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    <title><![CDATA[elDiario.es - Leonor Canals Botas]]></title>
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    <description><![CDATA[elDiario.es - Leonor Canals Botas]]></description>
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      <title><![CDATA[Instagram, empoderamiento y culos, ¿puede ser así la lucha feminista?]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/instagram-empoderamiento-culos-lucha-feminista_132_8475086.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/12634b95-208f-4274-b44e-e25a413d30b0_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="instagram culos"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los desnudos en redes sociales se defienden muchas veces como una forma de empoderamiento pero, ¿qué cuerpos se aceptan? ¿Cuáles se quedan en los márgenes y cuáles se muestran como objeto de consumo?</p><p class="subtitle">El amor en los tiempos de Instagram</p></div><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                </figure><p class="article-text">
        En marzo del 2021 Bad Gyal publicaba en un post de Instagram un texto respondiendo a unas declaraciones de Arc&aacute;ngel. &Eacute;ste hab&iacute;a puesto en cuesti&oacute;n a trav&eacute;s de su cuenta de Instagram el respeto que merece una mujer en funci&oacute;n de si ense&ntilde;a o no partes de su cuerpo (&ldquo;Quieres que te respeten como mujer, pero te pasas ense&ntilde;ando el cu**. Las mujeres que se comportan, se distinguen y se catalogan como damas&rdquo;). Bad Gyal en su respuesta pon&iacute;a sobre la mesa esta diferenciaci&oacute;n propia del machismo y del sistema patriarcal por la que las mujeres solo pueden moverse entre dos posiciones, buena y mala, en funci&oacute;n de su relaci&oacute;n con las dem&aacute;s (&ldquo;Estoy harta de esta doble moral. De que separ&eacute;is a las mujeres que valen para darles likes, suscribirse a OnlyFans y follar, de las que valen para tener hijos, quedarse en casa cocinando, quereros&hellip;&rdquo;). La buena es la madre, la entregada, la que Arc&aacute;ngel califica de &ldquo;dama&rdquo;. La mala es la guarra, la provocadora, la que decide ense&ntilde;ar su cuerpo. Ambas se definen no por s&iacute; mismas en tanto que sujetos, sino por su relaci&oacute;n con los hombres; objeto de consumo que satisfaga deseos sexuales u objeto de consumo que satisfaga deseos de cuidados. 
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s all&aacute; de esta conceptualizaci&oacute;n de las mujeres y de la val&iacute;a que se nos otorga en funci&oacute;n de una representaci&oacute;n u otra, se encuentra el debate sobre el desnudo de la mujer y su sexualidad. Madonna, en su discurso al recibir el premio Billboard Women in Music 2016, hizo alusi&oacute;n a la sexualidad de las mujeres, recalcando las cr&iacute;ticas que se le hac&iacute;an por exponerla p&uacute;blicamente y se&ntilde;alando la diferencia cuando estas actitudes ven&iacute;an de parte de los hombres. As&iacute;, se defini&oacute; como una &ldquo;mala feminista&rdquo; (bad feminist), defendiendo que, a trav&eacute;s de posicionarse como un objeto sexual, las mujeres pueden empoderarse. 
    </p><p class="article-text">
        La primera definici&oacute;n de la RAE para empoderar es &ldquo;hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido&rdquo;. El empoderamiento en t&eacute;rminos feministas significa reconocer el poder que tienen las mujeres en tanto que individuas y en tanto que grupo social y, en consecuencia, buscar un cambio en las estructuras que mantienen las desigualdades entre g&eacute;neros. El empoderamiento entendido as&iacute; se sit&uacute;a entre lo individual y lo colectivo, entre el yo y el nosotras, sin embargo, citando a Amor&oacute;s, el feminismo &ldquo;o se universaliza o se pudre&rdquo;. Por eso resulta clave preguntarse qu&eacute; papel est&aacute; jugando hoy en d&iacute;a el desnudo y la sexualidad de las mujeres para la igualdad entre hombres y mujeres. Y por eso es importante, si ense&ntilde;amos el culo, saber c&oacute;mo lo hacemos, por qu&eacute; lo hacemos y para qu&eacute; &mdash;o para qui&eacute;n&mdash; lo hacemos. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es la exposici&oacute;n del cuerpo, en una postura sexualizada que reproduce las im&aacute;genes representadas a trav&eacute;s de las industrias culturales y medi&aacute;ticas que cosifican el cuerpo de las mujeres y lo utilizan como reclamo publicitario, un mecanismo que permita acabar, precisamente, con esa cosificaci&oacute;n y sexualizaci&oacute;n? &iquest;O, por el contrario, se est&aacute; cayendo en la trampa de perpetuar los mismos c&aacute;nones de belleza y el mismo consumo de los cuerpos femeninos desde una supuesta emancipaci&oacute;n femenina? &iquest;Empodera mostrar tu cuerpo cuando quieras, como quieras, con el objetivo que quieras y a las audiencias que quieras, siendo tu propia fot&oacute;grafa y decidiendo qu&eacute; poses utilizar? &iquest;Es una forma de performatividad? &iquest;Pueden las mujeres apropiarse de las representaciones impuestas por el patriarcado para quitarle el poder que ejerce a trav&eacute;s de las mismas? &iquest;Eliminan o disminuyen las mujeres as&iacute; su poder? &iquest;Juega este empoderamiento individual a favor de los intereses colectivos de las mujeres, o va en su contra? 
    </p><p class="article-text">
        Por centrarnos en un contexto concreto, vamos a hablar de Instagram. Instagram es una de las redes sociales m&aacute;s utilizadas a nivel mundial en la que se publica y comparte contenido audiovisual. Cuenta con aproximadamente mil millones de usuarios mensuales, de los cuales la mayor&iacute;a se encuentra entre los 18 y los 34 a&ntilde;os. Las redes sociales entre las que se incluye Instagram no solo funcionan como un expositor de la propia vida, sino que son una parte fundamental en la configuraci&oacute;n del yo especialmente relevante para las generaciones m&aacute;s j&oacute;venes. Ya no nos auto-construimos de una forma &ldquo;interiorizada&rdquo;, de puertas para adentro, sino que, como queremos que se nos lea, as&iacute; como las formas en las que creemos que se va a percibir nuestra imagen a trav&eacute;s del contenido que compartimos, son factores que cobran cada vez m&aacute;s protagonismo. El &ldquo;pero co&rsquo;, que le jodan al espejo, me sobra con la imagen que tengo de m&iacute;&rdquo;, que dec&iacute;an Violadores del Verso, ha perdido toda la validez. Ya no solo nos juzgamos nosotras mismas en el espejo, sino que una parte fundamental de nuestro &ldquo;yo&rdquo; se compone de c&oacute;mo queremos que nos juzguen las dem&aacute;s y c&oacute;mo creemos que lo van a hacer. Las pantallas, los contenidos que en ellas generamos y consumimos conforman cada vez m&aacute;s nuestra subjetividad. Este proceso, adem&aacute;s, tiene un fuerte componente estrat&eacute;gico: queremos unos resultados sociales determinados, gestionar las impresiones que las personas que consumen nuestro contenido tienen y ganar aprobaci&oacute;n social. 
    </p><p class="article-text">
        Por eso, en tanto que nos configuramos como sujetos a trav&eacute;s de las redes sociales, debemos decidir qu&eacute; tipo de sujeto estamos creando. Porque no es lo mismo ser un sujeto pol&iacute;tico, que desarrolle y demande cambios en las esferas materiales, ideol&oacute;gicas y simb&oacute;licas, que un sujeto circunscrito a objeto de consumo que mantiene y reproduce las desigualdades y estructuras de dominaci&oacute;n. En esta primera acepci&oacute;n se posicionar&iacute;an las declaraciones de Madonna. Tambi&eacute;n se encontrar&iacute;an lo que algunas autoras han identificado como activismo cotidiano (<em>everyday activism</em>), estrategia a trav&eacute;s de la cual la exposici&oacute;n que se hace en las redes tiene un papel de reivindicaci&oacute;n pol&iacute;tica. Se situar&iacute;an en este sentido algunas personalidades del colectivo <em>queer</em>, el movimiento <em>curvy</em> o el movimiento #FreeTheNipple. Vaya, que poco tiene que ver en t&eacute;rminos de lucha feminista que Madonna suba una fotograf&iacute;a en una pose sexualizada a que lo haga Samantha Hudson. &iquest;O s&iacute;?
    </p><p class="article-text">
        Como Bad Gyal se&ntilde;alaba de forma muy certera en su post de Instagram &ldquo;&hellip;muchas de nosotras crecimos escuchando reggaeton y viendo esos videos donde las mujeres bailaban y vistiendo ropa sexy&rdquo;. En estos v&iacute;deos y en las industrias culturales en general el cuerpo de la mujer tiene dos formatos: bien de consumo y medio para promover el consumo. Son al mismo tiempo un elemento lucrativo y un medio de control. Lucrativo si el cuerpo en cuesti&oacute;n cuenta con los atributos y caracter&iacute;sticas de la feminidad hegem&oacute;nica, en cuyo caso se pueden ense&ntilde;ar en videoclips como objetos pero no como sujetos, y medio de control si tienes una corporalidad que no encaja en el ideal de belleza y feminidad hegem&oacute;nica, en cuyo caso son invisibilizados y relegados a los m&aacute;rgenes. Ahora bien, &iquest;c&oacute;mo es el contenido que se publica en Instagram? 
    </p><p class="article-text">
        La mayor&iacute;a del contenido femenino que se expone en Instagram reproduce las representaciones que tradicionalmente han dominado en la industria cultural. La chica buena <em>vs</em>. la chica sexy. La primera es la mujer agradable, sumisa, dulce y feliz. La segunda es la mujer deseada, sexy, que se muestra en poses que resultan atractivas. No son roles excluyentes, sino que en ocasiones pueden encontrarse elementos comunes habiendo un resultado de ambas expresiones. Tambi&eacute;n son muy comunes las im&aacute;genes fragmentadas, en las que se da una separaci&oacute;n del rostro del cuerpo, apareciendo partes del cuerpo separadas del conjunto de la corporalidad.
    </p><p class="article-text">
        El &ldquo;feminismo liberal&rdquo; de Ana de Miguel o el &ldquo;neoliberalismo progresista&rdquo; (<em>progressive neoliberalism</em>) de Nancy Fraser ponen sobre la mesa este proceso de desvirtualizaci&oacute;n del movimiento feminista por parte del neoliberalismo y del capitalismo. Desde este enfoque, el feminismo se convierte en un movimiento individual y circunscrito a los elementos econ&oacute;micos. Estas im&aacute;genes de las que venimos hablando se ven como un mecanismo v&aacute;lido de empoderamiento y, por qu&eacute; no, tambi&eacute;n lucrativo. &iquest;Qu&eacute; hay m&aacute;s empoderante que ense&ntilde;ar tu cuerpo como t&uacute; quieras, a quien t&uacute; quieras y sacar r&eacute;dito econ&oacute;mico de ello? 
    </p><p class="article-text">
        Las representaciones mayoritarias en las redes sociales no tienen, sin embargo, este car&aacute;cter transgresor que haga hueco a cuerpos no normativos. Muy al contrario, los ideales de belleza femenina que circunscriben lo que es &ldquo;ser mujer&rdquo;, la feminidad hegem&oacute;nica y los roles de g&eacute;nero contin&uacute;an presentes y reproduci&eacute;ndose en las redes sociales. La exposici&oacute;n del propio cuerpo, sexualizado, fragmentado y que reproduce las caracter&iacute;sticas de la feminidad patriarcal, no se hace de forma mayoritaria desde la performatividad, desde el deseo de transformar la realidad social. Instagram no est&aacute; plagado de cuerpos que rompen con los estereotipos, visibilizando el vello femenino, las estr&iacute;as o poses en las que la flacidez tiene protagonismo, sino que, muy al contrario, las mayores cuentas de Instagram en n&uacute;mero de seguidores est&aacute;n dominadas por personajes c&eacute;lebres que cumplen con estos rasgos de la feminidad y la belleza tradicionales y que mantienen a trav&eacute;s de sus poses las caracter&iacute;sticas que se han venido definiendo.
    </p><p class="article-text">
        Empoderarse desde esta asunci&oacute;n de objeto sexual que reclama Madonna es un poder que est&aacute; circunscrito a un grupo concreto; el grupo de mujeres que cumplen con los cuerpos normativos y las actitudes que impone el sistema heteropatriarcal. Este empoderamiento contin&uacute;a dejando en los m&aacute;rgenes, invisibilizadas y en posici&oacute;n de subordinaci&oacute;n en t&eacute;rminos de poder en el imaginario social, a aquellas mujeres que no se identifican con estos ideales de belleza y formas de actuaci&oacute;n femeninas. El mandato de g&eacute;nero hegem&oacute;nico, si bien puede resultar empoderador desde este feminismo liberal para determinados grupos sociales que cuentan con el capital social suficiente, no abre hueco a cuerpos no normativos, sino que contin&uacute;a releg&aacute;ndolos a una feminidad inferior y a posiciones sometidas. Madonna y Bad Gyal pueden empoderarse a trav&eacute;s de estos mecanismos, a pesar de tener que seguir rebatiendo comentarios como el de Arc&aacute;ngel, pero las mujeres gordas, con pelos, con diversidad funcional, calvas, &ldquo;demasiado&rdquo; delgadas, no-blancas, trans&hellip; no se ven beneficiadas con esas acciones, sino que contin&uacute;an siendo relegadas en &ldquo;la otredad&rdquo;, en los m&aacute;rgenes, con etiquetas de menor validez en t&eacute;rminos de feminidad o belleza. 
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Leonor Canals Botas]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://www.eldiario.es/pikara/instagram-empoderamiento-culos-lucha-feminista_132_8475086.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 11 Nov 2021 05:00:28 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Instagram, empoderamiento y culos, ¿puede ser así la lucha feminista?]]></media:title>
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