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    <title><![CDATA[elDiario.es - Natalia Fabra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/natalia-fabra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Natalia Fabra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[¿Qué control de fusiones queremos para Europa?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/control-fusiones-queremos-europa_129_12670479.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f9d958b3-a268-44a8-bbfc-44736c9fcbee_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="¿Qué control de fusiones queremos para Europa?"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La carga de la prueba debería invertirse: que no sea la Comisión Europea —como hasta ahora— la que tenga que demostrar que una fusión entre rivales es anticompetitiva para vetarla, sino que sean las propias empresas las que acrediten que su operación no perjudicará a los consumidores</p></div><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea ha iniciado la revisi&oacute;n de sus &ldquo;Directrices sobre Fusiones&rdquo;, el marco que establece c&oacute;mo evaluar las concentraciones empresariales desde el punto de vista de la competencia. Durante las dos d&eacute;cadas transcurridas desde su &uacute;ltima redacci&oacute;n, la econom&iacute;a ha vivido transformaciones profundas y la investigaci&oacute;n acad&eacute;mica ha aportado nueva luz sobre los efectos de las fusiones. Esta actualizaci&oacute;n llega, por tanto, en un momento especialmente relevante.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La pregunta clave es: &iquest;hay que relajar o endurecer el control de fusiones? En los &uacute;ltimos meses, la Comisi&oacute;n Europea ha recibido presiones para suavizar la vigilancia, con el argumento de que as&iacute; se impulsar&iacute;a la inversi&oacute;n, la innovaci&oacute;n y la creaci&oacute;n de &ldquo;campeones europeos&rdquo; capaces de competir globalmente. Tambi&eacute;n se ha reclamado que, adem&aacute;s de la competencia, se incorporen nuevos objetivos &mdash;medioambientales, geopol&iacute;ticos o industriales&mdash; a la hora de decidir si se aprueba una fusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Nosotros defendemos que existen fundamentos emp&iacute;ricos y te&oacute;ricos para reforzar, y no debilitar, el control de fusiones. Y, aunque no creemos justificado modificar el marco general de evaluaci&oacute;n de fusiones en Europa, que se ha mostrado robusto, s&iacute; consideramos necesario modernizar las Directrices en algunos aspectos clave. En este art&iacute;culo aportamos algunas ideas para orientar e informar este proceso de modernizaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Una vista r&aacute;pida de los datos hace dif&iacute;cil sostener que el control de fusiones haya ralentizado el crecimiento o mermado la productividad en Europa. Entre 2015 y 2024, la Comisi&oacute;n revis&oacute; 2.833 operaciones: aprob&oacute; todas menos nueve y s&oacute;lo impuso remedios a un 5 % de las fusiones aprobadas, por debajo de la media hist&oacute;rica del 7 %. Las autoridades nacionales han sido, si cabe, m&aacute;s laxas que la propia Comisi&oacute;n. No parece, por tanto, que el control de fusiones haya sido excesivo; la evidencia emp&iacute;rica, de hecho, apunta en sentido contrario.
    </p><p class="article-text">
        La teor&iacute;a econ&oacute;mica es clara: cuando dos competidores se fusionan, los consumidores suelen salir perjudicados, en forma de mayores precios y menor calidad. S&oacute;lo si la operaci&oacute;n genera fuertes ganancias de eficiencia es posible revertir esos da&ntilde;os. Por ello, bajo determinados supuestos, la carga de la prueba deber&iacute;a invertirse: que no sea la Comisi&oacute;n Europea &mdash;como hasta ahora&mdash; la que tenga que demostrar que una fusi&oacute;n entre rivales es anticompetitiva para vetarla, sino que sean las propias empresas las que acrediten que su operaci&oacute;n no perjudicar&aacute; a los consumidores.
    </p><p class="article-text">
        En distintos sectores &mdash;no s&oacute;lo en el digital&mdash; se observa un fen&oacute;meno recurrente: la compra por parte de empresas dominantes de otras que podr&iacute;an convertirse en futuros competidores. Estas operaciones, a menudo invisibles para el regulador por involucrar a empresas con un todav&iacute;a bajo volumen de negocio, pueden generar importantes da&ntilde;os para los consumidores al eliminar la rivalidad futura. La competencia que nace de la innovaci&oacute;n y de la entrada de nuevos actores no puede prosperar si estas adquisiciones se aprueban sin un examen exhaustivo.
    </p><p class="article-text">
        Aunque las Directrices no son el instrumento para modificar la carga de la prueba ni las reglas de notificaci&oacute;n de fusiones, se&ntilde;alamos estas carencias para subrayar el problema de fondo: un control de fusiones insuficiente. Existen otras deficiencias que s&iacute; pueden abordarse a trav&eacute;s de la revisi&oacute;n de las Directrices sobre fusiones.
    </p><p class="article-text">
        Por ejemplo, durante a&ntilde;os, los reguladores han mostrado escasa preocupaci&oacute;n por las fusiones entre empresas que no compiten directamente en el mismo mercado. Sin embargo, la teor&iacute;a econ&oacute;mica ha demostrado que, cuando las empresas implicadas poseen un poder de mercado significativo, sus efectos pueden tambi&eacute;n ser perjudiciales. En sus nuevas Directrices, la Comisi&oacute;n Europea deber&iacute;a de abandonar el enfoque <em>laissez-faire</em> que hasta ahora hab&iacute;a aplicado a este tipo de fusiones.
    </p><p class="article-text">
        En la &uacute;ltima d&eacute;cada, la Comisi&oacute;n Europea ha prestado mayor atenci&oacute;n a los impactos de las fusiones sobre la innovaci&oacute;n, la inversi&oacute;n y la diversidad de la oferta. Una fusi&oacute;n puede parecer inocua o incluso positiva a corto plazo, pero acabar debilitando a los rivales al privarles de datos, recursos o escala imprescindibles para competir en el futuro. Considerar estos aspectos no exige un cambio de paradigma &mdash;preservar el bienestar del consumidor requiere analizar los efectos no s&oacute;lo sobre los precios, sino tambi&eacute;n sobre la calidad de los bienes y servicios, incluyendo factores medioambientales y de seguridad de suministro&mdash;, pero s&iacute; interpretarlos de forma din&aacute;mica para evitar p&eacute;rdidas de bienestar a largo plazo. Por ello, las nuevas Directrices deber&iacute;an dar mayor peso al an&aacute;lisis de la evoluci&oacute;n futura del mercado, incluyendo el an&aacute;lisis de las barreras a la entrada y a la expansi&oacute;n de las empresas existentes.
    </p><p class="article-text">
        En el debate p&uacute;blico, a menudo se presentan la competencia y la sostenibilidad como objetivos antag&oacute;nicos. Pero la evidencia econ&oacute;mica sugiere lo contrario. Por ello, el control de fusiones no s&oacute;lo preserva la competencia, sino que tambi&eacute;n puede impulsar la innovaci&oacute;n en este &aacute;mbito. Esto es particularmente importante para la transici&oacute;n ecol&oacute;gica, porque una fusi&oacute;n que retrase estrat&eacute;gicamente el despliegue de tecnolog&iacute;as en desarrollo puede frenar las econom&iacute;as de aprendizaje y generar inercias negativas que perduren en el tiempo. Las alianzas empresariales o <em>joint ventures</em> podr&iacute;an ser una v&iacute;a m&aacute;s eficiente para facilitar la innovaci&oacute;n conjunta entre empresas con un menor impacto sobre la competencia.
    </p><p class="article-text">
        El marco actual tambi&eacute;n puede incorporar los riesgos geopol&iacute;ticos y comerciales al an&aacute;lisis de las fusiones. Consid&eacute;rese, por ejemplo, un mercado en el que las importaciones introduzcan presi&oacute;n competitiva, pudiendo mitigar los incentivos de la empresa fusionada a la elevaci&oacute;n de precios. Si los conflictos geopol&iacute;ticos o las restricciones comerciales amenazan con encarecer o frenar esas importaciones, la presi&oacute;n competitiva sobre la fusi&oacute;n disminuir&iacute;a, lo cual deber&iacute;a reflejarse en el an&aacute;lisis de la operaci&oacute;n. Las nuevas Directrices podr&iacute;an ofrecer pautas para evaluar fusiones en sectores expuestos a este tipo de riesgos y con ello contribuir a la resiliencia de la econom&iacute;a europea.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n ha sido criticada por no valorar suficientemente las alegaciones de ganancias de eficiencia presentadas por las empresas fusionadas. Las nuevas Directrices deber&iacute;an aclarar c&oacute;mo se eval&uacute;an dichas ganancias y, sobre todo, permitir que se tengan en cuenta los beneficios en otros mercados distintos al afectado por la fusi&oacute;n. No deber&iacute;a vetarse una fusi&oacute;n por el perjuicio que ocasione a los consumidores de un mercado si los beneficios que genera en otros son sustancialmente superiores.
    </p><p class="article-text">
        La Comisi&oacute;n Europea se enfrenta a una decisi&oacute;n crucial: ceder a las presiones para debilitar el control de fusiones, o apostar por un marco de an&aacute;lisis s&oacute;lido que, con ajustes bien calibrados, evite operaciones nocivas para los consumidores y potencie aquellas que contribuyan al inter&eacute;s general, impulsando la innovaci&oacute;n, la sostenibilidad y la resiliencia econ&oacute;mica. Modernizar las &ldquo;Directrices de Fusiones&rdquo; no implica reescribirlas desde cero, sino actualizarlas para potenciar la evaluaci&oacute;n de los efectos a largo plazo, incluyendo las ganancias de eficiencia que puedan materializarse en mercados distintos al directamente afectado por la fusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Natalia Fabra</strong></em><em> es Catedr&aacute;tica de Econom&iacute;a (CEMFI) y Miembro del Economic Advisory Group on Competition Policy (Comisi&oacute;n Europea)</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Massimo Motta</strong></em><em> es Catedr&aacute;tico ICREA (Universitat Pompeu Fabra y Barcelona School of Economics) y fue Economista Jefe de la Dir. Gnal. de Competencia de la Comisi&oacute;n Europea</em>
    </p><p class="article-text">
        <em><strong>Martin Peitz</strong></em><em> es Catedr&aacute;tico de Econom&iacute;a (Universidad de Mannheim) y Director del Centre for Competition and Innovation (MaCCI)</em>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Massimo Mota | Martin Peitz, Natalia Fabra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/control-fusiones-queremos-europa_129_12670479.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 10 Oct 2025 20:20:21 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[¿Qué control de fusiones queremos para Europa?]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Mucho más que el precio de la energía]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/precio-energia_129_8381634.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/ad709379-52c5-4a69-8ae0-f56746392dbb_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Mucho más que el precio de la energía"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El gas no tiene toda la culpa del encarecimiento de la luz; el problema se ha agravado por el diseño de los mercados eléctricos; la verdadera política anti-inflacionista no es una contracción monetaria, sino la adopción de medidas que atajen las causas</p></div><p class="article-text">
        La escasez de gas en los mercados internacionales est&aacute; provocando fuertes subidas en su cotizaci&oacute;n, lo que a su vez ha arrastrado al alza los precios de la electricidad. Pero el precio del gas no tiene toda la culpa. 
    </p><p class="article-text">
        El problema se ha agravado por el dise&ntilde;o de los mercados el&eacute;ctricos, en los que toda la electricidad se paga al precio de la tecnolog&iacute;a m&aacute;s cara, que en estos momentos es el gas. Ello est&aacute; provocando fuertes transferencias de rentas de los consumidores a las empresas el&eacute;ctricas, que ven multiplicarse sus precios sin que sus costes hayan apenas aumentado. S&oacute;lo una peque&ntilde;a parte de la generaci&oacute;n el&eacute;ctrica consume gas, y una buena parte de ella lo hace a trav&eacute;s de contratos a largo plazo, cuyos precios son muy inferiores a las cotizaciones actuales del gas en los mercados al contado. 
    </p><p class="article-text">
        Es dif&iacute;cil exagerar las consecuencias econ&oacute;micas y sociales del encarecimiento de la energ&iacute;a. En la memoria colectiva est&aacute; la crisis del petr&oacute;leo de los a&ntilde;os 70, que llev&oacute; a una inflaci&oacute;n de dos d&iacute;gitos y a una profunda recesi&oacute;n econ&oacute;mica. Hoy, el miedo es que no haya suficiente gas en Europa para capear el invierno y que, ante una oferta de gas r&iacute;gida en el corto plazo, los ajustes de mercado se hagan v&iacute;a reducciones de demanda. 
    </p><p class="article-text">
        As&iacute;, la elevaci&oacute;n de los precios de la energ&iacute;a encontrar&iacute;a un nuevo equilibrio en el que una parte de la industria &ndash;intensiva en el consumo de gas y electricidad&ndash; podr&iacute;a quedar descolgada. Esto llevar&iacute;a al cierre de algunas plantas de producci&oacute;n industrial, como ya se ha visto en Reino Unido, y a la reducci&oacute;n de la producci&oacute;n de otras, como ya est&aacute; ocurriendo en la siderurgia, la metal&uacute;rgica, o la qu&iacute;mica en Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Algunas empresas podr&aacute;n evitar el cierre trasladando sus mayores costes energ&eacute;ticos a los precios de los bienes y servicios finales, pero ello no har&aacute; sino alimentar un proceso inflacionista que tambi&eacute;n acabar&aacute; afectando a la inflaci&oacute;n subyacente. El poder adquisitivo de las familias se ver&aacute; mermado, y con ello su capacidad de demandar otros bienes y servicios en sectores que todav&iacute;a conf&iacute;an en el impulso de la demanda agregada para superar la crisis tras la pandemia. 
    </p><p class="article-text">
        El aumento de los precios de la energ&iacute;a el&eacute;ctrica podr&iacute;a incluso afectar al cumplimiento de los hitos y objetivos del Plan de Recuperaci&oacute;n y Resiliencia a trav&eacute;s del canal inflaci&oacute;n, al reducir la capacidad adquisitiva de los fondos asignados a cada proyecto de inversi&oacute;n, y al encarecer el proceso de electrificaci&oacute;n, que es uno de los vectores del Plan para la transformaci&oacute;n verde y digital. 
    </p><p class="article-text">
        Pero, en este contexto inflacionista, el mayor de los riesgos es que las autoridades monetarias erren en el diagn&oacute;stico y reaccionen con subidas en los tipos de inter&eacute;s, lo que no har&iacute;a sino dificultar la recuperaci&oacute;n. No estamos ante una inflaci&oacute;n causada por un sobre-calentamiento de la econom&iacute;a, sino por un shock de oferta ex&oacute;geno &ndash;como es la subida de los precios del gas&ndash; cuyos efectos se han visto multiplicados por una regulaci&oacute;n inadecuada de los mercados el&eacute;ctricos. Por ello, la verdadera pol&iacute;tica anti-inflacionista no es una contracci&oacute;n monetaria, sino la adopci&oacute;n de medidas que atajen las causas del encarecimiento de la energ&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        As&iacute; lo han demandado los ministros de econom&iacute;a y finanzas de Espa&ntilde;a, Francia, Chequia, Grecia, y Ruman&iacute;a en una reciente declaraci&oacute;n conjunta. Piden a Europa la adopci&oacute;n de un enfoque com&uacute;n para revisar el funcionamiento de los mercados del gas y de los derechos de emisi&oacute;n, para establecer directrices comunes para el almacenamiento y compra conjunta de gas, para reformar la regulaci&oacute;n el&eacute;ctrica, y para seguir apostando por la inversi&oacute;n en energ&iacute;as renovables y otros activos bajos en carb&oacute;n como v&iacute;a para potenciar la Transici&oacute;n Energ&eacute;tica y con ella reducir nuestra dependencia del gas. 
    </p><p class="article-text">
        En concreto, los ministros firmantes reclaman mejorar la regulaci&oacute;n el&eacute;ctrica para &ldquo;establecer mejor la relaci&oacute;n entre los precios que pagan los consumidores y los costes medios de la producci&oacute;n el&eacute;ctrica&rdquo;. Es un reconocimiento expl&iacute;cito de que, efectivamente, las empresas est&aacute;n facturando m&aacute;s por la electricidad de lo que cuesta producirla, a expensas de los consumidores. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta es, &iquest;c&oacute;mo conseguir este objetivo? La soluci&oacute;n pasa por dise&ntilde;ar unos mercados el&eacute;ctricos capaces de revelar los verdaderos costes medios de cada tecnolog&iacute;a, a diferencia de los mercados actuales que s&oacute;lo alcanzan a revelar el coste de la generaci&oacute;n con gas. 
    </p><p class="article-text">
        Este objetivo ya se est&aacute; consiguiendo para las nuevas renovables que entran al mercado a trav&eacute;s de subastas de contratos a largo plazo, que celebra el regulador en representaci&oacute;n de todos los consumidores. Al hacer que las empresas compitan, antes de acometer las inversiones, para determinar el precio de su producci&oacute;n a largo plazo, se consigue que sus precios se estabilicen en torno a sus costes medios, trasladando a los consumidores los menores costes que vienen de la mano de las renovables. 
    </p><h3 class="article-text">Regulaci&oacute;n de precios</h3><p class="article-text">
        El nudo gordiano de la reforma est&aacute; en la retribuci&oacute;n del parque de generaci&oacute;n existente &ndash;principalmente, nucleares e hidroel&eacute;ctricas&ndash; porque la imposibilidad de seguir invirtiendo en estas tecnolog&iacute;as dificulta el que la competencia pueda contribuir a la soluci&oacute;n del problema. Por ello, para evitar mayores distorsiones, parece inevitable recurrir a una regulaci&oacute;n de precios que evite que la sobre-retribuci&oacute;n de la que ahora gozan nucleares e hidroel&eacute;ctricas, amparada en la falta de competencia, siga poniendo en jaque a la econom&iacute;a. 
    </p><p class="article-text">
        La pregunta por tanto que se plantea es: &iquest;a qu&eacute; precio retribuir la producci&oacute;n de nucleares e hidroel&eacute;ctricas? &iquest;Se puede fiar el regulador del precio que proponen las propias empresas el&eacute;ctricas?&nbsp;Resulta evidente que no: est&aacute; en su propio inter&eacute;s el hacer creer al regulador que sus costes son elevados para con ello obtener una retribuci&oacute;n m&aacute;s favorable. 
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;nica v&iacute;a fiable para superar la informaci&oacute;n asim&eacute;trica que acecha al regulador es llevar a cabo una auditor&iacute;a regulatoria que revele cu&aacute;les son sus costes variables, y qu&eacute; parte de sus costes fijos no han sido todav&iacute;a recuperados a trav&eacute;s de los diversos pagos regulados y beneficios de mercado que han recibido durante d&eacute;cadas. 
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo con esa informaci&oacute;n contrastada se podr&aacute; establecer un precio para la generaci&oacute;n nuclear e hidroel&eacute;ctrica que les aporte una rentabilidad razonable, a la vez que estable, cuesti&oacute;n esta &uacute;ltima para ellas no balad&iacute; si se tiene en cuenta que la expansi&oacute;n de las renovables har&aacute; deprimir los precios del mercado mayorista en pocos a&ntilde;os. 
    </p><p class="article-text">
        Mantener instituciones que generan desequilibrios tan fuertes como el que en estos momentos est&aacute; generando el mercado el&eacute;ctrico, simplemente no es sostenible. De una reforma capaz de &ldquo;establecer mejor la relaci&oacute;n entre los precios que pagan los consumidores y los costes medios de la producci&oacute;n el&eacute;ctrica&rdquo;, todos saldremos ganando. 
    </p><p class="article-text">
        Europa &ndash;con el empuje de Espa&ntilde;a&ndash; deber&iacute;a de encabezar esta reflexi&oacute;n desde la perspectiva regulatoria, alineando la revisi&oacute;n del Mercado &Uacute;nico de la Energ&iacute;a con los objetivos del Pacto Verde Europeo y la urgencia de consolidar una recuperaci&oacute;n sostenida, equilibrada y medioambientalmente sostenible, que reparta sus beneficios de forma equitativa en la sociedad. 
    </p><p class="article-text">
        Esta revisi&oacute;n de los mecanismos regulatorios permitir&iacute;a adem&aacute;s acometer la Transici&oacute;n Energ&eacute;tica al menor coste para la sociedad, facilitando el que los ciudadanos perciban sus beneficios como condici&oacute;n necesaria para el apoyo social que este profundo cambio necesita. Y si Europa no lo hace, ser&aacute;n los Estados Miembros quienes lo hagan, por su cuenta. Pero entonces se habr&aacute; perdido la esencia del proyecto europeo, poniendo en peligro su propia continuidad. En juego est&aacute; mucho m&aacute;s que el precio de la energ&iacute;a.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Natalia Fabra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/economia/precio-energia_129_8381634.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 09 Oct 2021 19:06:21 +0000]]></pubDate>
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