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    <title><![CDATA[elDiario.es - Daniela Hernández]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Daniela Hernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Kipukas]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/kipukas_1_8390862.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/b64f5d4f-ef5a-48f7-bd2f-a80b919e0d2d_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Kipukas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">OPINIÓN - Mientras escribo, no recuerdo el título del libro que se quedó en la mesilla de noche de esa casa que hoy amenaza una nueva colada, y ya han dejado de existir la farmacia de Todoque, el hogar de Enrique el zapatero, el taller del tapicero y el kiosco Minigolf; una masa negra de lava las ha borrado del mapa.</p></div><p class="article-text">
        El cepillo con el que me desenredo el pelo al salir de la ducha lo compr&eacute; en la farmacia de Todoque. Me gust&oacute; tanto que tuve que regresar a por m&aacute;s de uno, porque deshacen los nudos sin dar tirones, pero est&aacute;n hechos de alg&uacute;n material biodegradable que acorta proporcionalmente su longevidad en funci&oacute;n de la falta de paciencia que le aplique uno a la tarea; espero que este me dure.
    </p><p class="article-text">
        La cesta que uso casi a diario no me servir&iacute;a para nada si Enrique, el zapatero, no le hubiera arreglado las asas para que pudiera llenarla de cosas hasta el punto de desafiar la ley de la gravedad; as&iacute; de bueno es trabajando.
    </p><p class="article-text">
        Cuando miro el coche rojo, que quema asfalto desde la ca&iacute;da del muro de Berl&iacute;n (1989 para m&aacute;s se&ntilde;as), pienso que parece nuevo porque est&aacute; reci&eacute;n pintado, pero especialmente porque en la tapicer&iacute;a de Todoque le cambiaron hace poco la capota empleando tela de barco; para ellos debe ser un detalle cotidiano, pero para m&iacute; fue un tremendo derroche de glamur.
    </p><p class="article-text">
        Me gusta llevar a la gente a la que quiero a los sitios donde he gozado comiendo porque la comida es amor; como la pizza del kiosco Minigolf en la carretera de Puerto Naos, sobre todo la que lleva pi&ntilde;a (digan lo que digan los puristas).
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Lámina de la ilustradora palmera María José  Pérez Viña  (@srta.guayaba)                            </span>
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        Tengo un compa&ntilde;ero de trabajo que posiblemente sea un viajero del tiempo, porque habla de la guerra del Peloponeso o de la evacuaci&oacute;n de Dunquerque durante la II Guerra Mundial como si hubiera estado all&iacute;, lo que resulta bastante revelador acerca de su condici&oacute;n inmortal. Esta ma&ntilde;ana me dec&iacute;a casi con remordimiento que, al sacar las cosas de su casa, con las prisas se hab&iacute;a dejado un libro que le prest&eacute; en la mesilla de noche; as&iacute; son los sabios, gente diferente. Todas estas peque&ntilde;as cosas conformar&iacute;an un relato irrelevante de no ser porque, desde el 19 de septiembre, la fuerza cruda de la naturaleza ha venido a alterar por siempre el territorio que conformaban nuestras certezas.
    </p><p class="article-text">
        Mientras escribo, no recuerdo el t&iacute;tulo del libro que se qued&oacute; en la mesilla de noche de esa casa que hoy amenaza una nueva colada, y ya han dejado de existir la farmacia de Todoque, el hogar de Enrique el zapatero, el taller del tapicero y el kiosco Minigolf; una masa negra de lava las ha borrado del mapa. La magnitud de las consecuencias de esta erupci&oacute;n volc&aacute;nica se mide en una escala inmensa que no solo cercena las ramas m&aacute;s visibles de lo que hasta hace unos d&iacute;as era prosperidad y calma, tambi&eacute;n afecta a las ra&iacute;ces de lo m&aacute;s simple y cotidiano. Y como esta hay mil historias. Siguen desdibuj&aacute;ndose las coordenadas que orientaban la vida en una tierra cuyos habitantes nos sab&iacute;amos afortunados, y ya no existen certezas ni muchos de los lugares donde hemos sido felices. Permanecen, sin embargo, los viajeros del tiempo, las manos del zapatero, el secreto de la receta de la mejor pizza con pi&ntilde;a, la pericia de los tapiceros y, ojal&aacute;, la b&uacute;squeda de un nuevo lugar para el cartel luminoso de la farmacia. Puede ser un buen comienzo para una nueva historia.
    </p><p class="article-text">
        (La l&aacute;mina de la ilustradora palmera Mar&iacute;a Jos&eacute;&nbsp;P&eacute;rez Vi&ntilde;a&nbsp;(@srta.guayaba)&nbsp;incluida en este art&iacute;culo ha sido donada para una campa&ntilde;a solidaria para las personas afectadas por el volc&aacute;n a trav&eacute;s de una iniciativa de Sabela Bar (<a href="https://sabelabar.com/sabelapalma/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://sabelabar.com/sabelapalma/</a>).
    </p><p class="article-text">
        <strong>Daniela Hern&aacute;ndez</strong> ( <a href="https://theislander.es/kipukas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">https://theislander.es/kipukas</a>)
    </p><p class="article-text">
        <strong>*Kipuka:</strong> &ldquo;islas de vida que subsisten pese a la crecida de lava del volc&aacute;n&rdquo;.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Daniela Hernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/lapalmaahora/opinion/kipukas_1_8390862.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 13 Oct 2021 09:36:16 +0000]]></pubDate>
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