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    <title><![CDATA[elDiario.es - Álvaro García Linera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alvaro-garcia-linera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Álvaro García Linera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El FMI y la Incertidumbre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fmi-incertidumbre_129_7833708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc0d6d45-3992-466c-a56f-c9d2cc234cfe_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El FMI y la Incertidumbre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si los que gobiernan el mundo no saben hacia dónde vamos, su dominación carece de validación, está ahí por la inercia de la dominación pasada; es una hegemonía crepuscular, en cierta medida zombi</p></div><p class="article-text">
        Kristalina Gueorguieva, doctora en econom&iacute;a, es la directora general del FMI y ciertamente conoce, como todos los funcionarios de esa instituci&oacute;n, el manejo de la incertidumbre en determinadas variables macroecon&oacute;micas que modelizan las decisiones individuales de consumidores y productores. De hecho, el Global Integrated Monetary and Fiscal Model (GIMF), con el que el FMI disciplin&oacute; durante cuatro d&eacute;cadas la comprensi&oacute;n y direcci&oacute;n de las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas de los pa&iacute;ses del mundo, incluye las llamadas &ldquo;variables estoc&aacute;sticas&rdquo; al momento de prever expectativas sobre los per&iacute;odos futuros de la econom&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Por ello, sorprende que lo m&aacute;s relevante de la declaraci&oacute;n de la directora general, previa a la cuadrag&eacute;sima tercera reuni&oacute;n del Consejo del FMI en abril, haya sido precisamente el afirmar que el mayor &ldquo;peligro&rdquo; que envuelve al mundo sea la <em>incertidumbre</em>. El peligro ya no es, como antes se pontificaba, el d&eacute;ficit fiscal, los excesivos impuestos, las subvenciones, el gasto p&uacute;blico en el &aacute;rea de salud, el populismo o el intervencionismo estatal. No, al contrario, ahora en un giro de 180 grados se recomienda que frente a la &ldquo;gran recesi&oacute;n&rdquo; y al &ldquo;lockdown&rdquo;, los gobiernos deben &ldquo;transferir recursos a los &rdquo;hogares vulnerables&ldquo;, ampliar &rdquo;subsidios&ldquo;, &rdquo;inyectar capital&ldquo; a las peque&ntilde;as empresas, elevar la inversi&oacute;n p&uacute;blica en infraestructura, salud y educaci&oacute;n, aplicar tributos progresivos a la riqueza, a los beneficios empresariales excesivos, a las grandes herencias, etc.
    </p><p class="article-text">
        La <em>incertidumbre</em> a la que el FMI le teme no es pues la aleatoriedad de las expectativas de mercado de los actores individuales, f&aacute;cilmente capturadas por el juego de probabilidades en las ecuaciones con las que se calculan las variables estoc&aacute;sticas de los GIMF. Aquello correspond&iacute;a a los tiempos de una realidad social domesticada, donde productores, consumidores, gobernantes, pol&iacute;ticos, ide&oacute;logos, comunicadores compart&iacute;an un mismo horizonte cultural de destino predecible: la competencia salvaje, la ganancia, el libre mercado y la globalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, en cambio, hay una realidad que desborda y fisura por todos lados ese cors&eacute; predictivo y la simpleza matem&aacute;tica de esas variables. La <em>incertidumbre </em>se est&aacute; apoderando de la propia organizaci&oacute;n del mundo y de su porvenir. La pandemia ha obligado a los estados a romper reglas de mercado para proteger a sus ciudadanos; la acumulaci&oacute;n empresarial ha sido paralizada para poner por delante responsabilidades m&eacute;dicas, los d&eacute;ficits fiscales se han disparado para financiar la estabilidad de las bolsas de valores y las transferencias monetarias de emergencia. Las &eacute;lites, despu&eacute;s de 40 a&ntilde;os de unanimidad en cuanto a horizontes de futuro, ahora divergen sobre las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas a adoptar ante la gravedad de la crisis. El venerado &ldquo;mercado mundial&rdquo; detr&aacute;s del cual corr&iacute;an todos los agentes econ&oacute;micos, es hoy una entelequia escurridiza descuartizada por un enfurecido nacionalismo de vacunas. Cada Estado &ldquo;desarrollado&rdquo; cuida las vacunas fabricadas en su territorio, dejando al resto a la suerte divina. La globalizaci&oacute;n se arrodilla ante la fuerza pura y cruda de las soberan&iacute;as territoriales.
    </p><p class="article-text">
        El espect&aacute;culo es grotesco. Cada uno de los fetiches de la modernidad neoliberal es inmolado en el fragor de un mundo encendido por la consigna de s&aacute;lvese quien pueda, como pueda y donde pueda. As&iacute;, los sacerdotes del libre cambio han devenido proteccionistas, con Boris Johnson a la cabeza. Los promotores de la consigna de que &ldquo;el Estado es el problema&rdquo;, primero con Donald Trump y su &ldquo;America First&rdquo;, y luego con Biden y su &ldquo;Made in America&rdquo;, relanzan a ese Estado como &uacute;nico demiurgo capaz de intentar sacar de la decadencia a EEUU. Los l&iacute;deres de la anteriormente detestada econom&iacute;a planificada, como China, ahora son los m&aacute;s fervientes defensores de la globalizaci&oacute;n. Y si el propio FMI hoy tiene que recomendar lo que hace dos a&ntilde;os era condenado y sancionado, entonces estamos ante un descomunal estupor cognitivo que se ha apoderado de las &eacute;lites planetarias dominantes. Los &ldquo;a&ntilde;os dorados&rdquo; donde gobernantes y gobernados compart&iacute;an una misma hoja de ruta global, y cuando las diferencias estaban en la velocidad para llegar a un destino fijado de antemano, ahora ha estallado en m&uacute;ltiples perspectivas o, lo que es peor, en la ausencia de un destino plausible.
    </p><p class="article-text">
        Esta es la verdadera incertidumbre que aterra a Gueorguieva porque en este vaciamiento del sentido de la historia imaginada, el viejo mundo neoliberal ordenado alrededor de un destino ilusoriamente compartido, que le daba consistencia al c&aacute;lculo probabil&iacute;stico de las variables estoc&aacute;sticas, ahora se cae a pedazos por decisi&oacute;n de sus propios administradores.
    </p><p class="article-text">
        Y al final, ello tiene un precio hist&oacute;rico.
    </p><p class="article-text">
        Es el propio FMI quien alerta, en un estudio reciente, que la &ldquo;larga sombra&rdquo; de conflictividades post COVID-19 puede llevar a &ldquo;derrocar gobiernos&rdquo;. El asalto al Capitolio norteamericano del 6 de enero es la epidermis de una herida de &eacute;poca que recorre el mundo. Claro, las tolerancias morales de los gobernantes hacia los gobernados, lentamente comienzan a deshilacharse por todos lados.
    </p><p class="article-text">
        Cuando todo el orden l&oacute;gico y procedimental del horizonte dominante que ha organizado el curso de la vida cotidiana de la sociedad se desvanece, lo que emerge es el abismo de la historia en cuyo interior insondable todo puede pasar. Es la &eacute;poca de un caos estructural que, inicialmente, promueve la par&aacute;lisis del horizonte predictivo de las clases subalternas; es decir, es la experiencia del tiempo como un hecho suspendido, como una agobiante excepcionalidad indefinida que no tiene vocaci&oacute;n ni promesa.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y que podr&iacute;a pasar cuando la &ldquo;larga sombra&rdquo; del enfado de los de abajo en alg&uacute;n momento quiera romper, por decisi&oacute;n y riesgo propios, la asfixia de un tiempo dilatado y sin futuro para inventar un nuevo destino imaginado?&nbsp;Si ahora el FMI, obligado por las circunstancias, propone elevar impuestos a las grandes fortunas y al patrimonio en directa contradicci&oacute;n con su antiguo catecismo del &ldquo;goteo&rdquo;, no ser&iacute;a raro que las clases plebeyas, quiz&aacute;, vayan un poco m&aacute;s all&aacute; y pongan en duda la propiedad de los due&ntilde;os de esas grandes fortunas, o piensen cosas &ldquo;peores&rdquo;. Si por el momento, con la vigencia de la gran propiedad privada, no hay futuro capaz de volver a encandilar las expectativas sociales, podr&iacute;a ser que, sin esa gran propiedad, las cosas sean distintas.
    </p><p class="article-text">
        Nadie lo sabe, pero lo que es cierto es que el futuro se abre paso a tropezones y jaloneado por el miedo. La incertidumbre de hoy ya no es la de los valores probables de una variable, sino de la validez de la totalidad de las ecuaciones del FMI que modelizan el comportamiento social sumiso.
    </p><p class="article-text">
        Entonces la &ldquo;incertidumbre peligrosa&rdquo; a la que teme Gueorguieva es la que hoy atenaza, en primer lugar, a los decisores del orden planetario, a los que lo dirigen. Resulta claro que si los que gobiernan el mundo no saben hacia d&oacute;nde vamos, su dominaci&oacute;n carece de validaci&oacute;n proyectiva en el tiempo. Esta ah&iacute; por la inercia de la dominaci&oacute;n pasada, por los sedimentos arcaicos en el sentido com&uacute;n de la sociedad, pero no tiene dinamismo regenerativo propio. Es pues una hegemon&iacute;a crepuscular, en cierta medida zombi.
    </p><p class="article-text">
        El mundo est&aacute; debajo del p&oacute;rtico de un extra&ntilde;o tiempo carente de esperanza, en el que no hay futuro y, lo peor, que nadie sabe c&oacute;mo ser&aacute;. No es casual que la angustia de las elites planetarias respecto a si las viejas t&eacute;cnicas de dominaci&oacute;n, exitosa durante 40 a&ntilde;os, ser&aacute;n eficaces ante una sociedad que, al dejar de confiar en los consuetudinarios cursos de acci&oacute;n posibles, tienda a volverse m&aacute;s receptiva a explorar otras opciones de destino. En sentido estricto esa es precisamente la experiencia pat&eacute;tica de la libertad, entendida no como la posibilidad de elegir entre lo que unos pocos han decidido, sino de decidir sobre las cosas mismas que habr&aacute; que elegir. De ah&iacute; que el temor del FMI es, sobre todo, el miedo a hallar en el fondo del abismo la premonici&oacute;n sartreana de que estamos &ldquo;condenados a ser libres&rdquo;, es decir, a perder el control sobre el horizonte de previsibilidad de las sociedades.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/fmi-incertidumbre_129_7833708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 18 Apr 2021 19:54:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El FMI y la Incertidumbre]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[FMI - Fondo Monetario Internacional,Crisis económica,Capitalismo,Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Iglesia Católica y el Golpe de Estado en Bolivia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iglesia-catolica-golpe-bolivia_129_7360825.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/18cb04ef-08dd-4cd6-8c2d-008663706f12_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La Iglesia Católica y el Golpe de Estado en Bolivia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Los que nunca pudieron ganar elecciones nacionales, ahora eran gobierno; los eternos derrotados por el voto popular, ahora ganaban parapetados detrás de tanquetas", rememora el entonces vicepresidente de Bolivia sobre el golpe de Estado de 2019</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo;. Esas son las palabras que se usaron el 12 de noviembre de 2019 para consumar el golpe de Estado contra Evo Morales. As&iacute; lo confes&oacute; monse&ntilde;or Ricardo Centellas, a nombre de la Conferencia Episcopal boliviana, en un comunicado le&iacute;do el viernes 19 de marzo. La frase es simple y brutal a la hora de entender por qu&eacute; una vicepresidenta segunda del Senado, representante de una fuerza pol&iacute;tica minoritaria en Bolivia, con un largo prontuario de posiciones racistas contra a la mayoritaria poblaci&oacute;n ind&iacute;gena del pa&iacute;s, fue investida con la banda presidencial en un oscuro cuarto del Palacio Quemado -el viejo palacio de gobierno que hab&iacute;a ca&iacute;do en desuso en 2018-, &nbsp;y de la mano de un general en uniforme de combate. 
    </p><p class="article-text">
        Esos &ldquo;formalismos&rdquo; escamoteados a los que se refiere despectivamente el Monse&ntilde;or son los de la Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica del Estado (CPE), madre de todo el ordenamiento normativo del pa&iacute;s, que en su art&iacute;culo 169, de manera innegociable, que en democracia, y para garantizar la democracia, establece que el orden de sucesi&oacute;n presidencial recae exclusivamente del Presidente al Vicepresidente; a falta de &eacute;ste, en el presidente de la C&aacute;mara de Senadores; y a falta de este en el presidente de la C&aacute;mara de Diputados. Se trata de una estructura de transmisi&oacute;n de mando constitucional cerrada a cualquier tipo de interpretaci&oacute;n y sin ninguna ambig&uuml;edad, precisamente para garantizar el respeto al voto mayoritario de la poblaci&oacute;n y a su representaci&oacute;n num&eacute;rica expresado en la elecci&oacute;n de sus principales autoridades
    </p><p class="article-text">
        No es un &ldquo;formalismo&rdquo; m&aacute;s, con el cual limpiarse la nariz como lo hace la jerarqu&iacute;a cat&oacute;lica, a no ser que precisamente se est&eacute; ante una conjura violenta contra el ordenamiento democr&aacute;tico del pa&iacute;s. Claro, la l&oacute;gica de la Asamblea Constituyente del 2008, al redactar esta norma fue que el mando del pa&iacute;s, ante cualquier eventualidad, siempre recaiga en autoridades portadoras del voto mayoritario de los electores. El art&iacute;culo impide imperativamente el pervertido manejo pol&iacute;tico de d&eacute;cadas anteriores, cuando las minor&iacute;as pol&iacute;ticas, por componendas entre las fuerzas que hab&iacute;an perdido la elecci&oacute;n, llegaban sin embargo a gobernar: as&iacute; Jaime Paz Zamora, candidato del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR), que en las elecciones de 1989 hab&iacute;a salido tercero, lleg&oacute; a la presidencia gracias al apoyo en el Congreso del ex dictador Hugo Banzer (1971-1978). Seg&uacute;n la nueva CEP, a la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica que obtenga la mayor&iacute;a del apoyo electoral, le corresponder&aacute; directamente la Presidencia y Vicepresidencia del Estado; a la organizaci&oacute;n que tenga mayor n&uacute;mero de senadores elegidos por departamento, la presidencia del Senado, y a la organizaci&oacute;n que obtenga mayor n&uacute;mero de diputados por circunscripci&oacute;n uninominal y plurinominal, la presidencia de la C&aacute;mara de Diputados. Y cuando tenga que proceder la sucesi&oacute;n constitucional, el mando democr&aacute;tico siempre recaer&aacute; <em>obligatoriamente</em> sobre la fuerza pol&iacute;tica con mayor votaci&oacute;n y representantes en uno de los tres niveles de la jerarqu&iacute;a estatal. De ah&iacute; que, &ldquo;ahorrarse&rdquo; ese &ldquo;formalismo&rdquo;, era simplemente asesinar a la democracia. 
    </p><p class="article-text">
        Esta l&oacute;gica del ordenamiento normativo que garantiza el gobierno democr&aacute;tico del pa&iacute;s a las mayor&iacute;as a trav&eacute;s de sus representantes nacionales y territoriales electos, contin&uacute;a en el Reglamento de la C&aacute;mara de Senadores, en su art&iacute;culo 35 establece que la Presidencia del Senado y la primera Vicepresidencia corresponden al bloque de mayor&iacute;as, es decir a los que obtuvieron mayor n&uacute;mero de senadores en el pa&iacute;s; la segunda Vicepresidencia, el lugar que ocupaba Jeanine &Aacute;&ntilde;ez, al bloque de minor&iacute;as. En el marco de la Constituci&oacute;n y la democracia era metaf&iacute;sicamente imposible que la segunda vicepresidenta del Senado, lugar de las minor&iacute;as, pueda ocupar el lugar de las mayor&iacute;as, esto es, la presidencia del Senado. A no ser, claro, que de por medio est&eacute;n la espada y la biblia para &ldquo;ahorrar formalismos&rdquo;, es decir, dar un golpe de Estado. 
    </p><p class="article-text">
        Por si no fuera suficiente esta integralidad del orden jer&aacute;rquico del Estado asentado en la l&oacute;gica de gobierno de mayor&iacute;as, el art&iacute;culo 75 del citado Reglamento se&ntilde;ala que, para convocar a una sesi&oacute;n de la C&aacute;mara de Senadores, el qu&oacute;rum obligatorio para instalar la sesi&oacute;n es el de la mayor&iacute;a absoluta de sus miembros, es decir 19 senadores sobre un total de 36. Los partidos opositores apenas ten&iacute;an 11 senadores -9 del Movimiento Dem&oacute;crata Social (UD) y 2 del Partido Dem&oacute;crata Cristiano (PDC)-, por lo que no importaba cu&aacute;ntas invocaciones se hicieran al cielo, era imposible convertir 11 senadores en los 19 que la c&aacute;mara necesitaba para sesionar. Y si sesionaba con el qu&oacute;rum la &uacute;nica ruta democr&aacute;tica y constitucional que hab&iacute;a era elegir a un nuevo o nueva presidenta del Senado del bloque de mayor&iacute;as, en este caso del Movimiento al Socialismo (MAS) que ten&iacute;a 25 senadores, para que luego, inmediatamente asumiera la Presidencia del Estado. Pero esto significaba echar por la borda el financiamiento de paramilitares que quemaron &Oacute;rganos Electorales departamentales, olvidarse de los jugosos sobornos empresariales a los comandantes de las FFAA y la Polic&iacute;a, deso&iacute;r los inmorales rezos delante las puertas de los cuarteles y atragantarse los relatos de fraude con el que los opositores, tras la ca&iacute;da en las encuestas en enero de 2019, hab&iacute;an encubierto su insuperable condici&oacute;n de minor&iacute;as derrotadas.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Pero para qu&eacute; tanta Constituci&oacute;n, democracia, leyes y l&oacute;gica de mayor&iacute;as&rdquo;, exclam&oacute; alguno de los conjurados de la &ldquo;cat&oacute;lica&rdquo; ese fat&iacute;dico 12 de noviembre. All&iacute; estaban los dirigentes opositores Samuel Doria Medina, Carlos Mesa, Jorge Quiroga y otros. Y a falta de inteligencia y convicci&oacute;n democr&aacute;tica sobraba odio racial y revanchismo violento. As&iacute; que &ldquo;ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo; seg&uacute;n el Monse&ntilde;or, 11 senadores opositores ahora ser&aacute;n m&aacute;s que 19, y las minor&iacute;as ser&aacute;n declaradas, Dios mediante, &nbsp;&ldquo;mayor&iacute;as&rdquo;, gracias al poder de las armas y los rezos emperifollados. 
    </p><p class="article-text">
        Ciertamente este &ldquo;milagro&rdquo; no resiste la prueba de consistencia aritm&eacute;tica de los sumerios ni mucho menos tiene un &aacute;tomo de democr&aacute;tico o constitucional. Pero as&iacute; sucedi&oacute;; sobre el poder de las bayonetas, &Aacute;&ntilde;ez, que por voto popular y norma constitucional solo pod&iacute;a leer la correspondencia de la C&aacute;mara, ahora entraba por la ventana al Palacio de Gobierno para recibir una espuria banda presidencial y ser escoltada por una cofrad&iacute;a de uniformados desleales a su instituci&oacute;n y a la democracia. Los que nunca pudieron ganar elecciones nacionales, ahora eran gobierno; los eternos derrotados por el voto popular, ahora ganaban parapetados detr&aacute;s de tanquetas. Al d&iacute;a siguiente, &ldquo;ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo;, el odio y el racismo se ense&ntilde;oreaban para cobrar venganza de unos indios alzados que se hab&iacute;an atrevido a ser gobierno. A falta del indio presidente para ser linchado, se quemaban wiphalas en La Paz y Santa Cruz, en tanto que en Cochabamba, los nietos de los hacendados se encargaban de expulsar cholas de la ciudad. Se iniciaba el <em>a&ntilde;o infame</em>.
    </p><p class="article-text">
        Hay, empero, que ser justos; el m&eacute;todo &ldquo;ipso facto&rdquo; no es un invento enjundioso de Monse&ntilde;or. Ya lo emple&oacute; Torquemada en 1485 para deshacerse de conversos y de bibliotecas &ldquo;peligrosas&rdquo;. La econom&iacute;a de &ldquo;formalismos&rdquo; pol&iacute;ticos los practic&oacute; tambi&eacute;n con notable eficiencia Fray Vicente, doctrinero de Pizarro, que a decir de Waman Puma, en su magistral <em>Nueva cor&oacute;nica y buen gobierno</em>, dio la se&ntilde;al para que las tropas espa&ntilde;olas, &ldquo;ipso facto&rdquo;, se lanzaran a &ldquo;matar indios como hormigas&rdquo; en Cajamarca, en 1532; y todo porque supuestamente &ldquo;estaban en contra de la fe&rdquo; cat&oacute;lica. 
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Ipso facto, ahorrando formalismos&rdquo;, fue tambi&eacute;n el ideario que gui&oacute; a Himmler para instaurar campos de exterminio que, con m&eacute;todos &ldquo;expeditos&rdquo; y sin ataduras legales mataron a m&aacute;s de 12 millones de jud&iacute;os y comunistas durante la Segunda Guerra Mundial. 
    </p><p class="article-text">
        En fin, este desprecio por los &ldquo;formalismos&rdquo; de la democracia, la dignidad de la vida, de la tolerancia y el respeto a la voluntad de las mayor&iacute;as sociales, es propio del fanatismo ideol&oacute;gico, el racismo pol&iacute;tico y el fascismo. Pero, a&uacute;n queda pendiente la pregunta sobre por qu&eacute; una jerarqu&iacute;a de una instituci&oacute;n religiosa tan importante haya avalado una brutal violaci&oacute;n de la democracia y la l&oacute;gica constituci&oacute;n de mayor&iacute;as, cuando muchos de sus p&aacute;rrocos de base, que si comparten el dolor del feligr&eacute;s, han luchado por la democracia y la igualdad. Y quiz&aacute; la respuesta la tenga otro Monse&ntilde;or que fue delegado a la Constituyente, como los viejos cruzados de Urbano II en el siglo XI, para hacer retroceder a los constituyentes &ldquo;imp&iacute;os&rdquo; que quer&iacute;an separar la iglesia del Estado. La laicidad del Estado que al final result&oacute;, les pareci&oacute; una afrenta tan diab&oacute;lica como aquella implementada por el mariscal Antonio Jos&eacute; de Sucre al expropiar los bienes de la Iglesia. &ldquo;Si para ustedes es patria o muerte &ndash;se&ntilde;al&oacute; ahora el Monse&ntilde;or- para nosotros es Iglesia o muerte&rdquo;. Y ciertamente lo fue. El 14 de noviembre, &ldquo;ipso facto, economizando formalismos&rdquo;, la biblia de Fray Vicente entraba a palacio con su estela de muerte de indios y de democracia por igual. &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Álvaro García Linera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/iglesia-catolica-golpe-bolivia_129_7360825.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Mar 2021 05:28:06 +0000]]></pubDate>
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