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    <title><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Gavira]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-antonio-gavira/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José Antonio Gavira]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Las bacterias que sienten… y responden]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bacterias-sienten-responden_132_8807896.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/1dfe8fed-70a6-40e1-aba6-255ea883de5d_16-9-discover-aspect-ratio_default_1042821.jpg" width="933" height="525" alt="colonización de raíces"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nuestras investigaciones han permitido identificar a las proteínas PcpI y PctD como los primeros receptores de quimiotaxis que responden al ácido indolacético y la acetilcolina, respectivamente</p></div><p class="article-text">
        Las bacterias son microorganismos con un tama&ntilde;o de unos pocos micr&oacute;metros, entre 0,5 y 5 &micro;m en longitud de promedio. Por lo general, carecen de n&uacute;cleo y org&aacute;nulos celulares rodeados por una membrana; particularidades de organismos eucariotas. Estas caracter&iacute;sticas, y bajo una visi&oacute;n antropoc&eacute;ntrica, hacen que consideremos a las bacterias como entidades sencillas y poco desarrolladas. Pero nada m&aacute;s lejos de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Las bacterias est&aacute;n omnipresentes en todos los h&aacute;bitats terrestres y acu&aacute;ticos; siendo capaces de soportar condiciones ambientales muy adversas. Son organismos aut&oacute;nomos y multitud de publicaciones cient&iacute;ficas han demostrado que estas entidades microsc&oacute;picas han desarrollado mecanismos enormemente sofisticados para controlar, por ejemplo, su tasa de crecimiento, metabolismo, estilo de vida, tolerancia a estreses ambientales y su capacidad para desplazarse mediante el empleo de diferentes tipos de motilidad. La compleja coordinaci&oacute;n de todas estas actividades la llevan a cabo mediante un amplio n&uacute;mero de prote&iacute;nas sensoras que act&uacute;an como receptores de una extensa variedad de est&iacute;mulos ambientales, tanto qu&iacute;micos como f&iacute;sicos. As&iacute;, las bacterias tienen la capacidad para responder a la disponibilidad de diferentes nutrientes (ej. az&uacute;cares, amino &aacute;cidos, &aacute;cidos org&aacute;nicos), presencia de compuestos vol&aacute;tiles, alteraciones en el pH, la temperatura y la salinidad del entorno, percibir una amplia gama de longitudes de onda de luz, detectar el contacto con una superficie e incluso existen evidencias de su capacidad para detectar y responder a las ondas sonoras. Podr&iacute;amos reivindicar que las bacterias tienen sus propios cinco sentidos.
    </p><p class="article-text">
        En los laboratorios del Dr. Miguel A. Matilla y el Prof. Tino Krell en la Estaci&oacute;n Experimental del Zaid&iacute;n (EEZ), y del Dr. Jos&eacute; A. Gavira en el Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT), nos servimos de aproximaciones experimentales multidisciplinares para investigar los mecanismos mediante los cuales las bacterias detectan diferentes se&ntilde;ales ambientales, as&iacute; como para estudiar las respuestas metab&oacute;licas y fisiol&oacute;gicas que resultan de la detecci&oacute;n de los mismos. Nuestras investigaciones, recientemente publicadas en revistas de alto prestigio internacional, han permitido descifrar c&oacute;mo ciertas bacterias que promueven el crecimiento vegetal o que son causantes de enfermedades en humanos reconocen compuestos producidos por los organismos que colonizan. Es decir, sus hospedadores. La detecci&oacute;n de estas se&ntilde;ales qu&iacute;micas causa el movimiento de la bacteria hacia ambientes con mayores concentraciones de estos compuestos - un proceso conocido como quimiotaxis. Gracias a la quimiotaxis, las bacterias son capaces desplazarse hacia ambientes que son m&aacute;s favorables para su desarrollo y supervivencia, por ejemplo, aquellos que presentan altas concentraciones de nutrientes. Este desplazamiento ocurre mediante el control preciso del movimiento de los flagelos, unos ap&eacute;ndices largos a modo de cola que permiten a las bacterias nadar hacia el lugar de origen de estas mol&eacute;culas atrayentes. La velocidad de este movimiento es muy elevada y con frecuencia supera una velocidad equivalente a 50 veces el tama&ntilde;o de la bacteria por segundo. Esto es, comparativamente, una velocidad superior a la que puede alcanzar un coche de carreras.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En un primer estudio, hemos identificado que bacterias de la especie Pseudomonas putida que viven en interacci&oacute;n con plantas se mueven empleando la quimiotaxis hacia compuestos secretados por las ra&iacute;ces - los denominados exudados radiculares. Hasta el 30% del carbono fijado en la fotos&iacute;ntesis se puede excretar a trav&eacute;s de las ra&iacute;ces; permitiendo atraer y nutrir a miles de millones de microorganismos que existen por gramo de ra&iacute;z y generando as&iacute; su propia microbiota. Entre estos microorganismos se encuentras bacterias promotoras del crecimiento vegetal, las cuales estimulan el crecimiento de la planta a trav&eacute;s de distintos mecanismos. Por ejemplo, favoreciendo la captaci&oacute;n de nutrientes o protegiendo a las plantas frente a pat&oacute;genos. La composici&oacute;n de los exudados radiculares es altamente compleja y entre sus componentes se encuentran distintas hormonas vegetales (fitohormonas) como el &aacute;cido indolac&eacute;tico y el &aacute;cido salic&iacute;lico &ndash; mol&eacute;culas se&ntilde;al que son clave para el crecimiento, desarrollo y la protecci&oacute;n de las plantas frente a los pat&oacute;genos. Nuestras investigaciones han identificado que Pseudomonas putida utiliza para detectar la presencia del &aacute;cido indolac&eacute;tico y del &aacute;cido salic&iacute;lico una prote&iacute;na sensora denominada PcpI. En respuesta a la presencia de estas fitohormonas en el ambiente radicular (rizosfera), la bacteria se mueve quimiot&aacute;cticamente hacia ellas, permitiendo potencialmente una colonizaci&oacute;n m&aacute;s eficiente de su hospedador vegetal. Nuestros resultados demostraron por primera vez que un &uacute;nico receptor bacteriano puede mediar quimiotaxis a dos fitohormonas diferentes.
    </p><p class="article-text">
        En un segundo estudio hemos identificado que Pseudomonas aeruginosa, una bacteria pat&oacute;gena de humanos frente a la cual la Organizaci&oacute;n Mundial de la Salud (OMS) urge el desarrollo de nuevos antibi&oacute;ticos, exhibe una fuerte quimiotaxis hacia acetilcolina. La acetilcolina es el principal neurotransmisor del sistema nervioso perif&eacute;rico, siendo la responsable de regular la contracci&oacute;n y relajaci&oacute;n muscular; adem&aacute;s de participar en otras funciones de relevancia como la percepci&oacute;n del dolor. Nuestras investigaciones posibilitaron la identificaci&oacute;n de la prote&iacute;na sensora PctD como la responsable del movimiento quimiot&aacute;ctico bacteriano hacia la acetilcolina. El receptor PctD es capaz de unir acetilcolina y la determinaci&oacute;n de la estructura tridimensional de la regi&oacute;n de PctD que une la acetilcolina nos permiti&oacute; definir las bases moleculares del reconocimiento de este neurotransmisor. Investigaciones previas en nuestros laboratorios demostraron que Pseudomonas aeruginosa exhibe quimiotaxis a otros dos neurotransmisores: la histamina y el &aacute;cido gamma aminobut&iacute;rico (GABA) - sugiriendo que la quimiotaxis hacia este tipo de mol&eacute;culas se&ntilde;al esenciales en el hospedador es crucial para la colonizaci&oacute;n de &eacute;ste y para la virulencia del pat&oacute;geno Pseudomonas aeruginosa.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        M&uacute;ltiples estudios han mostrado que la quimiotaxis juega un papel clave en la colonizaci&oacute;n de plantas por fitobacterias. De hecho, el an&aacute;lisis de miles de genomas bacterianos ha permitido determinar que las bacterias que viven en asociaci&oacute;n con plantas presentan un mayor n&uacute;mero de receptores implicados en la modulaci&oacute;n de los movimientos quimiot&aacute;cticos que las bacterias que no establecen interacciones con plantas. El conocimiento derivado de la identificaci&oacute;n de mol&eacute;culas quimioatrayentes que est&aacute;n presentes en exudados radiculares permitir&aacute; sentar las bases para el desarrollo de estrategias destinadas a optimizar la capacidad colonizadora de plantas por bacterias promotores del crecimiento. Asimismo, la quimiotaxis es esencial durante las fases iniciales de la infecci&oacute;n en diferentes pat&oacute;genos bacterianos de humanos, animales y vegetales, incluyendo Pseudomonas aeruginosa. Por este motivo, se ha propuesto que bloquear el funcionamiento de determinadas prote&iacute;nas sensoras implicadas en quimiotaxis podr&iacute;a ser una estrategia alternativa al uso de antibi&oacute;ticos para combatir bacterias pat&oacute;genas; una aproximaci&oacute;n que tendr&iacute;a un alto impacto en nuestra salud dado el incremento en la aparici&oacute;n de bacterias multirresistentes a los antibi&oacute;ticos.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, nuestras investigaciones han permitido identificar a las prote&iacute;nas PcpI y PctD como los primeros receptores de quimiotaxis que responden al &aacute;cido indolac&eacute;tico y la acetilcolina, respectivamente. Su caracterizaci&oacute;n ampl&iacute;a el abanico de mol&eacute;culas se&ntilde;al que son reconocidas por quimiorreceptores bacterianos. Nuestros estudios realzan el papel de la detecci&oacute;n de hormonas vegetales y neurotransmisores en el reconocimiento de hospedadores bacterianos - un aspecto que posibilita que las bacterias puedan dirigirse hacia ambientes m&aacute;s &oacute;ptimos para su proliferaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Informaci&oacute;n adicional en:
    </p><p class="article-text">
        &bull;	Matilla, M.A., Velando, F., Mart&iacute;n-Mora, D., Monteagudo-Cascales, E., Krell, T. (2022) A catalogue of signal molecules that interact with sensor kinases, chemoreceptors and transcriptional regulators. FEMS Microbiology Reviews 46: fuab043.
    </p><p class="article-text">
        &bull;	Rico-Jim&eacute;nez, M., Roca, A., Krell, T., Matilla, M.A. (2022) A bacterial chemoreceptor that mediates chemotaxis to two different plant hormones. Environmental Microbiology (en prensa). doi: 10.1111/1462-2920.15920.
    </p><p class="article-text">
        &bull;	Matilla, M.A., Velando, F., Tajuelo, A., Mart&iacute;n-Mora, D., Xu, W., Sourjik, V., Jos&eacute; A. Gavira, J.A. y Krell, T. (2022) mBio (en prensa).
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel A. Matilla, Tino Krell, José Antonio Gavira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/bacterias-sienten-responden_132_8807896.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 10 Mar 2022 18:51:04 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La cristalografía de proteínas, ¿por qué y para qué?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cristalografia-proteinas_132_8070368.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/90945cc9-ad37-4b52-93f4-beae068a96b7_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La cristalografía de proteínas, ¿por qué y para qué?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El Laboratorio de Estudios Cristalográficos es pionero a nivel mundial en el desarrollo de las técnicas contradifusivas de cristalización de proteínas con varias patentes metodológicas y modelos de utilidad.</p></div><p class="article-text">
        El Laboratorio de Estudios Cristalogr&aacute;ficos (LEC) es una unidad de investigaci&oacute;n del Instituto Andaluz de Ciencias de la Tierra (IACT), un centro mixto del Consejo Superior de Investigaciones Cient&iacute;ficas (CSIC) y la Universidad e Granada. El LEC tiene una amplia trayectoria en la investigaci&oacute;n de los procesos de nucleaci&oacute;n y crecimiento de cristales de pr&aacute;cticamente cualquier tipo de materia, desde la formaci&oacute;n de los cristales gigantes de yeso en Naica o en Pulp&iacute; a la cristalizaci&oacute;n de mol&eacute;culas biol&oacute;gicas como las prote&iacute;nas.
    </p><p class="article-text">
        Aunque estamos muy habituados a la presencia de materiales cristalinos en nuestro entorno, en microchips, joyas, paneles solares, etc., el hecho de cristalizar prote&iacute;nas puede resultarnos algo m&aacute;s ex&oacute;tico. Sin embargo, aunque muy poco frecuente, las prote&iacute;nas tambi&eacute;n pueden presentar un estado cristalino en su entorno fisiol&oacute;gico. Un ejemplo, poco deseado, es la precipitaci&oacute;n de la prote&iacute;na gamma-cristalina en los ojos que aparecen en edades avanzadas y que da lugar a las cataratas. Gracias a que es un material solido, es posible su eliminaci&oacute;n quir&uacute;rgica. Otro ejemplo es la formaci&oacute;n de cristales de insulina en los islotes de Langerhans del p&aacute;ncreas de muchos mam&iacute;feros. En este caso parece que estos cristales de insulina se emplean como almacenamiento o como sistema de protecci&oacute;n de la insulina frente a enzimas que la puedan degradar (proteasas).
    </p><p class="article-text">
        A pesar de su inter&eacute;s acad&eacute;mico, estas observaciones no justificar&iacute;an el esfuerzo que se ha realizado a nivel mundial, tanto en la sociedad civil como en las industrias farmac&eacute;uticas, para la obtenci&oacute;n de cristales de prote&iacute;nas. Mucho m&aacute;s frecuente es la cristalizaci&oacute;n de proteinas en laboratorio para determinar su estructura a escala at&oacute;mica mediante la t&eacute;cnica de difracci&oacute;n de Rayos-X. Es lo que en el argot cient&iacute;fico denominamos proteomica estructural. Las estructuras de las prote&iacute;nas, la disposici&oacute;n de los &aacute;tomos que la componen, es un puzle de miles de piezas que hay que ensamblar. Por poner una analog&iacute;a un poco absurda seria muy dif&iacute;cil, casi imposible, armar un puzle sin luz y en la mayor&iacute;a de los casos cuanta mas luz, mas f&aacute;cil nos ser&aacute;. En el caso de las prote&iacute;nas nuestra luz es algo especial, son los rayos-X, pero tambi&eacute;n cuanto mas intensa mejor, por eso empleamos la radiaci&oacute;n generada en aceleradores de electrones como es el sincrotr&oacute;n Alba de Barcelona.
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                Cristales de insulina                            </span>
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        El conocimiento de la disposici&oacute;n at&oacute;mica en las prote&iacute;nas, la estructura 3D, es lo que nos ayuda a entender su funcionamiento y lo que nos permite dise&ntilde;ar mol&eacute;culas, f&aacute;rmacos, que faciliten o inhiban su acci&oacute;n. Por supuesto la cristalograf&iacute;a de rayos X no es la &uacute;nica t&eacute;cnica disponible para determinar la estructura de la prote&iacute;nas, otras t&eacute;cnicas como la resonancia magn&eacute;tica nuclear (RMN) y la microscop&iacute;a electr&oacute;nica (EM) contribuyen a este conocimiento y no requieren de cristales pero tienen otras limitaciones que seguro iremos limando con el tiempo. En definitiva, a d&iacute;a de hoy mas del 90% de las estructuras de prote&iacute;nas resultas se han generados a partir de los cristales de prote&iacute;nas, nuestro foco de acci&oacute;n en el LEC. Nuestro grupo es pionero a nivel mundial en el desarrollo de las t&eacute;cnicas contradifusivas de cristalizaci&oacute;n de prote&iacute;nas con varias patentes metodol&oacute;gicas y modelos de utilidad. Aunque conceptualmente hay una complejidad inherente para entender el funcionamiento de estas t&eacute;cnicas su implementaci&oacute;n es muy f&aacute;cil. De forma muy escueta y resumida podr&iacute;amos decir que empleando capilares y geles conseguimos acercarnos a las condiciones de micro-gravedad que han demostrado ser beneficiosas para obtener cristales de buena calidad.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, en el LEC no nos limitamos a la producci&oacute;n de cristales para la determinaci&oacute;n estructural, sino que hemos querido explorar otros potenciales usos de los cristales de prote&iacute;nas dentro de lo que denominamos aplicaciones biotecnol&oacute;gicas y farmacol&oacute;gicas. Todas las insulinas que se usan para tratar la diabetes, salvo las de acci&oacute;n r&aacute;pida, son en realidad una suspensi&oacute;n de micro-cristales de insulina. Tanto la insulina regular, la intermedia o la lenta son cristales de insulina normal, insulina mutada o complejos de insulina con otras mol&eacute;culas como la protamina. En nuestro laboratorio hemos conseguido elaborar cristales compuesto de un hidrogel y la insulina normal, no modificada ni mutada,&nbsp;para que &eacute;sta&nbsp;se comporte como una insulina de tipo intermedio. El producto generado no solo es compatible con la administraci&oacute;n controlada, sino que tiene una mayor estabilidad t&eacute;rmica. Esta prueba de concepto, aunque muy interesante en el caso de la insulina, lo que pone de manifiesto es la potencialidad de esta metodolog&iacute;a para obtener productos farmacol&oacute;gicos o biotecnol&oacute;gicos de composici&oacute;n y propiedades controladas.
    </p><p class="article-text">
        Por otro lado, en nuestra unidad buscamos como valorizar los cristales de prote&iacute;nas en diferentes aplicaciones biotecnol&oacute;gicas. En todos los seres vivos la mayor&iacute;a de las prote&iacute;nas entran en la categor&iacute;a de las enzimas. Las enzimas son las prote&iacute;nas encargadas de crear, romper o modificar enlaces qu&iacute;micos y son por tanto las cadenas de montaje de la vida. Las enzimas son capaces de inducir reacciones qu&iacute;micas de forma m&aacute;s especifica y eficiente que cualquiera de los procesos qu&iacute;micos que hemos desarrollado los humanos. No obstante, son muy delicadas y dif&iacute;ciles de mantener en estado activo. Los cristales de enzima tambi&eacute;n comparten esa sensibilidad. A pesar de ser un solido, los cristales de prote&iacute;na se asemejan a una esponja con grandes canales llenos de agua.&nbsp;En el LEC, hemos encontrado la forma de estabilizar estos cristales manteniendo la actividad de las enzimas que lo formana trav&eacute;s de de los canales de agua. Recientemente hemos demostrado que podemos producir grandes cantidades de estos cristales enzim&aacute;ticos de forma econ&oacute;mica y potencialmente escalable a nivel industrial.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; pues, con nuestros estudios hemos incorporado los cristales de prote&iacute;nas, incluyendo los de enzimas, a la biotecnolog&iacute;a, entendida como la explotaci&oacute;n de los recursos que nos brindan los procesos biol&oacute;gicos para la obtenci&oacute;n de soluciones t&eacute;cnicas o metodol&oacute;gicas aplicables a la obtenci&oacute;n de productos y servicios de forma segura, eficaz y sostenible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José Antonio Gavira]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/andalucia/la-cuadratura-del-circulo/cristalografia-proteinas_132_8070368.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 24 Jun 2021 22:49:04 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La cristalografía de proteínas, ¿por qué y para qué?]]></media:title>
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