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    <title><![CDATA[elDiario.es - Leila Chaïbi]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/leila-chaibi/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Leila Chaïbi]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El Parlamento Europeo empieza a poner coto a la economía de plataformas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/euroblog/parlamento-europeo-empieza-poner-coto-economia-plataformas_132_8332333.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/fc1ea526-c088-4619-9c5c-f8aa8ddf3995_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El Parlamento Europeo empieza a poner coto a la economía de plataformas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Eurocámara ha aprobado una resolución que exige que los trabajadores de plataformas tengan los mismos derechos y la misma protección social que el resto. El modelo de Uber y otras compañías no afecta solo a determinados sectores, sino que ataca la sostenibilidad de los Estados de Bienestar</p></div><p class="article-text">
        El fil&oacute;sofo Zygmunt Bauman acu&ntilde;&oacute; el t&eacute;rmino &ldquo;modernidad l&iacute;quida&rdquo; para referirse a este momento de la historia en el que &ldquo;realidades s&oacute;lidas&rdquo; <span class="highlight" style="--color:white;">como la comunidad, el trabajo, las relaciones, el espacio y el tiempo </span>se han diluido. La liquidez sin contornos nos deja sin anclajes, fragmentados y con serias dificultades para articular respuestas colectivas a la p&eacute;rdida de suelo democr&aacute;tico, a la crisis clim&aacute;tica y a los cambios en el mundo del trabajo.
    </p><p class="article-text">
        Flexibilidad, transformaci&oacute;n, fluidez, adaptaci&oacute;n. El lenguaje de Silicon Valley impregna todos los &aacute;mbitos de la vida: el laboral, el afectivo e incluso el de la salud mental, y su modelo se extiende a toda la econom&iacute;a. &ldquo;La <em>uberizaci&oacute;n</em> no afecta solo a algunos sectores: es un modelo que presiona los derechos a la baja para todo el mundo. Antes se luchaba por la jornada de ocho horas, por el derecho a huelga, por los salarios, por la protecci&oacute;n social... Ahora tenemos que luchar para que se nos reconozca como <em>trabajadores</em>&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Lo explicaba un miembro de 'Correos en Lucha' d&iacute;as antes de que <a href="https://www.eldiario.es/economia/eurocamara-exige-condiciones-justas-riders-trabajadores-plataformas_1_8305335.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Parlamento Europeo aprobase una resoluci&oacute;n</a> que exige eso mismo: la &ldquo;presunci&oacute;n de relaci&oacute;n laboral&rdquo; entre los trabajadores de plataformas y las empresas a trav&eacute;s de las cuales prestan servicios, para acabar con la figura del falso aut&oacute;nomo. Esta presunci&oacute;n ser&aacute; &ldquo;refutable&rdquo; y la carga de la prueba recaer&aacute; en la empresa: es decir, ser&aacute; la compa&ntilde;&iacute;a la que tenga que demostrar que no existe una relaci&oacute;n laboral. Hasta ahora eran los empleados quienes ten&iacute;an que <a href="https://www.eldiario.es/economia/hay-sentencia-supremo-glovo-riders-son-trabajadores-empresa-no-mera-intermediaria_1_6258022.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">acudir a la justicia para lograr su reconocimiento</a>.
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 2020, el Tribunal Supremo dictamin&oacute; que los repartidores de Glovo eran trabajadores de la empresa, puesto que la plataforma no era una &ldquo;mera intermediaria&rdquo;, sino que fijaba el precio y &ldquo;las condiciones esenciales del servicio&rdquo;. La 'Ley Rider' espa&ntilde;ola que entr&oacute; en vigor en agosto es la primera norma de un pa&iacute;s europeo que contempla la presunci&oacute;n de laboralidad<strong>.</strong> La senda abierta por el Ministerio de Trabajo servir&aacute; como referencia para la propuesta de regulaci&oacute;n que la Comisi&oacute;n Europea deber&aacute; presentar a finales de a&ntilde;o, enmarcada en <a href="https://ec.europa.eu/info/strategy/priorities-2019-2024/economy-works-people/jobs-growth-and-investment/european-pillar-social-rights/european-pillar-social-rights-20-principles_es" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el Pilar Europeo de Derechos Sociales.</a> 
    </p><p class="article-text">
        La resoluci&oacute;n aprobada por el Parlamento es clara: los trabajadores de plataformas deben tener los mismos derechos laborales y la misma protecci&oacute;n social que el resto. Adem&aacute;s, rechaza la creaci&oacute;n de un &ldquo;tercer estatuto&rdquo; entre el trabajo por cuenta propia y el trabajo por cuenta ajena. Esta figura &ldquo;intermedia&rdquo; ha sido la apuesta de Emmanuel Macron, quien, a diferencia de Yolanda D&iacute;az en Espa&ntilde;a, ha actuado como 'relaciones p&uacute;blicas' de Uber y Deliveroo en Francia. Para el presidente, la iniciativa lanzada por la Comisi&oacute;n es una oportunidad para incluir los intereses de las plataformas en la propuesta legislativa de los pr&oacute;ximos meses, en lugar de obligar a las compa&ntilde;&iacute;as a respetar la actual normativa laboral. As&iacute;, mientras en toda Europa los jueces reconocen la utilizaci&oacute;n sistem&aacute;tica y fraudulenta de falsos aut&oacute;nomos por parte de las plataformas (hay sentencias similares en Italia, Reino Unido, Holanda...), Macron y las compa&ntilde;&iacute;as de trabajo digital pretenden legalizar dicha pr&aacute;ctica con una figura a medida. Un 'salvoconducto' que permitir&iacute;a a las plataformas establecer un v&iacute;nculo de subordinaci&oacute;n sin asumir sus obligaciones como empleadores. Afortunadamente, el Parlamento ha descartado esta opci&oacute;n y ha adoptado una postura garantista.
    </p><p class="article-text">
        El texto logr&oacute; un amplio apoyo en la Euroc&aacute;mara, con el voto en contra de la extrema derecha. Hubo, eso s&iacute;, importantes debates sobre el uso del lenguaje, que describe realidades y tambi&eacute;n las fabrica. &ldquo;El trabajo en plataformas puede crear empleo, aumentar las posibilidades de elecci&oacute;n, ofrecer ingresos adicionales y reducir los obst&aacute;culos para acceder al mercado laboral&rdquo;, dice uno de los <em>considerandos</em> que los liberales incluyeron en el texto. Donde ellos ven las &ldquo;oportunidades&rdquo; de las &ldquo;formas modernas de empleo&rdquo;, nosotras vemos la peligrosa actualizaci&oacute;n de viejas formas de explotaci&oacute;n y desprotecci&oacute;n laboral. Donde ellos ven &ldquo;ingresos adicionales&rdquo;, nosotras vemos salarios insuficientes. Donde ellos ven &ldquo;menos obst&aacute;culos&rdquo;, nosotras vemos precariedad y empleo de baja calidad. Adem&aacute;s, &iquest;se puede llamar &ldquo;posibilidad de elecci&oacute;n&rdquo; a decidir en qu&eacute; franja horaria quieres ponerte al servicio del algoritmo? El Tribunal Supremo ya nos ha dicho que no. 
    </p><p class="article-text">
        El Parlamento exige tambi&eacute;n que se garantice &ldquo;una gesti&oacute;n de algoritmos transparente, &eacute;tica y no discriminatoria&rdquo;, porque su uso &ldquo;puede dar lugar a desequilibrios de poder y a opacidad en relaci&oacute;n con la toma de decisiones, as&iacute; como al control y la vigilancia basados en la tecnolog&iacute;a, lo que podr&iacute;a exacerbar las pr&aacute;cticas discriminatorias y conllevar riesgos para la privacidad, la salud y la seguridad de los trabajadores y la dignidad humana&rdquo;. Y alerta, adem&aacute;s, sobre el sesgo de g&eacute;nero, origen u orientaci&oacute;n sexual de los datos recopilados por las plataformas a partir de las calificaciones de los usuarios, algo que incide en el reparto de tareas y en la fijaci&oacute;n de los precios.
    </p><p class="article-text">
        La aplicaci&oacute;n de la Inteligencia Artificial (AI) a la organizaci&oacute;n y asignaci&oacute;n del trabajo entra&ntilde;a varios riesgos: los laborales (la falta de transparencia sobre su funcionamiento impide que los trabajadores puedan impugnar las 'decisiones' del algoritmo o afrontar con informaci&oacute;n suficiente la negociaci&oacute;n colectiva, ya de por s&iacute; debilitada con la atomizaci&oacute;n de la fuerza de trabajo); los &eacute;ticos (mediante la posible reproducci&oacute;n de prejuicios en la recogida de datos y en el reparto de tareas); y los relacionados con la privacidad<strong> </strong>(debido a su potencial de vigilancia, tanto de los trabajadores como de los usuarios de sus servicios). En este aspecto, habr&iacute;a que empezar regulando<span class="highlight" style="--color:white;"> la AI de forma igual de garantista que la normativa europea de protecci&oacute;n de datos.</span>
    </p><p class="article-text">
        Por &uacute;ltimo, conviene recordar el impacto que este modelo de negocio tiene sobre los sistemas p&uacute;blicos de protecci&oacute;n<strong>.</strong> La<em> uberizaci&oacute;n</em> debilita los cimientos mismos del Estado de Bienestar, entre otras cosas, porque gravar de forma justa la econom&iacute;a digital sigue siendo un reto pendiente en todo el mundo. Por un lado, compa&ntilde;&iacute;as como Uber eluden impuestos fijando sus sedes en pa&iacute;ses con baja tributaci&oacute;n (el <em>dumping</em> fiscal de Holanda al resto de la UE es palmario), y por otro, como el empleo que ofrece es muy precario y las cotizaciones que se pagan son muy bajas, su aportaci&oacute;n a las arcas p&uacute;blicas es paup&eacute;rrima. La econom&iacute;a de plataforma hurta ingresos al Estado, que dispone de menos recursos para invertir en servicios p&uacute;blicos y pol&iacute;ticas sociales.
    </p><p class="article-text">
        Frente a esta situaci&oacute;n, la construcci&oacute;n de alianzas entre trabajadores es imprescindible, puesto<strong> </strong>que la p&eacute;rdida de seguridad material y la 'liquidez' del empleo se produce en un contexto global en el que la capacidad de negociaci&oacute;n colectiva y la fuerza sindical se han reducido. <span class="highlight" style="--color:white;">Solo as&iacute; seremos capaces de desenmascarar y hacer frente a un modelo que se quiere construir desde el recorte de los derechos laborales m&aacute;s esenciales.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[María Eugenia R. Palop, Leila Chaïbi]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 30 Sep 2021 20:24:08 +0000]]></pubDate>
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      <media:keywords><![CDATA[Precariedad laboral]]></media:keywords>
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