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    <title><![CDATA[elDiario.es - Gabo Caruso]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/gabo-caruso/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Gabo Caruso]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Maternar en solitario en tiempos de COVID: ocho mujeres de familias monoparentales narran sus experiencias de confinamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/nidos/maternar-solitario-tiempos-covid-ocho-mujeres-familias-monoparentales-narran-experiencias-confinamiento_130_7361828.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4bc13848-ee48-4a19-8715-1bd2a3f3fb49_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Maternar en solitario en tiempos de COVID: ocho mujeres de familias monoparentales narran sus experiencias de confinamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Aina, 29 años, madre monomarental por divorcio: "He sobrevivido a la situación. Si miro atrás no sé ni cómo aguantamos. Maternar es colectivo, nadie debería hacerlo sola"</p></div><p class="article-text">
        Crianzas, puerperios, embarazos, cuidados 24x7. &iquest;C&oacute;mo fue maternar en pandemia para aquellas mujeres que cr&iacute;an en solitario? &iquest;Cu&aacute;les fueron los principales desaf&iacute;os? Los retos del distanciamiento social, las dificultades de la conciliaci&oacute;n, la incertidumbre econ&oacute;mica, la carga mental, las secuelas psicol&oacute;gicas, el aprendizaje sobre los v&iacute;nculos, y el miedo a enfermar. La cuarentena y la maternidad, &iquest;se parecen?
    </p><p class="article-text">
        Soledad e incertidumbre son las dos palabras que m&aacute;s se repiten cuando se le pregunta a una madre que materna en solitario qu&eacute; le signific&oacute; la cuarentena. &ldquo;He conocido lo peor de m&iacute;&rdquo;, afirma Raquel, madre de Nora. La monoparentalidad se presenta como una estructura familiar donde solo uno de los progenitores atiende las responsabilidades del hogar. De los 18.535.900 de hogares de Espa&ntilde;a, que recoge la Encuesta Continua de Hogares 2018, el 10,1% son hogares monoparentales. Estos hogares est&aacute;n fuertemente feminizados: un 82% de ellos est&aacute; encabezado por una mujer. De ah&iacute; que, desde la Federaci&oacute;n de Asociaciones de Madres Solteras, afirmen que &ldquo;el t&eacute;rmino 'monomarental' es m&aacute;s &uacute;til ya que contribuye a visibilizar sobre una realidad, la de mujeres que cr&iacute;an en solitario, m&aacute;s all&aacute; de que la ra&iacute;z de parental venga de pariente&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, es una tipolog&iacute;a de familia que est&aacute; en auge, hay un 2% m&aacute;s de hogares monoparentales que el a&ntilde;o anterior. En la monomarentalidad convergen e interact&uacute;an componentes de diferente naturaleza: la diversidad familiar, las asimetr&iacute;as hist&oacute;ricas de las mujeres, la precarizaci&oacute;n de los trabajos, la feminizaci&oacute;n de los cuidados, y la dimensi&oacute;n sociocultural en relaci&oacute;n con las representaciones sociales. Se trata de una realidad polifac&eacute;tica que ha existido siempre, aunque el concepto es reciente: &ldquo;Tradicionalmente, estas madres fueron estigmatizadas y no necesariamente consideradas como un tipo de familia. La ausencia de la figura masculina era vista como una falla irreparable&rdquo;, explica Paloma Hern&aacute;ndez, t&eacute;cnica de FAMS. Sin embargo, los caminos que llevan a una persona a asumir el papel de madre como &uacute;nica persona a cargo han ido evolucionando.
    </p><p class="article-text">
        En la actualidad, seg&uacute;n FAMS &ldquo;la principal ruta de acceso se debe al elevado n&uacute;mero de separaciones o divorcios, pero tambi&eacute;n hay un n&uacute;mero cada vez mayor de mujeres que deciden formar una familia como proyecto de vida y no como proyecto de pareja&rdquo;. Seg&uacute;n Esther Vivas, en su libro &ldquo;Mam&aacute; desobediente&rdquo;, &ldquo;estas familias no la tienen f&aacute;cil. Seguimos viviendo en una sociedad que intenta imponer un determinado arquetipo de maternidad y familia. Cada vez son m&aacute;s mujeres que ante la dificultad de encontrar una pareja con la que tener descendientes y ante el deseo de ser madres, deciden emprender una maternidad por su cuenta. Son madres que plantan cara al estigma que las asocia a abandono y deshonra&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La mitad de los hogares monoparentales vive en una situaci&oacute;n de riesgo de pobreza y exclusi&oacute;n social. &ldquo;Dos sueldos son mejor que uno, sobre todo cuando pagas alquiler&rdquo;, reconoce Yolanda, viuda y madre de 3. Seg&uacute;n la organizaci&oacute;n internacional Save the Children, &ldquo;la falta de oportunidades laborales, la brecha salarial o la imposibilidad de conciliar su vida personal y profesional condicionan muy significativamente a estas mujeres y a sus hijos e hijas que crecen en desigualdad de condiciones&rdquo;. En la actualidad, no existe una ley a nivel estatal que contemple las necesidades espec&iacute;ficas de estas familias. 
    </p><p class="article-text">
        Entre los meses de marzo y abril, desde FAMS realizaron una encuesta sobre las condiciones de vida de familias monomarentales durante el estado de alarma. Los datos recogidos fueron preocupantes: el 87% de estas madres vieron c&oacute;mo su situaci&oacute;n laboral u ocupacional empeor&oacute;, un 48% respondi&oacute; que echaron de menos ayudas para afrontar la situaci&oacute;n, el 27% expres&oacute; mucha preocupaci&oacute;n por no tener suficiente comida en casa por el hecho de que sus hijos e hijas no pudieran acompa&ntilde;arlas a hacer la compra por la hostilidad que sufr&iacute;an en las tiendas. El apoyo psicol&oacute;gico y emocional es otro de los aspectos que m&aacute;s mencionaron las madres, afirman desde FAMS.
    </p><p class="article-text">
        Aqu&iacute; se han reunido relatos honestos de mujeres durante un confinamiento in&eacute;dito en plena maternidad en solitario.
    </p><h3 class="article-text">Aina Paradede Viyet (29 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por divorcio. Barcelona.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Aina abrazando a su bebé.                            </span>
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        -El propietario no quiere a una madre sola y a un ni&ntilde;o -, le contestaron a Aina cuando pregunt&oacute; por qu&eacute; no le alquilaban. &ldquo;Ya por ser mujer eres discriminada. Pero ser mujer, madre y soltera te discrimina a&uacute;n m&aacute;s.&rdquo; Con Salvador en brazos, de 4 meses, acababa de dejar la casa de su ex. Lo decidi&oacute; una noche luego de que una ambulancia la asistiera por un ataque de ansiedad: &ldquo;Ten&iacute;a que echar un paso adelante si quer&iacute;a estar bien. Y ten&iacute;a que hacerlo sola con mi hijo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Aina sinti&oacute; que hab&iacute;a tocado fondo. No esperaba ser madre monomarental: &ldquo;Es un paso muy duro con el que no contabas. Porque una va aguantando, pero la maternidad te cambia, lo que no haces por ti lo haces por tu hijo&rdquo;, dice con sus potentes ojos h&uacute;medos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Mi cuarentena consisti&oacute; en intentar teletrabajar con un beb&eacute; de 9 meses. Termin&eacute; hist&eacute;rica llorando y colaps&eacute;. Incluso medic&aacute;ndome me volv&iacute;an las fobias. La cuarentena signific&oacute; hundirme m&aacute;s en el pozo del que estaba saliendo. En vez de subir por la cuerda, me solt&eacute; y me di contra el suelo. Eso hizo el confinamiento, meterme m&aacute;s adentro&rdquo;. Aina estuvo unas semanas de baja por ansiedad. &ldquo;Yo ve&iacute;a a la gente en redes haciendo actividades y dec&iacute;a: &iquest;cu&aacute;ndo voy a hacer actividades con &eacute;l? Hemos tenido momentos de baile, pero estaba agotada y sigo agotada. &iquest;C&oacute;mo barres, c&oacute;mo friegas? Eres monomarental para todo&rdquo;. Cuando sal&iacute;a a la calle para conseguir comida era una diana: &ldquo;Me iba justificando a cada lado que iba con &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Cuando llam&oacute; al hospital dijo: estoy sola con el ni&ntilde;o, dame un permiso para poder ir sentarnos al banco a tomar sol. &ldquo;Realmente hasta que no pudimos salir y abrieron los parques, aqu&iacute; no hab&iacute;a ninguna luz. Salvador empez&oacute; gateando y sali&oacute; andando de la cuarentena. Pasamos su primer cumplea&ntilde;os aqu&iacute;. Yo not&eacute; que estaba nervioso, me mord&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo controlas esa energ&iacute;a contenida en un cuerpecito que no tiene espacio?&rdquo;, dice mientras Salvador le estira los brazos.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Desde el momento en que naci&oacute; mi hijo yo he sobrevivido a la situaci&oacute;n. Si miro atr&aacute;s no s&eacute; ni c&oacute;mo aguantamos. Maternar es colectivo, nadie deber&iacute;a maternar sola&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Mar&iacute;a Gutierrez (43 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por ausencia de progenitor. Barcelona.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                María junto a su hijo.                            </span>
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        &ldquo;Tienes que pensar en lo que s&iacute; tienes y no en lo que no tienes&rdquo;, le hab&iacute;a dicho la psic&oacute;loga del centro de salud cuando Mar&iacute;a le cont&oacute; que la relaci&oacute;n no hab&iacute;a funcionado. Sali&oacute; pensando en positivo: &ldquo;iba a ser mam&aacute;, iba a tener un bebe y lo iba a hacer todo yo sola&rdquo;. Mar&iacute;a, que siempre hab&iacute;a querido formar una familia con una pareja, cuenta que &ldquo;tener un hijo yo sola, no lo hubiera hecho nunca jam&aacute;s, pero cuando lleg&oacute; ese momento, decid&iacute; pues eso, seguir adelante&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando comenz&oacute; la cuarentena Mar&iacute;a sinti&oacute; angustia: &ldquo;si a m&iacute; me pasa algo, &iquest;a qui&eacute;n acudo? Mi madre est&aacute; lejos, en Castilla, y es una persona mayor&rdquo;. La pandemia signific&oacute; para Mar&iacute;a mucho estr&eacute;s: &ldquo;Tuve que poner internet en casa para poder teletrabajar. Me empec&eacute; a agobiar, yo soy teleoperadora, atiendo llamadas de emergencia, y cuando tengo a alguien que est&aacute; tirado en la autopista yo no puedo decir: espera ah&iacute;, pongo el cola-cao de mi hijo y ahora te env&iacute;o la gr&uacute;a. Estoy 6 horas pendiente del tel&eacute;fono y del ordenador y mi ni&ntilde;o vagabundea por la casa haciendo nada, se levanta tarde, casi no me da tiempo a ponerle el desayuno, come mal. Piensas si se olvidar&aacute; de saber leer, piensas en los deberes, piensas en la comida, piensas en la compra, piensas en entretenerlo un rato, en que no est&eacute; siempre pegado a una pantalla. Eso ha sido lo m&aacute;s dif&iacute;cil. Lo de conciliar es muy relativo, o sea, puedo cuidar, que no le pase nada f&iacute;sicamente pero no pod&iacute;a estar por &eacute;l&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Respecto al cole, &ldquo;todav&iacute;a es peque&ntilde;o, no sab&iacute;a ni entrar en su correo. Yo ten&iacute;a que conectarme al ordenador, abrir mi mail, ver qu&eacute; hab&iacute;an mandado, insistirle en que lo hiciera, aunque nunca hab&iacute;a ganas&rdquo;, cuenta mientras Diego le pide permiso para jugar a un videojuego.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a reconoce que el espacio en la casa es demasiado peque&ntilde;o: &ldquo;la convivencia es muy estrecha, pero Diego ha estado m&aacute;s cari&ntilde;oso que nunca&rdquo;. Cuando iban pasando los d&iacute;as Mar&iacute;a pensaba: &ldquo;No veo la luz al final del t&uacute;nel&hellip; &iquest;Cu&aacute;ndo se acaba esto? &iquest;Cu&aacute;ndo se va a poder hacer vida normal? &iquest;Cu&aacute;nto tiempo va a estar mi ni&ntilde;o 6 horas al d&iacute;a tumbado en el sof&aacute; viendo la tele?
    </p><h3 class="article-text">Miriam Mart&iacute;n Guti&eacute;rrez (37 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por elecci&oacute;n. Barcelona.</strong>
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                Miriam con su hija.                            </span>
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        La comunidad de vecinos recuerda hasta el d&iacute;a de hoy cuando Miriam abri&oacute; la ventana de su piso y grit&oacute; con todas sus fuerzas: &ldquo;no puedo m&aacute;s, no puedo m&aacute;s, necesito ayuda&rdquo;. Era abril y acababan de anunciar que el confinamiento seguir&iacute;a 15 d&iacute;as m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Eso es para las feas&rdquo; le hab&iacute;a contestado un amigo cuando Miriam le hab&iacute;a confesado tiempo atr&aacute;s que quer&iacute;a maternar en solitario. Pasar&iacute;an unos a&ntilde;os hasta que una ma&ntilde;ana decidiera llamar con &ldquo;verg&uuml;enza&rdquo; al centro de salud p&uacute;blica para pedir cita con ginecolog&iacute;a. Recuerda ir con miedo: &ldquo;Quiero ser madre soltera&rdquo;, le dije con voz baja a la doctora el d&iacute;a de la cita.
    </p><p class="article-text">
        Miriam, feliz, pas&oacute; a formar parte de la larga lista de espera para inseminaciones. En el medio decidi&oacute; probar suerte con una cl&iacute;nica privada, aunque lo recuerda como un &ldquo;subir y estrellarte. Me embarac&eacute;, pero tuve un aborto. No contaba con eso. Con que se pod&iacute;a perder. Ten&iacute;a 35 a&ntilde;os. Yo no sab&iacute;a ni el punto de inflexi&oacute;n de reserva ov&aacute;rica. Tuve que dejarlo&rdquo;. Recuerda aquellos d&iacute;as como un abandonarse y flotar: &ldquo;No pod&iacute;a ni ver mujeres embarazadas. &iquest;Soy la persona m&aacute;s ego&iacute;sta del mundo?&rdquo;, se reclamaba por entonces.
    </p><p class="article-text">
        Casi dos a&ntilde;os despu&eacute;s, una voz le pregunt&oacute; otro lado del tel&eacute;fono:'&iquest;Todav&iacute;a est&aacute;s interesada en la inseminaci&oacute;n? Somos del centro de salud'. &ldquo;Curiosamente yo estaba en una relaci&oacute;n con un chico. Recuerdo que le dije en ese momento: &rdquo;No me est&aacute;s entendiendo, yo quiero ser madre, sola&ldquo;. Con los meses, la felicidad crec&iacute;a en su barriga. Cuando cogi&oacute; la baja maternal fue porque ya no cab&iacute;a en su puesto de trabajo: &rdquo;Fue en la semana 37, y cobre el 70% como si tuviera una gripe. Yo necesitaba el 100% del salario para pagar mi hipoteca&ldquo;. Lamenta c&oacute;mo, embarazada de Iria, el gerente de la empresa en la que trabaja como ingeniera, la presion&oacute;:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Cu&aacute;ndo piensas volver despu&eacute;s de dar a luz?
    </p><p class="article-text">
        Durante el parto sinti&oacute; que su cuerpo se romp&iacute;a en dos: &ldquo;Nadie te habla de desgarros, de puntos, de la sombra del posparto. No sent&iacute; que eso de que ahora &eacute;ramos dos. Ella era uno y yo era medio. No pod&iacute;a caminar, no pod&iacute;a sentarme. No podr&eacute; volver a trabajar en la vida, pensaba. Los primeros d&iacute;as fueron de sombra total.&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        En marzo, un mes y medio despu&eacute;s de parir, cuando apenas lograba volver a dar paseos, un coche de la guardia urbana grit&oacute; en altavoz: 'vuelvan a sus casas'. &ldquo;Cuando apenas retomaba mi vida me dijeron 'ahora te vas a la jaula'&rdquo;. A partir de ah&iacute;, perdi&oacute; el apoyo de sus padres, que eran su gran ayuda, porque eran de personas de riesgo con la pandemia. &ldquo;No puedo m&aacute;s&rdquo;, explic&oacute; cuando recib&iacute;a ayuda psicol&oacute;gica. &ldquo;Cuando pienso en esos d&iacute;as me voy hacia lo oscuro, pero hay de todo claro, luz y sombra, como la vida. Enlac&eacute; dos cuarentenas, acab&eacute; una y me met&iacute; en la otra. Siento que la vida me debe un posparto en condiciones&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Yolanda Akpoli (40 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por viudez. Badalona.</strong>
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                Yolanda junto a su hijo y sus dos hijas.                            </span>
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        Yolanda siente que si no enloqueci&oacute; aquellos primeros a&ntilde;os reci&eacute;n llegada de Togo, no lo har&aacute; nunca m&aacute;s. Viv&iacute;an con su familia en una habitaci&oacute;n en un piso de acogida: &ldquo;Fue dif&iacute;cil compaginar pa&iacute;s nuevo, trabajo, crianza y m&eacute;dicos&rdquo;. Gloria, la m&aacute;s peque&ntilde;a, naci&oacute; en Barcelona con malformaciones y una cardiopat&iacute;a: &ldquo;a los 7 meses de gestaci&oacute;n, yo estaba- sin saberlo- con gripe A, y la tos desencaden&oacute; el parto. Par&iacute; sola. Cuando lleg&oacute; la ambulancia, a m&iacute; me aislaron y a Gloria la operaron de urgencia&rdquo;. No hab&iacute;a pasado mucho tiempo de aquello, cuando Yolanda se enter&oacute; una tarde de que su marido fallec&iacute;a, qued&aacute;ndose viuda.
    </p><p class="article-text">
        Para ella, la gran diferencia de ser madre monomarental inmigrante es la falta de tribu, de comunidad: &ldquo;es muy doloroso no tener a nadie en quien apoyarte, amistades, familia... aqu&iacute; nadie te conoce&rdquo;. De la cuarentena recuerda la incertidumbre: &ldquo;una anhela la vida ca&oacute;tica que ten&iacute;a, porque dentro de lo que cabe la ten&iacute;a controlada&rdquo;. Yolanda perdi&oacute; sus 3 trabajos de limpieza aquel lunes que iniciaba la cuarentena obligatoria. Gracias a una ONG que les llev&oacute; comida, &ldquo;m&aacute;s el ahorro peque&ntilde;o que ten&iacute;a guardado&rdquo;, sobrevivieron. Sin embargo, su mayor preocupaci&oacute;n no fue lo econ&oacute;mico: &ldquo;recuerdo por mi gripe A lo que es no poder respirar, ten&iacute;a miedo sobre todo de que Gloria enfermara. Ese 14 de marzo ten&iacute;amos una cita muy urgente con la nefr&oacute;loga, que se cancel&oacute;. &iquest;Y si le pasa algo, qu&eacute;? &iquest;Qu&eacute; hago?, pens&eacute;, porque te das cuenta de que toda su vida depende de eso&rdquo;. Reci&eacute;n en agosto Yolanda pudo llevar a su hija al hospital.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Dos sueldos es mejor que uno, sobre todo cuando pagas alquiler&rdquo;, reconoce Yolanda sobre la econom&iacute;a de las familias con una sola persona a cargo: &ldquo;Como madre monomarental me falta apoyo. Pero no somos pobrecitas que no tenemos marido, ni tampoco una s&uacute;per mujer. Soy yo, Yolanda, con mis dificultades, logr&aacute;ndolo, a mi manera. No soy espabilada, la vida me espabil&oacute;&rdquo;, dice con su mirada ancha.
    </p><p class="article-text">
        A la maternidad en solitario, la compara con estar corriendo todo el d&iacute;a: &ldquo;llegas s&uacute;per cansada y quieres darle todo de ti a tus hijos. La pandemia en eso nos ha ayudado, porque yo siempre estaba corriendo, haciendo las cosas sin darme cuenta, sin vivir el momento&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Susana Segovia Sanchez (48 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por distancia con progenitor. Barcelona.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Susana junto a su hija.                            </span>
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        &ldquo;Fue dif&iacute;cil, no es lo mismo separarte y vivir en la misma ciudad que separarte y vivir a diez mil kil&oacute;metros de distancia&rdquo;, dice Susana. Conoci&oacute; al padre de Naku cuando ella viv&iacute;a en Ecuador: &ldquo;&eacute;l es dirigente de un pueblo ind&iacute;gena de la Amazonia. Cuando vivimos en Ecuador, tuvimos diferencias, ella ten&iacute;a 3 a&ntilde;os, all&iacute; est&aacute;bamos solas, solo ten&iacute;amos amigas, a su padre lo ve&iacute;amos poco, y para criarla sola mejor criarla en Barcelona, pens&eacute;. Yo necesitaba estar bien y para estar bien necesitaba tener cerca a mi familia, somos de aqu&iacute;&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Regresar no le result&oacute; f&aacute;cil: &ldquo;Soy periodista, llevaba mucho tiempo afuera, encontrar trabajo me cost&oacute; un mont&oacute;n, estuve un a&ntilde;o y medio en el paro. Como en Ecuador hab&iacute;a tenido activismo pol&iacute;tico cuando llegue aqu&iacute; segu&iacute; con mi activismo&rdquo;. Hoy Susana es diputada en el Parlament de Catalunya por la formaci&oacute;n En Com&uacute; &ndash; Podem.
    </p><p class="article-text">
        En Ecuador, Susana ya se sent&iacute;a madre monomarental: &ldquo;a pesar de estar casada, te das cuenta cuando la ni&ntilde;a se pone mal y tienes que salir corriendo sola. Yo tomando todas las decisiones, las dudas, educando, reconciliando, enfadando, toda la atenci&oacute;n es ella conmigo y yo con ella. Yo no lo eleg&iacute; para nada, de hecho, me resist&iacute;a hasta a ser madre. Pero se fue dando. Mi trabajo y mi vida profesional tambi&eacute;n son muy importantes as&iacute; que estamos buscando el equilibrio&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Para Susana, ser madre monomarenal es tener la sensaci&oacute;n constante de no llegar: &ldquo;no llegas a la maternidad, no llegas al trabajo, siempre pones excusa en el trabajo, y siempre pones excusas a ella de que no puedo recogerla&rdquo;. Susana sinti&oacute; con la cuarentena que dejaba de correr: &ldquo;Yo llevo una vida loca de trabajo, el tema de conciliaci&oacute;n es s&uacute;per complicado, la queja normal es que no estoy bastante, siempre corriendo, corriendo, corriendo, a todos lados. De repente por la ma&ntilde;ana no hay que salir corriendo. En mi caso fue pasarme m&aacute;s horas sentada teletrabajando desde casa, con una silla que no es para pasarte tantas horas sin levantarte. A veces ella entraba y el micro estaba encendido, y la o&iacute;an&rdquo;. La primera quincena fue bastante bien. Pero luego apareci&oacute; el miedo: &ldquo;Enfermar me daba miedo, porque una monomarental, &iquest;c&oacute;mo se a&iacute;sla? Es inviable. Y m&aacute;s en pisos peque&ntilde;os. Pero si se enfermaba ella, &iquest;la encerraba? Naku tiene tendencia a bronquitis. Ella empez&oacute; con tos, a mitad de la cuarentena&rdquo;. Susana sinti&oacute; que entraba en un ataque de histeria y angustia, y tuvo que recibir ayuda psicol&oacute;gica. Para ella, el aislamiento obligatorio fue un &ldquo;hacer todo como puedes. La chica para todo, esto es siempre, pero en cuarentena m&aacute;s&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Nina Eriksen Ramon (30 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por elecci&oacute;n. Masquefa, Barcelona.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Nina con sus bebés en brazos.                            </span>
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        -Yo siempre he visto que podr&iacute;as hacerlo, muchas veces, aunque tengamos pareja, seguimos estando solas en la maternidad-, le hab&iacute;a dicho su madre cuando Nina le habl&oacute; de su deseo de maternar pero no de estar en pareja.
    </p><p class="article-text">
        Nina recuerda que sinti&oacute; un &ldquo;click&rdquo; y se puso a ahorrar. &ldquo;No s&oacute;lo existe la familia normativa&rdquo;, pens&oacute;.
    </p><p class="article-text">
        - &iexcl;Lo has conseguido!- le dijo una voz al otro lado del tel&eacute;fono luego de varios meses e intentos fallidos de inseminaciones y FIV. Ethan y Jared estaban de camino.
    </p><p class="article-text">
        Durante el aislamiento, estuvo enfadada: &ldquo;Me dio la sensaci&oacute;n de que me robaron el embarazo, llevas a&ntilde;os pens&aacute;ndolo, y te imaginas comparti&eacute;ndolo...&rdquo;, dice mientras uno de los gemelos le acaricia suave el cabello. Nina sonr&iacute;e. Lo que m&aacute;s recuerda de parir en pandemia es &ldquo;ese sentimiento de soledad, sin mi gente alrededor&rdquo;. Ethan naci&oacute; con los pies hacia adentro: &ldquo;La pediatra me dijo que era postural por el embarazo gemelar y que en un par de d&iacute;as se resolver&iacute;a&rdquo;. Pero no sucedi&oacute;. Nina sinti&oacute; rabia cuando supo tiempo despu&eacute;s que su hijo hab&iacute;a sido mal diagnosticado y todas las citas estaban canceladas: &ldquo;Estamos hablando de un reci&eacute;n nacido, que lo dejar&iacute;an cojo para toda la vida. Y hasta incluso me sent&iacute; privilegiada por pagar luego una visita privada de urgencia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros d&iacute;as de posparto fueron dif&iacute;ciles: &ldquo;Ah&iacute; me di cuenta de la carga mental para m&iacute; solita, el miedo, la responsabilidad. Tard&eacute; cinco meses en dormir con la luz apagada porque necesitaba verlos en todo momento&rdquo;. Nina pidi&oacute; como muchas otras madres monomarentales la transferencia del permiso de &ldquo;paternidad&rdquo; para que sus hijos tuvieran &ldquo;el mismo tiempo de cuidado que los de familias biparentales&rdquo;. Pero se lo denegaron.
    </p><p class="article-text">
        En la vida no siempre las cosas resultan como esperamos: &ldquo;Yo empec&eacute; el embarazo con mis padres aut&oacute;nomos, que me ayudar&iacute;an con la gestaci&oacute;n y la crianza y pas&eacute; a tener que cuidarles yo porque eran de riesgo. Mi padre tiene afecci&oacute;n card&iacute;aca, y a mi madre la ten&iacute;an que operar&hellip; pero por la pandemia se cancel&oacute; y ella comenz&oacute; a sentir mucho dolor. Le dec&iacute;an que ten&iacute;a que esperar y que mientras tomara paracetamol&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre pasado la madre de Nina fue por fin ingresada y diagnosticada. Sufr&iacute;a un c&aacute;ncer terminal. &ldquo;Me convert&iacute;a en madre mientras perd&iacute;a a la m&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; el coronavirus se lo ha comido todo?&rdquo;.&nbsp;
    </p><h3 class="article-text">Raquel Orgill&eacute;s (36 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por elecci&oacute;n. Manresa, Barcelona.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Raquel dando la teta a su bebé.                            </span>
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        Cuando Raquel llam&oacute; al 112 aquella tarde con Nora en brazos, dijo: &ldquo;Hola, soy madre monomarental, estoy sola con una beb&eacute; encerrada, econ&oacute;micamente no llego, f&iacute;sicamente me mareo, tengo miedo de m&iacute; misma&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        -&iquest;Crees que le puedes hacer da&ntilde;o a tu hija?, pregunt&oacute; una voz al otro lado. Raquel decidi&oacute; ser madre hace un a&ntilde;o, tras algunas desilusiones amorosas. Se sinti&oacute; juzgada: &ldquo;Me imaginaba un embarazo m&aacute;s alegre. Te hacen sentir mal porque has escogido hacerlo sola. &iquest;Eso me priva de derechos?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante la cuarentena, ha estado pr&aacute;cticamente sin cobrar: &ldquo;Esos 3 primeros meses me fui quedando a 0 en el banco&rdquo;. Es complicada la conciliaci&oacute;n. &ldquo;Hasta que no eres madre no sabes exactamente qu&eacute; es. Yo recuerdo el confinamiento con dos extremos. Ella, y yo solas, y nuestra intimidad. Pero a la vez, la preocupaci&oacute;n. D&iacute;as enteros sin dormir, sin comer bien, sin ba&ntilde;arme bien y a tope dedicada a ella. Tuve que apagar la televisi&oacute;n porque me volv&iacute;a loca. Todo este pasillo, porteaba con ella encima. Horas porteando. Aqu&iacute; no ten&iacute;amos espacio de nada. Se me empez&oacute; a nublar la vista. Sent&iacute;a que me pod&iacute;a caer, me dol&iacute;an los tobillos, f&iacute;sicamente sent&iacute;a que petaba. Empec&eacute; a transmitirle mi angustia. Ella empez&oacute; entonces a tener otra temporada de llorar. Yo alucin&eacute;. Hasta que un d&iacute;a empec&eacute; a chillar. Y la empec&eacute; a chillar a ella. Estuve como una semana que se me iba de las manos. Comenc&eacute; a dar golpes en las mesas. Y hubo un d&iacute;a que tuve miedo. Ella lloraba mucho. Me fui al ba&ntilde;o y me mord&iacute; la mano hasta sangrar&rdquo;. Hace un breve silencio que Nora deshace con dulzura intentando jugar con el micr&oacute;fono. Raquel la abraza: &ldquo;Al d&iacute;a siguiente pens&eacute; 'tengo que hacer algo, se me va a ir de las manos, y voy a hacer algo con ella que no quiero hacer'&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Durante el confinamiento se sum&oacute; a unas charlas de maternidad: &ldquo;pero yo no empatizaba, eran todas madres con pareja y yo no. Me desconect&eacute; y me puse a llorar&rdquo;.&nbsp;Raquel dice sobre aquellas semanas: &ldquo;He conocido lo peor de mi. Se me ha juntado con un postparto. De golpe eres madre, de golpe te confinan y de golpe conoces lo que es la maternidad. Una bomba. He pasado dos cuarentenas seguidas&rdquo;.
    </p><h3 class="article-text">Pilar Pujol Aznar (50 a&ntilde;os)</h3><p class="article-text">
        <strong>Madre monomarental por divorcio. Barcelona.</strong>
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Pilar, entre su hijo y su hija.                            </span>
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        -Tu hijo y t&uacute; se tienen que aislar. &iquest;Tienen dos ba&ntilde;os? &ndash;, le pregunt&oacute; la doctora. - No-, le contest&oacute; Pilar. Es un piso peque&ntilde;o y estamos solos.
    </p><p class="article-text">
        Madre de dos, de distintos padres y divorciada, supo desde muy pronto que eran una familia monomarental: &ldquo;siempre parece que las mujeres nos quejamos, tenemos esa fama las mujeres divorciadas, que nos quedamos con todo, nada m&aacute;s lejos. Ser monomarental es duro. Y ya de por s&iacute; estamos en desigualdad de sueldos respecto a un hombre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Los primeros d&iacute;as de cuarentena, Pilar trabajaba algunos d&iacute;as desde casa y algunos presencial: &ldquo;es una empresa de energ&iacute;a, de primera necesidad&rdquo;. Su hijo ya no ten&iacute;a cole, y su hija, que trabajaba en un hospital, prefiri&oacute; irse a la casa de su pareja para proteger a su familia. Pilar recuerda que aquellos d&iacute;as de marzo sal&iacute;a de la oficina y se iba a ver a su madre, ingresada por anemia en el hospital: &ldquo;Pero a los d&iacute;as la enviaron a su casa, le ten&iacute;an que hacer un tratamiento especial, pero no pudieron por la pandemia&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El 18 de marzo recuerda c&oacute;mo cambi&oacute; todo: &ldquo;Por la noche me empec&eacute; a encontrar mal. Fiebre, dolor de cabeza, tos, dificultad para respirar&hellip; pero no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Estaba todo colapsado. Pilar recuerda la lluvia golpeando la ventana de aquel domingo. &rdquo;Era una noche desangelada, no hab&iacute;a nadie en la calle, eran las 9 y parec&iacute;a que se hab&iacute;a acabado el mundo, si me caigo aqu&iacute; en la calle no me recoge nadie&ldquo;, recuerda que pens&oacute; cuando camin&oacute; las calles que la separan del centro de salud. &rdquo;Cuando vieron mi estado, quer&iacute;an enviarme al hospital porque me costaba mucho respirar&ldquo;. Pero Pilar se neg&oacute; rotundamente: &rdquo;no pod&iacute;a, mi hijo de 12 a&ntilde;os estaba solo en casa, &iquest;d&oacute;nde se va mi hijo? &iquest;Qu&eacute; hago con el?&ldquo;. Pilar sinti&oacute; que nadie contemplaba c&oacute;mo ser&iacute;a el aislamiento de una madre monomarental sin otra persona a cargo.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los primeros d&iacute;as yo no pod&iacute;a con mi alma. Est&aacute;bamos muy solos. No pod&iacute;a estar con mi hijo, aprendi&oacute; a cocinarse solo. &Eacute;l com&iacute;a solo, desayunaba solo, cenaba solo, estudiaba solo, todo solo. Fue horroroso. No lo pod&iacute;a creer. Y a &eacute;l le entr&oacute; p&aacute;nico. Nos habl&aacute;bamos a distancia. &Eacute;l estaba agobiado de estar en una habitaci&oacute;n tan peque&ntilde;a, me dec&iacute;a que se ahogaba&rdquo;. Con los d&iacute;as, las cosas fueron a peor: &ldquo;Mi madre dijo que no se encontraba bien, llam&oacute; al hospital y la fueron a buscar&rdquo;. La madre de Pilar dio positivo en Covid. &ldquo;Yo estaba aqu&iacute; aislada, no pod&iacute;a hacer nada&rdquo;, recuerda Pilar con ojos h&uacute;medos. La madrugada del jueves 15 de abril recibi&oacute; la peor llamada. Su madre hab&iacute;a fallecido.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia signific&oacute; para Pilar no poder ocuparse de su hijo y despedir a su propia madre: &ldquo;Vas oyendo por la tele que si 8, 9, 10 mil personas fallecidas, pero cuando te pasa a ti dices&hellip;.qu&eacute; fuerte. No poder ni abrazar a tus hijos cuando tu madre ha muerto es muy triste&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Gabo Caruso]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Apr 2021 19:45:38 +0000]]></pubDate>
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