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    <title><![CDATA[elDiario.es - Antonio Andrés Pueyo]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/antonio-andres-pueyo/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Antonio Andrés Pueyo]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La pandemia del COVID-19 y sus efectos en la violencia interpersonal]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pandemia-covid-19-efectos-violencia-interpersonal_129_8157626.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/37575b4f-5e93-4b9d-a6cb-e762b4a20c6c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La pandemia del COVID-19 y sus efectos en la violencia interpersonal"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La pandemia no ha cambiado sustancialmente a las personas ni las ha convertido en más violentas, pero sí que ha influido en elementos que, combinados, hacen más probable, especialmente, la violencia interpersonal.</p></div><p class="article-text">
        Las consecuencias de la pandemia del COVID-19 son muy extensas y de una enorme gravedad, por ello todos, o casi todos, entendemos los costos y los esfuerzos para prevenir esa infecci&oacute;n. Adem&aacute;s de las consecuencias sobre la salud, la econom&iacute;a y la pol&iacute;tica, la pandemia parece estar asociada a un aumento de los sucesos violentos. Un ejemplo bien contrastado es el incremento de los suicidios que, como las autolesiones y los intentos de suicidio, son formas de violencia autodirigida seg&uacute;n la OMS. &iquest;Pasa algo similar en la violencia interpersonal? 
    </p><p class="article-text">
        La violencia lleva a&ntilde;os ocupando un lugar predominante en el apartado de las preocupaciones sociales y pol&iacute;ticas. Afortunadamente hemos desarrollado una actitud comunitaria de rechazo de la violencia muy generalizada y existe, todav&iacute;a, un gran consenso pol&iacute;tico en torno a este rechazo. En general somos conscientes de los efectos de la violencia en nuestros derechos, pero tambi&eacute;n sobre el bienestar, la salud e incluso a la propia econom&iacute;a. Recientemente la UE ha cifrado en 366.000 millones de euros el costo anual de la violencia de g&eacute;nero en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n. En comparaci&oacute;n, el costo derivado del c&aacute;ncer, en 2019 y en Europa, fue de unos 200.000 millones de euros. 
    </p><p class="article-text">
        La violencia no amaina ni en momentos tan excepcionales como la situaci&oacute;n de pandemia mundial que sufrimos. En estas &uacute;ltimas semanas en que ha habido un cierto retorno transitorio, aunque turbulento, a la 'normalidad social' la violencia tambi&eacute;n ha estado muy presente. Parece que la violencia asociada a esta pandemia empeora conforme las cosas van a mejor. &iquest;Esta paradoja es solo un efecto transitorio o m&aacute;s sist&eacute;mico? Los asesinatos de mujeres producidos en el pasado mes de mayo y junio, los cr&iacute;menes de odio, los disturbios por motivos diversos (protestas, confrontaciones deportivas&hellip;) parecen consecuencias de la pandemia. Pens&aacute;bamos, en pleno per&iacute;odo del confinamiento, que muchos sucesos violentos hab&iacute;an descendido, ya que gran parte de la violencia se produce en la interacci&oacute;n social y esta se hab&iacute;a limitado intensamente. Ciertos tipos de violencia, como la familiar o dom&eacute;stica (violencia contra los hijos, la violencia sexual, etc.) o la 'ciberviolencia', han aumentado su prevalencia debido a las condiciones del confinamiento. La convivencia estresante, el secretismo, la falta de control social indirecto, uso masivo de las redes sociales, la falta de recursos econ&oacute;micos, el ocio y el aburrimiento, el consumo de alcohol abusivo, etc., han favorecido el aumento de ciertas formas de violencia.
    </p><p class="article-text">
        La pandemia no ha cambiado sustancialmente a las personas ni las ha convertido en m&aacute;s violentas, pero s&iacute; que ha influido en tres elementos que, combinados, hacen m&aacute;s probable, especialmente, la violencia interpersonal. El primero es el empeoramiento de los factores de riesgo individuales que favorecen la violencia. Destacan el estr&eacute;s, el desajuste emocional, la ansiedad, el consumo de alcohol y otros t&oacute;xicos, la falta de expectativas, los deseos intensos de estimulaci&oacute;n y ciertos problemas de salud mental. El segundo son los factores sociales como el paro, el ocio antisocial, las restricciones sociales, las normas y las prohibiciones, la falta de control social, etc. Pero el elemento m&aacute;s destacado es la combinaci&oacute;n de los factores anteriores y que confluyen en la forma como se afrontan los conflictos. Los conflictos, que pueden ser reales o imaginarios, son el escenario donde acontece la violencia y han aumentado claramente como efecto de la pandemia y de la aplicaci&oacute;n de ciertas medidas preventivas. Los conflictos son el trasfondo de la violencia dado que esta es una estrategia opcional para resolver conflictos. La violencia es una combinaci&oacute;n de acciones (agresiones, amenazas, control, hostigamiento&hellip;) que constituye esa estrategia da&ntilde;ina y lesiva, por supuesto, que injusta y rechazable. La violencia tambi&eacute;n se usa para causar da&ntilde;os o tener dominio y poder sobre la victima y su entorno. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En muchos de los sucesos violentos acontecidos en el &aacute;mbito de la pandemia y la post-pandemia, aquellos tres elementos indicados han estado presentes. Lo podemos ver en el asesinato de Samuel Luiz en La Coru&ntilde;a, realizado por un grupo de j&oacute;venes agresores &ndash; la gran mayor&iacute;a de ellos sin antecedentes por hechos violentos o delictivos - actuando como una jaur&iacute;a asesina. Una v&iacute;ctima indefensa es asesinada a golpes sin un motivo claro de la agresi&oacute;n, que adem&aacute;s probablemente no fue planificada. Ese asesinato lo realizaron un grupo de varones j&oacute;venes exaltados, en la noche y en situaci&oacute;n de descontrol conductual intensa. En esa situaci&oacute;n un malentendido, algo habitual en las interacciones en momentos de ocio, se convierte en el desencadenante de un hecho violento muy grave que, pr&aacute;cticamente emerge casi sin sentido. Lo mismo sucedi&oacute; en el 'crimen de la mendiga de Sant Gervasi' en 2005 o en el 'crimen de la villa Ol&iacute;mpica' en el a&ntilde;o 2000, ambos en Barcelona. Estos cr&iacute;menes colectivos, realizados por j&oacute;venes sobre desconocidos adquieren un significado social muy impactante en el contexto de la pandemia. &nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El mismo argumento que hemos descrito para analizar la violencia juvenil lo podemos aplicar a los asesinatos de mujeres por parte de sus parejas. Otra vez la combinaci&oacute;n de factores de riesgo, en un contexto de conflicto de pareja (el abandono, la separaci&oacute;n, la custodia de los hijos, la infidelidad&hellip;), acaba desencadenando la violencia grave. Si los factores de riesgo personales empeoran y los factores de riesgo contextuales tambi&eacute;n, la frecuencia y gravedad de los conflictos aumentan. En consecuencia, la probabilidad de la violencia &ndash; el riesgo de violencia &ndash; se incrementa y por ello se suceden m&aacute;s agresiones y m&aacute;s actos violentos. 
    </p><p class="article-text">
        La pandemia, por s&iacute; misma, no convierte a las personas en m&aacute;s violentas, pero ha incrementado los factores de riesgo y los conflictos donde la violencia aparece. Esta afirmaci&oacute;n no pretende ser pesimista, al contrario, conocer y gestionar los factores de riesgo descritos permitir&aacute;n reducir el aumento de la violencia y sobre todo tomar consciencia de que, entre las consecuencias negativas de la pandemia, la violencia tambi&eacute;n ocupa un lugar importante a considerar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Antonio Andrés Pueyo]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/pandemia-covid-19-efectos-violencia-interpersonal_129_8157626.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 18 Aug 2021 04:00:35 +0000]]></pubDate>
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