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    <title><![CDATA[elDiario.es - Isabel Guerra]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/isabel-guerra/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - Isabel Guerra]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[El silencio nos hace cómplices]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/silencio-complices_1_13039297.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/925ac1cb-5d6e-4cbb-9d7a-4f70bbb45f47_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El silencio nos hace cómplices"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El feminismo ha transformado esta sociedad de manera silenciosa pero profunda, y conviene recordarlo para que los agoreros no nos roben también la memoria</p></div><p class="article-text">
        Este 8 de marzo volver&eacute; a salir a la calle. Como cada a&ntilde;o. Pero este 2026 lo har&eacute; con una mochila cargada de orgullo por lo conquistado, de rabia por lo que falta y, sobre todo, con los nombres de las v&iacute;ctimas canarias grabados a fuego en la memoria: Czarina C., asesinada el 5 de enero en Las Palmas de Gran Canaria, y un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os asesinado por su padre el 20 de febrero en Arona, Tenerife, cuya madre de 26 a&ntilde;os sigue luchando por su vida en un hospital.
    </p><p class="article-text">
        Los titulares de estas primeras semanas de 2026 son para echarse a temblar. Diez mujeres asesinadas. Dos menores asesinados por violencia vicaria. Diez ni&ntilde;os y ni&ntilde;as que se han quedado hu&eacute;rfanos. Y una madre en Tenerife que, mientras leo esto, probablemente sigue despert&aacute;ndose en una UCI sin su hijo.
    </p><p class="article-text">
        En Canarias, mientras tanto, las cifras nos golpean con la fuerza de un macetazo: somos la comunidad aut&oacute;noma con la tasa de exclusi&oacute;n social m&aacute;s alta de Espa&ntilde;a. El 25,5% de la poblaci&oacute;n, m&aacute;s de 560.000 personas, est&aacute; en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n. Y las mujeres somos las m&aacute;s afectadas.
    </p><p class="article-text">
        Pero antes de que nadie se rasgue las vestiduras y acuse a este art&iacute;culo de catastrofista, empecemos por lo que hemos conseguido. Porque el feminismo ha transformado esta sociedad de manera silenciosa pero profunda, y conviene recordarlo para que los agoreros no nos roben tambi&eacute;n la memoria.
    </p><p class="article-text">
        Hoy, las mujeres canarias disfrutamos de derechos que hace apenas unas d&eacute;cadas eran ciencia ficci&oacute;n. Los permisos de paternidad y maternidad son iguales, intransferibles y remunerados. Eso significa que un padre puede estar tan presente en los primeros meses de vida de su hijo como una madre. Y eso, aunque a algunos les parezca una tonter&iacute;a, es una revoluci&oacute;n. Porque la igualdad empieza en casa, en los biberones, en las noches sin dormir, en entender que cuidar no es cosa de mujeres.
    </p><p class="article-text">
        Hemos conseguido leyes integrales contra la violencia de g&eacute;nero, un pacto de Estado que ha invertido cientos de millones de euros en prevenci&oacute;n, puntos violeta en cada esquina, centros especializados contra la violencia y centros de crisis para v&iacute;ctimas de violencia sexual. Hemos ido dando pasos en la paridad en la pol&iacute;tica y avances en las empresas. Espa&ntilde;a es el cuarto pa&iacute;s de la Uni&oacute;n Europea en igualdad de g&eacute;nero. Hemos reducido la brecha salarial. Hemos aprobado leyes pioneras como la del solo s&iacute; es s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Todo esto, absolutamente todo, lleva el sello del feminismo. No nos lo ha regalado nadie. Lo hemos peleado en las calles, en los parlamentos, en las f&aacute;bricas y en las casas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero ser&iacute;a una hipocres&iacute;a conformarnos con los titulares halag&uuml;e&ntilde;os. Porque en Canarias, los avances conviven con realidades dram&aacute;ticas que el Gobierno estatal no siempre ve y que el canario no siempre acierta a corregir.
    </p><p class="article-text">
        Los datos son tozudos. Representamos el 57,3% del total de personas en paro en las islas. En la provincia de Las Palmas hay m&aacute;s de 2.500 mujeres desempleadas que en la de Santa Cruz de Tenerife. Somos mayor&iacute;a en el paro, mayor&iacute;a en la precariedad, mayor&iacute;a en la exclusi&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El empleo de hogar, ese gran olvidado, ese sector que sostiene la vida de tantas familias mientras condena a las que lo ejercen, es un 93,4% femenino. Nueve de cada diez. Y la mayor&iacute;a de las empleadoras tambi&eacute;n somos mujeres. Nosotras contratamos a otras mujeres para que cuiden de lo nuestro mientras nosotras salimos a trabajar. Y el Estado, mientras tanto, mira hacia otro lado.
    </p><p class="article-text">
        Los hogares monomarentales, sustentados por mujeres solas con hijos a su cargo, son uno de los perfiles m&aacute;s vulnerables del &uacute;ltimo informe de Foessa. La pobreza tiene nombre de mujer y apellido de madre soltera en Canarias.
    </p><p class="article-text">
        El caso de Czarina C., ciudadana filipina de 43 a&ntilde;os, es especialmente sangrante. Exist&iacute;an denuncias previas por violencia de g&eacute;nero contra su marido, presentadas en 2024. Pero se archivaron porque ella, cuando fue citada a comparecer, neg&oacute; haber sido agredida y rechaz&oacute; la orden de protecci&oacute;n. &iquest;Miedo? &iquest;Presi&oacute;n? &iquest;Falta de acompa&ntilde;amiento? El sistema la dej&oacute; sola, y el 5 de enero su pareja la asesin&oacute; en su domicilio de Las Palmas de Gran Canaria antes de suicidarse. Sus hijos, dos de ellos menores, se han quedado hu&eacute;rfanos.
    </p><p class="article-text">
        El crimen de Arona, el 20 de febrero, tiene otra dimensi&oacute;n: la violencia vicaria. Un padre asesin&oacute; a su hijo de 10 a&ntilde;os golpe&aacute;ndole con un machete en la cabeza e hiri&oacute; de gravedad a la madre. El hombre fue abatido por la Guardia Civil tras intentar atacarlos tambi&eacute;n a ellos. No exist&iacute;an denuncias previas. La madre del ni&ntilde;o, de 26 a&ntilde;os, sigue hospitalizada. Son dos formas distintas de la misma barbarie. Y ambas ocurrieron aqu&iacute;, en nuestras islas.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras nosotras cargamos con el peso de la precariedad, de los cuidados, de la lucha, ellos, los j&oacute;venes, nos devuelven encuestas que hielan la sangre. El &uacute;ltimo bar&oacute;metro de Fad Juventud es para encerrarse a llorar: el 51,5% de los chicos de entre 15 y 29 a&ntilde;os cree que el feminismo es &ldquo;una herramienta de manipulaci&oacute;n pol&iacute;tica&rdquo;. La cifra se ha duplicado en cinco a&ntilde;os. Casi cuatro, de cada diez, piensa que la igualdad ya est&aacute; lograda.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;De verdad creen que est&aacute; todo logrado? &iquest;Con diez mujeres asesinadas en lo que va de a&ntilde;o? &iquest;Con dos menores asesinados, uno de ellos aqu&iacute;, en Tenerife? &iquest;Con Czarina, con el ni&ntilde;o de Arona, con los diez hu&eacute;rfanos que ha dejado 2026? &iquest;Con el 57% de paro femenino en Canarias?
    </p><p class="article-text">
        Y aqu&iacute; vuelvo a mi pregunta de siempre, la que me persigue cada 8 de marzo. Porque mientras discutimos de encuestas y de estad&iacute;sticas, hay mujeres que no llegan vivas a este d&iacute;a. Necesito preguntar, y voy a hacerlo sin tapujos, sin edulcorantes, sin miedo a ofender: &iquest;d&oacute;nde diablos est&aacute;n los hombres cuando esto pasa? Cuando Czarina fue asesinada en Las Palmas, &iquest;d&oacute;nde estaban los padres, los hermanos, los amigos, los compa&ntilde;eros de trabajo de su asesino? &iquest;D&oacute;nde estaban cuando ella present&oacute; denuncias en 2024? &iquest;D&oacute;nde estaban los que no vieron, los que no quisieron ver, los que callaron?
    </p><p class="article-text">
        Cuando un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os fue asesinado por su padre en Arona, &iquest;d&oacute;nde estaban los amigos de ese hombre? &iquest;D&oacute;nde estaban los referentes masculinos que podr&iacute;an haber detectado se&ntilde;ales? &iquest;D&oacute;nde estaban los que sab&iacute;an algo y no dijeron nada? Cuando los discursos negacionistas inundan las plataformas y convierten a chavales perdidos en peque&ntilde;os <em>haters</em>, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n los hombres adultos, los que tienen voz, los que podr&iacute;an plantar cara y decir &ldquo;esto no se hace&rdquo;? &iquest;Por qu&eacute; dejamos que sean siempre mujeres las que se desga&ntilde;itan explicando lo evidente?
    </p><p class="article-text">
         Ellos callan. Miran a otro lado. Se encogen de hombros. Dicen &ldquo;yo no soy as&iacute;&rdquo; y con eso se dan por satisfechos. Como si no ser asesino fuera m&eacute;rito suficiente. Como si no hiciera falta nada m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
         Pues no. No basta.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/silencio-complices_1_13039297.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 04 Mar 2026 11:31:36 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El silencio nos hace cómplices]]></media:title>
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    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando el consentimiento no es suficiente]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/consentimiento-no-suficiente_132_13171414.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Hay una línea que conecta la pornografía que consumen los niños con la violencia que sufren las mujeres adultas. Y otra que conecta las declaraciones de jueces como Serrano y Maman Benchimol con el miedo de las mujeres a denunciar. La misma lógica de propiedad y dominio
</p></div><p class="article-text">
        Estos d&iacute;as atr&aacute;s estuve en las <strong>III Jornadas Por-No Hablar</strong>, en Las Palmas de Gran Canaria. M&aacute;s de 500 personas llenaban la Sala de C&aacute;mara del Auditorio Alfredo Kraus para hablar de algo que llevamos a&ntilde;os viendo venir y que por fin empieza a nombrarse sin tapujos: el porno como escuela de sexualidad, el consentimiento sin deseo, la construcci&oacute;n violenta del deseo en las nuevas generaciones. Hechos preocupantes que evidencian un sistema fallido de relaciones sexuales que ya da resultados aterradores, con ni&ntilde;os que abusan sexualmente de otras ni&ntilde;as.
    </p><p class="article-text">
        Y hoy, mientras escribo esto, se ha confirmado el asesinato de otra mujer. En lo que va de a&ntilde;o ya son 17 las asesinadas por sus parejas o exparejas en Espa&ntilde;a. Diecisiete mujeres desde el 4 de enero. Algunas ten&iacute;an orden de alejamiento. Algunas estaban en <strong>VioGen</strong>. As&iacute; hasta 1.359 desde 2003. Un sistema que est&aacute; mutando hacia nuevas formas de violencia brutal, hacia relaciones sexuales basadas en la dominaci&oacute;n y la fuerza.
    </p><p class="article-text">
        Las mujeres no denuncian porque, cuando lo hacen, se encuentran con jueces como <strong>Francisco Serrano</strong>, extitular del Juzgado de Familia 7 de Sevilla y hoy candidato de Vox, condenado por prevaricar, que dice que las mujeres solo buscan separar a los hijos de sus padres. O con las recientes declaraciones de <strong>David Maman Benchimol</strong>, titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer n&uacute;mero 8 de Madrid, que en una conferencia del Colegio de la Abogac&iacute;a afirm&oacute; que las mujeres van &ldquo;a la caza&rdquo; de la orden de protecci&oacute;n, que tienen &ldquo;tantas ventajas&rdquo; que no pierden nada, que son &ldquo;enemigas ac&eacute;rrimas&rdquo; de la custodia compartida movidas por &ldquo;el factor econ&oacute;mico&rdquo;, y que durante el proceso judicial &ldquo;la madre va haciendo el correspondiente lavado de coco al ni&ntilde;o&rdquo;. Este mismo juez, que instruye casos de agresi&oacute;n sexual, califica la Ley Integral de &ldquo;totalitarismo&rdquo;. La pregunta es qu&eacute; hace este juez ah&iacute;. Por eso no se denuncia.
    </p><p class="article-text">
        Porque no es solo Serrano. No es solo Maman. Es un patr&oacute;n. Son jueces que sistem&aacute;ticamente minimizan el riesgo, que levantan &oacute;rdenes de alejamiento contra el criterio de la Fiscal&iacute;a, que alimentan el bulo de las denuncias falsas cuando los datos oficiales indican que apenas representan el 0,01% de las denuncias por violencia de g&eacute;nero. El primer informe del <strong>Observatorio de Violencias Institucionales Machistas</strong> document&oacute; 117 historias de mujeres que, al intentar frenar la violencia machista mediante una denuncia, se encontraron con un sistema que les respondi&oacute; con negligencia, con desprecio, con nuevas violencias.
    </p><p class="article-text">
        Y mientras todo esto ocurre en los juzgados y en las comisar&iacute;as, en las pantallas de los m&oacute;viles de nuestros hijos e hijas sigue pasando otra cosa que es exactamente la misma cosa. Porque el feminismo abolicionista lo ha dicho hasta la saciedad: la prostituci&oacute;n, la pornograf&iacute;a y la trata son las tres patas del mismo banco. Un banco que sostiene un sistema de relaciones basado en el poder y la sumisi&oacute;n, donde al hombre se le ense&ntilde;a a dominar y a la mujer a aguantar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esas jornadas del jueves, la psic&oacute;loga Paula Rold&aacute;n explic&oacute; que la edad de entrada a la pornograf&iacute;a est&aacute; ya en torno a los 10 a&ntilde;os. Ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de cuarto de primaria se topan con escenas de violencia sexual expl&iacute;cita sin haberlo buscado, a trav&eacute;s de juegos online, de ventanas emergentes, de grupos de WhatsApp. Luego estos ni&ntilde;os y ni&ntilde;as crecen creyendo que el sexo es eso: un choque de cuerpos sin emociones, una lecci&oacute;n de que el placer del hombre est&aacute; por encima del dolor de la mujer.
    </p><p class="article-text">
        Las chicas, al normalizar esas pr&aacute;cticas, asumen que es lo que corresponde. No lo hacen por voluntad, sino porque no se les ofrece un cat&aacute;logo de relaciones y posibilidades y quedan empujadas a una &uacute;nica opci&oacute;n: consentir la violencia sexual sobre ellas mismas. Y ese consentimiento, ese s&iacute; dicho desde la inexperiencia y el miedo a no encajar, es el mismo que luego se lleva a los juzgados. El mismo que algunos jueces llaman libertad. El mismo que olvida preguntar por el deseo, por el contexto.
    </p><p class="article-text">
        Porque el deseo no es un capricho. La soci&oacute;loga Rosa Cobo lo plante&oacute; en t&eacute;rminos muy precisos: para que haya consentimiento real deben darse tres condiciones simult&aacute;neamente: voluntad, deseo y estructuras sociales, simb&oacute;licas y materiales razonables de igualdad. En una sociedad patriarcal sin igualdad real, ninguna mujer puede otorgar un consentimiento verdaderamente libre. Una mujer que necesita dinero para comer, una migrante sin papeles, una mujer que depende econ&oacute;micamente de su pareja, una ni&ntilde;a de 14 a&ntilde;os que ha aprendido en la pornograf&iacute;a que el dolor es placer: ninguna dice s&iacute; desde la libertad. Dicen s&iacute; desde el miedo, la necesidad, la falta de alternativas. Una mujer prostituida dice que s&iacute; cada d&iacute;a, pero ese s&iacute; nace del hambre, la amenaza, la precariedad. Dice s&iacute; porque el <em>no</em> es m&aacute;s caro. Y eso no es consentimiento: es cesi&oacute;n, dejarse hacer, el camino directo al trauma. Y los puteros lo saben. Saben que esa mujer no est&aacute; ah&iacute; por deseo, que su s&iacute; es el de la coacci&oacute;n estructural. Y a&uacute;n as&iacute; pagan, porque no buscan deseo: buscan dominaci&oacute;n. El putero no es un ingenuo que confunde prostituci&oacute;n con libertad sexual. Es un c&oacute;mplice que se aprovecha de la desigualdad. Por eso paga: por el poder de comprar un cuerpo que no puede decir que no sin perderlo todo. Y mientras haya hombres dispuestos a pagar por un s&iacute; sin deseo, y jueces dispuestos a llamar libertad a ese s&iacute;, seguiremos enterrando mujeres.
    </p><p class="article-text">
        El 54,1% de los adolescentes cree que la pornograf&iacute;a proporciona ideas para sus propias experiencias sexuales. Al 54,9% le gustar&iacute;a poner en pr&aacute;ctica lo que ha visto. Y muchos lo hacen. Y luego tenemos agresiones sexuales cometidas por menores que no dejan de aumentar. Y luego tenemos a chicas de 15 a&ntilde;os que no saben si lo que les ha hecho su novio estaba bien o mal porque en los v&iacute;deos que &eacute;l ve siempre sale as&iacute;. Y luego tenemos a esas mismas chicas a&ntilde;os despu&eacute;s en un juzgado, tratando de explicar que dijeron que no, que se resistieron, y un juez como Maman Benchimol o como Serrano les pregunta por qu&eacute; no denunciaron antes, o directamente insin&uacute;a que est&aacute;n manipulando para quedarse con los ni&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Hay una l&iacute;nea que conecta la pornograf&iacute;a que consumen los ni&ntilde;os con la violencia que sufren las mujeres adultas. Y otra que conecta las declaraciones de jueces como Serrano y Maman Benchimol con el miedo de las mujeres a denunciar. La misma l&oacute;gica de propiedad y dominio. El mismo sistema que mata, primero con palabras desde un juzgado, luego con cuchillos en un portal.
    </p><p class="article-text">
        Ayer hablamos de deseo y de ternura. Hoy ha sido asesinada otra mujer. No nos callamos. Porque el consentimiento sin igualdad real no es libre elecci&oacute;n: es un espejismo, es cesi&oacute;n. Consentimiento sin deseo, no es real. Libertad sin igualdad es una trampa. Y cada juez que minimiza la violencia machista es c&oacute;mplice. Por ellas. Por las que ya no est&aacute;n. No estamos solas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/consentimiento-no-suficiente_132_13171414.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 24 Apr 2026 18:51:47 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Cuando el consentimiento no es suficiente]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Desmontando falacias: la violencia de género no es una etiqueta, es una realidad]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desmontando-falacias-violencia-genero-no-etiqueta-realidad_132_12793685.html]]></link>
      <description><![CDATA[<div class="subtitles"><p class="subtitle">Este 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, nos enfrenta nuevamente a una sociedad que sigue mirando hacia otro lado. Las 38 mujeres asesinadas en lo que va de año, son solo la punta del iceberg de un océano de sufrimiento silencioso que afecta a miles</p></div><p class="article-text">
        Este 25 de noviembre, D&iacute;a Internacional para la Eliminaci&oacute;n de la Violencia contra la Mujer, nos enfrenta nuevamente a una sociedad que sigue mirando hacia otro lado. Las 38 mujeres asesinadas en lo que va de a&ntilde;o, son solo la punta del iceberg de un oc&eacute;ano de sufrimiento silencioso que afecta a miles.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Frente al discurso que pregona condenar &ldquo;todas las violencias por igual&rdquo; y que insin&uacute;a la existencia de denuncias falsas, choca la cruda realidad: cada d&iacute;a menos mujeres se atreven a denunciar por miedo a no ser cre&iacute;das, a ser juzgadas y revictimizadas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta violencia del d&iacute;a a d&iacute;a adopta m&uacute;ltiples formas: la violencia vicaria, donde el da&ntilde;o se ejerce a trav&eacute;s de los hijos; el acoso sutil que hace sentir a la v&iacute;ctima que nunca est&aacute; a salvo; el acecho a trav&eacute;s de las redes sociales en el anonimato; la situaci&oacute;n de mujeres en contextos de prostituci&oacute;n; o la desesperanza de mujeres octogenarias que llevan una vida entera soportando maltratos.
    </p><p class="article-text">
        Detr&aacute;s del argumento de que &ldquo;el g&eacute;nero no deber&iacute;a importar&rdquo; se esconde una concepci&oacute;n profunda: &ldquo;no te creo&rdquo;. Se minimiza el problema y se niega su existencia estructural.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esta negaci&oacute;n no se queda en la teor&iacute;a; tiene consecuencias tangibles y letales. Un ejemplo reciente y sangrante lo vivimos en Alpedrete, donde una mujer, Mar&iacute;a del Pilar, fue asesinada con 50 pu&ntilde;aladas por su marido. La respuesta del alcalde, Juan Fern&aacute;ndez, fue una lecci&oacute;n magistral de negacionismo: justific&oacute; al agresor, afirmando que &ldquo;no ha sido por odio&rdquo;, que &ldquo;quer&iacute;a mucho a su mujer&rdquo; y era &ldquo;buen padre&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Redujo el feminicidio a que &ldquo;la presi&oacute;n ha podido con &eacute;l&rdquo;. Lleg&oacute; a tildar los detalles de la autopsia de un &ldquo;mero relato que no le viene bien a nadie&rdquo;. Estas declaraciones no son un desliz; son manifestaci&oacute;n pura de la falacia que intenta desmontar este art&iacute;culo: la de una autoridad que, ante el horror de 50 pu&ntilde;aladas, se empe&ntilde;a en blanquear al agresor, borrar&nbsp;a la v&iacute;ctima y negar la misoginia estructural que sustenta el crimen. Es la prueba de que el negacionismo no es una postura intelectual, sino una actitud que mata.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La violencia de g&eacute;nero posee caracter&iacute;sticas &uacute;nicas: est&aacute; arraigada en roles de g&eacute;nero obsoletos y en estructuras machistas que perpet&uacute;an el poder del hombre. Asistimos con preocupaci&oacute;n a una peligrosa involuci&oacute;n ideol&oacute;gica que promueve roles de sumisi&oacute;n para la mujer y reivindica una masculinidad &ldquo;alfa&rdquo; que se cree amenazada. Es ir&oacute;nico que sean algunas mujeres, como Isabel D&iacute;az Ayuso, quienes defiendan este discurso, argumentando que la violencia es violencia, sin etiquetas. Olvidan que, si bien el sistema condena toda violencia, la de g&eacute;nero, por sus caracter&iacute;sticas particulares, exige una especializaci&oacute;n en los &aacute;mbitos jur&iacute;dico, social y psicol&oacute;gico para ser abordada con eficacia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El desmantelamiento institucional: cuando la incompetencia es complicidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        La &uacute;ltima barrera -y quiz&aacute; la m&aacute;s lesiva- es la institucional: juzgados colapsados, juicios eternos y profesionales sin la formaci&oacute;n espec&iacute;fica necesaria. Pero el problema va m&aacute;s all&aacute; y es a&uacute;n m&aacute;s grave. En Canarias, el Gobierno auton&oacute;mico est&aacute; mostrando una dejaci&oacute;n de funciones absoluta en materia de igualdad y violencia de g&eacute;nero. La prueba m&aacute;s elocuente es que la Viceconsejer&iacute;a de Igualdad y Diversidad est&aacute; dirigida por un inform&aacute;tico, sin formaci&oacute;n ninguna en igualdad, una elecci&oacute;n que evidencia la nula prioridad pol&iacute;tica que se concede a estas materias. Esta gesti&oacute;n negligente se traduce en hechos concretos y escandalosos: el a&ntilde;o pasado devolvieron millones de euros sin ejecutar y todo indica que van camino de repetir esta gesti&oacute;n desastrosa, un fracaso institucional que tiene consecuencias directas sobre la vida de las mujeres y que han denunciado diferentes colectivos sociales.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Gobiernos, como el de Canarias, encuentran en el discurso de la derecha la coartada perfecta para asfixiar econ&oacute;micamente a las organizaciones que, a pie de calle, sostienen los programas que deber&iacute;a garantizar la administraci&oacute;n. Si antes no sumarse a los avances sociales provocaba rubor, hoy se act&uacute;a con total impunidad, ante la evidencia de que el negacionismo reporta dividendos electorales.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Basta de silencio y complicidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Este 25N tenemos que salir a la calle sin verg&uuml;enza. La situaci&oacute;n es terrible y exige una respuesta contundente. Como partidos pol&iacute;ticos, como sociedad, tenemos la obligaci&oacute;n de explorar todas las opciones para frenar este desmantelamiento. Debemos exigir a las instituciones, como el Gobierno de Canarias y su Instituto de Igualdad, que no se plieguen a discursos que aprovechan para desfinanciar programas esenciales contra la violencia machista.
    </p><p class="article-text">
        Salimos a manifestarnos para decir basta. Basta de violencias, basta de impunidad, basta de ser c&oacute;mplices con nuestro silencio. Lo hacemos para gritar que nos queremos vivas, libres y sin miedo. El primer paso para solucionar un problema es llamarlo por su nombre. Y su nombre es Violencia de G&eacute;nero.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/desmontando-falacias-violencia-genero-no-etiqueta-realidad_132_12793685.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Mon, 24 Nov 2025 19:53:21 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Desmontando falacias: la violencia de género no es una etiqueta, es una realidad]]></media:title>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Renta de Ciudadanía: un reto para Canarias]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/renta-ciudadania-reto-canarias_132_8389354.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        Establece nuestro Estatuto de Autonom&iacute;a (Ley Org&aacute;nica 1/2018, de 5 de noviembre) en el art&iacute;culo 24: &ldquo;Las personas que se encuentren en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n social tienen derecho a acceder a una renta de ciudadan&iacute;a en los t&eacute;rminos que establezcan las leyes. Los poderes p&uacute;blicos canarios velar&aacute;n por erradicar los efectos de la pobreza y la exclusi&oacute;n social en las personas que viven en Canarias a trav&eacute;s del desarrollo de los servicios p&uacute;blicos&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pocos meses despu&eacute;s de entrar en vigor aquella reforma estatutaria, la Ley 16/2019, de 2 de mayo, de Servicios Sociales de Canarias especific&oacute; en su disposici&oacute;n adicional sexta que, &ldquo;en desarrollo de lo dispuesto por el art&iacute;culo 24 del Estatuto de Autonom&iacute;a de Canarias, el Gobierno presentar&aacute; en el Parlamento de Canarias, dentro del plazo m&aacute;ximo de los dieciocho meses siguientes a la entrada en vigor de la presente ley, un proyecto de ley por el que se regule una prestaci&oacute;n econ&oacute;mica que tenga por objeto garantizar un m&iacute;nimo de ingresos a aquellas personas o unidades de convivencia que se encuentren en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n o en riesgo de estarlo&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hasta el momento en Canarias est&aacute; vigente como medida para atenuar y amparar a la poblaci&oacute;n m&aacute;s vulnerable la Prestaci&oacute;n Canaria de Inserci&oacute;n (PCI). Esta prestaci&oacute;n no est&aacute; concebida como un derecho y su desarrollo apenas tiene una cobertura de un 4% de la poblaci&oacute;n afectada en comparaci&oacute;n a la media estatal que se sit&uacute;a en el 8% de las personas vulnerables. Es obvio que la PCI no satisface a la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n de Canarias que est&aacute; en umbrales de pobreza, por encima del 36 %. Desgraciadamente seguimos siendo una de las comunidades m&aacute;s pobres del Estado seguida tan solo de Extremadura, Ceuta y Melilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Algunos dirigentes pol&iacute;ticos avanzaron a principios de este 2021 que tendr&iacute;amos el compromiso de una Ley de Renta de Ciudadan&iacute;a de Canarias, que entrar&iacute;a en vigor en este &uacute;ltimo cuatrimestre, y que los plazos para su otorgaci&oacute;n estar&iacute;an sobre los tres meses. Sin embargo, hoy en d&iacute;a el anteproyecto a&uacute;n no ha entrado en la C&aacute;mara y el tiempo desde que se inicia el proceso hasta su terminaci&oacute;n es de al menos seis meses en el mejor de los casos, si nos atenemos a los plazos ordinarios del parlamento. En estos momentos el anteproyecto est&aacute; a expensas de los tr&aacute;mites para su aprobaci&oacute;n en el Parlamento de Canarias, tendr&aacute; que ir antes al Consejo de Gobierno para su aprobaci&oacute;n, al Consejo Consultivo y finalmente vuelta al Parlamento para que desde all&iacute; se presenten las diferentes enmiendas y pueda ser aprobado definitivamente sobre el a&ntilde;o 2022, aproximadamente si todo fuese bien, marzo de 2022 (primer trimestre de 2022). Sus se&ntilde;or&iacute;as no pueden dilatar m&aacute;s los tiempos.
    </p><p class="article-text">
        La Renta de Ciudadan&iacute;a de Canarias tambi&eacute;n viene a complementar al Ingreso M&iacute;nimo Vital, este &uacute;ltimo puesta en marcha hace ya a&ntilde;o y medio por el Gobierno estatal; pero que, sin embargo, ha dejado fuera en la Comunidad de Canarias al 80% de los solicitantes. Hechos que contradicen los &iacute;ndices de pobreza existentes en nuestra comunidad, con m&aacute;s de 257.000 personas desempleadas, sin parque de viviendas y, lo que nos avanz&oacute; en esta pandemia C&aacute;ritas, con m&aacute;s de 380.000 personas que fueron a los bancos de alimentos a ra&iacute;z del par&oacute;n econ&oacute;mico de nuestras islas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nuestra Comunidad Aut&oacute;noma tendr&aacute; que valorar en los presupuestos de 2022 el aporte econ&oacute;mico que significa este nuevo derecho de ciudadan&iacute;a y es fundamental que las diferentes consejer&iacute;as se pongan de acuerdo en los planes y programas que se desarrollar&aacute;n paralelos a la nueva renta, como los planes de inserci&oacute;n laboral y los planes de inclusi&oacute;n social, las ayudas al alquiler de viviendas, etc. La Renta de Ciudadan&iacute;a deber&aacute; venir acompa&ntilde;ada de programas que ayuden en la salida de la situaci&oacute;n de vulnerabilidad y programas para la inclusi&oacute;n social y la inserci&oacute;n laboral; en este sentido, podemos decir que la Ley otorga un doble derecho subjetivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por un lado, el derecho a las prestaciones econ&oacute;micas para cubrir necesidades b&aacute;sicas a la unidad de convivencia que carezca de los recursos econ&oacute;micos suficientes para la cobertura de estas y, por otro, <strong>el</strong> derecho a los programas y servicios de inclusi&oacute;n social y/o inserci&oacute;n laboral, con el fin de prevenir y atender a las personas en situaci&oacute;n de exclusi&oacute;n o vulnerabilidad social y no perpetuar la ayuda <em>sine die</em>.
    </p><p class="article-text">
        Esta renta viene tambi&eacute;n a complementar las existentes, tanto para el colectivo de j&oacute;venes que no tienen ninguna prestaci&oacute;n (j&oacute;venes tutelados), como para aquellas rentas que no llegan a unos m&iacute;nimos de aportaciones econ&oacute;micas, ll&aacute;mese rentas del trabajo u otras prestaciones, que no cubren los m&iacute;nimos imprescindibles (pensiones no contributivas, pensiones de viudedad, etc.).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, debemos ser conscientes que existe en la actualidad un batiburrillo de prestaciones que debemos coordinar y ser eficaces y eficientes para que el dinero p&uacute;blico sea efectivo. En la actualidad convivimos con la Prestaci&oacute;n Canarias de Inserci&oacute;n, con las pensiones no contributivas, con el Ingreso M&iacute;nimo Vital y con las ayudas de emergencia social a trav&eacute;s de ayuntamientos y cabildos, y con una ayuda en diciembre de 2020, que incrementaba la PCI puntualmente en 250 euros, del &aacute;rea de Servicios Sociales del Gobierno de Canarias. Por tanto, con todo esto, ser&iacute;a conveniente aunar esos esfuerzos para llegar a m&aacute;s poblaci&oacute;n, adem&aacute;s de llegar mejor. Sin tantos compartimentos estancos. Los propios servicios municipales as&iacute; lo advierten.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Adem&aacute;s, dados los plazos de ejecuci&oacute;n de las diferentes &aacute;reas de los Servicios Sociales del Gobierno de Canarias, que van incluso en la dependencia m&aacute;s all&aacute; de los dos a&ntilde;os y medio para la valoraci&oacute;n de los usuarios/as, de m&aacute;s de dos a&ntilde;os para las pensiones no contributivas y de m&aacute;s de 6 meses para la PCI, ya estamos tardando y deber&iacute;amos articular los mecanismos necesarios para que la Renta de Ciudadan&iacute;a de Canarias cumpla unos plazos realistas con los problemas de la ciudadan&iacute;a y no se eternicen como otros servicios, generando frustraci&oacute;n e incredulidad en las administraciones p&uacute;blicas por parte de la poblaci&oacute;n.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Isabel Guerra]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/renta-ciudadania-reto-canarias_132_8389354.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 12 Oct 2021 15:17:37 +0000]]></pubDate>
      <media:title><![CDATA[Renta de Ciudadanía: un reto para Canarias]]></media:title>
    </item>
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