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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alberto Alberdi Larizgoitia]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alberto-alberdi-larizgoitia/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alberto Alberdi Larizgoitia]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Otra verdad incómoda: el sistema fiscal ya es regresivo por arriba y por abajo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/incomoda-sistema-fiscal-regresivo-abajo_132_12103524.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6110dd1d-27e3-49ee-b0f0-acfc4cea8524_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Otra verdad incómoda: el sistema fiscal ya es regresivo por arriba y por abajo"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"En el Gobierno, aunque se empieza a reconocer la enorme resaca de la Gran Recesión, las recetas y éxitos de ayer siguen imperando y el continuismo prima sobre la innovación"</p></div><p class="article-text">
        Debi&oacute; ser en 2015, entonces yo era jefe de estudios econ&oacute;micos y director de la revista Ekonomiaz en el Gobierno, cuando Angel To&ntilde;a, consejero de Empleo y Pol&iacute;ticas Sociales, me env&iacute;a un gr&aacute;fico internacional en la que se describ&iacute;a el impacto de los impuestos y gastos p&uacute;blicos por tramos de renta de la ciudadan&iacute;a para preguntarme si exist&iacute;a algo similar para el Pa&iacute;s Vasco. Mi respuesta: Ojal&aacute; lo hubiera, pero no y no es un ejercicio sencillo de llevar a cabo. Lo recuerdo ahora porque hete aqu&iacute; que he llegado al feliz conocimiento de que ese an&aacute;lisis ha sido llevado a cabo en <a href="https://fedea.net/category/observatorio-impuestos/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fedea</a> y que adem&aacute;s ofrece datos por comunidades aut&oacute;nomas. En realidad, se trata de toda una l&iacute;nea de investigaci&oacute;n que ofrece una enorme riqueza de informaci&oacute;n y de la que yo me limito a traer aqu&iacute; para su comentario s&oacute;lo un gr&aacute;fico de su &uacute;ltimo informe que adem&aacute;s del enlace anterior merece ser citado expresamente para reconocer debidamente el trabajo de sus autores ('Observatorio sobre el reparto de los impuestos y las prestaciones entre los hogares espa&ntilde;oles'<em>, </em>Noveno informe 2022, Julio L&oacute;pez Laborda, Carmen Mar&iacute;n Gonz&aacute;lez y Jorge Onrubia).
    </p><p class="article-text">
        Aunque yo he llevado al t&iacute;tulo el lado fiscal de la cuesti&oacute;n, se trata de un an&aacute;lisis mucho m&aacute;s amplio que en realidad dibuja la realidad completa de nuestro Estado de Bienestar desde el punto de vista de quien lo financia y quien se beneficia de las prestaciones. Se trata por tanto de un reflejo del impacto en los hogares por grupos de renta de las prestaciones en especie en forma de grandes servicios como salud y educaci&oacute;n y de las prestaciones monetarias como pensiones, desempleo, asistencia, familia, vivienda etc, por el lado del gasto, y por el lado del ingreso del IRPF, Sociedades, Patrimonio, Cotizaciones, IVA, Transmisiones, e impuestos especiales.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Tipos y subsidios medios efectivos por niveles de renta                            </span>
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        Como se ve la renta se divide en quintiles, 20, 40, 60, 80 y el &uacute;ltimo se desglosa en el decil que va de 80 a 90 y en el final de 91 a 99, con detalle final del 1% m&aacute;s rico. Pues bien, en el caso del Pa&iacute;s Vasco, la progresividad se rompe ya para el 10% de contribuyentes de mayor renta que contribuye con un 35%, cuatro puntos menos que el decil anterior, mientras que el 1% de mayores ingresos disfruta de una presi&oacute;n fiscal que es escandalosamente m&aacute;s baja &ndash;la mitad&ndash; que la del resto de su decila. Esa presi&oacute;n fiscal de las rentas m&aacute;s altas es la m&aacute;s baja de todas las comunidades aut&oacute;nomas, y a t&iacute;tulo de ejemplo vale la pena recordar que las correspondientes ratios en Madrid son del 37% y del 27%. El &ldquo;infierno fiscal&rdquo; del que he o&iacute;do hablar estos d&iacute;as no s&eacute; d&oacute;nde puede estar, pero no debe ser por aqu&iacute; porque la sorpresa crece cuando observamos que en Madrid (y en Espa&ntilde;a) la presi&oacute;n de los hogares de rentas medias de los quintiles segundo, tercero y cuarto es en todos ellos tres en torno a tres puntos superior a la del Pa&iacute;s Vasco. Y la sorpresa no acaba ah&iacute;, porque la progresividad se quiebra tambi&eacute;n para el primer quintil de rentas m&aacute;s desfavorecidas que soportan mayor presi&oacute;n que el quintil siguiente y que es la m&aacute;s alta de todas las comunidades aut&oacute;nomas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como no tenemos el detalle del papel de cada uno de los impuestos no podemos ir m&aacute;s all&aacute;, aunque los rasgos generales de lo que podr&iacute;amos esperar ya los hemos comentado en <a href="https://www.noticiasdegipuzkoa.eus/tribuna-abierta/2023/02/08/buscando-punto-partida-debate-fiscal-6417322.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">otro lugar:</a> una significativa menor presi&oacute;n en el Impuesto de Sociedades, una presi&oacute;n menor en renta, debida en gran parte a unas deducciones m&aacute;s generosas en vivienda y pensiones; y una presi&oacute;n similar en IVA y dem&aacute;s indirectos. Tambi&eacute;n entonces avanz&aacute;bamos la sospecha de que la progresividad del sistema estaba en entredicho, algo que estamos confirmando ahora. En ese articulo y en otras ocasiones he defendido que podr&iacute;a ser una buena estrategia favorecer la baja tributaci&oacute;n en Sociedades, pero claro siempre que no se comprometa la progresividad del conjunto de la fiscalidad, como estamos viendo que ocurre de hecho Hay que tener en cuenta que seg&uacute;n el mismo estudio que comentamos en Espa&ntilde;a las rentas de actividades econ&oacute;micas y del capital est&aacute;n enormemente concentradas: representan un 10% del total, en las rentas y medias y bajas, que sube al 20% en la decila superior y al 65% en el caso del 1% m&aacute;s rico. O si lo prefieren como tambi&eacute;n recordaba yo porque en Bizkaia el 3,4% de los declarantes acaparan el 45% de las rentas de capital que tributan al 25% mientras las del trabajo llegan al 49%.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por otra parte, esos cuantiosos gastos fiscales del IRPF no son eficientes y deber&iacute;an haberse eliminado hace ya mucho tiempo, en el caso de las deducciones de vivienda porque existe un acuerdo general de que se trasladan a los precios, y en el de las pensiones complementarias porque se deben concentrar en las rentas medias y bajas y en su limitada capacidad de ahorro y no en beneficiar a un producto financiero como es el sistema individual percibido en forma de capital, tal y como expuse en una <a href="https://www.irekia.euskadi.eus/es/news/62687-intervencion-alberto-alberdi-jornada-sobre-epsvs-empleo-organizada-por-empresa-xxi?track=1" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">jornada sobre EPSVs</a>. Por si a estas alturas alguno se est&aacute; refugiando en el &ldquo;mal de muchos&hellip;&rdquo;, sin concluir el dicho le recordar&eacute; que el sistema fiscal espa&ntilde;ol que nos sirve de referencia se compara muy desfavorablemente en el plano internacional en cuanto a su potencial redistributivo, algo que no sorprende a la vista de lo anterior, ya que la redistribuci&oacute;n del 10% de arriba al 50% de abajo es regresiva aline&aacute;ndose con pa&iacute;ses de Latinoam&eacute;rica y Europa del este en lugar de ser progresiva como ocurre en el mundo anglosaj&oacute;n y la Europa avanzada <a href="https://wid.world/www-site/uploads/2023/10/WorldInequalityLab_WP2023_17_Government-Redistribution-and-Development_Final-1.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">(V&eacute;ase este estudio de World Inequality Lab</a>). Tambi&eacute;n debe mover a reflexi&oacute;n el hecho de que estamos dejando al margen un impuesto tan importante como el de sucesiones y la vuelta del capitalismo patrimonial que ya denunci&oacute; Thomas Piketty en 'El Capital en el siglo XXI' y de cuyos efectos se hace eco recientemente 'The Economist' con un t&iacute;tulo bien sugerente: '<a href="https://www.economist.com/finance-and-economics/2025/02/27/how-to-get-rich-in-2025" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">C&oacute;mo hacerse rico en 2025. Olv&iacute;dese de su carrera, hoy la herencia es lo que importa</a>'<em>.</em> Lo que nos dice es que la tributaci&oacute;n por sucesiones es testimonial y que algunos pa&iacute;ses incluso la han suprimido, pero que las herencias suponen anualmente el 10% del PIB, en alg&uacute;n caso como Italia bastante m&aacute;s Y trayendo a nuestros d&iacute;as el ejemplo del 'Papa Goriot' de Balzac que glosaba Piketty nos dice que entre dos milenials londinenses, una que hereda la vivienda y otra no, la segunda, a pesar de un mayor esfuerzo profesional nunca llegar&iacute;a a amortizar una vivienda con el precio tan elevado. 
    </p><p class="article-text">
        La recomendaci&oacute;n volver&iacute;a a ser la que hac&iacute;a Vautrin a Rastignac: para qu&eacute; 'besarle la toga a un procurador y barrer con la lengua el Palacio de Justicia', deja el derecho y c&aacute;sate bien. En el Pa&iacute;s Vasco el capital neto en vivienda supone el 160% del PIB, nada que ver afortunadamente con el 270% de Londres, pero tras la ca&iacute;da de la Gran Recesi&oacute;n hemos recuperado el nivel del c&eacute;nit especulativo y en momentos anteriores ha sido del 125% con lo que la vivienda era m&aacute;s accesible para quienes dependen de las rentas del trabajo. Ante la escalada de precios, se achaca el problema a la falta de oferta, pero como alertan expertos como <a href="https://ctxt.es/es/20241201/Politica/48041/jaime-palomera-vivienda-espana-especulacion-sareb-congreso.htm?utm_campaign=lecturas-del-4-de-noviembre&amp;utm_medium=email&amp;utm_source=acumbamail?utm_campaign=linkedin?utm_campaign=linkedin" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Jaime Palomera</a> el incremento de precios se da tambi&eacute;n en zonas con declive demogr&aacute;fico y las compras sin hipoteca y los grandes tenedores evidencian que la propiedad inmobiliaria se ha convertido en objeto especulativo en un mundo de bajos tipos de inter&eacute;s, estancamiento de la inversi&oacute;n y recompras del capital por falta de alternativas de crecimiento. Por las mismas razones, est&aacute; claro que la reciente oleada de medidas fiscales son la alegr&iacute;a del rentista y van en la direcci&oacute;n equivocada ya que lo que recomiendan son medidas redistributivas (<a href="https://idrabcn.com/wp-content/uploads/2024/11/de-propietarios-a-inquilinos_2024.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">De propietarios a inquilinos</a>): &ldquo;como el aumento de los impuestos de propiedad (patrimonio, sucesiones e IBI) y de la fiscalidad por rentas del alquiler (eliminando las ineficaces bonificaciones al IRPF para personas f&iacute;sicas y las reducciones del impuesto de sociedades, ITP e IVA en la adquisici&oacute;n y alquiler de viviendas).&rdquo;
    </p><p class="article-text">
        Termino con la parte fiscal. Todos sabemos que el verdadero infierno est&aacute; all&iacute; donde no existe lo que la derecha llama infierno fiscal (el modelo europeo avanzado) y que algunas met&aacute;foras que se utilizan entre nosotros (hemos pasado de la ganader&iacute;a con las vacas lecheras al mundo forestal: &ldquo;cuidado con talar los &aacute;rboles&rdquo;) no hacen sino encubrir el argumento del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_derrame" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">trickle down o efecto derrame</a>: la opulencia de los ricos es necesaria para la supervivencia de los menesterosos. En su versi&oacute;n m&aacute;s ilustrada hasta se podr&iacute;a pretender que responde a la idea de John Rawls de que las desigualdades se justifican si son en beneficio de la sociedad. El problema es que se trata de una patra&ntilde;a que trata de hacer pasar por impulso al esp&iacute;ritu empresarial lo que no es sino favorecer&nbsp;la acumulaci&oacute;n pasiva del rentista. No sorprende por ello que haya sido rechazada desde un punto de vista &eacute;tico por el <a href="https://www.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Papa Francisco</a> y desde el punto de vista emp&iacute;rico hasta por el <a href="https://www.imf.org/en/Publications/Staff-Discussion-Notes/Issues/2016/12/31/Causes-and-Consequences-of-Income-Inequality-A-Global-Perspective-42986" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FMI</a>, que concluye que lo que se asocia al crecimiento es la mejora del ingreso del 20% m&aacute;s pobre no del m&aacute;s rico. Cuando la tributaci&oacute;n de Sociedades es particularmente baja, como es nuestro caso, se esgrime el argumento de la atracci&oacute;n de talento, toda una argucia porque resulta que ya existe un r&eacute;gimen especial privilegiado para directivos extranjeros. A veces se aduce tambi&eacute;n que no somos lo suficientemente ricos para contar con una mayor presi&oacute;n fiscal, algo que no resiste la comparaci&oacute;n internacional como mostr&eacute; en una colaboraci&oacute;n en este mismo medio: <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/insoportable-levedad-economistas_132_7937445.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La insoportable levedad de los economistas</a>.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vayamos pues a la otra cara del Estado de Bienestar: la de las prestaciones. Antes que nada, habr&iacute;a que decir que aparte de estas consideraciones relativas a la progresividad que hemos comentado toda reforma debe tener en cuenta las necesidades de gasto y que nuestro actual diferencial de cinco puntos menos de presi&oacute;n fiscal que la Zona Euro se traduce en una mayor debilidad de la protecci&oacute;n social, en familia, vivienda, formaci&oacute;n etc, y eso sin tener en cuenta las futuras necesidades en salud y pensiones derivadas del envejecimiento de la poblaci&oacute;n. Tambi&eacute;n que sin desde&ntilde;ar la fiscalidad el verdadero efecto redistributivo se produce por el lado del gasto como demuestra de manera formidable nuestro gr&aacute;fico. Los cuatro primeros quintiles de renta son beneficiarios netos del Estado de Bienestar y lo son de una forma verdaderamente progresiva que va desde un 71% de efecto neto sobre la renta bruta a un 5%, lo que demuestra que la intervenci&oacute;n p&uacute;blica es fundamental para los hogares m&aacute;s modestos de la sociedad. Ese efecto neto positivo que en Espa&ntilde;a se limita a tres quintiles, se alarga en nuestro caso hasta niveles relativamente altos de renta bruta, algo que es debido a las prestaciones monetarias y en concreto a que las pensiones vascas son relativamente elevadas. Por lo dem&aacute;s, la curva de la progresividad conjunta de ingreso y gasto, igual que la fiscal, se aplana en la &uacute;ltima decila y retrocede para el 1% m&aacute;s rico.
    </p><p class="article-text">
        Este estado de cosas refleja la situaci&oacute;n en 2022 cuando ya se hab&iacute;an remontado los terribles efectos de la Gran Recesi&oacute;n. Cuando vemos la verdadera dimensi&oacute;n del Estado de Bienestar comprendemos mejor las tensiones sociales que afloran cuando una crisis financiera tan grave hace que se desplome el crecimiento y la recaudaci&oacute;n y que haya que aplicar un ajuste severo en los servicios p&uacute;blicos y las prestaciones monetarias. La paradoja del capitalismo actual es que la provisi&oacute;n de los bienes esenciales depende de la producci&oacute;n de otros prescindibles o incluso superfluos. Pero tambi&eacute;n hay un margen para la gesti&oacute;n y alternativas que dependen de la propia sociedad y me parece importante aprender del pasado para preparar el futuro. En un art&iacute;culo que el peri&oacute;dico El Correo me asegur&oacute; en dos ocasiones que publicar&iacute;a justo antes de las elecciones al Parlamento Vasco del a&ntilde;o pasado y que finalmente rechaz&oacute; yo daba una opini&oacute;n sobre aquel ajuste que me permito reproducir ahora para que lo que fue condenado al silencio recobre aqu&iacute; la voz:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&hellip;la Administraci&oacute;n vasca sobre la base de un importante poder de promoci&oacute;n sustentado en el Concierto Econ&oacute;mico, pero con un d&eacute;bil poder de regulaci&oacute;n que se ha puesto de manifiesto cuando la Gran Recesi&oacute;n ha roto todas las costuras. Se pretende haber superado la segunda gran crisis con igual m&eacute;rito que la primera, comparando la situaci&oacute;n actual con el fondo de Gran Recesi&oacute;n de 2013, pero la realidad es bastante m&aacute;s compleja. El ajuste para la salida fue tremendo, y aunque impuesto en buena medida desde Madrid (nuevamente la regulaci&oacute;n), su crudeza se debi&oacute; tambi&eacute;n a la incapacidad de responder adecuadamente movilizando recursos fiscales basados en la redistribuci&oacute;n de rentas y en la solidaridad, que hubieran elevado el techo de gasto (recu&eacute;rdese que <a href="https://www.eldiario.es/euskadi/anatomia-inundaciones-vascas-1983-lehendakari-garaikoetxea-lidero-crisis-no-felipe-gonzalez_1_11805368.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las lluvias de 1983</a> propiciaron un recargo en el Impuesto sobre la Renta). Es verdad que haber reforzado la capacidad de gasto no supon&iacute;a liberarse del cors&eacute; de las tasas de reposici&oacute;n en servicios cr&iacute;ticos como la salud con alto crecimiento de la demanda, pero hubiera servido para mejorar muchas pol&iacute;ticas cuando tanta falta hac&iacute;a. Todo aquello aun proyecta una sombra sobre el bienestar de hoy y as&iacute; es percibido por la ciudadan&iacute;a. Una ciudadan&iacute;a que a pesar del alto nivel de empleo (m&aacute;s de un mill&oacute;n de afiliados a la Seguridad Social), piensa que sigue viviendo en crisis por el encarecimiento del coste de vida, al mismo tiempo que hace del aeropuerto de Bilbao el de mayor crecimiento de toda la pen&iacute;nsula. Una ciudadan&iacute;a que protagoniza un alto absentismo laboral, a la vez que una alta conflictividad para no perder poder adquisitivo. Hay sin duda una gran dualidad en la sociedad y amplios colectivos prestos para la captura de rentas, pero es verdad igualmente que muchos de esos conflictos se han cerrado con subidas significativas de salarios en segmentos laborales particularmente desfavorecidos y, en cualquier caso, la participaci&oacute;n del trabajo en el valor a&ntilde;adido en 2022 (51,9%) estaba en su nivel m&aacute;s bajo desde 1980&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Se dice que la mejor pol&iacute;tica social es el empleo, pero no que la mejor pol&iacute;tica redistributiva es la que parte de una equitativa distribuci&oacute;n primaria de la renta y que esa cifra del 51,9% est&aacute; diez puntos por debajo de la que exist&iacute;a principios de los a&ntilde;os ochenta.&nbsp;Si tenemos en cuenta que la imposici&oacute;n directa gravita sobre el trabajo, nos damos cuenta de que adem&aacute;s del efecto directo de esa merma ello se traduce en un menor potencial fiscal para financiar el estado de bienestar.
    </p><p class="article-text">
        Bien despu&eacute;s de haber desgranado algunas evidencias sobre el Estado de Bienestar actual que pensamos deber&iacute;an tenerse en cuenta para construir el futuro. Pero cuando se observa la acci&oacute;n y las propuestas pol&iacute;ticas en curso no se puede evitar una cierta decepci&oacute;n. En la oposici&oacute;n, la izquierda de EH Bildu est&aacute; pol&iacute;ticamente bloqueada de ra&iacute;z por la falta de una palinodia necesaria y de una renovaci&oacute;n de personas que la redima de un horrible pasado. En el Gobierno, aunque se empieza a reconocer la enorme resaca de la Gran Recesi&oacute;n, las recetas y &eacute;xitos de ayer siguen imperando y el continuismo prima sobre la innovaci&oacute;n. La izquierda abertzale no quiere mirar al pasado y el PNV lo hace tanto que parece que el futuro se detiene, dec&iacute;a yo en mi art&iacute;culo fallido que por ello se titulaba 'Cuando el futuro parece que se detiene, hay que recuperarlo'. Pues eso, a recuperarlo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Alberdi Larizgoitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/incomoda-sistema-fiscal-regresivo-abajo_132_12103524.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 04 Mar 2025 20:46:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Otra verdad incómoda: el sistema fiscal ya es regresivo por arriba y por abajo]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Otro momento Minsky? Los riesgos de un mundo en deuda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/momento-minsky-riesgos-mundo-deuda_132_11919505.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c323ee58-b9bf-4e03-adaf-21cd8a0dcd34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Otro momento Minsky? Los riesgos de un mundo en deuda"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Todo depende de lo que hagamos, pero ahora sabemos que el mundo aprendió algo de la Gran Recesión y que por eso pudimos afrontar la pandemia gracias al sector público"</p></div><p class="article-text">
        Un amigo me da traslado de un art&iacute;culo en franc&eacute;s con un gr&aacute;fico de la deuda p&uacute;blica de Estados Unidos que alcanza al 125% del PIB y me pregunta si podemos estar cerca de otro momento Minsky. Si no sabes de que se trata no te alarmes, la inmensa mayor&iacute;a de los economistas tampoco sab&iacute;a qui&eacute;n era Hyman Minsky ni de su <em>hip&oacute;tesis de la inestabilidad financiera</em> cuando lleg&oacute; la crisis en 2008. Yo como postkeynesiano lo hab&iacute;a estudiado, pero la verdad es que tampoco supe alertar de la amenaza porque entonces estaba en el Departamento de Industria, Comercio y Turismo preocupado por temas de competitividad y deslocalizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El art&iacute;culo que cita mi amigo sigue de cerca a Ray Dalio, el inversionista de Bridgwater cuyas ideas he citado en alguna de mis intervenciones como viceconsejero (<a href="https://www.irekia.euskadi.eus/es/news/56815-viceconsejero-alberto-alberdi-inaugura-foro-profesional-sobre-finanzas-tesoreria-organizado-por-elkargi-sgr" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Apertura del 20&ordm; Foro Profesional de Finanzas y Tesorer&iacute;a e Elkargi</a>), porque me parecen v&aacute;lidas. M&aacute;s que una teor&iacute;a &eacute;l tiene&nbsp;una plantilla de c&oacute;mo evolucionan los procesos de endeudamiento pero que supone una descripci&oacute;n v&aacute;lida de c&oacute;mo funciona la econom&iacute;a. Con deudas p&uacute;blicas&nbsp;y&nbsp;privadas que se acercan al 300% del PIB -el art&iacute;culo solo habla de la p&uacute;blica, pero los problemas de verdad suelen estar en la privada- se supone que podemos estar a las puertas de una crisis financiera y de un doloroso proceso de desapalancamiento como el de la Gran Recesi&oacute;n iniciada en 2008. 
    </p><p class="article-text">
        El valor del enfoque de Dalio, reside en que, en lugar de ver las finanzas como un espejo de la econom&iacute;a real, considera al cr&eacute;dito como una fuente de demanda, tan v&aacute;lida como la propia renta y de ah&iacute; que sean los propios ciclos del cr&eacute;dito a medio y largo plazo los que origen a los ciclos econ&oacute;micos. Si a ti, lector, te parece de sentido com&uacute;n, es que no eres economista, y si lo eres seguramente perteneces a alguna de las escuelas minoritarias, bien a la postkeynesiana o a la escuela austr&iacute;aca. Si te interesa Dalio y no tienes tiempo, m&aacute;s&nbsp;que leer sus libros puedes ver un video muy b&aacute;sico pero muy acertado y did&aacute;ctico en este <a href="https://youtu.be/npoNbXXS4oQ?si=2KaPlQiBF_RTV_x3" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">enlace</a>. All&iacute; se muestra como el ciclo de cr&eacute;dito a medio plazo se inserta a su vez en una onda mayor a largo plazo, que cuando quiebra ser&iacute;a la que causa grandes cataclismos como la Gran Recesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La visi&oacute;n de Minsky es totalmente compatible con lo anterior, pero su hip&oacute;tesis de la inestabilidad financiera es algo m&aacute;s sofisticada y se refiere al funcionamiento interior de un sistema financiero que desde la estabilidad se desliza progresivamente hacia la asunci&oacute;n de mayores riesgos. En concreto el llamado <em>momento Minsky</em> se refiere al punto en que las estructuras de deuda que han evolucionado&nbsp;desde una financiaci&oacute;n de&nbsp;<em>cobertura</em>&nbsp;(los ingresos devuelven&nbsp;la deuda), a otra&nbsp;<em>especulativa</em>&nbsp;(se precisa revalorizaci&oacute;n de los activos para hacerlo) y luego a una de tipo&nbsp;<em>Ponzi&nbsp;</em>(se precisa m&aacute;s deuda para responder a la deuda) ya no pueden sostenerse. 
    </p><p class="article-text">
        En mi intervenci&oacute;n antes citada yo comentaba c&oacute;mo la reducci&oacute;n de la deuda hab&iacute;a sido notable en Espa&ntilde;a y en Euskadi, pero c&oacute;mo la deuda global hab&iacute;a seguido creciendo, pero eso era en 2019. Ahora reviso el <a href="https://www.imf.org/external/datamapper/GDD/2024%20Global%20Debt%20Monitor.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Global Debt Monitor 2024</a> del FMI y compruebo que la deuda global alcanz&oacute; su c&eacute;nit en 2020 con un valor del &nbsp;257% del PIB mundial, y desde entonces se ha reducido hasta el 237%, tanto en su componente privado como en el p&uacute;blico; cosa que no ha ocurrido en China donde ha seguido creciendo hasta llegar al 289% del PIB en 2023, sobre todo por el aumento de la deuda privada, pero tambi&eacute;n de la p&uacute;blica. Tambi&eacute;n se&ntilde;alaba que no hace falta estructuras de deuda muy especulativas o Ponzi, sino que otros factores como la pol&iacute;tica monetaria o una crisis de ingresos debida a factores geopol&iacute;ticos o a una guerra comercial podr&iacute;an servir tambi&eacute;n de desencadenantes, algo que vuelve a estar de actualidad con la vuelta de Trump.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Puede volver a ocurrir? Esa era la pregunta que daba t&iacute;tulo a un libro de Hyman Minsky de 1982 que entonces se formulaba de forma ret&oacute;rica haciendo referencia a la crisis financiera de 1929. Ahora sabemos que la pregunta recibi&oacute; una respuesta positiva en 2008, pero que a la vista de unos datos que no invitan precisamente al optimismo vuelve a plantearse de nuevo. Como la naturaleza humana es como es y dado que los intereses dominan a menudo a la raz&oacute;n, sabemos que podemos tropezar repetidas veces en la misma piedra. Por eso Dalio piensa que la respuesta es otra vez afirmativa, as&iacute; que no sorprende que en determinados c&iacute;rculos se pongan de moda refugios para la riqueza tan extravagantes como el bitcoin. 
    </p><p class="article-text">
        Como muestra el art&iacute;culo que me remit&iacute;a mi amigo y que dio origen a esta reflexi&oacute;n, la visi&oacute;n conservadora dominante dirige siempre su atenci&oacute;n a lo p&uacute;blico como fuente del problema, pero el riesgo real radica en la banca en la sombra y en las estructuras financieras que descansan en el privilegio exorbitante de la banca de crear dinero tambi&eacute;n para financiar inversiones especulativas y no s&oacute;lo para financiar a la econom&iacute;a real. Todo depende de lo que hagamos, pero ahora sabemos que el mundo aprendi&oacute; algo de la Gran Recesi&oacute;n y que por eso pudimos afrontar la pandemia gracias al sector p&uacute;blico. 
    </p><p class="article-text">
        Hemos tenido crecimiento econ&oacute;mico e inflaci&oacute;n, lo que ha ayudado al desapalancamiento y a reducir los riesgos. Junto a las quitas y la reestructuraci&oacute;n de la deuda son v&iacute;as para conseguir lo que Dalio llama un desapalancamiento &ldquo;hermoso&rdquo;, es decir que sea lo suficientemente equilibrado para no causar una recesi&oacute;n. Pero apenas se ha comenzado a explorar la otra gran herramienta que existe para conseguir que &eacute;ste sea efectivo: una redistribuci&oacute;n de rentas que revierta el vuelco de en torno a diez puntos en la distribuci&oacute;n del valor a&ntilde;adido a favor del capital que ha tenido lugar en la era neoliberal y que es la raz&oacute;n de una mayor desigualdad.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Alberdi Larizgoitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/momento-minsky-riesgos-mundo-deuda_132_11919505.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2024 20:46:01 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Otro momento Minsky? Los riesgos de un mundo en deuda]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lecciones de antropología y economía en la cola del Alcázar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/lecciones-antropologia-economia-cola-alcazar_132_11792947.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aea0922d-3d64-4de8-814e-908abade81e5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lecciones de antropología y economía en la cola del Alcázar"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Las sociedades actuales desplazan su consumo hacia actividades colectivas y consumo social en los que se da una interdependencia entre los consumidores y entre ellos y los productores que ocasiona unos problemas de coordinación que el mercado no puede resolver"</p></div><p class="article-text">
        Vuelvo a Sevilla m&aacute;s de treinta a&ntilde;os despu&eacute;s de que por razones de trabajo la visitara en dos ocasiones, el a&ntilde;o anterior y el posterior de aquella celebrada Expo de 1992. No tengo mucha querencia por este tipo de acontecimientos, as&iacute; que no lamento haberlo esquivado, aunque supongo que los residentes aprecian los impulsos modernizadores que tuvo aquel evento. Para m&iacute; en cambio el punto de atracci&oacute;n principal sigue siendo hoy como ayer el esplendor de aquella Sevilla que entre los siglos XV al XIX fue la base desde la que se abord&oacute; la conquista y colonizaci&oacute;n de Am&eacute;rica. Durante aquel periodo Sevilla fue una ciudad global y verdadera avanzadilla del desarrollo en todo el mundo. 
    </p><p class="article-text">
        Como vasco s&eacute; bien de la importancia que tuvo tambi&eacute;n para nosotros gracias al brillante magisterio de Alfonso de Otazu y de Jos&eacute; Ram&oacute;n D&iacute;az de Durana, quienes en su libro 'El esp&iacute;ritu emprendedor de los vascos' narran precisamente la presencia destacada de nuestro pueblo en aquella avanzadilla y luego su protagonismo en la explotaci&oacute;n del Cerro Rico de Potos&iacute; y como encomenderos en Mexico y otros virreinatos. Qu&eacute; impresionante desfile de personajes: cargadores, banqueros, negreros, contadores, tesoreros, maestros de nao, que en Sevilla aparecen vinculados a la hoy calle de Fern&aacute;ndez y Gonz&aacute;lez y a la capilla de la Piedad del convento de San Francisco, que era la propia de la Naci&oacute;n Vascongada. Como adem&aacute;s tengo reci&eacute;n le&iacute;do el libro de Felipe Pigna titulado 'Los mitos de la historia de Argentina', y me viene a la memoria la barbarie desplegada contra Tupac Amaru, entiendo mejor que <a href="https://www.eldiario.es/cultura/libros/gabriela-wiener-quiero-espana-pida-perdon-no-dar-titulares-diciendo-espana-pide-perdon-dios_128_11759661.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gabriela Wiener</a> se haga eco de la cita de que &ldquo;en los Andes hay cinco estaciones: la primavera, el verano, el oto&ntilde;o, el invierno y la masacre&rdquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Por si fuera poco lo anterior, sucede que mi visita acontece justo despu&eacute;s de la festividad del 12 de octubre, por lo que no puedo menos que recordar la destacada participaci&oacute;n vasca en la brutalidad de aquella conquista y explotaci&oacute;n, con numerosos actores menos conocidos, pero para la que bastar&iacute;a evocar la figura del violento Lope de Aguirre o la extrema brutalidad de Juan de O&ntilde;ate, para hacerse una idea. &iquest;Pedir perd&oacute;n? Claro, no s&eacute; c&oacute;mo pueden caber dudas y c&oacute;mo nos estamos demorado tanto. Cuando veo la r&eacute;plica de la Nao Victoria atracada en el Arenal no puedo evitar establecer una contraposici&oacute;n total con el talante de la aventura interesada pero civilizatoria para '<a href="https://theobjective.com/cultura/2022-09-04/elcano-supervivientes-vuelta-al-mundo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">descubrir la Especer&iacute;a</a>', que fue culminada por Juan Sebasti&aacute;n Elcano y recordar que entre los diecisiete que llegaron con &eacute;l a Sanl&uacute;car de Barrameda el 6 de setiembre de 1522 estaban tambi&eacute;n el bermeano Juan de Acurio y los barakaldeses Jon Urrutia de Arratia y Jon Otxoa de Zubileta, miembros de una expedici&oacute;n de lo m&aacute;s internacional que uno se pueda imaginar: junto a andaluces, castellanos y vascos hab&iacute;a portugueses, italianos, franceses, pero tambi&eacute;n griegos, alemanes, belgas, ingleses, irlandeses&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Hoy en d&iacute;a no son menos sino muchas m&aacute;s las nacionalidades que merodean por la Sevilla actual durante mi visita, pero ya no somos emprendedores ni aventureros sino turistas. Genuinos representantes de esta plaga del siglo XXI que es la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica, el principal cambio que observo pasados treinta a&ntilde;os. Bueno, plaga y bendici&oacute;n a un tiempo, dir&aacute;n algunos, porque este despegue de la experiencia tur&iacute;stica como bien de consumo estelar de las sociedades de renta alta se revela como una fuente principal de actividad econ&oacute;mica y empleo para numerosas econom&iacute;as, y no digamos para la espa&ntilde;ola.
    </p><p class="article-text">
        Pero esas hordas tur&iacute;sticas que se adue&ntilde;an del centro de la ciudad no son f&aacute;ciles de gestionar. Si el foco del goce de la experiencia tur&iacute;stica son bienes p&uacute;blicos como el barrio de Santa Cruz, la Catedral y su Giralda y el Real Alc&aacute;zar es preciso acudir al racionamiento porque, aunque todos podemos acceder a ellos por el principio de 'no exclusi&oacute;n'<em>,</em> no todos podemos gozar de ellos a la vez por el principio de 'rivalidad' en su consumo. En realidad, no estamos ante bienes p&uacute;blicos puros, como ser&iacute;a un faro, sino ante los llamados 'bienes comunes', como una pesquer&iacute;a o la caza en un monte. Ante ello un anarcoliberal, esp&eacute;cimen hoy de moda, recurrir&iacute;a a soluciones de mercado: el mercado asigna los bienes a quienes m&aacute;s los valoran, dir&iacute;a; en realidad lo hace a quien tiene la renta m&aacute;s alta y no le supone nada pagar un precio por alto que se establezca, lo que no es precisamente lo mismo. Esto es, para evitar el riesgo de la 'tragedia de los comunes', los convertir&iacute;a en 'bienes club', como si fueran un exclusivo campo de golf o una marina de lujo. Afortunadamente, como mostrara la premiada con el Nobel de econom&iacute;a de 2009 Elinor Ostrom, los bienes comunes se pueden gestionar con reglas sencillas y evitar as&iacute; su degradaci&oacute;n y la llamada tragedia y hacerlo de una manera democr&aacute;tica y autogestionada. As&iacute; se hace de alguna manera con los dos monumentos m&aacute;s emblem&aacute;ticos de Sevilla, el Alc&aacute;zar y la Catedral, estableciendo un l&iacute;mite de visitantes de modo que cuando uno llega a la ciudad la reserva de entradas 'online' puede muy bien quedar fuera del horizonte temporal de su estancia. 
    </p><p class="article-text">
        Esto es as&iacute; especialmente en el caso del Alc&aacute;zar, cuya demanda es extraordinaria, de manera que sus gestores han establecido un numerus clausus de 400 entradas que se pueden retirar de taquilla a primera hora de la ma&ntilde;ana. Lo s&eacute; bien, porque cuando llegamos a la cola del Patio de Banderas por el que se accede a la taquilla, un guarda canta los n&uacute;meros 399 y 400 haciendo click en una dispositivo y justo tras nosotros pone un poste con un letrero que dice &ldquo;No hay entradas-Sold out&rdquo;. Son las nueve y media de la ma&ntilde;ana y nos sentimos afortunados entonces, ignorantes como &eacute;ramos de que nos aguardaban dos horas de paciente espera y toda una experiencia vital sobre el comportamiento humano.
    </p><p class="article-text">
        Desde aquel momento, la gente no cesa de llegar al final de una cola que apenas se mueve y el guarda con paciencia infinita no se cansa de indicar lo que dice el poste y repetir m&aacute;s veces en ingl&eacute;s que en castellano que la taquilla se ha abierto a las nueve y que hay gente haciendo cola desde las seis y media de la madrugada. Pero la gente se resiste a aceptar su decepci&oacute;n y con insistencia variable solicita que se haga una excepci&oacute;n. Como observador directo, tras la repetici&oacute;n de la misma escena m&aacute;s de una docena de veces, me descubro en mis cavilaciones inclinado a establecer que la resistencia a la aceptaci&oacute;n de la norma y que todo puede ser objeto de transacci&oacute;n es mayor en las gentes del sur, que seguramente vienen del norte, pero a los que se distingue por la indumentaria o los rasgos raciales. El &uacute;ltimo ejemplo, una pareja seguramente de origen indio o pakistan&iacute; pero brit&aacute;nicos, que insisten en permanecer fuera de la cola y que gracias a su pertinacia consiguen finalmente ser admitidos porque otra pareja que est&aacute; delante de nosotros se ven obligados a abandonarla ya que se les echa encima la hora que tienen reservada para ver la Catedral. En ese momento ni siquiera puedo imaginar todo lo que nos queda por presenciar y c&oacute;mo mis cavilaciones van a quedar sin m&aacute;s como el fruto de lo que quiz&aacute; podr&iacute;a ser un prejuicio cultural.
    </p><p class="article-text">
        La cola de la cola se ha ido moviendo bajo una fina lluvia hasta llegar al arco de entrada al Patio de Banderas. Y hete aqu&iacute; que un anciano italiano, pretextando que se hab&iacute;a estado refugiando de la lluvia se ha incorporado subrepticiamente a la misma en aquella esquina e incluso aparece luego con un acompa&ntilde;ante de su edad. El guarda que ha pasado ya un buen rato moviendo tras nosotros y luego tras los brit&aacute;nicos de origen indio el letrero de &ldquo;No hay entradas&rdquo;, no puede caer en semejante enga&ntilde;o y los expulsa de la cola.
    </p><p class="article-text">
        La cola ya es una l&iacute;nea de la longitud del Patio, aunque al final se quiebra unos treinta metros m&aacute;s a la derecha para alcanzar la taquilla, y en su lento avance se sigue repitiendo la misma escena con la gente nueva que va llegando. Una amplia familia mexicana se resiste a aceptar su frustraci&oacute;n y un joven miembro de la misma desaf&iacute;a y exaspera al guarda diciendo que lo quiera o no &eacute;l va a permanecer &ldquo;en la formaci&oacute;n&rdquo;, que es como &eacute;l llama a la cola. Este machote acabar&aacute; desistiendo justo poco antes de que una pareja de mediana edad elegantemente vestida lo intente con una estratagema parecida a la del italiano. Al o&iacute;rlos hablar la primera vez pens&eacute; que esa 'lady' y su 'gentleman' ven&iacute;an de la misma City, pero no, eran de Nueva York; y como los mexicanos no quer&iacute;an volver a cruzar el charco sin ver el palacio. Para ello aquella se&ntilde;ora tan bien ense&ntilde;oreada se hab&iacute;a acodado al poste que con su cinta delimitaba el tramo de la cola m&aacute;s cercano a la taquilla y desde all&iacute; con su pareja tras ella estaba ya casi incorporada de lado a la cola ante el silencio de los m&aacute;s pr&oacute;ximos, pero no de nosotros ni del guarda que al advertirlo los expulsa de la cola sin contemplaciones.
    </p><p class="article-text">
        La cola y la espera estaban a punto de llegar a su final, pero todav&iacute;a faltaba otro episodio desagradable. Una se&ntilde;ora valenciana se acerca a nosotros y nos quiere dar el dinero para que le saquemos entradas para ella y dos amigas, a lo que nos negamos rotundamente. Hacerlo no solo era romper las reglas sino dejar fuera a los que tras nosotros hab&iacute;an entrado en buena lid. La se&ntilde;ora no s&oacute;lo no lo vio as&iacute;, sino que ya desde la distancia junto a sus amigas nos vituperaba por nuestra falta de &ldquo;solidaridad espa&ntilde;ola&rdquo; en una cola llena de extranjeros. Por cierto, ahora que escribo sobre ello me pregunto si &ldquo;los rasgos de solidaridad de pronunciada agresividad&rdquo; que el historiador franc&eacute;s Pierre Chaunu advert&iacute;a en el comportamiento de los vascos en la Sevilla del siglo XVI no vulnerar&iacute;an tambi&eacute;n los principios de la justicia como equidad, teniendo en cuenta su elevada participaci&oacute;n en aquellos negocios. En todo caso, le respondimos indignados en la forma en que pudimos ante la perplejidad de los que nos rodeaban, todos extranjeros, que no alcanzaban a comprender la raz&oacute;n de aquella pol&eacute;mica.
    </p><p class="article-text">
        En una tarde agotadora visitamos primero el Alc&aacute;zar y luego la Catedral, para dar fe de la verdad del dicho de que &ldquo;no haya nada en Sevilla que no sea grande&rdquo;, al tiempo que nos sumergimos de lleno en el ambiente de los poderes de esa &eacute;poca en la que, desde esta ciudad y su Casa de Contrataci&oacute;n, se promovi&oacute; y control&oacute; el desarrollo de las Indias, hasta que su propia crisis institucional como consecuencia de la invasi&oacute;n napole&oacute;nica sirvi&oacute; de catalizador de los procesos de independencia. Pero m&aacute;s all&aacute; de disfrutar del esplendor de Sevilla y del testimonio arquitect&oacute;nico e hist&oacute;rico de aquel tiempo, aprendimos importantes lecciones sobre el comportamiento humano y la naturaleza de los retos del tiempo en que vivimos. 
    </p><p class="article-text">
        Una visi&oacute;n antropol&oacute;gica y humanista como la que nos propone Gillian Tett en 'Anthro-Vision', cuyos or&iacute;genes est&aacute;n en Franz Boas y sus disc&iacute;pulas tal y como describe Charles King en 'Escuela de rebeldes'<em>,</em> nos alerta de que la existencia humana es una historia de diversidad y de que no existe un &uacute;nico marco cultural por lo que har&iacute;amos bien en sumergirnos en las mentes y vidas de los otros para ganar empat&iacute;a, al tiempo que tambi&eacute;n debemos vernos a nosotros mismos con la mirada de un extra&ntilde;o. Pero siendo esta una ense&ntilde;anza incuestionable, descubrimos tambi&eacute;n que dentro de la diversidad de marcos culturales parece que el ego&iacute;smo ha medrado en todos ellos cuestionando la norma, que es expresi&oacute;n de la voluntad de la comunidad, para lograr una transacci&oacute;n particular a su favor. La norma existe porque existen externalidades de modo que no se puede hacer pasar el inter&eacute;s propio por sin&oacute;nimo de libertad o autonom&iacute;a individual como acontece a menudo desde la pandemia. Joseph Stigiltz ha escrito un precioso libro, 'The Road to Freedom: Economics and the Good Society', para mostrar desde la econom&iacute;a cu&aacute;l es el significado de la libertad y advertir que la forma del capitalismo actual no s&oacute;lo no la favorece, sino que ha conducido a la libertad de unos pocos a expensas de la de la mayor&iacute;a: libertad de los lobos, muerte para las ovejas. La concentraci&oacute;n de poder econ&oacute;mico conduce a la captura del poder pol&iacute;tico, que favorece el poder econ&oacute;mico y la desigualdad, dentro de un mecanismo de causaci&oacute;n acumulativa que parece no tener fin en la era neoliberal.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, las externalidades est&aacute;n en todas partes. El ejemplo m&aacute;s evidente es el del cambio clim&aacute;tico, que algunas luminarias del mundo empresarial proponen abordar mediante la neutralidad tecnol&oacute;gica, como si no fuera precisamente esa neutralidad la que nos ha tra&iacute;do hasta aqu&iacute;. Bueno, ni siquiera neutralidad porque seg&uacute;n el <a href="https://www.imf.org/en/Blogs/Articles/2023/08/24/fossil-fuel-subsidies-surged-to-record-7-trillion" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">FMI</a> todav&iacute;a en 2022 lo subsidios a los combustibles f&oacute;siles en el mundo representaban el 7% del PIB, o sea m&aacute;s del doble que el gasto en educaci&oacute;n. Se supone que proponen hacerlo mediante el simple mecanismo de precio del carbono, pero que sea lo m&aacute;s bajo posible, no sea que da&ntilde;e a la industria actual, o sea un comportamiento de gorrones como los del Patio de Banderas, pero sin un guarda que haga cumplir la norma. Pero es que adem&aacute;s se trata de una mala estrategia de pol&iacute;tica industrial, como ha mostrado <a href="https://www.imf.org/es/Publications/fandd/issues/2022/12/green-growth-opportunities-ricardo-hausmann" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ricardo Hausmann</a>, porque favorece a los establecidos a corto plazo pero impide aprovechar las oportunidades que nos brinda el futuro: que t&uacute; no cambies no significa que el mundo no siga adelante, como est&aacute; viendo ahora con ansiedad la industria automovil&iacute;stica europea. Y una p&eacute;sima pol&iacute;tica ambiental porque el cambio clim&aacute;tico no se puede abordar a trav&eacute;s del precio del carbono ya que nadie sabe el nivel requerido y uno que fuera eficaz provocar&iacute;a dislocaciones enormes, acord&eacute;monos del peque&ntilde;o ejemplo de los chalecos amarillos. Como dice Stiglitz no se sabe cu&aacute;l puede ser la reacci&oacute;n de empresas y hogares al precio de carbono y por ello es mejor un conjunto de instrumentos entre los que la regulaci&oacute;n y la inversi&oacute;n p&uacute;blica son esenciales. 
    </p><p class="article-text">
        Pero m&aacute;s all&aacute; de este gran desaf&iacute;o, el hecho mismo de la masificaci&oacute;n tur&iacute;stica indica bien a las claras que el problema es m&aacute;s general y que el capitalismo actual no resulta adecuado para afrontarlo. Si volvemos a nuestra clasificaci&oacute;n de los bienes bajo los principios de 'exclusi&oacute;n' y 'rivalidad' podemos entender por qu&eacute;. Los bienes privados que se caracterizan por ser fruto de la exclusi&oacute;n y la rivalidad y que el desarrollo capitalista de los &uacute;ltimos siglos ha procurado en abundancia est&aacute;n en retirada en el mundo avanzado. Las sociedades actuales desplazan su consumo hacia actividades colectivas y consumo social en los que se da una interdependencia entre los consumidores y entre ellos y los productores que ocasiona unos problemas de coordinaci&oacute;n que el mercado no puede resolver. Esto es la esencia del concepto de crecimiento transformacional que nos ense&ntilde;a Edward J. Nell en 'The General Theory of Transformational Growth'. El mercado que ha sido fue enormemente exitoso en la producci&oacute;n de bienes privados logrando a la vez asombrosos avances en productividad en base a la maquinaria y la energ&iacute;a que sustituye al trabajo ya no lo es, no s&oacute;lo por las restricciones de las externalidades que ha creado, sino porque su &aacute;mbito de acci&oacute;n es cada vez m&aacute;s restringido. 
    </p><p class="article-text">
        El capital en la era neoliberal ha conseguido que el excedente sea el doble que la inversi&oacute;n bruta, dejando obsoleto el aforismo de Kakecki de que &ldquo;los capitalistas ganan lo que gastan (invierten), y los trabajadores gastan lo que ganan&rdquo;. Ganan el doble de lo que gastan gracias al creciente poder de mercado producto de la concentraci&oacute;n y la centralizaci&oacute;n corporativas, y cada vez tienen m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar en qu&eacute; gastar, por ello recompran sus propias acciones y se abalanzan sobre &aacute;mbitos de producci&oacute;n como la salud, la educaci&oacute;n, el entretenimiento, la comunicaci&oacute;n, la protecci&oacute;n social o la propiedad inmobiliaria, entendida como fuente de rentas, no como industria. Como este es el terreno propio de lo p&uacute;blico y del estado de bienestar, pretenden favorecer una retirada de la esfera p&uacute;blica, a pesar de que se sabe que el resultado es en general m&aacute;s que cuestionable en t&eacute;rminos de eficiencia y de equidad, cuando no resulta desastroso como muestra el ejemplo de la sanidad en Estados Unidos o la deplorable situaci&oacute;n de la vivienda en Europa. Si no lo consiguen, la situaci&oacute;n no deja tampoco de ser problem&aacute;tica porque la financiaci&oacute;n del estado de bienestar depende de la expansi&oacute;n de los bienes privados, de manera que es necesario despilfarrar en lo superfluo para garantizarse lo esencial, otra gran paradoja del capitalismo actual.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Alberdi Larizgoitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/lecciones-antropologia-economia-cola-alcazar_132_11792947.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 05 Nov 2024 20:45:41 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Lecciones de antropología y economía en la cola del Alcázar]]></media:title>
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      <title><![CDATA[La insoportable levedad de los economistas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/insoportable-levedad-economistas_132_7937445.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/69fc4c6d-e95e-4781-a255-24d1b9844602_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La insoportable levedad de los economistas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No recuerdo que haya habido nunca un buen momento para subir los impuestos, pero es que ahora se nos advierte además de que si se mira bien ya son demasiado elevados</p></div><p class="article-text">
        &ldquo;Los economistas deslumbran a los legisladores y bur&oacute;cratas con sus sofisticadas matem&aacute;ticas, aun cuando se sirven de ello para envolver un pensamiento pol&iacute;tico tosco con resultados potencialmente desastrosos&rdquo;. La cita corresponde al libro <em>La &eacute;tica de la autenticidad</em> del fil&oacute;sofo Charles Taylor, en concreto al cap&iacute;tulo en el que bajo el t&iacute;tulo de <em>La jaula de hierro</em> se refiere a esa aut&eacute;ntica apisonadora que es la racionalidad instrumental al servicio de la eficiencia econ&oacute;mica, que a la persona de la calle le llega hoy no bajo la autoridad de Weber, Descartes o Bacon sino del acr&oacute;nimo <em>Tina</em>: <em>there is no alternative</em>. En una sociedad capitalista es imposible volver la espalda a la racionalidad econ&oacute;mica, y el fil&oacute;sofo canadiense lo sab&iacute;a, pero albergaba la idea de que no puede sostenerse la visi&oacute;n de una sociedad como una suerte de destino de hierro. En este tiempo de grandes dilemas sociales que ponen en jaque la vida de la humanidad y la vida del planeta su esperanza se nos antoja como la verdadera racionalidad indiscutible y al mismo tiempo comprendemos mejor su desd&eacute;n por los economistas tan aficionados a leyes de hierro o de bronce.
    </p><p class="article-text">
        A la ciencia l&uacute;gubre no se le puede reprochar su &eacute;nfasis en la necesidad y el esfuerzo para subvenirla porque es la cruda realidad; despu&eacute;s de todo, como un grupo de economistas titula un conocido blog &ldquo;nada es gratis&rdquo; y todos lo sabemos. Pero otra cosa muy distinta ocurre cuando los que ofician la ciencia se ponen a elaborar leyes revestidas de esas sofisticadas matem&aacute;ticas que incomodaban a Taylor. La teor&iacute;a neocl&aacute;sica de la distribuci&oacute;n, por empezar con un ejemplo importante, es sencillamente falsa, algo reconocido por el propio Paul Samuelson, el aut&eacute;ntico padre de la ortodoxia, nada menos que en 1966. Pero los muertos que mataron los keynesianos brit&aacute;nicos en la controversia del capital gozan de excelente salud en los libros de texto medio siglo despu&eacute;s. &iquest;La raz&oacute;n? Seguramente ese aire panglosiano de una ley que retribuye a cada factor con su productividad: uno se puede imaginar al alto ejecutivo con su multimillonaria retribuci&oacute;n (de hasta trescientas veces el salario medio frente a la escala de 1 a 5 del sector p&uacute;blico o cooperativo) exclamando &iexcl;hay que ver qu&eacute; productividad marginal tengo!
    </p><p class="article-text">
        Para continuar, durante d&eacute;cadas, las m&aacute;s sofisticadas matem&aacute;ticas se pusieron al servicio de la <em>Teor&iacute;a del equilibrio genera</em>l, cuyo modelo hace colapsar el futuro en el presente y la incertidumbre en certidumbre porque todo bien tiene un precio actual para cualquier futuro posible. Antes de encontrar la soluci&oacute;n los agentes conocen hoy la informaci&oacute;n que obtendr&aacute;n en el futuro y no existe ni el dinero ni la liquidez. Si el mundo fuera as&iacute;, &iexcl;qu&eacute; quimera!, se alcanzar&iacute;a un &oacute;ptimo y otra gran victoria para el doctor Pangloss, eso s&iacute;, a cuenta de la mayor falacia epist&eacute;mica que uno se puede imaginar. Y as&iacute; podr&iacute;amos continuar viendo c&oacute;mo los principales libros de texto siguen dibujando un mercado de trabajo que si no se ajusta es por la rigidez de los salarios, modelos de crecimiento seg&uacute;n los cuales hace d&eacute;cadas deber&iacute;amos haber llegado todos al estado estacionario, teor&iacute;as monetarias como la de los fondos prestables o un m&aacute;gico monetarismo que relaciona directamente dinero y precios. Una vez Keynes fue vuelto completamente del rev&eacute;s, lleg&oacute; el momento cumbre de este estado de cosas cuando el premio Nobel Robert Lucas dijo que la tendencia m&aacute;s da&ntilde;ina y venenosa para una buena teor&iacute;a es centrarse en la cuesti&oacute;n de la distribuci&oacute;n y cuando justo antes de la Gran Recesi&oacute;n asegur&oacute; que el problema de la depresi&oacute;n hab&iacute;a sido resuelto.
    </p><p class="article-text">
        Pero por grave que sea la sospecha de que la econom&iacute;a est&eacute; funcionando como ideolog&iacute;a encubierta y la constataci&oacute;n de que est&eacute; aferrada a teor&iacute;as falsas, lo es todav&iacute;a m&aacute;s que siga dando la espalda a la advertencia de Karl Polanyi en <em>La gran transformaci&oacute;n</em> de que las personas, la naturaleza y el dinero no pueden ser tratados con mecanismos del puro mercado. Sobre el dinero, baste decir que en Europa hemos sufrido una dura prueba con las nefastas consecuencias del fundamentalismo monetario en el que se basa el dise&ntilde;o y funcionamiento del BCE, afortunadamente corregido parcialmente a partir de 2012; y que todav&iacute;a hoy la deuda siga creciendo de forma incontrolada y la fragilidad y complejidad del sistema financiero constituya una enorme amenaza para la econom&iacute;a real. Si quieren saber de todo ello no acudan a los principales acad&eacute;micos sino a los <em>insiders</em> como Ray Dalio en su <em>Debt Crisis</em> o Michael Howell en su <em>Capital Wars</em>, les aseguro que les dejar&aacute; hondamente preocupados porque adem&aacute;s sabemos que las finanzas son el paradigma de sistema complejo no lineal e incluso ca&oacute;tico que nada tiene que ver con el modelo de equilibrio de la ortodoxia. &nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sobre las personas, basta apelar al binomio paro-desigualdades que es la se&ntilde;a de identidad de la etapa neoliberal desde 1980 tras la llamada era fordista y las dificultades que las mismas arrostran debido a la aceleraci&oacute;n tecnol&oacute;gica y el cambio de actividades. Y en fin qu&eacute; decir sobre la naturaleza, que ha sido totalmente invisible para la teor&iacute;a econ&oacute;mica y sobre la que todav&iacute;a gravita la fantas&iacute;a de que puede ser abordada mediante mecanismos de mercado y no de estricta regulaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Vivimos en el apogeo de enormes dilemas sociales que, siguiendo la generalizaci&oacute;n del dilema del prisionero, se caracterizan por un da&ntilde;o colectivo auto-inflingido porque las soluciones <em>win-win</em> resultan imposibilitadas por la estructura de incentivos de los actores. Y es que la diferenciaci&oacute;n funcional hace que los distintos sistemas vivan de espaldas los unos a los otros: el sistema financiero, de la econom&iacute;a real; la econom&iacute;a en su conjunto de la naturaleza y de la sociedad; la salud, de la econom&iacute;a y de la vida social. Precisamente, la pandemia de la COVID-19 nos est&aacute; brindando una lecci&oacute;n sobre las terribles consecuencias de esos dilemas sociales para el mundo de la vida. Nos enfrentamos a la dificultad de reconducir el juego de los actores hacia la cooperaci&oacute;n en un escenario de fiero individualismo que se refugia en la l&oacute;gica interior de cada uno de los sistemas o subsistemas. Incluso observamos la tentaci&oacute;n de emprender una huida hacia adelante enarbolando una falsa idea de la libertad y bajo la supremac&iacute;a del imperativo econ&oacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Por supuesto se trata de una salida falsa y de un camino que se dirige hacia el desastre, porque es evidente que lo que se requiere es coordinaci&oacute;n y cooperaci&oacute;n, que s&oacute;lo pueden venir de la mano de las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas. Esto no es nuevo porque la historia nos revela c&oacute;mo el capitalismo ha requerido del desarrollo de un poderoso sector p&uacute;blico. Es posible que desde la hora presente y de cara al futuro ese sector no deba crecer ya en el sentido de su tama&ntilde;o econ&oacute;mico sino en su capacidad de regular y de dise&ntilde;ar sistemas de incentivos que enfrenten de ra&iacute;z esos dilemas sociales. Pero no nos enga&ntilde;emos, en estas latitudes el sector p&uacute;blico todav&iacute;a no ha llegado a implantar plenamente los mecanismos econ&oacute;micos para afrontar los viejos dilemas sociales, de ah&iacute; su debilidad en el &aacute;mbito de la protecci&oacute;n social, la familia, las pol&iacute;ticas activas de empleo, por no citar las carencias que subsisten en pensiones, vivienda, educaci&oacute;n o salud.
    </p><p class="article-text">
        Por eso resulta inquietante el cariz del discurso de los economistas ante los nuevos desaf&iacute;os. Por supuesto, no recuerdo que haya habido nunca un buen momento para subir los impuestos, pero es que ahora se nos advierte adem&aacute;s de que si se mira bien ya son demasiado elevados (<a href="https://blog.funcas.es/la-insoportable-levedad-del-indice-de-presion-fiscal/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La insoportable levedad del &iacute;ndice de presi&oacute;n fiscal</a>), porque si se pondera la presi&oacute;n fiscal (ese 35% que &nbsp;es siete puntos inferior a Europa) por el nivel de renta per c&aacute;pita resulta que Espa&ntilde;a se sit&uacute;a junto a otros pa&iacute;ses mediterr&aacute;neos a la cabeza del concepto de <em>sacrificio fiscal</em>. El feminismo nos ha ense&ntilde;ado a prestar atenci&oacute;n al lenguaje y efectivamente aqu&iacute; el t&eacute;rmino se las trae: es como si los tributos los cobrara &ldquo;el hombre del saco&rdquo;, cuando no son sino el trasunto de los servicios cuya provisi&oacute;n hemos decidido organizar de forma colectiva. Pero es que adem&aacute;s se olvida que esa presi&oacute;n fiscal de Espa&ntilde;a hoy es la que ten&iacute;an los pa&iacute;ses europeos (Austria, B&eacute;lgica, Finlandia, Alemania, Francia, Holanda) all&aacute; por el a&ntilde;o 1975, cuando hoy la renta per c&aacute;pita de Espa&ntilde;a es un 40% superior a la que entonces ten&iacute;an esos pa&iacute;ses. Los que conocimos ya en la edad adulta aquella realidad de 1975, cuando la presi&oacute;n fiscal era del 16%, apreciamos en toda su dimensi&oacute;n el significado de la modernizaci&oacute;n que ha tenido lugar, pero tambi&eacute;n que se trata de un proceso que no ha concluido. Est&aacute; claro que hay quien no quiere concluirlo, pero hay que ser honestos y reconocer que eso supone volver la espalda al modelo europeo y arrostrar unas consecuencias claras por los desequilibrios que resultan de los dilemas sociales. 
    </p><p class="article-text">
        Desgraciadamente, como advirtiera John Kenneth Galbraith en 1958: &ldquo;El enemigo de la sabidur&iacute;a convencional no son las ideas sino la marcha de los acontecimientos&rdquo;. Eso tiene un gran coste, como muestra lo vivido y lo que viene, por eso los economistas deber&iacute;an reconocer que su disciplina tiene que ser reconstruida desde la base para adecuarla al tiempo hist&oacute;rico presente. Y no s&oacute;lo eso, ellos y los dem&aacute;s cient&iacute;ficos, sociales o no, deben de cooperar bajo un enfoque transdisciplinar para hacer posible que las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas tengan &eacute;xito al enfrentar los enormes y nuevos dilemas sociales del siglo XXI.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alberto Alberdi Larizgoitia]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/euskadi/blogs/viento-del-norte/insoportable-levedad-economistas_132_7937445.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 May 2021 20:00:08 +0000]]></pubDate>
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