del Gobierno regional para pensar la Regi&oacute;n como un entramado de ciudades interrelacionadas y una entidad de transporte que soluciones. Un sistema que no deber&iacute;a abarcar &uacute;nicamente la capital, sino tambi&eacute;n Cartagena y su comarca, Lorca y el valle del Guadalent&iacute;n, el Noroeste, as&iacute; como Yecla y Jumilla.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que esta incapacidad, antes y ahora, viene determinada no solo por un posicionamiento ideol&oacute;gico concreto. Ni Vox, cuando tuvo competencias en la Consejer&iacute;a de Fomento, quiso hacer nada; ni &mdash;lo que es peor&mdash; el Partido Popular ha hecho nada, ni antes de ceder dicha consejer&iacute;a ni ahora que ha vuelto a asumir sus competencias. Mientras tanto, se desv&iacute;a la atenci&oacute;n hacia ayuntamientos y alcaldes que aceptan competencias impropias con el &uacute;nico objetivo de ser reelegidos, pese a ser incapaces, antes y ahora, de se&ntilde;alar el verdadero problema: un Gobierno regional desaparecido para la gobernanza de una Regi&oacute;n que observa c&oacute;mo los hijos de las clases asalariadas con formaci&oacute;n se ven obligados a marcharse ante un modelo econ&oacute;mico que solo genera empleo en un sector primario que demanda mano de obra cada vez menos cualificada y que, cuando llega, es rechazada y criminalizada.
    </p><p class="article-text">
        A ello se suma la dimensi&oacute;n ideol&oacute;gica del cambio clim&aacute;tico y la negativa sistem&aacute;tica a reconocer tanto el problema como las medidas necesarias para minimizarlo y reducir su impacto, ya sea mediante la creaci&oacute;n de un transporte p&uacute;blico regionalizado o a trav&eacute;s de la implantaci&oacute;n de zonas de bajas emisiones, que deber&iacute;an ser el resultado posterior de la primera acci&oacute;n pues la suma de ambas ser&aacute; explosiva. 
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que el rechazo a los cambios en el transporte p&uacute;blico y a la gestaci&oacute;n de la Regi&oacute;n que queremos para el futuro ha de situarse en un interrogante compartido. En la Regi&oacute;n somos capaces de admirar a Europa mientras seguimos dirigiendo la cr&iacute;tica hacia la oposici&oacute;n para eludir la necesaria exigencia de responsabilidades a un Gobierno regional que lleva m&aacute;s de treinta a&ntilde;os prometiendo sin cumplir. De ello se deriva una situaci&oacute;n tan reveladora como parad&oacute;jica: la inversi&oacute;n aumenta en aquellos periodos en los que el Gobierno central es de signo pol&iacute;tico distinto al regional, mientras este &uacute;ltimo regionaliza su discurso para culpar al Estado de la falta de inversiones y guarda silencio cuando gobiernan los suyos. En ese contexto, el electorado acaba obviando a la oposici&oacute;n, incluso cuando esta plantea un plan para transformar una Regi&oacute;n cuya situaci&oacute;n poco tiene que ver con el Gobierno de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n de fondo es que resulta imposible pensar los problemas de la Regi&oacute;n desde marcos pol&iacute;ticos ajenos a su realidad concreta. La importaci&oacute;n constante de debates, consignas y confrontaciones nacionales sustituye cualquier intento de abordar las necesidades propias del territorio. El <em>sanchismo</em> funciona as&iacute; como coartada de esa incapacidad para pensar la Regi&oacute;n desde s&iacute; misma, del mismo modo que en su momento lo fueron el <em>felipismo</em> o el <em>zapaterismo</em>: categor&iacute;as de alto calado en una Regi&oacute;n que sigue sin pensarse desde su propia tierra mientras dirige la mirada hacia lo alto le roban el futuro en lo bajo. Da para reflexionar. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/gobernar-mirando-madrid-fracasar-region_132_12894085.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 Jan 2026 05:00:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gobernar mirando a Madrid, fracasar en la Región]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Convivencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/convivencia_1_12602158.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1655fbd5-ab76-4465-870d-e573053e60a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Convivencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Delegación del Gobierno ofrece una plataforma privilegiada de visibilidad en la política regional, aunque con un coste evidente: asumir la defensa del Ejecutivo central frente a un PP murciano que ha hecho del independentismo su bandera cuando no gobierna en la nación</p></div><p class="article-text">
        La llegada de Francisco Lucas a la Delegaci&oacute;n del Gobierno, en sustituci&oacute;n de Mariola Guevara &mdash;quien deja un balance de matr&iacute;cula tras haber afrontado situaciones dif&iacute;ciles con un estilo propio y elegante&mdash; responde a una vieja t&aacute;ctica del PSRM cuando el PSOE gobierna en la naci&oacute;n: situar en ese puesto a su posible candidato a la presidencia auton&oacute;mica. As&iacute; lo hicieron en su d&iacute;a Rafael Gonz&aacute;lez Tovar, Diego Conesa, Pepe V&eacute;lez y, ahora, el relevo recae en Lucas.
    </p><p class="article-text">
        La Delegaci&oacute;n del Gobierno ofrece una plataforma privilegiada de visibilidad en la pol&iacute;tica regional, aunque con un coste evidente: asumir la defensa del Ejecutivo central frente a un PP murciano que ha hecho del independentismo su bandera cuando no gobierna en la naci&oacute;n. El ejemplo m&aacute;s reciente lo encontramos en Totana, donde L&oacute;pez Miras visit&oacute; el CEIP Santa Eulalia y presumi&oacute; de que 152.000 alumnos de Infantil y Primaria hab&iacute;an comenzado el curso gracias, en parte, a la financiaci&oacute;n estatal. Un mensaje que, en coherencia institucional, deber&iacute;a haber contado con la presencia del delegado del Gobierno, pero del que se prescindi&oacute; deliberadamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esa ceremonia tambi&eacute;n debi&oacute; recordarse a quienes durante a&ntilde;os lucharon por las mejoras ahora inauguradas: el a&ntilde;orado Juan Jos&eacute; C&aacute;novas y la anterior corporaci&oacute;n municipal, que reivindicaron de forma persistente esas infraestructuras. Sin embargo, se esper&oacute; a que el PP gobernara en el municipio para ejecutarlas, culminarlas y exhibirlas como ideas propias que nunca fueron. El caso de Totana no es anecd&oacute;tico: retrata una forma de hacer pol&iacute;tica en la que los servicios p&uacute;blicos se convierten en escenarios de confrontaci&oacute;n, y donde lo que importa no es tanto el beneficio ciudadano como la rentabilidad partidista de retrasar inversiones hasta que se puede gobernar.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Francisco Lucas, adem&aacute;s, coincide con una peligrosa deriva del Ejecutivo regional: seguirle el juego a Vox para poder continuar gobernando y aprobando presupuestos. Esto se traduce en un Partido Popular reh&eacute;n de un socio que tensiona la vida pol&iacute;tica a trav&eacute;s de un discurso sobre seguridad que ha dejado de estar vinculado a datos objetivos o pol&iacute;ticas p&uacute;blicas para convertirse, como advierte Zygmunt Bauman, en una construcci&oacute;n emocional que ocupa un lugar central en la percepci&oacute;n ciudadana. La promesa de seguridad se transforma as&iacute; en uno de los productos m&aacute;s rentables del mercado pol&iacute;tico. Ese discurso se impone como uno de los pocos relatos capaces de ofrecer una ilusi&oacute;n de orden en medio de un presente incierto. La inseguridad &mdash;real o inducida&mdash; se convierte en mercanc&iacute;a electoral y medi&aacute;tica, y el migrante en el chivo expiatorio perfecto.
    </p><p class="article-text">
        Prueba de esta estrategia fue la reciente entrevista en la que Fernando L&oacute;pez Miras lleg&oacute; a comparar los efectivos de la Guardia Civil en la Regi&oacute;n &mdash;una comunidad uniprovincial&mdash; con los de Arag&oacute;n, que cuenta con tres provincias, obviando adem&aacute;s el n&uacute;mero de comisar&iacute;as de Polic&iacute;a Nacional existentes en la Regi&oacute;n. La comparaci&oacute;n no buscaba informar, sino reforzar un relato de inseguridad en una de las regiones m&aacute;s seguras del pa&iacute;s, con el objetivo de justificar decisiones pactadas con la extrema derecha.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es un escenario arriesgado: la seguridad se convierte en un discurso pol&iacute;tico y los menores &mdash;junto con sus centros de acogida&mdash; en rehenes de la visibilidad medi&aacute;tica de Vox. Su estrategia es tan simple como eficaz: aparecer en los m&oacute;viles, pero no en los gobiernos, con la &uacute;nica intenci&oacute;n de subir en las encuestas. Y, de momento, les est&aacute; funcionando. Su retirada de los ejecutivos al principio de las legislaturas es la prueba: al constatar quiz&aacute;s, por un lado, su falta de personal para cubrir los gobiernos y, por otro, tras haber aplicado pol&iacute;ticas que dejaron desmantelados servicios como las emergencias en la Comunidad Valenciana o los dispositivos antiincendios en Castilla y Le&oacute;n, acciones sobre las que no han pagado coste pol&iacute;tico alguno por la err&aacute;tica pol&iacute;tica de Feijoo que parece m&aacute;s interesado en erosionar el gobierno de Espa&ntilde;a que a ganar unas elecciones por s&iacute; mismo.
    </p><p class="article-text">
        La llegada de Francisco Lucas a la Delegaci&oacute;n del Gobierno subraya que el PSRM tiene un plan, aunque a&uacute;n est&aacute; por ver si funcionar&aacute;. En cualquier caso, el nuevo delegado arriba con un rumbo claro: ser un delegado activo, con ideas firmes, que ha hecho de la defensa de la seguridad y de la convivencia su principal bandera. As&iacute; lo demostr&oacute; en la junta de seguridad de Torre Pacheco y en decisiones orientadas a evitar que se repitan sucesos como los de este verano. Sus actuaciones pueden marcar la diferencia.
    </p><p class="article-text">
        En Santa Cruz permiti&oacute; que los representantes de Vox montaran su en&eacute;sima funci&oacute;n contra los centros de menores: rueda de prensa incluida, con los habituales discursos incendiarios y la escenograf&iacute;a pensada para cosechar titulares y v&iacute;deos virales. Acudieron distintas fuerzas pol&iacute;ticas, y todas encontraron su minuto de gloria y su raci&oacute;n de &ldquo;me gusta&rdquo; en redes que iban buscando, esa pol&iacute;tica meme&nbsp;que tanto se lleva ahora. Pero lo verdaderamente significativo fue lo que no ocurri&oacute;: gracias al operativo previsto por el delegado del Gobierno, la provocaci&oacute;n no pas&oacute; de espect&aacute;culo rueda prensil y no deriv&oacute; en un altercado. Una vez m&aacute;s, el partido que presume de defender la seguridad qued&oacute; reducido a lo que realmente es: una m&aacute;quina de agitaci&oacute;n que se alimenta del ruido, pero incapaz de asumir responsabilidad alguna cuando toca garantizar la convivencia.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/convivencia_1_12602158.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Sep 2025 04:00:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Convivencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Delegación de Gobierno]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Disonancias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/disonancias_132_12574534.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0d3eb728-4eab-4719-8ed6-0967aff06a1e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Disonancias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Partido Popular carga contra el PSOE, pero el verdadero beneficiado es Vox, cuyos votos han sido clave para recortar emergencias o debilitar los servicios en algunas comunidades</p></div><p class="article-text">
        Durante d&eacute;cadas, veranear en el norte fue sin&oacute;nimo de noches frescas y d&iacute;as suaves, un refugio frente al calor extremo del sureste. Esa imagen, sin embargo, ha cambiado. Los veranos en la cornisa cant&aacute;brica y en Castilla y Le&oacute;n ya no garantizan lo que antes parec&iacute;a natural: temperaturas diurnas similares a las del resto de la pen&iacute;nsula, aunque las noches a&uacute;n conserven la memoria de otros tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Cada verano arranco en Tordesillas, muy cerca del Archivo General de Simancas, fundado por Carlos V. Desde all&iacute; recorro alguna provincia castellana en busca de rom&aacute;nico. Esa afici&oacute;n me ha permitido conocer zonas que hoy aparecen en los telediarios por razones muy distintas: los incendios. Cervera del Pisuerga, por ejemplo, se menciona ahora m&aacute;s por las llamas que por la senda del oso o sus iglesias. Si en 2024 estuve recorriendo la monta&ntilde;a palentina, este a&ntilde;o le toc&oacute; a Le&oacute;n, provincia a la que llegamos justo cuando comenzaban los fuegos.
    </p><p class="article-text">
        La Junta de Castilla y Le&oacute;n aseguraba en los primeros compases que todo estaba bajo control. Pero la realidad desment&iacute;a aquel discurso: convoyes de la UME, <em>jeeps</em> del Ej&eacute;rcito de Tierra y un incesante trasiego de helic&oacute;pteros y aviones sobrevolando los cielos dibujaban una escena muy distinta. Cuando el fuego se aviv&oacute;, el PP denunci&oacute; en la radio la ausencia o insuficiencia de medios en las comunidades donde gobernaba, aunque no siempre asumiera su propia cuota de responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Favorecido por la ola de calor, el incendio se descontrolaba y, con &eacute;l, tambi&eacute;n el relato p&uacute;blico. Las certezas se bifurcaban. Lo que era evidente para cualquiera presente &mdash; convoyes de<em> jeeps</em> del ej&eacute;rcito de tierra, UME y aviones&mdash; contrastaba con la narrativa pol&iacute;tica y medi&aacute;tica: un gobierno auton&oacute;mico desaparecido y un PP m&aacute;s pendiente de desgastar a Pedro S&aacute;nchez que de apagar las llamas. No era un simple matiz; en plena emergencia, el discurso se fragmentaba seg&uacute;n la trinchera ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        No es la primera vez. Ya ocurri&oacute; en la pandemia, cuando la Comunidad de Madrid se neg&oacute; a cerrar la capital pese a las advertencias sanitarias y hubo que cerrar un pa&iacute;s; tambi&eacute;n con episodios de lluvias torrenciales mal gestionados en Valencia. Ahora se repite con los incendios: las comunidades delegan responsabilidades, desatienden la prevenci&oacute;n, y cuando llega el desastre &mdash;anunciado&mdash; culpan al Gobierno central.
    </p><p class="article-text">
        El ciudadano medio no entiende de competencias, y ah&iacute; radica parte del problema. En la escuela se explican, pero pronto se olvidan; la generaci&oacute;n m&aacute;s mayor vivi&oacute; bajo un Estado centralizado y le cuesta asimilar el modelo auton&oacute;mico. A ello, se suma una oposici&oacute;n y una parte de la prensa, con evidente sesgo ideol&oacute;gico, que ofrecen versiones interesadas sobre c&oacute;mo funciona el sistema. La derecha nunca ha estado c&oacute;moda con este modelo: sostiene que los art&iacute;culos 148 y 149 de la Constituci&oacute;n quedaron mal definidos y aboga por reformarlos para recentralizar el poder. En realidad, su objetivo &uacute;ltimo es cuestionar el propio Estado de las autonom&iacute;as. As&iacute;, cada desastre natural &mdash;ya sea una DANA, unas lluvias torrenciales o un incendio forestal&mdash; se convierte en munici&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El Partido Popular carga contra el PSOE, pero el verdadero beneficiado es Vox, cuyos votos han sido clave para recortar emergencias o debilitar los servicios en algunas comunidades. El partido de extrema derecha sale indemne, mientras el PP calcula c&oacute;mo gobernar con &eacute;l. La deriva es peligrosa: Vox, una fuerza que incluso algunas de sus dirigentes han se&ntilde;alado como machista y retr&oacute;grada, marca parte de la agenda, y el PP juega a normalizar esa alianza. Todo ello, hasta ahora, sin apenas coste electoral en comunidades clave: Valencia, Castilla y Le&oacute;n o Galicia.
    </p><p class="article-text">
        El modelo auton&oacute;mico funciona, pero el desconocimiento pesa. El relato medi&aacute;tico madrile&ntilde;o monopoliza la agenda y la prensa local sobrevive gracias a la publicidad institucional, repartida seg&uacute;n la afinidad ideol&oacute;gica del gobierno de turno. Nadie se atreve a reformar ese mecanismo de financiaci&oacute;n que alimenta la polarizaci&oacute;n. Mientras tanto, el dinero que se destina a propaganda no refuerza lo esencial: servicios, prevenci&oacute;n, personal. El resultado es que competencias transferidas acaban sin ejercerse o se descapitalizan. Solo los afectados alertan de manera constante. Y basta que llegue un desastre, casi siempre previsible, para que se vean las costuras. Entonces, si el color pol&iacute;tico auton&oacute;mico no coincide con el del Gobierno central, la culpa siempre se reparte hacia arriba. Lo que se erosiona, en realidad, es la confianza en el propio Estado.
    </p><p class="article-text">
        El sistema auton&oacute;mico solo puede funcionar si el ciudadano entiende a qui&eacute;n pedir responsabilidades. Hoy, algunas comunidades temen perder elecciones y prefieren derivar culpas al Gobierno central antes que asumir sus propias obligaciones. El resultado es un Estado de las autonom&iacute;as convertido en un arma partidista: cada desastre natural es tambi&eacute;n un incendio pol&iacute;tico, y los ciudadanos quedan atrapados entre administraciones enfrentadas.
    </p><p class="article-text">
        El ejemplo de la Regi&oacute;n de Murcia es ilustrativo. Aqu&iacute;, los ayuntamientos asumen competencias impropias para suplir carencias de un Gobierno regional que no sabe gestionar. Los alcaldes, de uno y otro signo, callan para no perder votos. El Ejecutivo de L&oacute;pez Miras retiene fondos, lo que obliga a los municipios a subir impuestos como el IBI para cuadrar cuentas. El caso de la capital es paradigm&aacute;tico: en solo dos a&ntilde;os, el incremento impositivo ha sido espectacular, m&aacute;s que las supuestas rebajas de L&oacute;pez Miras. El ciudadano paga m&aacute;s y recibe peores servicios, pero nadie le echa cuentas. Ese es el verdadero mel&oacute;n pendiente: entender de una vez el reparto de competencias y asumir que el Estado auton&oacute;mico funciona, a pesar de la irresponsabilidad de quienes gestionan algunas autonom&iacute;as y lo convierten en coartada pol&iacute;tica al tiempo que no asumen responsabilidades.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/disonancias_132_12574534.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 04 Sep 2025 04:01:34 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Disonancias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Jumilla como laboratorio: la ventana de Overton y la ofensiva cultural de VOX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/jumilla-laboratorio-ventana-overton-ofensiva-cultural-vox_132_12536413.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6cd1502a-bebe-4aaa-8c56-d48205c1fb0a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Jumilla como laboratorio: la ventana de Overton y la ofensiva cultural de VOX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Renunciar a la neutralidad confesional no protege la fe: degrada la democracia, presentar esa renuncia como “defensa de la tradición” es un error histórico y político."</p></div><p class="article-text">
        Joseph Overton, polit&oacute;logo del Mackinac Center for Public Policy, desarroll&oacute; un modelo para cambiar las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas desplazando el marco de lo socialmente aceptable: la &ldquo;ventana de Overton&rdquo;. Seg&uacute;n este enfoque, aplicado en la educaci&oacute;n, los legisladores no inventan las ideas que promueven, sino que act&uacute;an dentro de un rango delimitado por la opini&oacute;n p&uacute;blica. Ese rango puede modificarse mediante la acci&oacute;n de<em> think tanks</em> y actores culturales que introducen propuestas inicialmente impensables, las legitiman de forma gradual y las convierten en pol&iacute;ticas oficiales. El objetivo no es convencer directamente a los gobernantes, sino alterar el clima de opini&oacute;n para ampliar lo pol&iacute;ticamente posible.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Jumilla se inscribe en esta l&oacute;gica. All&iacute;, el Partido Popular gobierna en minor&iacute;a y present&oacute; una moci&oacute;n de sustituci&oacute;n a una de VOX que pretend&iacute;a restringir el uso de los polideportivos en las fiestas musulmanas. Esta, aunque no era in&eacute;dita, result&oacute; significativa por el contexto: coincid&iacute;a con el &uacute;ltimo pleno antes del par&oacute;n estival y ven&iacute;a precedida por los sucesos de Torre Pacheco. Estos hab&iacute;an llevado a un intelectual org&aacute;nico a publicar en diversos medios de comunicaci&oacute;n nacional un art&iacute;culo cuyo marco narrativo replicaba casi literalmente 'Sumisi&oacute;n', de Michel Houellebecq, combinando el temor a la p&eacute;rdida de tradiciones con una visi&oacute;n estereotipada del islam e impregnada de la noci&oacute;n spengleriana del declive de Occidente. A ello se sumaba un trasfondo ideol&oacute;gico propio: la tradici&oacute;n liberal-conservadora de la Constituci&oacute;n de 1876, que proclamaba la libertad de cultos bajo hegemon&iacute;a cat&oacute;lica. Esa &ldquo;tolerancia vigilada&rdquo;, un C&aacute;novas 2.0, reaparece hoy en la ret&oacute;rica de defensa de las tradiciones frente a amenazas externas.
    </p><p class="article-text">
        Un ejemplo de esta estrategia discursiva es la publicidad de VOX en Almer&iacute;a, que contrapone el velo integral (niqab), asociado a visiones rigoristas del islam, con la imagen de una mujer con los hombros descubiertos y un escote pronunciado. Esta contraposici&oacute;n simplista, basada en la demonizaci&oacute;n del &ldquo;otro&rdquo;, oculta que el marco ideol&oacute;gico subyacente es el de una Europa blanca, cristiana y jer&aacute;rquica, donde los papeles sociales est&aacute;n fijados por la tradici&oacute;n. Como ocurre en otros fundamentalismos, ese ideal conduce a que la mujer obedezca, el cuerpo se oculte y la tradici&oacute;n &mdash;m&aacute;s que la fe&mdash; determine la pertenencia. La paradoja es que quienes difunden este mensaje suelen exigir, en otros contextos, recato para entrar en una iglesia o vestir en p&uacute;blico: cubrir hombros, ocultar escotes o alargar faldas. Son prescripciones que en cualquier fundamentalismo religioso no provienen de los textos sagrados, sino de tradiciones elevadas a dogma cultural.
    </p><p class="article-text">
        El problema de fondo es que la verdadera herencia ilustrada es la laicidad. En Espa&ntilde;a, la aconfesionalidad del Estado &mdash;logro parcial y fr&aacute;gil&mdash; es un principio b&aacute;sico de la democracia. Lo contrario de un Estado laico no es uno religioso, sino uno sometido. Renunciar a la neutralidad confesional no protege la fe: degrada la democracia. Presentar esa renuncia como &ldquo;defensa de la tradici&oacute;n&rdquo; es un error hist&oacute;rico y pol&iacute;tico. Lo que est&aacute; en juego no es solo la letra de la ley, sino el marco simb&oacute;lico y cultural. Al convertir esa neutralidad en negociable, el marco democr&aacute;tico se convierte en un juego de fuerzas y no en una garant&iacute;a de igualdad. En ese escenario, VOX busca instrumentalizar la religi&oacute;n como pilar identitario, subordinando la autoridad eclesial a un proyecto pol&iacute;tico nacionalista, cuesti&oacute;n que ya conocemos. No se prioriza la funci&oacute;n espiritual, sino la capacidad de la fe para operar como cemento cultural y herramienta de movilizaci&oacute;n pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        La conciencia de esta situaci&oacute;n llev&oacute; a la Conferencia Episcopal Espa&ntilde;ola a un comunicado prudente recordando la aconfesionalidad del Estado y la necesidad de respetar los derechos fundamentales, sin entrar en confrontaci&oacute;n directa, pero dejando claro que las pol&iacute;ticas restrictivas basadas en criterios confesionales no son compatibles con el marco constitucional. Este posicionamiento, alineado con un magisterio m&aacute;s social y dialogante impulsado por el Papa Francisco y continuado por su sucesor, choca con sectores eclesiales y pol&iacute;ticos que reclaman un fundamentalismo cat&oacute;lico frente al liberalismo y el multiculturalismo. As&iacute;, el ataque de VOX no es una ruptura con el catolicismo, sino un intento de desplazar su centro de gravedad hacia un catolicismo culturalmente excluyente, debilitando la legitimidad de la jerarqu&iacute;a actual y normalizando la idea de que incluso las instituciones religiosas deben plegarse al proyecto pol&iacute;tico si quieren conservar influencia en el espacio p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, la moci&oacute;n de Jumilla &mdash;m&aacute;s all&aacute; de su alcance inmediato en el reglamento de gesti&oacute;n&mdash; es parte de un proceso mayor: el ensayo de un marco cultural en el que lo excepcional se normaliza y la aconfesionalidad deja de ser principio para convertirse en concesi&oacute;n condicionada. Este desplazamiento sem&aacute;ntico y jur&iacute;dico erosiona la funci&oacute;n del Estado como garante de igualdad y lo reduce a &aacute;rbitro complaciente de mayor&iacute;as coyunturales.
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica defensa frente a esta deriva es reafirmar la aconfesionalidad como garant&iacute;a de igualdad y como n&uacute;cleo de la cultura democr&aacute;tica. No se trata de excluir creencias del espacio p&uacute;blico, sino de impedir que el Estado se convierta en agente de una tradici&oacute;n concreta. A la vez, hemos de comprender que la cuesti&oacute;n no es religiosa, es pol&iacute;tica una vez m&aacute;s y se plantea en la necesidad de plantear la cuesti&oacute;n.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/jumilla-laboratorio-ventana-overton-ofensiva-cultural-vox_132_12536413.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 15 Aug 2025 04:00:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Jumilla como laboratorio: la ventana de Overton y la ofensiva cultural de VOX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Vox,Jumilla,PP Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El otro, mañana, puedes ser tú]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/manana-puedes_132_12517483.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5f2be453-dfa2-4df5-bb0e-f3e8973a351c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El otro, mañana, puedes ser tú"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> La inseguridad –sensación o realidad- se convierte en mercancía electoral y mediática, y el migrante en el chivo expiatorio perfecto</p></div><p class="article-text">
        Los <a href="https://www.eldiario.es/murcia/cronologia-espiral-odio-torre-pacheco-promovida-extrema-derecha_1_12465122.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">recientes hechos</a> ocurridos en Torre Pacheco han generado m&uacute;ltiples interpretaciones desde perspectivas period&iacute;sticas, sociol&oacute;gicas y antropol&oacute;gicas que invitan a reflexionar sobre la evoluci&oacute;n social y pol&iacute;tica de la Regi&oacute;n de Murcia. Entre ellas destaca el an&aacute;lisis de Andr&eacute;s Pedre&ntilde;o y Miguel &Aacute;ngel S&aacute;nchez, publicado en <em>Viento Sur</em>, que aporta una visi&oacute;n hist&oacute;rica y matizada, evitando la comparaci&oacute;n simplista con los disturbios de El Ejido del a&ntilde;o 2000. Dicha comparaci&oacute;n, aunque frecuente, suele ocultar otros procesos importantes de la Regi&oacute;n, como el ocurrido en Totana entre 1998 y el 2000.
    </p><p class="article-text">
        En aquellos a&ntilde;os m&aacute;s de cien inmigrantes ecuatorianos, ya integrados en el tejido agr&iacute;cola y en procesos de arraigo, recibieron una orden de expulsi&oacute;n por parte de la Delegaci&oacute;n del Gobierno. La respuesta social no fue el rechazo ni el miedo, sino una movilizaci&oacute;n vecinal masiva con el respaldo activo de la Iglesia &mdash;que hab&iacute;a facilitado la llegada de estas personas desde Ecuador&mdash; y de los sindicatos locales. Esta movilizaci&oacute;n consigui&oacute; frenar parcialmente las expulsiones y consolid&oacute; un modelo de integraci&oacute;n comunitaria.
    </p><p class="article-text">
        Dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, la Regi&oacute;n ha pasado de ese modelo de cohesi&oacute;n social a un escenario marcado por la instrumentalizaci&oacute;n pol&iacute;tica de la inmigraci&oacute;n, especialmente la de origen magreb&iacute;. Este cambio ocurre en un contexto de desinversi&oacute;n en servicios p&uacute;blicos esenciales, debilitamiento de los v&iacute;nculos comunitarios y una creciente desafecci&oacute;n institucional. La transformaci&oacute;n ha afectado profundamente los mecanismos de respuesta colectiva ante conflictos sociales.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender esta evoluci&oacute;n, es crucial diferenciar claramente los casos de Torre Pacheco y El Ejido. En El Ejido, la violencia fue una reacci&oacute;n impulsiva, desencadenada por el asesinato de una mujer a manos de un inmigrante con trastornos mentales. Ubaldo Mart&iacute;nez Veiga ha analizado c&oacute;mo aquella situaci&oacute;n deriv&oacute; en una implosi&oacute;n social provocada por el colapso repentino de un fr&aacute;gil pacto de convivencia, sostenido por un modelo agroindustrial basado en mano de obra migrante precaria e indocumentada. En ese contexto, el miedo, los rumores y la desinformaci&oacute;n generaron un estallido de violencia racista, con saqueos y agresiones masivas, ante los cuales el Estado reaccion&oacute; tarde y con descoordinaci&oacute;n, generando cr&iacute;ticas internacionales sobre el racismo estructural subyacente.
    </p><p class="article-text">
        En contraste, lo sucedido en Torre Pacheco representa una explosi&oacute;n inducida, estructurada estrat&eacute;gicamente y amplificada mediante discursos medi&aacute;ticos externos. No fue un incidente aislado, sino el resultado de una movilizaci&oacute;n difusa con antecedentes claros en la Regi&oacute;n. Un caso significativo fue el asalto al Pleno del Ayuntamiento de Lorca, ocurrido el 31 de enero de 2022. Aunque inicialmente se present&oacute; como una acci&oacute;n espont&aacute;nea de ganaderos desesperados, Pepe Qui&ntilde;onero se&ntilde;al&oacute; c&oacute;mo hab&iacute;a sido cuidadosamente organizada, incluyendo el uso de una megafon&iacute;a ambulante que difund&iacute;a un llamamiento dram&aacute;tico a defender &ldquo;la vida y el futuro&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Otro antecedente se produjo en Alhama de Murcia, poco antes de los sucesos de Torre Pacheco, cuando un migrante con problemas mentales intent&oacute; abusar de una menor. La noticia, difundida por perfiles vinculados a Vox, encontr&oacute; cierto eco. Sin embargo, la r&aacute;pida intervenci&oacute;n del Ayuntamiento, liderado por la alcaldesa Rosa S&aacute;nchez, evit&oacute; que la movilizaci&oacute;n prosperara, aunque evidenci&oacute; que los mecanismos de agitaci&oacute;n ya estaban preparados y a la espera de una oportunidad.
    </p><p class="article-text">
        Esa oportunidad lleg&oacute; con la agresi&oacute;n a un vecino de Torre Pacheco, Domingo, presuntamente perpetrada por un temporero magreb&iacute; con antecedentes penales, el 7 de julio. La noticia se difundi&oacute; r&aacute;pidamente en redes sociales. El d&iacute;a 10, Vox anunciaba desde su perfil nacional una concentraci&oacute;n para el 12 de julio, mientras que el Ayuntamiento convocaba otra para la noche del 11. La instrumentalizaci&oacute;n pol&iacute;tica fue reforzada por c&aacute;maras de eco digitales, especialmente activas en las periferias urbanas de Barcelona, que facilitaron la llegada de grupos violentos al municipio. La situaci&oacute;n oblig&oacute; a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a desplegar a los Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) y cerrar los accesos a Torre Pacheco.
    </p><p class="article-text">
        Con esos grupos llegaron tambi&eacute;n numerosos perfiles digitales profesionales, especializados en generar contenido y monetizar su actividad en plataformas. Estos perfiles no act&uacute;an solo como altavoces ideol&oacute;gicos: su modelo de negocio depende de captar atenci&oacute;n y maximizar la viralidad. El territorio se convierte as&iacute; en un set: grabar <em>in situ</em> aporta autenticidad y anima a los actores a sobreactuar. Conectados a redes transnacionales, ampl&iacute;an audiencias. El resultado es un c&iacute;rculo vicioso: la polarizaci&oacute;n genera beneficios, y esos beneficios financian nuevas campa&ntilde;as de agitaci&oacute;n, dificultando cualquier desescalada institucional que solo es posible tras su expulsi&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Ante este panorama, la pregunta clave es inevitable: &ldquo;&iquest;y ahora qu&eacute;?&rdquo;. En un mundo donde se abandona el <em>ius soli</em> para dar p&aacute;bulo al <em>ius sanguinis</em>, el migrante se convierte en el nuevo enemigo, pese a que &mdash;como reconoce la ciudadan&iacute;a de Torre Pacheco&mdash; sin su trabajo la maquinaria econ&oacute;mica se detendr&iacute;a. Nos encontramos ante una sociedad atrapada entre la dependencia estructural, el miedo y la necesidad de reforzar identidades excluyentes. En este contexto, la agresi&oacute;n al migrante no es implosiva, sino explosiva: no surge del colapso interno, sino que se proyecta hacia afuera como forma de gestionar tensiones econ&oacute;micas, sociales y pol&iacute;ticas.
    </p><p class="article-text">
        Como ha se&ntilde;alado Zygmunt Bauman, en las sociedades contempor&aacute;neas la inseguridad ocupa un lugar central en la percepci&oacute;n ciudadana, y la promesa de seguridad se ha convertido en uno de los productos m&aacute;s rentables del mercado pol&iacute;tico. El discurso de la seguridad se impone como uno de los pocos relatos capaces de ofrecer una falsa sensaci&oacute;n de orden en un presente incierto. La inseguridad &ndash;sensaci&oacute;n o realidad- se convierte en mercanc&iacute;a electoral y medi&aacute;tica, y el migrante en el chivo expiatorio perfecto. Convertir al diferente en enemigo no solo regula identidades, sino que legitima estallidos funcionales a ciertos actores pol&iacute;ticos y digitales que buscan alcanzar el poder gestionando el miedo. Y cuando eso sucede, el otro, ma&ntilde;ana, puedes ser t&uacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/manana-puedes_132_12517483.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 06 Aug 2025 09:52:55 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El otro, mañana, puedes ser tú]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Torre Pacheco,Inmigración,Racismo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Recomendación para el verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recomendacion-verano_132_12503893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/09b68d25-09e6-4871-9c30-a7b99de274b3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Recomendación para el verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Siempre me ha resultado curioso que una región con vocación industriosa —en la que los huertanos, arrendadores de tierras, no podían dejar de completar sus ingresos con la producción de seda— no haya sido considerada como una ciudad industriosa</p></div><p class="article-text">
        Escribir es un acto de comunicaci&oacute;n, s&iacute;, pero tambi&eacute;n de incertidumbre. Nunca se sabe qui&eacute;n te leer&aacute;, ni &mdash;lo que es a&uacute;n m&aacute;s inquietante&mdash; c&oacute;mo interpretar&aacute; lo que has escrito. Darle a la tecla es, al mismo tiempo, oficio y aprendizaje. Y en ese camino sigo, sumando un pu&ntilde;ado de art&iacute;culos que, orbitando sobre esta ciudad y, por extensi&oacute;n, sobre esta Regi&oacute;n, se preguntan por el presente sin dejar de echar un vistazo al pasado, repensando &mdash;sin lugar a dudas&mdash; cuestiones que nos interpelan desde ambos tiempos.
    </p><p class="article-text">
        Siempre me ha resultado curioso que una regi&oacute;n con vocaci&oacute;n industriosa &mdash;en la que los huertanos, arrendadores de tierras, no pod&iacute;an dejar de completar sus ingresos con la producci&oacute;n de seda&mdash; no haya sido considerada como una ciudad industriosa y, por extensi&oacute;n, como una regi&oacute;n marcada por una dualidad que, si bien no se refleja en las estad&iacute;sticas, s&iacute; deber&iacute;a invitarnos a reflexionar sobre su car&aacute;cter.
    </p><p class="article-text">
        Esta reflexi&oacute;n, que aqu&iacute; lanzo, se distancia de la interpretaci&oacute;n cl&aacute;sica de la historia regional que delinearon, con rasgos generales, dos historiadores a los que admiro profundamente: Mar&iacute;a Teresa P&eacute;rez Picazo y Guy Lemeunier. En su obra, ambos planteaban la Regi&oacute;n como un espacio exportador, semiperif&eacute;rico, dentro de los marcos anal&iacute;ticos &mdash;ya superados, aunque en ocasiones a&uacute;n &uacute;tiles&mdash; de Wallerstein. Su libro, <em>El proceso de modernizaci&oacute;n de la Regi&oacute;n de Murcia</em>, que guardo como oro en pa&ntilde;o &mdash;no solo por su contenido, sino tambi&eacute;n porque la edici&oacute;n que poseo, comprada en una librer&iacute;a de viejo inglesa, perteneci&oacute; a Jim Casey, uno de los grandes historiadores de la historia social hispana&mdash;, revisa con acierto los procesos clave del territorio.
    </p><p class="article-text">
        A estas contribuciones habr&iacute;a que a&ntilde;adir tambi&eacute;n la <em>Historia de la Regi&oacute;n de Murcia</em>, publicada por Ediciones Mediterr&aacute;neo en once vol&uacute;menes y coordinada por Francisco Chac&oacute;n, que re&uacute;ne un extenso y diverso conjunto de trabajos &mdash;imposible de citar en su totalidad aqu&iacute;&mdash; que configuran una visi&oacute;n plural de la Regi&oacute;n. M&aacute;s tard&iacute;a es la aportaci&oacute;n del gran medievalista Miguel Rodr&iacute;guez Llopis &mdash;de muerte prematura, pero de trabajo ingente&mdash;; buena parte de la documentaci&oacute;n simanquina que hoy conserva el Archivo Regional fue encargada por &eacute;l. Tambi&eacute;n merece menci&oacute;n la <em>Historia econ&oacute;mica de la Regi&oacute;n de Murcia</em> de Jos&eacute; Miguel Mart&iacute;nez Carri&oacute;n, maestro de mi a&ntilde;orado compa&ntilde;ero de piso, Javier Puche Gil, a quien la parca se llev&oacute; demasiado pronto.
    </p><p class="article-text">
        No menos relevante resulta la <em>Breve historia de la Regi&oacute;n</em> de Juan Gonz&aacute;lez Casta&ntilde;o, disc&iacute;pulo de Lemeunier y P&eacute;rez Picazo, que completa ese legado intelectual con una mirada clara, precisa y firmemente arraigada sobre el devenir de una Regi&oacute;n cuya construcci&oacute;n pol&iacute;tica ha sido tambi&eacute;n analizada por diversos autores.
    </p><p class="article-text">
        Las reflexiones de todos ellos resultan muy interesantes, pero especialmente atractiva me sigue pareciendo la primera obra citada: <em>El proceso de modernizaci&oacute;n de la Regi&oacute;n de Murcia</em>, de Guy Lemeunier y Mar&iacute;a Teresa P&eacute;rez Picazo. En ella se formulaba ya en 1984, en di&aacute;logo con la c&eacute;lebre propuesta de Eugen Weber sobre la transformaci&oacute;n de campesinos en ciudadanos en la Francia del siglo XIX, una lectura incisiva de la Regi&oacute;n de Murcia. 
    </p><p class="article-text">
        En una introducci&oacute;n que aqu&iacute; entrecomillo, se destacaban ciertas condiciones estructurales que defin&iacute;an los umbrales de su modernizaci&oacute;n: &ldquo;una ocupaci&oacute;n humana tard&iacute;a y dispersa en t&eacute;rminos hist&oacute;ricos; una incorporaci&oacute;n igualmente tard&iacute;a a la vida pol&iacute;tica &mdash;Murcia fue hasta 1931 uno de los principales bastiones nacionales del abstencionismo electoral&mdash;; y una conciencia de clase escasamente articulada, reflejada en los bajos niveles de conflictividad social. A estos factores, que delinean los l&iacute;mites iniciales del proceso modernizador, se sumaban otros rasgos cuya transformaci&oacute;n ha sido a&uacute;n m&aacute;s lenta, especialmente en el plano cultural: el alto grado de analfabetismo entre los mayores de cincuenta a&ntilde;os, el fuerte individualismo comarcal, la d&eacute;bil conciencia regional y la <em>quasi</em> ausencia de tradiciones culturales compartidas&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Estas &uacute;ltimas frases, rele&iacute;das cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s &mdash;y evocadas aqu&iacute; a modo de homenaje&mdash;, me llevan a preguntarme si nuestras actuales tasas de abandono escolar no ser&aacute;n, en parte, el resultado de una <em>path dependence</em> nunca corregida ni con inversi&oacute;n ni con voluntad pol&iacute;tica. Si el individualismo local, el enfrentamiento entre comarcas incapaces de articular proyectos comunes, y esa discusi&oacute;n perenne entre el polo industrial cartagenero y la capital murciana, en ausencia de una tradici&oacute;n verdaderamente compartida, no explican tambi&eacute;n la situaci&oacute;n presente, que urge superar. Y si la falta de conciencia regional no est&aacute; detr&aacute;s, asimismo, de nuestra tendencia a votar mirando hacia Madrid, ignorando con frecuencia lo que sucede aqu&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Sea o no as&iacute; &mdash;y pese a mis fuertes debates con ella&mdash;, merece la pena releerla. Es dif&iacute;cil encontrarla en una librer&iacute;a de viejo, pero ahora, por unos pocos euros, puede comprarse y leerse en Google. Se la recomiendo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recomendacion-verano_132_12503893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Jul 2025 04:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Recomendación para el verano]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La trampa de la ESO: así se posterga la única reforma educativa que importa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/trampa-posterga-unica-reforma-educativa-importa_132_12488643.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a27145d4-8a06-4f7a-9377-b05bc4f8dcf2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La trampa de la ESO: así se posterga la única reforma educativa que importa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El resultado es una degradación progresiva de los servicios públicos, aprovechada por los partidos de derechas y extrema derecha, que articulan un discurso de odio como respuesta a los síntomas del colapso, sin abordar nunca sus causas estructurales</p></div><p class="article-text">
        Uno de los principales problemas que afectan actualmente a la Regi&oacute;n de Murcia es la elevada tasa de abandono escolar. Desde mi punto de vista, esta situaci&oacute;n responde, fundamentalmente, a dos factores. En primer lugar, a una fuerte <em>path dependence</em> ligada a la historia cultural y educativa del territorio: la regi&oacute;n ha mantenido tasas de analfabetismo elevadas hasta fechas relativamente recientes, lo que ha dificultado la consolidaci&oacute;n de una cultura educativa s&oacute;lida y estructural.
    </p><p class="article-text">
        En segundo lugar, tras la crisis derivada de la reconversi&oacute;n industrial de 1992 &mdash;que culmin&oacute; simb&oacute;licamente con el incendio de la Asamblea Regional&mdash;, el Partido Popular apost&oacute; por el sector agrario como eje de su crecimiento pol&iacute;tico &mdash;bajo el lema del 'Agua para todos'&mdash; y econ&oacute;mico, renunciando a una reindustrializaci&oacute;n que a&uacute;n hoy parece temerse. El modelo resultante ha favorecido un sector primario intensivo que, si bien genera empleo, depende en gran medida de una poblaci&oacute;n flotante con bajos niveles de formaci&oacute;n. Frente a ello, no ha existido ning&uacute;n esfuerzo institucional serio por ofrecer alternativas educativas o de cualificaci&oacute;n profesional.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la inversi&oacute;n de la Consejer&iacute;a de Educaci&oacute;n ha sido insuficiente, especialmente en aquellas zonas sometidas a un fuerte crecimiento poblacional. Esta expansi&oacute;n demogr&aacute;fica, no prevista ni planificada, ha tensionado a&uacute;n m&aacute;s unos servicios p&uacute;blicos &mdash;educativos y sanitarios&mdash; que no han sido acompa&ntilde;ados por una dotaci&oacute;n adecuada de recursos. Casos como los de Lorca, el Mar Menor o pedan&iacute;as como Corvera ilustran con claridad esta descompensaci&oacute;n entre el crecimiento urbano y el abandono institucional, reflejada en la proliferaci&oacute;n de barracones escolares y en la ausencia de pol&iacute;ticas de infraestructuras adaptadas al contexto clim&aacute;tico actual.
    </p><p class="article-text">
        El resultado es una degradaci&oacute;n progresiva de los servicios p&uacute;blicos, aprovechada por los partidos de derechas y extrema derecha, que articulan un discurso de odio como respuesta a los s&iacute;ntomas del colapso, sin abordar nunca sus causas estructurales. As&iacute;, asistimos a una paradoja inquietante: una ciudadan&iacute;a que, por un lado, respalda un modelo econ&oacute;mico basado en la explotaci&oacute;n intensiva del campo &mdash;modelo que expulsa a sus hijos formados por falta de oportunidades&mdash; y que, por otro, vota movida por el miedo al extranjero, cuando ese mismo modelo econ&oacute;mico se sostiene sobre la mano de obra migrante.
    </p><p class="article-text">
        La experiencia estadounidense bajo la presidencia de Donald Trump lo mostr&oacute; con claridad: estas contradicciones se traducen en <em>razzias</em> simb&oacute;licas o reales contra los inmigrantes, mientras los sectores productivos que se benefician de su trabajo presionan para evitar que dichas campa&ntilde;as lleguen a ejecutarse plenamente. El migrante &mdash;temido, necesario y precarizado&mdash; queda atrapado en un sistema que lo excluye y lo necesita a la vez.
    </p><p class="article-text">
        Esta es, sin duda, la sociedad que el Partido Popular y Vox aspiran a consolidar: una sociedad en la que el miedo opera como palanca electoral, con la convicci&oacute;n de que moviliza con eficacia al voto conservador. Frente a ello, una izquierda sin un discurso de regi&oacute;n ni proyecto transformador &mdash;m&aacute;s all&aacute; de repetir &ldquo;estamos de acuerdo con el trasvase&rdquo;&mdash; se limita a protestar como un 'Pepito gru&ntilde;&oacute;n', sin capacidad ni de movilizar ni de convencer.
    </p><p class="article-text">
        En este escenario, resulta revelador que el gran anuncio educativo de Fernando L&oacute;pez Miras consista en imitar a Isabel D&iacute;az Ayuso, trasladando los dos primeros cursos de la ESO a los colegios. Mientras tanto, el verdadero cambio estructural &mdash;la ampliaci&oacute;n progresiva de la educaci&oacute;n p&uacute;blica desde los tres hasta los cero a&ntilde;os&mdash;, una medida que requiere ese mismo espacio y que todos los estudios se&ntilde;alan como decisiva para reducir desigualdades de origen y favorecer la conciliaci&oacute;n, permanece completamente abandonado por el Gobierno regional.
    </p><p class="article-text">
        Esa ampliaci&oacute;n educativa solo ha avanzado en los colegios p&uacute;blicos cuando ha sido financiada por el Gobierno central. Por el contrario, las administraciones auton&oacute;micas de Ayuso y L&oacute;pez Miras han delegado competencias impropias en los ayuntamientos y aumentado las subvenciones a centros privados, sin que nadie exija explicaciones sobre sus criterios de admisi&oacute;n o sin que exista un mapa claro que garantice una oferta educativa universal, equitativa y bien distribuida.
    </p><p class="article-text">
        Pero quiz&aacute; lo m&aacute;s grave sea el silencio institucional. Frente al triunfalismo de portada, resulta urgente recordar la necesidad de reforzar la red p&uacute;blica de educaci&oacute;n infantil. El Ministerio de Infancia y Juventud &mdash;tan proclive a ampliar derechos&mdash; deber&iacute;a interpelar al Ministerio de Educaci&oacute;n para impulsar una base legal y presupuestaria que garantice el futuro de la educaci&oacute;n infantil. Esa s&iacute; ser&iacute;a una pol&iacute;tica transformadora: capaz de reducir desigualdades desde la ra&iacute;z y de extender derechos reales.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, esta transformaci&oacute;n no requiere implantar desde el primer momento la cobertura completa desde los cero a&ntilde;os. Bastar&iacute;a con empezar por los dos, reformar la legislaci&oacute;n si es necesario e incorporar progresivamente esa etapa al marco de la educaci&oacute;n obligatoria. Ah&iacute; tienen una enmienda concreta y urgente a la Ley Org&aacute;nica. Porque ganar el futuro no es solo un eslogan: es dise&ntilde;ar pol&iacute;ticas p&uacute;blicas sostenidas, progresivas y con vocaci&oacute;n de permanencia que sean &uacute;tiles para la gente y que rompan con agendas de derechas que pretenden que nos olvidemos de lo importante, el futuro. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/trampa-posterga-unica-reforma-educativa-importa_132_12488643.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jul 2025 08:40:19 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La trampa de la ESO: así se posterga la única reforma educativa que importa]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El problema del colector norte]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/problema-colector-norte_132_12424782.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/467c49cf-ce98-4be4-b1fc-2b9d83a47099_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El problema del colector norte"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los barrios del sur de la ciudad, tan cerca de Murcia, pero tan lejos de todo: abandonados y sin rumbo, siguen votando lo mismo de siempre, a pesar de que las inversiones nunca llegan ni mejoran un barrio que, poco a poco, se muere</p></div><p class="article-text">
        Hace a&ntilde;os, la segunda esposa de Enrique Albacete Ayuso &mdash;entonces presidente de la Confederaci&oacute;n Hidrogr&aacute;fica del Segura&mdash;, Ana Perea, con su acento porte&ntilde;o, inaugur&oacute; en 1979 el trasvase Tajo-Segura. El ingeniero de Caminos, Canales y Puertos hab&iacute;a realizado, adem&aacute;s, otra obra que Ballesta quiso deshacer &mdash;aunque no le dejaron&mdash;, el encauzamiento del r&iacute;o. Tengo serias dudas, vistos algunos informes, de que dicha infraestructura, dise&ntilde;ada por Enrique Albacete, pueda soportar el caudal incrementado derivado de la ejecuci&oacute;n del colector norte, a pesar de que ni la Confederaci&oacute;n ni el Ayuntamiento hayan respondido a las preguntas formuladas desde la asociaci&oacute;n Barriomar&ndash;La Pur&iacute;sima sobre estas cuestiones. Tampoco la derecha medi&aacute;tica ha puesto el acento, y eso que sus descendientes directos dirigen peri&oacute;dicos en Madrid y sus colaterales son senadores.
    </p><p class="article-text">
        La cuesti&oacute;n del colector norte y su influencia sobre las avenidas no puede quedar sin contestaci&oacute;n, dado que su afecci&oacute;n sobre la ciudad de Murcia est&aacute; ah&iacute;. Parece bastante claro que Ballesta quiere que nos inundemos en el sur para poder construir al norte, pues me da que los c&aacute;lculos realizados por Enrique Albacete y su equipo no preve&iacute;an laminaciones de agua que sobrepasasen los retornos que &eacute;l mismo estim&oacute;, y que, al final, la Confederaci&oacute;n tendr&aacute; que revisarlo todo.
    </p><p class="article-text">
        La ejecuci&oacute;n del colector norte responde a la necesidad de una ciudad endeudada hasta las cejas, obligada a cumplir los convenios para construir en la zona norte, firmados con el alcalde C&aacute;mara; convenios que asfixian unos presupuestos municipales sustentados en la venta futura de solares &mdash;salvo aquellos cedidos para la construcci&oacute;n de un no s&eacute; qu&eacute;, que luego se transforma en un hospital, al que, en lugar de venderle el terreno, habr&iacute;a que cobrarle un alquiler por su uso, para as&iacute; llenar las arcas municipales&mdash;. 
    </p><p class="article-text">
        Este capitalismo de amiguetes, que estrangula a la Regi&oacute;n de Murcia, es criticado por un empresariado que, en una tremenda paradoja, aspira precisamente a alcanzar aquello mismo que denuncia. Promueven leyes de supuesta &ldquo;simplificaci&oacute;n administrativa&rdquo; que acaban desprotegiendo al ciudadano &mdash;cuesti&oacute;n sobre la que habr&aacute; que escribir&mdash; y que se repiten una y otra vez &mdash;ya vamos por la cuarta&mdash;, mientras la situaci&oacute;n empeora para la ciudadan&iacute;a y no mejora para el empresariado. Y, cuando llega la desgracia, entonces nadie tiene la culpa. La cosa va bien mientras los muertos sean de los otros. Y aunque sean de los tuyos, el sistema seguir&aacute;, porque esto es la Regi&oacute;n de Murcia.
    </p><p class="article-text">
        Resulta curioso que el plan original del alcalde Ballesta &mdash;si es que alguna vez lo tuvo&mdash; fuese que el r&iacute;o dejase de ser una barrera. Sin embargo, hoy, los barrios del sur &mdash;los m&aacute;s pr&oacute;ximos al centro&mdash; son, en t&eacute;rminos de inversi&oacute;n y atenci&oacute;n institucional, los m&aacute;s olvidados. Aunque sobre ellos, en una maravillosa acci&oacute;n de movilizaci&oacute;n agitprop, sustent&oacute; su victoria. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; ahora &ldquo;Cierra mi barrio&rdquo; cuando el barrio est&aacute; peor que nunca?
    </p><p class="article-text">
        La victoria del soterramiento de las v&iacute;as, acompa&ntilde;ada de un aparcamiento subterr&aacute;neo y una estaci&oacute;n intermodal, no ha tra&iacute;do consigo la llegada del tranv&iacute;a ni la mejora del transporte p&uacute;blico, que todav&iacute;a sigue esperando a las promesas de las pr&oacute;ximas elecciones. Parece que la victoria de tan ansiado soterramiento ha acabado en manos del PP, en una operaci&oacute;n digna de neolenguaje, sustituido por el nombre &ldquo;Conexi&oacute;n Sur&rdquo;, sin la inversi&oacute;n que deber&iacute;a acompa&ntilde;ar a este proyecto, que no es m&aacute;s que hilillos de plastilina que salen de un <em>Prestige</em> que se hunde.
    </p><p class="article-text">
        Entre tanto, los proyectos para el sur desaparecen: ni metropolitanos, ni Toyos, ni hitos, que parecen que vayan a transformase en llanuras de inundaci&oacute;n para justificar el colector norte, ni planes parciales. Todo ello acompa&ntilde;ado por el hecho evidente de que carecemos de servicios: ni limpieza, ni seguridad; al margen de que tenemos sem&aacute;foros pensados &uacute;nicamente para los coches, que nos obligan a cruzar con miedo, mirando a todos lados. 
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, esperamos un plan de desbroce para unas aceras donde la maleza crece por la falta de mantenimiento y hace que tengamos que ocupar el arc&eacute;n &mdash;&iexcl;qu&eacute; r&aacute;pido se limpian los solares del centro y qu&eacute; lentos los de mi zona! &mdash;, y las intervenciones &mdash;tanto de limpieza como policiales&mdash; se hacen de rogar. Pero todo esto da igual. En el fondo &mdash;y eso es lo peor&mdash;, el Partido Popular sabe que los barrios no van a cambiar de voto, m&aacute;s all&aacute; de irse a Vox pues todos andan m&aacute;s preocupados por lo que pasa en Madrid que por lo que sucede en nuestra Regi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Los barrios del sur de la ciudad, tan cerca de Murcia, pero tan lejos de todo: abandonados y sin rumbo, siguen votando lo mismo de siempre, a pesar de que las inversiones nunca llegan ni mejoran un barrio que, poco a poco, se muere sin que nadie haga nada, y donde quienes creyeron en el cambio se van mudando, poco a poco.
    </p><p class="article-text">
        Al final, con el miedo a que desaparecieran los coches, lo que ha desaparecido es que la Gran V&iacute;a &mdash;dividida en el norte&mdash; continuase hacia el sur, llegando hasta la iglesia del Carmen, con el &uacute;nico pulm&oacute;n verde de la ciudad que deber&iacute;a ampliarse: el parque de Floridablanca. Pero parece que mis sue&ntilde;os no son compartidos, porque aqu&iacute; triunfa el &ldquo;cochismo&rdquo; movilizado, es lo que tenemos. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/problema-colector-norte_132_12424782.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 03 Jul 2025 04:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El problema del colector norte]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Región de Murcia,Ayuntamiento de Murcia]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué fue el soterramiento?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/soterramiento_132_12395000.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1f7b51b5-cd7c-4568-9818-06c65a12c50c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué fue el soterramiento?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Mientras las empresas puedan escudarse en la “responsabilidad corporativa” para eludir sanciones, y no estén obligadas a devolver lo sustraído al erario, la corrupción seguirá siendo un modelo rentable</p></div><p class="article-text">
        El 3 de abril de 2019 mi hijo se volvi&oacute; a partir algunos de sus dientes jugando al f&uacute;tbol, mientras se convalidaba el Real Decreto de Vivienda publicado en el BOE el 5 de marzo de 2019. Menos mal que eran de leche, pens&eacute; despu&eacute;s, mientras limpiaba la sangre y segu&iacute;a en directo la Comisi&oacute;n Permanente que se celebraba en el Congreso.
    </p><p class="article-text">
        El caso es que, entre el fragor de la sangre, atendiendo a mi hijo y viendo qu&eacute; suced&iacute;a en Madrid, le&iacute; mal una noticia y mand&eacute; un mensaje a diversos diputados, pensando que iban a votar para tumbar un Real Decreto de Vivienda &ldquo;&oacute;mnibus&rdquo; que inclu&iacute;a una disposici&oacute;n que permit&iacute;a soterrar Murcia. No pod&iacute;a caer, porque la Regi&oacute;n importa. Soy regionalista, qu&eacute; le voy a hacer (y las dos capitales vascas importan m&aacute;s, aprend&iacute; despu&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Meses antes nos hab&iacute;amos reunido con Pedro Saura, quien nos hab&iacute;a avisado de que, con la Ley de R&eacute;gimen Jur&iacute;dico del Sector P&uacute;blico &mdash;que regulaba los convenios sobre infraestructuras&mdash;, el soterramiento era inviable e irrealizable, y que lo &uacute;nico que se pod&iacute;a hacer era lo que hab&iacute;a pretendido el Partido Popular: la continuidad en superficie tras la estaci&oacute;n del Carmen. Para ello contaban con una Declaraci&oacute;n de Impacto Medioambiental que permit&iacute;a las catenarias pasando por el barrio m&aacute;s fiel al Partido Popular de la ciudad de Murcia: Barriomar.
    </p><p class="article-text">
        La reuni&oacute;n fue tensa, pues en ella se evidenciaba un problema legal que hab&iacute;amos intuido y que el PP hab&iacute;a negado en las reuniones, excepto quiz&aacute; aquel fiscal que fue consejero y luego dimiti&oacute; (diciembre 2014). Saura nos lo explic&oacute; con claridad: la Ley de R&eacute;gimen Jur&iacute;dico del Sector P&uacute;blico no permit&iacute;a un convenio tan largo y lo hac&iacute;a irrealizable, algo que afectaba tanto a Murcia y como, aprendimos despu&eacute;s, al Pa&iacute;s Vasco, por lo que hab&iacute;a que cambiar la Ley si quer&iacute;an poder hacer infraestructuras como esas. 
    </p><p class="article-text">
        En la reuni&oacute;n qued&oacute; claro que ellos pretend&iacute;an llevar aquello a una nueva legislatura porque pensaban que iban a ganar y, en todo caso, visto con tiempo, era una baza para negociar con el PNV, algo que nosotros no ten&iacute;amos nada claro. Jug&aacute;bamos en tiempo de descuento y nos negamos a ello, indicando que, a punto de celebrarse unas elecciones (abril 2019), no les conven&iacute;a una manifestaci&oacute;n por el soterramiento frente a Delegaci&oacute;n. Darle continuidad al proyecto del Partido Popular con una llegada soterrada a Santiago el Mayor no era la soluci&oacute;n, y as&iacute; se lo dijimos, porque no supon&iacute;a cumplir con el soterramiento prometido. Desde el principio, el soterramiento ten&iacute;a que ser completo y llegar hasta Nonduermas, y as&iacute; lo hab&iacute;a expresado la ciudadan&iacute;a. No &iacute;bamos a ceder en ese punto.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la informaci&oacute;n publicada, la presunta mordida de &Aacute;balos, Koldo y Santos Cerd&aacute;n se refiere al tramo cuya licitaci&oacute;n ya estaba lista en junio de 2018, seg&uacute;n el Partido Popular, y organizada por el ministro anterior, &Iacute;&ntilde;igo de la Serna (noviembre de 2016 &ndash; 7 de junio de 2018), del PP. Recordemos que la moci&oacute;n de censura se negoci&oacute; y se puso en pr&aacute;ctica entre el 31 de mayo y el 1 de junio de 2018, y que el tramo de la presunta mordida sali&oacute; licitado el 9 de agosto de 2018 y fue adjudicado el 28 de mayo de 2019.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n indica el Partido Popular, que por cierto el senador Bernab&eacute; ha reiterado y pueden comprobarlo en las hemerotecas, el &uacute;nico cambio del PSOE con respecto al proyecto del PP en aquella licitaci&oacute;n de junio de 2018 era que no hab&iacute;a llegada del AVE en superficie ni su continuidad hacia la estaci&oacute;n de Nonduermas, lugar donde estaba previsto hacerle su estaci&oacute;n dormitorio, pasando en superficie, pero, en suma, aquella licitaci&oacute;n para ellos era el soterramiento y as&iacute; lo han venido a repetir una y otra vez a quien ha querido o&iacute;rlos. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, aquella licitaci&oacute;n no era el soterramiento, porque &mdash;como he explicado al principio de este art&iacute;culo&mdash; los problemas eran otros y de diverso calado. El primero era que, para soterrar lo definido en el convenio, se necesitaba una nueva adenda. Y, en segundo lugar, que esta adenda estaba limitada por la Ley de R&eacute;gimen Jur&iacute;dico del Sector P&uacute;blico que no permit&iacute;a que los convenios tuvieran tan larga duraci&oacute;n, por lo que hab&iacute;a que cambiar mediante la disposici&oacute;n adicional tercera del Real Decreto de Vivienda publicado en el BOE el 5 de marzo de 2019 la Ley de R&eacute;gimen Jur&iacute;dico del Sector P&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        El problema era doble: por un lado, requer&iacute;a negociar en Murcia, y por el otro, hacerlo en Madrid para convalidar el Real Decreto. El Partido Popular no quer&iacute;a que la obra se hiciera, en parte porque eso supon&iacute;a alterar su licitaci&oacute;n que ahora es de otros y se negaba a firmar la nueva adenda al convenio, aprobada por el Consejo de ministros el 22 de marzo de 2019, ampar&aacute;ndose en las limitaciones de la Ley de Hacienda Regional, que le imped&iacute;an avalar el soterramiento. Esta situaci&oacute;n de bloqueo obligaba a cambiar la legislaci&oacute;n regional, y que la reforma se hiciera por lectura &uacute;nica.
    </p><p class="article-text">
        Esos d&iacute;as fueron de verdadera locura. Al final, tras negociaciones a diversas bandas, logramos el 27 de marzo de 2019 que el PP &mdash;gracias a que estaba en minor&iacute;a&mdash; admitiese en Junta de Portavoces de la Asamblea Regional discutir una proposici&oacute;n de ley de Socialistas, Podemos y Ciudadanos para cambiar la Ley de Hacienda. Esta se negoci&oacute; y fue aprobada el viernes 29 de marzo de 2019, logrando as&iacute; poder firmar el convenio para soterrar, algo que salud&eacute; saltando desde el exterior del Patio de las Regiones.
    </p><p class="article-text">
        Con aquel cambio, la adenda segu&iacute;a adelante, pero quedaba un segundo paso para lograr que el soterramiento completo fuese una realidad: que se convalidase el cambio de la Ley de R&eacute;gimen Jur&iacute;dico del Sector P&uacute;blico mediante un Real Decreto &ldquo;&oacute;mnibus&rdquo; de Vivienda, que inclu&iacute;a en su disposici&oacute;n adicional tercera una modificaci&oacute;n del art&iacute;culo 49<span class="highlight" style="--color:white;"> </span>Ley 40/2015, de 1 de octubre, de R&eacute;gimen Jur&iacute;dico del Sector P&uacute;blico, referido a los convenios de infraestructuras, pues si ca&iacute;a este todo se dilu&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        El Real Decreto fue convalidado el mismo d&iacute;a que mi hijo se parti&oacute; un trozo m&aacute;s de sus pi&ntilde;os &mdash;el 3 de abril de 2019&mdash; y yo mandaba mensajes quej&aacute;ndome a los miembros de la Permanente. Ese cambio permiti&oacute; el soterramiento con el Estudio Informativo del &ldquo;Proyecto de Remodelaci&oacute;n de la Red Arterial Ferroviaria de la Ciudad de Murcia&rdquo;, aprobado el 29 de julio de 2019, que es en el que se basa el soterramiento completo de la ciudad que ser&iacute;a licitado y adjudicado con posterioridad. 
    </p><p class="article-text">
        Mirando atr&aacute;s, negarnos a que el AVE llegase en superficie y continuara hacia Nonduermas, a pesar de que, seg&uacute;n ellos y sus t&eacute;cnicos, las obras se pod&iacute;an hacer con &eacute;l pasando en superficie, fue una buena idea. El tiempo nos demostr&oacute; que ten&iacute;amos raz&oacute;n: las obras no se pod&iacute;an hacer sin parar el tr&aacute;fico, era todo muy estrecho, y con un p&aacute;jaro con catenaria movi&eacute;ndose por all&iacute;, todos sabemos que la continuidad del soterramiento no se hubiera realizado. M&aacute;xime teniendo en cuenta que la siguiente presunta mordida &mdash;de la que s&iacute; hablan en Andaluc&iacute;a, pero callan ciertos peri&oacute;dicos regionales&mdash; tiene que ver con el corredor y corresponde al tramo Pulp&iacute;&ndash;Vera. 
    </p><p class="article-text">
        La complejidad del soterramiento de la ciudad de Murcia, la cantidad de cosas que hubo que negociar en algo parecido a un circo de tres pistas, hace que mucha gente, incluidos periodistas, no entiendan lo que pas&oacute; y toquen de o&iacute;das o al dictado, m&aacute;s all&aacute; de que hoy es una realidad, y que, por eso, quieran empa&ntilde;ar algo que pertenece a la ciudadan&iacute;a de Murcia por lo que hicieron tres presuntos corruptos con una licitaci&oacute;n que comenz&oacute; el PP, como he mostrado, cambi&oacute; el PSOE en la llegada en superficie del tren, pero que, en &uacute;ltimo t&eacute;rmino, no es el soterramiento que vino despu&eacute;s y que todav&iacute;a no se ha terminado: queda el bulevar, la estaci&oacute;n intermodal y otras tantas cosas que tambi&eacute;n es soterramiento.
    </p><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n no es una desviaci&oacute;n puntual, sino un s&iacute;ntoma de un sistema que permite y protege las pr&aacute;cticas il&iacute;citas mientras no se ataque tambi&eacute;n a los corruptores. Casos como el 3% en Catalu&ntilde;a, la financiaci&oacute;n ilegal del Partido Popular se&ntilde;alada por el Tribunal Supremo, o la presunta trama de &Aacute;balos, Koldo y Cerd&aacute;n no son accidentes: son expresiones de una estructura de impunidad que beneficia a quienes pagan por favores p&uacute;blicos sin consecuencias reales.
    </p><p class="article-text">
        Mientras las empresas puedan escudarse en la &ldquo;responsabilidad corporativa&rdquo; para eludir sanciones, y no est&eacute;n obligadas a devolver lo sustra&iacute;do al erario, la corrupci&oacute;n seguir&aacute; siendo un modelo rentable. Pero el debate actual ha renunciado a esa discusi&oacute;n de fondo. En lugar de buscar soluciones estructurales, los partidos se lanzan acusaciones mutuas en clave de &ldquo;y t&uacute; m&aacute;s&rdquo;, usando la corrupci&oacute;n como herramienta para tumbar gobiernos o reforzar trincheras ideol&oacute;gicas.
    </p><p class="article-text">
        La ciudadan&iacute;a, en muchos casos, queda atrapada entre esa polarizaci&oacute;n, la resignaci&oacute;n y la erosi&oacute;n de la vida pol&iacute;tica democr&aacute;tica. Sin embargo, experiencias como el soterramiento &mdash;logro colectivo surgido de la presi&oacute;n social&mdash; demuestran que es posible incidir en el poder y quiz&aacute;s nos haga falta m&aacute;s de esto si queremos si queremos regenerar la democracia. En ese caso debemos exigir controles reales: frenar las puertas giratorias, castigar a las empresas corruptoras, conocer qui&eacute;n financia a qui&eacute;n y reclamar responsabilidades. No bastan gestos simb&oacute;licos. Se requiere voluntad c&iacute;vica para desmontar una arquitectura de la corrupci&oacute;n que no se sostiene solo por los corruptos, sino por quienes les compran.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/soterramiento_132_12395000.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Jun 2025 04:01:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué fue el soterramiento?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Corte de luz o gran apagón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/corte-luz-gran-apagon_132_12303324.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b6969d25-9562-4395-a704-1214442b8dd0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Corte de luz o gran apagón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dependencia de la red eléctrica implica que deberían desarrollarse medidas que obliguen a los edificios públicos a instalar paneles solares para disponer de refuerzos que les permitan funcionar de forma independiente en caso de corte</p></div><p class="article-text">
        En 2003 viv&iacute; en Italia un corte de luz. Un 28 de septiembre &mdash;como titulaba en portada uno de aquellos peri&oacute;dicos&mdash; se produjo un <em>blackout</em> que dur&oacute; unas horas, con cortes intermitentes en Venecia, donde viv&iacute;a, durante los tres d&iacute;as siguientes. En aquel corte de luz, teniendo en cuenta que Italia hab&iacute;a prohibido por refer&eacute;ndum la construcci&oacute;n de centrales nucleares &mdash;lo que hace que dependa de Francia en su factura el&eacute;ctrica-, se lanzaron a la compra de Endesa cuando el gobierno del PP decidi&oacute; que esta no pod&iacute;a estar en manos de la empresa espa&ntilde;ola Gas Natural (perd&oacute;n, catalana)&mdash;. Mientras tanto, el Gobierno espa&ntilde;ol asentaba la privatizaci&oacute;n de un monopolio natural como es la red el&eacute;ctrica, que cotiza en bolsa con socios como BlackRock, Amancio Ortega, entre otros, y con el Estado controlando la mayor&iacute;a de un 20&#8239;% &mdash;que puede reducirse a un 10&#8239;%&mdash;. La sindicaci&oacute;n estaba prohibida para la elecci&oacute;n de cargos, pero no para la petici&oacute;n de cabezas. El resultado: una empresa privada que cotiza en bolsa regula el funcionamiento de una red que es de inter&eacute;s general y sobre la que deber&aacute;n correr sucesivas inspecciones tras este corte de luz.
    </p><p class="article-text">
        De la lecci&oacute;n italiana saqu&eacute; tres cosas en claro. Primero, que tardar&aacute;n meses en descubrir la causa. Segundo, que el tema de las renovables y las nucleares ser&aacute; motivo de discusi&oacute;n constante durante los siguientes meses. Y tercero, por comparaci&oacute;n, que las salidas de tono de la derecha espa&ntilde;ola no son normales. Esta, desde los gobiernos auton&oacute;micos, temiendo saqueos nocturnos &mdash;algo que contrastaba con el comportamiento de la poblaci&oacute;n, con miedo tras la reciente pandemia, pero con una entereza que ha sorprendido al <em>The</em> <em>New York Times</em>&mdash;, decidi&oacute; pedir al Estado el grado de emergencia 3.
    </p><p class="article-text">
        Esta situaci&oacute;n nos vino a demostrar lo que todos sabemos: que, en un pa&iacute;s auton&oacute;mico, las solicitudes de estado de alarma por epidemias, as&iacute; como el plan de emergencia de nivel 3, deben partir de las comunidades aut&oacute;nomas. Mostrando con ello que, decisiones tomadas en Madrid durante la pandemia &mdash;que obligaron a cerrar un pa&iacute;s&mdash; o la desaparici&oacute;n de Maz&oacute;n durante la reciente DANA y su posterior negativa a ceder la gesti&oacute;n de la emergencia, son responsabilidad de las autonom&iacute;as, a pesar de lo que las redes llevan diciendo desde hace ya bastante tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, nada de esto figura en los medios. Antes bien, por razones de venta, en los art&iacute;culos de opini&oacute;n que leo se confunde un corte de luz con el gran apag&oacute;n de la teor&iacute;a <em>conspiparanoica</em>. Esta &uacute;ltima sosten&iacute;a que la oferta el&eacute;ctrica era insuficiente frente a la demanda y que eso provocar&iacute;a un colapso de distribuci&oacute;n que llevar&iacute;a a un gran apag&oacute;n prolongado. Cuando, en realidad, el problema al que nos enfrentamos no es de producci&oacute;n &mdash;que sobra&mdash;, sino de articulaci&oacute;n del mallado, algo que deber&aacute;n resolver los t&eacute;cnicos en ingenier&iacute;a industrial. Porque no solo afecta a Espa&ntilde;a, sino tambi&eacute;n a Portugal, y afecta, sobre todo, a nuestra competitividad como pa&iacute;s, donde la producci&oacute;n de energ&iacute;a barata gracias a las renovables lleva atrayendo a empresas internacionales.
    </p><p class="article-text">
        Mientras resolvemos estas cuestiones y los bandos litigan sobre qu&eacute; energ&iacute;a prefieren seg&uacute;n sus respectivas ideolog&iacute;as o como gestionar&iacute;an ellos la electricidad, los dem&aacute;s debemos pensar en c&oacute;mo solventar algunos problemas clave en estos casos en un pa&iacute;s que anduvo buscando pilas para sus radios durante las horas del apag&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La dependencia de la red el&eacute;ctrica implica que deber&iacute;an desarrollarse medidas que obliguen a los edificios p&uacute;blicos a instalar paneles solares para disponer de refuerzos que les permitan funcionar de forma independiente en caso de corte, identificando qu&eacute; elementos son esenciales. Algo similar debe aplicarse a la telefon&iacute;a m&oacute;vil e internet: antenas, <em>routers</em> y dem&aacute;s dispositivos deber&iacute;an contar, adem&aacute;s de con bater&iacute;as &mdash;cuya duraci&oacute;n debe estar supervisada con sanciones severas en caso de incumplimiento&mdash;, con alimentaci&oacute;n a trav&eacute;s de paneles solares obligatorios. So pena de depender de <em>Starlink</em> o que, al final, el futuro pase por inundar el espacio de sat&eacute;lites geoestacionarios. Lo cual, por cierto, ya que estamos aumentando el presupuesto militar, no nos vendr&iacute;a mal considerar como inversi&oacute;n con retorno estrat&eacute;gico. No en vano, es eso o depender de que Elon te apague las comunicaciones cuando le d&eacute; la gana.
    </p><p class="article-text">
        Es evidente que podr&iacute;amos seguir identificando problemas como este, pero no podemos pedirle a la poblaci&oacute;n que elabore <em>kits</em> de supervivencia si la administraci&oacute;n no estudia sus puntos cr&iacute;ticos y desarrolla mecanismos que le permitan sobrevivir ante una situaci&oacute;n parecida. Vamos, que tenemos que contar con<em> respaldos</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/corte-luz-gran-apagon_132_12303324.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 May 2025 04:00:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Corte de luz o gran apagón]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Antropología de una fiesta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/antropologia-fiesta_132_12264465.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ff61ae6d-b3ba-4cfc-947e-af4759759322_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Antropología de una fiesta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pertenencia garantiza un acceso a redes sociales densas, que atraviesan y estructuran buena parte de la sociedad murciana</p></div><p class="article-text">
        Hace muchos a&ntilde;os, una mujer -Mari Carmen Lorente, del PSOE- se subi&oacute;, &laquo;por sus ovarios&raquo;, a una carroza del Entierro de la Sardina -esa fiesta et&iacute;lica, como el Bando de la Huerta, que se celebra en la ciudad de Murcia-. Contaba Chimo Cruz, que en paz descanse, que ret&oacute; a los miembros de la Agrupaci&oacute;n Sardinera diciendo, no me dej&aacute;is porque soy mujer. Pues tambi&eacute;n soy concejal, pijo, y esta es la carroza de los concejales. Esta fue la primera vez que sali&oacute;, en los a&ntilde;os 80 del siglo pasado, una mujer a repartir juguetes en una carroza y cuarenta a&ntilde;os m&aacute;s tarde seguimos con el mismo debate y cabe preguntarse los motivos.
    </p><p class="article-text">
        Aunque este festejo posee un origen decimon&oacute;nico que apela a una tradici&oacute;n continuada, su reinvenci&oacute;n en los a&ntilde;os sesenta del siglo XX, con la formalizaci&oacute;n de la Junta Central Sardinera luego transformada en Agrupaci&oacute;n Sardinera, es de ayer como quien dice. De hecho, puede entenderse como la cristalizaci&oacute;n expl&iacute;cita de un mundo de contactos cerrado que resulta fascinante desde un enfoque sociol&oacute;gico y antropol&oacute;gico, porque en &eacute;l, como en tantas otras cosas, las relaciones se heredan y la pertenencia tambi&eacute;n. Siguiendo a Bourdieu, podr&iacute;amos afirmar que aqu&iacute; el capital relacional, el capital simb&oacute;lico y el econ&oacute;mico van de la mano. La l&oacute;gica de la inclusi&oacute;n &mdash;qui&eacute;n puede ser aceptado y qui&eacute;n permanece fuera&mdash; obedece a una forma de construir regi&oacute;n y sociedad, y nos dice mucho de c&oacute;mo somos, por eso creo que merece un estudio tambi&eacute;n hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Si atendemos a los procesos rituales definidos por V&iacute;ctor Turner, antrop&oacute;logo escoc&eacute;s, observamos que en todos estos grupos existe una fase liminal. Esta fase supone un estado intermedio obligatorio de acercamiento, en el que el candidato a la pertenencia a&uacute;n no es plenamente aceptado, antes de que los miembros consolidados voten su incorporaci&oacute;n definitiva, al parecer casi por unanimidad. En este sentido, los grupos surgidos muestran una tendencia notable: m&aacute;s all&aacute; de la diversidad ideol&oacute;gica que puedan exhibir, preservan un fuerte sentimiento de cohesi&oacute;n. La pertenencia garantiza un acceso a redes sociales densas, que atraviesan y estructuran buena parte de la sociedad murciana. Este marco de an&aacute;lisis es fundamental para entender c&oacute;mo estos grupos no solo construyen una identidad propia, sino que tambi&eacute;n reflejan y reproducen estructuras sociales m&aacute;s amplias, todo ello bajo la direcci&oacute;n vigilante de una Agrupaci&oacute;n empe&ntilde;ada en que el &ldquo;esp&iacute;ritu&rdquo; de 1960 permanezca, aunque la est&eacute;tica s&iacute; pueda cambiar.
    </p><p class="article-text">
        Por eso, no pude evitar re&iacute;rme cuando Pablo Ruiz Palacios, actual presidente de la Agrupaci&oacute;n, asegur&oacute; que en este colectivo &laquo;no existe ning&uacute;n temor ante la incorporaci&oacute;n de la mujer&raquo;, puesto que &laquo;en los estatutos en ning&uacute;n momento discriminan a nadie por su condici&oacute;n&raquo;. El aprendizaje antropol&oacute;gico &mdash;o la antropolog&iacute;a del derecho&mdash; nos recuerda que, m&aacute;s all&aacute; de los textos legales, perviven las costumbres. Y estas, profundamente arraigadas, resisten los cambios superficiales. No olvidemos que la prohibici&oacute;n expresa de que las mujeres participasen no se elimin&oacute; de los estatutos hasta 2010 &mdash;y no sin cierta rebeli&oacute;n interna entre los sardineros&mdash;. El orden ritual no depende &uacute;nicamente de normas expl&iacute;citas, sino de pr&aacute;cticas invisibles, heredadas, eficaces y persistentes, pero supongo que se&ntilde;alar estas cosas no est&aacute; bien visto.
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a, las mujeres participan en la fiesta &mdash;algunas fueron do&ntilde;as sardinas en la lectura del testamento, aunque conviene se&ntilde;alar que la &uacute;ltima, nacida en Barcelona y de Madriz, ley&oacute; un testamento redactado por la actual corporaci&oacute;n municipal para criticar, de manera algo anacr&oacute;nica, a la anterior, que ni siquiera gobierna ya, como si no hubieran pasado dos a&ntilde;os&mdash;, otras desde agrupaciones perif&eacute;ricas vinculadas al festejo. Sin embargo, sigue sin existir un grupo festero propiamente femenino capaz de sacar su propia carroza. &iquest;Por qu&eacute;? No sabemos si por falta de ganas, de recursos econ&oacute;micos o de ambas cosas.
    </p><p class="article-text">
        Tomando las palabras del propio presidente, si alg&uacute;n d&iacute;a las mujeres quisieran, solo tendr&iacute;an que crear un grupo sardinero y anunciarlo en los medios. Ser&iacute;a interesante ver el resultado. Sin embargo, aun teniendo en cuenta esa posibilidad, la pregunta clave es: &iquest;de verdad quieren participar bajo las reglas actuales? Porque, seamos sinceros: el Entierro de la Sardina no es una fiesta &uacute;nica, sino dos revueltas: una es una celebraci&oacute;n et&iacute;lica popular, sin barreras sociales, y la otra, una procesi&oacute;n interna, cerrada, donde los que reparten juguetes (como si repartieran caramelos en un desfile) representan una pertenencia que no es ni espont&aacute;nea ni inocente y que dar&iacute;a para hacer redes y prosopograf&iacute;as. Si alguien tiene ganas de hacer un TFG o TFM, aqu&iacute; tiene trabajo. Yo ya soy mayor, pero estoy seguro de que los historiadores del futuro o quiz&aacute;s los del presente porque la historia de las fiestas es qui&eacute;n sale, los motivos y los problemas aparejados y desaparecidos, como el de las sillas. Para todos los dem&aacute;s, la verdadera cuesti&oacute;n es: &iquest;en qu&eacute; fiesta quieres salir o c&oacute;mo te gustar&iacute;an que fuesen?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/antropologia-fiesta_132_12264465.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 May 2025 07:41:37 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Antropología de una fiesta]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Es hora de parar el balón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hora-parar-balon_132_12221892.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/924e00ef-4697-409d-9d73-a67a2c3f32a7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Es hora de parar el balón"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Asistimos a una guerra cultural en la que unos intentan igualar lo desigual, y otros confunden la ampliación de derechos con amenazas a un orden que ya no comprenden</p></div><p class="article-text">
        En un mundo donde las certezas se disuelven a pasos agigantados y donde los productores de opini&oacute;n han dejado de ser unidireccionales para convertirse en emisores multidireccionales &mdash;potenciados, adem&aacute;s, por algoritmos que permiten la multiplicaci&oacute;n de mensajes desde el anonimato, abriendo ventanas y ampliando los m&aacute;rgenes del discurso&mdash;, permanecer en calma se ha vuelto casi una necesidad vital.
    </p><p class="article-text">
        Conviene ser conscientes, por emplear la met&aacute;fora de Umberto Eco, de que <em>el grit&oacute;n del bar</em> ya no es aquel individuo cuyas ideas eran censuradas por parroquianos asustados o condescendientes. Hoy, ese mismo grit&oacute;n encuentra con facilidad una audiencia: otros que amplifican sus mensajes, expanden los l&iacute;mites del discurso y legitiman su voz. Se alimenta as&iacute; una de las t&eacute;cnicas psicol&oacute;gicas m&aacute;s eficaces de los &uacute;ltimos tiempos: el miedo. Un miedo que se reproduce con facilidad y que, junto con la inclinaci&oacute;n humana a creer la mentira m&aacute;s seductora &mdash;y la dificultad para aceptar verdades inc&oacute;modas&mdash; convierte el escenario comunicativo en un aut&eacute;ntico campo de batalla.
    </p><p class="article-text">
        Asistimos a una guerra cultural en la que unos intentan igualar lo desigual, y otros confunden la ampliaci&oacute;n de derechos con amenazas a un orden que ya no comprenden. En este contexto, distinguir la verdad se convierte en un ejercicio no solo intelectual, sino tambi&eacute;n pol&iacute;tico y emocional. Las redes nos han tra&iacute;do esto &uacute;ltimo, la pol&iacute;tica como emoci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En Murcia hace tiempo que hay presupuestos. Otra cosa es que logren ponerse de acuerdo en qu&eacute; imagen est&aacute;n dispuestos a ceder unos sobre otros. En el fondo, al presupuesto solo le hace falta un titular: ese que contente a ambos espectros de votantes. Mientras tanto, esperaremos a la pr&oacute;xima venta y al siguiente regalo, tal vez en forma de marinera o pastel de carne. <em>Panem et circenses</em>, que ya lo dec&iacute;an los romanos.
    </p><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n no funciona. Pero el mito del agua y de la sociedad agraria &mdash;cuidadosamente construido durante d&eacute;cadas&mdash; sigue operando como un sedante colectivo. Murcia ha sido siempre <em>industrious</em>, como dir&iacute;a Jan de Vries (alg&uacute;n d&iacute;a terminar&eacute; ese trabajo que se me acumula, me lo debo), del mismo modo que Cartagena ha sido industrial desde la instalaci&oacute;n del Arsenal.
    </p><p class="article-text">
        La Regi&oacute;n deber&iacute;a aprovechar el momento de reconfiguraci&oacute;n pol&iacute;tica internacional para volver a ser lo que fue antes de la reconversi&oacute;n: un polo de industrializaci&oacute;n que, basado en lo militar, capilarice la sociedad: la recuperaci&oacute;n de la escuela de aprendices nos marca el camino. Este es el momento. <em>Este es el momento</em>, como cantaban los M-Clan. Nadie quiere guerras, pero estar preparados para ellas &mdash;y reconocer y honrar a quienes lucharon por la libertad&mdash; no es una opci&oacute;n ideol&oacute;gica: es una necesidad. No se puede venerar a la Nueve y a la lucha antifascista sin entender que el futuro tambi&eacute;n pasa por los militares y las fuerzas de seguridad del Estada. La milicia y el ej&eacute;rcito tambi&eacute;n es democr&aacute;tica, si no recuerden a la Uni&oacute;n militar democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un problema con el imaginario, uno que nos impide afrontar los problemas estructurales reales. La cuesti&oacute;n es general, s&iacute;, pero afecta especialmente a Murcia. Se gestiona el relato, pero no el territorio. Se administra el mito, pero no el presente. Y el resultado es que vivimos en un marco que, como ha se&ntilde;alado con precisi&oacute;n Nicol&aacute;s Sesma en <em>Ni una, ni grande, ni libre</em>, retrata, entre otras muchas cosas, el origen del famoso lema 'Agua para todos'. Su libro, en esencia, es un retrato de sistema gracias a una prosopograf&iacute;a rigurosa. Aunque, en manos de ciertos malos lectores, se transforma en una genealog&iacute;a &eacute;pica de <em>gente haciendo cosas</em>, obviando los sustratos, los sustentos, la diferencia de ideas, y los mecanismos reales de poder que las sostienen &mdash;o las excluyen.
    </p><p class="article-text">
        El ascenso de Trump un buen ejemplo del destino al que conduce la pol&iacute;tica del algoritmo, que funciona con igual vigor a un lado y otro del espectro ideol&oacute;gico. Para quien disfrute del f&uacute;tbol, la met&aacute;fora es clara: paremos el bal&oacute;n y pensemos un poco. Hay que seguir jugando, s&iacute;, pero viendo d&oacute;nde va el partido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hora-parar-balon_132_12221892.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 15 Apr 2025 04:01:21 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Otra Región es posible?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/region-posible_132_12169857.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/255fdb15-6ae0-4b2f-86bf-0e0fc44fdbc9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Otra Región es posible?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Al paso que vamos, al término municipal de Murcia le pondrán un puerto de mar, visto que ya tiene una terminal aeroportuaria sin aviones</p></div><p class="article-text">
        Avanzan los presupuestos de la Regi&oacute;n de Murcia en la negociaci&oacute;n con Vox, para m&iacute; que ya est&aacute;n hechos. Al Partido Popular no le interesa el cord&oacute;n sanitario, solo gobernar. Vox espera que la situaci&oacute;n estadounidense y la protecci&oacute;n del algoritmo lo lancen hacia las nubes en las pr&oacute;ximas elecciones. Veremos si no hay efecto rebote. El PP se niega a escuchar la mano tendida del PSOE en la negociaci&oacute;n: es la manifestaci&oacute;n de una espera en la que conf&iacute;an contar con financiaci&oacute;n suficiente para tapar sus miserias gracias a las peticiones catalanas.
    </p><p class="article-text">
        En enero, cuando las primarias del PSOE en la regi&oacute;n arreciaban, escrib&iacute; un art&iacute;culo en el que expon&iacute;a que la quita de la deuda del FLA que se estaba negociando favorec&iacute;a a Murcia y a otras comunidades. Es m&aacute;s, dicha quita hab&iacute;a sido demandada en varias ocasiones por distintos gobiernos populares y, seg&uacute;n los &uacute;ltimos c&aacute;lculos, ascender&iacute;a aproximadamente a 2.678 millones de euros, aunque algunas estimaciones la elevan hasta los 3.100 millones y podr&iacute;a aumentar a&uacute;n m&aacute;s si Comprom&iacute;s sigue presionando. Entre tanto, el PP de la Regi&oacute;n calla.
    </p><p class="article-text">
        Tomando las cifras anteriores como referencia, el montante del ahorro a pagar oscilar&iacute;a entre 840 y 938 millones. Para que se entienda mejor: esto supondr&iacute;a una rebaja tanto en los intereses como en la deuda total, lo que ampliar&iacute;a la capacidad de gasto, que es lo &uacute;nico que se conoce en la elaboraci&oacute;n de los presupuestos, ya que de los ingresos no se sabe. Estos dependen de diversas variables, entre ellas, la evoluci&oacute;n de la econom&iacute;a, por el momento positiva.
    </p><p class="article-text">
        El resultado, seg&uacute;n el informe de la AIReF, que se&ntilde;ala que habr&iacute;a que establecer l&iacute;mites a la desviaci&oacute;n del gasto so pena de que la quita no sirva para nada, Aunque est&aacute; claro que esto permitir&iacute;a aumentar diversas partidas que, desde mi punto de vista, deber&iacute;an estar vinculadas tanto a la Educaci&oacute;n como a la Sanidad regional, ambas abandonadas. Hoy, la falta de especialistas en las urgencias de la Regi&oacute;n es una realidad, y podr&iacute;amos hablar largo y tendido de barracones y cien mil cosas m&aacute;s que el Partido Popular tapa ech&aacute;ndole la culpa al Gobierno central, mientras Vox se&ntilde;ala a los migrantes para que no se vean sus miserias que tiene muchas.
    </p><p class="article-text">
        No hace falta ser un genio para darse cuenta de que, mientras se produce esta negociaci&oacute;n, el mundo ha cambiado, y que esto afectar&aacute; a Murcia. Estados Unidos, bajo la presidencia de Donald Trump, aspira a controlar las rutas comerciales actuales; de ah&iacute; el bombardeo en Yemen, el control de Panam&aacute; y su ret&oacute;rica encendida para dirigir los futuros pasos del norte: &nbsp;buscando asociar Canad&aacute;, conquistar Groenlandia y poner aranceles. Hechos con los que reconocen, en privado, una realidad que niegan en p&uacute;blico: el cambio clim&aacute;tico es una realidad y ha venido para quedarse. Lo estamos experimentando. Ante esto, Europa no sabe a qu&eacute; carta quedarse. En las reglas de Trump y Vlad&iacute;mir Putin, el comercio queda en segundo plano, y lo que resalta es la fuerza frente a Europa mientras en Asia -con China, Pakist&aacute;n, India y, posiblemente, Israel- como potencias nucleares fuera del tratado el tono se relaja. Europa se la juega.
    </p><p class="article-text">
        La diplomacia de la fuerza es observable en las recepciones de las recientes negociaciones: Kaja Kallas, consejera de Seguridad de la Comisi&oacute;n Europea, no fue recibida mientras se celebraban dos reuniones con dos potencias nucleares. Francia, representada por el presidente Emmanuel Macron, en primer lugar, y luego el Reino Unido, cuyo primer ministro, Keir Starmer, calla ante los ataques de Trump a uno de los miembros de su <em>Commonwealth</em>. Esta puesta en escena fue adoptada ya por Putin, quien marc&oacute; como interlocutor europeo a Francia, pa&iacute;s que, ante los &uacute;ltimos hechos, indic&oacute; que mantendr&iacute;a su escudo nuclear sobre partes de Europa. Afirmaci&oacute;n que enfad&oacute; al expresidente ruso Dmitri Medv&eacute;dev en la ONU, lo que indica, como teme Donald Tusk y los estados b&aacute;lticos, que el tema no est&eacute; solo en Ucrania, pues la Federaci&oacute;n Rusa ha recuperado diversas ret&oacute;ricas que enlazan con el imperialismo eslavo zarista y que comienzan con ese en principio de la ret&oacute;rica del incumplimiento ruso.
    </p><p class="article-text">
        A las derechas y a las izquierdas, estos cambios les han roto las din&aacute;micas interpretativas. Como ya se&ntilde;al&eacute; en otro art&iacute;culo, la ruptura de la globalizaci&oacute;n con el nacimiento de la pandemia supuso una relocalizaci&oacute;n industrial que permite el crecimiento econ&oacute;mico del que disfrutamos, mientras las redes, antes ciudadanas y ahora plutocr&aacute;ticas, permiten el resurgir de unos identitarismos locales con ecos globales.
    </p><p class="article-text">
        La situaci&oacute;n de rearme internacional favorece a la ciudad de Cartagena como centro de producci&oacute;n de submarinos &mdash;uno de los catorce &uacute;nicos del mundo&mdash;. La Comunidad Aut&oacute;noma, que tiene miedo a su reindustrializaci&oacute;n, relocaliza el CAETRA [proyecto de impulso a las tecnolog&iacute;as militares y civiles en los &aacute;mbitos de<strong>&nbsp;</strong>defensa, seguridad, reconstrucci&oacute;n y desarrollo] en el t&eacute;rmino municipal de Murcia, sin que el reci&eacute;n elegido rector de Cartagena diga esta boca es m&iacute;a, porque le debe dar igual su universidad. Al paso que vamos, al t&eacute;rmino municipal de Murcia le pondr&aacute;n un puerto de mar, visto que ya tiene una terminal aeroportuaria sin aviones. Y el problema no es que venga a Murcia, es que, para que la Regi&oacute;n crezca, han de crecer el resto de sus ciudades.
    </p><p class="article-text">
        Hoy la Regi&oacute;n se enfrenta a una macrocefalia urbana, donde Murcia concentra la mayor parte de las funciones econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas y culturales del territorio, dando lugar, a la larga, a una serie de efectos adversos para el crecimiento regional. Todo esto, por depender de una metr&oacute;poli administrativa que no descentraliza -a&ntilde;os llevamos con el cuento de cambiar las consejer&iacute;as, que no elimina desigualdades regionales y que tiene problemas de presi&oacute;n demogr&aacute;fica y de crecimiento urbano ante los nuevos mapas inundables derivados del cambio clim&aacute;tico-.
    </p><p class="article-text">
        No es por nada, pero la falta de una planificaci&oacute;n del Gobierno regional se traduce en problemas que ser&aacute;n de dif&iacute;cil soluci&oacute;n a largo plazo; sin embargo, mientras el localismo cartagenero plantee esto como el problema de Murcia nos roba y no de un crecimiento regional, poco o nada podremos hacer porque su discurso echa para atr&aacute;s.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/region-posible_132_12169857.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 28 Mar 2025 05:00:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Otra Región es posible?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al hilo de la Cárcel Vieja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hilo-carcel-vieja_132_12069252.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9fc54658-b8ac-4baa-9e92-0bbd0518b7ce_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al hilo de la Cárcel Vieja"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle"> En la cárcel provincial de Murcia, por ejemplo, los fusilamientos superaron el medio millar, entre el estruendo que acompañaba cada ejecución y el terror de los miles de presos que morían de hambre y enfermedades en una cárcel abarrotada</p></div><p class="article-text">
        La recuperaci&oacute;n de la C&aacute;rcel Vieja plantea el desaf&iacute;o de aceptar un lugar con memoria hist&oacute;rica y transformarlo en un espacio de memoria democr&aacute;tica. Antes de abordar los eventos que llevaron hasta este punto, es fundamental contextualizar ciertos aspectos.
    </p><p class="article-text">
        La prisi&oacute;n fue inaugurada en mayo de 1929 durante la dictadura de Primo de Rivera. En septiembre de 1936, se produjo un asalto que culmin&oacute; con el fusilamiento de diez presos en sus muros, debido al temor de que algunos condenados por el golpe de Estado de julio del 36 pudieran ver conmutada su pena por v&iacute;nculos con el ministro de Justicia de entonces, Mariano Ruiz-Funes. Este episodio, carente de un procedimiento legal democr&aacute;tico, subraya la necesidad de establecer un lugar de memoria adecuado. Sin embargo, es crucial diferenciar entre la violencia producto de la falta de control del Estado republicano en un contexto de guerra y la violencia planificada desde el inicio por el golpe que devino en un r&eacute;gimen posteriormente denominado franquista. Como argumenta Nicol&aacute;s Sesma en <em>Ni una, ni grande, ni libre</em>, el r&eacute;gimen se instaur&oacute; mediante el miedo y el terror, con una represi&oacute;n sistem&aacute;tica que se mantuvo hasta su final.
    </p><p class="article-text">
        Para ilustrar la cuesti&oacute;n de la violencia, basta una an&eacute;cdota que, por repetida, marca una realidad: Melchor Rodr&iacute;guez, el '&Aacute;ngel Anarquista', solo pudo existir entre quienes, desde la autoridad republicana y la &eacute;tica anarquista, se resistieron a la barbarie de la retaguardia; no en un r&eacute;gimen que empleaba la violencia indiscriminada en la retaguardia y en el frente como arma. Escapar de aquella violencia &uacute;nicamente era posible a trav&eacute;s de las relaciones personales. La amistad y los contactos facilitaron la transici&oacute;n de las clases m&aacute;s altas, con conocidos, empleados, amigos y deudores actuando como testigos en los juicios, mientras otros, que rezaban por la ayuda del p&aacute;rroco o la intercesi&oacute;n de Evita Per&oacute;n, mor&iacute;an en las c&aacute;rceles atestadas de un pa&iacute;s convertido en prisi&oacute;n. En la c&aacute;rcel provincial de Murcia, por ejemplo, los fusilamientos superaron el medio millar, entre el estruendo que acompa&ntilde;aba cada ejecuci&oacute;n y el terror de los miles de presos que mor&iacute;an de hambre y enfermedades en una c&aacute;rcel abarrotada.
    </p><p class="article-text">
        La destrucci&oacute;n sistem&aacute;tica de la cultura republicana ha afectado principalmente a la derecha republicana, menos organizada y sin instituciones que reconstruya su memoria como sucede con las izquierdas. La historia olvid&oacute; pronto a figuras como Rafael de Altamira, Niceto Alcal&aacute; Zamora y Claudio S&aacute;nchez-Albornoz, quienes fueron republicanos y dem&oacute;cratas. Mientras tanto, otros como Queipo de Llano, que fue republicano y luego golpista, reflejan la complejidad del per&iacute;odo. Actualmente, no existen republicanos de derechas, lo que es un problema, ya que la palabra republicano se asocia a la izquierda, cuando no siempre fue as&iacute;. Explicar este pasado es esencial para entender nuestra historia.
    </p><p class="article-text">
        La democracia es fr&aacute;gil y depende de concebir el disenso dentro de un marco en el que los procedimientos son la b&oacute;veda del sistema. Tras la ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n en 1989, se crey&oacute; en la supremac&iacute;a de la democracia capitalista, pero la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica de la NEP, China y la actual autocracia rusa han demostrado que el capitalismo puede existir sin libertades, lo que subraya la importancia de preservar los valores democr&aacute;ticos en un mundo que camina hacia al capitalismo sin libertades.
    </p><p class="article-text">
        En este contexto, la C&aacute;rcel Vieja de Murcia cerr&oacute; en los a&ntilde;os ochenta y en 1989 se propuso transformarla en una biblioteca, un museo y un archivo provincial. Sin embargo, la crisis econ&oacute;mica de 1991-1992 frustr&oacute; el proyecto. Desde entonces, el edificio pas&oacute; de una administraci&oacute;n a otra sin un destino claro. Los pan&oacute;pticos, clave en la arquitectura carcelaria desde Bentham, han sido fundamentales en la interpretaci&oacute;n de estos espacios, como se&ntilde;al&oacute; Foucault. Sin embargo, su valoraci&oacute;n y catalogaci&oacute;n han variado en distintos casos, con muchas prisiones desaparecidas sin conato de recuerdo ni llegar al BIC. La C&aacute;rcel Vieja de Murcia no pod&iacute;a correr la misma suerte.
    </p><p class="article-text">
        El inter&eacute;s por la C&aacute;rcel Vieja creci&oacute; en la opini&oacute;n p&uacute;blica murciana gracias a la labor de dos documentalistas: Blanca P&eacute;rez de Tudela y Jeannette Conesa, quienes produjeron un documental sobre su historia mediante financiaci&oacute;n colectiva. Estrenado en la Filmoteca en octubre de 2016, el documental gener&oacute; debate y renov&oacute; el inter&eacute;s por la c&aacute;rcel antes circunscrito a espacios especializados. Este impulso coincidi&oacute; con la posibilidad de financiaci&oacute;n europea para la remodelaci&oacute;n de la C&aacute;rcel Vieja, lo que llev&oacute; a la apertura de un concurso en 2017. Sin embargo, la ausencia de asociaciones de memoria e historiadores especializados en la comisi&oacute;n evaluadora gener&oacute; cr&iacute;ticas e hizo posible el proyecto ganador. Este planteaba la construcci&oacute;n de unos muros et&eacute;reos, se&ntilde;alados pero inexistentes, que permitieran recordar el pasado consintiendo su permeabilidad. Sin embargo, esta propuesta no convenci&oacute; a las asociaciones de memoria, que se opusieron al derribo de los muros originales. A pesar de la controversia, el proyecto sigui&oacute; adelante y, en 2020, el Tribunal Superior de Justicia de la Regi&oacute;n de Murcia determin&oacute; que no hab&iacute;a impedimento legal para la demolici&oacute;n, ya que el edificio carec&iacute;a de protecci&oacute;n espec&iacute;fica.
    </p><p class="article-text">
        En 2021, el cambio de gobierno con la entrada del PSOE, apoyado por Ciudadanos y Podemos, alter&oacute; los plazos de intervenci&oacute;n en la C&aacute;rcel Vieja. Se ampli&oacute; el proyecto sin modificar la propuesta original de los muros et&eacute;reos. Paralelamente, en octubre de 2022 se aprob&oacute; la Ley de Memoria Democr&aacute;tica, permitiendo una nueva figura de protecci&oacute;n para el recinto. En las elecciones municipales de 2023, Jos&eacute; Ballesta (PP) gan&oacute; la alcald&iacute;a de Murcia y decidi&oacute; continuar con el proyecto derribando los muros. No obstante, desde Murcia y el gobierno central, a trav&eacute;s de la Direcci&oacute;n General de Atenci&oacute;n a V&iacute;ctimas y Promoci&oacute;n de la Memoria Democr&aacute;tica, se busc&oacute; una soluci&oacute;n al planteado derribo de los muros solicitando en junio de 2024 la protecci&oacute;n de la C&aacute;rcel Vieja como lugar de memoria democr&aacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        El proceso incluy&oacute; la elaboraci&oacute;n de informes por parte del Departamento de Historia Contempor&aacute;nea de la Universidad de Murcia, publicados, en parte, en el BOE en noviembre de 2024. El Ayuntamiento de Murcia, que tambi&eacute;n envi&oacute; su propio informe en un intento de sostener su postura, replic&oacute; el acta del comit&eacute; de expertos de 2018 y se mostr&oacute; dispuesto a colaborar con el gobierno en la instalaci&oacute;n de recursos explicativos y elementos de difusi&oacute;n de la memoria. Sin embargo, la protecci&oacute;n otorgada al edificio mediante la aprobaci&oacute;n de la incoaci&oacute;n obligaba al Ayuntamiento a acatar la normativa que proteg&iacute;a el inmueble. Sin embargo, lejos de hacerlo, opto, por la estrategia del &ldquo;por mis huevismo y aqu&iacute; no pasa nada&rdquo;, procediendo a la demolici&oacute;n de los muros f&iacute;sicos para sustituirlos por unos et&eacute;reos que no lograban contentar a nadie, vulnerando el expediente de protecci&oacute;n. Ante la flagrante contravenci&oacute;n de la protecci&oacute;n incoada, el gobierno central emiti&oacute; un requerimiento al Ayuntamiento, el segundo grado de exigencia administrativa tras la carta de colaboraci&oacute;n, inst&aacute;ndole a detener la demolici&oacute;n. Ante la situaci&oacute;n, el Ayuntamiento acat&oacute; la orden, consciente de que seguir adelante pod&iacute;a derivar en consecuencias penales.
    </p><p class="article-text">
        Al final, prevaleci&oacute; la democracia: el respeto a los procedimientos legales expresada mediante el requerimiento. La C&aacute;rcel Vieja deber&aacute; convertirse en un lugar de memoria hist&oacute;rica y democr&aacute;tica, en el que la parte derribada pueda hasta tener una funci&oacute;n: explicar lo que cost&oacute; que no fuera demolida por completo, un homenaje a los movimientos sociales democr&aacute;ticos. En ese caso, el pasado de la c&aacute;rcel no puede ser olvidado y debe ser conocido por las generaciones siguientes, dentro de un marco que vaya todav&iacute;a m&aacute;s lejos y nos permita entender que la democracia se basa en participaci&oacute;n y libertad.
    </p><p class="article-text">
        Espero, por tanto, que su transformaci&oacute;n la dote de significado, con bibliotecas y espacios adecuados para recordar que los derechos no vienen solos. Ese es el siguiente paso: plantear un lugar que vaya m&aacute;s all&aacute; de las placas conmemorativas y que permita contar la historia de la democracia a trav&eacute;s de los movimientos sociales que la construyeron.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hilo-carcel-vieja_132_12069252.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Feb 2025 05:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al hilo de la Cárcel Vieja]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El marco no hace el cuadro, pero asienta la vista.]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/marco-no-cuadro-asienta-vista_132_12030893.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/02110e7c-33ba-4413-b181-c9045b8106fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El marco no hace el cuadro, pero asienta la vista."></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Seamos sinceros: al PNV le debemos más en el soterramiento que al PP de Murcia, que votó en contra del cambio de la Ley de Contratos del Sector Público, convalidado en tiempo de descuento</p></div><p class="article-text">
        No se oyen las voces de 'Cierra mi Barrio' con la zona azul. Sus clientes la pagar&aacute;n igual, pero lo notar&aacute;n menos. Te tienes que re&iacute;r, pero no puedes. Costar&aacute; un siglo hacer entender que primero deber&iacute;an llegar los disuasorios y mejorar el transporte p&uacute;blico. Pero los disuasorios no est&aacute;n, la reforma es inexistente, el tranv&iacute;a es solo una promesa electoral, las ZBE est&aacute;n perdidas y, como estamos arruinados de pagar convenios, primero te meten la ORA. Y cuidado con quejarte, que no toca, que ya pagas una barbaridad por la mala gesti&oacute;n acumulada. &iquest;Aburrido? No. Entretenido.
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, sin disuasorios, sin tranv&iacute;a, sin transporte p&uacute;blico y, adem&aacute;s, sin poder cruzar la calle. Los peatones, penalizados, hacen cola para cruzar un sem&aacute;foro. Algo inaudito. Peor a&uacute;n: si quieres cruzar el del Rollo o el de la iglesia de San P&iacute;o, tienes que esperar y rezar para no ser atropellado. La diferencia entre el centro y los barrios olvidados es el &aacute;mbar intermitente. El &ldquo;&aacute;mbar de la muerte&rdquo;, lo llaman. Ojal&aacute; se equivoquen. La Polic&iacute;a Local lo sabe. Un agente me dijo que ya han informado, pero Ballesta calla; est&aacute; de celebraci&oacute;n. Esperemos que no ocurra una desgracia, porque ning&uacute;n coche ni ning&uacute;n atasco lo justifican. As&iacute; funciona la prioridad del coche: reduce los atascos, pero no la contaminaci&oacute;n. Si no mueres atropellado, lo har&aacute;s por otra causa. Pero oye, lo que antes era un problema ahora es solo cansancio. Al final, el barrio pobre siempre vota lo mismo. Mejor ignorarlo. Es lo que hay, es lo que tenemos.
    </p><p class="article-text">
        Hay gente a la que le gusta el pasado, a otros el presente. Los primeros son anticuarios, los segundos, historiadores. Pero los primeros suenan m&aacute;s fuertes y confunden los t&eacute;rminos. Son cosas que pasan. El tema de la C&aacute;rcel Vieja lleva coleando desde 1989 cuando se proyecto un museo, una biblioteca y un archivo,&nbsp;no se hizo. Ahora vienen las madres m&iacute;as. Menos mal que tenemos a Gin&eacute;s al quite desde la oposici&oacute;n municipal, aunque no se lo reconozcan. Veremos que soluci&oacute;n adoptan, entre tanto los de siempre acudir&aacute;n apuntarse el tanto.
    </p><p class="article-text">
        El pobre no vota, el rico no cambia de voto, salvo si es de izquierdas o de centro. El primero, cuando se arrepiente, deja de votar. El segundo, cuando lo hace, o se tira al monte o vota a la derecha. La masa sigue al de siempre, y en la Regi&oacute;n llevamos treinta a&ntilde;os con lo mismo. Ahora parece que quieren reeditar Ciudadanos 2 con descaro. El Ibex, siempre al rescate.
    </p><p class="article-text">
        Tenemos un &aacute;rbol: un &aacute;rbol que abrazar, un &aacute;rbol que festejar y una cola que hacer. Mi abuelo contaba, con sorna y gracia, la historia del divisionario que regresaba para que le dieran unas botas. Las botas no las vio, pero qu&eacute; bien organizado estaba todo dec&iacute;a a quien le quisiera oir no fuera ser que terminase en la c&aacute;rcel. Las cosas no funcionan, pero &iquest;y lo bien que lo pasamos esperando un pastel, una marinera o una cerveza? Lo de las colas es at&aacute;vico, es murciano, lo hemos aprendido de los romanos. Ya lo dicen los polit&oacute;logos: las fiestas son votos. No hay nada nuevo. Un pastel de carne, en el caf&eacute; de la C&aacute;rcel ieja. Ya no hay fantasmas como los de antes, que asusten.
    </p><p class="article-text">
        Los del PSOE votan un ejercicio de democracia; el PP, a dedo, y el problema es de los primeros. Cosas veredes. Al final, el problema no es que la oposici&oacute;n no entusiasme, que nunca lo hace, sino que no lo hace a quienes no lo votan. El marco no hace el cuadro, pero s&iacute; asienta la perspectiva, y aqu&iacute; el marco es siempre el mismo. El PP municipal lleva meses apu&ntilde;al&aacute;ndose por ver qui&eacute;n sucede a Ballesta. L&oacute;pez Miras parece m&aacute;s perdido que un pulpo en un garaje. Feij&oacute;o es un desastre. Tanto hablar de Real Decreto y, al final, votan por un palacete, perdiendo las entregas a cuenta de esta comunidad tan necesitada, el r&iacute;diculo de L&oacute;pez Miras es espectacular. Espera, que lo mismo te llega un art&iacute;culo cr&iacute;tico completo sin palos a los otros. Porque oye, los de Vox no trabajan, pero qu&eacute; bien se lo pasan. Pero ni una queja, monoton&iacute;a de lluvia tras los cristales. Si al menos estudiasen, pero tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Lo del Senado, unas risas. Le copian la ley al PSOE y al PNV, la presentan all&iacute;, pero no la aprueban en el Congreso. Muchas mociones en el Senado, pero ninguna con miga suficiente. Con ChatGPT se puede hacer de todo, en el senado y en Murcia, menos abrir la Asamblea en enero, aunque luego lo hagamos en febrero, tambi&eacute;n con unas risas. Van a cambiar una ley que aprobaron ellos mismos en su anterior gesti&oacute;n porque se parece demasiado a la que quiere aprobar la ministra de Sanidad. Son indigentes intelectuales, pero cuela. Al final, con esto, perderemos los ciudadanos. Mis felicitaciones al corporativismo m&eacute;dico, que solo mira por sus sueldos y no por el funcionamiento de la sanidad que es m&aacute;s que su profesi&oacute;n. Habr&iacute;a que empezar a explicar esto.
    </p><p class="article-text">
        Seamos sinceros: al PNV le debemos m&aacute;s en el soterramiento que al PP de Murcia, que vot&oacute; en contra del cambio de la Ley de Contratos del Sector P&uacute;blico, convalidado en tiempo de descuento. El PNV no jugaba por Murcia, sino por sus tres capitales vascas. Pero es lo que tiene ser de centro. Hay nudos que se atan lejos; otros, ni para su tierra valen.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Domingo Centenero]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/marco-no-cuadro-asienta-vista_132_12030893.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 07 Feb 2025 05:00:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El marco no hace el cuadro, pero asienta la vista.]]></media:title>
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