<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"  xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" version="2.0">
  <channel>
    <title><![CDATA[elDiario.es - Rafa Rivera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/rafa-rivera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Rafa Rivera]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
    <ttl>10</ttl>
    <atom:link href="https://www.eldiario.es/rss/category/author/1035098/" rel="self" type="application/rss+xml"/>
    <item>
      <title><![CDATA[Gulliver bis]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gulliver-bis_129_13355401.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0487ef70-5c52-4ecb-b882-658a7215f5cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gulliver bis"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Me sorprende que los cuatro argumentos de aquella crítica voraz al proyecto original, los cuatro, ahora los olvidan los herederos de aquellos voceros. Y lo hacen sin tapujos y sin pedir disculpas a la ciudadanía por su miopía</p><p class="subtitle">El Gulliver liliputiense: Català presenta para el jardín del Túria un nuevo parque infantil treinta veces menor que el original </p></div><p class="article-text">
        Les voy a contar una historia. Parece ficci&oacute;n, pero si consultan con la hemeroteca se llevar&aacute;n una sorpresa. Ya saben, una hemeroteca tozuda.
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;rase una vez, all&aacute; por los ochenta del siglo pasado, unos tipos hicieron una propuesta muy singular. Construir la figura de un Gulliver gigante, como en el relato de Swift, para que fuera una zona de juegos m&uacute;ltiples, integrados. Pensaron que era una buena idea, f&iacute;jense, pero para su sorpresa, recibieron las cr&iacute;ticas m&aacute;s feroces que puedan imaginar. El conseller Andr&eacute;s Garc&iacute;a Reche, les apoyaba y solo se pudo aprobar, despu&eacute;s de varios rechazos y paralizaciones, por el voto de calidad de la alcaldesa Clementina R&oacute;denas en un pleno municipal angustioso. Si, aunque no lo crean, ese Gulliver que ahora todos halagan, entonces estaba en entredicho.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Saben por qu&eacute;? Hab&iacute;a cuatro argumentos estrella. El primero porque se trataba de un personaje anglosaj&oacute;n que nada ten&iacute;a que ver con Val&egrave;ncia. Si hubiera sido El Palleter&hellip; lleg&oacute; a escribir alguno. Lo de la escala del personaje y que los ni&ntilde;os lo reconocieran as&iacute;, no les importaba. El segundo argumento era que no les parec&iacute;a adecuada la ubicaci&oacute;n. Los Jardines del Turia no son un caj&oacute;n de sastre, dec&iacute;an. Caben pistas deportivas, caben fuentes y ornamentos, pero risas de ni&ntilde;os no. La tercera cr&iacute;tica era el material; la fibra de vidrio arder&iacute;a e intoxicar&iacute;a a todo el mundo. Que el proyecto incluyera informes de laboratorios que afirmaban lo contrario, eso daba igual. &iquest;Qui&eacute;n se iba a leer el proyecto? Y el &uacute;ltimo argumento estaba en portada: ya hab&iacute;a un Gulliver igual en Noruega y aquellos tipos solo eran unos vulgares copiantes. Los agoreros apoyaban la originalidad, muy loable, solo que era falso. Andr&eacute;s Garc&iacute;a Reche hizo lo que hay que hacer en estos casos, mand&oacute; un inspector al pa&iacute;s n&oacute;rdico. S&iacute;, hab&iacute;a un Gulliver, pero eran unas lonas y no se jugaba sobre &eacute;l, sino dentro, nada que ver con lo que aqu&iacute; se planteaba. La derecha valenciana puso todos los palos en las ruedas que pudo para boicotear el proyecto. &iquest;Les suena?
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_50p_0.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_75p_0.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg"
                    alt="La figura de Gulliver, en el parque que protagoniza en el Jardín del Turia de València."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                La figura de Gulliver, en el parque que protagoniza en el Jardín del Turia de València.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; pas&oacute;? Que, desde el principio, la ciudadan&iacute;a hizo suyo el proyecto y, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, ha sido el parque preferido para ni&ntilde;os y ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Por qu&eacute; cuento todo esto? Lo cuento contra el olvido. Porque ahora leo que se va a hacer un Gulliver bis. &iquest;Qu&eacute; sab&eacute;is de eso?, nos preguntan. &iquest;Os han consultado?, insisten. La respuesta es no, pero eso importa poco. Lo que me sorprende es que los cuatro argumentos de aquella cr&iacute;tica voraz al proyecto original, los cuatro, ahora los olvidan los herederos de aquellos voceros. Y lo hacen sin tapujos y sin pedir disculpas a la ciudadan&iacute;a por su miop&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Plantean el mismo personaje anglosaj&oacute;n, no al Palleter. Lo colocan en los mismos jardines del Turia (&iquest;y el caj&oacute;n de sastre?). Lo construyen del mismo material que entonces ard&iacute;a y envenenaba y, lo m&aacute;s divertido, ahora s&iacute; es una copia de otro, y no hay que viajar a Noruega, solo est&aacute; a unos centenares de metros.
    </p><p class="article-text">
        Claro que es un ayuntamiento democr&aacute;tico. Claro que tiene la autoridad legal para tomar las decisiones oportunas, de eso no hay duda, las urnas hablan. Solo conviene recordar la historia reciente para valorar la coherencia de esas decisiones.
    </p><p class="article-text">
        Creo que, en lugar de repetir lo ya hecho, es mejor la ilusi&oacute;n de la investigaci&oacute;n, descubrir nuevas formas de convivencia l&uacute;dica, y ampliar la reflexi&oacute;n acerca del mundo infantil y la ciudad. Usted, querido lector, sabr&aacute; encontrar las diferencias.
    </p><p class="article-text">
        PD. Adem&aacute;s de esta reflexi&oacute;n, el contenido de la operaci&oacute;n urban&iacute;stica del Gulliver bis, el papel del IVO, y el convenio que parece dar cobertura a la propuesta, creo que merecen muchas explicaciones que no se han dado. Las esperamos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[València, Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gulliver-bis_129_13355401.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Jul 2026 20:56:39 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/0487ef70-5c52-4ecb-b882-658a7215f5cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="268684" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/0487ef70-5c52-4ecb-b882-658a7215f5cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="268684" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Gulliver bis]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/0487ef70-5c52-4ecb-b882-658a7215f5cf_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Normalidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/normalidad_129_13507093.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No s&eacute; si normalidad es vivir sujetos a una norma. O a muchas. No s&eacute; si normalidad es sin&oacute;nimo de uniformidad, algo as&iacute; como odio a la diferencia.&nbsp;Espero que no. Otra cosa es volver en septiembre a &ldquo;la normalidad&rdquo;, a lo de siempre o, al menos, a lo de antes, que no es necesariamente normal, ni mucho menos recomendable.&nbsp;Es una normalidad con trampas.
    </p><p class="article-text">
        Me gustaba aquella consigna despu&eacute;s de la pandemia que auguraba una nueva normalidad, una idea que&nbsp;enfrentaba&nbsp;lo nuevo&nbsp;con&nbsp;lo habitual. Dentro hab&iacute;a optimismo y ganas de llegar.&nbsp;Result&oacute; ser&nbsp;una frase hecha, volvimos a la normalidad cl&aacute;sica, como este septiembre. Y&nbsp;es&nbsp;dif&iacute;cil regresar a lo insufrible, a lo irregular, como si fuera deseable.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Confundimos lo razonable con volver al cole. Si los ni&ntilde;os est&aacute;n en las aulas, ya todo es m&aacute;s sencillo. Vuelven los horarios, vuelven las extraescolares, el comedor,&nbsp;empieza el curso, pero &iquest;qu&eacute; pasa con lo que llamamos curso pol&iacute;tico? En el fondo volvemos a nuestras perplejidades, como si nos gustar&aacute;n. Confundimos normalidad con volver, aunque volver supone reincidencia, un concepto que agrava cualquier condena.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No es lo mismo volver, que volver a empezar,&nbsp;como&nbsp;reiniciar el sistema, &iquest;les suena? Si lo reiniciamos es para que pase algo diferente. Tiene poco inter&eacute;s volver en septiembre a aquello que ya estaba podrido en junio. De nada sirve si repetimos lo que ya ha fracasado.
    </p><p class="article-text">
        Todo ser&aacute; in&uacute;til si vuelve la toga altiva al estrado y el falso acusado al banquillo. Si el poder contin&uacute;a sordo mientras las pancartas verdes siguen las calles. Si reincide el contubernio tramposo y la&nbsp;raz&oacute;n&nbsp;solo recibe mordazas. Si el de fuera llama a la puerta y el de dentro la cierra con&nbsp;candados de ira. Si regresan los bulos multiplicados y las verdades no tienen sitio. Si la opini&oacute;n p&uacute;blica en realidad es privada. Si apagamos el telediario&nbsp;para encender&nbsp;la apat&iacute;a y el des&aacute;nimo. Si los votos cotizan en bolsa y las necesidades no. Si ese es el septiembre que nos espera, es que no hay esperanza, solo la paciencia triste de quien se resigna al desastre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Prefiero otro escenario. Prefiero imaginar que el oto&ntilde;o trae una l&aacute;mpara con el genio dentro. El genio somos nosotros y nosotras, y la l&aacute;mpara tambi&eacute;n. Al frotarla juntos, la conciencia colectiva encuentra puertas y ventanas para ventilar el aire contaminado que nos dej&oacute; el ayer, y permite respirar la libertad colectiva del ma&ntilde;ana. Quiero pensar que resolveremos la encrucijada que tiene delante el progresismo con sus desavenencias legendarias. Algo as&iacute; como &iexcl;feliz oto&ntilde;o nuevo! Brindis, uvas, y las mejores intenciones. Felices acuerdos nuevos, felices derechos nuevos, feliz democracia nueva, parecida a la que so&ntilde;amos entonces.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; tendr&aacute;&nbsp;sentido esa nueva normalidad en forma de convivencia.&nbsp;As&iacute;&nbsp;habr&aacute; valido la pena vacacionar para empezar sabiendo que tenemos contradicciones, s&iacute;, y dificultades de todo tipo, s&iacute;, y disyuntivas que nos hacen dudar, s&iacute;. Pero tambi&eacute;n tenemos la convicci&oacute;n que supone reconsiderar el camino abriendo los ojos, mucho,&nbsp;para&nbsp;ver m&aacute;s all&aacute; de las amenazas de los bravucones y las trampas de los que solo miran por el retrovisor.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Aquel septiembre fue distinto, dir&aacute;n nuestros herederos, no fue normal, sorprendentemente fue mejor gracias al reclamo de la sensatez. El planeta respir&oacute;, como las conciencias, como los m&aacute;s vulnerables, como el sentido social de la vida. Y floreci&oacute; la esperanza. S&iacute;, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as volvieron al cole&nbsp;juntos, claro, pero las aulas les esperaban pintadas de otros colores.
    </p><p class="article-text">
        El bienestar colectivo es felicidad, esa felicidad posible&nbsp;si apoyamos un&nbsp;nuevo oto&ntilde;o.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/normalidad_129_13507093.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 14 Sep 2026 06:34:48 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Normalidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[12, 24 y 36]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/12-24-36_129_13465078.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Antes, esos n&uacute;meros pares tan sencillos, eran los l&iacute;mites de los recuerdos. La frontera de las vivencias que traspasaban lo ef&iacute;mero para convertirse en historia. As&iacute; de sencillo. Por arte de magia se convert&iacute;an en la referencia de nuestras vidas vividas. Mira qu&eacute; alto est&aacute;s aqu&iacute;, &iquest;ves?, ese era el abuelo, &iexcl;qu&eacute; serio! Y esta es la t&iacute;a Rosal&iacute;a, que no era t&iacute;a, era amiga de mi madre, porque entonces ser t&iacute;o o t&iacute;a era otra cosa m&aacute;s cerca de la amistad que del parentesco involuntario.
    </p><p class="article-text">
        Ya habr&aacute;n descubierto que 12, 24 o 36 eran las fotos que cab&iacute;an en un carrete. Carretes que hab&iacute;a que llevar a revelar, esperar unos d&iacute;as a que el laboratorio hiciera su trabajo, abrir el sobre para ver c&oacute;mo han salido y, &iexcl;sorpresa!, la vida fija en nuestras manos y, al final de la ceremonia, componer un &aacute;lbum. Ah&iacute;, en ese momento, es cuando la foto se convert&iacute;a en un recuerdo ordenado. Incluso el negativo para hacer copias; el clich&eacute; era eso, y no un estereotipo.
    </p><p class="article-text">
        Hoy las cosas no son as&iacute;, qu&eacute; les voy a contar. El invento original de la fotograf&iacute;a, como todos los inventos, se ha desarrollado a lo largo del tiempo, lo sabemos, pero me llama la atenci&oacute;n no tanto el protocolo, sino los l&iacute;mites. En el mundo que vivimos nos saltamos con naturalidad los l&iacute;mites, incluso creemos que eso es avance colectivo.
    </p><p class="article-text">
        Pasar de elegir cuidadosamente la foto que queremos hacer a aquello de &ldquo;hago otra por si acaso&rdquo;, tiene consecuencias que no calibramos. Llevar siempre la c&aacute;mara en el bolsillo puede ser un adelanto, pero convendr&iacute;a recuperar el sentido com&uacute;n y unirlo al progreso.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Manu S&aacute;nchez (&iexcl;c&oacute;mo me r&iacute;o con &eacute;l!, aplausos) bromea reivindicando que todos tenemos derecho a tener un yate para evitar socializar la miseria, no tiene en consideraci&oacute;n que todos esos supuestos yates deseados, sea quien sea el propietario, no caben en este planeta. Ni los yates, ni sus residuos, ni la energ&iacute;a que consumen, volvemos a los l&iacute;mites. No es lo mismo tener derecho a poseer que a utilizar.
    </p><p class="article-text">
        Tener tres mil fotos en el m&oacute;vil, como tenemos usted o yo, es absurdo e in&uacute;til. Hemos de diferenciar entre hacer una foto y guardarla. Ya saben, todo acaba pag&aacute;ndolo el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Nos han vendido la idea rom&aacute;ntica de &ldquo;la nube&rdquo;, un maravilloso ba&uacute;l de recuerdos sin l&iacute;mite alguno, eterno, inocuo, que flota en el aire. El que puso ese nombre nos enga&ntilde;&oacute; a todos y todas, y lo compramos. En el fondo nos gusta dejarnos enga&ntilde;ar.
    </p><p class="article-text">
        La realidad es que la nube son grand&iacute;simos edificios repartidos por el mundo, que almacenan esa foto que hacemos &ldquo;por si acaso&rdquo;, o el archivo que imaginamos imprescindible. Edificios que ocupan territorio, consumen energ&iacute;a, afectan al paisaje y crecen sin l&iacute;mite alguno de manera exponencial porque tambi&eacute;n crecen los datos que ansiamos almacenar.
    </p><p class="article-text">
        No, no digo que volvamos al rito del carrete y la emoci&oacute;n de la foto inesperada, solo digo que recordemos los tres n&uacute;meros m&aacute;gicos, 12, 24 y 36, y valoremos la importancia de los l&iacute;mites.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Podemos hacer algo? Claro, podemos borrar las fotos que son casi iguales, eliminar archivos innecesarios y olvidarnos de los &ldquo;por si acaso&rdquo;. Incluso podemos guardar documentos en nuestra casa, con cualquier sistema y sin nube alguna. Recuerden, quitando ponemos en valor lo que se queda. 
    </p><p class="article-text">
        Solo entonces podremos brindar por un planeta liberado de nuestras obsesiones.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/12-24-36_129_13465078.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 25 Aug 2026 07:40:24 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[12, 24 y 36]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las gafas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gafas_129_13448962.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No s&eacute; si nos hemos dado cuenta, pero el eclipse es una historia de amor. Un amor desafiante, prohibido y conquistado. Un amor eterno y esperanzador.
    </p><p class="article-text">
        No, no es que me haya dado un ataque rosa, no crean, ni me he empachado con ninguna pel&iacute;cula de la tele los domingos por la tarde, nada de eso. Es que me he acordado de aquella canci&oacute;n infantil, &iquest;la saben? <em>Al sol le llaman Lorenzo, y a la luna Catalina. Cuando se acuesta Lorenzo, se levanta Catalina</em>. Con un bailecito de agacharse y levantarse. Y risas. Aunque era la triste historia de un amor imposible. Una condena. 
    </p><p class="article-text">
        Lo que m&aacute;s me asombra (nunca mejor dicho lo de sombra) es que seamos capaces de prever ese encuentro (llam&eacute;mosle eclipse), escarbar en las leyes del cosmos y concretar, al mil&iacute;metro, que llegar&iacute;a, a pesar de la maldici&oacute;n. No es que seamos adivinos, es que vivimos en un universo que es leal, cumple sus leyes y nos da lecciones que conviene aprender. Ya saben a qu&eacute; me refiero.
    </p><p class="article-text">
        Para comprender nuestro mundo, necesitamos el telescopio (ver el m&aacute;s all&aacute;), y el microscopio (ver el m&aacute;s ac&aacute;). Esta mezcla de instrumentos nos hace entender las cosas. Pero lo que en este momento necesitamos es un <em>ahorascopio</em>, un aparato que nos permita medir no en a&ntilde;os luz ni en nan&oacute;metros, sino en cent&iacute;metros de realidad cotidiana. Un artilugio nuevo que nos abra los ojos y podamos distinguir todos los ataques que sufre nuestra capacidad de compartir sin eclipsar a nadie. La realidad del ahora y aqu&iacute;, en el planeta tierra, la vemos mal porque no tenemos a mano las gafas del bienestar com&uacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Sabemos la trayectoria de Catalina, sabemos el reinado poderoso de Lorenzo, sabemos esa suma de &oacute;rbitas que permite encuentros c&oacute;smicos, y lo vemos con las gafas adecuadas, pero no sabemos encontrar la manera de respetarnos aqu&iacute; unos a otros (una &oacute;rbita siempre tiene algo de respeto), no sabemos compartir espacios sin que aparezca el conflicto irresoluble. Nos faltan las gafas adecuadas.
    </p><p class="article-text">
        Si nos ponemos las gafas que hemos comprado, nos advierten: as&iacute; no se puede conducir, no conviene confundir las gafas, a&ntilde;aden. De verdad, el concepto gafas significa poder ver la realidad seg&uacute;n las condiciones que nos rodean. Ese es nuestro porvenir; bonita palabra porvenir, m&aacute;s que bonita es sincera, suena a esperanza.
    </p><p class="article-text">
        Unas gafas para descubrir el eclipse lejano, otras para analizar el &aacute;tomo escondido, &iquest;para cu&aacute;ndo gafas para ver de verdad al otro, al diferente, al que est&aacute; al lado?Las necesitamos con urgencia.
    </p><p class="article-text">
        La Luna y el Sol lo han conseguido. A pesar de todos los inconvenientes de sus familias que se oponen (tienen algo de Romeo y Julieta), han roto el maleficio de la canci&oacute;n infantil y se han besado. Con pasi&oacute;n, delante de tantos ojos con las gafas adecuadas, se han besado, sin pudor y desafiantes.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; descubramos pronto las gafas de la convivencia, y sepamos besarnos delante de todos, con mirada rebelde y construyendo el porvenir. Ese que es nuestro.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/gafas_129_13448962.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 15 Aug 2026 09:09:38 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Las gafas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hectáreas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hectareas_129_13428863.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hablamos de hect&aacute;reas y, con frecuencia, no sabemos el alcance de la palabra. Est&aacute; fuera del sistema m&eacute;trico, y ya sabemos que lo que est&aacute; fuera del sistema nos cuesta de entender. Tenemos claro lo que es un metro cuadrado, y un dec&aacute;metro tambi&eacute;n cuadrado, unidades que miden superficies, pero &iquest;una hect&aacute;rea?
    </p><p class="article-text">
        Para facilitar las cosas recurrimos a la comparaci&oacute;n. Una hect&aacute;rea equivale aproximadamente a dos campos de f&uacute;tbol. Ya est&aacute;, si hablamos de f&uacute;tbol todo es m&aacute;s comprensible; ya me hago una idea, me dicen. Asunto resuelto.
    </p><p class="article-text">
        Pero nos equivocamos. Si abrimos bien los ojos sabremos que no es solo una unidad de superficie, es una unidad de vida, una manera de medir nuestra capacidad racional, esa que escasea. 
    </p><p class="article-text">
        Las hect&aacute;reas de bosques quemados no son solo superficie, llevan consigo la destrucci&oacute;n de especies de todo tipo, de sustrato, de alimento, de sombra. Las bandadas de p&aacute;jaros huyen dejando atr&aacute;s sus nidos-hogares (&iquest;les suena?). Se queman las madrigueras, los escondrijos, la tranquilidad de los animalillos, incluso insectos, incluso reptiles. Todos seres vivos asustados.
    </p><p class="article-text">
        En la tele salen humanos tratando de rescatar animales dom&eacute;sticos, el ganado, las mascotas, los caballos. Su condici&oacute;n de proximidad a hombres y mujeres les salva la vida. Los otros, los que llamamos salvajes, no tienen escapatoria. En el incendio es cuando la hect&aacute;rea se convierte en una medida de dolor, de muerte, de desolaci&oacute;n, de tristeza, incluso de rabia, incluso de desesperaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Cu&aacute;nto le duele este incendio?, pregunta el doctor. Me duele cinco mil hect&aacute;reas. Pues tome estas pastillas tres veces al d&iacute;a. Tienen miligramos de responsabilidad, de compromiso, de acuerdo. Tienen una parte de mirada a largo plazo y otra de presente. Tienen inversi&oacute;n, solidaridad, respeto, conciencia y, sobre todo, tienen un manual de instrucciones largo que tiene que leer completo, hasta el final. Tambi&eacute;n tienen contra indicaciones, no crea. No las puede tomar si afirma que la tierra es plana, ni si argumenta que aquello de los dinosaurios lo explica todo. Tampoco si prefiere creer en Ad&aacute;n y Eva, como el origen de nuestra especie, ni si est&aacute; convencido de que dios cre&oacute; la tierra en siete d&iacute;as para luego descansar. Mucho menos, desde luego, si prefiere a los toreros antes que a los bomberos. M&aacute;s all&aacute; de creencias e incredulidades, usted sufre negacionismo. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Eso es grave? S&iacute;, la verdad, pero tiene cura, no se asuste. Para ello tiene usted que volver a la escuela, a la ciencia, al aprendizaje, a la lectura de los sabios, a aquello del equinoccio y el solsticio. Tiene que respetar las instituciones y creer en los servicios p&uacute;blicos. Es comprensible que quiera cuestionar el sistema, es l&oacute;gico reformarlo y mejorarlo, en eso estoy con usted, de verdad, pero si lo hacemos desde la rebeld&iacute;a, no desde la insensatez, desde la cr&iacute;tica y el progreso, no desde la intransigencia y la vuelta al pasado. Si actuamos desde la ciencia y no desde la  superstici&oacute;n,  desde el debate y no desde la obsesi&oacute;n anclada en ideas propias de la ignorancia. 
    </p><p class="article-text">
        En ese manual de uso y disfrute del planeta est&aacute; la clave. Ya sabe, a lo que hagamos hoy, nos contestar&aacute; el ma&ntilde;ana, igual que una digesti&oacute;n responde a lo que ha comido usted antes. Solo as&iacute; las hect&aacute;reas se convertir&aacute;n en medidas, pero preventivas. No es dif&iacute;cil de entender.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Lo intentamos?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/hectareas_129_13428863.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 05 Aug 2026 06:27:51 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Hectáreas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El planeta rojo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/planeta-rojo_129_13408558.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        No hay problema. Si hay sequ&iacute;a proponemos restricciones; consumir lo justo y, si acaso, rezar con alg&uacute;n sortilegio. Si vienen lluvias, en el mejor de los casos, avisos para que nos subamos al &aacute;tico, en el peor, refugiarnos en el Ventorro. Si llegan incendios, confinaci&oacute;n o acabar en un polideportivo con bocadillos solidarios. Si hace calor, no salir de casa, beber mucho y llevar gorra. &iquest;A qui&eacute;n se le ocurre pasear a esas horas? Si no puedes respirar, siempre hay alg&uacute;n inhalador de falsas esperanzas; aspira hondo. Est&aacute; todo resuelto. Mientras, nuestro planeta pasa de ser azul a rojo. Y no es una transformaci&oacute;n ideol&oacute;gica, no crean, es el cambio clim&aacute;tico. Ya no har&aacute; falta ir a Marte porque nos estamos convirtiendo en Marte, y a eso le llamamos progreso. &iquest;Hay vida en Marte?, pues aqu&iacute; tampoco.
    </p><p class="article-text">
        Quiero imaginar que hay algo mejor que subirse al piso de arriba, no regar las plantas o ponerse gorra. La palabra clave es &ldquo;antes&rdquo;. Est&aacute;bamos avisados, los expertos dec&iacute;an que sub&iacute;a la marea, y nosotros preferimos convocar conferencias internacionales vac&iacute;as y seguir con el progreso criminal devastando un planeta maravilloso que no sabemos habitar. Nos falta una asignatura clave: c&oacute;mo vivir sin destruir.
    </p><p class="article-text">
        Dicen que la bondad es un escal&oacute;n superior a la inteligencia, pero la hemos caricaturizado identific&aacute;ndola con necedad. Es el momento de reivindicar esa bondad colectiva y planificar nuestros pasos de la mano del planeta y todo lo que representa. Con &eacute;l, no contra &eacute;l.
    </p><p class="article-text">
        Hay algo que podr&iacute;amos llamar Urbanismo bondadoso que apunta al raciocinio, al bien com&uacute;n, a la capacidad de reflexionar acerca de lo que hacemos. Ese urbanismo no tiene escuela propia, no es cosa solo de arquitectos, ni economistas, ni abogados, ni ingenieros, hablamos de la cultura del bienestar colectivo en la que todos estamos implicados. Todos juntos.
    </p><p class="article-text">
        No se trata de subir a la terraza para no ahogarse, antes hay que respetar las ramblas y los barrancos. No basta con apagar el fuego,<strong> </strong>antes hay que cuidar el bosque en invierno. No es suficiente racionalizar el consumo de agua cuando hay sequ&iacute;a, lo inteligente es hacerlo antes, cuando hay agua que almacenar. El despilfarro siempre es nocivo, y el planeta nos acusa.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, con los antecedentes penales que tenemos, ya no caben m&aacute;s tubos de escape, m&aacute;s pavimentos, m&aacute;s crecimiento desbocado, m&aacute;s falso progreso con el escaparate tuneado y la trastienda hecha unos zorros; antes hay que reflexionar. Los dramas de hoy son el resultado de los abusos de ayer. Si seguimos as&iacute; (cada a&ntilde;o m&aacute;s) no quiero imaginar el verano que viene; ser&aacute; todav&iacute;a m&aacute;s caluroso que este que vivimos ahora, y el aire acondicionado no es la soluci&oacute;n; es absurdo enfriar lo de dentro (de algunos) calentando lo de fuera (de todos).
    </p><p class="article-text">
        Dicen los expertos que no hay que alarmar, y tienen raz&oacute;n. Asustar no es el m&eacute;todo, puede llevarnos a pensar &ldquo;no hay nada que hacer&rdquo;, pero no encuentro otra manera de expresar esta miop&iacute;a que me indigna. Seremos la generaci&oacute;n del 27 pero sin poes&iacute;a. Solo con dolor.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;No tenemos alternativa? Claro que la tenemos, y no est&aacute; en la bocamanga escondida, est&aacute; encima del tapete. Es la cautela convencida, el urbanismo bondadoso, la convivencia solidaria, la ciudad de los cuidados, el progreso de los l&iacute;mites, entender lo que es un ecosistema (suma de conexiones que no debemos romper nunca), y  saber que podemos actuar. 
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; salgamos todas y todos a la calle, con banderitas verdes, vitoreando y bailando porque el planeta azul le ha ganado el mundial al planeta rojo. 
    </p><p class="article-text">
        Pero no iremos en autobuses, iremos caminando.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/planeta-rojo_129_13408558.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 27 Jul 2026 07:39:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El planeta rojo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El poder del pueblo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pueblo_129_13391079.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Dicen que fue Montesquieu, hace m&aacute;s de cien a&ntilde;os, el que propuso la separaci&oacute;n de poderes para garantizar el equilibrio de la autoridad. Pero todo, imagino, bajo la convicci&oacute;n de que el poder reside en el pueblo. Luego apareci&oacute; el cuarto poder, que est&aacute; fuera de ese equilibrio amparado en el derecho a la informaci&oacute;n y la libertad de expresi&oacute;n. Y mucho m&aacute;s tarde aparecieron las redes sociales para pescar en el r&iacute;o revuelto. Han pasado muchas cosas desde Montesquieu, y nosotros seguimos con el asunto de los tres poderes que hoy ya no equilibran.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo elige al parlamento, el parlamento al presidente, y este al gobierno. Para garantizar la eficacia, el gobierno rinde cuentas ante los diputados. Incluso cabe la moci&oacute;n de censura. Hasta ah&iacute; es f&aacute;cil de entender el hilo argumental, aunque de por medio est&aacute; el rey, inmune, sin control y sin que nadie lo elija; una anomal&iacute;a dif&iacute;cil de explicar.
    </p><p class="article-text">
        Pero queda el tercer poder reconocido, el judicial, y ese tambi&eacute;n est&aacute; fuera de control. El pueblo no interviene en su elecci&oacute;n, y ni siquiera podemos opinar sin que nos miren con cara amenazante: usted no sabe con qui&eacute;n est&aacute; hablando. Y resulta ser un poder sectario al que no puede acceder cualquiera, no crean, hace falta un largo recorrido y un alto coste que no todos pueden pagar. &iquest;Qu&eacute; les parece? Todo con esa fantas&iacute;a de la profesionalidad. Solo aplican la ley escrita, dicen, pero sabemos que no es verdad, en realidad se trata con frecuencia de retorcerla, reinterpretarla, y arrimar la sentencia a su sardina ideol&oacute;gica.
    </p><p class="article-text">
        Los padres de la constituci&oacute;n (ninguna madre), almas de c&aacute;ntaro, propusieron el acuerdo como m&eacute;todo, vinculado al parlamento. Muy loable, pero para la derecha el acuerdo se convierte en bloqueo hasta que lleguen tiempos mejores. Fin de la historia. Y todav&iacute;a hay m&aacute;s, la derecha reivindica que los jueces elijan a los jueces, el colmo del corporativismo; un poder que se controla a s&iacute; mismo. Imaginen que los diputados eligieran a los diputados. No s&eacute; qu&eacute; dir&iacute;a Montesquieu si levantara la cabeza.
    </p><p class="article-text">
        Cuando el acuerdo se hace imposible, aunque sea triste, necesitamos un plan B que controle al poder judicial para que sea como los otros poderes, ni m&aacute;s, ni menos, y ese plan alternativo ha de mirar necesariamente a los votos. No olvidemos que existen jueces progresistas y jueces conservadores, como es l&oacute;gico; reconocer esa realidad implica volver la mirada a la composici&oacute;n del hemiciclo. La conclusi&oacute;n es que un parlamento de progreso, resultado de unas elecciones libres, no puede estar sometido a una interpretaci&oacute;n regresiva de las leyes que &eacute;l mismo promueve. Eso es trucar la voluntad popular. El pueblo ya no tiene el poder, aunque la Constituci&oacute;n diga que s&iacute;. Otra vez papel mojado.
    </p><p class="article-text">
        No hemos de tirar la toalla. Los sabios han de ponerse a pensar porque el sistema lo merece y nos jugamos mucho. Despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os de democracia es necesario profundizar en ella y garantizar la convivencia depurando inercias de ayer que nos inmovilizan hoy. No podemos depender de la sala segunda de nosequ&eacute;, dirigida por detr&aacute;s y por delante por tel&eacute;fonos ocultos, y contener la respiraci&oacute;n cada vez que abre la boca.
    </p><p class="article-text">
        El pueblo somos todos y todas, y no queremos renunciar a nuestra autoridad acerca de la convivencia. Ni siquiera nos han preguntado. Por si acaso, lo decimos alto y claro: los tres famosos poderes, los tres, Montesquieu dixit, emanan del pueblo y es el pueblo el que los controla. El pueblo somos usted y yo, no es un concepto abstracto o literario, es la gente.
    </p><p class="article-text">
        Es sencillo. Solo queremos recuperar el control de la justicia, para que sea acorde con la realidad social de nuestro pa&iacute;s. Nada m&aacute;s. Mandan los votos, no las pu&ntilde;etas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/pueblo_129_13391079.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Jul 2026 06:46:42 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El poder del pueblo]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Casas que se van]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mapas-accion-espon-interreg-politica-territorial-viene_129_13264803.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Duermo poco, lo s&eacute;, con tropezones de vigilia. Todos me dicen que eso no es bueno, que acorta la vida. Me gusta imaginar que es al rev&eacute;s, que la alarga. Tengo insomnio porque tengo sue&ntilde;os, y me recreo en ellos cuando todos duermen. Ya s&eacute;, a veces se cuelan ideas obsesivas buscando una rendija para inquietar, para preocupar y, cuando la encuentran no sueltan la presa.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso lo s&eacute;, y cada noche es una aventura imprevisible. Sigo las instrucciones: nada de tablet, nada de chocolate, luz tenue, pero no sirve. Y no quiero entregarme en los brazos de los f&aacute;rmacos. Leo, escribo, dibujo, debe de ser mi manera de vivir de noche.
    </p><p class="article-text">
        Cuando me despierto, temprano, estoy en casa, y eso resulta un privilegio en los tiempos que corren. Tengo casa, y es una casa digna, como dice la ley. &iquest;C&oacute;mo se despertar&aacute; tanta gente sin cobijo? Tendr&aacute;n un insomnio permanente y contaminado. No necesitan pesadillas, las llevan a cuestas, de d&iacute;a y de noche. Hay derechos que se esconden. El derecho al domicilio, el derecho a un despertar digno, el derecho a so&ntilde;ar. De pronto algo obvio se convierte en una quimera. Una persona, un voto. Una persona, un despertar digno, incluso un sue&ntilde;o, incluso una manta y una almohada.
    </p><p class="article-text">
        Tener hijos, tener trabajo, tener ilusiones, incluso planes, es razonable, pero no tener casa, ni siquiera prestada, eso es insoportable, y pone patas arriba todo lo dem&aacute;s. Casa alquilada o casa propia. Lo de la propiedad es otro truco. Tard&eacute; a&ntilde;os, de ni&ntilde;o, en saber que viv&iacute;amos en una casa alquilada. Era feliz en mi casa, era mi domicilio, calle Embajador Vich n&uacute;mero 3 puerta siete, eso escrib&iacute;a en las instancias con orgullo, aunque no era de mi propiedad. La palabra propiedad tiene dos sentidos, uno se refiere a posesi&oacute;n, pero otro quiere decir condici&oacute;n; tiene el coraz&oacute;n duro, eso es una propiedad. Y la dichosa palabra tiene dentro otra que la matiza, que le da sentido: piedad. Se nos olvida que no hay propiedad sin piedad. Adem&aacute;s, incluye un mandato: &iexcl;dad!
    </p><p class="article-text">
        Mi nieto regala los cromos repetidos. Yo ya los tengo y mi amigo los necesita, dice. Argumento impecable. Pero si negocio con la necesidad ajena, todo cambia. Tienen casa repetidas, sin duda, y muchas, pero especulan con las urgencias de otros y la ley, o no se aplica (por intereses ocultos pero evidentes), o mira para otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Un d&iacute;a habr&aacute; huelga de casas porque ellas no quieren estar huecas, necesitan vida dentro. Se manifestar&aacute;n con pancartas: M&aacute;s piedad, menos propiedad; Casas unidas, nunca m&aacute;s vac&iacute;as; Casas sin gentes es de delincuentes. Incluso, hartas de la soledad absurda, se marchar&aacute;n al pa&iacute;s de las viviendas dignas para buscar personas que las habiten. &iquest;Qu&eacute; ha pasado? No s&eacute;, la puerta 16 ha desaparecido, el piso sexto tampoco est&aacute; y el edificio se tambalea.
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;C&oacute;mo somos! Necesitamos una cat&aacute;strofe para reaccionar. Todo se agrieta, pero no nos damos cuenta.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras, sigo so&ntilde;ando despierto, que es como hay que so&ntilde;ar.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/mapas-accion-espon-interreg-politica-territorial-viene_129_13264803.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 01 Jun 2026 08:11:33 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Casas que se van]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ajusticiar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ajusticiar_129_13181112.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El espect&aacute;culo judicial que estamos padeciendo es lastimoso, produce verg&uuml;enza ajena y propia, y desde fuera, desde muy afuera, nos vuelve incr&eacute;dulos, desconfiados y temerosos de unos instrumentos que se crearon para defendernos de los abusos, y ahora son ellos los que abusan meti&eacute;ndonos en una profunda confusi&oacute;n de la que no hay toga que nos saque. El miedo a la justicia es el peor de los miedos, y la percepci&oacute;n de impunidad para algunos es la peor de las percepciones.
    </p><p class="article-text">
        Hemos perdido el hilo conductor de los procesos, y los diferentes roles, el fiscal, el abogado, el testigo, la acusaci&oacute;n, el imputado, el juez, todos se mezclan sin dejarnos ver cu&aacute;l es el objetivo real. Los agoreros vocean una y otra vez que se est&aacute; tratando de politizar la justicia cuando lo que pretenden es ajusticiar la pol&iacute;tica, dejarla en manos de personajes no elegidos por nadie.
    </p><p class="article-text">
        Con semejante revuelo entiendo que la justicia lleve los ojos tapados, porque no quiere ver lo que se hace en su nombre. Nos dan ganas, muchas, de tapar tambi&eacute;n los nuestros, apagar el telediario, y dejar que la ignorancia nos defienda. Sentarnos en el sof&aacute; y leer una novela de ficci&oacute;n porque la otra ficci&oacute;n, la verdadera, es insoportable.
    </p><p class="article-text">
        Y los medios de comunicaci&oacute;n, &iexcl;ay! los medios. La mayor&iacute;a multiplican esa sensaci&oacute;n de malestar mientras se alimentan de subvenciones tendenciosas, y la minor&iacute;a, caminan con pies de plomo y palos amenazantes en las ruedas. Cuando las mentiras, los olvidos, los disimulos, los insultos, los bulos y otros menesteres inundan las noticias, solo nos queda el suicidio del desinter&eacute;s, mirar para otro lado y pensar solo en lo nuestro. Calentitos y con cara ausente.
    </p><p class="article-text">
        No quiero caer en el des&aacute;nimo de la injusticia, ajusticiadora de la convivencia (un des&aacute;nimo m&aacute;s, como los acuerdos vergonzosos, como las guerras intencionadas, como la ley del m&aacute;s poderoso, como el pisoteo de los derechos fundamentales), y quiero creer que todo es posible cambiarlo, que este p&eacute;ndulo de voy y vengo, de hoy oscilo hacia aqu&iacute;, ma&ntilde;ana hacia all&iacute;, se detendr&aacute; y pondr&aacute; la raz&oacute;n y la ley del mismo lado.
    </p><p class="article-text">
        Es cuando la justicia verdadera, la que tiene los ojos abiertos de par en par (nada de vendas) regresar&aacute; y enriquecer&aacute; la convivencia en lugar de torpedearla. Los tribunales estar&aacute;n al alcance de todos y todas, con independencia del nivel adquisitivo que hoy act&uacute;a como barrera infranqueable, y la pol&iacute;tica, en la que se basa la democracia, dar&aacute; el protagonismo al parlamento, ese que ha elegido la ciudadan&iacute;a, sin atajos ni usurpaciones, sin exabruptos ni insultos.
    </p><p class="article-text">
        Entonces volver&aacute; la convivencia, sabremos que vale la pena votar y defender nuestros derechos, nos sentiremos protagonistas y due&ntilde;os de nuestro destino. Entenderemos las discrepancias y las resolveremos desde el acuerdo, amparados por los derechos humanos y las leyes que nosotros hemos elegido.
    </p><p class="article-text">
        Siempre con los ojos abiertos y sin ajusticiar a nadie.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/ajusticiar_129_13181112.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 29 Apr 2026 08:37:28 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Ajusticiar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Catástrofes continuadas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/catastrofes-continuadas_129_12977538.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        El planeta nos manda, uno tras otra, cat&aacute;strofes continuadas que arrasan nuestro bienestar produciendo alarmas, desalojos, miedos y muertes. Es muy cruel, decimos.
    </p><p class="article-text">
        Pero en esa batalla desigual nosotros empezamos primero enviando a este planeta oleadas agresivas de desatino. Contaminamos su aire, sus mares, sus r&iacute;os. Deforestamos sus bosques sin piedad destrozando flora y fauna; cazamos especies hasta su extinci&oacute;n sin pesta&ntilde;ear y colgamos los trofeos en nuestro sal&oacute;n. En definitiva, derrochamos sus riquezas sin pudor. A esas oleadas de cat&aacute;strofes que le mandamos a la Tierra le llamamos progreso y nos quedamos tan tranquilos. Nos quejamos de la ruina que nos producen las tormentas, pero nos recreamos en nuestro expolio sobre el planeta maltrecho.
    </p><p class="article-text">
        Somos miopes, ignorantes y suicidas. Preferimos invertir en reparar antes que en prevenir, y las muertes siempre caen del lado de quien no tiene responsabilidades directas. No le prestamos atenci&oacute;n a nuestro h&aacute;bitat, no respetamos nuestra casa grande, pero exigimos que nos respete a nosotros que somos los invasores. &iquest;Por qu&eacute; iba a hacerlo?
    </p><p class="article-text">
        Hemos planteado nuestra relaci&oacute;n como un combate, no como una convivencia. Queremos imponer nuestros intereses por encima de todo, esos que van contra nosotros mismos, y no entendemos las consecuencias tr&aacute;gicas. Todo lo que se nos ocurre es querer ense&ntilde;ar a llover a la lluvia, ense&ntilde;ar a soplar al viento, ense&ntilde;ar a calentar al sol, ense&ntilde;ar a dormir al subsuelo. Somos altivos, maestros de nada y responsables de todo.
    </p><p class="article-text">
        La Tierra nos mira sorprendida. Os he dado lo que tengo, piensa: vida, diversidad, alimentos, agua, aire, belleza, y lo est&aacute;is dilapidado sin miramiento coron&aacute;ndoos como reyes de aquello que destru&iacute;s. Os cre&eacute;is fruto de la evoluci&oacute;n, pero en realidad sois una regresi&oacute;n, incapaces de habitar sin destrozar. Busc&aacute;is vida en otros planetas, pobres de ellos, lo que les espera, pero no sab&eacute;is cuidar la vida que hay en este. Si de verdad sois tan listos como cre&eacute;is, revisad de una vez vuestra relaci&oacute;n conmigo. Lo escribisteis en vuestra Constituci&oacute;n, &iquest;no lo record&aacute;is?, defender y restaurar el medio ambiente, de eso ya hace mucho.
    </p><p class="article-text">
        Los verdaderos sabios lo saben desde hace a&ntilde;os, los cient&iacute;ficos lo explican avis&aacute;ndonos de los riesgos, la ley lo recoge, la evidencia nos pone delante del espejo, pero miramos para otro lado argumentando artificios y seguimos confiando en un progreso dopado, mentiroso y cortoplacista que nos llevar&aacute; a la ruina.
    </p><p class="article-text">
        No s&eacute; qu&eacute; m&aacute;s necesitamos para decidir cambiar de rumbo. El tiempo se acaba, el planeta se rebela exhausto con su furia infinita, y nosotros nos quejamos poniendo parches diminutos a boquetes de sinraz&oacute;n. Es m&aacute;s sensato reconciliarnos con la naturaleza y disfrutar de sus maravillas con respeto, con cuidados; es mejor colaborar en lugar de enfrentarnos a ella, ahora que estamos a tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; seamos capaces de reflexionar. Ojal&aacute; sepamos transformar nuestra mirada, doctorarnos en humildad, y entender el sentido de la vida y la responsabilidad que supone habitar el extraordinario planeta azul. Ojal&aacute;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/catastrofes-continuadas_129_12977538.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 10 Feb 2026 10:14:30 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Catástrofes continuadas]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Com va arribar Gulliver al Jardí del Túria de València]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/com-arribar-gulliver-jardi-turia-valencia_1_12873860.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Com va arribar Gulliver al Jardí del Túria de València"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El parc compleix 35 anys amb la banda sonora dels riures dels xiquets i xiquetes que reivindiquen la diversitat, una nova manera de viure en comunitat compartint espais que no segreguen</p></div><p class="article-text">
        Les paraules record i recompte s'assemblen, encara que una t&eacute; a veure amb la mem&ograve;ria i l'altra amb la comptabilitat. Avui precisament les dues s'uneixen. Recordem, &eacute;s a dir, tornem a passar pel cor, i recontem, &eacute;s a dir, tornem a narrar, els 35 anys que fa el Gulliver.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta cl&agrave;ssica que em fan &eacute;s com se'm va acudir? No va ser una ocurr&egrave;ncia, solc dir, va ser un treball llarg, compartit, mirant d'analitzar el valor del joc a la ciutat amb una mirada m&uacute;ltiple. Per aix&ograve; va ser b&agrave;sica la intersecci&oacute; amb Manolo Mart&iacute;n i amb Sento Llobell. Arquitectura, disseny i construcci&oacute;, tres disciplines que s'uneixen al servei d'all&ograve; p&uacute;blic.
    </p><p class="article-text">
        Per&ograve; hi ha una quarta que es recorda poc i resulta imprescindible: la pol&iacute;tica. Est&agrave; de moda parlar-ne malament i mirar de banalitzar-la aillant-la de la vida. Que si cal separar-la de l'esport, que si no cal polititzar la sanitat, que si s&oacute;c apol&iacute;tic, us sona? Es tracta de buidar la pol&iacute;tica de contingut fins portar-la al no-res. Jo crec que &eacute;s a l'inrev&eacute;s, la pol&iacute;tica &eacute;s la garantia de la vida col&middot;lectiva en tots els seus aspectes.
    </p><p class="article-text">
        Va ser un pol&iacute;tic, Andr&eacute;s Garc&iacute;a Reche, el que va fer possible el Gulliver. Quan est&agrave;vem en un laberint sense eixida, va apostar perqu&egrave; va veure m&eacute;s enll&agrave; del que nosaltres veiem. Invertir en el futur de la societat amb somriures, jocs, fantasies. &Eacute;s clar que cal polititzar el joc, sabeu per qu&egrave;?, perqu&egrave; &eacute;s de tots i totes. El Gulliver va ser una aposta col&middot;lectiva, mai una ocurr&egrave;ncia.
    </p><p class="article-text">
        Ha estat un cam&iacute; llarg, &eacute;s veritat, amb trampes i dubtes. Quan es va fer el primer pas era impossible imaginar que aquell gegant creixeria encara m&eacute;s i arribaria al futur d'aleshores que &eacute;s el present d'ara. Alguna premsa va ventilar el contrari. &ldquo;Els fills de Garc&iacute;a Reche li han demanat un Gulliver i l'hem de pagar entre tots&rdquo;, un exemple sagnant del que s'escrivia. Us sona? Clar que us sona, perqu&egrave; continua sent el pa de cada dia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_50p_1133370.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_50p_1133370.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_75p_1133370.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_75p_1133370.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_default_1133370.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_default_1133370.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_default_1133370.jpg"
                    alt="El Gulliver és de tots i totes."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Gulliver és de tots i totes.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Per&ograve; va v&eacute;ncer la convicci&oacute;, i ara el Gulliver ja &eacute;s de tots i totes, molt m&eacute;s enll&agrave; dels seus autors. &Eacute;s patrimoni d'una ciutadania que l'ha fet seu. Un s&iacute;mbol de la diversi&oacute; compartida, que la inf&agrave;ncia forma part amb dret propi d'aix&ograve; que anomenem ciutadania. El seu crit, les seues carreres, els seus jocs inventats, s&oacute;n component de la ciutat, i han de barrejar-se amb ella.
    </p><p class="article-text">
        Amb la banda sonora de les seues rialles, els nens i nenes reivindiquen la diversitat, una nova manera de viure en comunitat compartint espais que no segreguen. El joc &eacute;s el seu ant&iacute;dot natural per evitar qualsevol intent d'excloure. Rialles diferents, edats diferents, jocs diferents, opcions diferents, companyies diferents, escales diferents.
    </p><p class="article-text">
        Tant de bo que aquest cas singular es torne plural. Tant de bo que aquesta intenci&oacute; contagie tots els espais p&uacute;blics urbans, els carrers, les places. Tant de bo el mobiliari urb&agrave; siga divertit, els paviments suggerents, l'arbrat apropiat. Tant de bo que la conviv&egrave;ncia es convertisca en el fil conductor, m&agrave;gic, que enllace la manera de ser i estar en els espais de tots.
    </p><p class="article-text">
        Tinc la fantasia que llavors, quan les finestres s'obrin i els balcons florisquen, aquesta vida col&middot;lectiva posar&agrave; en el seu lloc la tecnologia, l'a&iuml;llament, l'individualisme. La fantasia i la imaginaci&oacute; mestissa oferiran m&uacute;ltiples opcions, la companyia ser&agrave; imprescindible, i aquest benestar contagiar&agrave; les nostres vides de dalt a baix.
    </p><p class="article-text">
        Ara, bufant les espelmes del past&iacute;s del Gulliver, brinde per tot el que la ciutadania ha fet que represente. Xinxin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/val/com-arribar-gulliver-jardi-turia-valencia_1_12873860.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 29 Dec 2025 07:31:47 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3921257" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3921257" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Com va arribar Gulliver al Jardí del Túria de València]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cómo llegó Gulliver al Jardín del Turia de València]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/llego-gulliver-jardin-turia-valencia_1_12873840.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cómo llegó Gulliver al Jardín del Turia de València"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El parque cumple 35 años con la banda sonora de las risas de los niños y niñas que reivindican la diversidad, una nueva manera de vivir en comunidad compartiendo espacios que no segregan</p></div><p class="article-text">
        Las palabras recuerdo y recuento se parecen, aunque una tiene que ver con la memoria y la otra con la contabilidad. Hoy precisamente las dos se unen. Recordamos, es decir, volvemos a pasar por el coraz&oacute;n, y recontamos, es decir, volvemos a narrar, los 35 a&ntilde;os que cumple el Gulliver.
    </p><p class="article-text">
        La pregunta cl&aacute;sica que me hacen es &iquest;c&oacute;mo se te ocurri&oacute;? No fue una ocurrencia, suelo decir, fue un trabajo largo, compartido, tratando de analizar el valor del juego en la ciudad con una mirada m&uacute;ltiple. Por eso fue b&aacute;sica la intersecci&oacute;n con Manolo Mart&iacute;n y con Sento Llobell. Arquitectura, dise&ntilde;o y construcci&oacute;n, tres disciplinas que se unen al servicio de lo p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Pero hay una cuarta que se recuerda poco y resulta imprescindible: la pol&iacute;tica. Est&aacute; de moda hablar mal de ella y tratar de banalizarla aisl&aacute;ndola de la vida. Que si hay que separarla del deporte, que si no hay que politizar la sanidad, que si soy apol&iacute;tico, &iquest;les suena? Se trata de vaciar la pol&iacute;tica de contenido hasta llevarla a la nada. Yo creo que es al rev&eacute;s, la pol&iacute;tica es la garant&iacute;a de la vida colectiva en todos sus aspectos.
    </p><p class="article-text">
        Fue un pol&iacute;tico, Andr&eacute;s Garc&iacute;a Reche, el que hizo posible el Gulliver. Cuando est&aacute;bamos en un laberinto sin salida, apost&oacute; porque vio m&aacute;s all&aacute; de lo que nosotros ve&iacute;amos. Invertir en el futuro de la sociedad con sonrisas,&nbsp;&nbsp;juegos, fantas&iacute;as. Claro que hay que politizar el juego, &iquest;saben por qu&eacute;?, porque es de todos y todas. El Gulliver fue una apuesta colectiva, nunca una ocurrencia.
    </p><p class="article-text">
        Ha sido un camino largo, es verdad, con trampas y dudas. Cuando se dio el primer paso era imposible imaginar que aquel gigante crecer&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s y llegar&iacute;a al futuro de entonces que es el presente de ahora. Alguna prensa ventil&oacute; lo contrario. &ldquo;Los hijos de Garc&iacute;a Reche le han pedido un Gulliver y hemos de pagarlo entre todos&rdquo;, un ejemplo sangrante de lo que se escrib&iacute;a. &iquest;Les suena? Claro que les suena, porque sigue siendo el pan de cada d&iacute;a.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






    <picture class="news-image">
                                    <!--[if IE 9]>
                <video style="display: none;"><![endif]-->
                                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 576px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_50p_1133370.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 576px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_50p_1133370.jpg"
                        >
                                                                                                                        
                                                    <source
                                    media="(max-width: 767px)"
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_75p_1133370.webp"
                            >
                                                <source
                                media="(max-width: 767px)"
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_75p_1133370.jpg"
                        >
                                                                    
                                                    <source
                                    
                                    type="image/webp"
                                    srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_default_1133370.webp"
                            >
                                                <source
                                
                                type="image/jpg"
                                srcset="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_default_1133370.jpg"
                        >
                                    
                <!--[if IE 9]></video><![endif]-->

                <img
                                        src="https://static.eldiario.es/clip/5887d5ec-3b28-4e1e-a718-b14f6d39e611_16-9-aspect-ratio_default_1133370.jpg"
                    alt="El Gulliver es de todos y todas."
                >

            
            </picture>

            
            
                            <figcaption class="image-footer">
            <span class="title">
                El Gulliver es de todos y todas.                            </span>
                                    </figcaption>
            
                </figure><p class="article-text">
        Pero venci&oacute; la convicci&oacute;n, y ahora el Gulliver ya es de todos y todas, mucho m&aacute;s all&aacute; de sus autores. Es patrimonio de una ciudadan&iacute;a que lo ha hecho suyo. Un s&iacute;mbolo de la diversi&oacute;n compartida, de que la infancia forma parte con derecho propio de eso que llamamos ciudadan&iacute;a. Su griter&iacute;o, sus carreras, sus juegos inventados, son componente de la ciudad, y han de mezclarse con ella.
    </p><p class="article-text">
        Con la banda sonora de sus risas, los ni&ntilde;os y ni&ntilde;as reivindican la diversidad, una nueva manera de vivir en comunidad compartiendo espacios que no segregan. El juego es su ant&iacute;doto natural para evitar cualquier intento de excluir. Risas diferentes, edades diferentes, juegos diferentes, opciones diferentes, compa&ntilde;&iacute;as diferentes, escalas diferentes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ojal&aacute; ese caso singular se vuelva plural. Ojal&aacute; esa intenci&oacute;n contagie todos los espacios p&uacute;blicos urbanos, las calles, las plazas. Ojal&aacute; el mobiliario urbano sea divertido, los pavimentos sugerentes, el arbolado apropiado. Ojal&aacute; la convivencia se convierta en el hilo conductor, m&aacute;gico, que hilvane la manera de ser y estar en los espacios de todos.
    </p><p class="article-text">
        Tengo la fantas&iacute;a de que entonces, cuando las ventanas se abran y los balcones florezcan, esa vida colectiva pondr&aacute; en su sitio a la tecnolog&iacute;a, al aislamiento, al individualismo. La fantas&iacute;a y la imaginaci&oacute;n mestiza ofrecer&aacute;n m&uacute;ltiples opciones, la compa&ntilde;&iacute;a ser&aacute; imprescindible, y ese bienestar contagiar&aacute; nuestras vidas de arriba abajo.
    </p><p class="article-text">
        Ahora, soplando las velas de la tarta del Gulliver, brindo por todo lo que la ciudadan&iacute;a ha hecho que represente. Chin, chin.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/llego-gulliver-jardin-turia-valencia_1_12873840.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 28 Dec 2025 22:11:43 +0000]]></pubDate>
      <enclosure url="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" length="3921257" type="image/jpeg"/>
      <media:content url="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" type="image/jpeg" fileSize="3921257" width="1200" height="675"/>
      <media:title><![CDATA[Cómo llegó Gulliver al Jardín del Turia de València]]></media:title>
      <media:thumbnail url="https://static.eldiario.es/clip/81719330-7fad-4150-a351-0659d90b8c05_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675"/>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La esperanza]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/esperanza_129_12666624.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Tal vez ha sido la verg&uuml;enza. Tal vez lo insoportable que es volver a ver cada d&iacute;a las im&aacute;genes de la impunidad. Tal vez han sido las muertes repetidas que han desbordado el vaso de nuestras conciencias. Tal vez la mecha que encendieron los m&aacute;s atrevidos. O todo junto. O muchas m&aacute;s razones que no caben en estas l&iacute;neas, pero s&iacute; en las entrel&iacute;neas. Lo cierto es que las calles se han vuelto a llenar de sensibilidad, de miradas solidarias, de gritos multiplicados, de pancartas rojas, verdes, blancas y negras. Las calles se han hecho voz, han vuelto a ser un instrumento imprescindible para la democracia.
    </p><p class="article-text">
        Los gobiernos puede ser que est&eacute;n sujetos a leyes y acuerdos. Puede ser que tengan l&iacute;mites institucionales. Pero nosotros, la humilde ciudadan&iacute;a, no los tenemos. Sospechamos que somos libres y estamos convencidos de que, adem&aacute;s del voto, tenemos en nuestra mano el arma m&aacute;s poderosa: el grito unido en la calle. Junto a las pancartas en los balcones, a las consignas y el pin en la solapa, tenemos la unidad en el espacio p&uacute;blico; el nuestro.
    </p><p class="article-text">
        Y all&iacute; encontrarnos a los j&oacute;venes. Esos que se sublevan por algo que va m&aacute;s all&aacute; de sus aulas, de sus programas docentes, de su edad. Por algo que sobrepasa sus conflictos cotidianos siempre presentes. Ellos y ellas, con toda la sociedad, se sienten da&ntilde;ados en algo mucho m&aacute;s profundo: la dignidad colectiva. En eso que supone acompa&ntilde;ar al ser humano, sea de donde sea, est&eacute; donde est&eacute;. Y salen a la calle rompiendo el clich&eacute; mentiroso de que &ldquo;solo les interesan sus pantallitas&rdquo;. No necesitan consejos ni normas, no requieren ra&iacute;les para caminar. Tienen su propia ley, una ley de convicciones, de &eacute;tica sin contaminar, de m&uacute;sica que conquista una y otra vez la libertad.
    </p><p class="article-text">
        Porque la juventud no es s&oacute;lo futuro, no es &ldquo;ya os har&eacute;is mayores&rdquo;. La juventud tiene un presente poderoso, imprescindible, esperanzador. Porque, &iquest;saben? la esperanza tampoco es futuro, es presente, se construye ahora y aqu&iacute;, en la rebeld&iacute;a ante lo impune, ante la sinraz&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de acuerdos de paz trucados que solo se apoyan en el posibilismo y no en la justicia. Y es ah&iacute;, en esa solidaridad general, cuando aparece la pol&iacute;tica digna, la que marca el verdadero camino de la democracia. En las calles, con forma de movilizaci&oacute;n; en el mar, con forma de flotilla peque&ntilde;a pero enorme.
    </p><p class="article-text">
        Y ese d&iacute;a, cuando el pescador no piensa en su pesca, ni el carpintero en su sierra, ni la estudiante en sus ex&aacute;menes, ni el profesor en sus programas. Cuando el alba&ntilde;il no piensa en sus ladrillos, ni la pintora en sus pinceles. Cuando la abogada no piensa en sus pleitos, ni el escritor en sus borradores. Ese d&iacute;a, en la calle, cuando todos y todas abren la mirada de par en par para ver m&aacute;s all&aacute; de cualquier horizonte, es cuando la sociedad se une y cada cual no piensa en s&iacute; mismo sino en ellos y ellas, en los &uacute;ltimos de la fila, en los masacrados, en los que no tienen casa, ni calle, ni lugar, ni siquiera un rinc&oacute;n, ni siquiera pan, ni siquiera llanto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Ese d&iacute;a, precisamente ese d&iacute;a, es cuando la humanidad recupera su raz&oacute;n de ser y todo tiene sentido. Entonces la Historia, con may&uacute;scula, se escribe de otra manera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/esperanza_129_12666624.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 08 Oct 2025 10:46:19 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[La esperanza]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Reflexiones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/reflexiones_129_12571508.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Hoy no tengo ganas. Es de buena ma&ntilde;ana, la hora de mi tabla de gimnasia. Ya saben, estiramientos, mover m&uacute;sculos que no sab&iacute;a que ten&iacute;a (&iquest;para qu&eacute; los tendr&eacute;?), flexionar articulaciones, despertar los abdominales (&iquest;est&aacute;is ah&iacute;?). Va muy bien, me dicen, para estas edades, en plural. La edad antigua, la edad media, qu&eacute; s&eacute; yo. Pero no tengo ganas, y busco excusas; no he dormido bien, ayer hice de m&aacute;s, ma&ntilde;ana volver&eacute;. Cosas as&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez lo cierto es que quiero hacer otra gimnasia, mover otros m&uacute;sculos, incluso escribir sobre las flexiones, perd&oacute;n, reflexiones. Reflexionar es flexionar varias veces, con insistencia para ser m&aacute;s flexible. No s&eacute; si quiero ser flexible en algunos escenarios.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Decido quedarme, pensar y escribir en la cama as&iacute;, a mano, desde las tripas, luego ya vendr&aacute; la autocensura de &ldquo;pasarlo a limpio&rdquo;, cuando los escritos pierden la frescura y se adaptan a las normas. Necesito ese ejercicio mental porque estoy harto del miedo. Del miedo y del silencio. Del silencio y la sinraz&oacute;n, que no s&eacute; si es lo mismo. Dudo entre si estoy harto o es que no llego a comprender.
    </p><p class="article-text">
        Si un tipo (al pasarlo a limpio ha perdido los adjetivos) pide que se hunda un barco humanitario y no hay ninguna ley que caiga sobre &eacute;l, no lo entiendo. Si unos matones agreden a un periodista y el mundo sigue funcionando igual, no entiendo cuales son las reglas del juego de la convivencia. Y solo son algunos ejemplos. Como la ayuda humanitaria que no llega a la humanidad porque unos se empe&ntilde;an en estrangular a un pueblo contra viento, marea y cualquier apoyo.&nbsp;&nbsp;Y todos mirando.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso pasa mientras la justicia, la nuestra, es muy r&aacute;pida para arrestar a manifestantes con la bandera Palestina, y que la tele disimule. O se acelera, hasta vulnerar el l&iacute;mite de velocidad razonable, para encausar a personas vinculadas al gobierno, pero eso s&iacute;, va al ralent&iacute; para otras causas Todo eso sobrepasa mis l&iacute;mites. Y tendr&iacute;a que hacer muchos estiramientos para poderlo entender. Estiramientos que no pienso hacer. Por eso me quedo en la cama. Por eso, y porque tengo cama, tengo techo, tengo la nevera llena&hellip; y otros muchos no tienen nada.
    </p><p class="article-text">
        Si la &uacute;nica respuesta a este mundo complejo es el exabrupto, es la consigna &ldquo;todos son iguales&rdquo;, es poner palos en las ruedas de la democracia, del progreso, de la solidaridad, no entiendo qu&eacute; vida nos espera si la derecha, llana, super o ultra, alcanza m&aacute;s cuotas de poder de las que tiene. Sabemos de sobra cu&aacute;l es su forma de gobernar y su manera de crear confusi&oacute;n camuflando su desidia y su apoyo sin miramientos a los poderosos.
    </p><p class="article-text">
        Votar no es meter la papeleta en la ranura de la urna. Votar es otra cosa que no se puede resumir en un gesto. Votar es hacer gimnasia cada d&iacute;a sin dejarse llevar por la pereza. Cien re.flexiones acerca de la manera de convivir, acerca de la manera de equilibrar los desequilibrios, acerca de lo que a unos nos sobra y a otros les falta, acerca de los que no votan, desde los bosques hasta los ni&ntilde;os. Acerca de los &uacute;ltimos de la fila, los que siempre llegan tarde y nunca tienen escudos, sean de la fila que sean.
    </p><p class="article-text">
        Cien re.flexiones, que no se me olvide, cien re.flexiones. &iquest;Se apuntan?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/reflexiones_129_12571508.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 02 Sep 2025 08:32:35 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Reflexiones]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Árboles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/arboles_129_12540474.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Cuando se quema un bosque, se quema mucho m&aacute;s que &aacute;rboles, esos que no dejan ver el propio bosque. 
    </p><p class="article-text">
        Se quema esperanza y dignidad. Se quema la confianza en el poder. Se quema el paisaje que nos identifica y nos da cobijo. Se quema la infancia, la adolescencia, la juventud, el recuerdo, la memoria, &iexcl;Qu&eacute; duro cuando arde la memoria! Se quema nuestra mirada, nuestros pulmones, nuestro olfato, nuestra templanza. Se quema el primer amor, en la chopera, o en el hayedo, bajo la mirada del &aacute;rbol que nos protege de otras miradas intrusas. Se quema la riqueza colectiva infinita, que no tiene precio ni est&aacute; en el mercado, que no es moneda de cambio sino de permanencia. Se quema el h&aacute;bitat de tanta fauna confiada. Se quema la propia fauna desprevenida, el p&aacute;jaro en su nido, incubando futuro roto, la hormiga en su hormiguero, la ardilla en el hueco del tronco que desaparecer&aacute;. Se queman las hojas con formas tan elaboradas, la perenne, sujeta, la caduca en el suelo creando abono. Se quema la rama, la flor, el fruto, la corteza, incluso el sonido, incluso la sombra.  Se quema el entorno imaginado donde Ob&eacute;lix y Ast&eacute;rix buscan los ingredientes de la imprescindible p&oacute;cima m&aacute;gica. Se quema donde Pulgarcito y sus hermanos recurren a las piedrecitas blancas para regresar. Se queman los siete enanitos que cuidan a Blacanieves. Se quema Tarz&aacute;n que grita una y otra vez haciendo sonar las alarmas. Ya ven, tantos escenarios, tantas selvas, tanta referencia cultural eterna. Se quema la funci&oacute;n clorof&iacute;lica y la fotos&iacute;ntesis, regalos insustituibles para la humanidad. Se quema la respiraci&oacute;n y el aire, el n&eacute;ctar y la savia, los colores y las texturas. Se quema la palabra &aacute;rbol, la palabra arbusto, la palabra hierba, la palabra monte. Cuando se queman las palabras, como hac&iacute;an los nazis con los libros en la plaza del pueblo, se quema el alma. El humo oculta la luz, la niebla la mirada, y la tos la conversaci&oacute;n. &iquest;Qu&eacute; nos queda? Las cenizas repetidas nos dejan hu&eacute;rfanos una y otra vez.
    </p><p class="article-text">
        Los &aacute;rboles crecen con nosotros y nos dan todo, desde alimento hasta bienestar, incluso s&iacute;mbolos, incluso recuerdos, todo a cambio de un poco de respeto y de cari&ntilde;o; que peinemos su cabellos, que limpiemos su calzado, que mimemos sus ra&iacute;ces, que vigilemos su desarrollo. &iexcl;C&oacute;mo has crecido este a&ntilde;o!, les diremos regal&aacute;ndoles una caricia. &iexcl;Qu&eacute; guapo est&aacute;s! Y abrazaremos su torso. El bosque, generoso, nos regala la vida y solo nos pide afectos.
    </p><p class="article-text">
        S&iacute;, el bosque pide dinero para sobrevivir, y hemos de d&aacute;rselo, pero antes del dinero est&aacute; la conciencia, el reconocimiento, la convicci&oacute;n.  El &aacute;rbol de Guernika, el Drago milenario, el olmo viejo hendido por el rayo, los olivos de Ja&eacute;n, el cipr&eacute;s del cementerio, el &aacute;rbol de la vida, el bosque encantado, los ficus de la Glorieta y el Parterre, y tantos otros que hoy est&aacute;n de luto (m&aacute;s de siete millones de &aacute;rboles) son nuestra familia, una familia imprescindible para vivir, y nos reclaman su derecho a la vida compartida.
    </p><p class="article-text">
        Primero reconozc&aacute;moslo. Luego pongamos el dinero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/arboles_129_12540474.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Aug 2025 08:12:17 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Árboles]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cualquiera]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cualquiera_129_12531859.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Lo malo de los efectos secundarios es que as&iacute;, escondidos en un segundo escal&oacute;n, acaban siendo principales sin que se les de importancia. Mentir en un curr&iacute;culo tiene la mentira como pecado principal, pero el valor del curr&iacute;culo como secundario porque el historial acad&eacute;mico segrega, pretende dejar fuera a los que no lo tienen. El mensaje que nos trasmiten es: &ldquo;Cualquiera&rdquo; no debe poder acceder a determinados puestos, por eso miento. Mal principio para la democracia.  Y revindico la palabra cualquiera. Cualquiera no puede ser jefe del estado, cualquiera no puede ser juez, eso est&aacute; reservado para los poderosos. Y lo reivindican los propios jueces sin pudor alguno, disfrazados, reservando ese &ldquo;privilegio&rdquo; para ellos mismos y los suyos. Por cierto, una profesi&oacute;n con un uniforme innecesario que trata de marcar m&aacute;s distancias todav&iacute;a. &iquest;Se imaginan a los diputados y diputadas uniformados?
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el mensaje torcido es doble. Se puede mentir, y el poder debe ser para los que se lo pueden permitir. Cualquiera ya no es un concepto democr&aacute;tico que nos iguala, ahora es un insulto: usted es un cualquiera. Y a mucha honra podr&iacute;amos contestar. Me he ganado a pulso poder ser como los dem&aacute;s. Ni m&aacute;s, ni menos.
    </p><p class="article-text">
        Y todav&iacute;a se abre un frente a&ntilde;adido: qui&eacute;n expide los t&iacute;tulos. A ver si el primer mentiroso es el origen de todos los males. Cuando un derecho fundamental como la ense&ntilde;anza se privatiza, crecen los fantasmas que contaminan el objetivo. La ense&ntilde;anza privada aparece como sospechosa en el escaparate del fraude.
    </p><p class="article-text">
        La soluci&oacute;n para todos los males implica otro efecto secundario: Hace falta m&aacute;s control, y que alguien controle a los controladores; una idea m&aacute;gica que multiplica la burocracia. M&aacute;s control y m&aacute;s agilidad son dos conceptos antag&oacute;nicos. Para protegernos de los pillos los procesos se complican &ldquo;por nuestro bien&rdquo;. Pero los pillos encuentran atajos mientras nosotros solo encontramos atascos. Soy un pez que se muerde la cola, un pez cualquiera. Los otros, los peces gordos, esos nunca tienen problemas, con un t&iacute;tulo ama&ntilde;ado a mano, jam&aacute;s se muerden la cola, devoran al pez chico y, naden en el oc&eacute;ano que naden, siempre flotan.
    </p><p class="article-text">
        La justicia llega tarde, dicen. Esto ya ha caducado. Lo que usted me cuenta forma parte del pasado. Pero ahora vemos que la propia justicia tambi&eacute;n obstaculiza a la justicia y evita investigaciones, retrasa tr&aacute;mites, anula pruebas que no le interesan al poder reaccionario. Todo para que los peces sigan siendo escurridizos, y engorden devorando el men&uacute; del bienestar colectivo.
    </p><p class="article-text">
        No es pesimismo, no vayan a creer, es optimismo porque, contra viento, marea, y ama&ntilde;os varios, nos damos cuenta de todo. Sabemos lo que pasa y es nuestra responsabilidad difundirlo, separar la paja podrida de la mies alimenticia y explicar, all&aacute; donde estemos, que todos nos equivocamos sin duda, pero no todos reaccionamos igual. Los reaccionarios, mira por d&oacute;nde, reaccionan tarde y moviendo teclas a su favor.
    </p><p class="article-text">
        Cada uno de nosotros somos cualquiera, como muchos y muchas, no tenemos sangre azul sino roja, y nos gusta pertenecer al tejido social, sin privilegio alguno, pero con derechos comunes. Cuando nos dicen &ldquo;usted no sabe con qui&eacute;n est&aacute; hablando&rdquo; podemos contestar, s&iacute; lo s&eacute;, con un presuntuoso, alguien que cree tener poder. O mejor, claro que lo s&eacute;, estoy hablando con usted, que es alguien cualquiera.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/cualquiera_129_12531859.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Aug 2025 08:45:06 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cualquiera]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Eclipsar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/eclipsar_129_12444236.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Utilizamos con frecuencia el verbo eclipsar, un verbo c&oacute;smico, para evidenciar que un suceso tapa a otro, lo oculta. Una especie de argumento simplista, muy gr&aacute;fico, que trata de convencernos sin razonamiento alguno, solo con un verbo. Est&aacute; de moda el simplismo como mensaje directo. Arriba las consignas, abajo la raz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        La corruptela que ha explotado en nuestras narices estos d&iacute;as, vergonzosa e injustificable si es cierta, eclipsa cualquier recorrido del gobierno, dicen, y es causa evidente de cat&aacute;strofe, descalificaci&oacute;n generalizada y elecciones anticipadas, dicen.
    </p><p class="article-text">
        Perdonen mi inocencia, pero no creo que ese pecado grave, eclipse nada, la verdad. Sin duda merece toda la investigaci&oacute;n y todo el castigo, y que la ley se cumpla, como tambi&eacute;n requiere que se ampl&iacute;en las medidas para obstaculizar los circuitos de la corrupci&oacute;n. Pero no eclipsa una labor del gobierno de coalici&oacute;n plagada de medidas sociales que han mejorado la vida de la ciudadan&iacute;a. Eso sigue ah&iacute;, a la vista. No hay eclipse alguno, aunque lo intenten subrayar los perversos, esos que no predican con el ejemplo porque no encuentran ejemplo alguno a mano con el que argumentar. Sus ejemplos los conocemos, y son bochornosos.
    </p><p class="article-text">
        La corrupci&oacute;n es una mancha, una mancha de cerezas que cuesta eliminar, que nos recuerda que comieron del fruto prohibido, es verdad, pero no eclipsa nada. La mancha est&aacute;, hay que limpiarla con profundidad, pero el trabajo por el bienestar de la ciudadan&iacute;a permanece.
    </p><p class="article-text">
        Y quien se rasga las vestiduras desde la oposici&oacute;n voraz, no se mira en el espejo para ver que su propio traje est&aacute; hecho jirones y su hoja de ruta no solo tiene manchas, sino adem&aacute;s un legado de agresiones a la vida colectiva, y de privilegios para los m&aacute;s poderosos. Esa es una miop&iacute;a intencionada que no hay lentes que la salven. Como ejercicio, podemos buscar las siete diferencias entre la imagen de favorecer el clonado de ordenadores, para que la ley act&uacute;e, con la de romperlos a martillazos, antes de que la ley act&uacute;e.
    </p><p class="article-text">
        Con algo m&aacute;s. Los &eacute;xitos de este gobierno coaligado, &eacute;xitos reconocidos por expertos imparciales, no son consecuencia de la corrupci&oacute;n, no se deducen del abuso de algunos ni de su enriquecimiento escandaloso. Son fruto de una pol&iacute;tica compartida que mira hacia la mayor&iacute;a social. La corrupci&oacute;n, siempre deleznable, no cuestiona todo, no anula pol&iacute;ticas imprescindibles, no vac&iacute;a los contenidos sociales. Requiere una condena ejemplar, medidas correctoras, cordones sanitarios, rectificaciones y garant&iacute;as, pero requiere tambi&eacute;n seguir insistiendo en la senda del progreso.  Hay que cambiar la organizaci&oacute;n, pero hay que mantener y reforzar los objetivos. Y seguir.
    </p><p class="article-text">
        Cuando se produce un eclipse solar, hay un apag&oacute;n. La oscuridad enturbia las miradas y tal vez afloran las dudas, pero el sol sigue existiendo, no desaparece, y vuelve a darnos vida. Lo sabemos.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/eclipsar_129_12444236.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 07 Jul 2025 10:19:29 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Eclipsar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Examinar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/examinar_129_12348706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Ya sabemos que las noticias de portada van y vienen. Incluso parecen muy relevantes, y luego se olvidan.
    </p><p class="article-text">
        Esta semana ocupa todos los espacios la EBAU, o como se llame en cada lugar. Un examen que determinar&aacute; el futuro de nuestros adolescentes. Para que sean lo que quieran ser, lo que puedan ser, o lo que les dejen. As&iacute;, en tres d&iacute;as de nervios, de concentraci&oacute;n, de trucos para aprobar, incluso de triqui&ntilde;uelas (legales, por supuesto), miles de j&oacute;venes estar&aacute;n en el punto de mira de cualquier mirada. Se preparan para saltar la valla terrible de una nota que corta, que cercena. Tres d&iacute;as.
    </p><p class="article-text">
        En los viejos tiempos exist&iacute;an las rev&aacute;lidas (cosas v&aacute;lidas que hay que revalidar) y la selectividad (con un mensaje exclusivo). Usted ha aprobado cuatro cursos de bachiller, nos dec&iacute;an, cuatro, con sus notas, con su profesorado, pero ahora vamos a comprobar si aprendi&oacute; de verdad. Pero, &iquest;si me aprob&oacute; usted? Ya, pero por si acaso. Y despu&eacute;s, al acabar el bachiller, otra rev&aacute;lida. &iquest;A ver si va a ser que usted no me ense&ntilde;&oacute; bien y necesita comprobarlo tantas veces?
    </p><p class="article-text">
        Ahora las cosas han evolucionado, con la f&oacute;rmula  de ex&aacute;menes trascendentales a los que se les suman partes de la vida docente anterior. Cuidado con lo que hiciste antes, cuando eras casi un ni&ntilde;o, porque todo importa y tiene consecuencias. Y seguimos necesitando comprobar si te aprobamos bien.
    </p><p class="article-text">
        Todos estamos atrapados esos tres d&iacute;as. Los expertos dicen que no es razonable, los responsables que algo hay que hacer, las academias se frotan las manos, las bibliotecas aumentan los horarios, el profesorado apurado buscan recetas, el alumnado tiembla, y las familias ponen velitas seg&uacute;n sus creencias. La urgencia de aprobar sustituye definitivamente al valor de aprender y el fin justifica los medios, tanto, que los medios se convierten en el fin. Nadie pregunta cu&aacute;nto has aprendido, sino qu&eacute; nota has sacado. Y, sobre todo, si te servir&aacute; para elegir aquello que no est&aacute;s seguros de querer elegir.
    </p><p class="article-text">
        Con la fat&iacute;dica nota de corte, a modo de moderna espada de Damocles, un n&uacute;mero importante de j&oacute;venes no podr&aacute;n acceder a su primera opci&oacute;n profesional. La segunda tampoco est&aacute; mal, dir&aacute;n; medalla de plata, o de bronce. Lo importante es participar, dir&aacute;n. Y aparece toda una retah&iacute;la de argumentos para justificar nuestras carencias: una educaci&oacute;n orientada al servicio de la nota que corta.
    </p><p class="article-text">
        Luego todo se normaliza. Los desajustes personales se realojan en la vida, nos acostumbramos, si puedo buscar&eacute; una universidad privada, dice aquella. Y nada vuelve a ser noticia de portada.
    </p><p class="article-text">
        Pero volver&aacute;n al a&ntilde;o que viene y, como si fuera el d&iacute;a de la marmota, volver&aacute;n los nervios y las velitas al santoral de turno. Volver&aacute; el aprendizaje condicionado por la terrible nota que limita.
    </p><p class="article-text">
        Yo cre&iacute;a que examinar era observar, analizar con cuidado, revisar, cambiar la mirada para ver mejor, sacar conclusiones. Todo eso para educar mejor al alumnado, que falta nos hace a todos y todas. Pero ahora, a pesar de los esfuerzos, solo es sin&oacute;nimo de evaluar. 
    </p><p class="article-text">
        Perdemos significados.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/examinar_129_12348706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 02 Jun 2025 09:32:20 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Examinar]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Un despertador]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/despertador_129_12284739.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Me asusta la globalizaci&oacute;n. Como si todos form&aacute;ramos parte, de manera inexcusable, de una enorme bola de nieve que va ladera abajo a gran velocidad. Y como si no tuviera cabida dentro de ella una peque&ntilde;a aldea gala, rebelde, con sus propias convicciones y una p&oacute;cima m&aacute;gica de sensatez, de cuidados, de solidaridad. Nos tratan de imponer la teor&iacute;a de lo inevitable.
    </p><p class="article-text">
        Mi sospecha es que hemos crecido demasiado. Es m&aacute;s, hemos regalado a ese crecimiento el podio de la felicidad, sin ser capaces de descubrir los efectos colaterales que acaban siendo determinantes y destructivos para la convivencia.
    </p><p class="article-text">
        A finales del siglo XX descubr&iacute; la Teor&iacute;a del decrecimiento, cuando Latouche&nbsp;y otros nos avisaban sobre los riesgos de la miop&iacute;a. La tarjeta de cr&eacute;dito, la publicidad y la obsolescencia, dec&iacute;an, son tres pilares que impulsan la locura disfrazada de progreso. Y el club de Roma, un club de sabios, advert&iacute;a y volv&iacute;a a advertir que eso del crecimiento infinito, es un camino hacia ninguna parte.
    </p><p class="article-text">
        Pero somos muy alegres criticando. Una teor&iacute;a de te&oacute;ricos pesimistas, dijeron, de miedosos que no se atreven a enfrentar los retos, dijeron, de timoratos y predicadores que no saben so&ntilde;ar a lo grande, dijeron. Y les adelantamos por la derecha con un adi&oacute;s burl&oacute;n. Ah&iacute; os qued&aacute;is, en el pasado, nosotros viajamos hacia el futuro. Eso les dijimos.
    </p><p class="article-text">
        Siempre es f&aacute;cil caricaturizar al disidente, y saludar desde el tren de velocidad, no alta sino suicida. Es f&aacute;cil el chiste, pero ten&iacute;an raz&oacute;n. No hicimos caso a los que nos advirtieron reiteradamente que detr&aacute;s del tel&oacute;n id&iacute;lico del loco crecimiento nos esperaba el desastre. Ni siquiera gana el capitalismo y siempre pierde el planeta.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez estamos a tiempo del l&iacute;mite, una palabra que nos produce sarpullidos aunque es la soluci&oacute;n. El l&iacute;mite es el tope del abuso, es la l&iacute;nea roja amiga que nos advierte acerca de ese r&eacute;cord que no hemos de batir, el punto en el que estamos en riesgo de perder la raz&oacute;n entrando de lleno en la sinraz&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Las alarmas han llegado con formas diferentes de crisis. Que si econ&oacute;mica, que si sanitaria, que si ecol&oacute;gica o pol&iacute;tica o de convivencia o de democracia, pero el motivo siempre es el mismo, la carencia de l&iacute;mites. Los conflictos est&aacute;n a la vista, los peligros no se ocultan, aparecen con descaro llenos de mentiras y disimulos que ya no son cre&iacute;bles. El abuso es el pan de cada d&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Es cuando necesitamos un despertador. Ya ven, a estas alturas, un despertador. Pero ha de ser&nbsp;colectivo, en todas las mesitas de d&iacute;a, un despertador que nos ponga los pelos de punta y las ideas tambi&eacute;n. Un despertador que nos incorpore a la vida y nos permita volver a la democracia en la que cre&iacute;mos. Sin trucos, sin bulos, sin motosierras, sin bravucones, sin justicia ama&ntilde;ada. Un despertador que nos despierte los sue&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Todo eso con un brindis. &iquest;Se imaginan? &iquest;Por qu&eacute; brindamos esta vez? No es un brindis al sol, es un brindis por el despertar.&nbsp;Las copas tintinean, el pulso nos emociona. Juntos entramos en el principio del cambio. 
    </p><p class="article-text">
        El despertador est&aacute; sonando. &iquest;Lo oyen?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/despertador_129_12284739.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 09 May 2025 09:54:25 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Un despertador]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El laberinto de las compensaciones]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/laberinto-compensaciones_129_12158092.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Parece l&oacute;gico que en pol&iacute;tica, cuando alguien se entrega en cuerpo y alma a la funci&oacute;n p&uacute;blica y para ello abandona su profesi&oacute;n o su puesto de trabajo, en el momento que cesa su actividad de servicio hacia los dem&aacute;s, tenga una cierta compensaci&oacute;n hasta que consiga realojarse en su vida laboral anterior. Una compensaci&oacute;n que est&aacute; en funci&oacute;n de su nivel de responsabilidad.
    </p><p class="article-text">
        Es cuando nace el estatuto del expresidente con el reconocimiento de la labor cumplida. Lo contrario ser&iacute;a injusto.
    </p><p class="article-text">
        Ahora bien, siguiendo ese mismo hilo argumental, parece evidente que quien ha ejercido el poder de manera torticera, buscando el beneficio personal o no cumpliendo con sus obligaciones, no merece compensaci&oacute;n alguna, al contrario, es merecedor de la reprobaci&oacute;n colectiva por lo que supone el abuso y la traici&oacute;n a la confianza entregada a trav&eacute;s de las urnas. Eso es un delito, lo deciden los jueces, y deber&iacute;a desactivar de inmediato cualquier compensaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si se entr&oacute; en pol&iacute;tica para hacer juegos malabares de todo tipo, sin asumir sus tareas, no hay raz&oacute;n ni motivo para el agradecimiento. Si hay condena, cualquier privilegio es inmerecido y la condici&oacute;n de &ldquo;molt honorable&rdquo; carece de sentido y se convierte en un chiste de mal gusto.
    </p><p class="article-text">
        Tal vez el legislador, idealista, no contempl&oacute; el caso de un presidente corrupto o incompetente, pero los tribunales nos confirman que los hay, y debemos adaptar la normativa a un presente triste de honorabilidades dudosas.
    </p><p class="article-text">
        Y eso deber&iacute;a alcanzar tambi&eacute;n al concepto de inmunidad. De existir, solo deber&iacute;a referirse a la estricta actividad pol&iacute;tica, por eso existe el suplicatorio para que el parlamento decida. La inviolabilidad extensiva a todas las acciones del rey no deja de ser una anomal&iacute;a, o una interpretaci&oacute;n an&oacute;mala, seg&uacute;n se mire, y tambi&eacute;n deber&iacute;a ser corregida. Lo digo por aquello de que somos iguales ante la ley y todo eso.
    </p><p class="article-text">
        Que personajes como expresidentes del gobierno valenciano, con sus condenas a cuestas (esas que evidencian su deslealtad al pueblo soberano) disfruten de privilegios y honores por su trabajo mal hecho, es una caricatura legal que est&aacute; pidiendo a gritos una rectificaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Si ahora un presidente cuestionado en todos los &aacute;mbitos est&aacute; inventando coartadas y trucos para garantizarse sueldos y prebendas, la propia ley, si quiere que confiemos en ella, deber&iacute;a cerrar cualquier atajo. Lo contrario es olvidarnos del origen de la norma, y perdernos en un laberinto de compensaciones que oculta cualquier responsabilidad. Es cuando se evidencia que si&nbsp;no confiamos en la ley, la ley pierde todo su sentido y la democracia se resiente.
    </p><p class="article-text">
        Con trampas y triqui&ntilde;uelas, la vida colectiva es incomprensible.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Rafa Rivera]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/laberinto-compensaciones_129_12158092.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Mar 2025 10:35:57 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[El laberinto de las compensaciones]]></media:title>
    </item>
  </channel>
</rss>
