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    <title><![CDATA[elDiario.es - María Marín]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/maria-marin/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - María Marín]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La señora Merini: una lectura de 'La loca de la puerta de al lado']]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/senora-merini-lectura-loca-puerta-lado_132_8066777.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b3289f3f-c001-4976-94e2-534fe4dbe636_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La señora Merini: una lectura de &#039;La loca de la puerta de al lado&#039;"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En esos cajones de La loca de la puerta de al lado están «El amor», «El secuestro», «La familia» y «El dolor». Así llama a las divisiones de esta peculiar autobiografía. Y es que hasta del paso por esos manicomios o de la locura hace Merini algo poético</p></div><p class="article-text">
        Se me ha ca&iacute;do. Se me ha ca&iacute;do el libro de Alda Merini a la arena. Me la hab&iacute;a tra&iacute;do para leer en la playa y se me ha ca&iacute;do. He sentido p&aacute;nico, confieso, porque nunca se me hab&iacute;a ca&iacute;do un libro en la arena y por nada del mundo quer&iacute;a que se mojara; por suerte sigue entera, Alda, digo, porque a Merini no hay arena que la entierre.
    </p><p class="article-text">
        Desde que cog&iacute; <em>La loca de la puerta de al lado</em>, no he podido soltarlo. Nunca he le&iacute;do nada igual; su fluir desordenado de conciencia, sus pensamientos, todas sus palabras, me llenan la boca y explotan dentro, como el bocado m&aacute;s dulce a la primera fruta del verano.
    </p><p class="article-text">
        Alda abre en este libro cuatro cajones llenos de recuerdos y nos los muestra; pareciera sentarse en una silla &#9135;o ser la silla&#9135; y decir: &ldquo;tomad, coged lo que quer&aacute;is&rdquo;. Los comenta sin orden, como si cogiera una fotograf&iacute;a al azar de su interior y nos contara. Porque da igual que no tenga orden, ella empieza a contar y t&uacute; no puedes hacer otra cosa que escuchar con atenci&oacute;n. Es imposible apartar los ojos. Al fin, una vida no es m&aacute;s que eso: recuerdos desordenados, y los de <em>La loca de la puerta de al lado</em> son, adem&aacute;s, poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        En esos cajones de <em>La loca de la puerta de al lado</em> est&aacute;n &laquo;El amor&raquo;, &laquo;El secuestro&raquo;, &laquo;La familia&raquo; y &laquo;El dolor&raquo;. As&iacute; llama a las divisiones de esta peculiar autobiograf&iacute;a. Y es que hasta del paso por esos manicomios o de la locura hace Merini algo po&eacute;tico. Los episodios m&aacute;s crueles los viste con un lirismo desbordante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                &#039;La loca de la puerta de al lado&#039; de Alda Merini                            </span>
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        Los nombres se suceden unos tras otros: los amantes, las calles, los pacientes del manicomio, la familia&hellip; Todos los recuerdos. Y paso las p&aacute;ginas diciendo para m&iacute;: &ldquo;Cu&eacute;ntame, Alda, algo m&aacute;s. H&aacute;blame de Tit&aacute;n, de Marina, de tu marido, del padre Richard. Cu&eacute;ntame m&aacute;s del Naviglio. &iquest;Sabes? Mi padre tambi&eacute;n era empleado de banca, y tambi&eacute;n mi madre es la mujer m&aacute;s bella que he visto jam&aacute;s. Qu&eacute; es la poes&iacute;a, d&oacute;nde est&aacute; Dios o el amor &#9135;&iquest;existe alguno de los dos?&#9135;. Se nace loco o llega despu&eacute;s la locura. Quiero saber&rdquo;. Y sin darme cuenta ya no quedan hojas, ya no hay palabras. 
    </p><p class="article-text">
        Yo no conoc&iacute;a a Alda Merini hasta que Tr&aacute;nsito edit&oacute; este libro, y despu&eacute;s de leerlo no me queda m&aacute;s remedio que guardarle un lugar especial y privilegiado entre mis lecturas. D&oacute;nde estabas, Alda. M&aacute;s bien, d&oacute;nde estaba yo, qu&eacute; inconsciente. Gracias, Raquel Visedo, por traducirla. Gracias, Tr&aacute;nsito, por hacer posible que yo tenga este libro.
    </p><p class="article-text">
        Cierro el libro y voy corriendo a llamar a mi madre, pero La se&ntilde;ora Merini ya se queda, para siempre y sin remedio, en mi memoria, con una puerta solo para ella, dentro de esta casa.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Marín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/senora-merini-lectura-loca-puerta-lado_132_8066777.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 23 Jun 2021 10:23:53 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Querida Sylvia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/querida-sylvia_132_7360989.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e35b883-d828-4349-bd76-39e834e0f0d4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Querida Sylvia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">-después de leer Cartas, vol. 1 (1940-1951), de Sylvia Plath (Tres Hermanas, 2020)-</p></div><p class="article-text">
        Querida Sylvia:
    </p><p class="article-text">
        Hace bastante fr&iacute;o aqu&iacute; ahora mismo, por suerte tengo al gato encima mientras te escribo &#9135;le encanta ponerse siempre encima de los libros y los papeles cuando intento hacer algo, estoy segura de que te caer&iacute;a bien&#9135;. En cualquier caso, ven&iacute;a a decirte que te encantar&iacute;a ver lo que han hecho en la editorial Tres Hermanas con tus cartas, es el primer volumen de otros cuatro que vendr&aacute;n, ha quedado un libro precioso. Y tendr&iacute;as que ver sobre todo el trabajo exquisito de la traductora, de Ainize Salaberri. De veras, no te puedes imaginar lo que ha respetado tus cartas originales. Cr&eacute;eme, han hecho un trabajo espectacular.
    </p><p class="article-text">
        La misma Salaberri ha dicho que asomarse a tus primeras cartas ha hecho que te conozca de otra forma; una forma que puede sorprender a todos los que te leemos: aqu&iacute; no hay Ted, ni miedos terribles, ni atisbos claros de un futuro que te acechaba. No, todav&iacute;a no, aqu&iacute; no hay nada de eso, aqu&iacute; solo hay luz y vida: im&aacute;genes deslumbrantes de campamentos de verano, lagos donde nadar, colecciones de sellos e ingentes cantidades de comida, la iron&iacute;a, el humor y la empat&iacute;a de una ni&ntilde;a inteligent&iacute;sima, sensible, elocuente y divertida.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p><img style="border: 10px solid white;" src="https://static.eldiario.es/clip/51ec4c69-6f7d-4af6-8b0b-6ecb6c4f61b8_source-aspect-ratio_default_0.jpg" alt="100%" width="300" align="left" data-title="" /></p>
    </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n te digo que leer las cartas a tu madre, de la Sylvia ni&ntilde;a, me encoge el coraz&oacute;n de una manera tan extra&ntilde;a que no s&eacute; explicar. C&oacute;mo se te agolpan y amontonan las palabras queriendo cont&aacute;rselo todo, ya desde los 8 a&ntilde;os hasta los 19 de este volumen. Cuando las leo, a veces me pregunto si realmente te habr&iacute;a gustado que el resto del mundo pudiera asomarse a todas esas confesiones que le haces, si es l&iacute;cito leer algo tan &iacute;ntimo como una carta, por muy escritora que seas. Me lo pregunto ya no solo con las tuyas, con todas en general, pero eso es otra historia, y esto tampoco significa que vaya a dejar de leerlas.
    </p><p class="article-text">
        Me encantar&iacute;a invitarte a comer como limas un d&iacute;a de primavera, un d&iacute;a con sol, compartir lecturas y los sellos que no tengo, y contarte que yo nunca estuve en un campamento porque la vida en general siempre me ha dado bastante miedo. 
    </p><p class="article-text">
        Qu&eacute; feliz me hace ver que t&uacute; no siempre tuviste miedo, que el mundo para ti tambi&eacute;n fue, alguna vez, un lugar maravilloso. Y lleno de luz.
    </p><p class="article-text">
        Con mucho cari&ntilde;o,&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Marín]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/leer-el-presente/querida-sylvia_132_7360989.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Mar 2021 08:18:27 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Querida Sylvia]]></media:title>
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