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    <title><![CDATA[elDiario.es - Francisco Fajardo Spínola]]></title>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[La condena de Alberto Rodríguez y el postfranquismo]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/canariasahora/opinion/condena-alberto-rodriguez-postfranquismo_129_8424134.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p class="article-text">
        La reciente sentencia del Tribunal Supremo por la que se condena al diputado de Unidas Podemos Alberto Rodr&iacute;guez me ha tra&iacute;do a la memoria, por sus semejanzas, un episodio de manipulaci&oacute;n policial y de, a mi parecer, atropello judicial del que fui v&iacute;ctima, hace ya muchos a&ntilde;os. El 16 de noviembre de 1976, despu&eacute;s de haber sido disuelta por la polic&iacute;a una manifestaci&oacute;n, en la que particip&eacute;, que tuvo lugar en Santa Cruz de Tenerife a favor de la autodeterminaci&oacute;n del S&aacute;hara Occidental, al cumplirse el primer a&ntilde;o de su abandono por Espa&ntilde;a, fui detenido por agentes del Cuerpo General de Polic&iacute;a y conducido a Comisar&iacute;a. El inspector que me detuvo, en una de las calles pr&oacute;ximas a aquella por la que hab&iacute;a discurrido finalmente la manifestaci&oacute;n, me pidi&oacute; que me identificara, y despu&eacute;s de haberlo hecho llam&oacute; a otros de sus compa&ntilde;eros, quienes al ver qui&eacute;n era yo me llevaron con ellos. Despu&eacute;s, en mi declaraci&oacute;n en Comisar&iacute;a se me pregunt&oacute;, sin mayor insistencia y sin ninguna concreci&oacute;n, si no era cierto que hab&iacute;a agredido a uno de los inspectores, lo que negu&eacute; con rotundidad; y en la acusaci&oacute;n que la Polic&iacute;a present&oacute; ante el juez los hechos se hab&iacute;an adornado un tanto m&aacute;s. El juez titular del Juzgado n&ordm; 1 de la ciudad recogi&oacute; como <em>Resultando</em> de las diligencias practicadas que yo portaba una bandera del Frente Polisario, que al ser requerido para que la entregara, en lugar de hacerlo, hab&iacute;a propinado &ldquo;dos patadas en la regi&oacute;n pubial media izquierda&rdquo; al agente policial, y que fui detenido porque no pude huir. Todo, falso. Mi arresto y mi estancia durante tres d&iacute;as en comisar&iacute;a dieron lugar a manifestaciones de protesta en La Laguna, de las que la prensa se hizo eco. Entre los manifestantes estaban alumnos del Instituto del que entonces era yo profesor, y otras personas que vieron -fue notorio- y conocieron las circunstancias de mi detenci&oacute;n. El juez me proces&oacute; por atentado a agente de la autoridad y decret&oacute; mi ingreso en la Prisi&oacute;n Provincial con car&aacute;cter incondicional; al considerar que a causa de los &ldquo;disturbios&rdquo; no pod&iacute;a &ldquo;estimarse normalizada la situaci&oacute;n alterada por el delito&rdquo; y no proced&iacute;a, en consecuencia, la libertad provisional. D&iacute;as m&aacute;s tarde me solt&oacute;, bajo fianza que orden&oacute; retener de mi sueldo de funcionario. Guardo copia de &eacute;se y de otros autos de procesamiento de que fui objeto; y he obtenido en el Archivo Hist&oacute;rico Nacional copia de la documentaci&oacute;n policial (declaraciones, diligencias, etc.) de &eacute;sa y de otras detenciones. En ninguno de los casos hubo por mi parte actitudes violentas, agresivas o insultantes.
    </p><p class="article-text">
        Yo era por entonces un militante destacado del Partido de Unificaci&oacute;n Comunista de Canarias (PUCC), una formaci&oacute;n pol&iacute;tica integrada en las plataformas de partidos de izquierda que buscaban una transformaci&oacute;n democr&aacute;tica por medios pac&iacute;ficos. En las fechas de referencia, aunque &eacute;ramos, como todos los partidos, ilegales, nos present&aacute;bamos abiertamente en actos p&uacute;blicos y ruedas de prensa. Lo que se denominaba &ldquo;salir a la superficie&rdquo;. Precisamente, en mi declaraci&oacute;n en Comisar&iacute;a hicieron referencia los polic&iacute;as, y as&iacute; consta en el Acta, a una Cena Pro-Amnist&iacute;a pol&iacute;tica celebrada en Santa Cruz unos meses antes, en la cual yo hab&iacute;a intervenido como representante del PUCC. Autorizada, o al menos tolerada, y con una asistencia de varios centenares de personas, la Cena formaba parte de los actos de una &ldquo;Semana de la Amnist&iacute;a&rdquo; que hab&iacute;a tenido una amplia presencia en los medios informativos. La Polic&iacute;a sab&iacute;a a qui&eacute;n acusaba, y el juez a qui&eacute;n procesaba. Mi abogado no era optimista acerca de la resoluci&oacute;n de la causa, a pesar de la flagrante falsedad de los cargos; pero, afortunadamente, me benefici&eacute; de la Ley de Amnist&iacute;a de 1977.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En aquel momento, la Polic&iacute;a y la Judicatura eran los del franquismo. Hoy muchas cosas, sin duda, han cambiado; aunque quiz&aacute;s no lo suficiente. En mi contra testificaron -repito que mintiendo- tres inspectores de Polic&iacute;a. En el caso de Alberto Rodr&iacute;guez ha bastado un solo testimonio. Si se me permite la digresi&oacute;n, estudi&eacute; en Historia del Derecho que en el sistema procesal can&oacute;nico, que la propia Inquisici&oacute;n aplicaba, reg&iacute;a el principio de que <em>testis unus, testis nullus</em> (testigo &uacute;nico, testigo nulo). Como historiador de la Inquisici&oacute;n, he le&iacute;do centenares de procesos del Santo Oficio y puedo afirmar que tal principio se aplicaba generalmente, creando dificultades de prueba particularmente en algunos delitos, como era el de los sacerdotes que solicitaban favores sexuales en el confesonario: en estos casos, con ventaja para el confesor, al tratarse de la palabra de la mujer contra la suya. Cierto es que la discrecionalidad de los jueces inquisitoriales era grande, y que siempre cab&iacute;a, en asuntos graves, el recurso a la tortura del reo; y, de cualquier manera, no pretendo reivindicar los procedimientos inquisitoriales, abominables. No desconozco que, si nunca se diese validez a los testimonios singulares, determinados delitos, particularmente los de car&aacute;cter sexual, podr&iacute;an quedar impunes. Pero cabe se&ntilde;alar que una manifestaci&oacute;n contra la Ley de Educaci&oacute;n en las calles de La Laguna, como aquella en la que el diputado Rodr&iacute;guez particip&oacute;, a la vista de innumerables testigos potenciales, no es un espacio parangonable a la soledad de un confesonario.
    </p><p class="article-text">
        No es preciso desearle &aacute;nimo a Alberto Rodr&iacute;guez, porque me consta que lo tiene sobrado; ni suerte, porque estas cosas no deben depender del azar; pero s&iacute; justicia, que la busque y la consiga. Entre tanto, tiene toda mi solidaridad.
    </p><figure class="embed-container embed-container--type-embed ">
    
            <p style="text-align: center;"><a href="https://t.me/canariasahora" target="_blank"><img src="https://static.eldiario.es/eldiario/public/content/file/original/2021/0118/13/siguenos-en-telegram-lideres-entre-los-medios-espanoles-78ba19d.png" alt="síguenos en Telegram" /></a></p>
    </figure>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Francisco Fajardo Spínola]]></dc:creator>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 23 Oct 2021 08:56:36 +0000]]></pubDate>
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