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    <title><![CDATA[elDiario.es - José María Lassalle]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/autores/jose-maria-lassalle/]]></link>
    <description><![CDATA[elDiario.es - José María Lassalle]]></description>
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    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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      <title><![CDATA[Refundación moderada y ética]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/refundacion-moderada_129_8753698.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/cd02fe93-13de-4145-816a-546a7ef888e4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Refundación moderada y ética"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El PP tiene que salir del dogmatismo frentista y redescubrir el valor del pragmatismo para distanciarse de su principal enemigo: Vox. Salir de la dinámica de la guerra cultural y las trincheras ideológicas para trabajar el espacio electoral de quienes no desean la polarización, que son objetivamente mayoritarios</p></div><p class="article-text">
        El PP tiene que demostrar que gan&oacute; las elecciones en Castilla y Le&oacute;n con merecimiento. Algo que solo lograr&aacute; si forma un gobierno que le permita demostrar que es la alternativa sensata al PSOE a nivel nacional. Para ello necesita refundar su relato. Una empresa dif&iacute;cil a la vista de los errores en que ha incurrido al disputar a Vox sus postulados y competir ruidosamente con este partido&nbsp;en su estilo y su lenguaje. 
    </p><p class="article-text">
        Lo importante para el PP y para nuestra democracia es que Pablo Casado comprenda que el momento postelectoral castellanoleon&eacute;s es una oportunidad de refundaci&oacute;n pr&aacute;ctica. Los populares tienen la excusa para sustituir la estrategia que han llevado hasta ahora de forma razonable. Un cambio que pasa porque lideren en solitario&nbsp;la victoria que lograron el domingo, aunque estuviera por debajo de las expectativas creadas al convocar las elecciones.
    </p><p class="article-text">
        Esto exige estar&nbsp;a la altura de la responsabilidad de ganar en las urnas en momentos tan complejos como los que vivimos. &iquest;C&oacute;mo? Formando un gobierno ejemplar que contribuya no solo a la estabilidad de Castilla y Le&oacute;n sino de toda Espa&ntilde;a. Eso supone rechazar la soluci&oacute;n m&aacute;s simple, precipitada y f&aacute;cil, que ser&iacute;a sumar con Vox y repartirse el gobierno con esta formaci&oacute;n pol&iacute;tica. Si lo hiciera demostrar&iacute;a que el PP se ha convertido en un campo abonado al tactismo de lo inmediato, que es una de las se&ntilde;as de identidad, precisamente, de los populismos. El PP tiene ante s&iacute; la responsabilidad de gobernar pensando en las instituciones y poniendo distancia &eacute;tica frente a los populismos y sus soluciones. Su apuesta postelectoral ha de estar en la credibilidad reputacional. En resta&ntilde;ar la mala imagen generada por los casos de corrupci&oacute;n en los que se ha visto involucrado y acreditar que es ejemplar &eacute;ticamente desde los principios y de arriba abajo. Algo que supone sacrificar los intereses ligados a lo inmediato. Anteponer la salud democr&aacute;tica a gobernar a cualquier precio y demostrar que hace aquello que cree como partido de centro-derecha, europeo y moderado. Podr&aacute; ser m&aacute;s conservador o liberal, m&aacute;s de derecha o centro, pero no puede apostar por competir con Vox&nbsp;a ser m&aacute;s reaccionario, radical y populista. Podr&aacute; parecerse m&aacute;s a Merkel, Macron, Pr&eacute;cesse o Draghi, pero no a Orb&aacute;n, Salvini, Johnson o Le Pen.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Eso significa que hay que apostar por el largo plazo. Un empe&ntilde;o lento que exige desandar las urgencias de&nbsp;demostrar que se es alternativa a cualquier precio. El objetivo es otro: certificar paso a paso que se es alternativa al precio, precisamente, de la&nbsp;propia conveniencia. En este sentido, el PP vive un momento&nbsp;propicio para hacer mudanza aprovechando las dificultades de haber ganado las elecciones en Castilla y Le&oacute;n. Sobre todo porque ha conseguido en las urnas absorber en la pr&aacute;ctica a Ciudadanos, logrando as&iacute; una centralidad inesperada que deber&iacute;a ser el eje de gravedad del nuevo PP. Una centralidad desde la que explorar c&oacute;mo tender puentes con aquellos a los que demostrar que puede colaborar con ellos. Pienso en los partidos de la Espa&ntilde;a vaciada y, sobre todo, en el PSOE, a quien deber&iacute;a convencer de que puede forjar lealmente un acuerdo de investidura que garantice su abstenci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Para conseguirlo necesita dar un giro a su estrategia. Tiene que salir del dogmatismo frentista y redescubrir el valor del pragmatismo. Solo as&iacute; podr&aacute; distanciarse de su principal enemigo: Vox. Eso significa salir de la din&aacute;mica de la guerra cultural y las trincheras ideol&oacute;gicas para trabajar el espacio electoral de quienes no desean la polarizaci&oacute;n, que son objetivamente mayoritarios a pesar de la intensa actividad de los extremos que habitan los populismo. Esta es la clave para Castilla y Le&oacute;n pero para toda Espa&ntilde;a tambi&eacute;n. El PP ha de ser el primero en&nbsp;romper el bucle de polarizaci&oacute;n y resolver el dilema del prisionero que, como en la teor&iacute;a de juegos, atrapa a los dos principales partidos del pa&iacute;s por no cooperar. Y eso pasa porque el PSOE y el PP colaboren con inteligencia en un toma y daca que contribuya a la estabilidad institucional mientras reconstruyen su cr&eacute;dito ante la sociedad
    </p><p class="article-text">
        Para ello han de renunciar al ego&iacute;smo t&aacute;ctico del momento y pensar a largo plazo en el bien del pa&iacute;s. Esto significa analizar pragm&aacute;ticamente, y no desde apriorismos ideol&oacute;gicos, qu&eacute; est&aacute; detr&aacute;s de la irrupci&oacute;n de partidos como Soria &iexcl;Ya! o XAV, o el avance de la UPL, ya que los impulsa el descontento de una sociedad que no se siente escuchada y atendida en los problemas reales de la despoblaci&oacute;n, el envejecimiento o la crisis clim&aacute;tica, entre otros.
    </p><p class="article-text">
        A partir de este dato, un paso adicional ha de ser revestir la centralidad ganada en las urnas con un programa de moderaci&oacute;n que sea congruente con&nbsp;el discurso en el que se proyecta. Entre otras cosas porque el pa&iacute;s necesita moderar los relatos y las actitudes para desarrollar una nueva cultura colaborativa que erosione con inteligencia la polarizaci&oacute;n. No se trata de resolver precipitadamente un acuerdo que permita pasar p&aacute;gina y seguir en el conflicto. Hay que recordar que en las elecciones de Castilla y Le&oacute;n del pasado domingo hubo&nbsp;una participaci&oacute;n del 63,4 por ciento y que tan solo se redujo en un 2,4 por ciento con relaci&oacute;n a 2019. El PP, aunque gan&oacute;, lo hizo perdiendo&nbsp;un 12,7 por ciento de los votos que tuvo en las elecciones auton&oacute;micas de hace tres a&ntilde;os.&nbsp;El PSOE, perdi&oacute; un 24,5 por ciento de su electorado. Estos datos&nbsp;contrastan con el avance en un 180,8 por ciento de los votos de Vox, que ha pasado de 1 a 13 diputados. Aqu&iacute; est&aacute; el problema. No solo para el PP sino para el PSOE tambi&eacute;n. Un problema que trasciende a los partidos y que se convierte en sist&eacute;mico.
    </p><p class="article-text">
        Por eso quien mueva ficha y defienda sist&eacute;micamente la democracia acertar&aacute;. Si lo hace el PP tendr&aacute; una ventaja posicional que podr&aacute; rentabilizar si persiste en la coherencia de los gestos de moderaci&oacute;n y sensatez. . Una oportunidad que exige comprender que parecerse a Vox es un error estrat&eacute;gico may&uacute;sculo. Un error en el que no puede persistir porque le contamina y empeque&ntilde;ece al subordinar su discurso al que Vox le marca con m&aacute;s ruido y contundencia. Para ello debe desandar la estrategia de radicalidad y volver a la moderaci&oacute;n que, como sucede en el Parlamento Europeo con el Grupo Popular, marca distancias frente a la extrema derecha y sus planteamientos iliberales.
    </p><p class="article-text">
        Los ejemplos franc&eacute;s y alem&aacute;n deben ser determinantes. En estos pa&iacute;ses, los partidos de centro-derecha no solo mantienen distancia en relaci&oacute;n a pactos o alianzas con la extrema derecha, sino que combaten intelectualmente a esta mediante un repositorio de ideas que actualizan permanentemente. Eso requiere repensar en qu&eacute; consiste la moderaci&oacute;n entrado el siglo XXI y determinar d&oacute;nde est&aacute;n los verdaderos ejes de debate en el seno de sociedades tensionadas emocionalmente por conflictos estructurales como los que vive Europa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por todo ello, el PP debe saber aprovechar la oportunidad que Castilla y Le&oacute;n le ofrece para contribuir decisivamente a la estabilidad de la comunidad. Algo que debe emprender en solitario y gan&aacute;ndose los apoyos expresos o t&aacute;citos con la ejemplaridad &eacute;tica de sus decisiones. Quiz&aacute; leer a dos vallisoletanos como Miguel Delibes o Juli&aacute;n Mar&iacute;as ayude estos d&iacute;as a descubrir de qu&eacute; moderaci&oacute;n hablamos. Asumiendo su talante y su actitud ser&iacute;a muy f&aacute;cil el entendimiento colaborativo que necesita la moderaci&oacute;n sensata a la que puede asomarse la refundaci&oacute;n del PP.&nbsp;&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Lassalle]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/zona-critica/refundacion-moderada_129_8753698.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Feb 2022 22:02:04 +0000]]></pubDate>
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      <title><![CDATA[Madrid o el poder]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/madrid_129_8474308.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/878a3340-56a3-4367-bdff-47b426e8584c_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Madrid o el poder"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">O Casado controla el partido en Madrid, o lo hará Ayuso. Un choque que trasciende lealtades y amistades. Ambos, no lo olvidemos, son producto de una visión de la política que ensalza el conflicto y desprecia la negociación</p></div><p class="article-text">
        El Partido Popular libra en Madrid una lucha por el poder. Sin m&aacute;s. Una disputa que no es nueva ni ser&aacute; la &uacute;ltima. La raz&oacute;n est&aacute; en lo que es Madrid: un condenso ecosistema de poder que se ramifica a partir de una red de circuitos financieros, econ&oacute;micos, deportivos, culturales y medi&aacute;ticos que se interconectan entre s&iacute;.
    </p><p class="article-text">
        Hablamos de un territorio que obliga a las distintas Espa&ntilde;as que lo rodean a relacionarse con &eacute;l inevitablemente. Ya sea la Espa&ntilde;a desierta o provincial, la perif&eacute;rica o soberanista, todas, por igual, aunque de manera distinta, tienen que v&eacute;rselas con Madrid. Bien como espejo o ant&iacute;poda con quien medirse en t&eacute;rminos de renta, dotaciones, emprendimiento, infraestructuras y, ahora, tambi&eacute;n, de identidad territorial.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Estas circunstancias son esenciales si queremos entender lo que sucede en el Partido Popular, que ha hegemonizado durante d&eacute;cadas el coraz&oacute;n del ecosistema de poder madrile&ntilde;o. Quien lo controle dispondr&aacute; de una interlocuci&oacute;n privilegiada con las distintas clases que administran los resortes de aqu&eacute;l. A lo que se suma un dato adicional: atesorar&aacute; la antesala del poder mismo del Estado. No olvidemos esto. Sobre todo porque Madrid es una plataforma geopol&iacute;tica privilegiada. Act&uacute;a como trampol&iacute;n desde donde asaltar, casi de forma natural, el gobierno de la Naci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        En este sentido, Madrid encarna la representaci&oacute;n tot&eacute;mica de un poder desnudo de adjetivos y ambig&uuml;edades. Un poder que, adem&aacute;s, contiene la promesa de otro mayor que ensombrece la superficie pol&iacute;tica del resto del pa&iacute;s. Aqu&iacute; est&aacute; el sentido que envuelve el conflicto entre Pablo Casado e Isabel D&iacute;az Ayuso&nbsp;alrededor del control del partido en Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Menciono a ambos porque quien conozca el verticalizado ADN org&aacute;nico del PP, sabr&aacute; que lo que hagan los segundos niveles en una disputa interna solo prosperar&aacute; con el visto bueno de arriba. Es cierto que los encargados de gestionar el problema que nos ocupa -Teodoro Garc&iacute;a Egea y Miguel &Aacute;ngel Rodr&iacute;guez- pueden, con sus estilos personales, agravarlo o, incluso, enquistarlo. Pero no hay que ser ingenuo para concluir que, por mucha autonom&iacute;a que tengan, nunca sustituir&aacute;n a sus respectivos l&iacute;deres en la soluci&oacute;n definitiva del problema. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;La hay? Desde luego, pero perjudicar&aacute; a uno de ellos. Aqu&iacute;, conviene recordar lo que pensaba Maquiavelo. El florentino ten&iacute;a claro que el poder se disputa por ambiciones personales. Unas, quieren conservarlo; otras, aumentarlo. Y todas al precio que sea. O Casado controla el partido en Madrid, o lo har&aacute; Ayuso. Un choque que trasciende lealtades y amistades. Ambos, no lo olvidemos, son producto de una visi&oacute;n de la pol&iacute;tica que ensalza el conflicto y desprecia la negociaci&oacute;n. En esto, y muchas m&aacute;s cosas, aznarismo y esperancismo son lo mismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La lucha entre Casado y Ayuso, por tanto, es inevitable. Los dos est&aacute;n convencidos de que la pol&iacute;tica es &eacute;pica y guerra sin cuartel. A sus ojos, y por eso repudiaron el estilo de Rajoy y S&aacute;enz de Santamar&iacute;a, la idoneidad de los liderazgos es territorial y debe medirse en el combate y en la ambici&oacute;n de crecer. Por eso, desde mayo, se mascaba la tragedia. Porque tras la contundente victoria del PP en las elecciones auton&oacute;micas madrile&ntilde;as, Ayuso va por delante de Casado. Algo que se aprecia con rotundidad desde el grader&iacute;o de las bases del partido y del ecosistema de poder que encarna Madrid.
    </p><p class="article-text">
        Volviendo a Maquiavelo, es natural que ahora la presidenta de la Comunidad desee aumentar su poder y controlar el partido que lo sustenta. Est&aacute; en el guion. Como que Casado se resista. El problema es que al hacerlo denota debilidad y se pone a la defensiva. Esto crece al contrario, pero amedrenta a otros. Pienso en N&uacute;&ntilde;ez Feij&oacute;o, Fern&aacute;ndez Ma&ntilde;ueco, Moreno o L&oacute;pez Miras. Todos, a su vez, queriendo conservar su poder territorial y alguno con ganas de aumentarlo si se diera el caso. 
    </p><p class="article-text">
        Esta circunstancia puede ser para Casado una oportunidad inesperada si lograse aprovechar su debilidad y obtener el apoyo de sus barones. Algo que solo suceder&aacute; si les convence de que una victoria interna de Ayuso eclipsar&iacute;a o da&ntilde;ar&iacute;a sus particulares intereses territoriales o nacionales. Un empe&ntilde;o dif&iacute;cil en el que tendr&iacute;a que demostrar antes que aprendi&oacute; de Rajoy que se puede hacer pol&iacute;tica sin &eacute;pica, pues, en ocasiones, los pulsos se ganan negociando consensos. Todo un reto para Casado. Sobre todo porque Ayuso sabe desde el pasado mes de mayo que la ambici&oacute;n, o se consuma victoriosa cuando se puede, o es un tren que pasa de largo y no vuelve.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[José María Lassalle]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/opinion/tribuna-abierta/madrid_129_8474308.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Tue, 09 Nov 2021 20:39:16 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Madrid o el poder]]></media:title>
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