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    <title><![CDATA[elDiario.es - Paloma Uría]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/paloma-uria/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Paloma Uría]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Rebelarnos contra la identidad: por un feminismo de las alianzas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rebelarnos-identidad-feminismo-alianzas_129_7942420.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b434e979-15dc-4b40-bcc7-d95a979153a3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Rebelarnos contra la identidad: por un feminismo de las alianzas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Queremos construir una lucha feminista desde la suma, la confluencia y la fuerza colectiva no entre quienes somos iguales sino entre quienes somos muy distintas y creemos que la tarea es construir y multiplicar alianzas</p></div><p class="article-text">
        <em>Alianzas Rebeldes. Un feminismo m&aacute;s all&aacute; de la identidad</em> (Bellaterra) es un libro que apuesta decididamente por la pluralidad en el interior de los feminismos, que quiere hacer p&uacute;blicas otras miradas, otras opiniones, que pretende normalizar la diversidad, la diferencia y la cultura del disenso en el interior de nuestros propios movimientos. 
    </p><p class="article-text">
        Respetamos las distintas posiciones en el feminismo y no necesitamos expulsarlas -el famoso &ldquo;eso no es feminismo&rdquo;, tan a la orden del d&iacute;a- pero eso no implica que renunciemos a discutirlas. Las voces que escriben en este libro no eluden contrastar y debatir, no renuncian a tomar partido y a comprometerse. El resultado es un conjunto de textos que demuestra que la pluralidad es una fortaleza y que es justamente la homogeneidad impuesta &ndash;esa artificiosa unidad del feminismo que siempre ha tenido sus ganadoras y sus excluidas&ndash; la que m&aacute;s puede debilitar los objetivos feministas. 
    </p><p class="article-text">
        Demasiadas veces en nuestros propios entornos pol&iacute;ticos hemos o&iacute;do utilizar el feminismo para justificar que &ldquo;ahora no toca&rdquo;, que &ldquo;no es el momento&rdquo;, que &ldquo;hay que cerrar filas&rdquo;, que &ldquo;no nos viene bien&rdquo; plantear dudas o ser cr&iacute;ticas dentro de nuestros propios espacios y movimientos. Nada de eso nos har&aacute; m&aacute;s fuertes ni m&aacute;s capaces para abordar las desigualdades, sino todo lo contrario. El deseo de avanzar en los derechos, libertades y autonom&iacute;a de las mujeres y el empe&ntilde;o por combatir los abusos y discriminaciones nunca debe usarse como argumento para negar las diferencias, acallar las cr&iacute;ticas o estigmatizar los desacuerdos. Las discrepancias van a permanecer y los debates pueden enriquecer las ideas, complicar los an&aacute;lisis y afinar las acciones. Es en el marco de la acci&oacute;n pol&iacute;tica &ndash;que asume el conflicto y aborda los desacuerdos&ndash; y del debate p&uacute;blico (no de los linchamientos en Twitter) donde podremos encontrarnos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una de las grandes apuestas de este libro es la cr&iacute;tica al poder punitivo. Al comp&aacute;s de las reformas legales para enfrentar las violencias machistas, especialmente en el marco de los debates entorno a la violencia sexual, han crecido los discursos centrados en las soluciones penales y, en nombre de la protecci&oacute;n de las mujeres, se han defendido las respuestas punitivas. Ahora bien, si el feminismo quiere ser una alternativa a las formas tradicionales y autoritarias del poder y a las nuevas amenazas de la ultraderecha no podr&aacute; serlo si no es renunciando a las recetas reaccionarias. Este libro defiende la transformaci&oacute;n social como nuestra gran tarea. Lo hace desde la convicci&oacute;n de que para combatir las violencias que se ejercen sobre las personas en raz&oacute;n de su g&eacute;nero u orientaci&oacute;n sexual, hay que centrarse en la prevenci&oacute;n, la educaci&oacute;n, la lucha ideol&oacute;gica y el combate de las condiciones estructurales. Apostar por la transformaci&oacute;n social y la justicia, y no por la venganza y el castigo, supone hacerse cargo de algo que nos han ense&ntilde;ado los an&aacute;lisis feministas: las violencias tienen un origen social, cultural y estructural y no podr&aacute;n ser erradicadas a trav&eacute;s de un sistema penal que solo puede juzgar a los individuos y que es incapaz de enfrentar las estructuras que las reproducen.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La incorporaci&oacute;n de soluciones punitivas por parte de algunos discursos feministas no es la &uacute;nica inercia conservadora que existe en el feminismo hoy. Los &uacute;ltimos a&ntilde;os hemos visto con preocupaci&oacute;n c&oacute;mo se censuraban jornadas dedicadas a debatir sobre el trabajo sexual y hemos asistido a un recrudecido silenciamiento de las prostitutas, a las que se les sigue impidiendo aparecer en el espacio p&uacute;blico con su propia voz. Hemos visto c&oacute;mo se hac&iacute;an campa&ntilde;as para prohibir seminarios que analizaban la pornograf&iacute;a en la Universidad y c&oacute;mo se censuraban carteles e im&aacute;genes con desnudos femeninos por considerarlos denigrantes. De nuevo, si queremos que el feminismo transforme nuestra sociedad, en vez de ser el incauto colaborador de la reacci&oacute;n, la soluci&oacute;n no es la censura. Para combatir los viejos estereotipos patriarcales y ampliar la libertad sexual de las mujeres debemos reclamar educaci&oacute;n sexual y potenciar una cultura y un pensamiento cr&iacute;ticos, porque esa es la mejor forma de defender la dignidad de las personas y la libertad de sus pr&aacute;cticas sexuales, basadas siempre en la elecci&oacute;n, el acuerdo y el consentimiento. Precisamente porque nuestro objetivo es ampliar la libertad sexual de los sujetos, las autoras de este libro cuestionamos cr&iacute;ticamente la esencializaci&oacute;n del papel de v&iacute;ctimas pasivas de las mujeres y las pol&iacute;ticas centradas en exclusiva en la protecci&oacute;n para reivindicar que el sexo no es solo un escenario de peligros, violencias y da&ntilde;os. Frente a los moralismos y las purezas feministas que reaparecen en el campo de los discursos actuales, apostamos por un feminismo que habla de la sexualidad m&aacute;s en clave de placer y menos en clave de peligro y criticamos los discursos funcionales al p&aacute;nico moral y al terror sexual que siempre han servido como herramientas para restringir el campo del deseo y de la sexualidad de las mujeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En su conjunto, este libro quiere impugnar una perspectiva cada vez m&aacute;s dominante en las izquierdas en la actualidad: las luchas pol&iacute;ticas basadas en la identidad. A lo largo de estas p&aacute;ginas, de diversas maneras, se pone en cuesti&oacute;n esta indiscutida verdad de nuestros tiempos que considera que el feminismo es una lucha pol&iacute;tica que solamente les corresponde a las mujeres. Es esa premisa, una vez asumida, la que genera, inevitablemente, la b&uacute;squeda dogm&aacute;tica de la autenticidad, de la pureza y de las &ldquo;mujeres de verdad&rdquo;. El esencialismo identitario va de la mano de la exclusi&oacute;n y las din&aacute;micas excluyentes no ser&aacute;n abandonadas en los feminismos simplemente incluyendo a las mujeres trans. No si, acto seguido, restauramos de nuevo un sujeto identitario que seguir&aacute; dejando a muchos sujetos fuera; un sujeto cerrado alrededor de &ldquo;las mujeres&rdquo; seguir&aacute; alimentando la l&oacute;gica de la exclusi&oacute;n. El feminismo que se defiende en este libro tiene como objetivo el combate contra todas las injusticias y discriminaciones derivadas de la existencia de obligaciones y sanciones hacia hombres y hacia mujeres y entiende que son muchas las personas (no solamente las mujeres) que se ven afectadas por el patriarcado, sus mandatos y sus imposiciones. Pero es, adem&aacute;s, un feminismo que apuesta por reunir a todas y a todos los que, m&aacute;s all&aacute; de nuestras identidades, nuestros cuerpos y nuestros respectivos da&ntilde;os y agravios, queremos cambiar nuestra sociedad y sus desigualdades. Parece, sin duda, una rebeld&iacute;a aspirar a esas alianzas, pero este libro quiere trabajar por un feminismo amplio, plural y mestizo, un feminismo m&aacute;s all&aacute; de la identidad que nos re&uacute;na no por quienes somos -hombres, mujeres, maricas, lesbianas, trans, personas racializadas y tantas otras categor&iacute;as m&aacute;s- sino por el mundo que queremos construir en com&uacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, hay en estas p&aacute;ginas una apuesta por combatir las grandes desigualdades econ&oacute;micas y estructurales que nos atraviesan a todos y a todas, por defender sin tibiezas los derechos de las personas m&aacute;s golpeadas por la pobreza y la precariedad, as&iacute; como por las fronteras y el racismo institucional. Debe formar parte de los objetivos de un feminismo transformador responder a la situaci&oacute;n de discriminaci&oacute;n laboral, de explotaci&oacute;n y de pobreza a la que se ven sometidas tantas personas, especialmente tantas mujeres. Las trabajadoras de cuidados, sin derechos laborales garantizados, las mujeres migrantes, que se enfrentan a una ley de extranjer&iacute;a injusta, o las trabajadoras sexuales, estigmatizadas por una gran parte del feminismo y condenadas por nuestras instituciones a una completa invisibilidad institucional, son mujeres con vidas precarias. Por esas vidas y por esos derechos debe luchar el feminismo hoy.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, un feminismo que quiera poner a la cabeza de sus prioridades la falta de derechos de las m&aacute;s vulnerables ha de ser tambi&eacute;n un feminismo sin miedo a arriesgar su sujeto. Creemos que no podemos combatir las poderosas estructuras de poder que tenemos en frente si nuestra aspiraci&oacute;n pol&iacute;tica es solo reunirnos entre nosotras mismas. Aunque parezca una rebeld&iacute;a en tiempos de identidades fuertes, queremos construir una lucha feminista desde la suma, la confluencia y la fuerza colectiva no entre quienes somos iguales sino entre quienes somos muy distintas y creemos que la tarea m&aacute;s prometedora para el feminismo es construir y multiplicar las alianzas m&aacute;s all&aacute; de la identidad. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Clara Serra, Cristina Garaizabal, Paloma Uría, Miriam Solá]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/rebelarnos-identidad-feminismo-alianzas_129_7942420.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 22 May 2021 20:16:19 +0000]]></pubDate>
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