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    <title><![CDATA[elDiario.es - Alexandra Avis]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/alexandra-avis/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Alexandra Avis]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Inflorescencias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inflorescencias_129_8241982.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f45386e5-dba5-476f-8448-6d9e7cc5cf30_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Inflorescencias"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Nos cuentan cada uno de sus proyectos, los proyectos con los que empezaron y los que crearon juntas. En eso consiste cooperar, en componer una flor más grande, como las hortensias</p></div><p class="article-text">
        Llegamos a Galicia, A Ulloa es verde, verde claro, verde oscuro, verde casi marr&oacute;n, verde envuelto de flores. Hortensias que se nos meten en los ojos y anidan en tus p&aacute;rpados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Las flores de la Hortensia se componen de distintas flores dispuestas en inflorescencias. Para una observadora inocente, para alguien como yo, pueden parecer flores enormes, flores verdes que se ti&ntilde;en poco a poco. Cuanto m&aacute;s me acerco, m&aacute;s veo. Descubro peque&ntilde;as florecillas que crecen al un&iacute;sono, que colaboran en la construcci&oacute;n de esa ilusi&oacute;n &oacute;ptica que tanto me fascina.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Encontramos a Mar&iacute;a al borde del camino, rodeada de hortensias, de piedras, de plantas verdes, verde claro, verde prado. Rodeada de peregrinos, de peregrinas que quieren probar todas sus lociones, lociones de prado, lociones de leche, b&aacute;lsamos labiales hechos de grelos y miel como el que ahora sella mis labios. Mar&iacute;a ofrece una infusi&oacute;n de la abuela para reponer fuerzas, huele a naranja. Mar&iacute;a ofrece el &uacute;ltimo sello del camino. Preguntas si tambi&eacute;n ella sella el pasaporte peregrino, es imagen &ndash;contesta&ndash; es pura imagen. Hay que mirar m&aacute;s cerca, siempre m&aacute;s cerca,&nbsp; el sello reza Muuhlloa:
    </p><p class="article-text">
        Muu, por las vacas de su hermana
    </p><p class="article-text">
        h, de hierba
    </p><p class="article-text">
        lloa, de A Ulloa&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, Marta, Chusa, Carmela, &Aacute;ngeles.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sus manos calientan el agua, sus manos recogen las hierbas, sus manos orde&ntilde;an las vacas, estabilizan la leche, la transforman, sus manos, <em>las manos que cuidan</em> de las que habla la veterinaria y escritora Mar&iacute;a S&aacute;nchez en <em>Cuaderno de campo</em> (La Bella Varsovia).
    </p><p class="article-text">
        Nos cuentan cada uno de sus proyectos, los proyectos con los que empezaron y los que crearon juntas. En eso consiste cooperar, en componer una flor m&aacute;s grande, como las hortensias. Hacemos preguntas, muchas preguntas, preguntamos qu&eacute; tiene de bueno y de malo trabajar juntas. Nada malo, todo es positivo, todo suma. Nada malo, repito en mi cabeza y s&eacute; que no significa que no haya contratiempos o conflictos. Todo es bueno, colaborar siempre suma, repito, y me suena, cada vez m&aacute;s, a una declaraci&oacute;n de amor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Seguimos nuestro camino hacia Asturias y en la carretera me hablas de Srecko Horvat. En <em>La radicalidad del amor</em> (Katakrak) propone que no podemos imaginar un mundo diferente sin reinventar el amor. Mar&iacute;a, Marta, Chusa, Carmela, &Aacute;ngeles. Ellas est&aacute;n creando un mundo diferente, &iquest;estar&aacute;n cambiando tambi&eacute;n el amor?
    </p><p class="article-text">
        Llegamos a Gij&oacute;n. Cristina nos recibe en la carretera, junto a su casa que fue la de su abuela, junto a sus tierras, que fueron las de su abuela y antes las de su bisabuela. Descubrimos que Cristina ha creado todo un sistema. Ella planta kiwines y las ocas y las pitas pardas asturianas pastan la zona y sus huevos se incluyen en cajas de otros productores de la zona. Troy, su perro pastor, protege a las gallinas y las ocas de los zorros. El sol se transforma en energ&iacute;a, el sol que hace madurar los kiwines. El viento acciona un molino que impulsa el agua desde el pozo para regar el cultivo.&nbsp;El sistema funciona gracias a la colaboraci&oacute;n de todos los elementos.
    </p><p class="article-text">
        Entonces, &iquest;crees que el amor es cooperaci&oacute;n? &ndash;te pregunto&ndash; la casa de Cristina, su forma de vida, &iquest;no te parecen puro amor? Sus manos, las manos que recogen el kiw&iacute;n, que recogen los huevos, que acarician a Troy, <em>las manos que cuidan</em>.
    </p><p class="article-text">
        Milenrama, Berro de prado, Orqu&iacute;dea silvestre. Helecho. Flores, p&eacute;talos de flores, conjuntos de flores. Inflorescencias. La belleza de los elementos trabajando juntos. De un sistema que coopera.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Si queremos cambiar el mundo, tenemos que hacer las cosas de otro modo, cuidar la tierra de otro modo. Amar de otro modo. &iquest;C&oacute;mo? &iquest;C&oacute;mo hablamos de amor como algo que se expande y genera m&aacute;s amor? Como algo que no nos limita y no est&aacute; necesariamente limitado a una persona.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La naturaleza &ndash;el amor&ndash; &iquest;es cooperaci&oacute;n o es competici&oacute;n?
    </p><p class="article-text">
        La respuesta a esta pregunta ha estado marcada desde mediados del siglo XIX por la lectura que se ha hecho de <em>El origen de las especies</em> de Charles Darwin. De la obra de Darwin hemos extra&iacute;do que la evoluci&oacute;n se basa en la selecci&oacute;n natural y la supervivencia del m&aacute;s fuerte, esto es, en la competici&oacute;n. Sin embargo, medio siglo despu&eacute;s de su publicaci&oacute;n, el tambi&eacute;n naturalista Piotr Kropotkin propon&iacute;a en <em>El apoyo mutuo</em> (Pepitas ed.) que lo que se lee como &laquo;el m&aacute;s fuerte&raquo; puede tambi&eacute;n entenderse como &laquo;el m&aacute;s apto&raquo; y no tiene por qu&eacute; ser el m&aacute;s fuerte o el m&aacute;s individualista, sino el que mejor se adapte al entorno. Adem&aacute;s de desarrollar este matiz, Kropotkin va m&aacute;s all&aacute; y muestra como el apoyo mutuo y la cooperaci&oacute;n han servido a las diferentes sociedades para sobrevivir y evolucionar. La bi&oacute;loga Lynn Margulis tambi&eacute;n ha desarrollado sus investigaciones en esta l&iacute;nea, Margulis estudi&oacute; el microcosmos de los organismos m&aacute;s peque&ntilde;os conocidos, hay que mirar cerca, siempre m&aacute;s cerca, y descubri&oacute; que al contrario de lo que muchas investigaciones afirman, la cooperaci&oacute;n juega un papel fundamental en la evoluci&oacute;n. Las c&eacute;lulas parecen no competir, sino que se recombinan para crear algo nuevo, cooperan para adaptarse.
    </p><p class="article-text">
        Mar&iacute;a, Marta, Chusa, Carmela, &Aacute;ngeles. Cristina. Charles, Piotr, Lynn. <em>Las manos que cuidan.</em> Las personas que piensan que pueden hacer las cosas de forma diferente, que construyen sistemas, que cooperan, que trabajan juntas y se adaptan, que recombinan sus ideas para crear algo nuevo. Horvat y la idea de que para cambiar el mundo hay que cambiar el amor. <em>Las manos que cuidan</em>. Las manos que tejen una estructura que cuida, nosotras cuidando, cuid&aacute;ndonos. Permitiendo que el amor se expanda, se reconfigure en este mundo que cambia, que evoluciona, que coopera. Como las hortensias, peque&ntilde;as flores que forman una flor m&aacute;s grande.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Avis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/inflorescencias_129_8241982.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 24 Aug 2021 20:01:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Inflorescencias]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Soy vieja (lo fui hasta que llegaste)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vieja-llegaste_129_8215519.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/def12a6a-68dc-48a9-b055-b1dc6170c718_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Soy vieja (lo fui hasta que llegaste)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Y es entonces cuando me pregunto: ¿qué es ser vieja? ¿qué significa envejecer si suponemos que nuestra memoria no es necesariamente lineal?</p></div><p class="article-text">
        Una serie de im&aacute;genes ocupan una sala de exposiciones, llevan por t&iacute;tulo el a&ntilde;o en que fueron tomadas: <em>1975</em>, <em>1976</em>, <em>1977</em>, as&iacute; hasta <em>2020</em>. Cuarenta y cinco fotograf&iacute;as, cuarenta y cinco a&ntilde;os. Hablo de <em>Las hermanas Brown</em>, una serie de fotograf&iacute;as tomadas por Nicholas Nixon y expuestas hasta septiembre en el <a href="https://kbr.fundacionmapfre.org/exposiciones/the-brown-sisters/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">KBr Barcelona Photo Center</a>.
    </p><p class="article-text">
        La serie de fotograf&iacute;as, retratos de la mujer de Nixon y sus hermanas, nos habla de una tensi&oacute;n entre el paso del tiempo narrado a trav&eacute;s de la cronolog&iacute;a, esto es, la organizaci&oacute;n del tiempo de forma lineal, y la captura del instante, es decir, la capacidad de la fotograf&iacute;a de detener el tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al recorrer la sala pienso en c&oacute;mo funciona la memoria. En mi caso se compone de recuerdos aislados en los que tal vez se detuvo el tiempo por un instante, como en esa pel&iacute;cula animada, <em>Del rev&eacute;s</em>, siento que guardo los momentos en bolas que van apil&aacute;ndose de forma desordenada. No puedo construir un relato cronol&oacute;gico de mi memoria, se parece m&aacute;s a un c&iacute;rculo o tal vez a una espiral en la que se van colocando todos esos momentos que me sacaron del tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hilda Doolittle escribi&oacute;:
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; no viniste antes?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>&iquest;Por qu&eacute; viniste&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>despu&eacute;s de todo?&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>por qu&eacute; viniste&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>a perturbar mi deterioro,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>soy vieja,</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>(lo fui hasta que llegaste)</em>
    </p><p class="article-text">
        Creo que las palabras de Doolittle describen bastante bien esta sensaci&oacute;n de que el paso del tiempo es aquello que ocurre cuando nada ni nadie nos interrumpe, nos perturba, nos saca del tiempo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Y es entonces cuando me pregunto: &iquest;qu&eacute; es ser vieja? &iquest;qu&eacute; significa envejecer si suponemos que nuestra memoria no es necesariamente lineal? Y sobre todo, c&oacute;mo se acompa&ntilde;a, c&oacute;mo se cuida en la vejez, cuando todos esos recuerdos se amontonan y estallan desordenadamente.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ann Sirot y Rapha&euml;l Balboni han escrito y dirigido <em>Loca por la vida</em>, disponible en Filmin hasta finales de agosto como parte del festival Atl&agrave;ntida Mallorca Film Fest. La pel&iacute;cula cuenta la historia de como Suzanne, directora de un centro de arte, desarrolla un trastorno neurodegenerativo que va cambiando su vida, pero tambi&eacute;n la de su hijo Alex y su pareja No&eacute;mie que estaban pensando en tener un hijo. En un momento de la pel&iacute;cula No&eacute;mie toma algunas fotograf&iacute;as a una Suzanne que sonr&iacute;e, que se divierte. No&eacute;mie quiere seguir capturando recuerdos de Suzanne mientras que a Alex le parece raro, siniestro, hacer fotos a una enferma, a una madre que ya no es la misma, que est&aacute; desapareciendo. Y es en ese acto de fotografiar donde se repite la paradoja de <em>Las hermanas Brown</em>, la fotograf&iacute;a fija un momento, un acontecimiento feliz, perturba el deterioro de Suzanne, lo detiene por un momento y simult&aacute;neamente es la prueba de que ese deterioro existe, de que su madre ya no es la que conoc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mi abuelo tiene casi 90 a&ntilde;os y al contrario que Suzanne, su memoria y su mente est&aacute;n intactas. Nos tomamos fotos con filtros que nos ponen orejas de animales o haciendo muecas a la c&aacute;mara y me cuenta historias de su vida como aquella en que se mont&oacute; en un caballo y fue a hacer fechor&iacute;as al pueblo de al lado; o la vez que se enamor&oacute; en el baile o la de su abuela In&eacute;s que le dec&iacute;a &ldquo;<em>amigo por amigo, el m&aacute;s amigo la pega, no hay mejor amigo que un duro en la faltriquera&rdquo; </em>cada vez que quer&iacute;a salir por ah&iacute; y que &eacute;l repite cada vez que le hablo de mis amigas. Las historias de mi abuelo son su forma de fijar los recuerdos, de compartirlos, como la fotograf&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez la vejez sea tambi&eacute;n eso, recuperar los momentos en los que salimos del tiempo y reordenarlos nuevamente para dejar un legado a quienes nos siguen. Puede que nuestra labor, la de quienes a&uacute;n no somos viejos, sea acompa&ntilde;ar en ese proceso, facilitar que ocurra sin imponer nuestros ritmos o nuestras expectativas. Dejar que sean, que sigan siendo, que vuelvan a ser.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Avis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/vieja-llegaste_129_8215519.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 16 Aug 2021 21:00:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Soy vieja (lo fui hasta que llegaste)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Películas]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Lo nuevo, lo otro y las noches de verano]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nuevo-noches-verano_129_8201789.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a7865855-31de-44f9-859d-b91578eb505d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Lo nuevo, lo otro y las noches de verano"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">No estoy segura de poder imaginar una nueva masculinidad, una tan nueva que seamos incapaces de encontrar en ella restos de lo anterior. No estoy segura de que sea eso lo que queramos</p></div><p class="article-text">
        Es verano y la noche no termina de caer. He vuelto, por unos d&iacute;as, a la casa de mi juventud. A esta casa que fue m&iacute;a pero ahora es otra en la que hay nuevos muebles y la comida se ordena de una forma diferente. Alguien ha instalado una televisi&oacute;n frente al sof&aacute; en el que aprend&iacute; a tocar la guitarra. 
    </p><p class="article-text">
        Miro las estanter&iacute;as, repaso lo libros que ahora contienen, busco algo nuevo que leer. Con los a&ntilde;os he aprendido a viajar solo con tres libros y aunque s&eacute; que en alg&uacute;n momento sentir&eacute; la necesidad de leer de nuevo ese fragmento de <em>Helena o el mar del verano</em> que habla de c&oacute;mo el cielo cambia de color con la ca&iacute;da del sol &ldquo;<em>verde m&aacute;s oscuro, y luego azul, y luego a&ntilde;il, y luego casi negro</em>&rdquo;, me resigno y escojo solo tres. Me acompa&ntilde;a un tr&iacute;o compuesto por Lydie Dattas, Jean Genet y Christian Bobin.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Resulta que Lydie Dattas no solo es una gran poeta, sino que tiene una biograf&iacute;a fascinante, lleg&oacute; incluso a fundar un circo con su marido Alexandre que llev&oacute; su nombre hasta que en el a&ntilde;o 2000 se divorciaron y ella empez&oacute; una relaci&oacute;n con Christian Bobin. As&iacute; es como llegu&eacute; a Bobin, porque prologa los libros de Lydie, pero yo quiero hablar de Lydie y el autor de <em>El funambulista </em>(Errata Naturae), Jean Genet.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Era 1979 Alexandre se encontr&oacute; a Jean por la calle y le invit&oacute; a su apartamento para que conociera a Lydie que era una gran admiradora de su obra, hablaron durante horas y Genet se instal&oacute; en la planta de abajo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la ma&ntilde;ana siguiente Genet sentenci&oacute;: &laquo;no quiero volver a verla, me contradice una y otra vez. Adem&aacute;s, Lydie es una mujer y yo odio a las mujeres&raquo;.
    </p><p class="article-text">
        Pensemos que Genet hab&iacute;a pasado su vida en los m&aacute;rgenes, fue ladr&oacute;n, estuvo en prisi&oacute;n, era homosexual, desert&oacute; de la guerra y ejerci&oacute; la prostituci&oacute;n. Su obra est&aacute; repleta de personajes &eacute;picos que viven libres, de personajes construidos fuera de la norma, de personajes todos ellos masculinos.
    </p><p class="article-text">
        Dattas, dolida por el destierro al que hab&iacute;a sido condenada escribi&oacute; <em>La noche espiritual </em>(Errata Naturae), un conjunto de veintid&oacute;s fragmentos escritos en prosa po&eacute;tica en los que se piensa a la manera de los personajes de Genet, se inserta en la otredad y desde all&iacute; reconstruye el mundo, lleva &laquo;lo femenino&raquo; hasta sus &uacute;ltimas consecuencias, se coloca en la noche m&aacute;s oscura, fuera de la cultura y el lenguaje y nos avisa: vuestra luz &mdash;la cultura, lo masculino&mdash; est&aacute; hecha de mi noche &mdash;la naturaleza, lo femenino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &laquo;He recibido una bofetada&raquo; responde Genet al leerlo y ah&iacute; es cuando empieza la conversaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Miro por la ventana, la noche avanza, pero el cielo no termina de oscurecer, la tormenta ilumina las nubes y me devuelve la sensaci&oacute;n de que el sol a&uacute;n no se ha ido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sigo pensando en Lydie y Jean, en &laquo;lo masculino&raquo; y &laquo;lo femenino&raquo;. Esta ma&ntilde;ana he le&iacute;do que el desde el Ayuntamiento de Barcelona crear&aacute;n un Centro de Nuevas Masculinidades. Dice Ada Colau que &ldquo;las recientes agresiones LGTBIf&oacute;bicas est&aacute;n muy vinculadas a un &rdquo;modelo patriarcal&ldquo; que hay que revisar&rdquo;. Se refiere, entre otras, al asesinato de Samuel Luiz y de este modo dibuja una l&iacute;nea que une las violencias contra las mujeres con las violencias contra el colectivo LGTBI y m&aacute;s espec&iacute;ficamente contra los hombres homosexuales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Intento encontrar una buena definici&oacute;n de masculinidad que me ayude a entender qu&eacute; quieren decir cuando le ponen el adjetivo &laquo;nueva&raquo; delante. &Agrave;ngels Carab&iacute; afirma en un cap&iacute;tulo del ensayo <em>Nuevas Masculinidades</em> (Icaria) que al contrario de lo que podr&iacute;amos suponer, la masculinidad se define en realidad en negativo, es aquello que no es lo lo femenino, lo &eacute;tnico, lo homosexual. La homosexualidad, contin&uacute;a la autora, adem&aacute;s de ser &laquo;lo otro&raquo;, supone una amenaza para la masculinidad. Me pregunto si cuando Antonio J. Rodr&iacute;guez dijo eso de &ldquo;habr&aacute; machismo hasta que los hombres sean capaces de besar otro falo&rdquo; quer&iacute;a decir que la homosexualidad pol&iacute;tica podr&iacute;a ser una forma alternativa de imaginar la masculinidad, es m&aacute;s, si lo que quer&iacute;a decir es que el lugar desde el que podr&iacute;amos empezar a repensar la masculinidad es la otredad.
    </p><p class="article-text">
        Un rayo ilumina el cielo y una r&aacute;faga de viento ha cerrado todas las puertas de un golpe, la copa de vino ha ca&iacute;do al suelo y hay cristales por todas partes. Me siento mal, esta ya no es mi casa, esta copa que ha estallado en mil pedazos no es mi copa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Me detengo en la idea de nuevas masculinidades y en las cr&iacute;ticas que aparecen en internet sobre la creaci&oacute;n de este Centro. De todo lo que leo me interesa especialmente aquello que problematiza la palabra &laquo;nueva&raquo;. Decir que algo es nuevo es decir que no est&aacute; usado, implica una especie de renacimiento, de transformaci&oacute;n radical, de borr&oacute;n y cuenta nueva, como si pudi&eacute;ramos ignorar el pasado, la cultura, empezar de cero. Parece que con nuevo lo que decimos impl&iacute;citamente es que disfrazaremos lo anterior.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El viento aleja las nubes y la tormenta se aleja, la noche se vuelve m&aacute;s oscura. Miro esta casa que ya no es mi casa y pienso que contiene el recuerdo de mi paso por ella. Quedaron algunos de los muebles que yo compr&eacute; y mont&eacute;, permanecen las marcas que hice en la pared, puede que algunos de los cristales de la copa que hoy se me ha roto, los m&aacute;s peque&ntilde;os, permanezcan escondidos entre dos muebles hasta que alguien los desmonte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Vuelvo a Lydie. Cogi&oacute; eso que nombramos como &laquo;lo otro&raquo; y lo llev&oacute; a sus m&aacute;ximas consecuencias, demostr&oacute; que en realidad la luz solo existe porque existe tambi&eacute;n la oscuridad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No estoy segura de poder imaginar una nueva masculinidad, una tan nueva que seamos incapaces de encontrar en ella restos de lo anterior. No estoy segura de que sea eso lo que queramos. Me interesa m&aacute;s una masculinidad que tenga memoria, que recuerde, que aprenda. Mi interesa imaginar una masculinidad otra que quepa en un mundo tambi&eacute;n otro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Alexandra Avis]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/nuevo-noches-verano_129_8201789.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 08 Aug 2021 19:36:31 +0000]]></pubDate>
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