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    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafaela Pimentel]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafaela-pimentel/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafaela Pimentel]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El trabajo más precario de nuestro precario mercado laboral]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-precario-precario-mercado-laboral_129_7357779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4b57ab8c-dd84-4346-a04c-42a83f0535fd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El trabajo más precario de nuestro precario mercado laboral"></p><p class="article-text">
        Si no limpi&aacute;ramos nuestros hogares, no nos preocup&aacute;semos de lo que hay que comprar para que la nevera est&eacute; abastecida o no se cuidara a familiares dependientes, nuestras vidas colapsar&iacute;an y la econom&iacute;a se desplomar&iacute;a. La COVID y millones de personas intentando llevar a buen puerto la imposible tarea de trabajar mientras se atiende a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as sin cole, han servido para darnos cuenta de algo que no por obvio era menos invisible: sin trabajo de cuidados no hay nada. Y, por ende, sin las personas que los prestan, a pesar de lo minusvaloradas que est&aacute;n, el mundo se para.
    </p><p class="article-text">
        La forma en la que repartimos los trabajos de cuidado en nuestra sociedad genera injusticias, desigualdad y pobreza. Su repercusi&oacute;n m&aacute;s obvia es la posici&oacute;n de desventaja de las mujeres en el mercado laboral: menos actividad, m&aacute;s paro, carreras laborales interrumpidas y una presencia desproporcionada en empleos con salarios bajos, en contratos a tiempo parcial o temporales. La penalizaci&oacute;n por cuidar se deja sentir si se intenta mantener el empleo y tambi&eacute;n si se renuncia totalmente a &eacute;l en forma de pensiones m&aacute;s bajas.
    </p><p class="article-text">
        Pero a esta injusticia se a&ntilde;ade otra de la que se habla menos: la generaci&oacute;n de un sector laboral en la sombra y lleno de vidas rotas; el sector laboral m&aacute;s precario de nuestro precario mercado laboral, las trabajadoras del hogar y cuidados empleadas directamente por las familias. Un colectivo que supone el 5% de todas las trabajadoras en Espa&ntilde;a, nada m&aacute;s y nada menos que medio mill&oacute;n de mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ante la ausencia de una respuesta por las Administraciones P&uacute;blicas, las familias hemos externalizado a bajo coste el cuidado de nuestros hogares y de quienes m&aacute;s queremos en un modelo de reparto de estas tareas muy particular, pr&aacute;cticamente excepcional dentro de Europa. Seg&uacute;n un informe de UGT, el 28% de todas las trabajadoras del hogar empleadas por un hogar particular en la UE trabajan en Espa&ntilde;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquellos pa&iacute;ses donde el cuidado de, por ejemplo, personas dependientes o ancianos se ha puesto en manos de servicios p&uacute;blicos con una mucho mayor inversi&oacute;n, el n&uacute;mero de trabajadoras del hogar se derrumba y sube con fuerza el de trabajadoras de servicios sociales. En Espa&ntilde;a, unas 85.000 trabajadoras del hogar cuidan de adultos. Si, cumplidos los requisitos, pasaran a ser empleadas del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia, el n&uacute;mero de trabajadoras de atenci&oacute;n domiciliaria crecer&iacute;a casi un 50%. El ahorro en dependencia del Estado se sortea con el trabajo no remunerado de mujeres familiares de las personas dependientes y un colch&oacute;n de trabajadoras ultra baratas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y aunque el valor del trabajo de estas mujeres es incalculable y las familias se gastaron antes del COVID, 7.250 millones en contratarlas, una de cada tres es pobre; pobreza que se proyecta en su protecci&oacute;n social futura con las pensiones m&aacute;s bajas de todo el Sistema de Seguridad Social. Los c&aacute;lculos de Oxfam en base a datos oficiales son dram&aacute;ticos: multiplican casi por tres la pobreza laboral del conjunto de personas asalariadas y por 3,4 los retrasos en el pago del alquiler o hipoteca. Una de cada 6 vive en pobreza severa y, pr&aacute;cticamente todas aquellas que est&aacute;n empleadas como internas &ndash;unas 40.000-, declaran padecer problemas psicol&oacute;gicos de distinta gravedad: insomnio, ansiedad, estr&eacute;s continuo, aislamiento&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas trabajadoras no tienen reconocidos los mismos derechos que el resto de las personas asalariadas y no es dif&iacute;cil relacionar estas carencias con la falta de valoraci&oacute;n y reconocimiento social de su trabajo. Carecen de prevenci&oacute;n de riesgos laborales, prestaci&oacute;n por desempleo, protecci&oacute;n ante el despido injustificado, negociaci&oacute;n colectiva efectiva o enfermedades profesionales reconocidas. A la falta de reconocimiento formal de determinados derechos hay que a&ntilde;adir que son mucho m&aacute;s vulnerables a no ver cumplidos aquellos que, en teor&iacute;a, s&iacute; tienen. No en vano son mujeres, algo m&aacute;s de la mitad migrantes -1 de cada 4 en situaci&oacute;n irregular-, desempe&ntilde;an su trabajo en soledad, en el espacio privado de los hogares de otros y sufren una alta dependencia econ&oacute;mica. El 36% del trabajo del hogar se presta en la econom&iacute;a informal, sin cotizaciones, sin derechos, invisibles. Terreno abonado sobre el que lleg&oacute; la pandemia con una especial incidencia: est&aacute;n entre los colectivos laborales que m&aacute;s han enfermado y m&aacute;s empleos han perdido.
    </p><p class="article-text">
        Hace casi una d&eacute;cada que entraron en vigor una serie de modificaciones en materia laboral y de seguridad social para las trabajadoras del hogar, con la idea de equiparar progresivamente sus derechos y obligaciones con las del resto de personas asalariadas, buscar v&iacute;as para una protecci&oacute;n por desempleo y alternativas al desistimiento (figura legal que permite el casi despido libre). Se fij&oacute; incluso un calendario para su incorporaci&oacute;n en igualdad al R&eacute;gimen General de la Seguridad Social. Sin embargo, cada vez que se acerca la fecha, &eacute;sta se pospone. Se mantiene sine die a un grupo amplio de mujeres en la precariedad y la pobreza para que sus salarios sean asequibles al resto de la poblaci&oacute;n, poni&eacute;ndose en tela de juicio nuestro compromiso y el de nuestra clase dirigente con la igualdad entre hombres y mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Si en otros pa&iacute;ses de nuestro entorno el reparto de los cuidados entre empresas m&aacute;s abiertas a la corresponsabilidad, hombres, mujeres y Estado no genera tal sufrimiento, es hora de que recorramos la misma senda. En primer lugar, es esencial contar con m&aacute;s servicios p&uacute;blicos de calidad que generen empleo de calidad. El recientemente iniciado refuerzo del sistema de atenci&oacute;n a la dependencia debe dar lugar a que las mujeres que hoy cuidan empleadas por las familias pasen a hacerlo, previa acreditaci&oacute;n de sus competencias, como trabajadoras de servicios p&uacute;blicos. En segundo lugar, la ratificaci&oacute;n del Convenio 189 de la OIT de trabajo decente para las trabajadoras del hogar &ndash;incluida en el acuerdo de Coalici&oacute;n- debe conllevar una mejora sustancial de sus condiciones laborales, con el reconocimiento de derechos que ahora se les niega y la puesta en marcha de pol&iacute;ticas que proactivamente eviten que el reconocimiento formal se quede en papel mojado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es de recibo que precisamente los trabajos m&aacute;s esenciales, aquellos sobre los que se asienta todo lo dem&aacute;s, sean precisamente los m&aacute;s precarios y los menos reconocidos socialmente.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Cristina Antoñanzas, Franc Cortada, Rafaela Pimentel]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabajo-precario-precario-mercado-laboral_129_7357779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 30 Mar 2021 04:35:15 +0000]]></pubDate>
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