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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sol Salama]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Sol Salama]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Y llegar hasta la luna a través del deseo, el sexo y la violencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llegar-luna-traves-deseo-sexo-violencia_129_7464538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9f36af19-6280-4705-8afd-9bb53b07af58_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Y llegar hasta la luna a través del deseo, el sexo y la violencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La dramaturga y actriz María San Miguel lleva a escena una función documental en la que nueve cuerpos rompen tabúes sobre la diversidad sexual, la violencia o la liberación de los cuerpos</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;&Eacute;l quer&iacute;a ver porno mientras foll&aacute;bamos. Y a m&iacute; me gusta el porno. Pero no pod&iacute;a soportar que quisiera verlo cuando nos acost&aacute;bamos. &iquest;Para qu&eacute; necesitas porno si me tienes aqu&iacute;? &iquest;&iexcl;Para qu&eacute; necesitas porno si me tienes aqu&iacute;!?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Crack. La risa tiesa bajo la mascarilla. Las frases me resuenan en lugares que no s&eacute;. La luz en el escenario se vuelve fr&iacute;a mientras la actriz se gira para mirar al p&uacute;blico. Un pinchazo me recorre el nervio ci&aacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Este es un momento de <em>Y llegar hasta la luna</em>, el espect&aacute;culo capitaneado por Mar&iacute;a San Miguel que hoy he visto en el Centro Dram&aacute;tico Nacional. Desde hace tres a&ntilde;os me duele ir al teatro porque mi padre ya no vive, y yo siempre iba con &eacute;l. Peque&ntilde;os grandes dramas personales en los que s&eacute; que no podr&eacute; avanzar m&aacute;s que pisoteando el camino, as&iacute; que hoy he acudido a ver esta obra que comenz&oacute; a cocerse en 2019 en un taller sobre el sexo y sus tab&uacute;es con actrices y actores con y sin diversidad funcional. Pues bien: durante una hora y cuarto me he re&iacute;do a carcajadas, he sentido mucha conmoci&oacute;n y he llorado.
    </p><p class="article-text">
        La relaci&oacute;n entre el sexo y la violencia, que para m&iacute; es el centro del montaje de la creadora, lleva obsesion&aacute;ndome muchos a&ntilde;os. No s&eacute; cu&aacute;ntas sesiones de terapia habr&eacute; dedicado a <em>intentar</em> hablar sobre ello, las veces que habr&eacute; preguntado cu&aacute;n monstruosa soy por buscar sexo inconsciente y compulsivamente cuando estoy mal, o por buscarlo en los lugares equivocados. Por herirme con el sexo, en fin, cuando este deber&iacute;a ser otra cosa. &ldquo;Pero &iquest;todo esto es por... <em>eso</em> que viv&iacute;?&rdquo;, una pregunta agotadora. Desde el escenario, una mujer con las piernas abiertas, que se est&aacute; masturbando como una perra, me contesta. En verdad le responde a otra mujer que acaba de decirnos que se siente fr&aacute;gil y vulnerable, pero yo agarro sus frases al vuelo. &ldquo;Deja de decirlo. Eres fr&aacute;gil, pero tambi&eacute;n eres fuerte, co&ntilde;o, eres fuerte. Joder, que nos han educado en la vulnerabilidad. En la vulnerabilidad absoluta. Que es educacional. E-D-U-C-A-C-I-O-N-A-L&rdquo;. La culpa. Cu&aacute;nto m&aacute;s grande se nos hace en la boca la bola de culpa, m&aacute;s dura la violencia que se ejerce contra nosotras y que nosotras mismas ejercemos sobre nuestros cuerpos, m&aacute;s intragable, pienso. Veo en el escenario c&oacute;mo este elenco brutal formado por nueve personas que, por cierto, parece que lleven actuando juntos toda la vida, se pone entero a follar. Los nueve cuerpos follan unos con otros, se vuelven todos pura carne. Porque esta obra es, sobre todo, una coreograf&iacute;a f&iacute;sica, teatro que casi se puede tocar, una fiesta visual de los cuerpos. Todos ellos distintos, diversos, todos bellos &mdash;&iquest;no es el deseo lo m&aacute;s subjetivo que existe, lo m&aacute;s &iacute;ntimo que puede haber?, &iquest;no deber&iacute;a ser este un terreno incuestionable?&mdash;. Y follan unos con otros en grupos de dos, tres, cuatro, seis. Los cuerpos follan. Vemos c&oacute;mo su culpa y la nuestra se desvanece y luego bailan hasta el fondo.
    </p><p class="article-text">
        La pieza y su valor son testimoniales: &iquest;qu&eacute; sabemos las personas normativas de c&oacute;mo viven el sexo y sus violencias los cuerpos diversos, quienes habitan los m&aacute;rgenes? Si el patriarcado es duro conmigo, contigo, atrev&aacute;monos a pensar en esto. La violencia, aunque tambi&eacute;n la poes&iacute;a de la funci&oacute;n, cobra otra dimensi&oacute;n cuando en v&iacute;deo empezamos a ver m&aacute;s contenido sexual, sexo grabado gracias a Alba Mu&ntilde;oz. Otro acierto; y que no se me olvide puntualizar que el equipo art&iacute;stico entero est&aacute; formado por mujeres. Por otro lado, &iquest;cu&aacute;nto de libertad y cu&aacute;nto de represi&oacute;n hay aqu&iacute;, en ti, en m&iacute;, en &eacute;l? Cu&aacute;nta pasividad que contrasta con mis fantas&iacute;as. Au. Tambi&eacute;n por otro lado, pero sin irnos muy lejos: el patriarcado nos ense&ntilde;&oacute; que &eacute;ramos objetos de deseo y ahora, en la treintena, qu&eacute; trampa, maldita sea, ahora yo <em>necesito</em> sentirme deseada constantemente, hasta tal punto que un m&iacute;nimo rechazo sexual me tumba. Qu&eacute; me hicisteis. Me metisteis una polla en la boca cuando yo ni siquiera hab&iacute;a aprendido a tocarme ni hab&iacute;a descifrado mi orientaci&oacute;n sexual. Pero ahora, ahora aprende a ser rechazada, tenlo ya aprendido, aprende que eso que haces es tener sexo compulsivo y que no est&aacute; bien, puta, m&aacute;s que puta.
    </p><p class="article-text">
        <em>Y llegar hasta la luna</em> se ha representado del 7 al 11 de abril en el centro de Madrid, repito, Madrid: una ciudad a la que &uacute;ltimamente no se la ve venir, y a las 17 h de la tarde. Y sin embargo no hay una torpeza, no hay nada que no fluya. Los movimientos del elenco, cada cual de una cadencia y gestualidad distintas, nos van dando la bienvenida a golpe de techno a ese mundo en el que vamos a pasar el pr&oacute;ximo rato y en el que cada cual har&aacute; lo que pueda con sus sensaciones-reflexiones. Porque una no puede sentir tanta intensidad en las tripas y pretender analizarse la conducta al mismo tiempo. Ya se har&aacute; luego lo que se pueda en casa. Yo, por ejemplo, ahora que estoy sola y recogida, mientras escribo esto recuerdo la escena en la que los personajes se masturban de forma obsesiva contra un objeto. U otra en la que las mujeres se pasan con suavidad un micr&oacute;fono y narran sus experiencias sexuales traum&aacute;ticas: &ldquo;Yo estaba a cuatro patas, y sent&iacute; algo fr&iacute;o en la espalda. El t&iacute;o se sac&oacute; la&hellip; Yo sent&iacute; algo fr&iacute;o, mir&eacute; y el t&iacute;o me estaba apuntando y me [...] Ahora que lo vuelvo a pensar, es verdad que desde esto no he vuelto a quedar con nadie. No me apetece&rdquo;. Y pienso que necesitamos que esta obra se prolongue, y pienso que ojal&aacute; los institutos pudiesen traer a todos los cursos de bachillerato a verla<em>.</em> Pienso tambi&eacute;n en todos los hombres que deber&iacute;an asistir para entender el significado de un <em>no</em>; en cu&aacute;ntas veces no nos hemos atrevido a nombrar los hechos porque hemos sentido culpa, culpa, culpa. Pero s&iacute;, era una violaci&oacute;n, porque &ldquo;Me oblig&oacute; a chuparle la polla y yo no quer&iacute;a&rdquo;. Necesitamos que muchas cabezas exploten, y el teatro, el buen teatro, consigue eso.
    </p><p class="article-text">
        Hay crudeza y hay violencia, aunque en la obra de Mar&iacute;a San Miguel, que tambi&eacute;n es actriz &mdash;en este proyecto, dramaturga y coproductora&mdash; hay en esta ocasi&oacute;n muy poco texto. Recalco que <em>Y llegar hasta la luna </em>es, sobre todo, una funci&oacute;n en la que se goza y se r&iacute;e y casi se palpa la carne, que falta nos hace en esta &eacute;poca. Bravo por la valent&iacute;a y bravos y bellos todos los cuerpos. Larga vida al teatro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Sol Salama]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/llegar-luna-traves-deseo-sexo-violencia_129_7464538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 11 Apr 2021 19:01:54 +0000]]></pubDate>
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