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    <title><![CDATA[elDiario.es - Carmen Gallego Martínez]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/carmen-gallego-martinez/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Carmen Gallego Martínez]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Un recorrido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recorrido_132_9586076.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/56f716b2-62cb-4157-b446-f4e26ef65da2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un recorrido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Por comer una manzana, Eva y Adán, Adán y Eva, fueron expulsados, según la religión católica, de uno de los primeros conocidos. Los paraísos exigen obediencia, aunque sea la del silencio"</p></div><p class="article-text">
        No s&eacute; si empezar. El verano ha dejado un paisaje seco de esperanza que me impide enhebrar el pensamiento. Hay en mi alma un temor que preside todos mis rezos, en esa parte innombrable, por indefinida, que escapa a la psicolog&iacute;a o va m&aacute;s all&aacute; de los significados intentados. Es una idea antigua asociada al decaimiento. He perdido para&iacute;sos. No estaba en mi deseo perderlos. Se han ido no solo huyendo de m&iacute; sino despreciando comportamientos. Sin entender. Sin saber que lo que est&aacute; sucediendo lo he temido casi desde que nac&iacute;. Las palabras amigas se acercan a mi voz quebrada con la ternura de quien quiere arropar. Y arropa. 
    </p><p class="article-text">
        Me siento acogida, los amigos me han salvado la vida muchas veces, por su cari&ntilde;o comprensivo y dispuesto a estar y llegar donde haya que llegar, por acompa&ntilde;arme, pero hay algo que solo yo puedo hacer. Y en esa soledad del dolor, en ese dolor al que los seres queridos no llegan, porque, aun queriendo y estando, a la especie humana no le ha sido dada la capacidad de ser el ser de otro ser; y porque la parte sumergida del dolor, la que como masa de hielo, de fuego, de filos de acero o de intensidad sobrevenida, cual parte de iceberg que navega bajo las aguas, no solo no se ve sino que en este no ver, en esta invisibilidad sin embargo sentida de profundidades y densidades de v&eacute;rtigo, que habita en el estruendo universal de un suspiro, de la que solo cabe esperar que lo que una vez fuera claro y ligero retome sus formas u otras de menor peso, y en su pulso lata levedad. 
    </p><p class="article-text">
        En este sentir, en este sentirme diana de la oscuridad, cuando me quedo conmigo a solas, a veces, no puedo. O, s&iacute;, pero cuando algo de m&iacute; se pierde en afanes que no amanecen, comienzo la larga e incierta b&uacute;squeda de un principio esclarecedor que, cuando aparece, descifra el miedo, el embrollo o el sinsentido moment&aacute;neo de las cosa. Aunque vislumbrar nuevas perspectivas sin&nbsp;sucumbir al poder, casi inhumano, de la obsesi&oacute;n que zahiere y ensombrece sentidos, requiera atravesar parajes de intolerancia donde ninguna parte de m&iacute; se al&iacute;a con alguna otra de las que me componen, que me tiende una mano, y enajenada vague por lugares que no s&eacute; nombrar, porque salir del para&iacute;so implica afrontar rarezas, extra&ntilde;ezas y distancia, no de los dem&aacute;s, que tambi&eacute;n, sino de uno mismo. Los para&iacute;sos protegen. Las religiones, que saben mucho del ser humano, lo saben, pero yo, que abandon&eacute; a los dioses cuando comprend&iacute; su esencia de ficci&oacute;n, de f&aacute;bula de soledad de hombres y mujeres en busca de amparo, no puedo recurrir a la protecci&oacute;n de un coraz&oacute;n inexistente. No pretendo contrariar creencias ajenas ni tildar la m&iacute;a de verdad, porque, siendo la que es, a veces, parafraseando a Henning Mankell, &ldquo;no creo en dios ni en los dioses, pero me reservo el derecho de crear el m&iacute;o propio cuando lo necesito&rdquo;, creo, tambi&eacute;n por necesidad, un recaudo de saber y protecci&oacute;n que, en momentos de extrema dificultad, me permite confiar, pese a que, desde hace semanas, me haya expulsado de su abrazo y los sue&ntilde;os de p&eacute;rdidas, los de la noche, hayan venido a evocarme, con su simbolismo, que tras lo que pierdo, o en el seno de lo que he perdido, hay un comportamiento que solo remite a m&iacute;: a lo que hago sin que nadie me lo pida; al empe&ntilde;o en solventar causas de antemano imposibles; al &iacute;mprobo esfuerzo que supone aceptar situaciones que rebasan mis posibilidades; a no aceptar que no puedo si no puedo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero esto viene despu&eacute;s. Despu&eacute;s de haber cre&iacute;do, porque los para&iacute;sos, adem&aacute;s de protecci&oacute;n, est&aacute;n hechos de creencia. De la creencia individual de no dudar de que el estado de las cosas obrar&aacute; un efecto acorde con nuestros deseos y que este permanecer&aacute;, olvidando que en el para&iacute;so hay normas. O costumbres, o formas de hacer, explicitas o t&aacute;citas, que si se transgreden o, por mor del espontaneo sonre&iacute;r de los acontecimientos, se dejan de cumplir, traman expulsi&oacute;n. Por comer una manzana, Eva y Ad&aacute;n, Ad&aacute;n y Eva, fueron expulsados, seg&uacute;n la religi&oacute;n cat&oacute;lica, de uno de los primeros conocidos. Los para&iacute;sos exigen obediencia, aunque sea la del silencio. Los m&aacute;s prosaicos, tambi&eacute;n. No conozco los fiscales, pero desde fuera de estos se sabe que de quienes est&aacute;n dentro se espera reserva oral: no hablar, no difundir, no comentar, guardar el secreto para no ser investigados, o lo que es lo mismo estar en ese para&iacute;so sin que los dem&aacute;s sepan que se est&aacute;. Callar y obedecer. Disfrutando de bienestar y riqueza, s&iacute;, pero temiendo ser descubiertos. 
    </p><p class="article-text">
        Los para&iacute;sos, no necesariamente patriarcales son fr&aacute;giles. &iquest;Contradictorios e inmisericordes? Protegen de la intemperie pero no vacilan, ni les duele, en provocar un estado de cosas en el que la expulsi&oacute;n se erige. Como amenaza, en guardi&aacute;n del l&iacute;mite entre lo que debe ser y no ser para asegurar y mantener las delicias del ed&eacute;n, y, como acto o hecho, en ejecutor desalmado de los ca&iacute;dos en desgracia, sin percatarse de que la magn&iacute;fica y definitiva decisi&oacute;n de la expulsi&oacute;n, adem&aacute;s de abandonar a su suerte al expulsado, como si antes este no hubiera sido amado, o como pregonando que la dulce gracia que le asistiera en horas de bondad y caricias es un pr&eacute;stamo sujeto a sumisi&oacute;n, muestra no solo una represalia sino una salida. Aunque m&aacute;s all&aacute; de la naturaleza que les es propia, &iquest;existen o son un constructo mental personal e &iacute;ntimo necesario para la existencia? Quiz&aacute; los para&iacute;sos existan en la lucidez del pensamiento, en la belleza del paisaje, en la astucia de una ilusi&oacute;n, en la mirada del observador, y en este &uacute;ltimo sentido, yo no haya sido expulsada sino que, tal vez, no haya podido permanecer en ellos, y los haya dejado. Para respirar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/recorrido_132_9586076.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Oct 2022 04:00:58 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un recorrido]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Cristianismo,Religión,Sentimientos religiosos]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Otra mirada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mirada_132_9286329.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5ea1adf5-3edc-4e32-9202-4b9f6574001f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra mirada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Somos lo que elegimos, lo que deseamos, lo que tememos, lo que hacemos, lo que desechamos, lo que soñamos"</p></div><p class="article-text">
        Dije que no, pero no puedo mantener la negativa. Camino sola por un 'prao'. El d&iacute;a est&aacute; nublado, cae una ligera lluvia, y frente a m&iacute; veo la mesa t&iacute;pica de los merenderos asturianos: tabl&oacute;n largo y ancho de madera con dos bancos adosados a cada uno de los lados de las patas de la mesa, a modo de asientos, en los que se pueden sentar, para compartir la comida, conocidos o desconocidos. Me dirijo hacia el &uacute;nico comensal que veo. Est&aacute; sentado. Me mira y lo miro. Lo reconozco. Nos sonre&iacute;mos mientras camino. Me da gusto verlo. Pienso, &ldquo;podremos hablar libremente&rdquo;. Al llegar a la mesa me siento frente a &eacute;l. Es Clint Eastwood. Nos alegra vernos. Se levanta y se sienta junto a mi lado izquierdo; pasa su brazo por detr&aacute;s de mi cabeza, y posa su mano sobre mi hombro derecho, pero al notar su piel en la m&iacute;a, pienso &ldquo;No s&eacute; si aceptar este gesto de cari&ntilde;o. Creo que podemos hablar, pero &iquest;y si no fuera as&iacute;? En verdad, no lo conozco. No s&eacute; qu&eacute; piensa sobre la Guerra de Ucrania. Al fin y al cabo es americano&rdquo;, y rechazo el acercamiento con un suave movimiento hacia atr&aacute;s de mis hombros. Clint, sin mediar palabra, se levanta de mi lado, se sienta frente a m&iacute;, pone las manos sobre la mesa, acerca su cara a la m&iacute;a, y mir&aacute;ndome fijamente a los ojos, dice, &ldquo;&iquest;T&uacute; qu&eacute; quieres, que le compremos un m&oacute;vil a Putin??&rdquo; Fin del sue&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Me r&iacute;o cada vez que recuerdo la &uacute;ltima frase, aunque no sea la primera vez que el humor recorre mis sue&ntilde;os. Los sue&ntilde;os. Somos so&ntilde;ando los mismos que mientras estamos despiertos, aunque tal vez convenga recordar, que -pese a que la humanidad haya concedido m&aacute;s valor a la vigilia por haberla confundido con la realidad y haber olvidado que esta se compone de los estados de vigilia y sue&ntilde;o- el inconsciente posee m&aacute;s informaci&oacute;n que el consciente por el que nos afanamos. En la vigilia, un sue&ntilde;o de la infancia: estar en tierras de lluvia, de paisajes verdes, de d&iacute;as grises, de tardes oscuras, de nieblas de humedad y misterio, en contra de familia y amigos, me indujo a elegir Oviedo, donde viv&iacute; once queridos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Desde mi vuelta a Murcia, sin embargo, las brumas anta&ntilde;o elegidas, por las que contin&uacute;o sintiendo &iacute;ntima predilecci&oacute;n, soy otra en d&iacute;as nublados o con lluvia para mi sorpresa; como si vientos a&ntilde;ejos de bosque afirmaran que en la tierra de los sue&ntilde;os tambi&eacute;n hay adversidad y comenzaron a aparecer en los relatos on&iacute;ricos, a veces, cuando sent&iacute;a, o siento, cierta soledad o diferencia respecto de las opiniones de la mayor&iacute;a. Y este es el caso, en la vigilia, respecto del tema que trata el sue&ntilde;o. Que la escena de este, a pesar de lo anterior, se desarrolle en un merendero, un lugar festivo, de participaci&oacute;n y encuentro, y yo vaya sonriente pone en evidencia la actitud de acercamiento que mantengo en esta situaci&oacute;n de minor&iacute;a. Tengo un amigo en la vigilia, que podr&iacute;a doblar a Clint Eastwood si llegara el caso, con el que hablo sobre la guerra de Ucrania, tema que a casi nadie ya interesa, sin explicaciones previas. Estamos de acuerdo. A las conclusiones del conflicto hemos llegado, cada uno, por planteamientos y posturas iniciales diferentes, pero coincidimos, y este coincidir me produce alegr&iacute;a. En el sue&ntilde;o me parece reconocer a Clint porque se parece a mi amigo, pero que al sentarse el actor junto a mi lado izquierdo repare en la diferencia entre uno y otro, y al hacerlo rechace la proximidad pone en evidencia una forma m&iacute;a de la vigilia, que recoge el sue&ntilde;o, de rectificar, si as&iacute; me lo parece, en el &uacute;ltimo momento. 
    </p><p class="article-text">
        Somos lo que elegimos, lo que deseamos, lo que tememos, lo que hacemos, lo que desechamos, lo que so&ntilde;amos, y la reflexi&oacute;n a la que recurro, por la que me percato del desconocimiento que me une a Clint, pese a que podr&iacute;a pensarse, err&oacute;neamente, que los sue&ntilde;os est&aacute;n exentos de deducci&oacute;n y pensamiento, surge no solo para poner distancia entre un desconocido y yo sino porque lo que somos, consciente e inconsciente, prejuicios incluidos como el de 'Al fin y al cabo es americano', atraviesa el sue&ntilde;o y la vigilia; va de uno a otra, y viceversa, a fin de separar el comportamiento individual del domesticado proceder del consciente, e introducir la simb&oacute;lica, desconocida, casi inescrutable a veces, pero siempre descubridora mirada del inconsciente como una manera de completar el ciclo diario de nosotros mismos. Atender solo a la vigilia implica desechar una parte de la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        Las expresiones de &aacute;nimo del sue&ntilde;o, alegr&iacute;a, confianza, seguridad, gusto, decisi&oacute;n, reflexi&oacute;n, pueden constituir rasgos de car&aacute;cter del so&ntilde;ador o innovaciones o cambios en el proceder de este, en los que conviene reparar. Clint sabe lo que estoy pensando, sin que medie palabra entre los dos, porque los dos somos partes de m&iacute;, y participamos, aunque t&aacute;citamente, del mismo pensamiento so&ntilde;ante que concluir&aacute; en la rotunda y divertida frase final, la cual expresa, aunque jocosamente, un temor m&iacute;o de la vigilia, que consiste en ser confundida como partidaria de Putin, aut&oacute;crata donde los haya, cuando mi opini&oacute;n, expresada desde el punto de vista de la izquierda, lado de mi cuerpo junto al que se sienta y del que se levanta Clint, pretende tan solo ser una m&aacute;s. Pero &iquest;por qu&eacute; habiendo podido so&ntilde;ar con mi amigo he so&ntilde;ado con Clint Eastwood? &iquest;Qu&eacute; o a qui&eacute;n representa adem&aacute;s, por supuesto, de por evocar a una persona de mi confianza darse entre &eacute;l y yo la cercan&iacute;a de la amistad? &iquest;Qui&eacute;n es Clint Eastwood? Es un actor, de reconocido hacer, harto conocido. Sin duda un personaje p&uacute;blico. Hace unas semanas, en la vigilia, me invitaron a callar mi opini&oacute;n respecto de la Guerra de Ucrania ante la inminente llegada de un pol&iacute;tico murciano, de sobra popular. Un personaje p&uacute;blico. Y 'p&uacute;blico' es la pista de este sue&ntilde;o, porque, en contra de lo que se cree, los sue&ntilde;os narran, simb&oacute;licamente, con los datos que poseen, prejuicios incluidos, insisto, hechos concretos de la vigilia, y la invitaci&oacute;n al silencio que se me hizo, y no otra, es la causa de este sue&ntilde;o, que, no obstante, habr&iacute;a atravesado otras vicisitudes y otra habr&iacute;a sido mi reflexi&oacute;n, si yo hubiera sabido antes de so&ntilde;arlo lo que supe tras despertar e informarme sobre la postura de Clint Eastwood respecto de los conflictos b&eacute;licos en general. 
    </p><p class="article-text">
        En la vigilia no expres&eacute; mi opini&oacute;n. En el sue&ntilde;o tampoco lo hago, aunque la frase final, respondiendo a mis pensamientos, propone para estos, y para posibles pol&eacute;micas en la vigilia, la ligereza y altura del vuelo del humor. Dije que no hab&iacute;a so&ntilde;ado con la Guerra de Ucrania. Recordar los sue&ntilde;os es vivir. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/mirada_132_9286329.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 Sep 2022 04:30:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra mirada]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[De la noche a la mañana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noche-manana_132_9228946.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1e0b0e2d-ff80-4882-8d17-a485545665fc_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="De la noche a la mañana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">¿Cuántos sueños recuerda usted al despertar? ¿Qué hace con sus sueños?</p></div><p class="article-text">
        Supe pronto que dormir era algo m&aacute;s que descansar. Mi madre, tras levantarse de la cama, de entre lo que recuerdo, contaba: &ldquo;He so&ntilde;ado con mi padre, est&aacute; en buen lugar&rdquo;; &ldquo;he so&ntilde;ado con toros, va a haber pesambre&rdquo;; o &ldquo;he so&ntilde;ado con un r&iacute;o, nos va a tocar la loter&iacute;a&rdquo;. Nunca acert&oacute; con el &uacute;ltimo sue&ntilde;o, pero con sus continuos relatos fui entreviendo, desde mis cinco o seis a&ntilde;os, que mientras dorm&iacute;amos pasaban cosas y que esas cosas anunciaban algo. Por las que le suced&iacute;an a ella, mi madre, sin sombra de duda, vaticinaba la vigilia, as&iacute; que con toda normalidad cuando me percat&eacute; de que yo tambi&eacute;n so&ntilde;aba asum&iacute; que mis sue&ntilde;os tambi&eacute;n anunciar&iacute;an la realidad, auspiciar&iacute;an mi futuro, aunque comprobar que no so&ntilde;aba con mi abuelo, con toros o con r&iacute;os, fuera un socav&oacute;n dif&iacute;cil de salvar. 
    </p><p class="article-text">
        Fui creciendo entre dudas y hallazgos on&iacute;ricos que no iban m&aacute;s all&aacute; del reconocimiento de los personajes que trataban de conveniencias e inconveniencias familiares, de diversiones y enredos entre los amigos, de vicisitudes de trabajo o de la Universidad, pero &iquest;qu&eacute; pasaba con los sue&ntilde;os que no entend&iacute;a? Esos eran los que me interesaban. Y no sab&iacute;a qu&eacute; hacer. Una noche, sin haber cumplido los veinte a&ntilde;os, so&ntilde;&eacute; que entraba a una casa en la que, tras un mostrador, un hombre alto, muy alto, tanto como nunca hab&iacute;a visto, hablaba conmigo y pese a que le contestaba su estatura me hac&iacute;a titubear. &iexcl;Qu&eacute; simpleza de sue&ntilde;o! Y sin embargo &iexcl;qu&eacute; umbral! Pasaron d&iacute;as en los que la duda y la curiosidad fueron respuesta y acicate para la indagaci&oacute;n, hasta que record&eacute; un suceso de semanas atr&aacute;s, acaecido en un establecimiento del centro de la ciudad, en el que al entrar, detr&aacute;s de un mostrador, vi a un hombre bajo, muy bajo, tan bajo como no hab&iacute;a visto nunca tan cerca: me atend&iacute;a un enano. Este recuerdo, que vino a m&iacute; como estallido, no fue, no obstante, muy clarificador, pues, primero, dudaba de que un hecho trivial, como este me parec&iacute;a, pudiera ser objeto de los sue&ntilde;os, y, segundo, estaba convencida que de serlo se ajustar&iacute;a a los hechos. 
    </p><p class="article-text">
        Que el sue&ntilde;o no los respetara no solo me imped&iacute;a relacionar al hombre alto con el bajo, sino que me impel&iacute;a a rechazar cualquier otra relaci&oacute;n entre el suceso on&iacute;rico y el de la vigilia, pues aceptar cierta similitud supon&iacute;a validar la modificaci&oacute;n que el relato nocturno hab&iacute;a hecho, y, en consecuencia, pod&iacute;a repetir en ocasiones sucesivas, de cambiar un dato por su contrario, sin, sin embargo, modificar sustancialmente el mensaje, que, pese al que yo hubiera aceptado y esperado de &ldquo;me ha impresionado un hombre muy bajo&rdquo;, bien pod&iacute;a ser &ldquo;la estatura de un hombre me ha impresionado&rdquo;. Que el sue&ntilde;o no fuera fiel a la vigilia me despist&oacute; hasta que repar&eacute; en el 'mostrador', -m&aacute;s que una pista, &ldquo;la pista&rdquo;- pues al ser el incuestionable elemento com&uacute;n entre el sue&ntilde;o y la vigilia, me invitaba a concluir que &ldquo;el hombre que me hab&iacute;a impresionado por su altura estaba detr&aacute;s del mostrador&rdquo;. Fue un descubrimiento haberme percatado de la presencia de este, y una satisfacci&oacute;n haber aceptado el riesgo de considerar que &ldquo;lo contrario&rdquo; pod&iacute;a remitir al origen. 
    </p><p class="article-text">
        Desde el d&iacute;a que supe, sin lugar a dudas, que el mensaje del sue&ntilde;o daba fe de una impresi&oacute;n, las noches cambiaron para m&iacute;. Si los sue&ntilde;os de mi madre presidieron mi infancia, y parte de la adolescencia, este inaugur&oacute; la aventura nocturna que desde entonces vivo cada d&iacute;a. Amo los sue&ntilde;os. No ser&iacute;a quien soy sin ellos. Sin el recorrido que hacen, cada noche, por mi existencia. Desde el sue&ntilde;o relatado, cada ma&ntilde;ana busco pistas en ellos. En casi todos hay una que relaciona el acontecimiento on&iacute;rico con el suceso de la vigilia que provoca el sue&ntilde;o, y pese a que no siempre sea f&aacute;cil encontrarla ni conseguirlo garant&iacute;a de comprensi&oacute;n, los sue&ntilde;os son mucho m&aacute;s que una pista, hallarla puede resultar un acertado principio. 
    </p><p class="article-text">
        Las sociedades antiguas, buscando, tal vez, este principio, cre&iacute;an que los sue&ntilde;os eran uno de los medios de comunicaci&oacute;n con la divinidad, aunque desconoc&iacute;an, absolutamente, el proceso por el que llegamos a so&ntilde;ar, que de haberlo sabido habr&iacute;an sentido quiz&aacute; el poder o el temor de la encarnaci&oacute;n de la divinidad en sus mentes nocturnas o habr&iacute;an mostrado un asombro similar al que yo mostr&eacute; cuando conoc&iacute; el calidosc&oacute;pico efecto de ondas cerebrales que aviva el bosque oscuro de las noches. En 1953, en el laboratorio de investigaci&oacute;n del sue&ntilde;o de Nathaniel Kleitman, investigador ruso emigrado a EE.UU. en los a&ntilde;os veinte, Eugene Aserensky, estudiante de doctorado y uno de los colaboradores de Kleitman, rompiendo la pr&aacute;ctica habitual de los investigadores de la cl&iacute;nica de conectar a intervalos, mantuvo conectado el cerebro de un paciente al electroencefal&oacute;grafo, EEG, durante un periodo ininterrumpido de ocho horas de descanso. 
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente, sus ojos mirar&iacute;an incr&eacute;dulos y entusiastas la prodigiosa respuesta de su atrevimiento. En el papel del EEG aparec&iacute;a registrado un trazado on&iacute;rico absolutamente desconocido. Y revelador. Y, aunque no ser&iacute;a hasta 1957 en que Willian Charles Dement y kleitman, describir&iacute;an el ciclo completo del sue&ntilde;o, -periodo, NREM, (not rapid eye movement, no r&aacute;pido movimiento de ojos) compuesto por cuatro fases, que toma su nombre en contraposici&oacute;n al periodo que le sigue y despu&eacute;s del bautizo de este; y periodo REM (rapid eye movement, r&aacute;pido movimiento de ojos) compuesto por una quinta y &uacute;ltima fase- ante s&iacute;, esa ma&ntilde;ana, Aserensky contempl&oacute; el descubrimiento que, escondido entre los siglos, guardaba la noche, y que investigaciones posteriores han confirmado y ampliado mediante la aplicaci&oacute;n de nuevas tecnolog&iacute;as. Sin los cinco tipos de ondas cerebrales conocidos (impulsos el&eacute;ctricos que, a diferentes velocidades medidas en ciclos por segundo, Hz, emiten las neuronas para comunicarse entre s&iacute;) la especie humana no dejar&iacute;a huella sobre la Tierra. 
    </p><p class="article-text">
        La que deja durante la vigilia la tutelan, preferentemente, las ondas Betha y Gamma. Las Betha, de 13 a 35Hz, de frecuencia r&aacute;pida, aparecen en procesos de atenci&oacute;n, resoluci&oacute;n de problemas o gesti&oacute;n de asuntos cotidianos, como trabajar, estudiar, realizar un examen, conducir; y las Gamma, las m&aacute;s r&aacute;pidas de las cinco conocidas, de 25 a 100Hz, se producen a r&aacute;fagas en estados de m&aacute;xima resoluci&oacute;n cerebral, como el c&aacute;lculo de una f&oacute;rmula matem&aacute;tica, estados extremos de alerta, o estados de espiritualidad, altruismo, o amor. De ellas se cree que modulan la percepci&oacute;n, la consciencia y la intuici&oacute;n y que desaparecen durante la anestesia, aunque no durante el sue&ntilde;o, pues este, lejos de producirse bajo los efectos de un cerebro pasivo, y este fue el descubrimiento de Aserensky, se produce, compilando actividad, estructurada en dos periodos: el periodo NREM en cuatro fases, y el REM, en una quinta, y &uacute;ltima. La fase I la conforman dos tipos de ondas: ondas Alfa, de 8 a 13Hz, que generan estados de calma, como el que se siente tras la satisfacci&oacute;n de un trabajo bien hecho, o el de cierto relax; y, en menor medida, ondas Theta, de 3,5 a 8 Hz, relacionadas con la capacidad imaginativa, la creatividad, la intuici&oacute;n, y con los procesos internos personales. En la fase II, adem&aacute;s de los llamados complejos K y Husos del sue&ntilde;o, que facilitan mayor adormecimiento, aparecen ondas Delta, 1-4Hz, muy frecuentes en los ni&ntilde;os y escasas conforme se avanza en edad. 
    </p><p class="article-text">
        Estas dos fases forman el llamado <em>Sue&ntilde;o Ligero</em>. Durante la fase III las ondas Delta, -imprescindibles para la regeneraci&oacute;n del Sistema Nervioso Central y registradas, tambi&eacute;n, en estados profundos de meditaci&oacute;n-, est&aacute;n presentes en el cerebro entre un veinte y un cincuenta por ciento. La fase IV se caracteriza por la emisi&oacute;n cerebral del cien por cien de ondas Delta, porcentaje tras el que algunos cambios bruscos llaman poderosamente la atenci&oacute;n, pues los p&aacute;rpados de los ojos, cerrados, comienzan a moverse r&aacute;pidamente; la temperatura del cuerpo humano se adecua al medio; y el ritmo cardiaco, la presi&oacute;n arterial y la frecuencia respiratoria se aceleran. Se anuncia el periodo REM. Su &uacute;nica y &uacute;ltima fase, en la que se producen los sue&ntilde;os, genera, mayoritariamente, ondas Theta, con destellos de ondas Alfa, y, seg&uacute;n algunos investigadores, espor&aacute;dicas ondas Bheta y Gamma, detectadas estas &uacute;ltimas en los sue&ntilde;os l&uacute;cidos. Las cuatro fases del primer periodo, NREM, tienen una duraci&oacute;n aproximada de unos noventa minutos; la fase V, o periodo REM, oscila entre quince y veinte minutos. Concluido el periodo REM, el cerebro humano se comporta como si no hubiera estado profundamente dormido, y retoma el proceso desde la fase I. Y as&iacute; sucesivamente de cuatro a seis veces por noche. Y de cuatro a seis sue&ntilde;os. No s&eacute; qu&eacute; me fascina m&aacute;s si los sue&ntilde;os, la versi&oacute;n que cada noche me presentan de m&iacute;, o el invisible urdir que los trenza. Ninguna de las personas que habitualmente frecuento ha so&ntilde;ado con la guerra de Ucrania. Yo tampoco. Pero &iquest;cu&aacute;ntos sue&ntilde;os recuerda usted al despertar? &iquest;Qu&eacute; hace con sus sue&ntilde;os?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noche-manana_132_9228946.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 07 Aug 2022 08:32:31 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[De la noche a la mañana]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hay días]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hay-dias_132_9164245.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/32a6d4a7-a7aa-417f-97dc-7eeede831ad6_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Hay días"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Tal vez siempre nos estemos despidiendo y la despedida, umbral de lo incierto, sea una de las formas de aceptar que las cosas pueden no ser lo que deseamos"</p></div><p class="article-text">
        que son de despedida. Que nada anuncie, al aparecer el n&aacute;car de la aurora, que lo que est&aacute; por suceder traer&aacute; desconsuelo no hace sino confirmar el mar de incertidumbre en el que navegan las cosas, las mujeres, los hombres, las ilusiones, el amanecer. Pero si algo anunciara la bofetada marina con la que, entre juego y juego con el encaje de las aguas,&nbsp;tumba la realidad, obligando a levantarnos antes de la pr&oacute;xima sacudida, la protecci&oacute;n no acudir&iacute;a antes a socorrernos; ni saber del devenir, conocimiento harto incre&iacute;ble en estos tiempos, impedir&iacute;a el misterioso despliegue de los acontecimientos, aunque la fragilidad humana, traspasada de esperanza y vuelo, conf&iacute;e en algo superior a la sabidur&iacute;a de los dioses, y estos, remisos, no se presenten o hayan muerto. O no. Siempre hay supervivientes. Por un tiempo. Y aunque&nbsp;lo que cada uno haga con la brevedad que le haya sido concedida colme, quiz&aacute;, la plenitud de este desconocido e inmenso universo, y no lo sepamos, nada salva de las r&aacute;fagas de descontento con las que mueve la p&eacute;rdida. Solo los hechos protegen de s&iacute; mismos. Poseen el poder de herir, o zaherir, y con el lamento hacer ung&uuml;ento para la herida. As&iacute; son las cosas. Y de otra forma, por supuesto, pero las despedidas, como toda eventualidad, tienen tantos rostros como vicisitudes in&eacute;ditas convergen en las circunstancias. Y poco se puede contra estas. O contra las primeras, pues si en lo cotidiano, de s&uacute;bito o a lo lejos, donde el horizonte seduce tendido entre la tierra y el cielo, asoman pendones de inquietud, irremediablemente, si estos avanzan hacia quienes miran, habr&aacute; saetas de lejan&iacute;a, por m&aacute;s que cuando se conociera lo que ahora se aleja, en un principio nos atrajera; contentos bes&aacute;ramos su sonrisa; y, ante la irreversible inmediatez, se invoque a los genios del destino por si una suerte de transmutaci&oacute;n impidiera la llegada de la niebla de desencanto, que certera&nbsp;hunde sus gotas en la piel y la oxida; pero los duendecillos no aparecen, pues la esencia de las cosas goza de la cualidad de no renunciar a lo permanente e invariable que las conforma y diferencia del resto. La esencia no abdica de su raz&oacute;n de ser. Por esto, hay d&iacute;as de benefactoras lluvias de despedida que aportan al discurrir individual liberaciones so&ntilde;adas, o sin imaginar, que convierten las vidas de quienes se despiden en &aacute;goras de arrullos salv&iacute;ficos, de calma, de disfrute, de tranquilidad. Los hay que traen dolorosas nuevas de muerte: de padres que, tras irse y pese a no estar, siguen siendo cari&ntilde;o, gu&iacute;a, origen, principio de lo que somos, futuro; de familiares que han sido, y son, regazo; de mascotas o animales, alegres y fieles, que ayudaron a atravesar lo cotidiano; de amigos, con los que re&iacute;mos los d&iacute;as, dulcificaron desamores, y cuya ausencia aviva lo que fueron, porque eso tiene la muerte, que no olvida la vida. Hasta que quien recuerda, olvide. Mas no se sabe. No se sabe si en la muerte algo o alguien guarda memoria de s&iacute;. Si recuerda. Si nos recuerda. Si ama lo que fue. No se sabe si la muerte imita a&nbsp;la de vida. Hay relaciones sentimentales y amistosas que, tronando incomprensi&oacute;n, cambian por dolor el amor que ofrecieron, y apuntalan largas y penosas despedidas, como &aacute;speras son las que obligan a prescindir de un trabajo, de la casa en la que se hace la vida, del pueblo, de la patria, de la naci&oacute;n. No desisten de su semblante las del d&iacute;a a d&iacute;a que, pese a ser llevaderas, cuando se presentan evocan sensaciones de inconsistencia existencial, de vac&iacute;o como pre&aacute;mbulo de la nada. Como la que aparece tras la lectura del libro que mientras se ha le&iacute;do el milagro del Todo con el Uno se ha producido, pues nada ni fuera ni dentro ha roto la uni&oacute;n, y al cerrar las tapas, llenos de&nbsp;asombro y agradecimiento, se comprueba que ya no se es la misma o el mismo; que mientras le&iacute;mos fuimos del libro y de nada ni de nadie m&aacute;s; y que, pese a desear seguir sintiendo su embeleso, imbuidos de &eacute;l, por &eacute;l transformados, nos vemos impelidos a iniciar una ceremonia de despedida, a la que no se quiere asistir, pero a la que se est&aacute; obligado, pues el ceremonial, dispuesto solo para el lector, se desarrolla sin la aquiescencia de este. O como la poderosa y amenazante que surge mientras se recorren kil&oacute;metros hacia el punto de partida de un viaje del que no se quiere volver, tras el que, por nada del mundo se desea llegar a casa, a la c&aacute;lida y confortable rutina, pues no nos hemos saciado de lo que, conocido y dejado atr&aacute;s, tiene m&aacute;s para nosotros; como el juego de colores del atardecer, nunca iguales a s&iacute; mismos, y en cuyo esplendor germina una de las despedidas de la belleza.&nbsp;O como los ojos que nos miran sabiendo que carecen de tiempo para la palabra o la consumaci&oacute;n, y, retando la fugacidad del instante, nos eligen, y los elegimos, para, juntos, ser, en la sugerencia de lo que no se realiza pero est&aacute; sucediendo, todo lo que cabe en la fugacidad de un momento sin nombre, del que habremos de despedirnos segundos m&aacute;s tarde de haberse iniciado o cuando, supervivientes en la intimidad, en esa en la que solo cabe uno mismo, lo acuerden los d&iacute;as. Tal vez siempre nos estemos despidiendo y la despedida, umbral de lo incierto, sea una de las formas de aceptar que las cosas pueden no ser lo que deseamos y que, careciendo estas del poder de convertirnos en hacedores de destinos, traman en arabescos el continuar de los d&iacute;as, consiguiendo, como ahora, que en uno de ellos haya quedado prendida y prendada mi despedida, y esta, provocada por pareceres ajenos a mi voluntad, busque ser renombrada principio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/hay-dias_132_9164245.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 16 Jul 2022 04:00:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hay días]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El sueño sagrado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sueno-sagrado_132_9039041.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/49b5dd90-172f-4a59-a103-542dea802b20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El sueño sagrado"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los sueños, con incubación o sin ella, sagrados o profanos, han despertado interés en todas las épocas y culturas</p></div><p class="article-text">
        Pese a los avances sociales y tecnol&oacute;gicos que vivieron las gentes de la Edad del Bronce, aleaci&oacute;n de cobre y esta&ntilde;o, en la Sumeria mesopot&aacute;mica y en el Valle del Nilo, entre el 3500 y 1800 a de C., y que otros pueblos, <em>minoicos,</em> habitantes de la isla de Creta, y <em>mic&eacute;nicos,</em> asentados en la antigua Grecia hacia el 2400 a de C., se aventuraran a traves&iacute;as de complejas corrientes mar&iacute;timas en pos de los metales que dar&iacute;an forma a la impronta de su tiempo, las mujeres y hombres de estos milenios, al igual que sus ancestros, apelaban a los dioses y a la magia para conseguir sus fines y apaciguar sus m&aacute;s &iacute;ntimos temores. Unos y otra explicaban las inc&oacute;gnitas de las noches y los d&iacute;as. 
    </p><p class="article-text">
        Los sumerios, de origen no semita, polite&iacute;stas, ubicados en las tierras bajas de la antigua Mesopotamia, en parte del actual Irak, cre&iacute;an que todo suceso proven&iacute;a y estaba regido por la divinidad; que el acontecer se produc&iacute;a&nbsp;sin apenas intervenci&oacute;n humana; que el prop&oacute;sito de la humanidad era adorar y servir a los dioses; y que la forma de relacionarse con estos era mediante la religi&oacute;n, los sue&ntilde;os y la magia, por lo que, para asegurarse ser o&iacute;dos y protegidos por los todopoderosos seres superiores, adem&aacute;s de los dioses mayores, (An, dios del cielo; Enlil, dios alado; Ninhursag, la gran Diosa Madre, y Enki, dios de la sabidur&iacute;a), el pante&oacute;n sumerio se compon&iacute;a de deidades personales que facilitaban la comunicaci&oacute;n entre lo humano y lo divino. De su dios personal, Ningirsu, obtuvo respuesta Eannatum, rey de la ciudad de Lagash, cuando hacia el 2450 a. C., dej&oacute; escrito que &ldquo;Ningirsu se hab&iacute;a puesto de pie sobre su cabeza, mientras dorm&iacute;a, y, en un sue&ntilde;o, le hab&iacute;a informado que en la pr&oacute;xima guerra que iba a mantener contra la ciudad de Umma, el rey de la ciudad de Kish no tomar&iacute;a partido por ninguna de las ciudades en litigio&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pese a la informaci&oacute;n que el dios personal ofrece en este sue&ntilde;o al rey, lo habitual era que los sumerios orasen y pidiesen protecci&oacute;n e interpretaci&oacute;n a alguna de las deidades femeninas interpretadoras de sue&ntilde;os, Nanshe, Geshtinanna y NInsum, como hace Gilgamesh, en el poema que lleva su nombre, escrito entre el a&ntilde;o 2500 y 2000 a de C., al pedir a su madre, la diosa Ninsum, que le interprete los sue&ntilde;os, pues, si bien las deidades masculinas pod&iacute;an aparecer en estos, no se conoce que alguna interpretara el relato on&iacute;rico. Que a trav&eacute;s de los sue&ntilde;os se conoc&iacute;a el futuro, se obten&iacute;a respuesta para los asuntos de la vida o se comunicaba con la divinidad, eran creencias que se fomentaban con la <em>Incubaci&oacute;n de Sue&ntilde;os</em> o <em>Sue&ntilde;o Sagrado</em>. Originada la incubaci&oacute;n, probablemente, en Sumer de donde se extender&iacute;a a pueblos pr&oacute;ximos, acadios, babil&oacute;nicos, asirios, as&iacute; como a Egipto, pa&iacute;s del que pasar&iacute;a a Grecia y a Roma posteriormente, parece que, originalmente, cumpliera la funci&oacute;n de la sanaci&oacute;n, pero m&aacute;s all&aacute; de esta los sue&ntilde;os espont&aacute;neos o incubados,&nbsp;por ser medios de comunicaci&oacute;n con los dioses, fueron de importancia extrema para las gentes de la &eacute;poca. 
    </p><p class="article-text">
        De esta relevancia social e individual, en el pa&iacute;s del Nilo, dan muestras: el libro de autor an&oacute;nimo, escrito hacia el 2100 a de C., Ense&ntilde;anzas de Merikare, que especifica &ldquo;los sue&ntilde;os son enviados por los dioses para que los humanos conozcan el futuro&rdquo;; o El Papiro Chester Beatty III, 1350 a de C., que recoge 108 sue&ntilde;os con sus respectivas interpretaciones, las im&aacute;genes on&iacute;ricas ten&iacute;an un significado com&uacute;n para los pueblos de la antig&uuml;edad, y establece las consecuencias de so&ntilde;ar, as&iacute;: <em>matar un buey,</em> <em>los enemigos del so&ntilde;ador se retirar&aacute;n de su presencia;</em> <em>copular con un cerdo, el durmiente ser&aacute; despojado de sus posesiones;</em> <em>serrar madera</em>, los enemigos del <em>consultante m</em>orir&aacute;n; d<em>ientes que se caen, el consultante morir&aacute; a manos de sus subordinados;</em> <em>beber vino</em>, <em>el so&ntilde;ador vive en la virtud;</em> <em>recoger d&aacute;tiles, la deidad del consultante le entregar&aacute; alimentos</em>. Las interpretaciones se suceden hasta sumar las ciento ocho sin aclarar si la naturaleza del sue&ntilde;o es espont&aacute;nea o inducida o incubada, lo cual, sin embargo, no impide que, con el transcurrir del tiempo, hacia el a&ntilde;o 300 a de C., <em>el Sue&ntilde;o Sagrado </em>fuera tan popular en Egipto como la profusi&oacute;n de templos dedicados a dormir en estos: los de Isis en la isla de Filas, en Koptos; el de Imhotep, en Menfis; el de Setis I en Abydos; el de Serapis en Alejandr&iacute;a; el de Ptah en Menfis, entre otros. 
    </p><p class="article-text">
        Era frecuente, adem&aacute;s, colgar en las puertas de las casas o cerca de las camas, una figura del dios Bes para impedir que, durante el descanso nocturno y sin poder defenderse, el durmiente fuera atacado por genios malignos. Las C&aacute;maras de Incubaci&oacute;n de Sue&ntilde;os se encontraban en el interior de los templos, a los que se dirig&iacute;a el creyente para pasar la noche y dormir en suelo tutelado por la poderosa casta sacerdotal, la cual, formada por sacerdotisas y sacerdotes, velaba para que el devoto, que se dirig&iacute;a al templo a solicitar de este median&iacute;a con la divinidad, cumpliera con un ritual previo, sin el que la admisi&oacute;n no se producir&iacute;a, consistente en cuidados, consejos, comentarios y f&oacute;rmulas m&aacute;gicas que eran la antesala del ceremonial de pureza que deb&iacute;a seguir el consultante y que, adem&aacute;s de estados an&iacute;micos de introspecci&oacute;n, conseguidos, en ocasiones, mediante la ingesta de sustancias o p&oacute;cimas preparadas en el mismo templo, exig&iacute;a estar en ayuno; no haber mantenido relaciones sexuales durante los d&iacute;as previos a la incubaci&oacute;n; recitar plegarias y seguir rituales; realizar una ofrenda al templo y un sacrificio, cruento o incruento, al dios invocado, el cual pod&iacute;a manifestarse en el sue&ntilde;o incubado&nbsp;del creyente o en el de la sacerdotisa o sacerdote que recibiera mensajes de la divinidad. 
    </p><p class="article-text">
        En la mitolog&iacute;a griega Hipnos, el sue&ntilde;o,&nbsp;hermano gemelo de T&aacute;natos, muerte, e hijo de &Eacute;rebo,&nbsp;la oscuridad, seg&uacute;n algunas versiones del mito, y de Nix, la noche, se despos&oacute; con Pas&iacute;tea, con la que engendr&oacute; mil hijos, llamados On&iacute;ros, que habitaban en las playas del extremo occidental del oc&eacute;ano, en una caverna oscura, del Erebo, la cual abandonaban cada noche, para ponerse en contacto con los humanos a trav&eacute;s de los sue&ntilde;os, que, siguiendo las pr&aacute;cticas heredadas de mesopot&aacute;micos y egipcios, con leves variaciones, tambi&eacute;n se potenciaban mediante el Sue&ntilde;o Sagrado, hasta el punto de llegar a contabilizarse, en suelo griego, c&aacute;maras de incubaci&oacute;n en m&aacute;s de doscientos templos. Las religiones del Libro, jud&iacute;a, cristiana e isl&aacute;mica, han practicado otra suerte de sue&ntilde;o sagrado, que ha consistido en relacionarse con la divinidad, monote&iacute;sta, prof&eacute;ticamente. Sus respectivos libros de ense&ntilde;anzas, Tor&aacute;, Biblia y Cor&aacute;n, recogen encuentros on&iacute;ricos con un dios todopoderoso que se aparece a un elegido que conducir&aacute; al pueblo de Dios hacia su destino. 
    </p><p class="article-text">
        Los sue&ntilde;os, con incubaci&oacute;n o sin ella, sagrados o profanos, han despertado inter&eacute;s en todas las &eacute;pocas y culturas, y que, en la occidental, sobre su origen y finalidad, se hayan pronunciado, por citar algunos nombres: S&oacute;crates, Plat&oacute;n, Arist&oacute;teles, Hip&oacute;crates, Cicer&oacute;n, Lucrecio, San Agust&iacute;n, Santo Tom&aacute;s de Aquino, Ren&eacute; Descarte, Thomas Hobbes, Immanuel Kant, Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche, Sigmund Freud, Carl Gustav Jung, Jean Piaget, Michel Jouvet, no ha acallado el misterio que los envuelve, pues, si bien desligados de los dioses tiempo ha, las mujeres y hombres de la tercera d&eacute;cada del tercer milenio d C.,&nbsp;por la forma de relacionarse con los <em>sue&ntilde;os que no entienden</em>, bien pudieran llamarse babil&oacute;nicos, pues estos, habitantes del segundo milenio a de C., cuando so&ntilde;aban un sue&ntilde;o demoniaco o persecutorio, las actuales pesadillas, siguiendo los consejos de las sacerdotisas y de los sacerdotes de la ciudad de los Jardines Colgantes, escrib&iacute;an el sue&ntilde;o en tablillas de arcilla&nbsp;y las depositaban en el agua para que el agua disolviera el sue&ntilde;o y las tablillas. Y sin tablillas el sue&ntilde;o, embarrado, derretido, desaparecido, quedaba a merced del olvido, como a merced del olvido quedaban las quejas de los amantes, que, sabedores de la amenaza perenne del agua para la arcilla sin cocer, se lamentaban diciendo, &ldquo;ha tirado mis tablillas de amor, al agua&rdquo;. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/sueno-sagrado_132_9039041.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Jun 2022 04:01:43 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El sueño sagrado]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cada noche, cada mañana]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noche-manana_132_8992416.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0693ebea-fd18-445d-9959-c2c927cf3349_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cada noche, cada mañana"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Para las mujeres y hombres del tercer milenio a C. los sueños transcurrían en un mundo nocturno paralelo a la vida cotidiana en el que todo podía suceder, pero ¿qué significado tienen para los habitantes de este descreído siglo XXI?</p></div><p class="article-text">
        Buscando los principios de una vida podr&iacute;a pensarse que nacer fuera el primero, pero,&nbsp;si de las cl&aacute;sicas preguntas &iquest;Qui&eacute;nes somos? &iquest;De d&oacute;nde venimos? &iquest;A d&oacute;nde vamos? la segunda alza la sugerencia de una procedencia humana estelar, nacer ser&iacute;a una consecuencia. No de estar sino de ser aquello de cuyas entra&ntilde;as emergemos. De ser universo. Un universo que se busca, que se ignora, que se expande, que no revela secretos, que exige aventurarse en ellos,&nbsp;que destruye para cambiar. Para crear. 
    </p><p class="article-text">
        Sin descartar la existencia de otros, no enclaustrar&eacute; a la imaginaci&oacute;n en las docilidades de la ciencia, el que nos compone se envuelve de inc&oacute;gnita desde que lo&nbsp;miramos, y so&ntilde;amos con &eacute;l y en &eacute;l,&nbsp;o &eacute;l nos sue&ntilde;a con sue&ntilde;os que, como las nebulosas gal&aacute;cticas, el llamado caldo de las estrellas; la explosi&oacute;n de estas; la emisi&oacute;n de los poderos&iacute;simos rayos gamma; los enigm&aacute;ticos agujeros negros u otros sobrecogedores fen&oacute;menos espaciales, como si la excepci&oacute;n nos abdujera, dejan el &aacute;nimo absorto en la inclemencia de la belleza. Y con la belleza hay que atreverse. No solo con la que rapta la mirada y anula la voluntad, y agazapada en cualquier rinc&oacute;n del azar nos asalta y nos hace presos, sino con el viaje que conduce a descubrirla, a sentirla, a sumirse en su atracci&oacute;n y, sin dejar de ser quienes somos pero mejorados en el peor de nuestros aspectos, ser ella: estar en la belleza de la tarde y ser la belleza del atardecer, porque si ante ella no nos transformamos en ella, la belleza no nos ha mirado. Tal es su esencia. Tal la de los sue&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Los que so&ntilde;amos cada noche y, en general, olvidamos o desechamos en renuncia de nosotros mismos, durante el d&iacute;a, y que al igual que la b&uacute;squeda de la belleza, saber qu&eacute; so&ntilde;amos requiere atrevimiento. Atrevimiento y cuidado, porque, incluidas las asfixiantes y sin embargo ben&eacute;ficas pesadillas, son diamantes incrustados en vetas de dif&iacute;cil y delicada extracci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mensaje, que cual ofrenda nocturna&nbsp;legan los sue&ntilde;os al d&iacute;a, sale de las aguas de su mundo encubierto si, una vez despiertos, valientes, pacientes y decididos, entramos en ellos asumiendo el riesgo de descifrar el significado de un simbolismo que, durante la vigilia, en ocasiones, quiz&aacute; neg&aacute;semos o decidir&iacute;amos ignorar. El riesgo es alto, pues desentra&ntilde;ado su aparente galimat&iacute;as o comprendida su mist&eacute;rica narrativa, no hay marcha atr&aacute;s. Los sue&ntilde;os no negocian. Su trasfondo inquieta y aquieta. Tal vez, por esto, todas las culturas se han interesado por los extra&ntilde;os y cr&iacute;pticos relatos que, sin a&ntilde;agaza posible, cada noche conmueven la calma de las almohadas. 
    </p><p class="article-text">
        Una de las primeras referencias hist&oacute;ricas se encuentra en el poema de Gilgamesh. Datado hacia el a&ntilde;o 2000 a.C. y escrito, versionando relatos orales anteriores, en doce tablillas de arcilla en signos cuneiformes, narra las haza&ntilde;as del rey de la ciudad sumeria de Uruk, --ciudad estado de Sumer, cuna de la&nbsp;civilizaci&oacute;n humana, en la parte baja de Mesopotamia-- que conoci&oacute; el poder del&nbsp;imperativo rey en torno al a&ntilde;o 2700 a C. Desp&oacute;tico, caprichoso y audaz, seg&uacute;n las tablillas, y atormentado, seg&uacute;n se desprende de la lectura de las mismas, por la obsesi&oacute;n de conseguir la inmortalidad, Gilgamesh, en compa&ntilde;&iacute;a de su amigo Enkidu, primero, y tras la desaparici&oacute;n de este, despu&eacute;s, har&aacute; un viaje inici&aacute;tico en busca de la eternidad, a trav&eacute;s <em>de las pruebas del h&eacute;roe,</em> que culminar&aacute; en la madurez de aceptar la brevedad de la vida y la imposibilidad de zafarse de la muerte. 
    </p><p class="article-text">
        El poema, adem&aacute;s de las alianzas y avatares de los dos amigos, narra los sue&ntilde;os de estos como una forma de adelantarse a la realidad o enfrentarse a esta. La und&eacute;cima tablilla relata las dos pruebas exigidas a Gilgamesh para conseguir que la vida fuera un don a perpetuidad. La primera consiste en permanecer despierto durante siete d&iacute;as y siete noches. Ni en esta ni en la siguiente le asistir&aacute; la suerte. Hace casi cinco mil a&ntilde;os, el pueblo que la legaba prend&iacute;a la civilizaci&oacute;n al hilo de los sue&ntilde;os. Prendida sigue. Seguimos so&ntilde;ando. Lo seguiremos haciendo. Filogen&eacute;ticamente, no podemos vivir sin dormir. Ni sin so&ntilde;ar. Todos so&ntilde;amos diariamente, pese a que una parte considerable de la poblaci&oacute;n no lo recuerde, y otra, cada ma&ntilde;ana, relegue los sue&ntilde;os recordados a la penumbra del desv&aacute;n, o los trate como presencias incomodas e inconexas cuyo rastro mereciera someterse a las dunas&nbsp;del olvido.&nbsp;Por no entenderlos. Por no saber qu&eacute; hacer con ellos ni con lo que, en ocasiones, clara u obscuramente, insin&uacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        Para las mujeres y hombres del tercer milenio a C. los sue&ntilde;os transcurr&iacute;an en un mundo nocturno paralelo a la vida cotidiana en el que todo pod&iacute;a suceder, porque a trav&eacute;s de ellos se manifestaba la divinidad. Por esto los sacerdotes los tutelaban e interpretaban. Pero &iquest;qu&eacute; significado tienen para los habitantes de este descre&iacute;do siglo XXI en el que una parte importante de la sociedad ni sabe, ni quiere saber de su continuo y enigm&aacute;tico sentido? El d&iacute;a dieciocho de marzo fue el d&iacute;a mundial del sue&ntilde;o. Impl&iacute;citamente de los sue&ntilde;os, a&ntilde;ado. No se puede dormir sin so&ntilde;ar. Apuesto por ellos. Siempre lo he hecho. Me han interesado desde muy temprana edad. Adem&aacute;s de escribir un Diario de Sue&ntilde;os desde hace d&eacute;cadas, no dir&eacute; las que suman; anclar los sue&ntilde;os a la vigilia, cada ma&ntilde;ana, mediante la palabra escrita; y entrar en su discurrir, as&iacute; como en los de quienes me los conf&iacute;an, asisto a&nbsp;lugares, los templos actuales, que conocen de sus laberintos. 
    </p><p class="article-text">
        Por frecuentarlos, s&eacute; de m&iacute; lo que no podr&iacute;a haber imaginado si hubiera ignorado, al abrir los ojos, las aparentemente incomprensibles im&aacute;genes que, como recuerdo de s&iacute;, con sutil intenci&oacute;n, deja la noche en el principio del d&iacute;a, aunque, a veces, sin mi aquiescencia, y por no haber prestado suficiente atenci&oacute;n, pasado un tiempo, parte de aquellas vuelvan a visitarme en horas diurnas, mendigas de&nbsp;cobijo. De comprensi&oacute;n. Sin comprensi&oacute;n hay abandono. Procuro que esto no suceda, y aunque para evitarlo voy donde me llevan, mientras me convierto en ellas intento no olvidar que de m&iacute; saben m&aacute;s que yo. Que mi yo consciente. Avivar el inter&eacute;s de este por la fugacidad con la que el inconsciente sale de su escondite a entonar cantares de indicios remotos requiere determinaci&oacute;n, inter&eacute;s y cuidado. Extremo cuidado. Cualquier despiste o brusquedad, un pensamiento que se cruza o un bol&iacute;grafo que cae al suelo, puede poner en fuga a las im&aacute;genes que, cual tesoros on&iacute;ricos, recordamos al levantarnos. Y si dejamos de verlas dejamos de vernos. Y de o&iacute;rnos, pues los sue&ntilde;os son los di&aacute;logos diarios m&aacute;s fieles y sinceros, que cada cual mantiene consigo mismo o consigo misma. Puede resultar dif&iacute;cil comprender su perspectiva; aceptarla o reconocerla como propia cuando proyecta comportamientos o aspectos de nuestra personalidad que negar&iacute;amos en p&uacute;blico y en privado, pero la negaci&oacute;n de lo que somos; la manera en que hemos vivido un hecho, o el matiz en el que no hemos reparado, es la invisible&nbsp;urdimbre de hilos de oro con la que tejen su seda los sue&ntilde;os. No es f&aacute;cil acercarse a ellos. Cuentan lo que no queremos o&iacute;r y reproducen lo que preferir&iacute;amos ignorar. Proceden de la parte &nbsp;dolida, mal trecha y, en ocasiones, maltratada de nosotros o por nosotros mismos, y&nbsp;de la no sobornada e insobornable: de la m&aacute;s creativa, libre y despojada de artificio que nos compone. 
    </p><p class="article-text">
        En un periodo de seis o siete horas de descanso, se pueden so&ntilde;ar hasta seis sue&ntilde;os, que si, al despertar, se desprecian ech&aacute;ndolos al contenedor de &ldquo;Mejor no saber de lo que no se entiende&rdquo; se est&aacute; tirando una parte &iacute;ntima propia a un lodazal del que nadie la recoger&aacute;, salvo que con lucidez se entrevea que la dificultad de comprensi&oacute;n que presentan, incluidas las temidas pesadillas, ---tan sugerentes y fr&aacute;giles, tan perlas negras,&nbsp;tan embajadoras de poderosos mundos---, es la astucia con la que se envuelven los sue&ntilde;os para proteger su belleza: su oculta y esplendida sabidur&iacute;a, que es su inequ&iacute;voco, magnifico y revelador mensaje.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/noche-manana_132_8992416.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 May 2022 04:01:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cada noche, cada mañana]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[El baile de las interrogaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/baile-interrogaciones_132_8933597.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c4ebf230-d427-4238-8e25-b45d1bfe7853_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El baile de las interrogaciones"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las familias descansan. Exponerse a una sentencia comportaba el riesgo de una condena total. El riesgo de, siendo inocentes, ser declarados culpables. No sería la primera vez que ha sucedido. El soterramiento ha tenido un alto precio</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Juicios tengas y los ganes&rdquo;, espeta la maldici&oacute;n gitana, sugiriendo, con acierto, las tribulaciones que asolar&aacute;n el alma, el cuerpo, el pensamiento y los sentimientos de quienes se vean en ese trance. De ganar se trataba. Por esto se ped&iacute;a Absoluci&oacute;n. Cinco a&ntilde;os pidiendo mediante concentraciones, en las v&iacute;as del antiguo paso a nivel de Santiago el Mayor, manifestaciones, conciertos, difusi&oacute;n por redes sociales, eventos culturales, charlas explicativas, coloquios, v&iacute;deos de gentes de la cultura apoyando la petici&oacute;n, entrevistas con autoridades pol&iacute;ticas, conciertos, y un largo etc&eacute;tera, que la justicia, donde es ciega, viera, se levantara la venda que cubre su hacer, nivelara la balanza, y, sin faltar a la verdad, dictara. 
    </p><p class="article-text">
        O recordara las ocasiones en la historia de los pueblos en las que un n&uacute;mero indeterminado de individuos, inmersos en una situaci&oacute;n indeseada, se ven impelidos a protagonizar, al un&iacute;sono, un mismo hecho. Fuente Ovejuna ya est&aacute; escrita. Y celebrada, aunque, a diferencia de esta, el tres de octubre de 2017, en las V&iacute;as, no hubo muertos. Ni delincuentes conocidos. Hubo, seg&uacute;n la fiscal&iacute;a, disturbios, quema de contenedores, increpaciones e insultos a los polic&iacute;as presentes, destrozo de vallas de seguridad y de mamparas, derribo de las vigas que sosten&iacute;an a parte de estas, arrojo de parte de la infraestructura a los carriles ferroviarios, y tal lanzamiento de artefactos, de toda &iacute;ndole, a estos, que, durante tres d&iacute;as, se hizo impracticable el tr&aacute;fico ferroviario con la consiguiente p&eacute;rdida de negocio para Adif, as&iacute; como de aumento del gasto por la reparaci&oacute;n de sus instalaciones que, al igual que las de Aldesa, la empresa adjudicataria de las obras, sufrieron da&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Quienes all&iacute; estuvieron saben que la polic&iacute;a, estando presente y viendo los hechos, abandon&oacute; la zona de conflicto. Sin intervenir se fue. Las fuerzas de orden p&uacute;blico, esa noche, en&nbsp;acto incomprensible de dejaci&oacute;n de funciones, dejaron al albur el transcurrir de la situaci&oacute;n. &iquest;Qui&eacute;n dio la orden de retirada? &iquest;Con qu&eacute; fin? &iquest;Premeditaci&oacute;n? &iquest;T&aacute;ctica? &iquest;Estrategia? Perdura la interrogaci&oacute;n. Porque esa ma&ntilde;ana, 3 de octubre de 2017, las fuerzas de seguridad acordonaron las V&iacute;as, desde las 8,30h, subfusil en cintura. &iquest;A qu&eacute; la est&eacute;tica de la represi&oacute;n dictatorial? No parece probable que hubieran utilizado las armas que, con ostentaci&oacute;n, portaban, pero, &iquest;cu&aacute;l era la intenci&oacute;n? &iquest;Interesaba que, una vez perpetrada la provocaci&oacute;n institucional de continuar instalando mamparas de cinco metros de alto, El Muro, pese la afluencia masiva a la manifestaci&oacute;n convocada por la Plataforma Prosoterramiento, el 30 de septiembre de 2017, el movimiento ciudadano, que respald&oacute; la convocatoria con un abrumante S&Iacute; al soterramiento, apareciera violento? 
    </p><p class="article-text">
        Las interrogaciones danzan sin respuestas que paren el baile. La protesta vecinal tampoco par&oacute; los hechos. Los barrios del sur de la ciudad, sin embargo, ni antes ni despu&eacute;s que la Plataforma Prosoterramiento se creara, en 1991, nunca, han apelado a la violencia. Porque se conocen sus consecuencias se puso especial cuidado en no convocarla, en no acogerla, en no invitarla al &nbsp;decidir de los acontecimientos. Pero la hubo. &nbsp;Se perpetr&oacute;. La Plataforma Prosoterramiento, que con su trayectoria ha dado ejemplo nacional de constancia y clarividencia,&nbsp;ha alentado, durante casi treinta a&ntilde;os, el dialogo, el acuerdo y la independencia, al punto de asumir de bolsillos propios los viajes realizados a Bruselas por algunos de sus miembros,&nbsp;y apoy&oacute; y foment&oacute; la entrada masiva de nuevos integrantes, con nuevas propuestas, nuevas perspectivas, como la convocatoria de m&uacute;sicos de toda la Regi&oacute;n que versionaron, entre otros, el emblem&aacute;tico tema, 'El Muro' de Pink Floyd, y que denomin&aacute;ndose Viakingos, y ataviados al efecto, casco de vikingo en testa e instrumento en mano, recorr&iacute;an las calles nocturnas de la ciudad en divertida procesi&oacute;n musical, sosteniendo, adem&aacute;s, con sus notas, el clamor de la voz entonada por cincuenta mil de S&iacute; al soterramiento. Estas &nbsp;expresiones reivindicativas, impregnadas de alegr&iacute;a, creatividad y divertimento, no necesitaban violencia. Consegu&iacute;an su fin sin ella. 
    </p><p class="article-text">
        Pero se defendieron cuando el Gobierno Regional, abalado por el nacional, y por Adif, &nbsp;los tres firmantes del Convenio de 2006, que conven&iacute;a en el soterramiento de las v&iacute;as, tras la gran manifestaci&oacute;n, como si una gran voz no hubiera hablado; como si cincuenta mil desentonaran y su sonido se hubiera de acallar; o como si el tiempo, el entusiasmo y la dedicaci&oacute;n de cincuenta mil ciudadanos fueran malas hierbas que conviniera pisar, continu&oacute; con la instalaci&oacute;n de las mamparas. &ldquo;Del Muro.&rdquo; De la separaci&oacute;n de la ciudad. De la llegada del Ave en superficie. Con esta decisi&oacute;n, el Gobierno Regional arremeti&oacute; contra la expresi&oacute;n ciudadana. Ni en sus peores sue&ntilde;os, los asistentes a las convocatorias de la Plataforma habr&iacute;an imaginado una decisi&oacute;n de semejante arbitrariedad. Y los &aacute;nimos se tensaron. Durante algunos d&iacute;as la rabia se expres&oacute;. Pero &iquest;a qui&eacute;n interesaba la violencia? Toda violencia persigue un beneficio. Sin beneficio no hay violencia. &iquest;C&oacute;mo pod&iacute;a el gobierno regional retirar las simpat&iacute;as, adhesiones y preeminencia que el movimiento pro soterramiento estaba adquiriendo? &iquest;Convirti&eacute;ndolo en violento? No escatim&oacute; en gastos. Dot&oacute; al entonces Delegado del Gobierno, Francisco Bernab&eacute;, de medios, m&aacute;s de dos millones de euros para costear el desplazamiento de efectivos policiales de otras ciudades a la ciudad de Murcia, seg&uacute;n se dice, y de otros de disuasi&oacute;n dignos de tiempos de infausta memoria. 
    </p><p class="article-text">
        Tampoco escatim&oacute; en sanciones a los ciudadanos, como la de multar a un vecino cuya falta consisti&oacute; &ldquo;en tirar cascaras de pipas a un agente con gesto amenazante&rdquo;. Aunque, por muy airada que fuera la cascara de pipa, resulte incomprensible&nbsp;imaginar el da&ntilde;o que pod&iacute;a provocar semejante lanzamiento, as&iacute; irritaban los &aacute;nimos las fuerzas de seguridad. Que la noche de los hechos hubo violencia nadie lo niega. Mas &iquest;qui&eacute;nes fueron los violentos? Los encausados, no. &iquest;Qui&eacute;nes? Habida cuenta de la existencia de individuos que propenden m&aacute;s que otros a aquella, evitar violencias previas al estallido grupal convendr&iacute;a que fuera la tela&nbsp;que&nbsp;vistiera &ldquo;el poder&rdquo;, pero si este se convierte en instigador de actos abruptos, como insistir en el incumplimiento del Convenio de 2006, y desafiar a la ciudadan&iacute;a con la instalaci&oacute;n de mamparas, &nbsp;tras la Gran Manifestaci&oacute;n, podr&iacute;a decirse que hay responsabilidad institucional en unos hechos por los que, sin embargo, ning&uacute;n representante gubernamental est&aacute; siendo o ha sido juzgado. 
    </p><p class="article-text">
        Porque una vez creado el caldo de cultivo responden los m&aacute;s afines a la composici&oacute;n. Y creado el lecho de violencia respondieron los violentos. Los pac&iacute;ficos, no. Mas estos, como fuenteovejunos, &ldquo;Fuente Ovejuna, todos a una&rdquo;, miraron, aplaudieron y aceptaron. No quer&iacute;an tener sus vidas, &ldquo;sus corazones part&iacute;os&rdquo;. Hab&iacute;an o&iacute;do que hab&iacute;an llegado gentes de fuera de la ciudad conocedores de m&eacute;todos m&aacute;s expeditivos. Dif&iacute;cil, sin embargo, atribuir a alguien la autor&iacute;a de los hechos porque, en los videos existentes, se ve tumulto, jaleo, gritos, contenedores ardiendo, pero no se ve &ldquo;a los de fuera&rdquo; ni a los encausados cometiendo delitos. Y, no obstante, y pese a la falta de pruebas, doce d&iacute;as m&aacute;s tarde, y bas&aacute;ndose en los mencionados videos, por cierto de fuentes desconocidas, los j&oacute;venes fueron imputados por delitos de da&ntilde;os y desordenes p&uacute;blicos, por los que la fiscal&iacute;a solicit&oacute; penas de ocho a&ntilde;os de c&aacute;rcel, para cada uno de ellos y una sanci&oacute;n econ&oacute;mica, solidaria, de aprox. 133.000&euro;, por imposible que resulte comprender c&oacute;mo, en unas horas y sin m&aacute;s herramientas que las manos, pueden ser arrancadas &nbsp;vigas incrustadas en cemento armado. 
    </p><p class="article-text">
        Las gestiones llevadas a cabo&nbsp;por los abogados defensores, con la fiscal&iacute;a y con la abogac&iacute;a del estado, desde 2017, proponiendo la retirada de acusaciones a la fiscal&iacute;a o un acuerdo en el que esta, la abogac&iacute;a del Estado y los imputados concordaran, no fructificaron hasta horas antes de la realizaci&oacute;n de la primera sesi&oacute;n, de las siete se&ntilde;aladas para la conclusi&oacute;n del juicio. El acuerdo exig&iacute;a la asunci&oacute;n del delito, por parte de cada uno de los j&oacute;venes, y la consignaci&oacute;n previa de &nbsp;la cantidad econ&oacute;mica a negociar. Veinti&uacute;n meses de c&aacute;rcel, para cada joven, m&aacute;s el pago de 25.000&euro;, entre los tres, por los da&ntilde;os causados en las instalaciones de Adif y otros 7.000&euro;, por la misma causa, para Aldesa, son las medidas estrellas del acuerdo, por el que los acusados no ir&aacute;n a la c&aacute;rcel, por carecer de antecedentes penales y ser la pena inferior a dos a&ntilde;os; pero si, en el transcurso de dos a&ntilde;os y seis meses, delinquieran cumplir&iacute;an la pena &iacute;ntegra que ahora no se cumple, m&aacute;s la que del segundo delito derivara; y los antecedentes penales, ahora tras declararse culpables de delitos que no cometieron los tienen, no desaparecer&aacute;n de sus respectivos expedientes hasta pasados cinco a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Las familias descansan. Exponerse a una sentencia comportaba el riesgo de una condena total. El riesgo de, siendo inocentes, ser declarados culpables. No ser&iacute;a la primera vez que ha sucedido. El soterramiento ha tenido un alto precio. Y aunque, a &uacute;ltima hora, con la facilitadora aquiescencia de la judicatura, la fiscal&iacute;a y la abogac&iacute;a del Estado, se han medio levantado la venda, y han gui&ntilde;ado un ojo, que bien se agradece, por millones de a&ntilde;os, y noches de luna clara, se habr&iacute;a agradecido que hubiesen mostrado la cara.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/baile-interrogaciones_132_8933597.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Apr 2022 07:17:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El baile de las interrogaciones]]></media:title>
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      <title><![CDATA[Otra vez]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vez_132_8844540.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9233d560-d1cd-4b15-839f-597e852a1c96_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra vez"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Porque no es solo que la cabeza de Putin pueda añorar glorias de otros tiempos sino que, en base a las Acuerdos Tratados en 1990, se opone, rotundamente, a la expansión de la OTAN</p></div><p class="article-text">
        Por fin llueve. Tomar&eacute; la lluvia que moja el sediento suelo murciano como buen augurio. Si no elevara la esperanza, mientras el agua cae, no sabr&iacute;a atravesar la guerra de fuego, y de datos, que resquebraja la endeble convivencia en la que se desangra parte del continente; en la que una vez m&aacute;s, como tantas antes en la Historia, el hombre mata al hombre por razones humanas. No hay otra explicaci&oacute;n. Se puede fabular la naturaleza que nos mueve, pero el hecho cierto, comprobable, demostrable, es que el ser que somos no sabe, o no puede, prescindir de la violencia; que esta est&aacute; en el origen de la especie, y que se perpet&uacute;a como una maldici&oacute;n ante la que se sucumbiera por mandato evolutivo o consigna irracional. 
    </p><p class="article-text">
        No tengo otra respuesta. S&iacute; preguntas y observaciones, m&aacute;s o menos erradas, que pretenden vislumbrar alg&uacute;n aspecto de cuanto est&aacute; sucediendo. Los dirigentes rusos que, tras la revoluci&oacute;n de 1917, han gobernado el pa&iacute;s han resultado ser tan imperialistas, y sangrientos, como los zares que les precedieron. Pero <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Es perfectamente evidente que la Organizaci&oacute;n del Tratado del Atl&aacute;ntico Norte podr&iacute;a, en las condiciones deseadas, perder su car&aacute;cter agresivo si todas las potencias de la coalici&oacute;n antihitleriana se convirtiesen en miembros. Por esta raz&oacute;n, el Gobierno sovi&eacute;tico, guiado por los principios inmutables de su pol&iacute;tica exterior pac&iacute;fica, tendente a la disminuci&oacute;n de la tensi&oacute;n en las relaciones internacionales, se declara dispuesto a examinar, Junto con los Gobiernos interesados, la cuesti&oacute;n de la participaci&oacute;n de la URSS en el Tratado del Atl&aacute;ntico Norte&rdquo;. As&iacute; comenzaba el escrito que, el 31 de marzo de 1954, enviaba Nikita Jurschov, sucesor de Stalin, a la OTAN, creada en 1949. Otro de sus p&aacute;rrafos dice &ldquo;&hellip; crear una situaci&oacute;n en la cual el Tratado del Atl&aacute;ntico Norte tomar&iacute;a efectivamente un car&aacute;cter defensivo, del que quedar&iacute;a excluida toda posibilidad para una u otra parte de Alemania de quedar integrada en una agrupaci&oacute;n militar&rdquo;. Ped&iacute;a, adem&aacute;s, &ldquo;una soluci&oacute;n al problema general de los armamentos, y&nbsp;la prohibici&oacute;n de las armas at&oacute;micas y otros tipos de armas de destrucci&oacute;n en masa&rdquo;,&nbsp;as&iacute; como &ldquo;crear un &rdquo;sistema general europeo de seguridad -abriendo la participaci&oacute;n a Estados Unidos-&ldquo;, (Andr&eacute;s Ortega, Diario El Pa&iacute;s, diciembre 1987). </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En una larga misiva de respuesta, fechada el 23 de abril de 1954, un mes m&aacute;s tarde, la OTAN rechaz&oacute; la petici&oacute;n. Sin negociaciones previas. El 14 de mayo de 1955 los Pa&iacute;ses del Este constitu&iacute;an </span>el Tratado de Amistad, Colaboraci&oacute;n y Asistencia Mutua, conocido como Pacto de Varsovia, por la ciudad en la que se firm&oacute;, para contrarrestar los Bloques existentes. Adem&aacute;s de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y Transcaucasia, Rep&uacute;blicas Federales Socialistas Sovi&eacute;ticas cofundadoras de la URSS en 1922, formaban parte del Pacto los pa&iacute;ses comunistas de Albania, la RDA, Bulgaria, Hungr&iacute;a, Polonia, Checoslovaquia,&nbsp;Ruman&iacute;a,&nbsp;y China como pa&iacute;s observador. 
    </p><p class="article-text">
        Esta alianza militar, pese a errores como las acciones llevadas a cabo contra sus propios miembros&mdash;Hungr&iacute;a, 1956 o Checoslovaquia, la llamada Primavera de Praga, 1968, intervenci&oacute;n esta &uacute;ltima que provocar&iacute;a la salida definitiva de Albania de la coalici&oacute;n, permaneci&oacute; activa hasta la ca&iacute;da de la URSS, en 1991. Un a&ntilde;o antes, 1990, el Secretario General del Partido Comunista de la URSS, Mijail Gorvachov, en el poder desde 1985 a 1991, abrumado por la bancarrota del pa&iacute;s; la necesidad crediticia para acometer reformas pol&iacute;tico sociales; el fracaso de &ldquo;la perestroika&rdquo; y &ldquo;la gl&aacute;snost&rdquo;; la ola de revoluciones de 1989, contra el sistema comunista, conocida como &ldquo;El Oto&ntilde;o de las &rdquo;Naciones&ldquo;; y la precipitada Ca&iacute;da del Muro de Berl&iacute;n, a finales del mismo a&ntilde;o,&nbsp;inici&oacute; conversaciones con el presidente norteamericano, George H. W. Bush y su Secretario de Estado James Baker; con el canciller alem&aacute;n Helmut Khol y su ministro de Asuntos Exteriores, Hans-Dietrich Genscher; y con Douglas Hurd, ministro de Asuntos Exteriores brit&aacute;nico.&nbsp;Conseguir los cr&eacute;ditos financieros que solicitaba, exig&iacute;a tratar, primeramente, los espinosos temas de la OTAN y la Reunificaci&oacute;n de la RDA. 
    </p><p class="article-text">
        Para Gorvachov, hab&iacute;a una cuesti&oacute;n innegociable: la OTAN no deb&iacute;a expandirse hacia pa&iacute;ses del Este, y, en cualquier caso, nunca m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites de entonces. Su consentimiento para la Reunificaci&oacute;n de la RDA depend&iacute;a de la resoluci&oacute;n de este planteamiento. El 6 de febrero de 1990, Genscher, atendiendo la petici&oacute;n del l&iacute;der sovi&eacute;tico, le propuso a Hurd, por escrito, que ambos instaran a la Alianza a que esta hiciera una declaraci&oacute;n p&uacute;blica manifestando que <span class="highlight" style="--color:white;">no ten&iacute;a &ldquo;intenci&oacute;n de expandir su territorio hacia el Este. Tal declaraci&oacute;n ha de ser de car&aacute;cter general y no referirse &uacute;nicamente a Alemania oriental. [&hellip;] Por ejemplo, la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica necesita saber con seguridad si Hungr&iacute;a entrar&iacute;a a formar parte de la Alianza, caso de producirse un cambio de gobierno&rdquo;. Hurd acept&oacute;, aunque la declaraci&oacute;n no lleg&oacute; a producirse. En conversaciones presenciales posteriores Baker formul&oacute; una pregunta a Gorvachov &ldquo;&iquest;Preferir&iacute;a usted ver una Alemania unificada fuera de la OTAN, independiente y sin presencia estadounidense, o una Alemania unificada y vinculada a la OTAN, con garant&iacute;as de que los l&iacute;mites de esta organizaci&oacute;n no se desplazar&iacute;an un cent&iacute;metro hacia el Este?.&rdquo; Gorvachov fue taxativo: &ldquo;Desde luego, nos ser&iacute;a inaceptable cualquier expansi&oacute;n de la jurisdicci&oacute;n de la OTAN&rdquo;. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El 10 de febrero, Kohl, en entrevista con Gorvachov repiti&oacute;: &ldquo;Naturalmente, la OTAN no puede ampliar su territorio al territorio actual [de la RDA]&rdquo;, lo que motiv&oacute; que el mandatario sovi&eacute;tico aceptara iniciar la reunificaci&oacute;n alemana. Por incomprensible que pueda parecer, las conversaciones citadas, cuyos extractos proceden del art&iacute;culo citado unas l&iacute;neas m&aacute;s abajo, no se formalizaron por escrito, quedando de ellas tan solo notas o cartas que los diferentes negociadores utilizaron para s&iacute;, entre ellos, o para sus respectivos gobiernos. En&nbsp;mayo de ese mismo a&ntilde;o Gorvachov propuso a Baker formar parte de la OTAN o crear una estructura paneuropea, a lo que el segundo, neg&aacute;ndose a la primera propuesta, respondi&oacute; a la segunda &ldquo;La seguridad paneuropea es un sue&ntilde;o.&rdquo; (Mary Elisse Sarotte, 2019, &ldquo;Rusia y la OTAN: &iquest;promesas rotas?&rdquo;) </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por segunda vez en la Historia, la propuesta rusa, treinta y seis a&ntilde;os despu&eacute;s de la primera, era rechazada. Otra vez sin negociar. Y los acuerdos verbales relegados a un inquietante olvido. La OTAN, desde entonces, se ha expandido a catorce pa&iacute;ses del Este: la antigua&nbsp;</span>Rep&uacute;blica Democr&aacute;tica Alemana en 1990; la Rep&uacute;blica Checa, Hungr&iacute;a y Polonia en 1999; Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania, Ruman&iacute;a, Eslovaquia, y Eslovenia en el a&ntilde;o 2005; &nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;</span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Albania" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Albania</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;y&nbsp;</span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Croacia" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Croacia</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;en 2009; y&nbsp;</span><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Montenegro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><span class="highlight" style="--color:white;">Montenegro</span></a><span class="highlight" style="--color:white;">&nbsp;en 2017, suscitando, en todas las ocasiones, la protesta formal rusa. No es que la UE no estuviera advertida, pues adem&aacute;s de expresar su malestar por la retirada de EEUU del Tratado de Antimisiles, en 2002, y la m&aacute;s reciente salida del de Eliminaci&oacute;n de Misiles de Corto y Medio Alcance, en 2019, ya en 2007, Putin,&nbsp;en una conferencia de Seguridad en M&uacute;nich, tach&oacute; la expansi&oacute;n oriental de la OTAN &ldquo;de grave provocaci&oacute;n.&rdquo; No fueron de tono menor sus palabras cuando, en 2008, la OTAN prometi&oacute; la membres&iacute;a de Georgia y Ucrania en la Organizaci&oacute;n. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cuatro meses despu&eacute;s, el l&iacute;der ruso invadi&oacute; Georgia. Las Garant&iacute;as Verbales de 1990, escritas en su cabeza con la sangre de la traici&oacute;n, est&aacute;n en la base del actual conflicto armado. Cuando Putin lo inici&oacute;, en 2014, invadiendo la pen&iacute;nsula ucraniana de Crimea, donde, desde 1783, Rusia ancla su Flota del Mar Negro, ---el puerto peninsular de Sebastopol es uno de los pocos practicables, si no el &uacute;nico, durante los crudos inviernos rusos--- con la intenci&oacute;n, m&aacute;s que probable, de obtener reconocimiento internacional, no solo sobre Crimea sino sobre su control&nbsp;del Mar de Azov, del Mar Negro y de tierras que pudiera conquistar, como la reciente regi&oacute;n del Donb&aacute;s, coraz&oacute;n industrial de Ucrania, y el resto de este pa&iacute;s, para, 2014, y para Putin, la OTAN hab&iacute;a violado el territorio sovi&eacute;tico tantas veces como pa&iacute;ses de la antigua URSS hab&iacute;a admitido en su seno. La ca&iacute;da del presidente ucraniano, af&iacute;n al Kremlin, Viktor Yanukovych, en ese mismo a&ntilde;o, precipit&oacute; los hechos, ante el temor de otro avance de Occidente. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Porque no es solo que la cabeza de Putin pueda a&ntilde;orar glorias de otros tiempos sino que, en base a las Acuerdos Tratados en 1990, se opone, rotundamente, a la expansi&oacute;n de la OTAN, y, por ende, al sistema de defensa antimisiles que esta instal&oacute; en Rumania, en 2016, y al similar en Polonia, en 2018, aludiendo que ambos suponen &ldquo;una amenaza para Rusia&rdquo;. Igual, curiosamente, que se expresara Kennedy en 1962, durante la Crisis de los Misiles, al entender que una base estrat&eacute;gica sovi&eacute;tica en Cuba constitu&iacute;a &ldquo;una amenaza expl&iacute;cita para la paz y la seguridad de las Am&eacute;ricas.&rdquo;(</span>Cristina Graell Santacana, 2012, Revista Nuestro Tiempo, n&uacute;m 712)<span class="highlight" style="--color:white;"> &iquest;Son estrat&eacute;gicas las bases de la OTAN? &iquest;Es la OTAN una organizaci&oacute;n de beneficencia?&nbsp;&iquest;Habr&aacute; que recordar que la OTAN es una Alianza Militar, dirigida por uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s belicistas del planeta, especializada en crear conflictos armados lejos de las fronteras de EEUU, y compuesta por miembros, no todos, afortunadamente, que poseen armas nucleares? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Entre la crisis armada actual y la de la d&eacute;cada de los sesenta, del pasado siglo, salvo la altura de miras de los gobernantes de entonces, Kennedy y Jruschov, el &uacute;ltimo desisti&oacute; de su intenci&oacute;n, no hay&nbsp;diferencia. &iquest;Aceptar&iacute;a, de buen grado, EEUU, actualmente, una base militar sovi&eacute;tica en Cuba? &iquest;Por qu&eacute; no considerar las Conversaciones de 1990? &iquest;Por qu&eacute; el empe&ntilde;o hist&oacute;rico de&nbsp;convertir a Rusia en enemigo? &iquest;Qu&eacute; pa&iacute;ses producen las armas que, vergonzosamente, Europa env&iacute;a a Ucrania? Porque si Rusia es la agresora en esta guerra, que, sin excusas, lo es,&nbsp;la UE, tras ocho a&ntilde;os de conflicto, no ha sabido acunar la paz. Y&nbsp;en esa medida es responsable. Ocho a&ntilde;os de responsabilidad de no saber o no querer hacer. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">No. Europa no es inocente. Apostar por una Alianza Armada, financiar su propagaci&oacute;n, dotarla, mantenerla, y permitir que se repita el oprobio, la sangre y la verg&uuml;enza del peor aspecto del hombre, el violento, m&aacute;s que error parece consentimiento. Por parte del actual gobierno espa&ntilde;ol, no se han producido dimisiones en la Coalici&oacute;n, tambi&eacute;n. Porque enviar armas a Ucrania es como insuflar ox&iacute;geno a fuegos encendidos. M&aacute;s valdr&iacute;a un &ldquo;Alto el Fuego&rdquo;, una &ldquo;Tregua&rdquo;, y hablar de Pa&iacute;ses Neutrales, de No a la Expansi&oacute;n de la OTAN, de No a esta Organizaci&oacute;n Militar que no protege a quienes dice defender, de No a la Guerra de Ucrania, de No a Todas las Guerras. Porque pese a la iniciativa armada de Putin y a los intereses econ&oacute;micos, de nuevo orden mundial, del octogenario y belicista presidente norteamericano, recientemente llegado al poder, se necesitan acuerdos que sostengan la voz como si las armas murieran ante la palabra. &nbsp;</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/vez_132_8844540.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 19 Mar 2022 09:01:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra vez]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ahora]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ahora_132_8762287.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d39ba0b-f5d8-442b-b971-a2cac27d655b_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ahora"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"El corazón de lo indeseado guardaba, ocultaba, una suavidad que sabía dónde iba; una forma delicada, íntima, de relación con las cosas que no dejo de mirar. Que no quiero perder. Que quisiera conservar. Si pudiera. Si supiera"</p></div><p class="article-text">
        Algo ha cambiado sutilmente. No es muy llamativa la transformaci&oacute;n pero ah&iacute; est&aacute; recordando que ya no soy la misma; que no s&eacute; si puedo, si quiero seguir si&eacute;ndolo. Podr&iacute;a, tal vez, dejarme abruzar por viejos modos y repetir lo que en algunos aspectos he sido tanto tiempo como el que antecede al que sostiene las palabras que hoy escribo; pero cuando lo hago, cuando sucede, cuando recurro a manidas formas de proceder, acepto su advenimiento, o reacciono hacia los otros o hacia m&iacute; de manera tan habitual como piso el suelo cuyo firme no miro al caminar, o como atesoro errores aquejados de falta de discernimiento, un sabor amargo me roe por dentro, enturbiando la lucidez. Imposible, o temerario, negar que algo ocurre; que algo sojuzga los principios inversos de la conciencia; que algo no ceder&aacute; en su empe&ntilde;o, si no desisto yo de o&iacute;r su voz, o no desprecio las ondas inhiestas que inserta. 
    </p><p class="article-text">
        Porque este tiempo de Covid, que no esperaba, y cuyo legado te&oacute;ricamente no habr&iacute;a deseado jam&aacute;s, ha tra&iacute;do formas de supervivencia que han alejado la cotidianeidad y la han mantenido a distancia de un bien mayor que durante m&aacute;s de un mes ha consistido en conservar la vida. Una vida afianzada durante ese espacio de tiempo en un d&eacute;bil pero decidido anhelo, que para conseguir su fin -sin requerir mi aquiescencia pues su presencia despert&oacute; mi atenci&oacute;n- apareci&oacute; peque&ntilde;o, fr&aacute;gil, nuevo, y, sin pretensiones todopoderosas, fue surgiendo de s&iacute; como despliega su secreto una flor o los colores sorprenden el rostro adormecido del amanecer. Imprevisto para m&iacute;, y no s&eacute; si para s&iacute; mismo, prescindiendo de cuanto le rodeaba y haciendo de sus fuerzas las m&iacute;as o al rev&eacute;s, provoc&oacute; una conjunci&oacute;n entre s&iacute;, conmin&aacute;ndome a seguir, y la suma debilidad de la que yo era objeto, que ha cambiado el arrimo de mi piel. 
    </p><p class="article-text">
        Ignoro si ese 'algo' es instinto de supervivencia o algo, cuyo nombre desconozco, que, n&iacute;tido y claro, previo a mi voluntad, concentrado en ser, en valerse de s&iacute;, y asistirse a s&iacute; mismo, como si el intento fuera la respuesta y el logro; o como si no hubiera logro ni intento y un impulso sin proyecto, ni nombre, fuera gu&iacute;a en la incertitud, y nada m&aacute;s cupiera en la intenci&oacute;n de lo que nace; como si su peque&ntilde;ez fuera su fuerza, y lo invisible hubiera de permanecer oculto para poder ser descubierto, o como si herederos de la &iacute;nfima y aparente insignificancia, pero descomunal densidad, del principio activo que origin&oacute; el Bin Bang, este, antes de su magn&iacute;fica explosi&oacute;n, en m&iacute;, y quiz&aacute; en todos alguna vez, se repitiera. As&iacute; de extraordinario apareci&oacute;. As&iacute; de peque&ntilde;o. Sin miedo, sin desconfianza, delicado, sin pensamiento, sin estorbo mental que lo distrajera del quehacer del instante. Desconozco su origen. 
    </p><p class="article-text">
        Atisbo que, diminuto y cobijado en s&iacute;, como si otras circunstancias m&aacute;s all&aacute; no existieran, para existir ha prescindido de formas m&aacute;s sofisticadas de existencia, pues haciendo caso omiso del tiempo de fuera, del estr&eacute;s, de la obligaci&oacute;n, de todo cuanto exige el siglo que nos lleva, ha propiciado que, haci&eacute;ndome testigo de m&iacute;, vea lo que nunca vi, sepa lo que nunca supe, y que, absorta, asista a una forma de nacer que aviv&oacute; mi cuerpo aterido de perplejidad. No ha desaparecido. Desde donde naci&oacute;, en el Plexo Solar, vigoroso y tenaz, contin&uacute;a irradiando su influencia, sin contender con la d&aacute;diva de suavidad que la Covid, en masculino me suena m&aacute;s cercano, ha dejado en m&iacute;. Pocas cosas son como se imaginan, porque, aunque el resultado de estas concuerde con nuestros deseos, la forma de conseguirlas la decide, a veces, un dios menor del que necesitamos o mayor del que cabe en nuestros sue&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Y en los dos extremos nos enfrentamos a la distorsi&oacute;n del espejismo. Vivir implica elegir, pero si se es elegido por aquello que se rechaza y esto nos lanza<strong>, </strong>no solo a un devenir plagado de amenazas, y de los temblores m&aacute;s antiguos del hombre, sino que, cuando todo tirita, ofrece un ser que no somos; que seremos, si las circunstancias nos cuidan al pasar, y propone, adem&aacute;s, una forma de estar en la adversidad, casi sagrada, o a merced de los dioses, o de los acontecimientos -la invocaci&oacute;n humana por excelencia para relacionarse con la divinidad- no prestar atenci&oacute;n a lo que est&aacute; sucediendo es como despreciar la semilla que, tras lunas de holganza, no ha conocido suelo f&eacute;rtil. Y la divinidad, que tanto se parece a lo que no se conoce, pese a la cuna que halla en el coraz&oacute;n de los creyentes, no anega de limo todas las voluntades, pues no se muestra, indubitable, como lo hacen el r&iacute;o y la monta&ntilde;a ni habla una lengua clara, como prorrumpe, inconfundible, el piar del gorri&oacute;n, sino que Dios, diverso como la Creaci&oacute;n que se le atribuye, es, cuando se presenta, un hecho en soledad. Quien con &Eacute;l se comunica est&aacute; solo ante &Eacute;l, y tan cerca y tan lejos de &Eacute;l como est&aacute; el agn&oacute;stico, o el ateo, de los acontecimientos, porque estos como Aquel, son, tambi&eacute;n, inescrutables. 
    </p><p class="article-text">
        Los que se desean o temen; los que est&aacute;n por llegar; o los que, de s&uacute;bito e imprevisto, sorprenden desasistiendo de costumbre el hacer, aunque, en ocasiones, ofrezcan un estar excepcional, que procede del lugar m&aacute;s rec&oacute;ndito y secreto de cada individuo; del 'naos' o 'sanctasanct&oacute;rum', -lo m&aacute;s sagrado de lo sagrado- inmerso en la oscuridad de los grandes templos; en lo m&aacute;s rec&oacute;ndito de los acontecimientos, y en lo m&aacute;s desconocido del ser humano, donde la compa&ntilde;&iacute;a, la buena compa&ntilde;&iacute;a, no puede acompa&ntilde;ar, pues nadie m&aacute;s cabe en ese estado an&iacute;mico, espiritual o de conciencia, donde la cambiante y feraz verdad nos hace suyos. Individualmente. En ese lugar, desconocido para el mundo, donde las cosas se muestran y revelan &uacute;nicamente ante nuestra mirada, aparece el Dios de cada uno o se desvelan los acontecimientos. Y ah&iacute;, en la soledad de estos, durante la convalecencia que he padecido por Covid, ha surgido, sin ser nombrada ni convocada, una decidida y casi imperceptible intenci&oacute;n, tierna, calma, afanada en ser, que, involucrando inc&oacute;gnitas y saberes, ha sucedido sutil, inaprensible e indeleble, bella como una luna de madrugada que solo dos ojos ven. El coraz&oacute;n de lo indeseado guardaba, ocultaba, una suavidad que sab&iacute;a d&oacute;nde iba; una forma delicada, &iacute;ntima, de relaci&oacute;n con las cosas que no dejo de mirar. Que no quiero perder. Que quisiera conservar. Si pudiera. Si supiera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ahora_132_8762287.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 20 Feb 2022 05:01:25 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ahora]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Covid-19]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Al séptimo día]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/septimo-dia_132_8672469.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cb4191a5-197a-4ded-83bb-cc7df6e55e86_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Al séptimo día"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Que vinieron otros días, diez, de aislamiento domiciliario, en soledad, en los que llegar de la cama a la ducha, apenas unos metros de titubeante recorrido, requería prestar la atención, de la que era capaz, al cuidado con el que había realizado el movimiento anterior para realizar el siguiente. Y confiar</p></div><p class="article-text">
        se produjo el ingreso. De tres hermanas, dos aisladas. Hospitalizadas. &iquest;C&oacute;mo se sentir&iacute;a la que estando fuera se debat&iacute;a por saber qu&eacute; pasaba dentro? &iquest;C&oacute;mo miraron sus ojos de asombro, de susto, de pasmo, el riesgo que se le antepon&iacute;a? Respondi&oacute; hacia adelante. Y con ella su familia. No puedo imaginar la soledad y el desasosiego que la envolver&iacute;an. Soy una de las dos. Cuatro d&iacute;as en suspenso. Suspendidos de un transcurrir in&eacute;dito para m&iacute;, aunque jalonados de antiguos y queridos acompa&ntilde;amientos. La luna de la primera noche, atravesando cincuenta por cincuenta cent&iacute;metros de ventana, fue el primer ofrecimiento. Las sombras chinescas de los rayos grises de la ma&ntilde;ana incidiendo sobre el blanco de un armario y de la pared, tra&iacute;an recuerdos de la fiebre de la infancia. De la que transformaba las vetas de madera de una puerta en caras de terribles guerreros. La fiebre actual estaba controlada, pero no eran muchas las cosas que me rodeaban. Una televisi&oacute;n que, pese a su gratuidad, no encend&iacute;; el gris de tardes y ma&ntilde;anas; el tel&eacute;fono m&oacute;vil; la cuidadosa atenci&oacute;n del personal sanitario; una debilidad concentrada en sobrevivir, y el silencio. Me gusta el silencio. El de mi casa. El del hospital habla una lengua interrumpida por un mon&oacute;logo interno que pude acallar, pues en su ronroneo acechaba el miedo al estado f&iacute;sico general, a la respuesta de mi organismo a la neumon&iacute;a, al tiempo que me ver&iacute;a obligada a estar recluida, y a c&oacute;mo este me tratar&iacute;a en la enfermedad. 
    </p><p class="article-text">
        Pero el tiempo se retir&oacute; a un lugar en el que hizo dejaci&oacute;n de s&iacute;, y, desde donde miraba,&nbsp;ben&eacute;volo, contemplaba los hechos en los que no hab&iacute;a participado y en los que sab&iacute;a no habr&iacute;a de intervenir. Ha sido un amigo. No me ha instigado durante el aislamiento de un d&iacute;a de cuatro d&iacute;as. Cuatro d&iacute;as a merced de un quedo acontecer, de un extra&ntilde;o transitar, en el que el mundo qued&oacute; sin rostro. No s&eacute; qu&eacute; responder. S&eacute; que ha sucedido. Que vinieron otros d&iacute;as, diez, de aislamiento domiciliario, en soledad, en los que llegar de la cama a la ducha, apenas unos metros de titubeante recorrido, requer&iacute;a prestar la atenci&oacute;n, de la que era capaz, al cuidado con el que hab&iacute;a realizado el movimiento anterior para realizar el siguiente. Y confiar. Confiar en algo, apenas perceptible, pero t&iacute;midamente decidido, que se apoyaba en mis d&eacute;biles fuerzas y en las que de fuera hemos recibido, porque saber que, tras conseguir salir de la ducha, vestirme y llegar a la planta baja, a horas prudentes comenzar&iacute;an las llamadas, y visitas a distancia, de familiares y amigos, ha sido una forma de concordar con la realidad. 
    </p><p class="article-text">
        A tenor de esta concordia, podr&iacute;a, ahora, dar las gracias generalizadas, pero no lo har&eacute;. Nombrar&eacute; los nombres de quienes han estado, porque esos nombres han sostenido los de mis hermanas y el m&iacute;o, y porque si no lo hiciera, adem&aacute;s, despreciar&iacute;a que cuando soplan vientos de zozobra, y los otros, tan perdidos como nosotros, nos acompa&ntilde;an desde la parte m&aacute;s sutil, la de menos certitud, salpican lo cotidiano, o lo extraordinario, relumbres de excepcional belleza. Por la belleza, por la verdad que ense&ntilde;a, y por el apoyo que los nombres que nos han acompa&ntilde;ado han supuesto en d&iacute;as inciertos, mi agradecimiento m&aacute;s profundo. Gracias, del Hospital Universitario Reina Sof&iacute;a, al Dr. Vigil, solo conocemos este nombre, al Dr., que, adem&aacute;s de intervenir, informaba a la familia, a los doctores y a las doctoras, enfermeras y enfermeros, y auxiliares de enfermer&iacute;a de la Unidad de Cuidados Intensivos, UCI, cuyo hacer rescat&oacute; a mi hermana de las sombras de la muerte; a las dos doctoras, solo de una sabemos el nombre, Ana Cerezo, a enfermeras y enfermeros, auxiliares de enfermer&iacute;a, y personal de limpieza de la Unidad de Aislamiento Covid, de la s&eacute;ptima planta; a los doctores de la Unidad de Cardiolog&iacute;a: Dr. Vicente, hermano de Teresa Vicente, que a petici&oacute;n de su hermana ha estado pendiente de la m&iacute;a; al Dr. Cambronero&nbsp;y al Dr. Tovar, que, acerc&aacute;ndose a lo incre&iacute;ble, la han atendido en intrincados y cruciales d&iacute;as, as&iacute; como a las enfermeras y enfermeros, auxiliares de enfermer&iacute;a, y personal de limpieza de este Servicio; a la m&eacute;dica del Centro de Salud, Marina Manuela Antonio, y al Servicio de Urgencias 112. Sin ellos, quiz&aacute;, tal vez, la palabra habr&iacute;a enmudecido. Al Dr. G&aacute;lvez, del Hospital General Universitario Morales Meseguer, por el inter&eacute;s mostrado por Josefina, mi hermana. A Eloy S&aacute;nchez Rosillo, cuya voz me acompa&ntilde;&oacute; en el umbral de lo que no conoc&iacute;a; a Teresa Vicente, que le pidi&oacute; a su hermano que se interesara por la m&iacute;a; a Soren Pe&ntilde;alver, por sus palabras amigas; a Consuelo Ruiz, por su afecto, m&aacute;s all&aacute;&nbsp;de donde la distancia &nbsp;permit&iacute;a. A Pascual Garc&iacute;a y Mary Loly, por su cari&ntilde;o y por haberme enviado el oro con el que los envolvi&oacute; la Navidad; a Ana C&aacute;rceles, esmero, poes&iacute;a, esperanza, delicadeza; a Antonio Jes&uacute;s Gras y Marta, que, pens&aacute;ndonos cada d&iacute;a y sobrepuestos al sobrecogimiento del desamparo, encendieron fogones de compa&ntilde;&iacute;a; a Mar&iacute;a Dolores Moreno, por la vitalidad de sus mensajes; a Mar&iacute;a &Aacute;ngeles, la madre de esta, y&nbsp;Sara y Jos&eacute; Manuel, que encontraron la forma de estar; a Emma Mary Sole&aacute;, que me busc&oacute; cuando yo me reclu&iacute;a.&nbsp;A quienes acompa&ntilde;&eacute; la tarde anterior a conocer del contagio y con quienes so&ntilde;&eacute; la noche: Patricio Pe&ntilde;alver, Manuel Madrid, Antonio del Sur, Carlicos, Roberto, y Jos&eacute; Luis Santacruz. A Elisa, de elDiario<span class="highlight" style="--color:aqua;">.</span>es, por sus palabras, manos para cruzar el r&iacute;o. A los amigos de Vistabella, de la adolescencia, Puri, Santi, Pepe, Fuensanta, cuya preocupaci&oacute;n se extendi&oacute; por el tiempo que nos conocemos,&nbsp;y a Eduardo, del mismo grupo, cuyo desvelo ha sido vela de los d&iacute;as, pues&nbsp;diariamente ha llevado a casa, a trav&eacute;s de la verja de los patios, cuanto he necesitado, m&aacute;s lo que &eacute;l a&ntilde;ad&iacute;a como crema de calabaza, hecha por su mujer, Antonia, una de las excelentes cocineras de las que he estado rodeada, y naranjas y limones del antiguo marjal de Llano de las tierras salinas o de Brujas. A Juan Ignacio y Paqui, de toda la vida, como hermanos, vecinos desde los cuatro a&ntilde;os y actualmente, que han cocinado y estado como desde peque&ntilde;os hemos sido. A Salvador, que escuch&oacute; mis l&aacute;grimas, y a Pepa, por su permanente ofrecimiento. Al grupo de amigas, y amigos, que, cantando, bailando y riendo celebramos la alegr&iacute;a de ser juntos: Cata, presente desde el primer instante, y que, junto con sus dos hijos, su mensaje de tres fue el primer regalo de Reyes; Amparo, desde el otro lado del m&oacute;vil, a mi lado; Mar&iacute;a, que se asust&oacute; el d&iacute;a que no contest&eacute; el tel&eacute;fono, ella que no tiene miedo; Miguel, de presencia continua; Cristi, que me llev&oacute; a casa las &ldquo;delicatesen&rdquo; que no le ped&iacute;, y me ense&ntilde;&oacute;, moj&aacute;ndose bajo la lluvia, a utilizar el Ventolin, que me hab&iacute;a tra&iacute;do Amelia; Jos&eacute; Carlos, permanente y familiar apoyo. A Amelia, m&eacute;dica de familia, que ha sido para nosotras, luz de cabecera. Sus constantes llamadas, cari&ntilde;oso seguimiento, insistencia en la compra de un pulsioximetro, y pautas a seguir han permitido que lleg&aacute;ramos a tiempo a las aguas de la vida.&nbsp;A mi primo Joaqu&iacute;n y a su familia, que se enteraron del suceso el d&iacute;a de Noche Buena, y la noche cambi&oacute; de nombre; a sus hermanos Paco y Antonio. Y a mi hermana Encarna, a su marido Jes&uacute;s, a mis sobrinos, Jes&uacute;s, Encarni y Sof&iacute;a, y a sus novios,&nbsp;Kique y David, que han sobrellevado con ellas el tiritar de la intemperie. Intento imaginar, sin conseguirlo, qu&eacute; sinti&oacute; mi hermana Encarna los d&iacute;as que la dejamos sola. Qu&eacute; mi cu&ntilde;ado. Qu&eacute; mis sobrinos. Me cuesta pensar en ello, m&aacute;s, porque, como si la vida no hubiera ara&ntilde;ado las mejillas, con entusiasmo han llevado a mi casa los cocidos m&aacute;s ricos del mundo y los guisos que com&iacute;amos en la casa en la que nacimos, la cual, a trav&eacute;s de Encarna, su marido, y sus hijos, mis sobrinos, nos ha brindado, tambi&eacute;n, el amparo que necesit&aacute;bamos. &iexcl;C&oacute;mo no nombrar los nombres que nos han sostenido! &iexcl;C&oacute;mo agradecer tanta gracia recibida!&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/septimo-dia_132_8672469.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 21 Jan 2022 09:44:17 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Al séptimo día]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Úrsula]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ursula_132_8563179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/bc5f0b5d-00d5-46fd-b64d-fee751d3fc2e_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Úrsula"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Si tan sola se sintió Von der Leyen en esa foto de hombres ¿por qué no reivindicó la condición de ser mujer occidental en un país que no reconoce plenos derechos a las mujeres?</p></div><p class="article-text">
        Parece que las cosas, a veces,&nbsp;sucedieran para no ser vistas o entendidas, dado el manto de confusi&oacute;n en el que se envuelven, y pese a que el escandalo las preceda, aunque, quiz&aacute;,&nbsp;el ruido que las anuncia sea tormenta inventada por quienes pretenden impedir que otras voces esculpan el aire. Hace algunos meses, la Presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, &Uacute;rsula von der Leyen, y el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, realizaron un viaje oficial a Ankara, ciudad en la que el Presidente de Turqu&iacute;a, Recepp Tayyip Erdogan, los recibi&oacute; con la f&oacute;rmula protocolaria, criticada en parte de Europa, de relegar a la mujer a un sof&aacute;, para algunos, tal vez, remembranza del div&aacute;n otomano de probada tradici&oacute;n en el pa&iacute;s de los harenes, mientras sus hom&oacute;nimos, varones los dos, ocupaban, bajo la bandera del pa&iacute;s anfitri&oacute;n, uno, y de la del invitado, el otro, el lugar de honor: la cabecera del sal&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        La imagen de &Uacute;rsula von der Leyen cop&oacute; las p&aacute;ginas de los medios de comunicaci&oacute;n europeos, que destacaban la insignificancia protocolaria deparada a la Presidenta de la Comisi&oacute;n Europea mientras sus iguales, sentados en lugar preeminente, consent&iacute;an la escena. Sin embargo, no hubo indignaci&oacute;n ni desaprobaci&oacute;n, por parte de los l&iacute;deres comunitarios invitados, en Turqu&iacute;a, sino que las cr&iacute;ticas aparecieron despu&eacute;s, cuando lo sucedido no pod&iacute;a modificarse, por este raro matiz que acompa&ntilde;a al proceder humano de no poder rectificar lo pasado, y cuando la marea de acusaciones, explicaciones y victimismo, que inund&oacute; las Instituciones Europeas, ---protestas de los grupos de la Euroc&aacute;mara&nbsp;por el trato denigrante deparado a &Uacute;rsula von der Leyen; declaraciones del primer ministro italiano, Mario Draghi, a favor de la significaci&oacute;n deferente que&nbsp;a esta se le neg&oacute;; peticiones de dimisiones de Charles Michel por haber permitido la diferencia protocolaria; las disculpas que este present&oacute; a la Presidenta de la Comisi&oacute;n Europea, y por extensi&oacute;n, seg&uacute;n sus propias palabras, a &ldquo;todas las mujeres que se hubieran podido sentir ofendidas, por su falta de reacci&oacute;n ante el rasgo discriminador&rdquo;, y las declaraciones de &Uacute;rsula, &ldquo;Me sent&iacute; herida, me sent&iacute; sola como mujer y como europea&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Soy la primera mujer Presidenta de la Comisi&oacute;n Europea y quer&iacute;a ser tratada como tal en Turqu&iacute;a&hellip; No encuentro justificaci&oacute;n en los tratados. Tengo que concluir que sucedi&oacute; porque soy una mujer&ldquo;---&nbsp;dej&oacute; entrever espectrales perturbaciones en la niebla. El Protocolo no es una cuesti&oacute;n menor. Un fallo en su aplicaci&oacute;n puede causar incidentes diplom&aacute;ticos, por esto, para evitarlos, y procurar que los asistentes a un acto aparezcan seg&uacute;n su condici&oacute;n, experimentados y formados equipos en organizaci&oacute;n a&uacute;nan esfuerzos y conocimientos en pos del mejor resultado, que es el que tiene en cuenta las reglamentaciones al efecto de los pa&iacute;ses implicados en el encuentro. El orden de precedencia de las autoridades,&nbsp;la colocaci&oacute;n de estas seg&uacute;n su rango, el ceremonial a seguir, y, entre otros aspectos, la primac&iacute;a de las intervenciones en discursos o ruedas de prensa, est&aacute;n debidamente regulados. En Espa&ntilde;a mediante el Real Decreto 2099/83 y sus sucesivas modificaciones. 
    </p><p class="article-text">
        En la UE, donde, en los meses en los que se produc&iacute;a la discrepancia de opiniones, la Secretar&iacute;a del Consejo de la Uni&oacute;n Europea ofrec&iacute;a un puesto de director/a en la Direcci&oacute;n de Protocolos y Reuniones,&nbsp;---&ldquo;con la misi&oacute;n de prestar los servicios necesarios para organizar reuniones y actos oficiales, as&iacute; como de ocuparse de las cuestiones de protocolo, log&iacute;stica y organizaci&oacute;n de viajes del Presidente del Consejo, tanto en B&eacute;lgica como en el extranjero&rdquo;--- cuesta pensar que una oferta de empleo tan atractiva, y bien remunerada, est&eacute; vac&iacute;a de contenido o este se deje al azar. En todo encuentro, el equipo de protocolo de la autoridad anfitriona, d&iacute;as, semanas o meses, antes de la celebraci&oacute;n del evento, prepara y comparte con los equipos de los pa&iacute;ses invitados los detalles relativos a la visita. 
    </p><p class="article-text">
        Nada queda al albur de la improvisaci&oacute;n, a merced del despiste, o sin revisar, sino que una pormenorizada y exquisita supervisi&oacute;n queda rubricada, adem&aacute;s, por el visto bueno de los equipos de protocolo de los pa&iacute;ses participantes. El Protocolo es norma. Y alguien se ocupa de su cumplimiento. Sin la aprobaci&oacute;n, por parte de los servicios de protocolo de los pa&iacute;ses implicados, de la agenda programada, del ritual a seguir y de la colocaci&oacute;n de las autoridades, etc., no se lleva a efecto acto alguno.. Y esta aprobaci&oacute;n es previa a la realizaci&oacute;n del encuentro. Dada la conmoci&oacute;n sufrida en Europa, cabe pensar que algo fall&oacute; en Turqu&iacute;a. O nada, porque seg&uacute;n declaraciones de Jean-Claude Junquer, expresidente de la Comisi&oacute;n Europea, &ldquo;el Presidente/a del Consejo es el n&uacute;mero uno, protocolariamente hablando, y el Presidente/a de la Comisi&oacute;n Europea, el dos&rdquo;; altos funcionarios europeos declararon, coincidiendo con la versi&oacute;n del ministro de Asuntos Exteriores turco, Mevl&uuml;t Cavusoglu,&nbsp;que Turqu&iacute;a aplic&oacute; el protocolo europeo, y Le Monde apunt&oacute; &ldquo;que de haber fallo este corresponder&iacute;a a los servicios de protocolo de la Presidenta por no haber supervisado la sinopsis del acto, en los d&iacute;as previos a su realizaci&oacute;n y rectificar errores, de haberlos habido&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;hubo error en el dise&ntilde;o de la visita, o los servicios de protocolo se ajustaron a la norma de rango, y, seg&uacute;n la precedencia europea, Von der Leyen ocup&oacute; el lugar que le correspond&iacute;a? Todo es oscuro en este incidente. La nota interna del Consejo del Parlamento Europeo, tras la tormenta de explicaciones y protestas, aclara la diferencia de trato existente entre Jefe de Estado, que corresponder&iacute;a a la figura del Presidente/a del Consejo, actualmente ocupado por Charles Michel, y el de Primer Ministro/a, equivalente &nbsp;al de Presidente/a de la Comisi&oacute;n Europea, que ocupa Von der Leyen. Aunque, si es lo que parece, que el cargo de Von der Leyen&nbsp;no tiene tratamiento de presidente/a de un pa&iacute;s, y por tanto el sof&aacute; era su sitio, &iquest;por qu&eacute; dijo ser tratada como no le correspond&iacute;a? Las discrepancias en el seno de las Instituciones Europeas respecto de equiparar protocolariamente los cargos de Presidente/a del Consejo Europeo y Presidente/a de la Comisi&oacute;n Europea no solo tiene poderosos detractores y partidarios sino que llevan tiempo sonando a sables. 
    </p><p class="article-text">
        La manipulaci&oacute;n de Von der Leyen fue de fina estratega. Aprovechando el clamor de los medios de comunicaci&oacute;n europeos; el desconocimiento general de los lectores&nbsp;sobre Protocolo, y la sensibilizaci&oacute;n europea en relaci&oacute;n con los derechos de la mujer, convirti&oacute; la err&oacute;nea interpretaci&oacute;n de una foto en un fallo del protocolo turco, para, vali&eacute;ndose de un supuesto trato machista, urdir una trama tendente a conseguir que los dos mayores cargos de la U.E. se igualar&aacute;n, y, de este modo, el que ella ostentaba ascendiera&nbsp;al nivel que no ten&iacute;a. Y su ambici&oacute;n se saciara. Fue tan preciso su ardid que el propio Charles Michel pidi&oacute; perd&oacute;n. &iquest;Por qu&eacute;? Por lo que fuera. Con la opini&oacute;n general en contra la raz&oacute;n no importaba. &iquest;Qu&eacute; mandatario consiente ser representado por debajo de su nivel? Ninguno. El poder exige signos externos. &iquest;Y qu&eacute; equipo de protocolo no rectifica un fallo? Ninguno. El trabajo peligra. Si tan sola se sinti&oacute; Von der Leyen en esa foto de hombres &iquest;por qu&eacute; no reivindic&oacute; la condici&oacute;n de ser mujer occidental en un pa&iacute;s que no reconoce plenos derechos a las mujeres? Era una ocasi&oacute;n de oro. Si es feminista &iquest;por qu&eacute; no lo hizo? No es propio de mujeres independientes esperar que los hombres resuelvan situaciones que a ellas les ata&ntilde;en. Represent&oacute; el papel de mujer desvalida, a sabiendas de lo que hac&iacute;a. &iquest;Por qu&eacute; no protest&oacute; en Ankara? Porque sab&iacute;a que no pod&iacute;a. Que su cargo no lo permit&iacute;a. Y, sin embargo, al ver la foto del sof&aacute;, de inmediato supo que protestar&iacute;a. En Europa.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/ursula_132_8563179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Dec 2021 05:00:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Úrsula]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Enheduanna]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/enheduanna_1_8489685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e783c3b1-2361-4475-97dd-a857e0cb2b20_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Enheduanna"></p><p class="article-text">
        Son muchas las que no fueron nombradas, ni recordadas, el d&iacute;a de nombrar sus nombres. Un d&iacute;a al a&ntilde;o no es suficiente para convocar a la memoria a exhumar el recuerdo, porque, aunque esplendorosa acudiera a la cita, los segundos en los que encorsetamos el devenir ser&iacute;an escasos para nombrar a las que han sido, a las que son, y a las que, en ciernes, con timidez o decisi&oacute;n entran en los caminos de la palabra arriesg&aacute;ndose a sucumbir&nbsp;ante el enigm&aacute;tico poder de la&nbsp;p&aacute;gina en blanco, o a surcarla en afortunado intento.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ella fue la primera. Tal dignidad y reconocimiento le cabe, pese a que el pasado diecinueve de octubre, D&iacute;a de las Escritoras, ning&uacute;n rengl&oacute;n arropara su hacer. No fue solo poeta. Fue, tambi&eacute;n, suma sacerdotisa, astr&oacute;noma, matem&aacute;tica y&nbsp;m&uacute;sica. Parece arriesgado asegurar que fuera la primera mujer en escribir y leer, pero no lo es afirmar,&nbsp;a tenor de los conocimientos actuales, que sus escritos son los primeros de la Historia de autor&iacute;a conocida.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; princesa. Lo hizo por la ambici&oacute;n de su padre de someter bajo su cetro al &ldquo;pueblo de las cabezas negras&rdquo;, que as&iacute; se llamaban a s&iacute; mismos los pobladores de las tierras de la baja Mesopotamia, donde, desde antes del VII milenio a. de C., se asentaba la sociedad hoy considerada &ldquo;la cuna de la civilizaci&oacute;n&rdquo;, aunque el nombre con el que esta se diera a conocer, Sumeria sumerios, cuyo significado, seg&uacute;n algunos fil&oacute;logos, se aproxime a &ldquo;se&ntilde;or tierras del ca&ntilde;averal&rdquo; fuera el que le dieran quienes la invadieron, sus vecinos, semitas del norte, los acadios. 
    </p><p class="article-text">
        La tierra que ocupaban las gentes del sur, parte de los actuales Irak, Turqu&iacute;a y Siria, antes de que Enheduanna fuera acunada con cantos reales, &uacute;ltimo tercio del III milenio a. de C., ya hab&iacute;an aprendido a domesticar animales, almacenar grano, cultivar la tierra, elaborar cerveza, implantar beneficiosos sistemas de irrigaci&oacute;n, pastorear animales, practicar el comercio a larga distancia, usar la alfarer&iacute;a; hab&iacute;an descubierto la rueda y la escritura, adoraban a&nbsp;la divinidad de forma social, construyendo templos y zigurats, y , entre otros adelantos, disfrutaban los beneficios de vivir en ciudades estado, que se autogobernaban y se relacionaban entre s&iacute;&nbsp;como ciudades libres, soberanas e independientes, algunas construidas en el VI milenio a. de C. 
    </p><p class="article-text">
        El padre de la princesa rompi&oacute; la organizaci&oacute;n pol&iacute;tica de &ldquo;el pueblo de las cabezas negras&rdquo; o sumerios, pues siendo funcionario semita del rey de la ciudad estado sumeria de Kish, hacia el a&ntilde;o 2.300 a. de C., depone al rey, se corona &eacute;l&nbsp;con el nombre de Sarg&oacute;n I &ldquo;el rey verdadero&rdquo;, crea una ciudad, Akkad, que en sumerio significar&iacute;a, &ldquo;corona de fuego&rdquo;, en relaci&oacute;n a uno de los atributos de la diosa del amor y de la guerra, protectora de la ciudad sumeria de Uruk, Innana, y somete a su poder, no solo a las ciudades estado del &ldquo;pueblo de las cabezas negras&rdquo; sino a las que se encuentran m&aacute;s all&aacute; de las tierras de estos, -aproximadamente, desde el Golfo P&eacute;rsico hasta el Mar Mediterr&aacute;neo y el sur de la actual Turqu&iacute;a- creando de este modo el primer imperio conocido, el imperio sarg&oacute;nida o acadio. 
    </p><p class="article-text">
        Para mantener la corona, Sarg&oacute;n I nombra a personas de confianza, familiares y amigos, en puestos de relevancia. Y aqu&iacute;, Enheduanna, una de las hijas de la descendencia de Sarg&oacute;n I de Akkad y de su consorte Tashlultum, posiblemente sacerdotisa sumeria, encuentra y ama su destino. El alto rango que le es concedido, habitual en las hijas de la familia real de la antigua Mesopotamia, y posteriormente de Babilonia, la convertir&aacute; en una de las personas m&aacute;s poderosas, conocidas e influyentes de la ciudad de UR, donde ejerce su mandato. La palabra Enheduanna -En, suma sacerdotisa; Hedu, ornamento; Anna, dios del cielo: Suma sacerdotisa, Ornato del Dios del Cielo- la presenta. 
    </p><p class="article-text">
        Renunci&oacute; a su nombre. Quiso ser nombrada por sus contempor&aacute;neos, y extenderse sobre los siglos, no con el nombre din&aacute;stico sino con el cargo que detentaba. Investida de grandes poderes pol&iacute;tico-religiosos, -como gran sacerdotisa le correspond&iacute;a nombrar a los mandatarios de la ciudad, y supervisar y dirigir las actividades necesarias para el funcionamiento del templo de Ur, en cuyo seno, al igual que en el de cualquier otro de la &eacute;poca, sacerdotes y sacerdotisas se ocupaban de conservar los conocimientos, estudiar astronom&iacute;a, dirigir el comercio, la agricultura, la artesan&iacute;a y recoger por escrito cuanto fuera necesario- sobrevivi&oacute; a su padre y ejerci&oacute; la alta dignidad que le fuera otorgada durante el reinado de tres sucesores sarg&oacute;nidas m&aacute;s. 
    </p><p class="article-text">
        Vivi&oacute; en el Jipar de Ur, un complejo arquitect&oacute;nico con santuarios, &aacute;reas residenciales, administrativas y un cementerio para sacerdotisas. Escribi&oacute; en tablillas de arcilla h&uacute;meda, secadas al sol o al fuego,&nbsp;en escritura cuneiforme, llamada as&iacute; desde el siglo XVIII por la forma de cu&ntilde;a de sus caracteres. De sus escritos se conocen 3 poemas en honor a Inanna: Inninsagurra o &ldquo;La se&ntilde;ora de gran coraz&oacute;n&rdquo;; Ninmesarra, &ldquo;La Exaltaci&oacute;n de Inanna&rdquo;;&nbsp;e Inninmehusa, &ldquo;Diosa de terribles poderes&rdquo;; tres poemas m&aacute;s dedicados a Nanna, Dios del Cielo,&nbsp;y 42 himnos en honor a diversos dioses y templos. El lenguaje que utiliza para invocar a la divinidad la ha consagrado como poeta. Fue conocida y celebrada en su tiempo tanto que&nbsp;sus escritos se reprodujeron m&aacute;s de quinientos a&ntilde;os despu&eacute;s de que falleciera. 
    </p><p class="article-text">
        Para Paul Kriwaczete&nbsp;&ldquo;la obra de Enheduanna influenci&oacute; las oraciones y los salmos de la biblia hebrea y los himnos de Homero y, por su intermedio, la cultura de occidente&rdquo;, y William W. Hallo, profesor de la Universidad de Yale, la califica como el &ldquo;Shakespeare de la literatura mesopot&aacute;mica&rdquo; Sus tablillas riman el anhelo que conmovi&oacute; su esp&iacute;ritu. Algunos de sus versos, seg&uacute;n traducci&oacute;n de la Dra. Lil&iacute;a Cruz, dicen:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;La poderosa dama, respetada en la junta de gobernantes, ha aceptado las ofrendas. El sagrado coraz&oacute;n de Inanna se ha calmado. Para ella la luz se hizo dulce, el deleite se extendi&oacute; sobre ella. Estaba llena de la m&aacute;s clara belleza. Como la luz de la luna que asciende, ella exudaba deleite&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;&ldquo;Yo, Enheduanna, la sacerdotisa En, entr&eacute; a tu servicio en mi sagrado jipar. Yo llev&eacute; la cesta ritual y enton&eacute; la canci&oacute;n de j&uacute;bilo. Trajeron mi comida ritual como si yo nunca hubiera vivido all&iacute;. Me acerqu&eacute; a la luz, pero la luz era quemante para m&iacute;. Me acerqu&eacute; a la sombra, pero estaba cubierta de tormenta. Mi boca de miel se volvi&oacute; venenosa. Mi habilidad de calmar humores se desvaneci&oacute;&rdquo;&hellip;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Yo, Enheduanna, te recitar&eacute; una oraci&oacute;n. &iexcl;A ti, Sagrada Inanna!, &iexcl;dar&eacute; curso libre a mis l&aacute;grimas como cerveza dulce!&rdquo;&hellip; &ldquo;&iexcl;Debe saberse&iexcl; debe saberse!... &iexcl;Que se sepa que t&uacute; eres alta como los cielos! &iexcl;Que se sepa que eres ancha como la tierra! &iexcl;Que se sepa que t&uacute; destruyes las tierras rebeldes! &iexcl;Que se sepa que ruges a las tierras extranjeras! &iexcl;Que se sepa que t&uacute; aplastas cabezas! &iexcl;Que se sepa que t&uacute; devoras cad&aacute;veres como un perro! &iexcl;Que se sepa que tu mirada es terrible!... &iexcl;Que se sepa de tus ojos destellantes!&hellip; &iexcl;Que se sepa que t&uacute; siempre te yergues triunfante!... &iexcl;te has vuelto m&aacute;s grande, mi se&ntilde;ora, t&uacute; te has convertido en la m&aacute;s grande! Mi se&ntilde;ora amada de An, &iexcl;yo hablar&eacute; de todas tus furias! Yo he apilado los carbones en el incensario y he preparado los ritos de purificaci&oacute;n. El santuario Ecdam-kug espera por ti. &iquest;No podr&iacute;a tu coraz&oacute;n apiadarse de m&iacute;?&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        El alto poder que Enheduanna confiere a los dioses, invocado en ofrendas de amor y plegarias de temor al castigo, desabrocha la pasi&oacute;n que su &eacute;poca le conf&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/enheduanna_1_8489685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 15 Nov 2021 05:02:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Enheduanna]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujer,Escritores,Poemas,Poesía]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Afganistán, el futuro es ayer...o no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-futuro-ayer-no_132_8432942.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e711c4ed-b1fc-48dd-a12e-46c35564c4d1_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Afganistán, el futuro es ayer...o no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según David Mansfield, analista británico, la mayor parte del capital que gestionan los nuevos señores del país procede de actividades ilegales como la extorsión; el secuestro, necesario para pedir rescate; la explotación ilegal de minerales; el tráfico de drogas y los impuestos al transporte</p></div><p class="article-text">
        Mi hermano se ha ido. No volver&aacute; hasta ma&ntilde;ana. Se calcula que en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, irregularmente defendidos y deficiente y costosamente gestionados ---Estados Unidos ha gastado m&aacute;s de dos billones de d&oacute;lares--- el PIB por habitante se ha duplicado, y la financiaci&oacute;n del presupuesto del Gobierno afgano, que en el a&ntilde;o 2000 proced&iacute;a en su totalidad de entidades financieras internacionales, tiene, hoy, una dependencia del exterior estimada en un setenta y cinco por ciento. Adem&aacute;s, durante el periodo de ocupaci&oacute;n occidental, las inversiones realizadas se han focalizado en consolidar la justicia, el ej&eacute;rcito, la polic&iacute;a, la sanidad, la construcci&oacute;n de escuelas, hospitales, carreteras, edificios p&uacute;blicos y planes sociales de vivienda; se ha reducido la mortalidad infantil as&iacute; como el riesgo de muerte en el parto; y, entre otras medidas, se ha llevado a efecto la escolarizaci&oacute;n de ocho millones de ni&ntilde;os, incluidos tres de ni&ntilde;as, pero, sin embargo, este pa&iacute;s, racheado de cambios, con unos dep&oacute;sitos minerales, valorados por el ex ministro de Minas afgano, Wahidullah Shahrani, en 2010, entre un bill&oacute;n y tres billones de d&oacute;lares por sus reservas sin explotar de gas, petr&oacute;leo, litio, uranio, bauxita, cobre, cobalto, carb&oacute;n, hierro, m&aacute;rmol, talco; piedras preciosas: lapisl&aacute;zuli, esmeraldas, rub&iacute;es, turmalina; y las llamadas tierras raras, neodimio, praseodimio y disprosio, cruciales en la fabricaci&oacute;n de imanes aplicables a la energ&iacute;a e&oacute;lica o los coches el&eacute;ctricos, ha ca&iacute;do, una vez m&aacute;s, bajo el peso de la tradici&oacute;n. Una tradici&oacute;n poderosamente financiada. 
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n David Mansfield, analista brit&aacute;nico, la mayor parte del capital que gestionan los nuevos se&ntilde;ores del pa&iacute;s procede de actividades ilegales como la extorsi&oacute;n; el secuestro, necesario para pedir rescate; la explotaci&oacute;n ilegal de minerales; el tr&aacute;fico de drogas y los impuestos al transporte. La UNODC public&oacute;, en 2018, que el negocio del opio contribu&iacute;a al 11% de la econom&iacute;a del pa&iacute;s; y, en 2019, que procura unas ganancias de entre mil doscientos y dos mil cien millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o. Los impuestos al transporte, cobrados por insurgentes y funcionarios durante el periodo de ocupaci&oacute;n internacional, en los talib&aacute;n siguen una sencilla f&oacute;rmula: aplican una cantidad fija por cada kilo, persona, cami&oacute;n, superficie, volumen. Seg&uacute;n un estudio de&nbsp;Overseas Development Institute, junio 2021,la provincia de Nimruz, obtiene al a&ntilde;o, por el paso de mercanc&iacute;as, tanto legales como ilegales, 235 millones de d&oacute;lares, mientras que la aportaci&oacute;n extranjera es de menos de veinte millones. Suficiente para iniciar una guerra aunque escasa para gobernar. Tras la retirada de las fuerzas internacionales, EEUU ha bloqueado siete mil millones de d&oacute;lares, de los nueve mil de reservas extranjeras, del Banco Central de Afganist&aacute;n; Alemania ha suspendido el env&iacute;o de 300 millones de euros, mientras el FMI ha congelado la disponibilidad de 460 millones de euros de reservas de emergencia. Para recuperar estos fondos los talib&aacute;n deber&aacute;n negociar con Occidente. Ser&iacute;a tranquilizador si no acecharan China, Rusia, Ir&aacute;n, Turqu&iacute;a y Pakist&aacute;n, cuyas embajadas en el pa&iacute;s afgano siguen abiertas. 
    </p><p class="article-text">
        No pod&iacute;a respirar con el burka. Se ahogaba. Este traje, preisl&aacute;mico, que, seg&uacute;n las voces de sus&nbsp;abuelas, en tiempos antiguos, lo llevaban mujeres y hombres, para protegerse de la abrasi&oacute;n del sol y de las tormentas de arena, y&nbsp;a las primeras, adem&aacute;s, las proteg&iacute;a, en especial a las de menor edad, del rapto de otras tribus, pues tapadas no se diferenciaba si eran j&oacute;venes o viejas, la oprim&iacute;a. Ignoraba cu&aacute;ndo se hab&iacute;an deshecho los hombres de la ag&oacute;nica prenda, pero subsist&iacute;a. En ellas. Por ellos. No por todos. Muchos afganos hab&iacute;an ca&iacute;do por vivirlas en libertad. Otros, sin embargo. &iquest;C&oacute;mo pueden otros convertir en infierno la belleza? El sustrato past&uacute;n corr&iacute;a por sus venas. Inundaba de sangre Afganist&aacute;n. De nada le sirven los landays,&nbsp;composici&oacute;n en verso conocida como peque&ntilde;a serpiente venenosa, que a modo de diversi&oacute;n intercambiaba con sus amigas, y que, tradicionalmente las mujeres pastho, ocultas e incultas, pero inteligentes y creativas, se trasmit&iacute;an entre ellas oralmente, y en secreto, para expresar el dolor, el amor o el desprecio por los hombres. Sola en la casa a cuyo patio le permit&iacute;an salir tres veces al d&iacute;a, pensaba en la contradicci&oacute;n que supon&iacute;a a&ntilde;orar a los americanos, por benefactores, cuando hab&iacute;an sido ellos los que, a&ntilde;os atr&aacute;s, entrenando muyahidines, hab&iacute;an apostado por una mujer sin rostro, sin cuerpo. Sin identidad. Iron&iacute;as de la Historia. Encrucijada de rebeld&iacute;as. Algunos landays ven&iacute;an a su memoria:
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me vendiste a un hombre viejo, padre.
    </p><p class="article-text">
        Que Dios destruya tu casa, yo era tu hija.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hermanas se sientan juntas, siempre alaban a sus hermanos.
    </p><p class="article-text">
        Cuando hermanos se sientan juntos, siempre venden a sus hermanas a otros.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No hay aqu&iacute;, acaso, un hombre tan valiente como para ver
    </p><p class="article-text">
        c&oacute;mo mis muslos v&iacute;rgenes mis ropas han puesto a arder? (*)
    </p><p class="article-text">
        (*) Circulo de Poes&iacute;a. Revista Electr&oacute;nica de Literatura.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No pod&iacute;a compartirlos, solo su grito al viento la acompa&ntilde;aba. Antes de los talib&aacute;n y de los muyahidines, antes de que el islam cubriera de velos Afganist&aacute;n, en el siglo VII, antes, mucho antes, el pueblo pasth&uacute;n ya escond&iacute;a a sus mujeres. Se desnudar&iacute;a. Por ella. Por las que hab&iacute;an muerto queriendo vivir. Sabe que su decisi&oacute;n puede costarle la vida. Si la ven. Solo si la ven. Sabe que nadie sabr&aacute; de ella, que el ritual de desnudez ser&aacute; una transgresi&oacute;n en soledad. Un acto po&eacute;tico. Pero tambi&eacute;n sabe que hay tiempos en los que solo nos salva el deseo. O la poes&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-futuro-ayer-no_132_8432942.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 27 Oct 2021 04:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Afganistán, el futuro es ayer...o no]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Afganistán, el futuro es ayer...o no]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-futuro-ayer-no_132_8424005.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e494e122-9795-4c1e-98c8-9df495d242a9_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Afganistán, el futuro es ayer...o no"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Según David Mansfield, analista británico, la mayor parte del capital que gestionan los nuevos señores del país procede de actividades ilegales como la extorsión; el secuestro, necesario para pedir rescate; la explotación ilegal de minerales; el tráfico de drogas y los impuestos al transporte</p></div><p class="article-text">
        Mi hermano se ha ido. No volver&aacute; hasta ma&ntilde;ana. Se calcula que en los &uacute;ltimos veinte a&ntilde;os, irregularmente defendidos y deficiente y costosamente gestionados ---Estados Unidos ha gastado m&aacute;s de dos billones de d&oacute;lares--- el PIB por habitante se ha duplicado, y la financiaci&oacute;n del presupuesto del Gobierno afgano, que en el a&ntilde;o 2000 proced&iacute;a en su totalidad de entidades financieras internacionales, tiene, hoy, una dependencia del exterior estimada en un setenta y cinco por ciento. Adem&aacute;s, durante el periodo de ocupaci&oacute;n occidental, las inversiones realizadas se han focalizado en consolidar la justicia, el ej&eacute;rcito, la polic&iacute;a, la sanidad, la construcci&oacute;n de escuelas, hospitales, carreteras, edificios p&uacute;blicos y planes sociales de vivienda; se ha reducido la mortalidad infantil as&iacute; como el riesgo de muerte en el parto; y, entre otras medidas, se ha llevado a efecto la escolarizaci&oacute;n de ocho millones de ni&ntilde;os, incluidos tres de ni&ntilde;as, pero, sin embargo, este pa&iacute;s, racheado de cambios, con unos dep&oacute;sitos minerales, valorados por el ex ministro de Minas afgano, Wahidullah Shahrani, en 2010, entre un bill&oacute;n y tres billones de d&oacute;lares por sus reservas sin explotar de gas, petr&oacute;leo, litio, uranio, bauxita, cobre, cobalto, carb&oacute;n, hierro, m&aacute;rmol, talco; piedras preciosas: lapisl&aacute;zuli, esmeraldas, rub&iacute;es, turmalina; y las llamadas tierras raras, neodimio, praseodimio y disprosio, cruciales en la fabricaci&oacute;n de imanes aplicables a la energ&iacute;a e&oacute;lica o los coches el&eacute;ctricos, ha ca&iacute;do, una vez m&aacute;s, bajo el peso de la tradici&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Una tradici&oacute;n poderosamente financiada. Seg&uacute;n David Mansfield, analista brit&aacute;nico, la mayor parte del capital que gestionan los nuevos se&ntilde;ores del pa&iacute;s procede de actividades ilegales como la extorsi&oacute;n; el secuestro, necesario para pedir rescate; la explotaci&oacute;n ilegal de minerales; el tr&aacute;fico de drogas y los impuestos al transporte. La UNODC public&oacute;, en 2018, que el negocio del opio contribu&iacute;a al 11% de la econom&iacute;a del pa&iacute;s; y, en 2019, que procura unas ganancias de entre mil doscientos y dos mil cien millones de d&oacute;lares al a&ntilde;o. Los impuestos al transporte, cobrados por insurgentes y funcionarios durante el periodo de ocupaci&oacute;n internacional, en los talib&aacute;n siguen una sencilla f&oacute;rmula: aplican una cantidad fija por cada kilo, persona, cami&oacute;n, superficie, volumen. Seg&uacute;n un estudio de&nbsp; Overseas Development Institute, junio 2021,la provincia de Nimruz, obtiene al a&ntilde;o, por el paso de mercanc&iacute;as, tanto legales como ilegales, 235 millones de d&oacute;lares, mientras que la aportaci&oacute;n extranjera es de menos de veinte millones. 
    </p><p class="article-text">
        Suficiente para iniciar una guerra aunque escasa para gobernar. Tras la retirada de las fuerzas internacionales, EEUU ha bloqueado siete mil millones de d&oacute;lares, de los nueve mil de reservas extranjeras, del Banco Central de Afganist&aacute;n; Alemania ha suspendido el env&iacute;o de 300 millones de euros, mientras el FMI ha congelado la disponibilidad de 460 millones de euros de reservas de emergencia. Para recuperar estos fondos los talib&aacute;n deber&aacute;n negociar con Occidente. Ser&iacute;a tranquilizador si no acecharan China, Rusia, Ir&aacute;n, Turqu&iacute;a y Pakist&aacute;n, cuyas embajadas en el pa&iacute;s afgano siguen abiertas. No pod&iacute;a respirar con el burka. Se ahogaba. Este traje, preisl&aacute;mico, que, seg&uacute;n las voces de sus&nbsp; abuelas, en tiempos antiguos, lo llevaban mujeres y hombres, para protegerse de la abrasi&oacute;n del sol y de las tormentas de arena, y&nbsp; a las primeras, adem&aacute;s, las proteg&iacute;a, en especial a las de menor edad, del rapto de otras tribus, pues tapadas no se diferenciaba si eran j&oacute;venes o viejas, la oprim&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Ignoraba cu&aacute;ndo se hab&iacute;an deshecho los hombres de la ag&oacute;nica prenda, pero subsist&iacute;a. En ellas. Por ellos. No por todos. Muchos afganos hab&iacute;an ca&iacute;do por vivirlas en libertad. Otros, sin embargo. &iquest;C&oacute;mo pueden otros convertir en infierno la belleza? El sustrato past&uacute;n corr&iacute;a por sus venas. Inundaba de sangre Afganist&aacute;n. De nada le sirven los landays,&nbsp; composici&oacute;n en verso conocida como peque&ntilde;a serpiente venenosa, que a modo de diversi&oacute;n intercambiaba con sus amigas, y que, tradicionalmente las mujeres pastho, ocultas e incultas, pero inteligentes y creativas, se trasmit&iacute;an entre ellas oralmente, y en secreto, para expresar el dolor, el amor o el desprecio por los hombres. Sola en la casa a cuyo patio le permit&iacute;an salir tres veces al d&iacute;a, pensaba en la contradicci&oacute;n que supon&iacute;a a&ntilde;orar a los americanos, por benefactores, cuando hab&iacute;an sido ellos los que, a&ntilde;os atr&aacute;s, entrenando muyahidines, hab&iacute;an apostado por una mujer sin rostro, sin cuerpo. Sin identidad. Iron&iacute;as de la Historia. Encrucijada de rebeld&iacute;as. Algunos landays ven&iacute;an a su memoria:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me vendiste a un hombre viejo, padre.
    </p><p class="article-text">
        Que Dios destruya tu casa, yo era tu hija.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hermanas se sientan juntas, siempre alaban a sus hermanos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando hermanos se sientan juntos, siempre venden a sus hermanas a otros.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No hay aqu&iacute;, acaso, un hombre tan valiente como para ver&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        c&oacute;mo mis muslos v&iacute;rgenes mis ropas han puesto a arder? (*)
    </p><p class="article-text">
        (*) Circulo de Poes&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Revista Electr&oacute;nica de Literatura.
    </p><p class="article-text">
        No pod&iacute;a compartirlos, solo su grito al viento la acompa&ntilde;aba. Antes de los talib&aacute;n y de los muyahidines, antes de que el islam cubriera de velos Afganist&aacute;n, en el siglo VII, antes, mucho antes, el pueblo pasth&uacute;n ya escond&iacute;a a sus mujeres. Se desnudar&iacute;a. Por ella. Por las que hab&iacute;an muerto queriendo vivir. Sabe que su decisi&oacute;n puede costarle la vida. Si la ven. Solo si la ven. Sabe que nadie sabr&aacute; de ella, que el ritual de desnudez ser&aacute; una transgresi&oacute;n en soledad. Un acto po&eacute;tico. Pero tambi&eacute;n sabe que hay tiempos en los que solo nos salva el deseo. O la poes&iacute;a. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-futuro-ayer-no_132_8424005.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 04:02:00 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Afganistán, tierra de los afganos, criadores de caballos]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-tierra-afganos-criadores-caballos_132_8411548.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/208ce57c-1e7f-46cc-b04d-bb5c0f8b555a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Afganistán, tierra de los afganos, criadores de caballos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">A lo largo de estos veinte años de lucha han ido evolucionando, y presentándose, como precursores del nacionalismo afgano actual. Su ideología se apoya en la aplicación de la Sharía, combinada con la práctica de un islamismo yihadista, y las normas sociales y culturales de los pastún</p></div><p class="article-text">
        Volver&aacute;. En unas horas, volver&aacute;. Lo supieron, tambi&eacute;n, los muyahidines, &ldquo;personas que hacen la yihad&rdquo;, antes que ellos, que potenciados y entrenados por Estados Unidos, en Pakist&aacute;n, dentro del marco de la Guerra Fr&iacute;a y como reacci&oacute;n a la influencia, ocupaci&oacute;n y provisi&oacute;n de armamento que, entre 1979 y 1992, ejerci&oacute; la URSS sobre Afganist&aacute;n, destinaban parte de la financiaci&oacute;n que recib&iacute;an de EEUU, 40.000 mil millones de d&oacute;lares en veinticinco a&ntilde;os, para recompensar a sus combatientes: matar a un maestro de escuela no muyahid&iacute;n, 750 d&oacute;lares; a una mujer sin burka, 10.000 d&oacute;lares; a un cl&eacute;rigo no extremista, 2.500 d&oacute;lares; por un avi&oacute;n militar abatido 30.000 d&oacute;lares, y as&iacute; una larga lista de objetivos pormenorizadamente tasados. 
    </p><p class="article-text">
        Se desconoce si sus herederos, los talib&aacute;n, del past&uacute;n &ldquo;estudiantes&rdquo;, ejercen las mismas pr&aacute;cticas, pero no hay duda respecto de sus m&eacute;todos y de sus extremistas creencias. El horror ha vuelto. Afganist&aacute;n, literalmente tierra de los afganos, que hunde sus or&iacute;genes etimol&oacute;gicos en el primer milenio a. C., pues a los past&uacute;n, pueblo cuya existencia se documenta ya en el segundo milenio a d. C., comienza a llam&aacute;rseles &ldquo;afganos&rdquo;, que significa, &ldquo;criadores de caballos&rdquo;, vuelve a enfrentarse al miedo. A la dominaci&oacute;n. Vuelve el terror. O quiz&aacute; nunca se fuera. Porque en 1994, dos a&ntilde;os despu&eacute;s de finalizar la ocupaci&oacute;n y el periodo de influencia ruso, el ex muyahid&iacute;n mul&aacute; Mohammed Ohmar, apoyado por Pakist&aacute;n e Ir&aacute;n, reorganiza las fuerzas isl&aacute;micas sunitas, con la intenci&oacute;n de devolver a Afganist&aacute;n la unificaci&oacute;n religiosa que con las sucesivas invasiones hab&iacute;a perdido, y un nuevo grupo, los talib&aacute;n, se hace con el poder, dos a&ntilde;os m&aacute;s tarde, dando, durante el periodo en que gobernaron, 1996-2001, dolorosas y sangrientas muestras de su fe. Que ahora repiten. 
    </p><p class="article-text">
        Han promulgado: imposici&oacute;n del burka a la mujer; enclaustramiento de esta en el &aacute;mbito dom&eacute;stico prohibi&eacute;ndole trabajar, solo pueden hacerlo como m&eacute;dicas y enfermeras un grupo reducido de mujeres, para atender a la poblaci&oacute;n femenina. Se les proh&iacute;be estudiar; hacer deporte; salir de casa sin su &ldquo;mahram&rdquo;, hombre de parentesco cercano; re&iacute;r en p&uacute;blico; llevar colores sexualmente atrayentes; utilizar maquillaje; llevar tacones; asomarse a las ventanas, las cuales, han de tener cristales opacos, para evitar que la mirada masculina de desconocidos manche a la mujer; si esta, en la calle,&nbsp;ense&ntilde;a los talones queda expuesta a latigazos p&uacute;blicos y si comete adulterio, al igual que todo ciudadano que disienta del r&eacute;gimen, a la lapidaci&oacute;n p&uacute;blica. Los hombres j&oacute;venes han de raparse el pelo; los adultos llevar barba, y unos y otros est&aacute;n obligados a vestir ropa isl&aacute;mica y gorra. La poblaci&oacute;n en general ha de cambiarse el nombre por uno isl&aacute;mico si el que tiene no lo es. Y se proh&iacute;be la televisi&oacute;n, el cine, el teatro, la radio, el ordenador,&nbsp;entre otras imposiciones. 
    </p><p class="article-text">
        Antes de esta sangrienta reconquista, durante el primer periodo de su mandato, 1996-2001, los talib&aacute;n cometieron, adem&aacute;s, el atentado cultural de la destrucci&oacute;n de los famosos budas de Bamiyan, restos de la influencia budista de India;&nbsp;llevaron a cabo la pol&iacute;tica de arrasamiento de tierras, quemando amplias extensiones de suelo f&eacute;rtil, y alentaron el matrimonio de ni&ntilde;as menores de diecis&eacute;is a&ntilde;os con hombres que les triplicaban o cuadriplicaban la edad. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;nes son estos extra&ntilde;os?, a ojos de Occidente. Inicialmente, sus componentes, ciudadanos afganos mayoritariamente past&uacute;n del sur refugiados en Pakist&aacute;n, se reclutaban en las madrassas, ---escuelas cor&aacute;nicas, de nivel superior, solo para varones, cuyo origen se remonta al siglo X, en las que se imparte un riguroso conocimiento de la Shar&iacute;a, cuerpo de derecho isl&aacute;mico, y otras disciplinas como matem&aacute;ticas, econom&iacute;a, l&oacute;gica, literatura y escritura &aacute;rabes, entre otras. Obtener el t&iacute;tulo de ulema, t&eacute;rmino que significa&nbsp;&ldquo;los que tienen conocimiento&rdquo; o &ldquo;los que saben&rdquo;, precisa de doce a&ntilde;os de estudio e internamiento escolar--- y de aqu&iacute; nace su nombre, talib&aacute;n, del past&uacute;n &ldquo;estudiantes&rdquo;. Estos &ldquo;estudiantes&rdquo; , actualmente, est&aacute;n siendo reclutados, mayoritariamente, de la madrasa de Deoband, India, --- que fundada en 1867 como reacci&oacute;n al colonialismo brit&aacute;nico, postula una corriente de fuerte car&aacute;cter nacionalista e independentista y defiende el uso de la yihad para combatir y defender a los musulmanes del extranjero---&nbsp;la cual est&aacute; proporcionando mandos suficientemente cualificados no solo para llevar a cabo una guerra, y ganarla, sino para formar la base de una s&oacute;lida burocracia estatal. 
    </p><p class="article-text">
        Sus estrategias de lucha no responden a criterios tomados al azar, como se ha podido comprobar en el conflicto recientemente concluido, sino que, como en este tambi&eacute;n se ha visto, mientras llevaban a cabo el plan operativo de extenderse y combatir por el norte del pa&iacute;s afgano, para evitar antiguas contraofensivas, a la vez, han movilizado y conseguido adherir a la causa a combatientes de otras etnias, manteniendo, eso s&iacute;, la supremac&iacute;a &eacute;tnica que les caracteriza, la pasth&uacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        En 2016, su &oacute;rgano supremo, El Consejo de Mando, contaba entre sus doce miembros, con un tayiko, un uzbeko, y un turcomano, si bien el resto de componentes pertenec&iacute;an a la etnia&nbsp;past&uacute;n, la cual, est&aacute; considerada la mayor comunidad musulmana del mundo, con unos cincuenta millones de miembros distribuidos entre Afganist&aacute;n y Paquist&aacute;n, y la que compone, en un cuarenta por ciento, la poblaci&oacute;n total de Afganist&aacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los talib&aacute;n, conocedores del medio, no han desaprovechado el entorno. A lo largo de&nbsp;estos veinte a&ntilde;os de lucha han ido evolucionando, y present&aacute;ndose, como precursores del nacionalismo afgano actual. Su&nbsp;ideolog&iacute;a se apoya en la aplicaci&oacute;n de la Shar&iacute;a, combinada con la pr&aacute;ctica de un islamismo yihadista, y las normas sociales y culturales de los past&uacute;n y su c&oacute;digo de honor, no escrito,&nbsp;el Pashtunwali &ldquo;, Camino del Past&uacute;n&rdquo;. Este c&oacute;digo, practicado desde hace m&aacute;s de tres mil a&ntilde;os, cuando el analfabetismo era la estrella de la cultura, excluye al g&eacute;nero femenino, pero lo protege, porque la mujer, que es una pertenencia del hombre, puede ser ofendida solo con ser mirada por ojos masculinos distintos de los del padre, marido, hermano, e hijo, y, en esa circunstancia, la pr&aacute;ctica caballeresca exige vengar la ofensa, que no ser&aacute; reparada sino hasta la muerte del ofensor; si este hubiera fallecido habr&iacute;a de morir el descendiente masculino m&aacute;s pr&oacute;ximo, lo que ha provocado&nbsp;acciones de sangre interminables que han involucrado a tribus enteras durante varias generaciones. El c&oacute;digo, tambi&eacute;n&nbsp;obliga, por el contrario, a conceder asilo al enemigo, si este invocara el citado privilegio. Tres mil a&ntilde;os de arraigo es demasiado tiempo. Ha cumplido su palabra. Aqu&iacute; est&aacute; de nuevo.&nbsp;Me interrumpe otra vez.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-tierra-afganos-criadores-caballos_132_8411548.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 20 Oct 2021 06:34:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Afganistán, tierra de los afganos, criadores de caballos]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Afganistán, paz de sangre]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-paz-sangre_132_8344991.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3dd54f74-8833-4d41-a65d-23c7251d2ee8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Afganistán, paz de sangre"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La guerra no se ha perdido en unos días. La guerra no se ha ido ganando jamás. Los aliados ocuparon el país pero no lo pacificaron. No supieron. No pudieron. Y sin paz no hay victoria. Los talibán lo sabían. Lo han sabido siempre</p></div><p class="article-text">
        Cay&oacute; la oscura noche sobre sus ojos de auroras de diamante, sobre su cuerpo enamorado, sobre su risa de agua cantarina. El negro que la vest&iacute;a pesaba como el pecado por el que ser&iacute;a juzgada; por el que habr&iacute;a de pagar, si quer&iacute;a conservar la vida, con una existencia indigna de tal nombre. El pecado de ser mujer, en un pa&iacute;s de hombres voraces de deseo, de sexo y de dominio, se ergu&iacute;a en el horizonte, monta&ntilde;oso y des&eacute;rtico, como &uacute;nico destino. El m&aacute;s temido. El m&aacute;s frecuente. 
    </p><p class="article-text">
        Rodeada del sol que hab&iacute;a alentado la transgresi&oacute;n que ella iniciara de ir m&aacute;s all&aacute; de la costumbre, cerr&oacute; los p&aacute;rpados y bes&oacute; el aire que la besaba. No era un beso de despedida. Era un beso de agradecimiento, por veinte a&ntilde;os de posibilidades aladas con las que hab&iacute;a surcado el amplio y l&iacute;mpido cielo en alfombras voladoras de libros, palabras y conocimiento. Todo acaba. No esperaba que fuera tan pronto. Veinte. Solo veinte hermosos inviernos, de los veinticinco conocidos, en los que hab&iacute;a sido la que hab&iacute;a so&ntilde;ado ser. Lo har&iacute;a. Mientras el tiempo lo permitiera, lo har&iacute;a. Sab&iacute;a c&oacute;mo. Y sab&iacute;a un lugar. Cuando nadie la viera desnudar&iacute;a su cuerpo bajo la luz de la blanca luna y, desnuda, nacer&iacute;a cada noche a otra intenci&oacute;n. Este era su desaf&iacute;o. Y su victoria. Estaba atrapada. Lo sab&iacute;a. Aunque no totalmente. Totalmente, no. As&iacute; empezar&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Pero &iquest;qu&eacute; hab&iacute;a sucedido? La historia aprendida, durante el periodo del gobierno occidental, resbalaba por el azabache del porvenir alis&aacute;ndolo con cuentos de imperios.&nbsp;En el centro convulso de As&iacute;a, limitando al norte con Turkmenist&aacute;n, Uzbekist&aacute;n y Tayikist&aacute;n; al sur y al este con Paquist&aacute;n; al oeste con&nbsp;Ir&aacute;n; y al noroeste con la Rep&uacute;blica Popular China; con una extensi&oacute;n de 652.860Km2, de la que casi dos tercios es terreno monta&ntilde;oso; sin salida al mar; con una pluviosidad media de entre 500mm/a y 1.000mm/a; treinta y siete millones de habitantes y una densidad de&nbsp;poblaci&oacute;n&nbsp;de 49h/km2 ---Espa&ntilde;a, 505.935km2, cuarenta y siete millones de habitantes, y una densidad de poblaci&oacute;n de 94h/km2--- Afganist&aacute;n&nbsp;---uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres de su entorno,&nbsp;aun produciendo casi el ochenta por ciento de la producci&oacute;n mundial de adormidera, base de la elaboraci&oacute;n del opio y derivados como la morfina y la hero&iacute;na--- adem&aacute;s de ser conocido como una de las cunas del terrorismo internacional, lo es, tambi&eacute;n, como Cementerio de Imperios. 
    </p><p class="article-text">
        El Hindu Kusk, macizo monta&ntilde;oso formado por las prolongaciones occidentales de tres cordilleras, una de ellas el&nbsp;Himalaya, con m&aacute;s de cien picos que sobrepasan los 5.000 metros de altitud, y cumbres de 7.690 metros, ocupa la parte central del pa&iacute;s, y dos terceras partes de la superficie del mismo. La sociedad afgana, ---compuesta por catorce grupos &eacute;tnicos, seg&uacute;n recog&iacute;a la &uacute;ltima Constituci&oacute;n, entre los que se encuentran: pashtunes, tayikos, hazaras, uzbekos, pashais, &aacute;rabes, gujares, baluchis y otros, multi&eacute;tnica y tribal--- afronta, en sus condiciones diarias de vida, un paisaje &aacute;rido y seco, de clima continental extremo, con un gradiente t&eacute;rmico de entre -20 grados y 45 grados, que forma un tipo de car&aacute;cter humano casi irreductible. 
    </p><p class="article-text">
        En las sucesivas invasiones que ha sufrido el pa&iacute;s, ---entre otras, dinast&iacute;a aquem&eacute;nida persa, tropas de Alejandro Magno, dinast&iacute;a sas&aacute;nida persa, imperio sele&uacute;cida, &aacute;rabe, turco sely&uacute;cida, mongol,&nbsp;y, tras alcanzar la independencia, el imperio Brit&aacute;nico, en los siglos XIX-XX; la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica, en el XX, y en el XXI la OTAN Y EEUU--- las diferentes tribus se han refugiado en el inh&oacute;spito paisaje para subsistir. Y defenderse. Y, seg&uacute;n expertos, con la misma estrategia: retirarse hacia las monta&ntilde;as para conseguir que el enemigo se pierda en ellas. O desista. La dificultad, sin embargo, no estriba en conquistar Afganist&aacute;n sino en sostener la continua guerra de guerrillas a la que los afganos, dirigidos por los diferentes se&ntilde;ores tribales de la guerra, someten al ej&eacute;rcito invasor, el cual, para prevalecer, e impedido de la posibilidad de mantener una lucha abierta, porque las caracter&iacute;sticas del terreno lo impiden, se ve obligado a adentrarse en abruptas y desconocidas monta&ntilde;as, de estrechos y nevados puertos, o a tomar las grandes ciudades a sabiendas de que el resto del pa&iacute;s, dos tercios, queda sin conquistar. 
    </p><p class="article-text">
        Al tomar la segunda decisi&oacute;n, tras fracasar la primera, fenecen los imperios. Se sepultan. Aunque los haya, como el que acaba de retirarse que, empecinadamente, haya cavado su propia tumba, porque, a las caracter&iacute;sticas orogr&aacute;ficas de la zona, ha de sumarse el que ha resultado ser un eficaz planteamiento estrat&eacute;gico de los insurgentes talib&aacute;n, los cuales, antes de atacar las grandes ciudades, en manos del ej&eacute;rcito aliado, han aislado el pa&iacute;s, primero, cortando las v&iacute;as de comunicaci&oacute;n entre los centros urbanos; segundo, haci&eacute;ndose con el control de la mayor&iacute;a de los treinta puestos fronterizos, privando de este modo al Gobierno central de una fuente de ingresos, y se han asegurado a la vez el control de suministros, especialmente el de alimentos; y, tercero, abriendo un segundo frente en el norte del pa&iacute;s, con el objetivo de&nbsp;evitar una posible reconstrucci&oacute;n de la Alianza del Norte,----coalici&oacute;n de milicias de distintos se&ntilde;ores de la guerra que combatieron, en la d&eacute;cada de los noventa, contra el poder talib&aacute;n--- que ha impedido una contraofensiva de las provincias hist&oacute;ricamente adveras. 
    </p><p class="article-text">
        Si a esto se une el socavamiento de las instituciones afganas por parte de las potencias internacionales, las cuales, en 2004, impusieron un r&eacute;gimen presidencialista que margin&oacute; al Parlamento y a los partidos afganos, o el acuerdo de Doha, antesala de la retirada actual, firmando por Donald Trump con los talib&aacute;n, sin la presencia del gobierno afgano, internacionalmente reconocido; el recurso permanente, por parte los pa&iacute;ses aliados, de, para asegurarse lealtad, recurrir al soborno, al exceso de prebendas o a la corrupci&oacute;n --- el nivel de esta en los ministerios afganos alcanz&oacute; tal dimensi&oacute;n que, en 2006, el coronel Cristopher Kolenda, consejero del Ej&eacute;rcito estadounidense, se refer&iacute;a a ella como &ldquo;cleptocracia&rdquo;, ratificada, en 2013, por el ex presidente afgano, Hamid Karzai, quien reconoci&oacute; haber recibido de la C.I.A., &ldquo;bolsas de dinero en efectivo, mensualmente, para distintos prop&oacute;sitos&rdquo;; el costoso entrenamiento militar que se sab&iacute;a no estaba dando resultados; el desprestigio aliado en la recuperaci&oacute;n de las instituciones, ---en las zonas tomadas por los rebeldes estos han ido implantando tribunales de justicia gratuitos, de los que, seg&uacute;n Martine Bulard , Le Monde diplomatique 13-09-21, entre la poblaci&oacute;n rural afgana se dice: &ldquo;Si eres rico, apela a los jueces del Gobierno: pagas y ganas. Pero si eres pobre, los talib&aacute;n son tu &uacute;nica soluci&oacute;n&rdquo;; el desconocimiento absoluto de las m&uacute;ltiples lenguas que se hablan en el pa&iacute;s; y, entre otras equivocaciones, la manipulaci&oacute;n de datos referentes a las bajas que, oficialmente, se anunciaban menos de la mitad, el resultado tiene sentido. 
    </p><p class="article-text">
        La guerra no se ha perdido en unos d&iacute;as. La guerra no se ha ido ganando jam&aacute;s. Los aliados ocuparon el pa&iacute;s pero no lo pacificaron. No supieron. No pudieron. Y sin paz no hay victoria. Los talib&aacute;n lo sab&iacute;an. Lo han sabido siempre. Acaba de o&iacute;r su nombre. Su hermano se acerca. Continuar&aacute; cuando se aleje.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/afganistan-paz-sangre_132_8344991.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Sep 2021 06:07:50 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Afganistán, paz de sangre]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmitifación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desmitifacion_132_8269793.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Con voz decidida, en uno u otro bando, los supervivientes comienzan a fabular la realidad, a insinuar ídolos y a crear héroes que, protegidos por la admiración, entrarán en la leyenda. No importarán tanto los hechos como la capacidad de creer en ellos de quienes sean seducidos por la lírica</p></div><p class="article-text">
        Lo conoc&iacute; cuando hab&iacute;a realizado su sue&ntilde;o. Las dudas que pesaban sobre su joven vida se deshac&iacute;an ante el empe&ntilde;o, el entusiasmo y el &eacute;xito de su ambicioso proyecto, sin cuyo resultado, a qu&eacute; negarlo, no me habr&iacute;a sido presentado, pese a que cuando lo mir&eacute; a los ojos ya hab&iacute;a pasado a la eternidad. No s&eacute; si hay otra diferente de la humana ni si la so&ntilde;ada existe, pero la &uacute;nica conocida, y recogida por la Historia del Hombre, es una que muestra la aventura de un acontecer tan sangriento y doloroso como los hechos que aclama, y en ese n&uacute;cleo terrible del devenir, donde crueldad y nombre se afaman, lo hall&eacute;. Casi dos mil cuatrocientos a&ntilde;os despu&eacute;s de su muerte, estaba vivo. La gloria humana hab&iacute;a cumplido su sue&ntilde;o. Y lo seguir&aacute; haciendo porque quienes lo conocieran, lo conocemos y quienes lo conocer&aacute;n, por efecto de un m&aacute;gico o endiablado concierto, cumplimos su deseo. Somos su eternidad. La que so&ntilde;&oacute;. Y mientras algo no cambie, un hilo de disfrute y curiosidad nos une a ambiciones pasadas convertidas, por mor de la necesidad humana de idolatrar, en futuros brillantes perge&ntilde;ados por otros, pues son estos, los otros, quienes transmiten la excepcionalidad de su haza&ntilde;a lo&aacute;ndola siglo tras siglo. 
    </p><p class="article-text">
        Curiosa la obediencia con la que cumplimos su intenci&oacute;n. Que su anhelo nos precise para realizarse, y que la realizaci&oacute;n la previera el loado, apunta al gran conocimiento que este ten&iacute;a del hombre, pues de alguna manera sab&iacute;a que si todo era excesivo, todo le ser&iacute;a perdonado. Si ganaba. Solo si ganaba e impon&iacute;a su descomunal mirada. Por esto, por ganar y que de &eacute;l supieran las gentes venideras, luch&oacute; como quien quiso ser. Como h&eacute;roe que vence al tiempo. &iquest;Cabe mayor logro? &iquest;Mayor heroicidad que la de habiendo vivido treinta y tres a&ntilde;os ser recordado alrededor de dos mil cuatrocientos? &iquest;Hab&iacute;a so&ntilde;ado &eacute;l, joven heredero macedonio, con una fama tan larga? Su nombre se irgui&oacute; entre las p&aacute;ginas del hombre a la par que las l&aacute;grimas de los vencidos, de su vasto imperio, a los que trat&oacute; como quien no olvida la impunidad del vencedor. Solo el vencedor puede ser generoso. Y para mayor realce de su obra, en alguna ocasi&oacute;n as&iacute; se mostr&oacute;. Con dignidad de semi dios, tal era la esencia de los h&eacute;roes griegos,&nbsp; deslumbr&oacute; a la Historia, y a quienes acuden a ella buscando saberes legendarios en los que zambullirse para rescatar verdades aturdidas por bofetones de silencio. Venci&oacute; y sedujo. Alejandro III ---rey de Macedonia, Hegem&oacute;n de Grecia, Fara&oacute;n de Egipto, Rey de Reyes de Media y Persia--- el Magno para Occidente, el Maldito para Persia, sigue seduciendo, aunque no sean pocos, entre los que me encuentro, los que reparen en el sabor amargo que dejan sus victorias hechas de atrocidad y fuego. Que su gesta mezclara culturas, expandiera la griega por el orbe conocido, o que su peque&ntilde;a figura se atreviera donde nadie lo acompa&ntilde;&oacute;, sus soldados lo abandonaron, no oculta su prop&oacute;sito, pues m&aacute;s all&aacute; de la vanidad propia de quien pretende sobrevivir a la muerte, de la que quiz&aacute; todos participemos, su sue&ntilde;o no era solo de prevalecer en el recuerdo. El sue&ntilde;o de Alejandro era de violencia. 
    </p><p class="article-text">
        Sin violencia su af&aacute;n no se cumpl&iacute;a. Lo hab&iacute;a aprendido de su padre, de sus maestros, de su pueblo, de las ciudades estado griegas del s IV a d C, de sus enemigos los persas, de su amado Aquiles, el h&eacute;roe hom&eacute;rico que lo aguardaba bajo la cabecera de todas las camas en las que durmi&oacute;, porque&nbsp; la Il&iacute;ada, uno de los poemas m&aacute;s hermosos que se haya escrito jam&aacute;s, es un canto atravesado de sangre. Una voz ennegrecida de violencia. Y de belleza. Dos opciones. &iquest;Por cu&aacute;l apostar? Alejandro opt&oacute; por la primera.&nbsp; Dej&oacute; la segunda para historiadores, seguidores y adeptos. Pero antes y despu&eacute;s de &eacute;l otros eligieron, y eligen, la misma forma de abrir los infiernos. La historia de las civilizaciones&nbsp; es una sucesi&oacute;n de horror y muerte acontecida por disfrutar el cielo de la verdad, del poder, o de la memoria. Por entrar&nbsp; en ese para&iacute;so el hombre mata. Lo ha hecho en todas las &eacute;pocas. En grupo e individualmente. &iquest;Para qu&eacute;? Que un grupo de adolescentes mate a otro adolescente en la calle, supuestamente por la orientaci&oacute;n sexual de este &uacute;ltimo; que otro resulte muerto, seg&uacute;n los indicios, por un ajuste de cuentas; que un tercero con s&iacute;ndrome de asperger sea apu&ntilde;alado hasta morir, o que una mujer de treinta y cuatro a&ntilde;os mate a su novia de dieciocho, sin entrar en aspectos de necesaria hondura, pone de manifiesto, en principio, la inquietante elecci&oacute;n de modelos a seguir que j&oacute;venes y adultos est&aacute;n eligiendo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;A qu&eacute; ese mortal criterio? &iquest;Qui&eacute;nes son y d&oacute;nde habitan los &iacute;dolos de los asesinos de este abrupto siglo? Arte, literatura, libros de texto, cine, televisi&oacute;n, videojuegos, comics, publicaciones monogr&aacute;ficas, ideolog&iacute;a pol&iacute;tica extrema, y&nbsp; ediciones gr&aacute;ficas, visuales o escritas, rinden culto a la violencia. A h&eacute;roes que tras vencer mediante la brutalidad obtienen los favores&nbsp; de las mujeres m&aacute;s bellas y de los mejor dotados, adem&aacute;s de poder, riqueza, fama, tierra. Tierra y&nbsp; agua, exig&iacute;an los persas a los rendidos. La violencia tiene ventajas. La parcialidad de cualquier causa no ha impedido que los pueblos hayan dirimido discrepancias, y lo sigan haciendo, mediante el uso de la fuerza ---sin matar no se gana una guerra, ni se pierde, ni se crea un imperio, ni se depone a un rey, ni se inician revoluciones, ni, ni--- pero que el resultado de aquella inaugure periodos de paz, implica la aceptaci&oacute;n social de la violencia, pues si se admiten los resultados, se aprueba el concurso de esta, sobre todo si se tiene en cuenta que cualesquiera de los bandos implicados en una contienda luchan para ganar. Para imponer a los vencidos la verdad que estos desprecian. No hay enga&ntilde;o, ni piedad, cuando se exalta la violencia, pero puede haber confusi&oacute;n cuando, tras ella, vencedores y vencidos experimentan la metamorfosis del horror a la belleza. La belleza de rescatar a las v&iacute;ctimas del lodo de los vencidos o de&nbsp; enaltecerlas por blandir el ardid de los aupados por el azar. Nada se escatima para celebrar la victoria ni para enmelar la desgracia del perdedor. 
    </p><p class="article-text">
        Con voz decidida, en uno u otro bando, los supervivientes comienzan a fabular la realidad, a insinuar &iacute;dolos y a crear h&eacute;roes que, protegidos por la admiraci&oacute;n, entrar&aacute;n en la leyenda. No importar&aacute;n tanto los hechos como la capacidad de creer en ellos de quienes sean seducidos por la l&iacute;rica. &iquest;Qu&eacute; Il&iacute;ada leen los criminales del siglo que nos nombra? &iquest;Qu&eacute; los que nunca conocer&aacute;n el hermoso poema? &iquest;Qu&eacute; Aquiles, qu&eacute; Alejandro o qu&eacute; diosa, actualmente, incitan a la violencia? &iquest;C&oacute;mo separar esta del mito? &iquest;C&oacute;mo de la cotidianeidad? &iquest;C&oacute;mo de la belleza? Porque mientras trencen la misma trenza la lucidez ser&aacute; pesadilla. Y torpeza. Un equipo de antrop&oacute;logos de la Universidad de Burdeos, dirigido por Isabel Crevecoeur, ha descubierto, en las excavaciones de Jebel Shahaba, norte de Sud&aacute;n, que de los 61 cad&aacute;veres de cazadores recolectores encontrados al menos veintiuno fallecieron por heridas causadas por lanzas y flechas. Trece mil a&ntilde;os m&aacute;s tarde, esta Guerra de la Edad de Piedra desmiente la calificaci&oacute;n con la que el &ldquo;Homo Sapiens Sapiens&rdquo; se bautiza y alardea de su condici&oacute;n, pues este &ldquo;Sabio&rdquo; sigue matando a sus iguales, y practicando, transmitiendo y legando la maldici&oacute;n de la violencia, sin despojarse de la denominaci&oacute;n de origen que se arroga, &ldquo;Sapiens&rdquo;, o sin que alguien sustituya esta, entre tantas posibles, por ejemplo y por empezar, por la de &ldquo;Primate Nescius Nescius&rdquo; m&aacute;s cercana a su intr&iacute;nseca naturaleza.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/desmitifacion_132_8269793.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Sep 2021 04:00:55 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desmitifación]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Triple salto mortal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/triple-salto-mortal_132_8166500.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/793b1e17-eeec-47e9-83f1-05e37923bd3c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Triple salto mortal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En cualquier momento o en cualquier lugar alguien, ayer, hoy, mañana, se ha erigido, o se erigirá, en conductor de la humanidad o de una parte de esta. Cambiará la máscara, el disfraz, pero la deformidad bajo la ropa y la mueca bajo el antifaz permanecen inmutables"</p></div><p class="article-text">
        El poder, que no se oculta para perpetuarse, va contra su naturaleza, antes de adquirir las formas de dominio con las que ordena las sociedades, deja ver la pulsi&oacute;n que una vez iniciada resulta imparable, porque de entre los c&oacute;digos propios que maneja sobresale el de prevalecer. Como sea. No hay &eacute;tica que lo asista ni valor que lo acompa&ntilde;e, pese a que una vez conseguido el fin para el que nace se avenga a constituirse en ley. Despu&eacute;s, siempre despu&eacute;s, de haber cometido atropellos, errores y&nbsp;horrores, y de haber puesto de manifiesto que carece de oponente. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier momento o en cualquier lugar alguien, ayer, hoy, ma&ntilde;ana, se ha erigido, o se erigir&aacute;, en conductor de la humanidad o de una parte de esta. Cambiar&aacute; la m&aacute;scara, el disfraz,&nbsp;pero la deformidad bajo la ropa y la mueca bajo el antifaz permanecen inmutables. Es un hecho tan antiguo como el hombre. Y tan nuevo, porque cada generaci&oacute;n proyecta una manera diferente de oponerse al sistema establecido. A qu&eacute; extra&ntilde;arse. El ser que somos no es de otra forma. 
    </p><p class="article-text">
        Me encuentro entre quienes, parafraseando a Goethe, dicen no haber o&iacute;do hablar de ning&uacute;n crimen que ellos mismos no se sintieran capaces de cometer. Ninguno, es demasiado para m&iacute;, pero&nbsp;m&aacute;s de los que legalmente se me podr&iacute;a&nbsp;acusar, siguiendo la m&aacute;xima &ldquo;Si tu ojo te escandaliza, arr&aacute;ncatelo&rdquo;, desde luego. 
    </p><p class="article-text">
        Desde hace dos legislaturas soy hu&eacute;rfana electoral. No es f&aacute;cil. La orfandad nunca lo es, pero por esto, o pese a esto, suscita mi inter&eacute;s la sucesi&oacute;n de acontecimientos que llevaron a esta Regi&oacute;n, afectando a otras, a las portadas de los medios, haciendo v&oacute;rtice en Madrid. Moci&oacute;n de censura en Murcia; cambio de lealtades pol&iacute;ticas; compra de disidentes de Ciudadanos y otros expulsados de Vox, necesarios para sostener el arquitrabe del poder; convocatoria de elecciones en la capital del reino; moci&oacute;n de censura en Castilla Le&oacute;n; dimisi&oacute;n de Pablo Iglesias de la Vicepresidencia Segunda del Gobierno de Coalici&oacute;n para optar a la presidencia de la Comunidad Aut&oacute;noma que presid&iacute;a la Sra. Ayuso; p&eacute;rdida de las elecciones por parte del partido morado; mantenimiento de la gobernanza de la Comunidad de Madrid por parte del PP y, por &uacute;ltimo, salida de la pol&iacute;tica, de momento, del l&iacute;der de Podemos. &iquest;Se estrenar&aacute; la nueva pol&iacute;tica, habida cuenta de la otrora salida de esta de Albert Rivera, con la desmitificaci&oacute;n de los laureles y del cetro? Conviene no aventurarse. 
    </p><p class="article-text">
        En cualquier caso, la mariposa alete&oacute; en esta Comunidad porque de no haber sido por la Moci&oacute;n de Censura de &ldquo;Cuidadanos&rdquo; y &ldquo;PSOE&rdquo; &iquest;se habr&iacute;a producido semejante concatenaci&oacute;n de sucesos? Para las dimisiones, si se produjeran, y el descontento razones no faltan. Por las calles de toda Espa&ntilde;a proliferan asociaciones ciudadanas cuyo objetivo consiste en poner voz a asuntos cotidianos que los sucesivos gobiernos se niegan a tratar y&nbsp;a resolver. 
    </p><p class="article-text">
        En Murcia, reivindicaciones como&nbsp;Absoluci&oacute;n Tres J&oacute;venes de las V&iacute;as; Inicio de la &Uacute;ltima Fase del Soterramiento; Recuperaci&oacute;n del Mar Menor; Mantenimiento de las V&iacute;as Ferroviarias de Corta y Med&iacute;a Distancia; Recuperaci&oacute;n de la L&iacute;nea F&eacute;rrea Murcia-Almer&iacute;a; Concentraciones en Defensa de la Educaci&oacute;n P&uacute;blica; de la Sanidad; Mejora del Transporte P&uacute;blico, y un largo etc&eacute;tera dejan ver una demanda social que postula el denominador com&uacute;n de dirigirse a un poder ausente. Pero &iquest;puede el poder satisfacer todas las necesidades de una sociedad compuesta por cuarenta y siete millones de habitantes? M&aacute;s ilegales. Parece dif&iacute;cil. M&aacute;s cuando los partidos pol&iacute;ticos tienden a constituirse en asociaciones estrictamente jerarquizadas, que, pese a propiciar el debate, condenan dentro de sus filas perspectivas distintas de la oficial y proh&iacute;ben a&nbsp;sus miembros disentir. 
    </p><p class="article-text">
        A&uacute;n ahora, en la democracia espa&ntilde;ola, no se permite discrepar. No solo est&aacute; prohibido. Se sanciona. Se llama disciplina de partido. Con una&nbsp;estructura de configuraci&oacute;n vertical, propia de sumisiones pasadas, y con la llamativa contradicci&oacute;n de intentar gobernar un pa&iacute;s, libremente, sustent&aacute;ndose en la falta de libertad de expresi&oacute;n interna,&nbsp;y en una severa reglamentaci&oacute;n ---que, entre otras normas, impide a los afiliados realizar declaraciones p&uacute;blicas contrarias a la l&iacute;nea oficial del partido, m&aacute;s all&aacute; de lo que este permite, o diferir del l&iacute;der del mismo, sin exponerse a la expulsi&oacute;n, esto en los partidos progresistas porque en los conservadores la mudez sesga la discordancia--- las diversas organizaciones pol&iacute;ticas practican la falacia de una sola voz, tanto para la manifestaci&oacute;n universal que las representa cuanto para la asunci&oacute;n de coaliciones de gobierno, porque los aspirantes a gobernantes siguen buscando alianzas que les permitan dirigir la sociedad, no holgadamente, sino ignorando al contrario. 
    </p><p class="article-text">
        Se acoge al similar, pero se descarta o denuesta al oponente olvidando que todo poder, por m&iacute;nimo que sea, precisa de una oposici&oacute;n que contrarreste a la fuerza principal; que recuerde que esta no pertenece a individuo alguno ni es exclusiva de opciones ideol&oacute;gicas varias, y,&nbsp;sobre todo, que ponga de manifiesto que la Oposici&oacute;n es la garant&iacute;a que el pueblo se concede para evitar raptos de poder. O autoritarismos. Y, sin embargo, pese a esta crucial funci&oacute;n, los partidos pol&iacute;ticos, sean del signo que sean, muestran un empecinado talante en despedir de sus filas o amonestar a quienes disienten, y en abatir a toda formaci&oacute;n que no profese o comparta su credo. 
    </p><p class="article-text">
        Estas caracter&iacute;sticas, junto con la pertinaz negativa de llegar a acuerdos con los que se encuentran en las ant&iacute;podas de sus creencias, evidencian la dificultad de los actuales dirigentes de deshacerse de la nost&aacute;lgica herencia de mayor&iacute;as absolutas, que tantos errores han cometido y tanto se acercan al poder detentado por reg&iacute;menes incrustados en el dolor. Que la memoria olvide las nefastas consecuencias de la divisi&oacute;n de un pa&iacute;s, donde una parte del mismo arremete contra la otra y ambas, aisladas y confundidas en sus respectivas verdades, ignoren que no hay logro, sino fracaso, cuando el poder se ejerce obstruido por la parcialidad, invita a considerar si el ejercicio del voto precisa de una reflexi&oacute;n individual m&aacute;s all&aacute; de lo que practica la costumbre. Porque &iquest;c&oacute;mo hablar con <em>el otro</em> sin saber hacerlo con las partes discordantes&nbsp;de uno mismo? &iquest;C&oacute;mo pretender que los partidos pol&iacute;ticos encuentren un nexo entre ellos si condenan sus respectivas divergencias internas? Y, no obstante, aplausos suscitar&iacute;a quien se atreviera a&nbsp;ensayar el triple salto mortal de conciliar entre contrarios.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/triple-salto-mortal_132_8166500.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jul 2021 04:00:59 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Triple salto mortal]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alrededor de las cosas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/alrededor-cosas_132_8096685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/52f172cb-c7b0-44e8-a9ef-c67fdbdf1292_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alrededor de las cosas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">﻿Cuando la voluntad de los pueblos no coincide con la ley ¿sabrán los extremos políticos, de uno y otro signo, prescindir de la violencia? Miles de años de civilización no la han erradicado. Todos los pueblos, o los gobernantes de estos, la han utilizado para instaurar, conquistar, conspirar, deponer gobiernos, y dirigir países o someterlos</p></div><p class="article-text">
        La especie delata. Y La humana es violenta. No solo, pero tambi&eacute;n. Y no siempre. En tiempos de paz menos. Se aletarga. &iquest;Ahora? Violencia machista, violencia de g&eacute;nero, violencia familiar, violencia contra la infancia, violencia juvenil, violencia policial, violencia de estado, violencia terrorista, violencia independentista, violencia racista, violencia de las mafias, violencia entre bandas, violencia violaci&oacute;n, violencia bullyng, violencia acoso, violencia verbal, violencia del movimiento okupa o contra este, violencia por injustificados desahucios, violencia en el deporte, violencia vecinal, violencia en el cine, violencia en televisi&oacute;n, violencia en las c&aacute;rceles, violencia criminal, violencia sexual, violencia verbal parlamentaria, violencia&hellip; La palabra recorre las calles sin ocultar su significado y se refuerza con rotundidad,&nbsp;o con sugerencia, tambi&eacute;n, en el lenguaje. 
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de estos meses, he le&iacute;do en las redes: Instagram, invitados a una conferencia, &ldquo;&hellip;D&ordf;&hellip; activista en <em>Carro de Combate</em>&rdquo; y &ldquo;&hellip;D&ordf;&hellip; activista en <em>Bloques en Lucha</em>;&rdquo;&nbsp;en el cartel publicitario de unas jornadas sobre educaci&oacute;n en 2021, una de las conferencias lleva el t&iacute;tulo,&nbsp;<em>&ldquo;A golpes con la habitaci&oacute;n propia. Instrucciones para dislocar la Norma&rdquo;;</em> Twitter &ldquo;Manifestaci&oacute;n&nbsp;con el lema &hellip;por las miles de personas que&nbsp;no tienen casa&hellip;.en contraposici&oacute;n al QuedateEnCasa de los gobernantes con ese mensaje perverso, privilegiado, blanco y clase media&hellip; es un grito para recuperar la protesta social;&rdquo; otro llamamiento&hellip;&ldquo;combativo&hellip; anticapitalista.&rdquo; 
    </p><p class="article-text">
        O este otro del Ayuntamiento de Murcia, con un primer plano del rostro de un joven con la boca abierta, presumiblemente gritando, que dice &ldquo;Murcia grita Cultura! Llaman la atenci&oacute;n los t&eacute;rminos utilizados en la difusi&oacute;n publicitaria de los actos citados, porque, como si de la crispaci&oacute;n verbal no hubiera que temer consecuencias, la violencia, o cierta alusi&oacute;n a las formas que la preceden, parece haberse&nbsp;instalado en el discurso de algunos movimientos o actividades ciudadanas con la naturalidad propia de quien conf&iacute;a en que el mensaje ser&aacute; convenientemente recibido, aunque no quede claro si la conveniencia estriba en golpear, gritar, combatir, luchar, dislocar, e ir contra la clase media, a la que pertenezco ---y cuya desaparici&oacute;n, por cierto, es el sue&ntilde;o dorado de cualquier aprendiz de dictador, o, algo, alojado en la profundidad de los llamamientos, terminar&aacute; por revelarse com&uacute;n a quienes convocan. 
    </p><p class="article-text">
        Porque si sectores de la sociedad de signo contrapuesto, movimientos antisistema, corporaci&oacute;n municipal y otros de tradici&oacute;n moderada como la educaci&oacute;n coinciden en im&aacute;genes poco calmas como una de las formas de reivindicar derechos o actividades, cabe suponer que el fondo social se ribetea agitado. Y en una realidad en la que la violencia, pese a estar prohibida, condenada y perseguida, se empecina en recordar su existencia, la perpetrada, hace apenas cuatro meses, tan extra&ntilde;os ya al recuerdo, por los defensores de la liberaci&oacute;n de Pablo Has&eacute;l se adhiri&oacute; al entorno. A imitarlo. Desde esa imitaci&oacute;n, Has&eacute;l y sus partidarios son hijos de su tiempo. De un tiempo plagado de consignas fracturadas cuyo mensaje se precipita en la frustraci&oacute;n, en la rabia y en la impotencia de una sociedad empe&ntilde;ada en mantener un sue&ntilde;o que acaso ya no sea, y ante la que los gobernantes m&aacute;s que gu&iacute;as se han convertido en reducto de desconfianza o privilegio. 
    </p><p class="article-text">
        La benevolencia con la que algunos miraban a Pablo Has&eacute;l no estribaba tanto en la raz&oacute;n, o no, que le asistiera, y que estas l&iacute;neas no aspiran a desentra&ntilde;ar, cuanto a la voz que muchos pod&iacute;an alzar pretextando su defensa, porque q<span class="highlight" style="--color:white;">uienes ped&iacute;an su libertad al grito de &ldquo;</span>Lluitar, crear poder popular&raquo; como su grito gritaba, no quer&iacute;an solamente la libertad del encarcelado. Quer&iacute;an algo m&aacute;s. No especificaban en qu&eacute; consiste el poder popular que quer&iacute;an crear, sobradamente expresado no obstante en dos mil diecisiete, pero lo buscaban. Sab&iacute;an, si no todos algunos desde luego,&nbsp;que, aunque la violencia no sea el camino, est&aacute; en este, y que no solo es uno de los medios de acceso al poder, sino que, convenientemente utilizada, a veces, es el definitivo. Que los disturbios se produjeran en Catalu&ntilde;a, en los &uacute;ltimos a&ntilde;os decidida a internacionalizar conflictos, es un ejemplo m&aacute;s de la facilidad de difusi&oacute;n de hechos que siendo locales pretenden aquiescencia mundial, porque la internalizaci&oacute;n no tiene por objeto, solamente, dar a conocer una situaci&oacute;n considerada injusta sino promover reacciones, adhesiones o una acci&oacute;n similar en otros lugares, y extender o fomentar una causa para hacerla com&uacute;n, como, en este caso, quiz&aacute;, un movimiento de nacionalismos europeos. 
    </p><p class="article-text">
        La revoluci&oacute;n burguesa espa&ntilde;ola de 1820, que tuvo como resultado el acceso al poder del trienio liberal, 1820-1823, por la que el absolutista Fernando VII fue obligado, entre otras medidas, a suprimir la Inquisici&oacute;n y a restaurar la Constituci&oacute;n de C&aacute;diz de 1812, &ldquo;la Pepa,&rdquo; lider&oacute; las de Oporto, el Piamonte y N&aacute;poles, y dej&oacute; sentir su influencia en la de Grecia. Se necesitaban reformas. Y se siguen necesitando. No resulta cre&iacute;ble la versi&oacute;n oficial de responsabilizar de las alteraciones del transcurrir ciudadano a &ldquo;los violentos,&rdquo; o al mal hacer de la polic&iacute;a, porque m&aacute;s all&aacute;, en un lecho social de malestar y de protesta, se precipita el presente. 
    </p><p class="article-text">
        Cuando la superpoblaci&oacute;n amenaza; los recursos siguen creciendo en manos de unos pocos; el empleo y la vivienda ofrecen precariedad; las reformas estructurales se al&iacute;an al desatino; los bajos salarios impiden prosperar; los efectos del cambio clim&aacute;tico dejan sentir, en algunas zonas ya, la inquietante transformaci&oacute;n que sobrevendr&aacute;; se utiliza la inmigraci&oacute;n para fines partidistas, y un largo etc&eacute;tera necesitado de sosegada revisi&oacute;n, es que algo profundo est&aacute; sucediendo. Y si ese algo, hastiado de impotencia, ante la mirada de gobernantes que dormitan en un confortable &ldquo;laissez faire laissez passer&rdquo; pol&iacute;tico, abraza propuestas extremas que presentan la violencia como &uacute;nico agente de cambio o como &uacute;nico medio para lograr un fin, es que la democracia da muestras de incapacidad para realizar pac&iacute;ficamente, sin fuerza en las personas o en las cosas, los cambios necesarios que toda &eacute;poca requiere. O que &ldquo;Lo Com&uacute;n&rdquo; est&aacute; resquebraj&aacute;ndose. 
    </p><p class="article-text">
        Dice Santo Tom&aacute;s de Aquino <span class="highlight" style="--color:white;">&ldquo;Si toda comunidad humana posee un Bien Com&uacute;n que la configura en cuanto tal, la realizaci&oacute;n m&aacute;s completa de este Bien Com&uacute;n se verifica en la comunidad pol&iacute;tica. Corresponde al Estado defender y promover el Bien Com&uacute;n de la sociedad civil, de los ciudadanos y de las instituciones intermedias.&rdquo; Y aunque la sociedad imbuida de democracia que conocemos disfruta del Bien Com&uacute;n, podr&aacute;, no obstante, discernirlo cuando lo excepcional la sorprenda? &iquest;Sabr&aacute; mantener y proteger, habida cuenta de los cambios habidos y avatares existentes, la relaci&oacute;n Espa&ntilde;a-Catalu&ntilde;a? </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Cuando la voluntad de los pueblos no coincide con la ley &iquest;sabr&aacute;n los extremos pol&iacute;ticos, de uno y otro signo, prescindir de la violencia? </span>Miles de a&ntilde;os de civilizaci&oacute;n no la han erradicado. Todos los pueblos, o los gobernantes de estos, la han utilizado para instaurar, conquistar, conspirar, deponer gobiernos, y dirigir pa&iacute;ses o someterlos. No hay que buscarla fuera. La llevamos dentro. Y este es el peligro: no moderar la antesala verbal que pudiera precederla o no dome&ntilde;ar la explosi&oacute;n destructiva que la hace presente, porque <span class="highlight" style="--color:white;">aquellos a&nbsp;quienes sirve, para dirimir control, posesi&oacute;n, supremac&iacute;a y riqueza, sin concebir el acuerdo, y sabiendo que la naturaleza humana adem&aacute;s de objeto propende a ser sujeto de ella, no dudan en concitar a uno de los instintos m&aacute;s primarios de la especie. Y arengan aviesamente. </span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/alrededor-cosas_132_8096685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 02 Jul 2021 06:43:42 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alrededor de las cosas]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Nombres bajo el agua. Bajo tierra]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/murcia/murcia-y-aparte/nombres-agua-tierra_132_8039460.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/4d80fe23-3af0-43f6-a6b8-e34caccbb3a8_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Nombres bajo el agua. Bajo tierra"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hay nada de lo que no nos apropiemos. Y esta apropiación cosifica lo que mira. A los niños también. Por supuesto. Los más débiles</p></div><p class="article-text">
        Hay un grito, que atraviesa la historia, de desvalimiento, de muerte, que pocas miradas oyen. Un grito infantil que nada sabe de la violencia que genera la subsistencia; que poco sabe de pulsos de poder; que solo quiere vivir. Un grito silencioso, mutilado, sangriento,&nbsp;que evidencia la capacidad de barbarie de la que es capaz la condici&oacute;n humana. Poco importa que la barbarie perpetre la violaci&oacute;n, y posterior matanza de mujeres, de las que han hecho gala los grandes guerreros, reyes, emperadores y mandatarios de los pueblos que en el mundo han sido, y son, o que para su expansi&oacute;n los imperios, prolijos en orfandad, hayan tolerado la agresi&oacute;n a la mujer para erigirse, pasado un tiempo, en defensores de la paz. 
    </p><p class="article-text">
        El recorrido hist&oacute;rico no es grato a la memoria. Como tampoco lo es comprobar, c&oacute;mo, actualmente, por intereses espurios, los grandes negocios de la corrupci&oacute;n echan ni&ntilde;as en los brazos de la prostituci&oacute;n, a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as a las calles, o unos y otras, ateridos de desconcierto, son presa&nbsp;de los conjuros de desolaci&oacute;n de sus padres. Poco importa. Son&nbsp;ni&ntilde;os que no pueden defenderse de la negrura de los adultos. Pero, no solo los hombres, las mujeres tambi&eacute;n matan, menos, muchos menos, pero lo hacen. Lo hacen por razones diferentes, o por las mismas, pero ambos, en la sin raz&oacute;n, utilizan el bien m&aacute;s preciado que han creado para vengar promesas que no cumpli&oacute; la luna. 
    </p><p class="article-text">
        Las transformaciones sociales, y estamos en un momento de cambio profundo, generan nuevas costumbres, nuevos espacios grupales, nuevas normas, nuevos delitos. Y nuevos cr&iacute;menes, aunque este, sin embargo, que no es nuevo, Medea, una de las tragedias escritas por Eur&iacute;pides en el siglo V a de C da buena cuenta de ello,&nbsp;confirma cu&aacute;nto se sigue atentado&nbsp;contra un hijo. Un hijo que conf&iacute;a en quien le ha dado la vida, en quien le procura sustento, no puede suponer, porque su inocencia no concibe tal crueldad, que su cuidador ser&aacute; su verdugo y que la herencia de este ser&aacute; miedo y desconfianza en la piel. Y en el alma. Si nos detuvi&eacute;ramos en este hecho, se parar&iacute;a el tiempo, el mundo, los quehaceres, los entretenimientos. Pero vamos deprisa. Muy deprisa. No queremos saber. Aunque, si matamos lo que amamos, incluida la orfandad por muerte de uno de los progenitores a manos del otro, en cierto sentido, no cabe duda, matamos al ni&ntilde;o. Y si matamos lo que amamos, en controversia con Oscar Wilde, nos hemos pervertido. Y todos somos responsables de ello. En desigual medida, pero en alguna, colaboramos, a veces sin saberlo, para que determinadas pr&aacute;cticas proliferen y delineen perfiles de referencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nos incumbe intentar modificar algo que bebe en las fuentes del horror. De la familia. No tengo las respuestas, pero urgen, adem&aacute;s de econ&oacute;mico-sociales, nuevas formas de relaci&oacute;n sentimental. Otro lenguaje amoroso. Uno nuevo. Nada de aguantar. De soportar lo insoportable para que se quede conmigo; para no quedarme sola; para que no se lo lleve otra u otro, o yo no vaya a encontrar a alguien que me quiera. Hay que irse. Hay que irse a tiempo. Antes, mucho antes de que aparezca la rabia, la violencia, y antes de que la incapacidad para dome&ntilde;arlas&nbsp;cercene el gusto por nosotros mismos. 
    </p><p class="article-text">
        Quiz&aacute;, solo quiz&aacute;, si esta sociedad no hubiera puesto todos los laureles en la pareja, y hubiera concebido una forma de vivir tan complaciente dentro como fuera de ella, el temor a la soledad no determinar&iacute;a la mayor&iacute;a de actos y decisiones. Y si estuvi&eacute;ramos dispuestos a aceptar que si no se dan las circunstancias no acaece un hecho, tal vez algo cambiara. Dicho de otro modo: si lo consentimos, suceder&aacute;.&nbsp;Gritos, mal genio; largas esperas sin respuesta; o qu&iacute;tate la falda; donde t&uacute; vayas, voy yo; contigo para toda la vida; no puedo vivir sin ti; sin ti no soy nada; como te vayas con otro te mato; como me dejes, me suicido, y dem&aacute;s florituras rom&aacute;nticas o zarandajas mentales, son, a veces, causa y destino de la violencia contra la infancia. 
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en una sociedad posesiva: mi casa, mi coche, mi hijo, mi amiga, mi pareja, mi pa&iacute;s, mis zapatillas de deporte, mi ciudad, mi peluquera, mi trabajo, mis vacaciones, mi pueblo, mi, mi, mi, mi ex, hasta el ex sigue siendo nuestro. &iexcl;Cabe m&aacute;s contradicci&oacute;n! No hay nada de lo que no nos apropiemos. Y esta apropiaci&oacute;n cosifica lo que mira. A los ni&ntilde;os tambi&eacute;n. Por supuesto. Los m&aacute;s d&eacute;biles. Y una vez cosificados se dispone de ellos a tenor de la voluntad o grado de enajenaci&oacute;n individual. Algo hay que hacer. Es prioritario hacerlo. Algo que impida que los asesinos duerman en las camas de sus v&iacute;ctimas y mezan, antes de matarlos, los sue&ntilde;os de sus hijos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Carmen Gallego Martínez]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jun 2021 04:00:33 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Nombres bajo el agua. Bajo tierra]]></media:title>
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