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    <title><![CDATA[elDiario.es - David Saavedra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/david-saavedra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - David Saavedra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[En defensa de la juventud española]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defensa-juventud-espanola_129_10669983.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/de4e1c72-bf0b-4bc1-8e1a-7ec6ba145731_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="En defensa de la juventud española"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El autor, que militó en la ultraderecha –experiencia que dejó plasmada en su libro 'Memorias de un exnazi: veinte años en la extrema derecha española'–, reflexiona en este artículo sobre los jóvenes que estos días protestan contra la sede del PSOE</p><p class="subtitle">Feijóo equipara el acuerdo con el 23F y los asesinatos de ETA y llama a la “reacción” en las calles</p></div><p class="article-text">
        Imagino que para quienes se arrogan el derecho de hablar de la juventud espa&ntilde;ola &uacute;nicamente para s&iacute; mismos y bajo sus propios criterios, la elecci&oacute;n de este t&iacute;tulo por mi parte despertar&aacute; como m&iacute;nimo sorpresa en el mejor de los casos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero lo cierto es que su d&iacute;a yo tambi&eacute;n fui parte de esa juventud capaz de ver y enfrentar las campa&ntilde;as que poderosos enemigos desplegaban sobre nuestra tierra, y por este motivo, voy a compartir con este medio las reflexiones que me atraviesan viendo las im&aacute;genes de cuanto ha ocurrido estos d&iacute;as, especialmente en las manifestaciones en Ferraz, en Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Igual que como yo lo fui en su momento, no me cabe la menor duda de que una grand&iacute;sima mayor&iacute;a de los chavales que acudieron a la manifestaci&oacute;n del martes 7 de noviembre estaban preocupados por unos acontecimientos cuyas prolongaciones son incapaces de ver, pero que los c&iacute;rculos que frecuentan en redes sociales (y que no tienen por qu&eacute; pertenecer a ning&uacute;n grupo ideol&oacute;gico determinado) dibujan como el peor de los escenarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estoy seguro de que, tambi&eacute;n igual que yo, se creen que son momentos excepcionales e irrepetibles que les sit&uacute;an como protagonistas de la historia. &iquest;Qui&eacute;n no quiere creer que su generaci&oacute;n es la llamada a entrar en los libros que se estudiar&aacute;n en las escuelas del futuro?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Cuando echo la vista hacia atr&aacute;s y, en el marco del recuerdo, vuelvo a vestir mis camisetas o a sentirme imbuido de esa verdad que por culpa del adoctrinamiento y la ingenier&iacute;a social se vuelve esquiva para todos menos para m&iacute; y mis colegas, no puedo evitar sentir una lejana camarader&iacute;a con todos ellos, y no por compartir mis actuales posturas sino sencillamente por un llano ejercicio de empat&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil no echar de menos aquella lucidez por la que se ve a la perfecci&oacute;n la realidad oculta y todo adquiere una sencilla explicaci&oacute;n, pero, al igual que esa frase tan manida de &ldquo;La ignorancia da la felicidad&rdquo;, semejante grado de falsa sabidur&iacute;a &uacute;nicamente puede venir de un proceso de radicalizaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dejad de hablar peyorativamente de radicales. Creedme que nadie, absolutamente nadie, elige deslizarse por una pendiente tan resbaladiza y que en un tiempo r&eacute;cord transforma a un idealista lleno de buenas intenciones en una aut&eacute;ntica m&aacute;quina de odiar. Vuestros titulares &uacute;nicamente contribuyen a volver imposible toda autocr&iacute;tica y reflexi&oacute;n, convirtiendo en orgullo la peor de las sumisiones y que es aquella que se percibe como aut&eacute;ntica libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero es importante introducir el bistur&iacute; en este punto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los que visteis en las im&aacute;genes tomando el principio de la manifestaci&oacute;n no son infiltrados de extrema izquierda ni cloacas del Estado como han explicado varios zoquetes a sueldo por televisi&oacute;n. Cualquier persona con un conocimiento vago de estas cuestiones sabe reconocer a un famoso grupo vinculado a las gradas del f&uacute;tbol madrile&ntilde;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay en ellos atisbo de ideolog&iacute;a pol&iacute;tica, y el desprecio que despertaban en quienes ve&iacute;amos en la pol&iacute;tica un medio leg&iacute;timo para defender nuestras posturas era absolutamente sincero. Ser&iacute;a, para que me entend&aacute;is (y guardando las distancias), como si en una manifestaci&oacute;n por los derechos de personas migrantes identificaseis a los &Ntilde;etas o la Salvatrucha con sus cadenas, sus pa&ntilde;uelos y est&eacute;tica caracter&iacute;stica abriendo la marcha. &iquest;No pensar&iacute;ais con raz&oacute;n que la cosa tendr&iacute;a visos de terminar rematadamente mal? Pues &iacute;dem.
    </p><p class="article-text">
        Las bandas de criminales en eso se quedan, por mucho que se apropien de determinados s&iacute;mbolos o banderas. Si tuvieran que cambiarlas por otras para seguir cometiendo sus fechor&iacute;as no sentir&iacute;an el menor de los escr&uacute;pulos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por contra, quien tiene la desgracia de radicalizarse dentro de una ideolog&iacute;a ve c&oacute;mo toda su personalidad se retuerce para encajar en ese conjunto de dogmas. Estos grupos, lejos de haber sido seducidos por un constructo de esas caracter&iacute;sticas, han visto c&oacute;mo su individualidad desaparec&iacute;a debajo de algo mucho m&aacute;s elemental: la violencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He visto a supuestos especialistas en la extrema derecha coger esa etiqueta para catalogar como tal a la manifestaci&oacute;n entera y no se me ocurre un ejercicio de irresponsabilidad mayor. Esa soberbia ignorancia, de nuevo igual a cuando yo formaba parte de estos ambientes, no hace m&aacute;s que sobredimensionar un problema mucho m&aacute;s humilde en sus proporciones, y no es de hecho tan diferente a cuando nosotros mismos hac&iacute;amos pasar por terroristas a todos los musulmanes, como si el germen del terror fuese unido de modo inseparable con su credo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dentro de la masa es imposible, pero ojal&aacute; poder explicarle a alguno de esos chicos y chicas que muchos de los esl&oacute;ganes que gritaban cargados de convicci&oacute;n se llevan repitiendo exactamente igual desde hace d&eacute;cadas. Que Espa&ntilde;a lleva a&ntilde;os rompi&eacute;ndose sin romperse o que la &uacute;ltima generaci&oacute;n de ni&ntilde;os blancos nace curiosamente cada poco tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; poder explicaros que la realidad va mucho m&aacute;s all&aacute; de los cuatro dogmas que s&eacute; que tan c&oacute;modos os hacen sentir. Ojal&aacute; poder compartir el mundo que he descubierto m&aacute;s all&aacute; de falacias como &ldquo;No es odio a lo ajeno, sino amor a lo propio&rdquo;. Y ojal&aacute; tambi&eacute;n poder demostraros que los mismos que no han pegado un palo al agua en su vida y se llenan la boca de Patria u Honor, al igual que sucedi&oacute; conmigo os empujan a la c&aacute;rcel o a un lugar peor con tal de mantener el tren de vida que se han creado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A m&iacute;, en mis tiempos, me habr&iacute;a sido imposible vivir sin mis convicciones pol&iacute;ticas en tanto que daban sentido a aquella vida de servicio, y esto tambi&eacute;n es as&iacute; para muchos de vosotros. S&eacute;, insisto, que cre&eacute;is en ello de coraz&oacute;n, pero segu&iacute;s a aut&eacute;nticos holgazanes que, bajo la excusa de &ldquo;Es el &uacute;nico que dice la verdad&rdquo;, jam&aacute;s ver&eacute;is desempe&ntilde;ar una profesi&oacute;n o trabajo fuera de sus canales de Youtube o actas de diputado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Para terminar, y como siempre digo que yo hablo a los Davices que segu&iacute;s ah&iacute; atrapados, me dirigir&eacute; exclusivamente a vosotros:
    </p><p class="article-text">
        S&eacute; que sois v&iacute;ctimas de ver el mundo en blanco o negro y que, por tanto, como no os doy sin paliativos la raz&oacute;n, inevitablemente me convertir&eacute;is en un marxista, pero para quienes a&uacute;n no os hab&eacute;is perdido en esa espiral sin fin, creedme de verdad que para m&iacute; son leg&iacute;timas muchas de las reclamaciones hechas contra este gobierno y que, cuando algo se argumenta debidamente fuera del dogmatismo o los bulos, est&eacute; o no de acuerdo, jam&aacute;s permitir&eacute; que ning&uacute;n experto en la extrema derecha tache cualquier discurso ajeno a la izquierda como radical o peligroso.
    </p><p class="article-text">
        No dej&eacute;is que os enga&ntilde;en con el cuento de que s&oacute;lo hay una forma de hacer las cosas o que el vuestro, independientemente de todas las l&iacute;neas rojas que cruc&eacute;is, es el camino correcto.
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s de muchas otras cosas, perd&iacute; mi juventud entera; ojal&aacute; que, tambi&eacute;n igual que yo, vosotros no hag&aacute;is lo mismo con la vuestra.
    </p><p class="article-text">
        Un abrazo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Saavedra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/defensa-juventud-espanola_129_10669983.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 09 Nov 2023 21:50:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[En defensa de la juventud española]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Ultraderecha,Calle Ferraz,Protestas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La humanidad perdida]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/humanidad-perdida_129_8596337.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/91076650-85bf-4002-acf9-515747207c3f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La humanidad perdida"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Lo hemos visto con la actual crisis sanitaria en la que algunos medios hablaban de insolidaridad. No solo. Si se analiza con mayor perspectiva, es difícil no ver las líneas maestras que convergen en hoy colocarse por encima del bien común y mañana.., señalar con el dedo a esas minorías a las que culpar de nuestros males</p></div><p class="article-text">
        elDiario.es ha tenido a bien publicar los dos art&iacute;culos que he escrito hasta la fecha. Ambos han venido derivados de diferentes sucesos pol&iacute;ticos o sociales que,&nbsp;como gancho, han servido para presentar mis reflexiones sobre radicalismo.
    </p><p class="article-text">
        Esta vez en cambio, se trata de algo bien distinto.
    </p><p class="article-text">
        No hay d&iacute;a en que no medite sobre cuestiones como la naturaleza del ser. Todos en alg&uacute;n momento nos hemos planteado esas grandes preguntas sin respuesta que conforman el corpus del pensamiento filos&oacute;fico: &iquest;qui&eacute;nes somos? &iquest;Hacia d&oacute;nde vamos? Pero despu&eacute;s de la experiencia de descubrir mi propia radicalizaci&oacute;n -ya que ning&uacute;n radical se reconoce a s&iacute; mismo como tal- me planteo estas cuestiones desde una perspectiva bastante in&eacute;dita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        He escrito un libro y he dado muchas entrevistas, pero siento que solamente he empezado a rasgar la superficie de lo que yo mismo he llamado &ldquo;burbuja&rdquo;. Han sido m&aacute;s de veinte a&ntilde;os dentro de una c&aacute;rcel invisible levantada pr&aacute;cticamente desde mi adolescencia y cuyos barrotes eran mi mente, la percepci&oacute;n de mi propia realidad &iexcl;Como si pudiese ver otra! 
    </p><p class="article-text">
        La clase de persona en la que me convert&iacute;, y especialmente el modo en que parec&iacute;a justificar casi cualquier tipo de violencia, me ha llevado a pasar largas horas d&aacute;ndole vueltas a la idea del mal.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Es la falta absoluta de empat&iacute;a&rdquo;, me dijo alguien una vez. Creo que estoy de acuerdo con esa descripci&oacute;n y he llegado a hacerla m&iacute;a y repetirla ante un auditorio de estudiantes de instituto. &iquest;Me estoy yendo otra vez por las ramas? Creo que s&iacute;, as&iacute; que voy a tirar del momento en que decid&iacute; dar forma a este texto que es, creo, mucho m&aacute;s gr&aacute;fico.
    </p><p class="article-text">
        Tengo por costumbre ver varias veces una misma pel&iacute;cula. Puede parecer un comportamiento absurdo en tanto que al segundo visionado ya se ha perdido toda sorpresa. Es cierto, pero todas las veces que he visto de nuevo una pel&iacute;cula he encontrado un detalle que me hab&iacute;a pasado desapercibido o he alcanzado una nueva reflexi&oacute;n a la que antes no hab&iacute;a podido llegar. La cinta es siempre la misma pero nosotros no somos seres est&aacute;ticos e inm&oacute;viles. Estamos siempre aprendiendo y, por tanto, cambiando; de tal modo que no siempre somos sensibles a los mismos est&iacute;mulos ni tampoco nos afectan de la misma manera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Equalizer 2&rdquo; es la t&iacute;pica pel&iacute;cula norteamericana de acci&oacute;n para pasar el rato. Uno no espera ver a Denzel Washington haciendo el papel de ex mat&oacute;n de la CIA, pero lo cierto es que le cae bien un personaje as&iacute;. El caso es que, independientemente de la l&iacute;nea central de acci&oacute;n -enfrent&aacute;ndose a proxenetas de la mafia rusa en la primera parte o exmiembros corruptos de su antigua agencia en esta otra-,&nbsp; hay historias paralelas donde de modo desinteresado emplea sus aptitudes para ayudar a los dem&aacute;s. Uno de los destinatarios de este altruismo es un hombre jud&iacute;o muy mayor al que siendo ni&ntilde;o separaron de su hermana durante las deportaciones nazis y de la que nunca m&aacute;s volvi&oacute; a saber.
    </p><p class="article-text">
        Hay una parte justo antes de los cr&eacute;ditos, donde vemos a ambos reunirse dejando claro que &ldquo;alguien&rdquo;, &ldquo;de alg&uacute;n modo&rdquo; ha hecho posible tal encuentro. He visto esa misma escena unas seis o siete veces y siempre me ha parecido bonita y emotiva.., pero ya est&aacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero esta vez fue diferente. El origen de este texto est&aacute; en el modo en que romp&iacute; a llorar, de un modo tan violento y compulsivo como sorpresivo. &iquest;Qu&eacute; estaba pasando?
    </p><p class="article-text">
        Durante unos instantes no pod&iacute;a comprender lo que ocurr&iacute;a. Me encontraba bien, disfrutando de las andanzas como ex esp&iacute;a del amigo Denzel cuando de pronto&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Creo que sin la intervenci&oacute;n de factores como el Holocausto o los jud&iacute;os esta reacci&oacute;n no habr&iacute;a tenido lugar y este art&iacute;culo nunca ser&iacute;a publicado. Sin embargo, de alg&uacute;n modo, en ese momento concreto y por algo tan trivial como una pel&iacute;cula de Hollywood (<em>Judeowood</em> como yo le llamaba) se me rompi&oacute; alg&uacute;n tipo de dique profundamente clavado desde una edad muy temprana.
    </p><p class="article-text">
        La mente tiene sus mecanismos y ese agujero se cerr&oacute; tan r&aacute;pido como apareci&oacute;. No me he convertido por obra y gracia de alg&uacute;n poder superior en alguien que siente deseos de autoflagelarse cada vez que ve una referencia al Holocausto o el se&ntilde;alamiento de minor&iacute;as durante el III Reich&hellip;. o la actualidad. Pero si ya ten&iacute;a claro que todo esto es un largo proceso donde lo que menos importa es la ideolog&iacute;a o el discurso, ahora todav&iacute;a m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tras pasarme a&ntilde;os leyendo literatura revisionista sobre el Holocausto, a d&iacute;a de hoy sigo siendo de alg&uacute;n modo inmune al efecto que visionar un documental sobre los miles de espa&ntilde;oles asesinados en Mauthausen provoca en las personas que no se han desconectado del sentido com&uacute;n&hellip; ni de la sensibilidad com&uacute;n. Y es que no nos enga&ntilde;emos: a eso lleva el negacionismo sea de la naturaleza que sea.
    </p><p class="article-text">
        Lo hemos visto con la actual crisis sanitaria en la que algunos medios hablaban de insolidaridad o ego&iacute;smo dentro de nuestra sociedad.&nbsp;No se trata solo de eso. Hay un agujero m&aacute;s profundo y si se analiza con mayor perspectiva es dif&iacute;cil no ver las l&iacute;neas maestras que convergen en hoy colocarse por encima del bien com&uacute;n y ma&ntilde;ana.., se&ntilde;alar con el dedo a esas minor&iacute;as a las que culpar de nuestros males.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Saavedra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/humanidad-perdida_129_8596337.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Dec 2021 20:18:49 +0000]]></pubDate>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Prohibir el "fascismo"?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/prohibir-fascismo_129_8407283.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/6f2f4429-36b4-4ae1-9737-c2063cecb90f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Prohibir el &quot;fascismo&quot;?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Imposible porque no se puede prohibir una idea, una forma de entender el mundo, percibirse a uno mismo dentro de ese marco y las acciones que en consecuencia tomamos cara al exterior. Podemos prohibir materialmente una formación determinada pero se reorganizará inmediatamente bajo un nuevo nombre o siglas</p></div><p class="article-text">
        Estoy bastante seguro de que, de seguir siendo un negacionista para quien la &uacute;nica verdad que cuenta es la propia, centrar&iacute;a un art&iacute;culo como este en escurrir el bulto sobre la aut&eacute;ntica esencia y naturaleza del fascismo. Har&iacute;a un repaso hist&oacute;rico sobre esta ideolog&iacute;a sin perder ocasi&oacute;n para recordar cada uno de sus logros en lo social, militar o econ&oacute;mico poniendo todo el &eacute;nfasis en una postura victimista que dejase muy claro al lector que si se persigue al fascismo es &uacute;nica y exclusivamente porque es el &uacute;nico que de verdad enfrenta el maligno sistema imperante.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, s&oacute;lo perder&eacute; un instante en se&ntilde;alar que, efectivamente, mi vieja postura tiene un n&uacute;cleo de verdad y es el de se&ntilde;alar que el fascismo se ha convertido en un concepto vac&iacute;o con poco m&aacute;s significado que el del insulto. Yo mismo lo he sufrido recientemente por algo tan peregrino como defender a nuestras actuales Fuerzas Armadas, que a pesar de sombras heredadas del pasado, contin&uacute;an siendo en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica del siglo XXI una &ldquo;religi&oacute;n de hombres honrados&rdquo;, como dec&iacute;a Calder&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Demos por v&aacute;lido que aunque los fascismos son hijos del siglo XX, en el sentido com&uacute;n actual se puede usar esta palabra para todo movimiento o discurso con suficientes reminiscencias o ecos del pasado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esto en mente llegamos al pasado 9 de octubre, cuando manifestantes contra el pasaporte COVID asaltaron violentamente un hospital y la sede de la Confederaci&oacute;n General Italiana del Trabajo (CGIL). Entre los arrestados se encontraban el l&iacute;der del partido neofascista Fuerza Nueva, Roberto Fiore, y el cabecilla de su secci&oacute;n romana, Giuliano Castellino. Estos hechos y las correspondientes condenas por pr&aacute;cticamente todas las fuerzas pol&iacute;ticas italianas, han vuelto a abrir un debate que ha llegado hasta nuestro pa&iacute;s. &iquest;Deber&iacute;amos pensar en prohibir este tipo de movimientos?
    </p><p class="article-text">
        Mi respuesta es que, adem&aacute;s de imposible, es contraproducente.
    </p><p class="article-text">
        Imposible porque no se puede prohibir una idea, una forma de entender el mundo, percibirse a uno mismo dentro de ese marco y las acciones que en consecuencia tomamos cara al exterior. Podemos prohibir materialmente una formaci&oacute;n determinada pero se reorganizar&aacute; inmediatamente bajo un nuevo nombre o siglas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es contraproducente por las din&aacute;micas en las que entrar&iacute;amos a ra&iacute;z de esto; un juego del gato y el rat&oacute;n que sin duda beneficia a estos grupos, ya que vuelven a ser centro del foco medi&aacute;tico, amplificando su mensaje, y con ello se refuerza y legitima su discurso victimista por un lado, mientras se presentan como aut&eacute;nticos enemigos del sistema corrupto y especulador que, por supuesto, reaccionan prohibi&eacute;ndolos.
    </p><p class="article-text">
        Pero lo m&aacute;s importante y el motivo por el que nuevamente me he decidido a publicar un art&iacute;culo es que hay que devolver el foco a donde verdaderamente corresponde y no es desde luego al terreno de la ideolog&iacute;a o la pol&iacute;tica. &iquest;A nadie llama la atenci&oacute;n que uno de los objetivos sea un hospital? Es imposible no ver el trasfondo negacionista en este en&eacute;simo ataque. Si algo bueno ha tenido esta pandemia mundial es sin duda que ha limpiado las aguas y ahora es posible ver con nitidez el fondo del r&iacute;o.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estos grupos nunca han tenido una naturaleza ideol&oacute;gica y siempre han sido negacionistas. Centrarnos en la superficie y combatirla es la causa primera del fracaso en todos los frentes a la hora de prevenir la radicalizaci&oacute;n de las sociedad. No es la literatura fascista ni su discurso lo que radicaliza a un segmento cada vez mayor de nuestra sociedad. Es esa base negacionista a la que yo llamo burbuja y que dependiendo de factores relacionados con el entorno, la educaci&oacute;n o el car&aacute;cter dar&aacute;n como resultado un integrista religioso, a un fascista o a un violento que manipule a Marx para justificar sus delirios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; hacer entonces?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Lo primero es guardar bajo llave (perdi&eacute;ndola a ser posible) todos los protocolos educacionales o de prevenci&oacute;n que &uacute;nicamente toquen el factor ideol&oacute;gico. No he conocido a ni un solo nacionalsocialista, fascista o falangista que no entre dentro de los c&aacute;nones de lo que se considera hoy un negacionista y no es casualidad que el 100% de ellos, niegue la actual crisis sanitaria o el cambio clim&aacute;tico, vinculando casi como un resorte la ciencia con tenebrosos poderes en la sombra.
    </p><p class="article-text">
        Si se quiere empezar a ganar terreno en esta batalla que sin lugar a dudas se est&aacute; perdiendo, hay que dar prioridad absoluta en nuestros sistemas acad&eacute;micos a la creaci&oacute;n de mentes cr&iacute;ticas. Deber&iacute;a ser prioritario fomentar la curiosidad y las inquietudes en vez de enterrarlas bajo un modelo que &uacute;nicamente premia memorizar ingentes cantidades de datos.
    </p><p class="article-text">
        Hay&nbsp; negacionistas frente a los que ya no habr&aacute; nada que hacer y ser&aacute; imposible su reconexi&oacute;n con el sentido com&uacute;n de la sociedad. La identidad y la personalidad estar&aacute;n demasiado establecidas sobre su incapacidad para gestionar correctamente la informaci&oacute;n. En una mente que se mueve m&aacute;s sobre una base emocional desde hace tiempo los datos y argumentos racionales dejaron de tener sentido.
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo a otros muchos que aun est&eacute;n en ese limbo de duda o transformaci&oacute;n hacia el barranco del fascismo pol&iacute;tico en este caso, les har&aacute; un colosal da&ntilde;o resignificar los aspectos fuertes de su discurso. Construir una alternativa patri&oacute;tica de izquierdas, plural y respetuosa con vectores como los s&iacute;mbolos, las canciones o las Fuerzas Armadas ser&aacute; tomado como un aut&eacute;ntico impacto en la l&iacute;nea de flotaci&oacute;n de estos grupos, acostumbrados a ser los &uacute;nicos defensores de significantes con tanta capacidad aglutinadora.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por la contra nos condenar&aacute; definitivamente ese antifascismo que necesita un enemigo, un fascismo al que combatir y sin el cual se caer&iacute;a una porci&oacute;n demasiado grande de su discurso. Los hay que prefieren mantener esa ilusi&oacute;n de combate antag&oacute;nico antes que aceptar que la psicolog&iacute;a tiene un peso infinitamente mayor en estas cuestiones que el de la ideolog&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Saavedra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/prohibir-fascismo_129_8407283.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 22 Oct 2021 21:57:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Prohibir el "fascismo"?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[¿Cosas de chiquillos?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cosas-chiquillos_129_8174758.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2d402f57-71b9-4d5e-a7cd-66bf2fa0f945_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Cosas de chiquillos?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Considerar los fascismos como un episodio más al mismo nivel que romanos, guerras púnicas o feudalismo le da una normalización histórica idéntica a la normalización política que desde hace años califica al radicalismo como "derecha radical" o "extrema derecha" como si de una ideología democrática más se tratase</p></div><p class="article-text">
        El pasado 22 de julio se conmemoraba el d&eacute;cimo aniversario de la matanza de Utoya (Noruega), donde 77 personas perd&iacute;an la vida a manos del fascista Anders Breivik. En <a href="https://www.eldiario.es/internacional/diez-anos-atentado-breivik-utoya-no-hemos-aprendido-peligro-extremismo_1_8154420.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">un art&iacute;culo de Javier Biosca a este mismo medio</a>, pude leer las reflexiones de uno de sus supervivientes sobre c&oacute;mo en una d&eacute;cada no hab&iacute;amos aprendido nada sobre el <em>extremismo</em>.
    </p><p class="article-text">
        Yo extender&iacute;a esa incomprensi&oacute;n mucho m&aacute;s all&aacute; en el tiempo hasta llegar al pasado siglo y dir&iacute;a que como sociedad, no hemos entendido nada en casi cien a&ntilde;os desde el nacimiento de partidos como el de Hitler en Alemania o Jos&eacute; Antonio en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Hace solo unos d&iacute;as que una docente gallega con amplia experiencia a sus espaldas, me confirmaba una de las cuestiones que yo m&aacute;s he tratado siempre que he tenido ocasi&oacute;n. El fascismo o el nacionalsocialismo no asomaron en ning&uacute;n momento de mi formaci&oacute;n escolar y sigue sin hacerlo ahora pasadas varias d&eacute;cadas en las aulas del alumnado espa&ntilde;ol. 
    </p><p class="article-text">
        Obviamente habr&aacute; excepciones a la norma y sin duda no se trata de ninguna conspiraci&oacute;n. Es en todo caso el resultado de hacer encajar un temario muy denso con un calendario mucho m&aacute;s reducido. &nbsp;Si el momento hist&oacute;rico de los totalitarismos coincidiese con el inicio de curso donde se dispone de mucho tiempo para el temario, entonces mi yo de catorce a&ntilde;os hubiese dispuesto de infinidad de herramientas con las que afrontar este discurso cuando me cruc&eacute; con &eacute;l y que apenas unos meses despu&eacute;s me transformar&iacute;a completamente. 
    </p><p class="article-text">
        &mdash;&ldquo;Son cosas de chiquillos, ya se le pasar&aacute;n&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        O&iacute; entonces decir a mi alrededor. 
    </p><p class="article-text">
        En la docencia se act&uacute;a con la misma sinraz&oacute;n. &nbsp;Considerar los fascismos como un episodio m&aacute;s al mismo nivel que romanos, guerras p&uacute;nicas o feudalismo le da una normalizaci&oacute;n hist&oacute;rica id&eacute;ntica a la normalizaci&oacute;n pol&iacute;tica que desde hace a&ntilde;os califica al radicalismo como &ldquo;derecha radical&rdquo; o &ldquo;extrema derecha&rdquo; como si de una ideolog&iacute;a democr&aacute;tica m&aacute;s se tratase.
    </p><p class="article-text">
        Del mismo modo que me parece fundamental el que se dediquen una buena parte del horario lectivo a tratar cuestiones como la gesti&oacute;n emocional o la educaci&oacute;n sexual, me parece inaudito que a d&iacute;a de hoy sigamos, a pesar de nuestra historia reciente, sin conferir al <em>radicalismo</em> toda la importancia que merece. &ldquo;Cosas de chiquillos&rdquo; es todo lo que se volver&aacute; a repetir ante los indicios que vayan apareciendo.
    </p><p class="article-text">
        Uno de cada tres j&oacute;venes europeos seg&uacute;n una encuesta realizada por la CNN no sabe responder a la pregunta de qu&eacute; es el Holocausto. Nos encontramos internacionalmente ante el fracaso total y absoluto de nuestros sistemas de prevenci&oacute;n ante una cuesti&oacute;n con un potencial destructivo de primer orden tanto en lo individual como en lo social. Me he aburrido entrevista tras entrevista, de se&ntilde;alar el impacto crucial que un simple documental sobre Hitler tuvo en mi mentalidad cuando sumaba catorce a&ntilde;os. No importa tanto el nombre del caudillo como reducir la realidad entera a conspiraciones y oscuros lobbies. Es un discurso que cala a la perfecci&oacute;n entre quienes carecen de herramientas, (porque nuestra sociedad es lo &uacute;nico que fabrica) para juzgar la realidad y el contexto social de modo cr&iacute;tico. 
    </p><p class="article-text">
        Cada vez que hay un atentado <em>supremacista</em> como lo llaman los medios -negacionista como yo lo designo-, salen multitud de expertos con la chistera llena de simplismos como: &ldquo;enajenado&rdquo;, &ldquo;infancia dif&iacute;cil&rdquo; o &ldquo;familia desestructurada&rdquo; que si bien no van re&ntilde;idos con algunos de estos perfiles, est&aacute;n a a&ntilde;os luz de dar una respuesta completa a un fen&oacute;meno que no deja de crecer y extenderse sin remedio.
    </p><p class="article-text">
        Y es que faltando un contexto que explique estas cuestiones, &uacute;nicamente podemos tirar de t&oacute;picos y clich&eacute;s. Junto con una buena carga de soberbia moral iban muy bien para explicar el fen&oacute;meno cuando estaba contenido a grupos marginales de cabezas rapadas y otras tribus urbanas. Pero, sin lugar a dudas la hist&oacute;rica pandemia que nos ha tocado vivir ha sacado a relucir una problem&aacute;tica que claramente rebasa toda frontera pol&iacute;tica. Quien niega la existencia del virus sars-cov-2 o sospecha que existen elaborados entramados para privarnos de nuestra libertad, est&aacute;n exactamente al mismo nivel psicol&oacute;gico que quienes han sido mis camaradas durante pr&aacute;cticamente toda mi vida. Obviamente no hablamos de una simetr&iacute;a en el discurso, pero s&iacute; en lo que a estructura de pensamiento se refiere y &uacute;nicamente hay que cambiar algunos vocablos para salvar lo que convierte a un negacionista de la ciencia en un negacionista del holocausto.
    </p><p class="article-text">
        Una vez ese sentido com&uacute;n disfuncional se ha instalado como denominador com&uacute;n, es s&oacute;lo cuesti&oacute;n de tiempo para que los mismos t&eacute;rminos de &ldquo;invasi&oacute;n isl&aacute;mica&rdquo; o &ldquo;feminazis&rdquo; que antes s&oacute;lo escuchaba en locales decorados con esv&aacute;sticas o banderas de Amanecer Dorado inunden ahora las redes sociales. Y no solo eso: la ira y el odio que los acompa&ntilde;aban para referirse al contrario, (que por supuesto representa todo lo malo que hay en el mundo) tambi&eacute;n me los encuentro con pasmosa normalidad.
    </p><p class="article-text">
        En los veinte a&ntilde;os que pas&eacute; en el marco de grupos nazis, no conoc&iacute; ni a uno solo que como yo, no estuviera ya radicalizado en el momento de tomar contacto con los textos, los libros o los discursos. Todo comienza mucho antes, en esas fundamentales fases de nuestro desarrollo en las que empezamos a conocernos a nosotros mismos y a recibir o no, las herramientas con las que interactuar y entender el mundo. Ese negacionismo de la realidad, al ritmo de legiones de sesgos adquiridos, es lo que nos est&aacute; convirtiendo cada vez m&aacute;s en aut&eacute;nticos hooligans v&iacute;ctimas de discursos simplones de todo color pol&iacute;tico.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el radicalismo adquiere una forma de ideolog&iacute;a o discurso pol&iacute;tico es ya imparable. No tanto en la sociedad donde puede encontrar respaldo (no faltan ejemplos hist&oacute;ricos) o no, como s&iacute; lo es en el individuo. El radicalismo es como un tumor que se extiende por todo el cerebro hasta llegar al punto de no ya hacerse con su control sino de sustituirlo completamente. La cuesti&oacute;n de si es posible como norma desradicalizar a una persona pienso que encuentra respuesta con esta met&aacute;fora y por eso hay que poner todo el esfuerzo en la prevenci&oacute;n, algo que sencillamente no ha mejorado desde que yo atraves&eacute; el sistema escolar.
    </p><p class="article-text">
        El que otros Breivik golpeen en otras regiones de Europa incluidas Espa&ntilde;a es desgraciadamente una simple cuesti&oacute;n de tiempo y azar.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[David Saavedra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/cosas-chiquillos_129_8174758.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Aug 2021 20:20:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Cosas de chiquillos?]]></media:title>
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