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    <title><![CDATA[elDiario.es - Natalia Gascón Vera]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/natalia-gascon-vera/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Natalia Gascón Vera]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El derecho de los nadie a ser alguien]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/aragon/el-prismatico/derecho-nadie-alguien-sinhogarismo-personas-sin-hogar_132_8262963.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/820ac42e-7fed-478c-89f6-888d3026b7ef_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El derecho de los nadie a ser alguien"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El sinhogarismo es un fenómeno complejo que tiene su raíz en la desigualdad económica, la exclusión social, la falta de acceso a derechos básicos y la invisibilidad de las personas que lo sufren</p></div><p class="article-text">
        Sinhogarismo. Probablemente nunca has o&iacute;do hablar de esta palabra, te suena a anglicismo convertido o te resulta demasiado complejo su entresijo y prefieres no pronunciarlo. La realidad es que a&uacute;n no se encuentra recogida en la RAE y que lo que no se nombra adecuadamente tiende a olvidarse. Es m&aacute;s, el olvido quiz&aacute; sea una forma demasiado rom&aacute;ntica de denominar a una invisibilizaci&oacute;n sostenida y cr&oacute;nica de la sociedad hac&iacute;a este problema estructural.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a hay, al menos, 33.000 personas viviendo en la calle.<strong> </strong>El sinhogarismo es un fen&oacute;meno complejo que tiene su ra&iacute;z en la desigualdad econ&oacute;mica, la exclusi&oacute;n social, la falta de acceso a derechos b&aacute;sicos y la invisibilidad de las personas que lo sufren. De hecho, verse envuelto en esa situaci&oacute;n es mucho m&aacute;s factible de lo que pensamos.
    </p><p class="article-text">
        Podr&iacute;a decirse que este acontecimiento, el sinhogarismo, viene d&aacute;ndose desde tiempos primitivos. La diferencia es que el avance de la sociedad no ha conseguido establecer un m&eacute;todo de intervenci&oacute;n global apropiado hac&iacute;a esta problem&aacute;tica, perpetu&aacute;ndose as&iacute;, este negocio infinito de la pobreza en el que nos encontramos actualmente. La tendencia es a la criminilizaci&oacute;n del individuo por el momento vital en el que se encuentra sin indagar en la falla social del sost&eacute;n que, como comunidad de individuos que somos, deber&iacute;amos profesarnos. Este detalle es importante, el sinhogarismo es un fen&oacute;meno mundial. Una circunstancia que te ancla en una condici&oacute;n social que depende de un contexto, un entorno, y esto, lo miremos del derecho o del rev&eacute;s no es una elecci&oacute;n personal &uacute;nicamente. No debemos despreciar la parte de culpa que como comunidad tenemos. No son ellos y nosotros, somos un todo. No nos enga&ntilde;emos, sin tejido conectivo social e institucional esta consecuencia nunca cesar&aacute;. Los grandes cr&oacute;nicos en situaci&oacute;n de calle precisan, en el mejor de los casos, de una intervenci&oacute;n integral, continua y personalizada, un abismo de recursos personales, materiales y econ&oacute;micos que podr&iacute;an haberse evitado con una buena prevenci&oacute;n en base a la sensibilizaci&oacute;n y actuaci&oacute;n colectiva de los recursos competentes en la materia y que lamentablemente no se est&aacute; produciendo. Es cierto que si haces una b&uacute;squeda r&aacute;pida para nuestra ciudad en la web, te dirige al <em>Plan integral para personas sin hogar en Zaragoza</em>, un documento te&oacute;rico imponente que lucir&iacute;a perfecto si se llevara a la pr&aacute;ctica.
    </p><p class="article-text">
        Como en la mayor&iacute;a de los olvidados sociales, desde la administraci&oacute;n y las entidades se abordan los reboses de la situaci&oacute;n sin atender el origen, y eso colapsa los sistemas de actuaci&oacute;n. Podr&iacute;amos hablar de una obsolescencia del paradigma actual de actuaci&oacute;n pero que, a&uacute;n con todo, sigue vigente y no parece haber horizonte de cambio. Los estudios basados en evidencias cient&iacute;ficas que aborden el conjunto total del sinhogarismo son inexistentes, y no es de extra&ntilde;ar contando con que ni censos actualizados se encuentran en ciudades como la nuestra, Zaragoza.
    </p><p class="article-text">
        Pernoctar en un espacio p&uacute;blico no te convierte en sinhogar, igual s&iacute; en sintecho, pero no tener hogar implica muchos m&aacute;s aspectos ni siquiera considerados en la connotaci&oacute;n habitual hacia el colectivo. &iquest;Todas personas que tenemos techo tenemos hogar? Una reflexi&oacute;n personal.
    </p><p class="article-text">
        Las personas somos m&aacute;s que las necesidades de subsistencia; comer y dormir. Los griegos ya lo dec&iacute;an, somos la relaci&oacute;n entre la psiquis y la psique y en este modelo de intervenci&oacute;n se ha obviado completamente lo relacional. Un cuerpo perdido, malogrado sin otras necesidades, as&iacute; es la visi&oacute;n del sinhogar por las instituciones y recursos. Y esto es cosa del sistema, del modelo, porque a las psh no se les ha puesto en el centro de la asistencia, nunca, jam&aacute;s. M&aacute;s all&aacute; de los cuestionarios infinitos e invasivos que ciertas entidades reh&uacute;san dejar de utilizar y de los que las psh prefieren ni recordar. <em>&ldquo;Un n&uacute;mero m&aacute;s, sin humanizaci&oacute;n&rdquo; </em>As&iacute; me lo ha relatado una de las personas que conozco en calle. Las necesidades no son auto-percibidas sino impuestas. Vuelta de hoja y seguimos.
    </p><p class="article-text">
        Hoy por hoy se habla de albergues temporales o de emergencia y de comedores sociales. S&iacute;, s&iacute;, &ldquo;soluciones&rdquo; temporales a procesos cronificados. Estos comedores no cuentan con men&uacute;s para cel&iacute;acos o diab&eacute;ticos, grandes problemas de salud que se dan en situaci&oacute;n de calle de la misma forma que fuera de ella, ya no hablamos de elecciones como el veganismo o vegetarianismo, que por otro lado, deber&iacute;an de ser completamente l&iacute;citas. No existe la elecci&oacute;n en calle, o comes lo que encuentras o te dan, o no comes, un cl&aacute;sico; o comes o ayunas casi permanentemente. De aqu&iacute; una de las grandes causas del deterioro de la condici&oacute;n de salud en calle, las personas sin hogar no acceden a recursos de salud salvo urgencia, no hay convalecencias en sus procesos de enfermedad, ni seguimientos ni tratamientos cr&oacute;nicos. Todo esto hace que tengan una media de 30 a&ntilde;os menos de esperanza de vida con una tasa de mortalidad tres veces mayor que la del resto de la poblaci&oacute;n, y se incrementa m&aacute;s en caso de j&oacute;venes o mujeres sin hogar. Podr&iacute;amos dedicar otro escrito entero a la la mujer sin hogar, doblemente vulnerable. El 31% de las personas sin hogar, psh en adelante, han intentado suicidarse. Si la salud mental es tab&uacute; en la sociedad convencional en este colectivo es otro nivel. Los procesos estigmatizadores construidos en la sociedad acerca de este grupo de personas es inconmensurable. El uso correcto del lenguaje es la base de todo. No son muchas de las cosas que se les dice ser, no son un saco de personas, ni una imagen &uacute;nica. Al igual que <strong>no son una historia &uacute;nica. </strong>Son muchas historias, individuales, fragmentadas, apagadas, anuladas, etc., esperando volver a ser en un mundo donde les han hecho estar sin ser.
    </p><p class="article-text">
        &laquo;La falta de hogar se produce cuando la vivienda se trata como una mercanc&iacute;a y no como un derecho humano&raquo;.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>-Leilani Farha-</em>
    </p><p class="article-text">
        La vivienda es un derecho. <em>&ldquo;Todos los espa&ntilde;oles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes p&uacute;blicos promover&aacute;n las condiciones necesarias y establecer&aacute;n las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilizaci&oacute;n del suelo de acuerdo con el inter&eacute;s general para impedir la especulaci&oacute;n&rdquo;. </em>As&iacute; lo recoge el art&iacute;culo 47 de la Constituci&oacute;n Espa&ntilde;ola de 1978. Cada uno que haga su interpretaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Escasa vez se plantea una alternativa habitacional como opci&oacute;n a entrar de nuevo en la rueda de la sociedad de la que han sido excluidos injusta e innecesariamente. <em>Housing first </em>es una metodolog&iacute;a que ofrece un hogar digno, individual, permanente y con apoyo profesional. Un id&iacute;lico pero que se ha efectuado en pa&iacute;ses como Finlandia con un 100% de &eacute;xito en su implementaci&oacute;n, seg&uacute;n cifras oficiales. Lo que nos hace pensar que en nuestra naci&oacute;n la problem&aacute;tica lejos de ser resuelta, todav&iacute;a est&aacute; por circunscribir . Hasta hace pocos a&ntilde;os, la forma de afrontar el sinhogarismo segu&iacute;a un modelo de atenci&oacute;n en escalera. Las personas ten&iacute;an que ir superando pasos poco a poco: de la calle a un albergue, del albergue a un alojamiento temporal y, como &uacute;ltimo escal&oacute;n, una vivienda permanente. En ese largo proceso, un alto porcentaje de personas volv&iacute;a a la calle. Housing First da la vuelta a ese modelo y comienza por la vivienda. La idea de Housing First surgi&oacute; hace dos d&eacute;cadas en EE.UU., bajo el paraguas de la organizaci&oacute;n <em>Pathways to Housing </em>y ya est&aacute; muy extendida.
    </p><p class="article-text">
        Seg&uacute;n la definici&oacute;n, el parque p&uacute;blico de vivienda intenta garantizar que ninguna unidad de convivencia se encuentre sin hogar en situaciones de emergencia social, al mismo tiempo que promueve viviendas de calidad por debajo del precio de mercado para garantizar la accesibilidad a la vivienda. Una lectura dulce de este contenido que lejos se encuentra de la realidad que afecta a miles y miles de personas en nuestro pa&iacute;s. Si la causa es la insuficiencia de recursos, escasez de planteamientos, nula gesti&oacute;n o intereses de por medio, no ser&eacute; yo quien lo afirme. La realidad es que hay otra realidad y que fingir ceguera ante &eacute;sta lo &uacute;nico que nos va a hacer es acarrear m&aacute;s y m&aacute;s pobreza. Quiz&aacute; el llamado <em>&ldquo;disconfort social&rdquo;</em>, que habla de la incomodidad que determinadas clases sociales sufren debido a la brecha social, haga que se marginen m&aacute;s y m&aacute;s a los colectivos degradados de la sociedad perpetuando este sistema de abuso social hacia el pobre. Esperemos que el t&eacute;rmino aporofobia, recientemente introducido en la RAE, consiga tipificar todos estos tipos de violencia y no consienta determinados excesos que se comenten hoy en d&iacute;a. Para todos que no lo sepan, existe un observatorio atento para los delitos de odio contra las psh. Estos delitos son una vulneraci&oacute;n flagrante de los derechos humanos. Visibilizar y condenar esta realidad es el primer paso para combatirla, debemos ser parte de la soluci&oacute;n, y con m&aacute;s raz&oacute;n si atendemos a que el 47% de las personas que se encuentran en esta situaci&oacute;n han sufrido o pueden verbalizar haber sufrido uno de estos delitos. Los testimonios, esos son los verdaderos testigos de la verdad, y aseguro que son desgarradores y veraces. Ojal&aacute; consigamos ser todos &ldquo;aporof&iacute;licos&rdquo; como bien defiende mi amigo Jes&uacute;s, psh por a&ntilde;os y que hoy en d&iacute;a contin&uacute;a su lucha por un techo digno.
    </p><p class="article-text">
        Somos pocos los que intervenimos activamente en este fen&oacute;meno social, nos gustar&iacute;a ser muchos m&aacute;s, contar con m&aacute;s voces alzadas. No como defensoras de la voz de otras personas sino como acompa&ntilde;antes de los gritos sordos que las personas en situaci&oacute;n de calle tienen a diario. No son invisibles, los invisibilizamos. No son mudos, les ponemos mute.
    </p><p class="article-text">
        &hellip;Nadie camina solo y va de la mano.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Gascón Vera]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 01 Sep 2021 20:58:16 +0000]]></pubDate>
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