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    <title><![CDATA[elDiario.es - Sofía García-Hortelano Martín-Ampudia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/sofia-garcia-hortelano-martin-ampudia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Sofía García-Hortelano Martín-Ampudia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Goya y los tramposos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/goya-tramposos_129_7855890.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d5ec81ae-2069-49ee-87b7-35275fc0b559_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Goya y los tramposos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo que el caso del cuadro de Goya desvelaría, si al final los hechos se confirmaran, sería la inquietante inacción de todas las instancias públicas de control en la protección del interés general</p><p class="subtitle">Esperanza Aguirre utilizó su cargo como presidenta de Madrid para ocultar el Goya inédito</p></div><p class="article-text">
        La extraordinaria historia que se nos ha venido narrando en este peri&oacute;dico acerca de los <a href="https://www.eldiario.es/politica/esperanza-aguirre-utilizo-cargo-presidenta-madrid-ocultar-goya-inedito_1_7837525.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trajines con un cuadro de Goya perteneciente a la familia de Fernando Ram&iacute;rez de Haro</a>, marido de la ex presidenta de Madrid Esperanza Aguirre, reviste mayor gravedad de la que podr&iacute;a aparentar. Habi&eacute;ndonos acostumbrado ya por desgracia en este pa&iacute;s a la proliferaci&oacute;n de casos de corrupci&oacute;n y fraude en las esferas p&uacute;blica y privada, podr&iacute;amos tomarlo por uno de tantos. Sin embargo, con independencia de su magnitud, lo que este caso desvelar&iacute;a, naturalmente si al final los hechos relatados se confirmaran, ser&iacute;a la inquietante inacci&oacute;n de todas las instancias p&uacute;blicas de control en la protecci&oacute;n del inter&eacute;s general. 
    </p><p class="article-text">
        El enredo dar&iacute;a con seguridad para una apasionante novela de intriga o, visto de otra manera, para una divertida comedia de Berlanga. Y tambi&eacute;n servir&iacute;a como supuesto pr&aacute;ctico para que los estudiantes analizaran casos de fraude en los m&aacute;s dispares campos del derecho, dada la multitud de irregularidades que se vislumbra. Pero lo m&aacute;s preocupante para la ciudadan&iacute;a es, a nuestro juicio, el hecho evidente de que todo haya salido a la luz &uacute;nicamente cuando un particular denuncia el quebranto de su inter&eacute;s privado, desvel&aacute;ndose entonces la participaci&oacute;n de asesores, responsables culturales y gestores p&uacute;blicos sin que parezca que ni uno s&oacute;lo de ellos haya movido un dedo por salvaguardar la legalidad ni por proteger un bien de nuestro m&aacute;s preciado patrimonio cultural.
    </p><p class="article-text">
        Y a&uacute;n es peor si se toma en consideraci&oacute;n que una de las protagonistas era nada menos que presidenta y m&aacute;xima responsable de la Administraci&oacute;n auton&oacute;mica que deb&iacute;a velar por la recaudaci&oacute;n de los tributos en primera instancia afectados y por la protecci&oacute;n del cuadro, compa&ntilde;era de partido pol&iacute;tico del entonces ministro de Cultura y de su consejero de Cultura y, de remate, miembro del Patronato del Museo del Prado. Es decir, la se&ntilde;ora Aguirre, interviniente activa en toda la trama a tenor de los hechos publicados, ejerc&iacute;a la m&aacute;xima autoridad o pose&iacute;a notable capacidad de influencia en todas y cada una de las instancias p&uacute;blicas implicadas.&nbsp;Que su principal preocupaci&oacute;n fuese precisamente ocultar la maquinaci&oacute;n al escrutinio p&uacute;blico, como se descubre por el correo que dirigi&oacute; en marzo de 2012 a su cu&ntilde;ado, el diplom&aacute;tico &Iacute;&ntilde;igo Ram&iacute;rez de Haro, hoy denunciante, prueba un estremecedor desd&eacute;n por la protecci&oacute;n del inter&eacute;s general que la ciudadan&iacute;a le hab&iacute;a confiado.
    </p><p class="article-text">
        En la narraci&oacute;n de todo lo sucedido existen a&uacute;n zonas de oscuridad que imaginamos habr&aacute;n de irse aclarando en el curso del procedimiento judicial y, tal vez tambi&eacute;n, en futuras investigaciones period&iacute;sticas. Pero lo esencial es bien f&aacute;cil de entender.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una vez fallecido, en octubre de 2010, Ignacio Ram&iacute;rez de Haro, padre del denunciante y del denunciado y suegro de la entonces presidenta madrile&ntilde;a, deja a sus herederos un exiguo patrimonio por haber procedido con anterioridad, como en tantas familias acaudaladas se tiene por costumbre, a ordenar la herencia en vida por medio de donaciones, lo que en Madrid para los sucesores no entra&ntilde;aba mayor coste fiscal gracias a la oportuna bonificaci&oacute;n del 99% sobre cuota aprobada por el Gobierno de Esperanza Aguirre.
    </p><p class="article-text">
        Del patrimonio quedaron sin adjudicar a nadie 59 bienes muebles. Entre ellos, un retrato del marqu&eacute;s de Villanueva del Duero, antepasado familiar, que se sospechaba pintado por Francisco de Goya. En enero de 2012 Esperanza Aguirre y su marido proponen al resto de la familia la tasaci&oacute;n del cuadro y su venta para saldar la enorme deuda de Fernando Ram&iacute;rez de Haro con el Banco de Santander que agobiaba al matrimonio, adquiriendo el compromiso de compensar al resto tras el fallecimiento de la madre. Se ponen en contacto con la prestigiosa casa de subastas de obras de arte Sotheby&rsquo;s, que, tras el examen de la especialista del Museo del Prado Manuela Mena, confirma no s&oacute;lo la autor&iacute;a sino la calidad del retrato. Sotheby&rsquo;s valor&oacute; el cuadro en m&aacute;s de ocho millones de euros y aconsej&oacute; no declararlo Bien de Inter&eacute;s Cultural, entre otras razones, para evitar un mayor coste fiscal por ser ineludible en tal caso una tasaci&oacute;n oficial para el precio de enajenaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En abril de 2012, y es &eacute;sta pieza central de la trama, Fernando Ram&iacute;rez de Haro declara ante notario que seis a&ntilde;os antes su padre le hab&iacute;a donado verbalmente la pintura de Goya junto a otros objetos y liquida, a pesar de la prescripci&oacute;n, el Impuesto sobre Donaciones acogi&eacute;ndose a la bonificaci&oacute;n del 99%.&nbsp;No acredita siquiera la declaraci&oacute;n de la ganancia patrimonial del donante en el IRPF del ejercicio 2006.
    </p><p class="article-text">
        En julio vende la obra por algo m&aacute;s de cinco millones al empresario y&nbsp;marqu&eacute;s nombrado por el em&eacute;rito real Villar Mir, a trav&eacute;s del Fondo Cultural del que es &uacute;nico socio la Inmobiliaria Espacio, promotora del grupo Villar Mir.&nbsp;Fallecida la madre de ambos, I&ntilde;igo Ram&iacute;rez de Haro, quien hab&iacute;a consentido la venta y posterior reparto de beneficios, denuncia a su hermano Fernando, al descubrir que no hab&iacute;a intenci&oacute;n alguna de compartir.
    </p><p class="article-text">
        Aparte del conflicto privado, varias circunstancias nos asombran.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vertiente fiscal salta a la vista. Ya se ha explicado que es muy problem&aacute;tica la aplicaci&oacute;n de la bonificaci&oacute;n del 99% a la donaci&oacute;n, si es que se aceptara que fuese tal donaci&oacute;n, puesto que para ello se exige que se registre en documento p&uacute;blico con firma de donante y donatario. Admitir que cualquiera se beneficie de ella declarando haber recibido una donaci&oacute;n a&ntilde;os atr&aacute;s abrir&iacute;a v&iacute;a a toda &iacute;ndole de fraudes. Podr&iacute;a incluso haberse cometido un delito fiscal, de cuota superior a 600.000 euros y, por tanto, a&uacute;n no prescrito en 2012. Si se considera que estamos ante una donaci&oacute;n simulada y que el cuadro era un bien sucesorio, no habr&iacute;a un mayor coste fiscal de la transmisi&oacute;n &ndash;<em>mortis causa</em>&nbsp;y a todos los herederos, no s&oacute;lo a Fernando Ram&iacute;rez de Haro-, pero se habr&iacute;a generado un valor artificial de adquisici&oacute;n que permitir&iacute;a eludir el posterior pago por la ganancia patrimonial de la venta. Sobre todo se habr&iacute;a creado de manera fraudulenta un t&iacute;tulo de propiedad en el que basar la venta, que era seguramente el objetivo principal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        V&eacute;ase de uno u otro modo, lo ins&oacute;lito es que ante una liquidaci&oacute;n de deuda tributaria prescrita, cuyo hecho imponible lo constituye una dudosa donaci&oacute;n sobre la que se aplica una a&uacute;n m&aacute;s dudosa bonificaci&oacute;n, la Hacienda P&uacute;blica madrile&ntilde;a no compruebe nada. Y es, por encima de todo, desolador contemplar la pavorosa negligencia de tantas personas en la protecci&oacute;n del patrimonio cultural. Una prestigiosa casa de subastas recomienda no declarar el cuadro Bien de Inter&eacute;s Cultural, a pesar de la obligaci&oacute;n de hacerlo, para facilitar una operaci&oacute;n de compraventa con mayor lucro particular y ahorro fiscal. El cuadro es examinado por especialistas del Museo del Prado, que no hacen nada a&uacute;n siendo conscientes del derecho de tanteo para el Estado que la protecci&oacute;n de la obra habr&iacute;a asegurado. Tampoco act&uacute;a el Ministerio de Cultura al serle notificada la venta. Y, por &uacute;ltimo, la m&aacute;xima responsable de la Administraci&oacute;n que ha de velar por la obra se ha implicado en las posibles irregularidades. &iquest;Nadie pens&oacute; en ning&uacute;n momento en todos estos a&ntilde;os en el inter&eacute;s de la ciudadan&iacute;a, en el valor de nuestro patrimonio cultural ni en sus m&aacute;s elementales deberes?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No deja de ser tristemente simb&oacute;lico que se trate de un cuadro del colosal Francisco de Goya, quien tantos esfuerzos y sinsabores invirtiera en traer a nuestra patria la Ilustraci&oacute;n y sacarla del oscurantismo. Ni tampoco que la historia vea la luz en un mes de abril, aniversario de la Rep&uacute;blica que, animada por bien distinto esp&iacute;ritu, emprendi&oacute; la haza&ntilde;a de salvaci&oacute;n del tesoro art&iacute;stico del Museo del Prado en el principio de la Guerra Civil.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Ricardo Rodríguez, Sofía García-Hortelano Martín-Ampudia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/goya-tramposos_129_7855890.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 24 Apr 2021 20:43:06 +0000]]></pubDate>
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