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    <title><![CDATA[elDiario.es - Elvira López Vila]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/elvira-lopez-vila/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Elvira López Vila]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La vida no siempre es perfecta]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/vida-no-perfecta-salud-mental_132_8006344.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8111ddc0-756d-41d1-8272-f7177dad23dd_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La vida no siempre es perfecta"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Eduquemos a los más pequeños para que cuando lleguen a jóvenes sepan que no pasa nada si no siempre estamos bien, y así, busquen ayuda cuando lo necesiten</p></div><p class="article-text">
        Hace ya algo m&aacute;s de un a&ntilde;o, nuestras vidas cambiaron radicalmente, las calles se quedaron en silencio, y con ellas nosotras. Los parques ya no gozaban del vibrar de los ni&ntilde;os, ni las tiendas se recreaban con el vaiv&eacute;n de personas entrando y saliendo de las mismas.
    </p><p class="article-text">
        Todo cambi&oacute; y nosotros cambiamos con ello, lloramos, sufrimos, pero tambi&eacute;n re&iacute;mos. Ense&ntilde;amos a la abuela a alejarse el m&oacute;vil de la cara para poder vernos en la distancia, y aprendimos a querernos sin poder tocarnos. No fue f&aacute;cil, para nadie. Tampoco para las j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        Hemos vivido un tiempo de incertidumbre, de idas y venidas, que sumado al tiempo de transici&oacute;n que supone la juventud, donde el cambio es la norma, parece normal apreciar el incremento de j&oacute;venes con problemas relativos a la salud mental. 
    </p><p class="article-text">
        La juventud es una etapa vital en la cual se accede a la mayor&iacute;a de edad, con la asunci&oacute;n de los derechos y obligaciones que eso conlleva, un tiempo en el que se espera que terminemos estudios e incluso nos incorporemos al mercado laboral. Surgen tambi&eacute;n los primeros pensamientos emancipadores, de creaci&oacute;n de nuestros proyectos de vida independientes, y no siempre acaban como nos gustar&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Porque la situaci&oacute;n laboral de las y los j&oacute;venes da para escribir r&iacute;os de tinta, lo cierto es que nos encontramos en una edad en la que para la gran mayor&iacute;a de los empleos a lo que podemos acceder, dicen, nos falta experiencia. Algunos incluso se ofrecen a proporcion&aacute;rnosla, a costa eso s&iacute;, de unas condiciones de semiesclavitud.
    </p><p class="article-text">
        En el contexto de crisis en el que nos encontramos, adem&aacute;s, el efecto de la inestabilidad sobre nosotras, que a nuestra edad hemos edificado planes vitales d&eacute;biles o sujetos a muchos par&aacute;metros que se escapan a nuestra consideraci&oacute;n, nos supone un extra de frustraci&oacute;n que en muchas ocasiones no sabemos gestionar de manera adecuada.
    </p><p class="article-text">
        Sin caer en el victimismo por supuesto, pero es importante valorar que muchas de nosotras, en nuestra vida consciente, no hemos vivido siquiera un periodo de bonanza econ&oacute;mica, y que cuando empez&aacute;bamos a reponernos, la pandemia nos ha hecho retroceder de manera dura y repentina.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, esas habilidades de gesti&oacute;n emocional necesarias para asumir escenarios como el que hemos vivido, se encuentran a medio construir, y buena parte de los soportes sobre los que sostenemos nuestra forma de vivir se han tambaleado.
    </p><p class="article-text">
        Hablo del fuerte componente social de la juventud, imprescindible para explicar la construcci&oacute;n de nuestra identidad, la forma de entender la sociedad, nuestra forma de relacionarnos con otras personas y con el entorno, e incluso la manera de vivir. Espa&ntilde;a es un pa&iacute;s donde esas redes relacionales son esenciales para entendernos como pueblo. Y la juventud, necesita de dichas redes como parte de nuestras vivencias y experiencias.
    </p><p class="article-text">
        Cuando pensamos en lo que caracteriza la etapa joven de nuestras vidas, inevitablemente pensamos en amigos, salidas, fiestas, diversi&oacute;n, y viajes. Esto durante m&aacute;s de un a&ntilde;o esto ha sido imposible, tuvimos que cancelar nuestros viajes, aislarnos en nuestra casa, prescindir de planes de ocio que eran parte de nosotras, etc., y en esta etapa de transici&oacute;n, el aspecto social que es, en muchas ocasiones, lo m&aacute;s estable que tenemos, de un d&iacute;a para otro dej&oacute; de ser as&iacute;. 
    </p><p class="article-text">
        La COVID-19 nos ha privado de la interacci&oacute;n con nuestros mayores apoyos, que a esta edad suelen ser nuestros amigos, tambi&eacute;n nos ha arrebatado buena parte de la diversi&oacute;n y el ocio, sobre las que, quiz&aacute; demasiado, pivotaba la concepci&oacute;n de nuestra forma de vivir como j&oacute;venes.
    </p><p class="article-text">
        El ser humano es un ser social por naturaleza y el coronavirus precisamente nos ha privado de esas tan necesarias interacciones sociales, m&aacute;s all&aacute; de la gente con la que convives. Y aunque las tecnolog&iacute;as aminoraban, en parte, dicha sensaci&oacute;n de aislamiento y soledad, nada se compara al piel con piel, al roce de las manos, a las miradas de cerca, y las vibraciones de una risa en nuestros o&iacute;dos.
    </p><p class="article-text">
        Muchas veces no somos conscientes del efecto que tiene sobre el &aacute;nimo, pero tambi&eacute;n la salud una sonrisa, o una tarde de cervezas en una mala semana. Y es que vivimos en una sociedad en la que todav&iacute;a nos queda mucho que avanzar de cara a la percepci&oacute;n que se tiene de la salud mental. 
    </p><p class="article-text">
        El primer paso es desestigmatizar a quienes sufren, entender que todas en alg&uacute;n momento de nuestra vida podemos precisar de asistencia psicol&oacute;gica. Y en este sentido, siento que los y las j&oacute;venes somos las grandes olvidadas. 
    </p><p class="article-text">
        Porque la sociedad tiende sistem&aacute;ticamente a relativizar nuestros problemas, pero no, no es que no tengamos preocupaciones, es que algunas de ellas son diferentes de las de los adultos. Y no por eso son cuestiones menores, a nosotras nos afectan con la misma intensidad.
    </p><p class="article-text">
        Esa minusvaloraci&oacute;n de nuestras dificultades, nos hace sentir que no tenemos derecho a estar mal, simplemente porque a ojos de la sociedad tampoco tenemos ninguna raz&oacute;n para estarlo. 
    </p><p class="article-text">
        Tal vez esta situaci&oacute;n sea una oportunidad de cuidar a nuestra poblaci&oacute;n a todos los niveles, incorporando una atenci&oacute;n psicol&oacute;gica de calidad al Sistema Nacional de Salud. El bienestar de la ciudadan&iacute;a pasa tambi&eacute;n por asegurar que la salud mental sea un derecho de todos y todas.
    </p><p class="article-text">
        Unidas Podemos, esta misma semana dio a conocer un proyecto de ley de Salud Mental, el cual actualiza el que ya presentado en 2019 con los nuevos retos surgidos tras la pandemia, dotando al SNS de programas espec&iacute;ficos para identificar patolog&iacute;as en salud mental o de la realizaci&oacute;n de estudios de investigaci&oacute;n acerca de las consecuencias de pandemia para la ciudadan&iacute;a. Su aprobaci&oacute;n supondr&iacute;a un paso m&aacute;s en el camino hacia la consecuci&oacute;n de un sistema p&uacute;blico que d&eacute; respuesta a los problemas de salud mental de la poblaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Debemos empezar a perder el miedo a lo que no vemos y escuchar a la gente que est&aacute; sufriendo en silencio. Eduquemos a los m&aacute;s peque&ntilde;os para que cuando lleguen a j&oacute;venes sepan que no pasa nada si no siempre estamos bien, y as&iacute;, busquen ayuda cuando lo necesiten. 
    </p><p class="article-text">
        Es imprescindible romper el estigma alrededor de la salud mental, hablar sobre salud mental para normalizar que la vida no siempre es perfecta y que no deber&iacute;a avergonzarnos reconocer que no siempre estamos bien y buscar ayuda cuando consideremos necesario.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Elvira López Vila]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/vida-no-perfecta-salud-mental_132_8006344.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 04 Jun 2021 21:04:58 +0000]]></pubDate>
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