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    <title><![CDATA[elDiario.es - Luisma Soriano]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/luisma-soriano/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Luisma Soriano]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Prender fuego a la casa]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/prender-fuego-casa_132_8029677.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c0ef169e-2835-44bf-8d25-2f5644dcc414_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Prender fuego a la casa"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Hay que habitar la casa de nuestros antepasados, observar bien los secretos y las acciones que ahí hubo. Prenderle fuego a todo eso y entrever en el humo del incendio un sentido global que será solo nuestro"</p></div><p class="article-text">
        Ahora que tanto preguntas por los or&iacute;genes de todo, de d&oacute;nde vienen los principios de las cosas, por qu&eacute; tanta incertidumbre, por qu&eacute; las cosas son ciclos y qu&eacute; es eso de la energ&iacute;a y d&oacute;nde va cuando se transforma; ahora que creces, puedo contarte algunas cosas m&aacute;s. Tus abuelos que murieron dejaron una energ&iacute;a a trav&eacute;s del calor de sus cuerpos que nunca podr&aacute; recuperarse con la misma intensidad, pero estar&aacute; transformada en algo. Eso es la entrop&iacute;a. Y es lo que imposibilita recuperarlos; pero debes saber encontrar esa energ&iacute;a porque ahora tiene otras formas. 
    </p><p class="article-text">
        H&aacute;blame m&aacute;s, dec&iacute;as. Vale. 
    </p><p class="article-text">
        He le&iacute;do mucho sobre la energ&iacute;a, pero de otro modo, mi territorio es el teatro y conforme avanzo por &eacute;l, m&aacute;s veo que es una manera de penetrar en la vida e intensificar sus sombras, destilar el esp&iacute;ritu de las cosas que ocurren en ella. Pero todo lo que hago lo he aprendido. Tambi&eacute;n aprend&iacute; mucho de tu abuelo, me hizo apreciar la espiritualidad del mundo sin tener que asociarla a una religi&oacute;n. &Eacute;l sent&iacute;a curiosidad por la complejidad del mundo, pon&iacute;a de relieve aquel pensamiento tan lejano que no compart&iacute;a para poder estudiar sus componentes y entender a qu&eacute; se deb&iacute;a, no le era indiferente nada de eso. Conoc&iacute; de cerca a tu abuelo, se llamaba Juan Miguel Molina. Salvando todas las distancias y los pensamientos, Miguel, como le gustaba que le llamaran, compart&iacute;a de fondo una idea que dej&oacute; escrita en libros y de otra manera, Eugenio Barba -un antrop&oacute;logo teatral-, ambos trataban de erigir una fortaleza con muros de viento, donde era posible entrar, transitar y dialogar con lo desconocido, con lo opuesto incluso, pero al mismo tiempo ese lugar tambi&eacute;n era refugio contra el tiempo. 
    </p><p class="article-text">
        A tu abuelo le falt&oacute; eso, tiempo. Tiempo para seguir buscando ideas fuera de los l&iacute;mites del pensamiento com&uacute;n establecido. Y pese a que le falt&oacute; tiempo, todav&iacute;a pasar&aacute; mucho hasta que nosotros podamos siquiera rozar algunas de esas ideas. Un ser humano leal a su palabra y al legado que recibi&oacute;. La fuerza de su ejemplo proviene de las motivaciones que lo impulsaron a separarse de las pr&aacute;cticas de su &eacute;poca, de iniciar caminos desconocidos que, llevasen a donde lo llevasen, siempre los consideraba punto de partida de otra cosa. Debemos ser ep&iacute;gonos de nuestros antepasados dec&iacute;a; una tradici&oacute;n que yo recojo de de las lecturas que hice de Grotowski -otro hombre con may&uacute;sculas de la Historia del Teatro- y que nunca conoc&iacute; pero reconoc&iacute; como maestro. 
    </p><p class="article-text">
        Hay que habitar la casa de nuestros antepasados, observar bien los secretos y las acciones que ah&iacute; hubo. Prenderle fuego a todo eso y entrever en el humo del incendio un sentido global que ser&aacute; solo nuestro. Debes estar atento y no perder el flujo de esa energ&iacute;a que se desat&oacute; con la muerte de tu abuelo; har&eacute; de gu&iacute;a: busca en lo oriental, pues los antiguos fil&oacute;sofos chinos y expertos en medicina&nbsp;ya constataron que exist&iacute;a&nbsp;una energ&iacute;a que se pod&iacute;a manifestar tanto a nivel psicol&oacute;gico y espiritual como f&iacute;sico, lo llamaron <em>&ldquo;qi&rdquo;</em>, un constante flujo, cuyo ciclo de materia/no materia var&iacute;a constantemente. Dentro de las pr&aacute;cticas teatrales orientales, en Jap&oacute;n, existe una muy especial llamada Kabuki. El kabuki&nbsp;es una explosi&oacute;n de energ&iacute;a y belleza en la que se expresa con el cuerpo y los sentimientos la alegr&iacute;a de vivir. Profundizando m&aacute;s en esto, te dir&eacute; que los actores, en este arte, trabajan para conseguir la presencia pura: un actor que representa su propia ausencia.&nbsp;Es asombroso poder ver a alguien que est&aacute; pero que representa no estar; con tu abuelo ocurre lo contrario: no est&aacute;, pero la energ&iacute;a que liber&oacute; representa su presencia. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luisma Soriano]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/prender-fuego-casa_132_8029677.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 12 Jun 2021 04:00:24 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Prender fuego a la casa]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Nada ha cambiado y todo existe de otra manera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/cambiado-existe-manera_132_7853578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/04cb0efb-ef30-464d-959b-5952d8cf6665_16-9-discover-aspect-ratio_default_1017060.jpg" width="326" height="184" alt="Nada ha cambiado y todo existe de otra manera"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Por eso te sorprendiste aquel día que, por casualidad, leíste aquella frase extraña en un aseo mientras meabas: “Sí se puede tener intelectualidad en el estrato más bajo”. El teatro hizo mucho de esto, pues ha intentado siempre ligar lo que se sabe con lo que se ignora</p></div><p class="article-text">
        Un d&iacute;a llegar&aacute;s y leer&aacute;s esto. Rebuscar&aacute;s entre esas cajas del trastero y ver&aacute;s este anverso de lo que ahora tus ojos reciben. Me tienes delante, escribiendo esto mientras haces tus deberes, me preguntas cosas y esa es la imagen que podr&aacute; reconstruir tu memoria en cuanto leas esto. &iquest;Qu&eacute; d&iacute;a era cu&aacute;ndo escribi&oacute; esto? Ahora que ya conocemos algunos desenlaces, te detienes y piensas que Benjam&iacute;n Prado ten&iacute;a raz&oacute;n al decir que, a veces el futuro consiste en arrastrar un poco m&aacute;s all&aacute; todo lo que tienes. Es tan raro todo, piensas. Cuanto espacio malgastado para lo f&iacute;sico. 
    </p><p class="article-text">
        Ahora caes en aquello que te dec&iacute;a, eso de abrir lo que miras, y te lo repites antes de echarle un vistazo a estas palabras. Mirar es lo contrario de conocer. Recordar&aacute;s que todo eso ha ido definiendo secretamente tu manera de participar en el mundo. Estuviste muy atento en esos momentos donde se pervert&iacute;a el lenguaje y se afirmaban con frases generales, asuntos universales en los que era muy dif&iacute;cil no estar de acuerdo. No caiste en la trampa de secundar declaraciones como &ldquo;Defender&eacute; hasta mi &uacute;ltimo aliento, la libertad&rdquo; o la de &ldquo;Nosotros estaremos siempre del lado de las v&iacute;ctimas&rdquo;, &iquest;Qui&eacute;n podr&iacute;a decir lo contrario en su sano juicio? Pero lo viste claro, supiste mirar al lado del lugar donde te dec&iacute;an que mirases. Recordar&aacute;s un nombre que yo dec&iacute;a muchas veces y t&uacute; me preguntabas &iquest;Qui&eacute;n es ese Artaud que tanto pronuncias? A la gente que no es de teatro se la trae floja Artaud. Pero sus ideas est&aacute;n fijadas ah&iacute; en el tiempo para no perder la perspectiva de la funci&oacute;n esencial del teatro. Todos permanecemos como espectadores ante apariencias ignorando la realidad que ella recubre y una comunidad pasa a estar en posesi&oacute;n de sus propias energ&iacute;as cuando toma conciencia de su situaci&oacute;n. Y t&uacute; lo viste claro, nos llenan de un discurso general apelando a valores inamovibles porque cuando se hace referencia al pueblo o a la multitud en estos contextos, en realidad, se alude a los estratos m&aacute;s humildes de la poblaci&oacute;n y de ellos se piensa que no tienen la posibilidad de cultivar la mente. Lo escuchaste tantas veces que hasta dec&iacute;as: c&aacute;llate que me averg&uuml;enzas. Yo gritaba: &ldquo;En la educaci&oacute;n est&aacute; la semilla de todo&rdquo;. Por eso te sorprendiste aquel d&iacute;a que, por casualidad, le&iacute;ste aquella frase extra&ntilde;a en un aseo mientras meabas: &ldquo;S&iacute; se puede tener intelectualidad en el estrato m&aacute;s bajo&rdquo;. El teatro hizo mucho de esto, pues ha intentado siempre ligar lo que se sabe con lo que se ignora. Tanto el conocimiento como el desconocimiento tienen niveles de profundidad. De manera que los espectadores comprenden algo en la medida en la que ese &ldquo;algo&rdquo; compone su propia experiencia. Tambi&eacute;n entendiste muy lucidamente que la persona que da un discurso y el discurso en s&iacute; son dos distancias muy diferentes. Por consiguiente, recortar a las grandes fortunas puede ser un hachazo y en cambio, recortar derechos fundamentales es recortar donde m&aacute;s duele, dependiendo de la profundidad a la que est&eacute;s dispuesto a llegar para justificar a la persona que da ese discurso. A eso, algunos poetas lo llaman &ldquo;el primer pensamiento condicionado&rdquo;, pues si adoras a la persona que da el discurso dar&aacute; igual el discurso en s&iacute;. Como consecuencia, se ha formado un idioma concreto, un idioma que de hecho, solo puede ser le&iacute;do por aquellos que lo traduzcan a partir de su aventura intelectual. De ese modo elaboran su propia traducci&oacute;n de los hechos para apropiarse de la &ldquo;historia&rdquo;. Observaste incr&eacute;dulo que manejaban datos, como los estudios de Steven Reiss llevados a cabo para descubrir la estructura de los deseos de las personas, los cuales aseguraban que la experiencia humana se compon&iacute;a de 16 deseos b&aacute;sicos en los que la necesidad de sentirse apreciado y la necesidad de aprendizaje eran los primeros. Todo esto te lleva a pensar en que el contexto importa, porque esos datos se pueden pervertir dependiendo del lugar y situaci&oacute;n donde se tomen: en tu lugar del mundo, por ejemplo, hablar&iacute;amos de&nbsp;que todo eso es as&iacute; por los problemas psicol&oacute;gicos. Ahora piensas en los de Kenia y que pretender que todo es un problema individual es una idea cancerosa. T&uacute; recuerdas un experimento que se hizo all&iacute; donde a unos se les ofrec&iacute;a terapia y a otros simplemente dinero. Mejoraron los que recibieron dinero, de modo que mucha gente tiene ansiedad o est&aacute; deprimida no porque tienen un problema psicol&oacute;gico como causa, sino como consecuencia. No porque les falte algo en el celebro. Estuviste muy despierto para distinguir esos matices. Y ahora, despu&eacute;s de tant&iacute;simo tiempo me traes flores y me lo dices: Nada ha cambiado, pap&aacute;, y sin embargo, todo existe de otra manera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Luisma Soriano]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 04:00:48 +0000]]></pubDate>
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