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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Diego Ruiz]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Diego Ruiz]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El bolo de la Bardem]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bolo-bardem_129_8178142.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c6537556-e60d-4130-9ed2-3e36a5a1cf18_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El bolo de la Bardem"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">"Somos la única profesión en el mundo mundial que cuando logramos trabajar, no descansamos. Hay que joderse", decía la Bardem</p></div><p class="article-text">
        La actriz <a href="https://www.eldiario.es/cultura/muere-pilar-bardem-82-anos_1_8146310.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pilar Bardem ha muerto</a>. Lo oigo por la televisi&oacute;n desde la cocina, salgo corriendo, y digo: &ldquo;No&rdquo;. Y me quedo absorto mirando la pantalla, viendo las im&aacute;genes sin sentido, pero en mi cerebro empieza a cocerse algo que no tiene que ver con lo que veo. Es el Dor&iacute;n, una cafeter&iacute;a que estaba entre el Teatro Espa&ntilde;ol y la Comedia, donde nos reun&iacute;amos los actores durante la huelga. Aquel d&iacute;a, mi amiga Pilar y yo hab&iacute;amos quedado. Llega con la portada del diario <em>Pueblo</em> y me la planta en la cara: &ldquo;Lee. El Consejo de Ministros acepta el reto de los actores. Toma reto, majo.&rdquo; Nos quedamos mirando, se sienta en silencio, sujeta mi brazo, siento una vibra nerviosa y desconocida, y aparece la inevitable<em> furtiva lacrima</em>. Nunca supimos si era de alegr&iacute;a victoriosa, o del cague que ten&iacute;amos encima.
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;A ver. No se trata de un sueldo m&aacute;s, se trata de un d&iacute;a de descanso. Cojones&rdquo;, tron&oacute; la voz de la Bardem entre la aprobaci&oacute;n de las compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros en aquel bar de copas de un actor en la calle Hileras. Aquello se nos qued&oacute; chico y nos mudamos a Don Hilari&oacute;n, un caf&eacute;-teatro donde celebramos varias asambleas. En tanto, hac&iacute;amos manifestaciones durante el d&iacute;a, y la gente nos ve&iacute;a con simpat&iacute;a, y con preocupaci&oacute;n los jefes del Vertical, temiendo que alg&uacute;n d&iacute;a la arm&aacute;ramos. As&iacute; conseguimos abrir las puertas del sindicato. All&iacute; nombramos la m&iacute;tica Comisi&oacute;n de los Once, que negoci&oacute; con los empresarios, hasta conseguir <em>un</em> d&iacute;a de descanso. &ldquo;Somos la &uacute;nica profesi&oacute;n en el <em>mundo mundial</em> que cuando logramos trabajar, no descansamos. Hay que joderse&rdquo;, dec&iacute;a la Bardem. Este primer &eacute;xito dio lugar a que un grupo de gente de la profesi&oacute;n empez&aacute;ramos a elaborar un documento donde se recog&iacute;an las carencias del sector, tales como sueldos dignos, pagos de ensayos, de pruebas de vestuario, actividades culturales, etc. Le arrancamos al sindicato unas elecciones libres, que ganamos por goleada a la candidatura oficialista. Ese fue el germen de la lucha que dio lugar a la ya m&iacute;tica huelga de actores de febrero de 1975. No se consiguieron todas las reivindicaciones laborales, pero ganamos en conciencia pol&iacute;tica. La profesi&oacute;n fue madurando, dando pasos c&iacute;vicos en manifestaciones de todo tipo, hasta llegar a tomar la tribuna de invitados del Congreso interrumpiendo la sesi&oacute;n de control sobre Iraq a Aznar, al grito de &ldquo;no a la guerra&rdquo;. Y all&iacute;, entre otros compa&ntilde;eros y compa&ntilde;eras, estaba Pilar.
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                Pilar Bardem, con Jordi Dauder, Juan Echanove, Vicente Gisbert y otras actrices y actores protestan en el Congreso contra la guerra en Irak                            </span>
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        Eran tiempos en que la lucha por las libertades y por la democracia originaban manifestaciones de todo tipo reclamando la amnist&iacute;a y la libertad de compa&ntilde;eros abogados y de otros sectores, como por ejemplo, los del Proceso 1001 contra los sindicalistas de Comisiones Obreras. Un d&iacute;a en uno de esos l&iacute;os le pregunt&eacute; a Pilar c&oacute;mo lograba compaginar la lucha con su trabajo profesional, y con el cuidado y la educaci&oacute;n de sus tres hijos, con la tensi&oacute;n y angustia que originaba el d&iacute;a a d&iacute;a de la lucha. &ldquo;Porque es lo &uacute;nico que amo. Lo &uacute;nico que tengo.&rdquo; Ya en la Democracia cre&oacute;, junto a otros compa&ntilde;eros, una sociedad de gesti&oacute;n de los derechos de imagen del actor, poniendo el acento en la creaci&oacute;n de un fondo social como ayuda a los compa&ntilde;eros m&aacute;s necesitados &ldquo;por estricto orden de sus necesidades&rdquo;, dec&iacute;a Pilar, parafraseando a los autores de teatro que cuando escrib&iacute;an el texto o lo editaban se&ntilde;alaban &ldquo;por orden de aparici&oacute;n en escena&rdquo;. Siempre que hab&iacute;a alguien necesitado, incluso a nivel personal, all&iacute; aparec&iacute;a ella, en primera l&iacute;nea, ya sin el nimbado con que se so&ntilde;aba de peque&ntilde;ita en sus labores de misionera,&nbsp;all&aacute; en un pa&iacute;s remoto, cuidando a enfermos, a ni&ntilde;os, a mujeres violadas. &ldquo;Misionera, s&iacute;. Pero laica. &iquest;O qu&eacute; leches te crees t&uacute;?&rdquo;, puntualizaba siempre.
    </p><p class="article-text">
        Era una de nuestras grandes, una actriz con un inmenso conocimiento del oficio que le permit&iacute;a construir personajes desde dentro hacia fuera, haci&eacute;ndolos de verdad &ndash;esa verdad cinematogr&aacute;fica&ndash;, con una inteligencia profunda, sensible, imaginativa, capaz de transmitir la emoci&oacute;n: no s&oacute;lo emocionarse, sino trascenderla, inundando esa riqu&iacute;sima gama de personajes que ha recorrido a lo largo de su carrera. Hab&eacute;is notado que en esta semblanza a Pilar no hay m&aacute;s nombre propio que el suyo. S&oacute;lo Pilar, y la Profesi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Gracias, Pilar, por existir, por tu legado profesional y por tu lucha. Gracias por hacerme revivir, a pesar de tu muerte, tanta vida contigo peleando y so&ntilde;ando por un mundo m&aacute;s justo. Gracias por dejarme disfrutar esta <em>tourn&eacute; </em>contigo, y, finalmente, una vez m&aacute;s, infinitas gracias por dejarme estar en la bajada de tel&oacute;n de tu &uacute;ltimo bolo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Diego Ruiz]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/bolo-bardem_129_8178142.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 28 Jul 2021 20:10:48 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Teatro,Cultura,Sindicalismo,Cine]]></media:keywords>
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