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    <title><![CDATA[elDiario.es - Jordi Pérez Camacho]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jordi-perez-camacho/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Jordi Pérez Camacho]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La palmerada]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/palmerada_129_8043098.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b2a0b0fc-4484-4697-a295-d6806cfe9b06_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La palmerada"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Somos así y no es nada nuevo: disfrutamos como espectadores orgullosos de los logros de aquellos que se van fuera para triunfar, mientras que aquí procuramos extinguirnos a base de palos y envidias</p></div><p class="article-text">
        Desde hace un tiempo para ac&aacute;, estamos siendo espectadores del triunfo del talento palmero fuera de nuestras fronteras. Los medios de comunicaci&oacute;n nos dan a conocer peri&oacute;dicamente c&oacute;mo destacan por el mundo nuestros j&oacute;venes profesionales, a los que aplaudimos en redes sociales con especial fervor y entusiasmo.
    </p><p class="article-text">
        Se trata de gente como Jorge Henr&iacute;quez, ganador del prestigioso premio internacional de arquitectura <em>Isarch; </em>Andr&eacute;s Acosta, &uacute;nico palmero en <em>los Oscar de la Moda en el 2020, </em>sin&oacute;nimo de refinamiento y alta costura; Paloma Su&aacute;rez, cuyo buen hacer le procura un nombre en el mundo de la moda; deportistas de &eacute;lite como Rosana Sim&oacute;n, Carlos P&eacute;rez y Samuel Garc&iacute;a; emprendedores como Carmen Capote y David Henr&iacute;quez, y un sinf&iacute;n m&aacute;s de palmeros y palmeras a los que observamos atentamente desde nuestro terru&ntilde;o, sinti&eacute;ndonos orgullosos de su trabajo, pero sin darnos cuenta de cu&aacute;l es com&uacute;n denominador que los une: todos han tenido que salir de La Palma para ser noticia en La Palma. En definitiva, de lo que hablamos es de la p&eacute;rdida de capital humano que nos desangra desde hace siglos.
    </p><p class="article-text">
        Por contraposici&oacute;n, son pocas las noticias de palmeros y palmeras que son reconocidos como brillantes emprendedores o destacados profesionales en su propia isla. Y si esto ocurre, ocultos tras el anonimato que procuran las redes sociales y ciertos digitales a trav&eacute;s de perfiles falsos, siempre hay quien se encarga de &ldquo;impartir justicia&rdquo; poniendo &ldquo;en su sitio&rdquo; a cualquiera que destaque.
    </p><p class="article-text">
        Somos as&iacute; y no es nada nuevo: disfrutamos como espectadores orgullosos de los logros de aquellos que se van fuera para triunfar, mientras que aqu&iacute; procuramos extinguirnos a base de palos y envidias, extra&ntilde;ados por la falta de talento pol&iacute;tico al frente de nuestras administraciones p&uacute;blicas, como si de una cuesti&oacute;n ajena a nuestra vida se tratara; acreedores del clientelismo particular del momento y esclavos de nuestra propia melancol&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        La Palma es diferente. <em>&ldquo;La Palma es una isla en cierto modo distinta a sus hermanas. Su historia no es la misma de las otras, y eso trasciende en ella, le cambia esp&iacute;ritu y ambiente&rdquo;</em>, escribi&oacute; la poeta cubana Dulce Mar&iacute;a Loynaz despu&eacute;s de una estancia de poco m&aacute;s de una semana a mediados del siglo XX.&nbsp;Es la <em>palmerada </em>que definieron en 1897 dos buenos amigos hablando de los males de la pol&iacute;tica insular en el <em>Diario de Avisos: &ldquo;Pesimista est&aacute;s hoy. Tendr&aacute;s seguramente la tradicional melancol&iacute;a de los abor&iacute;genes de esta tierra. Lo que llamamos nosotros la palmerada (..)&rdquo;,</em> tal y como lo recoge el historiador Jos&eacute; Eduardo P&eacute;rez Hern&aacute;ndez.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras ah&iacute; fuera el mundo gira y la gente avanza, esta isla sigue absorta en s&iacute; misma, embriagada en su propia realidad social y pol&iacute;tica, sorda al caminar que le rodea.
    </p><p class="article-text">
        Sigamos perdiendo el tiempo meditando sobre la necesidad de definir el modelo que queremos para nuestra isla, como si se tratara de la conquista de un gran secreto. Por si a alguien le interesa: el 29 de julio del 2001, el Cabildo de La Palma aprob&oacute; por unanimidad de todos los grupos pol&iacute;ticos del arco insular, el <em>Documento de Bases Estrat&eacute;gicas de La Palma</em> y 20 a&ntilde;os despu&eacute;s seguimos d&aacute;ndole vueltas.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros, los palmeros y palmeras, seguiremos siendo meros espectadores, viendo la vida pasar, procurando desahogarnos en bares, terrazas y tertulias de buen mentidero con el af&aacute;n de desquitar nuestra propia falta de iniciativa mientras somos testigos de la p&eacute;rdida de nuestro mejor valor: el capital humano que se fuga por el puerto y el aeropuerto y que desde fuera nos remite cartas de buenas noticias. Sigamos manteniendo <em>la palmerada.</em>
    </p><p class="article-text">
        	<em>&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Jordi P&eacute;rez Camacho</strong>
    </p><p class="article-text">
        <strong>Abogado</strong>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Jordi Pérez Camacho]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Jun 2021 09:09:03 +0000]]></pubDate>
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