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    <title><![CDATA[elDiario.es - Fiona Montagud O'Curry]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/fiona-montagud/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Fiona Montagud O'Curry]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Salud sexual: una cuestión de poder, dominio y riqueza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salud-sexual-cuestion-dominio-riqueza_129_11625692.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a11a2ede-0339-4dd3-b4be-49389f69a05d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Salud sexual: una cuestión de poder, dominio y riqueza"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En Centroamérica se encuentran tres de los cinco países que penalizan el aborto bajo cualquier circunstancia, incluso cuando la vida de la gestante corre peligro o ha vivido violencia sexual. Los transfeminicidios y la violencia policial en contra de las trabajadoras sexuales es cruenta y cotidiana</p></div><p class="article-text">
        Hist&oacute;ricamente, la sexualidad ha sido uno de los territorios de conflicto en el que el Estado, la religi&oacute;n y el mercado han tenido intereses y agendas claras. Instituciones como el matrimonio heterosexual, la maternidad, y la figura de la ama de casa han tenido el objetivo de naturalizar el sistema de g&eacute;nero y el control de los cuerpos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres y las disidentes de la heterosexualidad y del g&eacute;nero normativo han sufrido en sus carnes la violencia e intervenci&oacute;n pol&iacute;tica sobre sus deseos y sus vidas. Son cuerpos que han sido violentados, medicalizados, intervenidos, corregidos, estigmatizados y excluidos.
    </p><p class="article-text">
        Como plantean las feministas descoloniales y negras, este sistema, que no es solo heteropatriarcal, sino tambi&eacute;n capitalista y colonial, ha oprimido de manera diferente seg&uacute;n el g&eacute;nero, color de piel, origen, etnicidad y clase econ&oacute;mica. Es as&iacute; como el control de la reproducci&oacute;n y la sexualidad se refleja en la penalizaci&oacute;n del aborto y en la esterilizaci&oacute;n forzada; dos estrategias con el mismo objetivo.
    </p><p class="article-text">
        Esta no es una realidad ni lejana ni antigua. Sin ir m&aacute;s lejos, recordemos el intento de aprobar la ley Gallard&oacute;n hace pocos a&ntilde;os en Espa&ntilde;a. Y justo ahora, la pol&iacute;tica de control de los antiderechos sigue trabajando para conseguir la eliminaci&oacute;n de las Consejer&iacute;as de Igualdad, la prohibici&oacute;n de la educaci&oacute;n sexual o la negaci&oacute;n sistem&aacute;tica de la violencia de g&eacute;nero.
    </p><p class="article-text">
        En Centroam&eacute;rica, la brutal violencia contra los cuerpos de las mujeres deja cifras escalofriantes. Los cuerpos de mujeres racializadas, personas trans y lesbianas est&aacute;n entre los m&aacute;s agredidos y controlados por el Estado y la militarizaci&oacute;n. En Centroam&eacute;rica se encuentran tres de los cinco pa&iacute;ses que penalizan el aborto bajo cualquier circunstancia, incluso cuando la vida de la gestante corre peligro o ha vivido violencia sexual. Los transfeminicidios y la violencia policial en contra de las trabajadoras sexuales es cruenta y cotidiana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los lobbies antiderechos pactan con los gobernadores centroamericanos para aprobar leyes restrictivas que vulneran los derechos fundamentales a vivir sin violencia, decidir sobre el propio cuerpo, acceder a servicios de salud sexual y el derecho al placer. Muchos de estos lobbies cuentan con grandes fuentes de financiamiento y conexiones importantes con la derecha europea. La salud sexual no es balad&iacute;, controlar los cuerpos est&aacute; ligado al dominio del territorio, la fuerza de trabajo y las riquezas naturales.
    </p><p class="article-text">
        Centroam&eacute;rica sigue siendo un territorio en disputa, con democracias fr&aacute;giles y dictaduras, pero nada de esto ocurre sin una reacci&oacute;n por parte de los movimientos feministas. Durante d&eacute;cadas, el feminismo centroamericano ha logrado visibilizar la violaci&oacute;n de los derechos humanos; desnaturalizar la violencia machista a trav&eacute;s de un arduo trabajo de sensibilizaci&oacute;n, acompa&ntilde;amiento y divulgaci&oacute;n en barrios y comunidades; han acompa&ntilde;ado a miles de mujeres a abortar pese a la amenaza de c&aacute;rcel, y han seguido hablando del derecho al placer. En definitiva, han hecho activismo gozoso que ha salvado a miles de mujeres y han presentado informes especializados en Naciones Unidas para documentar los retrocesos.
    </p><p class="article-text">
        El movimiento feminista y LBTIQ+ ha estado en la primera l&iacute;nea denunciando, pero tambi&eacute;n acuerpando y cuidando de las dem&aacute;s. Ha habido avances y retrocesos. Los cambios no son permanentes, bien lo sabemos en Centroam&eacute;rica.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Honduras lograron la despenalizaci&oacute;n de la anticoncepci&oacute;n de emergencia despu&eacute;s de m&aacute;s de una d&eacute;cada de trabajo. Las salvadore&ntilde;as han logrado sacar de la c&aacute;rcel a muchas mujeres acusadas por abortar por la criminal ley que les condenaba con hasta 40 a&ntilde;os de c&aacute;rcel, y est&aacute;n denunciando la militarizaci&oacute;n y los cierres de espacios democr&aacute;ticos. En Costa Rica se logr&oacute; la legalizaci&oacute;n del matrimonio igualitario y el reconocimiento de las trabajadoras sexuales como cotizantes en la Caja del Seguro Social.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Nicaragua, las feministas denunciaron la violencia sexual que Ortega ejerci&oacute; durante a&ntilde;os. Han evidenciado la violencia del Gobierno y siguen acompa&ntilde;ando a familias de presas pol&iacute;ticas, denunciando los cr&iacute;menes y articul&aacute;ndose a&uacute;n en el exilio. En Guatemala las feministas comunitarias nos han ense&ntilde;ado mucho sobre territorio, cuerpo y tierra, y lo fundamental de defender los bienes naturales con una mirada decolonial y antirracista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta digna rabia y capacidad de resistencia ha tenido un alto costo para las defensoras. Se han enfrentado a campa&ntilde;as de difamaci&oacute;n, acoso y persecuci&oacute;n. Seg&uacute;n el informe de la Iniciativa de Mujeres Defensoras de Mesoam&eacute;rica, 190 mujeres defensoras han sido asesinadas en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Calala Fondo de Mujeres sabemos que la igualdad y la justicia social la impulsan los feminismos de base y comunitarios. Son las lesbianas, ind&iacute;genas, personas trans, no binaries, afrodescendientes, mujeres con discapacidad, trabajadoras sexuales y j&oacute;venes las que siguen ensanchando las agendas y el imaginario de lo posible.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos colectivos, hist&oacute;ricamente ignorados y ninguneados, nos ayudan a cuestionar lo que entendemos por normalidad y ampl&iacute;an la mirada m&aacute;s all&aacute; del g&eacute;nero y los genitales. En Calala tenemos claro que nuestro objetivo es contribuir a que estos grupos, redes y organizaciones de mujeres y personas LBTIQ+ puedan seguir existiendo y luchando por defender los derechos humanos, la justicia y la igualdad; para que tengan el poder para decidir la vida que quieren. Un trabajo incansable, creativo y encarnado porque, nunca mejor dicho, se nos va la vida en ello.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fiona Montagud O'Curry]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/salud-sexual-cuestion-dominio-riqueza_129_11625692.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Sep 2024 04:01:32 +0000]]></pubDate>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Las trabas llevan a la precariedad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabas-llevan-precariedad_129_7926770.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8962f05e-11f4-4e04-89b5-e9cebba0e626_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las trabas llevan a la precariedad"></p><p class="article-text">
        Aunque la COVID-19 ha afectado a toda la poblaci&oacute;n, las consecuencias no han sido las mismas para todas las personas. Las mujeres migrantes y racializadas se encuentran entre las m&aacute;s afectadas, especialmente aquellas que est&aacute;n en situaci&oacute;n administrativa irregular, en desempleo, con trabajos precarios o en el sector informal. Ya antes de la pandemia, estos colectivos se enfrentaban a la discriminaci&oacute;n racial y sexista, a las violencias machistas, y a otros obst&aacute;culos para acceder al sistema de salud y a una vivienda digna. La crisis sanitaria y sus consecuencias econ&oacute;micas y sociales no han hecho m&aacute;s que agravar estas desigualdades.
    </p><p class="article-text">
        Precisamente el tejido social que conforman tanto los colectivos informales como las organizaciones y redes en las que se activan estas mujeres, juegan un papel crucial para dar una respuesta inmediata a estas desigualdades, pero, sobre todo, para generar cambios estructurales que garanticen una vida digna para todas las personas. En estas organizaciones se articulan&nbsp;mujeres muy diversas que se autoorganizan para defender sus derechos. Hablamos de trabajadoras dom&eacute;sticas y de los cuidados, j&oacute;venes que utilizan el arte como una forma de protesta, colectivos que generan an&aacute;lisis desde una&nbsp;perspectiva decolonial, mujeres que acompa&ntilde;an a otras mujeres que viven violencia machista, activistas que se manifiestan para el cierre de los CIE y muchas m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        Las que nos dedicamos a fortalecer los movimientos de mujeres sabemos de la dificultad que acarrea poner en marcha cualquier proyecto o actividad. La falta de manos, la ausencia de una estructura organizativa, las vidas precarias y la complejidad para conseguir recursos, configuran una f&oacute;rmula complicada de resolver. Sin embargo, para entender los porqu&eacute;s de estas complicaciones, tenemos que entender algunas de sus causas. Y eso solo lo podemos hacer si les preguntamos a ellas.
    </p><p class="article-text">
        En la publicaci&oacute;n que hemos realizado en Calala titulada <a href="https://calala.org/wp-content/uploads/2021/05/Aprendizajes_acompanamiento_movimiento_migrante_FINAL.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&lsquo;Aprendizajes en el acompa&ntilde;amiento al movimiento de mujeres migrantes y racializadas en el Estado espa&ntilde;ol&rsquo;</a> explicamos que, a trav&eacute;s de una consulta realizada a los grupos de mujeres a los que apoyamos, descubrimos que el 90% considera que necesita mayores recursos para cubrir los gastos de las actividades que realizan. En concreto, la mayor&iacute;a de los colectivos reconocen que una de las principales dificultades para conseguir estos recursos es que existen muy pocos financiadores que se adapten a la realidad de su situaci&oacute;n y presten apoyo sin duros requerimientos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La falta de fondos imposibilita a las organizaciones pagar por el trabajo que realizan sus integrantes. Esto hace que muchas de las acciones se lleven a cabo principalmente con tiempo y trabajo voluntario, lo que representa un desgaste para las activistas. De hecho, la mayor parte de las acciones que se vienen realizando est&aacute;n basadas en la autogesti&oacute;n y en apoyos econ&oacute;micos puntuales, la precariedad material es una caracter&iacute;stica transversal en todos los grupos a los que acompa&ntilde;amos.
    </p><p class="article-text">
        Concretamente, el 30% de los colectivos consultados ha recibido apoyos puntuales de la administraci&oacute;n p&uacute;blica. Sin embargo, todos ellos denuncian el abuso de trabajo y tiempo que supone la gesti&oacute;n de estos fondos. Los procedimientos de las instituciones son una barrera para las organizaciones de mujeres migrantes, ya que la mayor&iacute;a no cuentan con una estructura ni cumplen los requerimientos que se exigen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hemos detectado casos en los que ayuntamientos o Gobiernos auton&oacute;micos han aprobado subvenciones para organizaciones de mujeres, pero estas no han podido acceder al dinero porque se les solicitaba aportar previamente un porcentaje del presupuesto de fondos propios que no pod&iacute;an asegurar. En otras ocasiones la subvenci&oacute;n se recibe una vez realizado el proyecto, teniendo la organizaci&oacute;n que adelantar el 100% de los fondos, es decir, cubriendo con recursos propios la ejecuci&oacute;n de las actividades que les ser&aacute;n reembolsados una vez aprobado el informe financiero. Para la mayor&iacute;a de los grupos con los que trabajamos, esto no es posible y supone renunciar a este tipo de subvenciones.
    </p><h3 class="article-text">La financiaci&oacute;n flexible: imprescindible para las organizaciones de mujeres</h3><p class="article-text">
        Estas exigencias de las administraciones p&uacute;blicas y de algunas ONG donantes dificultan el acceso a los recursos para las organizaciones de mujeres migrantes y racializadas, especialmente para las m&aacute;s peque&ntilde;as. De ah&iacute; la importancia de los fondos de mujeres que facilitamos recursos flexibles, a largo plazo, para apoyo general y con procedimientos sencillos a aquellos colectivos de mujeres y feministas que tienen m&aacute;s dificultades para acceder a los fondos de financiadores tradicionales.
    </p><p class="article-text">
        Durante la investigaci&oacute;n que llevamos a cabo, nos dimos cuenta de que la mayor&iacute;a de los movimientos de mujeres consultados no contaban con ning&uacute;n donante y las actividades las ten&iacute;an que sufragar con dinero de su propio bolsillo. Para el 52% de estos grupos, los fondos de mujeres hemos sido la primera entidad que las ha financiado. De hecho, el 30% de las organizaciones apoyadas no tienen una personalidad jur&iacute;dica, por lo que no pueden acceder a otro tipo de subvenciones institucionales o de otro tipo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En tiempos de pandemia, la diferencia entre disponer o no de recursos es sustancial. El soporte econ&oacute;mico que hemos facilitado en estos momentos a cajas de resistencia o fondos de apoyo mutuo han sido destinados a mujeres en condiciones de vulnerabilidad, incluyendo a trabajadoras del hogar y los cuidados, limpiadoras de hotel, trabajadoras sexuales o mujeres trans, que han servido para as&iacute; cubrir gastos de alquiler, de alimentaci&oacute;n, material de protecci&oacute;n, as&iacute; como otras necesidades b&aacute;sicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con la crisis de la COVID-19, las necesidades de las mujeres migrantes se han multiplicado, pero tambi&eacute;n sus iniciativas para salir adelante. Es una carrera de fondo en la que el virus solo complica las cosas. Por esto resultan imprescindibles las redes de ayuda mutua y apoyar proyectos de filantrop&iacute;a feminista y antirracista.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Fiona Montagud O'Curry]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/trabas-llevan-precariedad_129_7926770.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 May 2021 04:00:44 +0000]]></pubDate>
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