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    <title><![CDATA[elDiario.es - Miguel Martinón]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/miguel-martinon/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Miguel Martinón]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Los profesores contra el libelo difamatorio]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/profesores-libelo-difamatorio_129_8106442.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El pasado 29 de mayo Juan-Manuel Garc&iacute;a Ramos puso en su muro de Facebook el siguiente comentario: &ldquo;Duque y Martin&oacute;n.- Entre 1987 y 1988 se nos ocurri&oacute; lanzar desde el Gobierno de Canarias la <em>Biblioteca B&aacute;sica Canaria</em>, una colecci&oacute;n de culto hoy de cuya trascendencia nadie duda. Pues en esas fechas lejanas sufr&iacute; una campa&ntilde;a de desprestigio orquestada por estos profesores de instituto que llegaba hasta el insulto personal y la descalificaci&oacute;n m&aacute;s cruel de mi gesti&oacute;n. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, tras el mismo menguado pelot&oacute;n de fusilamiento, vuelvo a sufrir las iras de estas firmas de ense&ntilde;anza media por haber publicado una novela que se intenta criticar desde los par&aacute;metros de la estricta historia acad&eacute;mica y sin siquiera leer su pr&oacute;logo donde est&aacute; todo explicado y razonado. Uno no se ve libre de sus enemigos haga lo que haga, pero metidos en edad tambi&eacute;n es gratificante que a uno lo lean, aunque sigan haci&eacute;ndolo desde sus carencias profesionales. Domingo P&eacute;rez Minik fue mi amigo, le dediqu&eacute; mi novela <em>El Ingl&eacute;s</em>, he hecho ediciones cr&iacute;ticas de su obra, me cargu&eacute; con &eacute;l en varios carnavales, estuve en su lecho de muerte, y ahora hay unos personajes que se creen los due&ntilde;os de su incuestionable legado. Sigan con sus campa&ntilde;as, todav&iacute;a tengo cuerpo para aguantar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Con este deplorable texto Juan-Manuel Garc&iacute;a Ramos quer&iacute;a responder a los art&iacute;culos publicados por Daniel Duque y por m&iacute; sobre su &uacute;ltimo libro: <em>El delator</em> (Mercurio, 2021). Como se ve, Garc&iacute;a Ramos pretend&iacute;a negarnos a Daniel Duque y a m&iacute; toda capacidad para juzgar sus decisiones pol&iacute;ticas o sus escritos. Y bien, a la vista est&aacute; que en su torpe invectiva Garc&iacute;a Ramos no expon&iacute;a argumentos racionales, sino que simplemente se basaba en que somos &ldquo;profesores de instituto&rdquo; y &ldquo;firmas de ense&ntilde;anza media&rdquo;, y lo critic&aacute;bamos desde nuestras &ldquo;carencias profesionales&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pero en contraste con esa evidente falta de fundamento racional, algunos profesores hab&iacute;amos se&ntilde;alado, razonada y comedidamente, la falta de &eacute;tica y de est&eacute;tica de aquel controvertido libro. En los art&iacute;culos de Cecilia Dom&iacute;nguez (<em>Diario de Avisos</em>, 11.04.2021), Daniel Duque (<em>La Provincia</em>, 08.05.2021; <em>El D&iacute;a</em>, 15.05.2021), Sergio Millares Cantero (<em>El D&iacute;a</em>, 15 y 16.05.2021) y en el m&iacute;o (<em>La Provincia</em> y <em>El D&iacute;a</em>, 29.05.2021) hab&iacute;amos manifestado que su libro no nos gusta y, adem&aacute;s, nos entristece e indigna. Y no deja de ser curioso que Garc&iacute;a Ramos intenta negarnos el criterio est&eacute;tico y el discernimiento moral a los autores de esos art&iacute;culos por el solo hecho de ser &laquo;profesores de instituto&raquo; y &laquo;firmas de ense&ntilde;anza media&raquo;, pero s&iacute; reconoce como v&aacute;lidos los art&iacute;culos en que algunos periodistas han considerado m&aacute;s o menos aceptable ese libro que otros resueltamente tenemos por un bodrio y una infamia. Menos mal que encuentra capacitado a alguien m&aacute;s que a s&iacute; mismo para juzgar los productos culturales&hellip;
    </p><p class="article-text">
        La descalificaci&oacute;n que Garc&iacute;a Ramos hac&iacute;a de Daniel Duque y de m&iacute;, pero tambi&eacute;n de Cecilia Dom&iacute;nguez y de Sergio Millares &mdash;y, de paso, de todos los profesores canarios&mdash;, ha causado, como es natural, una irreprimible indignaci&oacute;n en el mundo de la cultura insular y de la ense&ntilde;anza en todos sus niveles. Un colega profesor de Bachillerato, al conocer el contenido de aquel ol&iacute;mpico comentario de Facebook, no tard&oacute; en decirme que Garc&iacute;a Ramos con toda seguridad no habr&iacute;a superado nunca una oposici&oacute;n de Ense&ntilde;anza Media. A la indignaci&oacute;n se ha a&ntilde;adido un notable estupor entre los profesores ya de cierta edad, pues no se recuerda que Garc&iacute;a Ramos hiciera nunca nada de valor en investigaci&oacute;n hist&oacute;rico-literaria. Pero s&iacute; se recuerda que profesionalmente se retrat&oacute; en aquel inolvidable e inolvidado art&iacute;culo dominical suyo en que atribu&iacute;a a Jorge Manrique el bien conocido poema <em>Inteligencia, dame el nombre exacto de las cosas&hellip; </em>de Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez. El famoso art&iacute;culo de Garc&iacute;a Ramos llevaba el pomposo t&iacute;tulo <em>Poes&iacute;a para ser le&iacute;da (de verdad)</em> y el enorme disparate se envolv&iacute;a en esta pat&eacute;tica frase: &ldquo;Jorge Manrique en una de sus inmortales <em>coplas</em> ruega con desesperaci&oacute;n: &iexcl;Inteligencia, dame / el nombre exacto de las cosas&rdquo; (<em>Diario de Avisos</em>, 10.10.2004). Una barbaridad como esta acarrear&iacute;a el inmediato suspenso de un alumno de Secundaria&hellip; Las personas con cierto conocimiento literario que pudieron enterarse entonces del asunto coincidieron en afirmar que la gravedad del caso no radicaba s&oacute;lo en la atribuci&oacute;n err&oacute;nea (que el poema de Jim&eacute;nez era de Manrique), sino en que de ninguna manera<em> pod&iacute;a ser</em> de Manrique. Un poeta cortesano de tiempos de los Reyes Cat&oacute;licos <em>no pod&iacute;a decir aquello</em>... Yo tuve ocasi&oacute;n de indicarle directamente a Garc&iacute;a Ramos la magnitud de la burrada en la misma ma&ntilde;ana de autos, porque sent&iacute;a como cierto bochorno corporativo de que un compa&ntilde;ero (del Departamento de Filolog&iacute;a Espa&ntilde;ola de la Universidad de La Laguna) mostrara tan deplorable debilidad en su formaci&oacute;n. Y al domingo siguiente &eacute;l hizo como que rectificaba calificando de &ldquo;distracci&oacute;n&rdquo; su descomunal dislate (<em>Diario de Avisos</em>, 17.10.2004), con lo que exhib&iacute;a de nuevo su acreditada falta de sentido hist&oacute;rico. Pero lo cierto es que continu&oacute; publicando sus art&iacute;culos en la prensa, como si no hubiera ocurrido nada importante. Lo ideal hubiera sido que en los peri&oacute;dicos hubieran contado con un exigente control de calidad, ejercido por capacitados y rigurosos profesores de ense&ntilde;anza media, que hubieran <em>suspendido</em> al indocto escribidor y lo hubieran mandado al Instituto a superar sus b&aacute;sicas carencias escolares antes de que se atreviera a volver a publicar&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En la misma tarde del pasado 29 de mayo en que Garc&iacute;a Ramos public&oacute; su aquel desafortunado comentario en Facebook, alguien debi&oacute; de recordarle enseguida que &eacute;l, Garc&iacute;a Ramos, hab&iacute;a sido Consejero de Educaci&oacute;n del Gobierno canario y no era normal que se produjera de manera tan arrogante y despreciativa contra los profesores canarios, a fin de cuentas paisanos y vecinos suyos que resultaban denigrados globalmente as&iacute;, en su totalidad, incluido el socialista &Aacute;ngel V&iacute;ctor Torres, actual presidente del Gobierno de Canarias, doctor en Filolog&iacute;a y tambi&eacute;n profesor de Secundaria (de nuestra misma especialidad de Lengua y Literatura Espa&ntilde;ola). Porque la cosa fue que, al rato de publicarlo, Garc&iacute;a Ramos borr&oacute; cobardemente de Facebook aquel ignominioso desahogo. Pero ese v&oacute;mito espont&aacute;neo de su rid&iacute;cula soberbia, de su vanidad sin l&iacute;mites y su delirante sentimiento de superioridad mostraba claramente a todos, una vez m&aacute;s, el peculiar modo de obrar y la verdadera catadura moral de este t&oacute;xico personaje.
    </p><p class="article-text">
        Hay que decir que el comentario de Facebook ven&iacute;a a ensanchar cierto estado de opini&oacute;n en torno al hecho de que Garc&iacute;a Ramos, a la vista de las solventes cr&iacute;ticas de varios profesores, se muestra cada vez m&aacute;s inseguro y transturbado, como prueban estos desquiciados comentarios que depone en Facebook y que al rato se apresura a borrar. El trastorno de Garc&iacute;a Ramos parece agravarse a medida que debe de ir aceptando que su &uacute;ltimo libro es un ignominioso intento fallido de ganar relevancia a base de denigrar a Domingo P&eacute;rez Minik, Eduardo Westerdahl, Pedro Garc&iacute;a Cabrera, Mar&iacute;a Rosa Alonso, Alejandro Cioranescu y tantos estudiosos e investigadores de la historia cultural moderna de Canarias... Es decir, una infamia sin paliativos que, como &eacute;l bien sabe, ha generado no poco disgusto e indignaci&oacute;n en la sociedad canaria.
    </p><p class="article-text">
        Y este &uacute;ltimo lado de la cuesti&oacute;n, el del triste efecto denigratorio del libro de Garc&iacute;a Ramos, que a fin de cuentas es lo m&aacute;s importante, el autor no lo roza en sus autodefensas, porque no quiere, no puede reconocer que su error quiz&aacute; ya es irreparable. Lo que s&iacute; hace en las frases finales de su comentario en Facebook, aparte de verter varias y diversas falsedades, es ironizar alegremente sobre la perseverancia de unos supuestos enemigos en criticarlo. Pero lo que nos ha movido a escribir a los profesores no es la falta de calidad literaria del &uacute;ltimo libro de Garc&iacute;a Ramos sino su falta de calidad moral. &Eacute;l y sus afines saben que nunca habr&iacute;amos dedicado un minuto de nuestro tiempo para justificar que el libro nos parece un bodrio. A los profesores canarios lo que nos ha movido a escribir es el disgusto y la indignaci&oacute;n que hemos sentido ante ese libelo difamatorio dirigido contra muchas personas estimadas y reconocidas en la historia cultural de las Islas, ese libelo difamatorio originado desde una agria ignominia por no se sabe qu&eacute; turbios motivos, y difundido de modo ciertamente irresponsable.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Miguel Martinón]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/profesores-libelo-difamatorio_129_8106442.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 05 Jul 2021 15:58:54 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Los profesores contra el libelo difamatorio]]></media:title>
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