<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Leonardo Padura]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/leonardo-padura/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Leonardo Padura]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1034307/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Un alarido]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alarido_129_8144320.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b69bb800-4a43-453d-8241-a430f57edf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un alarido"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El escritor cubano Leonardo Padura pidió difundir este texto con su opinión sobre la situación en Cuba a partir de las protestas del domingo 11 de julio: "es el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas"</p></div><p class="article-text">
        Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un n&uacute;mero mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el pa&iacute;s y provocar una situaci&oacute;n de caos e inseguridad. Tambi&eacute;n es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo. Pero pienso que ni una ni otra evidencia le quitan un &aacute;pice de raz&oacute;n al alarido que hemos escuchado. Un grito que es tambi&eacute;n el resultado de la desesperaci&oacute;n de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis econ&oacute;mica y una puntual crisis sanitaria, sino tambi&eacute;n una crisis de confianza y una p&eacute;rdida de expectativas. 
    </p><blockquote class="quote">

    
    <div class="quote-wrapper">
      <div class="first-quote"></div>
      <p class="quote-text">Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas. </p>
          </div>

  </blockquote><p class="article-text">
        A ese reclamo desesperado, las autoridades cubanas no deber&iacute;an responder con las habituales consignas, repetidas durante a&ntilde;os, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar. Ni siquiera con explicaciones, por convincentes y necesarias que sean. Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman, unos manifest&aacute;ndose en la calle, otros opinando en las redes sociales y expresando su desencanto o inconformidad, muchos contando los pocos y devaluados pesos que tienen en sus empobrecidos bolsillos y muchos, muchos m&aacute;s, haciendo en resignado silencio colas de varias horas bajo el sol o la lluvia, con pandemia incluida, colas en los mercados para comprar alimentos, colas en las farmacias para comprar medicinas, colas para alcanzar el pan nuestro de cada d&iacute;a y para todo lo imaginable y necesario. 
    </p><p class="article-text">
        Creo que nadie con un m&iacute;nimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberan&iacute;a, con una responsabilidad c&iacute;vica puede querer (ni siquiera creer) que la soluci&oacute;n de esos problemas venga de cualquier tipo de intervenci&oacute;n extranjera, mucho menos de car&aacute;cter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, tambi&eacute;n es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible. 
    </p><p class="article-text">
        Creo adem&aacute;s que cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y que es un fardo demasiado pesado para la econom&iacute;a cubana (como lo ser&iacute;a para cualquier otra econom&iacute;a). Los que viven fuera de la isla y hoy mismo quieren ayudar a sus familiares en medio de una situaci&oacute;n cr&iacute;tica, han podido comprobar que existe y cu&aacute;nto existe al verse pr&aacute;cticamente imposibilitados de enviar una remesa a sus allegados, por solo citar una situaci&oacute;n que afecta a muchos. Se trata de una vieja pol&iacute;tica que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) pr&aacute;cticamente todo el mundo ha condenado por muchos a&ntilde;os en sucesivas asambleas de Naciones Unidas. 
    </p><p class="article-text">
        Y creo que tampoco nadie puede negar que tambi&eacute;n se ha desatado una campa&ntilde;a medi&aacute;tica en la que, hasta de las formas m&aacute;s burdas, se han lanzado informaciones falsas que al principio y al final solo sirven para restar credibilidad a sus gestores. 
    </p><p class="article-text">
        Pero creo, junto con todo lo anterior, que los cubanos necesitan recuperar la esperanza y tener una imagen posible de su futuro. Si se pierde la esperanza se pierde el sentido de cualquier proyecto social humanista. Y la esperanza no se recupera con la fuerza. Se le rescata y alimenta con esas soluciones y los cambios y los di&aacute;logos sociales, que, por no llegar, han causado, entre otros muchos efectos devastadores, las ansias migratorias de tantos cubanos y ahora provocaron el grito de desesperaci&oacute;n de gentes entre las que seguramente hubo personas pagadas y delincuentes oportunistas, aunque me niego a creer que en mi pa&iacute;s, a estas alturas, pueda haber tanta gente, tantas personas nacidas y educadas entre nosotros que se vendan o delincan. Porque si as&iacute; fuera, ser&iacute;a el resultado de la sociedad que los ha fomentado. 
    </p><p class="article-text">
        La manera espont&aacute;nea, sin la atadura a ning&uacute;n liderazgo, sin recibir nada a cambio ni robar nada en el camino, con que tambi&eacute;n una cantidad notable de personas se ha manifestado en las calles y en las redes, debe ser una advertencia y pienso que es una muestra alarmante de las distancias que se han abierto entre las esferas pol&iacute;ticas dirigentes<strong> </strong>y la calle (y as&iacute; lo han reconocido incluso dirigentes cubanos). Y es que solo as&iacute; se explica que haya ocurrido lo que ha ocurrido, m&aacute;s en un pa&iacute;s donde casi todo se sabe cuando quiere saberse, como todos tambi&eacute;n sabemos. 
    </p><p class="article-text">
        Para convencer y calmar a esos desesperados el m&eacute;todo no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apag&oacute;n digital que ha cortado por d&iacute;as las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo f&iacute;sica. 
    </p><p class="article-text">
        Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quiz&aacute;s incluso si tras la tempestad regresa la calma. Tal vez los extremistas y fundamentalistas no logren imponer sus soluciones extremistas y fundamentalistas, y no se enra&iacute;ce un peligroso estado de odio que ha ido creciendo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, en cualquier caso, resulta necesario que lleguen las soluciones, unas respuestas que no solo deber&iacute;an ser de &iacute;ndole material sino tambi&eacute;n de car&aacute;cter pol&iacute;tico, y as&iacute; una Cuba inclusiva y mejor pueda atender las razones de este grito de desesperaci&oacute;n y extrav&iacute;o de la esperanza que, en silencio pero con fuerza, desde antes del 11 de julio, ven&iacute;an dando muchos de nuestros compatriotas, esos lamentos que no fueron o&iacute;dos y de cuyas lluvias surgieron estos lodos. 
    </p><p class="article-text">
        Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el pa&iacute;s en que vivo, trabajo y donde creo. Ya s&eacute; que en tiempos como este y por intentar decir una opini&oacute;n, suele suceder que &laquo;Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien&raquo;, como alguna vez dijera Claudio S&aacute;nchez Albornoz. Tambi&eacute;n asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez m&aacute;s libre. 
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>En Mantilla, 15 de julio de 2021.&nbsp;</strong></em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leonardo Padura]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/alarido_129_8144320.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 16 Jul 2021 19:55:38 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/b69bb800-4a43-453d-8241-a430f57edf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="97235" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/b69bb800-4a43-453d-8241-a430f57edf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="97235" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Un alarido]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/b69bb800-4a43-453d-8241-a430f57edf3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
  </channel>
</rss>
