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    <title><![CDATA[elDiario.es - Juan Moscoso del Prado]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/juan-moscoso-del-prado/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Juan Moscoso del Prado]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Por un acceso a la función pública equitativo y sin barreras invisibles]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acceso-funcion-publica-equitativo-barreras-invisibles_129_8293744.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0bb96f0d-e758-4b54-8c4f-d419fbfd9d3a_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Por un acceso a la función pública equitativo y sin barreras invisibles"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La oposición es un sistema con apariencia de objetividad que genera resultados injustos en todos los sentidos, y no solo regresivos en términos de la renta del aspirante. Tal y como está diseñado, el sistema genera costes directos y de oportunidad para los aspirantes</p></div><p class="article-text">
        El bloqueo de la renovaci&oacute;n del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha vuelto a abrir el debate acerca del sistema de acceso a la carrera judicial y a la funci&oacute;n p&uacute;blica en general.
    </p><p class="article-text">
        El problema no es que con el sistema actual de acceso se elija a personas que carezcan de los requisitos de m&eacute;ritos o capacidad exigibles, no, sino que descarta a muchos candidatos excelentes por razones ajenas a su m&eacute;rito o capacidad, alimentando el sesgo hacia los individuos o colectivos a los que la estructura del sistema de oposiciones beneficia al margen de su m&eacute;rito o capacidad.
    </p><p class="article-text">
        Los que aprueban son buenos, pero hay muchos cuando menos igual de buenos que no aprueban o que ni siquiera pueden plante&aacute;rselo (y optan por otros recorridos vitales a pesar de su val&iacute;a-m&eacute;rito).
    </p><p class="article-text">
        El sistema, tal y como est&aacute; dise&ntilde;ado estructuralmente, no ofrece las mismas oportunidades a todos. Por ello cualquier reforma del sistema de acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica debe perseguir asegurar a todo el mundo igualdad de acceso a igual m&eacute;rito o capacidad, corrigiendo los elementos que lo hacen desigual. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy, a igual m&eacute;rito y capacidad, no hay igualdad de oportunidades.
    </p><p class="article-text">
        El sistema actual pone el contador a cero para los aspirantes, ignorando todos los elementos objetivos que han acumulado hasta entonces -expediente acad&eacute;mico, formaci&oacute;n complementaria y de posgrado, becas, experiencia profesional-, aboc&aacute;ndoles a una competici&oacute;n en la que el lugar de residencia, la renta familiar, el entorno socio-cultural y profesional del aspirante o la edad y sexo condicionan subjetivamente el proceso e incluso lo determinan.
    </p><p class="article-text">
        En esta tribuna se desarrolla y completa la propuesta publicada como &ldquo;palanca&rdquo; en la Fundaci&oacute;n Felipe Gonz&aacute;lez en 2020: <a href="https://www.fundacionfelipegonzalez.org/igualdad-efectiva-en-el-mercado-de-trabajo/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&ldquo;Redistribuci&oacute;n de oportunidades. Por una pol&iacute;tica de defensa de la competencia para las personas en el mercado de trabajo&rdquo;.</a>
    </p><p class="article-text">
        La propuesta original es m&aacute;s amplia que lo que hoy se detalla porque contiene ideas destinadas a mejorar la igualdad de oportunidades en el mercado de trabajo en sentido amplio y no solo en cuanto al acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica o al empleo p&uacute;blico. Tambi&eacute;n, desarrolla la idea sobre la necesidad de &ldquo;redistribuir oportunidades&rdquo; con pol&iacute;ticas p&uacute;blicas dise&ntilde;adas con el fin de lograr, o al menos mejorar la situaci&oacute;n actual, q<span class="highlight" style="--color:white;">ue en la medida de lo posible las personas con los mismos m&eacute;ritos y capacidades tengan acceso a las mismas oportunidades,</span><span class="highlight" style="--color:white;"><strong> </strong></span><span class="highlight" style="--color:white;">o cuando menos similares, en el mercado de trabajo en un sentido amplio -p&uacute;bico y tambi&eacute;n privado-, as&iacute; como en la financiaci&oacute;n e instrumentaci&oacute;n de pol&iacute;ticas transversales de refuerzo de la igualdad de oportunidades en el mercado de trabajo, e incluso de vigilancia y defensa de la misma.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El acceso al trabajo en igualdad de oportunidades laborales reales, hoy, por muchas razones, no resiste un an&aacute;lisis exhaustivo en t&eacute;rminos de justicia atendiendo a condiciones objetivas y de esfuerzo, de m&eacute;rito y capacidad. Este debate forma parte del que se viene desarrollando desde hace tiempo en torno al concepto de &ldquo;meritocracia&rdquo;, reavivado en 2021 con la publicaci&oacute;n de &ldquo;La Tiran&iacute;a de la Meritocracia&rdquo; de Michael Sandell.</span>
    </p><p class="article-text">
        Pues bien, en este contexto, respecto a la cuesti&oacute;n del acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica, la propuesta que se plantea es la de modificaci&oacute;n del sistema actual de acceso al empleo p&uacute;blico, lo que en Espa&ntilde;a llamamos Funci&oacute;n P&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Un sistema de acceso que no garantiza la igualdad de oportunidades, por definici&oacute;n, producir&aacute; un resultado ineficiente en el que habr&aacute; ganadores y perdedores. La teor&iacute;a econ&oacute;mica ofrece herramientas de an&aacute;lisis. La literatura econ&oacute;mica lleva siglo y medio analizando las consecuencias de lo que se conoce como &ldquo;competencia imperfecta&rdquo;, desde Alfred Marshall y su disc&iacute;pulo Arthur Pigou al final del XIX. Hace ya casi un siglo desde que Joan Robinson explic&oacute; en 1933 que la competencia siempre es imperfecta, pero ello no quiere decir que no se puedan mejorar las condiciones bajo las que se desarrolla aproxim&aacute;ndolas hacia el ideal de perfecci&oacute;n que no es otro que el de igualdad. Respecto a la igualdad de oportunidades y la justicia del resultado, desde la filosof&iacute;a pol&iacute;tica, John Rawls en su teor&iacute;a de la Justicia subraya que, en democracia, se debe saber combinar la igualdad fundamental de todos los miembros de la sociedad con las desigualdades justas que surgen de una competici&oacute;n meritocr&aacute;tica equitativa. El sistema debe ser equitativo. En ese sentido, esta es una propuesta intr&iacute;nsecamente liberal y por supuesto progresista. Tambi&eacute;n, anti corporativa y anti privilegios.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Siguiendo el debate de estas semanas, en Espa&ntilde;a el acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica, en especial a sus principales cuerpos de &eacute;lite, se realiza por el procedimiento de oposici&oacute;n. Un sistema con apariencia de objetividad que genera resultados injustos en todos los sentidos, y no solo regresivos en t&eacute;rminos de la renta del aspirante. Tal y como est&aacute; dise&ntilde;ado, el sistema de acceso genera costes directos y de oportunidad para los aspirantes.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Costes directos muy elevados, tanto que pueden resultar inasumibles de entrada, y asim&eacute;tricos, porque no dependen de los elementos objetivos propios de los candidatos que deber&iacute;an ser evaluados. Costes como el dinero necesario para pagar preparadores, academias, manutenci&oacute;n y residencia en Madrid, donde hay que estar para preparar la mayor&iacute;a de esas pruebas (no es el caso de &ldquo;judicatura&rdquo; por su mayor plantilla e implantaci&oacute;n por todo el territorio, s&iacute; de los cuerpos que se concentran en Madrid o en el extranjero), desplazamientos; el tiempo invertido en una etapa crucial para la conformaci&oacute;n de y consolidaci&oacute;n de una carrera profesional-, y tambi&eacute;n costes de oportunidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Este tipo de costes, los costes de oportunidad, son aquellos que los economistas definimos como &ldquo;el coste de la alternativa a la que renunciamos cuando tomamos una determinada decisi&oacute;n, incluyendo los beneficios que podr&iacute;amos haber obtenido de haber escogido la opci&oacute;n alternativa&rdquo;.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute;, por ejemplo, un graduado con un expediente acad&eacute;mico mediocre, de un entorno social de renta alto, o que forma parte por v&iacute;nculos familiares o de amistad de un ambiente profesional reconocido, puede invertir a&ntilde;os en preparar una oposici&oacute;n, por ejemplo, notar&iacute;as, a sabiendas que, incluso sin aprobarla, podr&aacute; orientar su carrera despu&eacute;s hacia ese campo, por ejemplo, en el &aacute;mbito privado. En este caso los costes directos que puede asumir gracias a su bienestar familiar o personal -preparaci&oacute;n y tiempo- se ven compensados porque puede considerar la preparaci&oacute;n como una &ldquo;formaci&oacute;n&rdquo; o inversi&oacute;n. Su entorno le garantiza no solo renta sino cierta seguridad profesional cualquiera que sea el resultado de su intento, apruebe o no. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por contra, un graduado brillante de una familia sin recursos y/o desconectada del mundo profesional al que desea dirigir su carrera, si no aprueba sabe que con mucha probabilidad no tendr&aacute; otra oportunidad para comenzar su carrera profesional en el resto de su vida. Este segundo candidato sabe que si lo intenta debe, primero, poder financiarlo -coste directo-, y en segundo lugar asumir un coste de oportunidad inmenso -un riesgo- porque si no las supera tendr&aacute; graves problemas para reengancharse a la vida profesional. A este aspirante no le habr&aacute; servido de nada el esfuerzo p&uacute;blico y familiar para ir a la universidad ni el suyo propio de haber obtenido un gran expediente. Obviamente, algunos con este tipo perfil lo intentan, muchos, aunque se la juegan, y lo consiguen a pesar de las barreras que existen para su perfil. L&oacute;gicamente, su proporci&oacute;n sobre el total es menor que la que un sistema sin esos sesgos establecer&iacute;a porque a muchos con ese perfil el sistema les imposibilita competir. El problema del sistema es que no mide elementos objetivos basados en el estricto m&eacute;rito y capacidad evaluados de modo neutral.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">El sistema vulnera el principio de igualdad al no garantizar las mismas oportunidades a los concurrentes porque, aunque permite seleccionar perfiles capacitados, lo hace solo entre un grupo reducido de candidatos. Los que lo superan est&aacute;n preparados, esa no es la cuesti&oacute;n, el problema es que hay much&iacute;simos potenciales candidatos con los mismos o mejores m&eacute;ritos y capacidades que no pueden competir. El resultado est&aacute; sesgado.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La resistencia al cambio del sistema de acceso se apoya en que las pruebas del sistema de oposiciones guardan la apariencia de neutralidad por ser iguales para todos, negando de entrada su car&aacute;cter injusto y falta de equidad, rasgos que excluyen de entrada a potenciales candidatos por razones ajenas al m&eacute;rito y capacidad. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La mejor manera de desmontar el inmovilismo que se defiende desde diferentes &aacute;mbitos como el pol&iacute;tico, por comodidad con el resultado del sistema actual por ejemplo por el perfil de los que aprueban, o el corporativo, en defensa de sus intereses gremiales, es se&ntilde;alar los principales sesgos, costes asim&eacute;tricos, ineficiencias y barreras invisibles del sistema de oposiciones agrup&aacute;ndolos en siete categor&iacute;as:</span>
    </p><p class="article-text">
        1.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Ignora el expediente acad&eacute;mico y educativo que es el elemento e indicador m&aacute;s objetivo y neutral que existe, cualesquiera que sean la renta u otros elementos propios del opositor. El expediente acad&eacute;mico se construye en condiciones de igualdad mucho m&aacute;s perfectas que la preparaci&oacute;n de las pruebas memor&iacute;sticas. La</span>s pruebas memor&iacute;sticas no guardan excesiva relaci&oacute;n con el m&eacute;rito o capacidad real acad&eacute;mico y/o profesional de la persona, sino que m&aacute;s bien son medida de un esfuerzo memor&iacute;stico elevado a la categor&iacute;a de proeza temporal, de corto recorrido y que exige a&ntilde;os de concentraci&oacute;n. Una manera de medir que no constituye una interpretaci&oacute;n &ldquo;justa&rdquo; del m&eacute;rito y capacidad. Tambi&eacute;n, un gigantesco derroche de tiempo y esfuerzo.
    </p><p class="article-text">
        2.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">No toma en cuenta el coste econ&oacute;mico y el tiempo de preparaci&oacute;n, raz&oacute;n por la que los aspirantes cuyas familias no pueden financiar los a&ntilde;os que dedicar&aacute;n a preparar las oposiciones sufren una clara discriminaci&oacute;n por renta. Existen pruebas selectivas de acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica que han superado este problema, por ejemplo el MIR para los graduados en medicina y el sistema de acceso a las Academias Militares, simplemente porque el contenido de las pruebas es de car&aacute;cter general o espec&iacute;fico de la carrera en cuesti&oacute;n -medicina- sin exigir el desarrollo memor&iacute;stico que convierte las pruebas en algo diferente. Este modelo no se generaliza por presiones corporativas.</span>
    </p><p class="article-text">
        3.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Asimetr&iacute;a del coste oportunidad del tiempo invertido. Como se explicaba antes, los aspirantes sufren un coste oportunidad al optar por no trabajar inmediatamente despu&eacute;s de finalizar sus estudios, que son los a&ntilde;os determinantes para sus futuras carreras profesionales, y el momento m&aacute;s habitual con el sistema actual para intentar &ldquo;ingresar&rdquo; en la administraci&oacute;n. De hecho, el sistema en la pr&aacute;ctica imposibilita hacerlo en momentos profesionales posteriores. Ese coste oportunidad es mayor cuanto menor es la renta familiar del aspirante y cuanto menor es su vinculaci&oacute;n social con entornos profesionales cualificados y din&aacute;micos. Este hecho tambi&eacute;n est&aacute; vinculado con el mal funcionamiento del mercado de trabajo en el sector privado.</span>
    </p><p class="article-text">
        4.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Imprevisibilidad e irregularidad de la oferta p&uacute;blica de empleo y de las convocatorias de oposiciones. Desde hace d&eacute;cadas lo habitual es ofrecer plazas de modo irregularidad e intermitente, sin ninguna certeza, hecho que eleva todav&iacute;a los costes directos para todos los aspirantes y los costes de oportunidad para los m&aacute;s humildes. Los aspirantes de rentas altas asumen mejor el coste de la incertidumbre prepar&aacute;ndose concienzudamente con contenidos de todo tipo, aprendiendo idiomas o simplemente esperando, lustros incluso, a que se publiquen las convocatorias y &ldquo;salgan las plazas&rdquo; o lo hagan en n&uacute;mero suficiente. Los modestos suelen abandonar masivamente la preparaci&oacute;n cuando se suspenden o &ldquo;congelan&rdquo; las convocatorias. Esta pr&aacute;ctica convierte con frecuencia las oposiciones en una carrera de resistencia muy sesgada que nada tiene que ver con el m&eacute;rito o capacidad. Esta pr&aacute;ctica adem&aacute;s ha generado otro tipo de clara discriminaci&oacute;n entre cohortes o quintas. Las quintas que terminaron su carrera en tiempos de crisis -1989-1995, 2008-2016- lo han tenido imposible. Otras quintas, por el contrario, han conocido tiempos en los que no se cubr&iacute;an las plazas.</span>
    </p><p class="article-text">
        5.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Cultural centralista y discriminaci&oacute;n territorial. El sistema discrimina a los candidatos que no viven en Madrid o en un grupo muy reducido de grandes ciudades. Solo ah&iacute; es posible &ldquo;prepararse&rdquo; con garant&iacute;as, tanto por razones de costes como de disponibilidad real de informaci&oacute;n relevante para superar el ejercicio memor&iacute;stico y adquirir la cultura corporativa que lo acompa&ntilde;a (punto 7.).</span>
    </p><p class="article-text">
        6.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">El sistema desprecia la formaci&oacute;n complementaria -posgrado- y la experiencia laboral. El sistema no se limita a ignorar el expediente acad&eacute;mico de los aspirantes -el indicador m&aacute;s objetivo que existe-, sino que relega e incluso discrimina a los &ldquo;excelentes&rdquo; entendidos como aquellos que continuaron sus estudios -m&aacute;ster, MBA, doctorados, investigaci&oacute;n- por ejemplo, con becas nacionales, europeas o internacionales, con frecuencia becas p&uacute;blicas lo cual implica una inversi&oacute;n considerable de recursos p&uacute;blicos. No tiene ning&uacute;n sentido someter a esos candidatos a rigurosos procesos de selecci&oacute;n para asistir a los centros acad&eacute;micos m&aacute;s exigentes del mundo y concederles becas para, despu&eacute;s, no poder considerarlos como candidatos a funcionarios porque se les obliga a retornar a la casilla de salida tras a&ntilde;os de esfuerzo como estudiantes de posgrado. La consecuencia es que se priva irremediablemente al sector p&uacute;blico y a la administraci&oacute;n de valiosos perfiles que se ven forzados a elegir otros recorridos profesionales. Ello es discriminatorio e ineficiente como pr&aacute;ctica selectiva de recursos humanos, y supone una asignaci&oacute;n ineficiente de recursos para nuestra sociedad, un coste para la sociedad. Mi buen amigo Luis Garicano, por ejemplo, estudi&oacute; dos carreras con brillantez en la universidad p&uacute;blica, un master en el Colegio de Europa de Brujas con beca, un doctorado en la Universidad de Chicago con beca, escribi&oacute; su tesis bajo la direcci&oacute;n de un premio N&oacute;bel de econom&iacute;a -a&ntilde;os de rigor y esfuerzo intelectual- pero no podr&aacute; nunca trabajar en el Ministerio de Econom&iacute;a (salvo que alg&uacute;n d&iacute;a sea ministro). Algo similar ocurre con las personas con experiencia profesional valiosa, tanto la obtenida en el sector privado o en la universidad como aquellos que han trabajado en organismos internacionales y multilaterales o la Uni&oacute;n Europea. Su consideraci&oacute;n como m&eacute;rito por la Administraci&oacute;n P&uacute;blica permitir&iacute;a el acceso al sector p&uacute;blico de personas con perfiles y experiencias previas que, por otra parte, cada vez son m&aacute;s necesarios.</span>
    </p><p class="article-text">
        7.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<span class="highlight" style="--color:white;">Existencia de una cultura corporativa poco accesible y opaca. La fragmentaci&oacute;n de los cuerpos de &eacute;lite en compartimentos estancos sin posibilidad alguna de movilidad transversal tambi&eacute;n genera problemas. Por un lado, es un absurdo econ&oacute;mico salvo para algunas contadas excepciones. Probablemente todos los cuerpos de la Administraci&oacute;n General del Estado podr&iacute;an ser unificados como en Francia en un acceso &uacute;nico &ndash;Escuela nacional de Administraci&oacute;n (ENA) o como la Comisi&oacute;n Europea-, otro para el Poder Judicial, y poco m&aacute;s, salvo los que exigen un conocimiento espec&iacute;fico como la medicina y personal sanitario o los ej&eacute;rcitos.</span> Los contenidos particulares que exige el empleo p&uacute;blico pueden adquirirse en los cursos que se imparten tras el ingreso, y adem&aacute;s cambian r&aacute;pidamente.<span class="highlight" style="--color:white;"> Por otro lado, ese corporativismo ha propiciado que cada oposici&oacute;n haya desarrollado contenidos de car&aacute;cter endog&aacute;mico que son relevantes para poderla superar. Este tipo de contenidos no corresponden necesariamente con materiales objetivos o acad&eacute;micos, sino propios de la cultura corporativa de cada familia profesional que defiende su existencia y escalaf&oacute;n con determinaci&oacute;n. Son contenidos que en la pr&aacute;ctica constituyen barreras de entrada para los ajenos al grupo, marcadores que solo pueden obtenerse en el ecosistema corporativo al que se desea ingresar, lo cual promueve la existencia de sagas y una categor&iacute;a especial de subjetividades, una vez m&aacute;s con apariencia de neutralidad.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Por todas estas razones, el sistema de reformarse con profundidad, pensando en la reparaci&oacute;n de todos los elementos de desigualdad enumerados. As&iacute;, por ejemplo, la propuesta de creaci&oacute;n de un sistema de becas para que j&oacute;venes de familias con pocos recursos puedan financiar la preparaci&oacute;n de oposiciones resolver&iacute;a en parte el problema enumerado como 2., mientras que los otros seis -1., 3., 4., 5., 6., 7.-, origen de irreversibles barreras invisibles, seguir&iacute;an existiendo igual por ser consecuencia directa de la estructura del sistema. Una propuesta, por tanto, bien intencionada pero insuficiente y probablemente sin efectos pr&aacute;cticos. Una reforma efectiva debe afectar la naturaleza de los siete puntos enumerados.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">La reforma que el sistema de acceso a la funci&oacute;n p&uacute;blica necesita no exige eliminar el sistema de oposici&oacute;n porque tiene sentido para habilitar una v&iacute;a de entrada, por ejemplo, para vocaciones p&uacute;blicas no respaldadas por expedientes acad&eacute;micos excelentes, aunque existen ejemplos en pa&iacute;ses de nuestro entorno que muestran que la totalidad de ingresos y contrataciones se pueden hacer sin problemas y de manera objetiva por otras v&iacute;as no memor&iacute;sticas, y como de hecho se hace tambi&eacute;n en Espa&ntilde;a para plazas de cuerpos y escalas intermedias adem&aacute;s de los ejemplos ya se&ntilde;alados en el punto 2.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Mi propuesta de reforma es acabar con la exclusividad del sistema de oposici&oacute;n reemplaz&aacute;ndolo en gran medida por el de concurso.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">&iquest;C&oacute;mo? Por ejemplo destinando un 25% de plazas al sistema de oposici&oacute;n, otro 25% para un cupo de ingreso para graduados sin experiencia laboral &nbsp;seleccionados por m&eacute;ritos acad&eacute;micos y/o alg&uacute;n tipo de examen no memor&iacute;stico, un tercer 25% por concurso para permitir el acceso tras una primera etapa de experiencia profesional -por ejemplo 4/5 a&ntilde;os como hace la Uni&oacute;n Europea en sus convocatorias- y/o tras haber culminado estudios complementarios de postgrado, y un 25% final por concurso tambi&eacute;n para accesos posteriores con m&aacute;s experiencia de trabajo, por ejemplo, a partir de 10 a&ntilde;os como ya se hace por ejemplo en judicatura con el llamado 4&ordm; turno -sistema de ingreso a la categor&iacute;a de magistrado mediante concurso entre juristas de reconocida competencia y con m&aacute;s de diez a&ntilde;os de ejercicio profesional-.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">As&iacute; mismo, se deber&aacute; dotar a las convocatorias de estabilidad y certidumbre, programando calendarios de convocatorias para largos periodos de tiempo, por lo menos 5 a&ntilde;os, para garantizar un m&iacute;nimo de previsibilidad y facilitar la planificaci&oacute;n de convocatorias estables en el tiempo similares y garantizar la equidad entre cohortes demogr&aacute;ficas.</span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">Esta reforma exige mucho rigor en los criterios, transparencia y objetividad, no en vano las oposiciones subsisten tambi&eacute;n, a pesar de su evidentes sesgos e injusticias, porque con las mismas es dif&iacute;cil hacer trampas -probablemente el argumento m&aacute;s habitual de sus propagandistas-. Por ello habr&aacute; que dise&ntilde;ar unas nuevas reglas m&aacute;s garantistas y que sean justas para todos. </span>
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:white;">En definitiva, medidas imprescindibles para hacer que &ldquo;esa competici&oacute;n meritocr&aacute;tica sea equitativa&rdquo;, en palabras de John Rawls, porque ahora no lo es.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Juan Moscoso del Prado]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/acceso-funcion-publica-equitativo-barreras-invisibles_129_8293744.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 13 Sep 2021 21:00:14 +0000]]></pubDate>
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