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    <title><![CDATA[elDiario.es - Victoriano Santana Sanjurjo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/victoriano-santana-sanjurjo-2/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Victoriano Santana Sanjurjo]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En el lino de un camino ‘alonsoquesadiano’]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/lino-camino-alonsoquesadiano_132_12738501.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/67d2fae4-ecf7-493a-a076-23f8cfc9d5eb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En el lino de un camino ‘alonsoquesadiano’"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La bicefalia de Alonso no fue tanto la que se vertebró entre el oficinista eficaz y el admirable poeta, como entre un yo que vive consciente de la muerte y un yo ‘muerto’ (a-isla-do) que recuerda cómo era su pretendida vida; entre el ‘estar’ de Rafael Romero Quesada y el ‘ser’ de Alonso Quesada
</p></div><p class="article-text">
        De las variadas facetas <em>alonsoquesadianas</em> que he podido reproducir en el transcurso de este hermoso a&ntilde;o dedicado a Rafael Romero Quesada que ya va tocando a su fin (autor y editor de la antolog&iacute;a dispersa y musical <em>Camino, siempre la &uacute;ltima palabra</em>; docente, expositor, juntaletras, etc&eacute;tera), hay una que, cuando se ha dado la ocasi&oacute;n para ello, me ha resultado sumamente gratificante y entra&ntilde;able: la de lector. No un lector accidental, circunstancial, eventual, atento a la coyuntura del momento: hoy se habla de tal, y leemos a tal. Tampoco uno especializado, docto, de prolongada y escrutadora mirada. Supero al primer tipo; ni de lejos llego al segundo. Ese lector que anida en mis consideraciones es uno que, a falta de un nombre m&aacute;s ajustado, identifico como &ldquo;lector familiar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En mi mundo <em>alonsoquesadiano</em>, el adjetivo &ldquo;familiar&rdquo; sit&uacute;a al poeta en una posici&oacute;n que se fundamenta m&aacute;s por el afecto que ha consolidado el trato durante muchos a&ntilde;os &mdash;por ese roce que hace el cari&ntilde;o&mdash; que por el conocimiento profundo adquirido acerca de todos y cada uno de los detalles intr&iacute;nsecos a su producci&oacute;n literaria. En otras palabras: que lo quiero m&aacute;s que lo conozco. Para percatarme del alcance de esta familiaridad apuntada, que se asienta, de entrada, en esa percepci&oacute;n de que siempre su voz l&iacute;rica ha estado ah&iacute;, pr&oacute;xima, orbitando en mi universo lector desde el dichoso instante en el que tom&eacute; conciencia de que exist&iacute;a la poes&iacute;a; para intuir el porqu&eacute; de esta cercan&iacute;a tan dom&eacute;stica, repito, ha sido necesario que se diera este 2025 tan singular; y, con &eacute;l, una feliz declaraci&oacute;n institucional dedicando el D&iacute;a de las Letras Canarias al admirable Alonso Quesada; y con ello, el inter&eacute;s por realizar el mentado florilegio; y a partir de su publicaci&oacute;n, los encuentros para &mdash;con tanta afici&oacute;n como humildad&mdash; mostrarlo en diferentes foros e invitar a los presentes a que hallen en sus p&aacute;ginas aquello que le regocije.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A lo largo de este a&ntilde;o, he tenido la oportunidad de preguntarme cu&aacute;ndo comenz&oacute; a ser uno de los m&iacute;os. La inspiraci&oacute;n y la memoria, aliadas en esta ocasi&oacute;n, me llevaron de la mano a una respuesta clarividente, constituida por una verdad absoluta que, de manera inopinada, me ha ayudado a explicar el afectuoso fen&oacute;meno: mi condici&oacute;n teldense. Nac&iacute;, me crie y viv&iacute; hasta el final del siglo XX en Telde. Quesada no era de Telde, como saben, pero s&iacute; su &iacute;ntimo amigo Saulo Tor&oacute;n, que muri&oacute; siete d&iacute;as antes de que yo cumpliera un a&ntilde;o. En ese Telde de los ochenta y noventa que recuerdo (el de los setenta no es factible como remembranza seria), Saulo era indispensable, sobre todo entre quienes form&aacute;bamos parte de las tropas escolares: a su calidad po&eacute;tica (o sea, a esa capacidad deliciosa y entra&ntilde;able de conmovernos a trav&eacute;s de la palabra) se le un&iacute;a una suerte de sencillez expresiva que lograba adaptarse con admirable precisi&oacute;n a los sujetos lectores con independencia de su bagaje ling&uuml;&iacute;stico y cultural. Saulo llegaba a estudiantes de EGB, de BUP y universitarios a la perfecci&oacute;n, aunque los niveles de comprensi&oacute;n literaria fueran &mdash;como es l&oacute;gico suponer&mdash; diferentes entre ellos; y, a la vez, llegaba bien a los adultos, con o sin formaci&oacute;n, tuvieran la edad que tuvieran y dedicaran sus horas de vigilia a lo que buenamente pudieran, quisieran o debieran. Su naturalidad, su hablar de sus cositas personales, su humildad, su llaneza discursiva, su&hellip; convert&iacute;an a Saulo en un poeta accesible. Por la misma v&iacute;a de la accesibilidad lleg&oacute; tambi&eacute;n Alonso. Los dos eran igual de cercanos, igual de emocionantes, igual de amoldables.
    </p><p class="article-text">
        Tom&aacute;s Morales, no. Lo siento por el moyense. A Tom&aacute;s lo quer&iacute;amos porque era amigo de Saulo y Alonso, pero a los que en los ochenta y noventa and&aacute;bamos en lides escolares nos costaba &mdash;supongo que hab&iacute;a excepciones&mdash;. Necesit&aacute;bamos mimbres l&iacute;ricos, paciencia y entrenamiento para conseguir acercarnos a &eacute;l con garant&iacute;as de disfrute. Saulo y Alonso, por el contrario, al margen de sus profundidades &mdash;a las que solo era y es factible acceder con la destreza de la preparaci&oacute;n acad&eacute;mica y la suma de lecturas y an&aacute;lisis&mdash;, gozaban de ese aplauso que produce en los j&oacute;venes lectores ese &laquo;lo entiendo&raquo; y &laquo;me gusta&raquo;. Dispon&iacute;an del mismo modo de aproximaci&oacute;n que poseen las letras de las canciones y, en consecuencia, nos encandilaron con facilidad: la primera impresi&oacute;n nos mostr&oacute; la belleza (el enamoramiento); con el tiempo, los recitados internos, las analog&iacute;as introspectivas, la curiosidad, la indagaci&oacute;n&hellip; alcanzamos el embelesamiento (el amor). Fue as&iacute; como los hermanos Alonso y Saulo pasaron a ser mis primos, y con su compa&ntilde;&iacute;a he estado desde que me fue posible decir ante algunos de sus lejanos poemas &laquo;lo entiendo&raquo; y &laquo;me gusta&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        II
    </p><p class="article-text">
        El Alonso que siempre me ha interesado es el de <em>El lino de los sue&ntilde;os </em>(1915) y el de <em>Los caminos dispersos </em>(1944); y, en cierta medida &mdash;condicionado por culpa de sus poemarios&mdash;, el de <em>La Umbr&iacute;a </em>(1922). &iquest;De qu&eacute; Alonso se trata? Del l&iacute;rico por antonomasia; del resignado, como tiendo a concebirlo. Me atrae el Alonso que en una esquina rumia con sus pensamientos y pesares, y que contiene, frena, aplaca ese impulso hacia la iron&iacute;a, la socarroner&iacute;a, la retranca; hacia la cr&iacute;tica negativa enfundada en una suerte de desenfadado estilo. Me seduce ese perenne <em>taedium vitae</em> que pareci&oacute; acompa&ntilde;arle en vida y que hice m&iacute;o tan pronto como navegu&eacute; en las p&aacute;ginas de su &oacute;pera prima.
    </p><p class="article-text">
        Esto ha influido en mi relaci&oacute;n con el poeta. Como la relatividad es una poderosa fuerza argumental, no tengo problema en aceptar que menos inter&eacute;s po&eacute;tico me han suscitado sus prosas (cr&oacute;nicas, reportajes, narraciones y teatro, con excepci&oacute;n de <em>La Umbr&iacute;a</em>)<em>, </em>a las que arrib&eacute; m&aacute;s tarde, y ese <em>Poema truncado de Madrid, </em>de 1920, sostenido alrededor de un viaje frustrante de Rafael a la capital en 1918. Este relativo &laquo;menos inter&eacute;s&raquo; no es desinter&eacute;s, ni flojedad an&iacute;mica, ni apat&iacute;a, ni desd&eacute;n, ni&hellip; Por supuesto que no. Tampoco es un cuestionamiento sobre las calidades de estas escrituras, que en abundancia se constatan. La cuesti&oacute;n est&aacute; asociada a una especie de a&ntilde;oranza, de nostalgia, de apego&hellip; a ese pasado de los descubrimientos, a esos ancestrales versos que se arrimaron a mi entendimiento cuando este, en mi prehistoria lectora, indagaba a la b&uacute;squeda de formas l&iacute;ricas con las que emocionarse. Llegu&eacute; m&aacute;s tard&iacute;amente a esa, sin duda alguna, prosa atractiva, que siempre he ubicado en el pelda&ntilde;o inferior de mis querencias porque el bardo de la amanecida a&uacute;n orienta &ldquo;el lino&rdquo; de mi velamen hacia los &ldquo;caminos&rdquo; donde hallo, desde la &ldquo;umbr&iacute;a&rdquo;, esa mismidad donde habita el alma, o sea, el ropaje del intelecto que me representa. Esta elecci&oacute;n se me antoja similar a la que hago con Cervantes: en un lado, el <em>Quijote</em>; en otro, el resto. Y eso que el resto es bueno, muy bueno.
    </p><p class="article-text">
        Quesada fue para m&iacute;, desde el primer instante, un vate diferente, no solo por su cercan&iacute;a, intimismo, alejamiento de florituras y sonoridades (&laquo;poes&iacute;a seca, &aacute;rida, enjuta, pelada, pero ardiente; poes&iacute;a de salmo&raquo;, al decir de Unamuno), sino porque no hablaba del amor como pens&aacute;bamos que hac&iacute;an sus hom&oacute;logos. Su amada no era una mujer a la que poder abrazar, besar y esperar pasar con ella lo que queda de existencia. Quesada satisfizo sus cuitas literarias acerca del amor galante entreg&aacute;ndose a la muerte, a la que am&oacute; contempl&aacute;ndola como paisaje, como mar, como noche y como ausencia; y, sobre todo, como soledad. Para m&iacute;, la bicefalia de Alonso no fue tanto la que se vertebr&oacute; entre el oficinista eficaz y el admirable poeta, como entre un yo que vive consciente de la muerte y un yo &ldquo;muerto&rdquo; (a-isla-do) que recuerda c&oacute;mo era su pretendida vida; entre el &ldquo;estar&rdquo; de Rafael Romero Quesada y el &ldquo;ser&rdquo; de Alonso Quesada. Es fascinante. Cuanto m&aacute;s ahondo en sus dos monumentales poemarios (<em>El lino de los sue&ntilde;os</em> y <em>Los caminos dispersos</em>), m&aacute;s percibo estos desdobles. &iquest;Qu&eacute; amores entre dos iba a contar quien consigo mismo se bastaba para narrarse l&iacute;ricamente?
    </p><p class="article-text">
        III
    </p><p class="article-text">
        Ese Alonso familiar, colega, compa&ntilde;ero de primigenias andanzas poem&aacute;ticas, es el que ha vuelto por la ruta de la remembranza en este 2025. Es el Alonso de los reencuentros y de ese &laquo;s&iacute;, claro, por supuesto&raquo; cuando la duda pudo acuciar en los proleg&oacute;menos de la se&ntilde;alada antolog&iacute;a dispersa: &iquest;Volver otra vez a Alonso Quesada tras lo que ya se ha dicho y publicado? S&iacute;, claro, por supuesto. El <em>camino </em>hacia el poeta, aunque sea compartido, no deja de ser un viaje personal que, iniciado, mantiene la frescura y el arrobamiento de las primeras veces; de ah&iacute; que siempre apetezca retornar con &eacute;l a su casa, a su oficina, a los peri&oacute;dicos, a las calles, a los afines&hellip;; en suma, a esa voz po&eacute;tica que, hablando de s&iacute;, habla de nosotros. Conviene, pues, regresar al poeta y con &eacute;l deslumbrar y desentra&ntilde;ar a todos esos alonso-quesadas que nos habitan.
    </p><p class="article-text">
        Por eso reemplac&eacute; el impactante &ldquo;siempre&rdquo; de la pieza que dedic&oacute; a Tom&aacute;s Morales (&laquo;Siempre es la palabra &uacute;ltima&hellip;&raquo;) por &ldquo;camino&rdquo;, porque esa ha sido la &uacute;nica manera con la que he conseguido asimilar y sentir a Alonso Quesada. &Eacute;l es el que camina hacia el mar: hacia el manrique&ntilde;o, &laquo;que es el morir&raquo;, y hacia el que nos a&iacute;sla y, a la vez, nos conecta. Un mar, en ocasiones, cargado de esperanzas en el coraz&oacute;n <em>alonsoquesadiano</em> y, a la vez, de desenga&ntilde;os (como le ocurri&oacute; en su periplo de 1918, que aliment&oacute; su <em>Poema truncado de Madrid</em>). Ese mar que lleg&oacute; a idealizar como traves&iacute;a que es necesario recorrer para alcanzar lo deseado se me asemeja al mismo Mediterr&aacute;neo que Cervantes contempl&oacute; en 1610, anhelante de marchar a N&aacute;poles para trocar el rumbo de sus azares despu&eacute;s de un sinf&iacute;n de infortunios.
    </p><p class="article-text">
        El ingenioso alcala&iacute;no tuvo tiempo para reivindicarse como escritor, pues public&oacute; hasta su fallecimiento (1616) el setenta por ciento de su producci&oacute;n tras la decepci&oacute;n de Barcelona (el lugar donde precisamente fracas&oacute; don Quijote frente al Caballero de la Blanca Luna). Esta suerte no le cupo a Rafael. Ni aunque fuera consciente de la admiraci&oacute;n, respeto y gratitud que cosechaba entre sus pr&oacute;ximos y, por extensi&oacute;n, entre sus coet&aacute;neos. Ni aunque un desgarrador dolor atravesara la conciencia l&iacute;rica isle&ntilde;a y nacional con su muerte. Tan joven y con tanto que ofrecer. La fortuna, disfrazada de coyunturas adversas, disemin&oacute; de un modo enfadoso e incomprensible el ascendente itinerario del reconocimiento y la consagraci&oacute;n reservado al poeta desde mucho antes de su &oacute;bito. Todo lo demor&oacute;. Todo lo complic&oacute;. Todo lo enturbi&oacute;. Un extra&ntilde;o silencio, inquietante, sospechoso&hellip; retras&oacute; m&aacute;s de lo admisible la ubicaci&oacute;n de Alonso donde deb&iacute;a, que es donde est&aacute;. La pregunta es inevitable: &iquest;La explicaci&oacute;n a lo ocurrido solo puede enmarcarse dentro de los l&iacute;mites del mal fario?
    </p><p class="article-text">
        Consuela imaginar por respuesta que, tan pronto como el 4 de noviembre de 1925 nuestro familiar alcanz&oacute; el m&aacute;s all&aacute;, alg&uacute;n asno tras el que se enmascaraba alg&uacute;n dulce compa&ntilde;ero Juan, gozador &laquo;de una infinita paz de Nirvana&raquo;, le dijo juntando su hocico al o&iacute;do del reci&eacute;n llegado Rafael Romero Quesada que aguardase, &laquo;que los caminos / solo est&aacute;n en el alma&raquo;; y que aguantase &mdash;&laquo;aguanta y aguanta&hellip;&raquo;&mdash;, porque en 1940 nacer&iacute;a quien, con su quehacer, le dar&iacute;a por fin la fama de la que era merecedor, la cual, como la cervantina, abarcar&iacute;a el orbe completo. Su nombre: L&aacute;zaro Santana Nuez.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/lino-camino-alonsoquesadiano_132_12738501.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 03 Nov 2025 20:50:30 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[¿Feliz cumpleaños, Hilda?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/feliz-cumpleanos-hilda_132_12682779.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/848e89b7-ebb9-4d55-bab9-03bdbf99cd77_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Feliz cumpleaños, Hilda?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El próximo 23 de octubre, en la Biblioteca Saulo Torón de Telde, se presenta Hilda, Mireya… María (y otros _teldesianos), que aborda uno de los enigmas literarios de Canarias: saber quién fue Hilda Zudán</p></div><p class="article-text">
        El 17 de octubre de 1900 naci&oacute; en Telde Mar&iacute;a del Jes&uacute;s Su&aacute;rez L&oacute;pez. Era la segunda hija del matrimonio compuesto por Sebasti&aacute;n Su&aacute;rez S&aacute;nchez y Mar&iacute;a del Pino L&oacute;pez Hern&aacute;ndez. &Eacute;l fue juez y concejal en el ayuntamiento de la nombrada ciudad grancanaria. Lleg&oacute; a compartir vicisitudes pol&iacute;ticas con Montiano Placeres.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a del Jes&uacute;s ten&iacute;a una hermana mayor, Josefa, maestra nacional, que estuvo ejerciendo la docencia en Lanzarote y que acab&oacute; sus d&iacute;as en Tenerife. Tambi&eacute;n ten&iacute;a una hermana menor, Mar&iacute;a del Pino, que goz&oacute; de un amplio reconocimiento. No en vano, se le dedic&oacute; un vial en una zona destacada de la urbe, en lo que podr&iacute;an ser los l&iacute;mites que separan los populosos y populares barrios de San Juan y San Gregorio: Inspectora Farmac&eacute;utica Pino Su&aacute;rez L&oacute;pez. Es una de las calles que rodea el parque Arnao, donde se sit&uacute;a la Biblioteca Saulo Tor&oacute;n, que adorna las paredes de su fachada principal con extractos po&eacute;ticos de diversas personalidades literarias del municipio que, seg&uacute;n se cuenta, vinieron a configurar la denominada Escuela L&iacute;rica de Telde. Uno de los rostros que se muestra es el de una joven llamada Hilda Zud&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sigo. Mar&iacute;a del Jes&uacute;s, como su hermana mayor, estudi&oacute; en la Escuela Normal. &iquest;Vocaci&oacute;n pedag&oacute;gica? Posiblemente. Las dos eran sobrinas de Ces&aacute;reo Su&aacute;rez S&aacute;nchez, un conocido profesor. Con el roce, todo se pega. &iquest;Lleg&oacute; a dar clases, a ejercer el magisterio, a&hellip;? No he podido confirmarlo. Me inclino a pensar que s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        En enero de 1923, falleci&oacute; su madre. En abril, toma la decisi&oacute;n de presentarse a la convocatoria del mes de junio de la Facultad de Filosof&iacute;a y Letras de la Universidad de Granada. Su trayectoria acad&eacute;mica en la Pen&iacute;nsula se hizo dentro del r&eacute;gimen de ense&ntilde;anza no oficial. Al mismo tiempo que esto pasaba, en el peri&oacute;dico <em>El Defensor de Canarias</em>, alguien que firmaba con el nombre de Hilda Zud&aacute;n llevaba publicados unos sesenta y ocho art&iacute;culos, aproximadamente. El 22 de diciembre de 1921 hab&iacute;a participado en una velada necrol&oacute;gica en memoria de Tom&aacute;s Morales, celebrada en la Sociedad La Uni&oacute;n. Entre su repertorio de composiciones, alg&uacute;n que otro texto habla de Telde y de Ag&uuml;imes. En la mayor&iacute;a, con diferentes grados, el aroma a catolicismo visceral, tirando a la vertiente m&aacute;s f&uacute;nebre, lo impregna todo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a del Jes&uacute;s hace un aprovechamiento notable de su estancia granadina. Acaba sus estudios universitarios mientras esa tal Hilda ve impresas algunas piezas en la ciudad andaluza, incluso en Madrid (<em>La senda</em>, en La Esfera, por ejemplo). En 1924, se calla para siempre. El 24 de septiembre public&oacute; <em>&iquest;Llegaste&hellip;?</em> en <em>Granada Gr&aacute;fica</em>. No s&eacute; si compuso algo m&aacute;s despu&eacute;s de este escrito. Todas mis b&uacute;squedas (por ahora) han sido infructuosas. Don Francisco Javier Garcer&aacute; Rom&aacute;n (Fran Garcer&aacute;), el responsable de la edici&oacute;n de las obras completas conocidas de Hilda Zud&aacute;n (<em>La hora silente, </em>de inminente aparici&oacute;n), continuaci&oacute;n del indispensable t&iacute;tulo sobre la autora que sac&oacute; en 1999 don Antonio M.&ordf; Gonz&aacute;lez Padr&oacute;n, cronista oficial de Telde, tampoco ha encontrado nada m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A principios de 1925, Mar&iacute;a del Jes&uacute;s hab&iacute;a terminado su carrera. Un certificado lo afirma. Al a&ntilde;o siguiente, desde Madrid, entra en escena una tal Mireya Su&aacute;rez con una monograf&iacute;a titulada <em>La novela picaresca y el p&iacute;caro en la literatura espa&ntilde;ola,</em> que dedica a su &ldquo;querida tierra&rdquo;, Gran Canaria, a la que ofrece &ldquo;el primer fruto de mi trabajo y esfuerzo&rdquo;. El 20 de mayo de 1926, el <em>Diario de Las Palmas</em> aclara de qui&eacute;n se trata: &ldquo;Con atenta dedicatoria de su autora, do&ntilde;a Mar&iacute;a de J. Su&aacute;rez y L&oacute;pez, licenciada en Filosof&iacute;a y Letras, que reside en Madrid, hemos recibido un ejemplar de su obra <em>La novela picaresca y el p&iacute;caro en la literatura espa&ntilde;ola</em>. La obra trae en la portada el retrato de la autora, que es una mujer muy joven, y firma sus trabajos con el pseudo de Mireya Su&aacute;rez. Agradecemos su fineza y prometemos ocuparnos de esta obra&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras tanto, se consolida el silencio absoluto de Hilda Zud&aacute;n, y empieza a coger forma el de nuestra Mar&iacute;a del Jes&uacute;s. &iquest;Con qu&eacute; labores cubre sus horas de vigilia? Hacia finales de 1927, su hermana Mar&iacute;a del Pino se licencia en Farmacia y se asienta en Telde. Se convierte en la primera farmac&eacute;utica de Las Palmas. Qu&eacute; alegr&oacute;n para su pap&aacute;, aunque chiquito en el tiempo, pues falleci&oacute; el 14 de agosto de 1930. En la esquela, las tres hijas. Se lee bien &laquo;do&ntilde;a Mar&iacute;a&raquo; entre &laquo;do&ntilde;a Josefa&raquo; y &laquo;do&ntilde;a Pino Su&aacute;rez L&oacute;pez&raquo;. Las dos est&aacute;n casadas, excepto la que nos convoca, que deb&iacute;a tener el Mireya para otros ambientes. &iquest;En Ag&uuml;imes, quiz&aacute;s? Don Fernando T. Romero Romero, cronista oficial del municipio, apreciado amigo, me lo confirma: &ldquo;Aqu&iacute; la conoc&iacute;an por Mireya&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Vino la Segunda Rep&uacute;blica (&iexcl;bien!) y un golpe de Estado (&iexcl;mal!), y una guerra (&iexcl;peor!), y el comienzo de una dictadura (&iexcl;horroroso!). Hilda, desaparecida. Mireya, desaparecida. &iquest;Y Mar&iacute;a Jes&uacute;s? El 9 de diciembre de 1941 reclama que le den el t&iacute;tulo de licenciada. Ha aprobado, s&iacute;, sin duda alguna. Todo est&aacute; certificado, sellado, firmado, entre membretes y tasas pagadas; pero&hellip; Andaba por Tenerife. Su direcci&oacute;n: Colegio del Sagrado Coraz&oacute;n (calle Ferrer, n.&ordm; 4). Como puedes suponer y supones bien, he intentado dar con la escuela, con testimonios educativos, con&hellip;, pero nada. Nada de momento. Que conste que &ldquo;de momento&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Que por qu&eacute; no ten&iacute;a el t&iacute;tulo si todo estaba en regla? Porque la tal Mar&iacute;a del Jes&uacute;s Su&aacute;rez L&oacute;pez no hab&iacute;a realizado el Auxilio Social, ineludible en aquellos a&ntilde;os de zozobra. Era para las mujeres lo que la mili para los hombres. Algo as&iacute;. Estuvo registrada (al parecer) en el Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosof&iacute;a y Letras y en Ciencias de La Laguna. Ah&iacute; tengo a don &Aacute;lvaro D&iacute;az Torres &mdash;amabilidad, cordialidad, diligencia en grado supremo&mdash; buscando entre las fichas de colegiados la que d&eacute; con nuestra protagonista. &iexcl;Gracias, don &Aacute;lvaro! Y suerte, porque para la historia que nos ocupa ser&aacute; de mucho inter&eacute;s dar con el documento.
    </p><p class="article-text">
        En julio de 1951, por fin, lleg&oacute; el informe esperado: el Departamento Central del Servicio Social de la Delegaci&oacute;n Nacional de la Secci&oacute;n Femenina de Falange Espa&ntilde;ola Tradicionalista y de las J. O. N. S. certifica que Mar&iacute;a Jes&uacute;s Su&aacute;rez L&oacute;pez &ldquo;no est&aacute; obligada, por raz&oacute;n de su edad [50 a&ntilde;os] y conforme al art. 1.&ordm; del Decreto de 7 de octubre de 1937, a la prestaci&oacute;n del <em>Servicio Social</em>&rdquo;. En octubre, desde Ager, un municipio de la provincia de L&eacute;rida, escribe la interesada una carta a mano solicitando la expedici&oacute;n de su t&iacute;tulo a la subsecretar&iacute;a correspondiente del Ministerio de Educaci&oacute;n Nacional. En marzo de 1953, esta vez en una hoja mecanografiada y como vecina de la calle de Mediod&iacute;a, n&uacute;m. 15, piso principal, de Barcelona, pide al rector de la Universidad de Granada &ldquo;se me remita por conducto reglamentario a la Universidad de Barcelona, en la inteligencia de que la exponente acudir&aacute; a dicho centro a recoger el mismo&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        La historia toca a su fin: el 27 de febrero de 1968, seg&uacute;n consta en los archivos de la Universidad de Granada, alguien que no se identifica firm&oacute; un impreso de petici&oacute;n de certificaci&oacute;n &laquo;de las calificaciones obtenidas durante la carrera&raquo; de Mar&iacute;a Jes&uacute;s Su&aacute;rez L&oacute;pez &mdash;&ldquo;natural de Telde, provincia de Canarias&rdquo;&mdash;. La se&ntilde;ora ten&iacute;a por entonces 67 a&ntilde;os. La tal Mireya familiar de 1930, la que todos deb&iacute;an llamar as&iacute; en el funeral de su padre, hac&iacute;a 38 a&ntilde;os que hab&iacute;a desaparecido; y cuarenta y cuatro, la autora de unos setenta y picos textos publicados en cuatro a&ntilde;os, la inmensa mayor&iacute;a en el peri&oacute;dico cat&oacute;lico <em>El Defensor de Canarias</em>.
    </p><p class="article-text">
        Ciento veinticinco a&ntilde;os despu&eacute;s, tras la intensa experiencia vivida alrededor de tres nombres propios de mujeres que quiz&aacute;s apelaban a una sola o dos, tras los muchos documentos revisados, tras las consultas en la prensa y la asimilaci&oacute;n de tanta informaci&oacute;n como la que me han ofrecido por medios orales y escritos, muchas veces me viene a la cabeza la imagen del fantasma de Mar&iacute;a del Jes&uacute;s Su&aacute;rez L&oacute;pez, la cumplea&ntilde;era, susurr&aacute;ndome al o&iacute;do bueno: &ldquo;&iquest;Y yo qu&eacute; tengo que ver con esa tal Hilda Zud&aacute;n?&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/feliz-cumpleanos-hilda_132_12682779.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 12:41:18 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Feliz cumpleaños, Hilda?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Legado de cronistas. Fernando, Agüimes, Siglo XX]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/legado-cronistas-fernando-aguimes-siglo-xx_132_12657056.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f8c81578-9f77-4181-85b1-5cb681d27463_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Legado de cronistas. Fernando, Agüimes, Siglo XX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Desde 2016 hasta 2024 vieron la luz estas crónicas agüimenses que, de alguna manera, no dejan de ser también las de cualquier punto de Canarias y, por extensión, las de cualquier sitio de la España peninsular, pues los rincones de una misma nación, en lo esencial para la supervivencia, son más parecidos de lo que muchos de sus habitantes son capaces de imaginar</p></div><p class="article-text">
        El legado del cronista: <em>La dictadura franquista a trav&eacute;s de sus documentos I (1939-1953) </em>[2016]; &hellip;<em>II (1953-1966) </em>[2017]; &hellip;<em>III (1966-1977) </em>[2018]; <em>La Transici&oacute;n en Ag&uuml;imes (1977-1983) </em>[2020]; <em>La alcald&iacute;a de Jos&eacute; Armas Rodr&iacute;guez (1983-1987)</em> [2021] y <em>La alcald&iacute;a de Antonio Morales M&eacute;ndez</em> (1987-2000) [2024].
    </p><p class="article-text">
        I
    </p><p class="article-text">
        Conmemoramos una gesta editorial: seis tomos dedicados a un siglo de vida de un pueblo. Un siglo que se observa desde la casa com&uacute;n de sus vecinos: el ayuntamiento, voz que proviene de &ldquo;ajuntamiento&rdquo;. T&eacute;rmino que lleva asociadas palabras como &ldquo;juntar&rdquo;, &ldquo;unir&rdquo;, &ldquo;cohesionar&rdquo;... Vocablos que producen la impresi&oacute;n de situaci&oacute;n colectiva compartida y destino af&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Un siglo, el dedicado, que comenz&oacute; como el final de un largo periodo donde todo parec&iacute;a estancado desde centurias anteriores y que acab&oacute; sembrando las bases de una suerte de prosperidad y progreso que han iluminado la traves&iacute;a municipal en este primer cuarto de siglo XXI y que, si no surgen reveses graves, seguir&aacute;n vigentes en este noble sitio hasta, por lo menos, las puertas de esos pr&oacute;ximos cien a&ntilde;os que no llegaremos a ver quienes tenemos delante este tan simple como sincero escrito que nos re&uacute;ne.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;Que nadie veremos&raquo;, he dejado caer. Es cierto, ninguno de los lectores que me acompa&ntilde;an ahora; pero aun as&iacute; estaremos presentes entonces, incluso cuando el vig&eacute;simo tercer siglo llame, y el cuarto, y el que le sigue&hellip; Este art&iacute;culo va de eso, de comunicar que los seis libros que testimonian los latidos de un pueblo del sureste grancanario en un momento concreto del tiempo y desde la principal de sus casas dan cuenta de un pasado que, por una parte, se ha de alimentar en las cotidianas remembranzas diarias y, por otra, que no se puede (no es factible) ni se debe (no es aconsejable) olvidar en el futuro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En ese pasado recordado y recordable, habitan muchos nombres propios; se halla, pues, lo m&aacute;s importante de una comunidad humana: quienes hacen posible que exista. Nombres de vecinas y vecinos; nombres que estuvieron y, sobre todo, que hicieron. &iquest;Qu&eacute;? Losetas del centenario camino. Una, dos, tres&hellip; En la mayor&iacute;a de los casos, losetas buenas, losetas necesarias, losetas que favorecen el avance; losetas que, irremediablemente &mdash;<em>sic vita est</em>&mdash;, comparten pavimento con otras que no son tan adecuadas y, qu&eacute; se le va a hacer, con las que no cabe m&aacute;s remedio que calificar de perjudiciales, que pudieron pasar desapercibidas y que, gracias a este proyecto libresco tan exhaustivo, tan focalizado, permiten visualizarse. Baldosas estas que ayudan a saber qu&eacute; no conviene repetir en la historia de este lugar ameno que, como se reconocen en los vaivenes de la humanidad desde que esta inici&oacute; su andadura, solo puede evolucionar a trav&eacute;s de sus virtudes. Todos los nombres compusieron la ruta y todos ocupan un puesto en estos seis tomos dedicados a un siglo de vida de un pueblo que, como gesta editorial, conmemoramos.
    </p><p class="article-text">
        II
    </p><p class="article-text">
        Desde 2016 hasta 2024 vieron la luz estas cr&oacute;nicas ag&uuml;imenses que, de alguna manera, no dejan de ser tambi&eacute;n las de cualquier punto de Canarias y, por extensi&oacute;n, las de cualquier sitio de la Espa&ntilde;a peninsular, pues los rincones de una misma naci&oacute;n, en lo esencial para la supervivencia, son m&aacute;s parecidos de lo que muchos de sus habitantes son capaces de imaginar.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada p&aacute;gina, de cada referencia, de cada observaci&oacute;n, de cada detalle, de las miles de horas de cuidadoso quehacer acad&eacute;mico, de revisi&oacute;n de actas, de cotejo de documentos, de estudio y asunci&oacute;n de un profundo amor por Ag&uuml;imes, est&aacute; la huella de un riguroso cient&iacute;fico que ha entregado una considerable cantidad de d&iacute;as, semanas, meses y a&ntilde;os de existencia a dar forma a este proyecto y que, por razonable prudencia, no quiso adentrarse en el siglo XXI porque, como me argumentaba de un modo m&aacute;s que convincente, le falta la necesaria perspectiva temporal.
    </p><p class="article-text">
        Estos vol&uacute;menes &mdash;densos, acreditados, pr&oacute;digos en la noble voluntad que ha guiado su elaboraci&oacute;n&mdash; se han compuesto a partir del ADN de las poblaciones: sus archivos, el espacio donde se vela por la preservaci&oacute;n de aquello que conforma la m&aacute;s relevante de las valijas populares, merecedora de una atenci&oacute;n especial generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n porque en sus cajas, sus expedientes, sus encuadernados, etc., se conservan la historia y la identidad que nos pertenecen. Esta es la materia prima de los tomos y es el fundamento con el que ha edificado nuestro autor sus tareas de investigaci&oacute;n y sus publicaciones, que circundan el per&iacute;metro de Ag&uuml;imes, la tierra-madre del Sur, la que nos concede la conciencia de sure&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Ese es el enfoque desde el que ahora visualizo el maravilloso trabajo realizado por Fernando T. Romero Romero. Hay libros que marcan una vida y que justifican una existencia; otros, adem&aacute;s, como ocurre con los de este cronista, condicionan a un colectivo, a una comunidad, pues una vez aparecidos, su sola presencia ya los convierte en imprescindibles, hasta el punto de que si, por la raz&oacute;n que sea, desaparecieran todos los ejemplares que hay, aun aceptando que no se lograr&aacute; el grado de excelencia de los que nos convocan, alguien deber&iacute;a asumir la ineludible empresa de volver a componerlos, como se hace en las poblaciones tras una cat&aacute;strofe con la reconstrucci&oacute;n de aceras, tendido el&eacute;ctrico, limpieza, recogida de escombros, etc. Por eso, entiendo que hay una responsabilidad del pueblo emisor de datos y receptor de la obra hacia lo que representan estos seis t&iacute;tulos; una suerte de compromiso con lo que contienen sus p&aacute;ginas, que no es m&aacute;s que el testimonio de los suyos en un siglo que se va anclando en la memoria de un ayer que, para nuestros j&oacute;venes, nuestros escolares, es remot&iacute;simo.
    </p><p class="article-text">
        III
    </p><p class="article-text">
        Con acierto, Fernando T. Romero Romero, cronista del municipio grancanario mencionado, magn&iacute;fico historiador, inmejorable ciudadano, admirable persona y entra&ntilde;able amigo, dispuso este ejercicio acad&eacute;mico en dos bloques bien diferenciados. El primero corresponde a la dictadura franquista y apareci&oacute; en tres cuerpos que vieron la luz durante tres a&ntilde;os seguidos (2016-2018), abarcando el periodo hist&oacute;rico de 1939 a 1977. El segundo consta de otros tres t&iacute;tulos. Comenz&oacute; con La Transici&oacute;n espa&ntilde;ola (el cuarto, de 2020), continu&oacute; con la alcald&iacute;a de Jos&eacute; Armas Rodr&iacute;guez (1983-1987) y lleg&oacute; hasta el voluminoso tomo publicado en 2024, donde se aborda la etapa de Antonio Morales M&eacute;ndez al frente del consistorio sure&ntilde;o desde sus inicios hasta el a&ntilde;o 2000.
    </p><p class="article-text">
        En este viaje de 3 615 p&aacute;ginas, nos acompa&ntilde;aron, en los preliminares, las palabras de presentaci&oacute;n del actual regidor, &Oacute;scar Hern&aacute;ndez Su&aacute;rez; los pr&oacute;logos de Francisco Tarajano P&eacute;rez (2016), Faneque Hern&aacute;ndez Bautista (2017), Antonio Morales M&eacute;ndez (2018), Jos&eacute; Armas Barber y Gregorio Gonz&aacute;lez Ruiz (2021 y 2024, respectivamente) y un servidor, que, adem&aacute;s de honrado y feliz editor, pudo exponer alguna que otra cosa de su cosecha en algunos vol&uacute;menes. Estas voces se complementaron con las im&aacute;genes que nos ofrecieron Vicente Hern&aacute;ndez M&eacute;ndez, Manuel Agust&iacute;n Romero Estupi&ntilde;&aacute;n y Jos&eacute; Rodr&iacute;guez Artiles. Y todo en su conjunto fue manejado con mucho cari&ntilde;o y diligencia por la editorial (Beginbook Ediciones), de ah&iacute; que, a la suma de gratitudes que corresponde dar en estos apuntes al compa&ntilde;ero de lides docentes en el IES Jos&eacute; Zerpa y desde siempre ahora admirado amigo por el privilegio de caminar con &eacute;l durante estos a&ntilde;os dando forma a estos tesoros que nos convocan, a los que han aportado sus pasos para que esta traves&iacute;a libresca llegara a ser tan enriquecedora, y al pueblo que ha protagonizado las p&aacute;ginas de estos seis trocitos de Ag&uuml;imes &mdash;los aut&eacute;nticos redactores de lo que aqu&iacute; se cuenta&mdash;, haya que hacer lo propio con Jorge A. Liria, que hizo cuanto estuvo de su mano para que esta realidad que en este momento tanto nos enorgullece y alegra fuera viable.
    </p><p class="article-text">
        IV
    </p><p class="article-text">
        Reconozcamos que, con esta inmortalizadora obra, Fernando ya es Ag&uuml;imes. No es un ag&uuml;imense que elabora algo sobre su municipio. Es mucho m&aacute;s. No mantiene una posici&oacute;n horizontal con su trabajo, donde se comparte el peso entre creador y creaci&oacute;n, y ambos elementos viven de un modo simbi&oacute;tico. Tampoco tiene una relaci&oacute;n de verticalidad inversa, como sucede conmigo, donde el conocimiento del individuo, cuando lo hay, no est&aacute; alineado con un saber de qu&eacute; va su producci&oacute;n. Nada de eso ocurre con nuestro autor, pues &eacute;l, con esta hexalog&iacute;a, ha trascendido el estatus del firmante de t&iacute;tulos para subsumirse en lo que es la esencia y la naturaleza del objeto de su escritura. Donde va Fernando, va Ag&uuml;imes. Est&aacute; en el mismo lugar donde situamos a quienes han contribuido con su talento, con su brillantez, con su calidad humana a que este distinguido pedacito de universo sea lo que es para cuantos lo conocemos y nos preciamos de esta cognici&oacute;n. Por eso, este monumento para bibli&oacute;filos, cient&iacute;ficos y gentes de sana curiosidad intelectual y cultural merece el agradecimiento de todos, que bien pudiera ser directo (con la lectura de estos seis libros) o indirecto, difundiendo el esp&iacute;ritu de concordia, respeto, solidaridad e ilustraci&oacute;n omnipresente en sus p&aacute;ginas y en el &aacute;nimo de quien las confeccion&oacute;.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/legado-cronistas-fernando-aguimes-siglo-xx_132_12657056.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 04 Oct 2025 10:07:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Legado de cronistas. Fernando, Agüimes, Siglo XX]]></media:title>
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    </item>
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      <title><![CDATA[Un prontuario teldense]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/prontuario-teldense_132_12601832.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">"Posiblemente, Hilda Zudán murió en 1924; y Mireya Suárez, en 1930. Quizás. Pero pudo seguir adelante María del Jesús Suárez López. Pudo", cita extraída de 'Hilda, Mireya… María (y otros teldenses)', libro publicado por Mercurio Editorial en septiembre de 2025</p></div><p class="article-text">
        <em>Prontuario literario teldense.</em> As&iacute; se llamaba una carpeta digital creada en 2002, en el verano que pas&eacute; de ser becario de la ULPGC a profesor de secundaria, mientras terminaba de corregir mi tesis doctoral, que registr&eacute; en oto&ntilde;o de ese a&ntilde;o. Consider&eacute; entonces que se hab&iacute;a cerrado una etapa de mi vida y que era conveniente, antes del comienzo pleno de la siguiente, recopilar en un solo lugar ciertas escrituras que, a mi juicio, por la raz&oacute;n que fuera, se hab&iacute;an ganado el derecho a no ser olvidadas. El nombre del repositorio era tambi&eacute;n el de la publicaci&oacute;n que recogiera todos esos textos. Reconozco que fantaseaba con la idea de un tr&iacute;o editorial. Me seduc&iacute;a que este <em>Prontuario literario teldense </em>formara parte de la misma colecci&oacute;n libresca del Ayuntamiento de Telde a la que pertenecen mi c&aacute;ndida, deficiente, pretenciosa y entra&ntilde;able &oacute;pera prima (<em>Cervant&oacute;fila teldesiana</em>, 1998) y mi edici&oacute;n de <em>Letras a Telde, 1605-2001</em> (las actas de un ciclo de conferencias hom&oacute;nimo que coordin&eacute; durante el a&ntilde;o 2001 con motivo del 650 aniversario de la fundaci&oacute;n de la ciudad grancanaria y que cont&oacute; con la participaci&oacute;n de destacados especialistas en literatura de nuestra tierra).
    </p><p class="article-text">
        En ese momento, sin dejar de tener presente lo que nos advierte Cervantes en el pr&oacute;logo del segundo <em>Quijote</em> acerca de que una de las mayores tentaciones del demonio &laquo;es ponerle a un hombre en el entendimiento que puede componer e imprimir un libro con que gane tanta fama como dineros y tantos dineros cuanta fama&raquo; &mdash;verdad esta que he convertido en&nbsp;divisa personal&mdash;, consider&eacute; que pod&iacute;a ser una empresa recomendable reunir y publicar ese ramillete de escritos compuesto por una semblanza de tres poetas del lugar y el despliegue vital cronol&oacute;gico de uno de ellos, m&aacute;s algo relacionado con las disertaciones que formaron parte de las&nbsp;celebraciones organizadas por los apuntados seis siglos y medio de existencia, m&aacute;s otro poco que giraba alrededor de la revista <em>Cuadernos de la &Iacute;nsula Barataria</em> y, de paso, de un programa de radio que llevaba el nombre del recinto que le toc&oacute; gobernar a Sancho Panza (cap&iacute;tulos 45-53 de la ya se&ntilde;alada segunda <em>quijotesca</em>) y que se emiti&oacute; en Canal Telde desde 1999 hasta 2002, m&aacute;s alg&uacute;n que otro detalle sobre una exposici&oacute;n bibliogr&aacute;fica en la que estuvimos metidos de lleno -como en un buen n&uacute;mero de asuntos, todos variados y enriquecedores- mi hermano Juan Miguel Ram&iacute;rez Ben&iacute;tez y un servidor; m&aacute;s&hellip;, no s&eacute;, por a&ntilde;adir m&aacute;s cositas a lo expuesto, una serie de anotaciones sueltas dedicadas a la denominaci&oacute;n de la Escuela L&iacute;rica de Telde, tambi&eacute;n en torno a la conveniencia de sacar a la luz repertorios onom&aacute;sticos de teldenses anteriores al siglo XX o, por no hacer m&aacute;s prolija esta enumeraci&oacute;n, acerca de ese misterio literario llamado Hilda Zud&aacute;n, escritora paisana que no era merecedora de m&aacute;s de un par de hojas en el mentado op&uacute;sculo y que dos d&eacute;cadas despu&eacute;s &mdash;qui&eacute;n me lo iba a decir entonces&mdash; se ha convertido en la protagonista especial de esto que ahora lees y que me permite estar un rato contigo.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Portada del libro &#039;Hilda, Mireya, Maria (y otros teldesianos)                            </span>
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        Como ocurre con tantas iniciativas en las que la inspiraci&oacute;n y la oportunidad van de la mano, nunca termin&eacute; de concebir la empresa editorial con la conciencia plena de que lo reunido era suficiente para confeccionar un producto que pudiera ofrecer algo novedoso, distinto&hellip;, sugestivo, quiz&aacute;s, a lo que ya se mostraba en otros lares. Y sucedi&oacute; lo inevitable: aparqu&eacute; el proyecto, lo saqu&eacute; de mi cat&aacute;logo de prioridades. Aunque en no pocas ocasiones me plante&eacute; su eliminaci&oacute;n de mi lista de apetencias, lo cierto es que jam&aacute;s consegu&iacute; desconectarme de esta particular cr&oacute;nica de andanzas personales, que, vista con la debida perspectiva, es en lo que se ha transformado este asunto libresco que nos convoca. La mejor prueba de la existencia de esta conexi&oacute;n &mdash;baja durante cuatro lustros, baj&iacute;sima, pero siempre latente&mdash; fue el vigor con el que logr&oacute; salir de su ostracismo cuando, hace unos meses, semana arriba, semana abajo, rescat&eacute; el material y las adiciones que hab&iacute;a ido elaborando en estos veinte a&ntilde;os sin un prop&oacute;sito claro y que, convertidas en piezas ferrugientas, yac&iacute;an en el fondo de un rebosado pozo sin saber bien c&oacute;mo reflotarlas ni si, en realidad, exist&iacute;a inter&eacute;s alguno por mi parte para que emergieran.
    </p><p class="article-text">
        Pero lleg&oacute; 2025 y el &ldquo;prontuario literario teldense&rdquo; concebido en el verano de 2001 &mdash;animado despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n de <em>Cuadernos de la &Iacute;nsula Barataria </em>(Anroart, 2011), alumbrado un pizco tras <em>Articulaciones, 2011-2014</em> (Mercurio Editorial, 2014) y un tanto espolvoreado en los tres tomos de <em>Soltadas </em>(Mercurio Editorial, 2021-2023)&mdash;, comenz&oacute; a revivir a finales de la primavera de este a&ntilde;o, cuando se me present&oacute; la oportunidad de conocer e intervenir en la edici&oacute;n que Fran Garcer&aacute; hab&iacute;a preparado en 2022 sobre los textos de la poeta Hilda Zud&aacute;n, un extraordinario trabajo que, si todo sale como se espera, ver&aacute; la luz en oto&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        En mi etapa de bachiller y &ldquo;cou&iacute;sta&rdquo; en el instituto Jos&eacute; Arencibia Gil (1987-1991), tuve cierta noci&oacute;n de la existencia de esta autora. Algo. No mucho. Apenas. Que hubo una escritora as&iacute; llamada, sab&iacute;a; y alguna que otra composici&oacute;n suya le&iacute; en su momento (&iquest;en la antolog&iacute;a de Jos&eacute; Quintana de 1970, quiz&aacute;s?) &mdash;nada relevante, nada trascendental&mdash;. Poco m&aacute;s. En la universidad, la situaci&oacute;n no vari&oacute;. Frente a la luminosidad de Saulo Tor&oacute;n y Fernando Gonz&aacute;lez, quienes me acompa&ntilde;aron durante mis a&ntilde;os de licenciatura (viaj&aacute;bamos juntos en la 80 de Salcai, atraves&aacute;bamos el parque de San Telmo, sub&iacute;amos por Bravo Murillo, gir&aacute;bamos para tomar Tom&aacute;s Morales, lleg&aacute;bamos al Edificio de Humanidades y, bastantes horas despu&eacute;s, regres&aacute;bamos a casa en feliz compa&ntilde;&iacute;a), frente a esto, repito, se hallaba la oscuridad de Hilda Zud&aacute;n (o Mireya Su&aacute;rez, o Mar&iacute;a del Jes&uacute;s Su&aacute;rez L&oacute;pez), que adquir&iacute;a la forma de ausente presencia, de un estar sin estar, de un inconmensurable enigma que, de un modo u otro, se intentaba vincular, aunque de manera imprecisa, a un movimiento l&iacute;rico e intelectual teldense anterior a la Guerra Civil espa&ntilde;ola que no terminaba de convencerme.
    </p><p class="article-text">
        En 1999, gracias al recopilatorio que prepar&oacute; Antonio M.&ordf; Gonz&aacute;lez Padr&oacute;n y que public&oacute; el ayuntamiento de la primera ciudad y sede eclesi&aacute;stica de las islas Afortunadas, los interesados pudimos acceder al conocimiento de lo poco &mdash;demostrado&mdash; que se hab&iacute;a encontrado de ella hasta ese momento. Tanto el repertorio como las palabras previas y la &ldquo;biograf&iacute;a incompleta&rdquo; (as&iacute; titulada por el editor) saciaron moment&aacute;neamente una curiosidad que, enseguida, como amiga de la gula que es, quiso m&aacute;s, pues me resultaba incomprensible, se esquivaba a mi entendimiento, ese radical, extra&ntilde;o, desconcertante silencio en el que se envolvi&oacute; nuestra protagonista sin haber alcanzado a&uacute;n la treintena (naci&oacute; el 17 de octubre de 1900), tras cuatro a&ntilde;os de indesmayable producci&oacute;n textual period&iacute;stica (1921-1924) m&aacute;s un islote libresco con aspecto de ensayo sobre la literatura picaresca (1926), y con unos estudios universitarios en Filosof&iacute;a y Letras que, al parecer, no la sujetaron a su lugar de origen, como ocurri&oacute;, por ejemplo, con la menor de sus dos hermanas, la conocida inspectora farmac&eacute;utica Mar&iacute;a del Pino Su&aacute;rez L&oacute;pez. Las dos eran sobrinas de un afamado profesor de Telde muy vinculado con la historia de La Fraternidad, Ces&aacute;reo Su&aacute;rez S&aacute;nchez, que no logr&oacute;, por lo que se ve, dentro del &aacute;mbito docente, amarrar a su ciudad natal a la segunda hija de su hermano Sebasti&aacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Repito: &laquo;Pero lleg&oacute; 2025&raquo; y, con el a&ntilde;o, una edici&oacute;n de Fran Garcer&aacute; presidida, en su preliminar, por una pregunta sumamente significativa acerca de si las escritoras desaparecen <em>o las desaparecen</em>. Fue ah&iacute;, en esa doble posibilidad, cuando rescat&eacute; lo perdido, despert&eacute; lo dormido, aviv&eacute; lo apagado y comenc&eacute; a terminar lo dejado a medias; principalmente, ese par de hojas previstas como aditamento a un prontuario que mut&oacute; de nombre en cuanto Hilda se apoder&oacute; de todas mis atenciones gracias a la permanente aparici&oacute;n de novedades. El casi absoluto vac&iacute;o con el que arranqu&eacute; a principios de siglo (aliviado en parte por los breves apuntes del cronista oficial de Telde) iba alter&aacute;ndose de un modo constante. Con cada hallazgo, la misma letan&iacute;a: &laquo;Algo es todo cuando nada hay&raquo;. Fue as&iacute; como, al cabo de mi incompleto trabajo (de dos p&aacute;ginas pas&eacute; a cincuenta y a&uacute;n me falta&hellip;), alcanc&eacute; la convicci&oacute;n de que la mujer tric&eacute;fala que hab&iacute;a ocupado mis d&iacute;as y mis noches durante no pocas semanas deb&iacute;a ser quien orientara el nuevo t&iacute;tulo. As&iacute; naci&oacute; <em>Hilda, Mireya&hellip; Mar&iacute;a</em>; y, entre los par&eacute;ntesis de &laquo;(y otros ___ teldesianos)&raquo;, se ubicaron los restos de aquella traves&iacute;a editorial que ahora, por fin, m&aacute;s de dos d&eacute;cadas despu&eacute;s, ya puedo dar por acabada: &laquo;Tres poetas teldenses: Saulo, Montiano y Fernando&raquo;, &laquo;Para una historia teldense de la literatura canaria&raquo;, &laquo;Perenne San Gregorio&raquo;, &laquo;<em>Librorum prima civitas et sedes</em>&raquo;, &laquo;35 a&ntilde;os de un instante: C.P. Le&oacute;n y Castillo, 1987-2022&raquo;, &laquo;<em>Cuadernos de la &Iacute;nsula Barataria</em>&raquo; y &laquo;<em>Telde&hellip; palabras en el tiempo&raquo;</em>.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/prontuario-teldense_132_12601832.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Sep 2025 12:22:59 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un prontuario teldense]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Decálogo ‘combateatral’ de La República]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/decalogo-combateatral-republica_132_12431343.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c786cd60-6765-42f8-8fcc-fba14a19e92f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Decálogo ‘combateatral’ de La República"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Es un teatro esencialmente defensor de la libertad, entendiendo por “libertad” el estado en el que cualquier represión alienante ha sido eliminada o, al menos, reducida a su mínima expresión</p></div><p class="article-text">
        Durante los d&iacute;as 12, 13 y 14 de junio de 2025, Teatro La Rep&uacute;blica, con motivo del trig&eacute;simo aniversario de su creaci&oacute;n, organiz&oacute; en la Sala de Conferencias Jos&eacute; Monle&oacute;n del Teatro Auditorio de Ag&uuml;imes un ciclo de mesas redondas sobre el pasado, presente y futuro de la compa&ntilde;&iacute;a y, por extensi&oacute;n, de las artes esc&eacute;nicas en Canarias. 
    </p><p class="article-text">
        Tuve la inmensa fortuna, el colosal privilegio, la enorme felicidad de participar en la primera puesta en com&uacute;n, que respondi&oacute; al t&iacute;tulo de &ldquo;Cr&iacute;tica, cr&oacute;nica y memoria&rdquo;. Me acompa&ntilde;aron cuatro puntales en el asunto que nos convocaba: Carmen M&aacute;rquez Montes, Victoriano Su&aacute;rez &Aacute;lamo, Diego Hern&aacute;ndez Sosa y, en calidad de moderadora, Isabel Delgado. Mi intervenci&oacute;n gir&oacute; en torno a un dec&aacute;logo con el que pretend&iacute;a mostrar, a grandes rasgos, las caracter&iacute;sticas y singularidades de Teatro La Rep&uacute;blica y, con ello, su incuestionable aportaci&oacute;n al panorama cultural y social de Canarias de las &uacute;ltimas tres d&eacute;cadas para entendernos como pueblo, resistir frente a tanta adversidad y asimilar la importancia de caminar juntos.
    </p><p class="article-text">
        A modo de pr&oacute;logo de mi enumeraci&oacute;n, utilic&eacute; esta cita de <em>A quemarropa</em>, la obra que estrenaron en<em> </em>2012. Dice as&iacute;: &laquo;Hacemos teatro a lo bonzo. Teatro que busca la pegada definitiva en tiempos de contaminaci&oacute;n silente. Teatro a bocajarro porque nos mueve la proximidad violenta de las palabras y acciones&hellip; Aunque es un acto de guerrilla en toda regla, no espero que nuestro disparo atraviese tu cabeza y te haga despertar&hellip; Y aunque a&uacute;n no hemos perdido la esperanza, el fonendoscopio nos marca un latido social que empieza a debilitarse&hellip; Mala suerte&hellip;&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Tras este impactante preliminar, vino la declaraci&oacute;n de las siguientes diez anotaciones sobre este <strong>TEATRO&hellip;</strong> 
    </p><p class="article-text">
        <strong>[1] &hellip;DE LA MEMORIA</strong>. En el nombre, la actitud. No se alude a una rep&uacute;blica como sistema democr&aacute;tico donde las ideolog&iacute;as de un lado y de otro tienen un lugar. No es una rep&uacute;blica comparable a la de muchos pa&iacute;ses de la Tierra que llevan esta palabra en sus denominaciones. No. Esta rep&uacute;blica que nos convoca es La Rep&uacute;blica, en may&uacute;scula. Es la situada en Espa&ntilde;a entre 1931 y 1939. Es la que acoge los ecos de la que fue eliminada por las derechas en un golpe de Estado, una guerra civil y una dictadura. 
    </p><p class="article-text">
        He aqu&iacute;, en el coraz&oacute;n de la compa&ntilde;&iacute;a, un reducto de maquis que, de tanto en tanto, en cada representaci&oacute;n, en cada intervenci&oacute;n, hace sus incursiones en defensa de lo que fue y signific&oacute;, como instante de paz y progreso colectivos, lo arrebatado: La Rep&uacute;blica (en may&uacute;scula, por supuesto). 
    </p><p class="article-text">
        <strong>[2] &hellip;MISIONERO</strong>. La Rep&uacute;blica que se rescata es la de las Misiones Pedag&oacute;gicas, creadas por Manuel Bartolom&eacute; Coss&iacute;o un 30 de mayo de 1931. Es La Rep&uacute;blica educativa la que est&aacute; permanentemente presente en el esp&iacute;ritu y la disposici&oacute;n del teatrero grupo; la que difunde la cultura y contribuye a generalizar sus beneficios intelectuales y emocionales; la que piensa en el pueblo y act&uacute;a para el pueblo; la que toma el testigo de aquellas loables iniciativas como el Teatro del Pueblo, de Alejandro Casona; el Teatro Gui&ntilde;ol o Retablo de Fantoches, de Rafael Dieste; y el Teatro Universitario de La Barraca, de Federico Garc&iacute;a Lorca, y El B&uacute;ho, de Max Aub. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>[3] &hellip;DID&Aacute;CTICO-COMBATIVO</strong>. La actitud misionera y pedag&oacute;gica transforma a cuantos se acercan a la compa&ntilde;&iacute;a (actores, p&uacute;blico, cr&iacute;tica&hellip;) en adeptos a una convicci&oacute;n: a la cultura oficial &mdash;tibia, c&oacute;moda, de &aacute;nimo comercial, burgu&eacute;s, preocupada en las figuraciones&mdash; se ha de contraponer la agitada &mdash;abnegada, constante, s&oacute;lida&mdash;, la que lucha por que se asimile y expanda el altermundismo, o sea, el certeza de que un mundo mejor es posible. 
    </p><p class="article-text">
        De ah&iacute; que sea un teatro movilizador. Quienes forman parte de su &oacute;rbita, con independencia del sitio que ocupen, est&aacute;n llamados a integrarse en este movimiento bueno, sano, enriquecedor, inexcusable, revolucionario (nada que ver con el otro movimiento, el que parad&oacute;jicamente, desde las altas esferas, par&oacute; este pa&iacute;s, el que detuvo su avance y lo convirti&oacute; en un cruel y est&aacute;tico monolito). Es el que nos convoca un teatro que piensa en el pueblo, act&uacute;a para el pueblo y, para que sea efectivo, necesita que intervenga el pueblo.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[4] &hellip;FILANTR&Oacute;PICO</strong>. El bien colectivo es el que impulsa la voluntad y el hecho teatral. El didacticismo que envuelve a sus producciones es ajeno a cualquier af&aacute;n exclusivamente cremat&iacute;stico. Lo que interesa es lo que se siembra y de aquello que se siembra solo se esperan beneficios en lo intelectual y en lo emocional. Lo que no ense&ntilde;a, no remueve conciencias, no genera pensamientos y sensaciones, no zarandea el &aacute;nimo, se descarta.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[5] &hellip;HUMANO</strong>. Incluso, humanista en su concepci&oacute;n del hombre como medida de todas las cosas. El logotipo nos muestra a un <em>Homo sapiens </em>que, de perfil, mira a la izquierda, que se&ntilde;ala el pasado; y a su lado, a mi juicio, no un mono, sino la representaci&oacute;n del primer hom&iacute;nido, que proyecta su vista a la derecha, una suerte de met&aacute;fora del futuro. La imagen constituye en s&iacute; una declaraci&oacute;n conflictiva: &iquest;Vamos hacia un primitivismo que deber&iacute;amos haber superado tras tantos miles de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n? &iquest;Nos ayudar&aacute; a frenar esa tendencia el contemplar lo dejado atr&aacute;s y asumir que habr&aacute; que rehacer lo que pudiera ser que nos da&ntilde;ara como sociedad? 
    </p><p class="article-text">
        Entronca esta interpretaci&oacute;n con la de teatro de la intemporalidad, pues, se mire por donde se mire, los problemas que aborda han existido siempre, de un modo u otro; y la voluntad por atajarlos, tambi&eacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>[6] &hellip;SIMB&Oacute;LICO</strong>. Por influencia de su condici&oacute;n de teatro did&aacute;ctico y humano, los personajes que pululan por las obras poseen las cualidades propias de los s&iacute;mbolos. Las dudas y las esperanzas, la conciencia de la lucha diaria por la justicia social y la sujeci&oacute;n a los instintos de supervivencia que nos determinan como especie adquieren en cada propuesta escenogr&aacute;fica una dimensi&oacute;n que va m&aacute;s all&aacute; de una simple finalidad argumental, pues son pilares sobre los que se edifica el pensamiento constructivo y combativo que da sentido al quehacer de la compa&ntilde;&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        Es un teatro esencialmente defensor de la libertad, entendiendo por &ldquo;libertad&rdquo; el estado en el que cualquier represi&oacute;n alienante ha sido eliminada o, al menos, reducida a su m&iacute;nima expresi&oacute;n. Es un teatro pac&iacute;fico que ha declarado la guerra a las tiran&iacute;as del sistema. Por eso, es un teatro de denuncia, pues en todo momento da voz a las v&iacute;ctimas; y toda v&iacute;ctima lo es como resultado de un acto d&eacute;spota, o sea, de una fuerza superior y adversa que atenta contra su individualidad y contra su aportaci&oacute;n a la colectividad que pertenece. En esto, se mire por donde se mire, tambi&eacute;n estamos ante un teatro de la opresi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[7] &hellip;DE MENSAJES</strong>. El mensaje, envuelto en palabras y gestos, est&aacute; por encima de todo. El decorado, las luces, los sonidos y los recursos audiovisuales quedan absolutamente supeditados al contenido que se pretende comunicar. Si no forman parte del concepto que se desea transmitir, no sirven. Es este un teatro de la intenci&oacute;n y, principalmente, un teatro de la utilidad. Todo tiene un sentido &uacute;ltimo: aquello que se ha de asentar en el entendimiento, lo que se ha de asimilar y servir de est&iacute;mulo para la acci&oacute;n. Se elimina cualquier manifestaci&oacute;n visual y/o sonora anodina. La insustancialidad no es una opci&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        <strong>[8] &hellip;TRANSPARENTE</strong>. El p&uacute;blico de La Rep&uacute;blica est&aacute; al tanto de lo que se va a encontrar cuando asiste a una funci&oacute;n. Sabe qu&eacute; sensaciones va a recibir, qu&eacute; impactos emocionales van a generarse en su interior, con qu&eacute; enfoque se abordar&aacute; la trama que se desarrolle. No se le entrampa. 
    </p><p class="article-text">
        No hace falta esconder los fundamentos ideol&oacute;gicos con los que se articula cada propuesta teatral; al contrario, estos se revelan desde el primer momento. De ah&iacute; que este sea un teatro de adhesiones y, por qu&eacute; no, de afinidades pol&iacute;ticas. 
    </p><p class="article-text">
        Cada cita con Teatro La Rep&uacute;blica es una suerte de evento lit&uacute;rgico en el que, a modo de mantra, se reitera el prop&oacute;sito primordial del llamamiento convocante: al pueblo desde el pueblo siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[9] &hellip;MUDABLE</strong>. No hay dos representaciones similares de una misma obra. El libreto se metamorfosea constantemente; est&aacute; en permanente evoluci&oacute;n. Cada actuaci&oacute;n es &uacute;nica porque todos los elementos que confluyen en cada funci&oacute;n est&aacute;n sujetos a unas coordenadas emocionales sincr&oacute;nicas. La actitud condiciona la expresi&oacute;n y la recepci&oacute;n. La transformaci&oacute;n implica frescura, novedad, no repetici&oacute;n autom&aacute;tica de lo que contiene el texto literario, lo que se traduce en una continuada renovaci&oacute;n de cuanto envuelve la finalidad &uacute;ltima del mensaje, que se adapta a la situaci&oacute;n en la que ha sido emitido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>[10] &hellip;DE LA PERSONALIDAD</strong>. Nacho es La Rep&uacute;blica. De ah&iacute; que no sea descabellado plantear incluso si no estamos ante un teatro irrepresentable si &eacute;l no estuviera presente. 
    </p><p class="article-text">
        La figura de quien est&aacute; al frente de la iniciativa misionera constituye una forma m&aacute;s de entender la propuesta teatral que nos ofrece y no porque cuanto hay tenga que girar a su alrededor y deba hacerse como &eacute;l quiere que se haga y punto (al contrario), sino porque todo arranca y confluye de manera efectiva porque &eacute;l es el responsable de activar los mecanismos y las sinergias: lanza la idea, conecta mentes y corazones, encarrila los vagones de cada proyecto para que lleguen al destino deseado. 
    </p><p class="article-text">
        El material de La Rep&uacute;blica, en otras compa&ntilde;&iacute;as, sin &eacute;l, sin esa capacidad innata que posee para socializar la experiencia colectiva, no ser&iacute;a el mismo. Nacho es un elemento m&aacute;s de la escena, es un actor m&aacute;s. Es la voz narrativa de esas historias que nos re&uacute;nen desde las tablas y que, con amoroso compromiso, abrigan nuestro juicio.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/decalogo-combateatral-republica_132_12431343.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 02 Jul 2025 07:51:45 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Avisados]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/avisados-opinion-victoriano-santana-sanjurjo_132_12405137.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0a21c5ec-55c5-451e-8d6e-676fbd051e60_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Avisados"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No hablo de nadie en concreto sino de un sinnúmero de personas que, situadas en sus particulares habitáculos de poder, nos recuerdan con sus acciones y omisiones que jamás nos engañaron</p></div><p class="article-text">
        Nada extra&ntilde;an las barbaridades ni a la perplejidad ha de asombrar. Ocurre lo esperable. Lo inevitable. Con la naturalidad con la que cae la manzana al pie del &aacute;rbol. Entre los que lo han visto claro, no hablar&iacute;a tanto de un posible don de la predicci&oacute;n como de una soberana muestra de sentido com&uacute;n. Se supo desde el principio c&oacute;mo se suceder&iacute;an las arbitrariedades, producto de los hondos desequilibrios de la personalidad voluble de quien decide, y c&oacute;mo los llamados a cumplir con sus desquiciantes resoluciones se ver&iacute;an abocados al m&aacute;s terrible de los dilemas que puede aquejar a un servidor p&uacute;blico: obedecer a un &mdash;por su manera de ser y actuar&mdash; individuo &ldquo;inobedecible&rdquo;. Ten&iacute;a que pasar. Solo hab&iacute;a que detenerse un instante, contemplar su deambular, cotejar sus palabras, desenvolver el &aacute;nimo de prejuicios y reconocer cu&aacute;n necesaria y reconfortante es la virtud de la prudencia y el humanitarismo en los que ejercen cualquier funci&oacute;n de liderazgo en la que est&aacute;n en juego las vidas y el bienestar de sus semejantes. Votar a monstruos que nunca dejaron de explicitar su monstruosidad, en una democracia consecuente, torna la culpabilidad no en la v&iacute;bora &mdash;que &laquo;no merece ser culpada por la ponzo&ntilde;a que tiene, aunque con ella mata, por hab&eacute;rsela dado la naturaleza&raquo;, como dice Marcela en el XIV de la primera parte del <em>Quijote</em>&mdash;, sino en cuantos permitieron que libre saliera de su madriguera y, asumiendo ser la due&ntilde;a de todo lo que hay a su alrededor, se orientara hacia donde tanto mal pod&iacute;a provocar. Ninguna sorpresa, pues, cabe reflejarse en los rostros. Ninguna. Lo &uacute;nico admisible que se deber&iacute;a mostrar en las caras y los corazones es miedo e incertidumbre: por el da&ntilde;o causado, por el da&ntilde;o que se causar&aacute;.
    </p><p class="article-text">
        No hablo de nadie en concreto &mdash;aunque la ocasi&oacute;n del texto pueda inclinar a pensar en&hellip;&mdash;, sino de un sinn&uacute;mero de personas que, situadas en sus particulares habit&aacute;culos de poder, nos recuerdan con sus acciones y omisiones que jam&aacute;s nos enga&ntilde;aron y que en su momento, por su manera de ser y de concebir el mundo que nos concierne, con reiteraci&oacute;n y sin enmascaramientos, nos advirtieron de que no eran trigo limpio. Nosotros, los corderos, fuimos avisados por los lobos. Aun as&iacute;, a sus fauces, en democr&aacute;ticas pastoreadas, nos condujeron los borregos desatentos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/avisados-opinion-victoriano-santana-sanjurjo_132_12405137.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 22 Jun 2025 10:32:30 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Avisados]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un convite de placeres lectores]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/convite-placeres-lectores_132_12366733.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c62d3ef2-bc42-4115-9b34-7d0ecd60d5fa_16-9-discover-aspect-ratio_default_1119457.jpg" width="1423" height="800" alt="Un convite de placeres lectores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El hablar bien de un libro, con precisión, con respeto y con ese alto sentido de la importancia que tiene la palabra compartida, ayuda; y mucho, pues es hacerlo de una creación humana y, por tanto, acerca de una entidad que, al margen de la mayor o menor identificación que se tenga con ella, de un modo u otro, no nos es ajena</p></div><p class="article-text">
        Conforme envejezco y acumulo impresiones an&iacute;micas, afectuosas e intelectuales, y sujeto mi percepci&oacute;n del mundo sobre una suerte de pragmatismo que me simplifica la existencia, voy consolidando una serie de convicciones que, en cada replanteamiento, se vuelven m&aacute;s inamovibles. Una de ellas, circunscrita a quehaceres ensay&iacute;sticos, me conduce a defender que la cr&iacute;tica libresca &mdash;la que se fundamenta en el an&aacute;lisis de un producto editorial para darlo a conocer y determinar la conveniencia o no de su lectura&mdash; debe mostrar siempre un perfil afable con el objeto de estudio y, por extensi&oacute;n, no con el autor (como pudiera suponerse, pues este pierde el control de su creaci&oacute;n desde el momento en el que lo hecho se difunde y puede caer en las m&aacute;s variopintas y heterog&eacute;neas manos), sino con el destinatario, porque la funci&oacute;n del avezado opinador ha de ser, as&iacute; lo veo yo, la de una nutritiva y amable invitaci&oacute;n al placer provechoso. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; malgastar el tiempo en una escritura ponzo&ntilde;osa, cuyo &uacute;nico valor para los lectores veleidosos que la consumen no es otro que el morbo carro&ntilde;ero de ver cu&aacute;nto se logra degradar el elemento que la inspira? &iquest;Por qu&eacute; no invertir el enfoque y apostar por una visi&oacute;n de lo que impulsa el ejercicio creativo que sea constructiva, grata, bondadosa? &iquest;Acaso nos sobran estos adjetivos en nuestra cotidianidad como para afirmar que estamos ah&iacute;tos de ellos? El derroche de talento y energ&iacute;as en el menoscabo de un t&iacute;tulo solo sirve para incrementar la oscuridad alrededor de una labor que, por su vinculaci&oacute;n con la ciencia y la divulgaci&oacute;n, ha de mostrarse siempre luminosa y positiva. 
    </p><p class="article-text">
        El hablar bien de un libro, con precisi&oacute;n, con respeto y con ese alto sentido de la importancia que tiene la palabra compartida, ayuda; y mucho, pues es hacerlo de una creaci&oacute;n humana y, por tanto, acerca de una entidad que, al margen de la mayor o menor identificaci&oacute;n que se tenga con ella, de un modo u otro, no nos es ajena. Esta cordialidad que defiendo estimula, adem&aacute;s, la aproximaci&oacute;n curiosa a sus p&aacute;ginas, lo que favorece la activaci&oacute;n de ese mecanismo de elecciones que nos es propio como seres vivos (equivalente al que nos ense&ntilde;&oacute; a seleccionar desde el origen de nuestra especie qu&eacute; conviene comer y qu&eacute; es mejor evitar) y que nos permitir&iacute;a en este caso sopesar los beneficios que nos ha de reportar la dedicaci&oacute;n de una porci&oacute;n de horas de vigilia a la lectura de lo recomendable. Este acercamiento a una obra es similar al que se produce con una persona desconocida: si te dan buenas referencias de ella, aumentar&aacute; tu disponibilidad para que sea factible y enriquecedor el posible v&iacute;nculo que puedan mantener; si, por el contrario, lo que sabes de ella es negativo, perder&aacute;s inter&eacute;s por descubrir si merece la pena conocerla. 
    </p><p class="article-text">
        Esto, por un lado; por otro, como consecuencia de ese necesario rasgo de calidez, sostengo que toda cr&iacute;tica libresca debe asentarse a partir de una manifestaci&oacute;n individual&iacute;sima de quien la formula; o sea, que se materialice en el texto esa primera persona que reclamo por ser tan cercana y familiar, y por trasladar esa perennidad comunicativa sobre la que nos ilumina la voz narrativa de El jardinero y la muerte, de Gueorgui Gospod&iacute;nov: &laquo;De ni&ntilde;o escog&iacute;a de la biblioteca solo los libros escritos en primera persona, porque sab&iacute;a que en ellos el protagonista no iba a morir&raquo;; y, adem&aacute;s, por estar en consonancia &mdash;como ocurre en este caso&mdash; con lo que demanda todo sincero ofrecimiento: &laquo;Yo, que pienso esto, esto y esto acerca del mundo, creo que disfrutar&aacute;s con la lectura de lo que te recomiendo tanto como yo por esto, esto y esto&raquo;. Lo que defiendo en este sentido es el incremento de ese yo-ideol&oacute;gico que, con mayor o menor explicitud &mdash;aunque se procure camuflar entre plurales impersonales&mdash;, se detecta siempre en cualquier actividad surgida del ingenio, ya sea de naturaleza objetiva (labores acad&eacute;micas y divulgativas), ya subjetiva (piezas l&iacute;ricas y de ficci&oacute;n). 
    </p><p class="article-text">
        Cuento esto porque Convites literarios, de Javier Doreste (Mercurio Editorial, 2025), naci&oacute; en mis humildes ojos de editor tras constatar la felic&iacute;sima presencia de los dos se&ntilde;alados convencimientos en las filantr&oacute;picas y did&aacute;cticas invitaciones del citado autor, las cuales, desde hace ya bastante tiempo, se vienen ofreciendo en La Provincia/Diario de Las Palmas con agradecible regularidad. En todas (o casi todas, pues alguna que otra se me habr&aacute; escapado) encuentro lo que con firmeza sostengo como imprescindible en el noble y enriquecedor quehacer de informar sobre t&iacute;tulos: el personal afecto con el que comparte el emisor las sugerencias que nos ofrece, que se vislumbra desde el principio mismo de cada art&iacute;culo gracias a esa llaneza tan pedag&oacute;gica que caracteriza su estilo. 
    </p><p class="article-text">
        Por experiencia, puedo afirmar que hay libros que se visualizan a la primera, que son f&aacute;ciles de concebir y que la mera enunciaci&oacute;n de su probabilidad plantea la certeza de su necesidad. Esta obra que nos re&uacute;ne es un inmejorable ejemplo de ello; y por eso &mdash;as&iacute; ocurri&oacute; y as&iacute; debe testimoniarse&mdash;, irrump&iacute; en la tranquilidad lectora y sosegada labranza escritora de Javier, a quien hall&eacute; sin ambiciones ni pretensiones de naturaleza publicadora que fueran m&aacute;s all&aacute; de los huecos period&iacute;sticos habituales. Lo hice porque sent&iacute; que era mi obligaci&oacute;n deontol&oacute;gica hacerle ver que esas piezas de prensa dispersas y circunstanciales que compon&iacute;a y que mostraba, y que se difund&iacute;an con grata periodicidad, no deb&iacute;an quedar almacenadas en las hemerotecas, lejos de cualquier posibilidad de contribuir con una unidad conceptual m&aacute;s ajustada a lo que representan de cara a nuestra literatura, esa que nos gusta y enorgullece acompa&ntilde;ar del adjetivo &ldquo;canaria&rdquo; por asunci&oacute;n clara de su existencia como realidad po&eacute;tica singular dentro del hispanismo.
    </p><p class="article-text">
        Quiero detenerme en esto &uacute;ltimo, aunque sea sucintamente, porque a las virtudes se&ntilde;aladas del afecto y la cercan&iacute;a expresiva gracias a la persona verbal pude a&ntilde;adir una tercera que fue determinante para que, en mi declarada &ldquo;irrupci&oacute;n&rdquo;, se consolidaran voces como &ldquo;embestida&rdquo;, &ldquo;acometimiento&rdquo;, etc., a la hora de insistir en mi sugerencia de que considerara nuestro autor la idoneidad de reunir una parte del ingente material que hab&iacute;a elaborado y publicado porque era muy &uacute;til para perfilar, esbozar, trazar, ese tan necesario canon ya apuntado, circunscrito sobre todo al primer cuarto del siglo XXI; un asunto que ya urge, pues, a diferencia de otros periodos, la abundancia de t&iacute;tulos y la disparidad de canales ha generado una especie de bloqueo en forma de inacci&oacute;n en quienes deb&iacute;an ser firmes en su labor de mostrar de un modo documentado qu&eacute; ha alcanzado la condici&oacute;n de esencial en nuestra literatura tras los veinticinco a&ntilde;os que llevamos de centuria y, en consecuencia, qu&eacute; merece ser conocido, difundido, estudiado, protegido&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        En la Feria del Libro de Santa Luc&iacute;a de este a&ntilde;o, tuve la fortuna de hablar de esto precisamente con dos indispensables de nuestras letras, dos grandes: Pedro Flores y Federico J. Silva. Los tres coincidimos en la preocupante carencia de escrituras acad&eacute;micas y divulgativas que deber&iacute;an haberse dedicado a consignar la relevancia de obras que han conseguido un lugar destacado como piezas de referencia para entendernos como integrantes de esa cultura canaria que nos acoge. Hay que actualizar el cat&aacute;logo de &ldquo;imprescindibles&rdquo;. No podemos quedarnos con una n&oacute;mina vieja y compuesta por un buen n&uacute;mero de nombres de val&iacute;a sobredimensionada (no les falta calidad, es cierto, pero no es tanta como su ego les dicta y sus adl&aacute;teres proclaman). 
    </p><p class="article-text">
        A mi juicio, conviene que haya menos divagaciones y m&aacute;s filtros; menos engrosar los listados libreros con enunciados de objetos con aspecto de vol&uacute;menes (que no pasan de ser un conjunto de hojas unidas en un lado) y m&aacute;s asunci&oacute;n de la importancia que tiene que solo los justificadamente mejores, los verdaderamente representativos, los irreemplazables seg&uacute;n quienes saben del tema, est&eacute;n visibles como boyas sobre el inmenso oc&eacute;ano de nuestra literatura. Disponemos de poco tiempo para leer y hay mucho, much&iacute;simo, que merece ser le&iacute;do. Los invasores, diestros en el arte de los vendeh&uacute;mos, consiguen con sus vistosidades despistar, que no veamos con nitidez la senda por donde los libros adquieren la condici&oacute;n que les ha de corresponder: la de ser instrumentos culturales que, como tales, han de servirnos de gu&iacute;a para que interpretemos el sentido de la vida que el azar ha dispuesto que tengamos. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, porque no podemos gastarnos como individuos entre esta maleza que absorbe una porci&oacute;n de nuestra existencia, necesitamos desbrozadores, prescriptores que nos ayuden a optimizar las horas de lectura; en otras palabras, sujetos que sean solventes en lo intelectual, did&aacute;cticos en las formas, amables en las intenciones, y que nos digan: &laquo;Deber&iacute;as conocer este libro por esto, esto y esto otro; porque, como canario, contribuye a&hellip;; porque, como hablante de espa&ntilde;ol, se logra&hellip;; porque, como hispano, te permite&hellip;; porque&hellip;&raquo;. 
    </p><p class="article-text">
        Y por eso vi en lo que Doreste sacaba en prensa una feliz aportaci&oacute;n para la confecci&oacute;n de ese mentado canon literario sobre nuestras letras en el primer cuarto del siglo XXI que echo en falta, de ah&iacute; la espec&iacute;fica selecci&oacute;n de cincuenta obras, distribuidas en tres g&eacute;neros (poes&iacute;a, narrativa y ensayo/divulgaci&oacute;n) que contiene el producto. Aludo a la concreci&oacute;n de lo escogido porque nuestro autor ha compuesto una elevada cantidad de rese&ntilde;as; tantas, que ocupar&iacute;an varios tomos como el que nos convoca si nos propusi&eacute;ramos que todas vieran la luz. &laquo;Para otro momento aquellas de otros lares&raquo;, me dije, convencido de que lo que tocaba en este volumen inaugural de convites era ce&ntilde;irnos a t&iacute;tulos que, a pesar de sus singularidades, muestran un sustrato com&uacute;n en el que se afianzan las ra&iacute;ces de esa canariedad que conforma nuestra identidad ante el mundo y, principalmente, ante nosotros mismos.
    </p><p class="article-text">
        Y por eso &mdash;repito el conector porque en cualquier quehacer que aspira al rigor cient&iacute;fico todos los elementos implicados en un acontecimiento est&aacute;n de alguna manera vinculados&mdash; nadie mejor que Nicol&aacute;s Guerra Aguiar para prologar el libro, pues, entre otras razones, en mayo de 2014 public&oacute; en Mercurio Editorial Escritores en el alba del siglo XXI, que cumpli&oacute;, como el que ahora nos re&uacute;ne, con el prop&oacute;sito de ofrecer una relaci&oacute;n de nombres que, quiz&aacute;s &mdash;insisto en el prudente adverbio: quiz&aacute;s&mdash;, deber&iacute;an ser merecedores de ciertas atenciones de cara a la confecci&oacute;n de ese mentado canon, aunque un buen n&uacute;mero de los recogidos en sus p&aacute;ginas ya atesoraran entonces las marcas de esenciales, de indispensables, de b&aacute;sicos para nuestras letras.
    </p><p class="article-text">
         En esta &eacute;poca de desmesuras y desatinos editoriales, las propuestas de Guerra y de Doreste, como las formuladas en muchas obras divulgativas similares por autores con criterio y sabedores de lo que abordan, despajan el panorama y, de alg&uacute;n modo, allanan el camino para que los &aacute;mbitos acad&eacute;micos asuman la responsabilidad que les compete y sobre la que muy poco inter&eacute;s muestran, como tuvimos claro Flores, Silva y un servidor en el citado encuentro santaluce&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/convite-placeres-lectores_132_12366733.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Jun 2025 11:11:15 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Un convite de placeres lectores]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[ETA como desconcertante pretexto]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/eta-desconcertante-pretexto_132_8959487.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        <strong>I</strong>
    </p><p class="article-text">
        La aborrecible, detestable, odiosa, repudiable, repugnante, repulsiva, despreciable, deleznable, atroz, execrable, vituperable, condenable, deplorable, censurable, incalificable, intolerable, horrible y maldita banda terrorista ETA se disolvi&oacute; hace una d&eacute;cada, a&ntilde;o arriba, a&ntilde;o abajo. Hace diez a&ntilde;os, el conjunto de individuos que consideraba conveniente quitar la vida a determinados ciudadanos porque as&iacute; pod&iacute;an conseguir aquello que deseaban (la independencia de un peque&ntilde;o territorio de uno mayor llamado Espa&ntilde;a, as&iacute; como la obtenci&oacute;n de otros beneficios) concluy&oacute; que el procedimiento seguido hasta ese momento (el aborrecible, detestable, odioso, repudiable, repugnante, repulsivo, despreciable, deleznable, atroz, execrable, vituperable, condenable, deplorable, censurable, incalificable, intolerable, horrible y maldito procedimiento) no era el adecuado para lograr sus prop&oacute;sitos. Dejaron de matar y pr&aacute;cticamente todos los que hab&iacute;an empu&ntilde;ado armas desaparecieron del panorama. Unos siguen en las c&aacute;rceles (donde deben estar si as&iacute; lo exige la vigente ley); otros, en vaya uno a saber qu&eacute; sitios tras las reinserciones de estos y las huidas de aquellos; y un peque&ntilde;o porcentaje, resueltas las deudas de sangre (las aborrecibles, detestables, odiosas, repudiables, repugnantes, repulsivas, despreciables, deleznables, atroces, execrables, vituperables, condenables, deplorables, censurables, incalificables, intolerables, horribles y malditas deudas de sangre) por v&iacute;a judicial &mdash;como tiene que ser en un Estado de derecho&mdash;, entr&oacute; en pol&iacute;tica. Ah&iacute; se unieron a muchos que cre&iacute;an en las mismas ideas que ellos, aunque no estuvieran de acuerdo con el m&eacute;todo que emplearon para defenderlas y conseguir sus prop&oacute;sitos.
    </p><p class="article-text">
        El querer separarse de Espa&ntilde;a no es un delito; matar a personas, s&iacute;. Extorsionar, secuestrar, hacer la vida imposible o da&ntilde;o f&iacute;sico, moral, psicol&oacute;gico&hellip; s&iacute; son, en cambio, delitos (muy graves todos, grav&iacute;simos) y quienes los cometen deben (y deber&iacute;an) pagar duramente por ello. Eso est&aacute; claro. Pero el deseo de no formar parte de Espa&ntilde;a no puede ser una causa penal. Es eso, no m&aacute;s: un simple anhelo, una aspiraci&oacute;n, una postura con la que cabe o no estar de acuerdo. Poco m&aacute;s. Yo, por ejemplo, estoy en contra de la independencia del Pa&iacute;s Vasco porque, como espa&ntilde;ol, a m&iacute; me enorgullece considerar que lo euscald&uacute;n (su cultura, su idiosincrasia, sus particularidades como pueblo) forma parte de la patria y, en consecuencia, de la identidad que reconozco como propias. Nada de lo vasco me es ni me deber&iacute;a ser ajeno, pues contribuye, como lo hace cualquier otra regi&oacute;n de Espa&ntilde;a, a dar brillo a mi condici&oacute;n de espa&ntilde;ol, de ah&iacute; que no quiera renunciar al lustre que me proporciona. &iquest;Se entiende por d&oacute;nde voy?
    </p><p class="article-text">
        Sigo. No hay etarras en tanto que no existe ETA. Habr&aacute;, eso s&iacute;, proetarras, que son los tipos aborrecibles, detestables, odiosos, repudiables, repugnantes, repulsivos, despreciables, deleznables, atroces, execrables, vituperables, condenables, deplorables, censurables, incalificables, intolerables, horribles y malditos que siguen defendiendo el asesinato como procedimiento para conseguir los logros, pero basta con que no lleven a cabo la defensa de sus ideas provocando el mal, el dolor, la impotencia, el desespero, la ira&hellip; de anta&ntilde;o para que sus posiciones queden en el marco de las baladronadas de naturaleza inmoral. En esto, proetarras, grupos de comunismo-extremo y de extrema-derecha (falangistas, fascistas, nazis&hellip;) van a la par. Que vociferen cuanto quieran; mientras no vayan m&aacute;s all&aacute; de los ladridos, perfecto. El problema ser&iacute;a que unos y otros deseen volver a sembrar ese paralizante miedo que nos gustar&iacute;a pensar que ya est&aacute; desterrado y que forma parte de un tr&aacute;gico pasado del que solo han de hablar los m&aacute;s rigurosos conocedores de los acontecimientos, bien porque los han estudiado a conciencia, bien porque tristemente han sido testigos y/o v&iacute;ctimas de ellos.
    </p><p class="article-text">
        Contemplo a la denominada izquierda &ldquo;abertzale&rdquo;, a ese grupo que diariamente es asaetado por un sector ideol&oacute;gico nacional con los calificativos de &ldquo;etarras&rdquo; y &ldquo;proetarras&rdquo;, y la imagen que ha logrado transmitirme (desconozco el grado de precisi&oacute;n o de desajuste que poseo) es la de un colectivo que, en la actualidad, sostiene una parte de su quehacer pol&iacute;tico defendiendo un ideal y descartando que, para su consecuci&oacute;n, haya que seguir los criminales pasos de aquellos que tanto mal, dolor, impotencia, desespero, ira&hellip; han causado a los vascos y, por extensi&oacute;n, a los espa&ntilde;oles. Sostener un anhelo, repito, no es delito; imponerlo atentando contra la libertad y los derechos individuales y colectivos, s&iacute;. La misma validez moral tiene el sue&ntilde;o de una rep&uacute;blica vasca independiente como el de una Espa&ntilde;a sin comunidades aut&oacute;nomas. Lo que no es aceptable es que las violencias f&iacute;sica y psicol&oacute;gica se interpongan en el prop&oacute;sito de alcanzar lo deseado.
    </p><p class="article-text">
        Reconozco que he sido muy reiterativo hasta ahora en mi discurso (reiterativo, reiterativo&hellip;) porque no quiero que se produzcan equ&iacute;vocos, malas interpretaciones, conclusiones desvirtuadas, deducciones extraviadas, suposiciones desnortadas, etc., sobre la posici&oacute;n que tengo, por una parte, acerca de la aborrecible, detestable, odiosa, repudiable, repugnante, repulsiva, despreciable, deleznable, atroz, execrable, vituperable, condenable, deplorable, censurable, incalificable, intolerable, horrible y maldita banda terrorista ETA y, por la otra, sobre quienes pudieran compartir con ellos la idea (que no el procedimiento) de una rep&uacute;blica euscalduna o, como aspiraci&oacute;n m&aacute;s factible, la posibilidad de una mayor autonom&iacute;a y, en consecuencia, de una menor dependencia de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>II</strong>
    </p><p class="article-text">
        De un modo legal, una confluencia de partidos vascos que defienden la independencia de su territorio ha obtenido representaci&oacute;n parlamentaria bajo la denominaci&oacute;n de EH Bildu. Los mismos que pod&iacute;an haber votado a opciones contrarias depositaron su voto favorable a esta opci&oacute;n. &iquest;Pod&iacute;an no haberlo hecho? S&iacute;. &iquest;Lo hicieron? No. &iquest;Pod&iacute;an haber mostrado su desagrado con la circunstancia de que el coordinador de la referida formaci&oacute;n sea Arnaldo Otegi, quien fue miembro de la banda terrorista ETA cuando era joven? S&iacute;, pod&iacute;an haberlo hecho. Es m&aacute;s, creo que &eacute;l deber&iacute;a haber abandonado la pol&iacute;tica tras su decisiva contribuci&oacute;n con el fin de la violencia etarra. Cumplida la misi&oacute;n pacificadora, entiendo que lo que le tocaba realizar era dar un paso atr&aacute;s, asumir las versiones que la historia quiera conservar sobre &eacute;l y no tener m&aacute;s presencia medi&aacute;tica ni militante para no condicionar as&iacute; a quienes defienden similares posiciones, aunque no los crueles procedimientos que en su juventud consider&oacute; admisibles. Mas mi opini&oacute;n en esto importa poco. Muchos vascos quiz&aacute;s piensen como yo y, aun as&iacute;, votaron favorablemente a la coalici&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sea como fuere, con los doscientos y pico mil votos obtenidos en las &uacute;ltimas elecciones, los representantes de EH Bildu han llegado al Congreso y, sin renunciar a su pensamiento ni a sus principios, han gestionado su participaci&oacute;n de una manera bastante curiosa: en vez de votar en contra de todo lo que puede llegar a ser bueno para los que no formamos parte de su &oacute;rbita (es lo que sus oponentes esperan de ellos en su condici&oacute;n de &ldquo;antiespa&ntilde;oles&rdquo;, como los denominan), en vez de actuar as&iacute;, han decidido lo mejor para sus compatriotas, que, aunque piensen que son solos los vascos, en el fondo no dejamos de ser todos los espa&ntilde;oles. Han sido consecuentes con las circunstancias hist&oacute;ricas que nos han tocado vivir y, por eso, las gubernamentales medidas anticrisis y de apoyo para procurar paliar las enormes dificultades que atravesamos han recibido su refrendo sin que ello suponga una renuncia a su deseo de conseguir en alg&uacute;n momento sus fines pol&iacute;ticos, que espero que no logren si traen consigo la independencia del Pa&iacute;s Vasco.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decir que no entiendo el sentido de Estado &ldquo;espa&ntilde;ol&rdquo; de EH Bildu tan consecuente, tan proclive a pensar en el bien com&uacute;n; tambi&eacute;n que detr&aacute;s de la cruz se halla el diablo de torticeras voluntades, que &ldquo;vaya uno a saber qu&eacute; beneficios bajo la mesa habr&aacute;n obtenido&rdquo;, que&hellip;, en fin, mil y una posibles soluciones a mi desconocimiento. Pero estoy por concluir que me equivocar&iacute;a en todas las tentativas que buscara y&eacute;ndome m&aacute;s all&aacute; de la l&oacute;gica. Siguiendo el principio de la navaja de Ockham, la respuesta est&aacute; en lo m&aacute;s simple dada la actual coyuntura, en lo que tiene sentido, es razonable, justo y dice muy bien de ellos; o sea, que en circunstancias excepcionales hacen falta medidas excepcionales y posiciones excepcionales, y mientras la independencia no sea una realidad y la gesti&oacute;n del d&iacute;a a d&iacute;a del pueblo no recaiga en manos de un poder ejecutivo diferente al actual, muchos vascos y muchas vascas perder&iacute;an los beneficios que pueden obtener de las resoluciones aprobadas en el Congreso si prospera la negativa a implementarlas. Por no perjudicar a los suyos, nos favorecen a todos.
    </p><p class="article-text">
        <strong>III</strong>
    </p><p class="article-text">
        Todo lo expuesto me lleva a considerar un dislate la postura de los que, erre que erre, se empe&ntilde;an en da&ntilde;arnos a nosotros en su inter&eacute;s por acabar con el actual Gobierno y utilizan, como arma arrojadiza para justificar su manera de proceder, el comod&iacute;n de la aborrecible, detestable, odiosa, repudiable, repugnante, repulsiva, despreciable, deleznable, atroz, execrable, vituperable, condenable, deplorable, censurable, incalificable, intolerable, horrible y maldita banda terrorista ETA. Es absurdo sostener una posici&oacute;n pol&iacute;tica apelando constantemente a esta organizaci&oacute;n, nombr&aacute;ndola una y otra vez, reiterando el mal que hizo y que todos conocemos porque quienes defend&iacute;an el ya mentado procedimiento (etarras y proetarras) no forman parte del actual desarrollo de la pol&iacute;tica nacional. No los detecto en ese grupo de izquierda &ldquo;abertzale&rdquo; presente en la c&aacute;mara baja con el que comparto muchas ideas y con el que disiento en no pocas.
    </p><p class="article-text">
        No tiene sentido, repito, porque es introducir en los asuntos que han de discutirse y acordarse un elemento que no encaja con el tema para el que se busca una soluci&oacute;n. Es como si para decidir el tipo de veh&iacute;culo que me conviene adquirir en funci&oacute;n de los gastos de mantenimiento que me generar&aacute; su uso alguien inserta en la elecci&oacute;n una informaci&oacute;n relativa a la cantidad de piezas de fruta que debe una persona comer al d&iacute;a. El sema <em>consumo</em> es tan sutil y ambiguo en ambos casos que, repito, no tiene sentido plantearlo en el debate salvo que se tenga la firme convicci&oacute;n (como ocurre con la constante apelaci&oacute;n a la aborrecible, detestable, odiosa, repudiable, repugnante, repulsiva, despreciable, deleznable, atroz, execrable, vituperable, condenable, deplorable, censurable, incalificable, intolerable, horrible y maldita banda terrorista ETA) de que el destinatario del mensaje es alguien con escas&iacute;sima cultura, pobre bagaje intelectual, notable incapacidad cr&iacute;tica, parco en el conocimiento de la historia reciente de nuestro pa&iacute;s y f&aacute;cil de manipular. Solo as&iacute; se entiende el prop&oacute;sito de quienes son perseverantes en esperar que, tras decir la palabra ETA, se oigan ladridos y saliven de odio sus interlocutores. Estamos ante un caso claro de condicionamiento como los que estudiaba el fisi&oacute;logo ruso Iv&aacute;n P&aacute;vlov. Esta situaci&oacute;n, aplicada a los humanos, trae consigo el advenimiento de las dictaduras, sean de la ideolog&iacute;a que sean.
    </p><p class="article-text">
        Insisto: no tiene sentido. Quienes poseen una noci&oacute;n m&iacute;nima de los hechos entienden a la perfecci&oacute;n que por un lado va el tener un anhelo com&uacute;n y, por el otro, el apoyar a personas que consideran que la mejor manera de defender una idea compartida es a trav&eacute;s de la violencia. Muchos de los que utilizan el ataque contra ETA como base argumental tienen plena conciencia de la diferencia; de ah&iacute; que me resulte inevitable pensar que es la maldad, el provocar da&ntilde;os, el generar odios, el agitar el &aacute;nimo para que este se vuelva violento&hellip; lo que les mueve a sostener esta afirmaci&oacute;n y, con ella, oponerse sin m&aacute;s a las medidas que a todos (incluidos a ellos mismos y a sus seguidores) les benefician.
    </p><p class="article-text">
        No capto la l&oacute;gica de esta manera de hacer pol&iacute;tica. Decir que no a todo apelando fundamentalmente a un pacto del Gobierno con etarras (o proetarras) e independentistas catalanes. Negarse a apoyar lo que nos viene bien porque s&iacute;. No lo entiendo. Es tan est&uacute;pido como pensar que todos los que han votado en contra de las medidas anticrisis propuestas por el ejecutivo est&aacute;n en la misma l&iacute;nea ideol&oacute;gica que Vox. &iquest;Situar&iacute;amos en id&eacute;ntico plano a este partido y a ERC, por ejemplo? No. El sentido com&uacute;n dicta que no es razonable equipararlos. Lo que es bueno para todos deber&iacute;a recibir el consenso de todos.
    </p><p class="article-text">
        Voy a poner un ejemplo para que se capte mejor mi postura y, con ella, la que, a mi juicio, creo que ha de darse en el actual panorama pol&iacute;tico: yo estoy a much&iacute;simos a&ntilde;os luz de las posiciones que defiende Vox en casi todos los asuntos y de las actitudes que muestran sus dirigentes cuando las manifiestan, pues entiendo que la zafiedad, la jactancia, el despotismo&hellip; que despliegan por activa y por pasiva hacia muchos temas y colectivos son absolutamente contrarios a mi manera de entender la pol&iacute;tica, la convivencia entre los ciudadanos y mi convicci&oacute;n sobre la necesidad de estar todos unidos para salir juntos y reforzados de los baches que surjan de un modo inesperado (una pandemia, una guerra, etc.). Pero si como representante p&uacute;blico yo me encontrara en la tesitura de manifestarme ante una proposici&oacute;n de este grupo pol&iacute;tico en la que, por ejemplo, se hable de aumentar las pensiones de nuestros jubilados, yo votar&iacute;a a favor de lo que proponen sin dudarlo. &iquest;C&oacute;mo me voy a negar a ello? &iquest;El votar a favor me convierte en un af&iacute;n de Vox? No, por supuesto que no. Es f&aacute;cil de entender, &iquest;verdad? El que EH Bildu apoye medidas que auxilien a los espa&ntilde;oles, pregunto, &iquest;justifica el que muchos partidos voten en contra de ellas?
    </p><p class="article-text">
        Otro ejemplo: me encantar&iacute;a encontrarme en una disyuntiva donde, por un lado, haya un informe gubernamental con una serie de propuestas que, aparentemente, se han elaborado con conocimiento de causa y, por el otro, una r&eacute;plica a estas proposiciones compuesta por argumentos s&oacute;lidos, convincentes, bien documentados, bien contrastados, bien expuestos, bien defendidos. Yo quisiera o&iacute;r a la responsable o el responsable del principal partido de la oposici&oacute;n exponer en el Congreso algo as&iacute;:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Se&ntilde;or presidente, vamos a votar que no a la bajada de 20 c&eacute;ntimos del carburante porque la soluci&oacute;n que sugiere conllevar&aacute; que el &iacute;ndice XXX aumente y, en consecuencia, que los tipos de inter&eacute;s de XXX se eleven. No lo decimos nosotros. Hay una extensa literatura macroecon&oacute;mica sobre los efectos perjudiciales de medidas como esta. XXX, XXX o XXX, sin ir m&aacute;s lejos, sostienen que si se disparan estos tipos de inter&eacute;s entonces XXX. Ello, se&ntilde;or presidente, implica que XXX disminuya el porcentaje de beneficios de XXX y, en consecuencia, habr&aacute; colectivos, como el de XXX y el de XXX, que se ver&iacute;an afectados. Creemos que la reducci&oacute;n de 20 c&eacute;ntimos que quiere implantar es un fallo estrat&eacute;gico. Proponemos, se&ntilde;or presidente, que analice un plan alternativo: que no baje el carburante, pero que, a cambio, se aumente el tipo XXX en los sectores XXX para que as&iacute; puedan beneficiarse los siguientes colectivos: XXX, XXX y XXX. A nuestro juicio, es lo justo. Estos aportan al PIB XXX y es importante protegerlos, se&ntilde;or presidente, porque desde hace una d&eacute;cada han visto disminuida su capacidad de ingresos, como se demuestra en el informe XXX, emitido por la autoridad financiera XXX. En cualquier caso, por favor, demore la votaci&oacute;n y volvamos a revisar los n&uacute;meros que nos hicieron llegar hace XXX tiempo. Muchas gracias por su atenci&oacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Un discurso as&iacute; traslada rigor, exactitud, precisi&oacute;n, persuasi&oacute;n, argumentaci&oacute;n, solidez intelectual, educaci&oacute;n, correcci&oacute;n parlamentaria&hellip; Frente a esta exposici&oacute;n, que estoy convencido de que son capaces de hacer los representantes de las fuerzas pol&iacute;ticas contrarias al Gobierno, nos encontramos con el abec&eacute; de la estulticia y de la pobreza ret&oacute;rica: ETA arriba, ETA abajo, bilduetarras por aqu&iacute;, bolivarianos por all&aacute;, filocomunistas por un lado, socialismo por otro lado; todo regado de un desatinado concepto de lo que es la libertad y un penoso estrechamiento de miras&hellip; Es est&uacute;pida, demencial, inapropiada esta manera de exponer las ideas, de defenderlas, de pretender crear un marco serio y coherente donde fluya un debate rico en pensamientos y eficaz de cara al diagn&oacute;stico de las necesidades que nos acucian y el trazado de soluciones que mejoren nuestro d&iacute;a a d&iacute;a. Solo alguien que desprecia abiertamente a sus interlocutores, que tiene hacia ellos una muy penosa consideraci&oacute;n, es capaz de componer discursos tan disparatados como los que llevo escuchando y leyendo desde hace ya un tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Cuando las causas son justas y beneficiosas, lo que toca es arrimar el hombro y solidarizarse con ellas. Que baje la luz y los carburantes, que haya un fondo para apoyar a quienes m&aacute;s lo necesitan, que se consiga aliviar las penalidades de muchos&hellip; est&aacute; muy por encima de los tacticismos o de los r&eacute;ditos que se aspira a conseguir agitando los avisperos de la ignorancia y la maledicencia, de la tergiversaci&oacute;n y de la abyecta mentira.
    </p><p class="article-text">
        Espero y deseo que el mal que desprenden todos estos odiadores y odiadoras profesionales, estos goebbelianos emuladores, desaparezca cuanto antes. Solo as&iacute; ser&aacute; posible fundar sobre el di&aacute;logo entre diferentes un Estado s&oacute;lido y lleno de esperanzas de cara al futuro, lo gobierne quien lo gobierne, ya sea un partido o una coalici&oacute;n de izquierdas, ya sea un partido o una coalici&oacute;n de derechas, como ocurri&oacute; durante la Segunda Rep&uacute;blica, cuando hubo un bienio progresista y otro conservador, y la democracia presente en todo momento; a pesar de las odiadoras y odiadores de turno que consiguieron al final lo que con tanto ah&iacute;nco buscaron: la guerra y la divisi&oacute;n entre los espa&ntilde;oles.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/eta-desconcertante-pretexto_132_8959487.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 May 2022 08:30:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[ETA como desconcertante pretexto]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Qué pensará Leonor?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pensara-leonor_132_8262164.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Lejos de Espa&ntilde;a, en otro ambiente, rodeada de individuos que conocer&aacute; por primera vez, con los que se prev&eacute; tenga un trato asiduo y que, quiz&aacute;s, escapen al presupuestado control familiar, &iquest;llegar&aacute; Leonor a pensar en ella, en su situaci&oacute;n, en la raz&oacute;n &uacute;ltima que subyace en el modo de vida que tiene? &iquest;Cavilar&aacute; en lo que es la monarqu&iacute;a tomando como referencia a su padre? &iquest;Tendr&aacute; presente a su abuelo paterno? Es adolescente. La suya es una etapa vital complicada, inestable en su condici&oacute;n de juntura de placas tect&oacute;nicas: a un lado, la ni&ntilde;ez; al otro, la juventud o, abiertamente, la adultez. Muy pr&oacute;ximo estoy a las dos d&eacute;cadas como profesor de secundaria. Alguna idea tengo sobre el periodo que atraviesa la primog&eacute;nita de los actuales reyes de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; Leonor? &iquest;Tiene acceso libre a la informaci&oacute;n que circula en internet o se le ha impuesto alg&uacute;n tipo de incomunicaci&oacute;n con el fin de protegerla? Si se hubiera dado el bloqueo, &iquest;sabr&iacute;a que su conocimiento de la realidad hasta ahora ha sido tamizado por culpa de una estrecha vigilancia a la que ha podido ser sometida? &iquest;Sabe que fuera de las paredes del palacio hay un mundo sumamente complejo que, descubierto y experimentado, podr&iacute;a transformar su cosmovisi&oacute;n? &iquest;Ha le&iacute;do y comprendido <em>La vida es sue&ntilde;o </em>de Calder&oacute;n de la Barca? Si la ha visto, &iquest;se le ha ocurrido pensar que su existencia hasta ahora ha podido ser como la del protagonista de <em>El show de Truman</em>? No afirmo que haya sido as&iacute;, aunque sea cierto que tampoco lo niego. No lo s&eacute;.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es consciente Leonor de que el valor de la instituci&oacute;n a la que pertenece y que, seg&uacute;n lo previsto (que no es necesariamente lo deseable), deber&aacute; representar alg&uacute;n d&iacute;a sustituyendo a su padre se fundamenta en la continuidad? &iquest;Asume, por tanto, que ha de ser madre para que su l&iacute;nea din&aacute;stica permanezca y sus opciones de reinado se mantengan inalterables? &iquest;Entiende que su maternidad, adem&aacute;s, solo puede darse bajo unos par&aacute;metros muy concretos: descendencia propia y v&iacute;nculo rubricado y legalizado con el padre? Aunque es muy joven todav&iacute;a, me pregunto si ha pensado en lo que significa ser madre soltera. Quiero creer que sabe de qu&eacute; hablo cuando utilizo la expresi&oacute;n &ldquo;madre soltera&rdquo;. Si as&iacute; fuera, &iquest;se ha imaginado que pudiera llegar a serlo? Simple recreaci&oacute;n mental, no m&aacute;s. Que conste que no lo digo atento a la consideraci&oacute;n de que pueda cometer una imprudencia, no, por ah&iacute; no van mis tiros; sino por voluntad propia, como resultado de una decisi&oacute;n meditada similar a la de tantas mujeres que optan por este tipo de maternidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y en no tener la experiencia biol&oacute;gica de la gestaci&oacute;n y el parto, y s&iacute;, en cambio, la administrativa de la adopci&oacute;n? &iquest;Lo ha pensado tras conocer alg&uacute;n caso en su instituto o viendo la tele, o&hellip;? &iquest;Qu&eacute; piensa sobre las adopciones? &iquest;Y sobre los embarazos subrogados? Me cuesta aceptar que una joven de nuestros d&iacute;as, con un m&iacute;nimo de formaci&oacute;n intelectual, no tenga alguna noci&oacute;n de estos asuntos. Intuyo que algo se habr&aacute; comentado al respecto en clase, en las actividades complementarias de su anterior centro educativo&hellip; Algo, &iquest;no?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si la sola idea de la maternidad, por la causa que sea, le desagrada, contraria, aterra&hellip;? &iquest;Ha llegado a pensar en que, si as&iacute; fuera, deber&iacute;a ser capaz de decir &ldquo;no, por ah&iacute; no paso&rdquo;? Repito, es muy joven todav&iacute;a, lo s&eacute;, pero ya tiene una edad para, cuanto menos, formularse preguntas de esta naturaleza, aunque todos seamos conscientes de que las respuestas solo puede darlas el tiempo y las circunstancias. No creo que ella sea, en este sentido, muy distinta de cualquier otra chica de su edad con un m&iacute;nimo de informaci&oacute;n y de curiosidad.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Conoce los filtros que se aplicar&aacute;n y los obst&aacute;culos que deber&aacute;n superar los candidatos a ser los padres biol&oacute;gicos de su descendencia? &iquest;Y si se enamora de alguien de su mismo sexo? &iquest;Y si le proh&iacute;ben estar con esa mujer o ese hombre con quien desea pasar el resto de su vida? Aunque los asesores de la instituci&oacute;n y sus progenitores lo estimen necesario y ella no pretenda contrariar a nadie, me pregunto si considera justo renunciar a compartir su intimidad y cotidianeidad hasta el fin de sus d&iacute;as con la persona elegida. &iquest;Dir&aacute; &ldquo;no merece la pena este sacrificio&rdquo; si se diera el caso? &iquest;Piensa Leonor en la cantidad de veces que tendr&aacute; que acatar aquello que, fuera del palacio, jam&aacute;s podr&iacute;a serle impuesto, como, por ejemplo, amar a quien te ama?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y si, en esa conformaci&oacute;n del pensamiento cr&iacute;tico aderezado con el habitual punto de rebeld&iacute;a propio de la edad y con la informaci&oacute;n obtenida y contrastada con otras fuentes, concluye que se identifica m&aacute;s con el ate&iacute;smo? &iquest;Y si un d&iacute;a llega al convencimiento de que no desea seguir profesando la religi&oacute;n cat&oacute;lica como sus progenitores? &iquest;Lo ha pensado alguna vez? &iquest;Es consciente de lo que ello supondr&iacute;a si se diera el caso? &iquest;Percibe que tiene o que tendr&aacute; libertad para decir: &ldquo;mam&aacute;, pap&aacute;, quiero apostatar&rdquo;; o, por esos giros de guion que da la vida, declarar que se siente m&aacute;s pr&oacute;xima al islamismo o juda&iacute;smo que al cristianismo?
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; Leonor de este desmedido se&ntilde;alamiento de los medios de comunicaci&oacute;n del que es objeto cuando la convierten en referente por c&oacute;mo viste o por los abalorios que lleva? &iquest;No le agobia el constatar que hay muchas personas pendientes de lo que haga o de lo que deje de hacer? &iquest;Ha llegado a pensar en alguna ocasi&oacute;n que recibe demasiadas alabanzas por el simple hecho de ser la primog&eacute;nita del rey y, en consecuencia, la heredera del trono? &iquest;Piensa Leonor en si sus &ldquo;m&eacute;ritos&rdquo; justifican la considerable cantidad de genuflexiones que hay a su alrededor?
    </p><p class="article-text">
        Como los siervos que iban detr&aacute;s de los generales romanos cuando desfilaban triunfantes, espero que tenga siempre muy cerca de ella a alguien que le recuerde de tanto en tanto que solo es humana y que nada de los asuntos humanos le es ajeno, que todo es ef&iacute;mero (<em>memento mori</em> dec&iacute;an los citados servidores) y que los mismos que con facilidad te ensalzan de igual modo te dejar&aacute;n caer cuando no les convengas. Conf&iacute;o en que sepa y que nunca olvide que el azar la ha situado donde est&aacute;, siendo la hija de una reina, como pudo serlo de cualquier otra se&ntilde;ora distinguida (una empleada de un establecimiento comercial, una profesional por cuenta ajena, una aut&oacute;noma, una desempleada, una empresaria, una trabajadora del sector hostelero, una campesina, etc.); y no siendo la segunda, la otra, como ocurre con su hermana Sof&iacute;a, sino la primog&eacute;nita, la protagonista de estas palabras que lees y que giran en torno a la posibilidad de que ella piense en su situaci&oacute;n y en el sentido que puede tener su actual modo de vida: lejos de Espa&ntilde;a, en otro ambiente y rodeada de individuos que conocer&aacute; por primera vez, con los que se prev&eacute; que haya un trato asiduo y que, quiz&aacute;s, escapen al presupuestado control familiar ejercido para evitar que las hipot&eacute;ticas preguntas planteadas en este escrito vayan por donde no se espera que lo hagan.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/pensara-leonor_132_8262164.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Sep 2021 07:26:53 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[¿Qué pensará Leonor?]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Frente a las presiones, la vocación]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/frente-presiones-vocacion_129_8189726.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Imagina un cubo. Seis caras. Si consideramos que una est&aacute; orientada hacia el norte, f&aacute;cil es deducir cu&aacute;les corresponden al resto de los puntos cardinales. Tampoco ha de ser dif&iacute;cil determinar las situadas arriba y abajo. Pongamos en el centro del poliedro a un docente. Mi realidad me impulsa a pensar en un hombre que imparte clases en secundaria, pero no creo que sea un gran problema extender el planteamiento a alguien de infantil y primaria. Quiz&aacute;s tampoco sea muy dif&iacute;cil proyectarlo en quienes intervienen en la ense&ntilde;anza superior. Sigo.
    </p><p class="article-text">
        El supuesto profesor est&aacute; situado de manera que su mirada se dirige hacia la cara norte de la figura. &iquest;Qu&eacute; ve? Cuatro grupos escolares. Para no complicar las cuentas, digamos que cada uno tiene veinticinco discentes. Cien seres humanos en total. Cien individualidades que, condicionadas por su particular idiosincrasia, valores, expectativas, cultura, formaci&oacute;n, prioridades, etc., prejuzgan y juzgan, expl&iacute;cita e impl&iacute;citamente, al sujeto que los observa de frente.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s de cada escolar est&aacute;n sus representantes legales (ascendientes o personas habilitadas) y un sinn&uacute;mero de individuos mayores de edad que forman parte de su entorno privado. Si estableci&eacute;semos una relaci&oacute;n de dos adultos por discente, concluir&iacute;amos que el citado educador recibe del NORTE el empuje de trescientos cerebros activos. Para el caso que nos ocupa, todos gestan una elevad&iacute;sima cantidad de pensamientos que ejercen una fuerza unidireccional y constante a lo largo del curso escolar, y que no se circunscribe al &aacute;mbito del espacio f&iacute;sico del centro educativo, sino que se extrapola a cuanto tiene que ver con la vida personal del afectado hasta el punto de que, en mayor o menor medida, quedan condicionadas sus rutinas dom&eacute;sticas, sus momentos de esparcimiento, sus relaciones familiares, etc.
    </p><p class="article-text">
        A la derecha del docente, en la cara ESTE del poliedro, la presi&oacute;n viene en forma de colegas, que bien pueden formalizar sus prejuicios y juicios desde el departamento pedag&oacute;gico que comparten y/o el equipo educativo en el que participan y/o el claustro al que pertenecen. Como suele confundirse el corporativismo (cuando se da) con el afecto, se tiende a pensar que las apreturas de los colegas son asumibles; pero la verdad es que no, que en ocasiones la fuerza que ejercen es mayor que la recibida por el norte porque lleva aparejada la existencia de consideraciones como el descr&eacute;dito, el cuestionamiento de la profesionalidad, el menoscabo de la val&iacute;a acad&eacute;mica, las dudas lesivas sobre su compromiso por la mejora de la profesi&oacute;n, etc. &laquo;No hay peor cu&ntilde;a que&hellip;&raquo;&ldquo;, en fin, eso dicen.
    </p><p class="article-text">
        En la cara OESTE del cubo, a la izquierda del docente, hallamos las presiones administrativas. Estas vienen de dos lados: uno, cercano, es el que conforman los equipos directivos y, en menor medida, representantes de las unidades de gesti&oacute;n internas de los centros educativos (departamentos y tutor&iacute;as, fundamentalmente). Pueden llegar a ser muy duras cuando los cauces de la comunicaci&oacute;n y la cortes&iacute;a entre los participantes dejan de fluir como deber&iacute;an hacerlo o con la aceptaci&oacute;n, quiz&aacute;s sin que se haga de manera expl&iacute;cita, que una de las dos partes es v&iacute;ctima de la otra.
    </p><p class="article-text">
        El segundo lado, el que cabe suponer m&aacute;s lejano, es menos perceptible directamente en el d&iacute;a a d&iacute;a escolar, pero m&aacute;s inflexible y fr&iacute;o en su determinaci&oacute;n, pues viene de la mano de la inspecci&oacute;n y de las autoridades de la consejer&iacute;a encargada de los menesteres educativos dentro de la comunidad aut&oacute;noma. Es una presi&oacute;n que llega envuelta en una inc&oacute;moda sensaci&oacute;n de impunidad. Se asume que no hay posibilidad alguna de establecer una comunicaci&oacute;n bidireccional efectiva y que, cuando la hay, la balanza estar&aacute; siempre descompensada a favor de la parte contraria al educador.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del docente, en la cara SUR del poliedro, empuja la sociedad; as&iacute;, en general, en su conjunto. Lo hace desde dos puntos de presi&oacute;n desiguales: por un lado, hay que se&ntilde;alar la existencia de un impulso que cabr&iacute;a reconocer como grato, deseable, amable&hellip; y que se teme (y mucho) perder; por eso, por el inter&eacute;s a ultranza de conservarlo, pueden darse desconcertantes episodios de estr&eacute;s.&nbsp;Proviene esta fuerza de una actitud positiva, constructiva, de apoyo constante hacia la labor del profesorado. Cuando se manifiesta, tintinea en el &aacute;nimo del ense&ntilde;ante un anhelo por conseguir que la agradecida confianza nunca deje de existir.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente a la bendita ansiedad que nos puede provocar este maravilloso colectivo se ubica el de los que se sit&uacute;an al otro lado: los que invierten elevadas cantidades de tiempo y energ&iacute;a en ponderar fallos, minimizar aciertos y esparcir a diestra y siniestra culpabilidades sobre el estado cultural, educativo y de valores que actualmente tienen los j&oacute;venes. Llegan a poner en duda la labor que realizan los docentes lanzando sus bombas de racimo en forma de cr&iacute;ticas y ataques hacia su preparaci&oacute;n acad&eacute;mica, su cualificaci&oacute;n pedag&oacute;gica, su actitud profesional y el variado n&uacute;mero de circunstancias administrativas que poseen y que simplifican en un ofensivo e injusto vocablo: &ldquo;privilegiados&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la cara del cubo que situamos DEBAJO, habitan los pilares sobre los que se sostiene nuestro imaginado profesor. Ah&iacute; est&aacute;n su c&oacute;digo deontol&oacute;gico, su formaci&oacute;n especializada y did&aacute;ctica, las constantes preguntas acerca de si es suficiente el bagaje que trae consigo para cumplir con su funci&oacute;n, etc. Es, por decirlo de alg&uacute;n modo, el punto donde se corporeiza su toma de conciencia sobre el pasado.
    </p><p class="article-text">
        En la cara de ARRIBA se halla toda asunci&oacute;n del presente y del futuro. Ah&iacute; habitan las presiones propias del quehacer diario: si est&aacute; cumpliendo o no con lo que se espera de &eacute;l, cu&aacute;n preocupante es la percepci&oacute;n de desfase con respecto a la organizaci&oacute;n de su tarea, de qu&eacute; manera se puede mejorar dentro del aula; c&oacute;mo buscar tiempo y energ&iacute;as para atender con la obligaci&oacute;n de actualizarse, de estar al d&iacute;a en todo lo que se refiere a su oficio, etc.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ah&iacute; se sit&uacute;an las proyecciones llenas de buenos deseos y henchidas de notables preocupaciones que asume el docente comprometido con su quehacer, quien se preguntar&aacute; qu&eacute; ser&aacute; de su alumnado a corto, medio y largo plazo. Se funda este pensamiento a partir de la conciencia plena de que la relaci&oacute;n escolar que mantienen terminar&aacute; con la finalizaci&oacute;n del a&ntilde;o acad&eacute;mico. Cuando eso suceda, lo que cabe esperar es que cada uno vaya por su camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seis presiones, seis, tantas como caras tiene nuestro imaginado cubo, act&uacute;an con diferente intensidad en todos los cursos escolares en los que participa un docente a lo largo de una trayectoria profesional que, en la mayor&iacute;a de los casos, llega a superar con creces el cuarto de siglo. Seis presiones sobre un mismo punto durante muchos d&iacute;as, muchas semanas, muchos meses, muchos a&ntilde;os. Con este panorama, &iquest;no es milagroso alcanzar el final del camino profesional sin quebrarse o romperse?
    </p><p class="article-text">
        Cuando comparto esta reflexi&oacute;n con quienes no pertenecen al &aacute;mbito del magisterio, me preguntan por qu&eacute;, si esto es as&iacute;, hay personas que, como yo, escogen dedicar su vida laboral a una actividad que, vista con la perspectiva que da mi exposici&oacute;n, es un terreno abonado para que sus efectivos docentes presenten un elevado &iacute;ndice de depresiones, cuadros de ansiedad, malestar an&iacute;mico, agotamiento mental, decaimiento&hellip; Mi respuesta siempre es la misma: &laquo;Por vocaci&oacute;n. Esta ocupaci&oacute;n solo puede realizarse con esta inclinaci&oacute;n por luz y gu&iacute;a&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        CODA. Felicito cordialmente a cuantos han superado el reciente procedimiento selectivo para obtener una plaza de docente en secundaria. Si nunca antes han dado clase o poseen una experiencia docente muy corta, perm&iacute;tanme que les dedique el texto y que lo haga deseando de todo coraz&oacute;n que nunca pierdan la vocaci&oacute;n; pues, a pesar de las presiones expuestas, creo sinceramente que no hay una profesi&oacute;n m&aacute;s hermosa y reconfortante como la que nos convierte en colegas.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://t.me/canariasahora" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Victoriano Santana Sanjurjo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/frente-presiones-vocacion_129_8189726.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Aug 2021 07:50:39 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Frente a las presiones, la vocación]]></media:title>
    </item>
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